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Biografía

Rupert Gregson-Williams

Rupert Gregson-Williams

Rupert Gregson-Williams

Filmografía
Abominable

2019 | Abominable

Yi es una adolescente china que vive en Shanghai algo despegada de su madre y su abuela, que la quieren mucho, la muerte del padre la ha vuelto introspectiva, y ya no toca el violín, algo que le encantaba a su progenitor. Lo único que la mantiene ocupada es la asunción de múltiples trabajos temporales en vacaciones, con idea de algún día haber ahorrado bastante dinero para emprender un viaje por los maravillosos paisajes de su enorme país. Tal proyecto podría conocer un adelanto inesperado, pues de un laboratorio clandestino se escapa Everest, una cría de yeti que había sido capturada por la doctora Zara, a instancias del anciano millonario Burnish. Yi le esconde primero, y luego decide ayudarle a volver con los suyos en el monte Everest, en el Himalaya, aventura para la que contará con la ayuda de sus primos Jin, un guaperas algo presumido, y el pequeño Peng, un niño apasionado del baloncesto, y que logra una conexión muy especial con Everest. Seguramente la mejor de las películas recientes de animación sobre el abominable hombre de las nieves o yeti, Smallfoot y Mr. Link: El origen perdido eran bastante decepcionantes. Dirige y firma el guión una mujer, Jill Culton, que mejora tras su debut en la dirección con Colegas en el bosque, donde estaba acreditada como codirectora, y que seguramente para el yeti se ha inspirado en Monstruos S.A., película cuyo argumento original era suyo y de otros colegas de Pixar. Funciona bien la idea de que la vuelta a casa de Everest, supone también, de algún modo, la de Yi a la suya. Aunque la trama de esta producción de DreamWorks no es perfecta –una vez puestas las bases, lo que es el viaje resulta un tanto previsible–, introduce ideas muy interesantes para sus potenciales jóvenes espectadores: la aceptación de la muerte de los seres queridos, la atención a los primos y hermanos, aunque sean de menor edad, el saber abrirse y contar lo que te pasa, la vanidad sobre el aspecto físico o la presencia en redes sociales, la mala praxis en la investigación científica, la belleza de la música... Quizá la parte fantástica se antoja algo postiza –el yeti tiene una conexión especial con la naturaleza, con su canto especial–, pero permite la introducción de escenas de acción vistosas, como aquella en que un campo florido se convierte en una suerte de océano con imponentes olas. Está muy conseguidos el desarrollo de los personajes y la animación, y conviven bien la acción trepidante, el humor y el punto de emoción para la lagrimita.

5/10
Terminal

2018 | Terminal

La Terminal es una estación de ferrocarril que ha quedado semiabandonada. En la cafetería trabaja una joven –llamada la "rubia de bote"– que sirve a los pocos clientes que campean por allí. Esta joven ha acudido a un jefe criminal para cerrar un acuerdo: quiere trabajar para él, y para eso está dispuesta a acabar con sus enemigos y, si falla, él podrá matarla. Un producto bastante singular e inclasificable, que da mucho menos de lo que promete. El ambiente siempre nocturno, neones por doquier, colores saturados, etc. compone una puesta en escena bastante artificial que se incrementa con un argumento confuso, poco claro en cuanto a las motivaciones de cada personaje: la joven rubia, dos asesinos a sueldo, un profesor con una enfermedad pulmonar, un encargado de mantenimiento, dos ladronzuelos... El director y guionista Vaughn Stein, que debuta en el largometraje, incluye además largos parlamentos entre ellos que resultan poco esclarecedeores y agotan bastante. Lo mejor es sin duda la presencia de Margot Robbie, caracterizada como una 'femme fatale' de catálogo y bastante lunática pero que interpreta con mucho oficio su papel.

4/10
El alienista

2018 | The Alienist | Serie TV

Adaptación en forma de serie televisiva de la novela policíaca de intriga de Caleb Carr. Ambientada en el Nueva York de finales del siglo XIX, describe las investigaciones llevadas a cabo por el doctor alienista, experto en patologías mentales, Laszlo Kreizler, mente científica y racional, al que ayuda su buen amigo, más apasionado sentimental, John Moore, ilustrador en publicaciones como el New York Times. Ambos ponen el foco en unos truculentos crímenes, con repugnante puesta en escena, cuyas víctimas son prostitutos o simplemente chavales a los que les gusta ponerse ropa de mujer. Como personas de poder podrían haberse relacionado con las víctimas, de baja condición social, muchos agentes de la policía hacen la vista gorda. Pero Kreizler, asistido por Moore, y con el visto bueno del comisario Roosevelt, estudia lo ocurrido por su cuenta con ayuda de dos hermanos gemelos forenses, y con una secretaria de Roosevel, la única mujer que trabaja en el cuerpo de policía. Se trata sin duda de una producción ambiciosa, realizada con abundancia de medios, que recrea una Gran Manzana moralmente degradada, que hace pensar en Gangs of New York, o en la serie The Knick. El modelo de la pareja investigadora remite sin disimulos a Sherlock Holmes y el doctor Watson, aunque puestos al día con una invitación a la tolerancia en los gustos sexuales, y a la reprobación de los poderes fácticos o los eclesiásticos, encarnación del más rancio oscurantismo, o de la corrupción pura y dura. Mientras que lo desagradable de los crímenes, es una vuelta de tuerca a los clásicos de Jack el Destripador, pero acorde con el hiperrealismo contemporáneo, más en la línea del thriller nórdico o de títulos como El silencio de los corderos, con personajes sádicos y retorcidos. Entre los nombres que han intervenido en la serie, destacan los de cineastas ilustres, que ejercen de guionistas, Cary Fukunaga y John Sayles. También hay caras conocidas en el reparto, Daniel Brühl, Luke Evans, Dakota Fanning, aunque sus personajes resultan demasiado fríos y estirados, es difícil empatizar con ellos.

5/10
Aquaman

2018 | Aquaman

1985, Maine. Un farero encuentra a una mujer inconsciente arrastrada por las olas. Resultará ser Atlanna, princesa del reino submarino de Atlantis, que ha huido de un matrimonio no deseado. Con los años el amor entre el farero y la princesa les dará un hijo, Arthur. Treinta años después el rey de Atlantis, Orm, pretende reunir bajo su mando a todos los reinos submarinos, proclamarse Amo de los Océanos, y declarar la guerra al mundo terrestre. La princesa Mera, su prometida, solicitará entonces la ayuda de Arthur, el único ser que puede impedirlo. Primer largometraje que adapta las aventuras del personaje de Aquaman, que apareció por primera vez en los cómics de DC en 1941. Creado por Paul Norris y Mort Weisinger, más tarde el personaje protagonizaría sus propias historias en los años 50 y poco después se haría célebre al ser parte de la Liga de la justicia. Que el hábitat del superhéroe sea el acuático ha impedido sin duda durante muchos años un traslado convincente a la pantalla, algo que ahora es ampliamente posible gracias al dominio de los efectos especiales. Aquaman se une así a sus colegas de DC –Batman, Superman, Wonder Woman, El escuadrón suicida– para repartirse la taquilla comiquera con sus rivales de Marvel. Poco a poco las fuerzas se equilibran. El director James Wan, que hasta el momento había sobresalido en el género del terror (Saw, Expediente Warren, Insidious), aparca los sustos para ofrecer esta vez un espectáculo lleno de acción y fantasía, que da poco respiro durante las más de dos horas de metraje. Tras una leve presentación en la superficie, pronto seremos trasladados al fondo del mar en donde las conspiraciones y los enfrentamientos darán comienzo. La trama alternará entonces sin descanso escenarios terrestres –desierto del Sáhara, Sicilia– y acuáticos –Atlantis, Reino de la Fosa–, hasta la apoteósica batalla final en el fondo del océano. Quizá la primera parte del film sea la más floja, en donde se pasa rápidamente de un personaje a otro sin apenas detenernos, generando un prólogo submarino que es un batiburrillo ligero y poco claro. Los diferentes reinos del mar y sus reyes respectivos se muestran con simples brochazos e incluso los piratas de la primera escena no parecen poseer demasiada entidad. Pero el guión de David Leslie Johnson-McGoldrick y Will Beall se recompone correctamente al cabo de los minutos cuando la trama avanza por caminos más tradicionales, que retrotraen a las grandes obras épicas de la mitología: el héroe ha de cubrir varias etapas en la búsqueda del tridente de Atlan, una especie de vellocino de oro para cuya posesión hay que superar una serie de pruebas. Hay además elementos que recuerdan otros seres mitológicos, como la aparición del gigantesco Karathen, una especie de monstruoso Kraken imposible de abatir. Todo el film es un despliegue desmedido de efectos especiales. El estilo de éstos es poco realista, algo que ya podemos apreciar en la sorpresiva e inicial escena guerrera de Nicole Kidman, y que luego se constata especialmente en el ambiente submarino, en donde a ratos parece que estamos ante dibujos animados, tal es el juego de luminiscencias, reflejos de colores y cabriolas que las criaturas ejecutan en el medio líquido. Lamentablemente este aparato visual va en detrimento de la concepción de los personajes, que en general están muy pobremente perfilados. Por ejemplo, se echan de menos más escenas del entrenamiento infantil y juvenil del protagonista, de su crecimiento, de sus conflictos. Pero también ocurre eso con los demás personajes. Además, por si eso fuera poco, la espectacularidad de luces y relámpagos marinos es inversamente proporcional a la tensión y la intriga que provocan. Y también puede resultar agotador el enfrentamiento entre Orm y Aquaman, que recuerda la interminable batalla a puñetazos entre Superman y el general Zod en El hombre de acero. Quizá por eso la mejor secuencia sea la persecución en Sicilia. La banda sonora, potentísima, está muy presente, e incluye algunas versiones de canciones modernillas que dan el pego, aunque entre todas ellas destaca el tema de los créditos "Everything I Need", de Skylar Grey. Entre tanta parafernalia técnica, lógicamente las interpretaciones tienen escaso recorrido, aunque es justo afirmar que Jason Momoa cumple con creces. Es un magnífico Aquaman, una mole de músculo con un punto de humor que en general cae bien, pese a que no es precisamente un actor shakespeareano. Nicole Kidman y Amber Heard, en sus más limitados papeles también hacen un correcto trabajo.

