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Biografía

Sarah Polley

Sarah Polley

41 años

Sarah Polley

Nació el 08 de Enero de 1979 en Toronto, Ontario, Canadá

Imposible vivir sin ella

30 Septiembre 2015

Sarah Polley canta, escribe, interpreta y dirige. Todo lo hace bien. Esta joven y bella actriz cuenta con una variada e interesante carrera cinematográfica. Su nombre está ligado al cine más íntimo original. Ha trabajado con directores de un gran nivel como Wim Wenders o Isabel Coixet. 

En su rostro ya se notan sus raíces canadienses así como sus capacidades artísticas dejan reconocer la sangre que corre por sus venas. Polley nació en Toronto, Canadá, en 1979 y es hija del actor británico Michael Polley y de la actriz y directora de casting Diane Polley. Sin embargo, siendo ya adulta, descubrió que su verdadero padre biológico era en realidad el productor cinematográfico Harry Gulkin. Empezó a formar parte del mundo de la televisión desde muy pequeña pero no conoció el éxito hasta que protagonizó la popular serie de la CBC Road to Avonlea (1990). Gracias a su papel la actriz se hizo famosa y se ganó el cariño de la prensa.

Tras siete años en el programa, Polley abandonaba el proyecto furiosa por la 'americanización' que había sufrido la serie después de que fuese comprada por el canal de Disney para su distribución en los Estados Unidos. Fue entonces cuando se centró en la política de izquierdas y trabajar en el nuevo partido democrático. Durante esta etapa de su vida realizó poca actividad en el cine, como por ejemplo su aparición en Las aventuras del Barón Munchausen (1988), del excéntrico Terry Gilliam. Tras varios años caracterizados por los enfrentamientos con Disney, la policía y el partido conservador, la actriz volvió a la interpretación con El dulce porvernir (1997), que cosechó buenas críticas en el Festival de Cine de Sundance.

Dos años después de su vuelta formó parte del reparto de EXistenZ, del siempre polémico David Cronenberg. En 1999 también protagonizó junto a Katie Holmes la comedia Viviendo sin límites. Fue un año después cuando Kathryn Bigelow, antes de hablar sobre cómo desactivar bombas en Irak en la película En tierra hostil (2009), rodó un thriller marítimo, El peso del agua, (2000), en el que Polley tuvo un papel secundario.

Mi vida sin mí (2003) supuso su primera colaboración con la directora española Isabel Coixet. Película muy interesante en la que la actriz interpreta el papel protagonista de Ann, una mujer con una existencia gris cuya vida cambia radicalmente tras un reconocimiento médico. Con Amanecer de los muertos (2004), remake con el mismo título que el clásico de terror y debut cinematográfico de Zack Snyder, Polley cambiaba su habitual registro dramático y personal. No se permitió descansar y un año después realizó uno de sus mejores trabajos interpretativos. Su rol protagonista en la íntima y excelente La vida secreta de las palabras recibió muy buenas críticas y tuvo una gran repercusión en su carrera. Coixet contó una vez más con la actriz para encarnar a uno de sus típicos personajes femeninos solitarios que arrastran un pasado que no les deja avanzar. Ese mismo año participó en Llamando a las puertas del cielo, film del veterano y multipremiado Wim Wenders.

En 2006 Polley decidió que la interpretación se le quedaba pequeña por lo que decidió dar el salto a la dirección. Rodó, también escribió el guión, el drama Lejos de ella. Su debut fue muy bien recibido y llegó a estar nominado al Oscar a Mejor Guión Adaptado. En 2011 dirigió Take This Waltz, que no obtuvo el mismo éxito que su antecesora; un año después se puso manos a la obra, nuevamente como guionista y directora, del documental Stories We Tell, una autobiografía de la propia actriz.

Uno de sus papeles más populares llegó en el 2009 con su trabajo en la extraña pero original Las vidas posibles de Mr. Nobody, película que mezcla drama y fantasía protagonizada por Jared Leto

