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Biografía

Mia Hansen-Løve

Mia Hansen-Løve

39 años

Mia Hansen-Løve

Nació el 05 de Febrero de 1981 en París, Francia

Premios: 1 Festival de Berlín

En busca de afecto

17 Abril 2019

Ninguno de sus trabajos ha hecho mucho ruido, pero tacita a tacita se ha convertido en una de las voces más personales del cine galo. Mia Hansen-Løve ha desarrollado una filmografía muy coherente, tanto a nivel estilístico como de contenido, pues suele hablar de relaciones familiares, en las que frecuentemente falta afectividad, del choque entre las ideas platónicas de la juventud con la realidad, y de amistad intergeneracional.

Nacida el 5 de febrero de 1981, la parisina Mia Hansen-Løve es la hija mayor de dos profesores de filosofía. El apellido se explica por su abuelo paterno, de origen danés. De sus películas –sobre todo de la sentida El porvenir– cabe deducir que considera a sus padres una especie de sabios que lo intelectualizan todo, por lo que se cuidan de expresar demasiado sus emociones. Todavía estudiaba en el instituto cuando el realizador Olivier Assayas la ficha para intervenir como actriz en la estremecedora Finales de agosto, principios de septiembre, donde interpreta a Vera, la adolescente que vive un romance estilo “Lolita” con Adrien, escritor encarnado por François Cluzet. El cineasta volvió a confiar en ella dos años después para Los destinos sentimentales, donde daba vida a la hija de los personajes de Isabelle Huppert y Charles Berling.

Nada más acabar el rodaje de este segundo título, se matricula en la Escuela de Arte Dramático de París, lo que le sirvió para descubrir que actuar no era lo suyo. Se convence de que andaba desencaminada, por lo que abandona los estudios. Assayas, con el que había seguido teniendo una estrecha relación, aprovecha que escribe para Cahiers du Cinéma para conseguir que la recluten también a ella, así que Mia Hansen-Løve colabora con la prestigiosa publicación entre 2003 y 2005. “No sé si aporté mucho a la crítica, tenía veintidós años, no había visto casi nada de cine, y no tenía ni vocabulario, pero esa etapa me sirvió para hacerme exigente y mejorar mi escritura”. Gracias a esta ocupación, por fin se da cuenta de que se encontraría más realizada como directora, y empieza a componer sus primeros cortos. Algún crítico ha señalado que ha seguido el trayecto de los cineastas de la Nouvelle Vague, que empezaron en esa revista antes de lanzarse a la dirección. “No me corresponde a mí proclamarme heredera suya, sino a los que estudian mi cine”, señala. “Pero por ejemplo, me gusta su concepción del director-autor, y su idea de que el guionista debe ser el encargado de la puesta en escena, y por eso escribo sola mis películas, buscando independencia y soledad en esa parte del proceso”.

Debuta como directora de largometrajes en 2007, con Tout est pardonné, sobre un padre y una hija que se reúnen más de una década después de que él atravesara serios problemas con las drogas. Consigue una nominación a la mejor ópera prima en los Premios César, y la aclamación casi unánime de los críticos, que la coronan como la gran esperanza del cine galo. Durante los años subsiguientes, Mia Hansen-Løve responde a las grandes expectativas que había levantado con sus siguientes trabajos. En Le père de mes enfants, un productor de cine (Louis-Do de Lencquesaing), casado con tres hijas, lucha contra sus instintos suicidas. El film, que la realizadora basó en la historia real del tipo que sacó adelante su cinta anterior, que se quitó la vida, ganó el Premio Especial del Jurado, en la sección Un Certain Regard, del Festival de Cannes de 2009. En Un amour de jeunesse (Primer amor), una arquitecta (Lola Créton) que mantiene una relación con su compañero de estudio, se reencuentra con el hombre al que amó cuando tenía 15 años, y aunque todavía siente algo, ambos han cambiado.

Pese a la diferencia de edad de veintiséis años, estrecha su relación con Olivier Assayas, convirtiéndose en su pareja, después de que éste se divorciara de la actriz china Maggie Cheung. En 2009 ambos son padres de una niña, llamada Vicky.

