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(2019) Serie TV | 176 min. | Acción | Aventuras | Drama
Un colapso en el planeta está provocando un caos a todos los niveles: se acaban los suministros, la electricidad desaparece, la gasolina se agota, el pánico se apodera de toda la población. Asistimos a diversos momentos de crisis en varios escenarios: un supermercado, una estación de servicio, un aeródromo, una aldea, una central nuclear, una residencia, un velero. Audaz serie francesa compuesta por ocho capítulos y cuyo planteamiento resulta de lo más singular y acaba convirtiéndose en un virtuoso ejercicio de estilo. Unas cuantas personas se enfrentan a situaciones límite en medio del caos que hay alrededor, pero no se nos dice qué es lo que ha provocado este colapso global, donde todo escasea, donde nadie se fía de nadie, donde poco a poco la supervivencia se va convirtiendo en la prioridad, donde –por supuesto– los ricos y poderosos tendrán sus privilegios. Cada capítulo responde a una secuencia de ritmo acelerado y estresante y –aquí radica la gran singularidad de la propuesta– todos están rodados con plano secuencia, de modo que la sensación angustiante es notable. Aquí no se muestran planteamientos generales, decisiones de estado, planes de futuro. No hay momento para el sosiego o la reflexión. Todo es de una inmediatez apabullante, un momento concreto en la vida de una o varias personas en situación límite. Los episodios tienen una duración muy escasa, en torno a los 20 minutos. La cámara se centra en un personaje principalmente y minuto a minuto la intensidad y la sensación de angustia va "in crescendo". De fondo, el trío de cineastas responsable del guión y la dirección de El colapso denuncia las taras del sistema socioeconómico occidental y la irresponsabilidad de los políticos. Pero, episodio a episodio, quizá la falta de información resulta a la postre un hándicap en la serie. Los capítulos cuentan momentos salteados en el tiempo, aunque siempre en orden cronológico, lo cual acaba abarcando un arco temporal de seis meses. Aunque mantiene una intriga constante sobre lo que está pasando, el espectador no se hace mucha idea de la situación y por supuesto no conoce absolutamente nada de los personajes, que salvo algunas excepciones son distintos en cada episodio. Hay que destacar la pericia en el rodaje y entre el conjunto quizá sobresalen los episodios titulados "La aldea" y "La isla", éste último sobre todo por la dificultad añadida de rodar en el espacio de un pequeño velero en medio del mar. Entre el reparto hay algunos rostros especialmente conocidos, como el de Lubna Azabal.
6/10
(2020) Serie TV | 600 min. | Drama
Es de noche en Copenhague, y un público variado disfruta de su cena en un elegante restaurante. De pronto irrumpe en el local un individuo que la emprende a tiros con todo el que se le pone por delante, indiscriminadamente. La trama nos lleva entonces a retroceder al pasado, a unos días antes, para que conozcamos a los que se han visto unidos por un destino trágico. De este modo, Dorte Warnøe Høgh e Ida Maria Rydén nos ofrecen un drama coral, que implica a variopintos personajes. Desde el nuevo dueño del restaurante Nikolaj, al anciano con tendencias suicidas en un geriátrico, pasando por el matrimonio, él fontanero, ella profesora, que tiene un hijo tarámbana adicto a sustancias varias y muy desorientado vitalmente, la niña hija de una madre soltera que descubre una bala junto a un campo de refugiados, o la ministra de justicia lesbiana, cuya esposa le pide que se retire, pero ella quiere a toda costa que se aprueba una ley que ella propugna para los inmigrante, y se resista a la jubilación. Y también tenemos a Jamal, joven palestino que sufre las impertinencias de su hermano mayor, por lo que su carga de enorme frustración no para de engordar. Aunque la mirada es un tanto fría, quizá como es de rigor en una miniserie danesa, está realizada con gran profesionalidad, y atrapa, nos interesa saber qué personajes sobreviven al terrible atentado, y las razones por las que se ha producido.
6/10
(2020) Serie TV | 300 min. | Thriller | Drama
Dave y Emily son un potentado matrimonio, con un fantástico casoplón cerca de Glasgow, que lo tienen todo... menos un hijo. Ella no puede gestar a su bebé, y su último intento de un vientre de alquiler, la hermana de él, no prospera. Pero el atropello casual de Kaya, una joven de 19 años huérfana y al cuidado de protección social, podría darles la madre de alquiler que necesitan para el último embrión de que disponen. ¿Suena a disparate confiar en esta chica para que lleve en el vientre a su hijo? Un poco sí, pero son tales los deseos de tener prole, que lo hacen. Nicole Taylor, guionista de Wild Rose, demostró en este título su interés por las cuestiones sociales al seguir a una madre soltera de dos niños que soñaba con triunfar en el mundo de la canción, aunque parecía imposible la conciliación. Aquí, en esta miniserie, a priori maneja un tema interesante y polémico, el de los vientres de alquiler, con todas las cuestiones éticas que suscita: el derecho a tener un hijo de los padres a cualquier precio, la fecundación in vitro y la situación de los embriones, los lazos que surgen con la madre subrogada, etcétera. Y al principio logra intrigar, jugando con la idea de algunos de que el dinero lo puede comprar todo, o la facilidad con que se puede cerrar los ojos a que un pasado conflictivo marca a las personas, aunque siempre se puedan superar esas circunstancias, o al menos aprender a vivir con ellas. Sin embargo, no se evita cierto aire de folletín, sobre todo por el afán de acumular situaciones complicadas que enredan la madeja, posibles crímenes, o aventuras sentimentales pintorescas y difíciles de creer. Llama la atención especialmente el infantilismo de los ricachones Dave y Emily, resulta difícil de creer que el primero sea un gran empresario inmobiliario, con lo ingenuo y torpe que se muestra en determinadas acciones. De todos modos, si uno suspende la incredulidad todo el tiempo, tal vez disfrute con la propuesta. En el reparto hay buenos actores como Martin Compston, visto en la serie policial Line of Duty, y sorprende la jovencita Mirren Mack, componiendo un personaje roto por dentro, frágil y manipulador, que quiere una vida mejor.
