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Biografía

Romain Duris

Romain Duris

46 años

Romain Duris

Nació el 28 de Mayo de 1974 en París, Francia
Filmografía
La bruma

2018 | Dans la brume

Futuro cercano y distópico, en que el planeta Tierra sufre las consecuencias del cambio climático. Un matrimonio, Matthieu y Anna, residentes en París, se esmeran en la atención de su hija adolescente Sarah, que padece una rara enfermedad que la obliga a permanecer aislada en una burbuja de cristal. Tal situación coincide con un terremoto y la posterior aparición de una extraña y letal niebla que obliga a los progenitores a subir al piso más alto de su bloque de viviendas, y a pensar cómo poner a su hija a salvo. El más bien desconocido Daniel Roby, que dirigió varios capítulos de la serie Versailles, entrega una película muy cuidada en sus aspectos visuales, los planos de París envuelta en la niebla impresionan. También sabe crear suspense en determinadas escenas trepidantes. Es una lástima que ese esfuerzo de producción no se vea avalado por la trama, demasiado etérea y difusa, con una amenaza de la que se ofrecen pocas explicaciones. Las relaciones en la familia en peligro se pintan de un modo demasiado convencional, y algunas conversaciones, sobre el enamoramiento o la existencia de Dios, resultan algo sonrojantes. También se saca poco partido a la presencia de un matrimonio de ancianos. Los actores –entre ellos Romain Duris y Olga Kurylenko– se limitan a cumplir en sus papeles.

5/10
Nos batailles

2018 | Nos batailles

Fleuve noir

2018 | Fleuve noir

Todo el dinero del mundo

2017 | All the Money in the World

Crónica del secuestro de Paul Getty, joven de dieciséis años que fue capturado por la mafia calabresa en julio de 1973. Se exigió un rescate de 17 millones de dólares, cantidad que los secuestradores sabían que era calderilla para el abuelo del muchacho, John Paul Getty, el hombre más rico del mundo. Pero las cosas no sucedieron como se preveía, porque Getty renunció a pagar. Ridley Scott recrea este episodio aportando un sesgo muy realista en la puesta en escena setentera –con una cuidada fotografía de su colaborador habitual Dariusz Wolski– y en la consecución de los hechos, servidos sin ninguna espectacularidad, incluso con escaso gancho. Su procedencia histórica, narrada en el libro de John Pearson, quizá ha supuesto un freno justificable a la creatividad del guionista David Scarpa (La última fortaleza), al menos en cuanto a la concepción de una trama intrincada o a indagaciones detectivescas, que aunque apuntadas en un principio acaban brillando por su ausencia. Porque aquí tenemos sobre todo los hechos desnudos: la angustiosa espera de una madre que no puede recuperar a su hijo y la vida de éste en su reclusión en Calabria. Y entre medias un abuelo multimillonario encastillado en su avaricia. El contexto humano se logra con oficio, gracias a algunos iniciales flash-backs que recogen la vida de los componentes de la familia, sus relaciones y problemas. Revolotea continuamente en Todo el dinero del mundo una clara referencia cinematográfica que lo impregna todo: Ciudadano Kane. John Paul Getty (1892-1976) vendría a ser una suerte de Charles Foster Kane del mundo del petróleo, un hombre ambicioso que al parecer fue capaz de acumular más dinero que nadie en la historia. Recuerda al famoso magnate de la prensa también en su insaciable afán por poseer objetos de arte –“los únicos que siempre dicen la verdad”–, mientras que se va convirtiendo en un hombre solo, sin familia, sin amor. Los efectistas contrapicados que recogen al viejo tambaleándose en su mansión de Guildford mientras grita desesperadamente al vacío pidiendo ayuda muestran con acendrado patetismo al hombre fracasado que lo tiene todo y siente que no tiene absolutamente nada. El film es así una parábola en toda regla sobre el dinero y la codicia. Christopher Plummer encarna con estupenda maestría al todopoderoso multimillonario. Y aunque secundario, su presencia en pantalla es extensa en minutos y potente en intensidad (la película mejora siempre con él), de modo que se puede deducir el enorme esfuerzo extra derivado de la decisión de Ridley Scott de prescindir del trabajo ya rodado por el actor contratado en un principio, Kevin Spacey (los escándalos sexuales tienen la culpa), y volver a filmar todas sus escenas con el veterano actor canadiense. A todas luces fue una buena decisión. El resto del reparto está a la altura de la historia, en especial Michelle Williams, que interpreta con veracidad a la madre, y Romain Duris, un secuestrador que aporta una faceta interesante a la trama. Sorprende, sin embargo, y mucho, la ínfima importancia de Mark Wahlberg en el conjunto. El actor hace un correcto trabajo, pero durante todo el film se espera mucho más de su personaje y finalmente se convierte en alguien totalmente prescindible.

