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Biografía

Fernando Meirelles

Fernando Meirelles

64 años

Fernando Meirelles

Nació el 09 de Noviembre de 1955 en Sao Paulo, Brasil

El hombre inquieto de Sâo Paulo

16 Abril 2009

En muy poco tiempo, se ha convertido en uno de los directores más importantes del cine latinoamericano. Fernando Meirelles tiene un estilo visual inconfundible y se decanta por historias de contenido social, o denuncia de la corrupción.

Nacido en ‘la ciudad que nunca puede parar’, tal como se denomina a Sâo Paulo (Brasil), Fernando Meirelles (9 de noviembre de 1955) es hijo de un médico de clase media. Estudió arquitectura en la universidad de su localidad natal, donde descubrió su pasión por el cine, y comenzó a rodar vídeos experimentales con un grupo de amigos. Después de ganar varios premios en festivales de cine, el grupo formó una pequeña compañía llamada Olhar Eletrônico.

Fernando Meirelles se curtió en la pequeña pantalla, medio en el que estuvo trabajando durante 9 años. Produjo programas como ‘TvMix’ y dirigió la serie infantil ‘Rá-Tim-bum’, que obtuvo una enorme popularidad y ha llegado a ser emitida durante más de dos décadas. A continuación, se dedicó a rodar anuncios publicitarios. Pero siempre tuvo muy claro que lo que más le interesaba era el cine, y fundó su propia productora O2 Filmes. Debutó en la gran pantalla en 1998 con Menino Maluquinho 2: A Aventura, una cinta familiar, que codirigió con Fabrizia Pinto. No tuvo una gran repercusión, y estaba muy alejada del cine que interesaba a Meirelles. Era mucho más personal su segundo trabajo, Domésticas –codirigido por Nando Olival– donde reflejaba sus inquietudes sociales al seguir los pasos de cinco criadas, con inquietudes variopintas: una busca marido, otra al hijo perdido, etc.

La vida de Meirelles cambió por completo cuando llegó a sus manos la durísima novela ‘Cidade de Deus’, en la que Paulo Lins retrataba las condiciones de vida en un suburbio de Río de Janeiro, desde finales de los 60 a los años 80. El cineasta se dio cuenta de que podría dar lugar a una gran película, a pesar de que en el texto original aparecían unos 350 personajes. Pero Meirelles tuvo la suerte de contar con el inspirado guionista Bráulio Mantovani, que condensó lo esencial del texto con una modélica adaptación. Meirelles se puso manos a la obra junto con su codirectora en esta ocasión, Kátia Lund. El film se centra en el periplo vital de dos niños, Buscapé y Dadinho, que crecen en uno de los peores barrios, entre robos, peleas y enfrentamientos con la policía. Buscapé sueña con ser fotógrafo, mientras que Dadinho –posteriormente conocido como Zé Pequeno– tiende a convertirse en un peligroso criminal. Para rodar esta cinta, de estilo hiperrealista, cercano al documental, y una planificación impactante, Meirelles y Lund reunieron a más de un centenar de jóvenes actores de los suburbios, con los que estuvieron trabajando en un taller especial a lo largo de ocho meses. Ciudad de Dios se convirtió en uno de los grandes fenómenos del cine brasileño de todos los tiempos, que además de ganar el Globo de Oro a la mejor película extranjera, acaparó cuatro nominaciones a los Oscar. Además, dio lugar a la serie televisiva Cidade dos Homens, posteriormente convertida en película. Meirelles ejerció como productor en ambos casos y se ocupó de dirigir 4 episodios de la serie.

Convertido en un fenómeno a nivel mundial, Meirelles fue reclutado como director de la producción británicogermana El jardinero fiel, adaptación igualmente fiel de la novela de John Le Carré. Ralph Fiennes interpretaba a un diplomático británico, que investiga la muerte de su mujer (Rachel Weisz), relacionada con una trama de corrupción que tiene que ver con la industria farmacéutica. Obtuvo otras cuatro nominaciones, aunque esta vez Rachel Weisz se llevó a casa la estatuilla relativa a mejor secundaria.

Tan buen resultado le han dado las adaptaciones de novelas, que Meirelles decidió llevar al cine también ‘Ensayo sobre la ceguera’. La obra más conocida del portugués José Saramago dio lugar a A ciegas (Blindness), donde la epidemia de ceguera que asola una gran ciudad se convierte en metáfora del individualismo extremo y el egoísmo de la sociedad moderna. Contó con un sólido reparto internacional que incluía a Julianne Moore, Mark Ruffalo, Danny Glover y Gael García Bernal.