5/10
(2019) Serie TV | 360 min. | Thriller | Drama
Tres madres de familia de un pueblo entre lagos y montañas del Distrito de los Lagos, al noreste de Inglaterra. La fisioterapeuta Roz, que tiene una niña, sufre problemas con su marido ludópata, Winston, culpable de que estén a punto de echarles de casa, así que se plantea mantener relaciones sexuales con uno de sus pacientes, que le ha ofrecido dinero a cambio. La veterinaria Lisa, con tres hijos, trabaja en la perrera, pero piensa que habría podido llegar más alto en la vida, y será infiel a su esposo, Joe. Por último, Kate, la más adinerada, tiene problemas conyugales con el problemático Guy, su pareja. El drama se desata cuando Lisa se olvida de que ha quedado en recoger de la escuela a Lucinda, hija de Kate, y la pequeña desaparece sin dejar rastro. Otra de esas miniseries británicas impecables, que se convirtió en un enorme éxito en su país en 2019. La fotografía aprovecha muy bien las localizaciones naturales, y la ambientación resulta inquietante. Está al frente Anna Symon (Mrs. Wilson), que adapta una saga de novelas de Paula Daly, cuyo planteamiento trae a la memoria Big Little Lies y Mujeres desesperadas, pues también narra las relaciones en un grupo de amigas, tomando como punto de partida un misterio. Sin olvidarse de cuidar las partes de thriller, se centra en el drama de  las protagonistas, para hablar de la doble moral, de las inevitables consecuencias de las mentiras, y de los enormes remordimientos, que se sufren si  se han cometido errores. Los personajes están descritos de forma convincente, e interpretados por un solvente reparto. Anna Friel (Lisa) y Sinead Keenan (Roz), están por encima de su otra compañera Rosalind Salazar (Kate), entre otras cosas porque tienen más oportunidades para ello. Cabe destacar también a Faye Marsay en la piel de Joanne, agente de policía, y a un miembro masculino del elenco, Alastair Mackenzie (el complejo Guy). Su título, Deep Water, puede provocar confusiones al coincidir con el un thriller también de 2020, con Ben Affleck y Ana de Armas.
6/10
(2020) Serie TV | 240 min. | Thriller | Drama Tráiler
El matrimonio Kendrick, Kate y Tom, vive en un idílico pueblecito de Escocia y tiene tres niñas pequeñas. Son una familia conocida en la comunidad y tienen matrimonios amigos, en especial el compuesto por Jess, compañera de Kate en la escuela infantil, y Steve, policía local. Una noche se produce un incendio en la casa de los Kendrick, con toda la familia en su interior. Cuando acuden los vecinos ya es tarde y Steve sólo puede sacar con vida a Tom. La tragedia deja al pueblo en estado de shock, y aún más cuando hay claros indicios de que el incendio ha sido provocado. Serie británica de tan sólo cuatro capítulos de 45 minutos de duración cada uno, es decir con un metraje total de tres horas, lo cual aporta una crucial singularidad pues corresponde simplemente al de una película larga. Esto hace que se pueda ver de un tirón, algo favorecido por tratarse de una historia que no se distrae demasiado de la intriga policial que sigue a la tragedia. Creada y escrita por Daisy Coulam, responsable de Grantchester, los cuatro capítulos están dirigidos por la poco conocida Lynsey Miller, la cual estructura el relato en dos tiempos, de modo que a la investigación e intriga del presente se suman diversos flasbacks que aportan datos para ir conociendo más a fondo a los personajes, sus miedos, sus frustraciones, sus falsedades y maldades, pistas no siempre claras pero suficientes para poder seguir los acontecimientos con mayor intensidad y darse cuenta de que las familias no son muchas veces como parecen. Por su historia, El incendio es una serie eminentemente amarga y aunque no resulta fatalista no es lo que se dice alegre. Su concepción en este sentido recuerda a otras como Broadchurch, con la que tiene varios puntos en común, como la ambientación en una pequeña localidad de la costa, la tragedia familiar con niños de por medio, la investigación policial, un entramado de secretos insanos y, cómo no, la presencia del inquietante actor David Tennant como principal reclamo. Con estos mimbres, las responsables no conceden demasiado alivio al espectador, aunque procuran que ni la explicitud de las imágenes ni las ambigüedades de los personajes se adentren en excesivas oscuridades. Las hay, por supuesto, y algunas simples palabras pronunciadas en familia pueden poner los pelos de punta. El reparto, bastante ajustado a los cuatro o cinco personajes relevantes, todos ellos bien escritos, hace un elogiable trabajo, donde quizá se puede destacar el de Anna Madeley.
