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Biografía

Yorick Le Saux

Yorick Le Saux

Yorick Le Saux

Filmografía
Mujercitas

2019 | Little Women

“Mujercitas”, la novela de Louisa May Alcott, ha resistido de modo maravilloso el paso del tiempo. Lo demuestran las numerosas adaptaciones cinematográficas a las que ha dado lugar, incluida la que nos ocupa, de cuyo guion y dirección se ha ocupado una mujer, Greta Gerwig que confiesa una especial deuda de gratitud, su dedicación artística la debe en parte a la obra de Alcott. De hecho el film, que muestra a una Jo March mujer fuerte y escritora, reflejo de Alcott, también reverbera en la propia trayectoria de Gerwig. El espectador que dude en acometer el visionado de esta película debería renunciar a los prejuicios, tal vez alimentados por una palabra en desuso –nadie habla de “mujercitas” en sus conversaciones en los tiempos que corren–, que puede sonar a ñoñería, pero que en realidad es muy hermosa, pues alude a niñas, adolescentes, que se están convirtiendo en mujeres adultas que toman sus propias decisiones. Quizá uno de los momentos más tiernos de Mujercitas es aquel en que el señor March, recién regresado de la guerra, se refiere a sus hijas como “mis mujercitas”. La trama transcurre básicamente en dos tiempos que se alimentan e influyen reciprócamente. Por un lado tenemos a las hermanas March ya convertidas en una mujercitas, cada una viviendo su vida: Jo vive en Nueva York, desarrollando su talento literario con relatos para la prensa; Meg se ha casado con un maestro, y lleva una vida modesta con sus dos niños; Amy ha viajado a París con su tía solterona, buscando encontrar un buen partido matrimonial; y Beth ha quedado en el hogar familiar, debido a su frágil salud. Las vicisitudes en este marco temporal, se entrelazan con las del pasado, cuando las cuatro hermanas viven con su madre Marmee, pasando con alegría y paz las estrecheces y penurias que tocan, y compartiendo con los más necesitados lo poco que tienen, el padre está en el ejército, son los tiempos de la guerra de secesión; son momentos de crecer y forjar el carácter, de desarrollar su imaginación con obras de teatro compuestas por Jo, y de comenzar a interesarse por los chicos, empezando por Laurie, el nieto y único heredero del vecino señor Dashwood. En tiempos de empoderamiento y lucha por los derechos de la mujer, se advierte con claridad meridiana que Alcott se adelantó a su tiempo con esta obra donde son ellas las más fuertes. No hace falta forzar mucho el original para mostrar mujeres independientes, con ilusiones y metas que persiguen con denuedo, también reconociendo con realismo las limitaciones sociales. Pero quizá vale la pena subrayar cómo en tiempos en que en aras a objetivos profesionales y de tocar poder, muchas mujeres se dejan el alma en el camino, Gerwig recuerda las satisfacciones que ofrece una vida familiar plena, madres y hermanos a los que querer, la aventura de fundar un nuevo hogar: metas que pueden y deben ser compatibles con una carrera laboral, que no debería ser una losa que aplasta todo lo demás. Y también se habla de la importancia de la educación en virtudes, encantadora Marmie de Laura Dern, que tiene su contrapunto en su hermana solterona rica de Meryl Streep. La directora sabe plasmar en la pantalla el gozo grande de querer y ser querido incondicionalmente. Tiene mucho mérito que Gerwig vuelva a abordar una historia que tan gratos recuerdos ofrece a sus admiradores, y que lo haga sin rutina ni cansinismos, con mirada personal y fiel. Sus más de dos horas se pasan en un santiamén, pues la narración es agilísima, por su acertada estructura de guion, y una interpretaciones de ensueño, incluso de los personajes más secundarios, aquí la tentación es ofrecer la lista completa del reparto, y cantar las virtudes de todos, pero en fin, destaquemos quizá a Saoirse Ronan y Timothée Chalamet, por aquello de que repiten con la directora tras hacer Lady Bird. Además es preciosa la dirección artística, la fotografía, el vestuario y la banda sonora, obra del compositor del momento, Alexandre Desplat.

