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Biografía

Jamie Dornan

Jamie Dornan

38 años

Jamie Dornan

Nació el 01 de Mayo de 1982 en Belfast, Irlanda del Norte, Reino Unido
Filmografía
Wild Mountain Thyme

2020 | Wild Mountain Thyme

Synchronic

2019 | Synchronic

Noche tras noche, dos paramédicos de Nueva Orleans encuentran cadáveres cuya extraña muerte parece relacionada con una droga experimental. Al cabo de poco, mientras ambos se ven inmersos en sendas crisis personales, la sustancia se introduce en sus vidas, dando un vuelco a su percepción del tiempo y de la existencia.

Robin Hood

2018 | Robin Hood

El noble Robin de Locksley se enamora de Marian, muchacha de extracción humilde que se ha colado en sus cuadras para robarle un caballo, que pretende regalar a un vecino que pasará hambre porque se le ha muerto el suyo. Pese a que se casan y viven un intenso romance, deben separarse cuando el sheriff de Nottingham envía a Robin a las Cruzadas. De vuelta, descubre que este individuo sin escrúpulos le ha dado por muerto, ha requisado su castillo, y oprime al pueblo con impuestos abusivos para financiar las campañas bélicas. Para colmo de males Marian creyéndose viuda se ha buscado otro novio. El mito de Robin Hood ha sido muy bien explotado en producciones variopintas, como la vitalista e inolvidable Robin de los bosques (1938), con Errol Flynn y Olivia de Havilland, la romántica Robin y Marian (1976), con Sean Connery y Audrey Hepburn, la amena Robin Hood, príncipe de los ladrones (1991), con Kevin Costner y Mary Elizabeth Mastrantonio, y la relativamente reciente Robin Hood (2010), con Russell Crowe y Cate Blanchett. Pese a que resulta difícil darle una vuelta de tuerca al personaje para lograr una mínima frescura, recupera esta historia para contársela al público millennial el realizador Otto Bathurst, en su debut en el largometraje de cine, tras haber dirigido relevantes capítulos de series como Black Mirror y Peaky Blinders. Para distinguirse de sus precedentes se supone que se centra en la historia anterior al momento en el que el protagonista se vaya a liderar una banda de proscritos al bosque de Sherwood, aunque este origen también había sido contado por la mayoría de cintas anteriores. Además, se ha convertido al personaje en un superhéroe, tal y como mandan las modas, imitando en concreto Batman Begins. De esta forma, el arquero sería una especie de justiciero con identidad secreta, que por las mañanas asume su identidad de caballero de alta alcurnia, para mezclarse con los poderosos y enterarse de sus tejemanejes, y por las noches se oculta con una capucha, para robar el dinero que recauda su enemigo. Por un lado, se ha cuidado que los combates y persecuciones sean más oscuros y realistas que por ejemplo en la colorida versión de los años 30 (a la que se aluce con los sombreros con plumas que aparecen en una fiesta de disfraces), pero luego paradójicamente se prescinde de cualquier mínima contextualización histórica (aquí no se habla de Ricardo Corazón de León ni de Juan sin Tierra). Se establecen (muchas veces de forma exagerada) paralelismos con la actualidad. Así, las peripecias de los cruzados parecen transcurrir en el siglo XXI en Afganistán, y en sus críticas a la guerra originada como negocio por los poderosos y la demonización del islam parece que se quiere poner en solfa a Donald Trump. Incluso el maquiavélico sheriff de Nottingham llega a avisar a sus conciudadanos de que en el futuro sus enemigos se infiltrarán entre la población como inmigrantes, anticipando varios siglos antes la emigración masiva. Choca sobre todo que en esta versión se critique con bastante saña a la Iglesia, con un cardenal que parece el nuevo Darth Vader, encarnado por F. Murray Abraham que parece bajo los efectos de las drogas. Pese a todo, funciona como espectáculo de acción para consumo rápido, en gran medida por la fuerza de sus actores. A Taron Egerton le viene grande el papel, parece un Robin Hood muy joven, aunque tiene cierto carisma. Eve Hewson, hija de Bono, el cantante de U2, se confirma como un buen hallazgo para Lady Marian, haciendo olvidar por un momento a sus ilustres antecesoras, Jamie Foxx borda como cabe esperar su papel de sarraceno amigo de Robin, heredado de Morgan Freeman en el film del 91, y brilla Ben Mendelsohn, como un sheriff memorable, pues se le dan muy bien los villanos.