6/10
(2019) Serie TV | 360 min. | Romántico | Drama
Adaptación de una novela inacabada de Jane Austen, lo que se nota, ya que esta miniserie de Andrew Davies tiene que imaginar un posible desarrollo de la misma, y porque se opta por introducir elementos feministas, de diferencia social y sobre racismo, donde se juega a compatibilizar “rabiosa actualidad” con “no traicionar (demasiado)” el espíritu de la autora. El resultado es bastante desigual, aunque quizá complacerá a los que no sean demasiado puristas; los otros echarán en falta la agudeza característica de Austen a la hora de retratar la naturaleza humana, y sobre todo el alma femenina. La trama arranca con el accidente que sufre el carruaje donde viajan Thomas y Mary Parker, y el auxilio que les presta Charlotte Heywood, la mayor de una familia de once hermanos. Tan agradecidos quedan por su ayuda que Thomas, tras hablarles de su proyecto de impulsar un moderno balneario en Sanditon con la ayuda de la acaudalada viuda lady Denham, invitan a Charlotte a pasar el verano con ellos. Se trata de una excitante aventura, donde conocerá a los hermanos de Thomas, el expansivo Arthur, casado, y el adusto Sidney, soltero, con rasgos del Darcy de “Orgullo y prejuicio”. Charlotte es testigo de cómo los parientes pobres de lady Denham ambicionan heredar su fortuna, o del revuelo que produce la llegada de la mulata y rica heredera miss Lambe, con la que trabará amistad. La producción está cuidada, y tiene detrás a especialistas como Charles Sturridge dirigiendo algunos episodios. Se siguen con agrado las relaciones entre los personajes y los choques de sus caracteres, tratando de mostrar ingenio en los diálogos, con la precipitación en los juicios, y el triunfo de amor, característicos de la ficción austeneana. Pero el conjunto se resiente de cierta falta de sutileza en la “actualización” de ciertos elementos, y por decisiones discutibles, como las conversaciones de contenido sexual, en que se habla incluso de masturbación, algo que no casa mucho con el romanticismo que el espectador podría esperar. El reparto está compuesto por actores de larga experiencia televisiva, tocando soportar el protagonismo a Rose Williams.
5/10
(2018) Serie TV | 330 min. | Deportivo | Comedia
Serie cómica noruega cuyo planteamiento es innegablemente original. La idea es mostrar diferentes situaciones complicadas en donde el protagonista, un tipo llamado Stien Hermansen, debe luchar por llevarse el gato al agua, mientras que otros personajes o las circunstancias de la propia situación se lo impiden. Sería algo así como un partido (el “match” del título) entre dos oponentes y que responde una especie de traslación a la pantalla de los múltiples y pequeños retos que todos tenemos cada día. Puede ser algo tan sencillo como llevarse una botella de vino de una cena o recordar el nombre de una mujer cuando ha pasado la noche con ella… Pero lo más llamativo de la serie es sin duda la puesta en escena. Y es que cada situación está retransmitida por dos locutores que se encuentran en el propio set. Van comentando en directo los pequeños éxitos y fracasos del protagonista, la decisiones felices, los amagos o las dificultades concretas, justo como si se tratara de un encuentro deportivo. Cada acto, cada movimiento es retransmitido con una seriedad que invita a la carcajada. E incluso hay ambiente de fondo, como si estuviéramos en un estadio… Hay momentos especialmente graciosos, como cuando se repite la escena a cámara lenta, por ejemplo. Los capítulos, de apenas un cuarto de hora de duración, están planteados casi como pequeños sketches cómicos, en un único escenario y con muy pocos personajes. Por lo demás, aunque en general el resultado de Match siempre es divertido, el esquema es el mismo en cada episodio y cuando se han disfrutado varios capítulos la sensación se vuelve inevitablemente repetitiva, simplona, aunque no deje de arrancarnos risas gracias al pazguato del protagonista, bien interpretado por Herbert Nordrum.
5/10
(2019) Serie TV | 390 min. | Thriller | Drama
Desasosegante serie danesa, compuesta de 8 minicapítulos de poco más de 20 minutos cada uno, que parte de una fuerte premisa que pone el listón argumental muy alto, de modo que lo que sigue después acaba sabiendo a poco. Sigue al detective de la policía Bjørn, que acude a la morgue para un caso en principio rutinario, confirmar que la mujer cuyo cadáver se dispone a inspeccionar se suicidó. Se lleva una sorpresa mayúscula, que le deja en estado de shock, cuando descubre que esa mujer es su propia hija. No quiere creer que se ha quitado la vida, y emprende una investigación por su cuenta, dando por hecho que se trata de un asesinato. Descubre entonces lo desconectado que ha estado de ella. Coescritos y dirigidos por Christoffer Boe, los capítulos de Cara a cara tienen escenarios casi únicos –la morgue, el apartamento donde la hija murió, el local donde ella se vendía sexualmente...–, en que se confrontan los personajes por parejas, uno de ellos siempre Bjørn, bien compuesto por el veterano Ulrich Thomsen, que lleva el peso de la narración. Y se nos presenta una madeja argumental que va complicándose en exceso, se quieren tocar demasiados palos, como el matrimonio homosexual, la violencia doméstica, las adicciones, la pornografía, el internet profundo... Y ya se sabe que a veces, quien mucho abarca, poco aprieta.