Filmografía
Splice: Experimento mortal

2009 | Splice

Guillermo del Toro ha demostrado no sólo que es un realizador visualmente impactante, sino que tiene también una inmensa intuición como productor de títulos de calidad (El orfanato, Rabia). En esta ocasión apadrina un film de un cineasta canadiense de inmenso prestigio en el campo del cine fantástico, Vincenzo Natali, responsable de Cube y Cypher. Splice viene a ser la enésima reactualización de Frankenstein, con modificaciones en la trama que le dan la suficiente frescura como para que parezca una historia lo suficientemente nueva. Clive y Elsa son una pareja de brillantes bioquímicos que trabajan creando vida mediante ingeniería genética, para una corporación, mezclando ADN de diversas especies, entre ellas el ser humano. Aunque después de una presentación desastrosa, la empresa les insiste en que deben abandonar su proyecto, deciden continuar por su cuenta con la creación que tienen entre manos, un organismo femenino muy avanzado, al que llaman Dren. Natali demuestra una vez más que es un cineasta solvente, y sus imágenes recuerdan mucho también al cine de Del Toro. Es necesario mencionar el mérito que tiene la creación de la criatura, mezcla de maquillaje y efectos por ordenador, que la hacen de carne y hueso. No en vano, recibió el premio a los mejores efectos especiales en el Festival de Sitges. Funcionan sus críticas a la manipulación genética, y a la falta de ética en la ciencia, cuando están en juego intereses empresariales y el afán de notoriedad de los científicos. Los personajes principales resultan bastante creíbles, sobre todo porque están interpretados por dos grandes actores, Adrien Brody y Sarah Polley, casi siempre asociados al cine de autor. Sobre todo, consiguen hacer interesante su relación paterno-filial con la criatura que han creado después de que no han tenido hijos reales, dedicando su vida a su trabajo. Pero Splice acaba sorprendiendo mucho menos de lo que promete en su planteamiento, hasta el punto de que el final es mucho más previsible que el arranque. Introduce algunos segmentos morbosos, en una subtrama de perversión sexual poco sutil, que no acaba de funcionar tan bien como el resto de la película.

5/10
Las vidas posibles de Mr. Nobody

2009 | Mr. Nobody

Singular e inclasificable película del belga Jaco Van Dormael, con capacidad a partes iguales de fascinar e irritar al espectador, tan apabullante y extraño es el despliegue visual y narrativo de la cinta, deudor entre otros filmes de 2001: una odisea del espacio. Ya dio idea de su talento, en esta línea, en la estimable Toto, el héroe (1991). Se trata de una invitación a considerar las infinitas posibilidades que ofrece la vida, una elección u otra pueden llevar por caminos insospechados. Seguimos a Nemo Nobody, el último mortal de un mundo futurista donde los seres humanos ya no mueren, él es el último que seguirá ese camino. Pero hasta llegar a la ancianidad, su vida ha estado marcada por elecciones conscientes y accidentes fortuitos, hasta el punto de que no tiene muy claro cuál ha sido su verdadera existencia. En efecto, su infancia está marcada por la separación de sus padres, y la decisión de vivir con una u otro. En el primer caso conocerá a Anne, y tendrá un padrastro, conocerá a la mujer de su vida y la perderá; en el otro formará una familia con Elise, mujer depresiva... o no, sino que decidirá casarse con la primera chica que le invite a bailar. Lo que sorprende de la película de Van Dormael es su increíble dinamismo, la capacidad de proponer mecanismos narrativos distintos, contradictorios, extrañas piezas de un complejísimo puzzle. Nobody está bajo los efectos de la hipnosis, o tal vez está soñando, o en coma, o concediendo una entrevista, o agonizando en el fondo de un lago... Puede que viaje a Marte, o que se convierta en un vagabundo. El efecto “mariposa” puede cambiar su vida, pero al final, viene a decir el cineasta, lo importante es vivir, poco importa qué vida. Van Dormael apunta a que las certezas del hombre son pocas –si sabemos tan poco de la vida actual, ¿cómo podemos preguntarnos sobre la existencia de la otra vida, después de la muerte?, se interroga en cierto momento del metraje–, de modo que su propuesta, aunque estéticamente subyugante, no conduce a ninguna parte, se queda en nihilista ejercicio de estilo.