4/10
Cincuenta sombras liberadas

2018 | Fifty Shades Freed

Tras su boda, Anastasia y Christian se van de luna de miel. Pero lo que promete ser un matrimonio feliz se verá enturbiado… Por un lado por la arquitecta Gia Matteo –contratada para reconstruir la nueva casa de verano del matrimonio–, que coquetea con el millonario, por otro porque Jack Hyde, ex jefe de ella despedido por acosarla sexualmente, parece haber enloquecido y la persigue. Al principio de su carrera, James Foley rodó la excelente Glengarry Glen Ross, basada en la obra de David Mamet, y en los últimos años ha firmado impecables capítulos de House of Cards. Qué lástima que haya acabado haciéndose cargo de las dos últimas entregas de la trilogía basada en las exitosas novelas de E.L. James, que enmascaran una relación dominante-sumisa, basada en la intimidación, de historia romántica. Tremendo que triunfe en las taquillas cuando se supone que se están haciendo campañas para prevenir la violencia en la pareja. Se supone que no quedan más libros (el cuarto vuelve a narrar la misma historia desde la perspectiva de Grey), por lo que 50 sombras liberadas se consideraría una liberación, de no ser porque al lograr tan buenos resultados económicos, los productores podrían alargar la franquicia, pese a todo. Se podría decir que el capítulo final supera en calidad a sus predecesoras, pero entiéndase, esto tampoco es decir mucho, ya que el listón estaba bajísimo. Aquí al menos las secuencias de porno blando a ritmo de éxitos rock y pop están reducidas al mínimo, y aunque son todas calcadas, nunca vienen a cuento y siguen apareciendo esposas, cuero, antifaces y fustas, están pensadas para no resultar excesivamente groseras, dentro de lo que cabe. También se presenta un conflicto central, la venganza del ex jefe de la protagonista, que otorga un poco de interés, una pena que los elementos de thriller estén resueltos con todos los clichés posibles, y una interpretación penosa del villano, Eric Johnson (The Knick), quizás no por culpa suya, sino porque le han puesto un maquillaje ridículo, y además su personaje no podría ser más plano en el guión firmado por Niall Leonard, cuyo único mérito para el papel de libretista consiste… ¡en ser marido de la escritora! Por otro lado, existe un esfuerzo por mostrar una evolución de Grey, el personaje central, que tiene pánico a la paternidad, pero poco a poco va sentando la cabeza. Esto redime en cierta medida que el actor que lo interpreta, Jamie Dornan, no pasa de poner cara de atormentado todo el tiempo, y como en las entregas anteriores demuestra una nula química con su compañera de reparto, una Dakota Johnson que promete brillar más, si le dan personajes mejores en el futuro. Aparte de que los fans de Kim Basinger se horrorizarán de que su personaje sólo aparezca en off, en unos mensajes de móvil, posiblemente para no pagar a la estrella, abundan los momentos ridículos, sobre todo en lo que se refiere a los elementos supuestamente románticos, que no pasan de carantoñas, arrumacos y secuencias cursis, o a la publicidad poco encubierta del coche que conduce el millonario. Pero nada tan risible como la secuencia en la que Dornan toca el piano con voz melosa… Parece sacada de la parodia tipo Aterriza como puedas. En suma, el colofón de una trilogía para masoquistas con poco gusto para el cine.