6/10
(2019) | 310 min. | Drama
1963. El veterano arquitecto Walter Gropius –ya casi retirado– recibe en su residencia de Massachussets a Stine Branderup, periodista danesa que le entrevistará para la revista Vanity Fair. Ésta le acusa de vivir con la mentira de que hombres y mujeres recibían el mismo trato en la Bauhaus, la innovadora escuela de diseño que fundó en 1919. Gropius le contará la historia de Dorte Helm, una de sus alumnas más ilustres, que tras rebelarse contra su propia familia llegó al centro, poco después de que él iniciara los cursos, tras regresar de las trincheras de la I Guerra Mundial. Poco a poco, empezó a sentirse atraído por ella. Serie producida en Alemania con motivo del centenario de la peculiar institución, que revolucionó la arquitectura, pero tuvo que cerrar en 1932 tras la llegada al poder de Adolf Hitler. Tiene detrás como director y guionista a Lars Kraume, que trató con brillantez otro capítulo del pasado de su país, Alemania, en La revolución silenciosa. Pese a que también tiene experiencia televisiva, aquí está menos inspirado, sobre todo porque su libreto no acaba de profundizar del todo en los personajes, mientras que la trama del romance entre Gropius y Helm resulta tan predecible como convencional. Cobran importancia sobre todo sus elementos feministas. Aunque no se pretende reivindicar la figura de Helm, pintora que no ha tenido una importancia capital en las Bellas Artes, sino que se habla de las dificultades que las estudiantes femeninas encontraban para poder progresar. Por ejemplo, se pinta a los profesores y artistas del lugar como unos retrógrados, incapaces de aceptar que sus compañeras pasen de posiciones secundarias. La mayoría eran relegadas a las disciplinas textiles, que se consideraban más apropiadas para las mujeres, mientras que algunos profesores se encargarían de ponerles auténticas zancadillas. También se presta atención al contexto histórico de los primeros años de la Bauthaus, hasta 1925, dibujando algunas tensiones de la república de Weimar, como la lucha por imponerse de los comunistas, tras la revolución rusa, etc. Cuenta con un reparto desigual, en el que sobresale el poco conocido Sven Schelker (Homeland) en el rol secundario del radical pintor suizo Johannes Itten. Por su parte, Anna Maria Mühe (La condesa) realiza un trabajo correcto como Helm, pero por el contrario no acaba de resultar convincente del todo August Diehl (Malditos bastardos), no por falta de empeño a la hora de encarnar a Gropius, sino porque sobre el papel no se ha construido del todo bien.
5/10
(2018) Serie TV | 360 min. | Thriller | Drama
Cat Hogan vuelve a casa con motivo de la muerte de su madre, que se dio un golpe junto al borde la piscina. Ha estado ausente bastante tiempo, en que la salud de la fallecida se había deteriorado. En parte esto se debe a la difícil relación con su padre Jim, y también a un traumático suceso del pasado, ocurrido cuando era niña, y que le ha dejado una huella indeleble, contribuyendo al enrarecimiento de su carácter, y al distanciamiento de sus otros dos hermanos. El regreso no mejora las cosas, pues Cat comienza a sospechar que la muerte de su madre puede no haber sido accidental. Y aunque suene a paranoia, algunos indicios, como la relación adúltera de Jim con una compañera de trabajo, apuntan en esa dirección. Serie irlandesa de formato thriller creada por Sophie Petzal, en que se juega con la ambigüedad de los personajes, se trata de dudar entre la posible locura de Cat (Carolina Main) o el dominio anulador de Jim (Adrian Dunbar), que estaría haciendo "luz de gas" a su propia hija, pues tiene mil y una excusas para todos los descubrimientos chocantes que hace ella. Una vez establecida la premisa de secretos oscuros familiares, se trata de ir rizando el rizo, estirando la narración de un modo que puede llegar a cansar.
5/10
(2019) Serie TV | 270 min. | Comedia
Lancashire, al norte de Manchester. Vinnie, bipolar que reside en un vagón de tren abandonado en el bosque, pasa la mayor parte del día con sus amigos, sobre todo con el aparentemente brillante Dylan, aunque la novia de éste, Erin, trata de convencerle para que se fugue con ella y su hijo de una relación previa, Tyler, en busca de una nueva vida. Pero también, Vinnie dedica el tiempo al resto de sus amigos, como el adicto a los kebab Cardy, el serio Ash, y Tommo, que dirige un oscuro negocio sexual. Mientras el grupo trata de sobrevivir con todo tipo de chanchullos ilegales, como el cultivo de marihuana, Vinnie sufre una tremenda depresión por lo que intenta suicidarse arrojándose desde un puente. Pero en el último momento le disuade un lugareño que pasaba por el lugar, por lo que acude a su médico en busca de ayuda. El habitual actor Joseph Gilgun, que padece el mismo trastorno que su personaje, protagoniza esta comedia que él mismo ha creado, plasmando algunas anécdotas de su propia vida, con ayuda de Daniel Brocklehurst, que ha escrito capítulos de series británicas como Shameless. Recuerda a aquélla, pero también a la película Trainspotting, al retratar a jóvenes sin perspectivas, de clase baja, relacionados con las drogas, que ponen en marcha las ideas más peregrinas para buscarse la vida. Retrata sobre todo a la generación perdida, que teóricamente creció sin oportunidades de salir adelante, pero en el fondo parece que se les culpa a ellos mismos de su falta de futuro, pues la actitud general contrasta con la de un personaje, Erin, que estudia en la Universidad y trata de labrarse un porvenir. Se muestran todo tipo de realidades a la orden del día, desde la de Erin, joven que ha tenido un embarazo no deseado, hasta la de un homosexual que vive en una comunidad gitana. Al igual que otras ficciones rodadas en Reino Unido en la actualidad, como Fleabag, al principio desconcierta por su humor salvaje de tintes negros, y su tratamiento descarnado del sexo, para después mostrar la otra cara de la moneda: el dramatismo de la situación. Quizás sus capítulos de 45 minutos se hagan un poco largos, cuando los de las comedias tienden a durar como mucho treinta. Pero tiene mérito que se empatice poco a poco con sus protagonistas, estrafalarios pero en el fondo muy humanos. Gran parte del mérito debe atribuírsele a los actores, como el citado Gilgun, especialista en macarras, en títulos como el film This is England, donde dio vida al líder de un grupo de ‘skinheads’, o Dominic West, el detective irlandés visto en The Wire (Bajo escucha), que aquí encarna a un doctor obsesionado con sus conquistas femeninas.