6/10
Wonder Woman

2017 | Wonder Woman

Traslación a la pantalla de Wonder Woman, el personaje de cómic creado por William M. Marston, a quien ya pudimos ver en Batman v Superman: El amanecer de la justicia, donde se congregaban unos cuantos superhéroes, pero que aquí deviene en protagonista absoluta. Por sus orígenes en la mitología griega, podríamos decir que es el equivalente de DC Comics a Thor, de la factoría Marvel, que se inspira en la mitología nórdica. Aunque aquí con el añadido elemento femenino y feminista, que convenientemente amplificado por el aparato de marketing de Warner, ha logrado una resonancia mediática y en la opinión pública sencillamente impresionante. Lo que tiene sentido, pues es una película sólida, en que la heroína desprende magnetismo y encanto –no es la Catwoman de Halle Berry, de triste memoria–, y en que la batuta de la dirección la maneja una mujer, Patty Jenkins, quien realmente no había vuelto a llamar la atención desde que filmara en 2003 Monster. La llegada a las manos de Diana Prince, en la actualidad, de una foto tomada durante la Primera Guerra Mundial, despierta los recuerdos de su infancia, cuando vivía en una isla rodeada de valientes guerreras, las amazonas, en paz y armonía, aunque siguiendo un severo entrenamiento para el combate, el dios de la guerra Ares, podía surgir en cualquier momento, insatisfecho por la decisión de Zeus de crear a los hombres. La ingenuidad de Diane comenzará a despertar al mundo real, cuando llega a la isla un hombre, el piloto estadounidense Steve Trevor, después de que su avión haya sido derribado. Tras él vienen pisándole los talones los alemanes. Y es que fuera de la isla el mundo está en guerra. Y Diane decidirá afrontar su destino, que piensa que no es otro que localizar a Ares y terminar de una vez para siempre con el horror de las masacres bélicas, dándole muerte con la espada matadioses. Pero puede que las cosas sean más complicadas de lo que se imagina. Lo primero que cabe destacar es un guión bien pergeñado por el televisivo Allan Heinberg, donde han aportado ideas también Jason Fuchs y Zack Snyder, y que bebe de los clásicos de aventuras, con cita expresa y obligada a Edgar Rice Burroughs. Es cierto que algunas escenas de lucha archetípicas, donde no faltan los rayos y centellas en el tramo final, pueden resultar cansinas, pero en general el ritmo es agilísimo, y se combina bien la acción, el drama, la denuncia del horror bélico, el suspense y la comedia romántica. Y los efectos son resultones, si se exceptúa el entorno de la isla donde la creación digital se nota en exceso, y se acepta que el relato mitológico puede tener ese aspecto cruce entre el videojuego y los títulos de crédito de la primera temporada de The Leftovers, sería una opción estética legítima. La trama viene atravesada por conceptos universales que cualquier espectador acepta con agrado, el amor que remueve todos los obstáculos, la necesidad de creer, el lado oscuro del ser humano junto a las grandes obras que es capaz de realizar, incluido el sacrificio.  A la vez se sabe insertar con inteligencia el mensaje feminista, al ser Diana una especie de "extraterrestre" en la sociedad en la que de pronto aterriza, el Londres de la Primera Guerra Mundial para empezar a entonarse, ella puede afirmar su independencia y personalidad en un mundo dominado por los varones, sin que suene a cliché metido con calzador. Y en fin, aunque con medida que desea no espantar a determinados espectadores, pero con clara intención, se muestra la extrañeza de Diana cuando Steve le explica las normas que definen el matrimonio, mientras ella afirma, en su erudición, que la mujer no necesita al hombre para el placer, sólo para la procreación. El reparto está muy bien escogido. Gal Gadot soporta bien el peso protagónico, da el tipo de mujer hermosa, madura y con acendrada personalidad, pero todavía con poco mundo, su visión maniquea del mundo va a ser puesta a prueba. Hay química con Chris Pine, el espía americano. Y luego hay toda una pléyade de secundarios, que funcionan bien: las amazonas Robin Wright y Connie Nielsen, la villana hispana Elena Anaya, y su jefe, el oficial alemán encarnado por Danny Huston, más el alto mando británico David Thewlis, la probable sufragista Lucy Davis, y el grupo de compañeros mercenarios de buen corazón y multiétnico que incluye a Saïd Taghmaoui, Ewen Bremner y Eugene Brave Rock.

6/10
The Crown (2ª temporada)

2017 | The Crown | Serie TV

Segunda entrega de la serie creada por Peter Morgan, que describe el reinado de Isabel II de Inglaterra, abarca el período histórico correspondiente a los dos primeros ministros que suceden a Winston Churchill, Anthony Eden y Harold Macmillan, o sea, el período entre 1955 y 1963. Lo que no impide la introducción de oportunos flash-backs que amplían el lienzo de esta inteligente mirada a la corona británica, en relación a un oscuro secreto del duque de Windsor en los años de la Segunda Guerra Mundial, y al período de formación en férrea disciplina en el internado escocés Gordonstoun de Felipe de Edimburgo. De nuevo Morgan demuestra ser un maestro en la creación de los diálogos de los personajes, llenos de contenido y emociones, y aprovecha bien las idas y venidas a las dependencias de la reina, las distintas audiencias. En los primeros episodios, da la impresión de que se quiere centrar la mirada en uno u otro personaje, y se echa en falta la fuerza arrolladora de algunos personajes de la primera temporada, en especial de Winston Churchill; además, hay que aceptar que Isabel II ha perdido la bisoñez a la hora de asumir tempranamente un reinado que no esperaba. Pero se van desarrollando temas de fondo de entidad, y la serie va creciendo paulatinamente hasta alcanzar verdadera estatura. Uno de esos temas, primordial, es el del matrimonio. En primer lugar el de Isabel y Felipe, donde el amor mutuo es indudable, pero las tiranteces y altibajos también asoman, por la sensación de escaso protagonismo de él, y el peso de su función real en ella, que obliga a veces mirar a otro lado, ejercer la diplomacia y sutiles formas de expresión para expresar lo que se lleva dentro. Gracias al magnífico trabajo de Claire Foy y Matt Smith, esto está muy bien planteado. Más problemática resulta la presentación de la vida sentimental de la princesa Margarita tras su traumática ruptura con Townsend, pues su nueva relación con el fotógrafo Tony Armstrong-Jones adolece de cierta languidez, y se presenta la vida bohemia y libertina de él con un erotismo de papel couché algo manido, muy de publicidad de perfume de lujo. Pero sirve para abordar distintas caras de la vida conyugal, en lo relativo a la mujer y al varón, lo que también incluye, con mayor brevedad, el divorcio de un íntimo amigo de Felipe, y la acidez que preside la relación de los Macmillan, Harold y Dorothy, o el matrimonio del presidente Kennedy. Otra cuestión importante es la necesidad que tiene la institución monárquica de adaptarse a los nuevos tiempos, que es tratada con fuerza usando un episodio auténtico en el capítulo "Marionettes", cuando el entonces barón Altrincham se atrevió a criticar abiertamente los discursos de Isabel II, poco pegados a la vida real de sus súbditos, y también al abordar el encuentro con John F. y Jackie Kennedy. Sobre los desafíos políticos, quizá se apuntan algunos problemas como la crisis del canal de Suez, o con las colonias de África afectadas por la guerra fría, pero quedan en un plano menor, quizá porque los primeros ministros en esta ocasión tienen menos fuerza dramática que un Churchill. Resultan especialmente valiosos los episodios dirigidos por Stephen Daldry, como el titulado “Paterfamilias”, en que traza un paralelismo entre la formación del príncipe Carlos y la que tuvo su padre Felipe, lo que sirve para tratar el tema de la educación, donde se hace necesario tratar de modo desigual a unos hijos que nunca son iguales. Se nota en el magnífico resultado que el director ha trabajado con buenos resultados antes con adolescentes, recuérdese que hablamos del director de Billy Elliot, Tan fuerte, tan cerca y Trash. Ladrones de esperanza.

