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Biografía

Alex Pettyfer

Alex Pettyfer

30 años

Alex Pettyfer

Nació el 10 de Abril de 1990 en Stevenage, Hertfordshire, Inglaterra, Reino Unido

Joven imberbe

03 Octubre 2012

Alex Pettyfer es un guaperillas que empezó su carrera actoral como agente secreto adolescente, y que de momento se mantiene en la brecha, con personajes tirando a blandengues, pero que conectan con cierta juventud actual.

Alex Pettyfer es hijo de un actor no demasiado renombrado, Richard Pettyfer, cuya filmografía parece más bien la de un extra, y de una decoradora de interiores. Nacido en Stevenage, en Inglaterra, el 10 de abril de 1990, le tocó vivir el divorcio de sus padres, y la llegada de un hermanito de su madre y la nueva pareja de ella. Con sólo 7 años ya hizo de modelo para anuncias, tan encantadora era la criaturita. En el colegio participó en obras teatrales, y ello facilitó que luego acudiera a castings de películas, hasta recalar en la película televisiva Tom Brown's Schooldays en 2005.

Si el protagonista de Operación Stormbreaker (2006) descubría que su tío era agente secreto de MI6 y que él mismo había sido preparado desde niño para tan duro oficio, con esta película Pettyfer también tuvo claro que lo suyo era actuar, e incluso fue considerado para un premio al mejor actor juvenil. Entre sus ex novias se cuentan Emma Roberts, con la que hizo Megapetarda (2008) y Dianne Agron, a la que conoció mientras rodaba Soy el número cuatro (2011). Se diría que le va la ciencia ficción y la marcha propia de la acción, pues estuvo en la interesante película distópica In Time (Andrew Niccol, 2011).

Después de ser un stripper novato en Magic Mike (2012) a las órdenes de Steven Soderbergh, le veremos en una película seria, El mayordomo, donde le dirige Lee Daniels, que cuenta la historia de un mayordomo de la Casa Blanca que sirvió a 8 presidentes.

Filmografía
The Laundromat: Dinero sucio

2019 | The Laundromat

Película-denuncia de las debilidades del liberalismo económico, que permite la creación de productos financieros para que los ricos sean más ricos, no evadiendo impuestos, que sería un delito, sino eludiéndolos, que viene a ser lo mismo, al menos moralmente, pero que no estaría castigado por la leyes. Para ello parte del escándalo real de los papeles de Panamá, en que el dinero de muchísimos inversores se colocaba en empresas pantalla a través del bufete de abogados, con sede en ese país, Mossack Fonseca. El esquema que utiliza el guión de Scott Z. Burns, a partir del libro de Jake Bernstein, copia el esquema de la bastante más lograda La gran apuesta –Jay Roach acertó, y repitió fórmula en la también interesante El vicio del poder–, con un relato entre surrealista y cínico, donde los narradores son los abogados Jürgen Mossack y Ramón Fonseca, interpretados por Gary Oldman y Antonio Banderas. Éstos explican con desparpajo su forma de ganar dinero, presentándose como víctimas, ellos no habrían hecho nada malo, sólo seguir las reglas que el sistema permite y tolera, y de las que gente "decente" se aprovecha sin problemas. El film, dirigido por Steven Soderbergh, está estructurado en torno a una enumeración de secretos a voces de cómo aprovechar las debilidades del capitalismo, donde los sobornos y la corrupción moral se ofrecen a la vista como una senda natural a seguir. Ello desde el arranque, en que el trágico accidente de un barco conlleva la indemnización nula para las víctimas, porque las responsabilidades habrían derivado de una empresa a otra, hasta que al final nadie se hace cargo de nada. Aunque la narración se sigue con interés, la sensación de calco de La gran apuesta, y cierto estilo descuidado, desfavorece el resultado final. Quien ayuda a elevar el interés es una sorprendente Meryl Streep, que en el último tramo del film sorprende al espectador con una inesperada pirueta interpretativa.

