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Biografía

Dion Beebe

Dion Beebe

Dion Beebe

Premios: 1 Oscar

Oscar
2006

Ganador de 1 premio

Filmografía
Géminis

2019 | Gemini Man

Henry Brogan es uno de los activos secretos más importantes de Estados Unidos. Todas sus misiones se cuentan por éxitos, porque a la hora de eliminar –asesinar– a sus objetivos nadie lo hace mejor que él. Sin embargo, tras más de 70 trabajos en su haber su conciencia no puede más y le exige algo de paz, así que ha decidido retirarse. Pero justo en ese momento se entera de que ha sido manipulado en su última misión para eliminar a un bioquímico que estaba relacionado con un programa secreto de investigación promovido por su gobierno. Y pronto Brogan se convertirá en el objetivo. Película de acción medianamente entretenida, cuyo título hace clara referencia a la mitología griega, en concreto a los hijos gemelos de Zeus, Cástor y Pólux, que en el firmamento conforman la constelación Géminis, donde para siempre permanecerán unidos. Dirige con brío el director taiwanés Ang Lee, que adquirió enorme prestigio con su película Tigre & dragón y más tardé consolidó su carrera con títulos potentes –Sentido y sensibilidad, Brokeback Mountain, La vida de Pi–, en donde el aspecto visual y la originalidad eran piezas claves de la narración. En Géminis, sin embargo, la sensación es que la historia es cosa muy liviana: una vez asimilada la prometedora premisa inicial hay poco más que un simple juego del gato y el ratón, sin grandes sorpresas, aunque no por eso despeguemos los ojos de la pantalla. Esto llama la atención si consideramos que detrás del guión está David Benioff –colosal triunfador de Juego de tronos– junto a otros nombres importantes como Billy Ray (Capitán Phillips) o Darren Lemke (¡Shazam!). Con temas como la clonación y la codicia del poder, semejante terna podría haber entregado sin duda una historia más potente pero tanto el tono peliculero, como los diálogos y el desarrollo de los hechos asombran poco porque suenan a vistos, mientras que los conflictos personales tienen escasa entidad dramática, poco matizada, con personajes tan esquemáticos como el interpretado por el malo de la función, Clive Owen. El punto fuerte del film es claramente la acción, que resulta espectacular en algunas escenas, como la de la persecución por las calles de Cartagena de Indias o la del combate final en tierras americanas, en donde la versión en 3D realza de modo sobresaliente la impresión de las explosiones o el efecto de las balas trazadoras. Otros momentos fuertes, sin embargo, como la lucha cuerpo a cuerpo entre el protagonista y su némesis, derivan peligrosamente hacia el videojuego. Funciona como siempre Will Smith como absoluto rey de la función, aunque su personal desdoblamiento juvenil-digital no resulte convincente y desdibuje su ¿doble? interpretación. El universo femenino está bien representado con la inclusión de Mary Elizabeth Winstead, una actriz que derrocha naturalidad y simpatía.

5/10
I Am Woman

2019 | I Am Woman

Biopic sobre la cantante australiana Helen Reddy, autora de uno de los grandes himnos feministas de la música pop de los años 70, "I am woman".

El regreso de Mary Poppins

2018 | Mary Poppins Returns

Memorable continuación del musical disneyano de 1964 Mary Poppins, basado en los cuentos clásicos de P.L. Travers, y cuya gestación y permiso de su traslación al cine a Walt Disney narró el film Al encuentro de Mr. Banks. La trama se sitúa años después, en la época de la Depresión en Londres, con Jane y Michael Banks ya adultos. Ella sigue soltera y es activista de los derechos civiles, ayudando a los más desfavorecidos, mientras que él es viudo y padre de tres hijos, Anabel, John y Georgie, su esposa murió hace un año. La familia Banks corre peligro de quedarse sin su maravillosa casa en la Calle de los Cerezos, las deudas apremian, y el documento que podría salvarles, un certificado de acciones del banco donde Michael trabaja, está en paradero desconocido. Por suerte, sopla viento del este, y se presenta en el hogar de los Banks la entrañable niñera Mary Poppins, dispuesta a traer un poco de orden y fe en la afligida familia. Le ayuda en la tarea Jack, un farolero. Resultaba complicado salir airosos de la empresa de retomar las aventuras de Mary Poppins, pero Rob Marshall, que ya firmó el musical Chicago, lo logra de sobras, con un inspirado guión de David Magee, en el que han intervenido él mismo y el productor John DeLuca. Gran parte del acierto estriba en ceñirse a las claves maestras del original, con numerosos guiños y jugando la carta de la nostalgia, un poco al estilo de lo que hizo J.J. Abrams con La guerra de las galaxias, de modo que estamos como en casa, en un universo reconocible y cercano. Emily Blunt toma el relevo de Julie Andrews, y su Mary Poppins es fantástica, conservando su aire coqueto y vanidoso de quien se mira al espejo, a la vez que sus típicas respuestas tajantes, su aire travieso, y su sincera preocupación por ayudar a los Banks. La trama está bien vertebrada con la excusa argumental de procurar la salvación de la casa de los Banks, lo que sirve para abordar temas con enjundia, que propician inspiradas canciones, que de nuevo tratan de alinearse con las conocidas del film previo: la añoranza de la esposa y madre ausente, que sigue con ellos, una luz en la oscuridad, la imaginación y la fe capaces de sobreponerse a lógica racionalista, y que pueden lograr lo imposible, no hay que guiarse por las apariencias, los libros no son sólo su cubierta, hay que ver desde diversas perspectivas, tener la mente abierta, etc, etc. Tanto en su versión original, como dobladas al español, las canciones suenan estupendamente. Son magníficas la partitura musical y las canciones de Marc Shaiman y Scott Wittman, y destacan las imaginativas coreografías, por ejemplo con los faroleros tomando el relevo de los deshonilladores, y ya sea en el mar o en aire, la magia está ahí en todo momento, incluidos los trepidantes pasajes que combinan actores reales y animación. El conjunto del reparto está sensacional, incluido Lin-Manuel Miranda, que triunfó en el musical "Hamilton", y que puede decirse que ha llegado al cine para quedarse, o así debería ser. Resulta además una gozada descubrir a algún actor del original, y ver que todos los personajes están mimados, incluido el villano de Colin Firth.

