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Biografía

Joanna Kulig

Joanna Kulig

38 años

Joanna Kulig

Nació el 24 de Junio de 1982 en Krynica-Zdrój, Malopolskie, Polonia
Filmografía
The Eddy

2020 | The Eddy | Serie TV

Miniserie ambientada en el actual mundo multiétnico del jazz. Gira alrededor de “The Eddy” un club de jazz parisino del que son copropietarios Elliot, afroamericano neoyorquino pianista, y Farid, de origen magrebí. En el local toca una talentosa banda, con la cantante Maja, intermitente novia de Elliot; él está separado desde que perdió a su hijo, y ahora le va a tocar lidiar con su problemática hija adolescente Julie, que acaba de venirse a vivir a París. A los problemas habituales a los que toca enfrentarse en el entorno musical y artístico, se suman los desconocidos trapicheos que se lleva Farid con el mundo criminal. Estamos ante una cuidadísima producción de origen singular, pues primero fueron las cerca de 50 canciones que toca la banda, compuestas por Glen Ballard, para que las tocara una banda. Ballard se las mostró a Alan Poul, quien también las compartió con Damien Chazelle, naciendo así la idea de crear una serie que transcurriera en el París de hoy en día, mostrando las dificultades de una banda de jazz por dar rienda suelta a su talento. De modo que se incide en un mosaico multicultural, donde los artistas son de procedencias muy diversas, y casi nunca, por no decir nunca, de origen occidental más o menos acomodado. Se quiere mostrar así un caldo de cultivo artístico algo marginal, donde los protagonistas viven al día, esperando que algún pez gordo les descubra, y entretanto tocando, también aceptando encargos como los de amenizar el convite de una boda. Para estructurar la serie, cada capítulo se centra sobre todo en un personaje, para concluir con uno que los unifica a todos en el club. Chazelle, responsable de Whiplash y La la land, sabe manejar las canciones origen del proyecto, e imprimir a la narración el ritmo no convencional que se suele asociar al jazz. El realizador se ha ocupado de los dos primeros capítulos –de los otros se encargan Poul, Laïla Marrakchi y Houda Benyamina–, y se empeña en hacer suyo el proyecto, con la ilusión de rodar en una ciudad que fue la suya en sus años mozos. Pero el tono realista y desabrido se aleja de sus trabajos anteriores, y aunque hay un claro trabajo de documentación para crearlo, el resultado trasluce cierta frialdad. Y eso que hay espacios para la emotividad, como el del funeral. Hay mucha cámara en mano, algo de cinéma verité, realismo sucio, pero se pierde la magia. Para entendernos, esto no tiene el gran vigor de Los miserables, por citar un ejemplo casi coetáneo que también transcurre en zonas marginales de París. De todos modos, la narración se sigue con interés, las vibrantes canciones interpretadas en vivo están muy bien rodadas, y se crean conflictos de interés entre los personajes, muy bien interpretados por un reparto de actores no muy conocidos, que cuando corresponde, se nota que son también músicos. Resulta muy creíble la relación padre-hija que componen Andre Holland y Amandla Stenberg, y nos creemos la sensibilidad de la cantante Joanna Kulig a la que vimos en Cold War, o al matrimonio que componen al igual que en la vida real Tahar Rahim y Leïla Bekhti.