6/10
Madame Hyde

2017 | Madame Hyde

La profesora Marie Géquil imparte clases de tecnología en un instituto del extrarradio de una innombrada ciudad francesa, cuyos alumnos son principalmente de origen extranjero, especialmente magrebíes. Géquil es apocada, tímida, y su experiencia docente no es buena, ya que es incapaz de imponerse a sus indisciplinados alumnos. Pero un día, durante un experimento en su laboratorio, Géquil sufre una descarga eléctrica y desde ese momento las cosas ya no serán como antes. Rarita película franco-belga escrita y dirigida por el galo Serge Bozon, un cineasta muy personal a la hora de concebir sus historias. Aquí asistimos a las andanzas de su personaje principal, la profesora Marie Géquil (pronúnciese “Jekyll”), alguien que de la noche a la mañana sufre una peculiar transformación interior, lo cual vemos en la relación con su alumnos, sus nuevas ideas, su criminales excursiones nocturnas. Especial interés tendrá su padrinaje sobre Malik, un alumno díscolo que sin embargo irá adentrándose en el terreno de la reflexión a la hora de enfrentarse a problemas matemáticos. El problema de Madame Hyde es que todo resulta demasiado estrafalario y en el fondo nunca sabemos qué quiere contarnos Bozon con esta especie de versión dramático-surrealista de la clásica historia de Jekyll y Hyde creada por Robert Louis Stevenson. Los hechos insólitos se suceden, la atmósfera adquiere tintes de misterio, pero no se llega a ninguna parte. Asimismo el reparto es bueno pero los personajes están muy poco definidos, carecen de gancho, desde la propia protagonista hasta el director de la escuela interpretado por Romain Duris, pasando por el marido de Géquil (José Garcia). Protagoniza la cinta Isabelle Huppert, quien ya trabajó para Bozon en su anterior film, Tip Top. Pero aunque se trate de una formidable actriz, ella sola no basta para sacar a flote esta extraña propuesta del director.

4/10
Iris

2016 | Iris

Max es un mecánico que recibe un curioso encargo: secuestrar a la mujer de un importante banquero francés. Lo curioso del asunto es que ha sido la propia mujer la encargada de embarcarle en ese negocio. De ese modo, tras el rescate, Max podría saldar las innumerables deudas que ha acumulado. Thriller francés de planteamiento algo retorcido en donde entran en juego la falsedad, la traición, la simulación, la trampa, el sexo y el asesinato. El guión de Iris, coescrito por el propio director Jalil Lespert (quien se reserva además el papel del banquero), se sigue con cierta intriga y tiene dinamismo, pero al final queda poco en este frívolo juego de engaños, más allá de la rebuscada trama criminal. El interés se sostiene, en parte, gracias al convincente y natural trabajo de Romain Duris y el magnetismo de una bella Charlotte Le Bon.

4/10
Alto el fuego

2016 | Cessez-le-feu

Nantes, años 20 del pasado siglo. La familia Laffont ha sufrido las consecuencias de la Primera Guerra Mundial. La madre viuda cuida de su hijo Marcel, quien sufre una incapacitación para hablar debido al trauma bélico, mientras esperan el regreso de su hijo Georges, quien tras el conflicto marchó a vivir a África, a la zona del Alto Volta, en una búsqueda de paz lejos del horror. Del tercer hijo, Jean, no saben nada pues está desaparecido. Cuando tras varios años Georges regresa a casa, se encuentra a su hermano Marcel en un lamentable estado, pero con cariño, la terapia de una enfermera y una posible conquista femenina quizá pueda superar la situación.  Debut en la dirección de Emmanuel Courcol, quien anteriormente había destacado sobre todo como guionista, con películas notables como El extraño y Welcome. Aquí escribe también una historia de marcado acento dramático pero con una mirada tierna hacia los personajes y sentido optimista, aunque nada complaciente. No ahorra la presencia de los horrores de la guerra, pero no se recrea en el dolor ni en momentos macabros –alguna imagen breve hay–, sino que centra el tiro en la fuerza de regeneración que tiene el amor, el cariño, pese a que nunca podremos controlar totalmente la estabilidad de la mente humana seriamente dañada. Alto el fuego se ve con agrado, lo que es compatible con un desarrollo temático y visual poco llamativo, compuesto principalmente de escenas familiares, conversaciones entre hermanos, encuentros y desencuentros amorosos, estampas cotidianas con las que superar un pasado que vuelve una y otra vez sobre los que sobrevivieron a la guerra. Cuenta el film con un reparto solvente, encabezado por un Romain Duris ajustado y creíble, a quien acompañan bien Céline Sallette (Corporate) y Grégory Gadebois.