8/10
Dobles vidas

2018 | Doubles vies

"Todo debe cambiar, para que todo siga igual". La cita de Tomasi de Lampedusa en "El gatopardo" se ha convertido en algo cercano al cliché, se nos recuerda en Dobles vidas, pero recurrir con frecuencia a ella prueba su vigencia, y como se remacha en el film, viene como anillo al dedo, más en unas épocas que en otras. Y en tiempos de cambios tecnológicos, en que con facilidad tenemos cargando 3 ó 4 dispositivos electrónicos, y donde se discute si el libro en papel camina a su extinción, la cultura de lo gratis, y si los caminos de la ficción empiezan a encontrarse agotados, la frase viene sin duda al pelo. Porque a pesar de todo, los seres humanos no hemos cambiado tanto, seguimos buscando la felicidad, pero nos engañamos y engañamos a los otros, aunque a lo postre lo que anhelamos es el equilibrio, la paz, en algo que podamos llamar hogar y familia. Sorprende la capacidad de Olivier Assayas, director y guionista, para imbricar con naturalidad en su relato la reflexión, en forma de conversación continua entre los personajes, de adónde nos lleva la revolución tecnológica, con sus altibajos sentimentales y existenciales. Alain Danielson es el director de una editorial venerable, que se plantea cómo encarar un futuro digital que ya es presente. Está casado con una actriz, Selena, a la que cansa llevar ya tres temporadas actuando en una popular serie policíaca, y ambos tienen un niño. Uno de los autores de la casa, Léonard Spiegel, le ha entregado su última novela, como todas las anteriores con muchos elementos autobiográficos. Pero no acaba de convencerle. Léonard está con la jefa de prensa de un político, pero desde hace tiempo tiene una aventura con Selena. A su vez, Laure, la asesora en cuestiones digitales de Alain, es algo más que eso. En su particular coctelera, Assayas sabe introducir y agitar muchos elementos, y servir una bebida con sabor genuino. Somos capaces de empatizar con unos personajes humanos, del mundo intelectual, que disfrutan con las ficciones escritas o audiovisuales, pero que a la vez atraviesan crisis personales hondas, una suerte de aburrimiento vital de ir tirando, del que no hablan abiertamente. Es una suave angustia, a veces atemperada con algo parecido al amor, que pasaba antaño y que no cambia en tiempos digitales y de "fake news"; los engaños, políticos o personales, siempre han existido, y siempre existirán, nos dice el cineasta francés; como también el "mirar a otro lado", la aceptación de ser engañados, por miedo a que la confrontación genere una pérdida mayor de la que ya se padece. Por la película pululan muchos personajes, presentes en veladas de diverso corte, que sirven para crear esa atmósfera en que se habla de lo divino y de lo humano. Pero el peso recae sobre todo en las dos parejas protagonistas del adulterio, pasiva o activamente, con buenas interpretaciones de Guillaume Canet, Juliette Binoche, Christa Théret, Vincent Macaigne y Nora Hamzawi.

7/10
High Life

2018 | High Life

No, no es Stanley Kubrick, ya quisiéramos. Es la septuagenaria directora parisina Claire Denis, quien nos ofrece una película de ciencia ficción en inglés, que juega al despiste. Porque arranca con un astronauta reparando su nave espacial en el exterior, mientras tiene entretenida a su bebé en el interior de la nave, le habla y le ríe las gracias mientras trabaja, como orgulloso papá. Tiene que pasar casi media hora de metraje para que entendamos que Monte, que así se llama el astronauta, es uno de los supervivientes de una singular misión espacial para hacer experimentos de reproducción asistida, ir más allá del sistema solar, y hasta probar la gravitación de un agujero negro. Lo peculiar es que todos los viajeros espaciales eran presos y criminales, alguno incluso condenado a muerte, que han aceptado el trato de ser cobayas humanos en los citados experimentos. Les preside una doctora, también convicta, que debe presentar resultados diarios de su experimento, que el ordenador de abordo valida para concederles un día más de vida. De desarrollo irritantemente lento, pinta a un grupo variopinto de tipejos, algunos francamente desagradables, y otros que parecen incapaces de matar a una mosca. Con una antropología bastante pobre, Denis no nos ahorra pasajes escabrosos, como la máquina folladora, para tener un placer sexual que no está permitido obtener directamente interactuando con otros viajeros. Llama la atención como se filma con mirada condenatoria una violación, un hombre agrede a una mujer, pero el caso opuesto, el abuso que comete una mujer mientras duerme quien ha decidido vivir castamente, se describe en términos bastante diferentes. Película pretenciosa, con aires de estar expresando algo importante acerca de la condición humana, véase su final interestelar, se trata en realidad de una cinta bastante hueca y prescindible. Aunque Robert Pattinson ocupa la mayor parte del metraje, y el chico se esfuerza, su personaje no da para mucho, la verdad, las comparaciones son odiosas, pero le da mil vueltas el astronauta Ryan Gosling en la coetánea El primer hombre. Mientras que Juliette Binoche tiene que lidiar con una doctora poco creíble.