Para Edén, la realizadora se inspiró en la vida de su hermano menor, Sven, que ejerció como pinchadiscos durante décadas. La historia de un DJ (el joven Félix De Givry) le sirve a Mia Hansen-Løve para hablar sobre la dificultad de hacer realidad los sueños, y la necesidad de madurar. De forma similar, pensó en sus padres –en concreto en la separación de éstos– para componer su film más personal –y quizás el mejor–, El porvenir, sobre la vida cotidiana de una profesora de filosofía (Isabelle Huppert), que afronta con bastante estoicismo y nihilismo que su marido la deje abandonada. Resulta bastante llamativo el desinterés y falta de amor de la protagonista por sus hijos. La relación entre el personaje principal y un joven estudiante le sirve para contraponer el idealismo juvenil con el pragmatismo burgués que se adquiere con el tiempo. Escribir y rodar este film supuso para ella una especie de exorcismo para liberarse de sus demonios interiores. “Durante mucho tiempo dudé sobre si escribir sobre este asunto”, declara. “Me asustaba, y además pensaba que el guión resultante sería muy pesimista. Pero luego el público y la crítica la señalan como mi trabajo más optimista, pues habla de que se puede ser feliz sin tener de quien estar enamorado”.

Maya parece un punto y aparte en su filmografía, porque desarrolla una trama por primera vez en el extranjero. Sigue el periplo del periodista de guerra treintañero Gabriel (su habitual secundario Roman Kolinka, aquí protagonista), que empieza a replantearse el idealismo que le llevó a escoger su profesión, después de ser secuestrado por el ISIS en Siria. Una vez en libertad, viaja a Goa, la región de La India que tiene idealizada porque allí pasó los veranos de su infancia. En ese lugar se reúne con Monty, su padrino, pero no puede evitar enamorarse de Maya, la hija adolescente de éste. Se diría que la relación entre ambos personajes recrea bastante la que mantuvo con Assayas. De nuevo reincide (se trata de una auténtica obsesión) en la falta de amor maternal, pues la progenitora del protagonista le trata con una indiferencia chocante.

No se arrepiente de transformar las experiencias de personas que tiene a su alrededor en cine. “He intentado escribir sobre asuntos y personas que no me son tan cercanas, porque quizá eso me resultaría menos agresivo emocionalmente, pero no me sale”, confiesa. “Me apetece escribir sobre personas muy unidas a mí y a las que amo. Supongo que lo que persigo haciéndolo es, de algún modo, contribuir a que esa gente bella y singular deje un rastro, que permanezca para siempre”.

De momento sigue en sus trece, pues hablará de una pareja de directores, como ella y Assayas, en su siguiente trabajo, Bergman Island, que será el primero en inglés, con una estrella de Hollywood, Mia Wasikowska. Los protagonistas viajan a la isla que inspiró al gran Ingmar Bergman, para escribir allí los guiones de sus próximas películas.

Ganador de 1 premio

Filmografía
Bergman Island

2020 | Bergman Island

Una pareja de cineastas estadounidenses se retira a la isla de Fårö, donde filmó y vivió el director sueco Ingmar Bergman, en busca de inspiración para escribir sus próximas películas. Según avanza el verano y aumenta su fascinación por los misteriosos paisajes de la isla, la frontera entre realidad y ficción no tardará en desdibujarse.

Maya

2018 | Maya

Tras cuatro meses de cautividad en Siria, el periodista de guerra treintañero Gabriel es repatriado a París. Para tratar de curarse del trauma viaja a Goa, la región de La India donde pasaba los veranos durante su infancia, antes de que sus padres se divorciaran. Allí se reúne con Monty, su padrino, millonario local que posee un hotel de lujo, pero durante su estancia empieza a sentirse atraído por Maya, la hija de diecisiete años de éste. Consagrada ya como una de las cineastas más importantes de Francia, Mia Hansen-Løve rompe con su filmografía anterior, con un trabajo en el que la acción transcurre casi por completo en otro país; casi parece que la autora pretende tomarse un paréntesis en su vida, como el propio protagonista, para meditar sobre una serie de temas, algunos ya tratados anteriormente, como las crisis de identidad y sobre todo el idealismo juvenil contrapuesto al pragmatismo de los adultos, y el mundo de las clases acomodadas, lo que le da pie a criticar a las élites económicas por su frivolidad. Esta vez aborda también la dificultad de superar un secuestro, y las consecuencias del terrorismo del ISIS. De ritmo pausado, la cámara se recrea muchas veces en el periplo del protagonista, por ejemplo sigue con parsimonia sus desplazamientos en moto, muestra el paisaje de los alrededores, o se detiene en detalles costumbristas locales. De puesta en escena elegante, se aprovecha muy bien la expresiva mirada de Roman Kolinka, habitual del cine de la realizadora, que ha aparecido como secundario en Edén y El porvenir, por una vez en el papel principal. Están a su altura con naturalidad el resto de actores, demostrando un gran talento sobre todo la debutante Aarshi Banerjee, en el papel que da título a la cinta. Choca a veces la frialdad con la que se comporta el protagonista, por ejemplo tras el encuentro con su madre. A algunos espectadores algunos puntos del argumento les recordarán a Call Me By Your Name (2017), de Luca Guadagnino, pues aunque sea en versión hetero, también recrea el romance de un amigo de la familia con un menor de edad, en este caso una chica. Falta quizás algo de hondura en la resolución de la historia, y un poco de pasión, y una diferencia notable es que aquí el padre no se tomaría nada bien enterarse de semejante acercamiento.

