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Biografía

Robbie Ryan

Robbie Ryan

Robbie Ryan

Premios: 0 Oscar (más 1 nominaciones)

Oscar
2019

Nominado a 1 premio

Filmografía
The Roads Not Taken

2020 | The Roads Not Taken

Sorry We Missed You

2019 | Sorry We Missed You

Las tribulaciones de la familia Turner, el matrimonio y dos hijos, un adolescente conflictivo con inclinaciones artísticas, la otra una tierna niña que sufre por las crecientes tensiones que desgarran el hogar. Y es que con una situación económica precaria, Ricky y Abbie, víctimas involuntarias de la crisis financiera de 2008, se dejan el alma a la hora de traer el jornal a casa, y no pueden prestar a su prole toda la atención que quisieran. El primero ha comenzado a trabajar en una empresa de mensajería como repartidor de paquetes, lo que supone empeñarse hasta las cejas para disponer de una furgoneta, y andar corriendo de un lado para otro para cumplir con los plazos de entrega. Mientras que ella, que ejerce de cuidadora de enfermos y discapacitados, muchos ancianos, ha tenido que renunciar a su automóvil. De modo que le toca desplazarse en autobús para atender a personas en situación de dependencia, a las que muchas veces falta un cariño que ella comportándose como si fuera su propia madre. Nueva muestra de cine social donde repiten colaboración el director Ken Loach y el guionista Paul Laverty. Con actores no profesionales muy convincentes, ponen el dedo en la llaga de una sociedad progresivamente deshumanizada, en que el trabajo esclaviza, con condiciones laborales a menudo indignas, que degradan y ponen en peligro lo que debería ser un oasis de paz y descanso al final de la jornada, el hogar familiar. La denuncia es oportuna, porque tiene una base real, pero no se logra sortear una sensación de que se cargan las tintas, con un efecto “bola de nieve” donde las dificultades y desgracias se acumulan de modo que se antoja excesivo, y con un personaje concreto, el jefe de Ricky, algo caricaturesco por su falta de consideración hacia sus empleados en la búsqueda de la máxima eficiencia. En cualquier caso, Loach y Laverty demuestran una gran habilidad narrativa, creando secuencias de gran calado dramático, que logran conmover, e introduciendo momentos en que se apunta lo que podría ser una feliz convivencia familiar en condiciones normales -la noche del sábado con emergencia felizmente resuelta, o la jornada laboral compartida por el padre y la niña casi como si fuera un juego–, o la humanidad de una paciente o un compañero de trabajo que trata de ayudar.

6/10
Historia de un matrimonio

2019 | Marriage Story

Charlie, director teatral de prestigio en Nueva York, se casó con Nicole, actriz que triunfó con una película comercial de tres al cuarto, pero que se convirtió en la gran estrella de la compañía de su marido, con el que tuvo un hijo, Henry. Pero ella se traslada a Los Ángeles con el niño, para rodar el piloto de una serie, y aprovecha que Charlie acude de visita, para darle los papeles donde le pide el fin de su relación de forma tajante. Aunque en un principio, se supone que ella quiere resolver la ruptura cuanto antes, sin necesidad de pasar por los tribunales, Charlie descubrirá que tiene una abogada, Nora, capaz de cualquier táctica para favorecer a su cliente, lo que unido a algún malentendido desatará el infierno. Noah Baumbach se inspiró en el divorcio de sus padres, que le dejó traumado, para Una historia de Brooklyn, de 2005, el film que le colocó en el mapa de realizadores a tener en cuenta. Ahora que ha sufrido en sus propias carnes que Jennifer Jason Leigh le pidiera la ruptura matrimonial en 2010, el cineasta puede narrar de primera mano la otra cara de la moneda. Se puede deducir que el film está lleno de referencias personales, marca personal de este autor, que logra su film más sentido. Rehuye los excesos melodramáticos, es más, va involucrando al espectador en el conflicto poco a poco, con un tono en principio intrascendente, y numerosos golpes de humor –que recuerdan al cine de Woody Allen–, hasta que se desvelan poco a poco los resquemores entre los protagonistas y la situación se va volviendo cada vez más tensa. A Baumbach le encanta hablar de incomunicación, que aquí parece ser el principal desencadenante de la trama. Genial resulta la escena del juicio donde los dos personajes no se hablan, son los abogados quienes cuentan una historia exagerada que no tiene mucho que ver con la realidad. También recoge la drástica transformación de quienes se supone que se llevan bien, pero cuando se produce un conflicto son capaces de transformarse en monstruos, convirtiéndose en seres capaces de usar cualquier táctica rastrera a su favor. Queda como moraleja la constatación de que un divorcio nunca puede ser bueno, por muy buena voluntad que ambas partes le pongan, aunque como reflejo de la sociedad actual el film parece aceptarlo como inevitable, nadie parece plantearse la posibilidad de seguir juntos y tratar de resolver la situación. El neoyorquino deja siempre mucho espacio para los actores, por su puesta en escena teatral. De esta forma permite el lucimiento de los dos protagonistas, Scarlett Johansson y Adam Driver, pocas veces mejor aprovechados, ambos dejan boquiabiertos al respetable sobre todo en sus monólogos (el de ella cuando acude por primera vez a ver a Nora, el de él en un bar), y en una discusión entre los dos en la que sacan todos los rencores que tienen dentro. Están rodeados de una cohorte de secundarios de primera fila, entre los que destacan Laura Dern –que da lugar a los mejores momentos de risa como letrada al servicio de ella–, el veterano Alan Alda –jurista que aconseja al protagonista masculino– o Ray Liotta –abogado tiburón–.