5/10
Elvis & Nixon

2016 | Elvis & Nixon

La realizadora ‘indie’ Liza Johnson apenas ha tenido repercusión internacional, aunque su film Return, con Michael Shannon, participó en la Quincena de Realizadores, del Festival de Cannes, en 2011. Ahora, repite con el mismo actor en una reconstrucción de cómo pudo haber sido la reunión en la Casa Blanca del presidente Richard Nixon con Elvis Presley, el Rey del Rock and Roll, que tuvo lugar el 21 de diciembre de 1970. La foto oficial del encuentro tuvo una enorme repercusión mediática. El guión, en el que curiosamente ha intervenido el actor Cary Elwes (La princesa prometida), por primera vez en estos menesteres, ofrece una versión delirante y deformada, pero bastante fiel a los hechos reales, desclasificados casi cuatro décadas después de que ocurrieran, en 2007. Preocupado por el avance del movimiento hippy y el comunismo, Elvis piensa que puede echar una mano, si le conceden una chapa de agente federal. Para conseguirla, se planta en la puerta principal de la Casa Blanca, en Washington, en compañía de Jerry, amigo y colaborador, con una carta para el presidente, y pidiendo una cita con él. La noticia desconcierta a Bud Krogh, consejero presidencial y asesor de Nixon, aunque acaba proponiendo al mandatario que le reciba, para mejorar su imagen pública. Éste no lo ve demasiado claro… La realizadora imprime un tono satírico, y algo alocado, pero mantiene cierta amabilidad, hasta el punto de que rehúye algún aspecto sórdido, como la adicción a las drogas del roquero. Está lograda la ambientación de la época, con detalles como numerosas imágenes televisivas del momento. A pesar de la ligereza del conjunto, resulta ameno, con secuencias que provocan carcajadas, como la demostración de kárate del rey a su anfitrión, o cierta simpatía, en el caso del encuentro con ciudadanos negros en un restaurante. Ambos personajes centrales comparten que están en decadencia, el músico porque The Beatles le han quitado su puesto, el político por el problema de la guerra de Vietnam. Ni Michael Shannon, ni Kevin Spacey se parecen físicamente a Elvis o a Nixon. Pero resultan meritorios sus retratos a base de imitar sus gestos, sobre todo el del segundo, en un registro más paródico que el de actores como Anthony Hopkins (Nixon), Frank Langella (El desafío. Frost contra Nixon) o un desafortunado John Cusack (El mayordomo). Están bien secundados por Alex Pettyfer (Jerry) y Colin Hanks (el consejero Krogh).

6/10
Más allá del amor

2014 | Endless Love

El mayordomo

2013 | The Butler

La historia de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, a través de los ojos de Cecil Gaines, que trabajó como mayordomo en la Casa Blanca, desde los días de la presidencia de Eisenhower hasta los de Reagan. El film, a modo de película río, arranca con la niñez de Cecil y el asesinato de su padre, que cultivaba campos de algodón. Una serie de carambolas propician la dedicación profesional de Cecil en ambientes refinados, lo que le empuja a ser considerado para un puesto que le lleva a servir a siete presidentes. Un sueldo razonable –aunque inferior al que perciben sus iguales blancos– le permite sacar adelante a su familia, aunque deberá afrontar el alcoholismo de su esposa Gloria, el activismo político, que no entiende, de su hijo Louis, y la decisión del otro, Charlie, por ir a luchar a Vietnam. Lee Daniels, director de cintas duras como Shadowboxer, Precious y El chico del periódico (The Paperboy) entrega sin duda la que es su película más comercial y digerible por el gran público, basada en un caso real relatado en un artículo periodístico de Will Haygood. Firma el guión de la cinta Danny Strong, autor de los libretos de las “tv-movies” políticas Game Change y Recuento. El mayordomo es una cinta agradable de ver, con un reparto casi siempre acertado, donde se llevan la mejor parte interpretativa Forest Whitaker (Celil), Oprah Winfrey (su esposa Gloria) y David Oyelowo (el hijo de ambos, Charlie). De hecho son sus conflictos dramáticos los que mejor funcionan: el padre que ha conocido un estado de las cosas y desea lo mejor para su familia, confiando en el sistema, aunque acabará cuestionándose las cosas, al estilo de lo que hacía Anthony Hopkins en Lo que queda del día; la madre que padece ciertas desconsideraciones de su esposo –nunca ha movido un dedo para enseñarle la Casa Blanca–, mantiene la unidad familiar como puede y es tentada por consuelos que mitiguen las ausencias de Cecil; y el empuje generacional del hijo que pelea por el cambio, aunque pueda preguntarse acerca de si el precio del distanciamiento de su padre no es demasiado alto. Algo más ambigua es la consideración que merece la dedicación profesional de servir como mayordomo, pues aunque se inserta una acertada reflexión de Martin Luther King sobre la ética del trabajo, no deja de presentarse como un trabajo de segunda fila, tal vez porque en este caso su desempeño va unido a las consideraciones raciales. Cuando se quiere hacer un gran fresco histórico, el devenir de los Estados Unidos en la última mitad de siglo, se corre el riesgo de la simplificación y el academicismo, que no acaba de sortear con éxito Daniels. De hecho los presidentes que desfilan por la pantalla son pobres esbozos sin alma, especialmente ridículo resulta Nixon, al que John Cusack no logra insufla el necesario carácter, más allá de que se quiera ofrecer de él una descripción decididamente poco partidaria. Y el colofón con Obama, aunque razonable, resulta algo previsible y carente de la necesaria emoción.

