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Biografía

Zoe Kazan

Zoe Kazan

37 años

Zoe Kazan

Nació el 09 de Septiembre de 1983 en Los Ángeles, California, EE.UU.
Filmografía
La conjura contra América

2020 | The Plot Against America | Serie TV

La trama se desarrolla en Newark (Nueva Jersey) en una versión alternativa de 1940. El famoso aviador Charles Lindbergh se ha convertido en el favorito para derrotar a Roosevelt en las elecciones presidenciales porque predica que Estados Unidos no debe entrar en la II Guerra Mundial. El jovencísimo Philip Levin, de familia judía, se queda conmocionado cuando comprueba que todo está cambiando a su alrededor. A su padre, Herman, le hierve la sangre cuando comprueba que se extiende el antisemitismo y la violencia, así que rechaza un ascenso que le obligaría a vivir en un barrio donde los suyos no son bien recibidos. Su primo, Alvin, huye a Canadá, y su tía, Evelyn, inicia un idilio con Lionel Bengelsdorf, peculiar rabino colaboracionista con Lindbergh. No resulta nada sencillo captar la maestría del escritor Philip Roth a la hora de llevar sus obras a la pantalla. Han fracasado cineastas consagrados, como Robert Benton, con La mancha humana, Isabel Coixet con Elegy, y Barry Levinson, con La sombra del actor. Y Ewan McGregor escogió un reto muy difícil para debutar como realizador con Pastoral Americana.Quizás algunas de sus obras sean más adecuadas para una miniserie con la extensión adecuada, como viene a demostrar David Simon. El creador de The Wire está al frente de esta producción en este formato para HBO, donde contó con asesoramiento del propio autor, antes de su fallecimiento en 2018. Tiene la ventaja de que adapta uno de sus textos más narrativos, en el que ocurren más cosas que en otros suyos, de tono intimista. Al habitual especialista en ficción de denuncia Simon le interesa usar el libro para reflejar el clima actual de Estados Unidos, en el que detectaría un creciente odio racial. De esta forma, se pueden establecer paralelismos entre Lindbergh, que nunca se presentó a presidente, pero que en la vida real hundió su reputación como héroe que cruzó el Atlántico sin escalas por vez primera, y trágicamente golpeado por el secuestro y muerte de su bebé, por su admiración a Hitler, y Donald Trump, pese a que el libro vio la luz en 2004, mucho antes de que éste iniciara su carrera política. Simon quiere dejar claro que las señales negativas, pese a que en la actualidad aún no son peligrosas, pueden derivar poco a poco en males mayores. Pese a todo, se agradece que no machaque con ese mensaje, y cuide sobre todo a los personajes, para hablar de las relaciones familiares en tiempos difíciles. Simon no siempre se muestra fiel al libro, pero sus cambios no molestarán a los apasionados del mismo. Se apoya en una excelente labor del reparto, encabezado por el talentoso niño Azhy Robertson, que ya fue hijo de Adam Driver y Scarlett Johansson en Historia de un matrimonio. Están en plena forma Zoe Kazan, como su madre, Morgan Spector, el progenitor, y una Winona Ryder (la tía) más contenida que en títulos como Stranger Things. Roba por completo la función el genial John Turturro en la piel del rabino.

7/10
La amabilidad de los extraños

2019 | The Kindness of Strangers

Película que entrecruza los periplos de variopintos personajes. Clara se ve obligada a huir de su marido, un policía que la maltrata, con sus dos hijos, en su coche, pero no ha tenido tiempo de trazar un plan ni de recoger nada para llevar consigo. Acaban en Nueva York, que está viviendo uno de los inviernos más crudos que se recuerdan, donde robará comida de un restaurante regentado por Timofey, un falso ruso, y por su encargado Marc, un ex presidiario. Este último acude cada semana con su abogado, John Peter, a un grupo de terapia conducido por Alice, enfermera que ayuda a organizar un comedor social en el que acabará Clara con sus chavales.  La realizadora danesa Lone Scherfig elaboró ella misma el guión de los dos excelentes largometrajes que la colocaron en el mapa internacional, Italiano para principiantes (2000), donde se adscribía a las rígidas reglas del movimiento Dogma 95, y Wilbur se quiere suicidar (2002). Pero después, tras su salto a Hollywood con An Education, ha partido casi siempre de libretos ajenos, y sólo colaboró en el de Como en casa, de 2007. Tres años después de Su mejor historia, vuelve a escribir un film que recuerda mucho al primero de los citados, por su variopintos personajes, algunos muy similares a los de aquél.  Acogido con críticas tibias cuando inauguró la edición del Festival de Berlín de 2019, lo que ha perjudicado su carrera comercial, el film está muy alejado de lo mejor de Scherfig. Sin embargo, no carece de interés, y todo parece indicar que ha sido desdeñada sobre todo por alejarse del cinismo predominante en ciertos ambientes intelectuales. Es cierto que a ratos sus numerosas tramas parecen deshilvanadas, y se nota que la cineasta no vive en Manhattan, por lo que lo describe con poca implicación, además de que algunos segmentos recurren a recursos fáciles del melodrama. Pero resulta interesante su tratamiento de la bondad humana, que a veces puede parecer complicada de encontrar, y que hable de la violencia doméstica, la soledad forzada y de lo relativamente fácil que resulta caer en la pobreza. Scherfig ha contado con un privilegiado reparto que eleva la calidad de la cinta, sobre todo Zoe Kazan, cuyo personaje, Alice, tiene más presencia que el resto. Pero aunque sale poco, siempre se convierte en la guinda del pastel Bill Nighy, presente en el anterior trabajo de la realizadora, brillante con su fingido acento ruso. También tienen sus momentos de gloria Andrea Riseborough (Birdman), como la abnegada Alice, y Jay Baruchel (inolvidable boxeador inútil Danger Barch, de Million Dollar Baby) que borda al melancólico letrado Peter.

