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Biografía

Hiroyuki Sanada

Hiroyuki Sanada

59 años

Hiroyuki Sanada

Nació el 12 de Octubre de 1960 en Tokyo, Japón
Filmografía
Vengadores: Endgame

2019 | Avengers: Endgame

Vengadores: Infinity War tuvo el acierto de concluir con un álgido final que dejaba al espectador compungido y con el corazón en un puño, al observar cómo Thanos lograba reunir las seis gemas del poder, que colocadas en su guantelete y con un chasquido de dedos daba lugar a una tragedia de proporciones planetarias, la desaparición de la mitad de la población de la Tierra, entre ellos algunos de los más queridos superhéroes. El shock era comparable al que recorre de cabo a rabo la impactante serie The Leftovers: no querías creer que aquello pudiera ser verdad. Tras un arranque en que se nos aclara el destino dudoso de algunos de los Vengadores, y la inestimable nueva ayuda de la Capitana Marvel, pasan cinco años en que cada uno ha sobrellevado el gran drama a su manera. Hay quien ha logrado rehacer su vida, más o menos, otros ejercen de vigilantes superhéroes venidos a menos, y hasta uno se pasa todo el tiempo bebiendo cerveza y vegetando, viendo series en la tele (no, no se dice que sean las de Netflix, competencia de la inminente Disney+). El inesperado regreso de Ant-Man, retenido en una trampa cuántica –no era consciente del tiempo transcurrido, para él sólo han sido cinco horas–, deviene en catalizador de un plan que básicamente consiste en viajar en el tiempo, a distintos momentos en que los Vengadores puedan recuperar las seis gemas y así, cambiado el pasado, cambiará el futuro. Aunque hay que andarse con mucho ojo, para no revolver mucho el tiempo y dar pie a peligrosas paradojas temporales, y persuadir a unos y a otros para que vuelvan a formar un equipo. Los hermanos Anthony y Joe Russo vuelven a demostrar que se mueven como peces en el agua en el Universo Marvel, sus cuatro películas –dos del Capitán América, dos de los Vengadores– son de lo mejorcito que ha dado el subgénero de superhéroes. Aquí saben jugar con varias bazas de modo inteligente, sacando todo el partido a las tres horas de metraje. Funciona bien la nostalgia, el sentimiento agridulce por muertes, desapariciones, ausencias, el mantra de “pasar página” que no acaba de funcionar, ni siquiera para el optimista Capitán América; y hay acierto en el modo en que se idea cómo cada uno encara su vida tras la tragedia, y el subrayado de la importancia de trabajar en equipo, no estamos solos. El mecanismo que se idea para arreglar las cosas, viajar en el tiempo, no es el colmo de la originalidad, pero precisamente hasta se hace chanza con ello, incluso con citas de películas, la punta del iceberg de los momentos humorísticos que recorren el film, y que saben asomar cuando toca drama, heroísmo y sacrificio, sin que suenen absurdos o forzados, están perfectamente calzados. Y a partir de los viajes al pasado, se desarrollan varias subtramas, que dan cancha a los personajes, los lazos se estrechan, se sabe limar asperezas, aprender a confiar, etcétera, quizá en este film, frente a su precedente, hay menos sensación de que algunos personajes se limitan simplemente a aparecer (aunque, no nos engañemos, algún caso hay de éstos). Casi al estilo de El Señor de los Anillos, hay espacio para la épica de una gran batalla, y momentos de homenaje y reconocimiento a quien ha sabido dar la vida por el resto. Funciona bien el clímax de auténtica reunión de todos, o casi, y se dejan bien asentado que determinadas acciones y decisiones, aunque cuesten, son las que hacen que la vida valga verdaderamente la pena. El reparto multiestelar está muy bien, unas pocas pinceladas bastan para perfilar sus personales y colectivas encrucijadas, y el modo en que las afrontan; quizá sobresalen, porque tienen más espacio, Robert Downey Jr., Chris Evans, Scarlett Johansson, Liam Hemsworth, Karen Gillan, Paul Rudd y Jeremy Renner.