7/10
La favorita

2018 | The Favourite

Siglo XVIII. Inglaterra está en guerra con Francia y hay tiranteces en el parlamento británico debido a la estrategia a seguir. Pero lejos del campo de batalla, en la corte de la reina Ana, se va a librar una guerra diferente cuando llega una nueva doncella, Abigail, recomendada por su tía Lady Sarah, la mejor amiga y favorita de la reina. Poco a poco, la chica se hará valer entre los sirvientes y jugará implacablemente sus cartas para ascender meteóricamente en su posición en la corte. Quinta película como director del griego Yorgos Lanthimos, un cineasta cuyo prestigio ha ido siempre al alimón de sus historias singularmente retorcidas, que indagan en los comportamientos insanos de los seres humanos. Su cine provoca atracción y rechazo a un tiempo. No deja indiferente y eso también lo sitúa como director incómodo, distinto, que le hace carne de cañón de festivales y galardones. La favorita, por ejemplo, logró el Premio Especial del Jurado del Festival de Venecia. Presenta Lanthimos la típica corte europea del siglo XVIII, en donde la elegancia manierista de cada estancia del palacio, con sus muebles suntuosos, sus coloridas telas, está en connivencia con el falso formalismo de las personas y una amplia galería de bajezas humanas. La gente de la corte se mueve por intereses exclusivos, conspiran y trapichean como mejor pueden para obtener el rédito deseado. Si para ello han de engañar, seducir, envenenar y confabularse con otros interesados, bienvenido sea. Servil apariencia exterior y podredumbre interior. Película esencialmente femenina, con lesbianismo a tres bandas, están magníficamente perfiladas las tres protagonistas. Destacan la rivalidad entre Lady Sarah (Rachel Weisz) y la recién llegada Abigail (Emma Stone), en una relación que va cambiando poco a poco hasta convertirse en una acendrada guerra por obtener los favoritismos de la reina. Se muestra con credibilidad la evolución de sus intereses, así como la agudizada vulnerabilidad y soledad de la monarca, triste marioneta al vaivén de las mentes manipuladoras de sus compañeras, también en el plano político. El trío de actrices es perfecto, aunque quizá la mayor sorpresa estriba en el trabajo de la menos mediática Olivia Colman, que logra aunar en la reina una rica colección de estados de ánimo. No sería raro que le llovieran premios. Formalmente Lanthimos es fiel a su cine y aquí también ofrece variadas escenas bizarras y morbosas, que acrecientan su fealdad gracias a la ambientación recargada, con interiores muy opresivos, aun cuando se utiliza con oficio la profundidad de campo y un potente uso de la luz. En este significativo aspecto visual, Lanthimos sabe jugar con angulaciones forzadas y demuestra una gran eficacia en el uso de otros aspectos formales como la velocidad de la imagen o la música de cámara, con esa incesante cuerda de fondo, recurso sonoro perfecto para provocar inquietud.

6/10
The Meyerowitz Stories (New and Selected)

2017 | The Meyerowitz Stories (New and Selected)

