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Biografía

Toby Jones

Toby Jones

53 años

Toby Jones

Nació el 07 de Septiembre de 1966 en Hammersmith, Londres, Reino Unido

El otro Truman Capote

15 Noviembre 2011

A pesar de sus dos décadas de enorme actividad, y de su prestigio sobre las tablas en Gran Bretaña, a nivel internacional Toby Jones no es muy conocido por el gran público. A pesar de todo, llama la atención su intensidad como secundario, y realizó un trabajo especialmente memorable en Historia de un crimen.

Nacido el 7 de septiembre de 1967 en Oxford (Gran Bretaña), Toby Edward Heslewood Jones es hijo de Jennifer Heslewood y del reputado actor Freddie Jones, habitual del cine de David Lynch, que fue el mezquino feriante que exhibe al protagonista en El hombre elefante. Tiene dos hermanos que también se dedican al espectáculo, Rupert Jones, realizador, y Caspar Jones, actor.

Así las cosas no es de extrañar que Toby sintiera desde muy joven la vocación actoral. Ya participaba en el grupo teatral en su escuela de Oxfordshire, donde coincidió con los cuatro miembros de la popular banda Radiohead. En 1986 se matriculó en Arte Dramático en la Universidad de Manchester.

Cuando se licenció, debutó en el cine interpretando a un ayudante de cámara en Orlando. Aparecía también brevemente en un bar en Naked. Indefenso, de Mike Leigh. Enseguida hizo carrera en el teatro británico, llegando a protagonizar en 2001 la comedia "The Play What I Wrote", dirigida por Kenneth Branagh. Por su papel ganó el Premio Olivier al mejor secundario y cuando la obra se representó en Broadway también obtuvo una candidatura al Tony.

En la gran pantalla, Toby Jones pasó mucho tiempo como actor de reparto, haciendo de juez en Juana de Arco, paje real en Por siempre jamás, pirata a las órdenes del Capitán Garfio en Descubriendo Nunca jamás, y doblador del elfo Dobby, en la saga de Harry Potter.

El realizador y guionista Douglas McGrath acertó al ofrecerle el papel que le cambio la carrera, el escritor Truman Capote en Historia de un crimen. Tuvo la mala suerte de que coincidió en las carteleras con el film sobre el personaje protagonizado por Phillip Seymour Hoffman, que por su trabajo se llevó el Oscar. Pero ni la cinta ni la interpretación de Toby Jones tenían un nivel inferior.

Desde entonces empezaron a darle papeles de mayor entidad, como el comisario adjunto Waddington, vecino de los protagonistas, que se hace amigo del personaje de Naomi Watts en El velo pintado. También brilló como gerente bonachón y orondo en la terrorífica La niebla, como sacerdote en la no menos sobrecogedora El rito y como doctor en Capitán América: El primer vengador. Los muy cinéfilos también le recordarán como representante de Richard Nixon en El desafío. Frost contra Nixon.

Extremadamente discreto en cuanto a su vida privada se refiere, suenan campanas de posible nominación al Oscar, por su trabajo como el maestro de espías Percy Alleline, en El topo, adaptación de la novela de John le Carré.

Filmografía
Su último deseo

2020 | The Last Thing He Wanted

Descafeinada película que parece que va a ser la típica trama de periodista cubriendo una zona en conflicto –la Centroamérica de los años de Reagan y la Contra–, y se transforma en una descripción plomiza de la relación de una hija y su padre, que está relacionado con el tráfico de armas, y que no ha encajado la muerte de quien fuera su querida esposa. Todo debe confluir en conspiración de altos vuelos. Se basa en una novela de Joan Didion, que han convertido en guion el debutante Marco Villalobos y la también directora Dee Rees. Estamos ante una de esas producciones con las que Netflix puede presumir de “Originales” de calidad, y desde luego tiene un reparto de lujo, con nombres como los de Anne Hathaway, Ben Affleck, Willem Dafoe y Rosie Perez. Esto y el curioso método que tiene la plataforma de medir su audiencia –basta que un espectador vea dos minutos de metraje de un contenido, para que se considere visto–, puede explicar que figure en su recién estrenado top 10 de las películas más vistas en Netflix, pero no debería llevar a engaño a nadie, la película es completamente insípida. Pocas veces hemos visto a la Hathaway más inexpresiva, sin saber qué hacer, imposible creérsela como intrépida reportera. El gancho periodístico no es tal, por una la torpeza narrativa de unos letreros de información imposible de asimilar, y porque nos limitamos a ir viendo encuentros de la protagonista con diversos personajes que al espectador, francamente, le importan un bledo.