6/10
(2019) Serie TV | 310 min. | Drama
Entretenida miniserie británica ambientada en los años 50, con el telón de fondo de la guerra fría. Sigue a la familia Petrushkin, judíos de origen ruso, el matrimonio y dos hijos, ella a punto de debutar en sociedad, él un niño. Samuel, el progenitor, ha hecho fortuna con una fábrica muy avanzada tecnológicamente, que fabrica audífonos y está desarrollando un busca que puede ser de gran utilidad en los hospitales para avisar a los médicos de una urgencia. Precisamente el encargo de un audífono pone en contacto a los Petrushkin con la adinerada familia Shaw: Richard es un antiguo héroe de guerra, mientras que Kathleen tiene la cabeza en una desgracia familiar que llevan con reserva, la desaparición de su hijo, adulto, años atrás, por misteriosos motivos. Y es la ocasión para que enigmáticos individuos que dicen trabajar para el gobierno, en el MI5, pidan a Samuel que colabore con ellos, introduciéndose en el círculo social de los Shaw. Stephen Poliakoff, director y guionista especializado en producciones televisivas, logra intrigar con las dudas acerca de quién trabaja de verdad para el gobierno, y quién es tal vez un espía que sirve a los rusos, o un traidor a la patria; porque la madeja se complica y nada es lo que parece. Ello se combina con subtramas como la del pequeño Petrushkin en un internado, la rebeldía de su hermana, obsesionada con el peligro atómico, y que frecuenta a personas de condición social inferior, o con la búsqueda del desaparecido hijos de los Shaw. Algunos aspectos pueden resultar poco verosímiles, pero en conjunto las piezas encajan y el resultado se disfruta y sigue con interés. Tiene un estupendo reparto, con Toby Stephens y Keeley Hawes en los roles principales, y resulta muy agradable ver los trabajos secundarios de Timothy Spall, con su ambiguo personaje, o de la octogenaria Claire Bloom, la tía sorda como una tapia.
6/10
(2019) Serie TV | 282 min. | Histórico | Drama
Interesante miniserie basada en hechos reales, coproducción entre Finlandia y Chile. Arranca con el nuevo destino del diplomático finés Tapani Brotherus en Chile. Se supone que es un puesto tranquilo, pues ni el país nórdico ni siquiera tiene embajada en ese país, se trata de un consulado donde deberá velar por las buenas relaciones comerciales entre ambas naciones. Pero el derrocamiento y muerte del presidente Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973, con la consiguiente proclamación de una junta militar complica las cosas. La violencia y la persecución imperan en las calles, y el embajador sueco Harald Edelstam lidera la concesión de asilo político en su sede diplomática. Tapani seguirá su ejemplo, pero su situación es mucho más delicada, pues no tiene el respaldo de la autoridades de su país, que mantienen un perfil bajo, la carta de la neutralidad; de modo que acoge en su casa a unos pocos refugiados, y la cifra irá aumentando, mientras trata de negociar la salida del país, con la intermediación de la República Democrática Alemana. Mika Kurvinen y Alicia Scherson codirigen con aplomo una trama bien urdida por Manuela Infante y Tarja Kylmä, que destaca por su ajustado realismo –lo que incluye una buena recreación de la época– y por el esfuerzo de ofrecer una visión ecuánime de unos hechos que siguen levantando ampollas en Chile. Se describe la situación política, los encierros en el estadio de fútbol, la arbitrariedad con que se depuran a los sospechosos comunistas; pero se evita la caricatura de los golpistas, con tal vez la excepción del ministro Huerta. Y se sabe mostrar la tensión que puede producirse en un lugar donde un grupo numeroso de personas se ven obligados a convivir a su pesar, con lo que surgen las discusiones y la mezquindad, por ejemplo a la hora de aportar dinero, cuando el propio Brotherus está recurriendo a su patrimonio personal para dar de comer a los refugiados. La serie incide en los distintos dramas humanos, por ejemplo con las dudas acerca de si un opositor de Pinochet debería permanecer en el país o instalarse en otro lugar; o con los juicios de escasas garantías, en que las ideas políticas pueden suponer la cárcel; y también mostrando cómo los esfuerzos de Tapani Brotherus por hacer lo correcto tienen un coste, que padecen su esposa e hijos, o en su relación con el vicecónsul, e incluso con los beneficiados, que no siempre están a la altura. Los desconocidos actores están muy bien, y se recurre a un uso realista de los idiomas, el finés y el español. Curiosamente Pelle Heikkilä y Sophia Heikkilä, que son marido y mujer, dan vida al diplomático y su esposa.