  A punto de divorciarse, y de que su hija Eliza se vaya a estudiar a la universidad, el parado Danny se intenta instalar en casa de su padre, Harold Meyerowitz, anciano escultor que disfrutó de cierto éxito en un momento dado, pero ha quedado relegado al olvido. Con su hermana Jean debe debatir si aceptan la propuesta de su medio hermano, el ejecutivo de éxito Matthew, que pretende vender la casa de su progenitor con todas sus obras. Provocó un debate junto a Okja, cuando ambos se convirtieron en los primeros largometrajes seleccionados para la sección oficial del Festival de Cannes concebidos para su estreno directo en una plataforma de ‘streaming’. Pero el gran mérito de Netflix reside en haber conseguido tal hazaña con un film protagonizado por Adam Sandler y Ben Stiller, en personajes típicos de sus comedias más comerciales… Al final ambos sorprenden, contra pronóstico (sobre todo el primero), pues están bien dirigidos, al igual que el resto del reparto, en el que sobresale Dustin Hoffman, padre decepcionado, pero también Emma Thompson, la nueva pareja del patriarca, la joven Grace Van Patten, y Elizabeth Marvel, recordada presidenta de Homeland, tan maravillosa como sugiere su apellido en su trabajo, sobre todo en el desenlace. Incluso se aplaude la pequeña aparición de Sigourney Weaver autointerpretándose. De nuevo el neoyorquino Noah Baumbach rinde tributo a su ciudad, al estilo de Woody Allen, de quien también parece haber heredado sus intelectuales judíos. Pero se trata de un relato muy personal, en el que vuelve a analizar las consecuencias de un divorcio, como en Una historia de Brooklyn, aunque esta vez se vería la desestructuración familiar a largo plazo, cuando los hermanos –uno de los tres de madre diferente– ya han crecido, pero sus relaciones con el padre son difíciles, sobre todo porque éste parece decepcionado porque nadie haya seguido sus pasos en el mundo del arte, hasta que la nieta parece recoger el testigo. Quizás no llegue al nivel de la ópera prima del realizador, o de Frances Ha y Mistress America, pues tiene altibajos, además de que algunos chistes sobre el MOMA y otros localismos no se entienden si no se reside en la Gran Manzana. Pero sus personajes son bastante cercanos, con diálogos y miradas que sugieren mucho que no se cuenta en pantalla. Sí que supera a la mayor parte o a la totalidad de estrenos directos de Netflix.  

6/10
American Honey

2016 | American Honey

Una vigorosa road-movie por la América profunda, cuadro de una juventud ingenua y soñadora, marginal, maleada y desnortada, escrito y dirigido por Andrea Arnold, una cineasta que ya había dado pruebas de un estilo muy personal en Fish Tank y en su interpretación del clásico de Emily Brontë Cumbres borrascosas. Sigue a Star, una adolescente quien, atraída por el carismático Jack, deja atrás su desestructurado hogar para unirse a un alocado grupo de chicos y chicas de su edad, una especie de comuna donde reina la promiscuidad y el consumo de drogas y alcohol. Viajan de un lado para otro por Oklahoma, ganándose la vida con la venta de suscripciones a revistas, un negocio donde los dirige con mano firme Krystal, y en que todos los recursos de la picaresca sirven para pescar potenciales clientes. Arnold es fiel a su forma cruda de servir las imágenes, con mucha cámara en mano, manejada con cierta frescura; y maneja muy bien el osado formato de pantalla 4:3, con cuidados encuadres. Por momentos el film se diría una versión muy particular de la escuela de rateros de Oliver Twist, donde una fea realidad social –personas descartadas o marginadas por la biempensante burguesía o los que ostentan el poder–, no impide albergar ciertos sueños, una vida tranquila y apacible, “cuarenta acres de tierra y una mula”. A excepción de Shia LaBeouf, un actor comercial que en los últimos tiempos se diría que ha practicado una excéntrica automarginación que le hace muy apto para el papel de Jack, el resto de actores son desconocidos, incluida la protagonista, Sasha Lane, que aguanta con aplomo el peso de la película, su Star es una adecuada mezcla de inocencia, ternura y carácter.

6/10
Yo, Daniel Blake

2016 | I, Daniel Blake

En dos ocasiones ha ganado Ken Loach la Palma de Oro en Cannes, después de concurrir y ganar premios en otras ocasiones en ese certamen. Con El viento que agita la cebada quizá quisieron asegurar que al fin se llevaba el premio gordo del Festival, pues no se trataba de su mejor película, ni de las más definitorias de su filmografía. En cambio Yo, Daniel Blake, cuyo guión firma su colaborador habitual, Paul Laverty, podemos asegurar que es un título Loach al cien por cien, con muchas de sus mejores virtudes y también con algunas de sus debilidades, cuyo tema de fondo es la dignidad humana que se sobrepone a mil y un obstáculos de una sociedad deshumanizada. Sigue las tribulaciones del personaje mencionado en el título, Daniel Blake, viudo cercano a los sesenta años, buen profesional como carpintero, pero que recientemente sufrió un ataque al corazón. A las dificultades burocráticas para el reconocimiento de una minusvalía que avala su médico, se suma la dificultad de acceder a otra vía para obtener un subsidio, la del paro. Blake se enfrenta a una máquina funcionarial deshumanizada, que lejos de dar seguridad social, aplasta a las personas atendiéndolas malamente, o dando por supuesto que todos han de ser expertos en el manejo de herramientas informáticas u otros métodos que las “bondades” de la vida moderna nos han traído. Aunque estas dificultades pesan, el buen corazón de Blake sigue estando dispuesto a ayudar a la gente con la que se topa, como el es caso de una joven madre soltera, recién llegada desde Londres a Newscastle, y que tiene que sacar adelante a dos criaturas en medio de grandes dificultades. El espectador empatiza enseguida con el protagonista y los obstáculos que debe sortear en su vida cotidiana, porque cualquiera ha conocido situaciones kafkianas de estilo parecido. Loach y Laverty hablan del buen fondo de las personas, pero también de lo fácilmente que podemos caer en la depresión o en la miseria material y espiritual, por las trabas de un ambiente social adverso, un sistema que no piensa en las personas, considerándolas puro número. La narración funciona, los actores, empezando por Dave Johns, hacen muy bien su trabajo. Quizá le pesa un poco al film cierto maniqueísmo, o cargar un poco las tintas de un modo fatalista con un truco final previsible, justificable, tal vez, pero que se ve venir a la legua. En cualquier caso es un film que hace pensar, y que invita a construir entre todos, personalmente, una sociedad más justa.

