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Biografía

Alison Lohman

Alison Lohman

40 años

Alison Lohman

Nació el 18 de Septiembre de 1979 en Palm Springs, California, EE.UU.

Joven con experiencia

25 Abril 2008

Alison Lohman comenzó su carrera sobre los escenarios cuado todavía era una niña. Así que, a pesar de su juventud, lleva toda una vida dedicada a la interpretación.

Alison nació el 18 de septiembre de 1979 en Palm Springs, California. Cuando tenía 9 años interpretó en el teatro a la pequeña Gretl de “Sonrisas y lágrimas”. Su carrera sobre las tablas no había hecho más que comenzar y al cumplir los 17 ya acumulaba doce obras. Sus trabajos teatrales le valieron distintos premios y reconocimientos. Dada su capacidad, la Universidad de Nueva York le ofreció plaza para estudiar arte dramático, pero Alison prefirió trasladarse a Hollywood para probar suerte con el cine. Debutó en 1998 con un papel muy secundario en la cinta de ciencia ficción con monstruo incorporado Kraa, el monstruo marino. Sus siguientes trabajos fueron en pequeños papeles en películas como Nivel 13. Su primer papel con un mínimo de presencia fue en Planet Patrol (1999), otra cinta de ciencia ficción donde era uno de los miembros de una patrulla galáctica. Este papel en este título coral dio paso a su primer protagonista absoluto en el drama televisivo Secreto compartido (2000), donde fue una joven con problemas de bulimia.

En sus inicios, Alison alternó el cine y la televisión. En la pequeña pantalla protagonizó la serie de misterio y drama Pasadena (2001), donde era miembro de una adinerada familia que ocultaba numerosos secretos. La serie no tuvo éxito, por lo que continuó con su trabajo en el cine. Para su siguiente proyecto tuvo la suerte de trabajar junto a Michelle Pfeiffer, Robin Wright Penn y Renée Zellweger. Fue en La flor del mal (2002), un drama donde interpretó a la hija de la malvada Michelle Pfeiffer. Cuando ésta entra en prisión, el personaje de Alison comienza a vagar de un hogar de acogida a otro, y en su camino conoce a las mujeres a las que interpretan Renée y Robin. Un año después Ridley Scott la llamó para interpretar a la hija del timador interpretado por Nicolas Cage en Los impostores. Fue su año de suerte, pues también fue reclamada por Tim Burton para hacer la versión juvenil de Jessica Lange en la personalísima Big Fish.

Alison cambió radicalmente de registro para interpetar a K’Harma Leeds en Delirious (2006). Esta película es una aguda crítica del mundo de la fama y de los paparazzis. De hecho, K’Harma es una estrella pop de moda por la que suspiran los flashes de todos los fotógrafos del mundo. Este tipo de cine más independiente y minoritario, dio paso a unos títulos pensados para un público amplio. Es el caso de Flicka (2006) sobre la relación de una alocada adolescente con un caballo salvaje. Y el de Beowulf (2007) de Robert Zemeckis, donde interpretó a Ursula, la amante del rey. Ahora acaba de estrenar el drama Cosas que perdimos en el fuego (2007), que han protagonizado Halle Berry y Benicio del Toro. Alison tiene un papel secundario como compañera de Benicio en las sesiones de terapia a las que acuden sus personajes para acabar con sus adicciones.

Para sus proyectos más inmediatos, Alison ha vuelto a sus comienzos en la ciencia ficción con la futurista Game, cinta que acaba de rodar. Actualmente está rodando Drag Me to Hell, un secreto proyecto de terror de Sam Raimi. La actriz ha sustituido a Ellen Page, quien inicialmente iba a ser la protagonista.

Filmografía
Deseo peligroso

2016 | Urge

En una isla paradisiaca unos jóvenes se disponen a pasar unos días de asueto. Conocerán a un tipo misterioso, dueño de un club nocturno, que les invitará a probar una nueva droga. Las cosecuencias del estupefaciente es que desinhibe totalmente al consumidor, por los que los jóvenes empezarán a dar suelta sus instintos más primarios, lo cual puede costarles la vida. Thriller más que discreto que reúne un apañado grupo de actores, de rostros conocidos, encabezados por Pierce Brosnan en el papel del propietario del club. Lógicamente ofrece escenas un tanto extremas, pero el resultado queda por debajo de las expectativas.

