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Biografía

Mia Hansen-Løve

Mia Hansen-Løve

38 años

Mia Hansen-Løve

Nació el 05 Febrero 1981 en París, Francia

Premios: 1 Festival de Berlín

En busca de afecto

17 Abril 2019

Ninguno de sus trabajos ha hecho mucho ruido, pero tacita a tacita se ha convertido en una de las voces más personales del cine galo. Mia Hansen-Løve ha desarrollado una filmografía muy coherente, tanto a nivel estilístico como de contenido, pues suele hablar de relaciones familiares, en las que frecuentemente falta afectividad, del choque entre las ideas platónicas de la juventud con la realidad, y de amistad intergeneracional.

Nacida el 5 de febrero de 1981, la parisina Mia Hansen-Løve es la hija mayor de dos profesores de filosofía. El apellido se explica por su abuelo paterno, de origen danés. De sus películas –sobre todo de la sentida El porvenir– cabe deducir que considera a sus padres una especie de sabios que lo intelectualizan todo, por lo que se cuidan de expresar demasiado sus emociones. Todavía estudiaba en el instituto cuando el realizador Olivier Assayas la ficha para intervenir como actriz en la estremecedora Finales de agosto, principios de septiembre, donde interpreta a Vera, la adolescente que vive un romance estilo “Lolita” con Adrien, escritor encarnado por François Cluzet. El cineasta volvió a confiar en ella dos años después para Los destinos sentimentales, donde daba vida a la hija de los personajes de Isabelle Huppert y Charles Berling.

Nada más acabar el rodaje de este segundo título, se matricula en la Escuela de Arte Dramático de París, lo que le sirvió para descubrir que actuar no era lo suyo. Se convence de que andaba desencaminada, por lo que abandona los estudios. Assayas, con el que había seguido teniendo una estrecha relación, aprovecha que escribe para Cahiers du Cinéma para conseguir que la recluten también a ella, así que Mia Hansen-Løve colabora con la prestigiosa publicación entre 2003 y 2005. “No sé si aporté mucho a la crítica, tenía veintidós años, no había visto casi nada de cine, y no tenía ni vocabulario, pero esa etapa me sirvió para hacerme exigente y mejorar mi escritura”. Gracias a esta ocupación, por fin se da cuenta de que se encontraría más realizada como directora, y empieza a componer sus primeros cortos. Algún crítico ha señalado que ha seguido el trayecto de los cineastas de la Nouvelle Vague, que empezaron en esa revista antes de lanzarse a la dirección. “No me corresponde a mí proclamarme heredera suya, sino a los que estudian mi cine”, señala. “Pero por ejemplo, me gusta su concepción del director-autor, y su idea de que el guionista debe ser el encargado de la puesta en escena, y por eso escribo sola mis películas, buscando independencia y soledad en esa parte del proceso”.

Debuta como directora de largometrajes en 2007, con Tout est pardonné, sobre un padre y una hija que se reúnen más de una década después de que él atravesara serios problemas con las drogas. Consigue una nominación a la mejor ópera prima en los Premios César, y la aclamación casi unánime de los críticos, que la coronan como la gran esperanza del cine galo. Durante los años subsiguientes, Mia Hansen-Løve responde a las grandes expectativas que había levantado con sus siguientes trabajos. En Le père de mes enfants, un productor de cine (Louis-Do de Lencquesaing), casado con tres hijas, lucha contra sus instintos suicidas. El film, que la realizadora basó en la historia real del tipo que sacó adelante su cinta anterior, que se quitó la vida, ganó el Premio Especial del Jurado, en la sección Un Certain Regard, del Festival de Cannes de 2009. En Un amour de jeunesse (Primer amor), una arquitecta (Lola Créton) que mantiene una relación con su compañero de estudio, se reencuentra con el hombre al que amó cuando tenía 15 años, y aunque todavía siente algo, ambos han cambiado.