6/10
La balada de Buster Scruggs

2018 | The Ballad of Buster Scruggs

Revisitación del western a cargo de los hermanos Coen, después de su espléndido logro en Valor de ley, demuestra la maravillosa condición que poseen de contadores de historias, justamente reconocida en el Festival de Venecia con el premio al mejor guión. A modo de exquisitos trovadores, articulan una antología de relatos de frontera del lejano Oeste, dotándola de una perfecta unidad, lo que tiene un mérito enorme, porque se trata de narraciones muy diferentes, aunque compartan el tono de añoranza, elegíaco, donde también asoma el humor y la ironía. Con el recurso de un libro, cada historia viene precedida de una página ilustrada con una frase significativa, e igualmente se termina con la última página de ese capítulo, ello comenzando con "La balada de Buster Scruggs" que da título al film, que nos señala la importancia que van a tener en el conjunto, al modo de O Brother!, las canciones folclóricas populares y la música, donde resulta esencial el trabajo de su colaborador habitual Carter Burwell. Y así, el amplio lienzo de esos seis relatos recoge todo el catálogo imaginable de los elementos que configuran las típicas historias del Oeste, sin nunca transmitir la sensación de caer en lo manido: la llegada del forastero a la ciudad, el saloon, las partidas de póker, los duelos; los asaltos a los bancos, la justicia rápida en forma de linchamiento, los ataques de los indios, la conducción de ganado; los charlatanes y cómicos que entretienen a la gente; los buscadores de oro, la comunión con la naturaleza; la marcha al Oeste, las caravanas, los guías, los matrimonios concertados, la concesión de tierras a los colonos, las personas temerosas de Dios; los viajes en diligencia, los cazarrecompensas. Merece la pena entretenerse en entregar esta larga lista, porque lejos de lo que pudiera imaginarse, los Coen no se limitan a acumular las ideas citadas, sino a construir sólidas historias y a ponerlas en escena con insólita perfección. De la capacidad de riesgo de los hermanos cineastas da idea ya la primera historia, con el protagonista, Buster Scruggs interpretado por Tim Blake Nelson hablando y cantando al espectador con un ridículo traje blanco, y con la surrealista idea angelical que remata su peripecia. Pero es que igual optan por una seca violencia, que emocionan con una delicada y pragmática declaración de amor, o plantean el asesinato de un discapacitado con una increíble socarronería. Manejan además un reparto coral fantástico, donde citar a todos los implicados se antoja tarea imposible, por la injusticia que sufrirían los no nombrados. Aunque en muchos casos los minutos en pantalla sean escasos, las composiciones son perfectas.