9/10
La leyenda de Tarzán

2016 | The Legend of Tarzan

Hace mucho tiempo desde la llegada de Tarzán a la civilización y ahora vive una vida feliz en Londres junto a su esposa Jane. Pero aunque actualmente es Lord John Clayton III, uno más entre los ceremoniosos aristócratas ingleses, su pasado como “Rey de los monos” sigue muy vivo entre la sociedad. Por eso, su presencia en el Congo será solicitada por el rey belga como aliado para hacer prosperar el país. En realidad, se trata de un ardid con el que el lugarteniente del rey, el capitán Rom, pretende hacerse con unos valiosos diamantes a cambio de entregar a Tarzán a un antiguo enemigo. Tarzán es uno de esos personajes a los que el cine siempre recurre cada poco tiempo. Creado por Edgar Rice Burroughs ha contado con interpretaciones ya legendarias, la más recordada la de Johnny Weissmuller. Ahora, La leyenda de Tarzán vuelve a confirmar el tirón que tiene este personaje, criado entre los monos, capaz de entenderse con los animales y, sobre todo, dueño de un corazón íntegro que no ha sido corrompido por la civilización. Elementos, quizá, que nos remueven porque retrotraen al Jardín de Edén y tienen algo de una vida más auténtica y sencilla que ya sólo podemos anhelar. El guión de Adam Cozad y Craig Brewer acierta al ofrecer una historia novedosa, que imagina una especie de segunda parte de Greystoke, consistente en el retorno del héroe al hogar, la odisea a la selva –su Ítaca particular– de un hombre que en el mundo civilizado lo ha tenido todo: dinero, casa, relaciones y prestigio social. Y en su periplo, gracias a cuidados flashbacks, conocemos los hitos más relevantes de su pasado: su relación con los primates, su encuentro con Jane –luego convertida en esposa–, su amistad con los kubas y su rivalidad con la tribu del líder Mbonga. Por otra parte, se ha hablado de que el director David Yates salpica el film con detalles antirreligiosos. Es verdad. Ese rosario del que no se separa el indeseable Rom –“me lo regaló mi párroco”, dice– protagoniza burdas pero claras metáforas anticatólicas, como si fuera el arma secreta para someter a los pueblos, cual malvado amuleto del esclavismo. En todo caso, queda suficientemente claro que sería la cadena que ahoga a los inocentes y de la que habría que liberarse. Son muestras de la visión indigenista y simplona de un film, que por ende reivindica (aunque sin insistir, es cierto), la visión idílica de la vida natural –sexo y apareamiento son lo mismo–, que ve en el progreso de occidente el origen de todos los males que hay que combatir. Pero no todo lo ocupan estas cuestiones, porque La leyenda de Tarzán, hay que decirlo claramente, es ante todo una película de aventuras y una espectacular producción, visualmente asombrosa, con efectos especiales muy logrados, sobre todo en las imágenes con animales. Lo suyo es entretener, y vaya si lo hace, con escenas de gran impacto, como la de la lucha contra el hermano primate, o la de la brutal estampida final. No faltan momentos de humor y, claro está, guiños típicamente tarzanescos, como uso de las dianas como frenético medio de desplazarse, el clásico grito a voz en cuello o la presencia de elefantes y cocodrilos. Una vez metidos en harina, el ritmo no decae, pero la narración es ágil, no se aturulla, y como ya se ha comentado se insertan bien las imágenes del pasado para enriquecer el contenido. Ayuda también la resonante banda sonora de Rupert Gregson-Williams y el tema final interpretado por Hozier. Entre las interpretaciones quienes mejores funcionan son sin duda una guapísima Margot Robbie en su papel de Jane, que no tiene nada de damisela, y el carismático Samuel L. Jackson, cuyo personaje sirve para dar la visión norteamericana de los abusos del poder esclavista y además ofrece un contrapunto magnífico de hombre con los pies en la tierra (nunca mejor dicho) con respecto al poco expresivo Alexander Skarsgård, cuyo correcto Tarzán no dejará mucha huella. Tampoco lo hace esta vez Christoph Waltz, no porque no haga un eficaz trabajo, sino porque repite otra vez un personaje que ya le hemos visto encarnar demasiadas veces. Hasta la escena de la comida recuerda a su odioso Hans Landa de Malditos bastardos.

5/10
The Do-Over

2016 | The Do-Over

Dos viejos amigos cansados de sus mundanas vidas, se reencuentran en una reunión para celebrar los 25 años de su graduación en el instituto y deciden dar un vuelco a sus vidas y volver a empezar de cero. Tras fingir sus muertes y asumir nuevas identidades, ¿serán capaces de mejorar su vida esta segunda vez?

The Crown

2016 | The Crown | Serie TV

Una verdadera joya seriófila, manejada con mano firme por su creador, Peter Morgan, que se ha especializado en escribir guiones basados en personajes auténticos en títulos como El último rey de Escocia, Las hermanas Bolena, The Damned United, El desafío. Frost contra Nixon o Rush, aunque sin duda su libreto más conocido es el de La reina, por el que logró la nominación al Oscar. Y aquí justamente retoma al personaje protagonista de ese film, la reina Isabel II de Inglaterra, pero en su juventud, los primeros años de su reinado con las dificultades de adaptarse a su papel de monarca en un mundo cambiante y recién salido de la Segunda Guerra Mundial. En parte se inspira en su propia obra de teatro "The Audience", estructurada alrededor de las audiencias de la reina con sus diferentes primeros ministros. Llama la atención la solidez del entramado argumental, donde nada es simple o tópico, cada escena está escrita con mimo, las situaciones y los diálogos son de una inusitada brillantez, la introducción de algunos flash-backs con Isabel niña nunca son caprichosos. Y se recogen con rigor los hechos históricos, los últimos años del reinado de Jorge VI, con una enfermedad cuya gravedad oculta a los más allegados, el matrimonio por amor de Isabel con Felipe de Edimburgo, el acceso al trono de la inexperta Isabel, y cómo debe aprender sobre la marcha su papel, poner en práctica lo que conoce en teoría y más. Están recogias, por supuesto, las relaciones con el primer ministro Winston Churchill, casi octogenario, y que viene a despachar con ella semanalmente. A lo largo de diez capítulos, servidos por grandes directores, empezando por Stephen Daldry, se despliegan muchos temas de enorme calado. Por supuesto el significado de la Corona, y su capacidad aglutinadora de un pueblo y un imperio, junto a un encorsetamiento que puede ser frustrante y anulador de la propia personalidad. Se habla de sentido del deber y de sacrificio, de la capacidad para estar a la altura de un puesto de grandísima responsabilidad, pero en cuyo desempeño se puede infligir heridas a los seres más queridos, además de que toca lidiar con políticos que por la bisoñez y el hecho de ser mujer, la miran con condescendencia. Se juega al paralelismo de los dos hermanos –Jorge VI obligado a reinar ante la abdicación de su hermano Eduardo VIII, que prefiere seguir ser fiel a su amor plebeyo, Wallis Simpson– con las dos hermanas, hijas de Jorge, Bertie, con una princesa Margarita enamorada del antiguo caballerizo de su padre, el famoso capitán Townsend, un hombre divorciado. Y también hay espacio para los nuevos tiempos, hay moldes que resulta necesario romper, aunque las tradiciones sean importantes y puedan tener cientos de años de historia. Los ancianos decrépitos deben ceder el testigo a los jóvenes, aunque sea necesario reconocer en algunos casos, Churchill, su servicio extraordinario a la nación. El pueblo debería poder ver la coronación de su reina por televisión, aunque alguno piense que eso vulgariza una función sagrada. En fin, los temas están trenzados maravillosamente, labor de orfebrería de guión, con las vicisitudes de las personas, que son de carne y hueso, y cuyos problemas implican al espectador. Se puede sugerir que el colonialismo debe terminar, o que con la contaminación es un problema auténtico. Todo con un esfuerzo de producción formidable: reconstrucción de la época, dirección artística, vestuario, fotografía, maquillaje, una banda sonora soberbia de Hans Zimmer y Rupert Gregson-Williams... Los actores están muy bien escogidos, no hay personaje pequeño, ninguno es una caricatura, de todos puedes entender sus razones, desde un secretario de la reina a un ministro. Resulta obligado destacar las interpretaciones de John Lithgow, colosal Winston Churchill, increíble todo lo relativo a su retrato pictórico, y de Claire Foy, que sabe dar a su reina una sabia mezcla de fragilidad, sensatez, buena voluntad, carácter...

