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Biografía

Fabrice Luchini

Fabrice Luchini

68 años

Fabrice Luchini

Nació el 01 de Noviembre de 1951 en París, Francia

Premios: 1 Festival de Venecia

El profesor de literatura

23 Mayo 2019

En los 80, consiguió un enorme prestigio a las órdenes de Éric Rohmer, y después se perfiló como uno de los grandes actores del cine francés, de la mano de realizadores como Nagisa Ōshima, Cédric Klapisch, Claude Lelouch o Édouard Molinaro. Fabrice Luchini se quedará en el recuerdo de los cinéfilos como el profesor de literatura de “En la casa”, aunque se distingue por su enorme versatilidad.

Nacido el 1 de noviembre de 1951, al parisino Robert Luchini (su verdadero nombre) es hijo de un comerciante de frutas y verduras de origen italiano. No se le daba nada bien estudiar, por lo que dejó la escuela a los catorce años para convertirse en aprendiz de peluquero, en un elegante salón, donde se le empezó a conocer como Fabrice.

En aquella época, acostumbra a frecuentar famosos clubes nocturnos de París, donde le conoció el cineasta Philippe Labro, que le ofrece un pequeño papel en su drama Tout peut arriver, con Jean-Claude Bouillon como reportero en busca de su esposa. Uno de los grandes del cine francés, Eric Rohmer, le ficha como secundario para La rodilla de Clara. Éste queda tan contento con su trabajo que le ofrece el papel principal en Perceval le Gallois, donde interpreta a uno de los caballeros de la tabla redonda. Fabrice Luchini se consagró con su tercer trabajo con este realizador, Las noches de luna llena, que obtuvo un gran éxito, y por el que le nominaron al César al mejor secundario.

Después de este film, empiezan a requerirle otros grandes realizadores, como Costa-Gavras (Consejo de familia), Nagisa Oshima (Max, mi amor), Édouard Molinaro (Beaumarchais, el insolente), Philippe de Broca (!En guardia!), o Patrice Leconte (Confidencias muy íntimas). Por La discreta, de Christian Vincent, y El regreso de Casanova, de Edouard Niermans, recibe nuevas candidaturas al César. Consigue el preciado trofeo finalmente con Todo esto… ¿para esto?, de Claude Lelouch. Rohmer volvería a reclutarle años después para Cuatro aventuras de Reinette y Mirabelle y El árbol, el alcalde y la mediateca.

En paralelo, ha triunfado en el teatro, en montajes como la versión francesa de “Arte”, de Yasmina Reza. Recuerda que se convirtió en un apasionado de la lectura tras devorar “Viaje al fin de la noche”, de Céline, cuando tenía 17 años. En 1985 convirtió el texto en un monólogo teatral, que ha seguido representando en los escenarios, con modificaciones, a lo largo de cuatro décadas. “En Céline late la emoción de la lengua hablada fluyendo en la lengua escrita, con palabras engañosamente sencillas, alternando de modo sistemático un detalle real y una canción metafísica”, explica.

Pocas veces se permite elegir papeles en películas comerciales, como cuando interpretó a Julio César, en Asterix & Obelix, al servicio de Su Majestad. “Quería demostrar que podía rodar un tipo de cine diferente”, explica. “Además, soy un apasionado de los comics, y la experiencia me permitió conocer a Anne Goscinny, hija del creador de los célebres galos, que resultó tener una personalidad notable”.

En los últimos tiempos ha estado a las órdenes de François Ozon, que le convirtió en un acomodado industrial, esposo de Catherine Deneuve, en Potiche, mujeres al poder, y un profesor frustrado de literatura francesa (una de sus mejores interpretaciones), en la memorable En la casa.

Dio vida a un magistrado ególatra, que descubre que una de las componentes del jurado es una mujer a la que amó tiempo atrás en El juez, por la que obtuvo la Copa Volpi, en el Festival de Venecia. “A Fabrice Luchini o se le adora o se le odia, y a veces las dos cosas a la vez. Pero en general el público disfruta odiándole. Y darle el papel de un hombre bastante odioso, nada generoso, me pareció una gran idea para el film”, recuerda Christian Vincent, director de la cinta. Destaca también como divertido crítico literario en La biblioteca de los libros rechazados, con la que Rémi Bezançon adapta una novela de David Foenkinos.

Arrasó en las librerías con su autobiografía, “Comédie française: Ça a débuté comme ça”, centrado sobre todo en su pasión por los grandes autores galos, como Molière, Rimbaud o Céline. Ha declarado en entrevistas que no se considera específicamente de izquierdas ni de derechas. Aún así pone a caldo frecuentemente a políticos que considera incultos, y por el contrario ha mostrado públicamente simpatía por algunas figuras, como los presidentes de la república Nicolas Sarkozy y Emmanuel Macron.

En una ocasión concedió una entrevista a la revista “Famille chrétienne”, en la que comenta que había sentido curiosidad por el cristianismo, pese a que lo ha conocido por parte de sus oponentes, como Friedrich Nietzsche. “Desde entonces, a veces estoy cerca de la fe, y otras veces me aparto”, ha explicado. Su hija, Emma Luchini (Un début prometteur), se dedica a la realización. Pero curiosamente nunca ha trabajado con ella. “No quiere, pero me gustaría muchísimo”, ha afirmado. “Si me dijeran que sólo puedo trabajar con un director más en mi vida, la elegiría a ella”. Celoso de su intimidad, durante años apenas se ha sabido nada de su vida privada. “Durante dos décadas, se rumoreaba que yo era homosexual”, comenta. Se sabe que tuvo a Emma con una secretaria de dirección, con la que estuvo emparejado fugazmente. Al parecer ha encontrado por fin la estabilidad, pasados los sesenta años, con la directora teatral Emmanuelle Garasino.

Ganador de 1 premio

  • Copa Volpi al mejor actor El juez
Filmografía
La biblioteca de los libros rechazados