3/10
Personal Shopper

2016 | Personal Shopper

Maureen trabaja como “personal shopper” de Kyra, una famosa y joven millonaria con quien mantiene un trato distante. Vive en París y se mueve entre las tiendas de moda de las grande capitales, siempre comprando para Kyra artículos de lujo: vestidos, accesorios, zapatos. Y cuando no trabaja Maureen da rienda suelta a su obsesión por recibir una prueba de vida de su hermano gemelo fallecido. Algo para lo que está preparada pues es una médium capaz de recocer presencias sobrenaturales. Tras la notable Viaje a Sils Maria, el director francés Olivier Assayas vuelve a repetir con la actriz Kristen Stewart en este film inferior al precedente, pero con puntos de interés. Asistimos a la rutinaria vida de la protagonista, que se mueve como alma en pena de tienda en tienda de alto postín comprando ropa ajena que ni siquiera le es permitido probarse. Vive además sumida en una tristeza y melancolía vital por la pérdida de su hermano, del cual es incapaz de desprenderse. Assayas es un creador original que huye del encasillamiento con su historia y rueda con magnetismo. Mezcla en Personal Shopper elementos fantasmales en medio de una trama dramática y aun criminal un tanto desconcertante. Apunta con su argumento a la existencia de la vida después de la muerte, pero no puede evitar repetir una y otra vez que no se trata de religión. También es capaz de transmitir intriga –esas dos secuencias en el caserón vacío–, con algún momento próximo al terror, para luego generar un logrado ambiente de desasosiego permanente que cuadra a la perfección con su dibujo de la protagonista, una chica gris, sin vida personal, solitaria e insatisfecha, zarandeada por la melancolía. Hay que reconocer el mérito del director al mantener el interés del espectador, aún cuando algunas decisiones resulten discutibles, como los largos minutos de metraje dedicados a los agotadores mensajes telefónicos, así como cierto gusto por el voyeurismo y una apuesta por la ambigüedad narrativa no del todo satisfactoria. Pero además de la atmósfera inquitante, de leve misterio, es indudable que Kristen Stewart, presente en cada uno de los planos, sostiene la película con un trabajo impecable. Como en el film anterior, repite con un personaje satélite, asistente de una diva en la cúspide de la fama, mientras que ella misma se siente insignificante y desanimada –“me gustaría ser otra persona”, dice–, llenando su vacío con la vida de los otros.

5/10
Cegados por el sol

2015 | A Bigger Splash

Tras Yo soy el amor, el siciliano Luca Guadagnino repite con Tilda Swinton. Cegados por el sol compitió en la sección oficial en el Festival de Venecia de 2015. Marianne Lane, gran estrella del rock, se ha sometido a una compleja operación quirúrgica de las cuerdas vocales. Mientras recupera la voz pasa unas vacaciones con su novio, el musculoso fotógrafo Paul, en Italia. También se apunta de improviso Harry, su ex, un productor discográfico que llega con su joven hija, Penélope, y que levantará resquemores y celos. Se trata de un remake libre y cambiando la localización de La piscina, de Jacques Deray, que protagonizaron en 1969 los legendarios Alain Delon, Romy Schneider y Jane Birkin, y transcurría en Francia. Guadagnino hereda el ritmo lento del original, pero no la capacidad de sugerencia ni la elegancia. Quizás porque no se sabe muy bien hacia dónde va, los dos primeros actos se siguen con cierto interés, también por el buen hacer de los actores, y porque apunta reflexiones sobre la factura que pasa una vida llena de excesos, la traición y la amistad. Pero el último tramo resulta insoportable.