8/10
La gran enfermedad del amor

2017 | The Big Sick

Amable comedia inspirada en la propia vida de su protagonista, el actor de origen pakistaní Kumail Nanjiani, que últimamente triunfa en la serie humorística de HBO Silicon Valley. El propio Nanjiani firma el guión junto a su esposa americana Emily V. Gordon, con la que está felizmente casado desde hace una década. Kumail vive en Chicago, trabaja como taxista en Uber, pero su sueño es ser comediante, y por ello actúa en clubes nocturnos con sus monólogos, junto a otros colegas buenos amigos. La interrupción en una actuación por parte de Emily Gardner, supone el inicio de una relación, en que ambos van progresando en su enamoramiento. Pero ella va a caer enferma, y le van a inducir un coma, justo después de una fuerte discusión porque él le había ocultado a ella que su familia no deja de planificarle citas para un matrimonio concertado con una pakistaní. En tal impasse, Kumail conocerá a los padres de ella. El televisivo Michael Showalter, que debutó en 2015 en el largo dirigiendo a Sally Field en Hello, My Name is Doris, maneja bien la trama tragicómica y romántica, aunque quizá pueda haber una acumulación excesiva de largas frases de los personajes, en que se nota demasiado la búsqueda de una conexión con los monólogos cómicos que conforman la carrera artística del protagonista. Se agradece de todos modos que domine el equilibrio en el desarrollo, pues fácilmente podía haberse caído en la caricatura o el estereotipo. De modo que tenemos el clásico desconcierto vital de quien busca situarse en la vida, con el añadido del choque cultural, que se ve alimentado por la presión familiar. Sí, Kumail nació en Pakistán, está muy agradecido a los cuidados de sus padres y hermano, y no reniega de sus raíces culturales, pero a la vez ama a Estados Unidos y las oportunidades que le ofrece, aunque le toque lidiar con los prejuicios que despiertan sus orígenes. A la vez, en las relaciones con los demás, se apuesta por la búsqueda de la comunicación y la confianza, señalando el daño que puede ocasionar no decir la verdad, que sirve para que comience a arraigar la podredumbre, que puede echar a perder el amor. Kumail demuestra que además de hacer reír, puede conmover, y está bien el resto del reparto, la encantadora Zoe Kazan, los padres de ella Holly Hunter y Ray Romano, la familia de él, Anupam Kher, Zenobia Shroff y Adeel Akhtar, y los amigos cómicos Bo Burnham, Aidy Bryant y Kurt Braunohler.

6/10
El monstruo

2016 | The Monster

Una madre y su hija deben enfrentarse a un terrible monstruo cuando sufren una avería en una carretera desierta.

Expertos en crisis

2015 | Our Brand Is Crisis

Una profesional de enderezar campañas electorales imposibles con grandes resultados, se ha retirado de esta ocupación tras una mala experiencia. Pero una conocida vuelve a requerir sus servicios para las elecciones presidenciales en Bolivia, y se deja convencer para asesorar al senador Castillo, con el señuelo de que así podrá vencer en las urnas a un viejo rival también experto en marketing electoral. David Gordon Green es un director de los que rompe el saque, igual te firma la comedieta gamberra y tontorrona Superfumados, es premiado en Berlín por Prince Avalanche o entrega la estimable Joe. Aquí lanza una mirada a la trastienda de la política, los tejemanejes de una campaña electoral en Bolivia; pero falta una buena vertebración a la narración, la evolución de lo que acontece no es demasiado natural, e incluso hay cambios de tono, de drama a comedia, que chirrían. A su favor tiene que no cae demasiado en el estereotipo al pintar este país iberoamericano, y tiene algunas escenas donde puede brillar Sandra Bullock como protagonista, como su primer y vibrante consejo político tras haberla visto previamente apagada y sin ganas de nada. Pero la rivalidad con el personaje de Billy Bob Thornton cae en el cliché, y le falta un punto de fuerza la idea de mostrar la ilusión y el desencanto de un joven –muy bien y natural Reynaldo Pacheco– hacia el candidato Castillo –convincente Joaquim de Almeida–.

5/10
Olive Kitteridge

2014 | Olive Kitteridge | Serie TV

Miniserie basada en la obra homónima de Elizabeth Strout, ganadora del Pulitzter, y que en su versión televisiva tiene muchas papeletas para acaparar premios. Lo que sobre el papel consistía en un conjunto de relatos más bien independientes, con Olive Kitteridge como protagonista, en el sólido y bien estructurado guión de Jane Anderson se convierte en el amargo retrato de un matrimonio –Olive y Henry, que viven con su hijo, Christophe, en Maine–, a lo largo de 25 años. Ella es una maestra de escuela sin pelos en la lengua, siempre hiriente con los demás y que sólo ve lo negativo en las personas; lo contrario de él, farmacéutico, siempre risueño, pero que continuamente está recibiendo bofetones dialécticos de parte de su mujer. Con un reparto formidable –Frances McDormand y Richard Jenkins están sublimes–, domina un pesimismo existencial a la hora de pintar cómo determinadas actitudes vitales de las personas próximas pueden hacer un daño tremendo a cónyuges e hijos. Lo que conduce a soterradas vías de escape extramatrimoniales, a veces pura fantasía o deseos no convertidos en realidad, lo que no contribuye precisamente al equilibrio. La mirada de Strout y la directora Lisa Cholodenko –mucho mejor que en sus anteriores trabajos fílmicos –La calle de las tentaciones, Los chicos están bien– viene a ser como un puñetazo en el estómago, pues aunque en muchas actitudes pueda asistir la razón y hasta hay amor, éste se mezcla con rencores y reproches que como mínimo acaban ahogándolo, sino matándolo. La partitura musical de Carter Burwell y la fotografía de un paisaje como desangelado ayudan a crear la deseada atmósfera que invita a pensar que la vida es poco más que una broma pesada.