2019 | Le Mystère Henri Pick

El sueño de cualquier editor es dar al menos una vez en la vida con una novela que sea una auténtica obra maestra. Es lo que le ocurre a la joven Daphné, del modo más inesperado, cuando visita una biblioteca de un pueblecito, que tiene una curiosa sección de libros rechazados, donde se admiten originales que nunca fueron publicados. Ahí descubre una novela de un autor local, Henri Pick, fallecido dos años antes, que regentaba una pizzería y jamás escribió una línea. El libro se convierte en un superventas y todo el mundo alaba su calidad literaria, incluido el pedante crítico Jean-Michel Rouche, que no obstante piensa que las circunstancias de su concepción son un montaje. Así que se empeña en la tarea de destapar la verdad, aunque sea a costa de arruinar su vida personal, y de pisar callos entre las personas queridas de Henry, como la viuda Madeleine y su hija Joséphine. Atinada adaptación de una popular novela del escritor David Foenkinos, que en su faceta de realizador y guionista ya llevó al cine con su hermano Stéphane La delicadeza. Aquí renuncia a dicha tarea, quizá por temor a dejarse en el camino algo importante, pero Rémi Bezançon, junto a su coguionista Vanessa Portal, demuestran apreciar su obra y logran un perfecto y delicado equilibrio entre comedia, drama y thriller. Y la investigación emprendida por Rouche se convierte en elemento clave que vertebra la película, y donde pueden despuntar cuando es necesario y suavemente momentos dramáticos o de humor. Se despierta así la curiosidad acerca de quién ha podido escribir “Las últimas horas de una historia de amor”, una ambiciosa narración romántica crepuscular con influencias de la novela rusa, Alexander Pushkin nada menos, y por qué la habría dejado a su suerte en un lugar donde la basura literaria es norma, como una botella con mensaje arrojada al océano. Y permite desarrollar los personajes principales, el divertido crítico literario de Fabrice Luchini, que tal vez esté obsesionado con el supuesto fraude, pero que no deja de revelar su humanidad y buen hacer profesional; y Joséphine, la hija interpretada por Camille Cottin, que tiene todos los motivos para sentirse ofendida, pero que demuestra una paciencia infinita con Rouche hasta empatizar con él, y es que en el fondo también desea conocer la verdad. Entre los dos hay un simpático toma y daca, una química muy especial. El resto de elementos están bien encajados, incluido el relato de cómo surgió tan singular sección de biblioteca –incluido un fingido antiguo documental con su fundador–, o los vericuetos del mundo editorial, donde podemos ver a la juventud y la veteranía, o las dificultades de los autores para triunfar, incluso cuando logran que les publiquen. Todos los personajes tienen su importancia. Además de los citados, los interpretados por Alice Isaaz, la joven editora, y Bastien Bouillon, su novio escritor. Pero también, aunque sean más secundarios, el fundador de la biblicoteca, su antiguo amor –aparición especial de la veterana Hanna Schygulla– y la actual bibliotecaria, la viuda, la editora senior, el hijo de Joséphine, los dueños de la antaño pizzería y hoy crêperie...

7/10
Los consejos de Alice

2019 | Alice et le maire

Alice Heimann es una joven filósofa que cambia de ciudad, la ha fichado el alcalde socialista de Lyon Paul Théraneau, teóricamente para el departamento de comunicación, aunque en realidad su rol es bastante atípico. Théreneau, que siempre ha sido dinámico en sus propuestas políticas, experimenta un vacío creativo de acciones que verdaderamente marquen la diferencia para el bienestar de sus ciudadanos. De algún modo las viejas distinciones de izquierdas y derechas se dirían carentes de validez, en tiempos de marketing y pura fachada. Y su esperanza es que Alice aporte ideas frescas que supongan un estímulo. Es inteligente esta película escrita y dirigida por Nicolas Pariser, que cuestiona el mundo de la política occidental, donde los planteamientos de los diversos partidos son muy parecidos, en realidad la diferencia la marcan las siglas políticas que hacen la propuesta, y en cambio se ha perdido el sentido auténtico de servicio al ciudadano, de mejorarle la vida de verdad, véase la añoranza que despierta en Alice el proyecto de editar libros de un tipo al que conoce en el trabajo. De modo que las pequeñas indicaciones de Alice pueden ser una verdadera corriente de aire fresco, frente a proyectos megalómanos como el de celebrar un aniversario redondo de la histórica ciudad con inversiones millonarias de dudoso interés. La película es sutil, no ha buscado las risas fáciles, aunque en más de una ocasión provoca la sonrisa, por el modo en que giran los engranajes del poder, a veces de modo algo irracional. La química que se establece entre el alcalde y su consejera, maravillosos Fabrice Luchini y Anaïs Demoustier, ayuda a que todo lo que vemos nos interese, incluidos los celos de otros colaboradores de Théreneau, ante la posición privilegiada que ha alcanzado la recién llegada en muy poco tiempo. A Alice también le toca cuestionarse si de verdad está marcando la diferencia, y si dedicar todo su tiempo al trabajo, en detrimento de otras aspiraciones, como la de formar un día, una familia, son acertadas, y es que no tiene más que ver en qué se ha convertido la vida de un Théreneau con aspiraciones presidenciales.

6/10
Lo mejor está por llegar

2019 | Le meilleur reste à venir

La pareja de directores y guionistas compuesta por Alexandre de La Patellière y Matthieu Delaporte vuelve a demostrar su buena mano para entregar historias muy humanas, donde se trenza el drama y la comedia, como suele ocurrir en la vida misma. El film que nos ocupa está a la altura de su obra más conocida, la magnífica El nombre. Arthur y César son muy amigos desde la época escolar. Aunque sus caracteres sean muy distintos, la unión y el afecto entre ellos son hondos. El primero es biólogo, investigador concienzudo, sigue enamorado de su mujer, de la que se separó, y tiene una hija adolescente. El otro, en lo que respecta a alcanzar una posición en la vida es un desastre, no tiene trabajo ni una relación estables, su éxito con las mujeres es del simple seductor. Una confusión les va a acercar de un modo aún más estrecho, porque el uso de una tarjeta sanitaria, hace que César crea que a Arthur le han diagnosticado un cáncer terminal, aunque el realidad la situación es justo la contraria. El caso es que Arthur no se atreve a deshacer el equívoco, de modo que ambos amigos se ocupan uno del otro, al que creen que les queda poco tiempo. De la Patellière y Delaporte saben sacar mucho partido al equívoco para ahondar en la idea de que la vida se pasa en un suspiro, y en ese tiempo hay que dedicar el tiempo a las cosas que importan. De modo que más allá de las fantasías y ocurrencias que tienen algunas personas sobre experiencias que desean disfrutar antes de morir, aquí se incide en el valor extraordinario de la amistad, de darse a los demás, el amor verdadero, que lleva a perdonar y estrechar lazos. Las personas seguirán teniendo defectos, pero precisamente la grandeza de ánimo está en pasar por encima de ellos, mirando desde más arriba, para entregarse sinceramente al otro. Los cineastas responsables del film saben transmitir estas ideas, no impartiendo un sermón, sino como casi una cinta de aventuras, una de esas películas de colegas que tanto gustan a los americanos, pero con enjundia, lo que no está reñido con el sentido del humor, el film contiene pasajes muy, muy divertidos. Por supuesto la película se beneficia de la química que se establece entre dos grandísimos actores, que saben hacer reír y ponerse serios, Fabrice Luchini y Patrick Bruel. En esta ocasión los personajes femeninos tienen menor presencia, pero también lo hacen muy bien Zineb Triki y Pascale Arbillot.