7/10
Minamata

2019 | Minamata

El catcher espía

2018 | The Catcher Was a Spy

Película basada en hechos reales, que a priori suenan a sugestivos, pero que al menos tal y como se desarrollan, resultan finalmente algo insulsos. El título original suena a juego de palabras, "The Catcher Was a Spy" se parece mucho a "The Catcher in the Rye", o sea "El guardián entre el centeno", la famosa novela de J.D. Salinger, con la que el film no tiene nada que ver. La trama sigue la trayectoria del enigmático jugador de béisbol Moe Berg, que durante la Segunda Guerra Mundial trabaja en el OSS, el servicio de inteligencia estadounidense, como espía, en una cuestión muy delicada, el desarrollo de la bomba atómica por parte de los alemanes, donde sería pieza clave el célebre físico ganador del premio Nobel Werner Heisenberg. A Berg le toca averiguar hasta que punto el científico tiene desarrollada la investigación, y su grado de cooperación con los nazis, pues en determinados supuestos, su misión sería asesinarle. El guión corre a cargo de Robert Rodat, a partir de la obra de Nicholas Dawidoff, lo que parecía una buena opción dada su experiencia en libretos de corte histórico como los de Salvar al soldado Ryan, El patriota, y más recientemente, Kursk. Pero se pone tanto el acento en la personalidad misteriosa de Berg –imposible saber si es homosexual o bisexual, y por qué parece incapaz de comprometerse o empatizar con alguien, sus alardes de intelectualidad acaban conformando una actitud impostada algo irritante– y en su cometido secreto –¿será capaz de intentar matar a alguien a sangre fría?–, que no se cubren las expectativas, el espectador acaba con la sensación de que le han estafado. También puede haber pesado  en el resultado final insatisfactorio la personalidad del director Ben Lewis, que escribió y dirigió Las sesiones, y a quien parecen interesar la psicología indescifrable y sexualmente ambigua de ciertos personajes. Sea como fuere, lo que se cuenta, o el magnífico reparto de actores en pequeños papeles, no bastan para dar suficiente consistencia y solidez a la historia, que se acerca a la nadería.

5/10
Life (Vida)

2017 | Life

Un pequeño paso para los astronautas de la Estación Espacial Internacional, un gran paso para la humanidad. El equipo que opera ahí –tres estadounidenses, una rusa, un japonés, un afrobritánico tetrapléjico–, ha extraído de Marte un microorganismo unicelular en estado aletargado y al que despiertan, la primera evidencia de que existe vida más allá de la Tierra. Pero tan fenomenal descubrimiento, bautizado como Calvin por una encantadora niña desde Nueva York, va a verse empañado cuando el "pequeño" crece y se convierte en una amenaza letal para los habitantes de la estación espacial. Los guionistas de la celebrada –por algunos, no me cuento entre ellos– Deadpool, Rhett Reese y Paul Wernick, entregan una trama que se esfuerza en combinar rigor científico, dar carta de normalidad a lo que se cuenta mostrando a un equipo de científicos que trabaja en la conocida Estación Espacial Internacional, con su fabuloso hallazgo, y sumando de pronto a ello la acción desasosegante de un terrible enemigo que parece imbatible, y que los va eliminando uno a uno, al más puro estilo Alien, el octavo pasajero, una referencia inevitable, ante la cual Life (Vida) sale perdiendo. La película comparte con el film citado la atmósfera agobiante y terrorífica. Por otro lado, al malvado alienígena se le ha otorgado un diseño original, y toda la dirección artística está muy cuidada. Aunque Daniel Espinosa (El invitado) rueda bien, lo que se ve suena a ya visto, a lo que se suma la pega de que pese a contar con un buen reparto, los personajes apenas están desarrollados, incluido el simplón de Jake Gyllenhaal, que dice no desear vivir en un planeta de 8.000 millones de habitantes, que prefiere estar en el espacio. Los responsables del film parecen conscientes de que no aportan demasiadas novedades al género de la ciencia ficción, quizá eso explique el giro final, audaz relativamente.

