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Biografía

Albert Finney

Albert Finney

82 años ()

Albert Finney

Nació el 09 de Mayo de 1936 en Salford, Manchester, Reino Unido
Falleció el 08 de Febrero de 2019

Premios: 1 Festival de Venecia (más 1 premios)

Buque insignia

20 Agosto 2015

Cinco veces nominado a los Oscar, ganador de tres Globos de Oro y dos premios BAFTA. Albert Finney es una insignia del cine británico y uno de los actores más experimentados del panorama mundial. Antigua estrella, ha sobrevivido en los últimos tiempos como secundario de lujo en grandes producciones de la talla de “Skyfall” o “El legado de Bourne”. Diagnosticado de cáncer de riñón en 2007, ha fallecido tranquilamente tras una corta enfermedad, y rodeado de su familia, el viernes 8 de febrero de 2019.

Desde muy joven, Albert Finney demostró un gran interés por el mundo de la actuación. Como muchos otros actores británicos, llegó al cine a través del teatro. Con 22 años, después de haber trabajado para una pequeña compañía teatral, entró a formar parte de la Royal Shakespeare Company. Así se dio a conocer mientras representaba “Macbeth”, “Otelo” o el “Rey Lear” y crecía como actor. Dos años después, en 1960, se produjo su debut en la gran pantalla con un pequeño papel en El animador de Tony Richardson.

Su gran oportunidad le llegó con Sábado noche, domingo mañana, una de las películas más conocidas del Free Cinema británico. Esta corriente se alejaba de la artificialidad de Hollywood y ponía la mirada sobre los seres anónimos de la sociedad, aquellos que el cine había ignorado hasta entonces. Con esta obra y con Tom Jones, también del mismo movimiento y por la que fue nominado al Oscar a mejor actor, Albert Finney se convirtió en una suerte de héroe para la clase obrera. Y no solo por sus personajes, de origen humilde y con problemas de la calle, sino también porque él había crecido dentro de una familia de clase trabajadora.

En 1967 coprotagonizó junto con Audrey Hepburn Dos en la carretera, una película sobre los altibajos del matrimonio que se convertiría en un clásico del cine romántico. Finney terminaba de demostrar que era un actor muy versátil de registro amplio. Por aquel entonces ya había pasado por el drama, la comedia, el cine bélico y el thriller, siempre con actuaciones muy satisfactorias.

Durante la década de los 70 trabajó en pocas películas. Sin embargo, fue en esta época cuando protagonizó una película inolvidable: Asesinato en el Orient Express, adaptación de la popular novela de Agatha Christie a cargo de Sidney Lumet, con el que quien volvería a trabajar mucho después en Antes que el diablo sepa que has muerto. Su Hercules Poirot le permitía ser detective, un rol que ya había interpretado en Detective sin licencia, que le valió una nominación, la segunda, al Oscar a mejor actor.

En los 80 Finney ya era un actor consumado. Sin embargo, lejos de dormirse en los laureles, siguió protagonizando películas de éxito como La sombra del actor, en la que interpretaba a un actor de teatro –un papel que le venía como anillo al dedo si tenemos en cuenta su larga trayectoria en las tablas–, o Bajo el volcán, una de las últimas cintas de John Huston. Por ellas volvió a ser nominado a los Oscar. También es obligado citar su trabajo con dos hermanitos que empezaban a descollar, los Coen, en Muerte entre las flores. Más tarde, en los 90, Albert nos dejaría sus últimas películas como actor principal para luego retirarse a papeles secundarios. La versión Browning, en la que realizó una magnifica interpretación de un profesor de literatura clásica empeñado en despertar la sensibilidad de sus alumnos, fue su último gran trabajo como protagonista.

A partir de 2000 Finney ha participado como secundario de lujo en un gran número de películas conocidas por todos: Erin Brokovich y Traffic, ambas a las órdenes de Steven Soderbergh, Big Fish (su mejor trabajo de los últimos años), Amazing GraceEl ultimátum de Bourne o Skyfall. Tras más de cuarenta años triunfando en el cine y el teatro, Finney se está retirando poco a poco. El actor ha estado casado en tres ocasiones, con las actrices Jane Wenham –con quien tuvo a su único hijo– y Ainouk Aimée, y en la actualidad con Penelope Dalmage. Ya poco queda de aquel actor que enamoró al público inglés a finales de los 60, pero su talento sigue dando destellos cuando aparece en pantalla, y ha luchado valientemente con el cáncer que le acecha desde 2011.

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
El legado de Bourne

2012 | The Bourne Legacy

Después de que el programa de espionaje Treadstone, del que era pieza clave Jason Bourne, escandalizara a la opinión pública, las agencias secretas de Estados Unidos quieren enterrar –o al menos, “hibernar”– todos sus planes de dudosa legalidad. Uno de ellos es el programa Outcome, que ha creado agentes prácticamente superinvencibles, con su cerebro y su cuerpo hiperestimulados, aunque al precio de depender de unos fármacos. Como elefante en una cacharrería, los hombres liderados por coronel retirado Byer eliminan a todos los agentes y científicos relacionados con el programa. ¿A todos? ¡Noooo! Sobreviven el duro agente Aaron Cross y la doctora Marta Shearing, que deben emprender una vertiginosa carrera hacia delante para eludir a sus perseguidores. Cuarta entrega de la saga Bourne, El legado Bourne encaja a la perfección en la saga ideada inicialmente por el novelista Robert Ludlum, y que en cine había contado con los directores Doug Liman y Paul Greengrass, y el protagonismo de Matt Damon. Tras la renuncia de Greengrass y Damon a seguir con nuevas películas, el guionista de los anteriores filmes, Tony Gilroy, se apoya en sus hermanos, los gemelos Dan Gilroy –coguionista– y John Gilroy –editor– para lograr la deseada continuidad. Y sí, verdaderamente hace honor al título, Jason Bourne deja un legado que permite prescindir de él... o recuperarle, si un día Damon se arrepintiera de su decisión. Hay un grandísimo trabajo de producción, Frank Marshall y compañía, buen ejemplo de lo que es capaz Hollywood cuando da lo mejor de sí. Tony Gilroy había demostrado su capacidad para dirigir en Michael Clayton, y tiene suficientemente probado que las historias sobre conspiraciones gubernamentales le sientan como un guante. En El legado Bourne maneja además muy bien esa idea del olvido del “factor humano” y el sentido moral en el trabajo de algunos que se autodenominan “patriotas”, pero que tienen en muy poco la dignidad de la persona humana, los individuos pueden ser prescindibles. Quizá una asignatura pendiente de Tony era probar que podía dirigir escenas de acción, y desde luego la nota que saca en El legado Bourne es sobresaliente: el ritmo es trepidante en todo momento, con momentos tan adrenalíticos y de suspense como la caza en Alaska, la locura en el laboratorio secreto o la persecución interminable de motocicletas en Manila. Además, trucos del buen guionista, sabe introducir giros ingeniosos en los momentos adecuados, o dotar de una gran seguridad y aplomo a Cross, bien interpretado por el relevo de Damon, por así decir, Jeremy Renner. También demuestra gran nivel interpretativo Rachel Weisz, que bien podríamos definir como una Hipatia trabajando para la CIA, si se nos permite la alusión a la protagonista de Ágora, ese personaje dedicado en cuerpo y alma a la ciencia de la cinta de Alejandro Amenábar. El resto del reparto está perfectamente escogido, incluso los actores con papeles pequeños pero importantes, pensamos en Louis Ozawa Chagchien, ideal para un personaje tipo Terminator.