6/10
Háblame de ti

2018 | Un homme pressé

Una película que invita a pensar sobre las cosas que hacen que la vida merezca la pena. Sigue a Alain Wapler, un empresario de fama mundial, de los mejores en la industria automovilística, que está a punto de lanzar al mercado un nuevo coche eléctrico, una rueda de prensa donde espera hacer uso de su célebre dialéctica. Hiperactivo y con la agenda completa las 24 horas del día, sólo vive para el trabajo, quizá un refugio desde que enviudó, pero donde le toca pagar la factura a su hija de 19 años, a la que apenas presta atención. Un inesperado (para él) ictus le obliga a pisar el freno. Por fortuna, han podido atenderle a tiempo, pero deberá atravesar un lento proceso de rehabilitación, en que le presta especial ayuda Jeanne, una logopeda, para mejorar su ahora limitado habla. Entre las dudas de si será capaz de presentar en Ginebra en público el esperado nuevo automóvil, quizá lo importante es que tal vez empiece a ver la existencia con otros ojos. El desconocido Hervé Mimran adapta con inteligencia el exitoso libro autobiográfico de Christian Streiff “J'étais un homme pressé”, donde cuenta su experiencia personal de “hombre bajo presión”, continuamente estresado, y que debe someterse a un auténtico proceso de reeducación, en que el aprendizaje de tareas que damos tan por supuesto como la capacidad de hablar y explicarnos, sirven para asimilar una lección aún más valiosa, la de que la vida es un regalo que hay que saber aprovechar. Necesitamos sin duda el humanismo en la empresa, no somos máquinas, es una idea que recorre con fuerza el film. Aunque un derrame cerebral y sus consecuencias constituyen de entrada una situación dramática, lo cierto es que Mimran sabe imprimirle también un lado divertido, a partir de las limitaciones y los cambios involuntarios en las palabras que hace el protagonista –magnífico Fabrice Luchini, con una buena vis cómica–, cambiándoles el sentido –la idea se utiliza de un modo muy original en los títulos de crédito finales–, o con la necesidad de adaptar su decidido carácter a la nueva situación. Ahí juegan un buen contrapunto la paciente logopeda, y un celador del hospital donde está ingresado, siempre alegre y con un gran sentido del humor. Una relación que el film sabe desarrollar es la de padre e hija. En efecto, los lazos se estrechan tras el colapso paterno, con los cuidados que ella le presta, y la recién descubierta atención que él tiene con ella, y que sirven para desarrollar una subtrama hacia el último tercio inesperada, la de la preparación de ambos para hacer el Camino de Santiago.

6/10
El emperador de París

2018 | L'Empereur de Paris

París, siglo XIX. Tras una intensa vida de criminal y fugitivo de numerosas cárceles, gracias a la cual su nombre se ha hecho célebre en toda Francia, Vidocq ha recalado en París, en donde se gana la vida como comerciante bajo una identidad falsa. Pero será descubierto y para alcanzar el indulto comenzará a trabajar para el jefe de policía con el objetivo de dar caza a los delincuentes más peligrosos de la ciudad. Su eficacia pronto será probada. Eugène-François Vidocq (1775-1857) es una personalidad histórica que mantiene intacta su aura legendaria en la cultura francesa. Desde luego su vida es para hacer una y mil películas y sin duda ha inspirado más de un relato gótico al estilo de los de Edgar Allan Poe y su detective Dupin. Su vida fue narrada en Escándalo en París y es conocida asimismo la película Vidocq, filmada por Pitof y donde Gérard Depardieu encarnaba al protagonista. Retoma al personaje en El emperador de París el director Jean-François Richet, un cineasta que ha mostrado su talento en películas de acción como Asalto al distrito 13 o Blood Father y que aquí deja su impronta en un producto digno y entretenido, de alta factura visual. Lejos de otras visiones barrocas como la película de Pitof antes mencionada, Richet muestra un retrato realista de París y de los personajes. Se aleja de tramas fantasiosas o fantasmagóricas, tan dadas en este tipo de películas, y traza un itinerario de la aventura bastante razonable, alejado de atmósferas turbias y con cierto clasicismo, con su prólogo y su epílogo correspondientes, que enmarcan una trama policiaca, en donde más allá de deducciones o investigaciones, importan los hechos: peleas, amores, camaradería, acción policial y un poco de intriga y tanteo… Algunas escenas destacan especialmente, como el acoso a Annette en la calle o el clímax en la iglesia. Se imprime el ritmo adecuado, el guión de Éric Besnard y del propio Richet se centra en lo importante, aunque sabe cuándo ofrecer diálogos con chispa o con tensión, y la puesta en escena realista está meticulosamente cuidada, con una reconstrucción de calles y casas muy convincente. La música de Marco Beltrami, violines al viento, es notable. El Vidocq aquí mostrado es visto indudablemente con simpatía, aunque sea un tipo serio, mal encarado a menudo. Su personalidad ejerce cierto magnetismo y su estilo ético guarda parecidos razonables con los caracteres de los detectives de la novela negra del siglo XX. Vincent Cassel hace un trabajo intenso y eficiente, aunque quizá sin demasiadas aristas que lo hagan original. El resto de personajes está trabajado, desde la espabilada y dulce Annette (Freya Mavor) hasta el oponente encarnado por August Diehl. Cojea sin embargo el personaje de Madame Giverny, que parece que va a tener influencia decisiva en la trama y acaba siendo prescindible (una pena porque Olga Kurylenko pone todo su encanto para intentar remediarlo). Por el contrario, resultan a su modo fascinantes las breves apariciones de Fouché, ese político astuto y sibilino que ha pasado a la historia por saber mantener su poder quedándose siempre en segundo plano. Pocos actores podrían haberlo encarnado mejor que Fabrice Luchini.

6/10
La alta sociedad

2016 | Ma Loute

Una más de las singularidades del inclasificable cineasta francés Bruno Dumont (El pequeño Quinquin), guionista y director, formo parte de la sección oficial del Festival de Cannes en 2016 y tuvo 9 nominaciones a los César, incluido el de mejor película. La trama se resiste al encasillamiento en un género, sólo Dumont puede rodar películas de Dumont. Situada en el verano de 2010, en la costa del Paso de Calais, estamos ante una trama criminal, con toques de comedia y de crítica social. En el lugar coinciden una familia de lugareños, los Brufort, mariscadores, aunque también ejercen otras tareas humildes, como la del transporte de visitantes en barca o en brazos, en algunos pasos que se inundan cuando sube la marea; una familia de la alta burguesía, los Van Peteghem, que tienen una magnífica mansión, y están de vacaciones; y los inspectores Machin y Malfoy, una suerte de cruce entre los cómicos Stan Laurel y Oliver Hardy, y los hermanos Hernández y Fernández de las aventuras de Tintín, que se encuentran en la zona investigando una serie de misteriosas desapariciones de forasteros. En realidad, la parte de intriga, e incluso la romántica entre el hijo mayor de los Brufort, Ma Loute, y Willie, la hija de los Van Peteghem que gusta vestir de chico, son mera coartada para ofrecer una delirante disección de las diferencias entre clases sociales, con una amplia galería de personajes interpretados en muchos casos por actores conocidos (Fabrice Luchini, Juliette Binoche, Valeria Bruni Tedeschi...), que sirven para subrayar sus aspectos más rídiculos y grotescos. Se trata así de poner patas arriba todas las convenciones, con absurdos asesinos caníbales y burgueses tan pagados de sí mismos que no tienen ni idea de lo que sucede a su alrededor, no ven personas, e incluso acuden a su agradecimiento al cielo –la procesión de la Virgen de los Oleajes– antes de fijarse en la persona que tienen al lado y que les ha ayudado. Film personal, apasionará a algunos, e irritará a muchos, pero resulta indudable que Dumont sabe rodar y ofrece imágenes muy bellas, con algunas ideas visuales cuando menos diferentes.