3/10
Mi cena con Hervé

2018 | My Dinner with Hervé

Danny Tate es un reportero en horas bajas por culpa del alcohol, que entre otras cosas ha destruido su matrimonio. Ahora lleva un mes sobrio y en su revista le dan una segunda oportunidad, debe entrevistar al célebre escritor Gore Vidal, pero al precio de escribir también una pequeña pieza sobre Hervé Villechaize. Se trata del actor francés enano que alcanzó la popularidad por su pequeño papel en la cinta de 007 El hombre de la pistola de oro, y sobre todo, por la longeva serie televisiva La isla de la fantasía, que coprotagonizaba con el actor mexicano Ricardo Montalbán. Asumir ambos encargos el mismo día en Los Ángeles resulta no ser compatible, y tras enfurecer a Vidal por llegar tarde a su entrevista, deberá conformarse con el tiempo que le dedica Hervé, lo que resulta ser una experiencia catártica. Proyecto muy personal de Sacha Gervasi, con filmografía breve pero intensa, es el guionista de La terminal y el director del documental Anvil. El sueño de una banda de rock, sus mejores trabajos. Aquí se basa en una experiencia propia, Danny Tate viene a ser su “alter ego”, pues él entrevistó en efecto a Hervé, lo que se plasma en la foto polaroid que se nos muestra al final de la película. Y ha logrado embarcar en el proyecto a Peter Dinklage, admirador de Hervé, al que puede entender perfectamente, las dificultades por su estatura las ha compartido también él; el trabajo del popular actor de Juego de tronos, incluso imitando su marcado acento francés, es destacable. Todos los actores están bien escogidos, incluidos los secundarios, Andy García interpretando a Montalbán, Mireille Enos como la mejor amiga de Hervé, y David Strathairn como su agente. También tiene mérito la composición de Jamie Dornan, confrontando sus demonios del alcohol, y la necesidad de pasar página. La película tiene un sabor agridulce, donde acaba prevaleciendo la amargura: porque a pesar de que los lazos entre Danny y Hervé se estrechan, hay un pesimismo de fondo, un nihilismo donde sólo cabe disfrutar brevemente de la vida, a veces con una promiscuidad desaforada y sin sentido, sobre todo cuando fallan las conexiones afectivas y no se encajan las decepciones. Cuando no existe un proyecto de vida, y las oportunidades se esfuman, cabe escoger la peor de las salidas, parece señalar un film que no juzga a las personas, se limita a mostrar sus acciones y decisiones.

6/10
Death and Nightingales

2018 | Death and Nightingales | Serie TV

La corresponsal

2018 | A Private War

Debut en la dirección de largometrajes de ficción del documentalista Matthew Heineman, responsable de trabajos como City of Ghosts. Cuenta la trayectoria profesional de la corresponsal de guerra para el Sunday Times británico Marie Colvin, utilizando la datación de Ohms, 2012, conflicto de Siria, para datar sus reportajes previos desde 2001, cuando en Sri Lanka perdió un ojo mientras cubría el conflicto de las autoridades gubernamentales con los tamiles. A partir de aquí la seguimos en Irak en 2003, donde se asocia con el fotógrafo Paul Conroy, arriesgando su vida en cada destino-punto caliente, por contar lo que ocurre, centrando la atención sobre todo en las personas concretas, sus duras penalidades, más que en las estrategias polícias e intereses de los bandos en conflicto. De ahí el título original, "A Private War", que incide en en ese acento en lo privado, lo que muchos corresponsales de guerra no llegan a contar, casi siempre porque no llegan hasta las víctimas, la gran mayoría civiles que sólo quieren vivir en paz. Aunque resulta fuera de toda duda el interés humano de la historia de la premiada periodista Colvin, y lo que refleja en sus artículos, el film por desgracia no cuenta con un guión a la altura. Arash Amel, que escribió el libreto de Grace de Mónaco, y Heineman, que lo plasma en imágenes, entregan un film algo plúmbeo, en que se hace difícil la conexión emocional con la protagonista, a pesar del esfuerzo interpretativo de Rosamund Pike, que en algunos momentos tiene un aire a las actrices clásicas de fuerte carácter tipo Katharine Hepburn o Bette Davis. Se quiere pintar el inevitable desequilibrio psicológico de Colvin –carga sobre sus hombros con una especie de sentido de misión, y ha acumulado a lo largo de los años persistentes imágenes de muerte y destrucción en su cerebro–, y el modo de llevar eso, que le empuja a beber mucho y a fumar más –no exagero si digo que a lo largo del metraje se enciende cerca de un centenar de pitillos, una imagen reiterativa–, y a buscar ocasionales compañeros de alcoba, o a encontrar a alguno más estable, como el encarnado por Stanley Tucci, pero del que no se nos ofrece mucha información, por lo que tal romance no involucra al espectador. Destaca el verismo de las escenas bélicas y de la ruina de las ciudades, el plano final de Ohms impacta, y es que nos acostumbramos demasiado al horror de las guerras que asolan el planeta. Pero en los intercambios entre personajes falta un hervor, se cae en lo plomizo, o bien en el cliché reiterativo, ya sea la periodista más novata, o el director del periódico insistiendo una y otra vez en que ya no debería volver al frente... o que sí debería. Aunque sea al precio, que Colvin está dispuesta a pagar, se ser la polilla que se acerca demasiado al fuego.