8/10
Skyfall

2012 | Skyfall

James Bond, con la asistencia de una agente, se encuentra de misión especial en Estambul, para recuperar un disco duro con el listado de todos los espías infiltrados en organizaciones terroristas. Un material muy sensible, que podría dar al traste con el trabajo de años y poner en peligro la vida de mucha gente. Todo apunta a que detrás de los hechos se encuentra alguien ligado al pasado de M, la jefa de 007, que se la tiene jurada. Entrega número 23 de la saga oficial de Bond, James Bond, el agente secreto salido de la pluma de Ian Fleming, y que los guionistas Neal Purvis, Robert Wade y John Logan siguen reinventando, bajo la batuta de Sam Mendes, para hacerlo atractivo al público del siglo XXI. Skyfall tiene la virtud de jugar a poner al día a 007 –proceso iniciado ya en los anteriores filmes, sobre todo en lo referente al machismo rampante del agente–, con una defensa de las canas, lo clásico, la veteranía: el factor humano es decisivo, ninguna tecnología puede sustituir a las personas, y su experiencia cuenta. Dentro de que en Skyfall estamos, no puede ser de otra manera, dentro de una película de entretenimiento, el director y los guionistas se las componen para dar peso específico a la historia. De modo que buceamos lo justo en el “background” de James Bond, pues resulta que hasta los agentes secretos mád duros han sido... niños. Vemos a M –siempre estupenda Judi Dench– enfrentada a decisiones difíciles, el MI6 supervisado por el recién llegado Mallory –Ralph Fiennes–, que mira a 007 un poquito por encima del hombro, algunos agentes “juveniles” –Naomie Harris y Ben Whishaw–, por así decir, y a un villano, Javier Bardem, con unas motivaciones más complejas de las manejadas por muchos de sus “colegas” de otras entregas bondianas. Y es que un poco en la línea marcada por Christopher Nolan en El caballero oscuro, los malos han cambiando, hay en ellos un punto de irracionalidad, y los enemigos ya no son fácilmente identificables como países, organizaciones criminales y cárteles de las droga, hay una zona de sombras cada vez más espesas donde el terror asoma de modo inesperado. Una cinta de Bond exige ritmo frenético, no parar. Sam Mendes no se queda corto en este apartado. Nos mueve por cinco puntos geográficos principales –Estambul, Londres, Shanghai, Macao, Escocia–, y con su gran equipo técnico –Roger Deakins, Thomas Newman, Stuart Baird, Dennis Gassner...– concibe momentos muy espectaculares, desde la clásica escena de apertura, persecución que deja sin resuello, a las que provocan los rascacielos de Shanghai, o el casi literal castillo de fuegos artificiales escocés, por citar algunos ejemplos. Y hasta hay lo que podrían interpretarse como guiños a Indiana Jones –Macao y el foso de las fieras– o a El silencio de los corderos, con personalidad. Las chicas Bond y alguna escena sexy forman parte del cine bondiano, y Skyfall no es la excepción. Quizá aquí la novedad con la oriental Sévérine sea que se integra en el engranaje de la historia, de modo que aparece y desaparece cuando toca, y eso está bien. Pero realmente momentos como el afeitado de Bond son más peajes sensuales de relativa sofisticación a la marca Bond, que necesidades del relato. En cuanto al inevitable tema musical para la secuencia de créditos, el tema “Skyfall” de Adele y Paul Epworth no decepcionará a los fans de la cantante.

7/10
El ultimátum de Bourne

2007 | The Bourne Ultimatum

Perfecto colofón a la saga del desmemoriado ex asesino profesional Jason Bourne, inspirada, bastante libremente, en las novelas de Robert Ludlum. En esta ocasión Bourne va a llegar hasta el final a la hora de averiguar cómo se convirtió en agente de la CIA, dentro de un proyecto supersecreto del gobierno estadounidense; el primer eslabón de la cadena que le guiará a la verdad es un periodista de The Guardian, que está publicando en el diario londinense un reportaje sobre el caso Bourne; sus diversas averiguaciones llevarán a Bourne desde Moscú a París, Londres, Madrid, Tánger y Nueva York. De modo que la trama se convierte en una especie de increíble y vertiginosa montaña rusa, integrada por peleas, persecuciones y explosiones, con algunas “paradas de contacto humano”, momentos no precisamente de relax. En efecto, esas “paradas”, lejos de disminuir el ritmo de la cinta, contribuyen a reforzar su atmósfera desasosegante, pues casi siempre son tensas conversaciones, telefónicas o “vis-à-vis”, donde los interlocutores tratan de averiguar las intenciones del otro, al modo de una caza del ratón y el gato, donde no se sabe exactamente quién juega qué papel. Como ya hiciera en El mito de Bourne, Paul Greengrass imprime un tono realista –por así decir– a la historia, acudiendo a los recursos de documentalista que tan buenos resultados le dieron en Domingo sangriento. Lo que significa un vibrante montaje, que ayuda a hacer bueno el inteligente guión de Tony Gilroy y compañía, y un buen uso de la cámara en mano, que resulta especialmente eficaz, contra pronóstico, en los primeros planos, donde el temblequeo, más perceptible de lo normal, contribuye a aumentar el nerviosismo del espectador. Lo que significa al final un ritmo casi siempre excelente, con un manejo maestro del suspense, aunque alguno de los “pasajes humanos”, como la visita de Bourne al hermano de su novia muerta, poco aporten a no ser a la extensión de la humanidad del protagonista. A cambio, hay que reconocer que hay cierta capacidad de riesgo en el encuentro final entre Jason y su "creador", que habla de la responsabilidad de las personas en sus acciones, más allá de argumentos falaces como el de "la obediencia debida". Dentro de la eficaz intriga, subyace un claro mensaje de contenido político, que se puede resumir en un “no todo vale a la hora de combatir el terrorismo”, “hay unas reglas básicas que las personas con conciencia saben que deben respetar”. Una idea claramente patente en el enfrentamiento de los personajes de David Strathairn y Joan Allen. El reparto cumple de nuevo a la hora de encarnar a sus personajes, tanto los viejos conocidos –por supuesto Matt Damon, al que le van “al pelo” estos personajes ambiguos–, como las nuevas incorporaciones, entre las que destacan, además de la del citado Strathairn, las de Albert Finney y Paddy Considine.