4/10
Exorcismo en el Vaticano

2015 | The Vatican Tapes

En el Vaticano andan muy preocupados porque han detectado signos de la inminente llegada del Apocalipsis en las cintas donde graban todos los exorcismos practicados desde principios del siglo XX. El caso más preocupante es el de Angela, una joven que tras hacerse un corte por accidente en un dedo mientras partía una tarta, ha sido poseída por el Maligno, para desesperación de su novio, Pete, y su padre, el coronel Roger Holmes. Producen “pánico”, y no del bueno, los filmes sobre posesiones demoníacas después de que la rigurosa El exorcista acabara con el subgénero. Se atreve a adentrarse en este terreno Mark Neveldine, que tras lograr cierto éxito con la serie B Crank veneno en la sangre, no ha levantado cabeza. Consigue dar cierto ritmo al film, y una ambientación sugerente, y acierta al no sucumbir a la moda del 'metraje encontrado', pues sólo incluye secuencias cámara en mano, 'reales', en algunos momentos clave, como las que habría captado el equipo de vigilancia de un hospital. Cuenta con un par de actores sólidos, como Michael Peña (un ex marine reciclado en bondadoso sacerdote) y Dougray Scott (el militar, progenitor de la protagonista), que logran el milagro de hacer mínimamente creíbles a unos personajes tópicos. Por lo demás, abusa de clichés, como el cuervo negro que acompaña al personaje central, un recurso bastante gastado, o de ingredientes un tanto ridículos, como cuando la chica escupe tres huevos que supuestamente representan a la Santísima Trinidad. Como se puede imaginar, su rigor teológico, por mucho que se apele a frases evangélicas, deja que desear. Todo esto le quita bastante tensión dramática a la lucha entre el bien y el mal. Lo peor, el título en España, donde se ha cambiado The Vatican Tapes (Las cintas del Vaticano), por Exorcismo en el Vaticano, erróneo porque el ritual no tiene lugar en la Santa Sede.

4/10
Arrástrame al infierno

2009 | Drag Me to Hell

Tras ser un "niño bueno" durante el tiempo que ha dedicado a la trilogía de Spider-Man –que pronto conocerá una nueva entrega, faltaría más–, Sam Raimi vuelve a los orígenes, y entrega una película de terror gamberra con la que parece quitarse unos años de encima, recordando los viejos tiempos de Posesión infernal y secuelas. Le ayuda en la tarea Ivan Raimi, su hermano, que firma con él el guión, además de ser coproductor de la película. Tras un prólogo terrorífico, que introduce con habilidad las ideas de maldición, posesión y arrastramiento al infierno, los traviesos hermanos Raimi nos plantean una escena de miedo en un lugar quizá insólito a primera vista, pero no tanto en realidad: la oficina de un banco de Los Ángeles. Allí trabaja Christine, una buena chica, con un prometido estupendo, Clay, y que aspira a un ascenso. Tiene enfrente un duro rival, que hace la pelota al jefe todo el tiempo, además de ponerle zancadillas, siempre con una amplia sonrisa. De modo que cuando acude a ella la señora Ganush, una anciana gitana, suplicando que le prolongue el plazo de pago de la hipoteca, Christine, para ganar méritos ante su jefe, que la pone a prueba dejando la decisión en sus manos, rehusa ayudarla. Como consecuencia será víctima de la maldición gitana de la Lamia, que tras hacerle padecer tormentos sin cuento durante tres días, debería concluir con Christine siendo arrastrada al infierno. Viendo que la cosa va en serio, Christine acude a un vidente para que le eche uno mano que anule la maldición, mientras su novio Clay se debate entre su racionalidad y el amor que siente por ella, que debería empujarle a creerla, sin más, incondicionalmente. Tiene el film de los Raimi varios puntos a su favor. La película tiene un aire retro que agrada, desde su mismo inicio, con uno de los viejos logos en technicolor de la Universal. La atmósfera de terror está plenamente lograda, con pasajes muy a lo "poltergeist", de casas encantadas y objetos que se mueven, a lo que se momentos macabros de violencia paródica, no aptos para todos los paladares, siempre con un humor algo negro, por ejemplo con cierta mosca enredadora. Y este aire está unido a una historia muy reconocible, la de Christine –muy bien escogida Alison Lohman para el papel protagonista–, una chica algo acomplejada por que es de campo, mientras que su prometido es de clase alta, y sus padres insoportablemente presuntuosos; que quiere ayudar a los demás, o es sensible con los animales, pero cuando es su felicidad la que está en juego, pone en primer lugar sus intereses personales. De modo que la película adquiere forma de cuento con moraleja, Arrástrame al infierno es un fábula, donde la falta inicial de generosidad de Christine no va a quedar sin castigo. Eso sí, un cuento de humorada negra, a ratos cruel, bien rematado con el inteligente final.