7/10
I Am Not a Serial Killer

2016 | I Am Not a Serial Killer

En un pequeño pueblo de la América profunda, John Wayne Cleaver es un adolescente obsesionado con los asesinos en serie que trabaja en la morgue familiar. Debido a sus tendencias sociópatas sufre abusos por parte de sus compañeros. Cuando una ola de sangrientas muertes acecha el pueblo, John decide perseguir al culpable, bajo la amenaza de descubrir que él es mucho peor que su enemigo.

Slow West

2015 | Slow West

1870. Hasta tierras del oeste norteamericano llega el joven escocés Jay Cavendish, empujado por el amor que siente por Rose Ross. Ésta es una joven que hubo de huir de Escocia acompañada por su padre, debido a la muerte de un hombre. En su camino Jay encontrará la singular ayuda del violento Silas Selleck, un bandido que le salva la vida de unos malhechores y que se presta a acompañarle en su periplo en busca de Rose. Notable debut en el largometraje del escocés John Maclean, quien ofrece un western contundente, de producción británica y neocelandesa, y que bebe sin duda de las tradiciones meridionales de tierras de Oceanía. De hecho, son notorias las conexiones narrativas con autores como Andrew Dominik y su film El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford o con John Hillcoat y su obra La propuesta. Quiere mostrar Maclean al dureza de la vida en el oeste, despojándola casi por completo de su aura legendaria, romántica, y dotándola de una inusitada violencia. En este sentido, hay un cierto fatalismo costumbrista en el panorama pintado en Slow West. La inmoralidad, el salvajismo, el asesinato vienen a mostrarse como un paso inevitable en el proceso de gestación de la nación, un modo de vida que hay que aceptar con cierto escepticismo, pues “en poco tiempo esto habrá sucedido hace mucho tiempo”, como dice un personaje. En ese lugar implacable sitúa Maclean a un alma cándida, bondadosa, la del joven Jay Cavendish, que guiado por el amor no es capaz de asimilar el ambiente de brutalidad, traición y crimen que existe a su alrededor. Una y otra vez se irá dando golpes con la dura realidad, la de un mundo sin ley, donde sólo los más fuertes y malvados están quizá llamados a sobrevivir. La presunta inevitabilidad de esa situación la irá comprobando gracias a la compañía del bandido Silas que intentará sin éxito endurecer el inocente corazón del protagonista, hasta que, digamos, el que acabe sucumbiendo sea él. Hay mucha belleza en la agreste historia que narra Maclean, un viaje que cambiará las vidas de los personajes. Apoyado en una fotografía soberbia de Robbie Ryan, ofrece planos de gran belleza, perfectamente acompañados por los acordes de las guitarras y los violines de la banda sonora de Jed Kurzel, evocadores a lo Warren Ellis. El ya crecido y larguirucho actor Kodi Smit-McPhee, conocido sobre todo por su papel en La carretera, compone aquí de modo muy convincente al jovenzuelo enamorado, mientras que la poderosa presencia de Michael Fassbender es toda una garantía para completar con eficacia el equilibrio de los dos viajeros.