6/10
John Adams

2008 | John Adams | Serie TV

Valiosa serie histórica de HBO basada en la obra sobre John Adams de David McCullough, que mereció el Premio Pulitzer. Entre sus productores se encuentra Tom Hanks, actor que ha respaldado muchos proyectos sobre la historia de los Estados Unidos, como Hermanos de sangre y The Pacific. Recibió numerosos galardones, sobre todo en los Emmy y en los Globos de Oro. Sigue los primeros 50 años de los Estados Unidos a través de uno de sus protagonistas menos conocidos, John Adams, uno de los firmantes de la Declaración de Independencia, considerado con toda justicia padre fundador, y segundo presidente después del doble mandato de George Washington. La serie dirigida por Tom Hooper y escrita por Kirk Ellis presenta muchas virtudes, pero quizá la principal es su perfecto entrelazamiento entre los acontecimientos históricos y la peripecia personal de John Adams, lo que incluye la historia de amor, más de 50 años, con su esposa Abigail, y las satisfacciones, decepciones y sufrimientos deparados por sus cuatro hijos. Todo presentado con ajustado realismo y un formidable diseño de producción. Ha tenido la suerte Hooper de contar con un generoso presupuesto y con más de nueve horas para contar los hechos, pero eso no quita su mérito para pintar a un personaje con el que, evidentemente, simpatiza, pero del que también muestra sus limitaciones. Así, es muy interesante conocer su trayectoria inicial como abogado, en que asumió la impopular tarea de defender a los soldados británicos que dispararon a una muchedumbre soliviantada en la llamada matanza de Boston. La serie pinta a Adams como un verdadero patriota, una mente clara, y un hombre religioso y amante de su familia. Pero también aparece su falta de diplomacia para alcanzar los resultados deseados, cierta terquedad, y la dificultad de perdonar acciones que considera imperdonables. Si el trabajo de Paul Giamatti como Adams es formidable, no lo es menos de Laura Linney como mujer fuerte, que ha de soportar la separación de su esposo por largos períodos, y acometer difíciles decisiones para asegurar el bienestar de su prole. Sería prolijo mencionar al resto de un grandísimo reparto, pero quizá merece la pena destacar a David Morse como un George Washington como investido de aureola de héroe imprescindible de la revolución; a Stephen Dillane como un Thomas Jefferson decisivo en la redacción de la Declaración de Independencia, pero cuya adhesión a la causa de la Revolución francesa marca las distancias con Adams; y a Thomas Wilkinson como Benjamin Franklin, incomensurable como el político experimentado que ve con horror la falta de tacto de Adams en París. El trabajo de ambientación es increíble, con un hábil recurso de los efectos digitales, y el cuidado de los detalles más nimios en vestuario y decoración. También destaca la audacia de los numerosos encuadres inclinados, una forma muy visual de señalar los años convulsos en que se forja una nación recién nacida; y la épica partitura, que acompaña muy bien a las imágenes.

7/10
Llamando a las puertas del cielo

2005 | Don’t Come Knockin

Howard Spence, actor de westerns, en tiempos fue una celebridad, pero su vida estaba marcada por escándalos y líos de faldas. Ahora, ya cincuentón, tiene problemas con la bebida y sobrevive rodando subproductos de tres al cuarto. Después de una noche de juerga, se replanteará su vida. Decide abandonar el set donde rueda su último film, y parte en busca de su madre, a la que hace mucho que no ve. Ésta le revela una inesperada noticia. Resulta que Howard tiene un hijo cuya existencia desconocía por completo, fruto de uno de sus escarceos amorosos. Howard decide encontrarse con él. Wim Wenders se reencuentra con Sam Shepard, guionista de París, Texas. En esta ocasión, ambos se han encargado de escribir el guión, mientras que Shepard, que también es un excelente actor, interpreta al protagonista, un hombre en busca de su familia y de un sentido para su vida, como Travis, el personaje de Harry Dean Stanton en la citada París, Texas. Este nuevo trabajo recupera el tema de la soledad y la incomunicación y también transcurre por escenarios desérticos. Pero Wenders ya no está tan en forma como entonces, y acude a un tono excesivamente pretencioso. Sus personajes están peor construidos y sus escenas son menos brillantes. Estas pegas lastran un poco una película con fondo interesante, que recuerda en varios elementos a la muy superior Flores rotas, de Jim Jarmusch, también sobre un maduro 'donjuan' en busca del hijo cuya existencia ignoraba y de su propia redención. En cualquier caso, sin ser de lo mejor de Wenders, se sigue con interés y cuenta con un estupendo reparto.