6/10
Gamer

2009 | Gamer

Cinta de acción futurista, Gamer se desarrolla en un mundo donde los videojuegos se han convertido en el gran espectáculo del momento, que tiene aficionados y seguidores alrededor de todo el planeta. Lo que los hace tan especiales es que se ha desarrollado la tecnología capaz de convertir a los seres humanos en protagonistas de la partida. Así, los jugadores controlan a los que se han convertido en los nuevos “esclavos” del momento, los hombres que protagonizan la partida. La posibilidad de tener el control total sobre otras personas es lo que tiene cautivada a la población. El problema para las “marionetas” que protagonizan los juegos es que son muy reales, por lo que sufren golpes y todo tipo de castigos que en muchísimos casos acaban con la muerte. Así pues, los concursantes ideales son los que residen en el Corredor de la Muerte; total, se van a morir igualmente... Kable está en el Corredor y ha salido ileso y vencedor de 27 partidas. El preso que llegue a las 30 conseguirá su libertad, de ahí su interés por salir airoso de las 3 citas con el juego que le quedan. Visto el tráiler de Gamer, todo recuerda demasiado al reciente remake de Paul W.S. Anderson Death Race (La carrera de la muerte). En esee título Jason Statham era quien protagonizaba la historia, donde también formaba parte de un macabro juego seguido multitudinariamente a nivel internacional –convertido también en el mayor espectáculo del mundo- y protagonizado por presos. Quien sobreviviera y ganara cinco carreras de coches obtendría su libertad. Aquí ocurre tres cuartas partes de lo mismo. Además, todo apunta a que el pobre Gerard Butler es el típico tipo inocente que está en la cárcel, cuando realmente es un hombre modelo, casi tan bueno como lo era también Statham en la película de Anderson.  

4/10
Beowulf

2007 | Beowulf

Película inspirada, bastante lejanamente, en el poema épico anglosajón homónimo, situado en la Dinamarca del siglo VI, y que con sus 3.182 líneas es uno de los más importantes en inglés antiguo: no hay seguridad a la hora de datarlo, pero parece que se escribió entre el siglo VIII y el XI. La historia transcurre en Escandinavia, donde el rey Hrothgar ve amenazado su reino por las salvajes escabechinas que organiza una increíble criatura que responde al nombre de Grendel. Por suerte acude en su ayuda Beowulf, un valiente guerrero, acompañado de sus hombres. El combate será bestial, e incluso una vez finalizado, queda el reto de enfrentarse a la madre del "bicho". Como trama argumental, la cosa resulta bastante simple. Se trata de la misma épica que se quiso explotar en 300, muy grandilocuente, pero vacua, y donde las referencias literarias son mera excusa para ofrecer acción, mucha y bien rodada acción. Tenemos héroes muy valientes, dispuestos a arrostrar mil y un peligros, aunque sin ideales de entidad que los muevan. A cambio se nos ofrece una filosofía a lo Nietsche en versión barata, por la que se quiere contraponer la grandeza y valentía de los héroes paganos de antaño con los incipientes mártires cristianos, que se conformarían dócilmente con su muerte. Hay, sí, mucha violencia gore, con la sangre salpicando, claro está, algo que no sorprende si se tiene en cuenta que Robert Zemeckis dispone del guionista Roger Avary, un amiguete de Quentin Tarantino al que "le va la marcha". Y llama la atención un curioso culto al cuerpo, donde se juega a mostrar generosamente la anatomía de los protagonistas, pero sin traspasar ciertas fronteras escudados en que son "dibujos", a ver si cuela ante el censor de turno (coló en Estados Unidos parcialmente, pues le atizaron la calificación PG-13, de menores de 13 años acompañados, "por sus secuencias de violencia, algún material sexual y desnudos"). Esta película pasará a los anales de la historia del cine por ser el primer título estrenado de modo masivo en 3D, o sea, en tres dimensiones, en un nuevo intento de volver a convertir la experiencia de ver una película en sala en algo irrepetible, no comparable a visionarla en el salón de casa o en el ordenador. En Estados Unidos ha llegado en este formato a 800 salas, pero en otros países la oferta tridimensional es bastante menor (en España se puede ver en 6 salas). Sin duda que la filmación por el sistema de "motion capture" (se filma a los actores con uno sensores, y luego se les anima digitalmente en escenarios espectaculares) ha mejorado bastante desde Polar Express, también de Robert Zemeckis (el cineasta siempre ha sido un pionero en el uso de los efectos especiales, piénsese en Regreso al futuro, ¿Quién engañó a Roger Rabbit? y Forrest Gump), y que se aprovecha el efecto 3D al máximo. Pero también es cierto que si se piensa bien, tampoco ha habido pasos que se puedan calificar de "revolucionarios" en lo tridimensional, seguimos con las gafitas de los años 50 más o menos mejoradas.