9/10
Hasta el último hombre

2016 | Hacksaw Ridge

Una película asombrosa, que vuelve a demostrar que Mel Gibson es un cineasta genial, capaz de elevar una historia interesante a la categoría de obra maestra fílmica sin paliativos, verdaderamente él cumple con la regla de las 3 "E", que dice haber escuchado y tener en cuenta: un film debe ser Entretenido, debe mostrar una vertiente Educativa, y, ya es lo máximo, debe Elevar el espíritu del espectador, divisas tenidas muy en cuenta en Hasta el último hombre. Como hizo en Braveheart y en La Pasión de Cristo, parte de hechos reales, aquí con la ventaja adicional de que existen testimonios escritos y filmados de los protagonistas de su historia, de hecho la película concluye con algunos de estos últimos. El film cuenta la asombrosa historia de Desmond Doss (1919-2006), un joven de Virginia que desea servir en el ejército de su país tras el ataque japonés a Pearl Harbour, y la consiguiente declaración de guerra. Pero, objetor de conciencia y hombre de fe, cristiano adventista del séptimo día, se ha prometido en presencia de Dios no tocar un arma, él servirá como médico y pondrá los medios para salvar vidas. Semejante postura se topa con la incomprensión de compañeros y superiores, que la confunden con locura, cobardía, fanatismo o una mezcla de todo eso. Pero él se mantendrá fiel a sus convicciones y finalmente destinado en Okinawa dará prueba de un valor y entrega a los demás desarmante. El guión de esta poderosa historia lo han urdido dos hombres que ya antes han escrito historias inspiradoras con componente bélico: Robert Schenkkan en la miniserie The Pacific, con el mismo escenario de guerra, y Andrew Knight en El maestro del agua. Su libreto es sólido. En el primer tramo, componiendo el background de Desmond antes de su alistamiento, su vida alegre y sencilla, su enamoramiento, el trauma del padre veterano de la Gran Guerra, cuyas secuelas han influido en toda la familia. Luego con la peripecia de su preparación militar en un cuartel, con la incomprensión que suscita su determinación de no tocar un fusil. Y finalmente en Okinawa, la guerra pura y dura, donde su fe y la entrega incondicional en su trabajo se desvelan de modo heroico. La película de Gibson no puede ser más oportuna en un momento histórico en que un derecho que parecía pacíficamente aceptado, el de que nadie debería ser obligado a hacer algo que repugne a su conciencia, empieza a conocer trabas y a ser puesto en entredicho, porque supuestamente sería un estorbo para otros. La cuestión está muy bien desarrollada y es básica en un personaje muy bien perfilado, y al que da vida de modo maravilloso Andrew Garfield: nos creemos su entereza, donde la fe es primordial, da pruebas de humanidad, no es de piedra, tiene sentido del humor, y la subtrama romántica con una encantadora Teresa Palmer tiene la virtud de convertir en agradabilísimo lo que en diferentes manos habría sido decididamente ñoño. Las escenas bélicas están muy bien concebidas y resultan comprensibles para el espectador, a diferencia de otros filmes, donde todo es confuso, y la excusa facilona y cómoda es, "ya se sabe, la guerra es así". Así que entendemos el objetivo de una acción, el desplazamiento de los soldados, los obstáculos, el recurso a la artillería... En la línea de sus anteriores filmes, Gibson se decanta por el hiperrealismo, violencia estilizada muy bien fotografiada, pero violencia, al mostrar todo el horror de la batalla en lo referente a heridas, mutilaciones, sangre y vísceras. De este modo, por contraste, queda más subrayado el hecho asombroso de cómo se puede ser heroico en la guerra sin disparar una sola bala, y ello sin pretender negar que los otros soldados también están cumpliendo su deber luchando contra los japoneses con las armas. La partitura musical de Rupert Gregson-Williams está inspirada, y no pretende imponerse al resto de los elementos de las distintas escenas, de modo que se puede disfrutar de una interpretación, o de la belleza de algunos planos, como aquellos a que dan pie los descendimientos de los soldados y del propio Desmond desde lo alto del Hacksaw Ridge. Todo el reparto está muy bien, hemos mencionado a Garfield y Palmer, pero los padres del protagonista (Rachel Griffiths y Hugo Weaving), más los distintos soldados (Vince Vaughn, Luke Bracey, Sam Worthington...) también están interpretados con mucho talento.

10/10
Superpoli en Las Vegas

2015 | Paul Blart: Mall Cop 2

El agente Paul Blart pasa por un mal momento. Su mujer le pide el divorcio después de seis días, su madre muere atropellada, su hija se hace mayor... Por eso recibe con gran alegría una invitación para asistir a la Convención Nacional de Agentes de Seguridad en un casino de Las Vegas. Allá irá con su hija dispuesto a pasar unos días inolvidables. Pero las cosas no serán tan tranquilas, porque pronto descubrirá que una banda criminal está desvalijando de obras de arte el casino donde se hospeda. Secuela de Paul Blart: Superpoli de centro comercial, esta vez dirigida por Andy Fickman (La montaña embrujada), especialista en películas familiares, y cuyo guión ha vuelto a ser escrito por el propio actor Kevin James, actor orondo y simpático que ha encontrado un hueco entre los humoristas de Hollywood. No es ésta sin embargo su mejor película. Toda la historia mantiene la simpleza de su predecesora, una trama criminal ligerita, inverosímiles escenas de acción y un humor blanco, cansino, dirigido a toda la familia. Gustará seguramente a los más jovencitos, pero la continua sucesión de gags tontorrones basados en las payasadas del protagonista, un pazguato de gran corazón, agotará un poquito a la mayoría del público pues cae a menudo en el simple ridículo. Alguna escena aislada tiene su gracia, como el enfrentamiento entre los criminales y la patética banda de agentes de seguridad, pero el resultado general de Superpoli en Las Vegas no alcanza la calidad esperada.

3/10
The Ridiculous 6

2015 | The Ridiculous 6

Tommy Stockburn, blanco que vive con los indios, parte en busca de su progenitor, forajido secuestrado por una banda con la que mantiene una deuda. Por el camino, Tommy descubrirá que tiene cinco hermanos, que querrán ayudarle en su cometido. La plataforma de emisión en streaming Netflix suele lograr buenas críticas con sus series (House of Cards), que revalidó con Beast of No Nation, de Cary Fukunaga, su primer largometraje creado especialmente para su estreno online. Pero se estrella del todo con el segundo, The Ridiculous 6, uno de los films más ridículos, valga la redundancia, de la carrera de Adam Sandler, que ha dejado muy atrás la calidad de El chico ideal, aquella cinta que al principio de su carrera hacía presagiar otra cosa. Aquí vuelve a ponerse a las órdenes del realizador de aquélla, Frank Coraci, que sin embargo en estos años ha perdido gas. Quizás por la aparición del veterano Nick Nolte, el único que logra mantener el tipo como padre del protagonista, The Ridiculous 6 empieza con cierta fuerza. Pero enseguida todo se va al traste por el abuso del humor escatológico (un numerito basado en las deposiciones de un burro da vergüenza ajena) y hasta machista (las mujeres de la tribu tienen nombres como Zorra Fumadora o Sin Sostén, ¡en la línea del cine de Antonio Ozores!). La acumulación de gags con poca chispa deriva en una sensación de que el metraje se alarga innecesariamente. En una línea que recuerda a las secuelas de Torrente, el protagonista, también productor y coautor del guión, cuenta con el apoyo de numerosos 'amiguetes', dispuestos a hacer el tonto, pero totalmente desaprovechados. Así, aparecen por la pantalla los conocidísimos Steve Buscemi, Danny Trejo, Steve Zahn, John Turturro, y Vanilla Ice, entre otros. En suma, un cocktail de humor y western más cercano a la desastrosa Mil maneras de morder el polvo que a la brillante Maverick.

3/10
Cuento de invierno (Winter's Tale)

2014 | Winter's Tale

Nueva York, principios del siglo XX. Peter Lake es un ladrón perseguido por un siniestro personaje llamado Pearly Soames, que no es otra cosa que un demonio que pretende vengarse de quien antaño fue uno de sus “socios”. Antes de marcharse de la ciudad, Peter entrará a robar en una suntuosa mansión y allí se enamorará de la bella Beverly Penn. Pero el destino de ese amor es trágico porque ella tiene tuberculosis y le queda poco tiempo de vida... Tras una exitosa carrera como guionista, en donde ha formado tándem con un peso pesado como Ron Howard, en películas de la talla de Una mente maravillosa o Cinderella Man, el neoyorquino Akiva Goldsman debuta en el largometraje con Cuento de invierno (Winter's Tale), después de haber hecho ya sus pinitos detrás de las cámaras en la serie Fringe. Para su puesta de largo en la gran pantalla ha elegido una historia difícil de manejar, que se adentra por vericuetos fantásticos y a la vez pretende mantener la verosimilitud de la trama, con acendrados acentos dramáticos, en torno a la lucha entre el bien y el mal, la perpetuidad del amor y la fuerza del destino. Basada en una novela de Mark Helprin, el mayor problema de Cuento de invierno (Winter's Tale) es la dificultad de digerir la enorme amalgama de elementos fantásticos en un escenario realista, el Nueva York actual y el de un siglo atrás. Quizá provengan del material previo, o quizá Goldsman haya incluido ideas propias, sea como fuere aquí la trama es especialmente confusa por exceso de ingredientes en el cóctel, que incluye desde tradiciones puramente religiosas, hasta concepciones mitológicas y mágicas, pasando por el ideal romántico de la fuerza inmortal del amor. Religión, magia, mitología, con una severa dosis de imaginería milagrosa a lo New Age es el ecléctico resultado. A veces estos elementos se muestran con sutileza, como ese estado de percepción en que la luz y sus reflejos ayudan a ver el mundo desde una nueva perspectiva, pero en otras ocasiones las cosas no funcionan tan fácilmente: verdaderamente es complicado aceptar la existencia de un caballo blanco con alas que aparece mágicamente sin explicación alguna. Y que se trate de un cuento no es suficiente. Dicho esto, está claro que lo que mejor funciona es la pura historia de amor de toda la vida, punto detonante del film. Por lo demás, lo más destacado de Cuento de invierno (Winter's Tale) es la lograda ambientación de la historia, sobre todo la de la época de principios del siglo XX, con un cuidadoso diseño de producción, así como el tono fotográfico de la película, que saca mucho partido a los colores grises del invierno. Y al margen de sus personajes, los actores están todos bien, con mención especial para un eficiente Colin Farrell (en su pose de sufridor) y la guapa jovencita Jessica Brown Findlay (Downton Abbey). Sin embargo es una pena constatar lo relegados que quedan en la trama actores de la talla de William Hurt o Jennifer Connelly.

