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Biografía

Alex Garland

Alex Garland

50 años

Alex Garland

Nació el 26 de Mayo de 1970 en Londres, Reino Unido

Premios: 0 Oscar (más 1 nominaciones)

Oscar
2016

Nominado a 1 premio

Filmografía
Devs

2020 | Devs

La acción tiene lugar en las inmediaciones de San Francisco. Lily trabaja como ingeniera informática, al igual que su pareja, Sergei, en Amaya, gigante tecnológico dirigido por Forest, un misterioso gurú. De la noche a la mañana, a él le asignan a Devs, un proyecto ultrasecreto, del que no podrá revelar ningún detalle, ni siquiera a la mujer con la que comparte su vida. Pero el primer día de trabajo, Sergei no regresa, y la compañía enseñará a Lily unas imágenes que muestran cómo se ha inmolado, rociándose de gasolina y prendiéndose fuego. Ella misma puede contemplar el escenario donde ocurrió la tragedia. Mientras trata de recomponerse, la programadora piensa que la están engañando, así que se propone descubrir la verdad. El novelista británico Alex Garland tuvo su primer contacto con el cine cuando adaptó su novela La playa el realizador Danny Boyle, a quien después le escribió el film de ciencia ficción Sunshine. Tras firmar el guión adaptado de uno de los mejores títulos del género en las últimas décadas, Nunca me abandones, a partir de la novela de Kazuo Ishiguro, debutó como realizador con la convincente Ex Machina. Ahora tiene su primer contacto con la televisión, al frente de una serie de ocho capítulos que firma como libretista y realizador. En principio, tiene una trama cerrada, así que no parece muy factible que vaya a tener más temporadas, a pesar de que ha arrasado. Técnicamente, Dev está bastante mimada, con una estética estilizada, y música de cariz cercano a lo experimental. Cuenta con actores sorprendentes, sobre todo la japonesa Sonoya Mizuno, actriz fetiche de Garland, y Nick Offerman (El fundador). Atrapa desde el principio, por su tono de thriller, incluso a quienes sus referencias a física cuántica y a las teorías del multiverso les resulten por completo incomprensibles, y aunque en su arranque pueda parecer demasiado fría, al final el motor de la trama son las emociones humanas. Como los mejores exponentes del género, da que pensar sobre diferentes cuestiones, aunque conviene que el espectador las descubra por sí mismo, cualquier detalle sería desvelar demasiado. Pero se puede adelantar que sobre todo plantea el viejo debate entre libre albedrío y determinismo, sobre el poder y el carácter pseudomesiánico de las figuras revolucionarias que triunfan al frente de grandes corporaciones, y especialmente en torno a la eterna aspiración del ser humano a usar la ciencia para superar de forma definitiva los límites de las leyes de la naturaleza.

6/10
Aniquilación

2018 | Annihilation

Lena esta triste. Bióloga experta en genética y ex soldado, y muy enamorada de Kane, su marido militar, padece la ausencia de éste desde que partió en misión secreta hace más de un año. De pronto reaparece, pero se comporta de modo extraño, y enseguida sufre un colapso y pierde el sentido. Entonces le es revelado el motivo de su ausencia: debía explorar con otros soldados una zona de exclusión en que está teniendo lugar un extraño fenómeno, auténtica aberración de la naturaleza, que supone un peligro para todo el planeta. En continua expansión, en ese lugar las células sufren extrañas mutaciones al estilo de las que producen el cáncer, y están dando lugar a híbridos de vegetales, animales y personas, verdaderos monstruos. Un grupo de científicas que incluye a Lena toma el relevo de la primera expedición, para tratar de averiguar qué está ocurriendo. Adaptación de una novela de ciencia ficción de Jeff VanderMeer, a cargo del especialista Alex Garland, que brilló en su debut tras la cámara Ex machina, y compuesto los libretos de filmes interesantes como Sunshine y Nunca me abandones. Su segundo título como director resulta estimable y sugerente, como parábola acerca de la condición humana y su tendencia a autoinfligirse daño, pero no alcanza el estado de gracia de su predecesora. Funciona razonablemente la estructura de dobles flash-backs del guión, el relato de Lena de vuelta de su segunda expedición, y los recuerdos de la feliz vida conyugal con Kane, mientras la protagonista, una correcta Natalie Portman, se adentra en el misterio. Y Garland sabe crear tensión, con escenas de sustos que demuestran cierta imaginación, y alguna sorpresa argumental, sobre todo en el desenlace. Además, el diseño visual es atractivo, sobre todo en lo relativo a los híbridos. La pega principal estriba en que la mayoría de los personajes se encuentran bastante desdibujados, y algunos momentos muy autoconscientes de solemnidad -Lena entre lucecitas estilo 2001, sin palabras, un buen rato-, que siguen la estela de títulos recientes como La llegada, están algo pasados de rosca.