5/10
Cosas que perdimos en el fuego

2007 | Things We Lost in the Fire

La danesa Susanne Bier, que adoptó los postulados del movimiento Dogma en 2002 con Open Hearts, y que luego ha descollado con las valiosas Hermanos (2004) y Después de la boda (2006), emprende la aventura americana con su primer título rodado en inglés, a partir de un guión de Allan Loeb. Su temática no se aleja de las constantes de su filmografía, donde dominan tipos humanos bien perfilados, de carne y hueso, enfrentados con sus problemas cotidianos, no por duros y difíciles de sobrellevar menos reconocibles. La narración arranca en su primer tramo con un formato deconstruido, que alterna las escenas de la vida familiar de los Burke –el matrimonio de Brian y Audrey, y sus dos niños, Harper y Dory–, más la sólida amistad de Brian con Jerry –un drogadicto que trata de superar su adicción, y que agradece que su amigo de toda la vida mantenga su lealtad–, con las de los preparativos fúnebres motivados por la trágica e inesperada muerte de Brian. El sólido guión dibuja bien a los personajes, y presenta de modo convincente el infierno que vive Jerry debido a su vicio, junto a los celos que padece Audrey por descubrir que había parcelas en la vida de su esposo a las que tenía más acceso su amigo que ella. Se despliegan así sentimientos diversos, también en los cuidados personajes secundarios (los niños, el vecino que ofrece trabajo a Jerry, el hermano de Audrey, la joven que acude a las mismas sesiones de adictos anónimos que Jerry...), donde se explora con acierto la condición paradójica del ser humano (la envidia de Audrey por Jerry, al ver que se está ganando a los niños; el miedo a que se convierta en un suplantador, tema que Bier trató en Hermanos; y todo ello, sin querer dejar de ayudarle) evitando transitar los caminos más trillados de este tipo de historias. El trabajo de los dos protagonistas, Halle Berry y Benicio del Toro, hace casi inevitable el recuerdo de sus personajes sufrientes en Monster's Ball y 21 gramos respectivamente, títulos que supusieron el Oscar para una y otro. Existen, sí, puntos en común. Aunque, claro está, las variables de la vida en este “valle de lágrimas” no son tantas, fácilmente pueden enumerarse: amor, sacrificio, dolor, muerte, esperanza, redención, lucha... A ellas se remite Bier con sensibilidad y sutileza, aunque, exigencias del guión, le obliguen a subrayar innecesariamente una idea del film, la de saber aceptar lo bueno que hay en los demás y en uno mismo. La directora, herencia del Dogma, trabaja con una nerviosa cámara en mano, metáfora clara de la fragilidad de la existencia humana. Y sabe mostrar cierta delicadeza en el dibujo de la vida conyugal, o aludir de refilón a la ayuda divina, esa oración de las reuniones de drogadictos que Jerry evita, aunque lleve una cruz colgada al cuello.

7/10
Flicka

2006 | Flicka

Katy, una adolescente rebelde a la que están a punto de expulsar del colegio interno donde estudia, regresa al rancho de Wyoming de su familia, para pasar las vacaciones de verano. Ella desea trabajar en el campo, como su padre, pero éste sueña con que vaya a la universidad. Durante un paseo, Katy encuentra un caballo salvaje, al que intentará domar. Revisión cinematográfica del libro My Friend Flicka, publicado por Mary O’Hara en 1941, y que fue llevado al cine poco después con un adolescente Roddy McDowall. Tuvo tanto éxito que hubo hasta una secuela titulada El hijo de Flicka. Esta nueva versión adapta la trama a los tiempos que corren y cambia al protagonista masculino por Alison Lohman, la niña de Los impostores. Tan predecible como la salida del sol, y aunque parece concebida para niños de otra época, al menos es un producto amable, que lanza una serena apología de valores de los de toda la vida. Excelente fotografía de impresionantes espacios naturales, presuntamente de Wyoming, aunque la cinta está rodada en Nueva Zelanda.