Casado con la bailarina Ciça Meirelles, el cineasta ha sido padre de dos hijos. Consagrado como uno de los grandes directores de su país, ha tenido tiempo de apoyar a otros cineastas produciendo títulos como El baño del Papa y No por casualidad.

Filmografía
Los dos papas

2019 | The Two Popes

Película que imagina un supuesto encuentro en Roma del papa Benedicto XVI, con el cardenal de Buenos Aires Jorge Bergoglio. Éste tiene la intención de presentar su renuncia al pontífice como obispo, pero el otro le tiene reservada una sorpresa, dar paso a un nuevo Papa haciendo historia. El guionista Anthony McCarten se ha especializado en historias basadas en carismáticos personajes reales. En el haber de sus libretos figuran el científico Stephen Hawking (La teoría del todo), el primer ministro británico Winston Churchill (El instante más oscuro) y el legendario vocalista de Queen Freddie Mercury (Bohemian Rhapsody). Ahora, con el esquema de “habría podido ocurrir así”, arroja su mirada al papa Francisco y a su predecesor emérito, y el resultado combina momentos brillantes junto a otros que no lo son tanto. Desde el punto de vista de la producción, la película resulta más que notable. Realmente parece que nos movemos por las estancias vaticanas, incluido el imponente marco de la Capilla Sixtina, donde se desarrollan los dos cónclaves en que uno y otro papa acabarán siendo elegidos, con la consiguiente fumata blanca y el ritual del “habemus papam” en la Plaza de San Pedro en Roma. Y se sabe dar aire cinematográfico –mérito de Fernando Meirelles, que sin embargo nunca ha superado el vigor de la obra que le encumbró, Ciudad de Dios– a lo que podría haber sido una obra de teatro. Pero por supuestos estamos ante una historia de dos personajes, que de entrada tienen un carácter bien diferente, Joseph Ratzinger es alemán, Jorge Bergoglio argentino, y con los que se quiere jugar al contraste, para lograr intensidad dramática. Y el film está estructurado alrededor de las conversaciones que ambos mantienen, en Castelgandolfo y en el Vaticano, intensificando las diferencias. Y es aquí donde a ratos la trama resulta un tanto fallida, pues dentro de que se puede entender que hay discrepancias en la forma de entender el servicio ministerial dentro de la Iglesia, se acaba cayendo en simplismos, con el estereotipo “conservador versus progresista”, y también en la personalidad “sabio solitario en las nubes versus hombre del pueblo”. Para el que haya seguido de cerca a ambos personajes, sabrá que Ratzinger tiene muchos y buenos amigos, y que le caracteriza una dulce timidez, y que a Bergoglio el papado le cambió y le volvió inesperadamente risueño y cercano, pues antes era muy adusto. Y pretender que la renuncia de Bergoglio como obispo podía caer mal ante la opinión pública y dejar mal al Vaticano es pretender que Bergoglio era muy conocido por la gente de a pie, lo que no era el caso, incluso en Argentina. En parte estos inconvenientes los salva la interpretación de los dos protagonistas, en que sobresalen Jonathan Pryce, muy conseguido como Francisco, y Anthony Hopkins, que lo tiene más difícil, por ser un actor tan reconocible, y porque su personaje tiene menos matices. De Francisco se ofrece un background, incluso con flash-backs donde le da vida un actor más joven, Juan Minujín, pero Benedicto no tiene el mismo trato. De todos modos sería injusto no señalar que existe un esfuerzo por mantener el equilibrio, y de hacer amables a ambos personajes, como en la escena final de la final del mundial de fútbol, muy simpática. Pero la premisa del film parece clara, hay uno que se ha quedado anclado en el pasado, y que hasta se deja llevar por la vanidad, mientras que el otro está en diálogo con el mundo, y es un hombre sencillo y humilde. Se intenta que esto no sea demasiado evidente, ninguno de los dos es perfecto, pero pueden cargar los planos insistentes de miradas perplejas de Bergoglio a Ratzinger, como si se estuviera diciendo a sí mismo, “pero este hombre qué pasa, que no tiene los pies en el suelo”, o algo semejante.