6/10
Ex Machina

2014 | Ex Machina

Alan Turing, pionero de la inteligencia artificial, sostenía que si una máquina llegaba a ser lo suficientemente avanzada, sus actuaciones difícilmente serían distinguibles de las humanas. Poco después de Descifrando Enigma, biopic del matemático británico, desembarca en las pantallas Ex Machina, un film de ciencia ficción que desarrolla sus hipótesis, en cierta medida inquietantes. El joven pero valioso programador Caleb resulta elegido para realizar una importante tarea en la megacorporación para la que trabaja. Debe trasladarse hasta la remota y sofisticada residencia de Nathan, máximo responsable de la compañía, donde evaluará mediante el test de Turing a Ava, robot dotada de la inteligencia artificial más potente jamás creada. Ex Machina supone el debut como realizador del británico Alex Garland, escritor asociado a la filmografía de su compatriota Danny Boyle, que adaptó su novela La playa, y contó con él como guionista para 28 días después y Sunshine. No sólo en esta última Garland ha destacado en el terreno de la ciencia ficción, pues también fue el responsable del libreto de la notable Nunca me abandones, que versionaba la novela de Kazuo Ishiguro. La enésima revisión del mito de Prometeo engancha desde el principio, y cuenta con una cuidada estética, sugerente en su frialdad, lo que choca con otros guionistas reconvertidos en realizadores, que descuidan la parte visual. Lo mismo sucede con el reparto, muy bien escogido. Básicamente, tres son los actores que copan la mayor parte de la función, el guatemalteco Oscar Isaac, ideal para interpretar a un despótico científico con rasgos del dr. Frankenstein, el irlandés Domhnall Gleeson, demostrando que su eficaz trabajo en títulos como Una cuestión de tiempo no han sido fruto de la casualidad, y la sueca Alicia Vinkander, protagonista femenina de Un asunto real, que aúna atractivo físico con talento. Sin embargo, Garland fracasa un poco en su terreno, el desarrollo del guión, pues se alarga demasiado en algunos fragmentos. En otras ocasiones, los giros son demasiado previsibles. Además, su discurso en torno a la hipotética superación del ser humano por la máquina, y cómo éstas podrían seducir emocionalmente, se queda finalmente en lo ya visto en otros títulos como Metropolis, Blade Runner o Her. Lo mejor, sus advertencias en torno a lo que puede hacer una empresa surgida de un revolucionario buscador, que no duda en usar para sus fines los datos que ha registrado de sus usuarios. Y que conste que el film no nombra explícitamente a nadie.