4/10
Juntos y revueltos

2014 | Blended

Jim es un viudo con tres hijas. La mayor se está convirtiendo en una mujer y él no se da cuenta; la mediana vive traumatizada con la muerte de su madre y se comporta como si aún viviera; y la más pequeña es una dulzura. Lauren es una mujer separada que sufre constantemente las diabluras de sus dos hijos, uno en plena adolescencia hormonal y el otro hiperactivo desbocado. Jim y Lauren quedan en una cita a ciegas que es un verdadero desastre. Sin embargo, la casualidad quiere que ambas familias coincidan en unas vacaciones en la exótica Suráfrica. Tercera colaboración fílmico-amorosa entre Adam Sandler y Drew Barrymore, diez años después de sus 50 primeras citas y casi veinte años más tarde de uno de sus grandes éxitos, El chico ideal. Precisamente es el director de este último film, Frank Coraci, quien los reúne otra vez para que los dos actores vuelvan a demostrar su química, algo que no han perdido con los años. Coraci entrega una comedia romántica muy en su línea, con tema familiar, personas buenas de gran corazón y mucho amor verdadero, todo un poquito salpicado de aire modernillo, donde los guionistas Ivan Menchell y Clare Sera incluyen también gags cutres y picantes (con esos personajes del hombre maduro y la jovencita rubia ligerita de cascos). Aunque toda la trama se desarrolla por un itinerario muy mascado, el resultado no deja de ser medianamente agradable y aun emotivo por mucho que conozcamos el desenlace. Además de la pareja protagonista, cuya cita a ciegas –homenaje sin duda a su primer film– es realmente divertida, funciona en Juntos y revueltos la idea de fondo de que los niños necesitan un padre y de que las niñas necesitan una madre. Esta claro que la educación sin una de estas patas queda coja y el film ofrece divertidos momentos que ilustran el tema. Por el contrario, llegan a resultar muy cargantes las repetidas apariciones del surrealista grupo musical, con el cachitas graciosete que tiene muy poca gracia.

5/10
Agatha Raisin: La quiche mortífera

2014 | Agatha Raisin: The Quiche of Death

Agatha decide dejar Londres para irse a vivir a la tranquila aldea de Cotswolds de Carsely. Animada por sus vecinos, decide participar en las actividades locales. Todo se complicará para Agatha cuando se ve envuelta en un asesinato provocado por una quiche, especie de tarta. Ante esto, no dudará en utilizar sus habilidades para encontrar al asesino y hacer justicia. Película inglesa un tanto extraña, estrenada en televisión. Tiene escenas muy cómicas y otras que resultan un poco ridículas, pero que funcionan con la intención de parodiar los filmes de detectives. Está protagonizada por la actriz Ashley Jensen (Langosta).

4/10
Niños grandes 2

2013 | Grown Ups 2

Adam Sandler encabezó en 2010 el reparto de Niños grandes, en torno a un grupo de cinco amigos que pasan un fin de semana en un casa en el lago con sus familias. A pesar de su falta de calidad, obtuvo un inusitado éxito en las carteleras (recaudó más de 260 millones de dólares en todo el mundo), por su llamativo reparto, y también por su tirón entre el público familiar, necesitado de películas en las que estuvieran representados todos los grupos de edad. En Niños grandes 2, Lenny Feder ha optado por mudarse con su esposa y sus tres hijos a su pueblo. El último día de curso escolar, Lenny decide dar una fiesta en su casa para sus amigos y sus respectivas familias, pero la jornada será caótica, por culpa de diversos incidentes, como la llegada de un grupo de jóvenes juerguistas de carácter violento. En la secuela vuelve a sentarse en la silla de director Dennis Dugan, que tiene en su contra un lastre importante, cuenta con un guión mediocre que como ocurría en la primera parte, se limita a encadenar gags aislados. Se supone que Niños grandes 2 va dirigida a un público amplio, pero aún así su humor resulta excesivamente gamberro y disparatado. Adam Sandler sobreactúa, al igual que sus compañeros de reparto, de nuevo Kevin James, Chris Rock, Salma Hayek, Rob Schneider, Maria Bello y Steve Buscemi. Entre las nuevas incorporaciones de Niños grandes 2 destaca la presencia de Taylor Lautner, el hombre lobo de Crepúsculo, en un papel de universitario malintencionado, que apenas tiene gracia.

2/10
Desmadre de padre

2012 | That's My Boy

El joven Dony hace realidad el que se supone es el sueño de todo adolescente: acostarse con su profesora de mates. Pero les pillan y ella va a parar a la cárcel por corrupción de menores, con el añadido de que está esperando un hijo de su alumno. Pasan los años y con su celebridad venida a menos y lleno de deudas, Dony sigue siendo un desastre juerguista, mujeriego y bebedor de cervezas, que podría acabar entre rejas por un problema de impuestos. A no ser que recupere la relación con su hijo –que le dejó sin decir nada y se cambió de nombre en cuanto pudo–, de cuyo matrimonio y condición de broker de Wall Street se entera gracias a una revista. La idea es acudir a la boda, para estrechar lazos. Por empezar por algo positivo, diremos que el título español “Desmadre de padre” está muy logrado, más expresivo que el original “That’s My Boy”. Dicho esto tenemos una nueva comedieta zafia para lucimiento de Adam Sandler, donde bien podríamos decir que los barros de títulos como American Pie y Algo pasa con Mary trajeron estos lodazales. Chistes guarros a cuento del reencuentro entre padre e hijo –éste, el pasmado de Andy Samberg, que ha estado en otras joyas que juegan a banalizar el sexo y el amor, véanse los expresivos títulos de Dime con cuántos y Con derecho a roce–, donde no cabe tomarse en serio supuestas moralejas para mejorar en las relaciones paternofiliales, pues todo es un estúpido canto a la irresponsabilidad y al hedonismo. Por supuesto que Sean Anders, que antes había dirigido otra “joyita”, Sex Drive, logra arrancar alguna sonrisa con el guión del desconocido, por fortuna, David Caspe. Pero no basta para justificar la existencia de Desmadre de padre, un film decididamente “expendable” y mercenario, que juega con las hormonas del potencial espectador adolescente.

2/10
Veep

2012 | Veep | Serie TV

Ácida sátira de la política estadounidense a cuento de Selina Meyer, senadora que tuvo aspiraciones para convertirse en presidenta de los Estados Unidos, pero a la que ha tocado conformarse con la vicepresidencia. Desde esa posición trata de sacar adelante sus proyectos políticas, como una ley antifilibusterismo o la promoción del empleo limpio, pero tropieza con dificultades, en parte por un presidente al que nunca se nos muestra, pero que la ningunea con ocasión o sin ella. Armando Iannucci (In the Loop) demuestra talento a la hora de reírse del cinismo, postura demasiado frecuente en una dedicación profesional que supuestamente debía ser de servicio público. Encuentra en Julia Louis-Dreyfus a la actriz perfecta para soltar las frases rápidas y agudas de su personaje, una oportunista con hija adolescente y un ligue que podría durar poco. Alrededor pulula su equipo de ayudantes y el enlace con la Casa Blanca, que da pie a situaciones y apuros que producen inevitablemente la risa, como la visita a un establecimiento donde sirven helados de yogurt, para conectar con las personas corrientes. La crisis de un posible embarazo, y los dardos a los medios de comunicación, también dan mucho juego.

6/10
Peso pesado

2012 | Here Comes the Boom

Comedia concebida para el lucimiento de Kevin James, popular sobre todo en Estados Unidos, al que produce de nuevo Happy Madison, la compañía de su amiguete Adam Sandler. Todo queda en casa en Peso pesado, pues dirige Frank Coraci, responsable de El chico ideal y The Waterboy (El aguador), los primeros éxitos de Sandler. En Peso pesado, Kevin James interpreta a Scott Voss, profesor de biología necesitado urgentemente de dinero para salvar el programa de música del instituto, a punto de caer víctima de los recortes presupuestarios. Decide convertirse en luchador de artes marciales mixtas cuando se entera de que el que pierde el combate gana 10.000 dólares. Al mismo tiempo, trata de conquistar a una atractiva compañera de trabajo que le ha dado calabazas en repetidas ocasiones. Poco espacio concede Peso pesado para las sorpresas. Sigue el típico esquema del cine deportivo, con protagonista en pleno proceso de superación personal, salpicado de bromitas de corto alcance, aunque alguna eficaz. Tiene al menos un mínimo fondo en torno al sacrificio por los demás y el valor educativo de la música. Por otra parte, se agradece que se haya cuidado bastante el tono familiar, y Coraci, como ha demostrado anteriormente, es un director lo suficientemente solvente como para que el film funcione (sus secuencias de combates están bien rodadas). Además, dan más o menos el tipo Salma Hayek –en un papel de enfermera atractiva– y Kevin James, que vale como típico 'graciosete' pese a que no apunta maneras para muchos más registros.

4/10
Zooloco

2011 | Zookeeper

Griffin es guardián de un zoólogico, muy dedicado a los animales, que le adoran. En cambio, es desgraciado en amores, pues su declaración a la guapa Stephanie quedó en nada, ella consideraba que su trabajo era poca cosa. Pasado el tiempo, cuando Griffin pensaba haber olvidado a Stephanie ella reaparece con ocasión de la boda de su hermano. Éste empieza a tentarle para que deje su trabajo y trabaje en su concesionario de automóviles de lujo, donde ganaría mucho dinero. Los que no están de acuerdo son... ¡los animales del zoo!, que cuando no hay nadie delante utilizan su facultad de hablar como las personas. Se pondrá de acuerdo en ayudar a Griffin para que conquiste a su chica. Aunque queda la duda de si de verdad es su chica, pues la veterinaria del zoo, Kate, es la mar de maja. Comedia amable protagonizada por un especialista, Kevin James (Paul Blart: Superpoli de centro comercial), y dirigida por otro especialista, Frank Coraci (El chico ideal, Click). La peli es una tontadita bastante rutinaria y previsible, pero al menos evita la grosería -al menos en comparación con los baremos de otras pelis americanas del mismo corte-, y contiene algún gag gracioso a cuento de los animales parlanchines, sobre todo cuando Griffin se lleva a un gorila a cenar a un restaurante.