3/10
Infinite

2020 | Infinite

A Boy Called Christmas

2020 | A Boy Called Christmas

First Cow

2020 | First Cow

Jurassic World: El reino caído

2018 | Jurassic World: Fallen Kingdom

Cuando el volcán de la isla Nublar entra en erupción, los dinosaurios resucitados del abandonado Parque Jurásico –que ahora campan a sus anchas– están condenados a volver a extinguirse. Por eso la ex gerente de las instalaciones, Claire Dearing, se ha convertido en activista, y con otros compañeros del Grupo de Protección de Dinosaurios trata de influir en que los políticos asignen fondos para salvar a las criaturas. Contacta con ella el misterioso Eli Mills, que trabaja para el moribundo potentado Benjamin Lockwood, socio de Hammond, el ya fallecido responsable de traer a estos seres de nuevo a la vida, un tipo obsesionado con su jovencísima nieta, tras la muerte en accidente de coche de su hija. Le proponen a Claire que viaje de nuevo a la ínsula, si puede ser llevando consigo a su ex novio, el cuidador Owen Grady. Su objetivo sería rescatar al máximo número de especies para ponerlas a salvo. La prueba de fuego para el español Juan Antonio Bayona, ya que se trata de su largometraje de mayor presupuesto, y tiene como padrino al gran referente de su cine, Steven Spielberg, cuyo estilo sabe imitar a la perfección, basta fijarse en una subasta iluminada al estilo de Encuentros en la tercera fase, o en las peripecias de Chris Pratt, que recuerdan a la saga de Indiana Jones. Acompañado de colaboradores habituales como el montador Bernat Vilaplana y el director de fotografía Óscar Faura, el realizador español logra una factura perfecta, luciéndose por ejemplo en el largo plano con el que ilustra una huida en uno de los vehículos esféricos vistos en la entrega anterior, o en la vibrante secuencia de la erupción. El realizador también sabe llevarse el relato a su terreno, dando importancia a la niña encarnada por la eficiente debutante Isabella Sermon, aunque por una vez no hay madre, ya que se trata de una huérfana. Tiene –eso sí– como cuidadora a Geraldine Chaplin, actriz fetiche de sus películas, de nuevo como mujer sabia, a la que conviene escuchar. Ambas están acompañadas de un estimable reparto, repitiendo en la saga Bryce Dallas Howard, el carismático Chris Pratt, y en una breve intervención el carismático Jeff Goldblum, que estuvo presente en las dos primeras entregas, las que firmó el mismo Rey Midas, otra vez como el matemático Ian Malcolm, firme seguidor de la Teoría del Caos. Por lo demás, Justice Smith, protagonista de la serie The Get Down, aporta el toque cómico, y se ha recurrido a algún actor de primera fila para dar entidad a papeles muy secundarios, como Toby Jones –subastador de dinosaurios–, James Cromwell –el millonario Lockwood–, Rafe Spall –empleado de este último que parece ocultar algo– y sobre todo la niña Isabella Sermon, pese a que no había hecho ni siquiera un spot de televisión antes de ponerse ante la cámara. Quizás no llegue al nivel de Jurassic World, la anterior entrega, pero tiene el mérito de adentrarse por caminos nuevos en la saga. Vuelve a versar sobre el hombre jugando a ser Dios, pero añade a sus predecesoras un mensaje ecológico, y  una advertencia en torno al peligro de que los intereses económicos se antepongan a las vidas humanas.