5/10
Una nueva amiga

2014 | Une nouvelle amie

Adaptación que se anuncia bastante libre de una obra de Ruth Rendell, autora que también inspiró lejanamente a Pedro Almodóvar en su Carne trémula. François Ozon sigue fiel a sus personales señas de identidad, una atmósfera insana y retorcida, donde es habitual la ambigüedad sexual, las inclinaciones ocultas, la dualidad represión-desinhibición, el erotismo gráfico. Lo que acaba cerrando sus películas al gran público, acierta más Ozon cuando aspira a historias más universales, más normales, como lo era, y sólo en parte, tampoco podemos engañaros, En la casa. Una nueva amiga va deslizándose por la espiral de lo chocante y grotesco. Se nos describe con trazos rápidos la amistad de dos mujeres, Claire y Lucy, desde la más tierna infancia. Su felicidad que va a la par, ambas se casan, pero la segunda muere de un cáncer y deja marido, David, y un bebé. Claire ha prometido cuidar de David, de quien hace un singular descubrimiento: le gusta vestirse como mujer, algo que sólo sabía Lucy. Y retoma la costumbre para que el bebé no eche de menos a la madre, lo que deviene en algo obsesivo, también para Claire, que le sigue el juego sin que lo sepa su marido, incluso acompañándole a comprarse trapitos. Ozon tiene talento, y sabe jugar con tonos diversos, desde cierto horterismo autoconsciente, pasando por el dolor, el vodevil, el morbo,el sexo salvaje y el folletín, hasta llegar a donde quería, seguramente, una deconstrucción de los géneros, hombre, mujer, quién nos gusta, cómo nos vestimos o travestimos, puede ser un problema psicológico o sólo una cuestión de elección o de autodescubrimiento y aceptación, que todo vale en la ceremonia de la confusión. Su película es irregular por lo reiterativo, y porque se le nota demasiado su deseo de generar risas y de “epatar” con porno-light agresivo. Los actores se entregan, pero no es suficiente.

5/10
La espuma de los días

2013 | L'écume des jours

El peculiar Michel Gondry dio un giro a su carrera con The Green Hornet, un film de gran presupuesto que adaptaba al cine las peripecias del superhéroe. Supuso un fracaso tanto comercial como artístico, por lo que el director de ¡Olvídate de mí! y Rebobine, por favor ha decidido volver a sus orígenes. Al tratarse de una producción francesa, La espuma de los días recuerda sobre todo a su cinta La ciencia del sueño. La espuma de los días adapta la obra homónima de Boris Vian, importante contribución a la literatura de la postguerra francesa, cuyo tono surrealista le viene que ni pintado al cineasta francés. Tiene como protagonista a Colin, un hombre acomodado que se enamora de Chloé, una joven vitalista a la que conoce en una fiesta. Mientras la relación progresa, su inseparable amigo Chick tiene problemas económicos que le impiden casarse con su nueva novia, y su cocinero, Nicolás, también ha conocido a la mujer de su vida. Gondry ha rodado una adaptación bastante fiel y respetuosa con el original, y consigue sacarle una enorme tajada a sus referencias al jazz, y especialmente al tema "Mood Indigo", de Duke Ellington, que suena varias veces. De la misma forma, gira sobre todo en torno al amor y la enfermedad, y recoge su denuncia de la deshumanización en el trabajo industrial, en serie, con imágenes muy sugerentes como la cadena de máquinas de escribir. Existen hallazgos que quedan muy bien en pantalla, como el imaginativo 'pianocktail' (un piano que al apretar las teclas prepara combinados de bebidas alcohólicas) o el poético paseo aéreo de los nuevos novios en una nube de atracción de feria. El reparto consigue adaptarse muy bien a este particular universo de Michel Gondry, con trabajos adecuados de la pareja protagonista, Audrey Tautou y Romain Duris, dos grandes estrellas del cine galo con enorme carisma. El elenco se engrandece con secundarios excelentes, como Omar Sy (el gran descubrimiento de Intocable), genial como el cocinero, o el cómico Gad Elmaleh (El juego de los idiotas) como el amigo del protagonista. Sobra alguna crítica la Iglesia Católica, a la que acusa de ambiciosa, y de tratar a las personas en función del dinero que puede aportar, que ya estaba presente en el trabajo de Vian. Debido a la omnipresencia de elementos alocados, le cuesta esta vez conseguir un tono dramático cuando el relato lo requiere, y el film resulta algo frío cuando en su tramo final debería conmover al espectador. Además, en su esfuerzo por resultar imaginativo, Gondry muchas veces acaba apabullando al espectador con una sobredosis de elementos extrafalarios que en ocasiones apabullan al espectador.