6/10
El juez

2015 | L'hermine

El pueblo de Saint Omer, cerca de la costa de Calais. El presidente del Tribunal de lo penal es el juez Michel Racine, que deberá presidir un juicio por asesinato, donde un joven está acusado de matar a su propio hijo de 10 meses. Y ahí se presentará el juez, en un estado griposo. Cuando llaman al jurado popular que decidirá en el caso, Racine ve con estupor que una de las mujeres designadas es Ditte, una doctora danesa que le trató en el hospital tiempo atrás y que le dejó honda huella en el corazón. El guionista y director francés Christian Vincent (La cocinera del presidente) ofrece una película sencilla, elegante, que recrea con primor la vida y el trabajo cotidiano de un juez, y aunque la trama gira en torno al juicio por asesinato –hay mucha actividad de despacho, de pasillo, chascarrillos de salas y charlas de tribunal–, muy pronto el espectador se da cuenta de que esa mínima intriga judicial no importa lo más mínimo. El juez habla de las relaciones humanas, de personas normales, anodinas, que como todos los seres buscan la compañía, la comprensión, el amor. Éste puede aparecer de improviso y entonces la vida gris se convierte en luminosa, el gesto serio en sonrisa, el corazón cerrado en fuente de bondad. De manera muy sutil vamos viendo cómo influye la vida de Ditte sobre lo que hay a su alrededor, especialmente sobre el juez Racine. De una ternura infinita resultan los planos en que ella toma las manos de sus pacientes. Se entiende entonces bien el pasado de Racine, cuánto le debe a la doctora. A veces un gesto de compasión, de amor generoso, es lo que se necesita paras seguir viviendo. Y más que mostrarlo, esto lo logra Christian Vincent con sugerencias, momentos fugaces. En este sentido, la sutil escena final es de una potencia preciosa. Gran parte de la fuerza del film es el dibujo claro, aunque leve, del juez, un hombre que bajo una capa de seriedad e incluso displicencia, oculta en realidad una gran timidez, como uno de esos hombres ridículos, timoratos, a los que jamás les ocurrirá nada. Ese estado de mediocridad, de insignificancia –que el guión subraya sabiamente con su estado enfermizo– lo encarna como nadie el enorme actor Fabrice Luchini (Molière en bicicleta). Y el contrapunto perfecto es la presencia de Ditte (sobresaliente Sidse Babett Knudsen, protagonista de la serie Borgen), mujer segura, de serenísima belleza, y de su adolescente hija (Eva Lallier), llena de vitalidad y despreocupación.

6/10
Primavera en Normandía

2014 | Gemma Bovery

Martin aspiraba a ser editor de libros en París, pero se volvió a su pueblo en la campiña de Normandía, a ocuparse del negocio familiar, una panadería. Casado y con un hijo adolescente más interesado por los videojuegos, sin embargo no ha abandonado su amor a la literatura, y en el matrimonio de sus nuevos vecinos ingleses cree empezar a ver reproducida en la vida real la historia de "Madame Bovary", de su amado Gustave Flaubert, de hecho se da la coincidencia de que ella se llama Gemma Bovery. Aunque la idea de la novela que adaptan Anne Fontaine y Pascal Bonitzer constituye un buen punto de partida, aquello de que la vida imita al arte, o viveversa, la película se queda en poco más que homenaje sentido a Flaubert –se diría que el personaje de Fabrice Luchini es como su "alter ego" con un punto humorístico de casi enamorado y celoso adolescente–, y su mirada a la burguesa mujer aburrida, que no sabe disfrutar de la vida ni encontrar el verdadero amor. Decididamente la narración se estanca en las escenas eróticas, y algunos pasajes no están demasiado logrados, sobre todo el desenlace, que parece una broma mal contada. Además falta definición a los personajes, que a veces parecen versos sueltos. Luchini y Gemma Arterton están bien, pero los secundarios parecen meros convidados de piedra.

5/10
Molière en bicicleta

2013 | Alceste à bicyclette

Con ocasión de un montaje teatral de “El Misántropo” de Molière, el afamado actor Gauthier Valence –popular ahora gracias a una exitosa serie médica en televisión– acude a su viejo compañero de armas Serge Tanneur, también actor veterano, que vive retirado en la Isla de Re desde hace años. Su intención es que acepte trabajar con él en la representación. Muy reticente al principio, Serge irá sin embargo sintiendo de nuevo el gusanillo de la interpretación y sin dar una respuesta definitiva, los dos viejos colegas iniciarán unos días de ensayos en los papeles de Alcestes y Filinto. El francés Philippe Le Guay (Las chicas de la sexta planta) pergeña una pequeña e inspirada comedia en torno al mundo de la interpretación. Lo hace de modo costumbrista, planeada no sobre las tablas sino en la fascinación que ejercen las grandes creaciones sobre las vidas de los actores, los cuales van desplegando sus ensayos en medio de sus vidas cotidianas, a modo de réplicas y diálogos que saben casi de memoria, como si de un perpetuo “tête a tête” se tratara. Los leves matices de la actuación están muy, muy logrados, al igual que el mundo, digamos, vanidoso del actor, pleno de rencillas y rivalidades, como una vocación tan implícita como abiertamente competitiva. Hay en este sentido, leves golpes de humor que funcionan y resultan sintomáticos, como la susceptibilidad a la crítica, los accidentes de bicicleta, la irrupción de los móviles, etc. En este homenaje al mundo de la representación, de la interpretación en cualquiera de sus formas –teatro, cine, televisión– brillan de modo superlativo precisamente los actores. Tanto Lambert Wilson (De dioses y hombres) como Fabrice Luchini (En la casa) demuestran ser unos de los mejores actores franceses del momento y bordan a sus personajes, tipos muy normales incapaces de comportarse a veces como adultos, caprichosos y aun mezquinos, inermes por ejemplo ante la irrupción de una mujer bella. Aunque es verdad que en este sentido el contrapunto del personaje de Francesca (Maya Sansa) resulta algo forzado, aunque sirva al director para determinar el colofón de la función.