6/10
Jimmy's Hall

2014 | Jimmy's Hall

Leitrim, Irlanda, 1932. Terminada la guerra civil, los campesinos y la gente humilde de una comunidad rural viven una vida casi de esclavitud, y se les niegan los derechos más elementales. Cuando James Gralton (Barry Ward) regresa de sus diez años de exilio en Estados Unidos, (a donde tuvo que huir por motivos políticos), la esperanza de los pobres recobra ánimo. Se reencontrará con su antiguo amor, Oonagh (Simone Kirby), ahora casada, y volverá a poner en marcha un antiguo local social que fundó diez años antes, un lugar para reunirse y charlar, para dar clases pintura, de poesía, para bailar y escuchar jazz, una música prohibida... El local de Jimmy pronto será visto con malos ojos por las fuerzas vivas, la policía y la Iglesia local, una provocación que ha de ser sofocada, pues puede ser el comienzo de peligrosas conspiraciones comunistas. Una película social cien por cien Ken Loach, para bien y para mal. Para bien, en cuanto a la calidad de la narración y la humanidad de los personajes, con una mirada tierna y solidaria al acercarse a sus sufrimientos y su situación social; para mal, en cuanto a la falta de matices a la hora de enfrentar política y socialmente a las personas, un maniqueísmo un tanto superficial y simplista que reduce la entidad de la historia y su objetividad. A partir de una obra teatral de Donal O'Kelly, y con su guionista habitual, Paul Laverty, Loach vuelve a acercarse en este film a la historia de Irlanda, un país por el que el director británico parece sentir un sincero afecto y afinidad. En efecto, aquí recrea una etapa de su historia que ejemplifica la injusticia ancestral que ejercieron los poderosos hacia los más humildes. Inspirada en hechos reales, durante la época del “terror comunista”, Jimmy’s Hall puede verse como una continuación de El viento que agita la cebada, en donde Loach contaba la guerra civil en Irlanda entre pro-ingleses y partidarios de la independencia. Justo después, en 1932, Loach coloca la llegada de su protagonista, un hombre caído entonces en desgracia y que ahora llega del exilio. Jimmy Gralton es así como un “mesías” secular que puede devolver la esperanza a los irlandeses que se han alineado al margen de los que han preferido acomodarse bajo el paraguas de la poderosa Inglaterra. Entre estos últimos están los terratenientes y la Iglesia, claro, que se convertirán en los grandes enemigos de todo lo que representa Jimmy, enemigos por tanto de la vida auténtica, libre, bucólica. En este sentido, Laverty y Loach retratan a una Iglesia y a unos sacerdotes mezquinos y oportunistas, situados al margen de los que sufren las más flagrantes injusticias, clérigos anquilosados y asustadizos para los que cualquier reunión sin el visto bueno de la parroquia es sinónimo de contubernio comunista, una Iglesia que se atribuye el derecho exclusivo de dispensar la educación y la cultura, impidiendo el desarrollo de quienes no comparten sus opiniones. Al margen de que plasme una época donde estas cosas pudieran suceder, no deja de ser un enfoque tan increíblemente reduccionista que hoy en día resulta burdo, chusco. Y ese sesgo ideológico se apuntala por el retrato que Laverty hace de ambos bandos, unos absolutamente perfectos y buenos, gente maravillosa y sin fisuras, y los otros malvados, insensibles y crueles. Los actores, poco conocidos, hacen buenos trabajos, y la banda sonora a cargo de George Fenton es meritoria.

5/10
Catch Me Daddy

2014 | Catch Me Daddy

En una comunidad cerrada, la libertad tiene un precio. ¿Deshonras a tu familia? Se paga con tu vida. Huyendo de cazadores de recompensas que no pararán hasta atraparlos, Leila y Aaron se ven lanzados hacia un dramático enfrentamiento.

Los últimos días en Marte

2013 | The Last Days on Mars

Después de una larga misión en Marte donde el objetivo principal, la búsqueda de vida, se ha saldado con el fracaso, al equipo ahí desplazado le queda 19 horas para volver a casa. Tiempo más que suficiente para que a uno, Marko, se le ocurra salir a reparar no sé qué placa, aunque en realidad a lo que va es a constatar el descubrimiento de unas bacterias. Las cosas se van a complicar, pues de produce un accidente mortal, o tal vez no, el caso que algo afecta a los astronautas, que empiezan a convertirse en zombies. Este film de Ruairi Robinson apuntaba maneras, parecía la típica cinta modesta que crea tensión más allá de la Tierra. Al principio pensamos en Alien, pero la comparación le sienta muy mal; pero ni siquiera puesta en valor con las trilladas y actualmente omnipresentes cintas de zombies sale bien parada, pues falta definición a los personajes y un mínimo de coherencia argumental. Es una lástima, pues hay un cierto esfuerzo de producción y un buen reparto, pero se queda en una muy limitada serie B.