4/10
Delirious

2006 | Delirious

En la década de los noventa, el nombre de Tom DiCillo era sinónimo de cine independiente americano. Un movimiento pujante, que se fue apagando, como el propio DiCillo. Pero Tom DiCillo (Vivir rodando) ha conseguido brillar de nuevo con Delirious, un divertido viaje al superficial mundo de la fama y los paparazzi, que tiene más miga de lo que podría parecer a simple vista. Les Galantine es un pobre diablo, fotógrafo profesional, que se gana la vida tomando fotos a los famosetes de turno. Acogerá en su casa a un joven ‘sin techo’, al que acepta como ayudante. Y de modo sorprendente, el chico, Toby, enamora, flechazo a primera vista, a la célebre cantante pop K'Harma Leeds. DiCillo sabe perfilar a la perfección a los personajes de Les y Toby, muy bien encarnados por un Steve Buscemi cuyo papel le viene al pelo, y por el ‘guaperas’ Michael Pitt. Está bien dibujada esa especie de relación maestro-discípulo en la que cada uno puede aprender lecciones del otro. Film sobre la amistad puesta a prueba, con su punto tragicómico, el director sabe entregar una historia rica, donde apunta otros temas como el de un anhelado amor romántico ideal, que caricaturiza pero no deja de añorar; el del buscado reconocimiento de los padres, que no siempre se alcanza; o el de la intromisión en la intimidad de las personas, que debería tener límites. Bien es cierto que todo se trata de modo ligero, leve, tal vez demasiado, aunque sea con la noble intención de no cargar con un exceso de evidente moralina. En cualquier caso se trata de un film bien pergeñado, con un excelente clímax bien resuelto en la alfombra roja de la entrega de unos premios.

7/10
Big Fish

2003 | Big Fish

Un homenaje a los contadores de historias. Una reivindicación de la imaginación, como modo de mostrar la realidad. Si el lector nos apura, en Big Fish estamos ante una unión improbable de Tim Burton con John Ford y su apuesta por “imprimir la leyenda” a la hora de contar la historia de El hombre que mató a Liberty Valance. Todo esto subyace en el último film del director de Eduardo Manostijeras, título con el que mantiene una íntima relación; podría decirse sin exageración que Big Fish es su versión madura. Con guión de John August, a partir de una novela de Daniel Wallace, Burton entrecruza hábilmente el presente, en que Will Bloom acompaña en el lecho del dolor a su padre Ed, gravemente enfermo, con un pasado de relatos hermosos pero increíbles. Éstos, escuchados una y mil veces, se han convertido a los ojos del hijo en una impostura, que oculta una verdad que cree ignorar: en efecto, a Will le atormenta la idea de que su padre esté a punto de dejar este mundo, y que no haya llegado a conocer quién es. En manos de otro director, la película que nos ocupa sería un plato acaramelado de muy difícil digestión, sobre todo en lo que se refiere a los relatos de juventud de Ed. Pero en Burton habita un alma poética y sensible, capaz de mostrarnos un mundo pasado donde conviven lo luminoso con lo feísta, fotografiarlo con colores pastel, y lograr que no chirríe el engranaje. De nuevo, marca personalísima de su entera filmografía, asistimos a un desfile de criaturas desvalidas, auténticos “patitos feos” que buscan alguien que les entienda: además de Ed, ese tipo optimista a machamartillo, auténtico flautista de Hamelín para todos los que le conocen (magnífica a este respecto, la escena del desenlace), tenemos el gigante, el empresario circense, el escritor, las hermanas siamesas, la bruja con el ojo de cristal que muestra el futuro… También se las arregla el cineasta para que la mezcla imposible de drama (con el problema de comunicación padre-hijo), fantasía (los detalles surrealistas, divertidísimos, que salpican toda la cinta), romanticismo (la conquista por Ed de la amada) y lirismo (el pueblo idílico en medio de ninguna parte) funcione. Ha procurado además suavizar algún detalle zafio, del que podía haber prescindido, sencillamente. Magnífico el reparto, en especial los trabajos de Ewan McGregor y Albert Finney, que encarnan a Ed Bloom de joven y anciano.