6/10
El porvenir

2016 | L'avenir

Nathalie Chazeaux es profesora de filosofía en un instituto. Casada con otro filósofo, su vida es muy ordenada, con dos hijos adultos y un trabajo adicional de directora de una prestigiosa colección de libros de filosofía. Además tutela desde hace tiempo a un brillante ex alumno de ideas extremistas, al tiempo que se ocupa de su madre enferma. Pero la serena vida de Nathalie comenzará a agitarse cuando su marido le comunica que se va a vivir con otra mujer. Sutil película dirigida por Mia Hansen-Love, quien se está convirtiendo en una de las cineastas gala de mayor proyección, tras sus películas Eden y el Primer amor. La directora y guionista narra  en este caso una historia sencilla en torno a una mujer y su vida cotidiana, sus relaciones, su trabajo, su familia, sus responsabilidades, los acontecimientos que año a año van configurando su existencia. Hay algo de nihilismo en la propuesta, una especie de aceptación al estilo “ah, o sea, que la vida era esto”, lo cual no tiene por qué significar asomo de tristeza sino simple asentimiento a la realidad. Sostiene El porvenir la visión de que la vida no es tal cual la imaginamos. Las cosas cambian, las vidas cambian, nuestra visión cambia con los años, con los sucesos que nos afectan. En este sentido Mia Hansen-Love retrata el mundo de la intelectualidad francesa de modo realista, con cierto desafecto aunque sin cinismo. No hay juicios en esta película, más bien la constatación de que nuestro porvenir es una incógnita. La vida es lo que es, no lo que planeamos. El pensamiento, las ideas son importantes, pero la vida europea recorre su propio sendero, etapa a etapa, para, a la postre, siempre acabar en la existencia acomodada de la sociedad occidental. Aunque se pinten situaciones un tanto rebuscadas, esa idílica relación profesora alumno funciona como metáfora del choque entre las ideas revolucionarias de la juventud, donde no hay ataduras, y el pragmatismo burgués que se adueña del ser humano adulto. Sí es cierto que llama la atención la frialdad con que la directora se acerca a algunas hechos, como la poco traumática separación del matrimonio o la escasamente afectiva relación de Nathalie con sus hijos. Se diría que entre filósofos prima la cuestión intelectual, y que la pasión y las emociones se moderan exageradamente, casi como una opción, aunque por otra parte también se ofrecen momentos de hondo pesar, de desasosiego, de duda, y también de genuino amor, como en la escena final. De todo hay en la contradicción humana. Rodada con gran elegancia, la película se disfruta especialmente gracias a una impresionante Isabelle Huppert. Su Nathalie llega al espectador, tiene humanidad, atractivo. Su intenso apego a los libros y el que ofrezca interesantes reflexiones filosóficas al hilo de sus clases de instituto aporta además al personaje un intenso atractivo de mujer interesante, rica en ideas, que pone en su boca pensamientos que interpelan a todos, acerca de la felicidad y de la verdad. Desde luego es un regalo para el film el trabajo de la actriz, que actúa con una naturalidad apabullante.