8/10
El muñeco de nieve

2017 | The Snowman

Prólogo inquietante de familia desestructurada, con chaval siendo testigo de cómo su madre está en el catre con un hombre que no es el marido de ella, pero sí el padre de él, y que termina en tragedia, ella se ahoga hundiéndose en el hielo. Años después seguimos a un policía separado y alcohólico, Harry Hole, al que su hijo adolescente aprecia a pesar de todo. El tipo va dando tumbos, pero se interesa por un caso antiguo al que está dedicando parte de su tiempo su compañera recién llegada Katrine. La cosa coincide con otro caso, la desaparición de una mujer joven, madre de una niña con problemas matrimoniales, que parece seguir un patrón semejante al de otros casos. Decepcionante adaptación de la novela homónima de Jo Nesbø, un thriller nórdico que a priori tenía todos los elementos para ser una película de primera: un director escandinavo del nivel de Tomas Alfredson (Déjame entrar, El topo), el incomparable marco de Noruega nevada, un gran reparto encabezado por Michael Fassbender, una trama de serial killer inquietante... Hasta Martin Scorsese se había apuntado a la función -figura en los créditos como productor ejecutivo-, y su montadora habitual, Thelma Schoonmacher, se había ocupado de la edición del film. Y sin embargo... La trama resulta completamente deslavazada, con elementos sórdidos e inconexos. No entendemos por qué Harry es como es, ni a qué juega su compañera Katrina, ni los manejos del nuevo compañero de su ex, médico, ni los de un millonetis que aspira a que Oslo sea la sede de los juegos olímpicos de invierno, ni las turbias intervenciones de varios doctores, ni los mensajes anónimos que vienen acompañados por un monigote de nieve, que también aparece como un muñeco con delgaditas ramas en el mundo real, ni el suicidio de un policía con la cara de un desmejorado Val Kilmer... Es una lástima que una producción tan ambiciosa no haya podido dar lugar a un film simplemente bien armado, con una indagación mínimamente interesante acerca del drama de las familias rotas y desesperanzadas. Todo el tiempo se tiene la sensación de que esto podía haber sido algo, pero no es nada.

4/10
13 horas, los soldados secretos de Bengasi

2016 | 13 Hours: The Secret Soldiers of Benghazi

Recreación de un trágico episodio bélico que tuvo lugar durante la noche del 11 de septiembre de 2012 en Bengasi. Tras la muerte del dictador Muamar el Gadafi, Libia se encuentra en una situación delicada, en donde diversas facciones se disputan el poder. El equilibrio es muy inestable y por eso Estados Unidos mantiene una pequeña base secreta de la CIA en la ciudad costera de Bengasi, que cuenta con un grupo de soldados experimentados para salvaguardar la seguridad, no más de media docena. Los problemas vendrán cuando el embajador estadounidense acuda a un acto en la ciudad y se instale en una casa cercana. Pronto será atacado. Película vibrante, entretenida, tremendamente realista y seria. Vuelve a traer a colación las ventajas e inconvenientes del tan cacareado intervencionismo internacional norteamericano, una cuestión nada fácil de solventar. Tanto los habitantes de los países conflictivos como los propios norteamericanos dudan constantemente de esa política, más si cabe cuando se producen situaciones límite en donde hay heridos y muertos, muchísimos más –todo hay que decirlo– entre los lugareños, a menudo masas de personas sin orden ni disciplina que odian que los yanquis corten el bacalao en su tierra. El problema llega cuando se generaliza identificando al Islam con esas facciones violentas. Los hechos reales narrados en 13 horas, Los soldados secretos de Bengasi están basados en el libro escrito por Mitchell Zuckoff y cuenta con un cuidado guión de Chuck Hogan (The Town, ciudad de ladrones), el cual logra involucrar anímicamente al espectador gracias al buen dibujo que hace del personal estadounidense. En películas de este tipo, con acción y ritmo desenfrenados, es complicado a veces saber quién es quién y ese tema se amplía en este caso ya que hasta los propios soldados americanos desconocen la identidad del enemigo. Aunque presumiblemente cuentan con habitantes amigos, nunca saben si lo son de verdad, si van a traicionarles. Esto ofrece momentos de tensión, bien resueltos, verosímiles y trasladan una desasosegante sensación de desconcierto. El modo de filmar la guerra es de un realismo inusitado, y no se ahorra alguna imagen especialmente desagradable. Y aquí la atmósfera recuerda sobremanera a otras películas recientes del mismo corte bélico (en cuanto al fracaso militar estadounidense), como El único superviviente o en especial Black Hawk derribado, citada explícitamente por uno de los personajes. Desde luego es difícil mejorar la ambientación realista y la atmósfera agobiante generada en esta especie de base asediada, convertida en un nuevo El Alamo, como también comenta otro soldado. Alegra comprobar además que el director de la película, Michael Bay, sabe hacer otra cosa que películas fantásticas de Transformers. Su modo de filmar la guerra nocturna es contundente, aunque por la localización de los contendientes a veces parezca que estamos en un videojuego en manos de los norteamericanos, mientras que otras escenas (como la del ataque al coche blindado) están magníficamente rodadas. Pero no sólo se centra en la pura acción. Deja tiempo para conocer a los protagonistas, para humanizarles, especialmente a los dos soldados norteamericanos que llevan casi todo el peso anímico del film, unos perfectos John Krasinski (Silva) y James Badge Dale (Rone), quienes comentan su anhelo constante de regresar con sus familias y comparten su opinión de que están en una guerra que no entienden.