7/10
Amigos de más

2013 | What If

Toronto. Wallace hace un año que dejó a su novia. Desde entonces anda sin rumbo afectivo y vital. En una fiesta de su amigo Allan, conocerá a Chantry, prima de Allan, y entre los dos se establecerá “ipso facto” una gran conexión. Pero Chantry tiene novio y tras pasar una noche divertida, Wallace decide que lo mejor es olvidarla. Sin embargo, el destino quiere que se vuelvan a encontrar por casualidad y empezarán entonces a mantener su amistad. Medianamente agradable comedia romántica, con cierto aire independiente, protagonizada por Daniel Radcliffe, quien da un paso adelante más para desembarazarse de su pasado potteriano. El guión del film, que podía haber tenido mucha más enjundia –faltan momentos brillantes, magia– se basa en una obra teatral escrita por T.J. Dawe y Michael Rinaldi y responde a la consabida idea de la dificultad de mantener una amistad entre hombre y mujer, sobre todo cuando a años luz se ve que lo hay entre ellos es una cosa muy distinta. La conexión entre los dos protagonistas está bien mostrada en pantalla, sobre todo en esos diálogos rápidos, compenetrados, humorísticos, tan del cine indie (al que es aficionada la empática actriz Zoe Kazan, a quien vimos por ejemplo en Happythankyoumoreplease o Ruby Sparks), pero el desarrollo de la historia es muy convencional y el tono del film es demasiado dulzón, juvenil. El director Michael Dowse, por tanto, acaba por entregar un producto decente pero no distinto, para nada inolvidable. Le falta enjundia, y mucha.

5/10
Ruby Sparks

2012 | Ruby Sparks

Jonathan Dayton y Valerie Faris se enfrentan al inmenso reto de dirigir su segundo largometraje, tras la redonda Pequeña Miss Sunshine, una de las producciones de corte 'indie' de mayor repercusión de los últimos tiempos. Conscientes de que se esperaba mucho de ellos, han tardado seis años en ponerse en marcha. Ruby Sparks refleja precisamente este bloqueo del artista que ha obtenido un gran éxito pero tiene que proseguir con su carrera, a través de su personaje central, Calvin Weir-Fields, que siendo muy joven escribió una primera novela magistral –recuerda al caso de J.D. Salinger–, pero ahora es incapaz de escribir, sobre todo tras ser abandonado por su novia justo a la muerte de su padre. Inesperadamente imagina un personaje, Ruby Sparks, que responde a su ideal femenino, y le inspira hasta el punto de que no puede dejar de escribir sobre ella. Pero un día su creación cobra vida inexplicablemente y se presenta ante él. En un primer momento piensa que está desvariando, hasta que descubre que también pueden verla su hermano-confidente y las otras personas. Dayton y Faris saben de sobra que una de las grandes bazas con las que contaron en su debut fue un inspirado guión de Michael Arndt. Parecen haber esperado hasta dar con un material que les motivara, finalmente un libreto de Zoe Kazan, joven dramaturga y actriz, nieta del realizador Elia Kazan, que fue la amiga pintora del protagonista en Happythankyoumoreplease. Los cineastas le han otorgado el principal papel femenino. Muy seguramente Zoe Kazan desconoce por completo "Niebla", la 'nivola' de Miguel de Unamuno donde su personaje de ficción habla con su creador. En lugar de "Niebla", pesa la sombra de Woody Allen, muy presente en Ruby Sparks, que carece de los diálogos ingeniosos del neoyorquino, pero tiene como protagonista a un intelectual con gafas que acude al terapeuta, y aunque consigue a su mujer ideal, como en Annie Hall, no está contento y corre el riesgo de estropear la relación. Todo gira en torno a un tema tan de Allen como la complejidad de las relaciones de pareja, y la naturaleza caprichosa y variable del ser humano, que cuando se acerca al ideal al que aspira, no se siente conforme. El toque de realismo mágico recuerda a películas como La rosa púrpura del Cairo y Medianoche en París. Por lo demás, en Ruby Sparks se nota el talento de Dayton y Faris por su puesta en escena fresca, muy propia del cine independiente, y porque hablan de la necesidad del apoyo familiar a pesar de las rarezas y particularidades de cada persona. Vuelven a demostrar su habilidad para extraer una gran espontaneidad de los actores, sobre todo en el caso de Paul Dano, que repite con ellos, tras aquel inolvidable aspirante a piloto que había dejado de hablar, y que logra buenos resultados como literato prodigioso en horas bajas. Por su parte, Zoe Kazan demuestra ser la actriz ideal para su irreal personaje. También logran enorme naturalidad Annette Bening (genial como madre ‘new age’), el español Antonio Banderas (su bohemio nuevo novio), el poco conocido Chris Messina (que rodó con Woody Allen Vicky Cristina Barcelona y que aquí es el hermano del personaje central), el veterano Elliot Gould (el psicoanalista) y el británico Steve Coogan (un presuntuoso rival literario). En suma, Ruby Sparks no llega a la altura de Pequeña Miss Sunshine, ni tiene tantas secuencias magistrales, ni funciona tan bien su equilibrio entre fondo y forma y además todo resulta más previsible. Ni siquiera llegará probablemente a tantos espectadores, pues requiere que estén dispuestos a aceptar su surrealista premisa inicial. Pero es un film correcto, que confirma que Dayton y Faris no acertaron por casualidad y merecen ser seguidos.