5/10
Mr. Holmes

2015 | Mr. Holmes

Sherlock Holmes ya ha alcanzado la respetable edad de 93 años. Después de una estancia en Japón, regresa a su residencia de campo en Sussex, con la única compañía de su ama de llaves y el hijo de ésta. Mientras inicia al chaval en los secretos de la apicultura, el detective desafiará ciertos atisbos de senilidad que no le permiten recordar el desenlace de su último caso, acontecido veinte años atrás, cuando un cliente le contrató para vigilar a su esposa. Lo ocurrido entonces motivó que se retirara definitivamente. Tras dejarse absorber por el 'mainstrean' de Hollywood, Bill Condon recaló en musicales como Dreamgirls, las superproducciones juveniles Crepúsculo. Amanecer Parte 1 y Parte 2, y la impersonal El quinto poder. En busca de sí mismo, retoma la esencia de uno de sus primeros trabajos, Dioses y monstruos, su tercer largometraje de cine, pues en Mr. Holmes se repiten diversos elementos de aquél. Aquí, Mr. Holmes también se centra en la relación entre una vieja gloria, y un joven –en este caso un niño– de procedencia humilde, fascinado por él. Adaptación de la aguda novela publicada por Mitch Cullin en 2005 "Un sencillo truco mental", en Mr. Holmes su director hace gala de una elegante puesta en escena, y sabe adentrar con sutilidad al espectador en la mente deductiva del célebre detective, que no parece estar en el mismo plano de existencia de los demás. Recapacita a lo largo del metraje sobre el pensamiento científico, muy útil si está al servicio de las personas, pero que también puede resultar deshumanizador. Se habla también de la soledad de quien no logra empatizar con los demás por su brillantez, y aunque está muy presente la desesperación ante la pérdida de habilidades con los años, por otro lado muestra la posibilidad de superación del ser humano incluso a una edad avanzada, pues por mucho que hayan pasado los años es posible seguir progresando en el entendimiento del mundo. Lo demuestra el actor septuagenario decidido a seguir mejorando (si esto es posible) Ian McKellen, que entrega uno de sus mejores trabajos en una carrera ya de por sí larga y brillante. Sólo por contemplar su trabajo, merecería la pena pagar la entrada. Lo eclipsa todo, pese a que está muy bien acompañado por la siempre excelente Laura Linney y el expresivo niño Milo Parker, al que no en vano se ha apresurado a reclutar Tim Burton para El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares. Puede decepcionar a quienes esperen grandes misterios (aunque depara alguno que otro), pues se aparta del sendero del thriller. Por contra, la disfrutarán especialmente los 'holmesianos' –apasionados del personaje central–, pues abundan los guiños y las vueltas de tuerca a la obra de Sir Arthur Conan Doyle y otras aproximaciones (impagable el cameo de Nicholas Rowe, protagonista de El secreto de la pirámide, encarnando de nuevo al detective).

8/10
Helix

2014 | Helix | Serie TV

Típica trama de científicos que deben afrontar la propagación de un virus letal que podría poner en peligro en su hipotética pandemia a todo el planeta. El "bicho" comienza a hacer de las suyas en las instalaciones de una empresa privada en el Ártico, donde se desplaza el ejército americano respaldado por un equipo de científicos del Centro de Control de Enfermedades, del que forman parte el doctor Alan Farragut y su ex mujer, la doctora Julie Walker. Ambos están implicados emocionalmente porque un hermano de Alan está infectado por el virus. Cameron Porsandeh es el creador de esta serie de SyFy, que intenta sorprender con algunas ideas acerca de la inmortalidad, para que la cosa no se aproxime demasiado a una historias de zombies más o menos encubierta. Los actores resultan anodinos, por el sencillo hecho de que sus personajes también lo son.