4/10
Viaje a Sils Maria

2014 | Clouds of Sils Maria

La celebre actriz Maria Enders, viaja con su ayudante Valentine a la localidad alpina de Sils Maria, en Suiza, donde se va a rendir homenaje a un célebre autor teatral que le dio un papel crucial en su carrera: el de Sigrid, una joven cuya perturbadora relación con la madura Helene terminaba provocando su suicidio. Aún está de camino cuando llega la noticia de la inesperada muerte del homenajeado, y de que ha sido convocado otro de los actores –con el que Maria mantiene ciertas tiranteces–, para lo que ahora será un elogio fúnebre. En un momento en que su trayectoria como intérprete está en un "impasse", con ofertas de Hollywood poco seductoras, un joven director le propone retomar la obra que le dio la fama, pero asumiendo el papel de Helene, incorporando nuevas ideas del autor, que dejó escritas, y fichando a una jovencita, prometedora actriz, pero siempre metida en líos por el acoso de la prensa y su difícil carácter, que haría de Sigrid. Y surgen los miedos y dudas de Maria, en pleno proceso de separación, y que teme que el reto del personaje de Helene sea excesivo para ella en su actual encrucijada vital. Potente reflexión acerca de la profesión del actor, y del modo en que le afecta representar otras vidas que no son la propia, pero acaban convirtiéndose en parte de él. Es una idea que se encuentra en otros filmes producidos casi a la vez, la valiosa Birdman (o la inesperada virtuda de la ignorancia) y la decepcionante La sombra del actor. Y por extensión, exploración a través de las nieblas existenciales –las nubes que cubren Sils Maria de un modo tan misterioso y simbólico–, acerca de cómo discurre la vida de una mujer, Maria Enders, que puede haber alcanzado tal vez la cumbre de su profesión, pero que no acaba de conocerse a sí misma, se encuentra insegura en el amor y en los asuntos del corazón, a la que la muerte trágica de los que aprecia resbala un poco porque tampoco ella misma se siente segura de si quiere seguir en la brecha, y que se muestra insensible con quienes están más cerca, esa eficaz ayudante Valentine, de la que no sabe apreciar sus cuidados y desvelos en toda su hondura, y cuya opinión no acaba de valorar o, al menos, agradecer. Como es habitual, Juliette Binoche ofrece un gran trabajo actoral, pero merece la pena destacar también a Kristen Stewart, que se hizo merecedora del César a la actriz de reparto por su trabajo, y no es normal que una actriz americana se lleve este galardón francés. Olivier Assayas, guionista y director, sigue probando su capacidad para explorar delicadamente y con matices el alma humana, puede que éste sea su mejor film junto a Las horas del verano, donde también trabajaba la Binoche.

7/10
Sólo los amantes sobreviven

2013 | Only Lovers Left Alive

  Una atípica historia de vampiros, como no puede ser de otra manera si viene firmada por uno de los reyes del cine independiente underground americano, Jim Jarmusch. Describe el reencuentro de los eternos enamorados Adam y Eva en la ciudad del primero, Detroit, ella ha decidido dejar Tánger porque sabe que su amado sigue dando vueltas a una de sus ideas recurrentes, el suicidio. Con siglos de existencia a sus espaldas, estos vampiros ya no van matando gente y chupándoles la sangre de la yugular, sino que compran material de primera calidad en hospitales, o acuden a otros proveedores humanos, que ignoran su particular condición. El cultivado Jarmusch ofrece un film fantasmal y lánguido, en su línea habitual, ligero aunque esté sembrado de referencias literarias y musicales que plasman sus personales gustos. Sin ser una de las siete maravillas de la humanidad, hay que reconocer en el director su habilísima realización con fotografía perpetuamente nocturna, la capacidad de manejar y combinar tonos, a veces románticos, con tintes trágicos, otras veces siguiendo planteamientos gamberros, propiciados por la aparición de Ava, la hermana de Eva, que muestra que los instintos primitivos siguen existiendo en nuestra sofisticada civilización actual, también entre los vampiros. Los actores se prestan de buen grado al juego de Jarmusch, ya sean los protagonistas, Tilda Swinton y Tom Hiddleston, o secundarios de lujo como John Hurt y Mia Wasikowska.  