6/10
Astérix y Obélix al servicio de su Majestad

2012 | Astérix et Obélix: Au Service de Sa Majesté

Cuarta entrega en imagen real de las aventuras de los inmortales personajes creados por René Goscinny y Albert Uderzo, tras Astérix y Obélix contra César, Astérix y Obélix: Misión Cleopatra y Astérix en los Juegos Olímpicos. Se encarga de la realización Laurent Tirard, cuyo trabajo más destacado hasta la fecha ha sido El pequeño Nicolás, esforzada adaptación de otra obra de Goscinny, en aquel caso un libro infantil. La trama de Astérix y Obélix al servicio de su majestad mezcla dos de los mejores álbumes originales de los personajes, "Astérix en Bretaña" y "Astérix y los normandos". Ante la invasión romana, la reina Cordelia de los bretones envía a su leal Buentórax en busca de ayuda a la irreductible aldea gala. Allí, Astérix le presta ayuda a Obélix, que debe lidiar con Gudúrix, su moderno sobrino de Lutecia. Mientras, los normandos deciden emprender un viaje para conocer el miedo, pues han escuchado que da alas a quien lo siente. En la línea de sus predecesoras, Astérix y Obélix al servicio de su majestad ofrece razonable diversión, sobre todo para un público muy joven. Algunos gags tienen gracia, especialmente la conversación de Astérix con Julio César. Pero todo resulta excesivamente irreal y grotesco. A los apasionados del material original les dolerán los abundantes cambios a peor con respecto a los comics. El incombustible Gérard Depardieu repite una vez más como Obélix, mientras que Edouard Baer (Pollo con ciruelas) debuta como Astérix, al que interpreta con menos gracia que sus predecesores, Christian Clavier y Clovis Cornillac. Les arropan grandes del cine francés, en papeles casi siempre pequeños. Destacan Catherine Deneuve (la reina Cordelia) y Fabrice Luchini (Julio César), aunque por la pantalla también desfilan figuras como Dany Boon, Jean Rochefort, Gérard Jugnot y los españoles Tristán Ulloa y Javivi.

4/10
En la casa

2012 | Dans la maison

El francés François Ozon tiene talento narrativo, y con En la casa logra captar la atención prácticamente desde la primera escena, el profesor de literatura Germain reincorporándose al instituto tras las vacaciones y mostrando desde su pedestal un indudable escepticismo ante la idea de implantar, como experiencia piloto, el uso del uniforme y el maridaje en las aulas de alumnos de distintas clases sociales. Todo el reparto es fantástico, pero Fabrice Luchini logra impregnar a su personaje de la amargura de quien se siente incomprendido, ese sentirse invisible a pesar de su clarividencia, y de tener pocas personas con las que poder establecer cierta complicidad. Entre una clase de estudiantes a los que Germain considera mediocres, despierta su atención Claude y su redacción sobre lo que ha hecho durante el fin de semana. Cuenta allí cómo él, de clase obrera, se ha fijado en Rapha, de mejor posición social, y se ha ofrecido a darle clases de matemáticas para poder introducirse en su casa. El final de su trabajo, “continuará”, y un talento incipiente para contar historias, le animan a pedir nuevas entregas sobre sus impresiones en casa de Rapha y con sus padres, Rapha y Esther; y compartirá los trabajos con Jeanne, su esposa, galerista de arte. Ese meterse en casa ajena mediante las palabras de Claude produce una interés creciente en Germain y Jeanne, pero la cosa puede ir demasiado lejos, tal ejercicio de voyeurismo se convierte en una espiral incontrolable donde las fronteras entre ficción y realidad empiezan a desdibujarse. Ozon adapta En la casa libremente “El chico de la última fila”, una obra de teatro del español Juan Mayorga, y sobre lo aparentemente banal construye una intriga fascinante donde evita algunos caminos trillados, ofreciendo a cambio ciertas sorpresas, ello en una atmósfera siempre atravesada por una mirada cínica. Atrapa la relación profesor-alumno, la crueldad del adolescente tras un aspecto angelical, y cierta imposibilidad por mantener el control de su curioso juego, los sentimientos cuentan, junto al exorcismo de cierta frustración de Germain, que puede opinar sobre lo que es bueno en la creación literaria, que ve cosas de él en el joven Claude, y cuyos aires de superioridad van a padecer el inevitable correctivo. Hay ciertos excesos en la narración de En la casa, pero siempre existe la coartada de que tales excesos serían no de Ozon, sino del precoz escritor Claude y su talento todavía no desarrollado, y que incluso podría ser puro espejismo, quedarse en otro Germain. Los momentos en que el lector irrumpe en lo que lee, en su representación cinematográfica, superan el peligro del puro artificio, son contados y usados con cierta inteligencia. El problema, si se quiere, es que todo en la película es puro juego, dos personajes complementarios, como se ve en la escena del banco, en que juegan a imaginar historias en las ventanas que tienen enfrente, asumiendo los papeles de dos mujeres que discuten, hablando uno y replicando el otro. Queda en cualquier caso la idea de que la literatura nos enseña a vernos tal y como somos.

7/10
Las chicas de la sexta planta

2011 | Les femmes du 6ème étage

París, años 60. Jean-Louis vive una cómoda y anodina vida burguesa en un edificio donde las habitaciones de la sexta planta están ocupadas por mujeres españolas que trabajan en el servicio doméstico. Casado y con dos chicos que están en un internado, y director de una empresa de inversiones bursátiles, nunca ha prestado la más mínima atención a las féminas de la sexta planta. Hasta que su muchacha de toda la vida, una mujer de la Bretaña, ofendida, deja su hogar. Acabará contratando a la recién llegada María, eficientísima y joven empleada del hogar española, que lleva a Jean-Louis a abrir los ojos a la vida y las cosas que merecen la pena, pues empieza a ver personas en las españolas, quienes a pesar de las estrecheces con que viven, son básicamente felices. Simpática comedia gala del más bien desconocido guionista y director Philippe Le Guay, que funciona la mayor parte del tiempo, es una lástima que descarrile un tanto en su tramo final. Las chicas de la sexta planta demuestra que con una buena idea, algo de talento y un acertado reparto se puede hacer buen cine capaz de traspasar fronteras, ahí está el ejemplo coetáneo de la celebrada Intocable. En efecto, la idea del protagonista, que se convierte en mejor persona gracias a sus vecinas, un acertado Fabrice Luchini, funciona. Y este grupo de hispanas, más allá de alguna idea estereotipada, está concebido con inteligencia, desde la tía protectora, inmensa Carmen Maura, a la “roja” Lola Dueñas, pasando por la “beata” Berta Ojea, o la encantadora Natalia Verbeke, además de Nuria Solé y Concha Galán. También Sandrine Kiberlain tiene el mérito de lograr que el espectador pueda empatizar con su personaje de aburrida y “muerta” esposa. La ventaja de un cineasta francés es que no tiene complejos para pintar personajes de las dos Españas, o puede permitirse decir que “Franco no durará eternamente” sin que suene ajuste de cuentas. Las chicas de la sexta planta se goza con una sonrisa, y la pena es que Le Guay no le haya sabido dar un buen desenlace en la subtrama amorosa. El epílogo de “Tres años después”, una vez se precipitan los acontecimientos, parece una broma de mal gusto, donde se pierde la coherencia de que había hecho gala previamente la narración.