6/10
Eden

2014 | Eden

El hermano de la cineasta francesa Mia Hansen-Løve, Sven, ha sido DJ durante más de dos décadas, y de esa experiencia ha surgido su notable película Eden. Seguimos las andanzas de Paul desde principios de los 90 hasta la actualidad, compartiendo su pasión artística por la música Garage, que le lleva a emprender una difícil carrera de DJ con la formación del dúo Cheers junto a su mejor amigo. Paul es bueno en su trabajo, pero tal dedicación profesional tiene su lado oscuro, como el consumo de drogas, la dificultad de establecer relaciones duraderas, la liquidación paulatina de la herencia paterna y el recurso a ayudas periódicas de una madre que siente ver a su hijo así. Además los gustos musicales evolucionan, el garage se pasa de moda, y la música electrónica pide a gritos que le abran paso. Eden tiene un ritmo notable, con modos suaves logra interesar incluso a los no iniciados, e integra bien la música, elemento por supuesto esencial, que se encuentra bien sostenido por la intervención de auténticos profesionales. Se nota para bien que la narración parte de una experiencia personal, y se acierta al no caer ni en la fácil autoindulgencia ni en el lamento estéril ante las limitaciones de los personajes y las dificultades para ver cumplidos sus sueños, que se topan con la dura realidad y obligan a madurar. Aguanta bien el protagonismo Félix De Givry, y los demás actores componen con naturalidad, con unos pocos rasgos, sus roles.

6/10
Un amour de jeunesse (Primer amor)

2011 | Un amour de jeunesse

París, invierno de 1999. Camille tiene 15 años; Sullivan, 19. A pesar de que se aman apasionadamente, Sullivan quiere irse un año a viajar por América del Sur, un plan que llena a Camille de desesperación. A finales de verano, Sullivan se marcha y unos cuantos meses más tarde deja de escribir.

Le père de mes enfants

2009 | Le père de mes enfants

Grégoire es un arriesgado productor de cine, que respalda películas de dudosa comercialidad. Casado y con tres hijas, siempre está ocupado, lo que irrita a su esposa que a veces se lo reprocha; ello no impide que las chicas le adoren. Con los últimos proyectos que tiene en marcha, las dificultades económicas se acumulan en la mesa y en la cabeza de Grégoire. Se diría que no hay salida, y en efecto, la existencia de toda la familia va a cambiar para siempre. Sólida película de Mia Hansen-Løve, una mirada de amor al cine y la vida familiar, donde no faltan las inevitables crisis. Se inspira libremente en la vida del productor francés Humbert Balsan, con quien trabajó la directora. Es algo más que la clásica historia de “cine dentro del cine” y ganó el Premio Especial del Jurado, en la sección Un Certain Regard, del Festival de Cannes de 2009. El film cuenta con dos partes bien diferenciadas, hay un punto de inflexión inesperado que invita a reflexionar sobre las cosas que importan en la vida, y las decisiones que se toman sin tener en cuenta como afectarán a los demás. Acierta la guionista y directora en imprimir al metraje carta de normalidad, no hay aspavientos ni exageraciones innecesarias ante la crisis que conmueve a un hogar, sino que se pinta la tristeza y la necesidad de seguir adelante con la propia vida, aunque cueste. Y la música es un elemento importante en la atmósfera evocadora del film.

6/10
Bergman Island

2020 | Bergman Island

Una pareja de cineastas estadounidenses se retira a la isla de Fårö, donde filmó y vivió el director sueco Ingmar Bergman, en busca de inspiración para escribir sus próximas películas. Según avanza el verano y aumenta su fascinación por los misteriosos paisajes de la isla, la frontera entre realidad y ficción no tardará en desdibujarse.

