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Biografía

Danny Huston

Danny Huston

58 años

Danny Huston

Nació el 14 de Mayo de 1962 en Roma, Italia
Filmografía
The Professor

2019 | The Professor

Objetivo: Washington D.C.

2019 | Angel Has Fallen

Mike Banning no atraviesa su mejor momento de salud. Casado y con una hija pequeña, debería tomarse un respiro en su trabajo como agente de seguridad del presidente de los Estados Unidos, Allan Trumbull. Pero su sentido de responsabilidad le impide hacerlo. En esa situación, se convertirá en el primer sospechoso de un intento de asesinato del presidente, en el que muere todo el equipo de seguridad excepto él. Con Trumbull en coma y la nación en manos del vicepresidente Kirby, Banning deberá descubrir la verdad de la conspiración mientras es perseguido por las fuerzas del orden. Tercera entrega de las hazañas de Mike Banning, el mejor hombre sobre el terreno en el equipo de seguridad del presidente de los Estados Unidos, un papel que le va al pelo a Gerard Butler y gracias al cual ha conseguido hacerse un hueco entre los mejores actores de acción. Desde luego sigue funcionando en pantalla el personaje creado por Katrin Benedikt y Creighton Rothenberger, el ex militar cuya habilidad en el combate le hace salir airoso de las situaciones más inverosímiles y dejar un reguero de cadáveres a su espalda como si tal cosa. Obviamente, la trama de Objetivo: Washington es muy simple, pero las continuas escenas de acción –con drones, bombas, tiroteos, puñetazos, peleas a cuchillo, etc.– no dejan siquiera darse cuenta de ello, mientras el espectador se pregunta cómo diantres saldrá esta vez Banning del atolladero. El resultado es eminentemente entretenido, correctamente rodado por Ric Roman Waugh (El mensajero), aunque por su falta de novedad quizá no alcance el nivel de la primera entrega. De fondo, hay mención al peligro de ciertos gobernantes estadounidenses que demandan continuamente un estado de guerra, ‘modus vivendi’ que necesitan para sacar su propio beneficio. Entre el reparto, además de Butler destaca la presencia de un barbudo Nick Nolte –cuyo novedoso personaje aporta también un punto de humor– y de Piper Perabo, que sustituye a Radha Mitchell como esposa de Banning.

5/10
Noche de juegos

2018 | Game Night

Max y Annie son tal para cuál. Apasionados de los juegos todo tipo, él llegó a pedirle matrimonio mientras competían en uno, en el que ella tenía que adivinar lo que él expresaba con mímica. Cada semana se juntan con un peculiar grupo de amigos para darle al Monopoly, Scrabble, Risk o lo que surja, aunque han decidido dejar fuera a Gary, un vecino demasiado inquietante que no les cae bien. Una noche, Brooks, hermano de Max al que éste le tiene envidia patológica, les propone un peculiar juego, demasiado realista, organizado por una empresa a la que ha contratado: uno de los participantes será secuestrado y el resto debe encontrarle. Puesto que la comedia estadounidense se encuentra en fase terminal, porque se reduce a acumulaciones de chistes escatológicos y groserías, sorprende positivamente este título que parte de un guión que sin resultar redondo, consigue mantener pegado al asiento al respetable a base de equívocos, enredos y diversos elementos del cine de intriga. Añádase un buen reparto, en el que destaca la buena química entre Jason Bateman y Rachel McAdams, que salvando las distancias, recuerda a las grandes parejas de la screwball comedy, y secundarios convincentes, como Jesse Plemons (el vecino que da ‘mal rollo’), o Billy Magnussen (el amiguete con pocas luces). Como consecuencia, esta vez, los realizadores John Francis Daley y Jonathan Goldstein, autores de la menos inspirada Vacaciones, consiguen hacer reír, a base de disparates. Y técnicamente se lucen, en un plano secuencia en el que los protagonistas deben robar un lujoso huevo. Pese a su falta de pretensiones, su film tiene incluso cierto fondo en torno a la necesidad de madurar, y a las relaciones fraternales.

6/10
El Gordo y el Flaco (Stan & Ollie)

2018 | Stan & Ollie

1937. En la cima de su popularidad, Laurel y Hardy están peor pagados que otros cómicos. El primero amenaza con dejar la productora de Hal Roach, seguro de que su compañero seguirá sus pasos, pero éste no lo hace. Dieciséis años más tarde, ambos están en decadencia y sufren problemas financieros, así que aceptan una gira por Reino Unido, que les servirá para apoyar su nuevo proyecto de película, una parodia de Robin Hood. Cinco años después de la prometedora pero no del todo redonda Filth, el escocés Jon S. Baird firma un retrato crepuscular de una de las grandes parejas cómicas del cine, a partir del libro “Laurel and Hardy: The British Tours”, adaptado para la pantalla por Jeff Pope, guionista de Philomena, que contaba también con Steve Coogan como protagonista. Describe sobre todo el lado trágico de la pareja, oculto tras sus hilarantes trabajos, Laurel no le ha perdonado a su socio lo que considera una traición que les ha perjudicado gravemente, mientras que Hardy tiene problemas con el juego, y con su salud, pero ambos están unidos por una enorme amistad, que por mucho que se ponga a prueba parece subsistir siempre. También se trata la fugacidad de la fama, en el caso concreto de estos intérpretes, conocidos en España como El Gordo y el Flaco, debió resultar duro –como se comprueba en un momento clave del film– que el público les sustituyera por Abbot y Costello, que aparentemente trataban de imitar su estilo de humor, pero con mucho menos talento. El director logra un film conmovedor, al tiempo que se luce con algunos segmentos destacados, como el travelling inicial en un estudio de cine, que recuerda a El juego de Hollywood, o cuando repite alguna secuencia con pequeñas diferencias y logra dar a entender que los protagonistas se han pasado de moda o que lo que resulta hilarante en pantalla, puede resultar dramático en la vida real. Con ayuda de los diseñadores de prótesis y un excelente maquillaje, el citado Coogan –en su mejor trabajo– y el camaleónico John C. Reilly –en un nuevo acierto– se mimetizan, parecen realmente los biografiados, y son capaces de dar humanidad a dos personajes que para la mayor parte del público son iconos. Pese a su buen hacer, consiguen robarles puntualmente la función Nina Arianda y Shirley Henderson, que encarnan respectivamente a la enérgica y descarada Ida, esposa de Laurel, y a la minúscula mujer de voz chirriante Lucille, señora de Hardy. Lo describe muy bien uno de los personajes del film, en una escena en la que al verlas sentencia: “tenemos dos parejas cómicas por el precio de una”.

7/10
Wonder Woman

2017 | Wonder Woman

Traslación a la pantalla de Wonder Woman, el personaje de cómic creado por William M. Marston, a quien ya pudimos ver en Batman v Superman: El amanecer de la justicia, donde se congregaban unos cuantos superhéroes, pero que aquí deviene en protagonista absoluta. Por sus orígenes en la mitología griega, podríamos decir que es el equivalente de DC Comics a Thor, de la factoría Marvel, que se inspira en la mitología nórdica. Aunque aquí con el añadido elemento femenino y feminista, que convenientemente amplificado por el aparato de marketing de Warner, ha logrado una resonancia mediática y en la opinión pública sencillamente impresionante. Lo que tiene sentido, pues es una película sólida, en que la heroína desprende magnetismo y encanto –no es la Catwoman de Halle Berry, de triste memoria–, y en que la batuta de la dirección la maneja una mujer, Patty Jenkins, quien realmente no había vuelto a llamar la atención desde que filmara en 2003 Monster. La llegada a las manos de Diana Prince, en la actualidad, de una foto tomada durante la Primera Guerra Mundial, despierta los recuerdos de su infancia, cuando vivía en una isla rodeada de valientes guerreras, las amazonas, en paz y armonía, aunque siguiendo un severo entrenamiento para el combate, el dios de la guerra Ares, podía surgir en cualquier momento, insatisfecho por la decisión de Zeus de crear a los hombres. La ingenuidad de Diane comenzará a despertar al mundo real, cuando llega a la isla un hombre, el piloto estadounidense Steve Trevor, después de que su avión haya sido derribado. Tras él vienen pisándole los talones los alemanes. Y es que fuera de la isla el mundo está en guerra. Y Diane decidirá afrontar su destino, que piensa que no es otro que localizar a Ares y terminar de una vez para siempre con el horror de las masacres bélicas, dándole muerte con la espada matadioses. Pero puede que las cosas sean más complicadas de lo que se imagina. Lo primero que cabe destacar es un guión bien pergeñado por el televisivo Allan Heinberg, donde han aportado ideas también Jason Fuchs y Zack Snyder, y que bebe de los clásicos de aventuras, con cita expresa y obligada a Edgar Rice Burroughs. Es cierto que algunas escenas de lucha archetípicas, donde no faltan los rayos y centellas en el tramo final, pueden resultar cansinas, pero en general el ritmo es agilísimo, y se combina bien la acción, el drama, la denuncia del horror bélico, el suspense y la comedia romántica. Y los efectos son resultones, si se exceptúa el entorno de la isla donde la creación digital se nota en exceso, y se acepta que el relato mitológico puede tener ese aspecto cruce entre el videojuego y los títulos de crédito de la primera temporada de The Leftovers, sería una opción estética legítima. La trama viene atravesada por conceptos universales que cualquier espectador acepta con agrado, el amor que remueve todos los obstáculos, la necesidad de creer, el lado oscuro del ser humano junto a las grandes obras que es capaz de realizar, incluido el sacrificio.  A la vez se sabe insertar con inteligencia el mensaje feminista, al ser Diana una especie de "extraterrestre" en la sociedad en la que de pronto aterriza, el Londres de la Primera Guerra Mundial para empezar a entonarse, ella puede afirmar su independencia y personalidad en un mundo dominado por los varones, sin que suene a cliché metido con calzador. Y en fin, aunque con medida que desea no espantar a determinados espectadores, pero con clara intención, se muestra la extrañeza de Diana cuando Steve le explica las normas que definen el matrimonio, mientras ella afirma, en su erudición, que la mujer no necesita al hombre para el placer, sólo para la procreación. El reparto está muy bien escogido. Gal Gadot soporta bien el peso protagónico, da el tipo de mujer hermosa, madura y con acendrada personalidad, pero todavía con poco mundo, su visión maniquea del mundo va a ser puesta a prueba. Hay química con Chris Pine, el espía americano. Y luego hay toda una pléyade de secundarios, que funcionan bien: las amazonas Robin Wright y Connie Nielsen, la villana hispana Elena Anaya, y su jefe, el oficial alemán encarnado por Danny Huston, más el alto mando británico David Thewlis, la probable sufragista Lucy Davis, y el grupo de compañeros mercenarios de buen corazón y multiétnico que incluye a Saïd Taghmaoui, Ewen Bremner y Eugene Brave Rock.