6/10
Potiche, mujeres al poder

2010 | Potiche

Suzanne es lo que se dice una mujer “potiche”, es decir una mujer florero. Efectivamente, cualquiera diría que está de adorno en su casa, y sin embargo ella ha asumido ese papel con humor, porque en realidad es una mujer sin complejos, feliz a su modo, independiente y descomplicada a pesar de que su marido Robert es un personajillo miserable que la desprecia y le es infiel. Además, Robert regenta la fábrica de paraguas que da de comer a la familia gracias a ella, pues heredó la fábrica de su suegro. El matrimonio tiene dos hijos adultos que les quieren, pero que no entienden cómo su padre trata con tanta desidia a su madre y sobre todo cómo ella siempre ha aguantado sin replicar todos los caprichos y desprecios de su marido. Pero las cosas van a cambiar en la familia con motivo de una huelga de trabajadores en la fábrica, los cuales echan en cara al dueño su pésima gestión. Por motivos de salud Robert habrá de ausentarse y será entonces la accionista mayoritaria, Suzanne, la que asuma el mando... Por una vez François Ozon se olvida de sus típicos dramones sórdidos, de sus familias insanas y de sus personajes desesperanzados (Swimming Pool, 5x2, El tiempo que queda, etc.) y se lanza a la comedia frugal y amable, y lo hace con acierto, pues la historia se sigue con una sonrisa en los labios. Para desarrollar el guión, el propio Ozon ha adaptado la obra teatral de Pierre Barillet y Jean-Pierre Grédy y como resultado entrega una película muy francesa, esto es, repletita de diálogos y réplicas divertidas, y completamente asentada en la labor interpretativa de varias estrellas del cine francés. En verdad todo parece orquestado a la mayor gloria de la gran Catherine Deneuve (a la que ya pesan algo sus 67 años, todo hay que decirlo), quien parece sentirse muy cómoda con ese papel ambiguo de mujer pusilánime y superficial pero en realidad soberanamente independiente. Le da la réplica un siempre estupendo Fabrice Luchini (Confidencias muy íntimas), en uno de esos papeles llenos de comicidad que él clava tan bien, el de hombre patético que pretende aparentar más de lo que es. Por último, Gérard Depardieu cumple con oficio como el tercero en discordia.

5/10
París

2008 | Paris

El director francés Cédric Klapisch encontró el éxito con el film Una casa de locos en 2002, y repitió buenas críticas con la segunda parte, Las muñecas rusas en 2005. Cuatro años después no ha podido emular la altura de esas obras con París, la película que nos ocupa. Por primera vez se aleja del aire tragicómico de sus otros guiones y entrega un drama coral, de resultado correcto pero falto de la emoción y la vitalidad de sus otros filmes. El planteamiento es atractivo: se trata de ofrecer una visión coral de las vidas de unas cuantas personas que confluyen en París. El nexo de unión es Pierre, un joven a quien han diagnosticado una grave enfermedad de corazón. Ante la perspectiva de la muerte comienza a ver con otros ojos a las personas que le rodean. Ese es el resorte que le sirve a Klapisch para introducirnos en las existencias de un grupo de personajes mínimamente conectados, que pasan su días normalmente, que trabajan, sufren, ríen y buscan el amor: la hermana de Pierre, trabajadora social; el vendedor de fruta y verdura; una guapa vecina que estudia en la universidad; el profesor de ésta, enamorado como un quinceañero; el hermano arquitecto; un emigrante africano; la dependienta de una panadería, etc. Quizá el mayor defecto de la película es haber querido abarcar demasiado. Hay dispersión en la historia y aunque los personajes resultan verosímiles, apenas avanzan e interesan poco. Es cierto que hay algunos momentos logrados, magníficamente ambientados con la escogida música (uno de los puntos fuertes del cine de Klapisch), pero al final sólo planea la idea algo manida de la dura realidad de la muerte, que tarde ayuda a darnos cuenta de la maravilla de estar vivo. Lo mejor son los actores, con especial mención al formidable y cómico Fabrice Luchini y a la sempiterna Juliette Binoche.

4/10
Las aventuras amorosas del joven Molière

2007 | Molière

Jean-Baptiste Poquelin (1622-1673), alias Molière, está considerado el más brillante autor teatral de Francia, padre de la Comédie Française, y uno de los más grandes dramaturgos de todos los tiempos. Este film imagina un leve pero intenso momento de su vida del que poco se sabe, y que significaría el detonante que a la postre le convirtió en el cómico más respetado de Francia. Cuando tenía 22 años, el joven Molière trabajaba de actor cómico en farsas baratas destinadas al vulgo, pero ni eso les daba para vivir a él y a su pequeña “trouppe”. Debido a las deudas acaba en la cárcel, pero justo entonces –y aquí es donde entra la ficción– sus servicios son solicitados por el aristócrata monsieur Jourdain. A cambio de su libertad y bajo el más solemne anonimato, Molière se compromete a enseñar el arte de la interpretación al patoso y alelado noble, el cual desea con esas artes conseguir el favor de la joven marquesa Célimène. Mientras tanto, el jovenzuelo Molière pone sus ojos y su corazón en madame Jourdain. Agradable y vistoso film de época que viene a sumarse a los biopics de libre inspiración sobre grandes personalidades literarias, como Shakespeare enamorado, La joven Jane Austen o Descubriendo Nunca Jamás. Una de las originalidades de la película es que los personajes y el aire tragicómico de la historia se basan en las propias creaciones de Molière, especialmente en sus obras “Tartufo”, “Las mujeres sabias”, “El misántropo” y “Las preciosas ridículas”. El director Laurent Tirard y el guionista Grégoire Vigneron toman libremente algunos elementos de esas comedias para hacer un “totum revolutum”  bastante compacto y bien construido. En conjunto se trata de una historia sencilla, episódica si se quiere, pero bien trabada y dirigida con elegancia, donde se retrata a un joven comediógrafo, algo inseguro, que está dando sus primeros pasos en el arte del teatro. El guión entremezcla con equilibrio los momentos cómicos y los dramáticos, aunque por encima de todo reina la farsa, la picaresca, pues todos los personajes se dedican a engañar zalameramente a los demás, casi siempre en el terreno amoroso. Entre el reparto destaca la bella Laura Morante (La habitación del hijo), plena de delicadeza y distinción, y el actor francés Fabrice Luchini (Confidencias muy íntimas), quien ofrece los gags más divertidos de la película, especialmente aquel en que por fin se presenta a la joven Célimène. Por lo demás, la ambientación costumbrista es exquisita y la música de Frédéric Talgorn está perfectamente elegida.