6/10
Dredd

2012 | Dredd

El Juez Dredd es uno de los personajes más conocidos del cómic británico, creado por el guionista John Wagner y el dibujante Carlos Ezquerra en 1977 para la revista "2000 AD". En 1995 dio lugar a una adaptación, dirigida por Danny Cannon, con Sylvester Stallone como protagonista, que sin embargo, no acabó de apasionar, especialmente a los seguidores de las viñetas. 17 años después, Dredd vuelve a las pantallas. Dredd se desarrolla en un futuro distópico en el que la mayor parte de la Tierra ha quedado inhabitable por culpa de la radiación. La humanidad se refugia en extensísimas ciudades como Megacity Uno, que se extiende a lo largo de toda la costa este de lo que fue Estados Unidos, y donde los índices de criminalidad son brutales. Tratan de mantener el orden en la medida de lo posible los jueces, que combinan en una sola persona las figuras de policía, juez y verdugo. Dredd, uno de los más eficaces, debe evaluar las actitudes para ingresar en el cuerpo de Cassandra Anderson, joven con poderes psíquicos. El mismo día, Dredd debe investigar lo que ocurre en un edificio controlado por Ma-Ma, mafiosa dedicada a la venta de una potente droga. Pete Travis (Omagh, En el punto de mira) logra un ritmo trepidante y cierto realismo en la puesta en escena que hace más o menos creíble la ambientación futurista. En general, respeta bastante el cómic en detalles bien conocidos por los seguidores como que el protagonista no se quite jamás el casco (Stallone sí que mostraba su rostro por lo que fue muy criticado). Karl Urban, recordado como Eomer en El Señor de los Anillos, resulta idóneo para encarnar al personaje por su mandíbula de tipo duro, que al fin y al cabo es lo único que muestra en el film. El resto del elenco está bien escogido, especialmente Lena Headey (300, Juego de tronos), ideal para encarnar a la villana. Pero el principal problema de Dredd es el guión. Se encarga de la adaptación Alex Garland, que ha colaborado con Danny Boyle en La playa, 28 días después y Sunshine. Pero a pesar de la solvencia que ha demostrado en otros de sus trabajos, en esta ocasión, los personajes resultan excesivamente planos, hasta el punto de que los actores fracasan al tratar de insuflarles humanidad. La trama acaba siendo una sucesión de secuencias de acción sin ningún fondo, pese a que podría haber dado lugar a alguna que otra reflexión sobre el futuro, la justicia, y otros temas. Queda así un cómic excesivamente frío y ultraviolento, que no logra nunca emocionar.

4/10
Nunca me abandones

2010 | Never Let Me Go

Nuevo largometraje cinematográfico del prestigioso realizador Mark Romanek, ausente de los cines desde la redonda Retratos de una obsesión, de 2002. Romanek –que abandonó El hombre lobo por desacuerdos creativos– se consagra como un realizador sólido, con esta impecable adaptación de la novela de Kazuo Ishiguro, que ejerce como productor ejecutivo. La joven Kathy rememora su infancia en Hailsham, un selecto internado, en el que las rígidas profesoras inculcan a las chicos que son 'especiales'. Se siente atraída por Tommy, otro niño, que acaba saliendo con Ruth, una de las alumnas. Una profesora les advierte que no tendrán una vida normal, sino que les aguarda un trágico futuro. Al día siguiente, ha sido despedida... Años después, los chicos se reencontrarán cuando ya son adultos y están a punto de afrontar su triste destino. Romanek parte de un impecable guión de Alex Garland (ilustre colaborador de Danny Boyle en títulos como 28 días después) que sigue al milímetro la novela, salvo en algún detalle, como una frase final que abre una reflexión bastante amplia, convirtiendo a los personajes en microcosmos de toda la condición humana. El realizador también tiene un reparto de primera fila, en el que sorprenden la sobriedad interpretativa de los jóvenes Carey Mulligan, Andrew Garfield y Keira Knightley. Romanek acierta al trasladar a la pantalla la célebre sutilidad de Ishiguro, que como en su obra más conocida, la que dio lugar al film Lo que queda del día, sugiere muchísimo a partir de elementos mínimos. En este sentido llama la atención cómo las secuencias del internado, aparentemente idílico, resultan sin embargo inquietantes. El realizador es capaz asímismo de lograr un equilibrio imposible entre el drama y la ciencia ficción, sin que aparezca absolutamente ningún elemento asociable a este último género, ni terminología científica, ni escenarios futuristas... Sólida cinta sobre los límites morales de la ciencia, resulta un tanto triste, aunque sus personajes están llenos de humanidad. Recuerda en su esencia a los escenarios distópicos de otras películas sobre manipulaciones genéticas, como Gattaca, o Blade Runner. Aunque lo más habitual en el cine sobre distopías es que giren sobre la rebelión, en esta ocasión todo el discurso versa sobre la aceptación del dolor. La resignación de los personajes recuerda a la de Anthony Hopkins en Lo que queda del día. También se aborda la amistad y el aprovechamiento del poco tiempo del que dispone el ser humano.