6/10
Newness

2017 | Newness

Los Ángeles. El norteamericano Martin y la española Gabi son asiduos usuarios de una aplicación que conecta a gente que quiere tener sexo. Ambos sentirán afinidad y quedarán una noche. La "cosa" sale bien y además congenian estupendamente, por lo que deciden quedar de nuevo. Será el comienzo de un gran amor, donde también entrarán momentos de crisis, discusiones y llantos, aunque indudablemente ambos han encontrado la horma de su zapato. El director californiano Drake Doremus (Breathe In), que acostumbra a ofrecer dramas de alto calado, sigue por su senda habitual y entrega en este caso un drama romántico, bastante realista y descarnado en cuanto al tratamiento del sexo y a las relaciones de pareja, con momentos muy subidos de tono. Sus protagonistas parecen estar continuamente en celo y resultan insaciables en su intasifacción, de modo que acabarán probando diversas experiencias –voyeurismo o relaciones abiertas, por ejemplo–, con consecuencias no del todo satisfactorias. Desde luego la historia de Ben York Jones, frecuente colaborador de Doremus, es recuerrente hacia el exceso, lo puramente epidérmico es esencial. En este sentido, Newness es interesante por cuanto muestra que el amor es algo muy serio y no se puede tratar a la ligera, por muy profundo que se sienta. Las cosas hay que cuidarlas y tratar con superficialidad la intimidad sexual no es el mejor camino para conservar una relación. Se tratan igualmente temas como la sinceridad, los traumas del pasado o la desconfianza, con un guión cuidado, pero que acaba resultado también reiterativo y un poco agotador. En cuanto al reparto, hay que reconocer que las interpretaciones están bien: tanto Nicholas Hoult, como la barcelonesa Laia Costa viven sus cuitas con enorme intensidad y credibilidad.

4/10
All I See Is You

2016 | All I See Is You

Tigers

2014 | Tigers

El bosnio Danis Tanovic se lanza a mostrar una realidad que sería bien conocida en países del Tercer Mundo, pero de la que nadie querría darse por enterado: la alta tasa de mortalidad infantil en bebés, por la venta de leche para lactantes, que las madres pobres y analfabetas adulterarían con agua no potable para tener más cantidad, provocando diarreas en sus hijos, que acaban causando su fallecimiento por deshidratación. La película está planteada como una película dentro una película, un equipo documentalista quiere denunciar los hechos con el testimonio crucial de Ayan, un gran vendedor de productos farmacéuticos en su país, Pakistán, pero que ve muy disminuidos sus esfuerzos por las multinacionales que acaban copando todo el mercado. Tras casarse y formar una familia, Ayan accede a un puesto de comercial del leche de fórmula de una gran multinacional –el film acude a una argucia para citar su nombre, Nestlé, una sola vez, para evitar problemas legales–, que le anima a gratificar con regalos a médicos y enfermeras, para lograr que recomienden su producto. Ignora los efectos que puede producir esta leche, por la ignorancia de las madres en su uso, y cuando se entera renuncia a su puesto, y trata de poner los medios para ayudar a que no siga en circulación, lo que convertirá su vida en una especie de infierno. Moviéndonos en el estricto terreno fílmico, Tigres es una película-denuncia adecuada para el debate pero demasiado convencional. El guión lo firma el director con Andy Paterson, productor que debutó en la escritura de libretos con la no muy brillante Un largo viaje. Como Tanovic es un director con talento, la sabe elevar por encima de lo que podría ser un simple telefilm de sobremesa, dentro de lo que se puede. Las cuestiones apuntadas son interesantes, pero escasamente desarrolladas: la agresividad y buenas prácticas en la venta comercial, emulando a un depredador, un tigre; los riesgos que uno está dispuesta a afrontar para resolver positivamente los dilemas morales; la responsabilidad corporativa, de las ONGs, de las autoridades nacionales internacionales. Aguanta el peso narrativo con corrección el actor indio Emraan Hashmi.

6/10
Big Eyes

2014 | Big Eyes

Recreación del peculiar periplo de Margaret Keane, pintora emparejada con un individuo, Walter Keane, que vendía como si fueran suyos sus extravagantes retratos de niños con ojos enormes, denostados por los entendidos, pero muy apreciados por las masas. Big Eyes aborda a la artista en el momento en el que tras separarse de su marido atraviesa dificultades para mantener a su pequeña. Mientras pinta retratos por poco dinero en el parque, le aborda el seductor y en apariencia encantador Walter... Tim Burton parece haberse dado por enterado de su estancamiento en películas cómodas, muy fieles a su estilo, con sus colaboradores habituales, que no aportaban nada a su filmografía, y últimamente hacían aguas, sobre todo la totalmente fallida Sombras tenebrosas. Por eso ha escogido una historia real, que aunque mantiene elementos que remiten al universo del realizador –sobre todo porque aborda personajes marginales y vuelve a contar con los guionistas Scott Alexander y Larry Karaszewski, autores de la excepcional Ed Wood– se aparta por completo de sus historias siempre estrechamente relacionadas con la fantasía y el terror. Acierta al prescindir de sus inseparables Johnny Depp y Helena Bonham Carter, símbolos de su decadencia y escaso interés por abrir caminos nuevos, y aunque ha vuelto a recurrir como compositor a Danny Elfman, éste ha realizado un apreciable esfuerzo para parecer diferente, entregando una partitura melodramática brillante, sin sus coros de siempre. Big Eyes trata de bucear en las causas de lo ocurrido, sobre todo en el conservadurismo de la época, donde las mujeres lo tenían más difícil para salir adelante en el mundo de la pintura, pero viene a concluir que en realidad el responsable último es el embustero de Walter Keane, y cierta ingenuidad por parte de la bondadosa Margaret. Aparte, realiza una apología de la cultura popular, defendiendo el derecho del público a tener lo que le gusta, por encima de esnobismos y tendencias marcadas por los gurús de turno (el crítico encarnado por el veterano Terence Stamp es de lo mejor de la cinta). Resulta difícil no entresacar de Big Eyes una metáfora de las dificultades que atraviesa la creación artística, y si se sustituye a la pintora protagonista por un cineasta, y al embaucador Keane por un productor, es fácil darse cuenta de que Burton ha dejado mucho de sí mismo en el relato. Quien conozca a Tim Burton no encontrará extraño que sobre todo se encuentre a gusto con el villano, al que no pretende justificar, pero sí retratar con cierto equilibrio, concediéndole al menos su mérito a la hora de vender con sus dotes para el engaño. A pesar del excelente trabajo de Christoph Waltz, lo cierto es que sus rasgos estrafalarios no acaban de encajar del todo con el resto de la película, como los interpretados habitualmente por Depp (por ejemplo, el número que monta en el juzgado desentona bastante). Y finalmente ni éste, ni el personaje de la siempre brillante Amy Adams logran a pesar de sus rarezas conmover como otros ‘freaks’ anteriores del cineasta, rebosantes de humanidad. Una pena, porque en ese caso quizás Big Eyes habría figurado entre las grandes obras del responsable de Eduardo Manostijeras y Big Fish.

6/10
Masters of Sex (2ª temporada)

2014 | Masters of Sex | Serie TV

Hitchcock

2013 | Hitchcock

Después de estrenar con gran éxito Con la muerte en los talones, Alfred Hitchcock anda a la búsqueda de ideas para una nueva película. Los asesinatos reales de Ed Gein y el libro de Robert Block inspirado en ellos le seducen para intentar un provocativo film de terror que asusta a la Paramount, Psicosis, hasta el punto de que sólo aceptan, y a regañadientes, distribuirlo, Hitchcock deberá financiarlo. Su paciente y amada esposa Alma Reville acepta, y como siempre, será su fiel sostén para sacar adelante el proyecto, además de hacer al mismo sus propias contribuciones. Hitchcock tiene detrás a Sacha Gervasi, que antes dirigió Anvil. El sueño de una banda de rock, un documental. Se podría caer entonces en el error de creer que la película se ajusta a la perfección a los hechos reales en que se basa. Esto puede ser cierto en lo referente al rodaje –el film adapta un libro de Stephen Rebello sobre el tema–, del que existe abundante información, ya sean los problemas con los estudios y la censura, o la célebre escena de la ducha. Pero en cambio existe bastante espacio para la imaginación en lo referente a la intimidad del matrimonio de Alfred y Alma, tarea a la que se aplica el guionista John McLaughlin. Con los elementos que conforman el imaginario popular del cinéfilo sobre el personaje –a Hitchcock le pirrarían las rubias, era un sádico reprimido debido a una estricta educación, se ocultaba tras una capa de bromas irónicas y con frecuencia crueles...– y un poco de psicoanálisis barato, se acaba cayendo en el cliché y vemos –somos voyeurs nosotros también– a Hitchcock con sus obsesiones, y a Reville paciente, sufriente, y buscando un poco de “aire” con la inocente “aventura” de prestar ayuda a un guionista y escritor, Whitfield Cook. Lo que hay alrededor de esto resulta un tanto vulgar, y sólo el buen hacer de los actores –sobre todo Helen Mirren– evita que la cosa vaya cuesta abajo; en cambio, el recurso a un personaje imaginario, el mismísimo Ed Gein, resulta completamente innecesario y distrae, tan artificioso resulta. Lo cierto es que el film tiene aciertos parciales –está bien Scarlett Johansson como Janet Leigh, y empezar al estilo Alfred Hitchcock presenta es un buen hallazgo–, pero también tópicos innegables, cierta irregularidad en el paso. Quizá el alma de la película acaba siendo...¡Alma!, o sea, la gran Mirren, pues el maquillaje y los esfuerzos de Anthony Hopkins por imitar el acento “british” de Hitchcock, aunque meritorios, tienen el efecto no deseado de sacar de la trama, de hacer pensar al espectador si se parece o no se parece. Un suspense no deseado, suponemos.