6/10
Hanna

2019 | Hanna | Serie TV

Año 2003, algún lugar remoto de Rumanía. Una intrépida pareja orquesta un plan en la noche para irrumpir en las instalaciones de lo que parece un hospital, y llevar a una niña recién nacida, su hija. Descubiertos sufren una persecución a resultas de la cual la madre muere. Años después la adolescente Hanna vive aislada con su padre Erik en un remoto bosque, donde le ha enseñado prácticas de supervivencia y autodefensa. Pero vivir así no es natural, ella siente necesidad de saber qué hay más allá de los confines de lo que ha sido su hogar, relacionarse con otras personas, descubrir un amor más allá del filial, tener amigos. Y su padre nunca ha sido claro acerca de por qué hay una gente “mala” que quiere matarles. David Farr, que firmó con Seth Lochhead el guión de Hanna, entretenida película dirigida por el eficaz Joe Wright, expande la idea de ese film con una serie que ayuda a profundizar en los temas planteados, a la vez que ofrece un dinámico thriller, repleto de espectacular acción. Se mantiene la idea de organización secreta que manipula genéticamente a personas por nacer, para mejorar sus aptitudes y convertirlas en potenciales agentes y soldados terriblemente letales. Y se ahonda sobre todo en las necesidades afectivas y de pertenencia a una familia y a una comunidad. A tal efecto funciona muy bien la relación que Hanna establece con una chica de su edad, Sophie, de vacaciones en Marruecos con su familia, que presenta rasgos de desestructuración; lo que invita a preguntarse en qué familia hay más problemas, en la extrañísima de Hanna, con padre taciturno que desvela poco a la joven de su pasado a la vez que le proporciona una peculiar educación, o la de Sophie, con padres que se pelean constantemente e chica adolescente que va a su aire, con ganas de fiesta, ligues e insatisfacción contante. La desconocida Esme Creed-Miles toma el relevo de Saoirse Ronan como chica de aspecto frágil e inofensivo, pero que demuestra poder cuidarse ella solita tras la preparación recibida de su padre, mientras que Mireille Enos y Joel Kinnaman son los que asumen los roles que Cate Blanchett y Eric Bana hacían en el original.

7/10
Cold War

2018 | Zimna wojna

Wiktor, Irena y Kaczmarek buscan recuperar la identidad polaca tras la Segunda Guerra Mundial, cuando Stalin ya domina tras el Telón de Acero. Para ello recorren aldeas y recogen las canciones populares. La idea es hacer un espectáculo con esa música y con un grupo de jóvenes artistas que reunirán bajo la compañía folclórica Mazurek, que irá de gira a diferentes ciudades y países. Wiktor, el músico, se sentirá fuertemente atraído por una de las artistas, Zula, con quien emprenderá una relación. Tras su película más aclamada, la oscarizada Ida, historia de una novicia que emprende un viaje hacia su origen en la Polonia comunista, el cineasta polaco Pawel Pawlikowski regresa a la época stalinista de su país para narrar una apasionada y complicada historia de amor a través de los años, en un viaje lleno de altibajos anímicos pero también geográficos. Se trata de una historia con sello muy personal para Pawlikowski, ya que los protagonistas tienen el mismo nombre que sus padres, a quienes dedica el film, y sus respectivas vivencias comparten muchas similitudes. Como ya hizo en su anterior film aquí Pawlikowski también enfatiza su ambientación pretérita gracias al uso del blanco y negro y al formato estrecho de pantalla (1:37:1), características formales que aportan originalidad y estimulan la receptividad del espectador. Da la sensación así de que el realizador no desea apartarse un ápice de aquella realidad polaca de posguerra, quiere mostrarla, no simplemente recrearla, y el uso de esas características técnicas ayuda. La belleza formal de las imágenes es innegable, algunas muy bellas, como esa canción en el río o la del club de jazz, pero Pawlikowski tiene sobre todo la facultad de capturar trozos de vida que transmiten una extraña intensidad, comenzando por esas escenas iniciales que recogen canciones populares del folclore polaco. Y especialmente esa fuerza proviene de sus personajes y de una excelente dirección de actores –estupendos tanto Joanna Kulig como Tomasz Kot–, gracias a la cual los convierte en seres únicos, libres, sufrientes, justo lo que el comunismo deseaba desterrar de las personas. En su mirada atrás, Pawlikowski muestra cómo los polacos decidían su destino adhiriéndose o no a la adoración stalinista. Podías acceder, podías huir o podías desaparecer. El uso de la elipsis es en este sentido excelente en el personaje de Irena, interpretado por Agata Kulesza. Pero aunque también se muestre la hipocresía (ese descubrirse la cabeza de Kaczmarek en la iglesia derruida) tampoco se busca demonizar a quienes apoyaron la connivencia soviética, no hay violencia ni regodeo, ni afán de saldar cuentas. Porque aquí estamos principalmente ante una historia de amor que sobrevive a todos los vaivenes posibles, personales, temporales, políticos, al exilio y a la persecución totalitaria. A pesar de las tragedias, de las propias contradicciones, de los errores, se puede sacar la cabeza. Pero el mundo no es perfecto y así hay que aceptarlo y vivirlo. Arriba está el cielo límpido, la felicidad, pero –dice la cámara del director– no hay más remedio que vivir en la tierra, en el barro, en la imperfección. Quizá haya entonces que regresar al origen, como una Odisea, para empezar de nuevo, mirar arriba y sellar el amor ante Dios para poder cambiar la perspectiva, aunque en este caso sea, ciertamente, fatalista.