4/10
Philomena

2013 | Philomena

Philomena Lee, una anciana, no ha podido olvidar a pesar de los muchos años transcurridos, al hijo que tuvo siendo adolescente, y que fue dado en adopción por las monjas del convento irlandés de Roscrea, que la acogió a jóvenes madres solteras. Aunque siempre ha mantenido el hecho en secreto, un día se lo desvela a su hija, quien propone a Martin Sixmith, un periodista político de la BBC en horas bajas, que las ayude a dar con su paradero. Aunque reticente al principio a escribir sobre una historia “de interés humano”, acaba accediendo, lo que le sumerge en una investigación que le va a cambiar la vida. Después de La Reina y El gran combate de Muhammad Ali, Stephen Frears vuelve a abordar otra historia basada en hechos reales, convertida en guión por Jeff Pope y uno de los protagonistas del film, Steve Coogan, que ejerce también de productor. Se trata en efecto de un suceso “de interés humano” que parte de los remordimientos de una madre que piensa no haber hecho lo suficiente para, primero retener junto a sí a su hijo, y luego averiguar qué fue de él. La extraña pareja que constituyen Philomena y Martin funciona muy bien en su contraste, la bondad y gustos populacheros e ingenuos de ella por un lado, la pose intelectual y algo cínica de él por otra. También se podrían trazar paralelismos entre las poco caritativas monjas que “condenan” a la joven “pecadora” Philomena por su maternidad fuera del matrimonio, mientras cubren las necesidades económicas de la congregación entregando a los bebés a padres con deseos de adoptar, y el periodista y la editora que confían en sacar un libro de la historia de esa mujer, y que también en algunos momentos no ven a la persona que sufre, sino el negocio que tienen entre manos; o entre dos formas de vivir el cristianismo, el de un rigorismo poco evangélico, y el de una mujer sencilla que tal vez pecó, pero que muestra una extraordinaria grandeza de alma porque sabe perdonar y disculpar ante comportamientos poco edificantes. Todos estos elementos dan pie a un entramado argumental inteligente, donde se tratan de evitar los simplismos, en la medida en que se puede matizar en una película de menos de dos horas de metraje. Algunas soluciones visuales, como las viejas películas que evocan el modo en que Philomena ha imaginado la vida de su hijo en su ausencia, tienen su gracia -la ventanilla del avión-, y acaban fundiéndose bien con otras auténticas. De todos modos, quizá los hallazgos acerca del hijo perdido y su familia de acogida conforman la parte más débil de la película, así como algún momento dramático algo forzado. Pero el conjunto conforma una historia equilibrada con una soberbia interpretación de Judi Dench, a quien da muy buena réplica Steve Coogan.

6/10
Ginger & Rosa

2012 | Ginger & Rosa

La parte de los ángeles

2012 | The Angels' Share

A estas alturas ya no se sabe qué se puede esperar al acudir a ver una película del veterano realizador británico Ken Loach, con guión de su colaborador habitual Paul Laverty. Tras romper el saque por completo con la optimista e hilarante Buscando a Eric, reapareció su lado desesperanzado y fatalista habitual en Route Irish, dura denuncia de las atrocidades cometidas por contratistas privados en la guerra de Irak. Contra todo pronóstico, La parte de los ángeles, su duodécima colaboración conjunta, ganadora del Gran Premio del Jurado en Cannes, vuelve a enlazar con la comedia que contaba con el astro futbolístico francés. La acción de La parte de los ángeles transcurre en Glasgow, donde varios impresentables son condenados a cumplir horas de servicios comunitarios por diversos motivos. Un borracho de pocas luces que saltó a las vías del tren cuando iba como una cuba, una cleptómana, y diversos perdedores se ven obligados a pintar, recoger basuras y realizar diversas tareas a las órdenes de Henri, un educador aficionado a la cata de whisky de calidad. Henri prestará especial apoyo a Robbie, un joven de baja estatura pero extremadamente violento, que a punto de convertirse en padre está deseando regenerarse, pero topa con todo tipo de problemas, entre ellos la oposición firme del progenitor de su novia, que no quiere ni verle. Laverty y Loach no renuncian a sus personajes marginales con nulas perspectivas, marca de la casa, ni a su estilo realista de siempre, cercano al documental. Abordan un tema de enorme interés, la posibilidad de regeneración de los delincuentes, sin ocultar las extremas dificultades que hacen muy difícil que esto suceda, como un entorno social en contra, escasa cualificación laboral, tendencia a reincidir, etc. Pero en La parte de los ángeles imperan las risas (sólo cabe reprochar algunos excesos escatológicos), se muestran inusualmente positivos y optimistas al confiar en la capacidad humana de autosuperación, e incluso confían en la familia como apoyo fundamental para los peores momentos. Como es habitual, Loach escoge actores espontáneos, muchos de ellos desconocidos, que parecen tener lazos en común con los roles que les toca interpretar. Es el caso del debutante Paul Brannigan, veinteañero que en la vida real ha pasado de hooligan (la cicatriz que exhibe es real) a padre responsable, y que se perfila como promesa de Hollywood, ya que posteriormente ha fichado para rodar como protagonista Under the Skin, con Scarlett Johansson. Actúa con gran espontaneidad, como la mayoría del reparto, en el que destaca la presencia de algunos actores que repiten en el universo Loach, como William Ruane (Felices dieciséis, El viento que agita la cebada), o el gran John Henshaw, que ya fue MeatBalls, vitalista cabecilla del grupo de amiguetes del personaje central de la comedia con Cantona. La parte de los ángeles describe con gran humanidad e incluso ternura a sus pintorescos personajes y llega a ser emotiva. Además, la mayor parte de la trama se desarrolla en el mundillo de las destilerías de whisky de Escocia, terreno que resulta lo suficientemente fresco e interesante.