5/10
Lobezno inmortal

2013 | The Wolverine

Hugh Jackman se convirtió en una celebridad interpretando a Lobezno, uno de los personajes más populares de Marvel Comics, en X-Men, de 2000. Lo retomó en X-Men 2, X-Men 3: La decisión final, X-Men orígenes: Lobezno, y en un pequeño cameo en X-Men: Primera Generación. También tiene previsto volver a interpretarlo en X-Men: Days of Future Past. En Lobezno inmortal, el personaje no encuentra sentido a su eterna existencia, al tiempo que se siente culpable por la muerte de su compañera mutante Jean Grey. Tras ser requerido en Japón por un antiguo conocido, ayudará a Mariko, la nieta de éste a escapar de una muerte segura. Entre Lobezno y Mariko surgirá el amor, a pesar de que ésta se ha comprometido con un ministro corrupto. Se nota que está al frente de Lobezno inmortal James Mangold, cineasta con algunos títulos de entidad en su haber, como El tren de las 3:10 y En la cuerda floja. Ofrece la espectacularidad esperada, con efectos especiales de primera fila y alguna secuencia deslumbrante, como el combate sobre los vagones de un tren a toda velocidad. Aunque prima la acción, y el ritmo es lo suficientemente dinámico, se agradece que se dedique tiempo a describir la evolución del personaje, en busca de sí mismo. A estas alturas de la película, Jackman se conoce al dedillo al personaje, por lo que como era previsible realiza un buen trabajo. Está bien secundado por un reparto en el que destacan las poco experimentadas actrices orientales Rila Fukushima y Tao Okamoto. Los apasionados de la franquicia mutante agradecerán las breves apariciones de Famke Janssen, de nuevo en la piel de la fallecida Jean Grey, en ensoñaciones. Aunque Lobezno inmortal no defrauda, ni mucho menos, quizás se le puede echar en cara falta de originalidad tras el aluvión de películas de género superheroico de los últimos años. Todo resulta excesivamente convencional, y ningún diseño o efecto especial sorprende o parece mínimamente novedoso. Los incondicionales de la franquicia X-Men no deben perderse la secuencia de 'propina' incluida en los títulos de crédito, con apariciones sorpresa de viejos conocidos.

5/10
Un largo viaje

2013 | The Railway Man

Eric Lomax lo sabe todo sobre trenes y horarios ferroviarios en el Reino Unido. Deslumbrará con esta faceta y su indefinible encanto de “sabio despistado” a Patricia Wallace, una viajera de vacaciones, lo que conduce al amor y al matrimonio. Pero Eric no ha podido superar su trauma postbélico por la Segunda Guerra Mundial, cuando fue prisionero de los japoneses, y participaba en la construcción de la línea férrea que debía unir Tailandia y Birmania, empeño que dejó inmortalizado David Lean en El puente sobre el río Kwai. Las pesadillas le acometen y Patricia, que no sabe cómo ayudarle, recurre a los viejos compañeros de armas de su marido para pedir consejo. Una película basada en hechos reales, que el propio protagonista contó en su autobiografía. Dirige Un largo viaje el desconocido australiano Jonathan Teplitzky. Las intenciones son sin duda nobles, las de describir cómo un hombre debe lidiar con sus demonios interiores, la ayuda inestimable que puede prestar una esposa, y la necesidad el amor y el perdón como vías –nunca mejor dicho en esta cinta de trenes– que conducen a la cicatrización de las heridas del alma. Pero el resultado, trabado con idas y vueltas al pasado, es irregular, no se acaba de definir un tono, por así decir. Hay pequeñas incoherencias que descolocan, por ejemplo, da la impresión de que el matrimonio ha tenido lugar sin que Patricia supiera de los problemas psíquicos de Eric, y no estamos preparados para la salida en falso del viejo camarada de armas Finlay. El primer flash-back resulta completamente inesperado y aturde, quizá un efecto buscado, pero hay desorientaciones y desorientaciones, y la que ofrece aquí Teplitzky saca un tanto de la película. La sensación es que hay buenas piezas, pero no acaban de encajar para componer la deseada figura que debe dar todo puzzle. A Colin Firth le toca llevar el mayor peso de la trama, junto a Jeremy Levine en su versión juvenil. Los demás actores aportan su profesionalidad, aunque no dejan de ser roles secundarios, incluido el de la convincente Nicole Kidman.