5/10
El congreso

2013 | The Congress

Desigual película del cineasta israelí Ari Folman (Vals con Bashir), que adapta libremente “Congreso de Futurología”, novela de uno de los autores clave de la ciencia ficción, el polaco Stanislaw Lem. Aporta una reflexión acerca de la naturaleza del oficio de los actores, el papel que las películas juegan en la vida de las personas, y más allá de todo, acerca de la existencia humana y el sentido de la vida. En un juego que trata de aproximar realidad y ficción, Robin Wright se interpreta a sí misma. Se supone que la actriz que saltó a la fama con La princesa prometida ya no goza de la popularidad de antaño: cuarentona, le ofrecen pocos papeles y éstos de muy escaso interés. Hasta que un estudio le propone que siga la estela de otros actores que venden sus derechos digitales, o sea, renuncian a actuar en el futuro, y convenientemente escaneados con todas sus expresiones posibles, están listos para ser replicados en nuevas películas gracias a los ordenadores; una idea que ya exploró en cine Andrew Niccol en S1m0ne. Aunque reacia a un acuerdo semejante, Robin, que está criando a sus hijos Sarah y  Aron, éste con una grave enfermedad, podría llegar a un acuerdo pensando en ellos. El congreso consta de dos partes bien diferenciadas, separadas por un intervalo de 20 años, el tiempo que dura el contrato que el estudio le ofrece a Robin. La primera, rodada con actores de carne y hueso, atrapa, y contiene secuencias tan intensas como aquella en que el agente de la actriz –estupendo Harvey Keitel– le logra arrancar emociones mientras ella se prepara para ser escaneada. En cambio el segundo tramo del film, realizado con técnicas de animación, resulta mucho más confuso y pesado, la acción se torna reiterativa. Folman trata de mostrarnos un mundo alternativo, al estilo Matrix, en el que algunos aceptan vivir porque reporta ciertas ventajas, aunque con el precio de renunciar a la realidad. Imágenes de una especie de gurú estilo Steve Jobs, o de unos rebeldes montando una especie de revolución, resultan algo delirantes y se dirían deudoras del anime, aunque sin la fuerza y lirismo que tantas veces consiguen los cineastas japoneses. Queda la impresión de que se podía haber logrado un film mucho más emotivo y cercano, por ejemplo la relación de la madre con su hijo no tiene toda la fuerza deseable. Y los dibujos con personajes famosos acaban cansando, cualquiera diría que Folman está jugando a los Simpson incorporando celebrities a su paisaje animado.

5/10
Libertador

2013 | Libertador

El actor más reconocido de Venezuela, Édgar Ramírez, protagoniza esta ambiciosa reconstrucción de la vida de Simón Bolívar, que contaba con un presupuesto de 50 millones de dólares, bastante elevado para un cinta de estas características. Pese a que el guión trata de humanizarle, en lugar de ensalzarle gratuitamente, acaba resultando demasiado inconsistente, y no logra mantener el interés del público. Como curiosidad, cabe citar que durante el rodaje la actriz protagonista, la española María Valverde, conoció al compositor, Gustavo Dudamel, con el que acabaría contrayendo matrimonio. 

4/10
Ira de titanes

2012 | Wrath of the Titans

Después de acabar con el Kraken, Perseo lleva una vida retirada, oculta su condición de semidios, en un pueblo de pescadores. Pero los dioses están perdiendo su influencia porque la gente no les reza, de modo que Hades y Ares hacen una alianza con Cronos para evitar perder su inmortalidad, lo que les lleva a traicionar a Zeus, padre de Perseo. Éste, para salvar a la humanidad, no tendrá más remedio que usar sus poderes para descender a las profundidades del infierno donde está cautivo Zeus. Cuenta con la ayuda de Agenor, hijo de Neptuno, y de la reina Andrómeda. Secuela de Furia de titanes, Ira de titanes rodada como ésa en 3D. De nuevo tenemos vistosas aventuras, con elaborados efectos especiales, en algunos casos rutinarios, en otros pasablemente originales. El problema del film, como a su precedente, es que le falta alma. Se ha querido armar la trama con un mínimo de dramatismo, a cuento de las relaciones paternofiliales y los sentimientos que surgen en ellas, donde no faltan el amor, los rencores y el perdón. Pero en general el guión es endeble: no emociona, y francamente, ignoramos las diferencias entre dioses y humanos, más allá de que los primeros son más poderosos. El mismo desconocimiento deben tener los autores de la historia, que llegan a decirnos que las almas de los hombres perviven para siempre, mientras que los dioses pueden terminar en el terrible vacío de la nada y el no ser. El porqué de tal diferencia es un misterio. Sobre el reparto, poco hay que decir, ya que los rasgos de los personajes son mínimos. Pero en fin, destaquemos el esfuerzo de Liam Neeson y Ralph Fiennes por dar cierta majestuosidad a Zeus y Hades, a ejemplo de lo que, en Furia de titanes (1981), hacían Laurence Olivier y compañía en lo que, como aquí, no dejaba de ser una serie B.

4/10
Contrarreloj

2012 | Stolen

En Con Air (Convictos en el aire), Nicolas Cage interpretaba a un presidiario al que le acababan de conceder la condicional y que estaba deseoso de reunirse con su hija. Ahora, el actor vuelve a ponerse a las órdenes del director de aquel film, Simon West, en Contrarreloj, otro thriller en el que interpreta a un personaje muy similar. En esta ocasión, Cage encarna a Will Montgomery, un ladrón al que también le han dado la condicional, y que sólo aspira a volver a reencontrarse con su hija, la jovencísima Alison, de la que se ha distanciado. Pero durante la celebración del Mardi Gras de Nueva Orleáns, Alison cae en las garras de Vincent, antiguo cómplice de Montgomery, que está convencido de que éste se guardó el botín del golpe por el que fue a parar a prisión, y que exige que se lo entregue a cambio de la chica. Oculta a la joven en el maletero insonorizado de un taxi. Simon West (que ha dirigido esta cinta casi a la vez que Los mercenarios 2) tiene en sus manos un presupuesto más que ajustado que no permite grandes alardes, y un guión de David Guggenheim (El invitado) excesivamente efectista, ligero, y con más agujeros que un queso de gruyere. Así las cosas, y aunque dirige con cierto ritmo, se muestra incapaz de dar interés al relato. Y aunque Nicolas Cage no realiza ya grandes esfuerzos interpretativos desde hace algún tiempo, al menos tiene a su alrededor algún secundario eficaz como Danny Huston (como agente del FBI), Josh Lucas (el psicótico secuestrador) y Malin Akerman (una antigua cómplice del protagonista).

4/10
No conoces a Jack

2010 | You Don't Know Jack

Acercamiento a la trayectoria del doctor Jack Kevorkian, también conocido como el “doctor Muerte” por las prácticas de suicidio asistido y eutanasia en las que participó en el estado de Michigan en EE.UU. con un artilugio de su invención, más de 130 casos antes de que terminara encerrado en prisión. La película se rodó en 2010, un año antes de la muerte de Kevorkian. El film, con libreto de Adam Mazer (El espía) y la dirección del veterano Barry Levinson, procura mantener las distancias acerca del personaje que retrata y su personal “cruzada” asumida como una especie de “misión” a la que estuviera destinado. De modo que lo que vemos es a un personaje para el que sólo vale su criterio personal, un iluminado que se ve como un nuevo Galileo o incluso un defensor de los derechos humanos fundamentales. Soltero, le ayuda su hermana Margo también soltera, y una camarilla de personajes, aprovechando las grietas legales del sistema, y la compasión que suscitan los casos en que participa Kevorkian, siempre personas con graves dolencias que no desean seguir viviendo, y cuyos familiares sufren la presión de ayudarles a terminar con sus vidas. El film no oculta las ambiciones de personas como el abogado Geoffrey Fieger, que ayuda a Kevorkian pero que también piensa en despegar políticamente. Con buenas interpretaciones -empezando por el gran Al Pacino-, y cierta intención casi documental, se trata de una cinta que evita tomar partido, no glorifica a su protagonista, y aunque no le condena explícitamente, las acciones de Kevorkian son bastante elocuentes acerca de una conducta que intenta “jugar a ser Dios”, aunque él se justifique asegurando que los médicos hacen eso todo el tiempo.