7/10
Al filo del mañana

2014 | Edge of Tomorrow

Doug Liman, responsable de filmes estimulantes como El caso Bourne, primera entrega de la saga de espías, y de otros decepcionantes, como Jumper, dirige Al filo del mañana, superproducción futurista destinada a arrasar en las taquillas. Adapta libremente la novela "All You Need Is Kill", del japonés Hiroshi Sakurazaka. En Al filo del mañana, Cage, desertor de una guerra que enfrenta a la humanidad con una letal fuerza alienígena, queda atrapado en un bucle temporal, de tal forma que cada vez que muere vuelve a despertar a la misma hora. Con ayuda de Rita Vrataski, heroica combatiente que tiene la clave de lo que le está ocurriendo, tratará de aprovechar la ventaja que le da saber lo que va a suceder para detener al enemigo. Cumple sobradamente su objetivo, con secuencias de acción llamativas, sobre todo la que se repite constantemente, que viene a ser la alternativa al desembarco en playa de Omaha en Salvar al soldado Ryan, pero con monstruos del espacio exterior y armamento sofisticado. Los efectos especiales y los diseños de criaturas y máquinas de Al filo del mañana no revolucionarán el género pero son lo suficientemente eficaces. El guión de Al filo de la mañana –más inteligente y agudo de lo habitual en este tipo de blockbusters– aparece firmado por tres profesionales, entre ellos Christopher McQuarrie, oscarizado por Sospechosos habituales, y cuyo nombre parece en los últimos tiempos ligado a Tom Cruise (Jack Reacher, Valkiria). Este equipo le saca mucho jugo al punto de partida, que como Una cuestión de tiempo bebe claramente de Atrapado en el tiempo, de Harold Ramis, esta vez en clave de ciencia ficción. También se dan aquí repeticiones temporales que dan pie a ingeniosos recursos del protagonista para avanzar en su objetivo. Se aprecia el esfuerzo de Cruise por no repetirse a sí mismo, pues en esta ocasión da vida con bastante corrección a un cobarde forzado a convertirse en héroe, distanciado de sus personajes habituales. También Emily Blunt sorprende en cierta medida con un registro de mujer guerrera a priori fría y deshumanizada. Ambos están muy bien respaldados con secundarios de la talla de Brendan Gleeson (el general al mando de la operación) y Bill Paxton (un sargento que pone en vereda al personaje de Cruise).

6/10
Into the Woods

2014 | Into the Woods

Mucho se esperaba de este film por varios motivos. La temática y su planteamiento son atractivos: mezclar, gracias a un leve hilo conductor, varios de los cuentos infantiles más famosos de la historia, creados por los hermanos Grimm –Caperucita roja, Cenicienta, Jack y la habichuela gigante, Rapunzel, etc.– y hacer coincidir a todos sus personajes en un bosque; también atraía la participación de muchos actores de renombre, como Meryl Streep, Johnny Depp, Emily Blunt, Chris Pine, James Corden o Anna Kendrick; y por último se trata de un musical con la dirección y concepción visual de Rob Marshall. Y sin embargo... Mucho ha llovido desde que el autor británico triunfara con Chicago y, si ya bajó el nivel con su siguiente musical Nine, ahora los resultados, sin ser bochornosos, sí son un poco desalentadores. El caso es que da la sensación de que Marshall se ha perdido en el bosque como uno de más de sus personajes. Aunque quizá el gran problema de Into the Woods no haya que achacárselo tanto a Marshall, sino a quien ha ideado esta historia, el guionista James Lapine. Narra cómo, para romper la maldición de una bruja que les impide tener un hijo, un panadero y su mujer deberán entregarle cuatro cosas: una capa roja como la sangre, una vaca blanca como la nieve, un cabello amarillo como el maíz y un zapato dorado como el oro... Pero Lapine se hace un poco de lío con tal mejunje y el caso es que –al contrario que sus protagonistas– no se sabe muy bien qué desea al mezclar tantos hilos narrativos. Necesariamente descuida cada uno de ellos y la consecuencia es que muy pronto se produce una sensación generalizada de desorden, en donde la trama salta de un lado a otro caprichosamente y donde los personajes pierden consistencia. Hasta en algunos casos su presencia es prácticamente anecdótica, como el de Johnny Depp interpretando al Lobo Feroz. Está claro que en el fondo de Into the Woods late una idea un tanto maliciosa, la de que los cuentos infantiles son eso, meras fantasías alejadas de la realidad, en donde las personas mueren o te abandonan y donde las cosas nunca suceden como se deseaban. Cuidado con lo que deseas y cuidado con lo que le cuentas a los niños, viene a decirse. Ese giro radical en la fabulación tradicional se introduce en un momento concreto, con el consecuente desconcierto. Al mismo tempo, el enfoque rompedor o iconoclasta recuerda al de Shrek, pero al contrario de lo que sucedía con las aventuras del entrañable monstruo verde, aquí los conflictos son a menudo cosas de adultos, el tono es ambiguo y en general los personajes carecen de la necesaria empatía. Sin duda estamos ante una película que disfrutarán más los adultos que los niños. No todo son peros en Into the Woods, porque ciertamente las composiciones musicales de Stephen Sondheim –prácticamente continuas a lo largo de las dos horas de metraje– son de altura. Especialmente destacan el estupendo “Prólogo: Into the Woods”, en donde van cantando todos los personajes en una preciosa armonía; el delirante y divertido tema “Agony”; el lamento “Stay With Me”; y el sentido y pedagógico "No One is Alone". Respecto al reparto, la platea femenina se lleva la palma: Meryl Streep vuelve a demostrar su versatilidad cantando y encarnando a la bruja, mientras que Anna Kendrick asombra con una voz fabulosa –la mejor de la película– y Emily Blunt encandila con sus toques de humor habituales y una meritoria interpretación de las canciones.

5/10
Gangster Squad (Brigada de élite)