7/10
Antes que el diablo sepa que has muerto

2007 | Before the Devil Knows You're Dead

Andy y Hank son dos hermanos con problemas. El primero, casado y sin hijos, es un ejecutivo de buena posición, pero que ha venido costeando últimamente su adicción a las drogas tomando prestado, temporalmente y sin decirlo, dinero de su empresa. El otro es un pobre diablo sin ocupación estable, divorciado, aunque amante de su hijita; sus apuros económicos le hacen retrasar el pago mensual de la correspondiente pensión. En tal tesitura, Andy proponer a su hermano un plan: robar la joyería de sus padres. Éstos no saldrán perjudicados, pues el seguro cubrirá todo; y ellos, que conocen bien el establecimiento, podrán tapar sus agujeros financieros. Lógicamente, pretenden que todo transcurra sin violencia. Pero Hank, encargado de ejecutar materialmente el atraco, no se atreve a hacerlo personalmente, y recurre a un tercero, que acude a la joyería armado. Se producirá un enfrentamiento entre el atracador y la madre, a resultas del cual muere el primero, mientras ella queda en coma. El título original del film alude a una frase hecha, que completa dice "A half hour in the paradise... before the devil knows you are dead", o sea, "media hora en el paraíso... antes de que el diablo sepa que estás muerto". Y precisamente se recoge ese espacio de tiempo infernal, en que el paraíso de los problemas superados y la felicidad no se da en absoluto, mientras los personajes deambulan como cadáveres ambulantes, antes de que, en efecto, el diablo se los cobre como piezas. El guión que dirige el veterano Sidney Lumet -83 años, 50 haciendo películas, éste hace su título número 44-, escrito por el novato Kelly Masterson, presenta una perspectiva completamente desesperanzada y fatalista, de personajes encerrados en una ratonera, y que se diría se empeñan en agravar las heridas producidas por la trampa en que se han metido. La estructura narrativa deconstruida, con los puntos de vista de distintos personajes -los dos hermanos y el padre- se revela eficaz, también por la vigorosa realización de Lumet, de hechuras muy clásicas y muy sólidas. Resulta impactante la escena del atraco, así como el resto de escenas de la parte que podríamos denominar criminal. Pero además hay personajes sólidos, con sus dramas bien atrapados, las miserias y mezquindades, las consecuencias no previstas, las decepciones y el afán de venganza. En tal sentido la película es muy cruda, porque los personajes carecen de cualquier tipo de asidero al que agarrarse: los hermanos han ido soltando amarras de las cosas que importan -sus respectivas familias-, para encadenarse a adicciones o incluso a una relación adúltera y secreta con la mujer del hermano; y el padre, una vez su esposa se encuentra en coma, sólo vive para dar con los cómplices del asesino. La película es plenamente coherente con la filmografía lumetiana, por ejemplo con Tarde de perros en su dibujo de una pareja de perdedores sin salida, que tratan de superar sus problemas con una acción criminal. Y coincide con una especie de 'revival' del cine de los años 70, que tiene actualmente representantes en títulos como Michael Clayton o American Gangster; de este período se hereda, además de ciertas temáticas y el escenario urbano (la amada Nueva York de Lumet), la violencia seca, el intenso dramatismo de las situaciones y ciertas concesiones gruesas y gratuitas al sexo (la escena de arranque y otras), que parecían superadas en el cine reciente. Están muy bien los actores: Philip Seymour Hoffman, Ethan Hawke, y Albert Finney, pues dominan los hombres sobre las mujeres, aunque Marisa Tomei y Rosemary Harris tenga un par de escenas de lucimiento, la confesión y el atraco respectivamente.

7/10
Amazing Grace

2006 | Amazing Grace

Cine histórico de calidad, en la mejor tradición inglesa. Narra la titánica lucha conducida por William Wilberforce (1759-1833) en el Parlamento británico durante más de quince años, para lograr la abolición de la esclavitud. El film combina la narración en dos tiempos: la actualidad, que mostraría a un Wilberforce cansado, porque pese a las adhesiones logradas no ha alcanzado sus objetivos, y el pasado, en que se nos muestran sus primeras y juveniles escaramuzas oratorias en el parlamento, cuando sueña con su amigo William Pitt en cambiar las cosas en tantos órdenes, incluido el del tráfico de esclavos. Le sirve de inspiración John Newton, negrero arrepentido que lleva ahora una vida religiosa, y que compuso como acción de gracias el conocido himno que da título al film, "Amazing Grace", donde se dice aquello tan hermoso y tan evangélico de "Yo antes era ciego, y ahora veo". Michael Apted, que ya ha tratado antes historias auténticas –piénsese en Gorilas en la niebla– se pone completamente al servicio de ésta, poderosa, y sabe manejar bien el guión que le ofrece Steven Knight (Promesas del Este, Negocios ocultos). En efecto, funciona la narración en dos tiempos y están bien trenzados los sólidos mimbres de que se compone. Así se incide en el horror de la esclavitud; se muestran con tino las intrigas políticas y los duelos en la Cámara; se habla del dilema del protagonista entre una carrera política o una vida al servicio de Dios, donde tal vez puedan ser perfectamente conciliadas ambas posibilidades; y se entrega la historia romántica, que permite además algún leve desahogo de comedia. El reparto es excelente, aunque ciertamente los actores cuentan con unos sólidos personajes y sus relaciones interesan. Ioan Gruffudd demuestra que sabe hacer algo más que Los 4 fantásticos, y está rodeado de un magnífico elenco de secundarios: los veteranos Michael Gambon y Albert Finney, además de Toby Jones, Ciarán Hinds, Rufus Sewell, Youssou N'Dour, Benedict Cumberbatch, Romola Garai, cuyos rostros, si no también los nombres, sonarán seguramente al espectador avisado. Al igual que el título, esta película es una "asombrosa gracia", muy emotiva, perfecta para conmemorar el bicentenario de la esclavitud en Gran Bretaña.

7/10
Un buen año

2006 | A Good Year

Max Skinner fue un niño encantador, que disfrutaba sobremanera de los veranos en casa del tío Henry –una finca con un viñedo en la Provenza francesa–, aunque ya apuntaba maneras ladinas. Y, cosas de la vida, se convirtió en un ‘tiburón’ de la bolsa londinense, adicto al trabajo y sin escrúpulos morales, con un corazón de piedra. La muerte del tío Henry y la herencia del viñedo provocan un viaje a Francia, que espera será breve, lo que tarde en vender la propiedad y sumar el montante a su cuenta corriente. Pero las cosas se le complican, al tiempo que surge, oh-la-lá, ‘l’amour’, o sea, el amor. Agradable comedia sin demasiadas pretensiones, en que el viaje a un lugar de atmósfera casi mágica y el despertar de los recuerdos, hacen cambiar a un tipo cínico y sin amigos. En la línea de títulos como French Kiss de Lawrence Kasdan, muestra cómo una vida sencilla, aunque carezca de lujos y del vértigo del poder, puede ser mucho más enriquecedora que esa otra por la cual uno acaba dejando jirones importantes de su alma. Un humor suave y un enfoque que exige la complicidad del espectador, están respaldados por el buen hacer de los actores. Russell Crowe cambia acertadamente de registro al protagonizar una comedia romántica, y el niño Freddie Highmore demuestra que todavía le queda frescura actoral, esperemos que por unos cuantos años.

6/10
Aspects of Love

2005 | Aspects of Love

Alex Dillingham es un joven soldado que se enamora de la actriz Rose Vibert (Sarah Brightman). Ambos empiezan una relación que perdurará muchos años, incluso después de haber terminado. Es un drama romántico sobre la correspondencia en el amor, el desengaño y el paso de los años cuya primera representación fue en forma de musical de Broadway, de la mano del gran Andrew Lloyd Webber, en cuyo libreto se basa este film.