5/10
Nueva vida en Nueva York

2013 | Casse-tête chinois

Xavier es novelista de éxito, está a punto de cumplir los cuarenta años, tiene dos niños a quienes adora, pero su matrimonio con Wendy hace aguas y se van a divorciar. Cuando ella le dice que ha conocido a otro y que ha decidido abandonar París para irse a vivir a Nueva York con sus hijos, a Xavier se le cae el alma al suelo. Entonces decide también marchar allí él para estar con sus hijos. Le acogerá Isabelle, su amiga lesbiana, a la que él ha donado esperma para tener un hijo con su compañera Ju. Y mientras intenta dar forma a una novela sobre sus vivencias, Xavier se enfrentará a la odisea de conseguir trabajo siendo ilegal, recibirá la visita de su amiga Martine, visitará de vez en cuando a sus hijos, etc. etc. El director francés Cédric Klapisch regresa con la tercera parte de las andanzas de Xavier Rousseau, un tipo al que la vida, digamos, le sobrepasa. Si la primera parte (Una casa de locos) se localizaba en Barcelona y la segunda (Las muñecas rusas) en Rusia, ahora le toca el turno a Nueva York. El planteamiento viene a ser el mismo que el de las anteriores entregas, un panorama lleno de humor sobre las vicisitudes del protagonista, ahora al filo de los 40 años pero con las mismas inseguridades que cuando era un joven universitario. Y sin duda este estado de perpetua perplejidad ante la existencia, ante los sentimientos contradictorios, ante las dudas amorosas y el paso de los años, está muy logrado en el personaje bien interpretado una vez más por Romain Duris. El tipo es gris, pero cae bien, y Klapisch acierta a darle un toque tierno de patoso emocional. Sin embargo, se echa en falta mayor evolución en Nueva vida en Nueva York. Porque estamos ante un film que es más de lo mismo, que sigue explotando la única idea de dar tumbos por la vida sin orden ni concierto. Para paliar ese estupor, simplemente se van cambiando las parejas y los lugares. Entre medias mucho, mucho humor, con innumerables situaciones surrealistas –la paliza al taxista, la boda concertada, la entrevista con inmigración, etc.– que consiguen entretener y seguir la trama con cierto ritmo. Hay ideas conseguidas, como ésa de que después de los cuarenta la vida empieza a verse como un tapiz del revés, y a ese propósito tienen mucha gracia las apariciones de los filósofos –Schopenhauer, Hegel, etc.- que, “a falta de fe en Dios”, según palabras del protagonista, son los únicos que pueden arrojar algo de sentido –o sinsentido– a su existencia. El reparto, con rostros femeninos tan conocidos como los de Cécile de France, Audrey Tautou o Kelly Reilly, está correcto.

4/10
Populaire

2012 | Populaire

Rose Pamphyle hace honor a su apellido, es una pánfila chica de pueblo, que a finales de la década de los 50 sueña como tantas jovencitas con labrarse una carrera de chicas modernas en la ciudad, trabajando como secretarias. Comenzará a trabajar en el despacho de Louis Échard, a quien fascina por su rapidez como mecanógrafa, aunque sólo utiliza dos dedos. Empeñado en hacerla triunfar en campeonatos de velocidad con máquina de escribir, acepta tenerla como secretaria a pesar de su manifiesto desorden, mientras la prepara para los concursos alojándola en su propia casa, una magnífica mansión. Surge cierta relación de amor-odio, pues él no ha podido olvidar a Marie, la esposa de su mejor amigo, el americano Bob, de quien sigue enamorado y a la que dejó escapar durante la pasada guerra. Simpática y ligera comedia de teléfonos blancos, de humor suave, cuya principal referencia, empezando por los títulos de crédito, y siguiendo por el físico de la pareja protagonista, Romain Duris y Déborah François, son las deliciosas películas de Rock Hudson y Doris Day. El tono de Populaire es amable e idealizado, nada que ver con un mundo estéticamente comparable de colores pastel, el de la cínica serie televisiva Mad Men, cuya mirada a una sociedad donde la mujer trata de abrirse paso laboralmente es muy diferente. Tal vez la película del debutante en el largo Régis Roinsard está estirada en exceso, Populaire incluye demasiadas competiciones de las chicas dándole a la tecla; pero logra crear emoción al estilo del subgénero del drama deportivo, con un encanto y optimismo que se agradecen en tiempos de crisis. La guerra de sexos funciona, igual que los encuentros y desencuentros, las situaciones equívocas de enredo, las relaciones entre personajes, incluido el distanciamiento del padre, o el cariño de la dependienta. Quizá mata algo el romanticismo que impregna Populaire la noche de alcoba, peaje a unos tiempos que no conciben que dos personas enamoradas no acaben en el catre. Pero puede más la delicadeza general, los silencios y comportamientos contradictorios propios de quienes se aman y no saben cómo expresarlo. Además de la pareja protagonista están muy bien los secundarios, donde se reconoce a Bérenice Bejo, que se dio a conocer gracias a The Artist.