6/10
La vida secreta de las palabras

2005 | The Secret Life of Words

Una plataforma petrolífera en medio del océano. Ha ocurrido un accidente. Uno de los trabajadores murió abrasado por el fuego, y su compañero de fatigas Josef, aparte de otras heridas, ha quedado temporalmente ciego. Una mujer, Hannah, enfermera, se desplaza en helicóptero para prestar auxilio al accidentado. Y allí pasarán los días, de agradable monotonía. Se diría que el tiempo se ha detenido en ese lugar en medio de ninguna parte, y esa paz sirve a Josef y Hannah para crear en sus almas un muy necesario clima de sosiego. Pues ambos arrastran un pasado que les pesa, y mucho. Magnífico film contemplativo de Isabel Coixet, rodado en inglés como otros de sus trabajos, los notables Cosas que nunca te dije y Mi vida sin mí. La directora afronta riesgos al tomarse su tiempo en pintar la vida cotidiana en la plataforma (un lugar que dio mucho juego a Lars Von Trier en Rompiendo las olas), los cuidados que requiere el enfermo, el esfuerzo que exige llegar a entender a otra persona cuando se ve incapaz de comunicar el estado de su alma. Y nos habla de cómo, en ese proceso que puede ser largo, se puede conectar con otra persona aunque uno de los cinco sentidos, la vista o el oído, estén ausentes. Una idea que no está nada mal en un mundo hiperacelerado y sensual, donde lo que no entra por los ojos parece que no exista. Como explica Coixet “la empatía, esa misteriosa capacidad de sentir como propios los dilemas del otro, sean éstos los que sean, que son capaces de desarrollar, consigue romper todos las muros –de silencio, de cinismo­– que hay entre ellos”. El dúo protagonista está sensacional. Tiene razón la directora al destacar “la ternura y sentido del humor insospechados” que Tim Robbins imprime a su personaje y la “capacidad de metamorfosis” de Sarah Polley que hace que su Hannah “pueda ser áspera y tierna a la vez, dulce y fuerte, arisca y encantadora”. Aunque su cocinero español es un personaje pequeñito, Javier Cámara lo dota de una humanidad sin par, le basta acompañar a la Polley, y con una inesperada dulzura se convierte en el amigo que todos querríamos tener. Y también Julie Christie sabe hacer auténtico su breve papel.

8/10
Beowulf & Grendel

2005 | Beowulf & Grendel

Al guerrero Beowulf le toca enfrentarse con Grendel, un sanguinario troll de instintos asesinos. El film adapta a los tiempos que corren el célebre poema épico anglosajón medieval. Con un reparto muy, pero que muy apañado, con el "fantasma" Gerard Butler, y excelente factura visual, el film ofrece buenas dosis de aventuras a cuento de cómo Beowulf, siempre al servicio del rey, lidera y guía a un ejército de guerreros cara a enfrentarse con el mítico monstruo. La sorpresa estriba en que resulta ser un tipo de carne y hueso que busca venganza, precisamente contra el rey al que con tanta devoción sirve Beowulf.

4/10
El despertar

2004 | The I Inside

Tras una experiencia próxima a la muerte, Simon Cable (Ryan Phillippe) se despierta en el hospital con amnesia. Se han borrado de su memoria los recuerdos de los dos últimos años de su vida, incluyendo los detalles de su boda, la muerte de su hermano y un accidente de coche que casi resulta fatal. Su médico, el Dr. Newman (Stephen Rea) intenta ayudarle a reconstruir los hechos. No resultará fácil, especialmente cuando su mujer, Anna (Piper Perabo), no sólo parece odiarle sino que cree firmemente que fue el responsable de la muerte de su hermano. Simon también descubre que ha estado manteniendo una relación con la misteriosa Clair (Sarah Polley). Un encuentro con una misteriosa figura enmascarada sirve para llevar a Simon dos años atrás en el tiempo y a otra estancia en el hospital. Ya no está en una habitación privada, no está casado y no existe un médico llamado Dr. Newman. Tan pronto como intenta aceptar el cambio de realidad se ve empujado de nuevo en el tiempo. La única conexión entre estos dos periodos en el hospital es la presencia un paciente llamado Travitt (Stephen Lang).

Amanecer de los muertos

2004 | Dawn Of The Dead

La enfermera Ana Clark es atacada en su casa por una niña zombie. Consigue escapar, pero descubre que en la calle reina el caos y que innumerables muertos vivientes siembran el pánico. Encuentra también algunos supervivientes: Kenneth es un oficial de policía negro; Michael, un joven vendedor de electrodomésticos; André es un tipo duro de la calle que protege a su esposa embarazada. El grupo se refugia en un centro comercial donde encuentran a otros humanos ocultos, con los que deben unir fuerzas para hacer frente a la horda que intentará ir a por ellos continuamente. Debut en el largometraje de Zack Snyder, un director publicitario de talento, a juzgar por la tajada que le saca en esta ocasión a un guión que en otras manos podría parecer trillado y vacío. Con sus impactantes imágenes, Snyder logra mantener el interés en una historia muy similar a la de cualquier película de zombies, que encima es un remake de una secuela. Se trata de una nueva versión de Zombie, la segunda parte de La noche de los muertos vivientes, que dirigió al igual que el original George A. Romero, que fue seguida de El día de los muertos, la tercera parte. A pesar de los excesos sangrientos al estilo “gore”, la cinta funciona por su oscura ambientación, su excelente reparto y la crítica al consumismo desmedido que se puede interpretar del hecho de que los personajes se queden atrapados en un centro comercial que pronto se revela como un inhóspito y desangelado lugar. También se puede ver como una metáfora de la actual sociedad estadounidense, unida ante el miedo por la amenaza exterior del terrorismo.

