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Nota decine21
estrella
Crueldad intolerable

Crueldad intolerable

Intolerable Cruelty

Principales intérpretes

Crítica decine21.com

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7
Lo que necesitas es amor
Lo que necesitas es amor

Miles Massey (George Clooney) es un abogado especializado en divorcios, inventor de una cláusula matrimonial infalible, pensada para solteros de oro que no desean ser esquilmados por potenciales pretendientes depredadores. A él acude un marido pillado "in fraganti" con otra mujer, cuya esposa, Marilyn Rexroth (Catherine Zeta-Jones), solicita el divorcio. El descubrimiento de que Marilyn se casó por dinero, facilita a Massey la defensa de su cliente; pero con lo que no podía contar es con enamorarse de esa increíble mujer, que volverá a cruzarse en su vida.

Con la excusa de una comedia más o menos alocada, con pareja de intensidad y química sorprendentes (magníficos George Clooney, al que cada vez le viene menos grande la comparación con Cary Grant, y Catherine Zeta-Jones, bellísima y muy contenida), los hermanos Joel y Ethan Coen sirven una aguda crítica a una sociedad en que los divorcios están a la orden del día, y donde los repartos de bienes enriquecen a picapleitos y cónyuges ambiciosos. Los acuerdos que tienen en cuenta el “por si acaso”, o los pactos por los que “no me enfadaré si sales con otro”, hablan a las claras, con un divertido toque cínico, de matrimonios donde hay de todo menos amor.

Los Coen apuestan en esta ocasión por una narración muy clásica, donde la cámara apenas se hace notar. Siguen presentes los detalles surrealistas que les han hecho célebres (las apariciones con fondo negro de un abogado mentor enchufado a un gotero, el genial asesino asmático, el marido maltratado haciéndose una foto Polaroid de sus lesiones…), pero más integrados en la historia. Al fondo de una línea asumidamente disparatada, donde la exageración es norma, late sin moralinas el anhelo de un amor verdadero y para siempre, como lo único capaz de satisfacer a las personas. A Massey le sale el dinero por las orejas, y Marilyn tiene una fortuna al alcance de su mano: pero no les basta, lo saben y están insatisfechos. De un modo quizá menos brillante que en otras ocasiones pero eficaz, los Coen entregan un film entretenido, en el que funciona el juego del ratón y el gato. Desentonan un par de detalles zafios, aunque se incluyan con la intención de subrayar las patéticas infidelidades conyugales de algunos personajes.

Perlas de guión

Matrimonios infelices: marido y mujer se llevan a matar, cada uno busca su propio y exclusivo interés, sin pensar en el otro, o en los hijos, si los hay. Con esta premisa el cine ha construido comedias demoledoras, que entre risas y bromas ponen en la picota la rutina y los rencores que pueden arruinar la felicidad conyugal. El prototipo más terrible es La guerra de los Rose, donde Michael Douglas (el marido de la Zeta-Jones, precisamente) y Kathleen Turner se tiraban los trastos a la cabeza de un modo salvaje. Le divorce mostraba, con una curiosa mezcla de comedia y melodrama, el modo de entender el matrimonio de los franceses, a veces tan racionalistas, sin lugar para los sentimientos. En Las seductoras, Sigourney Weaver ligaba con gente rica para organizar matrimonios y divorcios rápidos, en connivencia con su hija, Jennifer Love Hewitt. Pietro Germi, en Divorcio a la italiana, describía cómo Marcello Mastroianni planea asesinar a su esposa, para poder casarse con su nuevo amor. Y en Luna nueva, Cary Grant trataba de recuperar a su ex esposa (Rosalind Russell), a punto de casarse de nuevo, manteniendo una verdadera guerra de sexos, con motivo de un reportaje que tiene que entregarle.

Los Coen y el pozo de sus ideas
Los Coen y el pozo de sus ideas

¿Se les habrán acabado las ideas a los hermanos Coen? ¿Habrán topado con el fondo del pozo del que extraen las ideas para sus películas? Por primera vez dirigen un guión ajeno (aunque reescrito por ellos, el libreto es originalmente de Robert Ramsey, Matthew Stone y John Romano), y actualmente están rodando Ladykillers, un remake de El quinteto de la muerte, la célebre comedia de la Ealing. Pero no, que nadie se lleve a engaño: como tantos creadores, los traviesos Joel y Ethan Coen beben en cada film de fuentes muy diversas (Homero en O Brother!, la novela negra en Muerte entre las flores, Sangre fácil, El hombre que nunca estuvo allí, Fargo, Capra en El gran salto…), y aquí la referencia son los comedias de guerra de sexos filmadas por ejemplo por Howard Hawks, con el tamiz, quizá, de la mirada ácida de un Preston Sturges, a lo que se añade ese guión escrito previamente por otros.

Dinero, ¿para qué?

El ingenio de los hermanos Coen lanza sus afilados dardos contra el deseo inmoderado de riqueza de los protagonistas, que como asegura el dicho, “no da la felicidad, aunque ayude”. Así, la primera vez que vemos a Miles Massey, sólo vemos… ¡sus dientes!, blanquísimos, gracias a un caro proceso de limpieza al que le somete su dentista. Y, asegura a un colega, “tengo dos coches nuevos. Tengo cuenta propia en el concesionario de la Mercedes”; y también, “he echado abajo la casa dos veces y he reconstruido la cabaña de Vail. Contraté a tres jardineros, un cocinero y a un tío que me encera el avión”.

Por su parte, Marylin Rexroth no deja de constatar que Sarah, una buena amiga suya, a pesar de contar con “tres buenos convenios, más dinero del que jamás podrías gastar, su tan cacareada independencia…”, como le dice Miles, “se queda sentada en casa, tiene miedo de salir con la gente, miedo de disfrutar sus bienes”. Y para colmo, “sólo tiene una úlcera péptica que le haga compañía por las noches”.

Dos visiones del matrimonio
Dos visiones del matrimonio

Matrimonios infelices: marido y mujer se llevan a matar, cada uno busca su propio y exclusivo interés, sin pensar en el otro, o en los hijos, si los hay. Con esta premisa el cine ha construido comedias demoledoras, que entre risas y bromas ponen en la picota la rutina y los rencores que pueden arruinar la felicidad conyugal. El prototipo más terrible es La guerra de los Rose, donde Michael Douglas (el marido de la Zeta-Jones, precisamente) y Kathleen Turner se tiraban los trastos a la cabeza de un modo salvaje. Le divorce mostraba, con una curiosa mezcla de comedia y melodrama, el modo de entender el matrimonio de los franceses, a veces tan racionalistas, sin lugar para los sentimientos. En Las seductoras, Sigourney Weaver ligaba con gente rica para organizar matrimonios y divorcios rápidos, en connivencia con su hija, Jennifer Love Hewitt. Pietro Germi, en Divorcio a la italiana, describía cómo Marcello Mastroianni planea asesinar a su esposa, para poder casarse con su nuevo amor. Y en Luna nueva, Cary Grant trataba de recuperar a su ex esposa (Rosalind Russell), a punto de casarse de nuevo, manteniendo una verdadera guerra de sexos, con motivo de un reportaje que tiene que entregarle.

DVD
Distribuye: Universal
Extras: Español 5.1 e inglés 5.1. Una mirada dentro. Tomas falsas. El vestuario.
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  • Últimos comentarios de los lectores (1)

    2263 | Alcibiades - 2016-07-04 14:41:32
    Mala, mala, mala, mala, mala...
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