6/10
Los seductores

2010 | L'arnacoeur

Agradable y original comedia francesa dirigida con ritmo e inspiración por Pascal Chaumeil, que ejerció de director de segunda unidad en varias películas de Luc Besson, como El profesional (León), El quinto elemento o Juana de Arco (1999), y que posteriormente comenzó una carrera en solitario como director de telefilmes y de series galas con cierto tirón, como Engrenages o L'état de Grace. En este caso traslada a la pantalla un atractiva historia romántica escrita por un desconocido trío de guionistas que en general demuestran estar bastante inspirados. Alex Lippi es un joven francés, de modales exquisitos, aire cool y mucho cuento: lo que se llama un seductor. Sin embargo, no es un seductor al uso, sino que se dedica profesionalmente a cautivar mujeres con su encanto. Ese trabajo suena a chusco y sucio, pero no es tan burda la cosa... En realidad, Alex, su hermana Mélanie y el marido de ésta, Marc, es decir su cuñado, conforman una surrealista ‘empresa’ que se dedica a buscar la felicidad de la gente de modo un tanto peculiar. En concreto, son expertos en romper compromisos entre hombres y mujeres que, de contraer matrimonio, estarían abocados a la infelicidad. Al menos a priori, claro. Los tipos son unos hachas y son capaces de cualquier estrategia para conseguir sus propósitos, aunque el núcleo de la acción es siempre la capacidad de Alex para seducir a la mujer de turno, de modo que ésta se convenza de que no le conviene casarse con su prometido. Por otra parte, esta rara empresa funciona de modo bastante limpio, con unas reglas estrictas: en primer lugar, si hay amor sincero entre la pareja, no se interponen por mucho dinero que les pague su cliente, y en segundo lugar, nunca, nunca, puede Alex enamorarse de su “objetivo”. Así las cosas, un día reciben el encargo de un hombre poderoso que desea separar a su hija Juliette de su novio inglés Jonathan. La dificultad estriba en que sólo hay un margen de diez días para lograrlo, pues la boda es inminente. Y por si esto fuera poco, Alex se da cuenta rápidamente de que Juliette y Jonathan son una pareja perfecta... Ya sólo el planteamiento de la historia resulta gracioso y es de prever que dé lugar a situaciones embarazosas y divertidas, como así ocurre. Y aunque podrían verse paralelismos con otras películas americanas como Las seductoras, lo cierto es que hay mucha menos similitud de la aparente, ya que en el caso francés las intenciones que se buscan son, en el fondo (y dentro de la más pura ficción), algo bueno, y por eso mismo los medios que utilizan y todos los resortes que genera la trama resultan simpáticos. En realidad, y para seguir con las comparaciones, podría tratarse de la película Hitch, pero al revés: en lugar de unir parejas se trata de separarlas... por su propia felicidad. El guión acumula, con gran ritmo e inteligencia, momentos divertidos, tiernos y románticos, sin resultar tópicos (y eso que arriesga mucho con las alusiones a Dirty Dancing), y las escenas humorísticas son muy numerosas. Por otra parte, aunque hay algunas cesiones al desenfreno más frívolo, Chaumeil sabe mantenerse entre ciertos límites y en conjunto pergeña una comedia romántica de hechuras muy clásicas, que podría haber interpretado el mismísimo Cary Grant. Por supuesto, Romain Duris (Las aventuras amorosas del joven Molière) no le llega ni a la suela de los zapatos al astro del hoyuelo, pero eso no quita que haga un formidable trabajo, al igual que sus compañeros de empresa, un matrimonio que pone la salsa de la comicidad y el amor más encantadores. Y hay que aplaudir el protagonismo femenino de Vanessa Paradis (La chica del puente), una actriz bastante magnética pero que no se prodiga demasiado en las pantallas.