2012 | Gangster Squad

Los Ángeles, 1949. La ciudad se halla bajo una ola criminal debido al dominio de la mafia. El sanguinario Mickey Cohen ha decidido eliminar al antiguo capo de la zona, Dragna, y asciende como la espuma sembrando de violencia las calles. Su plan es convertirse en amo y señor de toda la costa oeste de Estados Unidos, y para conseguirlo ejercerá todo su poder de persuasión: asesinato, extorsión, soborno, etc. El incorruptible jefe de policía, Parker, está harto de tener las manos atadas y decide crear en secreto una brigada para acabar con Cohen. El duro inspector John O'Meara, de los pocos que se ha atrevido a actuar en el territorio del mafioso, será el elegido para liderar el grupo: escogerá a sus propios hombres y podrán actuar fuera de la ley. El director de Bienvenidos a Zombieland ofrece una espléndida recreación de la ciudad de Los Ángeles inmediatamente después de la II Guerra Mundial. Se nos traslada a una ciudad de ensueño, que parece salida de las novelas de Raymond Chandler. Grandes sedanes negros, bellas mujeres, música de jazz, gabardinas y sombreros Stetson, balas y metralletas. El tema y el escenario remiten a un film con el cual es imposible eludir comparaciones: L.A. Confidential. La corrupción campea en todos los estamentos de la sociedad: policías, políticos, jueces, etc. Los asesinatos y el crimen están a la orden del día y los pocos policías honrados han de actuar con contundencia. La otra referencia clara es Los intocables de Eliot Ness, donde también un policía sin mancha creaba su equipo para encerrar a Al Capone, en ese caso en Nueva York. Como fusión de estas dos películas, el atractivo de Gangster Squad (Brigada de élite) es innegable y Ruben Fleischer filma como los ángeles (nunca mejor dicho) esa ciudad a donde tanta gente llega para cumplir un sueño y acaba encontrando una pesadilla. A este respecto, algunas secuencias son fantásticas, como la presentación de O'Meara, un poli tan noble como rudo y tendente a la violencia (como el Bud White de L.A. Confidential) que actúa bajo la poderosa presencia de un estupendo Josh Brolin. Desde luego uno de los distintivos de este film es su explícita violencia. La escena inicial es una declaración de principios de lo que vamos a ver. A lo largo de la historia las balas vuelan con inusitado realismo, los huesos crujen a cada puñetazo, la sangre mana a borbotones. Paradójicamente, a la vez hay algo que resta entidad al resultado: un cierto aire de ligereza y simplicidad en su desarrollo, al estilo cómic. De hecho, no hay más que fijarse en el personaje de Mickey Cohen para remitirnos a viñetas del tipo Dick Tracy. La composición mafiosa del siempre un poquito sobreactuado Sean Penn es aquí demasiado exagerada, no hay un solo plano en que no se desmadre con una mueca o un aspaviento de desequilibrado psicópata. El toque cercano también a los videojuegos lo explicita Fleischer con planos muy visuales, como esos barridos para despachar las redadas policiales o el exceso de congelados y ralentizaciones, véase el tiroteo en el hall del hotel. De cualquier forma, aunque Gangsters Squad (Brigada de élite) es un film poderoso, visualmente contundente, hay cierta falta de hondura en las relaciones entre los personajes. Se insinúan buenos mundos interiores, pero sólo se incoan, y la trama se centra casi exclusivamente en actuaciones trepidantes, en pura acción policial. Quedan así un poco en el aire la amistad y compenetración entre O’Meara y Wooters (sobresaliente otra vez Ryan Gosling), apuntada en un par de momentos de conversación (magnífico ese diálogo en la cocina entre Wooters y la mujer de O'Meara); la relación casi filial entre los polis interpretados por Robert Patrick y Michael Peña; o la presencia del bombón de turno interpretado a la perfección por Emma Stone, pero que no supera en densidad la comparación con la Lynn Bracken de Kim Basinger. Todas estas carencias, que no son las únicas, se deben a un guión quizá no defectuoso pero sí escaso, como incompleto, de modo que el espectador se queda con la sensación de que aquí había una historia, unos actores y un presupuesto para crear una obra maestra, cosa que no se ha conseguido.

6/10
Green Lantern (Linterna Verde)

2011 | Green Lantern

Linterna Verde es uno de los personajes más importantes de la editorial DC, aunque para los no lectores de comics no es tan conocido como Batman y Supermán, los pesos pesados de la compañía. El primer Linterna Verde fue creado por Bill Finger y Martin Nodell en 1940, aunque su encarnación más conocida, el piloto de pruebas Hal Jordan nació en 1959 de la mano de John Broome y Gil Kane. Con tanta cinta de superhéroes que se estrena, era bastante predecible que tarde o temprano llegara a las pantallas la adaptación al cine. Los Linterna Verde son un cuerpo de paz formado por diferentes vigilantes, de planetas y razas distintos, que patrullan cada uno su cuadrante del universo, con ayuda de un anillo de poder que le confiere extraordinarios poderes. Uno de ellos está a punto de morir en el Planeta Tierra tras ser perseguido por el amenazador Parallax, un ser que pone en peligro la paz cósmica. El anillo del Linterna Verde elige un sustituto y vuela hasta él. Éste resulta ser Hal Jordan, un piloto de pruebas que debe encontrar la valentía suficiente para derrotar a Parallax. Aporta muy poco al género, ya que repite todos los tópicos sin darles ninguna vuelta de tuerca: existe un tipo que repentinamente adquiere poderes asombrosos y una gran responsabilidad, se ha enamorado de una mujer a la que debe conquistar, tiene que hacer frente a su némesis... El mercado está tan abarrotado que resulta difícil encontrar elementos originales. Además, juega en contra de esta cinta su abuso de los escenarios virtuales y los efectos digitales por ordenador, pues algunos pasajes parecen de animación, y resulta difícil aceptar la mezcla con personajes humanos. Sin embargo, tiene un buen reparto, ya que Ryan Reynolds le da cierta humanidad a su personaje y resulta tener buen 'feeling' con la joven Blake Lively (Gossip Girl). El film tiene secundarios de altura como Tim Robbins y Mark Strong, desconocido como uno de los Linterna Verde. Aunque no llega a la altura de otros de sus films, Martin Campbell (007 Casino Royale, La máscara del Zorro) dirige con el suficiente pulso. El tema central es el miedo, y la capacidad humana para sobreponerse a él y lograr sus objetivos.