7/10
Christopher Robin

2018 | Christopher Robin

Hace tiempo que Christopher Robin abandonó al oso Winnie the Pooh y al resto de amiguetes del Bosque de los Cien Acres, para estudiar en un internado. Concluida la Segunda Guerra Mundial, se ha convertido en un adulto gris, que ejerce como contable de Winslow, compañía de maletas en Londres. Durante un fin de semana debe elaborar un plan urgente para recortar gastos, lo que implica renunciar a salir de la gran ciudad, con Evelyn, su esposa, y Madeline, su hija. Una vez solo, un frasco de miel que se le cae provoca por arte de magia la visita del pequeño plantígrado de su infancia. En una filmografía de lo más variopinto, donde sobresalen la adaptación literaria Cometas en el cielo, el drama que le dio a conocer, Monster’s Ball, el film de zombies Guerra Mundial Z y el Bond Quantum of Solace, Marc Forster había integrado dos ejercicios metaliterarios de enorme interés sobre el valor de la imaginación, Más extraño que la ficción y Descubriendo Nunca Jamás. Ahora, completa una especie de trilogía añadiendo esta continuación de las peripecias de Winnie the Pooh, y el resto de personajes infantiles creados por A.A. Milne. Ha llegado al público meses después de Adiós, Christopher Robin, biopic de este escritor, centrado en la relación con su hijo, que inspiró al niño de sus libros. A diferencia del resto de revisiones de personajes clásicos de Walt Disney reconvertidos en personajes de imagen real, Christopher Robin no parece tener como ‘target’ al público familiar, como Maléfica, o La Bella y la Bestia. Entretendrá más o menos a los niños, pero se dirige más al público adulto, por su tono nostálgico, algo amargo en el arranque. También por el tema central del inteligente guión, coescrito por Tom McCarthy (Spotlight), que expone con frescura la necesidad de recuperar en la mediana edad lo que verdaderamente importa, sin dejar en segundo plano a la familia. Sin duda que Ewan McGregor ha sido una buena elección para el rol protagonista, pues no defrauda; tienen menos presencia pero no desentonan Hayley Atwell (la esposa) y Bronte Carmichael (la joven hija), aunque quienes cautivan por completo son los simpáticos Winnie, Tigger, Piglet y el resto de animales digitales, integrados mediante asombrosos efectos visuales, que pueden tomarse como metáfora de la inocencia perdida al dejar atrás la infancia. Su mezcla de elementos de Hook, Mary Poppins y el cine de Frank Capra va ganando en intensidad hasta desembocar en un emotivo desenlace.

7/10
Normandía al desnudo

2018 | Normandie nue

Los vecinos de Mêle-sur -Sarthe, pequeño pueblo de Normandía que vive de la ganadería, se han visto profundamente afectados por la crisis que vive el sector, y por la posición de dominio absoluto de la carne extranjera en el mercado nacional. Mientras buscan una forma de protestar que capte la atención, el alcalde recibe una curiosa propuesta de Blake Newman, artista estadounidense que se ha encaprichado de un prado del lugar, donde pretende captar una fotografía de los vecinos posando desnudos. El galo Philippe Le Guay se ha especializado en pequeñas comedias costumbristas, algunas realmente eficaces, como Las chicas de la sexta planta o Molière en bicicleta. Ahora sigue la estela de Full Monty y Las chicas del calendario, títulos corales de planteamiento ligero, con protagonistas corrientes que se desnudan por una buena causa, en el primer caso para denunciar el desempleo, en el segundo por la lucha contra el cáncer. A Le Guay le funciona la jugada a ratos, gracias a su descripción del estado de la Francia agraria, pero también por el buen hacer de actores como François Cluzet, estrella de Intocable, aquí el primer edil, o el todoterreno Toby Jones (Historia de un crimen), como el fotógrafo yanqui. Y también por algún momento ‘capriano’ conmovedor, como la resolución de un conflicto de propiedad. Pero pronto el rey se queda desnudo, por la sobredosis de personajes, algunos poco interesantes, o que poco aportan al conflicto central, o por algunos diálogos o situaciones con poco gancho.