5/10
Cincuenta sombras más oscuras

2017 | Fifty Shades Darker

Anastasia Steele ha logrado un nuevo trabajo, como ayudante en una editorial. En una exposición fotográfica de un conocido, se reencuentra con el millonario Christian Grey, que le pide que reconsidere retomar su peculiar relación de amo y sumisa. Adrian Lyne puso de moda en los 80 en el cine de las grandes compañías el erotismo escandaloso, pero al menos los actos de sus protagonistas tenían sus consecuencias, pues el marido que probaba la infidelidad daba con una psicópata que ponía en peligro su vida, o la mujer que aceptaba aquella oferta de acostarse con el desconocido que le ofrecía un millón de dólares se daba cuenta de que después su matrimonio ya no era el mismo. Moralina barata, y tardía, pues las entradas se vendían únicamente por el morbo y las secuencias turbias, pero al menos se intuía a lo lejos dónde quedaba el sentido común. Como todo resulta susceptible de empeorar, ni siquiera se atisba el norte en Cincuenta sombras más oscuras, adaptación del segundo volumen de la trilogía superventas de E.L. James, que se podría resumir con una frase que le habría encantado al ya retirado Lyne: ¿se liaría usted con el hombre perfecto a cambio de tolerar la violencia sexual? Así de crudo es el planteamiento de la saga, pero si en la primera entrega la protagonista comprobaba el percal y se retiraba, la continuación resulta aún más retorcida, como promete el título. Ahora el joven, guapo y con dinero, pero pervertido Grey reconoce que esto último va más allá de un 'simple' juego de dominación, pues disfruta con el dolor de su pareja. Ésta en lugar de poner pies en polvorosa se entrega totalmente, pues no sólo parece disfrutar del sadismo, las cadenas, los ganchos para pezones y los grilletes, sino que además pide de vez en cuándo algún que otro azote. De haberse abordado el relato como un drama sobre la degradación de la mujer, podría haber tenido sentido. Pero no, todo conduce a una supuesta felicidad. Un mensaje peligroso en tiempos en los que las muertes por violencia machista inundan los medios de comunicación. ¿Dónde están las voces de las feministas? A nivel cinematográfico el producto resulta pobre, sobre todo porque al otrora glorioso James Foley (¿quién diría que rodó Glengarry Glen Ross?) no le han dejado apartarse mucho del libro. Y si a la trama pobretona del mismo igual le habría sacado algo de tajada un guionista de oficio, resulta que se ha ocupado de la adaptación del guión Niall Leonard, cuyo mayor mérito no son precisamente sus diálogos, bastante torpes, sino… ¡haberse casado con la autora! Frente a una primera entrega lineal, aquí se han intentado introducir elementos de melodrama. Pero ha sido peor el remedio que la enfermedad, pues éstos no sólo son bastante baratos –un jefe de ella que nada más aparecer se huele que va a dar problemas, una antigua sumisa de él que ha acabado de enloquecer—, sino que para más inri se resuelven de forma tan facilona y tópica, que dan risa. Lo peor, que se haya reclutado a una veterana bastante competente, Kim Basinger, incorporada a la saga para la antagonista, una Mrs. Robinson sin apenas peso en la trama que defiende que Grey debe tener a su lado a una novia más sumisa todavía que Anastasia Steele. El resto de secundarios, como la madre –encarnada por otra buena actriz, Marcia Gay Harden– no sólo son igual de planos y prescindibles, sino que además desaparecen y vuelven a reaparecer cuando el espectador ni los esperaba, como el fotógrafo amigo, que no aporta gran cosa. A los protagonistas se les dedica más tiempo, lo que no quiere decir que estén más definidos, pues la ingenua y el millonario con un punto oscuro, que se va de compras y adquiere aerolíneas, son arquetipos de manual. De salvar algo, quizás el esfuerzo de la expresiva Dakota Johnson, que podría dar sus frutos… en otra película. No, la posecita atormentada de Jamie Dornan no cuela.