4/10
El mundo de los perdidos

2009 | Land of the Lost

Es ésta una de esas películas que parecen pedir a gritos que rueden cabezas entre los ejecutivos que dieron luz verde a su producción. Imposible decir a ciencia cierta a quien va dirigido el film, craso error como sabe cualquier estudiante de marketing. Basado en una serie televisiva creada por Sid Krofft y Marty Krofft en los 90, sigue los pasos del Dr. Rick Marshall, un paleontólogo al que nadie toma en serio por su teorías de viajes en el tiempo para estudiar a los dinosaurios y otras bonitas criaturas. ¿Nadie? Bueno, está Holly, una universitaria de Cambridge, verdadera fan de las teorías del científico. Y ambos deciden probar en una zona adecuada su invento del amplificador de taquiones, que les permitirá abrir una puerta espacio temporal y trasladarse a la época de los dinosaurios. Esa zona adecuada está en una montaña donde Stanton regenta una atracción de feria tipo 'el túnel del terror'. El trío viajará hasta un lugar sorprendente, con hombre-mono, hombres-lagarto de una extraña civilización, y por supuesto, bichos prehistóricos de todos los tamaños.De entrada, uno podría creer que está ante un homenaje a historias como la de El mundo perdido (1925) imaginada por Arthur Conan Doyle, o por títulos de serie B como King Kong (1933). Pero no. La cosa es una mezcla imposible entre trama de aventuras, con un irritante tono de comedia que no despega en casi ningún momento, casi siempre sembrado de bromas zafias, que de seguro alejarán al público familiar al que parece destinada la cinta. Por supuesto que a un film como éste no se le pide credibilidad, pero sí resulta exigible una lógica interna de la que carece. No, no es posible soportar todo el metraje sobre un antihéroe, que tiene gracia un par de veces cuando sus teorías de científico sabiondo fallan una tras otra, pero que agota, aunque le ponga cara un profesional como Will Ferrell. Si encima tiene como apoyo a dos desconocidos actores sin carisma -Anna Friel y Danny McBride- más un troglodita peludo, pues vamos, la cosa no da más de sí. Querer que riamos las gracias de unos personajes vestidos chapuceramente de hombres-lagarto, en homenaje a Ed Wood y demás pioneros del cine cutre, es pedir demasiado, sobre todo cuando la realidad es que ha habido un presupuesto holgado en efectos especiales, que no lucen demasiado.

2/10
Nine

2009 | Nine

  En su segunda película musical el director norteamericano Rob Marshall vuelve a usar material existente para trasladarlo a la pantalla con su sello personal. La cosa le salió redonda con la epatante Chicago (2002), que cosechó seis Oscar, entre ellos el de mejor película, pero los resultados, aunque buenos, no son tan óptimos en el musical que nos ocupa. Marshall parte de un argumento verdaderamente arriesgado, el musical de Broadway “Nine”, adaptación a su vez de, nada más y nada menos, que el guión de Fellini 8 y 1/2, al que modifica y moderniza en algunos aspectos, aunque conserva la esencia e incluso repite escenas y diálogos originales. La trama, como es sabido, habla de un cineasta que se encuentra a punto de rodar su siguiente película. Se trata se Guido Contini (Anselmi en la versión felliniana), a quien todos llaman “maestro” y que es reconocido en todo el mundo como un genio cinematográfico. Pero ahora Guido tiene una crisis creativa aguda y no sabe qué contar. Está desesperado. No hay guión, ni asomo de él, y en su maremágnum interior lo único de lo que es capaz es de recrear en su cabeza imágenes de sus deseos, coreografiadas representaciones que continuamente imagina y a las que no puede sustraerse, ensoñaciones con bellas mujeres que le rodean, que cantan y bailan y que él mezcla con los recuerdos de infancia que han marcado su vida. Una vida real que ahora se está tambaleando, pues su mujer, Luisa, ya no puede soportar por más tiempos los embustes de Guido, que no acaba de dejar a su amante Carla... El primer pensamiento que se viene a la cabeza es que Fellini es mucho Fellini. Aun así, es cierto que se trata de un guión muy adecuado para el mundo musical de Rob Marshall, que sabe como nadie introducir los números musicales en medio de escenas dramáticas, intercalando imágenes del mundo real y del ficticio con enorme destreza, con motivo de los ensueños del protagonista, de modo que todo funciona con increíble perfección. Pero el mundo onírico y el surrealismo de Fellini es insuperable y aquí eso ni se huele, porque en Marshall todo ese mundo interior está únicamente supeditado al “musical” y –quizá aquí está el mayor defecto de Nine– el resultado general es una simple repetición de Chicago (y con peores canciones). Idéntica fórmula: visualmente espectacular, con esos platós oscuramente iluminados, los poderosos focos, las vedettes embutidas en corsés de avispa, los rítmicos y acompasados movimientos, la hipersexualización de las canciones y coreografías (aspecto éste más acentuado aún que en Chicago, especialmente en el numerito de Penélope Cruz), la fabuolsa orquestación, el montaje vertiginoso, etc. Un auténtico circo cinematográfico lleno de luz y sombras. Técnicamente perfecto, pero repetido. Y eso pesa. Por otra parte, habría mucho que hablar de las cuestiones de fondo de la historia, que no son otras que las del contradictorio universo del Guido de Federico Fellini, ‘alter ego’ de él mismo, siempre impregnado de rebeldía, donde hay un perpetuo enfrentamiento entre la moral y las pasiones, entre su reconocido catolicismo y su traumática aceptación de la autoridad de la Iglesia. En estas cuestiones –presentes en la película con dudoso gusto–, resulta curioso que Marshall vaya más allá que el siempre ambiguo y desconcertante director italiano. Temás como la culpa y la redención, que en Fellini serían impensables (él sólo mostraba, nunca demostraba, ni argumentaba, ni respondía a nada) son aquí cuestiones explicitas, meollo en la evolución de la crisis del protagonista. El reparto de esta especie de farsa del mundo de la creación es cosa seria. Daniel Day-Lewis no hace olvidar a Marcello Mastroianni, pero está superior, como siempre, y entre las chicas destacan especialmente Marion Cotillard (La vida en rosa) y una divertida Kate Hudson. Sorprende asimismo el pequeño papel de Nicole Kidman, muy colateral. En cuanto a los números musicales, destacan las canciones “My Husband Makes Movies” y “Cinema Italiano”, de las mentadas Cotillard y Hudson, y “Be Italian”, interpretada por Stacy Ferguson.  