5/10
La leyenda del samurái: 47 Ronin

2013 | 47 Ronin

Durante la época feudal en Japón, el señor Asano salva la vida del joven Kai cuando éste escapa por el bosque cercano a sus propiedades. Kai pasará a vivir como un paria en los dominios de Asano, mal visto por los samuráis del lugar. Sin embargo, Kai y la hija e Asano, Mika, están enamorados, aunque ambos saben que su amor es una historia imposible. Pero la vida de la aldea va a cambiar cuando otro señor, el malvado Kira, influido por una seductora bruja, traiciona a Asano y resuelve casarse con Mika, desterrando a todos los samuráis, con la idea de convertirse en el hombre más poderoso de Japón a las órdenes del shogun. Entretenida película de aventuras y acción que mezcla elementos románticos, épicos y fantásticos para dar colorido a una historia ambientada en una legendaria época japonesa, en los albores del siglo XVIII. El guión se inspira en los hechos reales de los míticos 47 samuráis que vengaron el honor de su señor y merecieron el respeto para siempre de la nación, sucesos que han sido recogidos ya en el cine en otras ocasiones, como en la película Los cuarenta y siete ronin de Kenji Mizoguchi o 47 Ronin de Hiroshi Inagaki. Aquí llama la atención la inclusión de muchos elementos fantásticos –monstruos, brujas, fantasmas, seres de ultratumba–, que sin embargo no logran ensuciar el carácter épico de la propuesta, ni la vertiente romántica. Aunque Keanu Reeves se muestra un poquito menos expresivo de lo habitual, los actores cumplen, en especial Hiroyuki Sanada (El ocaso del samurái) y Rinko Kikuchi en el rol de la malévola bruja.

6/10
The City of Your Final Destination

2009 | The City of Your Final Destination

Speed Racer

2008 | Speed Racer

Desde pequeño, Speed Racer sueña con dedicarse a las carreras de coche, como el resto de su familia, pues su padre es diseñador de bólidos, y su hermano, Rex, un piloto de gran éxito. En lugar de concentrarse en sus exámenes, Speed sueña que su pupitre es un fórmula uno que adelanta a los demás, y espera ilusionado el momento en que suene la campana para poder irse con su hermano, que le lleva a dar vueltas por el circuito. La carrera de Rex se va al traste, al ser acusado de hacer trampas, y éste se distancia de la familia y muere en un accidente. Muchos años después, Speed debuta como piloto de carreras y demuestra su enorme talento. Royalton, dueño de una gran empresa, le ofrece una tentadora oferta para que corra para él, a pesar de que el padre de Speed siempre ha desconfiado de los grandes patrocinadores. Otro apabullante espectáculo visual de los hermanos Larry y Andy Wachowski, creadores de Matrix, que esta vez adaptan en imagen real Meteoro, una serie de carreras automovilísticas que pasa por ser la primera de animación japonesa que se emitió en España, mucho antes de que Marco buscara a su madre en Argentina. Con su extrema fidelidad al original, los hermanos ofrecen un giro radical que desconcertará a sus seguidores habituales. Han optado por un tono familiar que contrasta con la oscuridad de sus anteriores trabajos, que son Lazos ardientes, y la trilogía de Neo, Morpheo y compañía. Inspirados en las imágenes sesenteras de la serie original, los Wachowski han filmado con una estética kitsch y pop muy radical, marcada por los colores chillones y los diseños de videojuegos, que proporciona en todo momento una sensación de irrealidad. Los hermanos tienen una gran imaginación visual que propicia muchos planos potentes, que son el gran valor de la cinta. En este mundo virtual, totalmente recreado por ordenador, encajan muy bien sus personajes, idénticos a los de la serie en su sencillez, pues son todos totalmente esquemáticos: el héroe, el villano sin escrúpulos, etc. Esto da pie a interpretaciones muy poco naturalistas, algunas un poco cargantes, como la de Paulie Litt (Una chica de Jersey), que interpreta a Spritle, el hermano pequeño del protagonista, que se enfrenta con ninjas si es necesario, con la ayuda inestimable de su mascota, un mono que se comporta como un humano. Y es que la trama es premeditadamente pueril, al estilo de las series niponas para niños, donde los futbolistas realizan acrobacias sobrehumanas o los guerreros lanzan rayos con las manos, pues aquí los coches de carreras pueden ejecutar sofisticados saltos para evitar el vehículo que va a colisionar contra él. El plato fuerte son las carreras de automóviles, a las que le falta cierto suspense, quizás porque no llegan a ser creíbles, pero también por cierta confusión narrativa, muy propia del cine moderno. Subyace de la serie original un sano mensaje que critica el juego sucio, la corrupción y los intereses empresariales que a veces enturbian el deporte. También proviene de los dibujos su exaltación de los valores familiares. Estos mensajes prevalecen a pesar de que no parecen del todo sinceros, porque los diálogos tienen cierto tono paródico, como si los Wachowski, también guionistas, quisieran imitar las frases del cine de Tarantino, mucho más ingenioso que ellos.