6/10
(2017) Serie TV | 156 min. | Histórico | Drama
Adaptación en forma de miniserie de una exitosa novela de Jessie Burton galardonada con el prestigioso National Book Award, a cargo del director barcelonés Guillem Morales. Sigue las vicisitudes de Nella Oortman, que salva a su familia de las penurias de la pobreza al aceptar una boda concertada con el comerciante de Amsterdam Johannes Brandt, que vive en un caserón de esa ciudad con su hermana y las personas del servicio. Ella desea hacer feliz a su marido, pero le rehúye a la hora de darle el débito conyugal. Por otro lado, Johannes quiere colmarle de atenciones, y le regala una casa de miniaturas. Nella encarga al único artesano del ramo que le haga piezas para esta casa, pero nunca logra verle cara a cara; y no sólo le manda las encargadas, sino otras que sacan a la luz los más profundos secretos de Nella y los otros moradores de la casa. Se trata de una vistosa producción, que conjuga una intriga algo artificiosa –al estilo de El perfume, por poner un posible referente–, con la recreación de los Países Bajos en el siglo XVII, atrapando la atmósfera asfixiante de un calvinismo con frecuencia intolerante, y el mundo de los gremios y el comercio. La trama no deja de resultar un tanto escabrosa –Nella debe considerar si asume el papel de tapadera de las imaginables inclinaciones de su marido–, aunque se aborda con cierta elegancia. Destaca la imaginería visual, los planos de los gremios evocan con acierto la pintura flamenca de artistas como Rembrandt, y la casa de miniaturas tiene su encanto. En el reparto sobresale Anya Taylor-Joy, que se dio a conocer en La bruja.
5/10
(2015) Serie TV | 420 min. | Fantástico | Drama
Original miniserie británica ambientada en la Inglaterra del siglo XIX, que adapta la novela homónima de Susanna Clarke. Aborda la magia de un modo original, al tratar su utilización de un modo realista, con una trama que atrapa desde el inicio. En la época en que transcurre la acción, la magia está en desuso, y es únicamente objeto de estudio por parte de una erudita asociación, que la aborda poco menos que como un raro objeto de arqueología. Pero entra en escena Gilbert Norrell, que demuestra que la magia puede practicarse, y hacer además de ella un arma respetable que conduzca a la victoria, por ejemplo en las guerras napoleónicas. Aunque al mismo tiempo, al estar jugando con fuego con algo que no conoce bien, acaba haciendo una suerte de pacto con una suerte de misterioso personaje diabólico o mefistofélico, para resucitar a la mujer de Walter Pole, un político influyente, lo que tiene serias consecuencias, pues la señora Pole se diría que ha perdido la cabeza, o bien que está semiposeída. Por otro lado, un tal Jonathan Strange resulta tener también talento para la magia, y le toca hacer tándem con Norrell. Pero mientras que tanto él como su esposa Arabella son buenas personas, a Norrell le mueve cierta ambición egocéntrica, y con su colega tiene una relación de amor-odio, le gusta tener a alguien experto en su especialidad, aunque al mismo tiempo le devoran los celos por sus logros. Dirige con aplomo el especialista en productos para la pequeña pantalla Toby Haynes, que aprovecha muy bien una trama, donde el título ya apunta a la idea de que en los magos se diría que están presentes dos caras de una misma moneda, al estilo de lo que sugería Robert Louis Stevenson con su célebre obra "Doctor Jekyll y Mister Hyde". El resultado es sumamente entretenido e intrigante, con el atractivo de que algunos resultados de la magia no se nos ofrecen con los típicos rayos y truenos cansinos de otras producciones al uso, sino con un cierto realismo. De modo que preparar un camino andadero para las tropas en las guerras en la península ibérica, provocar niebla, e incluso devolver la vida a los muertos, se muestra de un modo creíble, de modo que el telón de fondo histórico, donde acompañamos al célebre general Wellington, mantiene su vigencia. Los actores están muy bien, ya sean los dos magos protagonistas principales, Bertie Carvel y Eddie Marsan, el elegante diablo con tupé de Marc Warren, o la bondadosa y determinada esposa de Strange, encarnada por Charlotte Riley.
7/10
(2017) Serie TV | 175 min. | Comedia | Drama
Adaptación en forma de miniserie de “Decadencia y caída”, la primera novela del novelista británico Evelyn Waugh, donde daba ya muestras de su talento. Atrapa con asumida ligereza y frivolidad de "enfant terrible" el espíritu de alocada sátira de las clases pudientes y de la corrupción de las instituciones, a través de una amplia galería de disparatados personajes, que se cruzan en la trayectoria del pánfilo Paul Pennyfeather. Los dardos alcanzan a la universidad, el gobierno, las escuelas y al arte moderno. El título que ha recibido en español resulta algo chocante, al traducir “Decline and Fall” como “Auge y caída”. Corre el año 1928 y Pennyfeather estudia teología en la Universidad de Oxford. Pero víctima de una gamberrada, es expulsado por escándalo público. Acaba de maestro en una escuela de cuarta categoría, donde parece importar un bledo al director, el doctor Fagan, que carezca de las cualificaciones que requiere su puesto. Atraerá la atención de la madre viuda de uno de sus pupilos, Margot Beste-Chetwynde, con la que podría casarse, pero que acaba enredándole en dudosos negocios. Inesperadamente dirige un español, Guillem Morales, una trama muy “british”, y a Margot la interpreta una estadounidense, Eva Longoria. Pero se nota que le cautiva la trama que maneja, y logra el punto justo para equilibrar el disparate con su punto de humorada negra. Da a todo un punto agridulce, que se suaviza por la camaradería que el ingenuo y adaptable a las circunstancias Pennyfeather –bien interpretado por Jack Whitehall–, mantiene con sus compañeros de dichas y desdichas, Grimes, Philbrick y Prendergast.
