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Biografía

Howard Marion-Crawford

Howard Marion-Crawford

Howard Marion-Crawford

Filmografía
El castillo de Fu-Manchú

1969 | The Castle of Fu Manchu

El malvado Fu-Manchú regresa para intentar dominar el mundo, esta vez gracias a un arma mortífera. Para evitar la destrucción total exige que los gobernadores de todo el mundo se plieguen a sus deseos de tiranía. El plazo es únicamente de dos semanas. Quinta y última película en que Christopher Lee encarnó al mítico villano creado por Sax Rohmer. Este film es todavía más precario en cuanto al guión (hasta se permite incluir escenas de otras películas) y la pobre calidad de la producción que el anterior, Fu-Manchú y el beso de la muerte, también dirigido por el español Jesús Franco. El reparto, eso sí, mantiene a los intérpretes internacionales habituales de estos filmes, encabezado por el mencionado Lee, Tsai Chin en el papel de su hija, la presencia de Rosalba Neri y, por supuesto, Richard Greene y Howard Marion-Crawford en los papeles del comisario de Scotland Yard Nayland Smith y su fiel amigo el Dr. Petrie. El propio director se reserva también un pequeño papel.

2/10
La última carga

1968 | The Charge of the Light Brigade

La guerra de Crimea entre británicos y rusos, con la célebre y desigual carga. Y es que un ataque de caballería contra una posición de artillería, por muy valerosos que sean los jinetes, no tienen muchas posibilidades, ni aquí ni en Sebastopol. La mirada de Tony Richardson a los hechos está lejos de las consideraciones heroicas y más cerca del cinismo al mostrar a unos oficiales inexpertos que se dejan dominar por los celos. En el reparto, muy 'british', destaca el trabajo de sir John Gielgud, que encarna a un oficial algo senil.

5/10
Fu-Manchú y el beso de la muerte

1968 | The Blood of Fu Manchu

Por medio de una serie de mujeres atractivas a las que ha suministrado un extraño veneno, el malvado Fu-Manchú pretende dominar el mundo. El método esta vez es que esas mujeres pueden matar a los más serios enemigos de Fu-Manchú con un simple beso... Por supuesto, el inspector de Scotland Yard Nayland Smith, su oponente ancestral, será su primer objetivo. Cuarta película en donde Christopher Lee da vida al legendario y cruel personaje de Fu-Manchú, creado por Sax Rohmer. En este caso, dirige el film el español Jesús Franco, aunque los actores y la producción es internacional. El film, rodado en inglés, se deja ver gracias al clasicismo de la historia y sus personajes, aunque hay un leve toque de producción más barata.

3/10
La venganza de Fu-Manchú

1967 | The Vengeance of Fu Manchu

El malvado Fu-Manchú pretende dominar el mundo desde su palacio en China. Para ello persigue acabar con todos los jefes de policía mundiales creando dobles de ellos y obligándoles a matar. De ese modo, sus dobles serán ajusticiados en los distintos países sin que nadie sepa que no son en realidad quienes parecen. Después, sólo tendrá que eliminar a sus verdaderos enemigos, entre los cuales destaca el comisario de Scotland Yard Nayland Smith. Tercera de las cinco películas en las que Christopher Lee encarnó al malvado personaje creado por Sax Rohmer, tras El regreso de Fu-Manchú y Las novias de Fu-Manchú. La película acusa mucho el paso del tiempo, pero aún así mantiene cierto encanto y la intriga está más o menos conseguida.

4/10
Las novias de Fu-Manchú

1966 | The Brides of Fu Manchu

Segundo film protagonizado por Christopher Lee en el papel de Fu-Manchú, el hombre más malvado y cruel que se pueda imaginar, que siempre sobrevive a cualquier intento de destruirle. El célebre personaje, creado por Sax Rohmer, fue encarnado con anterioridad por varios actores, entre ellos por Boris Karloff. En este film la premisa es la desaparición de numerosas mujeres jóvenes y guapas. El inspector de Scotland Yard se pondrá sobre la pista de ese misterio y sus pesquisas le llevarán, cómo no, hasta Fu-Manchú, su enemigo ancestral. El malvado personaje pretende dominar el mundo.