5/10
Hora punta 3

2007 | Rush hour 3

La primera entrega de Hora punta transcurría en Los Ángeles, donde Carter, detective de la policía de esta ciudad, se veía obligado a colaborar con Lee, un inspector chino. En la segunda, cambiaban las tornas, y el estadounidense se tenía que ir a China. Esta vez, la acción transcurre en terreno neutral, concretamente en París, ciudad a la que llegan Carter y Lee tras la pista de los tipos que dispararon al embajador chino, cuando estaba a punto de divulgar información secreta sobre las Triadas. Los apasionados de Jackie Chan echarán de menos más coreografías de acción, que esta vez saben a poco. Los guionistas recurren en todo momento al humor zafio, y no sólo le dan frases en esta línea a Chris Rock, como en las anteriores entregas, sino que esta vez también le toca alguna a Jackie Chan. Además, la trama es mínima y previsible, lo que la convierte en la entrega más decepcionante. Queda, eso sí, algún momento divertido, como el primer encuentro con el taxista antiamericano, por lo que la disfrutarán más o menos los incondicionales de los protagonistas.

4/10
La promesa

2007 | Wu ji

El prestigioso director de películas fabulosas, como Adiós a mi concubina o Together (juntos), tropieza esta vez al contar una colorida historieta fantástica, una especie de wuxia de baja calidad en forma de cuento legendario de luchadores y amantes durante una pretérita época de la China imperialista. Cuando era pequeña y muy pobre, Qingcheng aceptó un arriesgado trato con la diosa Manshen: tendría riqueza y comida en abundancia a cambio de que jamás conservaría el amor de un hombre. Con los años, ya convertida en princesa del imperio, es salvada de la muerte por el general Guangming, famoso capitán de los guerreros de la armadura roja. La princesa se enamora enseguida de su benefactor, pero ignora que en realidad su salvador es el humilde esclavo Kunlun, que proviene de una estirpe de hombres extraordinarios denominada caballeros del viento. Llama la atención en esta película su baratísimo espectáculo visual. Los efectos especiales de las escenas de acción, sobre todo la inicial, con Kunlun corriendo a una velocidad endiablada, desdicen respecto al cine supuestamente de calidad de Chen Kaige. La historia de un amor imposible, aunque de aire muy clásico, también carece de emoción y los personajes parecen marionetas sin alma. Únicamente se salva la historia de Lobo de Nieve, un triste guerrero, caído en desgracia, que encontrará un honroso final. Entre el reparto destaca Hiroyuki Sanada, el protagonista de la bella El ocaso del samurái.

3/10
Sunshine

2007 | Sunshine

El británico Danny Boyle se labró un inmenso prestigio con sus primeras películas, Tumba abierta y Trainspotting, rodadas en su país. Después, ha mostrado su valía para géneros tan diversos como la comedia (Una historia diferente) y hasta el terror (28 días después). Esta vez le hinca el diente a la ciencia ficción dura, tomando como referencia 2001: una odisea del espacio, pues el film tiene numerosos elementos en común con el clásico de Kubrick. No faltan homenajes a otros clásicos, especialmente a la película Alien, el octavo pasajero. En el año 2057, los científicos han detectado que el sol está a punto de apagarse. Los ocho integrantes de la tripulación de una astronave intentarán desesperadamente solucionar el problema, viajando hasta las cercanías del Astro Rey, para arrojar sobre él una bomba que podría reactivarlo. Por el camino, reciben un mensaje de socorro, procedente de otro vehículo espacial que intentó realizar la misma misión años antes. Acudir en su ayuda supone desviarse ligeramente de la trayectoria prevista. A Boyle se le da bien retratar personajes muy humanos, a los que coloca en situaciones límite, como se veía en La playa y la citada 28 días después, las otras películas en que ha trabajado con el guionista Alex Garland, responsable del libreto también aquí. Esta parte ‘humana’ del film es la que mejor funciona, con secuencias memorables, como el mensaje que Capa, uno de los protagonistas, envía a su familia cuando está a punto de perder definitivamente el contacto con ellos, quizás para siempre, o la asamblea en la que éste debe tomar la difícil decisión de si deben desviarse por la señal de socorro. Se nota el esforzado trabajo de los nueve actores del film, casi todos desconocidos, excepto Michelle Yeoh y Cillian Murphy, que empezó a despuntar precisamente con 28 días después. La naturaleza de la trama permite que Boyle se luzca en el apartado visual, con imágenes impactantes de la nave acercándose al Sol, las apariciones de Pinbacker (un tipo espectral formado por partículas inestables...) y varios momentos de suspense bastante logrados. A pesar de todo, el conjunto no termina de funcionar porque Boyle imprime al film ese tono grandilocuente que funciona en una genialidad como Solaris (1972), de Andrei Tarkovsky, pero lastra a producciones no tan geniales como Solaris (2002), de Steven Soderbergh y 2010: Odisea Dos, a años luz, nunca mejor dicho, de su predecesora. Desentonan las frases pseudofilosóficas y ‘cientifistas’, que no acaban de tener sentido, y ese supuesto rigor científico, que sin embargo se salta a la torera cuando conviene. Todo esto ralentiza el ritmo y aleja la cinta de los espectadores no incondicionales del género.