6/10
Magic Mike

2012 | Magic Mike

Adam se hace amigo de Mike porque ambos trabajan en la construcción. Viviendo la noche en una discoteca, Mike introduce a Adam en el mundo de los strippers masculinos, un dinero fácil por exhibirse delante de mujeres que satisfacen así sus instintos básicos. Y en efecto en su primera "actuación" el jefe, Dallas, constada que Adam, apodado como "El Niño", tiene madera. Brooke, la hermana de Adam, se preocupa de la nueva "profesión" de su hermano, pero Mike –cuyo apodo es "Magic"– promete cuidar de él. Y es que se supone que Mike tiene los pies en el suelo, en realidad está ahorrando para montar su propia empresa de muebles por encargo. Steven Soderbergh es un cineasta que igual sirve para un roto que para un descosido, tal variedad de géneros y temas ha abordado en su larga carrera. De modo que toma el guión que Reid Carolin ha escrito para Magic Mike y lo convierte en película que a pesar de su vulgaridad y lo previsible de su desarrollo, se beneficia de su pericia tras la cámara, sobradamente demostrada. Y así nos cuenta en Magic Mike una historia con su pequeña moraleja –no puede uno pretender entrar en el mundo de los strippers, con el consiguiente vértigo hedonista de mujeres hermosas, sustancias estimulantes, dinero y demás, y pretender que aquello no te afecta, que puedes racionalizar aquello y planificarlo para una breve temporada. Pero en el fondo todo es muy insustancial y repetitivo, un ejercicio de estilo donde Soderbergh prueba su genio fílmico, hasta para lo más tonto. Tanto numerito cansa, incluida esa especie de obligación de mostrar que todos los actores, incluido Matthew McConaughey, que se reserva para el final, pueden contonearse en el escenario hasta provocar el histérico delirio colectivo de las chicas del público.

4/10
El corazón de la bestia

2011 | Beastly

Kyle es un chico que lo tiene todo y no se siente bien a menos que desprecie y humille a todos aquellos que no cumplen con sus estándares de perfección. Hasta que un día se mete con la persona equivocada. Una maldición lo deforma físicamente y la única posibilidad de recuperarse es encontrar a alguien que lo ame realmente, a pesar de su apariencia monstruosa. Pero lo realmente difícil será que él tambien debe amar a esa persona.

In Time

2011 | In Time

Un futuro indeterminado. Los avances en ingeniería genética han detenido el envejecimiento del ser humano, a partir de los 25 años las personas no cambian su juvenil aspecto. Sólo hay un pequeño inconveniente: cuando se alcanza esa edad, uno dispone de un año más de vida, y para lograr el sueño de vivir eternamente en este mundo hay que hacer acopio de tiempo, el bien más preciado, que ha sustituido al dinero en el mercado, cualquier transacción implica el pago con tiempo. De modo que hay millonarios de tiempo, que llevan viviendo desde quién sabe cuándo, y parias que conducen sus tristes existencias en los ghettos viviendo al día, a veces apurando su tiempo hasta el límite, en que consiguen in extremis ganar unas pocas horas de vida adicional. Uno de éstos últimos es Will Salas, destinado a poner patas arriba un mundo profundamente injusto. Como creador de originales fábulas de corte fantástico y ciencia ficción, más pegadas al mundo de lo real de lo que podría pensarse a simple vista, Andrew Niccol no tiene quizá parangón en el cine actual. A él se deben las tramas de títulos como Gattaca, El show de Truman y S1m0ne. En In Time también es muy sugerente su propuesta de una sociedad distópica, en que a las tradicionales desigualdades sociales basadas en la acumulación de bienes y el acceso a la cultura, se suma el hecho de que los ricos pueden vivir para siempre, o casi, mientras que los pobres tienen los días más contados que nunca. Esta posibilidad de alcanzar la eternidad en este mundo es cuestionada a través del personaje de Sylvia, hija de un millonario: aunque se le prometa una vida sin fin, ella es consciente de que hay vidas que no son vida, encerrarse en el propio cascarón del egoísmo sin interactuar con los demás, arriesgarse, comprometerse, no merece la pena. Niccol, guionista, productor y director, logra un film entretenido, con abundantes dosis de acción, con un esquema de persecución donde el tozudo guardián del tiempo Leon, interpretado por Cillyan Murphy, compone un personaje policíaco en la línea del de Tommy Lee Jones en El fugitivo. Pese a todo, y más tratándose de un film de Niccol, la sensación que puede experimentar el espectador es la de que le han colocado la miel en los labios, pero no le han dejado saborearla. Da la impresión de que la trama daba para más, y que al final se tira por el camino fácil del espectáculo un poco hueco, con Justin Timberlake y Amanda Seyfried en plan “Bonnie & Clyde” a lo Robin Hood. Para entendernos, a este film, pese a la brillantez e ingenio de algunos pasajes, le pasa un poco lo que a La isla, que plantea interrogantes éticos, pero enseguida los deja de lado para emprender fórmulas más rutinarias. Parafraseando al film, podríamos decir que a la postre Niccol no arriesga el todo por el todo.