7/10
Clero (Clergy)

2018 | Kler

Las inocentes

2016 | Les innocentes

Polonia, diciembre de 1945. Mathilde es una joven doctora francesa que trabaja en la Cruz Roja. Un día una monja aparece en el improvisado hospital de campaña y pide su ayuda desesperadamente. Sin entender bien el idioma, la doctora será conducida clandestinamente a un apartado convento, en medio del campo nevado. Allí Mathilde deberá asistir a una monja que está a punto de dar a luz, y pronto se dará cuenta de que no es un caso aislado. Dura película de producción polaco-francesa que tiene bastantes paralelismos con la oscarizada Ida. Ambas tienen lugar en Polonia, las protagonistas son monjas católicas, se centran en las trágicas consecuencias de la II Guerra Mundial, si bien Las inocentes está ambientada inmediatamente después del conflicto, en el invierno de 1945, y por último los dos filmes cuentan con la presencia de la actriz Agata Kulesza. La seriedad de la propuesta asombra sobre todo al saber que detrás está Anne Fontaine, quien anteriormente sólo había entregado películas irregulares, cuyo enfoque morboso les restaba interés, tal es el caso de Dos madres perfectas o la más reciente Primavera en Normandía. En este caso, la directora francesa recrea una historia terrible –basada en hechos reales–, pero evita cualquier asomo de espectáculo malsano, de frivolidad, para centrarse en el núcleo de la cuestión: la devastadora experiencia sufrida por un grupo de monjas al ser violadas por soldados rusos. Se agradece el cuidado con que el equipo de guionistas se acerca a tamaño crimen. Físicamente, las consecuencias son lógicamente los múltiples embarazos que surgen en el convento, y se describen bien las diferentes reacciones, el rechazo, el instinto de maternidad, el estupor generalizado ante esos hechos. Pero, paralelamente, el daño psicológico de la situación es lo más terrible entre las monjas, en su mayoría chicas jóvenes que han quedado terriblemente afectadas. Ante la tragedia vivida, surge obviamente la pregunta: ¿por qué Dios lo ha querido? La fe entonces se tambalea, la desesperación llama a la puerta, la vocación se esfuma o se conserva, la duda acompaña. En ese estado de shock, de completa confusión, se pueden tomar incluso decisiones terribles, equivocadas, aunque sean un intento desesperado de evitar el escándalo, la vergüenza, la disolución de la comunidad. El film aúna con gran merito dos modos diferentes de entender el mundo. Sin duda el maravilloso personaje de Mathilde encarna la bondad, la misericordia, el heroísmo en medio del caos, una suerte de santa laica al más puro estilo Albert Camus y su personaje de Reux en “La peste”. Gentes con un corazón de oro capaces de sacrificarlo todo por los demás. Por otro, está el mundo de la fe, de la entrega a Dios, que muchas veces no obtiene respuestas ante la tragedia y que resulta igual de heroico, si no más. Qué hermoso modo de explicarlo tiene Sor María cuando habla de que somos como niños a los que Dios suelta de la mano. La fe se convierte entonces en veinticuatro horas de duda y en un minuto de esperanza. Mathilde y María (magníficas Lou de Laâge y Agata Buzek) son como las dos caras de una moneda que brilla maravillosamente. En verdad es emocionante la profundísima relación que surge entre esas dos mujeres tan distintas, y sin embargo ya siempre tan unidas. Y esa es una característica que hace especialmente reconfortante una película como Las inocentes (aquí el género, por una vez, no habría que haberlo especificado, un simple "inocentes" hubiera sido más exacto). El amor está presente en los personajes, pero también en el modo en que Fontaine se acerca a ellos, con ternura, con compasión, como en la escena en que Mathilde escucha extasiada cantar a las monjas el Rorate Coeli. Ambos mundos son tratados con honradez, sin idealismos simplistas o caricaturas fáciles. Y, misteriosamente, esas diferencias, al igual que los males y los sufrimientos, pueden ser transformados y dar lugar a cosas muy hermosas.