0/10
Operación Anthropoid

2016 | Anthropoid

Recreación del histórico atentado cometido en 1942 contra el jerarca nazi Reinhard Heydrich, hombre cruel y sanguinario, conocido bajo el sobrenombre de “El carnicero de Praga” y que fue una de las mentes que planearon la llamada solución final de los judíos durante la II Guerra Mundial. Los sargentos Jan Kubis y Josef Gabcík caen en paracaídas sobre Praga procedentes de Inglaterra, desde donde el gobierno checo en el exilio les ha enviado para llevar a cabo la peligrosa misión. Allí contactarán con la resistencia. La llamada Operación Antropoide es uno de los actos más famosos llevados a cabo por la resistencia contra los nazis a lo largo de la guerra. El cine ha recogido los hechos, directa o colateralmente, en varias películas, como Atentát (1965), Siete hombres al amanecer (1975), Lidice (2011) o HHhH (2017), pues la hazaña de los dos artífices, el checo Kubis y el eslovaco Gabcík, fue un acto de valor y riesgo, pero sobre el que también pesó una seria duda acerca de su conveniencia. El motivo era que Heydrich era el tercero en el escalafón de la jerarquía nazi, sólo por detrás de Hitler y Himmler, de modo que atentar contra él podía provocar espantosas represalias contra la población civil, como lamentablemente así sucedió: todo un pueblo, Lidice, fue exterminado y borrado del mapa. El director Sean Ellis, responsable de The Broken o Metro Manila, se toma muy en serio su propio guión para contar estos sucesos en esta más que digna película. Seguimos así el día a día de los dos protagonistas en la capital checa, jornadas rutinarias en la clandestinidad, mientras planean el ataque con métodos y decisiones sobre las cuales se deja vislumbrar cierta imprevisión y torpeza. Pero más que al asunto táctico, el guión presta especial atención a las dudas, miedos y limitaciones humanas de sus inexpertos protagonistas, a sus diferentes caracteres (cómo se enfrentan al futuro con respecto a sus relaciones amorosas, por ejemplo). Se ofrece en Operación Athropoid una eficaz ambientación de los hechos, pero esto no quita que quizá se echa en falta una mayor presencia de la ciudad de Praga, a la que se le saca muy poco partido, de manera que escasean los planos generales de la vida cotidiana y sobran reuniones en espacios cerrados, poco iluminados. Ese “look”, que empapa el film de grisura, junto con un aire fatalista y desesperanzado en las decisiones de los combatientes, acaba por no hacerle un buen favor al conjunto, que demandaría posiblemente un tono más épico, y eso aunque con tal decisión se pretenda ser más fiel a los hechos históricos, lo cual es sin duda elogiable. En este sentido destaca la larga secuencia final del ataque en la Iglesia de San Cirilo y San Metodio, unos eternos minutos de asedio muy realistas, alejados por completo de efectismos heroicos. Las interpretaciones son meritorias, especialmente la de Cillian Murphy (Batman Begins) en el papel de Gabcík, aunque también Jamie Dornan (Cincuenta sombras de Grey) demuestra que sabe hacer algo más que engatusar a las mujeres.

