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Biografía

Billy Crudup

Billy Crudup

52 años

Billy Crudup

Nació el 08 de Julio de 1968 en Manhasset, Nueva York, EE.UU.
Filmografía
The Morning Show

2019 | The Morning Show | Serie TV

Alex Levy y Mitch Kessler han formado hasta la fecha una de las parejas más populares de los informativos de la televisión de los Estados Unidos. Pero en tiempos sensibles con el #MeToo y las conductas sexuales inapropiadas con compañeras de trabajo rueda la cabeza de Mitch, un escándalo nacional, que por otra parte deja conmocionada a Alex, que sabe que tras 15 años de asociación puede ver terminada bruscamente su carrera, si no sabe reconducir la situación. Los hechos coinciden con la creciente popularidad, cortesía de las redes sociales, de la reportera provinciana Bradley Jackson. En efecto, se ha convertido en una celebridad gracias a un vídeo grabado cuando cubría unas manifestaciones de protesta por el cierre de una mina: el modo en que se encaraba con uno de los que ahí protestaban, mostrando una gran autenticidad, ha cautivado al público. Interesante serie sobre el mundo de la televisión y los entresijos que hay detrás, con ejecutivos dispuestos a lo que sea para mantener o recuperar audiencias, y reporteros que temen por sus puestos o ven una oportunidad para escalar posiciones. Creada por Jay Carson –que participó en House of Cards y en la película El candidato– y Kerry Ehrin –en cuyos créditos figura Bates Motel–, refleja bien la deshumanización creciente de los medios de comunicación, en primer lugar porque los propios profesionales sacrifican su vida personal en aras a unas ambiciones que les dejan literalmente vacíos. Tal idea están bien plasmada por la deshecha pareja de presentadores, a los que encarnan Jennifer Aniston y Steve Carell, quiene apenas se examinan, al menos en un primer momento, acerca de si su conciencia, en lo profesional y en lo personal, no tiene algo que reprocharles. El contraste, por supuesto, lo ofrece el personaje con posibilidades de ascender, interpretado por Reese Witherspoon, todavía no maleado, aunque nunca se sabe. Uno de los aciertos de serie de Apple TV+ es el completo reparto, con muchos personajes secundarios que tienen que aportar algo al conjunto de la narración.

7/10
Dónde estás, Bernadette

2019 | Where'd You Go, Bernadette

Bernadette Fox es una enigmática mujer, de acusada personalidad, antaño arquitecta de prestigio, en la actualidad retirada de la vida pública en una urbanización de Seattle, ciudad a la que odia. Ahí vive con su esposo Elgie, programador gurú de Microsoft, y con su inteligente hija adolescente Bee. La chica logra arrancar a los padres la promesa de que se irán de vacaciones a la Antártida, un lugar que le fascina. Pero el ya habitual nerviosismo de Bernadette irá en aumento, lo que se manifiesta en un comportamiento impertinente con sus vecinas, en las compras electrónicas compulsivas con su asistente informático, y en el consumo de fármacos. Richard Linklater nunca defrauda. Estamos ante un cineasta interesado en el ser humano y sus motivaciones, algo que se trasluce en cada una de sus películas, desde la trilogía que inició con Antes del amanecer a la historia de veteranos de guerra La última bandera, pasando por su asombroso proyecto Boyhood, gestado a lo largo de doce años de paciente rodaje. Aquí aborda el tema del genio artístico, de su desarrollo y su posible frustración por dificultades que no se logran gestionar adecuadamente. En tal sentido, la cuestión de la arquitectura está introducida con gran realismo, de modo que el reportaje especial sobre uno de sus proyectos, colgado en internet, fascina, y se entiende la cuestión del corrimiento de tierras, o cierta idea que surge en un momento fundamental de la trama. Y ello está bien maridado con la dedicación informática de Elgie, terreno en el que es algo parecido a un geniecillo, aunque se le escapen ciertos problemas de Bernadette, o las aportaciones como “amateur” de Bee en una representación escolar, con un instrumento musical. Hay mucho e inteligente subtexto, como en la medalla de santa Bernadette, la vidente de Lourdes, y que alude a distintas visiones de las cosas que todos necesitamos para funcionar en la vida. La película adapta una popular novela de Maria Semple, y en el guion, además de Linklater, han intervenido Holly Gent y Vincent Palmo Jr., que ya habían colaborado con él en Me and Orson Welles. Y se combina sabiamente el drama por la crisis familiar, por los problemas psíquicos y de convivencia de ella, pero también por la excesiva dedicación al trabajo de él, y los temores que surgen alrededor de la próxima partida de Bee a un internado. También tienen interés las relaciones humanas con las vecinas, donde se pinta ese ambiente que vienen retratando series como Mujeres desesperadas y Big Little Lies, de mujeres casadas y madres que tratan de brillar en su vida social. Ahí hay espacio para lo tragicómico. Una vez más Linklater acierta con un magnífico reparto, donde brilla Cate Blanchett, perfecta como neurótica asocial artista con encanto, verdaderamente esta mujer se transfigura en cada papel que asume, y es lo más parecido a una Katharine Hepburn que tenemos en la actualidad. También demuestran gran nivel Billy Crudup o Kristen Wiig, aunque merece la pena destacar el trabajo de la recién llegada Emma Nelson como la hija, está sencillamente maravillosa.