5/10
Ocean's Twelve

2004 | Ocean's Twelve

Tan redondo le salió al director Steven Soderbergh su Ocean's Eleven, remake de una célebre película de 1960 protagonizada por Frank Sinatra, que poco después no ha podido evitar contarnos una segunda aventura de la mejor banda de ladrones del celuloide. Ahora, la gran novedad es la participación estelar de Catherine Zeta-Jones como investigadora criminal, por si el espectacular reparto anterior no fuera suficiente. La historia que nos cuenta el director de Traffic tiene mucho de picaresca, de malentendidos, de engaños y sorpresas, en torno al robo de una de las joyas más importantes del mundo. Todo parte de la inesperada aparición de Terry Benedict, el empresario que vio cómo los chicos de Danny Ocean desvalijaban su hotel de Las Vegas hace años. Ahora ha regresado para recuperar sus 160 millones de dólares, con intereses. Danny no tendrá más remedio que volver a las andadas, pero es que, además, un competidor hace acto de presencia en la figura de François Toulour, quien afirma ser el mejor ladrón del mundo. Y para aumentar el glamour de la aventura, dejamos atrás los fríos terrenos de Nevada y nos trasladamos a los bellos paisajes de Amsterdam, lago Como, París, Montecarlo y Sicilia. Quizá nunca segundas partes fueron buenas, pero sí pueden ser entretenidas. Si por algo destaca Soderbergh es por su endiablada habilidad para rodar y para imprimir un estilo personal a su cine, siempre muy cercano a la pirueta técnica. Aquí el ritmo vuelve a ser colosal, los personajes tienen sus propias y pequeñas historias, y aunque la trama no aporta nada nuevo ni original, la elegancia teñida de comedia cínica vuelve a ser el plato fuerte. Ni que decir tiene que con tal reparto era difícil errar el blanco.

4/10
Big Fish

2003 | Big Fish

Un homenaje a los contadores de historias. Una reivindicación de la imaginación, como modo de mostrar la realidad. Si el lector nos apura, en Big Fish estamos ante una unión improbable de Tim Burton con John Ford y su apuesta por “imprimir la leyenda” a la hora de contar la historia de El hombre que mató a Liberty Valance. Todo esto subyace en el último film del director de Eduardo Manostijeras, título con el que mantiene una íntima relación; podría decirse sin exageración que Big Fish es su versión madura. Con guión de John August, a partir de una novela de Daniel Wallace, Burton entrecruza hábilmente el presente, en que Will Bloom acompaña en el lecho del dolor a su padre Ed, gravemente enfermo, con un pasado de relatos hermosos pero increíbles. Éstos, escuchados una y mil veces, se han convertido a los ojos del hijo en una impostura, que oculta una verdad que cree ignorar: en efecto, a Will le atormenta la idea de que su padre esté a punto de dejar este mundo, y que no haya llegado a conocer quién es. En manos de otro director, la película que nos ocupa sería un plato acaramelado de muy difícil digestión, sobre todo en lo que se refiere a los relatos de juventud de Ed. Pero en Burton habita un alma poética y sensible, capaz de mostrarnos un mundo pasado donde conviven lo luminoso con lo feísta, fotografiarlo con colores pastel, y lograr que no chirríe el engranaje. De nuevo, marca personalísima de su entera filmografía, asistimos a un desfile de criaturas desvalidas, auténticos “patitos feos” que buscan alguien que les entienda: además de Ed, ese tipo optimista a machamartillo, auténtico flautista de Hamelín para todos los que le conocen (magnífica a este respecto, la escena del desenlace), tenemos el gigante, el empresario circense, el escritor, las hermanas siamesas, la bruja con el ojo de cristal que muestra el futuro… También se las arregla el cineasta para que la mezcla imposible de drama (con el problema de comunicación padre-hijo), fantasía (los detalles surrealistas, divertidísimos, que salpican toda la cinta), romanticismo (la conquista por Ed de la amada) y lirismo (el pueblo idílico en medio de ninguna parte) funcione. Ha procurado además suavizar algún detalle zafio, del que podía haber prescindido, sencillamente. Magnífico el reparto, en especial los trabajos de Ewan McGregor y Albert Finney, que encarnan a Ed Bloom de joven y anciano.

8/10
Amenaza de tormenta

2002 | The Gathering Storm

El veterano Albert Finney (Dos en la carretera) da fe de su buena forma, como ya demostró en las exitosas Erin Brockovich o Big Fish. En este film producido por Ridley Scott (Gladiator) asume uno de los grandes retos de su carrera al encarnar a Winston Churchill en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Le acompañan actores de primera categoría, entre ellos Vanessa Redgrave o la leyenda del teatro británico Derek Jacobi. La película centra su atención en los momentos en que Adolf Hitler acaba de acceder al poder en Alemania, y en Gran Bretaña triunfa la política de apaciguamiento. Algo a lo que Churchill, desde la Cámara de Representantes, se opone frontalmente. Y lo hace no sólo con su impresionante retórica, sino con los datos que le facilita Ralph Wigram, funcionario del Foreign Office que le pasó información reservada sobre el rearme impulsado por los nazis. El film, además de contar esta parte de la historia que condujo a Churchill, primero a su regreso al Almirantazgo y luego a convertirse en primer ministro, muestra su parte privada e íntima, al mostrar su relación con Clem y sus celos cuando ella parte varios meses en un viaje de placer, dejándole solo en casa.

5/10
El cielo no puede esperar

2001 | Delivering Milo

Elisabeth. Una mujer felizmente embarazada, con su bebé a punto de nacer. Pero llegada la hora de dar a luz, el crío, de nombre Milo, se resiste a salir al mundo. En efecto, las almas de los niños que van a nacer esperan su turno pacientemente en un lugar del cielo: pero Milo, que ha oído que la Tierra es un lugar bastante inhóspito, se niega a nacer. Esto provoca una crisis tal que hay que recurrir al ángel Elmore, que durante un día enseñará al niño cómo es la vida en Nueva York, y la necesidad de gente buena que hay en el mundo. Nick Castle (Daniel el travieso), con guión de Diana Wagman y David Hubbard, entrega una historia de tintes caprianos con muchos puntos de conexión con ¡Qué bello es vivir! Se nos recuerda, en efecto, cómo cada persona tiene su pequeño-gran papel que jugar en la historia de la humanidad. Albert Finney da vida al ángel de la guarda, mientras que el niño Anton Yelchin, a quien vimos en Corazones en Atlántida, es el pequeño que no se atreve a nacer.

4/10
My Uncle Silas

2001 | My Uncle Silas | Serie TV

Cinco historias sobre un pícaro compatriota inglés. Es una miniserie de 9 episodios con producción inglesa y americana que habla sobre los valores familiares, la vida y la inocencia.