7/10
Indeleble

2013 | Nieulotne

Es una historia de amor llena de vibrantes emociones entre Michal y Karina, una pareja de estudiantes polacos que se conocen y se enamoran mientras trabajan durante el verano en España. Su frugal y espontánea aventura amorosa se ve cortada por un acontecimiento dramático que cambiará sus vidas para siempre.

Hansel y Gretel: Cazadores de brujas

2013 | Hansel and Gretel: Witch Hunters

El noruego Tommy Wirkola llamó la atención a nivel internacional con Zombis nazis, subproducto gore absolutamente prescindible, a pesar de que por el título parecía que podría haber tenido cierta gracia. En cualquier caso, era cuestión de tiempo que Hollywood le reclutara para una producción de corte fantástico de mayor presupuesto que aquel film. Hansel y Gretel: Cazadores de brujas supone el primer film del realizador en inglés, pues anteriormente sólo rodaba en su lengua materna. Hansel y Gretel: Cazadores de brujas supone una reinterpretación del famoso cuento de hadas alemán que en su día recopilaron los hermanos Grimm. Cuando eran niños, los dos hermanos consiguieron matar a la malvada bruja que les retenía en su casa de caramelo. Desde entonces se dedican profesionalmente a la caza de hechiceras, persiguiéndolas para cobrar sustanciosas recompensas. Contratará a la pareja el alcalde de una localidad en la que se han producido secuestros masivos de niños. Wirkola se esfuerza por componer secuencias de acción y efectos especiales que enganchen al público juvenil, combinadas con golpes de humor facilones, casi siempre a base de anacronismos: frases tipo "nunca te metas en una casa hecha de chuches", ametralladoras de aire 'retro', tocadiscos compuestos por rudimentarios elementos a pesar de su ambientación de época, etc. Pero su juego de reinterpretación de historia clásica fracasa por déficit imaginativo, y el resultado final está más cerca de la decepcionante Van Helsing, que –por poner un ejemplo– de El secreto de los hermanos Grimm, que al menos componía una atmósfera sugerente. Por supuesto carece de la magia de Blancanieves, de Pablo Berger. Su competente reparto se esfuerza por sacar adelante el film, tanto la pareja protagonista, Jeremy Renner y Gemma Arterton, como los secundarios, suficientemente potentes, sobre todo Peter Stormare o Famke Janssen. Pero poco pueden hacer los actores con unos personajes excesivamente planos, y unos diálogos pueriles.