5/10
El camino del guerrero

2010 | The Warrior's Way

Un asesino imbatible (Dong-gun Jang) ha jurado matar al último superviviente del clan enemigo pero descubre que se trata de una niña indefensa. Conmovido por su inocencia, decide dejar las armas, empezar una nueva vida y criar al bebé en el viejo Oeste. En un pueblo polvoriento y destartalado, conoce a una mujer temperamental (Kate Bosworth) y lleva una vida tranquila hasta que una banda de bandoleros obliga a nuestro héroe a matar de nuevo. En el enfrentamiento final, un encuentro letal entre Oriente y Occidente, participan un famoso pistolero (Geoffrey Rush), el sádico jefe que fue traicionado y el pueblo entero. Se combate con pistolas y espadas, con los puños y desde luego, con furia. Las técnicas de kung-fu se combinan con las del salvaje oeste americano para crear acción, violencia y emoción. 

Al límite

2010 | Edge of Darkness

Thomas Craven, un maduro policía de Boston, acoge en su casa a Emma, su única hija, a la que hace tiempo que no ve. Inesperadamente sufre en la puerta del hogar un ataque brutal donde Emma se lleva la peor parte. De modo no oficial Craven investigará quién está detrás del atentado; sus compañeros de la policía creen que se trata de la venganza de un criminal relacionado con alguno de sus casos, pero nuestro hombre empieza a sumar razones que apuntan a que el ataque tenía que ver más bien con su hija, ingeniera nuclear, que trabajaba con una empresa privada, contratista de Defensa. Poderosa adaptación de una miniserie británica de los 80, a cargo del mismo director, Martin Campbell. Se trata de un trepidante thriller que supone el regreso a la interpretación de Mel Gibson tras siete años de ausencia en las pantallas. Y recuerda a algunos títulos de Gibson, como Conspiración y Rescate. Destaca el ritmo endiablado, con golpes inesperados que te descolocan, y la composición de los personajes a base de lo que se diría trazos impresionistas, sin que tengamos en ningún momento su ‘foto completa’. El guión de William Monahan y Andrew Bovell funciona, crean una incómoda sensación de que fuerzas ocultas, con la connivencia de las autoridades, ponen en peligro la vida de los ciudadanos con métodos nada ortodoxos; una tupida telaraña de intereses y falta de escrúpulos, a la que debe enfrentarse el héroe corriente y moliente en solitario, el ‘amigo’ Mel, que compone bien su personaje. No estamos ante una película de tesis –las críticas a la industria armamentísticas o la falta de ética de determinadas instancias paragubernamentales, encarnadas por el villano de Danny Huston, no dejan de ser excusas argumentales–, aunque sí se subraya la necesidad de un código moral para funcionar por la vida, en el intercambio que tiene Craven con su compañero interpretado por Jay O. Sanders. En tal sentido también proporciona un interesante contrapunto la némesis de Craven, el ‘arreglaproblemas’ Jedburgh (Ray Winstone), que empieza a cuestionarse sus acciones.

6/10
Robin Hood

2010 | Robin Hood

  Robin Longstride es un hombre del pueblo, valiente soldado de a pie, que regresa de la cruzada emprendida por su rey, el inglés Ricardo Corazón de León. Antes de llegar a su país, el monarca se ‘entretiene’ asaltando un castillo francés, envite en el que pierde la vida. Es la ocasión que Robin y otros ‘alegres camaradas’ aprovechan para desertar. Pero una serie de circunstancias les llevan a suplantar a la comitiva que debía dar la noticia del deceso del monarca. Juan será el nuevo rey, y Robin debe dirigirse a casa del padre de un fallecido caballero del que tomó su identidad, para cumplir cierta promesa. Allí conocerá a la bella mujer fuerte lady Marian. Entretenida inmersión de Ridley Scott en el mito Robin Hood, que imagina cómo el personaje llegó a ser el proscrito refugiado en el bosque de Sherwood, y eternamente perseguido por el sheriff de Nottingham. El planteamiento del cineasta británico combina el puro espectáculo de acción concebido para el gran público –donde el referente inmediato sería Gladiator, también protagonizado por Russell Crowe– y la mirada del medievo acorde con la sensibilidad moderna –al estilo de El reino de los cielos, pero con más sutileza–. De modo que el ritmo es trepidante, con una magnífica puesta en escena que saca todo el rendimiento a la ambientación medieval, fantástica dirección artística. Se hace muy atractiva la campiña inglesa –la cosa recuerda a la Comarca de El Señor de los Anillos, y es lógico, pues J.R.R. Tolkien se inspiró en ella–, las escenas de batallas están perfectamente coreografíadas –el ataque al castillo, y la batalla en la playa, que recuerda al día D imaginado por Steven Spielberg en Salvar al soldado Ryan–, y el vuelo de las flechas está muy logrado. La mirada contemporánea no falta en el guión de Brian Helgeland, no en vano hay que recordar que en 2001 firmó el libreto de Destino de caballero. Aquí ha tomado como referente un marco histórico que da un realismo al film que lo aleja de la simple aventura, pero el enfoque es el de alguien del tercer milenio, lo que se subraya al presentar a Robin y a su progenitor como precedentes de la democracia, nada menos, al reclamar una carta de derechos para todos los hombres. Se habla así de libertad, de derecho a una vida digna, y a no ser ‘freído’ a impuestos. De modo que se pone el acento en el individuo y sus libertades, y se critica a los que ostentan la autoridad, reyes, gobernantes y jerarquía eclesiástica, que se atreven a invocar el nombre de Dios para justificar sus acciones sangrientas o de expolio. Todo muy políticamente correcto –incluido el toque feminista–, con un esfuerzo para no ‘herir’ demasiado a nadie. El film acierta completamente en su reparto, todos los actores están perfectos, casi parece injusto empezar a hacer aquí la glosa de las virtudes de cada uno, por el riesgo inevitable de dejar a alguien fuera. Pero resaltemos la química Russell Crowe-Cate Blanchett, que permite plantear alguna simpática escena de guerra de sexos; el villano fuerte de Mark Strong y el voluble de Oscar Isaac; el anciano ciego de Max Von Sydow; el político pragmático de William Hurt; o el grandullón Pequeño Juan Kevin Durand.  

6/10
La conspiración

2010 | The Conspirator

Tras una guerra civil traumática que ha desangrado a los Estados Unidos, el país sufre una auténtica conmoción por el asesinato de su presidente, Abraham Lincoln, cuando asistía a una representación teatral. Una serie de personas son detenidas bajo la acusación de conspirar para acabar con las vidad del presidente, vicepresidente y secretario de estado. La única mujer inculpada en un juicio ante un tribunal militar es la cuarentona Mary Surratt, que regentaba la casa de huéspedes donde se reunieron los otros acusados con el actor John Wilkes Booth, el autor material del magnicidio. Se encargará a regañadientes de su defensa el joven abogado Frederick Aiken, héroe de guerra en el bando de la Unión, quien poco a poco se involucra más a fondo en el caso, convencido de la inocencia de su cliente, pero también de que hay algo más en juego, el derecho de todo ciudadano a un juicio justo, por encima de afanes de venganza o de apaciguar a cualquier precio al pueblo. Vibrante cine histórico encuadrable también en el atractivo subgénero del drama judicial, dirigido con estupendo clasicismo por Robert Redford, a quien le gustan las historias basadas en hechos reales, piénsese en sus film Quiz Show (El dilema). El cuidado guión de Gregory Bernstein y James D. Salomon sale airoso de lo que se dirían sus metas principales: describir un ambiente de posguerra aún crispado, donde todavía saltan chispas entre vencedores y vencidos, las heridas aún tardarán en ser restañadas, hay todavía mucho odio, rencor, miedo y prejucios acumulados; pintar el “viaje del héroe” acometido por un joven abogado, que sabrá hacer suyo un caso por el que no sentía ninguna atracción, aun a costa de ganarse el desprecio de “los suyos”; y atrapar el dilema de una madre, Mary Surratt, que nunca sacrificará a su hijo, en busca y captura como sospechoso de formar parte de la misma conspiración, aunque desarrolla una especie de relación materna inesperada con su abogado. El film tiene la virtud de tener muy bien trenzadas las distintas subtramas, de saber crear intriga acerca de cuál será el veredicto, de ser emotivo respetando al mismo tiempo al espectador sin baratos trucos sensibleros. Es hermosa la paleta de colores apagados, una adecuada fotografía de Newton Thomas Sigel adecuada al luctuoso contexto histórico en que se sitúa la historia. Y el reparto está fantástico, tanto los actores principales, James McAvoy y Robin Wright, como otros más secundarios -Tom Wilkinson, Evan Rachel Wood, Kevin Kline, Danny Huston-, pero decisivos para armar esta sólida película. Se trata de la primera producción de The American Film Company, una compañía que tiene el loable propósito de abordar cine histórico, porque al decir de uno de sus responsables “la realidad supera la ficción no solo porque es más sorprendente sino también más interesante”.