6/10
(2019) Serie TV | 360 min. | Thriller
Sórdida serie danesa que se ajusta a los cánones del thriller nórdico, que tan buena fortuna ha hecho en el campo de la novela con las obras policíacas de Henning Mankell sobre el inspector Kurt Wallander, o la trilogía –luego ampliada– Millennium de Stieg Larsson, con Lisbeth Salander como protagonista. Sigue al detective de la policía Jan Michelsen, que investiga desde hace seis meses la desaparición de una joven rubia de 17 años, en el barrio Greve de Copenhague. Cuando desaparece Natasha, otra joven de rasgos físicos parecidos, comienza a sospechar que los casos podrían estar conectados. De modo que requieren la ayuda de Louise Bergstein, psicóloga criminalista que tras una temporada en Londres decidió dejar de trabajar para la policía. Pronto el caso comienza a mostrar una dimensión inusitada que implicaría a más mujeres. Al mismo tiempo seguimos las evoluciones del secuestrador, Anders Kjeldsen, que maltrata a las dos cautivas violándolas y manteniéndolas desnutridas, secundada por una misteriosa mujer, Stine Velin, que parece tener completamente anulada su capacidad de tomar decisiones libres. En Dinamarca se hacen buenas series, y la que nos ocupa cuenta en el equipo de guionistas con nombres como el de Ina Bruhn, que participó en la interesante Occupied. Dirige los ocho episodios con competencia Carsten Myllerup. La trama utiliza elementos conocidos –los secuestros del psicópata invitan a pensar en El coleccionista de William Wyler, y las desestructuradas vidas familiares de policías y secuestradores, con traumas profundos incluidos, en los referentes citados al inicio de estas líneas–, pero sabe introducir elementos sorpresivos. Desde luego se da una vuelta de tuerca a los horrores que se pueden producir en supuestos entornos seguros, como el hogar familiar, con comportamientos de los personajes bastante retorcidos, algo cercano a la maldad en estado puro. Aunque hay material sensible –violaciones, incesto, asesinatos...– se ha procurado una cierta contención formal para evitar ser gráficos. En cualquier caso el film se mueve en esa zona desagradable que inauguró, tal vez, El silencio de los corderos. Llama la atención el desnortamiento de muchos personajes, incapaces de sacar a flote una relación que pasa por una crisis, y a los que sólo les vale moverse por las nociones básicas del bien y del mal. Se agradece el respeto con que se tratan las convicciones cristianas de Natasha, una de las secuestradas, que, se apunta, le ayudan a no venirse completamente abajo en una situación muy, muy dura.
6/10
(2019) Serie TV | 235 min. | Drama
La ficticia localidad galesa de Glyngolau, se encuentra, como toda la zona, en declive. Por eso la construcción de un complejo urbanístico supone una inyección económica y de optimismo, o eso cree Iwan Bevan, inspector de obras en el ayuntamiento. Porque su rebelde hija Leona, con un grupo de gamberretes amigos, se cuela en el edificio, con intención de hacer pintadas y otros actos vandálicos. No pueden imaginar que la construcción se va a venir abajo tras una terrible explosión, con el terrible saldo de ocho adolescentes y un adulto muertos, una tragedia devastadora para la pequeña y modesta comunidad. Leona es la única superviviente, aunque con tremendas secuelas, y su madre, Polly, trata de ser un bastión fuerte para ayudarla, a la vez que debe cooperar a la hora de encauzar las iras y el dolor de las familias afectadas, que buscan responsables de lo ocurrido a quienes culpar. Impactante miniserie escrita por el especialista Jack Thorne, y que cuenta con la dirección de la veterana Sandra Goldbacher. Denuncia los abusos en determinadas construcciones, donde se busca la rapidez en la construcción y el abaratamiento de costes, al precio de riesgos en la seguridad y la salud de las personas. Viene enseguida a la memoria el incendio de 2017 de la Torre Greenfall de Londres, seguramente una de las fuentes de inspiración. Resulta muy representativa de la sociedad contemporánea, donde resulta muy difícil digerir tragedias que suponen la muerte de seres queridos en la flor de la vida, o una importante discapacidad. Llama la atención la entidad de estas carencias, que vienen propiciadas por una mirada existencial de corto alcance que se apunta ya en el arranque, en que Polly no parece dar ninguna importancia a que su hija quinceañera Leona esté en la cama con un hombre bastante mayor que ella, más allá del temor de les vea su padre. De éste veremos más adelante que es una auténtica “pieza”, por su problema con el alcohol y la facilidad con que maltrata y abusa de su esposa, quien “traga carros y carretas” porque le quiere. En ningún momento Thorne trata de suavizar los egoístas rasgos de sus antipáticos personajes. Por supuesto, en la parte empresarial, tenemos directivos que no hacen un examen de las propias responsabilidades, sino tratan de echar balones fuera o buscar un chivo expiatorio. Pero también entre las víctimas se detecta un odio e incapacidad para el perdón viscerales, aunque se busque hacer justicia. En algunos se apunta un camino a la redención y a mejorar como personas, la búsqueda del equilibrio familiar, pero en tal sentido el balance es bastante desolador. La serie cuenta con un buen reparto, donde destacan Jade Croot, que debe hacer la transición de chica alocada a alguien con discapacidad y asediada por las pesadillas; y Sarah Lancashire, perfecta como madre trabajadora. Más convencional es el rol que le toca desempeñar a Sidse Babett Knudsen, en la parte de la empresa llevada a juicio, con una historia de secretario-amante mucho más joven que él algo tontorrona.