6/10
El fraude

2012 | Arbitrage

Robert Miller es un poderoso hombre de negocios, casado y con hijos situados en altos cargos de su holding familiar. Pero el momento actual es apurado para Robert, ya que está a punto de cerrar el traspaso de una de sus empresas. En realidad, todo su negocio depende de esa operación, pues ha falsificado las cuentas y el comprador ignora el vacío de capital existente. A la espera de esa importante transacción que lo salve a él y a sus inversores, Robert se relaja a menudo junto a su amante francesa. Sin embargo un serio percance provocará que la policía empiece a investigarle. El fraude es una película más que urde su argumento al amparo de la crisis económica mundial. El director y guionista Nicholas Jarecki, debuta en el largometraje poniendo una vez más sobre el tapete el tema de la doble moral, de la vida falsa de tantos magnates, para quienes las empresas son sólo sus herramientas para adquirir poder, donde el dinero es el ídolo que manda sobre cualquier otra cosa, ya sea la verdad, las personas o la propia integridad. No está demás dejar claro que es esa falta de ética –“así son los negocios”, dice el protagonista– lo que ha llevado a la ruina a países enteros. Funciona en El fraude este tono dramático, con un empresario que se siente entre la espada y la pared, pero también el equilibrado enfoque de thriller policiaco, con esa especie de perro de presa personificado en el detective interpretado con gran soltura por Tim Roth. Por otra parte, el inteligente guión de El fraude se esfuerza por mostrar a un protagonista genuino, muy verosímil, hombre cuyo comportamiento no resultará nada anormal al espectador (casi sentimos pena por él y por lo que le sucede), cuando en realidad debería producir extrañeza y un severo rechazo. En honor a la verdad Richard Gere compone a la perfección el papel de hombre agobiado, de picatoste en horas bajas que casi sin querer se ha ido convirtiendo en un egocéntrico manipulador. Espléndida resulta la escena de la discusión matrimonial (grande Susan Sarandon en el pocos minutos que tiene), donde el cinismo entre la pareja llega al culmen y donde se acaba revelando la inmunda falsedad de tantas vidas que relumbran bajo el oropel del triunfo material.

6/10
Carlos

2010 | Carlos

La historia de Ilich Ramírez Sánchez, alias Carlos, el famoso terrorista revolucionario venezolano, que tuvo en jaque a policía y servicios secretos de todo el mundo durante dos décadas, entre 1974 y 1994. Rodada por Olivier Assayas (Las horas del verano) como una miniserie televisiva de 6 horas de duración, también cuenta con un montaje para estrenar en salas de cine de casi 3 horas, que es el que aquí comentamos. Al estilo de la reciente R.A.F. Facción del Ejército Rojo, la película sigue con frío estilo documental la enigmática trayectoria de Carlos, un personaje muy comprometido con llevar a cabo la revolución a escala planetaria, con unos planteamientos de corte marxista donde el individuo no cuenta, las vidas son prescindibles en aras al bien colectivo. De modo que le vemos contactando con terroristas palestinos, ejecutando su primer atentado, y con planteamientos de soldado que cumple órdenes pero piensa por cuenta propia cuando debe afrontar acciones casi suicidas. Una de las más espectaculares, que ocupa gran parte del metraje, es la del secuestro de los ministros del petróleo de la OPEP en Viena, y su traslado en avión a Argel. La apuesta de Assayas es por la mirada objetiva y bien documentada que no juzga. Muestra a un Carlos convencido de lo que hace, pero claramente sobrepasado y manipulado por otros en sus erráticos atentados, que evidentemente no van a cambiar el mundo. Destaca el realismo violento con que se muestra todo, gran mérito del director es que el espectador tiene la sensación de ser testigo directo del modo de funcionar del protagonista. Puede sobrar algún elemento exhibicionista del creíble Edgar Ramírez, aunque sea con el propósito de mostrar su evolución física, le vemos en plena forma física, y también en un estado del lamentable abandono. Se echa en falta un poco más de atención al lado humano del personaje, apenas llegamos a saber que Carlos tiene una hijita, y desconocemos si verdaderamente ha amado a alguien plenamente, o si su único amor, por así decir, ha sido la causa revolucionaria.