4/10
El regreso de Fu-Manchú

1965 | The Face of Fu Manchu

A pesar de que Nayland Smith, un inspector de Scotland Yard, vio con sus propios ojos en China cómo era ajusticiado Fu-Manchú, el mayor criminal del mundo, unos asesinatos en Londres, le hacen pensar a Smith que Fu-Manchú sigue vivo... Regreso del personaje malvado y legendario creado por Sax Rohmer y que ya fue interpretado felizmente por Boris Karloff. Éste es el primero de los cinco filmes que protagonizó Christopher Lee. La película, un poquito premiosa, es más o menos entretenida, con cierto exotismo, intriga dosificada y la maldad de Fú-Manchú muy bien encarnada por Lee.

5/10
Lawrence de Arabia

1962 | Lawrence of Arabia

“Exceptuando una brevísima introducción sólo hemos tratado sobre los dos años que pasó en el desierto… De hecho, fueron toda su vida. Espero que hayamos creado a un héroe excepcional”. Así se expresaba Sir David Lean al hablar de la mítica figura de Thomas Edward Lawrence, el joven oficial del Imperio Británico que en la Primera Guerra Mundial lideró la lucha de las tribus árabes contra los turcos. La película se centra en sus diversas relaciones con varios jefes árabes (el príncipe Feisal, Sherif Ali, Auda abi Tayi) y en las conquistas de las ciudades de Aqaba y Damasco. Ya en la introducción de que habla Lean, cuando aún Lawrence no ha recibido su misión, se revela su indomable carácter: Lawrence apaga una cerilla con los dedos con asombrosa tranquilidad, y, al imitarle, un compañero se queja: “¡maldita sea, cómo duele!”. Lawrence sonríe y le dice: “¡Por supuesto que duele!… El truco está en no pensar que duele”. Así retrata el director inglés a su protagonista, un tipo extraño que hacía gala de una desmedida ambición y una temeraria seguridad en sí mismo para llevar a cabo cualquier empresa. La película es el resultado de la primera colaboración entre el guionista Robert Bolt (Doctor Zhivago, La Misión) y el realizador David Lean. Bolt escribió su aventura en el desierto a partir de las memorias que el propio Lawrence narró en su libro “Los siete pilares de la sabiduría”, pero dibujó el carácter del héroe según él mismo lo concebió. Al metódico Lean tocó sacar lustre al extensísimo guión. Experto en contar historias íntimistas y en dotar a sus personajes de una enorme riqueza interior, el director de Breve encuentro hizo algo que parecía imposible: trazar con profunda meticulosidad los caracteres de los personajes y conseguir a la vez una epopeya grandiosa de las hazañas de Lawrence y de la campaña británica en Oriente Medio. La factura visual de la película es inolvidable. Es famosa la elipsis inicial en la que Lean parte del fuego de un fósforo en una habitación de El Cairo para trasladarnos al rojo sol del desierto. Las imágenes que siguen son de una belleza estremecedora, una sucesión de planos panorámicos inigualables donde vemos dos figuritas que avanzan parsimoniosas por un inmenso mar de arena. El desierto se convierte así en el eje de la película, con su hechizo, pureza –“prefiero el desierto porque es limpio”, dice Lawrence–, su inmensidad y su carácter indómito. Para interpretar al protagonista David Lean había pensado en Albert Finney, pero fue Katharine Hepburn quien aconsejó al productor Sam Spiegel que contrataran a Peter O'Toole, un actor shakespeariano de 27 años sin apenas experiencia en cine. La caracterización de O'Toole es insuperable. Su mirada azul de alimaña despreciativa dota al personaje de una ambigüedad psicológica que permanece en la memoria de todos. Nunca sabemos a ciencia cierta cómo es realmente Lawrence, y ahí está su magia. O'Toole se convertiría en estrella de modo fulgurante y seguiría fomentando ese mismo perfil enigmático en otras películas como Lord Jim o Becket. El resto del reparto es igualmente soberbio. A este respecto dijo David Lean: “En una ocasión el difunto Álex Korda me dijo: ‘Si consigues una buena historia y dos buenos personajes tienes la mitad del trabajo hecho. Si consigues tres buenos personajes tienes mucha suerte. Si consigues cuatro puedes ponerte de rodillas’. Y nosotros teníamos mucho más de cuatro”. La película logró 7 Oscar.