7/10
Sunshine

2007 | Sunshine

El británico Danny Boyle se labró un inmenso prestigio con sus primeras películas, Tumba abierta y Trainspotting, rodadas en su país. Después, ha mostrado su valía para géneros tan diversos como la comedia (Una historia diferente) y hasta el terror (28 días después). Esta vez le hinca el diente a la ciencia ficción dura, tomando como referencia 2001: una odisea del espacio, pues el film tiene numerosos elementos en común con el clásico de Kubrick. No faltan homenajes a otros clásicos, especialmente a la película Alien, el octavo pasajero. En el año 2057, los científicos han detectado que el sol está a punto de apagarse. Los ocho integrantes de la tripulación de una astronave intentarán desesperadamente solucionar el problema, viajando hasta las cercanías del Astro Rey, para arrojar sobre él una bomba que podría reactivarlo. Por el camino, reciben un mensaje de socorro, procedente de otro vehículo espacial que intentó realizar la misma misión años antes. Acudir en su ayuda supone desviarse ligeramente de la trayectoria prevista. A Boyle se le da bien retratar personajes muy humanos, a los que coloca en situaciones límite, como se veía en La playa y la citada 28 días después, las otras películas en que ha trabajado con el guionista Alex Garland, responsable del libreto también aquí. Esta parte ‘humana’ del film es la que mejor funciona, con secuencias memorables, como el mensaje que Capa, uno de los protagonistas, envía a su familia cuando está a punto de perder definitivamente el contacto con ellos, quizás para siempre, o la asamblea en la que éste debe tomar la difícil decisión de si deben desviarse por la señal de socorro. Se nota el esforzado trabajo de los nueve actores del film, casi todos desconocidos, excepto Michelle Yeoh y Cillian Murphy, que empezó a despuntar precisamente con 28 días después. La naturaleza de la trama permite que Boyle se luzca en el apartado visual, con imágenes impactantes de la nave acercándose al Sol, las apariciones de Pinbacker (un tipo espectral formado por partículas inestables...) y varios momentos de suspense bastante logrados. A pesar de todo, el conjunto no termina de funcionar porque Boyle imprime al film ese tono grandilocuente que funciona en una genialidad como Solaris (1972), de Andrei Tarkovsky, pero lastra a producciones no tan geniales como Solaris (2002), de Steven Soderbergh y 2010: Odisea Dos, a años luz, nunca mejor dicho, de su predecesora. Desentonan las frases pseudofilosóficas y ‘cientifistas’, que no acaban de tener sentido, y ese supuesto rigor científico, que sin embargo se salta a la torera cuando conviene. Todo esto ralentiza el ritmo y aleja la cinta de los espectadores no incondicionales del género.

5/10
28 días después

2002 | 28 Days Later...

Un grupo de ecologistas británicos asalta un laboratorio donde se hacen experimentos con monos. ¡Craso error! Su intención era buena, liberar a los animalitos, pero no podían sospechar que se estaba experimentando con ellos un virus letal, que estimula la rabia hasta extremos insospechados. 28 días después, un tipo en coma despierta en la UCI de un hospital. No hay nadie allí, ni en las calles; el espectáculo de Londres desierto es sobrecogedor. Pronto sabrá que quedan pocos supervivientes, y que los infectados por el virus se han convertido en una especie de zombies, siempre sedientos de sangre. Aunque el trío Danny Boyle, Andrew Macdonald y Alex Garland sigue fiel a su esquema de “grupo de personas sometido a una situación límite” que ya empleó en La playa, aquí se bebe también de clásicos varios del cine fantástico, los más evidentes La noche de los muertos vivientes y El último hombre… vivo. Boyle se revela, al igual que en Trainspotting, como un director de gran sentido visual (la gota de sangre que cae por culpa de un cuervo, la esperanza en el cielo entre las ramas de un árbol, las vallas publicitarias de caras sonrientes en las calles desiertes…), y también como creador de atmósferas desasosegantes. Aquí, recurriendo al vídeo digital, que le permite una gran versatilidad, nos pone a los espectadores con el corazón en un puño.