7/10
Hemingway, the Hunter of Death

2001 | Hemingway, the Hunter of Death

En 1950 durante la lucha de Kenia por independizarse de los británicos, un safari científico liderado por Ernest Hemingway (Albert Finney) se encarga de escalar el monte Kenia. A Hemingway le han advertido de no violar las leyes sagradas de Mwene - Nyaga, dios de la montaña. Estas leyes son de protección de la naturaleza y en caso de incumplirlas, el castigo es el suicidio. A lo largo de la expedición se suceden los problemas y Hemingway tendrá que tomar una decisión final muy importante para el devenir de la población. La historia trata sobre la decisión de un hombre que puede cambiar el mundo. Es un drama poco conocido en la filmografía de Albert Finney.  

4/10
Erin Brockovich

2000 | Erin Brockovich

Erin Brockovich, una madre soltera y sin empleo, sufre un accidente de automóvil. Por culpa de unos abogados desbordados de trabajo pierde la indemnización a que tenía derecho. Su enfado es comprensible, pero le conduce a una petición ciertamente original: ya que le han hecho perder el caso, pide trabajo en el bufete de abogados. Su testarudez es premiada con el empleo. Erin se sumerge en papeles, y nota algo extraño en los correspondientes a una inmobiliaria: los terrenos y viviendas tienen un suministro de agua contaminada. Lo cual ha provocado daños en la salud de varias familias. Película de abogados, con una intriga interesante y, sobre todo, con la presencia impagable (aunque le lluevan millones de dólares por película) de Julia Roberts. Esta chica es, sin duda, la actriz que mejor llena la pantalla en la actualidad, con un carisma digno heredero del de una Katharine Hepburn, por poner un poner. Su personaje, una mujer con ganas de trabajar y una vida sentimental y familiar complicada, que viste de modo llamativo, es un regalo para Julia, que lo borda. En esta película tiene además la suerte de contar con un actor masculino a su altura: Albert Finney, el protagonista de Tom Jones. La novia de América se llevó merecidamente el Oscar a la mejor actriz.

7/10
Traffic

2000 | Traffic

Proponerse “atrapar la realidad” de algo tan sinuoso y resbaladizo como el mundo de las drogas no es moco de pavo. Traffic lo consigue desde una visión global del problema, concentrándose hasta en el más mínimo detalle de un pequeño aspecto de todo el cuadro. Pero ahí no queda toda la gracia. Además logra una película entretenida y dinámica en la que el espectador tiene la última palabra, ya que éste recibe una narración desprovista de valoraciones: sólo hay hechos y consecuencias. Esa es su mayor virtud, la confianza en una estructura argumental sólida, sin resquicios, sustentada en tres historias diferentes unidas por un "leitmotiv" común: la droga y su infiltración en los ámbitos de la vida cotidiana.  Por un lado tenemos al zar antidrogas (Michael Douglas) que descubre en casa el devastador efecto del mal contra el que lucha: su hija está “enganchada” a la heroína. Por otro, dos agentes de la DEA vigilan los pasos de Helena Ayala (Catherine Zeta-Jones), inquieta por sacar a su marido de la cárcel y decidida a hacerse cargo de su criminal negocio de drogas. Por último, está la historia de Javier Rodríguez (Benicio del Toro, Oscar por este papel), un policía mexicano de la frontera que se mueve según su propio código de conducta, entre la corrupción y el mantenimiento de la ley. El conjunto fluye paralelo hasta ir coincidiendo puntos y desenmarañando los nudos de una red lanzada sabiamente para atrapar desde el primer minuto la atención. Para que no haya ningún cabo suelto al azar, la fotografía juega un papel fundamental para ubicar en todo momento a personajes y lugares, gracias a combinaciones de color y contrastes. En definitiva un puzzle excitante y desapasionado, un thriller dramático que retrata las complejas situaciones a las que conduce el letal “polvo blanco”.

7/10
Círculo de engaños

1999 | Simpatico

Hace veinte años, Carter y Vinnie eran grandes amigos hasta que se pelearon tras involucrarse en una estafa relacionada con las carreras de caballos. Ahora, Carter ha dejado atrás su pasado delictivo, y ha rehecho su vida, como exitoso criador de caballos, y además ha contraído matrimonio con Rosie, antigua novia de Vinnie. Éste, por contra, es un perdedor, que a veces ejerce como detective privado y que ahoga sus penas en alcohol, mientras rememora los días pasados a través de viejas películas caseras. Vinnie recuperará parcialmente las ganas de vivir al conocer a Cecilia, una joven que le recuerda a su antigua novia, Rosie, y decide recuperar a esta última para vengarse de Carter. En su debut cinematográfico, el hasta ahora director teatral Matthew Warchus adapta una obra de Sam Shepard. Repitiendo el papel que mejor sabe hacer, el de perdedor desaliñado y gruñón, Nick Nolte encabeza un reparto de figuras, que interpretan personajes típicos del cine negro. Aunque no faltan toques de intriga, en el desarrollo priman los conflictos dramáticos de los personajes.

4/10
El desayuno de los campeones

1999 | Breakfast of Champions

Dwayne (Bruce Willis) es, además de dueño, la imagen publicitaria de una potente empresa de coches usados. Un tipo muy popular, como el famoso Curro de Viajes Halcón, pero con tendencias suicidas. Su socio, Harry (Nick Nolte), es una persona con un secreto inconfesable: le gusta ponerse ropa de mujer. Por otro lado, Kilgore (Albert Finney) es un escritor de quinta división, al que, por alguna razón inexplicable, le han invitado a participar en unas jornadas culturales. El film narra las vicisitudes de tan extrafalarios personajes. El “moderno” Alan Rudolph (Inquietudes, Choose Me...) dirige esta adaptación de una novela Kurt Vonnegut. Una película alocada e inclasificable, con un toque psicodélico que recuerda un poco a Miedo y asco en Las Vegas, de Terry Guilliam. Bruce Willis, que ya trabajó con Rudolph en Pensamientos personales, se pone serio a la hora de hacer esta especie de comedia; así es, aunque suene paradójico, pues este film trata de ser una crítica al desquiciamiento de la sociedad actual.

5/10
A Rather English Marriage

1998 | A Rather English Marriage

Un líder de un escuadrón y un lechero jubilado deciden enterrar sus viejas rencillas y diferencias para vivir juntos tras enviudar la misma noche. Ambos pasan a formar una extraña y afable pareja, hasta que su amistad se pone a prueba con la llegada de una atractiva y misteriosa mujer. Pese a que la meta de la película es un poco artificial conseguirá compensarlo con lágrimas y risas a partes iguales.   