6/10
El asedio de Jadotville

2016 | The Siege of Jadotville

Película basada en hechos reales, que han permanecido en la oscurida muchos años por turbios intereses políticos. Cuenta la misión de un cuerpo de cascos azules irlandeses de la ONU en el Congo, en al provincia de Katanga, en el año 1961, cuando el ministro Moise Tshombe pretende la independencia de esa zona, muy rica mineralmente. El grupo a las órdenes del comandante Patrick Quinlan se va a quedar en la estacada, sufriendo un duro asedio de soldados locales y mercenarios, y la los jefes de la ONU no se atreven a actuar por miedo a una guerra civil tras una desastrosa operación con muertos inocentes en Radio Katanga. El desconocido y debutante Richie Smyth dirige esta producción irlandesa de Netflix, la compañía no para de generar productos propios en todos los rincones del planeta. Quizá falta un poco de profundidad en los personajes, pero la acción es muy espectacular, y resulta ilustrativa de un hecho histórico poco conocido, que se vio agravado tras la muerte en accidente aéreo del secretario general de la ONU Dag Hammarskjold. Supone un reconocimiento a una acción valerosa, a la que cubrió en su día un velo por el cual los soldados irlandeses fueron tachados injustamente de cobardía. Además de las acciones bélicas, bien rodadas, hay alguna escena de confrontación de personajes, la mejor es la que acontece en la cantina entre Jamie Dornan y Guillaume Canet, que dan vida respectivamente a Quinlan y al mercenario galo René Faulques.

6/10
The 9th Life of Louis Drax

2015 | The 9th Life of Louis Drax

Cincuenta sombras de Grey

2015 | Fifty Shades of Grey

Anastasia Steele, estudiante de filología, acepta sustituir a su compañera de piso enferma, Katherine, que debía entrevistar para la revista universitaria a Christian Grey, empresario de éxito de 27 años. Días después, el magnate se presenta como por casualidad en la ferretería donde ella se saca un dinerillo trabajando unas horas, y le envía como regalo unos valiosos libros antiguos. Parece inevitable que la muchacha se sienta atraída por este hombre, bien parecido, con un carácter enigmático que resulta atractivo, y que vive en un mundo de lujo. Pero cuando le conoce más, descubre que tiene un lado oscuro. Hollywood ha visto la oportunidad de resucitar la fórmula de las ya trasnochadas películas escandalosas estilo Atracción fatal adaptando la exitosa novela de la británica E.L. James, pues lleva al público un paso más allá en el erotismo mostrando las relaciones sadomasoquistas, vistas hasta ahora en cintas más minoritarias, como Historia de O, pero no en una superproducción. Tras el planteamiento 'novedoso', el film se estanca por completo, y pasa a ser un bucle en el que se suceden las exhibiciones de poderío económico del protagonista, con las morbosas secuencias de cama. No existe ningún giro ni sorpresas que aporten algo, por lo que 50 sombras de Grey resulta sobre todo aburrida. Con este material, y con la productora presionando para que no se cambie nada, no se vaya a estropear la fórmula del éxito, poco puede hacer la realizadora Sam Taylor-Johnson, hasta ahora autora de un único largometraje, Nowhere Boy, de mayor interés. Sólo un personaje pasa de ser un mero arquetipo, el propio Grey, del que se sugiere algo de tridimensionalidad y background. El actor que le interpreta, Jamie Dornan, hasta ahora secundario de títulos como María Antonieta, tiene actitudes, pero le falta carisma que explique por qué despierta tanta fascinación. Por su parte, la protagonista femenina parece demasiado ingenua y esquemática, lo que lastra la interpretación de Dakota Johnson, hija de Melanie Griffith y Don Johnson, que tiene una mirada que denota que cuando tenga más tablas podría llegar a ser una actriz. Asombrosamente, el resto de personajes sólo pasan ocasionalmente por allí, y dicen un par de frases que no aportan nada al conjunto, lo que desaprovecha a alguna actriz de talento, como Jennifer Ehle (la madre de Anastasia) y Marcia Gay Harden (la de Grey). Pero lo realmente preocupante de 50 sombras de Grey reside en el hecho de que se presente en la pantalla como fantasía sexual lo que tiene todos los componentes de relación tóxica, pues Anastasia se siente infeliz por la situación, da su 'consentimiento' por amor a un tipo de relaciones sexuales que le desagradan, y hasta se deja controlar, pues Grey decide incluso qué se pone o qué bebe. El caso resulta tristemente similar al de numerosas mujeres que han sido víctimas de la violencia por sus sentimientos, con la esperanza vana de poder cambiar al agresor. Se explican las perversiones sexuales del protagonista por su traumático pasado, pues su madre biológica drogadicta murió prematuramente, y fue víctima de la pederastia cuando una mujer madura, a la que apodan Mrs. Robinson, le tuvo como esclavo sexual a los 15 años. Pero no se indaga en su problema, se vende la película por el erotismo, y además se le presenta como un tipo sensible que toca el piano, y que además contribuye a causas benéficas, lo que da al film un tono de historia supuestamente romántica, con frases dignas de novela de Nicholas Sparks, aunque totalmente fuera de lugar.