7/10
Furia de titanes

2010 | Clash of the Titans

Spyros, un humilde pescador, encuentra flotando en el mar un ataúd con el cadáver de una mujer y un bebé vivo. Criará a éste con el nombre de Perseo, como si fuera su propio hijo. Pero en realidad se trata de un semidiós, vástago de Zeus. Cuando Perseo ya es adulto, los hombres de Argos osan desafiar a los dioses olímpicos, ocasión que aprovecha la divinidad del inframundo Hades para pedir el sacrificio de Andrómeda; en caso de negativa, la ciudad sea destruida por el Craken, una terrible bestia. Perseo encabezará una expedición para evitar ese sacrificio y poder desafiar con éxito al Cracken, lo que le obliga a enfrentarse con increíbles criaturas. El cine en 3D se ha convertido en una gran atracción de feria, el relieve concede al cine de aventuras una nueva dimensión, nunca mejor dicho. Lo confirma Furia de titanes, grandioso espectáculo visual, reconvertido al formato de moda en la última fase de su producción, taquilla obliga. Tal decisión de última hora se nota, el uso del 3D no es tan perfecto como el de Avatar y Alicia en el País de las Maravillas, el juego plano-contraplano no parece hecho para la tridimensionalidad, y algunas escenas, como las del Olimpo, tienen un acabado extraño, un algo que chirría. No obstante, es previsible que el público general no se ande con demasiadas sutilezas técnicas, y acepte “subirse a la atracción”, sin más. Y es que, en muchas escenas, la cosa funciona perfectamente, a Louis Leterrier le va este tipo de cine, como ya probó en otra mitología, moderna, la de El increíble Hulk. Dentro del esquema de aventuras mitológicas al que da pie el viaje del héroe y sus compañeros, los guionistas – Travis Beacham, Phil Hay y Matt Manfredi– han dado primacía al conflicto interno de Perseo, que no quiere asumir su parte divina –cree que Zeus no le atendió y que su auténtico padre fue su padrastro–, lo que sirve para acentuar su condición humana, sobre todo el ejercicio de la libertad. Lo demás son fuegos de artificio más o menos vistosos, con guiños a sagas épicas como El Señor de los Anillos –esas expediciones por parajes increíbles– y La guerra de las galaxias –hay unas criaturas que se parecen mucho a los moradores de las arenas, y el gruñido de uno de ellos bien podría haberlo proferido Chewbacca–. Ha habido una apuesta por actores más bien desconocidos, a excepción de los “divinos” Ralph Fiennes y Liam Neeson, y el héroe de acción de moda –es su segunda película en 3D– Sam Worthington. Y a diferencia de títulos como 300, se evita la violencia desagradable, en busca del gran público.

6/10
X-Men Orígenes: Lobezno

2009 | X-Men Origins: Wolverine

Desde la primera entrega de la saga de X-Men se vino hablando de dedicar una sola película a su personaje más emblemático, Lobezno. Diez años después ha llegado por fin este 'spin off' sobre el mutante lobuno interpretado por el carismático Hugh Jackman, un actor que desde luego, debe parte –si no todo– de su éxito a este personaje del equipo de mutantes de la factoría Marvel. La aventura esta vez ha sido filmada por el sudafricano Gavin Hood, un director sin ninguna experiencia en este tipo de historias, pero con un prestigio labrado gracias la repercusión internacional de su película Tsotsi, ganadora del Oscar en 2005, a la que le siguió Expediente Anwar. Como bien explica el título, el argumento de la película narra los orígenes de Logan, alias Lobezno, pero ante todo se centra en su itinerario personal, en la configuración de su carácter, en el desarrollo posterior de todas sus potencialidades sobrehumanas y, por fin, en la explicación del estado confundido en que aparece por primera vez en X-Men. El núcleo de la trama estriba en la tensa relación entre él y su hermano Victor Creed (fenomenal Liev Schreiber), alias ‘Dientes de sable’, con quien ha vivido estrechamente unido desde que ambos eran unos chiquillos a mediados del siglo XIX. Y es muchos años después, a finales del siglo XX, época en que transcurre la acción, cuando un militar llamado Stryker les propone formar parte de un peculiar equipo de mutantes para realizar misiones “especiales” en servicio de Estados Unidos. Sin embargo, las misiones acaban derivando en verdaderos crímenes y asesinatos, algo que Logan rechaza completamente. La película es entretenimiento puro, ya desde los excelentes e imaginativos títulos de crédito, y quizá por eso también se agradece mucho el buen hacer de un equipo de guionistas como David Benioff (Cometas en el cielo) y Skip Woods (Hitman), que saben introducir elementos interesantes y sorprender con algún giro determinante en la historia. Así, la sempiterna lucha moral entre el bien y el mal, muy presente en la vida del protagonista, explica con eficacia las tensiones de su naturaleza mutante, un perpetuo tira y afloja entre fuerzas superiores e inferiores. Pero, además, los guionistas aciertan al hacer encarnar gráficamente esa mitad humana-racional en Lobezno, mientras que su hermano Victor se revela como recipiente perfecto de la mitad animal-instintiva. El eje principal, podría decirse entonces, es esa dualidad presente en el mundo y en la naturaleza humana, de la que los mutantes son metáfora clara. También funciona bien la parte romántica del argumento, con una emotiva y sugerente historia sobre la luna que dará nombre al héroe. El aspecto visual de la película ofrece lo esperado, con efectos especiales de una perfección técnica asombrosa. Hay una gran colección de escenas de acción apabullantes, muy variadas, pero entregadas con un ritmo equilibrado, que no olvida dar el espacio adecuado a cada personaje. Destacan seguramente los enfrentamientos entre Lobezno y Victor, de una llamativa espectacularidad, así como la lucha final en la isla. Los fans también agradecerán la introducción de célebres personajes del cómic que hasta ahora permanecían ausentes, como Deadpool (Ryan Reynolds), Bolt (Dominic Monaghan) o Agente Zero (Daniel Henney), aunque posiblemente el más recordado sea el original Gambito (Taylor Kitsch), que aquí se luce en un par de secuencias.

6/10
Boogie Woogie

2009 | Boogie Woogie

Fallido film del desconocido Duncan Ward sobre el mundo del arte y sobre la falsedad y fatuidad que rodea las relaciones personales apoyadas en torno a ese modo de vida. La película es una adaptación de la novela de Danny Moynihan, que ahonda en la idea de que el egoísmo, el dinero, el placer y el interés es lo único que está detrás del arte. La película es muy cruda en cuanto a la explicitud de las escenas sexuales. Sorprende sin duda la presencia del variadísimo y conocido reparto. La historia, que es lo de menos, se centra en el intento de un galerista en hacerse con un cuadro que posee un anciano. Lo quiere debido a que su mejor cliente así se lo pide, el cual está liado con las dos asistentes del galerista y etc. etc.

3/10
Nueva York para principiantes

2008 | How to Lose Friends & Alienate People

Sidney Young es un peculiar periodista, dueño de una revista independiente en el Reino Unido. Su cometido es dar una visión distinta de los famosos más famosos del panorama internacional. Para ello quiere entrar en sus vidas, acudir a las fiestas a las que ellos van, e incluso convertirse en el amante de alguna. Pero nunca recibe invitación para acudir a ningún evento y es expulsado de todos en los que intenta colarse. Un buen día, el director de una importante revista norteamericana decide darle la oportunidad de escribir sobre famosos en su publicación. Un sueño hecho realidad para Sidney… Nueva York para principiantes pretende ser una crítica de parte del sistema periodístico actual, vendido a los intereses y deseos de las celebridades. Todo lo que critica esta comedia ocurre y es lamentable, por lo que no se entiende muy bien que al final, el protagonista, Young, reportero cutre del corazón, parezca un modelo a imitar. Además, el guión acumula problemas y puntos sin sentido. Por ejemplo, no se entiende por qué el personaje de Jeff Bridges, en la cumbre del mundo de la comunicación, contrata al patoso de Young, por mucho que el libreto insista en que se siente identificado con él. Y si se acepta que lo contrate, ¿por qué no lo despide cuando no da una a derechas? Tampoco acaba de resultar coherente que un tipo que se comporta de forma tan idiota tenga los estudios y conocimientos que se supone que tiene. Tampoco está bien enlazada la aparición del padre de Young, mientras que el ‘numerito’ en el que tiene que cuidar del perro está muy visto, pues recuerda a numerosas comedias recientes, en las que el personaje cuida de la mascota de alguien, y ésta resulta herida o muere. Aparte de estos sinsentidos varios, Nueva York para principiantes se deja ver. Simon Pegg no es el tipo más gracioso el mundo, pero no está mal. Le da una buena réplica Kirsten Dunst, que lleva un tiempo algo perdidilla. También es recalcable Megan Fox, que hace una parodia de sí misma: joven y sexy actriz con no mucho cerebro –o al menos eso parece- que acaba de alcanzar la fama. Y es que el reparto está plagado de nombres conocidos, lo que no ha de servir para dar por hecho que se trata de un peliculón. Entre estos nombres populares hay que destacar a Gillian Anderson. La agente Scully de Expediente X compone perfectamente a la publicista de Fox y resulta divertida en su odioso personaje.

4/10
John Adams

2008 | John Adams | Serie TV

Valiosa serie histórica de HBO basada en la obra sobre John Adams de David McCullough, que mereció el Premio Pulitzer. Entre sus productores se encuentra Tom Hanks, actor que ha respaldado muchos proyectos sobre la historia de los Estados Unidos, como Hermanos de sangre y The Pacific. Recibió numerosos galardones, sobre todo en los Emmy y en los Globos de Oro. Sigue los primeros 50 años de los Estados Unidos a través de uno de sus protagonistas menos conocidos, John Adams, uno de los firmantes de la Declaración de Independencia, considerado con toda justicia padre fundador, y segundo presidente después del doble mandato de George Washington. La serie dirigida por Tom Hooper y escrita por Kirk Ellis presenta muchas virtudes, pero quizá la principal es su perfecto entrelazamiento entre los acontecimientos históricos y la peripecia personal de John Adams, lo que incluye la historia de amor, más de 50 años, con su esposa Abigail, y las satisfacciones, decepciones y sufrimientos deparados por sus cuatro hijos. Todo presentado con ajustado realismo y un formidable diseño de producción. Ha tenido la suerte Hooper de contar con un generoso presupuesto y con más de nueve horas para contar los hechos, pero eso no quita su mérito para pintar a un personaje con el que, evidentemente, simpatiza, pero del que también muestra sus limitaciones. Así, es muy interesante conocer su trayectoria inicial como abogado, en que asumió la impopular tarea de defender a los soldados británicos que dispararon a una muchedumbre soliviantada en la llamada matanza de Boston. La serie pinta a Adams como un verdadero patriota, una mente clara, y un hombre religioso y amante de su familia. Pero también aparece su falta de diplomacia para alcanzar los resultados deseados, cierta terquedad, y la dificultad de perdonar acciones que considera imperdonables. Si el trabajo de Paul Giamatti como Adams es formidable, no lo es menos de Laura Linney como mujer fuerte, que ha de soportar la separación de su esposo por largos períodos, y acometer difíciles decisiones para asegurar el bienestar de su prole. Sería prolijo mencionar al resto de un grandísimo reparto, pero quizá merece la pena destacar a David Morse como un George Washington como investido de aureola de héroe imprescindible de la revolución; a Stephen Dillane como un Thomas Jefferson decisivo en la redacción de la Declaración de Independencia, pero cuya adhesión a la causa de la Revolución francesa marca las distancias con Adams; y a Thomas Wilkinson como Benjamin Franklin, incomensurable como el político experimentado que ve con horror la falta de tacto de Adams en París. El trabajo de ambientación es increíble, con un hábil recurso de los efectos digitales, y el cuidado de los detalles más nimios en vestuario y decoración. También destaca la audacia de los numerosos encuadres inclinados, una forma muy visual de señalar los años convulsos en que se forja una nación recién nacida; y la épica partitura, que acompaña muy bien a las imágenes.