6/10
Potiche, mujeres al poder

2010 | Potiche

Suzanne es lo que se dice una mujer “potiche”, es decir una mujer florero. Efectivamente, cualquiera diría que está de adorno en su casa, y sin embargo ella ha asumido ese papel con humor, porque en realidad es una mujer sin complejos, feliz a su modo, independiente y descomplicada a pesar de que su marido Robert es un personajillo miserable que la desprecia y le es infiel. Además, Robert regenta la fábrica de paraguas que da de comer a la familia gracias a ella, pues heredó la fábrica de su suegro. El matrimonio tiene dos hijos adultos que les quieren, pero que no entienden cómo su padre trata con tanta desidia a su madre y sobre todo cómo ella siempre ha aguantado sin replicar todos los caprichos y desprecios de su marido. Pero las cosas van a cambiar en la familia con motivo de una huelga de trabajadores en la fábrica, los cuales echan en cara al dueño su pésima gestión. Por motivos de salud Robert habrá de ausentarse y será entonces la accionista mayoritaria, Suzanne, la que asuma el mando... Por una vez François Ozon se olvida de sus típicos dramones sórdidos, de sus familias insanas y de sus personajes desesperanzados (Swimming Pool, 5x2, El tiempo que queda, etc.) y se lanza a la comedia frugal y amable, y lo hace con acierto, pues la historia se sigue con una sonrisa en los labios. Para desarrollar el guión, el propio Ozon ha adaptado la obra teatral de Pierre Barillet y Jean-Pierre Grédy y como resultado entrega una película muy francesa, esto es, repletita de diálogos y réplicas divertidas, y completamente asentada en la labor interpretativa de varias estrellas del cine francés. En verdad todo parece orquestado a la mayor gloria de la gran Catherine Deneuve (a la que ya pesan algo sus 67 años, todo hay que decirlo), quien parece sentirse muy cómoda con ese papel ambiguo de mujer pusilánime y superficial pero en realidad soberanamente independiente. Le da la réplica un siempre estupendo Fabrice Luchini (Confidencias muy íntimas), en uno de esos papeles llenos de comicidad que él clava tan bien, el de hombre patético que pretende aparentar más de lo que es. Por último, Gérard Depardieu cumple con oficio como el tercero en discordia.

5/10
Io sono l'amore (Yo soy el amor)

2009 | Io sono l'amore

Milán. La familia Recchi, representante de la alta burguesía milanesa, celebra una gran cena familiar en donde estarán presentes todos los miembros del clan, entre ellos el abuelo Edoardo y su mujer Allegra; su hijo Tancredi y su mujer Emma, de origen ruso; y los nietos Edoardo (quien se presenta acompañado de su novia Eva), Gianluca y Elisabetta. El abuelo aprovecha la velada para informar que se retira de su trabajo y que cede el dominio de su imperio financiero a su hijo Tancredi y a su nieto Edoardo. A partir de ese momento serán ellos quienes gestionen la fábrica sobre la que se ha asentado el clan Recchi durante varias generaciones. Esa gala familiar sirve al director para presentar sucintamente a los personajes y hacernos entrar elegantemente en su mundo fastuoso, en su vida regalada y perfectamente diseñada, y también en la atmósfera agobiante que se extiende por la enorme mansión. Pasan los meses y poco a poco el espectador es consciente de que la comunicación familiar es pobre, y el cariño y la unidad es más artificial que real. Tancredi anda muy ocupado en los negocios de la familia, ausente durante días; la joven Elisabetta, que estudia en Londres, tiene un secreto inconfesado que será descubierto; Edoardo está molesto y desengañado por la gestión puramente económica que su padre y su hermano Gianluca están llevando a cabo en la fábrica... Pero la insatisfacción afecta especialmente a Emma, señora de la casa, protagonista absoluta de la película. Es ella el pilar sobre el que debiera sostenerse la familia. Pero algo falla, porque no es feliz. Y el punto culminante llega cuando conoce al reservado Antonio, excelente cocinero e íntimo amigo de su hijo Edoardo. Entre los dos surgirá una descontrolada pasión erótica. El director y guionista Luca Guadagnino (responsable de Melissa P.) no esconde la intención de imprimir una densa intensidad dramática en su historia, con explícitas referencias literarias a las trágicas sagas familiares de Tolstoi o Dostoievski –donde “la mujer rusa es más fuerte que el hombre”, dice un personaje– o la elección nada casual de los nombres de la protagonista, claro trasunto del célebre personaje adúltero de Gustave Flaubert, y del de su marido, Tancredi, de aires Lampedusianos. Para lograr su propósito Guadagnino compone una puesta en escena brillante, regargada y por momentos opresiva, con imágenes de acabado preciosista muy viscontinianas –el tema, la desintegración familiar, también es propio del director de El gatopardo–, en donde destacan especialmente la maravillosa fotografía de Yorick Le Saux, la esmerada planificación y el elegante uso de la cámara, memorable cuando sigue a los personajes a través de los pasillos de la gran casa de los Recchi. Y la música de John Adams es aguda y penetrante. Por el contrario, tras este excelente uso de la forma, Guadagnino desatiende demasiado a los personajes, dibujados sólo superficialmente, a quienes maneja caprichosamente a su antojo. Algunos de ellos, desde luego, necesitaban mayor atención, como el joven Edoardo, y sobre todo resulta por completo inverosímil la relación que surge entre Emma y Antonio. El director sencillamente se la saca de la chistera, y desde luego no cuela entre tanta seriedad que un plato de langostinos y en general el arte culinario ponga el mundo familiar patas arriba. Los actores están bien, especialmente Flavio Parenti (Háblame de amor) y Tilda Swinton (Julia), que también ejerce de productora del film. A la oscarizada actriz, que ya trabajó para el director en The Protagonists, le viene como anillo al dedo el personaje de Emma, una de esas mujeres raras, atormentadas y exageradas que tanto le gusta interpretar. 