6/10
360. Juego de destinos

2012 | 360

La vida interconectada. Viena, Bratislava, París, Londres, Denver. La trayectoria de múltiples personajes en la sociedad global más desarrollada. Afectados por el amor y el desamor, el compromiso y la infidelidad; las oportunidades, la libertad, la toma de decisiones, el pasar página, el deseo de cambiar. Existencias circulares, donde tienen un peso decisivo las ideas que se tienen sobre el matrimonio, y las creencias religiosas. El brasileño Fernando Meirelles (Ciudad de Dios, El jardinero fiel) maneja en 360. Cruce de destinos un guión de Peter Morgan (La reina, The Damned United) que sigue el planteamiento de filmes corales -de esos en los que Robert Altman demostró ser un maestro-, inspirado en “La ronda” de Arthur Schnitzler, que ya dio pie a una obra maestra de Max Ophüls. Uno de los grandes méritos de la película es la suavidad con lo que se pasa de unos a otros personajes y sus circunstancias, no tiene uno la sensación de que sus cuitas estén artificialmente trenzadas. Los actores, grandísimo reparto, logran además componer bien a sus personajes, con apenas unos pocos trazos proporcionados por el guión de Morgan. Meirelles y Morgan evitan juzgar en 360. Cruce de destinos. En tal sentido, y aunque los temas abordados sean graves, el tono es ligero, el sentido moral pesa poco, asoma un poquito el cinismo, así es la vida y tal. Ya sean las hermanas eslovacas, una recién introducida a la prostitución, la otra testigo muda de su decisión; el esposo que ve frustrado el uso de sus servicios; la modelo que rompe su relación con un fotógrafo, que ve también que su novia le ha dejado; el padre que no ha encajado la desaparición de su hija; el agresor sexual en libertad condicional; el matón de un gángster ruso, y su esposa enamorada un dentista musulmán. Estos personajes parecen como “fichas” del gran “tablero” del mundo, y vistos en perspectiva tal vez se pierde la importancia primordial de cada uno, que no deja de ser único e irrepetible, como lo son sus libres decisiones.

6/10
A ciegas (Blindness)

2008 | Blindness

Un día cualquiera en una gran ciudad. En medio del intenso tráfico, un conductor pierde repentinamente la vista. Sólo es capaz de ver una gigantesca luz. Un desconocido se presta a ayudarle a regresar a casa, aunque en realidad pretende robarle el coche. Pronto empiezan a ocurrir casos semejantes de ceguera, se desata una peligrosa epidemia. Un oculista atiende a las víctimas, pero finalmente se contagia. Las autoridades se lo llevan a un centro donde permanece aislado junto con otros afectados. Su esposa finge que no puede ver, para que le dejen acompañarle. Interesante y dura cinta que inauguró el Festival de Cannes. El brasileño Fernando Meirelles adapta fielmente la novela más conocida del Nobel portugués José Saramago, publicada en 1995. El guión del estadounidense Don McKellar (actor de El liquidador y Exótica) le saca mucho jugo a la idea principal del texto original, que utiliza la ceguera como metáfora del individualismo extremo y el egoísmo que inunda la sociedad moderna. El imaginativo director de Ciudad de Dios vuelve a lucirse en la parte visual, con encuadres arriesgados de gran belleza, y una extremada utilización del blanco, justificado por la espesa luz blanca que es lo único que perciben los afectados por la ceguera. Como ya demostró anteriormente, Meirelles es también un gran director de actores, que consigue cohesionar a un reparto formado por actores de procedencias diversas, pues cuenta con estadounidenses (Julianne Moore, Mark Ruffalo, Danny Glover), japoneses (Yusuke Iseya, Yoshino Kimura) y el mexicano Gael García Bernal. Entre todos sobresale Julianne Moore, una actriz que demuestra nuevamente su gran talento con un personaje –la esposa del médico–, que sin duda es el más interesante, al ser la única persona capaz de ver, y por tanto de observar la degradación. Esto la conduce a un complejo dilema moral, pues intenta solucionar problemas aunque en realidad se da cuenta de que va a sucumbir ante la extrema situación. En la línea de Saramago, el argumento es bastante surrealista, pero el film describe con autenticidad la degeneración moral del ser humano, y las extremas bajezas en las que éste es capaz de incurrir. Ello deriva en una secuencia extremadamente desagradable de chantaje que deriva en una violación colectiva, que no acaba de resultar creíble (¿por qué los maridos de las víctimas apenas hacen un amago de resistencia ante la intimidación?). Es cierto también que es el único momento extremo, pues en general Meirelles apuesta por mostrarlo todo con contención y elegancia. No escatima detalles sórdidos pero suelen estar sugeridos. Aunque es una película oscura y por momentos desesperanzada, apuesta claramente por la bondad del ser humano y su capacidad para salir a flote y recuperar la dignidad.