6/10
Meek's Cutoff

2010 | Meek's Cutoff

1845. Un grupo de pioneros que viajan hasta Oregón procedentes del estado de Virginia. Son tres matrimonios y el hijo pequeño de uno de éstos, junto con un rudo pero presumido guía que han contratado, el señor Meek, pero del que no acaban de fiarse. Por el camino se quedarán sin agua y tendrán que confiar en llegar a su destino gracias a la ayuda de un indio al que han capturado. Lo más llamativo del film es su austeridad y su retrato de un paisaje hostil e inmanejable por el ser humano, de modo que la directora norteamericana Kelly Reichardt (Old Joy, Wendy and Lucy) recuerda de algún modo el mundo agreste descrito en las novelas de McCarthy. Con su guionista habitual, Jonathan Raymond, recrea Reichardt un episodio dentro del marco histórico real del éxodo a Oregón acontecido a mitad del siglo XIX, la aventura de los pioneros hacia uno de los últimos territorios inexplorados de la parte más occidental Estados Unidos, cuando Oregón ni siquiera era aún un estado del país recientemente creado. Meek's Cutoff (algo así como "el atajo de Meek") se centra en unas pocas personas que han desviado su ruta de la caravana principal, y cómo esa decisión se revela arriesgada ante el vastísimo e ignorado desierto que tienen ante ellos. Western singular, de remarcada identidad “indie”, contemplativo, sin arranque ni desenlace, donde lo que impera es el día a día del viaje sin fin de los protagonistas, a través de un desierto desolador, inhóspito, polvoriento y con la única y obsesiva esperanza de encontrar agua. El film retrata a mujeres y hombres de una fortaleza y determinación enormes, capaces de sobrevivir con lo mínimo en terrenos hostiles, que hacen casi imposible la supervivencia. Es obligado mencionar filmes de referencia, como Caravana de mujeres, Camino de Oregón y, sobre todo, la fordiana Caravana de paz, con la que este film guarda más de una similitud. La fotografía y las localizaciones son muy bellas, pero también tan estables que son reiterativas, porque hay que decir que prácticamente no sucede nada de renombre, todo en la historia es caminar de día y descansar por la noche. Estamos ante el puro realismo de la conquista del oeste en sus primeros años. Cine pausado, sin altibajos, con reparto exquisito, en donde se lleva la palma la actriz Michelle Williams, alma de la película.

5/10
Happythankyoumoreplease

2010 | Happythankyoumoreplease

Sam es un joven neoyorquino de veintimuchos, de aire bohemio, eterno aspirante a escritor. Su mejor amiga es Annie, sensible y vulnerable, de hechuras hippis, y que trabaja en cuestiones sociales en una empresa. Y Mary Catherine es su otra gran amiga, pintora de talento, la cual está pasando por un momento crítico en su relación con Charlie, que sueña con mudarse a Los Ángeles. Los tres personajes llevan vidas afectivas inestables y se sienten insatisfechos vitalmente... Pero la llegada de otras personas a sus vidas va a provocar giros inesperados. Deliciosa muestra de cine independiente estadounidense. Fresco, tragicómico, romántico y ¡optimista! Las tres historias se entrelazan mínimamente, pero con tan pasmosa naturalidad que no parece que estemos viendo tres vidas separadas, sino una instantánea genuina de la vida neoyorquina y de sus gentes. Retrata el guión ese estado de desorientación tan habitual entre los jóvenes cercanos de los 30, tipos y tipas soñadores, pero con una seria carencia vital: la de ser incapaces de sentirse satisfechos por mucho que tengan, por mucho que les quieran... El film quiere hacer ver que quizá el problema no está fuera, sino dentro de cada persona, en su voluntad y su decisión de acoger la vida con sentido positivo, de sumar en lugar de restar, de aceptar ser amados, y de quererse a sí mismos en el buen sentido para poder ser felices y dar felicidad  a los demás. En definitiva, ese es el sentido del "Happy-Thank You-More-Please" de que habla el título. Un buen lema vital. Por otra parte, hay un rebosante amor por la ciudad de Nueva York, cuya preferencia es explícita especialmente respecto a su rivalidad con Los Ángeles, la metrópolis derrotada. Es en este aspecto donde aumenta más y más el parecido con el mejor cine de Woody Allen, pues complementa a la perfección el esmerado y entrañable retrato de los personajes, con sus diálogos, nada sofisticados, con sus limitaciones y mezquindades. Pero de todas maneras no hay asomo aquí del cinismo alleniano, más bien lo contrario. Hay alegría y romanticismo. Es una gran sorpresa, pues, la llegada de Josh Radnor, célebre gracias a su personaje de Ted Mosby en la serie Cómo conocí a vuestra madre. Era reconocida su faceta como actor, pero Radnor hace un debut ejemplar tras las cámaras y demuestra un manejo notable en las distancias cortas y también en la economía natural al retratar las relaciones personales. Silencios, miradas, sonrisas que suenan a auténticas. La película no es, claro está, una obra maestra. La historia de la pintora y su enamorado no funciona tan bien como las otras, y el horizonte de los personajes puede resultar algo limitado. Sin embargo, el resultado es como una lluvia refrescante en medio del panorama desolador de tantas películas. Hay magnetismo en el protagonista y Kate Mara está radiante como Mississippi (atención a la canción que se marca). También destaca la bella Malin Akerman (Watchmen) con un look muy poco convencional.