5/10
La condesa rusa

2005 | The White Countess

Tras la agradable experiencia de ver adaptada con maestría su obra Los restos del día, titulada para el cine Lo que queda del día, el novelista japonés Kazuo Ishiguro ha escrito para el mismo director, James Ivory, su primer guión cinematográfico. No alcanza el nivel del film citado, pero la relación entre Sofia, una condesa rusa venida a menos (Natasha Richardson), y Todd, un ex diplomático ciego en el Shanghai de los años 30 (Ralph Fiennes), permite a Ivory desplegar el academicismo marca de fábrica de su trabajo. El cineasta, apoyado en un guión rico en matices, y en dos actores muy inspirados, logra que los personajes protagonistas cobren vida. Entendemos los esfuerzos de ella por salir adelante, primero como 'mujer de la calle', y luego como anfitriona de postín en el local 'The White Countess', puesto en marcha por Todd. El proyecto de ese lujoso garito de comida y música, en el que el invidente pone toda su ilusión, conecta bien con los intereses de Ishiguro. Igual que sucedía con ese mayordomo que servía con todo esmero y profesionalidad a su señor en Lo que queda del día, sin cuestionarse si su amo era digno de sus servicios, aquí tenemos a un personaje, Todd, que se está construyendo un mundo artificial de esparcimiento, para cerrar los ojos (y no olvidemos, que el personaje es ¡ciego!) a un entorno donde la guerra es inminente. Tampoco podrá ignorar Todd las necesidades de su empleada Sofia, viuda con una hijita: su pacto de intimar, ni siquiera en los mínimos términos que marca la cortesía, será imposible de cumplir. Y llevará al clímax en el puerto de un caótico Shanghai, que recuerda al recreado por Steven Spielberg en El imperio del sol.

6/10
El último samurái

2003 | The Last Samurai

Un capitán del Séptimo de Caballería. Con un cuadernito de notas, donde hace apuntes sobre los indios. Bravo en el combate, pero desencantado y algo cínico. Que por avatares mil, va a dar con sus huesos a una idílica aldea donde conviven valientes guerreros nativos y sus familias. Allí descubre una armonía, una espiritualidad estilo New Age, insospechadas. La palabra “honor” vuelve a cobrar sentido. Se enamora de una delicada mujer, que perdió a su esposo en el combate. Las barreras idiomáticas no resultan insuperables, y más bien dan paso al humor y al esfuerzo por hacerse entender. Un niño admira al recién llegado. Entre los próceres de la aldea no faltan el jefe sabio, el guerrero brusco y belicoso, o el afable y acogedor; y todos acabarán compartiendo la amistad y admiración por el “hombre blanco”. Una voz en off nos pone al tanto, de vez en cuando, de todo… ¿Bailando con lobos? ¡No! La película que nos ocupa es El último samurái, y con certeza que ésta es la principal pega que se puede poner al film: ser un calco del título que dirigió y protagonizó Kevin Costner. Únicamente, donde dije “indios” hay que decir “japoneses”. Porque en el film de Edward Zwick, coguionista y director, no basta confirmar que se ha tomado como punto de partida un argumento más o menos universal, lo que legitimaría las similitudes con títulos clásicos; hablamos de la referencia de una película relativamente reciente, que se erige en modelo innegable. Así las cosas, las novedades estriban en que el mundo exótico en que se ve inmerso el protagonista es el Japón feudal de los samuráis, especie casi en extinción ante los avances de la modernidad. La lealtad al emperador a machamartillo –aunque sea inmaduro y pusilánime–, el harakiri –o la muerte con honor antes que la supervivencia deshonrosa–, la hospitalidad ordenada por el jefe del clan –aunque sea al hombre que arrebató la vida a un ser querido–… son reglas que primero aturden al capitán Nathan Algren para luego despertar el respeto, la admiración, e incluso la emulación. Zwick, aficionado a las historias grandes, de corte épico y heroico, Tiempos de gloria, Leyendas de pasión, En honor a la verdad y compañía, se encuentra como pez en el agua con dos horas y media de metraje, que le permiten rodar impresionantes escenas de batallas –con centenares de extras y a lo que parece, sin recurrir a efectos digitales para multiplicar el número de combatientes– magníficamente coreografíadas y acompañadas por la música de Hans Zimmer, lo mejor del film sin duda. El resto está bien llevado, Zwick sabe atrapar al espectador; aunque no deja de cargar esa visión un tanto ingenua de Oriente y la vida sencilla, frente a una civilización occidental donde resultaría poco menos que imposible encontrar el equilibrio. Tom Cruise aguanta el tipo como protagonista absoluto, aunque quizá tenga demasiado presente el modelo Costner para su personaje, incluido el punteado humorístico. Está bien apoyado por los desconocidos actores orientales (sobre todo Ken Watanabe) y el resto del reparto, que con su trabajo evitan los peligros del maniqueísmo excesivo.