7/10
Cumbres borrascosas (Wuthering Heights)

2011 | Wuthering Heights

Un chaval negro e indigente, al que bautizan como Heathcliff, es acogido por los Earnshaw, una familia de campesinos –el padre viudo, y sus hijos Catherine y Hindley–, que vive en los páramos de Yorkshire. Aunque Hindley desprecia a Heathcliff, Catherine es su inseparable compañera de juegos, y en sus libres correrías por el campo nace un amor apasionado, que no cesa de crecer. Pero un incidente lleva a Cathy a conocer a los Linton, unos vecinos de buena posición, de los que forma parte el apuesto Edgar. Y se producirá cierto distanciamiento.Cumbres borrascosas (Wuthering Heights) es una adaptación de la novela de Emily Brontë, numerosas veces adaptada al cine y la televisión, entre otros por el gran William Wyler. Una sorprendente Andrea Arnold, al que uno no esperaría ver adaptando esta romántica obra, coescribe y dirige una versión que lleva a su terreno, adoptando una óptica naturalista que encaja con su filmografía previa, pero que la aleja un tanto del original. No obstante tiene gran mérito su capacidad de condensación, pues básicamente recoge con ayuda de Olivia Hetreed los mimbres de la novela de la Brontë.El enfoque Arnold incide en la relación casi obsesiva que liga a los protagonistas, pero la mirada es fría, naturalista y austera, con poco espacio para los emociones, algo que acentúa un reparto de actores no demasiado carismáticos, lo que conduce a que sus personajes parezca que tienen hielo en las venas. La idea es mostrar como unos y otros ven dictadas sus acciones por cierto determinismo social, sólo roto, y hasta cierto punto, por una pasión más fuerte que los convencionalismos. Falta una mirada más amplia, que conceda espacio a la libertad y el ejercicio de las virtudes, respetando, o al menos comprendiendo y aceptando, las acciones del otro.Muchas decisiones estéticas van en la línea de configurar una historia opresiva, dura y fatalista, sin concesión alguna al sentimentalismo. Ahí está el decantarse por un encuadre casi cuadrado, de 4:3, con planos casi siempre muy cerrados, incluso cuando son generales, de paisajes, tenemos lomas y valles que se repliegan sobre sí mismos. La música está ausente en Cumbres borrascosas (Wuthering Heights), y dominan los sonidos de la naturaleza, el viento que no cesa, el ruido de la lluvia. Los colores son apagados, y en los planos abundan los elementos realistas, el lodo, los animales, las habitaciones mugrientas. Nada es idílico en el marco donde se mueven los personajes. Y no deja de ser chocante convertir a Heathcliff en africano, dar a Hindley, con su cráneo afeitado, un cierto aire de skin-head, o poner en su boca palabras groseras poco brontianas.

6/10
Fish Tank

2009 | Fish Tank

Mia es una adolescente rebelde y arisca, con un cuadro familiar complejo, pues vive con su innmadura madre soltera y una hermana pequeña. Con dificultades de comunicación, agresiva, fumadora y bebedora de cerveza, esta quinceañera sólo parece sentirse a gusto cuando practica en soledad su pasión secreta, el baile. Con este panorama, no es de extrañar que reciba con mala cara a Connor, el nuevo novio de su madre. Pero el caso es que el tipo parece bastante decente, tiene detalles con Mia, y con su presencia en el hogar aquello empieza a asemejarse un poco a una familia. Sólido drama de la guionista y directora británica Andrea Arnold, que ganó el Premio del Jurado en Cannes con este film, su segunda vez, pues tres años antes había hecho lo propio con Red Road. Es evidente la deuda de la cineasta con sus colegas Ken Loach y Mike Leigh, en lo que se refiere al realismo social, al uso de algunos actores no profesionales, y al modo en que ha trabajo el guión con ellos, sin desvelarles de entrada su completo desarrollo. En tal sentido Katie Jarvis es un completo descubrimiento, su composición de Mia desprende credibilidad, e interactúa muy bien con el profesional Michael Fessbender y el resto del reparto. Arnold conduce la trama con pulso firme, y pinta bien las carencias y la fragilidad afectivas de Mia –la imagen de la yegua envejecida es muy gráfica–, de modo que la figura de Connor se mueve entre lo que podía haber sido el padre que nunca tuvo, y los celos hacia la madre por su nuevo interés amoroso; en este último aspecto resulta un contrapunto con la figura de Billy, el chico de la edad de Mia, que evidentemente le conviene mucho más. Película dura, muy dura, con una sorpresa tal vez algo forzada, describe el final de una relativa inocencia, y apunta a la necesidad de crecer y tomar decisiones propias, venciendo la fuerte presión ambiental –el “fish tank” del título alude a ello– para seguir un camino no impuesto sino elegido libremente.