7/10
No es tan fácil

2009 | It's Complicated

Entretenida comedia, más divertida que romántica, de la directora Nancy Meyers, que sin embargo no alcanza el nivel logrado en la deliciosa The Holiday (Vacaciones) y se acerca más a Cuando menos te lo esperas, película con la que comparte el tema de las relaciones amorosas en edad madura, además de su liviana superficialidad en materia sexual y sentimental. El guión de No es tan fácil, obra también de Nancy Meyers, se centra en la vida de Jane Adler, una mujer cercana a los sesenta, independiente e inteligente, que se gana la vida estupendamente como chef. Divorciada desde hace diez años, vive en un chalet idílico en una zona residencial de la costa de California y tiene la custodia de sus tres hijos jóvenes, Lauren, Luke y Gabby. Sin embargo, ahora está a puento de enfrentarse a un momento delicado de su vida, pues la hija menor marchará a Los Ángeles y ella quedará sola, por lo que ha hecho planes para reformar la casa a su gusto. Pues bien, con motivo de la graduación de su otro hijo y de los preparativos de la boda de Lauren con su estupendo novio Harley (genial el actor John Krasinski), la risueña Jane volverá a estrechar lazos con su ex marido Jake, ahora casado con una jovencita de buen ver. Pero Jake no ha olvidado a Jane y las cosas se enredan cuando entre ellos surge la atracción de antaño y los ex esposos se convierten en amantes secretos. Se ve que Nancy Meyers cuenta con elementos que domina a la perfección y la historia y las situaciones más cómicas funcionan. De todas maneras, No es tan fácil resultará sin duda más desopilante para la platea femenina, pues el planteamiento se describe a través de los ojos, el corazón y las vivencias de Jane, e incluso hay cierto aire (¿tufillo?) feminista en el conjunto, agudizado en las escenas de las conversaciones de Jane con sus amigas, propias de Sexo en Nueva York, y en la ‘apañada’ resolución del conflicto amoroso. Es más, Nancy Meyers (divorciada y madre de dos hijos) no duda en afirmar que hay mucho de ella en la protagonista y que le atraía especialmente tratar el divorcio en una película, “no la amargura de la separación, sino el mundo posdivorcio, donde los dos ex se encuentran y su relación no acaba nunca realmente”. Este mundo después del divorcio es recogido efectivamente por la película, pero con un enfoque premeditadamente agradable, a ratos muy cómico y con ausencia casi total de momentos traumáticos (aunque no falte la terapéutica visita al psiquiatra), mostrando siempre unas relaciones familiares en general bastante idílicas. Y, cómo no, esta visión excesivamente inocua, que también podría definirse como irreal, viene apuntalada con desparpajo por frecuentes escenas y gags sexuales, aunque están tratados con humor y comedida destreza. Llegados a este punto hay que decir que probablemente lo mejor del film es el trabajo humorístico de los intérpretes, una estupenda Meryl Streep, más recatada que otras veces, y un divertidísimo Alec Baldwin, que parece un actor distinto desde su éxito en la serie Rockefeller Plaza. Hay una hilaridad casi continua en sus escenas (también, es cierto, debido a los excelentes diálogos de Meyers), y en general deja muy atrás al menos inspirado Steve Martin.

6/10
Con el amor no hay quien pueda

2009 | I Hate Valentine's Day

A Genevieve no le gusta comprometerse en temas de amor, porque en el pasado su corazón sufrió demasiado. Ahora regenta una tienda de flores en Brooklyn y sus relaciones con hombres no duran nada, porque ella se las apaña para desaparecer cuando las cosas se ponen serias. Más difícil lo va a tener con Greg, un abogado de Atlanta que ha decidido dejarlo todo atrás y montar un restaurante en Nueva York. Fallido intento de Nia Vardalos de recuperar el éxito que tuvo con Mi gran boda griega –por la que consiguió la nominación al Oscar al mejor guión–, que también versaba sobre los amores entre ella misma y John Corbett. Pero, aunque es amable, aquí todo suena demasiado tópico, una historia enlatada que no ofrece gran cosa.