6/10
Mi vida sin mí

2003 | My Life Without Me

Ann. 23 años. Casada, con dos niños. Lleva una vida sencilla, sin grandes alardes. De hecho, vive en una caravana, en el jardín de la casa de su madre. A pesar de su juventud, una espada de Damocles pende sobre su cabeza. Los médicos han sido tajantes: le han anunciado que tiene un cáncer de útero; sólo le restan dos meses de vida. ¿Qué hacer en todo ese tiempo? La primera decisión de la joven, es no decir nada a sus seres queridos. No quiere que compartan su sufrimiento. Lo siguiente es hacer una lista con todas las cosas que, a su entender, merece la pena hacer en el poco tiempo que le queda. Isabel Coixet sigue transitando por esos terrenos intimistas en los que acostumbra, de personas necesitadas de amor, en un mundo demasiadas veces hostil. Y como hiciero en Cosas que nunca te dije, rueda en inglés, al más puro estilo del cine independiente norteamericano. Parece encontrarse la directora catalana más cómoda en esta atmósfera, que en esa Galicia rural y romántica en la que situó A los que aman. De nuevo rueda en inglés, y a través del personaje encarnado con poderío por Sarah Polley, nos habla de la angustia que la atenaza, y de su deseo de dejar algunas cosas bien atadas. Hay detalles entrañables que se ha propuesto (decir a las personas a las que ama, muchas veces, que las quiere; pensar en quién podría sustituirla cuando falte –¿será Leonor Watling?–, para que su familia no se quede sola) con otras sacadas de quicio (el tener una aventura con alguien distinto a su marido, por la sola razón de tener esa experiencia antes de morir, parece un pelín disparatado). El film, producido por Almodóvar, ha acaparado un buen puñado de nominaciones en los premios Goya.

7/10
No Such Thing

2001 | No Such Thing

Atípica película fantástica donde un monstruo vive completamente desencantado con la raza humana. No le gusta nada el punto al que ha llegado el hombre, por lo que mata a todo aquel que se le acerca. Una joven periodista se interesa por él e inicia una peculiar relación con él. Resulta francamente curioso ver a un monstruo en una historia de corte tan claramente existencialista. El desencanto de la criatura pretende hacer reflexionar al público sobre temas de rigurosa actualidad. Aún así, la película no alcanza el nivel deseado y su calidad deja que desear.

3/10
El peso del agua

2000 | The Weight of Water

La directora especializada en cine de acción Kathryn Bigelow (Le llaman Bodhi, Días extraños) narra dos relatos en uno. En el primero, actual, la joven periodista Jean, con un grupo de insustanciales amigos, investiga en la isla de Smuttynose un crimen ocurrido hace un siglo. El otro, como habrá adivinado el lector, es el que provocó el mencionado crimen. Jugando a los paralelismos, a que la historia está condenada a repetirse o algo así, Bigelow sirve un film de pasiones al que, paradójicamente, le falta algo de chispa. Aunque ella asegura que “tamizada por la historia contemporánea, la de época se hizo familiar y accesible. Mirar hacia el pasado ayuda a dar forma al presente e incluso al futuro.” El film cuenta con reparto de lujo: ese pedazo de actor llamado Sean Penn, acompañado de la modelo Elizabeth Hurley (que se dedica a lo que sabe, provocar) y de Catherine McCormack.

4/10
El perdón

2000 | The Claim

The Kingdom Come es un pequeño y alejado pueblo minero de las montañas de California. El jefe de la población es Dillon, un irlandés seco y duro, que mantiene el orden con justicia y mano firme. Los habitantes le respetan: en realidad fue él quien tiempo atrás levantó aquella población de la nada, tras obtener la propiedad de una mina. Pero al pueblo llegarán tres personas que acabarán con la vida rutinaria y acomodaticia de Dillon: un joven trabajador de la compañía Central Pacific que estudia la posibilidad de que el ferrocarril pase por allí, y dos mujeres, madre e hija, cuya historia está inevitablemente unida al origen del pueblo. Michael Winterbottom narra un drama sin concesiones, basado en una novela de Thomas Hardy, tan gélido como las nieves perpetuas que ambientan la película. Los errores del pasado quizá nunca se borren, quizá la huella que dejaron sea inmune al paso del tiempo. El corazón humano es reacio a la humillación del perdón, a pedirlo y a otorgarlo, pero como ya dejó claro Paul Thomas Anderson en su película Magnolia, esa humildad es en realidad lo que engrandece al ser humano. Winterbottom lo dice también a su manera, pero es tan implacable que resulta brutalmente amargo. El perdón es una película magníficamente interpretada, sobria y sórdida a un tiempo, sobre la que planea también el enfrentamiento entre el áspero mundo de los pioneros, capaces de dar la vida por una onza de oro, y el avance imparable del nuevo americano moderno, a veces pragmático hasta la insensibilidad.