8/10
After the Wedding

2018 | After the Wedding

Alien: Covenant

2017 | Alien: Covenant

Ridley Scott entrega un nuevo film del universo Alien, el número 25 como director, cuando está a punto de cumplir los 80 años. Tal hecho coincide casi con el estreno de Blade Runner 2049, en la que figura como productor ejecutivo. Los originales son títulos emblemáticos del cine de ciencia ficción, y curiosamente la mirada a los alienígenas que tanto miedo nos dieron en 1979 se ha vuelto más reflexiva, al darse más peso a los androides; lo que conecta más íntimamente la alienígena saga espectáculo con las consideraciones acerca de la naturaleza humana propias del mundo replicante de Blade Runner. A tal efecto ya resulta muy ilustrativa la escena de arranque, una conversación entre el androide Walter y su creador y fundador de la corporación Weiland, anticipo de las tensiones que pueden surgir luego entre el creador y sus criaturas, donde éstas tienden a considerarse más perfectas que aquél. La nave espacial Covenant viaja hacia Origae-6, un remoto planeta de condiciones parecidas a la Tierra. La tripulación compuesta por 15 personas, dos millares de colonos y un buen puñado de embriones se encuentran en estado de hibernación, el solitario Walter con el ordenador de a bordo Madre se encargan de que la navegación discurra por cauces de normalidad. Pero un grave incidente obliga a despertar a la tripulación, a lo que se suma la captación de una señal de origen humano procedente de un planeta cercano que no tenían localizado, y que resulta tener condiciones de habitabilidad. La tentación de acudir ahí y ahorrarse siete años de viaje es demasiado grande, y es lo que ordena el nuevo capitán Oram, a pesar de las protestas de Daniels, quien considera que no deberían desviarse del plan previsto. Como puede imaginarse, les aguardan desagradables sorpresas. Scott retoma su colaboración con John Logan, que fue el autor del libreto de Gladiator, y últimamente abonado a las películas de la saga 007, quien firma el guión con el desconocido Dante Harper. También están acreditados, en el argumento original, Jack Paglen, que escribió el guión de la cinta de ciencia ficción Transcendence, y Michael Green, guionista de la cinta Marvel Logan, y también acreditado en Blade Runner 2049. Sirvan estos datos para atestiguar el deseo del equipo creativo para conformar una trama que encaje bien en el universo Alien, no se desea de ningún modo decepcionar al público primigenio, los fans que aman los filmes anteriores. Y en efecto, el film se sitúa bien entre Prometheus y Alien, el octavo pasajero, se salpica la narración con piezas que encajan en el puzzle. También desde el punto de vista estético, huevos, cámaras de hibernación, aliens, e incluso el corte de pelo de Katherine Waterston, que retrotrae a una jovencita Sigourney Weaver, del mismo modo que Winona Ryder hacía lo propio en la cuarta película. Quizá el mayor reproche que se puede a hacer a lo que resulta una película muy entretenida, y que sabe introducir sin resultar cargante algunas gotitas de filosofía, es que no aporta nada tremendamente original. Alguno dirá que hay sorpresas, y ciertamente algunos elementos pretenden ser sorpresivos, pero aparte de que más o menos se ven venir, lo que está claro es que sopesados a posteriori no resultan tremendamente novedosos. En cualquier caso el ritmo trepidante es impecable, la dirección artística fantástica, y de nuevo sufrimos con las paulatinas pérdidas humanas de un equipo que se hace querer, aunque de algunos de sus componentes apenas lleguemos a saber casi nada. En el reparto sobresale la creación de Michael Fassbender como el androide, el actor sabe darle el requerido aire sintético, pero también esa suerte de aire angelical que también podría ser demoníaco, y que le confiere una enorme personalidad.

6/10
Gypsy

2017 | Gypsy | Serie TV

La vida de Jean Halloway (Naomi Watts), una terapeuta que desarrolla relaciones íntimas e ilícitas con personas cercanas a sus pacientes.

Mujeres del siglo XX

2016 | 20th Century Women

Una película deconstruida, aunque anclada en el año 1979, momento en que el adolescente Jamie vive con su madre cincuentona y separada Dorothea en un hogar un tanto bohemio, que comparte con un hombre, William, y por donde también pululan la joven Abbie, y Julie, una chica de la edad de Jamie, ambos son amigos desde que eran niños. Con tono nostálgico, salpicado de retazos con voz en off que evocan momentos de nacimiento y muerte, se consignan momentos estelares en la vida de estos cinco personajes principales, donde el "mood" lo constituye de algún modo el alma femenina y cambiante en el siglo decisivo del feminismo, o sea, el siglo XX. Mike Mills, que ya llamó la atención con dos filmes singulares, Thumbsucker y Beginners escribe y dirige un film que logró una nominación al Oscar en la categoría de mejor guión original. Logra plasmar esa idea de fragmentación y vidas desorientadas que representa muy bien un sorprendente discurso presidencial de Jimmy Carter. Tenemos así al adolescente Jamie, para quien una madre que no quiere que su hijo repita sus errores, ha señalado como consejeras a dos mujeres, Abbie y Julie, lo que no está tan claro que sea una buena idea: falta el referente masculino, ellas manejan un lenguaje liberado y desinhibido que resulta chocante, y la idea de ir más allá de la amistad con Julie no encuentra un cauce por el que discurrir. Y en el fondo, Jamie echa en falta que sea Dorothea, su madre, la que le guíe. Los actores –Annette Bening, Lucas Jade Zumann, Greta Gerwig, Billy Crudup– están bien, y el uso de la música y algunos efectos visuales –aceleración de las imágenes, deslizamiento de los colores en plan sicodélico– ayuda a atrapar el espíritu de una época de búsqueda de libertad y sentido de la vida, con las inevitables decepciones.

6/10
Jackie

2016 | Jackie

Primera película rodada en inglés por el chileno Pablo Larraín, que sigue el gusto por los hechos y personajes históricos recientes mostrado en sus filmes No y Neruda, pero con estilo personalísimo, lejos de todo academicismo. Cuenta con un guión de Noah Oppenheim, hasta ahora sólo conocido por su contribución a los libretos de la saga juvenil distópica El corredor del laberinto. En el nutrido equipo de producción se encuentra Darren Aronofsky, quien dirigió a Natalie Portman en Cisne negro, el film que le dio el Oscar. Precisamente la actriz ha vuelto a ser nominada a la estatuilla dorada, además de en otros dos apartados, el del elegantísimo vestuario de época de la primera dama estadounidense Jackie Kennedy, creado por Madeline Fontaine, y el de la arriesgada y disonante partitura musical de Mica Levi, con unos chirriantes violines que contribuyen a crear el deseado “mood” triste de la película. La deconstruida narración atrapa las emociones y tristeza que embargan a Jackie tras el asesinato del presidente de los Estados Unidos, su marido John Fitzgerald Kennedy. Todo se estructura alrededor de una entrevista que la primera dama concede a un periodista, con quien desea hablar sin tapujos, aunque luego controlará lo que finalmente se publique. Alrededor, a modo de viñetas que retroceden y avanzan en el tiempo, se nos muestran los momentos del magnicidio, los preparativos fúnebres, la charla con un sacerdote, la jura del cargo de Johnson, la atención a los hijitos de la pareja presidencial, el rodaje de un documental en la Casa Blanca en que Jackie ejerce de anfitriona, mostrando al espectador los cambios que ha introducido en la decoración. Como hiciera en No, Larraín maneja materiales diversos, manejando el blanco y negro del documental y los primeros planos. Y juega hábilmente con la protagonista, excepcional Portman que se transfigura en la primera dama, como si fuera un espectro o un zombie deambulando por una residencia de la que deberá mudarse con sus hijos, con su vestido manchado de sangre, o poniendo el disco del célebre musical “Camelot”, lo que contrasta con su pose impostada a la hora de filmar el documental. El elenco de secundarios es verdaderamente notable. No transita el director por caminos fáciles y trillados, sino que arriesga creando en el espectador una sensación incómoda, que trata de asemejarse a la que se ceba en Jackie, dura, orgullosa en su personal encrucijada, rota por la pena, fumadora compulsiva mientras aguarda lo que vendrá después en su vida.