5/10
Julia

2008 | Julia

“Somebody is looking for something”. “Alguien busca algo”, dice la canción que suena en un garito nocturno, donde Julia, tras ingerir cantidades exageradas de alcohol, se acuesta con un desconocido. ¿Qué busca Julia, una alcohólica cuya vida es un completo desastre? La mujer, sin ocupación estable, acude sin demasiada fe a sesiones de alcohólicos anónimos. Allí conoce a Elena, una madre soltera mexicana desequilibrada, cuyo niño, Tom, está a cargo del abuelo, magnate de la industria electrónica. Y le propone un plan disparatado, que secuestre a Tom a cambio de una cantidad de dinero. Julia se embarcará en tan dudosa aventura, pero las cosas se complican sobremanera por su absoluta bisoñez en estas lides.Diez años ha tardado en volver a dirigir el francés Erick Zonca, desde las prometedoras La vida soñada de los ángeles y El pequeño ladrón. Lo ha hecho en inglés, en Estados Unidos, con una película intensa, sostenida por una formidable Tilda Swinton, quien supera con aplomo la prueba de su omnipresencia en pantalla, en las casi dos horas y media de metraje. Su personaje errático es complejo, invita a la empatía, aunque sus defectos sean patentes. La película evita el sentimentalismo fácil al que podría dar pie la relación entre la secuestradora y la víctima, un niño al que da vida con naturalidad Aidan Gould. La evolución de dicha relación está bien construida, y resulta creíble el modo en que culmina, bastante más honesto que el que empleó Clint Eastwood en Un mundo perfecto. Este realismo, donde son compatibles los malos tratos -pastillas para mantener dormido al crío, atado y amordazado...- con el despertar tímido de cierto instinto maternal, recuerda a Gloria de John Cassavetes, influencia que Zonca reconoce. También en ese film había una violencia seca, aquí presente en el chapucero secuestro, pero sobre todo en el tramo mexicano de la película, cuando Julia se ve enredada en los manejos de criminales de ese país, y donde de un modo ingenioso, “se riza el rizo” al cambiarse las tornas, la extorsionadora es extorsionada.

7/10
Boarding Gate

2007 | Boarding Gate

Sandra es una joven italiana que se ve obligada a huir desde Londres a Hong Kong para romper definitivamente su relación con un magnate de las finanzas. Además, tambien es amante de un asesino a sueldo que quiere matar al primero. Thriller con tintes neo-noir que no convenció a la crítica.