6/10
eXistenZ

1999 | eXistenZ

Allegra es una innovadora creativa de videojuegos, que acaba de diseñar algo totalmente revolucionario: eXistenZ, un juego orgánico que se descarga en el sistema nervioso de los seres humanos, hasta el punto de que les introduce en un mundo donde es difícil distinguir qué es real y qué ficción. Cuando unos fanáticos tratan de asesinar a Allegra, ella no tiene más remedio que huir con ayuda de Ted, un vigilante jurado, al mundo imaginario inventado por ella. El canadiense David Cronenberg (La mosca (1986), Scanners, Videodrome, El almuerzo desnudo) firma un film coherente con su filmografía. Ambientes futuristas extraños, escenas repulsivas (atentos a la pistola de cartílagos, o al asqueroso metaflesh), violencia, sirven para configurar un raro universo, en el que las apariencias engañan. Cronenberg asegura: "Estoy convencido de que lo que la gente hace con los ordenadores y videojuegos es tratar de acercarse cada vez más al juego y fusionarse con él". Inquietante, ¿no? Pues para contarlo, el director ha contado con Jennifer Jason Leigh y Jude Law, éste candidato al Oscar por El talento de Mr. Ripley.

6/10
Viviendo sin límites

1999 | Go

Historias paralelas pero que guardan en común el derroche y los problemas. Ronna necesita dinero, Simon quiere ir a las Vegas y Amdam y Zack se meterán en un lío muy gordo.

El jardín colgante

1997 | The Hanging Garden

Un niño, gordo y tímido, se suicida colgándose en el jardín. 10 años después del desgraciado suceso, él (o quizá habría que decir, mejor, su fantasma) regresa en forma de hombre delgado y atractivo. Pronto descubre que, a pesar de su cambio exterior, las cosas en su familia siguen siendo como antes. Peculiar drama con ribetes mágicos e inquietantes, muestra del cine independiente made in USA.

4/10
El dulce porvenir

1997 | The Sweet Hereafter

Adaptación de una dura novela de Russell Banks, sobre las consecuencias del trágico accidente de un autobús escolar. El film toma como hilo conductor las visitas que un abogado hace a las familias de las víctimas, cara a reclamar una indemnización. Lo cual sirve al director canadiense de origen armenio Atom Egoyan para bucear en el sentido del dolor y en las relaciones humanas, subrayando la frecuente futilidad de buscar culpables en las desgracias que nos acontecen. Genial trabajo de Ian Holm.

7/10
Exótica

1994 | Exotica

Un inspector de impuestos solitario acude todas las noches a un club llamado Exótica, donde contempla la actuación de una joven bailarina. Con ella sustituye el vacío que ha dejado la trágica desaparición de su familia. El canadiense Atom Egoyan, autor de la imprescindible obra maestra El dulce porvenir, desarrolla en Exótica una compleja intriga psicológica en torno a un grupo de personajes obsesionados con el sexo. La puesta en escena es brillante, lo que consigue hacer interesante una historia muy sórdida protagonizada por complejos personajes. El realizador consigue resolver el desarrollo de forma inteligente.

2/10
Las aventuras del Barón Munchausen

1988 | The Adventures of Baron Munchausen

En plena invasión turca, un teatro representa 'Las aventuras del barón Münchausen'. En mitad de la obra aparece un caballero asegurando ser el mismísimo barón y anuncia que salvará al pueblo de los turcos, pero antes tendrá que recuperar a su antiguo ejército. La gente le toma por loco, a excepción de la pequeña Sally, la joven hija del director del teatro, que le ayudará en sus aventuras. En el camino se encontrará con personajes y mundos fantásticos. Cómica y fantasiosa cinta dirigida por Terry Gilliam (El rey pescador), llena de colorido visual y escenas increíbles. La película cuenta con los rostros de John Neville (El quinto elemento), Oliver Reed (Gladiator) y dos jovencitas Uma Thurman y Sarah Polley (Mi vida sin mí). Mérito tienen los distintos escenarios y la recreación de los viajes del protagonista, como cuando va a la luna o monta en un globo hecho con ropa interior.