6/10
Confidencias muy íntimas

2004 | Confidences trop intimes

William recibe un buen día en su despacho la visita de una desconocida, que comienza a contarle sus problemas matrimoniales. La mujer, Anne, se ha equivocado de puerta, y ha tomado por psiquiatra a un asesor fiscal. Lejos de deshacer el error, William queda fascinado por la mujer, y le da cuerda. Tras un par de visitas Anne advierte que su interlocutor no es el que pensaba; pero ha encontrado ya un confidente al que confiar sus cuitas. El cineasta francés Patrice Leconte no suele defraudar, aunque sus historias pueden ser arduas y tortuosas. Ésta tiene un punto de partida interesante, y si bien las divagaciones sexuales rayan en algún momento lo obsesivo, acierta al apuntar que muchas comeduras de coco del personal se resuelven, no en el diván del psicoanalista, sino teniendo amigos que nos aprecien, con los que compartir una mutua confianza. Excelente el trabajo de Sandrine Bonnaire y Fabrice Luchini.

6/10
Le coût de la vie

2003 | Le coût de la vie

¡En guardia!

1997 | Le bossu

Lagardère es un aprendiz de espadachín, que gana puntos ante el amo al que sirve por su gran lealtad. Cuando éste es muerto a traición pasa a ocuparse de su hija como si fuera suya. Pasan los años, ella se convierte en una hermosa joven y él se topa con el hombre que mató a su señor. El film no está basado en una obra de Alejandro Dumas, como podría pensarse, sino inspirado en la novela más famosa de Paul Feval, "El jorobado". La trama es tan previsible como sumamente entretenida, y sigue la tradición de este tipo de historias de capa y espada: intrigas, romances, engaños picarescos, duelos de espadas... En el reparto destaca la estrella del cine francés Daniel Auteuil, en el papel protagonista, y la bella Marie Gillain en el de su protegida.

6/10
Beaumarchais, el insolente

1996 | Beaumarchais l'insolent

En el agitado siglo XVIII, en el que convivía una férrea tradición con las nuevas ideas revolucionarias, Beaumarchais se convirtió en uno de los personajes más peculiares. Apodado el insolente por su carácter atrevido y vitalista, fue inventor, editor, comerciante de armas, político y espía. Un creador nato, del que se dice que fue autor de "El barbero de Sevilla" y de "Las bodas de Fígaro". Un espíritu adelantado a su tiempo, con ideas incendiarias en algunos aspectos, que escandalizaron a la sociedad de la época. Se trata de una película muy bien ambientada –adaptación libre de la obra teatral de Sacha Guitry–, en unos años fundamentales para el desarrollo de la historia moderna. Está centrada en un atractivo personaje, precursor de algunas de las ideas más avanzadas de su tiempo.

6/10
Hommes, femmes, mode d'emploi

1996 | Hommes, femmes, mode d'emploi

Benoit Blanc es un hombre de negocios al que le gusta vivir y experimentar todos los placeres y como pago por una vida poco privada a esos gustos, ha terminado sufriendo unos intensos dolores de estómago. Fabio Lini, un policía y eterno aspirante a actor, sufre la misma enfermedad, pero mientras Blanc se lo toma con optimismo, Lini es negativo. Un día, en la consulta del médico, los dos hombres se conocen y entablan amistad. A medida que su relación avance y profundice, no sólo conocerán mejor al otro, también a ellos mismos. Como consecuencia su perspectiva de la vida se cambiará y se permitirán hacer aquello que no se habían atrevido a hacer.

5/10
El coronel Chabert

1994 | Le Corônel Chabert

Basada en la célebre novela de Honoré de Balzac. Narra la historia de un hombre que llega a París afirmando ser el Coronel Chabert, que en su día fue declarado muerto en la batalla de Eylan. De ello hace diez años. Ahora que ha regresado, ve que lo ha perdido todo: posición, fortuna, e incluso su propia mujer, ahora casada con otro hombre. Incluso se le niega su propia identidad. Chabert está dispuesto a luchar para que se le reintegre todo aquello que ha perdido; así que comienza un complicado procedimiento legal. Estamos ante un magnífico film dirigido por Yves Angelo, que recoge integramente el espiríritu de la novela original. La recreación histórica de la Francia postnapoleónica está cuidadosamente elaborada. También destaca la oscura fotografía de Bernard Lutic, en consonancia con la historia de un hombre que, en definitiva regresa de la muerte. En el reparto destaca el siempre magistral Gérard Depardieu, quien asume el reto de dar vida a este enigmático personaje literario.

6/10
El árbol, el alcalde y la mediateca

1993 | L’arbre, le maire et la médiathèque

Suave humor, diálogos trabajados y personajes creíbles marca Rohmer, en este film sobre el alcalde de un pueblo, empeñado en dotarlo de una mediateca.

6/10
Todo esto... ¿para esto?

1993 | Tout ça... pour ça!

Vincent, Henri y Jacques se encuentran en el banquillo de los acusados. Dos abogados que se ocupan del caso, Francis y Fabrice, andan enfrentados entre sí por un problema similar al que ha acabado sentando en el banquillo a los tres hombres. Comedia francesa de poco calado, que sin embargo cuenta con un plantel envidiable de actores. A pesar de alguna secuencia con gracia, el conjunto acaba agotando.

5/10
El regreso de Casanova

1992 | Le Retour de Casanova

Nueva desmitificación del mito de Casanova (aunque nada que ver con el tono crepuscular y barroco del film de Fellini), según un guión de Jean-Claude Carrière que adapta una novela de Arthur Schnitzler. Para ello, nada mejor que contar con el protagonismo de otro galán venido a menos como Alain Delon, cuya presencia en pantalla fue veneno para la taquilla durante los años 90, después de haber sido el actor favorito del público. El film mantiene un tono distendido y eficaz en cuanto a sus decorados y vestuario. Un Casanova de mediana edad vaga errante y sin dinero por las tierras de Francia hasta que las autoridades italianas le den permiso para regresar a su hogar veneciano. Un día encuentra a un viejo amigo que le invita a su casa, pero una vez allí Casanova descubre que la mujer de su amigo fue una de sus numerosas conquistas.

4/10
Uranus

1990 | Uranus

Adaptación de la novela de Marcel Aymé, publicada en 1948 y que en su tiempo causó cierta conmoción y controversia al contar cómo muchos ciudadanos colaboraron con los nazis durante la invasión de Francia en la Segunda Guerra Mundial. Concretamente la acción se desarrolla en una pequeña localidad francesa cuando, tras la liberación aliada, comienzan a surgir diferentes rencillas entre sus habitantes ya que algunos de ellos (como el profesor Watrin) se mostraron bastante comprensivos con los alemanes. Esto provoca una serie de denuncias, rencillas y venganzas. Dirigida por el veterano Claude Berri –que acababa de reventar taquillas con El manantial de las colinas y La venganza de Manon–, tiene sus mejores bazas en la ambientación de la época (gracias a los decorados de Bernard Vesta) y en su reparto coral que incluye a Michel Blanc, Philippe Noiret, Gérard Depardieu y Michel Galabru, éste último candidato al César como mejor secundario.