4/10
Chanson d'amour

2006 | Quand j'étais chanteur

"Alain Moreau y su orquesta" amenizan veladas en discotecas para gente ya algo talludita, acuden a restaurantes, residencias de ancianos... El alma del grupo es evidentemente Alain, que pone la voz, y muy conocido del público, aunque se diría que su época ya ha pasado. Alain es un hombre maduro, separado, aunque se lleva bien con la que fue su mujer, y trabaja con ella. Una noche en que actúan en el Aquarius, Alain se reencuentra con un viejo amigo, a quien acompaña una hermosa y joven mujer, Marion. Enseguida queda prendado de ella, y se la gana con su simpatía, aunque Marion rehúsa dar datos personales, se diría que algo le hace sufrir. Ello no obsta para que pasen la noche juntos, pero cuando al día siguiente Alain quiere retomar la relación, ella da a entender que lo suyo ha sido algo ocasional. Como Marion trabaja en una inmobiliaria, y Alain busca casa, acude a sus servicios, lo que le permite verla a menudo. Así se entera de que ella está separada y que tiene un hijo pequeño. El film escrito y dirigido por Xavier Giannoli presenta un buen pulso narrativo y una buena definición de personajes, y ello sin aspavientos ni sentimentalismos facilones. Si acaso se le puede reprochar la escasa progresión de la historia, un exceso regodeo en lo anodino de unas vidas vulgares e infelices, que no logran encontrar algo que les llene. La espina dorsal de la trama la constituye la idea de que la vida se puede vivir plenamente, si se huye de posturas fácilmente conformistas; algo que los personajes descubren paulatinamente. Giannoli sabe hacer un uso excelente de la música, y sus actores protagonistas están soberbios, tanto el inmenso Gérard Depardieu como la guapísima y sufriente Cécile de France.

6/10
5x2

2004 | 5x2

El cineasta francés François Ozon (8 mujeres, Swimming Pool), especialista en rodar dramas sórdidos y con cierta tendencia a mostrar insanas conductas morales, ofrece una sufrida historia de amor caracterizada por el apetito sexual, el aburrimiento y el fracaso. Ozon estructura la historia de atrás a adelante y comienza por la escena en que Marion y Gilles se encuentran por última vez para firmar el divorcio. El título (“cinco veces dos”) hace referencia a cinco momentos destacados en la historia de amor y desamor del matrimonio. Un film desesperanzado y pelín opresivo cuya mejor baza son las interpretaciones de los dos protagonistas.

2/10
Les corps impatients

2003 | Les corps impatients

Triángulo amoroso algo enfermizo, y no lo decimos sólo porque una de las personas implicadas, Charlotte, padezca una grave enfermedad terminal. La idea es que Paul y Charlotte están muy enamorados, cuando ella se entera del mal que le aflige y se lo comunica a su novio. Al tiempo, Paul se ve atraído por otra chica, Ninon, que se convierte en un desahogadero para él; pero lo más curioso es que Charlotte le anima en esta 'aventura'. Amargo film con una buena interpretación de Laura Smet. La compasión que lleva a ser condescendiente con la infidelidad resulta bastante chocante, por no decir increíble. Xavier Giannoli adapta una novela de Christian de Montella.

4/10
Swimming Pool

2003 | Swimming Pool

Película en la línea mórbida y homoerotizante de François Ozon, que sigue bebiendo de su gran referencia, Fassbinder. Cuenta cómo una autora inglesa de mediana edad, soltera, que vive con su padre y escribe novelas de misterio al estilo Agatha Christie, prepara su nuevo libro. Amargada y cínica, piensa que su editor no la cuida. Éste, en desagravio, le ofrece su casa de campo en Francia, para que escriba con tranquilidad. El sitio es placentero, ella se relaja, la novela está en marcha. Pero altera la paz la llegada de la hija del editor, una especie de Lolita. Ozon juega al equívoco. La escritora, una reprimida en apariencia, sigue morbosamente la vida sexual de la chica (¿lesbianismo sugerido, envidia de su promiscuidad?), aunque quizá lo hace porque le sirve de motivo literario. De pronto, la película adquiere entonces tintes policiales, el primero de varios vuelcos narrativos inesperados. Y es que a pesar de sus enfermizas obsesiones, Ozon demuestra dominio de la narrativa cinematográfica, cambiando de tono, arriesgando. Están muy bien las dos actrices protagonistas, Charlotte Rampling y Ludivine Sagnier.

4/10

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