6/10
El jardinero fiel

2005 | The Constant Gardener

El prestigioso director de Ciudad de Dios (2002) prueba de nuevo su valía tras las cámaras, pero esta vez con un producto más comercial y encabezado por un reparto de célebres estrellas. Y si en su anterior film había indagado en el mundo de las favelas brasileñas, ahora se mete hasta las cachas en los barriadas de Nairobi, para contar una historia de corrupción de altas esferas y con implicaciones internacionales de grave índole moral, con referencias directas a la falta de escrúpulos de las compañías farmacéuticas y a la explotación del tercer mundo. La película comienza con una muerte sangrienta. En una zona desolada del norte de Kenia encuentran el cuerpo de Tessa Quayle, una de las activistas humanitarias de mayor energía y convicción, casada con un importante diplomático de la embajada británica. Tessa ha sido asesinada mientras viajaba en compañía de un médico con el que trabajaba y todas las sospechas inducen a que ella no era completamente sincera con su marido Justin. Las más importantes personalidades del alto comisionado británico consuelan a su colega, pero Justin no entiende la causa de la muerte de Tessa y se niega a aceptar que ha sido la víctima al azar de un acto criminal. Además, el sentimiento de que su mujer le ocultaba ciertos aspectos de su vida, le empuja a investigar por su cuenta. Y aunque las consecuencias de sus pesquisas pronto se revelan peligrosas, Justin está decidido a llegar hasta el final. A partir de la novela homónima de John Le Carré, Fernando Meirelles vuelve a dar una lección de cómo narrar una historia dramática y cargarla de intensidad, al modo de un thriller. Su estilo visual resulta inconfundible, con ese vibrante manejo de la cámara y el montaje con frecuentes saltos de imagen, un modo de filmar y editar que ya dejó sello con la historia de Buscapé, el protagonista de Ciudad de Dios. Este atractivo visual corrige ciertas carencias del guión que, en aspectos clave, puede resultar en ocasiones algo esquemático. De cualquier manera, se trata de una historia intensa y atractiva, dolorosa y romántica. Las composiciones de Ralph Fiennes y Rachel Weisz son muy convincentes, y destaca también Danny Huston (Silver City) en su ambiguo personaje.

6/10
Ciudad de Dios

2002 | Cidade de Deus

Durísimo film brasileño sobre la vida en Cidade de Deus, uno de los suburbios más deprimidos de Río de Janeiro. Fernando Meirelles parte de una novela de Paulo Lins, que incorpora elementos de su experiencia personal, cuando vivía entre favelas miserables. Con múltiples personajes, casi todos negros y mulatos, muchos niños y adolescentes, la mayoría de menos de 20 años, el hilo conductor es el personaje de Buscapé. A través de su mirada en tres tiempos –finales de los 60, los 70, principio de los 80– asistimos a la degradación por el narcotráfico de una barriada ya de por sí miserable. Meirelles rueda sin concesiones. Ni un miligramo de sentimentalismo, nada que tranquilice la conciencia de un público ya de por sí aletargado ante las tragedias del mundo. Domina un estudiado aire documental. De la época, narrada con clasicismo, en que Buscapé es un crío y aún se atisban en él y sus compañeros vestigios de inocencia, se pasa a los años, contados con cámara nerviosa, en que se convierte en adolescente, cuando la droga campa a sus anchas y la violencia alcanza extremos inauditos. En la película caben todos los excesos: el uso de armas a temprana edad, la promiscuidad sexual, las lealtades mal entendidas, la venganza… Y ahí pugnan por salir algunos rasgos de humanidad. Pero faltan las oportunidades de alfabetización o aprendizaje de un oficio, capaces de salvar a los que podríamos denominar “niños del infierno”. Sólo Buscapé parece tener a su alcance una tabla de salvación, gracias a su afición a la fotografía. La intención de Meirelles, que el espectador mire directamente al horror, está lograda. Aunque sea a veces a costa de herir, su mazazo no deja indiferente.

8/10

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