6/10
Expediente Anwar

2007 | Rendition

El público no está para guerras. Al menos el estadounidense, aunque no parece que tampoco el resto del mundo esté respondiendo bien a las películas que describen la situación creada tras los ataques terroristas del 11-S, y las posteriores guerras en Afganistán e Irak. A diferencia de lo que ocurrió con Vietnam, se han están realizando películas durante el conflicto, y no a su final, y ninguna de ellas ha sido considerada memorable, ni por el público ni por la crítica. La que nos ocupa en estas líneas no constituye la excepción. Un atentado con terrorista suicida de por medio se lleva por delante a 19 personas, además de causar numerosos heridos. El objetivo era uno de los jefes de la policía egipcia, que ha salido indemne. No ha corrido la misma suerte un diplomático americano del servicio secreto, cuyo automóvil pasaba casualmente junto al lugar de los hechos. La CIA y adláteres enseguida se ponen en marcha, buscando culpables, sospechosos, posibles cooperadores materiales del atentado... Y un ingeniero químico egipcio, Amwar El-Ibrahimi, que está casado con una ciudadana estadounidense, y tiene un hijo y otro en camino, tiene la mala suerte de convertirse en sospechoso; al parecer su teléfono móvil recibió una llamada de un conocido terrorista. Aplicando la ley antiterrorista vigente en EE.UU. tras el 11-S, que permite retener a sospechosos de terrorismo por tiempo indefinido y sin asistencia legal, Anwar es detenido y trasladado a un remoto lugar, donde es sometido a torturas para lograr arrancarle una confesión de culpabilidad. El sudafricano Gavin Hood ya dio pruebas de sus inquietudes políticas al tramar el tema de violencia juvenil en su país en Tsotsi, Oscar al mejor film extranjero. Aquí, dejando a un lado el problema muy real del terrorismo del nuevo milenio y las modernas guerras, emplea toda su artillería en mostrarse extremadamente crítico con el modo en que EE.UU. está afrontando la cuestión, como señala el muy explícito título original del film, "Rendición". En efecto, considera el cineasta, que maneja un guión de Kelley Sane, que el no-respeto de los derechos humanos equivale a perder la guerra antes de haber empezado a librarla. El problema es que, aparte de la simplificación, lo que nos cuenta no emociona, hay un ritmo cansino, poco dinámico. La trama juega a varias bandas, mostrando las dudas sobre la tortura del personaje de Jake Gyllenhaal; la lucha tenaz de Reese Witherspoon por dar con su marido; el pragmatismo a distintos niveles del senador Alan Arkin, de su ayudante Peter Sarsgaard, y de la responsable de seguridad Meryl Streep; la resistencia del torturado Omar Metwally; y las vicisitudes del policía egipcio, cuya hija está relacionada sin saberlo con un islamista radical. Y así, se pasa de escenas repletas de sadismo, a otras donde imperan las lágrimas o el cinismo, sin demasiada habilidad, hasta perpetrar una pirueta final, que no deberíamos desvelar, aunque sí señalarla como trampa indigna, que no resulta ninguna gran sorpresa, y que lo único que hace es alimentar la ceremonia de la confusión. A mal final (el comentado) sí hay mal principio (se nos antoja endeble que se pueda detener a alguien con tan poco, la premisa del film).

4/10
Corrupción en Miami (2006)

2006 | Miami Vice

Michael Mann lleva al cine Corrupción en Miami, legendaria serie televisiva de los 80 en que ejerció de productor ejecutivo. El argumento es el típico de cualquier episodio de la serie que la memoria acierta a recordar. Sonny Crockett y Ricardo Tubbs, agentes de la brigada antivicio de Miami se enfrentan a una banda de narcotraficantes. Para obtener pruebas contra ellos, se hacen pasar por traficantes de armas. Una vez metido en el submundo del hampa, Sonny Crockett se enamora de Isabella, la novia de Montoya, uno de los malos (esto le suele suceder también a James Bond). El pobre Crockett se debate en un terrible dilema moral, pues si detiene a los narcos, no sabe si dejar escapar a su amada. Los del FBI se ponen nerviosos porque los de antivicio tardan demasiado, pero el duro Castillo, jefe de Crockett y Tubbs, da la cara por sus hombres. Por supuesto, Michael Mann vuelve a lucirse con el manejo de la cámara, sobre todo en los tiroteos. Pero éstos tardan en llegar, y todo es demasiado rutinario. Además, los protagonistas son esquemáticos, comparados con los personajes de otras películas de Mann, como los de El dilema, o sin ir más lejos, el asesino inquietante y el taxista bonachón de Collateral, su trabajo anterior. Don Johnson, que se hizo una gran estrella con su papel de Sonny Crockett, ha sido sustituido por un joven actor de moda, Collin Farrell, que empezó con buen pie, pero que tras criar buena fama, parece haberse echado a dormir. El siempre eficaz Jamie Foxx, que encarna a su compañero, Tubbs, tiene poco papel, así como Gong Li, musa del cine oriental. Y nuestra aportación nacional, Luis Tosar, ha aceptado un papel de cuatro escenas en las que tiene que poner cara de duro inexpresivo.

5/10
Memorias de una geisha

2005 | Memoirs of a Geisha

Adaptación de la célebre novela de Arthur Golden, que nos introduce en el misterioso mundo de las geishas japonesas. El film arranca cuando una humilde familia de campesinos coloca a sus dos pequeñas hijas en una casa de geishas, como modo de asegurar su supervivencia ante la acuciante pobreza. Las dos hermanas se separan, primero temporalmente, colocadas en pabellones diferentes, y luego definitivamente. La pequeña Chiyo, que luego trocará su nombre por el de Sayuri, más adecuado para una geisha, se verá sumergida a su pesar en el mundo de esas extrañas mujeres de compañía. El desconocimiento que la niña tiene acerca de ese modo de vida les sirve, a Golden, a la guionista Robin Swicord y al director Rob Marshall, como excusa perfecta para describir de modo pedagógico en qué consiste eso de ser geisha. A modo de película río, vemos a Sayuri crecer. Y siempre mantendrá en su recuerdo el gesto amable de un hombre cuando era pequeña. Un gesto que le devolvió las ganas de vivir y la esperanza, y que alimenta un amor hacia ese hombre, conocido como `El presidente', y con el que volverá a encontrarse una vez convertida en adulta. El film muy bien un mundo predominantemente femenino. La rivalidad que se establece entre una Sayuri joven y hermosa, y una madura Hatsumono que fue, por así decir, la reina de las geishas, pero que empieza a hacerse mayor, tiene una enorme fuerza. Y sirve para mostrar cómo los sucesos de infancia marcaron a las dos mujeres, al tiempo que se señala el mayor peso del oficio de geisha, que es el de no poder tener un amor verdadero, exclusivo, para siempre. Precisamente ambas mujeres tratan de desafiar esta regla, con resultados desiguales. Seguramente el principal logro del film de Marshall es no dejarse seducir por el exotismo de lo que se cuenta, hasta olvidar la historia. Sí, hay momentos que se prestan al esteticismo, y que están muy bien aprovechados (la primera danza de Sayuri como geisha es de una belleza deslumbrante, bien coreografiada por el director de Chicago, que aquí parece encontrarse a sus anchas), pero no se sacrifica a ellos la línea argumental, la construcción de los personajes. Además de los ya señalados, Sayuri y Hatsumono (estupendas Zhang Ziyi y Gong Li), destacan también Mameha (Michelle Yeoh), una geisha experimentada que guía personalmente el aprendizaje de la protagonista, el presidente, un personaje no tan sencillo de interpretar como podría parecer a primera vista, y que requiere una sutileza que Ken Watanabe sabe imprimirle a la perfección. Es cierto que hay brusquedad en el momento en que la guerra hace que el mundo de las geishas se tambalee, y que hay momento en la historia pierde fuelle. Pero en líneas generales debemos decir que se trata de una buena adaptación de la novela de Golden, estupenda introducción a un mundo, el de las geishas, que muchas películas niponas dan por sentado que conocemos.