6/10
Soy el número cuatro

2011 | I Am Number Four

Con el nombre de John, un joven rubio llega a una nueva ciudad junto a Henri, que pasa por ser su padre. En realidad Henri es el guardián de John y ambos vienen de otro planeta, Lorien, que ha sido arrasado por los mogadorianos, extraterrestres brutales y sanguinarios que se apropian de los lugares a los que llegan. John es uno de los Nueve ciudadanos de Lorien que tienen una serie de habilidades que los hacen únicos. Pero los tres primeros ya han muerto a manos de los mogadorianos y ahora van a por John, el número 4. Sin embargo, por primera vez en su vida John ha decidido no ocultarse pues se ha enamorado de una humana, su compañera de clase Sarah. Adaptación de la novela homónima de Pittacus Lore (pseudónimo bajo el que se esconden de James Frey y Jobie Hughes), primera de la que promete ser una saga de éxito dentro del género juvenil de la ciencia ficción. El responsable de La conspiración del pánico y Disturbia se ha puesto detrás de las cámaras y ofrece una animada vuelta de tuerca al género de los extraterrestres, pues la historia entra dentro del espectro de las que tratan de “seres extraordinarios escondidos entre la gente ordinaria”. Caruso se luce especialmente en escenas de acción como la de la escuela, pero en cambio desdice el guión pobretón, sin apenas giros, lleno de frases tópicas y un tratamiento del amor juvenil bastante tontorrón, casi de Enid Blyton. No ayudan demasiado las interpretaciones. Aunque Alex Pettyfer (Operación Stormbreaker) se esfuerza, su personaje es muy plano, y su composición no es demasiado atractiva, carece de matices y sentido del humor. En general falta carisma entre el reparto, sobre todo en el femenino y en la simplista concepción de los mogadorianos, que resulta casi cómica. El mejor es sin duda Timothy Olyphant, el único que da algo de empaque a esta historia de ciencia ficción llamada a continuar.

4/10
Operación Stormbreaker

2006 | Stormbreaker

Alex Rider es un chaval catorceañero a cargo de su tío Ian, aunque éste nunca para en casa, en teoría porque se encuentra en viajes de negocios. En realidad es un agente secreto británico del MI6. Cuando Ian es eliminado por el enemigo, el MI6 revela a Alex la verdadera identidad de su tío, y le hacen ver que desde pequeñito ha sido adiestrado para que él también fuera espía: la práctica de deporte de aventura, el aprendizaje de idiomas y artes marciales, no eran meras aficiones que le inculcaba su tío. Finalmente Alex aceptará trabajar para MI6. Su primera misión será averiguar qué juego se trae un excéntrico millonario, que ha decidido regalar un nuevo modelo de ordenador, el Stormbreaker, a todas las escuelas. Entretenida película familiar, basada en las novelas juveniles de Anthony Horowitz; de hecho, él mismo ha sido el responsable de escribir el guión. A cuento de un James Bond adolescente, una fórmula que también se usó recientemente en Superagente Cody Banks, tenemos una trama razonable, buenas escenas de acción, los típicos "gadgets" del espía, y un buen sentido del humor, a cargo de los villanos -un Mickey Rourke pasado convenientemente de rosca, y su cómplice Nadia, una especie fría de "monstrua de Frankenstein"- y del jefe de Alex -un impasible Bill Nighy-. La presencia de Ewan McGregor es completamente episódica -aunque sin duda habrá disfrutado montando en moto, una afición que le pirra- y entre otros ilustres secundarios destacan Alicia Silverstone (la rubia niñera de Alex), Robbie Coltrane (el primer ministro) y Sophie Okonedo (que sorprendió muy gratamente en Hotel Rwanda).

5/10

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