6/10
Premonición

2008 | Afterwards

Nathan es un abogado de prestigio, con un ex mujer y una hija pequeña. Sobre la familia pesa una tragedia del pasado, y no es fácil unir lazos. Un día un misterioso personaje se presenta en la oficina de Nathan y le hace unas extrañas revelaciones. Se trata del Dr. Kay, eminente médico especializado en enfermos desahuciados. Tras algunas pesquisas, miradas y frases misteriosas, Nathan comprueba que el Dr. Kay sabe cuándo alguien va a morir en un plazo breve, aunque desconoce la hora y el día de la muerte. desde entonces Nathan se replanteará su vida, aunque no sabe muy bien las intenciones del misterioso médico. Film desconcertante que no se sabe muy bien lo que desea contar. Todo tiene un aire artificialmente misterioso, de modo que al principio parece que estamos ante una historia de ciencia ficción, un thriller intrigante, pero la cosa deriva hacia el drama rebuscado y nebuloso en torno al tema de la muerte. La premisa de que haya personas que tengan premoniciones acerca de la muerte de los demás es una idea arbitraria, tan buena o mala como cualquier otra. Pero aquí nada de identidad sucede. Se apunta alguna leve noción interesante sobre la muerte y el más allá, y sobre la importancia de aprovechar el tiempo que se nos ha dado, pero en general el discurso es tan melifluo como el humo de cualquier perspectiva “new age”. Y es que sencillamente todo el film gira en torno a un eje sin interés: el desconcierto del protagonista ante las revelaciones del doctor. Por si eso fuera poco se intuye demasiado por dónde discurrirá el efectista desenlace. El film se basa en una novela de Guillaume Musso y está dirigido por el francés Gilles Bourdos, que hay que reconocer que pone esfuerzo en alternar las escenas de ambientación fría y las bucólicas imágenes familiares, y lleva a cabo una meritoria dirección de actores. Sin embargo, esos elementos no bastan para interesar lo más mínimo. Así de claro. El empaque del film lo lleva John Malkovich, que interpreta con gesto sempiternamente enigmático a su personaje del doctor. El resto del reparto, Romain Duris (Los seductores) y Evangeline Lilly (Perdidos), están correctos.

3/10
París

2008 | Paris

El director francés Cédric Klapisch encontró el éxito con el film Una casa de locos en 2002, y repitió buenas críticas con la segunda parte, Las muñecas rusas en 2005. Cuatro años después no ha podido emular la altura de esas obras con París, la película que nos ocupa. Por primera vez se aleja del aire tragicómico de sus otros guiones y entrega un drama coral, de resultado correcto pero falto de la emoción y la vitalidad de sus otros filmes. El planteamiento es atractivo: se trata de ofrecer una visión coral de las vidas de unas cuantas personas que confluyen en París. El nexo de unión es Pierre, un joven a quien han diagnosticado una grave enfermedad de corazón. Ante la perspectiva de la muerte comienza a ver con otros ojos a las personas que le rodean. Ese es el resorte que le sirve a Klapisch para introducirnos en las existencias de un grupo de personajes mínimamente conectados, que pasan su días normalmente, que trabajan, sufren, ríen y buscan el amor: la hermana de Pierre, trabajadora social; el vendedor de fruta y verdura; una guapa vecina que estudia en la universidad; el profesor de ésta, enamorado como un quinceañero; el hermano arquitecto; un emigrante africano; la dependienta de una panadería, etc. Quizá el mayor defecto de la película es haber querido abarcar demasiado. Hay dispersión en la historia y aunque los personajes resultan verosímiles, apenas avanzan e interesan poco. Es cierto que hay algunos momentos logrados, magníficamente ambientados con la escogida música (uno de los puntos fuertes del cine de Klapisch), pero al final sólo planea la idea algo manida de la dura realidad de la muerte, que tarde ayuda a darnos cuenta de la maravilla de estar vivo. Lo mejor son los actores, con especial mención al formidable y cómico Fabrice Luchini y a la sempiterna Juliette Binoche.