7/10
Collateral

2004 | Collateral

Max. Un taxista que hace su turno de noche. Alimenta sueños quiméricos, como el de poner en marcha un negocio de limusinas para llevar a celebridades y hombres de negocios. Pero en realidad es un perdedor, incapaz de ir a más allá de una conversación amistosa con una hermosa e inteligente viajera, fiscal, a la que lleva en su vehículo. Incluso ante su madre enferma mantiene la ficción de que su sueño de las limusinas es ya una realidad. Tras dejar a su cliente en determinado lugar, un nuevo viajero, Vincent, aborda su vehículo. Le ofrece una importante suma de dinero para estar a su disposición toda la noche, llevándole a cinco puntos donde debe visitar a cinco personas. Hasta ahí, todo normal. Pero en realidad Vincent es un frío asesino, que con increíble despego, está ‘trabajando’ en esas visitas. Cuando Max se entera, no tiene otro remedio que cooperar a la fuerza. Podía ser un thriller convencional, relativamente ingenioso en su punto de partida, y nada más. Pero Stuart Beattie firma un guión de primera división, muy bien escrito, donde la clave es lo bien perfilados que están los personajes, que se alejan, para bien, de los estereotipos al uso. De entrada, Vincent, al que da vida Tom Cruise, es el personaje más goloso: un asesino frío, pero que se encuentra a gusto con Max, al que desea sinceramente ayudar; y aunque le presiona, desde luego, para que no ponga obstáculos en sus crímenes, le da consejos válidos para su vida personal, desempeñando el papel de mentor; e igual habla de jazz de modo exquisito, que cae en un curioso humor negro, como cuando, a la pregunta sobre de qué murió su padre, responde que lo mató cuando tenía doce años, para a continuación asegurar que ‘es broma, murió de cáncer de estómago’. Max era carne de cañón para dar pie a un personaje de lo más trillado: el de hombre corriente que, ante una situación límite, responde con heroísmo. Por supuesto que esos mimbres forman parte de él, pero Beattie sabe dibujar con muchos matices su innegable frustración, y los trucos que tiene para evadirse. A lo que se suma la interpretación de un pedazo de actor, Jamie Foxx, que si no gana el Oscar por este film, lo hará por su otra composición del año en Ray. La trama tiene emoción, y rompe el saque en más de un momento. Vemos a la policía, que empieza a pisar los talones al asesino. Las muertes acontecen a veces de modo inesperado, cuando la historia estaba adquiriendo tintes muy humanos. Vemos a Max cantando las cuarenta a su jefe, a instancias de Vincent. Alguno podría considerar exagerado ese tipo tiroteado que cae justo encima del vehículo de Max. Pero esa ‘lluvia del cielo’ se convierte también en poderoso símbolo de cómo el taxista se ha sumergido, sin comerlo ni beberlo, en una aventura que va a cambiarle la vida. Los diálogos están muy cuidados, repletos de ingenio. Y los conocimientos de Max para llegar a los puntos de destino por la ruta más corta, contrastan con su innegable torpeza a la hora de orientarse por los caminos de su vida.

7/10
En carne viva

2003 | In The Cut

Frannie Avery, es una profesora y escritora de Nueva York. Se trata de una persona solitaria y totalmente descentrada a nivel sentimental. Cuando acude a un sórdido local, para reunirse con uno de sus alumnos, entra por error en una habitación donde una pareja mantiene una relación íntima. La mujer aparece muerta poco después, por lo que un policía interrogará a Frannie, que vive al lado de donde se ha producido el crimen. Asociada hasta el momento a las comedias románticas, Meg Ryan cambia de registro en este thriller morboso y subido de tono, en la línea del cine de Jane Campion, la directora neozelandesa autora de El piano. Al menos, no faltan cultas referencias literarias y artísticas, así como un claustrofóbico retrato del desconcierto vital de los habitantes de la gran ciudad.

3/10
Equilibrium

2002 | Equilibrium

En una sociedad futura, tras la III Guerra Mundial, existen unas normas muy estrictas respecto a las artes, pues la cultura, los libros y sentir emociones está prohibido. La gente ha de tomar una droga llamada 'Prozium', capaz de ocultar químicamente las emociones. El joven John Preston (Christian Bale) es un agente del gobierno que tiene la misión de perseguir y matar a aquellos que incumplan las normas, pero cuando pierde dicha medicina, Preston entrará en conflicto consigo mismo. Película de ciencia ficción que trajo discrepancias entre crítica y público, pues a los primeros les aborreció y a los segundos les encantó. El film se comparó con la saga Matrix, que tantos adeptos consiguió en 1999, pero en el caso de la película de los hermanos Wachowski hay mayor acción y más guión. Aquí se ofrecen buenas interpretaciones, ritmo adecuado y unos efectos especiales que dan la talla. La cinta, que no se estrenó en España, tiene un reparto solvente: acompañan al protagonista intérpretes como Emily Watson, Taye Diggs, Sean Bean o Angus Macfadyen.