2/10
Érase una vez (serie)

2011 | Once Upon a Time | Serie TV

Original vuelta de tuerca en forma de serie televisiva a los cuentos más populares de todos los tiempos. Érase una vez (serie) sigue los pasos de Emma Swan una mujer que se reencuentra con el hijo al que dio a luz hace diez años. Henry viene de un misterioso pueblo, Storybrooke, donde asegura que viven personajes exiliados de todos los cuentos, que están ahí ignorantes de su verdadera identidas, por culpa de un terrible hechizo de la Reina Malvada, que ahora es su madrastra. Es más, Emma sería nada menos que la hija de Blancanieves. Ella pensará que lo que le cuenta el crío es producto de una calenturienta imaginación, pero cuando lleva de vuelta a casa e Henry, ve que su madrastra no es muy de fiar. Como ha hecho recientemente Sherlock, trasladando el mundo del detective creado por Arthur Conan Doyle al mundo contemporáneo, la fórmula de personajes de cuento en la actualidad, con oportunos flash-backs a ese mundo de fantasía, funciona bastante bien. El resultado es una serie televisiva pensada para un amplio espectro de público, con una atractiva heroína, y una gran villana de la función.

6/10
María Antonieta

2006 | Marie Antoinette

Vuelve Sofia Coppola a indagar en el eterno femenino, algo que a todas luces se ha convertido en su especialidad. Pero si sus anteriores filmes -Las vírgenes suicidas, Lost in Translation- acontecían en la época actual, ahora da un salto hacia atrás en el tiempo y nos sumerge en la corte francesa del siglo XVIII, para ofrecernos su personal visión de una de las más famosas reinas de la historia: María Antonieta, casada a los 15 años con Luis XVI y reina de Francia durante 19 años. Para componer el film, la guionista y directora rechazó la famosa biografía escrita por Stefan Zweig, ya que consideró que trazaba a una María Antonieta demasiado responsable y juiciosa en su comportamiento. Coppola prefirió basarse en la versión ofrecida por Antonia Fraser, y narrar una historia acerca de una joven desenfadada, jovial, caprichosa y despilfarradora, con las despreocupaciones de la juventud muy agudizadas y con poca conexión con la realidad. En definitiva, una joven normal que sin ser consciente de su situación, se encontró desgraciadamente en el ojo del huracán de la convulsa revolución francesa. No cabe duda de que el film pone en la picota la decadencia de la monarquía francesa previa a la revolución. Toda la vida de la corte es frívola, tediosa, vacía hasta lo absurdo, llena de gente y costumbres ridículas ("esto es Versalles", explica irónicamente un personaje). Kirsten Dunst hace un trabajo realmente notable, pleno de naturalidad, y diríase que se ha convertido ya en la actriz fetiche de la directora, tras su estupendo y primerizo papel en Las vírgenes suicidas.

6/10

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