4/10
Jack y su gemela

2011 | Jack and Jill

Director de publicidad de éxito, felizmente casado, Jack llevaría una vida feliz de no ser porque todos los años va a verle por Acción de Gracias su hermana gemela Jill, empeñada en hacerle la vida imposible, y que vive en el otro extremo de los Estados Unidos. En su última visita Jill –que se siente sola tras la muerte de su madre– parece tener la intención de instalarse definitivamente con Jack. Como éste no la puede soportar, utilizará todas las artimañas que se le ocurran para espantarla. En busca de la risa a cualquier precio de sus incondicionales, Adam Sandler interpreta a los dos personajes principales de esta comedia, el protagonista y su gemela. Sigue así la tradición de otros cómicos que han hecho de mujer en el cine, como Paco Martínez Soria en La tía de Carlos, aunque el film de Sandler se parece mucho más a Norbit, donde Eddie Murphy –experto en travestismos y toda clase de conversiones– era el protagonista y también una monstruosa mujer con la que se casa. El propio Sandler es coguionista de esta cinta concebida para que dé rienda suelta a su histrionismo, y que está dirigida por su amigo Dennis Dugan, responsable de algunos de sus peores títulos, como Niños grandes y Os declaro marido y marido. Apenas tiene interés, salvo en último caso por los cameos de deportistas como Shaquille O'Neal y John McEnroe, y los actores Al Pacino, Johnny Depp y nada menos que el amiguete Santiago Segura.

3/10
Sígueme el rollo

2011 | Just Go with It

Danny Macabee es un cirujano plástico, ligón empedernido, que utiliza el truco de vivir un matrimonio desgraciado para tener relaciones fugaces con “mujeres cañón”. En una fiesta conoce a Palmer, una maestra guapísima, con la que quiere ir en serio. Pero se ve obligado a prolongar su mentira de que está casado, para lo cual va a contar con el apoyo de su fiel asistente Katherine, divorciada y con dos niños. Contará a Palmer que él se está divorciando, de modo que nada impide que se casen. Pero ella se empeña en conocer a su ex, de modo que las cosas se irán enredando inexorablemente. Remake de Flor de cactus, que a su vez adaptaba una obra de teatro francesa de Pierre Barillet y Jean-Pierre Grédy, donde el dentista original se convierte en cirujano plástico. Cuenta con actores muy dotados para la comedia, pues por este género son conocidos Jennifer Aniston y Adam Sandler, aunque las comparaciones pueden ser duras si se piensa que en el original se contaba con Ingrid Bergman y Walter Matthau. Menos popular, funciona el graciosete Nick Swardson, y Nicole Kidman es de esas actrices que borda cualquier cosa que le pongan por delante, de modo que su composición de arpía tiene gracia. En cambio, aparte de su función de “mujer cañón”, la modelo Brooklyn Decker no promete una gran carrera actoral. Como comedia amable, la peli tiene un pase a cambio de no exigir demasiado. Dennis Dugan, especializado en dirigir a Sandler ­–con él ha hecho, entre otras Niños grandes y Zohan: Licencia para peinar–, no es un director demasiado brillante, y algunos pasajes se prolongan demasiado, a la película le sobra metraje, y falta talento para resolver la madeja demasiado enredada. Hay algunas escenas logradas –las de la niña que quiere ser actriz; el primer encuentro de Danny, Palmer y Katherine; la atención a una oveja enferma; el concurso de hula–, pero también el recurso facilón a lo zafio, o el descaro poco ingenioso para mostrar lo macizas que están Decker y Aniston.

5/10
Niños grandes

2010 | Grown Ups

Han pasado 30 años desde que cinco chavales se convirtieran en campeones con su equipo de baloncesto. Su entrenador les aconsejó entonces que trataran de llevar una vida de la que se sintieran orgullosos, para que cuando el pitido final de su existencia sonara, no se arrepintieran de las decisiones tomadas. Dicho pitido final ha llegado para el entrenador, y los cinco muchachos ya crecidos y con sus respectivas familias, se reúnen en su pueblo natal para darle el último adiós. Nueva colaboración del director Dennis Dugan con Adam Sandler (Zohan: Licencia para peinar), que para el cineasta ha supuesto la consecución de uno de sus mejores trabajos –el listón no es que estuviera muy alto–. La película es una comedia ligera que sigue la línea de otros trabajos de Sandler como Spanglish –de calidad muy superior– en cuanto al carácter de cuento moral, presente durante toda la historia. Lenny (Adam Sandler) es el cabecilla del grupo. Es un exitoso representante en Hollywood pero su familia dista de ser perfecta. Él es un buen tipo y su mujer (Salma Hayek) también, pero se han convertido en unos pijos que han malcriado a sus hijos. Los restantes miembros del grupo también tienen cada uno sus propios defectos familiares. El quid de la película es conseguir que poco a poco se vayan dando cuenta de lo que está mal en sus vidas y sus familias para poder arreglarlo. Las buenas intenciones de la película no quedan diluidas en el tipo de humor empleado. Teniendo en cuenta lo que se lleva en Hollywood en las comedias actuales “Made in Judd Apatow”, ésta resulta más discreta. Aún así, hay bromas escatológicas y sexuales, sin que aparezca ninguna imagen subida de tono. También se utiliza mucho el humor basado en el clásico “slapstick”, que resulta muy eficaz y que tiene su culmen con la aparición del personaje de Steve Buscemi, quien provoca un torrente de carcajadas durante todo el tiempo que está en escena. Niños grandes es ante todo una película para mayores pues el contenido moral va dirigido a ellos. Aún así, los infantes no se irán de vacío ya que en la línea de grandes títulos actuales como Toy Story 3, esta película anima a los chavales a jugar al aire libre, a usar la imaginación y a comunicarse con las personas sin usar máquinas.

4/10
El atraco

2009 | The Maiden Heist

No existe el plan perfecto y menos aun cuando se trata de Charles, Roger y George. Tres guardias de seguridad de un museo, después de treinta años en contacto con las mismas obras de arte, han desarrollado un profundo vínculo emocional con ellas. Por eso, cuando el nuevo encargado del museo decide trasladarlas a un nuevo museo en Dinamarca, los tres tramarán un plan para robarlas y devolverlas a su lugar original.

Más allá de los sueños

2008 | Bedtime Stories

Skeeter trabaja como mantenedor de un hotel de lujo, perteneciente a un gran grupo. El dueño prometió al padre de Skeeter que un día éste dirigiría el hotel. Pero el tipo parece haber olvidado su promesa, y cuando anuncia un nuevo complejo hotelero, Skeeter es relegado, y se escoge en cambio a un impresentable como gerente. Mientras Wendy, la hermana de Skeeter, va a quedarse sin trabajo pues el ayuntamiento ha aprobado la demolición del colegio del que es directora. Mientras busca nuevo empleo, Wendy pide a Skeeter que se encargue de sus dos críos Barry y Violet; le ayuda en la tarea Jill, una vecina. Para tener entretenidos a los chicos, Skeeter les cuenta cuentos antes de acostarse, adaptando su situación del hotel a marcos fantásticos de la antigua Roma, la Edad Media, el lejano Oeste y las aún más lejanas galaxias. Para su sorpresa, algunas de las ideas que los chicos aportan a sus tramas se hacen realidad. De modo que pergeña un plan para que Barry y Violet imagen un final feliz para su plan de dirigir el nuevo hotel.Al tratarse de un film Disney, el director Adam Shankman adopta la línea contenida de títulos familiares como Un canguro superduro y Doce fuera de casa, y procura atar en corto al otras veces 'zafiete' Adam Sandler, que aunque apunta algún chiste en el filo de la navaja, se ciñe a lo que se espera de él. Hay que reconocer que hay un gran despliegue de producción, con buenos efectos especiales y algunas bromas divertidas, como el del camarero haciendo de intérprete galáctico de Skeeter. Así que el conjunto puede describirse como 'resultón'. No obstante se habría agradecido un mayor esfuerzo en el guión, donde muchos elementos son caprichosos, y no se explican suficientemente; los guionistas Matt Lopez y Tim Herlihy tal vez se agarrarán a la excusa de que, como en los cuentos de los niños, ellos se apuntan a la arbitrariedad. Pero no parece suficiente, por ejemplo, para relacionar la construcción del nuevo hotel con la demolición de la escuela, o para culpabilizar al protagonista de lo segundo, y resolver luego la cosa con un auténtico 'deus ex machina' sacado de la manga; tampoco la historia de amor es precisamente un prodigio de imaginación.