3/10
Revolutionary Road

2008 | Revolutionary Road

Frank y April se conocen al poco de terminar la Segunda Guerra Mundial. Aquello es un flechazo, amor a primera vista. Guapos, jóvenes y con talento, se diría que componen el matrimonio perfecto. Pero diez años después, y a pesar de que tienen dos hijos preciosos, su relación se ha anquilosado. Ella ha conocido el fracaso de su carrera como actriz, él tiene un trabajo gris de oficinista, con pocos alicientes. La felicidad perfecta que debía embargarles, el sueño americano hecho realidad, no existen. Discuten con frecuencia, no hablan, no escuchan, se gritan... Aquello está a punto de irse al garete. Hasta que April tiene la “gran idea”: ¿por qué no hacer la maletas, e irse a otra parte, a Europa, a París, oh, la France, e iniciar una nueva vida? April podría trabajar como secretaria, y Frank podría desarrollar sus aptitudes, leer, tal vez escribir algún libro. Aquello les devuelve la ilusión, les hace rejuvenecer. Hasta el punto de que sus amigos y conocidos, que les miraban inicialmente estupefactos, empiezan a alimentar algo parecido a la envidia.Adaptación de la novela homónima de Richard Yates, profesor universitario y guionista en Hollywood en los 60, cuando firmó el libreto del film bélico El puente de Remagen. Se trata de una crónica del desamor, una mirada tremendamente pesimista a los Estados Unidos de los años 50, donde tras una fachada de una vida ideal se ocultan la frustración y la parálisis a la hora de actuar. Temática que conecta con el film con que debutó Sam Mendes como director, American Beauty. La idea es bucear en las contradicciones de unos personajes egoístas, siempre lamentándose por su insatisfacción personal, anhelantes de fantasías quiméricas, que no saben reconocer los gozos de una vida corriente –"jugar a las casitas", llama despectivamente un personaje a esta distorsionada posibilidad– que podría ser plena... si quisieran. Resultan patéticas las infidelidades de la pareja, una especie de grito silencioso que ni da consuelo, ni despierta los remordimientos; o el modo estremecedor con que encaran la noticia de que podrían tener un tercer hijo. Para subrayar una situación cercana al colapso, el guionista Justin Haythe (La sombra de un secuestro, que también dibujaba un matrimonio en crisis) acentúa los momentos desgarrados de venenosos reproches, un poco a lo Tennessee Williams, sobre todo los que protagonizan marido y mujer, y aquellos en que interviene un desequilibrado que, sorprendentemente, muestra algo cercano a la lucidez al detectar lo que no va en la pareja.Aunque el film se centra en Frank y April -Leonardo DiCaprio y Kate Winslet que, diez años después de Titanic, protagonizan otro tipo de naufragio, existencial, y cuentan con intentos papeles para lucirse-, alrededor se mueven varios personajes, reflejo como ellos de una sociedad acomodaticia: un matrimonio amigo, los compañeros de oficina, y los arrendatarios de su casa, irónicamente situada en la zona residencial de Revolutionary Road, nombre al que no honran, para nada, sus habitantes. Historia deprimente, en que unos personajes instalados en su mediocridad no saben amar ni evolucionar hacia ninguna parte, Mendes parece haberla diseñado con escuadra y cartabón, sin dejar espacio a la catarsis. El cineasta se diría una especie de cerebral ingeniero de los sentimientos autocomplacientes, que sabe manejar bien, al estilo de otras películas sobre una sociedad occidental enferma, como Juegos secretos, también protagonizada por su esposa Kate Winslet; y denuncia todo eso, pero sin aportar soluciones. Mendes se apoya bien en los actores, y en unos técnicos excelentes, sobre todo en los apartados musical -magnífica partitura de Thomas Newman, que combina muy bien con un inteligente uso del sonido- y de fotografía -Roger Deakins, que juega a la perfección con la distancia focal para mantener nítido o desdibujado, según convenga, el rostro de uno u otro personaje-.