Maya

2018 | Maya

Tras cuatro meses de cautividad en Siria, el periodista de guerra treintañero Gabriel es repatriado a París. Para tratar de curarse del trauma viaja a Goa, la región de La India donde pasaba los veranos durante su infancia, antes de que sus padres se divorciaran. Allí se reúne con Monty, su padrino, millonario local que posee un hotel de lujo, pero durante su estancia empieza a sentirse atraído por Maya, la hija de diecisiete años de éste. Consagrada ya como una de las cineastas más importantes de Francia, Mia Hansen-Løve rompe con su filmografía anterior, con un trabajo en el que la acción transcurre casi por completo en otro país; casi parece que la autora pretende tomarse un paréntesis en su vida, como el propio protagonista, para meditar sobre una serie de temas, algunos ya tratados anteriormente, como las crisis de identidad y sobre todo el idealismo juvenil contrapuesto al pragmatismo de los adultos, y el mundo de las clases acomodadas, lo que le da pie a criticar a las élites económicas por su frivolidad. Esta vez aborda también la dificultad de superar un secuestro, y las consecuencias del terrorismo del ISIS. De ritmo pausado, la cámara se recrea muchas veces en el periplo del protagonista, por ejemplo sigue con parsimonia sus desplazamientos en moto, muestra el paisaje de los alrededores, o se detiene en detalles costumbristas locales. De puesta en escena elegante, se aprovecha muy bien la expresiva mirada de Roman Kolinka, habitual del cine de la realizadora, que ha aparecido como secundario en Edén y El porvenir, por una vez en el papel principal. Están a su altura con naturalidad el resto de actores, demostrando un gran talento sobre todo la debutante Aarshi Banerjee, en el papel que da título a la cinta. Choca a veces la frialdad con la que se comporta el protagonista, por ejemplo tras el encuentro con su madre. A algunos espectadores algunos puntos del argumento les recordarán a Call Me By Your Name (2017), de Luca Guadagnino, pues aunque sea en versión hetero, también recrea el romance de un amigo de la familia con un menor de edad, en este caso una chica. Falta quizás algo de hondura en la resolución de la historia, y un poco de pasión, y una diferencia notable es que aquí el padre no se tomaría nada bien enterarse de semejante acercamiento.

6/10
El porvenir

2016 | L'avenir

Nathalie Chazeaux es profesora de filosofía en un instituto. Casada con otro filósofo, su vida es muy ordenada, con dos hijos adultos y un trabajo adicional de directora de una prestigiosa colección de libros de filosofía. Además tutela desde hace tiempo a un brillante ex alumno de ideas extremistas, al tiempo que se ocupa de su madre enferma. Pero la serena vida de Nathalie comenzará a agitarse cuando su marido le comunica que se va a vivir con otra mujer. Sutil película dirigida por Mia Hansen-Love, quien se está convirtiendo en una de las cineastas gala de mayor proyección, tras sus películas Eden y el Primer amor. La directora y guionista narra  en este caso una historia sencilla en torno a una mujer y su vida cotidiana, sus relaciones, su trabajo, su familia, sus responsabilidades, los acontecimientos que año a año van configurando su existencia. Hay algo de nihilismo en la propuesta, una especie de aceptación al estilo “ah, o sea, que la vida era esto”, lo cual no tiene por qué significar asomo de tristeza sino simple asentimiento a la realidad. Sostiene El porvenir la visión de que la vida no es tal cual la imaginamos. Las cosas cambian, las vidas cambian, nuestra visión cambia con los años, con los sucesos que nos afectan. En este sentido Mia Hansen-Love retrata el mundo de la intelectualidad francesa de modo realista, con cierto desafecto aunque sin cinismo. No hay juicios en esta película, más bien la constatación de que nuestro porvenir es una incógnita. La vida es lo que es, no lo que planeamos. El pensamiento, las ideas son importantes, pero la vida europea recorre su propio sendero, etapa a etapa, para, a la postre, siempre acabar en la existencia acomodada de la sociedad occidental. Aunque se pinten situaciones un tanto rebuscadas, esa idílica relación profesora alumno funciona como metáfora del choque entre las ideas revolucionarias de la juventud, donde no hay ataduras, y el pragmatismo burgués que se adueña del ser humano adulto. Sí es cierto que llama la atención la frialdad con que la directora se acerca a algunas hechos, como la poco traumática separación del matrimonio o la escasamente afectiva relación de Nathalie con sus hijos. Se diría que entre filósofos prima la cuestión intelectual, y que la pasión y las emociones se moderan exageradamente, casi como una opción, aunque por otra parte también se ofrecen momentos de hondo pesar, de desasosiego, de duda, y también de genuino amor, como en la escena final. De todo hay en la contradicción humana. Rodada con gran elegancia, la película se disfruta especialmente gracias a una impresionante Isabelle Huppert. Su Nathalie llega al espectador, tiene humanidad, atractivo. Su intenso apego a los libros y el que ofrezca interesantes reflexiones filosóficas al hilo de sus clases de instituto aporta además al personaje un intenso atractivo de mujer interesante, rica en ideas, que pone en su boca pensamientos que interpelan a todos, acerca de la felicidad y de la verdad. Desde luego es un regalo para el film el trabajo de la actriz, que actúa con una naturalidad apabullante.