5/10
Zohan: Licencia para peinar

2008 | You Don't Mess with the Zohan

El cómico Adam Sandler ha protagonizado algún título interesante, como El chico ideal, Spanglish o En algún lugar de la memoria. Sin embargo, parece que se ha propuesto elevar progresivamente los niveles de falta de calidad de sus cintas. Tras la prescindible Yo os declaro marido y marido, Sandler da un paso más en argumentos disparatados con esta ‘tomadura de pelo’. que se pasa de rosca ‘un pelín’. Zohan Dvir es un agente contraterrorista israelí de élite, más eficaz que James Bond; una auténtica máquina de matar, capaz de resolver las misiones más arriesgadas. Pero en realidad, sueña con dejarlo todo y reconvertirse en peluquero, a pesar de que su padre se lo toma a chirigota, pues según sus propias palabras, piensa que es una profesión para afeminados. Tras un enfrentamiento con El Fantasma, un peligroso terrorista palestino, Zohan finge su propia muerte, para poder emigrar a Estados Unidos, donde consigue trabajo en la peluquería de Dalia, una atractiva palestina con problemas económicos. Allí, Zohan se gana a las maduras clientas porque es un estilista estupendo, pero también porque (hay que verlo para creerlo) remata sus servicios ofreciendo también otro tipo de servicios, sexuales. El punto de partida (James Bond se reconvierte en peluquero) es tan surrealista que podría haber dado lugar a una comedieta resultona. Sin embargo, lo que comienza con grandes dosis de zafiedad (Zohan en la playa deteniendo una pelota con el culo) aumenta progresivamente los niveles de grosería hasta extremos vergonzosos, a base de chistes sobre sexo, mujeres obesas, vello púbico, etc. o diálogos vergonzosos en los que Zohan, por ejemplo, elogia los atributos sexuales de las abuelillas que acuden al local. Tan graciosas deben parecerles estas bromas a Judd Apatow (Virgen a los 40) y al resto de guionistas que repiten los mismos clichés una y otra vez. Resultan especialmente de mal gusto sus golpes de humor en torno al conflicto árabe-israelí, lo que ha motivado que no se estrene en algún país árabe. Desafortunados momentos políticamente incorrectos sobre grupos terroristas, como las llamadas telefónicas de Rob Schneider a Hezbolá, dan al traste con las buenas intenciones de una de las subtramas, la historia de amor entre el protagonista israelí y la peluquera palestina, que podría haber derivado en un mensaje positivo sobre la posibilidad de alcanzar la paz. Resulta difícil salvar algo en este despropósito tan ‘casposo’, del que saldrán huyendo todos aquellos que no tengan ‘un pelo de tonto’. Pero salen adelante, por méritos propios, la atractiva actriz canadiense de origen marroquí Emmanuelle Chriqui –todo un descubrimiento, que en el futuro dará que hablar–, y el todoterreno John Turturro, que se merece papeles mejores que el de El Fantasma, pero que aún así logra mantener cierta dignidad contra viento y marea.

1/10
La boda de mi novia

2008 | Made of Honor

Típica película de lo que es ya un nutrido subapartado de las comedias románticas, el de los preparativos en torno a una boda. La película arranca en plena fiesta universitaria en los años 90, cuando el mujeriego Tom se dispone a meterse en la cama de su último ligue. ¡Horror y error! Se ha introducido en el lecho de Hannah, la joven que comparte habitación con esa novieta de quita y pon, y que le expulsa con cajas destempladas. No hay relación amorosa entre Tom y Hannah, pero sí una amistad duradera, que llega hasta la actualidad. Ella sabe cómo es su amigo Tom: alérgico al compromiso, que contempla el sexo como un pasatiempo, mientras que para disfrutar de compañía inteligente cuenta con Hannah. Hasta aquí, una situación cómoda para Tom. Pero... Tras un viaje profesional a Escocia, Hannah se presenta con una inesperada noticia: se ha comprometido en matrimonio con un joven de familia noble. Y le pide a Tom que sea... ¡su dama de honor! Tanto aprecia su amistad, que no importa que no sea chica. Es el momento en que Tom se da cuenta de lo idiota que ha sido durante tantos años, pues en realidad ama a Hannah y quisiera casarse con ella. Sabe que debe decírselo, pero deberá esperar al momento apropiado, y entretanto deberá comportarse como la perfecta dama de honor. O se tiene talento para la comedia, o no se tiene. La trama es la clásica de enredo, Patrick Dempsey y Michelle Monaghan tienen madera para el género... Así que la clave sería dar con el timing, la mezcla perfecta de sentimientos almibarados y divertidos gags. Pero Paul Weiland no da con la fórmula, se muestra bastante torpe. Es difícil decir si existe ya un pecado original en esta comedia, el convencional guión de Adam Sztykiel, Deborah Kaplan y Harry Elfont, con ideas tan absurdas y sin gracia como la del “damo” de honor, o si hay que ceder el honor del muy irregular resultado a Weiland, en cuyo currículo figuran algunos episodios de la serie televisiva Mr. Bean (se nota en algunos pasajes físicos del film, que funcionan más o menos) y la muy fallida secuela de Cowboys de ciudad El tesoro de Curly. El caso es que falta cohesión, se acumulan elementos perfectamente prescindibles y que una vez introducidos se desvanecen (los amigos de él, el cura), se acude a algún elemento zafiete (la broma clintonita, la despedida), y se juega la carta fácil del exotismo (Escocia). El típico suspense de cuándo se va a aclarar la situación tiene poca gracia, incluido el disparatado clímax en la capilla donde se celebra el casamiento. Quizá lo que funciona mejor, y no se explota hasta sus últimas consecuencias, es la complicidad femenina, el jijijí con las otras damas de honor, o las costumbres cazadoras y carnívoras del novio.

4/10
Os declaro marido y marido

2007 | I Now Pronounce You Chuck and Larry

Larry y Chuck son dos bomberos, que además de trabajar juntos, viven cerca el uno del otro y mantienen una gran amistad. Larry es un padre de familia que se quedó viudo, mientras que Chuck es un mujeriego que se resiste a sentar la cabeza. Cuando Chuck cae de una rampa que se desprende por accidente, Larry logra salvarle la vida. A cambio, Larry le pide un pequeño favor: firmar como si fuera su pareja gay en unos formularios, para sortear ciertos obstáculos administrativos en una póliza de seguro. Pero un revisor de la póliza sospecha que hay fraude, e inicia una exhaustiva investigación para comprobar si Chuck y Larry son  pareja. Éstos deciden apuntarse al registro de parejas de hecho en Canadá y fingir que viven juntos y están enamorados. Adam Sandler se pone a las órdenes de Dennis Dugan –que le dirigió en Un papá genial– en una alocada comedia. Le acompaña Kevin James, el patoso cliente de Will Smith, en Hitch: especialista en ligues, popular en Estados Unidos gracias a la televisión. En Salir del armario, una comedia menor del francés Francis Veber, un tipo fingía ser homosexual porque de esta forma su despido será considerado políticamente incorrecto. Tan sencillo planteamiento cumplía sus objetivos, y servía como crítica a la hipocresía social. Esta vez, el libreto ha pasado por cuatro guionistas, entre ellos Alexander Payne, el director de Entre copas, y sin embargo, no ha habido forma de que el punto de partida resulte creíble. ¿Es realmente necesario que los protagonistas se metan en un lío tan grande para que a los hijos de Larry no les falte dinero si éste muere en algún momento? ¿No es más fácil que Chuck cuide a los niños si le pasa algo a su amigo del alma? ¿Una agencia de seguros normal y corriente no le habría solucionado el tema? Como se puede suponer, se trata de una producción premeditadamente ligera, de corto alcance. Para darle un mínimo de fondo, incluye algún que otro apunte superficial sobre las consecuencias de una espiral de mentiras “inocentes”, que acaban generando efectos inesperados, y sobre la amistad. Con un guión un poco coherente y alguna secuencia ingeniosa, podría haber funcionado mínimamente. Pero Dennis Dugan se decanta por un tipo de humor cuartelero que sólo satisfacerá a un público muy poco exigente. Algunos momentos provocan vergüenza ajena, como cuando Adam Sandler aprovecha su supuesta homosexualidad para manosear a Jessica Biel, a años luz de la elegancia con la que Wilder trató secuencias similares en Con faldas y a lo loco.

2/10
Bee Movie

2007 | Bee Movie

Barry B. Benson es una abejilla muy simpática que después de graduarse en la universidad cae en la desilusión al comprender que su único futuro es fabricar miel en su colmena para la empresa Honex. Trabajo, trabajo y trabajo hasta la muerte. El bueno de Barry quiere probar algo más y decide entonces saltarse las reglas y escapar al exterior para conocer el mundo junto al escuadrón de polinizadores, los llamados Ases del Polen. Y se lo pasa fetén volando por la mismísima Nueva York. Pero, por cosas del destino, Barry se verá obligado a entablar relación con... ¡los humanos!, y especialmente con una florista muy guapa llamada Vanessa. Es entonces cuando el ingenuo de Barry se da cuenta de que los humanos llevan siglos robándoles la sustancia más dulce del mundo: la miel. Decidido a poner fin para siempre a tal atropello, el audaz insectillo emprende una acción muy atrevida: demandar a la raza humana por llevar cientos de años robando la miel, obligando a las abejas a trabajar en sus colmenas artificiales. El film ha sido dirigido por Steve Hickner (El príncipe de Egipto) y Simon J. Smith, y ha contado con las voces originales de Jerry Seinfeld (también guionista), Renée Zellweger y Matthew Broderick, entre otros. El acabado visual de los dibujos es impresionante, de un colorido y perfección técnica extraordinarios, lo que se aprecia especialmente en la bella escena de la salida de la colmena y el vuelo sobre el Central Park. Asimismo todas las facetas de los gestos humanos están perfectamente “recolectadas”, y lo cierto es que los dibujos de la televisiva y encantadora abeja Maya quedan ya muy lejos, como un recuerdo nostálgico. La historia tiene una clara dimensión ecológica y educativa, que al igual que la de El rey león habla del equilibrio natural y del ciclo de la vida. Además contiene secuencias de acción a raudales y muy buenos momentos para reír a carcajadas, como la presentación de los oficios a los que puede aspirar una abeja en la fábrica de miel o la divertida conversación con el mosquito "pasota". También resulta muy original la inclusión de personajes reales, como el cantante Sting, al que se le acusa de utilizar ese apodo ("sting" significa aguijón) sin permiso, o la enrabietada aparición de Ray Liotta en el juicio por comercializar la miel.