7/10
Experimento en la prisión de Stanford

2015 | The Stanford Prison Experiment

Película basada en hechos reales, describe el experimento llevado a cabo por el psicólogo Philip Zimbardo en 1971, cuando recluta a un grupo de estudiantes universitarios con intención de encerrarles durante dos semanas en un espacio que simula una prisión en Stanford, la mitad de ellos serán presos y la otra mitad guardianes. Recogería lo observado en el libro "El efecto Lucifer". Al principio los chicos se lo toman como un divertimiento gracias al cual se ganarán unos dólares, pero pronto los que ostentan la autoridad comienzan a abusar de ella, humillando a los otros, que empiezan a sentirse como gusanos hasta caer en algo parecido al histerismo. Entretanto, más arriba, Zimbardo y sus ayudantes, contemplan el experimento viéndose afectados también de algún modo, no desean parar algo que se les está yendo de las manos con la excusa de que todo es por la ciencia y el avance de los conocimientos sociológicos. A Kyle Patrick Alvarez se le nota el gusto por manejar historias sobre el comportamiento de las personas, de hecho luego sería reclutado para dirigir varios episodios de la serie Por trece razones. Y en efecto, capta la degradación a que pueden llegar las personas, cuando olvidan la dignidad propia y de sus semejantes. De todos modos el film se alarga en exceso, resulta reiterativo, y le falta progresión. Cuenta con un buen reparto de jóvenes actores.

5/10
Spotlight

2015 | Spotlight

Concienzuda reconstrucción de la investigación periodística llevada a cabo por el equipo Spotlight del Boston Globe y premiada con el Pulitzer, acerca de los casos de pederastia perpetrados por sacerdotes de la diócesis de Boston, y manejados torpemente por la jerarquía, que quiso evitar el escándalo promoviendo acuerdos extrajudiciales y conformándose con cambiar de destino pastoral a los implicados. El film maneja material muy sensible, tanto para las víctimas y sus allegados, como para los fieles católicos. Y su mérito es hacer honor al título, poner el foco de luz en un punto, la profesionalidad con que se llevó a cabo la investigación, siendo rigurosos en la exposición de los hechos sin pretender convertir en superhéroes a los protagonistas, ni arrastrar por el lodo a los culpables, lo sucedido resulta suficientemente elocuente. No hay espacio para recrearse en los detalles sórdidos de los abusos –se dan las pinceladas justas–, ni para los trazos toscos de los encubridores, una tentación en la que habría resultado muy fácil caer. Ni siquiera se cae en el manido recurso de incluir pasajes de ceremonias religiosas que subrayen la posible doble moral. En tal sentido Spotlight se encuadra en la tradición de títulos modélicos en el subgénero del drama periodístico como Todos los hombres del presidente. Presenta un guión sólido, obra del propio director, Tom McCarthy, y de Josh Singer, que abordó el tema del WikiLeaks en El quinto poder. McCarthy no fuerza las cosas. El trabajo de los periodistas consiste en entrevistar a personas, llegar a fuentes que confirmen los hechos, manejar la documentación, cotejar datos. Un montaje dinámico, e incluso las carreras de Mike Rezendes para llegar al juzgado, no son óbice para que la narración sea en general tranquila y clarificadora, se evita una trama embarullada y difícil de seguir. Y se señala el background de estos chicos de la prensa, la condición judía de Martin Baron, recién incorporado editor del Globe, que impulsa la investigación, o la de católicos no practicantes de los componentes del equipo Spotlight. Sin ocultar sus errores, incluida la posible culpa en no haber abierto antes los ojos a los crímenes de los que eran víctimas los más débiles, los niños. Somos testigos del desequilibro psíquico, mayor o menor, de éstas ya adultos, e incluso de uno de sus depredadores. O las actitudes bienintencionadas pero erradas de no armar escándalo de los que sabían y callaban. Una cuestión importante que aborda el film es la quiebra de confianza que sufre la Iglesia por el modo en que maneja el caso. En tal sentido está lleno de fuerza un pasaje protagonizado por Mark Ruffalo –Rezendes–, en que confiesa haber abandonado la práctica religiosa, como tantos, en la juventud, pero que siempre había albergado la idea de regresar algún día, y cómo los hechos investigados han roto tal añoranza. Es la misma pena del breve plano de la piadosa Nana leyendo el Globe. De algún modo se señala lo fácilmente que se pueden quebrar ciertos lazos de vinculación a la Iglesia si éstos se encuentran ya debilitados, cuando se produce el escándalo. Como cabe imaginar, el cardenal Bernard Law queda malparado por su actitud encubridora. Aunque lo más discutible del film es la inclusión en off –una voz telefónica– de las opiniones de un ex cura casado psiquiatra, A.W. Richard Sipe, que achaca al celibato sacerdotal los crímenes sexuales ocurridos, una relación causa-efecto que parece bastante insostenible, o como mínimo, simplista. Spotlight es de esas películas que merecería un premio a su reparto al completo, los actores tienen la suerte de que sus personajes están muy bien trazados en el guión con unos pocos rasgos, y ellos hacen el resto. Con carácter, pero no arrogantes, están estupendos Mark Ruffalo, Michael Keaton, Brian d'Arcy James, Rachel McAdams, Liev Schreiber, John Slattery y Stanley Tucci, más otros secundarios desconocidos y harto eficaces.

7/10
Rudderless

2014 | Rudderless

Lazos de sangre

2013 | Blood Ties

Años 70. Chris Pierzynski ha cumplido condena por participar en un ajuste de cuentas. Al salir de prisión, su hermano pequeño, Frank, le ayuda a regenerarse, alojándole y buscándole un trabajo, pues a pesar de que tuvieron sus más y sus menos años atrás, cree que los lazos de sangre les unen. Pero el pasado de Chris llamará pronto de nuevo a su puerta... Hasta ahora el actor Guillaume Canet había desarrollado una intachable carrera como director, pues tras la tragicomedia criminal Mon idole, rodó el impecable thriller No se lo digas a nadie, seguido del excelente drama Pequeñas mentiras sin importancia. Pero el francés pincha en cierta medida con su cuarto trabajo, remake en inglés del film de Jacques Maillot Liens de sang, que él mismo protagonizó en 2008, y que a su vez llevaba al cine la novela "Deux freres, un flic, un truand", de Bruno y Michel Papet. Muy apreciado por sus compañeros de profesión, Canet ha contado para su film con un reparto de secundarios impecables en el que destaca sobre todo su esposa, Marion Cotillard, como ex mujer del recluso, pero también Mila Kunis, Zoe Saldana, Matthias Schoenaerts, Noah Emmerich, Griffin Dune y James Caan, padre de los personajes centrales. En cuanto a los protagonistas, Clive Owen realiza un buen trabajo como el hermano descarriado, y Billy Crudup resulta un tanto insulso pese a que parece haber realizado un notable esfuerzo de autosuperación. Bien ambientada, con ayuda de canciones de la época, Lazos de sangre cuenta con alguna notable secuencia de acción como un asalto a un furgón. Por otro lado, su tratamiento de las relaciones fraternales tiene su interés. Pero a la cinta le falta garra, y el espectador se queda con la sensación de que se le podría haber sacado más jugo a todos sus elementos.