5/10
La discreta

1990 | La discrete

Dos amigos se ponen de acuerdo para llevar a cabo una curiosa experiencia. Uno de ellos debe seducir a una desconocida y después abandonarla, tras escribir la experiencia. Interesante drama francés inspirado en el cine de Eric Rohmer, con uno de sus actores habituales, Fabrice Luchini, como protagonista. El argumento viene a ser una variación a la francesa de Calle Mayor.

5/10
Max, mi amor

1986 | Max mon amour

Peter y Margaret son un matrimonio que vive en Francia. Él empieza a sospechar que su mujer le engaña y contrata a unos detectives para que la sigan. Cuando éstos investigan sus movimientos descubren que ella va todas las tardes a un apartamento, y allí se presenta un día Peter, pensando que Margaret se ve con un amante; y para su sorpresa lo que descubre es que el misterioso compañero es un chimpancé. Finalmente deciden acogerlo en su hogar porque el mono parece estar 'enamorado' de Margaret. El japonés Nagisa Oshima aborda el tema de la zoofilia en esta rebuscada comedia sobre una mujer que adopta un simio en su casa. En vez de tratarlo como la mascota de la familia, la esposa tiene relaciones con el mono, aberración sexual que el marido no ve con buenos ojos, claro está. Charlotte Rampling y Anthony Higgins son el curioso matrimonio, y la española Victoria Abril aparece aquí haciendo de sirvienta del hogar.

4/10
Consejo de familia

1986 | Conseil de famille

Aunque ha permanecido entre rejas por espacio de cinco años, en cuanto pisa la calle no duda en retomar su actividad delictiva, junto con su antiguo socio. Pronto se une a ellos su hijo, especialmente dotado para abrir cajas fuertes. El prestigioso cineasta griego Costa-Gavras (Desaparecido, La caja de música) compone una comedia basada en una novela de Michel Deville.

6/10
Las noches de luna llena

1984 | Les Nuits de la pleine lune

Louise es una joven con novio que siente la necesidad de alejarse una temporada de él como prueba de su relación. Se alquila un espacioso piso en París y comienza a vivir distintas relaciones esporádicas con el fin de asegurarse de que quiere estar verdaderamente con él. Cuarta película de la saga 'Comedias y proverbios' de Eric Rohmer. En principio, la historia parece superficial al contar como una chica decide echar una cana al aire antes de comprometerse en serio. Extraña forma de comenzar un compromiso. Pero Rohmer da una vuelta más al asunto pues pretende explica la 'libertad' necesaria dentro de una relación de pareja para que ésta respire y sea plena.

5/10
La mujer del aviador

1981 | La Femme de l'aviateur

François es un joven que descubre que su novia tiene un amante. Inicia una investigación para dar con ese hombre que resulta ser un aviador y un día, François encuentra al aviador con otra mujer. Primera de las películas del ciclo 'Comedias y proverbios', donde el director Eric Rohmer comenzaba a plantear las relaciones de pareja. Cuenta con Marie Rivière (El rayo verde).

5/10
Prostituta de día, señorita de noche

1978 | Violette Nozière

Truculento film que encaja a la perfección en la filmografía de Claude Chabrol. Se basa en un caso real, el de una joven que asesinó a sus padres con un veneno, y que se defendió asegurando que su progenitor abusaba de ella. Las estupendas Stéphane Audran e Isabelle Huppert son madre e hija en una película en que Chabrol sabe evitar caminos trillados.

6/10
Perceval le Gallois

1978 | Perceval le Gallois

En plena Edad Media, Perceval es un joven ingenuo que deja por una vez de estar bajo el amparo de su protectora madre, para ir en busca de aventuras. Su escaso juicio y sentido común no le ayudarán a solucionar los problemas. Eric Rohmer se tomó un descanso tras su ciclo de 'cuentos morales' y dirigió este film basado en la novela "Perceval, el cuento del Grial", obra inacabada de Chrétien de Troyes. Con un antihéroe como protagonista, unas armaduras de juguete y unos decorados propios de un teatro escolar, el director rodó un film con una temática y realización que nada tenía que ver con su filmografía. Para algunos puede parecer una gran obra; para la mayoría, demasiado "rohmeriana".

4/10
Cuentos inmorales

1974 | Contes immoraux

Cuatro relatos de tinte eróticos que tienen lugar en distintos momentos históricos. En "La marea", una estudiante y su prima quedan aisladas en una playa desierta. En "Teresa filósofa", una joven se encierra en su habitación. "Erzsebet Bathory" narra la historia de la aristócrata que se bañaba en sangre de vírgenes. Por último, "Lucrecia Borgia" muestra las relaciones incestuosas de la famosa familia. Las interpretaciones son irregulares, y la estética se ha quedado desfasada con el paso del tiempo. Tuvo cierto éxito en su momento por su carácter premeditadamente escandaloso.

1/10
Molière en bicicleta

2013 | Alceste à bicyclette

Con ocasión de un montaje teatral de “El Misántropo” de Molière, el afamado actor Gauthier Valence –popular ahora gracias a una exitosa serie médica en televisión– acude a su viejo compañero de armas Serge Tanneur, también actor veterano, que vive retirado en la Isla de Re desde hace años. Su intención es que acepte trabajar con él en la representación. Muy reticente al principio, Serge irá sin embargo sintiendo de nuevo el gusanillo de la interpretación y sin dar una respuesta definitiva, los dos viejos colegas iniciarán unos días de ensayos en los papeles de Alcestes y Filinto. El francés Philippe Le Guay (Las chicas de la sexta planta) pergeña una pequeña e inspirada comedia en torno al mundo de la interpretación. Lo hace de modo costumbrista, planeada no sobre las tablas sino en la fascinación que ejercen las grandes creaciones sobre las vidas de los actores, los cuales van desplegando sus ensayos en medio de sus vidas cotidianas, a modo de réplicas y diálogos que saben casi de memoria, como si de un perpetuo “tête a tête” se tratara. Los leves matices de la actuación están muy, muy logrados, al igual que el mundo, digamos, vanidoso del actor, pleno de rencillas y rivalidades, como una vocación tan implícita como abiertamente competitiva. Hay en este sentido, leves golpes de humor que funcionan y resultan sintomáticos, como la susceptibilidad a la crítica, los accidentes de bicicleta, la irrupción de los móviles, etc. En este homenaje al mundo de la representación, de la interpretación en cualquiera de sus formas –teatro, cine, televisión– brillan de modo superlativo precisamente los actores. Tanto Lambert Wilson (De dioses y hombres) como Fabrice Luchini (En la casa) demuestran ser unos de los mejores actores franceses del momento y bordan a sus personajes, tipos muy normales incapaces de comportarse a veces como adultos, caprichosos y aun mezquinos, inermes por ejemplo ante la irrupción de una mujer bella. Aunque es verdad que en este sentido el contrapunto del personaje de Francesca (Maya Sansa) resulta algo forzado, aunque sirva al director para determinar el colofón de la función.

6/10

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