6/10
Click

2006 | Click

Michael es un arquitecto de gran proyección, que apenas consigue compaginar el trabajo con sus responsabilidades familiares. Un día acude a comprar un mando a distancia universal, y acaba adquiriendo un sofisticado aparato que le permite manejar su propia vida a su antojo: saltando capítulos, deteniéndola, avanzando rápido o rebobinando. El director Frank Coraci y el actor Adam Sandler empezaron con buen pie, colaborando juntos en la inteligente comedia El chico ideal. Pero después han ido bajando el nivel, con la fallida El aguador, y esta nueva comedia. El prometedor arranque va desembocando poco a poco en un desarrollo previsible –Capra lo bordó hace ya más de sesenta años– y, al margen de algunas divertidas excepciones, el film se diluye por culpa de una sucesión de chistes soeces o simplemente “tontarros”, que no llegan a funcionar. Lástima también que se desaproveche el trabajo de Kate Beckinsale, aquí convertida en simple comparsa. Sandler, eso sí, mantiene intactas sus dotes de comediante. Aunque nunca pierde el tono de comedia, a mitad del metraje se añaden elementos con cierta carga dramática, que resaltan la importancia de la familia, a veces relegada a un segundo plano frente a otras cosas que no son tan importantes como parecen. Entre los secundarios destaca la presencia de David Hasselhoff, legendario protagonista de Los vigilantes de la playa, que se ríe de sí mismo y de su imagen de chulito.

4/10
Vecinos invasores

2006 | Over the Hedge

Al llegar la primavera, Verne, la tortuga, despierta tras una larga hibernación, con el resto de animales de su pandilla. Descubren que un enorme seto les impide atravesar su hábitat natural. RJ, un mapache aventurero, les informa de que los humanos han construido allí una urbanización. Para Verne y los suyos la noticia supone una terrible desgracia, pues les va a resultar difícil encontrar provisiones para llenar la despensa. RJ les persuade para adentrarse en territorio de los hombres, en busca de alimentos, y les enseña trucos para hacerse con ellos rápidamente. Sus socios ignoran que RJ pretende quedarse con todo lo que almacenen para entregárselo a un oso con el que tiene cuentas pendientes, y que en caso de no pagar lo que le debe le hará pedazos. Nueva producción del astuto Jeffrey Katzenberg, al frente de DreamWorks. Sin llegar al nivel de Shrek, lo mejor de la casa en este ámbito, supera ampliamente a El espantatiburones, y Madagascar. El guión, basado en una tira cómica de Michael Fry y T. Lewis, acumula situaciones divertidas. Además, ofrece una divertida visión de los humanos desde el punto de vista animal, y ensalza la sinceridad, el valor del trabajo en equipo y la conservación de la naturaleza. Pero sobre todo, mantiene el mensaje del cómic original, que critica el consumismo desatado de la sociedad actual. “Es estupendo poder elegir en cualquier momento todo tipo de comida rápida, videojuegos o canales de televisión. Pero eso nos distrae de lo que cuenta en la vida, que debería estar centrada en la familia y los amigos”, comenta Tim Johnson, uno de los codirectores. Técnicamente impecable, los animadores se lucen con los pelos de los animales, o las púas de los erizos, y con las dinámicas secuencias de acción.

7/10
Amor + odio

2005 | Love + Hate

El conflicto de las emociones que surgen entre dos adolescentes. Adam, un chico inglés proveniente de una familia racista y Naseema una chica musulmana criada dentro de una familia muy protectora. Ambos se encuentran atrapados en un fuego cruzado entre la fe y el sentimiento, la tradición y el instinto, el amor y el odio.

Hotel Rwanda

2004 | Hotel Rwanda

Gracias a Dios, es una constante en la historia humana que en los momentos más terribles surgen también increíbles actos de heroísmo. Y eso da esperanza. Esta película habla de que los grandes males dan lugar a grandes bienes, y lo hace con una historia real, terrible e intensa, sucedida recientemente en África durante el genocidio de Ruanda. Paul Rusesabagina es un ciudadano ruandés, de la etnia hutu, que regenta el Mille Collines, uno de los hoteles más prestigiosos de Kigali, perteneciente a la línea aérea belga Sabena. En medio de una situación social muy inestable, Paul, un tipo de buena posición social, inteligente y honesto, trabaja con empeño por mantener el orden y la calidad del servicio en su hotel, aunque ello le cueste algún pequeño soborno con las corruptas autoridades del país. Mientras tanto, la ONU se encuentra en Ruanda para mediar en el convenio de paz entre hutus y tutsis. Pero la paz nunca se hará realidad, ya que tras el asesinato del presidente estallará una tremenda guerra civil que dará lugar a uno de los peores genocidios del siglo XX. Muy pronto Paul se da cuenta del peligro que corre su propia familia, ya que su mujer es tutsi. Una noche dan comienzo los asesinatos indiscriminados por las calles; familiares y vecinos son masacrados por antiguos colegas; los tutsis caen a cientos por los machetes de los hutus. El odio es atroz e irracional. Paul conseguirá llegar hasta su hotel con su familia y allí sabrá que la ONU se desentiende del problema, mientras miles de tutsis buscan refugio en su hotel. La cercanía de los acontecimientos juega a favor en una historia de la que la mayoría de los espectadores hemos sido testigos. El director Terry George hace que sintamos la impotencia ante el genocidio y que nos impliquemos en los acontecimientos, gracias a un guión preciso, que no decae en ningún momento y que no duda en criticar duramente a las ambiguas y cobardes potencias occidentales. Resultan impagables para el resultado final, las interpretaciones de Don Cheadle y Sophie Okonedo (nominados al Oscar), que transmiten una angustia impresionante y dan lugar a momentos de un patetismo difícil de igualar. La película evita caer en exhibicionismos macabros; eso sí, la brillante y sobrecogedora escena de la carretera del río vale por sí sola para quitarle a uno el sueño durante una semana.

7/10
Pasos en la sombra

2003 | Second Nature

Entretenido thriller televisivo, de planteamiento poco original, pero llevado con cierto oficio por el actor Alec Baldwin (La sombra), bajo la dirección del desconocido Ben Bolt (Mano de oro). Paul Kane es un hombre que se despierta de repente de un coma y toda su vida alrededor le parece irreal. Su mujer y su hija han muerto en un accidente de avión, y él también estuvo a punto de morir. pero hay muchos detalles nebulosos en su cabeza, hasta el punto de que duda de su propia identidad.

4/10
Un sueño para ella

2003 | What A Girl Wants

Daphne es una jovencita la mar de molona, que tiene la natural curiosidad por saber cómo es su padre, un tipo con quien su madre mantuvo un romance breve pero intenso. Así que coge el avión y se planta en Londres, donde averigua que su progenitor es todo un caballero, lord Henry Dashwood. Agradable comedieta, donde destaca sobre todo el buen hacer de Colin Firth, quien empezó a brillar a raíz de El diario de Bridget Jones.

4/10
Wanted

2003 | Crime Spree

Unos delincuentes callejeros franceses da un golpe y tienen la mala suerte de que el tipo al que roban es un capo de la mafia de Chicago. A partir de entonces su vida se convierte en una pesadilla, con la mafia y el FBI siguiéndoles los talones. Discreto thriller con algo de humor y que cuenta con un reparto de lujo, que salva el conjunto.

4/10
The Night We Called It a Day

2003 | The Night We Called It a Day

Comedia dramática inspirada en hechos reales, describe la reacción airada de la prensa a unos comentarios ofensivos de Frank Sinatra, cuando estaba en una gira de conciertos por Australia. Dennis Hopper se encarga de dar vida al divo y Melanie Griffith a su esposa, mientras que Portia de Rossi es la reportera agraviada

4/10
Funerarias S.A.

2002 | Plots with a View

Boris y Betty son dos seres timidillos, que se amaban secretamente en la adolescencia, pero que nunca reconocieron su amor mutuo. Veinte años después Betty vive un matrimonio infeliz, con un vividor que le engaña sin apenas disimulos. Mientras, Boris regenta una funeraria, el negocio familiar. La muerte de la suegra de Betty, una viaja bruja, propicia el reencuentro de los dos enamorados. Y se reaviva la vieja llama. Hasta el punto de que traman un plan: simularán la muerte de Betty, con velatorio incluido, para luego huir juntos y ser felices. Pero el macabro plan no es tan sencillo. Agradable comedia británica (aunque con reparto internacional), que sigue la estela de los viejos filmes de los estudios Ealing: humor elegante y nada estruendoso, y buenos actores constituyen la eficaz fórmula del film. Destaca Brenda Blethyn, una actriz que logró despuntar gracias a su papel de sufrida madre y esposa en Secretos y mentiras, de Mike Leigh.

4/10
La princesa de Sherwood

2001 | Princess of Thieves

Un guión ideado por Robin Lerner imagina la continuación de las aventuras del legendario Robin Hood. Al ser capturado éste por el príncipe Juan, su hija Gwyn le sucederá como señora de Sherwood e intentará mantener las hazañas de su padre. Entre otras cosas pedirá ayuda al príncipe Felipe, heredero de Ricardo Corazón de León, para retirar del trono a su malvado tío. Entretenido telefilm de aventuras que es recordado gracias a su protagonista, una muy jovencita Keira Knightley, mucho antes de ser reconocida como estrella de cine. Stephen Moyer (True Blood) es su compañero Felipe. Está entre lo mejor de su director, Peter Hewitt (Garfield).

5/10
Jack y las judías mágicas: la historia real

2001 | Jack and the Beanstalk: The Real Story | Serie TV

Jack Robinson descubre unos huesos de un gigante. Gracias a ellos comenzará a comprender la verdadera realidad del cuento de hadas que sucedió años atrás en su familia. Jack podrá entonces subsanar los errores de su antepasado. Miniserie televisiva de dos capítulos, dirigida para todos los públicos por Brian Henson (Los teleñecos en la isla del tesoro), que aporta una nueva versión del clásico "Jack y las judías mágicas". Llama la atención el nutrido y espléndido reparto de rostros conocidos.

6/10

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