5/10
Los amos del barrio

2012 | The Watch

Los amos del barrio nos llevará a un barrio en el que se crea una patrulla de vigilancia tras aparecer asesinado uno de sus habitantes. Al final, sus integrantes terminarán descubriendo una trama alienígena para destruir el mundo.

Malas noticias

2011 | Too Big to Fail

Una versión mordaz de la crisis financiera de 2008. Basada en el best-seller de Andrew Ross Sorkin, da una visión en profundidad de los cruces entre Wall Street y Washington y cómo sus decisiones impactan sobre los ciudadanos. Mezclando personalidades de la vida real con una apasionante cuenta atrás hacia el desastre económico, el director ganador del Oscar Curtis Hanson crea un explosivo drama cuya lente captura cómo la economia de los Estados Unidos fue recuperada cuando estaba al borde del colapso.

Timo bajo cero

2011 | The Convincer

Mickey es un agente de seguros en el frío Wisconsin, con muy pocos escrúpulos a la hora de vender sus pólizas. Cuando trata de convencer a un anciano algo chocho, potencial cliente, para que le contrate un seguro, descubre que tiene entre sus pertenencias un violín cuyo enorme valor ignora. Tratará de engañar al viejo para hacerse con el instrumento, pero sus planes se complican con un cadáver de por medio. Jill Sprecher es una directora que tiene en su haber dos películas muy interesantes, Esperando la hora y Vidas contadas, pero que llevaba diez años sin entregar un nuevo film. Ahora, de nuevo con su hermana Karen como coguionista, entrega una comedia negra de timos con moraleja, que recuerda lejanamente a Fargo por su paisaje invernal nevado, y por su protagonista, un perdedor nato, al que si algo le puede salir mal, le saldrá peor, y que tiene la mala pata de aliarse con un asesino psicópata de comportamiento impredecible. Greg Kinnear encarna bien al vendedor de seguros, y está rodeado de un magnífico plantel de secundarios, donde brilla Alan Arkin como el viejo excéntrico y cuya cabeza ya no funciona como antaño. Quizá el giro final resulta algo precipitado, con un montón de detalles para atar cabos que resulta difícil seguir, pero la película se ve con agrado, y tiene buen ritmo.

5/10
Come, reza, ama

2010 | Eat, Pray, Love

Película basada en la experiencia personal de la escritora Elizabeth Gilbert, cuando atravesaba una profunda crisis que dio al traste con su matrimonio, dura peripecia vital cuyo camino de superación recogió en un libro convertido en auténtico best-seller. El film arranca con la vida conyugal cansina de Liz, que cree que se está autoengañando y engañando a su marido Stephen con la farsa de existencia que llegan. De modo que decide pedirle el divorcio, algo que el otro no entiende. Tras embarcarse en una relación con un joven actor que está representando uno de sus textos, Liz observa que debe ser más radical en el cuestionamiento de la vida que ha llevado hasta ese momento. De modo que rompe con todo, se toma un año sabático, y descubre el placer de la comida y el "dolce far niente" en Italia, la espiritualidad oriental en India, y la posibilidad de un nuevo amor en Bali. El film que coescribe y dirige Ryan Murphy –responsable de Recortes de mi vida, y bastantes episodios de las series Glee y Nip/Tuk: a golpe de bisturí– se esfuerza en plasmar en la pantalla el viaje, sobre todo interior, de la protagonista, representativo de muchas personas en Occidente, inmaduras e insatisfechas con sus vidas, que anhelan algo que no saben lo que es. Lejos de nosotros cuestionar el equilibrio alcanzado personalmente por Elizabeth Gilbert, pero lo cierto es que la descripción en la pantalla de su itinerario resulta aburrido y no demasiado atractivo, no basta con pasearnos por lugares de hermoso exotismo o por la eterna Roma para mantener la atención. Murphy se detiene en exceso en cada etapa de la protagonista, quizá con la intención de que los descubrimientos de ella sean también los del espectador, pero lo cierto es que todo parece demasiado elemental –el "salir" con los amigos italianos, las conversaciones con el chamán, la relación con el actor, el encuentro con otras personas que buscan también su lugar en el mundo...–, rebosante de "buenismo" poco consistente. El reparto de Come, reza, ama es formidable, desde la omnipresente Julia Roberts todos los actores saben insuflar vida a sus personajes, pero no hay composiciones memorables, por la sencilla razón de que sus papeles no lo son.