6/10
Carmo

2008 | Carmo

Marco, un treintañero español parapléjico, trafica con unos aparatos robados que transporta en un coche, en la frontera de Brasil con Paraguay. Cuando le roban la mercancía dos forajidos, Carmo, una despampanante brasileña que se ha encontrado por el camino, se ofrece a ayudarle a recuperar su cargamento. Carmo es una prostituta sin escrúpulos por la que Marco se sentirá fuertemente atraído. Debut en el largometraje de Murilo Pasta, nacido en Brasil, pero de ascendencia italiana, que hasta ahora había desarrollado su carrera profesional en la publicidad y en series televisivas. Murilo Pasta imita el estilo visual de Fernando Meirelles en Ciudad de Dios, y en menor medida el de otros realizadores brasileños, como Walter Salles, en Diarios de motocicleta. Y no cabe duda de que tiene cierto talento para la composición de imágenes, además de que aprovecha que cuenta con una cuidada fotografía de localizaciones espectaculares. Sin embargo, ahí se acaban todos sus méritos. Su historia no pasa de ser una road movie mediocre, que se limita a lanzar homenajes poco inspirados a grandes títulos del género como Corazón salvaje o Bonnie and Clyde. Además de la ligereza de la trama, y de que sus excesos violentos se antojan innecesarios, cuenta con un reparto que no resulta creíble, especialmente el español Fele Martínez, en una interpretación exagerada. Por su parte, la brasileña Mariana Loureiro se limita a exhibir sus encantos físicos, pero su personaje está bastante desdibujado. El cineasta intenta en vano sacar una sonrisa al espectador con algunos momentos un poco surrealistas, y con unos rótulos que presentan al personaje con una frase que destaque un rasgo absurdo de su vida. Tampoco consigue hacer creíbles las secuencias de acción, para las que carece de presupuesto. Remata la faena un montaje demasiado rústico.

3/10
Brick Lane

2007 | Brick Lane

La historia de Nazneen, una joven de Bangladesh, cuyo matrimonio es concertado con un paisano que vive en Londres tras la muerte de su madre, lo que le obliga a separarse de su hermana. El marido “adjudicado” parece ingenuo y simplón, no es lo que una sensibilidad romántica anhelaría, pero Nazneen tiene con él dos hijas, mientras que la correspondencia fraterna le empuja a desear algo mejor; y ese algo mejor podría tener la forma del joven que le trae prendas para coser. A partir de aquí, uno podría pensar que la cosa deriva simplemente hacia un vulgar adulterio, pero la directora Sarah Gavron, que adopta una novela de Monica Ali, sabe dar algunos quiebros de interés, las cosas no son exactamente lo que parecen. Con cámara firme y fotografía preciosista, una referencia de la película es Breve encuentro de David Lean, cuyas imágenes aparecen en cierto momento en un televisor. Pero también hacen presencia el feminismo, el islamismo radical y el peligro de la intolerancia, elementos trabados con bastante inteligencia. Hay que aplaudir el equilibro entre los elementos dramáticos y los humorísticos, y el apunte de cómo ante los lances amorosos y las pasiones recién descubiertas, hay a veces valores más importantes que resulta necesario salvaguardar.

7/10
Red Road

2006 | Red Road

La creatividad nórdica siempre va a la búsqueda de nuevos caminos que explorar. Esta película es fruto de esa inquietud, ya que se trata del primer trabajo enmarcado en el singular proyecto ""Advance Party", consistente en realizar tres películas diferentes partiendo de los mismos personajes. Los directores escribirán el guión y la historia transcurrirá en Escocia. Red Road está escrita y dirigida por Andrea Arnold, que debuta en el largometraje. Jackie es una mujer de mediana edad, callada y solitaria, que dedica sus horas a vigilar concienzudamente las pantallas municipales que recogen lo que filman las cámaras del ayuntamiento repartidas por la zona. Un día ve a un hombre que no esperaba volver a ver. Tras investigar un poco se entera de que ha salido de la cárcel por buena conducta. Jackie irá en su busca con intenciones poco claras. El film de Arnold es de una tremenda dureza, amargura e intensidad, no apta para todos los paladares, filmada con esa aire independiente de cámara en mano, primeros planos, encuadres abiertos y tonos oscuros, que bien podría ser una mezcla del Lars Von Trier de Rompiendo las olas y el Michael Winterbottom de Wonderland. Jackie es un personaje sufriente que transmite una soledad enorme y desde el inicio sugiere llevar encima el peso de una gigantesca tragedia. El realismo social de la puesta en escena es contundente a la hora de mostrar la depauperada “vida de barrio”, donde sobre todo hay supervivencia, dolor, ausencia, con personajes al borde del abismo, y algunas imágenes se tornan innecesariamente brutales, como en la explícita y larga escena de sexo, de crudeza pornográfica. También se le puede achacar al film una excesiva demora en arrancar, tan lentos y tediosos son los días de la protagonista que la primera media hora de metraje puede aburrir. Por lo demás, Red Road tiene hondura y al fin esperanza, y contiene unas interpretaciones sobresalientes, con una trabajo extraordinario de Kate Dickie, una conocida actriz de televisión británica que debuta en la gran pantalla. El film ganó el Premio del Jurado en el Festival de Cannes 2006, así como los más importantes premios BAFTA y otros galardones.

6/10

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