6/10
El ocaso del samurái

2002 | Tasogare seibei

Japón, siglo XIX. La época Meiji está a punto de cambiar para siempre la sociedad. La organización feudal se acabará y se establecerá en su lugar una concepción moderna del Estado, lo que será el fin de los samuráis, cuya existencia se encuentra ya en el ocaso. Seibei Iguchi es un samurái de baja extracción social que vive los últimos momentos de ese mundo en decadencia. Es pobre de solemnidad, viudo, con dos hijas pequeñas, Kayano e Ito, y con su madre senil. Pero Seibei es un hombre feliz, de enorme entereza moral, y con un impresionante amor por su familia, a la que adora hasta el punto de que su paternidad se ha convertido para él en lo único importante, en la razón de su vida. Pero cuando su mejor amigo le dice que su hermana Tomoe ha regresado, tras divorciarse de un marido borracho y violento, una serie de sentimientos y acontecimientos van a modificar la vida de Seibei, quien también se verá obligado a luchar contra su voluntad, siguiendo los mandatos del clan al que pertenece. El veterano director Yoji Yamada (1931) nos regala esta absoluta obra maestra, rodada en Japón en el 2002. El guión, escrito por el propio Yamada y Yoshitaka Asama, adapta tres novelas cortas de Shuhei Fujisawa, escritor de prestigio especializado en recrear la vida de los samuráis. Con sabiduría narrativa, silencios y contemplación, donde la vida cotidiana se muestra sencilla, viva, reconfortante, Yamada logra que comprendamos el corazón del protagonista (magistral cuando explica por qué no quiere luchar) y la hondura moral de su conducta. La película, con una interpretación soberbia de la estrella japonesa Hiroyuki Sanada, ofrece además brillantes y realistas escenas de acción y una maravillosa historia de amor. Y aunque llena de esperanza, no puede huir de esa tierna mirada crepuscular, tan llena de nostalgia, como la de John Ford cuando rodaba sus más recordados westerns.

9/10
Royal Warriors

1986 | Wong ga jin si

Típica película de acción ‘made in Hong Kong’, de 1986, cuyo máximo interés es ver a su protagonista, una tal Michelle Khan, más popularmente conocida como Michelle Yeoh. La actriz da vida a una joven inspectora que, en asociación con un ex-policía japonés y un agente de seguridad aérea debe impedir el secuestro de avión. La misión tiene éxito, pero varios de los secuestradores mueren y sus compinches tramarán una venganza. Como cabe imaginar, es un film movidito, de patada y tentetieso, donde no falta un poco de humor ‘a lo Jackie Chan’.

3/10
Los invasores del espacio

1978 | Uchu kara no messeji

Jillucia es un planeta que está a dos millones de años luz. Allí se encuentran los Gavanas; unos terribles invasores.

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