4/10
Watchmen

2009 | Watchmen

El imaginativo director Zack Snyder obtuvo un gran éxito con 300, adaptación de un famoso cómic de Frank Miller. Ahora, se atreve a llevar a la gran pantalla Watchmen, la cumbre del género de superhéroes, una obra maestra elaborada en 1986 por el guionista Alan Moore y el dibujante Dave Gibbons, que muestra de forma realista cómo sería el mundo si los enmascarados justicieros existieran. La obra conectaba con el público adulto, pues supuso una ruptura con lo que se publicaba por aquel entonces, casi siempre historias con mucha acción y nulo contenido, para adolescentes. Desde el mismo momento de su publicación se empezó a hablar de su versión cinematográfica, un proyecto que ha estado a punto de ser llevado a cabo por grandes nombres como Terry Gilliam, Darren Aronofsky y Paul Greengrass. Al final el film ha llegado en un buen momento, pues su vuelta de tuerca desmitificadora de los superhéroes desembarca en los cines cuando están de moda en la pantalla las peripecias de este tipo de uniformados con poderes. Sin ánimo de entrar en odiosas comparaciones, Watchmen se disfruta mejor si se conoce el género, como Sin perdón si se han visto antes los grandes westerns, por citar un ejemplo. Una de las principales pegas a priori es la complejidad de un argumento que se extiende a lo largo de más de 400 páginas, y que tiene muchas subtramas y personajes. Snyder ha logrado una gran concisión narrativa, ayudado por un buen libreto de David Hayter (X-Men) y el debutante en cine Alex Tse, que han apostado por la claridad expositiva, incluso en pasajes deliberadamente crípticos de su modelo. Aún así, es posible que al espectador neófito –que no conozca previamente la historia– le cueste asimilarlo en un primer visionado. La acción se desarrolla en 1986, en Estados Unidos. Pero el mundo no es tal y como lo conocemos en la realidad, por una serie de sucesos que han cambiado la historia. Por ejemplo, Richard Nixon sigue siendo el presidente de los Estados Unidos, sobre todo porque este presidente ganó la guerra de Vietnam con la intervención del Dr. Manhattan, un científico que tras sufrir un accidente obtuvo poderes sobrehumanos que le permiten manipular la materia a voluntad. Años atrás, surgió una oleada de vigilantes (watchmen) enmascarados, que alarmados por el aumento de la delincuencia, decidieron patrullar las calles. Ninguno de ellos tenía superpoderes, como el Dr. Manhattan, pero usaban sofisticados vehículos, variados artilugios y vistosos uniformes. Antes del acta gubernamental que prohibió las actividades superheroicas en los 70, varios de estos vigilantes formaron los Minutemen, un famoso grupo de superhéroes. Ahora, uno de sus miembros, Edward Blake, conocido en su momento como El Comediante, es brutalmente asesinado por un desconocido. Investiga el asunto Rorschach, un psicópata que sigue ejerciendo de justiciero en la clandestinidad. Rorschach está convencido de que alguien está eliminando a los superhéroes enmascarados, y decide advertir a varios de ellos: Ozymandias, Búho Nocturno, Espectro de Seda II y al propio Dr. Manhattan. Su tono oscuro, violento y descarnado aleja esta desesperanzada cinta de los espectadores más sensibles, pero Snyder muestra su habilidad para crear imágenes potentes, muy fieles a las viñetas originales, que no dejarán a nadie indiferente, aunque no les interese la historia. Y las ha sabido aliñar con una banda sonora muy acertada, compuesta por clásicos del rock –de Leonard Cohen, Bob Dylan y hasta Simon y Garfunkel–, que subrayan a la perfección los momentos más dramáticos. No sólo se luce en muchos momentos –el asesinato inicial, las rebeliones callejeras, la guerra de Vietnam, el motín en la cárcel, el paseo por Marte del Dr. Manhattan, y tantos otros– sino que además le saca partido a los numerosos símbolos que había en el original –la sonrisa ensangrentada, los omnipresentes relojes, las manchas del test de Rorschach, etc–, que tienen mucho que ver con la historia. Como Snyder logró un gran éxito de taquilla con 300 sin necesidad de grandes estrellas –por aquel entonces Gerard Butler y Lena Headey eran prácticamente desconocidos–, ha vuelto a apostar por actores correctos, pero que carecen por sí mismos de tirón en las taquillas. Resulta especialmente convincente Patrick Wilson –en un personaje, Búho Nocturno, algo tímido y apocado–, Malin Akerman –una mujer, Espectro de Seda II, acomplejada por el recuerdo de su madre, que mantiene una relación sentimental bastante inusual con el Dr. Manhattan– y Matthew Goode –cuyo personaje, Ozymandias, es el que tiene una postura más compleja de defender en escena–. Transformado por los efectos especiales, Billy Crudup es un convincente Dr. Manhattan. En general, todos hacen un buen trabajo, aunque otros actores superiores le habrían podido sacar más tajada dramática a la historia. Pesa un poco la obsesión de Snyder por reconstruir en la pantalla los dibujos originales, pues demasiado a menudo da la impresión de que sus actores están posando para el dibujante, o adoptan posturas que parecen irreales. Al tiempo que se recrea en varios detalles de brutalidad un tanto abruptos, resultan un poco fantasiosas sus secuencias de acción al estilo del cine moderno, y ha optado por mostrar imágenes de contenido sexual explícito. También abusa del croma, fiel a su propio estilo, lo que no acaba de resultar del todo convincente, si bien en esta ocasión –a diferencia de 300– acierta al combinar esta técnica con decorados reales. Al condensar la enorme variedad temática de las viñetas, el film puede resultar excesivamente pretencioso, pues trata de abarcar asuntos tan variopintos como el tiempo –de ahí sus numerosos relojes–, los sentimientos humanos, la capacidad de empatizar con los demás y sobre todo el idealismo y el heroismo, y su choque con la realidad. La principal aportación de Snyder es que logra actualizar el argumento, que se había quedado desfasado en lo referente a la carrera nuclear entre Estados Unidos y la URSS, pues aún existían las dos superpotencias cuando se editó la obra. Consigue –sin cambiar ningún elemento esencial– adaptar sus advertencias contra el peligro de los avances armamentísticos a la era post 11 de septiembre. Además, ha sabido subrayar lo que para muchos es lo más valioso, las complejas reflexiones del cómic ante el relativismo moral, representado por las diversas posturas de los protagonistas ante las injusticias del mundo. Mientras que Rorschach es un radical, algo fascistoide, que defiende la necesidad de tomarse la justicia por su mano y aplastar a los delincuentes, El Comediante poco a poco es descrito como un hedonista cercano al nihilismo, capaz de las mayores atrocidades en beneficio propio, y Ozzimandias resulta ser un utilitarista que justifica acciones dudosas si traen consigo el bienestar de la mayoría de la población.

7/10
Enemigos públicos

2009 | Public Enemies

Nueva incursión en el mundo de los forajidos al margen de la ley del veterano Michael Mann, que debutó en el cine con la notable Ladrón, y ha indagado sobre el tema en títulos como Hunter, Heat, Collateral y Corrupción en Miami (2006). Esta vez se basa en hechos reales, recogidos en el libro ‘Public Enemies: America’s Greatest Crime Wave and the Birth of the FBI, 1933-34’, de Bryan Burrough. Recoge las peripecias de John Dillinger –personaje auténtico ya llevado al cine con desiguales resultados por John Milius (Dillinger), Lewis Teague (La dama de rojo) y Max Nosseck (Dillinger (1945))–. Fue el más afamado ladrón de bancos de todos los tiempos, a pesar de la competencia, pues vivió en una época prodiga en criminales míticos, como Baby Face Nelson o Pretty Boy Floyd. El guión –que remite a cintas como Bonnie and Clyde y Los intocables de Eliot Ness– sigue los pasos de John Dillinger durante 14 meses, a partir de su salida de la cárcel, en julio de 1934. Inicia entonces una oleada de atracos que le convirtieron en una presencia habitual de los periódicos. En ese tiempo, se enamora de Billie Frechette, una humilde empleada de un guardarropa. Dillinger debe esquivar a los hombres del agente federal Melvin Purvis, un experto tirador encargado de atraparle. Michael Mann se luce con una esmerada reconstrucción de la época, y hace hincapié en la lucha de J. Edgar Hoover, porque el congreso le dote de los medios legales y financieros suficientes para perseguir a los delincuentes que cometieran robos en un lugar y después cambiaran de estado. Uno de los puntos de interés es la lucha de Hoover por transformar el Bureau of Investigation que dirigía por aquel entonces en el actual FBI: Por otro lado, el cineasta transmite muy bien la fascinación que sentían los ciudadanos medios, en plena época de la Gran Depresión, por los grandes gángsteres y ladrones de bancos, que por entonces tenían mucha presencia en los medios de comunicación. Dillinger se convirtió en una especie de ídolo, en una época donde ciudadanos incapaces de saltarse una señal de tráfico admiraban a aquellos que habían solucionado sus problemas desafiando la ley. Como los bancos eran extremadamente impopulares, el asaltante Dillinger era aclamado como una especie de Robin Hood. Mannn ha sabido reflejar todo esto en muchos detalles, como la sesión de preguntas de unos periodistas emocionados con Dillinger, tras ser detenido, o en la pasión que despertaba el actor especializado en mafiosos James Cagney –al que imita un compinche de Dillinger– y películas como El enemigo público nº 1, que cobra gran importancia en el desenlace de este film. Sorprendente es la interpretación de Johnny Depp, en un registro más realista de lo habitual, que sabe transmitir la elegancia de su personaje, a pesar de sus métodos violentos, y añade un toque romántico que recuerda a alguna película de gángsteres de Humphrey Bogart, como El bosque petrificado o El último refugio. Es un personaje con muchos matices, descritos con sutileza en el guión, pues tuvo una infancia desgraciada, y a pesar de vivir al margen de la ley, tiene una especie de código de honor y valora la amistad por encima de todo, como los viejos personajes de las películas de Sam Peckinpah. Le secunda con convicción el prolífico Christian Bale, como un policía obsesionado por su presa, pero en el fondo honrado. Cuenta también el film con ilustres secundarios en papeles a veces muy menores, como Marion Cotillard, Channing Tatum, Giovanni Ribisi, Stephen Dorff y la casi olvidada Leelee Sobieski, que a pesar de su calidad, aquí casi no tiene papel. En su relato de ascensión y caída de un gángster, Michael Mann parte de viejos esquemas, que tan buenos resultados le dieron a Howard Hawks, en Scarface, el terror del hampa. Un planteamiento clásico filmado con el moderno estilo eminentemente visual del director de El dilema, un montaje trepidante y una sabia utilización de las cámaras digitales. Muchos son los momentos deslumbrantes, aunque cabe destacar el último atraco al banco, la huida de la posada y una surrealista y poco probable visita de Dillinger a la oficina desde donde se dirige su busca y captura. También se anota un tanto Michael Mann a la hora de integrar las canciones de la época en la trama.