6/10
Eden

2014 | Eden

El hermano de la cineasta francesa Mia Hansen-Løve, Sven, ha sido DJ durante más de dos décadas, y de esa experiencia ha surgido su notable película Eden. Seguimos las andanzas de Paul desde principios de los 90 hasta la actualidad, compartiendo su pasión artística por la música Garage, que le lleva a emprender una difícil carrera de DJ con la formación del dúo Cheers junto a su mejor amigo. Paul es bueno en su trabajo, pero tal dedicación profesional tiene su lado oscuro, como el consumo de drogas, la dificultad de establecer relaciones duraderas, la liquidación paulatina de la herencia paterna y el recurso a ayudas periódicas de una madre que siente ver a su hijo así. Además los gustos musicales evolucionan, el garage se pasa de moda, y la música electrónica pide a gritos que le abran paso. Eden tiene un ritmo notable, con modos suaves logra interesar incluso a los no iniciados, e integra bien la música, elemento por supuesto esencial, que se encuentra bien sostenido por la intervención de auténticos profesionales. Se nota para bien que la narración parte de una experiencia personal, y se acierta al no caer ni en la fácil autoindulgencia ni en el lamento estéril ante las limitaciones de los personajes y las dificultades para ver cumplidos sus sueños, que se topan con la dura realidad y obligan a madurar. Aguanta bien el protagonismo Félix De Givry, y los demás actores componen con naturalidad, con unos pocos rasgos, sus roles.

6/10
Un amour de jeunesse (Primer amor)

2011 | Un amour de jeunesse

París, invierno de 1999. Camille tiene 15 años; Sullivan, 19. A pesar de que se aman apasionadamente, Sullivan quiere irse un año a viajar por América del Sur, un plan que llena a Camille de desesperación. A finales de verano, Sullivan se marcha y unos cuantos meses más tarde deja de escribir.

Le père de mes enfants

2009 | Le père de mes enfants

Grégoire es un arriesgado productor de cine, que respalda películas de dudosa comercialidad. Casado y con tres hijas, siempre está ocupado, lo que irrita a su esposa que a veces se lo reprocha; ello no impide que las chicas le adoren. Con los últimos proyectos que tiene en marcha, las dificultades económicas se acumulan en la mesa y en la cabeza de Grégoire. Se diría que no hay salida, y en efecto, la existencia de toda la familia va a cambiar para siempre. Sólida película de Mia Hansen-Løve, una mirada de amor al cine y la vida familiar, donde no faltan las inevitables crisis. Se inspira libremente en la vida del productor francés Humbert Balsan, con quien trabajó la directora. Es algo más que la clásica historia de “cine dentro del cine” y ganó el Premio Especial del Jurado, en la sección Un Certain Regard, del Festival de Cannes de 2009. El film cuenta con dos partes bien diferenciadas, hay un punto de inflexión inesperado que invita a reflexionar sobre las cosas que importan en la vida, y las decisiones que se toman sin tener en cuenta como afectarán a los demás. Acierta la guionista y directora en imprimir al metraje carta de normalidad, no hay aspavientos ni exageraciones innecesarias ante la crisis que conmueve a un hogar, sino que se pinta la tristeza y la necesidad de seguir adelante con la propia vida, aunque cueste. Y la música es un elemento importante en la atmósfera evocadora del film.

6/10
Finales de agosto, principios de septiembre

1998 | Fin août, début septembre

El francés Olivier Assayas cuenta en este desigual film las relaciones de amistad entre unos cuantos hombres y mujeres que rondan la treintena. El desarrollo se centra en un suceso que aúna especialmente a todos ellos a lo largo de un año aproximadamente: los avatares de la enfermedad de Adrien, escritor de mediano éxito. Poco a poco, el espectador va conociendo las diversas circunstancias vitales del grupo de amigos, pero sobre todo de Gabriel, de su novia Anne, un tanto desequilibrada, y de su ex novia Jenny. Cine de personajes, con hombres y mujeres con pocos horizontes vitales y con las ideas muy poco claras respecto a lo que desean hacer en la vida. La historia no tiene demasiado interés y está narrada confusamente, pero los diálogos y aconteceres se siguen sin dificultad. Assayas rehoga la función con un rodaje algo nervioso, a menudo con cámara en mano y utilizando muchos primeros planos y película de grano gordo. La actriz Jeanne Balibar ganó merecidamente la Concha de Plata a la mejor actriz en el festival de cine de San Sebastián.

5/10

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