5/10
Washington Square

1997 | Washington Square

Catherine Sloper perdió a su madre al nacer. Su padre, un severo médico, quedó roto por esta muerte. Y motivo añadido de mortificación es para él ver cómo su Cathy, al crecer, se convierte en una joven poco agraciada, tímida y asustadiza, con un deseo casi enfermizo por complacerle. Al aparecer en escena Morris Townsend, mozo apuesto sin profesión ni patrimonio, con la intención de cortejar a Cathy, el doctor se pone en guardia. Incapaz de creer que nadie pueda amar a su hija —él tampoco lo hace—, pone todos los medios para evitar el posible enlace. Como medio de presión amenaza con desheredar a su hija de la fortuna que le aguarda a su muerte. De ese modo, está convencido, ahuyentará al que cree un aprovechado. Adaptación de una novela de Henry James, casi coincidente en el tiempo con las de Retrato de una dama y Las alas de la paloma. La ambientación es magnífica, y la secuencia de arranque, brillante; pero Agnieszka Holland se enfrenta a las comparaciones con la versión de William Wyler, La heredera (1949), verdadera obra maestra. De modo que a su película, correcta en líneas generales, los defectos se le notan más, y las virtudes las descubre uno ya presentes, casi siempre, en el film de Wyler. Aparte de echar en falta algunas de ellas. Algo parecido a lo ocurrido con Sabrina (Billy Wilder, 1954), que conoció un innecesario remake de Sydney Pollack en 1995. El film de Holland insiste, pues, en la crueldad de un padre que desprecia a su hija, y en la poquedad de ella, incapaz de juzgarle mal. Sólo se abren sus ojos por la actitud de él con su primer y único amor. Luego está la ambigüedad de Morris, donde se juega al desconcierto sobre si ama a Cathy o sólo persigue su dote; la nueva versión introduce una variante —deja caer que el doctor Austin también se habría casado, pobre, con su rica mujer—, que explicaría en parte su intransigencia con él: pero suena a falso. En cuanto a la tía Lavinia, la incondicional valedora en emparejar a Cathy y Morris, sigue siendo el personaje de buena voluntad, aunque torpe; pero Holland añade a su condición de casamentera un amor platónico, no manifestado pues lo sabe imposible, por el pretendiente. Las mayores novedades del enfoque de Holland provienen de su toque feminista, que ayuda a suavizar el sabor amargo de la historia. La directora saca lustre a los personajes de mujeres, algunos ciertamente pequeños, pero en los que se observa una gran lucidez. Y en el desenlace se revela que la protagonista —una Jennifer Jason Leigh algo exagerada al principio, aunque poco a poco se entone— ha madurado, hasta el punto de saber tomar una decisión con libertad plena.

5/10
Karaoke

1996 | Karaoke | Serie TV

Daniel Feed (Albert Finney), un obsesivo guionista, intenta superar un cáncer y sacar adelante su nueva serie de TV Karaoke. Su protagonista, una chica que trabaja en un bar de karaoke es asesinada. De repente Daniel comienza a vivir experiencias que están en su guión como conversaciones incluidas en el, y que le hacen sospechar que su obra está irrumpiendo en la vida real. Buen material de intriga, esta mantiene despierto al espectador en todo momento.

6/10
Cold Lazarus

1996 | Cold Lazarus | Serie TV

En el año 2368 un magnate de los medios de comunicación llamado Siltz (Henry Goodman), se hace con los derechos sobre la cabeza y las memorias del dramaturgo Daniel Feeld (Albert Finney). Sabe que sus 800 millones de suscriptores querrán ver cómo era la vida hace 400 años. A a vez le domina el morboso deseo de poseer lo que hay dentro de la cabeza de una persona. De nuevo el trio Renny Rye, Dennis Potter y Albert Finney nos regalan un nuevo trabajo cargado de saber y buen hacer en este futurista thriller.  

7/10
Una razón para luchar

1995 | The Run of the Country

Una mujer muere. Marido e hijo han perdido lo único que les unía. Su relación experimenta una creciente tensión. El film transcurre en una Irlanda rural lindante con Belfast. La familia es de raíces católicas. Sus convicciones, marcadas por un rigorismo poco inteligente, sin hondura, les hacen sufrir. Sobre todo en lo que atañe al ejercicio de la sexualidad. El antaño competente director Peter Yates (La casa de Carroll Street, Sospechoso) firma un film anodino, relleno de tópicos, que apunta a muchos temas sin acertar en ninguno. Los elementos se acumulan, sin aparente conexión; en cuanto al flash-back, difícilmente se podía usar de modo más torpe, aportando datos al espectador que se habían hurtado, al principio, sin justificación. A Matt Keeslar su papel le viene grande, mientras que el veterano Albert Finney hace lo que puede para dar vida a su acartonado personaje.

2/10
Un hombre sin importancia

1994 | A Man of No Importance

Alfie, un cobrador de autobús irlandés, gran admirador de Oscar Wilde, tiene una orientación homosexual que no sabe cómo encarar. Del film sobresale el reparto, con un Albert Finney que lo borda.

5/10
La versión Browning

1994 | The Browning Version

Película singular, cuyo camino puede facilitar El club de los poetas muertos. De nuevo un film insiste en el valor de la educación, en la capacidad del hombre para apreciar la belleza de las cosas. Nunca se hará bastante ante determinadas reformas escolares, que convierten a los alumnos que las sufren en poco menos que en "peleles", incapaces de pensar por sí mismos. Mike Figgis dirige y pone al día con gran acierto esta adaptación de la obra teatral de Terence Rattigan, llevada ya a la pantalla en 1951 por Anthony Asquith. Andrew Crocker-Harris (Albert Finney) es profesor de lenguas clásicas en un colegio de Oxford, obligado a jubilarse antes de tiempo so pretextos de salud. Con el fin de curso se desvelarán los hilos que han ido tejiendo el fracaso vital del profesor. Se casó con Laura (Greta Scacchi), una mujer a la que quería. Pero ambos son muy distintos y se han distanciado. Ahora ella le es infiel. Estaba ilusionado con su vocación docente pero no siempre logra transmitir el saber que querría. Además sus alumnos le tienen pavor. Pero Taplow (Ben Silverstone), que tiene con él clases particulares, le hará cambiar. Es éste un film de detalles que no sobran, y que funcionan muy bien en contraste unos con otros. La ambientación es magnífica, el tono casi siempre elegante. Y los numerosos personajes secundarios sirven a la historia: la mujer, que arrastra una vida frustrada; el simpático profesor de ciencias, que sin embargo engaña a Andrew y a Laura; un rector incapaz de conocer a profesores y alumnos; el sustituto de Andrew, nervioso ante la perspectiva de enfrentarse a los alumnos en las aulas; y el joven Taplow, un chaval muy normal con un corazón de oro. Albert Finney hace del profesor una interpretación magistral. Hay muchos matices en la descripción de su personalidad. Severo, con dotes para la enseñanza, amante de su especialidad y de la cultura, incapaz de rebelarse cuando sus superiores le pisotean. La versión Browning rezuma una amargura sutil. Al principio es imperceptible y no involucra al espectador, pero poco a poco le envuelve por completo, al percibirse lo que ha sido la vida del profesor. El engranaje narrativo es perfecto y prepara el camino a secuencias conmovedoras, capaces de mostrar lo mejor y lo peor del ser humano, y que hacen evolucionar positivamente a todos los personajes. Quizá lo que más sorprende del film es su defensa apasionada del latín y el griego en la enseñanza. La hace de un modo inteligente, mostrando la satisfacción que supone comunicar, en uno de cada cien casos, una sabiduría y un gozo por la belleza que hasta entonces se disfrutaban en solitario. La satisfacción es mayor si se consigue con un muchacho que tiene pensado estudiar ciencias el próximo curso. El paralelismo entre la infidelidad que sufren el protagonista del "Agamenón" de Eurípides y el profesor no es sólo un recurso más o menos hábil. Es una demostración del alcance universal de la obra del dramaturgo griego. No se critica el valor de las ciencias experimentales, o la popularidad del deporte –hay un profesor jugador de criquet que es el ídolo de los alumnos–. Se trata de recordar algo que hasta hace poco nadie ponía en tela de juicio: que sin humanidades no hay civilización que merezca ese nombre.