4/10
Las aventuras amorosas del joven Molière

2007 | Molière

Jean-Baptiste Poquelin (1622-1673), alias Molière, está considerado el más brillante autor teatral de Francia, padre de la Comédie Française, y uno de los más grandes dramaturgos de todos los tiempos. Este film imagina un leve pero intenso momento de su vida del que poco se sabe, y que significaría el detonante que a la postre le convirtió en el cómico más respetado de Francia. Cuando tenía 22 años, el joven Molière trabajaba de actor cómico en farsas baratas destinadas al vulgo, pero ni eso les daba para vivir a él y a su pequeña “trouppe”. Debido a las deudas acaba en la cárcel, pero justo entonces –y aquí es donde entra la ficción– sus servicios son solicitados por el aristócrata monsieur Jourdain. A cambio de su libertad y bajo el más solemne anonimato, Molière se compromete a enseñar el arte de la interpretación al patoso y alelado noble, el cual desea con esas artes conseguir el favor de la joven marquesa Célimène. Mientras tanto, el jovenzuelo Molière pone sus ojos y su corazón en madame Jourdain. Agradable y vistoso film de época que viene a sumarse a los biopics de libre inspiración sobre grandes personalidades literarias, como Shakespeare enamorado, La joven Jane Austen o Descubriendo Nunca Jamás. Una de las originalidades de la película es que los personajes y el aire tragicómico de la historia se basan en las propias creaciones de Molière, especialmente en sus obras “Tartufo”, “Las mujeres sabias”, “El misántropo” y “Las preciosas ridículas”. El director Laurent Tirard y el guionista Grégoire Vigneron toman libremente algunos elementos de esas comedias para hacer un “totum revolutum”  bastante compacto y bien construido. En conjunto se trata de una historia sencilla, episódica si se quiere, pero bien trabada y dirigida con elegancia, donde se retrata a un joven comediógrafo, algo inseguro, que está dando sus primeros pasos en el arte del teatro. El guión entremezcla con equilibrio los momentos cómicos y los dramáticos, aunque por encima de todo reina la farsa, la picaresca, pues todos los personajes se dedican a engañar zalameramente a los demás, casi siempre en el terreno amoroso. Entre el reparto destaca la bella Laura Morante (La habitación del hijo), plena de delicadeza y distinción, y el actor francés Fabrice Luchini (Confidencias muy íntimas), quien ofrece los gags más divertidos de la película, especialmente aquel en que por fin se presenta a la joven Célimène. Por lo demás, la ambientación costumbrista es exquisita y la música de Frédéric Talgorn está perfectamente elegida.

6/10
Dans Paris

2006 | Dans Paris

Luego de romper con su novia, Paul se muda a vivir con su padre y su hermano menor, Jonathan. Mientras Paul se hunde en la depresión, Jonathan tampoco puede superar otras heridas que aún permanecen abiertas en la familia.

De latir mi corazón se ha parado

2005 | De Battre Mon Coeur S'est Arrêté

Tom sigue los pasos de su padre, que se dedicaba al negocio inmobiliario, usando métodos sucios para ganar dinero rápido. Pero en realidad aspira a convertirse en pianista, como su madre. Con el fin de preparar una prueba, contrata a una mujer china, virtuosa del piano, con la que sólo puede comunicarse con la música, pues ella no sabe ni jota de francés. Romain Duris, protagonista de Una casa de locos compone un personaje inmoral, desencantado, sin perspectivas vitales, que encuentra una oportunidad de redención, a través de la música. El film recoge asuntos de actualidad, como la especulación inmobiliaria y la inmigración en Europa.

3/10
Las muñecas rusas

2005 | Les Poupées russes

Hace cinco años el francés Xavier coincidió en un piso de Barcelona con estudiantes de Erasmus de varios países. Ahora, con motivo de la boda de uno de ellos, va a volver a reunirse con ellos en Rusia. Pero no se piense que en este lustro, el desorientado y egoísta Xavier –buena gente pero un completo desastre en temas laborales y amorosos– ha avanzado algo en mejorar su carácter: sigue tan despistado como siempre. Entre las mujeres que pululan por su vida en este film están su ex novia, su amiga lesbiana, una dependienta de la que se encapricha, una modelo de postín, y Wendy, una antigua compañera del piso. Y Xavier va de una a otra como un amoral pato mareado (una búsqueda sincera del amor, se supone), al igual que intenta triunfar escribiendo guiones para un culebrón televisivo. Como se ve, el director Cédric Klapisch repite la fórmula frívola y entretenida de Una casa de locos (2002), aunque, la verdad, seguramente el resultado tenga más encanto debido a un guión más trabajado y maduro. La música acompaña y la veta cómica de varias escenas es bastante divertida.

5/10
Arsène Lupin

2004 | Arsène Lupin

Antes de morir, el padre de Arsène Lupin le dio un consejo que marcó la vida del chico para toda la vida: “Desviar la atención, ésa es la clave. Si no lo olvidas, nadie podrá detenerte nunca”. Arsène aprendió la lección, y ahora, en su juventud, es un auténtico maestro del robo, su verdadera pasión. Nadie como él es capaz de birlar con tanta elegancia y sencillez un collar de perlas alrededor del cuello de una condesa. Así, cuando Josephine, la enigmática y bella condesa de Cagliostro, le propone robar uno de los más famosos tesoros de Francia, Arsène no duda en dejar de lado a su encantadora novia Clarisse y lanzarse a lo que mejor sabe hacer. Sin embargo, pronto se dará cuenta de que los métodos y ambiciones de la condesa son mucho más oscuros de lo que parece. Ambiciosa adaptación de la obra del escritor francés Maurice Leblanc, con un reparto realmente atractivo, en el que destaca Kristin Scott Thomas (El paciente inglés), a la que hace demasiado tiempo que no veíamos, en un papel de esos tan misteriosos como a ella le gustan. Jean-Paul Salomé (La máscara del faraón) dirige con ritmo la película, que sobresale ante todo por su cuidada estética y el lujoso tratamiento visual, pleno de barroquismo y tintes oscuros, con suntuosos palacios, calesas a medianoche, brujería y horribles asesinatos. El cambiante argumento mezcla por igual aspectos de thriller, ciencia ficción y fantasía, lo que pese a causar cierta confusión en la historia, aporta por otra parte un  punto de originalidad. Y el joven Romain Duris, demuestra por qué es en estos momentos uno de los actores franceses con mayor proyección.