8/10
Dedication

2007 | Dedication

Un escritor misógino de cuentos para niños (Billy Crudup), se ve obligado a colaborar con una ilustradora, lo que va en contra de su pensamiento. Opera prima de Justin Theroux, muy interesante, los personajes están bien tratados a lo largo del filme con un cambio sustancial a lo largo de la película. Combina de manera correcta el drama con la comedia romántica.

6/10
Misión imposible III

2006 | Mission: Impossible III

Probablemente el mejor film de la saga basada en la vieja serie televisiva, con permiso de Brian De Palma y John Woo, los directores de las dos películas anteriores. J.J. Abrams, que ha revolucionado el panorama televisivo gracias a las series Alias y Perdidos, traslada el esquema de la primera a este film. Es decir, humaniza por fin al hierático Ethan Hunt, del cual en las otras entregas apenas sabíamos otra cosa sus increíbles habilidades como agente secreto. Aquí Abrams y su habitual equipo de guionistas Alex Kurtzman y Roberto Orci nos presentan a un Ethan que desea llevar una vida normal. Ha conocido a la mujer de su vida, y van a casarse. Pero una última misión, el rescate de una agente a la que entrenó personalmente, complica sus buenos deseos. Tom Cruise, productor y protagonista, acierta con el film. Y se lo pasa en grande, interpretando sin dobles algunas de las escenas más arriesgadas. Personajes bien esbozados y la dicotomía clásica del espía, obligado a llevar una doble vida, y al que le cuesta confiar en los demás, ayudan a configurar una trama interesante, donde la añoranza por ser como los demás deviene en sólida columna vertebral. A esto se suma un villano de altura –el oscarizado Philip Seymour Hoffman–, un ritmo endiablado, y unas escenas de acción magníficamente diseñadas. El rescate en la fábrica, con la persecución de helicópteros entre molinos de viento, el modo en que Ethan se cuela en el Vaticano, el ataque en el puente, o el espectacular salto de edificio a edificio, demuestran que en el cine de acción todavía se puede innovar.

6/10
El buen pastor

2006 | The Good Shepherd

Acercamiento a cómo nacieron y se consolidaron los servicios secretos estadounidenses, primero durante la Segunda Guerra Mundial, en forma de la OSS, y finalmente bajo el apelativo popular de “la Agencia”, o sea, la CIA. La narración pivota sobre Edward Wilson, un agente de aspecto gris y taciturno, pero muy bueno en su trabajo; y transcurre básicamente en dos tiempos: años 60, con la fracasada invasión de Cuba en Bahía de Cochinos; y prolegómenos de la guerra, cuando Wilson, miembro de una fraternidad y universitario idealista, recibe la propuesta de sumarse al incipiente servicio de inteligencia. Con una estructura de idas y venidas temporales compleja pero bien trabada, que se diría inspirada en El padrino II –¿habrá dado ideas el productor ejecutivo Francis Ford Coppola al guionista Eric Roth, y al director Robert De Niro, que intervino precisamente en ese film?–, se consigue transmitir una idea bastante cabal de las duplicidades que marcan la vida de los espías, cuyas consecuencias pagan, a un precio demasiado alto, sus familias, y por supuesto, ellos mismos. Gran parte del mérito de Roth y De Niro es que, a través de las andanzas de su protagonista, consiguen dar una visión del conjunto: en este caso se puede decir que las ramas no sólo no impiden ver el bosque, sino que ayudan a ello. Hay resonancias de gran tragedia en el destino fatal que aguarda a Wilson, con una vida marcada por el suicidio paterno, y cuyos sentimientos, siempre guardados para sí mismo, le han conducido a sacrificar lo que le dictaba el amor, y a hacer daño a sus seres queridos. En ese sentido el modelo ‘padrinesco’ de soledad en la inmoralidad ha sido perfectamente asimilado –Matt Damon parece tomar como referencia de su difícil y frío personaje al Michael Corleone de Al Pacino–, pero sin caer en mimetismos evidentes que le hagan perder fuelle. Incluso la escena de montaje paralelo en que la identidad de un ‘topo’ es puesta al descubierto, homenaje evidente a la saga de Coppola, está tratada con originalidad, pues se trata de planos, no sólo separados espacialmente, sino también temporalmente. Se nota que De Niro es actor, y además un gran actor. Curiosamente, muestra una virtud que bien podría haberse aplicado a sí mismo en los filmes de su última etapa actoral: controla a sus intérpretes para que entreguen unas actuaciones muy contenidas y realistas, sin lugar para el histrionismo. Y así, a un reparto maravilloso, perfectamente escogido, donde conviven los actores conocidos (Damon, Angelina Jolie, Alec Baldwin, el propio De Niro…) con los repescados (Joe Pesci, Timothy Hutton, William Hurt, Keir Dullea, John Turturro…), los que prometen y uno nunca acaba de saber cómo se llaman (Billy Crudup, Martina Gedeck...) y los ‘descubrimientos’ (Oleg Stefan, John Sessions...).