7/10
El número 23

2007 | The Number 23

Extraño y desasosegante thriller dirigido por el veterano Joel Schumacher (El cliente, Última llamada) sobre las obsesiones de un pobre tipo con el número 23. La cosa le ocurre a Walter Sparrow y el detonante es una novela que le regala su esposa, Agatha, y que recoge una serie de asesinatos que parecen referirse a la vida del propio Walter. Así las cosas éste se empieza a obsesionar en torno al número 23 (y no precisamente por Michael Jordan) y se ve impelido a investigar en su pasado antes de proseguir con su vida normal. Lo malo es que ese estado le puede conducir a la muerte. El planteamiento del film no es, digamos, demasiado atractivo. Pero hay que tomarlo como una ida de olla, ni más ni menos. Schumacher pone en juego su talento y sus años de oficio –la recreación escénica del capítulo 2, el que acaba con la muerte de la vecina, es de un virtuosismo notable– para llevar a buen puerto esta historia que juega a la realidad y la ficción, en una especie de siniestro entretenimiento metaliterario. El guión serpentea caprichosamente por distintos planos de la realidad durante muchos minutos y cuando parece haber tomado una dirección estable, la película vuelve a empezar. Al margen de que esto provoque situaciones reiterativas, con el consiguiente tedio, también de este modo la paranoia inicial se convierte en thriller surrealista, para finalmente acabar transformándose en drama. Hay un acertado uso de los filtros de color y de la caracterización de personajes, ya sean reales o creados por la mente del protagonista. Y como ya hizo en películas como The Majestic y ¡Olvídate de mí!, Jim Carrey vuelve a demostrar que tiene tablas más que suficientes para interpretar dramas agobiantes e intensos y dejar de lado por unas horas sus muecas desternillantes.

5/10
La sombra del reino

2007 | The Kingdom

Un escenario político post 11-S. Un terrible atentado terrorista sacude a la colonia occidental de una empresa petrolífera en Riad, Arabia Saudí, con más de cien muertos. Entre las víctimas se encuentran dos agentes del FBI. De modo que, aunque la política oficial de Estados Unidos es la de no interferir en la investigación que llevan a cabo las autoridades saudíes, el agente especial Fleury, amigo de uno de los muertos, mueve los hilos necesarios para que finalmente pueda acudir un equipo de tres hombres y una mujer a cooperar con las autoridades locales. Investigarán buscando evidencias en el escenario del crimen, tratando de superar las inevitables susceptibilidades que surgen por ambas partes. En muy poco tiempo Matthew Michael Carnahan ha logrado colocar dos guiones donde se tocan temas como Oriente Medio, el entendimiento de culturas y el terrorismo: el de este film, y el de Leones por corderos. En ambos casos demuestra sensibilidad e inteligencia al proponer temas de calado dentro de tramas capaces de interesar a un público amplio. Aquí, con la mirada más superficial, tenemos la clásica historia de investigación policial, donde uno de los motivos que impulsa a los agentes de la ley es el deseo de venganza ante una flagrante y horrorosa injusticia; pero tal historia, que por cierto pega un ingenioso quiebro bien avanzado el metraje, sirve también para pintar el choque de culturas, representado por dos hombres honrados con "backgrounds" diferentes: Fleury, el agente negro, y Ghazi, el militar que al principio hace de "niñera" de los americanos; cuando aprenden a conocerse, y ver en el otro al hombre íntegro y amante de su familia y su país, su colaboración se estrecha, también porque ha surgido algo muy parecido a la amistad. Por supuesto también hay espacio para criticar la discriminación de la mujer en el mundo árabe, o métodos como la tortura en los interrogatorios; pero también hay una contrapartida al hablar de la burocracia en el lado estadounidense, y la perpetua mirada al "qué dirán" los medios de comunicación si hacemos esto o aquello, en vez de intentar hacer, simplemente, lo correcto. Peter Berg (Friday Night Lights) sabe dotar al film de un ritmo muy ágil, maneja bien una nerviosa cámara en mano, y se luce en la emboscada de la autopista, o en el asalto a una casa nido de terroristas. El reparto se revela muy acertado, desde Jamie Foxx a una Jennifer Garner que sabe poner cara de sufridora como nadie, pasando por el siempre eficaz Chris Cooper, o los palestinos Ashraf Barhom y Ali Suliman, fichados tras su gran trabajo en Paradise Now. Respalda la producción Michael Mann, e impacta ese final en que las palabras pronunciadas en los dos bandos en contextos diferentes hablan de ese impulso primario y que ciega, de la venganza aniquiladora, que cree resolver las cosas aunque, en realidad, no resuelva nada.

6/10
30 días de oscuridad

2007 | 30 Days of Night

David Slade debutó en el largometraje con Hard Candy, un brillante thriller sobre la pederastia que dio a conocer a Ellen Page. El segundo trabajo del cineasta es mucho más convencional, pues se trata de una rutinaria cinta de vampiros, basada en un cómic de Steve Niles y Ben Templesmith, conocido en España como “30 días de noche”. Ejercen como productores Sam Raimi y Robert Tapert, dos leyendas del género fantaterrorífico por la saga de Posesión infernal. La idea, podría haber dado juego, pues presenta a un grupo de vampiros tan astutos que deciden que como la luz del sol les destruye, lo mejor es poner rumbo a Barrow (Alaska), el pueblecito más al norte de los Estados Unidos, que cada verano queda sumido en la oscuridad durante 30 días. En ese tiempo, podrán hacer de las suyas a sus anchas. Allí, el sheriff Eben, que intenta superar que el abandono de su mujer, se convertirá en líder de un grupito que intenta sobrevivir escondiéndose hasta que salga el  sol. La aislada localidad en donde transcurre la acción, con su noche interminable, podría haber propiciado una inquietante ambientación, al estilo de La cosa, de John Carpenter. El principio resulta más o menos prometedor, en este sentido. Además, el maquillaje de los vampiros y la fotografía son aspectos bastante cuidados. Pero los personajes no están desarrollados, Josh Hartnett y Melissa George son una pareja de lo más insulso, y Danny Huston, un gran intérprete, no puede hacer olvidar el hecho de que el vampiro malvado que interpreta es de lo más maniqueo. Los diálogos son absurdos, y algunas secuencias parecen haber sido recortadas. El film sufre graves caídas de ritmo, y todo es tan simplón que no está a la altura de lo que se espera del director.

4/10
Fundido a negro

2006 | Fade to Black

El genial cineasta estadounidense Orson Welles y el artesano británico Oliver Parker tienen una cosa en común: ambos han llevado al cine Otelo, la celebérrima obra teatral de William Shakespeare. Welles rodó una obra maestra y Parker una apreciable versión. Ahora, Parker ha convertido a Welles en protagonista de esta cinta de ficción, su primera película como director no basada en una obra de teatro, como el film citado, Un marido ideal y La importancia de llamarse Ernesto (2002). Sigue los pasos de Welles, cuando en 1948 llega a Roma para protagonizar Cagliostro. El cineasta intenta superar la dramática separación de su esposa, Rita Hayworth, al tiempo que tiene problemas para financiar su versión de Otelo, proyecto poco atractivo para los estudios. Durante el rodaje, un secundario muere en brazos de Welles. La policía piensa que ha sido un suicidio, pero él investiga en el asunto y descubre indicios de que ha sido un asesinato, relacionado con una oscura trama de corrupción. Parker integra de forma coherente los elementos ficticios con los sucesos reales. Las referencias a Welles harán las delicias de los cinéfilos. Además, el nivel interpretativo es alto, incluso en el caso de la española Paz Vega y el mexicano Diego Luna, contratados no se sabe por qué, para encarnar a italianos. De todas formas, es un thriller demasiado ligero, salvo por alguna deliberación puntual sobre el sacrificio, y su visión de la política italiana es superficial, pues ofrece una visión idílica del partido comunista y prácticamente demoniza a los demócratacristianos.