4/10
Le divorce

2003 | Le divorce

Isabel (Kate Hudson) y Roxy (Naomi Watts) Walker son dos hermanas, norteamericanas, que se quieren un montón. Tanto que la primera viaja a Francia dispuesta a pasar una temporadita con la segunda, que está casada con un francés. Pero nada más llegar, Isabel se encuentra un desagradable pastel: el impresentable marido de Roxy la acaba de dejar; se ha enamorado, asegura el tipo, sin atender a razones de peso, como la de que su esposa está embarazada. Así las cosas, mientras Roxy se plantea el divorcio, Isabel conoce a un diplomático francés, casado y talludito, con el que vive una aventura. Adaptación de una novela de Diane Johnson, a cargo de la guionista habitual de James Ivory, Ruth Prawer Jhabvala, y del propio director. El film tiene un inconfundible aire de vodevil, un enredo donde se trata de mostrar el choque de mentalidades francesa (con su pose de cinismo y su incréible tendencia a racionalizarlo todo) y americana (ingenua y en el que todas las decisiones se toman dictadas por el sentimiento). El film tiene momentos para las lágrimas, el dolor por el divorcio, y para las risas. Quizá los mejores momentos en este último apartado corran a cargo de Stephen Fry, presentado como tasador de cuadros que tiene que valorar un cuadro de autor francés, que desde hace varias generaciones pertenece a la familia Walker. Hudson y Watts aciertan en su composición de las hermanas, mientras que Jean-Marc Barr da vida al diplomático caradura, prestándole cierto encanto que hace imposible que le odiemos.

6/10
Una casa de locos

2002 | L'auberge espagnol

Programa Erasmus, intercambios de estudiantes. Un grupo de jóvenes de diversos países de Europa comparten piso en Barcelona. Si la convivencia con personas a las que uno no conoce resulta siempre una incógnita, el hecho de provenir de naciones con idiomas diferentes, y tener que chapurrear español (cuando no catalán, pues las clases son en este idioma) es una dificultad añadida. A lo que hay que sumar que son jóvenes, lejos de sus hogares, con las perplejidades amorosas típicas de la edad. Es tal situación está Xavier, que deja en Francia a su novia Martine. En el aeropuerto conoce a un matrimonio compatriota con el que entabla relación, y que le acogen momentáneamente en su piso. Luego viene el “albergue español”, con el “europudding” de culturas y modos de ser de los compañeros de piso, y el amoldarse a Barcelona. El director Cédric Klapisch acude al formato digital para describir con frescura, no exenta de indulgencia, el comportamiento inmaduro de los personajes. Y maneja con habilidad los pasajes de enredo.

5/10
Being Light

2001 | Being Light

Jack, un hombre de negocios estadounidense que siempre va a su bola, necesita un traductor después de que el suyo sufra un infarto. Y lo improvisa cazando a lazo a Maxime, con el que coincide en un hotel. Éste es un tipo simple e ingenuo, excéntrico hasta el extremo, que parece primo segundo de Forrest Gump; y le hará cambiar sus planteamientos materialistas y egocéntricos. Pascal Arnold y Jean-Marc Barr codirigen este film de innegables buenas intenciones; el segundo se reserva uno de los papeles protagonistas.

3/10
Peut-être

1999 | Peut-être

Fábula futurista 'a la francesa', o lo que es lo mismo con cierto mensaje de por medio. Su director, Cédric Klapisch, había realizado anteriormente tres comedias de bastante éxito popular, por lo que se le ve un poco perdido ante este nuevo reto donde mezcla fantasía, aspectos dramáticos y una moraleja familiar compleja de asimilar. Debido a su alto coste en cuestión de decorados y efectos visuales para recrear el París del futuro, la película pasó por algunos problemas de producción, y sólo la intervención de la Warner pudo hacer que se completase. Todo comienza el día de fin de año de 1999, cuando un joven que se niega a tener un hijo con su novia viaja en el tiempo y se encuentra a sí mismo 70 años después. Una vez allí descubre que debe volver al pasado y tener el bebé si no quiere que todo el futuro se desmorone.

5/10

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