7/10
Rich in Love

1993 | Rich in Love

Nueva incursión del australiano Bruce Beresford en el peculiar universo del Sur de los Estados Unidos, que ya había reflejado en Crímenes del corazón y la oscarizada Paseando a Miss Daisy. Al igual que éstas, la historia se solventa con un gran reparto integrado por Albert Finney, Jill Clayburgh y la veterana Piper Laurie.  El film adapta una novela de Josephine Humphrey, donde el descubrimiento de una carta en que Helen Odom anuncia la intención de abandonar a la familia desencadena una serie de acontecimientos que acaban por implicar a todos sus miembros. Una tragicomedia romántica que supuso el último trabajo del gran compositor francés Georges Delerue (quien falleció de un ataque al corazón poco después de grabar el score), colaborador del director en cuatro películas anteriores: Crímenes del corazón, Su coartada, Mister Jonson y Manto negro.

5/10
Playboys

1992 | The Playboys

Años 50. Tara Maguire se queda embarazada sin estar casada y da a luz a un precioso bebé. El suceso escandaliza la pequeña población irlandesa en la que vive. Tras la llegada de una compañía teatral al lugar, Tara se enamora de Tom Casey, uno de los actores. El británico Gillies MacKinnon (Un golpe del destino) dirige este intrascendente drama, que cuenta con buenos actores, como Albert Finney, que encarna al jefe de policía.

4/10
Muerte entre las flores

1990 | Miller's Crossing

Años de la prohibición. Dos bandas, una liderada por un irlandés, la otra por un italiano, pelean por dominar una ciudad innombrada. En medio de la refriega está Tom Reagan, que en principio trabaja para Leo, el irlandés. Pero se le ocurre tontear con Verna, la chica de su jefe, lo que tiene las previsibles consecuencias. Para acabar de enrevesar las cosas está Bernie, hermano de Verna, y por lo que parece, un traidor redomado. Probablemente la mejor de las películas firmadas por los hermanos Coen. Toman lo mejor de la novela negra –Dashiell Hammett sobre todo– y del cine gangsteril, y lo tamizan con una puesta en escena barroca y abundantes dosis de humor negro (las escenas del italiano con su hijo son memorables). A la magnífica dirección y recreación de época, y a los violentos tiroteos, se suman las interpretaciones. Destaca Gabriel Byrne como el lacónico Tom, que mide cada uno de sus pasos para lograr sobrevivir.

8/10
El juego interminable

1989 | The Endless Game | Serie TV

Un agente británico, Alec Hillsden (Albert Finney), vuelve al servicio para investigar el asesinato de sus excompañeros y un viejo amor. Deberá examinar lo eventos de su pasado para determinar quien es el asesino.  Thriller con pequeñas dósis de acción y un excelente Albert Finney, que serán capaces de mantener al espectador con la duda final sobre quien es el asesino.

5/10
Un ángel caído

1987 | Orphans

Dos hermanos Treat (Matthew Modine) y Philip (Kevin Anderson)viven solos desde pequeños sobreviviendo de pequeños robos hasta que un pequeño criminal les acoge ejerciendo el papel de padre. Albert Finney da vida a un gangster que intenta redimirse de sus pecados haciéndose cargo de dos huérfanos.

5/10
Bajo el volcán

1984 | Under the Volcano

Adaptación de una novela de Malcolm Lowry, transcurre en México en la noche de difuntos, en vísperas del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Sigue la pista a Geoffrey, el consul británico en ese país, consumido por el alcohol y por un comportamiento a todas luces autodestructivo. La llegada de su hermanastro Hugh, un idealista, y su ex mujer, no parecen mejorar su humor. John Huston ofrece un buen retrato masculino de esos que dominan su casi entera filmografía, bien apoyado por Albert Finney. Lo mejor de la película es el modo en que atrapa la peculiar atmósfera que rodea en México a la conmemoración de los difuntos, mezcla de fiesta, piedad y superstición, con una magnífica fotografía de Gabriel Figueroa.

5/10
Pope John Paul II

1984 | Pope John Paul II

Biopic del papa Juan Pablo II (Albert Finney) desde que era un joven activista en Polonia hasta su ascenso al papado en 1978.

5/10
La sombra del actor

1983 | The Dresser

Peter Yates narra con talento la relación entre el líder en decadencia de una compañía teatral y su asistente, en la Inglaterra de la II Guerra Mundial. Gran trabajo de Albert Finney, con el que obtuvo una nominación a los Oscar. Por su parte, película, director y guión, también estuvieron a las puertas de ganar la preciada estatuilla.

6/10
Después del amor

1982 | Shoot the Moon

Intenso drama dirigido con buena mano por Alan Parker (El expreso de medianoche), que profundiza en la honda desolación que provoca el divorcio. Tras 15 años de matrimonio, la pareja formada por George y Faith se separa, dejándoles a ellos y a sus cuatro hijos en una situación devastadora. Los dos intentarán seguir con sus vidas por su lado, pero el dolor y los celos lo harán muy difícil. Gran guión de Bo Goldman, y estupendas actuaciones de Albert Finney (Dos en la carretera) y Diane Keaton (Rojos), por las que ambos fueron nominados a los Globos de Oro.

6/10
Annie (1982)

1982 | Annie

Annie (Aileen Quinn) es una simpática niña pelirroja que quiere abandonar el orfelinato donde vive desde pequeña. La vida allí es aburrida, y la severa señora Hannigan no comprende la necesidad de diversión de las niñas. A pesar de todo, Annie tiene una tremenda vitalidad, y se divierte cantando y bailando, por lo que se gana los castigos de la señora Hannigan. Annie ha intentado escaparse en varias ocasiones, pero no lo consigue. Nunca puede burlar la vigilancia de la señora Hannigan, aunque ésta suela estar completamente borracha. Un golpe de suerte va a cambiar la vida de Annie por completo. Es elegida para pasar una semana con un millonario bondadoso, Daddy Warbuck (Albert Finney). Daddy enseguida siente afecto por la cariñosa Annie, y perdona todas sus travesuras. De esta manera, la semana se prorroga, y Annie es muy feliz. Pero empiezan a surgir complicaciones cuando la señora Hannigan planea secuestrar a Annie para devolverla al orfelinato. Una deliciosa comedia, basada en el exitoso musical de Broadway. Una película muy emotiva y a la vez divertida, que llega al corazón de cualquier espectador. Los números musicales son fabulosos. Dirigida por la mano maestra de John Huston. Ningún niño debe perdérsela.

4/10
Golpe maestro

1981 | Loophole

Stephen Booker (Martin Sheen) es un arquitecto que pierde su trabajo y el dinero le escasea. Al verse en una siuación límite por la dificultad de encontrar trabajo, decide asociarse con Mike Daniels (Albert Finney), un ladrón que planea robar uno de los bancos más grandes de Londres. Es una película más de atracos que no aporta frescura al género pero se deja ver. El espectador encontrará acción, suspense e incluso algo de comedia en una experiencia que le hará pasar un rato agradable frente al televisor.