8/10
Los impostores

2003 | Matchstick Men

Roy y Frank forman una pareja perfecta de timadores. Tienen una empresa de ventas y gracias a su mucha labia engatusan a los clientes más ingenuos para que compren productos por un precio exagerado, con promesas de premios fantásticos. Lógicamente los regalos nunca llegan. Negocio fácil, dinero fácil. Sin embargo, las vidas de ambos distan de ser perfectas. Roy, el jefe del tinglado, es un tipo materialmente disminuido por una inmensa colección de manías patológicas: siente pánico por los lugares abiertos, es un obseso de la limpieza y el orden y presenta una galería de tics a cual más compulsivo. Un dechado de equilibrio, vamos. Además, tras su divorcio vive una existencia de lo más solitaria y triste, sólo aligerada por la compañía de su socio Frank, un completo caradura que parece disfrutar con los problemas de su amigo. Pero algo va a cambiar la vida de Roy. La aparición de Ángela, una hija que nunca estuvo seguro de tener, le va a dar la oportunidad de salir un poco de sí mismo y a esa reciente paternidad sumará pequeños avances personales gracias a su visita periódica al psiquiatra. Por el contrario, Roy comprueba que su hija ha heredado sus “talentos” y que le encantaría formar parte de su equipo. La comedia, el drama y la intriga suave se solapan a partes iguales en Los impostores, de guión bien hilvanado y convincentes interpretaciones. Nicolas Cage, con clara herencia del Nicholson de Mejor... imposible, aporta un verdadero recital de gestos paranoicos, exteriorización de sus tensiones interiores, de su vida vacía. La encantadora Alison Lohman, por su parte, logra transmitir una frescura capaz no sólo de encandilar a Cage sino también al espectador. Ridley Scott filma con oficio el guión de los hermanos Ted y Nicholas Griffin, que ofrece numerosos puntos de interés. Porque, mientras juegan al ratón y al gato con las entendederas del espectador, son la soledad, el egoísmo, la culpa y la paternidad los temas que se revelan esenciales en la trama.

6/10
La flor del mal

2002 | White Oleander

El mundo de la adolescencia es un tema recurrente en el cine, pero hay muchos modos de abordarlo. Aquí Peter Kosminsky radicaliza su visión al mostrar el desconcierto de una joven cuando carece de referentes adultos equilibrados. Eso es tanto como poner a su personaje contra la espada y la pared: el desarrollo normal es imposible. Astrid Magnusson es una joven adolescente que adora a su madre, pero ésta es más mala que la tos y ha educado a su hija poniendola en contra del mundo. La joven, ya de por sí aislada, acabará por quedarse sola cuando su madre vaya a parar a la cárcel por asesinato. Las autoridades colocarán entonces a Astrid en diferentes hogares de acogida, pero, a pesar de que ella intenta abrirse paso en el corazón de los demás, a su alrededor todas las personas parecen situarse al borde del abismo. Si hay algo en lo que esta película destaca sobre las demás es en el magnífico trabajo del reparto. Kosminsky da el do de pecho con una dirección de actrices cuidadosa hasta en el mínimo gesto. La protagonista, encarnada por Alison Lohman, está sobria y creíble, igual que celosa y desequilibrada Robin Wright Penn en su patético personaje. Sin embargo, brillan aún más las interpretaciones de la débil y deprimida Renée Zellweger y de la posesiva madre de la protagonista, encarnada por Michelle Pfeiffer con tal perfección que hasta acaba por dar miedo.

5/10
El cielo no puede esperar

2001 | Delivering Milo

Elisabeth. Una mujer felizmente embarazada, con su bebé a punto de nacer. Pero llegada la hora de dar a luz, el crío, de nombre Milo, se resiste a salir al mundo. En efecto, las almas de los niños que van a nacer esperan su turno pacientemente en un lugar del cielo: pero Milo, que ha oído que la Tierra es un lugar bastante inhóspito, se niega a nacer. Esto provoca una crisis tal que hay que recurrir al ángel Elmore, que durante un día enseñará al niño cómo es la vida en Nueva York, y la necesidad de gente buena que hay en el mundo. Nick Castle (Daniel el travieso), con guión de Diana Wagman y David Hubbard, entrega una historia de tintes caprianos con muchos puntos de conexión con ¡Qué bello es vivir! Se nos recuerda, en efecto, cómo cada persona tiene su pequeño-gran papel que jugar en la historia de la humanidad. Albert Finney da vida al ángel de la guarda, mientras que el niño Anton Yelchin, a quien vimos en Corazones en Atlántida, es el pequeño que no se atreve a nacer.

4/10

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