6/10
Aniquilación

2018 | Annihilation

Lena esta triste. Bióloga experta en genética y ex soldado, y muy enamorada de Kane, su marido militar, padece la ausencia de éste desde que partió en misión secreta hace más de un año. De pronto reaparece, pero se comporta de modo extraño, y enseguida sufre un colapso y pierde el sentido. Entonces le es revelado el motivo de su ausencia: debía explorar con otros soldados una zona de exclusión en que está teniendo lugar un extraño fenómeno, auténtica aberración de la naturaleza, que supone un peligro para todo el planeta. En continua expansión, en ese lugar las células sufren extrañas mutaciones al estilo de las que producen el cáncer, y están dando lugar a híbridos de vegetales, animales y personas, verdaderos monstruos. Un grupo de científicas que incluye a Lena toma el relevo de la primera expedición, para tratar de averiguar qué está ocurriendo. Adaptación de una novela de ciencia ficción de Jeff VanderMeer, a cargo del especialista Alex Garland, que brilló en su debut tras la cámara Ex machina, y compuesto los libretos de filmes interesantes como Sunshine y Nunca me abandones. Su segundo título como director resulta estimable y sugerente, como parábola acerca de la condición humana y su tendencia a autoinfligirse daño, pero no alcanza el estado de gracia de su predecesora. Funciona razonablemente la estructura de dobles flash-backs del guión, el relato de Lena de vuelta de su segunda expedición, y los recuerdos de la feliz vida conyugal con Kane, mientras la protagonista, una correcta Natalie Portman, se adentra en el misterio. Y Garland sabe crear tensión, con escenas de sustos que demuestran cierta imaginación, y alguna sorpresa argumental, sobre todo en el desenlace. Además, el diseño visual es atractivo, sobre todo en lo relativo a los híbridos. La pega principal estriba en que la mayoría de los personajes se encuentran bastante desdibujados, y algunos momentos muy autoconscientes de solemnidad -Lena entre lucecitas estilo 2001, sin palabras, un buen rato-, que siguen la estela de títulos recientes como La llegada, están algo pasados de rosca.

6/10
Ex Machina

2014 | Ex Machina

Alan Turing, pionero de la inteligencia artificial, sostenía que si una máquina llegaba a ser lo suficientemente avanzada, sus actuaciones difícilmente serían distinguibles de las humanas. Poco después de Descifrando Enigma, biopic del matemático británico, desembarca en las pantallas Ex Machina, un film de ciencia ficción que desarrolla sus hipótesis, en cierta medida inquietantes. El joven pero valioso programador Caleb resulta elegido para realizar una importante tarea en la megacorporación para la que trabaja. Debe trasladarse hasta la remota y sofisticada residencia de Nathan, máximo responsable de la compañía, donde evaluará mediante el test de Turing a Ava, robot dotada de la inteligencia artificial más potente jamás creada. Ex Machina supone el debut como realizador del británico Alex Garland, escritor asociado a la filmografía de su compatriota Danny Boyle, que adaptó su novela La playa, y contó con él como guionista para 28 días después y Sunshine. No sólo en esta última Garland ha destacado en el terreno de la ciencia ficción, pues también fue el responsable del libreto de la notable Nunca me abandones, que versionaba la novela de Kazuo Ishiguro. La enésima revisión del mito de Prometeo engancha desde el principio, y cuenta con una cuidada estética, sugerente en su frialdad, lo que choca con otros guionistas reconvertidos en realizadores, que descuidan la parte visual. Lo mismo sucede con el reparto, muy bien escogido. Básicamente, tres son los actores que copan la mayor parte de la función, el guatemalteco Oscar Isaac, ideal para interpretar a un despótico científico con rasgos del dr. Frankenstein, el irlandés Domhnall Gleeson, demostrando que su eficaz trabajo en títulos como Una cuestión de tiempo no han sido fruto de la casualidad, y la sueca Alicia Vinkander, protagonista femenina de Un asunto real, que aúna atractivo físico con talento. Sin embargo, Garland fracasa un poco en su terreno, el desarrollo del guión, pues se alarga demasiado en algunos fragmentos. En otras ocasiones, los giros son demasiado previsibles. Además, su discurso en torno a la hipotética superación del ser humano por la máquina, y cómo éstas podrían seducir emocionalmente, se queda finalmente en lo ya visto en otros títulos como Metropolis, Blade Runner o Her. Lo mejor, sus advertencias en torno a lo que puede hacer una empresa surgida de un revolucionario buscador, que no duda en usar para sus fines los datos que ha registrado de sus usuarios. Y que conste que el film no nombra explícitamente a nadie.