4/10
Hijos de los hombres

2006 | Children of Men

El director mexicano Alfonso Cuarón aceptó adaptar libremente la novela de P.D. James Hijos de los hombres, atraído por su premisa: un futuro próximo, el año 2027, con una humanidad en peligro de extinción, por la infertilidad de las mujeres. Con tan sugestiva idea traza una parábola de un porvenir nada halagüeño, que presenta inquietantes similitudes con el panorama actual, de flujos migratorios y cierres de fronteras, manifestaciones de radicales y movimientos antisistema, con la deshumanización del hombre como quid de la cuestión. El film arranca con un personaje gris y tristón, requerido por su ex esposa, activista de uno de esos grupos no gubernamentales que busca, de algún modo, un mundo mejor. A regañadientes se convertirá en escolta de una mujer que, de modo inesperado, ha quedado encinta. Y ese cometido no deseado le devolverá paulatinamente la esperanza perdida. Justamente puede definirse a Cuarón como contador de cuentos: La princesita, Grandes esperanzas, Harry Potter y el prisionero de Azkaban… Hasta el sobrevalorado relato iniciático Y tu mamá también encaja en el formato ‘cuento’. Hijos de los hombres es una historia sencilla con telón de fondo apocalíptico, de hombres cansados y sin referencias que les permitan seguir con ilusión el día a día. Las lágrimas silenciosas al inicio, por la muerte violenta del hombre más joven del planeta, es un perfecto resumen de la situación, de falta de amor y aprecio por la vida. A lo que sigue el vacío vital del protagonista, lacónico y eficaz Clive Owen, y esa mirada nostálgica al mundo hippy del personaje de Michael Caine, cultivador de marihuana que se lamenta por el mundo, aunque poco haga por transformarlo. Puede tacharse el film en algún momento de reiterativo, por las numerosas escenas de persecución o de caos, pero el poderío visual del director y su operador habitual Emmanuel Lubezki es tal, que la elemental trama se sostiene. Especial mención merecen la escena en que la visión de una criatura conmueve a quienes instantes antes estaban combatiendo, aunque se trate de un sentimiento efímero; o la de la barca en la niebla.

6/10
María Antonieta

2006 | Marie Antoinette

Vuelve Sofia Coppola a indagar en el eterno femenino, algo que a todas luces se ha convertido en su especialidad. Pero si sus anteriores filmes -Las vírgenes suicidas, Lost in Translation- acontecían en la época actual, ahora da un salto hacia atrás en el tiempo y nos sumerge en la corte francesa del siglo XVIII, para ofrecernos su personal visión de una de las más famosas reinas de la historia: María Antonieta, casada a los 15 años con Luis XVI y reina de Francia durante 19 años. Para componer el film, la guionista y directora rechazó la famosa biografía escrita por Stefan Zweig, ya que consideró que trazaba a una María Antonieta demasiado responsable y juiciosa en su comportamiento. Coppola prefirió basarse en la versión ofrecida por Antonia Fraser, y narrar una historia acerca de una joven desenfadada, jovial, caprichosa y despilfarradora, con las despreocupaciones de la juventud muy agudizadas y con poca conexión con la realidad. En definitiva, una joven normal que sin ser consciente de su situación, se encontró desgraciadamente en el ojo del huracán de la convulsa revolución francesa. No cabe duda de que el film pone en la picota la decadencia de la monarquía francesa previa a la revolución. Toda la vida de la corte es frívola, tediosa, vacía hasta lo absurdo, llena de gente y costumbres ridículas ("esto es Versalles", explica irónicamente un personaje). Kirsten Dunst hace un trabajo realmente notable, pleno de naturalidad, y diríase que se ha convertido ya en la actriz fetiche de la directora, tras su estupendo y primerizo papel en Las vírgenes suicidas.

6/10
El factor hades

2006 | Covert One: The Hades Factor

Cuando un peligroso virus es propagado causando los inicios de una mortal pandemia, los agentes Covert One, Rachel Rusell y Jon Smith deberán buscar la cura de la siniestra enfermedad al mismo tiempo que combatirán una malvada organización bioterrorista. Del escritor de El caso Bourne, el neoyorquino Robert Ludlum llega esta producción que fue comercializada en forma de miniserie de TV emitida en dos capítulos. El tema no es nuevo: cine catastrófico que nos muestra los esfuerzos por lidiar con una terrible plaga, pero entretendrá a parte del público. La ganadora del Oscar Anjelica Houston interpreta a la presidenta de los Estados Unidos, dentro de un amplior epartod e rostros conocidos.

5/10
La propuesta

2005 | The Proposition

Ambientada en Australia, hacia 1880, este durísimo western narra las vicisitudes de varios hermanos por sobrevivir a una lucha sin cuartel con los hombres de la ley, debido a una serie de sangrientos crímenes. Guy Pearce interpreta a Charlie Burns, uno de los hermanos forajidos, quien recibirá del capitán Stanley una alocada propuesta para acabar con el derramamiento de sangre: si mata a Arthur, su hermano mayor, salvará de la horca a Mike, su hermano menor. El director australiano John Hillcoat ha pergeñado un estupendo y violento film que trae a colación temas como la unidad familiar y la lealtad. El guionista Nick Cave (también autor de la preciosa banda sonora) ofrece una historia terrible, brutal, convulsa, que habla del avance de la civilización a través de las inmensas tierras áridas de Australia, un territorio muy similar al del oeste americano, con sus vastísimos espacios, la presencia de los colonos y los aborígenes, y el sempiterno axioma de la ley del más fuerte. Cave y Hillcoat trazan unos personajes impactantes, muy definidos, aunque es cierto que algunos de ellos tienen un papel demasiado escaso (como el cazarrecompensas o el jefe del pueblo), y saben aportar un excitante aliento épico al conjunto, con unos planos fabulosos, enormemente líricos, en donde la agresividad, la belleza y la desolación de la naturaleza se convierten en pieza clave del drama. El reparto es bastante notable, e incluye a varios actores de primera línea.

7/10
El jardinero fiel

2005 | The Constant Gardener

El prestigioso director de Ciudad de Dios (2002) prueba de nuevo su valía tras las cámaras, pero esta vez con un producto más comercial y encabezado por un reparto de célebres estrellas. Y si en su anterior film había indagado en el mundo de las favelas brasileñas, ahora se mete hasta las cachas en los barriadas de Nairobi, para contar una historia de corrupción de altas esferas y con implicaciones internacionales de grave índole moral, con referencias directas a la falta de escrúpulos de las compañías farmacéuticas y a la explotación del tercer mundo. La película comienza con una muerte sangrienta. En una zona desolada del norte de Kenia encuentran el cuerpo de Tessa Quayle, una de las activistas humanitarias de mayor energía y convicción, casada con un importante diplomático de la embajada británica. Tessa ha sido asesinada mientras viajaba en compañía de un médico con el que trabajaba y todas las sospechas inducen a que ella no era completamente sincera con su marido Justin. Las más importantes personalidades del alto comisionado británico consuelan a su colega, pero Justin no entiende la causa de la muerte de Tessa y se niega a aceptar que ha sido la víctima al azar de un acto criminal. Además, el sentimiento de que su mujer le ocultaba ciertos aspectos de su vida, le empuja a investigar por su cuenta. Y aunque las consecuencias de sus pesquisas pronto se revelan peligrosas, Justin está decidido a llegar hasta el final. A partir de la novela homónima de John Le Carré, Fernando Meirelles vuelve a dar una lección de cómo narrar una historia dramática y cargarla de intensidad, al modo de un thriller. Su estilo visual resulta inconfundible, con ese vibrante manejo de la cámara y el montaje con frecuentes saltos de imagen, un modo de filmar y editar que ya dejó sello con la historia de Buscapé, el protagonista de Ciudad de Dios. Este atractivo visual corrige ciertas carencias del guión que, en aspectos clave, puede resultar en ocasiones algo esquemático. De cualquier manera, se trata de una historia intensa y atractiva, dolorosa y romántica. Las composiciones de Ralph Fiennes y Rachel Weisz son muy convincentes, y destaca también Danny Huston (Silver City) en su ambiguo personaje.

6/10
Reencarnación (2004)

2004 | Birth

Anna está triste. Su marido, al que tanto amaba, ha muerto, y su pena no parece admitir consuelo. Pero el tiempo pasa, y está a punto de casarse con alguien que parece un buen hombre, aunque tampoco está excesivamente enamorada. Y de pronto, entra en su vida un chiquillo que se empeña en decir que él es su marido muerto, que se ha reencarnado bajo la piel de un chaval. Lo que parece una broma de mal gusto, podría ser algo más… Aunque el reparto del film es de campanillas, resulta difícil mantener viva la verosimilitud de lo narrado. Las escenas ‘románticas’ entre Nicole Kidman y el jovencito Cameron Bright son difíciles de creer, aunque tal vez el espectador dispuesto a suspender durante todo el metraje su incredulidad…

2/10
Silver City

2004 | Silver City

Mientras rueda un spot publicitario, el candidato a gobernador de Colorado pesca un cadáver en un lago. Tratando de evitar a toda costa el escándalo (que el candidato quede como ‘el tipo que pescó un cadáver’), encargan a una agencia de detectives que averigüen quién es el muerto, y si algún enemigo político lo ha dejado adrede para dañar las posibilidades de ganar las elecciones. A medida que avanza en sus indagaciones, el investigador Danny O'Brien descubrirá que ‘el enemigo está en casa’. Hábil sátira política, revestida de trama detectivesca, y con el romanticismo al fondo de un antiguo amor, y de la fidelidad a los propios principios. Aunque en el candidato hay paralelismos con el presidente George W. Bush, John Sayles es lo bastante capaz para no caer en la burda caricatura. Así, muestra con mordacidad a un demagogo puro, no demasiado inteligente, hombre de paja manejado por otros que esperan sacar tajada de su triunfo electoral. Y dirige su diatriba a ese clan de explotadores, que hace fortuna manipulando a los votantes con la apelación a su patriotismo, a los valores familiares, Dios, etc. De este modo se fustiga más la hipocresía que las ideas, lo que se constata en el caso de la hermana del candidato, feliz de haber tenido al hijo que pensó abortar. Pero no sólo los políticos salen mal parados: los medios de comunicación son acusados de apostar siempre al caballo ganador, de evitar las cuestiones incómodas que suponen un riesgo. Además hay una interesante subtrama, en que se pinta la miseria de los inmigrantes y los espaldas mojadas, que sin papeles son mercancía de la que se puede prescindir.