6/10
Me and Orson Welles

2008 | Me and Orson Welles

Lo que arde con el fuego

2018 | Wildlife

La familia Brinson se acaba de mudar a una pequeña localidad del estado de Montana. Corre el año 1960 y son tiempos de trabajo precario. El progenitor, Jerry, pierde su empleo, de modo que a todos les toca arrimar el hombre, a la madre Jeannette dando clases de natación, y al adolescente Joe trabajando de aprendiz en el estudio de un fotógrafo. Pero Jerry acepta un trabajo inusual, arriesgado y mal pagado, trabajar como peón con el escuadrón que trata de controlar un incendio que nunca acaba de extinguirse. Adaptación de una novela de Richard Ford, autor de obras tan notables como “El día de la independencia”. “Incendios” es de la más populares, y se ha encargado de trasladarla a la pantalla el actor Paul Dano, que coescribe el guion con su pareja Zoe Kazan. Ninguno de los dos actúa en el film, aunque el protagonista Ed Oxenbould –el film se narra desde el punto de vista de su personaje adolescente– tiene un extraordinario parecido con Dano. Estamos ante una película con estilo, pero terriblemente premiosa y reiterativa en su esfuerzo por crear un “mood” lánguido y desencantado, el de una familia al que las dificultades laborales han convertido en material altamente inflamable. Oxenbuld encarna bien la inocencia y el esfuerzo por enderezar lo torcido, y compartimos el dolor de su personaje cuando ve a sus padres separados y sin capacidad de entenderse, a pesar de sus esfuerzos para que los tres permanezcan juntos en la “foto” de la vida. Carey Mulligan encarna bien a la esposa que va dando tumbos, y Jake Gyllenhaal es ideal para interpretar al tipo que trata de demostrar su hombría aceptando un trabajo que le va a quemar inevitablemente. También es una buena elección Bill Camp como el tipo al que dejó su mujer, y que trata de ganarse el favor de Jeannette, a pesar de la notable diferencia de edad y de lo que puedan pensar el hijo y el marido ausente.

5/10
Ruby Sparks

2012 | Ruby Sparks

Jonathan Dayton y Valerie Faris se enfrentan al inmenso reto de dirigir su segundo largometraje, tras la redonda Pequeña Miss Sunshine, una de las producciones de corte 'indie' de mayor repercusión de los últimos tiempos. Conscientes de que se esperaba mucho de ellos, han tardado seis años en ponerse en marcha. Ruby Sparks refleja precisamente este bloqueo del artista que ha obtenido un gran éxito pero tiene que proseguir con su carrera, a través de su personaje central, Calvin Weir-Fields, que siendo muy joven escribió una primera novela magistral –recuerda al caso de J.D. Salinger–, pero ahora es incapaz de escribir, sobre todo tras ser abandonado por su novia justo a la muerte de su padre. Inesperadamente imagina un personaje, Ruby Sparks, que responde a su ideal femenino, y le inspira hasta el punto de que no puede dejar de escribir sobre ella. Pero un día su creación cobra vida inexplicablemente y se presenta ante él. En un primer momento piensa que está desvariando, hasta que descubre que también pueden verla su hermano-confidente y las otras personas. Dayton y Faris saben de sobra que una de las grandes bazas con las que contaron en su debut fue un inspirado guión de Michael Arndt. Parecen haber esperado hasta dar con un material que les motivara, finalmente un libreto de Zoe Kazan, joven dramaturga y actriz, nieta del realizador Elia Kazan, que fue la amiga pintora del protagonista en Happythankyoumoreplease. Los cineastas le han otorgado el principal papel femenino. Muy seguramente Zoe Kazan desconoce por completo "Niebla", la 'nivola' de Miguel de Unamuno donde su personaje de ficción habla con su creador. En lugar de "Niebla", pesa la sombra de Woody Allen, muy presente en Ruby Sparks, que carece de los diálogos ingeniosos del neoyorquino, pero tiene como protagonista a un intelectual con gafas que acude al terapeuta, y aunque consigue a su mujer ideal, como en Annie Hall, no está contento y corre el riesgo de estropear la relación. Todo gira en torno a un tema tan de Allen como la complejidad de las relaciones de pareja, y la naturaleza caprichosa y variable del ser humano, que cuando se acerca al ideal al que aspira, no se siente conforme. El toque de realismo mágico recuerda a películas como La rosa púrpura del Cairo y Medianoche en París. Por lo demás, en Ruby Sparks se nota el talento de Dayton y Faris por su puesta en escena fresca, muy propia del cine independiente, y porque hablan de la necesidad del apoyo familiar a pesar de las rarezas y particularidades de cada persona. Vuelven a demostrar su habilidad para extraer una gran espontaneidad de los actores, sobre todo en el caso de Paul Dano, que repite con ellos, tras aquel inolvidable aspirante a piloto que había dejado de hablar, y que logra buenos resultados como literato prodigioso en horas bajas. Por su parte, Zoe Kazan demuestra ser la actriz ideal para su irreal personaje. También logran enorme naturalidad Annette Bening (genial como madre ‘new age’), el español Antonio Banderas (su bohemio nuevo novio), el poco conocido Chris Messina (que rodó con Woody Allen Vicky Cristina Barcelona y que aquí es el hermano del personaje central), el veterano Elliot Gould (el psicoanalista) y el británico Steve Coogan (un presuntuoso rival literario). En suma, Ruby Sparks no llega a la altura de Pequeña Miss Sunshine, ni tiene tantas secuencias magistrales, ni funciona tan bien su equilibrio entre fondo y forma y además todo resulta más previsible. Ni siquiera llegará probablemente a tantos espectadores, pues requiere que estén dispuestos a aceptar su surrealista premisa inicial. Pero es un film correcto, que confirma que Dayton y Faris no acertaron por casualidad y merecen ser seguidos.

6/10

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