4/10
Ida

2013 | Ida

La Polonia comunista de comienzos de los 60. Anna es una joven huérfana criada en un convento, que se prepara para hacer sus votos como monja. Pero la madre superiora, para que haga su entrega con libertad, desea que antes salga al mundo y conozca a su tía Wanda, que no quiso hacerse cargo de ella cuando era pequeña. Descubrirá que su verdadero nombre es Ida, que ambas son judías, y que sus padres murieron en circunstancias trágicas durante la guerra, en los años de la ocupación nazi. Comienza entonces un viaje de descubrimiento no exento de amargura, en que las peores acciones de que es capaz el ser humano ponen a prueba su fe, al tiempo que estrecha lazos con su tía y saborea las mieles del amor entre hombre y mujer. Sobria y eficaz película de Pawel Pawlikowski, coescrita con Rebecca Lenkiewicz. Con líneas severas que encajan bien con la narración, y que hacen pensar en el cine nórdico de Ingmar Bergman y compañía, o más reciente en el tiempo, en La cinta blanca de Michael Haneke, sigue el clásico esquema de viaje del héroe ­–en este caso, heroína–, que tras diversos avatares ya no es el mismo, en el proceso ha madurado, se ha vuelto más sabio, más conocedor de la naturaleza humana. Sin aspavientos e histerismos, ni derroteros facilones, el film muestra las consecuencias en las personas de las tragedias producidas por las grandes tiranías del siglo XX, el nazismo y el comunismo. En tal sentido resulta muy interesante la relación entre Ida y Wanda –excelentes Agata Kuleska y, sobre todo, Agata Trzebuchowska–, donde contrasta la fe inocente de la protagonista con la piel dura de quien, instalada en el cinismo, se diría que no tiene ya una posible redención a su alcance. A pesar de que el film es pesimista, y muestra la terrible soledad del ser humano –llama la atención que Anna-Ida no tenga un interlocutor con quien compartir sus anhelos y dudas, ya sea un confesor, la madre superiora, su tía, alguien en definitiva, sólo queda Dios, pero un Dios silencioso, al que sólo cabe rendirse aunque aparentemente no responda–, muestra una poco habitual apertura a la trascendencia y un reconocimiento de que los horrores del mundo son consecuencia de la actuación libre de las personas, que se labran su propio destino, aunque puedan verse fuertemente condicionados por los avatares históricos.

6/10
Ellas (2012)

2012 | Elles

Anne, una periodista de la revista femenina Elle, felizmente casada y madre de dos hijos, prepara un reportaje sobre mujeres jóvenes que se pagan sus estudios ejerciendo la prostitución. Fuente primordial de información son para ella dos mujeres, una francesa de provincias y una polaca, que la sorprenden al mostrar una actitud en que se diría que su actividad no les afecta anímicamente, no al menos como su mente pequeñoburguesa había supuesto. Más bien es Anne la que parece trastornada, pues empieza a fantasear con los relatos de las dos jóvenes, y acaba cayéndose del guindo cuando descubre que las obsesiones sexuales pueden estar más cerca de lo que cree. Ellas (2012) es un curioso film de la directora polaca Malgorzata Szumowska, coproducción de su país, Francia y Alemania. De entrada su relato tiene interés, pues trata de indagar en una sórdida realidad social hacia la que con frecuencia se cierra los ojos, sobre todo a la hora de tomar medidas para atajar el problema, que afecta tanto a prostitutas -que lejos del cliché habitual, aquí son jovencitas “normales” que sólo quieren resolver sus dificultades económicas- como a clientes -en general, maridos aburridos que buscan algún incentivo para sus tristes vidas-. Pero la directora y coguionista, una vez planteada la cuestión, se vuelve reiterativa, no hace más que dar vueltas a lo mismo -conversaciones con las chicas, evocaciones de los encuentros con sus clientes, la imaginación dando vueltas mientras escribe y habla por teléfono...-, con cargantes escenas de sexo. Las actrices de Ellas (2012), empezando por Juliette Binoche, están bien, aunque desaprovechadas, algo obvio en el caso de la veterana Krystyna Janda, con un papelito que se diría concebido solo para incluirla en los títulos de crédito. El plano familiar que cierra el film es demoledor en su pesimismo acerca de la condición humana.

3/10
La mujer del quinto

2011 | La femme du Vème

El escritor norteamericano Tom Ricks viaja a París en un intento desesperado por recuperar el amor de su mujer y de su hija. Pero las cosas no marchan según lo previsto y Ricks se ve obligado a hospedarse en una turbia pensión en los suburbios de la ciudad, teniendo que trabajar como vigilante nocturno para subsistir. Entonces entra en su vida Margit, bella y misteriosa, y parece que las cosas empiezan a mejorar, pero la intensidad y la pasión que los une serán los elementos desencadenantes de una serie de inexplicables acontecimientos... como si un oscuro poder se fuera apoderando de él.

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