5/10
Belleza mortal

1987 | Prettykill

Un detective (David Byrne) intenta localizar a un asesino en serie que está matando prostitutas, mientras que al mismo tiempo tiene que lidiar con los problemas mentales de su novia, que sufre doble personalidad. Pobre thriller sin tensión ni pretensión alguna.

2/10
Navidades mágicas

1985 | One Magic Christmas

Gracias a la fe de su pequeña hija Abbie y de la aparición de Gideon, su ángel de la guarda, una mujer llamada Ginny Grainger tendrá la oportunidad de recuperar la esperanza y redescubrir la alegría y el verdadero sentido de la Navidad, lo cual no se trata de acumular bienes materiales sino de valorar el amor de los demás. Bonito cuento navideño producido por Walt Disney, que enternecerá a la audiencia gracias a sus buenas dosis de humanidad y optimismo, que superará todas las dificultades. Cuenta con un elenco formidable para tal objetivo, encabezado por una estupenda Mary Steenburgen (antes de aparecer en Regreso al futuro III) y por su ángel Harry Dean Stanton.

6/10
Alias Grace

2017 | Alias Grace | Serie TV

Stories We Tell

2012 | Stories We Tell

Take This Waltz

2011 | Take This Waltz

Margot (Michelle Williams) vive un matrimonio donde la ilusión se ha enfriado, a pesar de sus esfuerzos por alimentar la pasión y las bromas con su marido (Seth Rogen), que escribe libros para cocinar el pollo. En cambio ha conocido en un viaje a un tipo que le hace cierto tilín, y que resulta ser su vecino. ¿Pero basta el aliciente de la novedad para romper un compromiso y lanzarse a una otra aventura? Cinco años después de Lejos de ella, la actriz canadiense Sarah Polley vuelve a entregar un drama algo deprimente en torno a las relaciones de pareja, aunque al menos se le agradece cierta honradez intelectual. Polley maneja bastante subtexto en su film -las novedades que no se detectan, la cocina única y exclusivamente con pollo, el alcoholismo de la cuñada, la letra de las canciones que suenan a lo largo del metraje...- que sirve para poner en sus justas dimensiones el dilema al que se enfrenta Margot. A veces la lucidez viene de quien no se espera, y la borracha que acusa "no se tapa un vacío con otro vacío" puede sonar desesperanzada, pero señala cómo a veces las cosas que se tienen, con lo bueno que hay en ellas, se echan a perder por dejarse guiar por la frivolidad y el puro sentimiento. Choca en la película lo impúdico, cierta escenas de desnudos que no vienen a cuento de nada, a no ser por la idea de querer mostrar a los personajes tal como son, sin tapujos. Curiosamente, los personajes son un poquito unidimensionales, especialmente el marido y el nuevo interés amoroso. La cinta va en la línea del cine independiente americano y de las películas de Isabel Coixet, como las que Polley hizo para la catalana, Mi vida sin mí y La vida secreta de las palabras, aunque con un empaque visual más aseadito, y quizá con menos de sustancia, aunque el tema propuesto sea de enorme interés.

5/10
Lejos de ella

2006 | Away from Her

La actriz canadiense Sarah Polley (La vida secreta de las palabras) debuta tras las cámaras en este largometraje, cuyo guión, también escrito por ella, adapta un relato corto de la novelista Alice Munro. Después de más de cuarenta años de matrimonio y de amorosa vida en común, Grant y Fiona deciden que ella ingrese en una residencia, debido a su enfermedad de Alzheimer. Pese a la enorme resistencia a llevarla allí, Grant acata la decisión de su mujer. Día a día irá a visitarla, y será testigo de cómo se distancia de él y establece nuevas relaciones. Drama duro, sobrio y un poquito deprimente. Se puede ver la influencia que han ejercido sobre Polley cineastas como Atom Egoyan o Isabel Coixet, con sus películas El dulce porvenir y Mi vida sin mí, interpretadas por ella. Aunque, a decir verdad, no se sabe si fue antes el huevo o la gallina, es decir, ¿es ese tipo de cine el que ha influido en Sarah Polley o más bien es la propia actriz la que siempre ha preferido esas historias dolientes, en donde el destino parece jugar con nuestras vidas, y en donde sólo brilla una esperanza leve, simplemente humana? De cualquier modo, al igual que en esos filmes, en Lejos de ella Sarah Polley ofrece una sencilla trama para hablar pausadamente de la muerte, de intentar ser feliz con el dolor de la separación y con la pena de la ausencia. Sin embargo, se echa de menos algo de la historia "anterior" del matrimonio, pues sólo se incoan ciertos episodios, y también cabe preguntarse por qué no hay hijos en un matrimonio tan unido... El ritmo lento, la estructura simple, el buscado acento lírico y la ambientación de la historia en los parajes nevados de Ontario no hacen sino acentuar la atmósfera de desolación que reina en el corazón de los personajes. Por lo demás, tanto Julie Christie como el desconocido Gordon Pinsent bordan su trabajo.