6/10
Devs

2020 | Devs

La acción tiene lugar en las inmediaciones de San Francisco. Lily trabaja como ingeniera informática, al igual que su pareja, Sergei, en Amaya, gigante tecnológico dirigido por Forest, un misterioso gurú. De la noche a la mañana, a él le asignan a Devs, un proyecto ultrasecreto, del que no podrá revelar ningún detalle, ni siquiera a la mujer con la que comparte su vida. Pero el primer día de trabajo, Sergei no regresa, y la compañía enseñará a Lily unas imágenes que muestran cómo se ha inmolado, rociándose de gasolina y prendiéndose fuego. Ella misma puede contemplar el escenario donde ocurrió la tragedia. Mientras trata de recomponerse, la programadora piensa que la están engañando, así que se propone descubrir la verdad. El novelista británico Alex Garland tuvo su primer contacto con el cine cuando adaptó su novela La playa el realizador Danny Boyle, a quien después le escribió el film de ciencia ficción Sunshine. Tras firmar el guión adaptado de uno de los mejores títulos del género en las últimas décadas, Nunca me abandones, a partir de la novela de Kazuo Ishiguro, debutó como realizador con la convincente Ex Machina. Ahora tiene su primer contacto con la televisión, al frente de una serie de ocho capítulos que firma como libretista y realizador. En principio, tiene una trama cerrada, así que no parece muy factible que vaya a tener más temporadas, a pesar de que ha arrasado. Técnicamente, Dev está bastante mimada, con una estética estilizada, y música de cariz cercano a lo experimental. Cuenta con actores sorprendentes, sobre todo la japonesa Sonoya Mizuno, actriz fetiche de Garland, y Nick Offerman (El fundador). Atrapa desde el principio, por su tono de thriller, incluso a quienes sus referencias a física cuántica y a las teorías del multiverso les resulten por completo incomprensibles, y aunque en su arranque pueda parecer demasiado fría, al final el motor de la trama son las emociones humanas. Como los mejores exponentes del género, da que pensar sobre diferentes cuestiones, aunque conviene que el espectador las descubra por sí mismo, cualquier detalle sería desvelar demasiado. Pero se puede adelantar que sobre todo plantea el viejo debate entre libre albedrío y determinismo, sobre el poder y el carácter pseudomesiánico de las figuras revolucionarias que triunfan al frente de grandes corporaciones, y especialmente en torno a la eterna aspiración del ser humano a usar la ciencia para superar de forma definitiva los límites de las leyes de la naturaleza.

6/10
La playa

2000 | The Beach

Richard es un joven ‘moderno’... Él solito se ha montado unas vacaciones en Tailandia. Y se las arregla bastante bien. Una noche un vecino de hotel con un punto (y dos) de locura, le muestra un mapa de ‘la playa’, un lugar que sería algo así como el paraíso en la tierra. Al día siguiente el vecino amanece muerto: se ha suicidado. Richard decide partir en busca del mítico lugar, y pide a una pareja de franceses (la chica le ha hecho tilín), que le acompañen en su aventura. Este film, adaptación de una novela de Alex Garland, encaja de modo coherente en la filmografía de Danny Boyle. En Tumba abierta las personas buscaban la felicidad a través del dinero, y en Trainspotting por la droga; ambos caminos se revelaban insatisfactorios. En La playa, tenemos un auténtico paraíso, al menos en apariencia. La playa secreta, a la que el trío protagonista llega tras diversas peripecias, ofrece un paraje increíble. Allí no es necesario trabajar: todo el día puede uno bañarse, retozar con el compañero o compañera de turno, practicar deportes, fumar hierba... Parece la comunidad perfecta, al estilo hippy, que vive sólo para el deleite de los sentidos y hacer lo que venga en gana. Parece. Boyle ofrece un film con algo de contenido, que hace reflexionar un poco acerca de dónde ponemos nuestros anhelos de felicidad. Aunque se lía –no tiene claro todo lo que pretende contar–, muestra cómo los corazones pueden endurecerse hasta límites insospechados en esa ‘comunidad perfecta’. El director cita a Apocalypse Now, con Robert Carlyle trastocado en coronel Kurtz de pacotilla, y transforma a Leonardo DiCaprio, sin que venga muy a cuento, en un personaje que se cree protagonista de un videojuego. 

4/10

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