6/10
Chicago (2002)

2002 | Chicago

Ambientada en los años de la Depresión, Chicago (2003) cuenta la estancia en prisión de Roxie Hart, una chica que desea triunfar en el mundo del cabaret y las candilejas. Un crimen pasional la ha conducido a compartir cárcel con otras mujeres asesinas; una de ellas es Velma Kelly, la estrella favorita de Roxie, su idolatrada modelo, a la que acude en busca de consejo. Pero su actitud de diva inaccesible –ni en lo musical ni en lo carcelario acepta ayudarla–, supone una decepción. Informada por Mamá Morton, guardián de la cárcel, de las rutinas del lugar, advierte que la única forma de salir bien librada es ganarse el favor de Billy Flynn, un astuto abogado que gusta del dinero y la fama. Bill Condon (Dioses y monstruos), autor del guión, parte de una buena idea para insertar en la trama los números musicales que jalonan el film: es Roxie, anhelosa de triunfar como cantante, quien imagina sus evoluciones como un espectáculo del que ella es protagonista absoluta; un poco al modo de Björk en Bailar en la oscuridad. De este modo, momentos como el interrogatorio de la policía, las explicaciones de las presas sobre los hechos que les llevaron a la cárcel, el manejo de la prensa o la actuación ante los tribunales, se convierten en escenas brillantísimas, donde las canciones no hacen sino apuntalar el buscado y muy conseguido tono de vodevil. A la hora de dirigir los números musicales, Rob Marshall ha optado por dar predominio a los fondos minimalistas absolutamente oscuros y los focos apenas recogen otra cosa que las figuras de las sensuales cantantes y bailarinas. Los actores principales, a excepción de Queen Latifah, apenas tenían experiencia musical: pero Renée Zellweger, Catherine Zeta-Jones (que se llevó el Oscar a la mejor actriz de reparto), Richard Gere, John C. Reilly y compañía han trabajado duro y superan con nota alta el envite de cantar y bailar.

8/10
Charlotte Gray

2001 | Charlotte Gray

Corren tiempos difíciles. Ha estallado la Segunda Guerra Mundial, y en Inglaterra las están pasando canutas. Pero Charlotte Gray es feliz, porque está enamorada, lo que hace las cosas más llevaderas. Su novio es piloto de la RAF, y ella se enorgullece de él. Pero, caray, el avión de su chico es abatido, y Charlotte, que sabe francés a la perfección, acepta colaborar con el servicio de espionaje británico, y ayudar a la Resistencia. Si de paso puede ayudar a su novio, atrapado en Francia, pues mejor que mejor. Nadie mejor que una mujer, la australiana Gillian Armstrong, para describir las andanzas de una fémina intrépida, pero de carne y hueso, que sabe lo que es el miedo. La directora ya se adentró en el alma femenina en la adaptación del clásico de Louisa May Alcott Mujercitas (1994). Aquí combina los elementos melodramáticos con la emoción de saber si los nazis van a descubrir la verdadera identidad de la intrépida heroína.

6/10
Forever Lulu

2000 | Forever Lulu

1982. En un instituto, los jóvenes Ben Clifton y Lulu McAfee inician un platónico noviazgo. Cuando Ben es aceptado en una prestigiosa escuela de escritores, la pareja se tiene que separar, pero Lulu se lo toma a la tremenda. Incluso intenta suicidarse. Quince años después, Ben es un prestigioso guionista televisivo casado con una fisioterapeuta. Su vida se ha venido abajo tras la muerte de su hijo. Su mujer, por el trauma, no quiere tener más. Un día recibe una llamada. Lulu, su antigua novia se ha escapado del psiquiátrico en el que estaba confinada. Aunque sufre esquizofrenia, Lulu acude al encuentro de Ben, para escaparse juntos en un viaje por carretera, con el objetivo de revelarle un secreto del pasado. John Kaye, veterano guionista de títulos completamente desconocidos, debuta como realizador con esta comedia romántica sobre el primer amor, ese que no se olvida, con un guión lleno de sorpresas y una factura propia del cine independiente americano. Los protagonistas son conocidos por el gran público, aunque no atraviesen buenos momentos en sus carreras. Todo el mundo recuerda a Patrick Swayze, el protagonista de Ghost, así como a Penelope Ann Miller, intérprete de cintas como Atrapado por su pasado. A Melanie Griffith se la sigue viendo más.

4/10
La diosa del asfalto

2000 | The Goddess of 1967

Un japonés compra por correo un coche modelo Citroën DS de 1967. Cuando llega a Australia procedente de Tokio, a la casa donde está el coche, el tipo se encuentra con que el dueño ha muerto. En la casa hay sólo una mujer joven, ciega, que le enseñará el coche. Ambos deciden que él la llevará en el coche a ver a su familia. La diosa del asfalto, título que designa a este modelo de Citroën famosísimo en su época, es una especie de "rara avis" cinematográfica que, no obstante, se entiende que tenga serios adeptos. Es un film surrealista en muchas fases de su trama, enrevesada, contada a menudo en varios tiempos y con personajes protagonistas muy raritos, estrafalarios, que al final se hacen querer. Narrado en forma de "road-movie", con escenarios campestres y vastos de la Australia profunda, se trata de un film romántico también, sobre gentes cuyo traumático pasado les ha pasado factura y en donde el amor será a la postre el único modo de redención. La protagonista ciega está excelentemente interpretada por Rose Byrne, quien se luce en algunos momentos, como en la escena del baile. Su trabajo le valió la Copa Volpi en el Festival de Venecia. Escrita y dirigida por la cineasta china Clara Law, el film destaca sin lugar a dudas por su fotografía en tonos vivos y por sus encuadres, algunos verdaderamente artísticos.

5/10
Holy Smoke

1999 | Holy Smoke

Una jovencita australiana hace turismo en la India con una amiga. Fascinada por la doctrina de un santón, decide permanecer en ese país. Ha tenido una revelación, quizá ésa es la espiritualidad que necesita para encontrar la paz. No lo cree así su familia, que con engaños la trae de regreso a casa, y la pone en manos de un experto en desprogramar personas que han sufrido lavados de cerebro por parte de sectas. Al principio el tipo controla la situación, pero acabará acostándose con su cliente. Jane Campion (El piano, Retrato de una dama) empieza con tino su historia, pero a mitad de trayecto (la relación ¿amorosa?) pierde un tanto el norte. Suerte que la magnífica interpretación de Kate Winslet (entonces no se le veía en pantalla desde el puntazo de Titanic) salva la papeleta. Harvey Keitel hace lo que puede con un personaje complicado, que debe combinar su seguridad inicial con una posterior perplejidad.

5/10
My Own Country

1998 | My Own Country

El popular Sayid de Perdidos encarna en esta producción televisiva a un médico indio que vive en Estados Unidos, donde convierte la lucha contra el sida en su cruzada particular. La estupenda cineasta india Mira Nair (La boda del monzón) dirige esta película donde Marisa Tomei coincide con su hermano pequeño Adam.

5/10

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