8/10
Ellas & ellos

2005 | Trust the Man

Superproducciones como El día más largo acumulaban en el reparto grandes actores, que dejaban apabullado al espectador. Éste contemplaba el tráiler ilusionado pensando que cuantos más actores de primera coincidieran en el film, mayor sería la calidad del mismo. Pues bien, ésta película demuestra que no tiene por qué, ni mucho menos. David Duchovny, Eva Mendes, Julianne Moore, Maggie Gyllenhaal y Billy Crudup son actores de solvencia probada, que sin embargo, esta vez son incapaces de sacar adelante personajes mal construidos, que se expresan con diálogos ridículos, casi siempre en torno a cuestiones escatológicas. Su presencia en el film sólo se explica porque su máximo responsable, el mediocre escritor y cineasta Bart Freundlich (Misión sin permiso) es marido de Julianne Moore y amiguete de los demás. Freundlich sigue los pasos de Tom, escritor que sufre una inexplicable adicción al sexo, y acaba siendo infiel a su esposa, Rebecca, una actriz que prepara un estreno teatral. Tobey, el hermano menor de Rebecca, es un tipo perezoso e inmaduro, obsesionado con su coche, que irrita a su novia de toda la vida, Eleine. Así que ésta le deja plantado, y él hará todo lo posible para recuperarla. Parece que Freundlich pretende tomar como modelo producciones recientes que hablan de males endémicos de la sociedad moderna: la obsesión por la pornografía y el sexo, el miedo al compromiso, la infidelidad, etc. Pero sus personajes no despiertan ninguna empatía y toman decisiones estúpidas. El tono tragicómico y las localizaciones neoyorquinas pretenden recordar a Woody Allen, pero el film está a años de luz de cualquier trabajo del creador de Annie Hall. 

2/10
Belleza prohibida

2004 | Stage Beauty

En la Inglaterra del siglo XVII las mujeres tenían prohibido actuar en el teatro. El actor Ned Kynaston goza de enorme popularidad por interpretar papeles femeninos. Hasta que el rey Carlos II, aburrido de ver siempre los mismos actores en los mismos papeles, permite que las actrices actúen, y prohíbe que los hombres hagan papeles femeninos. Así, Ned cae en desgracia, mientras la joven Maria sube como la espuma. Aunque falta elegancia y sutilidad a los diálogos y a algunas secuencias, la situación histórica que narra es interesante, la reconstrucción de la época está lograda y cuenta con magníficos intérpretes.

4/10
Big Fish

2003 | Big Fish

Un homenaje a los contadores de historias. Una reivindicación de la imaginación, como modo de mostrar la realidad. Si el lector nos apura, en Big Fish estamos ante una unión improbable de Tim Burton con John Ford y su apuesta por “imprimir la leyenda” a la hora de contar la historia de El hombre que mató a Liberty Valance. Todo esto subyace en el último film del director de Eduardo Manostijeras, título con el que mantiene una íntima relación; podría decirse sin exageración que Big Fish es su versión madura. Con guión de John August, a partir de una novela de Daniel Wallace, Burton entrecruza hábilmente el presente, en que Will Bloom acompaña en el lecho del dolor a su padre Ed, gravemente enfermo, con un pasado de relatos hermosos pero increíbles. Éstos, escuchados una y mil veces, se han convertido a los ojos del hijo en una impostura, que oculta una verdad que cree ignorar: en efecto, a Will le atormenta la idea de que su padre esté a punto de dejar este mundo, y que no haya llegado a conocer quién es. En manos de otro director, la película que nos ocupa sería un plato acaramelado de muy difícil digestión, sobre todo en lo que se refiere a los relatos de juventud de Ed. Pero en Burton habita un alma poética y sensible, capaz de mostrarnos un mundo pasado donde conviven lo luminoso con lo feísta, fotografiarlo con colores pastel, y lograr que no chirríe el engranaje. De nuevo, marca personalísima de su entera filmografía, asistimos a un desfile de criaturas desvalidas, auténticos “patitos feos” que buscan alguien que les entienda: además de Ed, ese tipo optimista a machamartillo, auténtico flautista de Hamelín para todos los que le conocen (magnífica a este respecto, la escena del desenlace), tenemos el gigante, el empresario circense, el escritor, las hermanas siamesas, la bruja con el ojo de cristal que muestra el futuro… También se las arregla el cineasta para que la mezcla imposible de drama (con el problema de comunicación padre-hijo), fantasía (los detalles surrealistas, divertidísimos, que salpican toda la cinta), romanticismo (la conquista por Ed de la amada) y lirismo (el pueblo idílico en medio de ninguna parte) funcione. Ha procurado además suavizar algún detalle zafio, del que podía haber prescindido, sencillamente. Magnífico el reparto, en especial los trabajos de Ewan McGregor y Albert Finney, que encarnan a Ed Bloom de joven y anciano.

8/10
Charlotte Gray

2001 | Charlotte Gray

Corren tiempos difíciles. Ha estallado la Segunda Guerra Mundial, y en Inglaterra las están pasando canutas. Pero Charlotte Gray es feliz, porque está enamorada, lo que hace las cosas más llevaderas. Su novio es piloto de la RAF, y ella se enorgullece de él. Pero, caray, el avión de su chico es abatido, y Charlotte, que sabe francés a la perfección, acepta colaborar con el servicio de espionaje británico, y ayudar a la Resistencia. Si de paso puede ayudar a su novio, atrapado en Francia, pues mejor que mejor. Nadie mejor que una mujer, la australiana Gillian Armstrong, para describir las andanzas de una fémina intrépida, pero de carne y hueso, que sabe lo que es el miedo. La directora ya se adentró en el alma femenina en la adaptación del clásico de Louisa May Alcott Mujercitas (1994). Aquí combina los elementos melodramáticos con la emoción de saber si los nazis van a descubrir la verdadera identidad de la intrépida heroína.

6/10
Resucitar un amor

2000 | Waking the Dead

El director Keith Gordon ofrece una original historia, de intrincado misterio y aire psicológico, acerca de un hombre que desea vivir con el idealismo moral del la juventud en un mundo, el de la política, lleno de juegos sucios y mentiras ocultas. En medio está la búsqueda del amor perdido para siempre, y el enfrentamiento entre dos polos: seguir tonteando con la falsedad o asumir los dictados de la propia conciencia. La película, mezcla de drama romántico y thriller fantástico, es algo rocambolesca pero la ambientación sofocante es excelente. Buen trabajo de un sufriente Billy Crudup (Casi famosos) y una bella Jennifer Connelly (Una mente maravillosa).