5/10
Lobos humanos

1981 | Wolfen

Una serie de crímenes sangrientos y despiadados llevan a pensar a un policía de Nueva York que hay un hombre lobo suelto en la ciudad. Un médico forense corrobora su versión al afirmar que las heridas de los cadáveres solo pueden haber sido hechas por animales. Así, los dos empiezan una investigación que se va haciendo más y más oscura.

6/10
Ojos asesinos

1981 | Looker

Larry Roberts (Albert Finney) es un cirujano plástico de Beverly Hills sospechoso de asesinato: todas las modelos a las que opera aparecen muertas en misteriosas circunstancias. Sin embargo, la realidad es que hay algo más detrás de todas estas muertes... Film de bella realización, pero con lagunas de guion que no cierran por completo la trama. Entretenimiento de sangre y ordenadores.

5/10
Los duelistas

1977 | The Duellists

Dos oficiales del ejército de Napoleón deben resolver una cuestión de honor, pero tanto retrasan la resolución de sus diferencias (las conquistan de Napoléon impiden sacar el tiempo necesario para terminar su duelo de una vez por todas), que D'Hubert y Feraud casi han olvidado la razón que les obliga a batirse en duelo. Adaptación de una modélica novela corta de Joseph Conrad, que supuso el debut en la dirección de Ridley Scott. El director británico enseñó ya sus señas de identidad, con una fotografía primorosa y un exquisito cuidado por el encuadre y la atmósfera de cada escena. Como oficiales enfrentados, Harvey Keitel y Keith Carradine. Atentos a los comentarios en audio de Scott en el DVD: merecen la pena.

7/10
Asesinato en el Orient Express

1974 | Murder On The Orient Express

Basado en la novela homónima de Agatha Christie. Oscar a la mejor actriz (Ingrid Bergman). Un hombre es hallado muerto por apuñalamiento múltiple en el mítico y lujoso tren Orient Express. El asesino puede ser cualquiera, y con toda seguridad, todavía está a bordo del tren atrapado por la tormenta de nieve. Sidney Lumet filmó una película de hiperlujo, con un reparto coral envidiable, que aprovechó perfectamente. El director sabe crear un clima de suspense adecuado, hasta el inesperado desenlace, en que se narra el asesinato desde un punto de vista completamente nuevo. Una de las mejores adaptaciones de Agatha Christie a la pantalla.

6/10
Detective sin licencia

1971 | Gumshoe

Temprano film del británico Stephen Frears, cuenta con humor como un tipo decide dar un giro a su vida, anunciándose como detective privado al más puro estilo Chandler. Albert Finney le pone cara.

5/10
Muchas gracias, Mr. Scrooge

1970 | Scrooge

Ebenezer Scrooge es un tipo tacaño y solitario que odia la Navidad. Una noche se aparecen tres espectros: el Fantasma de las Navidades pasadas, el de las presentes y el de las futuras, que ponen antes sus ojos un panorama nada halagüeño. Versión musical del inolvidable Cuento de Navidad, de Charles Dickens, protagonizado por el actor británico Albert Finney, que retoma un personaje que ha sido interpretado por grandes actores como Michael Caine.

5/10
El verano de Picasso

1969 | The Picasso Summer

Un arquitecto de San Francisco se siente insatisfecho con sus creaciones y no encuentra la inspiración. De repente, descubre a Picasso y se fascina con su obra de tal manera que emprenderá un viaje al sur de Francia con su esposa para conocerlo. En el viaje, él se cuestiona su matrimonio, pensando si es el ideal o no. Interesante película sobre el conflicto entre lo ideal y la realidad.

5/10
Dos en la carretera

1967 | Two for the Road

Una de las disecciones más agudas que se han hecho, acerca de los motivos que pueden llevar a un matrimonio al fracaso. Tan certera es, que Stanley Kubrick fichó al guionista, Frederic Raphael, años más tarde, para escribir Eyes Wide Shut. El film muestra a una pareja en plena crisis conyugal, que recuerdan la época en que eran felices, empezando por su flechazo. Albert Finney y Audrey Hepburn componen sus personajes a la perfección, y Stanley Donen probó que sabía hacer algo más que `cantar bajo la lluvia´.

7/10
Charlie Bubbles

1967 | Charlie Bubbles

Night Must Fall

1964 | Night Must Fall

Danny se muda a la casa de una viuda rica para trabajar redecorando la vivienda. Sin embargo, la mujer no sabe que él es un psicópata y que por las noches "juega" con ella. Thriller protagonizado por un joven Albert Finney.

5/10
Los vencedores

1963 | The Victors

Un escuadrón de soldados americanos atraviesa Italia, Francia y Bélgica durante la Segunda Guerra Mundial. A lo largo de este camino comprueban la dureza y la devastación de la guerra. Es una película real que hace reflexionar al espectador sobre el horror de las batallas. Se aprecian  ciudades derruidas, pobreza y la soledad de las mujeres que aparecen a lo largo de la cinta. El director Carl Foreman dicidió retratar la guerra desde otro punto de vista, sin mostrar apenas al enemigo y la lucha. Años después se filmarían largometrajes bélicos con este estilo, como La delgada línea roja de Terrence Malick. 

6/10
Tom Jones

1963 | Tom Jones

Cuando un caballero inglés del siglo XVIII regresa a su castillo, su hermana le explica que ha encontrado un niño abandonado. Ambos deciden adoptarle y éste crece y se educa bajo su protección. De mayor se enamora de Sophie Western, y se convierte en un gran seductor. Uno de los grandes éxitos internacionales del cine británico, ganadora de cuatro oscars en las categorías de Mejor película, director, guión adaptado y música. A partir de una buena novela de Henry Fielding, el realizador Tony Richardson consiguió una excelente reconstrucción histórica, con muchos momentos cómicos. El siempre eficaz Albert Finney se convirtió en toda una estrella.

6/10
Sábado noche, domingo mañana

1960 | Saturday Night and Sunday Morning

Arthur es un joven vitalista con ganas de diversión que sólo piensa en pasarlo bien todo lo que pueda. Poco a poco empieza a mantener una relación con la esposa de un compañero de la fábrica donde trabaja, y un día, la mujer le anuncia que está embarazada. Pero él va y viene, y se ha enamorado de otra chica. Primera película de Karel Reisz (Isadora), que se basa en una novela de Alan Sillitoe, autor también del guión. El protagonismo recae en un joven Albert Finney, en el que fue su segundo film y primero como cabeza de cartel. Por su descarnado realismo y su ambientación social, se la considera una de las películas pioneras de la corriente británica llamada "Free Cinema".

6/10
El animador

1960 | The Entertainer

Un showman, cuya vida personal se desmorona por momentos, lucha por granjearse el favor del público en un hotel al borde el mar. El abanderado del Free Cinema inglés, Tony Richardson, adapta la obra teatral de John Osborn en este film de temática similar a la cáustica Lenny. Por su enfática encarnación de Archie Rice, Laurence Olivier recibió la nominación al Oscar.

5/10
Charlie Bubbles

1967 | Charlie Bubbles

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