5/10
Stories We Tell

2012 | Stories We Tell

Take This Waltz

2011 | Take This Waltz

Margot (Michelle Williams) vive un matrimonio donde la ilusión se ha enfriado, a pesar de sus esfuerzos por alimentar la pasión y las bromas con su marido (Seth Rogen), que escribe libros para cocinar el pollo. En cambio ha conocido en un viaje a un tipo que le hace cierto tilín, y que resulta ser su vecino. ¿Pero basta el aliciente de la novedad para romper un compromiso y lanzarse a una otra aventura? Cinco años después de Lejos de ella, la actriz canadiense Sarah Polley vuelve a entregar un drama algo deprimente en torno a las relaciones de pareja, aunque al menos se le agradece cierta honradez intelectual. Polley maneja bastante subtexto en su film -las novedades que no se detectan, la cocina única y exclusivamente con pollo, el alcoholismo de la cuñada, la letra de las canciones que suenan a lo largo del metraje...- que sirve para poner en sus justas dimensiones el dilema al que se enfrenta Margot. A veces la lucidez viene de quien no se espera, y la borracha que acusa "no se tapa un vacío con otro vacío" puede sonar desesperanzada, pero señala cómo a veces las cosas que se tienen, con lo bueno que hay en ellas, se echan a perder por dejarse guiar por la frivolidad y el puro sentimiento. Choca en la película lo impúdico, cierta escenas de desnudos que no vienen a cuento de nada, a no ser por la idea de querer mostrar a los personajes tal como son, sin tapujos. Curiosamente, los personajes son un poquito unidimensionales, especialmente el marido y el nuevo interés amoroso. La cinta va en la línea del cine independiente americano y de las películas de Isabel Coixet, como las que Polley hizo para la catalana, Mi vida sin mí y La vida secreta de las palabras, aunque con un empaque visual más aseadito, y quizá con menos de sustancia, aunque el tema propuesto sea de enorme interés.

5/10
Lejos de ella

2006 | Away from Her

La actriz canadiense Sarah Polley (La vida secreta de las palabras) debuta tras las cámaras en este largometraje, cuyo guión, también escrito por ella, adapta un relato corto de la novelista Alice Munro. Después de más de cuarenta años de matrimonio y de amorosa vida en común, Grant y Fiona deciden que ella ingrese en una residencia, debido a su enfermedad de Alzheimer. Pese a la enorme resistencia a llevarla allí, Grant acata la decisión de su mujer. Día a día irá a visitarla, y será testigo de cómo se distancia de él y establece nuevas relaciones. Drama duro, sobrio y un poquito deprimente. Se puede ver la influencia que han ejercido sobre Polley cineastas como Atom Egoyan o Isabel Coixet, con sus películas El dulce porvenir y Mi vida sin mí, interpretadas por ella. Aunque, a decir verdad, no se sabe si fue antes el huevo o la gallina, es decir, ¿es ese tipo de cine el que ha influido en Sarah Polley o más bien es la propia actriz la que siempre ha preferido esas historias dolientes, en donde el destino parece jugar con nuestras vidas, y en donde sólo brilla una esperanza leve, simplemente humana? De cualquier modo, al igual que en esos filmes, en Lejos de ella Sarah Polley ofrece una sencilla trama para hablar pausadamente de la muerte, de intentar ser feliz con el dolor de la separación y con la pena de la ausencia. Sin embargo, se echa de menos algo de la historia "anterior" del matrimonio, pues sólo se incoan ciertos episodios, y también cabe preguntarse por qué no hay hijos en un matrimonio tan unido... El ritmo lento, la estructura simple, el buscado acento lírico y la ambientación de la historia en los parajes nevados de Ontario no hacen sino acentuar la atmósfera de desolación que reina en el corazón de los personajes. Por lo demás, tanto Julie Christie como el desconocido Gordon Pinsent bordan su trabajo.

5/10

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