Pese a la diferencia de edad de veintiséis años, estrecha su relación con Olivier Assayas, convirtiéndose en su pareja, después de que éste se divorciara de la actriz china Maggie Cheung. En 2009 ambos son padres de una niña, llamada Vicky.

Para Edén, la realizadora se inspiró en la vida de su hermano menor, Sven, que ejerció como pinchadiscos durante décadas. La historia de un DJ (el joven Félix De Givry) le sirve a Mia Hansen-Løve para hablar sobre la dificultad de hacer realidad los sueños, y la necesidad de madurar. De forma similar, pensó en sus padres –en concreto en la separación de éstos– para componer su film más personal –y quizás el mejor–, El porvenir, sobre la vida cotidiana de una profesora de filosofía (Isabelle Huppert), que afronta con bastante estoicismo y nihilismo que su marido la deje abandonada. Resulta bastante llamativo el desinterés y falta de amor de la protagonista por sus hijos. La relación entre el personaje principal y un joven estudiante le sirve para contraponer el idealismo juvenil con el pragmatismo burgués que se adquiere con el tiempo. Escribir y rodar este film supuso para ella una especie de exorcismo para liberarse de sus demonios interiores. “Durante mucho tiempo dudé sobre si escribir sobre este asunto”, declara. “Me asustaba, y además pensaba que el guión resultante sería muy pesimista. Pero luego el público y la crítica la señalan como mi trabajo más optimista, pues habla de que se puede ser feliz sin tener de quien estar enamorado”.

Maya parece un punto y aparte en su filmografía, porque desarrolla una trama por primera vez en el extranjero. Sigue el periplo del periodista de guerra treintañero Gabriel (su habitual secundario Roman Kolinka, aquí protagonista), que empieza a replantearse el idealismo que le llevó a escoger su profesión, después de ser secuestrado por el ISIS en Siria. Una vez en libertad, viaja a Goa, la región de La India que tiene idealizada porque allí pasó los veranos de su infancia. En ese lugar se reúne con Monty, su padrino, pero no puede evitar enamorarse de Maya, la hija adolescente de éste. Se diría que la relación entre ambos personajes recrea bastante la que mantuvo con Assayas. De nuevo reincide (se trata de una auténtica obsesión) en la falta de amor maternal, pues la progenitora del protagonista le trata con una indiferencia chocante.

No se arrepiente de transformar las experiencias de personas que tiene a su alrededor en cine. “He intentado escribir sobre asuntos y personas que no me son tan cercanas, porque quizá eso me resultaría menos agresivo emocionalmente, pero no me sale”, confiesa. “Me apetece escribir sobre personas muy unidas a mí y a las que amo. Supongo que lo que persigo haciéndolo es, de algún modo, contribuir a que esa gente bella y singular deje un rastro, que permanezca para siempre”.

De momento sigue en sus trece, pues hablará de una pareja de directores, como ella y Assayas, en su siguiente trabajo, Bergman Island, que será el primero en inglés, con una estrella de Hollywood, Mia Wasikowska. Los protagonistas viajan a la isla que inspiró al gran Ingmar Bergman, para escribir allí los guiones de sus próximas películas.

Ganador de 1 premio

Filmografía
Bergman Island

2019 | Bergman Island

Maya

2018 | Maya

6/10
El porvenir

2016 | L'avenir

6/10
Eden

2014 | Eden

6/10
Un amour de jeunesse (Primer amor)

2011 | Un amour de jeunesse

Le père de mes enfants

2009 | Le père de mes enfants

6/10
Bergman Island

2019 | Bergman Island

Maya

2018 | Maya

6/10
El porvenir

2016 | L'avenir

6/10
Eden

2014 | Eden

6/10
Un amour de jeunesse (Primer amor)

2011 | Un amour de jeunesse

Le père de mes enfants

2009 | Le père de mes enfants

6/10
Finales de agosto, principios de septiembre

1998 | Fin août, début septembre

5/10