5/10
Casi famosos

2000 | Almost Famous

Años 70. William, un adolescente, lo sabe todo sobre música. Su ilusión es escribir en una revista especializada. Una carambola de coincidencias (sus reportajes en una revista local, el seguimiento de un grupo, el Stillwater), posibilita un encargo de la mítica revista Rolling Stone: cubrirá una gira del grupo. Comienza, entonces, su rito de iniciación a la vida: el vértigo de la fama, las rencillas del grupo, el primer romance... Su madre, viuda, ha dado su consentimiento a la marcha del chico. Pero no puede evitar preocuparse por él. El sólido guión, ganador del Oscar, evita con inteligencia las simplificaciones. Igual se muestran los peligros de la fama (promiscuidad, drogas, vanidad tonta), que se da una visión equilibrada de la madre (sus hijos son lo que más quiere en el mundo, y no permitirá que nadie los eche a perder). Cameron Crowe apuesta por la mirada nostálgica y luminosa al mundo del rock and roll, y evita sumergirse en el lado oscuro que, desgraciadamente, existe. No lo oculta, y describe un ambiente donde el sexo sin compromiso y las drogas parecen lo normal; pero prefiere resaltar lo luminoso e ilusionante. La historia interesa también por la definición de los personajes, mimados en cada uno de sus rasgos. El joven y desconocido Patrick Fugit, con su aspecto inocente y a la vez espabilado, sostiene la historia (el punto de vista de la película es el suyo) sin complejos. Frances McDormand da vida a una madre protectora pero sensata, reconocible y creíble; Kate Hudson (Globo de Oro a la mejor actriz secundaria, un descubrimiento) es una chica fantasiosa, sin histrionismos; y Billy Crudup acierta en su composición de líder de la banda algo pasado de rosca y que empieza a ser consciente de que lo está.

7/10
Hi-Lo Country

1998 | Hi-Lo Country

Los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. El Viejo Oeste americano, donde la frontera todavía existe. Peter Calder y Big Boy, viejos compadres, se reúnen tras años de separación. Ambos desean cooperar en un negocio de ganado, en el que desafían a los grandes propietarios. Paralelamente, corren sus asuntos del corazón: la pasión de Peter por Mona, una mujer casada; las relaciones con su fogosa novia de toda la vida; el descubrimiento de que es finalmente Big Boy el que tiene una aventura con Mona; etcétera, etcétera. Todo entre cabalgada y cabalgada, atención a las reses y nubes de polvo. Sam Peckinpah quiso filmar la novela de Max Evans Hi-Lo Country. No pudo ser, pero Martin Scorsese se hizo con los derechos, y le ofreció la posibilidad de hacer la película al británico Stephen Frears. Enfrentamiento entre débiles y poderosos, grandes espacios, afán de independencia y libertad… están ahí. Aunque faltan los clásicos referentes morales que han hecho grande al western. Frears se llevó un Oso de Plata en Berlín a la mejor dirección.

4/10
Código de lealtad

1998 | Snitch

Boston. Barrio irlandés de Charlestown. El gángster Jackie O'Hara campa a sus anchas. Bobby O'Graddy, ladrón de poca monta, debe someterse a su ley. Hasta que llega su primo Seamus, que le hace ver las cosas de otra manera. ¿Acudirán los dos a los maderos?. Ted Demme, el director de Beautiful Girls y Blow firma un thriller apasionante, que nos habla de hasta dónde deben llegar las lealtades.

5/10
Sin límite

1998 | Without Limits

Steve Prefontaine fue un joven corredor que desde muy joven destacó como un gran atleta. En la Universidad de Oregón entrenó con Bill Bowerman, uno de los que fueron fundadores de Nike, y su espíritu y lucha le sirvieron siempre para superarse y ser el mejor. Ganó varios títulos nacionales y se clasificó para los Juegos Olímpicos de Múnich. Biopic del célebre atleta convertido en todo un ídolo de masas, donde se hace un repaso de lo que fue su carrera deportiva hasta su triste final. Robert Towne dirige a Billy Crudup, que se pone muy correctamente en la piel del deportista, y a Donald Sutherland, que fue nominado al Globo de Oro por su papel del entrenador. El film transmite de buen modo el carisma de Prefontaine y su ansia de superación, y tiene momentos de verdadera emotividad. Destacan los rostros de Monica Potter (Patch Adams), Jeremy Sisto (Tormenta blanca) y Billy Burke (Brigada 49), entre otros.

5/10
El secreto de los Abbott

1997 | Inventing the Abbotts

Verano de 1957. Los Abbot son una familia adinerada que tienen tres hijas muy guapas, aunque de personalidades muy diferentes. Alice es la buena, Eleanor la mala y Pam es la más distraída. Frente a ellos, hay una familia mucho más humilde, cuya madre, Helen Holt, de la que se rumorea que estuvo liada con Lloyd Abbott, ha tenido que trabajar y luchar por sacar adelante a sus dos hijos con su sueldo de profesora. Cuando se inicia una relación, con fuerte atracción incluida, entre las hermanas Abbot y los Holt, sus dos familias se oponen, debido a que temen que se reabran viejas heridas del pasado que no quieren recordar bajo ningún concepto. Las primeras experiencias sentimentales de varios jóvenes de diferentes clases sociales en un pueblo norteamericano de los años 50. El director de Círculo de amigos traza con vigor las diversas tramas dramáticas, y su principal virtud consiste en que consigue unas excelentes interpretaciones. Del reparto destaca la joven Liv Tyler, hija del cantante Steve Tyler y que poco a poco ha demostrado que es algo más que una de las actrices más guapas de los años 90, en películas como The wonders o Armageddon. Junto a ella podemos ver a Joaquín Phoenix, hermano del desaparecido River Phoenix, y a Jennifer Connelly, quien lleva interpretando papeles desde muy pequeña, cuando intervino en Érase una vez en América.

6/10
Todos dicen I Love You

1996 | Everyone Says I Love You

El argumento sigue las peripecias de los familiares de D. J., una adolescente con una madre adinerada que dedica la mayor parte de su tiempo a obras sociales, y un padrastro abogado. Su padre biológico es un escritor de segunda fila que vive en París, y que sufre una grave depresión tras ser abandonado por su última pareja. Woody Allen dirigió por una vez un musical que rinde pleitesía a las comedias musicales protagonizadas por Fred Astaire y Ginger Rogers, o Gene Kelly. El cineasta reunió a un selecto reparto de primeras figuras que no suelen aparecer cantando en las películas, y a los que no les dijo que la película era un musical hasta el último momento. El argumento es muy divertido con momentos delirantes, como el romance entre Julia Roberts y Woody Allen, una de las parejas más extrañas que jamás haya aparecido en la pantalla. Lo mejor, los números musicales compuestos por canciones populares y coreografías sencillas, pero eficaces y divertidas.

6/10
Sleepers

1996 | Sleepers

A finales de los años 60, cuatro adolescentes tratan de superar sus complicadas relaciones familiares en el barrio neoyorquino de La cocina del infierno. Tras una peligrosa gamberrada, son enviados a un correccional, donde padecen todo tipo de abusos sexuales a manos de un sádico carcelero. Cuando ya son adultos, dos de ellos asesinan al carcelero y los otros trazan un plan para que sus ex compañeros salgan absueltos, pues consideran que lo sucedido ha sido un acto de justicia. El realizador Barry Levinson (Rain Man) es el artífice de este espléndido drama, pues es el responsable de la dirección, guión y producción. Se basó en los recuerdos del escritor Lorenzo Carcaterra. El reparto es excepcional, sobre todo en cuanto a los veteranos Hoffman y De Niro. Además, el aspecto visual de la película está muy cuidado.

6/10

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