6/10
El aviador

2004 | The Aviator

Aunque el periplo del peso pesado del Séptimo Arte Martin Scorsese ha estado lleno de altibajos en los últimos años, el cineasta remonta el vuelo con esta biografía del fascinante y controvertido Howard Hughes. Playboy, millonario, inversor inmobiliario, productor y director cinematográfico, también fue empresario aeronáutico y gran aficionado a la aviación. El guión del consagrado John Logan (El último samurái, Gladiator) sigue los pasos del personaje durante dos décadas, arrancando a finales de los años 20, cuando ronda los 25 años de edad. Heredero de la empresa paterna, decide invertir una desorbitada suma de dinero en Ángeles del infierno. Se trata de una película de aventuras áereas para la que contrata numerosos pilotos que propician asombrosas secuencias de aviones filmadas sin efectos especiales. El film describe minuciosamente su romance con la mítica Katharine Hepburn, una actriz de fuerte personalidad, y también su aventura en la potente compañía aérea TWA. Como empresario aeronáutico, Hughes prueba sus prototipos de sofisticados aparatos, y realiza un fuerte desembolso para llevar a buen puerto la construcción del Hércules, un aparato. Pero Hughes se estrella con uno de sus aviones, y también empieza a sufrir una enfermedad degenerativa, que le lleva a convertirse en un fanático de la higiene y a recluirse sin apenas contacto con el exterior. Scorsese ha conectado con DiCaprio, actor tan italoamericano como él, con el que repite por segunda vez consecutiva, y que fue el promotor del proyecto. Pero nadie diría que se trata de una iniciativa ajena, pues Scorsese fagocita al personaje. En sus manos, Hughes se convierte en uno de sus típicos antihéroes excéntricos que tras un meteórico ascenso asimilan malamente el éxito y acaban trastocados. El esquema del film recuerda sobre todo a Toro salvaje, pero también a Uno de los nuestros y Casino. Por otro lado, la odisea del personaje para sacar adelante el Hércules, una iniciativa tan bienintencionada como megalómana, recuerdan a empresas épicas del propio Scorsese, como la de sacar adelante Gangs of New York, enfrentándose incluso a los productores del film. En este sentido viene a la memoria Tucker, un hombre y su sueño, donde Coppola hablaba de sí mismo, aprovechando la historia de un empresario real, obsesionado con construir el mejor coche el mundo (como Hughes el mejor avión del mundo). Si bien los detractores pueden argumentar que sobra algo de metraje, también es cierto que realiza una fascinante reconstrucción de la época, incluidos los años dorados de Hollywood. Y como siempre, compone más de una secuencia espectacular (sobre todo el rodaje de Ángeles del infierno) y otras intimistas, pero apasionantes, como la comida en casa de los padres de Hepburn. Maestro del cine, Scorsese integra de forma apabullante elementos fílmicos como la vistosa fotografía de Robert Richardson, responsable de Kill Bill o la música del autor de El señor de los anillos, el canadiense Howard Shore. En definitiva, un título que sin ser totalmente redondo, devuelve a su autor al Olimpo. Y aunque a Scorsese se le escapó una vez más ese Oscar que injustamente nunca le ha llegado, el film se llevó cinco de once nominaciones, convirtiéndose en la más premiada del año. La estatuilla más merecida quizás fue la que se llevó Cate Blanchett, estupenda como la irrepetible Hepburn.

7/10
21 gramos

2003 | 21 grams

21 gramos. La diferencia entre la vida y la muerte, lo que media entre un cuerpo animado y un cadáver. Con este título el mexicano Alejandro González Iñárritu nos habla de la fragilidad de la existencia, de los hilos tenues de nuestro devenir terreno, que pensamos controlar, pero que con enorme facilidad se parten o enredan. Al igual que hiciera en su notable debut, la muy dura Amores perros, nos cuenta tres historias. Pero su peculiar estructura de puzzle, inspirada en William Faulkner, es esta vez más complicada. De modo fragmentado, y al principio desconcertante, nos presenta a tres personajes, cuyos derroteros finalmente están muy relacionados, auténtica carambola a tres bandas. El director rueda su película en inglés, con estilo realista algo desaseado, como si fuera la vida misma, sin esfuerzos por embellecer las imágenes y con brioso montaje. Jack Jordan, preso convicto, acaba de salir de la cárcel. Allí ha abrazado el cristianismo evangelista. Está convencido del “Jesús te ama”, y desea sinceramente salir adelante, junto a su familia. Pero a las dificultades para conseguir trabajo, se suma un fatal atropello. Con su vehículo se lleva por delante al marido y dos hijitas de las hasta entonces felizmente casada Cristina Peck. Termina de completar el cuadro Paul Rivers, enfermo del corazón, necesitado de un trasplante. Y el órgano se lo va a proporcionar el difunto esposo de Cristina. González Iñárritu y su coguionista Guillermo Arriaga hablan con gravedad y sentido fatalista del destino, fuerzas incontrolables que dan al traste con nuestros proyectos. Al describir las situaciones familiares, no se conforman con lugares comunes: así, se nos habla del deteriorado matrimonio de Paul, mantenido artificialmente con mentiras y medias verdades, incluido un aborto que su esposa Mary le ocultó; de las dificultades del “volver a empezar” de Jack, la falta de confianza de la esposa; y de lo que era una vida feliz en Cristina, y que se transforma en desesperación pura y dura, retorno a la adicción a las drogas y deseo de venganza. Cada fotograma transpira rabia, amargura y nihilismo. Hay pequeñas cosas que nos hacen felices, pero duran poco. No hay sentido en el dolor, si hubiera Dios no habría permitido esto, viene a pensar el pobre Jack. La catarsis que al final alcanzan los personajes es limitada.

7/10
Edén

2001 | Edén

Año 1939. En Palestina está naciendo un nuevo país. Personajes lánguidos deambulan ante nuestros ojos, como el matrimonio formado por Dov, un arquitecto llamado a la guerra, y Samantha, que entable relación con un librero; o los parientes de Estados Unidos, un hermano y el padre enfermo. Amos Gitai adapta "Homely Girl", una novela de Arthur Miller, y el propio dramaturgo hace una breve aparición en pantalla.

4/10
Timecode

2000 | Timecode

Mike Figgis hace la clásica película de "cine dentro del cine", aunque experimentando con cámaras digitales, con cierta pretenciosidad que no logra ocultar un enorme vacío. Su idea de dividir la pantalla y presentar historias sórdidas -quien no está enganchado a la droga, tiene alguna relación amorosa inconfensable- con múltiples personajes y sus grises vidas, ofrecido todo de modo simultáneo, exige unas escesivas dosis de complicidad por parte del espectador, que incluso los amantes del cine de autor sólo conceden a unos pocos, un Federico Fellini, un Jean-Luc Godard. Difícilmente a Figgis, al que sólo se agradece su capacidad por afrontar riesgos, aprovechando los costes más asequibles del cine digital.

4/10
Anna Karenina (1997)

1997 | Anna Karenina

Bernard Rose dirige esta nueva adaptación de la célebre novela de Leo Tolstoy, que narra la pasión que se desata en Ana Karenina, una alta aristócrata infelizmente casada, al conocer a Alexei Vronsky, un atractivo oficial del ejército ruso con un futuro brillante. El romance será mantenido en secreto por los amantes, pero pronto comienzan a desatarse los rumores, provocando un auténtico escándalo que marca el destino de ambos. El film recoge fielmente gran parte del espíritu de la novela. Sophie Marceau toma el relevo, medio siglo después, a Greta Garbo, y hace un magnífico trabajo a la hora de dar vida a Anna Karenina; la actriz francesa sabe dotarla de los matices psicológicos y espirituales del personaje literario. Destaca la perfecta recreación histórica, así como el magnífico vestuario y los espléndidos escenarios de la película. Junto con la ciudad de Moscú y San Petesburgo, aparecen espléndidos paisajes y suntuosos palacios.

5/10
Víctimas del terrorismo

1975 | The 'Human' Factor

John Kindsdale, experto en electrónica al servicio de la OTAN intenta vengar a su familia, asesinada por un grupo terrorista. Le ayuda Mike McAllister, que trabaja con él como asesor técnico. Acertado thriller con un buen trabajo de George Kennedy y John Mills.

5/10
Perturbado

1995 | The Maddening

David Osborne mantiene una fuerte discusión con su mujer una noche. Al día siguiente, después de que David se marche a trabajar, su esposa decide irse a pasar unos días a casa de su hermana, y se lleva a su hija. Pero no llegan a su destino, pues desaparecen sin dejar rastro. David intenta encontrarlas, pero se convierte en sospechoso de su desaparición. Subproducto con el que el veterano Burt Reynolds intentó recuperar la popularidad perdida. Adapta la novela "Playmates", de Andrew Neiderman.

4/10
Mr. North

1988 | Mr. North

Debut en la dirección del hijo del mítico John Huston, según una novela de Thornton Wilder que se desarrolla en el Long Island de 1920, y donde un hombre bastante gafe es poseedor de un poder sobrenatural en sus manos. La película provocó división de opiniones en su estreno, aunque vista con perspectiva no deja de tener cierto encanto. Lo mejor está en su reparto, encabezado por Anthony Edward (cinco años antes de triunfar en Urgencias), acompañado de Virginia Madsen, David Warner, Harry Dean Stanton y Mary Stuart Masterson. Además, Danny consiguió la aparición de su hermana Anjelica y de viejos amigos de su padre como Lauren Bacall y Robert Mitchum, en un papel de amargado millonario en principio reservado a John Huston, pero que éste no pudo hacer por una grave complicación de su afección pulmonar que culminó con su muerte en agosto de 1987.

6/10

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