9/10
Un crimen por hora

1958 | Gideon's Day

El inspector Gidgeon se enfrenta a una jornada laboral como otra cualquiera. A la contrariedad de una multa, sumará los pequeños y grandes delitos de los que se suele ocupar, que a veces le ponen en situaciones algo surrealistas. Y por si fuera poco, debe cumplir con las obligaciones familiares que le ligan a su esposa e hija. Aunque no se trata de uno de los filmes más conocidos de John Ford, sí se reconoce enseguida su particular sentido del humor, aplicado a situaciones cotidianas, aunque esa cotidianeidad tenga que ver con el trabajo policial. Buen reparto británico, con Jack Hawkins a la cabeza.

6/10
Don't Blame the Stork

1954 | Don't Blame the Stork

Katie O'Connor (Veronica Hurst) es una actriz que hará cualquier cosa por ganar publicidad. Cuando un bebe es abandonado a las puertas de la casa de Sir George Redway (Ian Hunter), ésta lo reclama como suyo.

El hombre vestido de blanco

1951 | The Man in the White Suit

Un doctor desarrolla un nuevo material textil que nunca se ensucia ni se desgasta. El invento revolucionaría la industria del sector. Tras realizar varias exitosas pruebas, su jefe le ofrece dinero y facilidades para desarrollar su invención. Sin embargo, entre el resto de fabricantes cunde el pánico, pues significaría su ruina. Intentarán por todos los medios que la nueva tela no salga al mercado. Uno de los clásicos indiscutibles del cine británico, rodado por Alexander McKendrick (Viento en las velas), uno de los más grandes talentos de la británica productora Ealing, junto a Charles Crichton y Robert Hamer. Protagoniza un actor emblemático, el mítico Alec Guinnes (El puente sobre el río Kwai), que da el tipo perfecto de personaje apasionado por su trabajo, siempre sin un penique en el bolsillo y pelín despistado. El actor tiene escenas geniales, bien subrayadas gracias a la puesta en escena, como en el primer momento en que se descubre un extraño aparato en un rincón de una sala, y Guinness, que asomaba con un carrito con material, se retira oportunamente; o la noche en que irrumpe en casa de un industrial, para presentarle su invento. También es brillante el desenlace en que la masa popular exhibe toda su crueldad. El argumento realiza una inteligente parábola sobre el sector industrial, los intereses económicos y los avances tecnológicos, y conjuga bien comedia y drama. Y es que las apariencias engañan. Pese a su aspecto amable, este film con guión de John Dighton no es nada inocente. Pues plantea cómo intereses de distinto tipo ponen freno a lo que se diría un gran invento. Lo que sirve para lanzar diatribas al capital -los dueños de las fábricas pasan de un entusiasmo inicial a temer que se paralice la demanda de ropa, con la ruina consiguiente- y a los trabajadores -que ya se ven en la calle, si no es necesario fabricar ropa-, que presentan una llamativa cortedad de miras. Pero también reciben lo suyo los científicos, que en su afán de descubrir e inventar no entran a considerar las posibles consecuencias negativas de sus hallazgos.

7/10
Alma en tinieblas

1949 | The Hasty Heart

Lachie es un escocés con aires soberbios que cae gravemente herido, víctima de la Guerra de Birmania. En el hospital donde se encuentra le pronostican poco tiempo de vida y solo entabla amistad con la enfermera Parker, que se convierte en su confidente. Drama bélico con Richard Todd, que fue nominado al Oscar al mejor actor. Entre el reparto se encuentra también el que fuera presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, antes de seguir su carrera en papeles televisivos; y Patricia Neal como la atenta enfermera. Dirige Vincent Sherman (Imperio de titanes) y en el guión colabora John Patrick, un hombre con varios títulos importantes en su filmografía, como La colina del adiós o Las sandalias del pescador, y que acabó él mismo con su vida, suicidándose a los 89 años.

5/10

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