6/10
(2018) Serie TV | 360 min. | Drama
Estupenda serie noruega llevada con pulso firme por el dúo de directores conformado por Pål Jackman y Petter Næss. Sigue las vicisitudes de cuatro jóvenes y su entorno familiar en la Noruega de finales de los años 60 del siglo XX, cuyo modo de vida en la rural Stavanger está a punto de sufrir una transformación decisiva. Las tradicionales industrias locales asociadas a la actividad pesquera se encuentran en crisis, hay dudas sobre el posible ingreso en la Comunidad Económica Europea, y la explotación de posibles yacimientos petrolíferos parecen no dar más de sí. Pero el descubrimiento de una rica bolsa de “oro negro” en el Mar del Norte por parte del Ocean Viking de Phillips Petroleum cambia el panorama radicalmente. Anna Hellevik procede una humilde familia de granjeros, y destaca por su bondad y preclara inteligencia, que le sirve para trabajar de secretaria del ingeniero Arne Rettedal. Parece tener soluciones siempre para todo y está comprometida con Christian Nyman, hijo de familia adinerada algo gafe, su padre es el industrial Fredrik Nyman, al que le toca adaptarse a los nuevos tiempos. Christian, que ejerce de buzo en las plataformas petrolíferas, arrastra el trauma de un atropello involuntario, el padre de Toril Torstensen. Ella, joven embarazada y luego madre soltera, muy religiosa, también queda traumatizada por este hecho, se considera culpable del accidente. Por su parte, el americano Jonathan Kay, defiende los intereses de su petrolera, y se siente atraído por Anna. Los guiones de Siv Rajendram Eliassen, Synnøve Hørsdal y Mette M. Bølstad tienen la virtud de imbricar el drama personal de los protagonistas con el telón de fondo de la Historia, de la evolución política, social y económica que atraviesa Noruega, que los agita y obliga a madurar. Llama la atención lo bien perfilados que están los personajes, que resultan muy creíbles, sin concesiones a la sensiblería, todo resulta muy natural, lo que no significa que no se enfrenten a dilemas y pruebas difíciles de afrontar con éxito. Porque surgen las dudas acerca de las razones que guían su amor, los miedos y cobardías que deben aceptarse, la necesidad de crecer y evolucionar. Y ninguno de ellos se reduce a un puro cliché, se advierte complejidad, un esfuerzo por dibujar personas reales de carne y hueso. Existe un verdadero esfuerzo por recrear la época, sin concesiones a ofrecer una mirada “actual” que falsee lo que ocurrió entonces y el modo en que se encaraban los problemas. Por eso el feminismo subyacente en la narración, que existe, tiene una enorme fuerza, un gran atractivo. Los actores, desconocidos, están estupendos, pero sobresale por su carisma Anne Regine Ellingsæter, muy expresiva a la hora de encarnar inteligencia, afecto, preocupación por todos y capacidad de adaptarse a los cambios que se suceden a su alrededor.
7/10
(2019) Serie TV | 240 min. | Thriller | Drama
Notable miniserie basada en hechos reales, ocurridos durante el período vacacional de la Semana Santa de 2015 en la zona comercial de Hatton Garden, en el distrito londinense de Holborn, aprovechando el cierre de los establecimientos y la ausencia de vecinos. Habían sido recreados ya en cine en Un golpe a la inglesa (2017) y en Rey de ladrones (2018), pero de un modo mucho más convencional y previsible, sin la riqueza de detalles y profundización en los personajes que ofrece la versión escrita por Jeff Pope y Terry Winsor. No deja de llamar la atención que en sólo tres años se hayan rodado tres obras sobre este audaz robo, lo que invita a preguntarse si la cosa da para tanto, pero lo cierto es que la que nos ocupa, la última, de momento, es la mejor, por su magnífico ritmo, y por su condición poliédrica, pues sabe tratar muchas cuestiones y ofrecer distintas ópticas de lo ocurrido. El septuagenario Brian Reader lleva mucho tiempo dando vueltas a la idea de asaltar un depósito de cajas de seguridad, donde los clientes guardan sus valiosas pertenencias. Y ha trazado el plan perfecto para lograrlo limpiamente. Reunirá a un grupo de ladrones experimentados, con cierta edad y amigos hasta cierto punto, y aprovecharán un largo “puente” de días no laborables para desactivar las alarmas, hacer un agujero en una gruesa pared de hormigón, reventar las cajas, y depositar el botín en contenedores de basuras. Pero la perfección es inalcanzable, no se puede prever todo. El que vigila puede echar una cabezada, una alarma puede activarse, pueden surgir discrepancias dentro de la banda y alguno puede actuar imprudentemente... La serie no se conforma con describir el modo en que se ejecuta el robo, con los consiguientes obstáculos y momentos de suspense. También apunta las dificultades de vender el botín, que incluye joyas y otros objetos valiosos, fácilmente reconocibles si se ponen en el mercado. Y sabe incidir en los egos de los ladrones, que chocan entre sí, y en las dudas en un momento dado sobre la suspensión del golpe o seguir adelante, que dará lugar a una división. De modo que vemos a seres humanos con sus debilidades, problemas de salud y complejos de inferioridad o de soberbia infinita, magníficamente interpretados por un puñado de estupendos actores veteranos, están muy bien Timothy Spall, Kenneth Cranham, Brían F. O'Byrne, Alex Norton y David Hayman. Además hay un acierto pleno en procurar dar la “foto completa” mostrando las pesquisas de la policía, cómo tirando de un hilo van encontrando el ovillo. Y sobre todo, resulta un maravilloso hallazgo y una aportación original mostrar el punto de vista de las víctimas, representado por una de ellas, que da una lección de moral nada habitual en las películas de robos, donde el espectador empatiza casi inevitablemente con los ladrones.
7/10