5/10
Out of Blue

2018 | Out of Blue

Sherlock (4ª temporada)

2017 | Sherlock | Serie TV

Tras la sorprendente y momentánea incursión de Sherlock y Watson en la época victoriana, en el especial navideño de La novia abominable, ambos retornan a la época actual con los tres episodios que constituyen la cuarta temporada de la serie, y donde se combinan los casos misteriosos a resolver, con la posible sombra tras ellos del inmortal enemigo Moriarty, y la vida hogareña del doctor, que va a ser padre de una niña. La nueva tanda de episodios de la serie creada por Mark Gatiss y Steven Moffat a partir de los personajes y obra de Conan Doyle mantienen el buen nivel, con un ritmo trepidante donde están presentes las nuevas tecnologías –Sherlock es un auténtico adicto al móvil, resolviendo casos on line de modo asombroso–, y esa intuición que va a la velocidad del rayo del genial detective. La moderna combinación de intriga y humor contenido funciona, en el primer episodio, a cuento de unos misteriosos bustos de escayola de la que fuera primera ministro británica, Margaret Thatcher. También hay opción para la sorpresa al final del primer episodio, un inesperada giro dramático que no es cuestión de desvelar, y que pone a prueba la amistad de Sherlock y Watson, por tanto también la capacidad interpretativa de Benedict Cumberbatch y Martin Freeman para hacernos creer el modo en que evolucionan sus personajes.

6/10
El muñeco de nieve

2017 | The Snowman

Prólogo inquietante de familia desestructurada, con chaval siendo testigo de cómo su madre está en el catre con un hombre que no es el marido de ella, pero sí el padre de él, y que termina en tragedia, ella se ahoga hundiéndose en el hielo. Años después seguimos a un policía separado y alcohólico, Harry Hole, al que su hijo adolescente aprecia a pesar de todo. El tipo va dando tumbos, pero se interesa por un caso antiguo al que está dedicando parte de su tiempo su compañera recién llegada Katrine. La cosa coincide con otro caso, la desaparición de una mujer joven, madre de una niña con problemas matrimoniales, que parece seguir un patrón semejante al de otros casos. Decepcionante adaptación de la novela homónima de Jo Nesbø, un thriller nórdico que a priori tenía todos los elementos para ser una película de primera: un director escandinavo del nivel de Tomas Alfredson (Déjame entrar, El topo), el incomparable marco de Noruega nevada, un gran reparto encabezado por Michael Fassbender, una trama de serial killer inquietante... Hasta Martin Scorsese se había apuntado a la función -figura en los créditos como productor ejecutivo-, y su montadora habitual, Thelma Schoonmacher, se había ocupado de la edición del film. Y sin embargo... La trama resulta completamente deslavazada, con elementos sórdidos e inconexos. No entendemos por qué Harry es como es, ni a qué juega su compañera Katrina, ni los manejos del nuevo compañero de su ex, médico, ni los de un millonetis que aspira a que Oslo sea la sede de los juegos olímpicos de invierno, ni las turbias intervenciones de varios doctores, ni los mensajes anónimos que vienen acompañados por un monigote de nieve, que también aparece como un muñeco con delgaditas ramas en el mundo real, ni el suicidio de un policía con la cara de un desmejorado Val Kilmer... Es una lástima que una producción tan ambiciosa no haya podido dar lugar a un film simplemente bien armado, con una indagación mínimamente interesante acerca del drama de las familias rotas y desesperanzadas. Todo el tiempo se tiene la sensación de que esto podía haber sido algo, pero no es nada.

4/10
Atómica

2017 | Atomic Blonde

Adaptación del cómic de Antony Johnston y Sam Hart, su trama de espionaje transcurre en fechas próximas a la caída del muro de Berlín. Estructurada en torno al interrogatorio a que es sometida la agente británica del MI6 Lorraine Broughton por su superior y un colega de la CIA, ella explica en sucesivos flash-backs lo ocurrido días antes en Berlín, donde acudió a repatriar el cadáver de un colega, pero sobre todo a recuperar una lista caliente de espías que podría echar abajo toda la red de agentes que opera en el Este, de caer en manos de la KGB. A pesar de viajar de incógnito, nada más intentar el contacto con el jefe de estación David Percival intentan matarla, y eso es sólo el comienzo. Debut en la dirección de largometrajes del especialista en escenas de acción David Leitch. Se nota que es un experto en la materia, pues la película está atravesada de dinámicas escenas de acción, con abundantísima violencia desagradable, de milimetrada coreografía. Además hay un diseño de producción estiloso, a la hora de recrear el Berlín con el muro pintarrajeado en el lado occidental, distintos garitos nocturnos, incluso con escenas bajo el agua. Pero donde el film no funciona es en su historia, de cuyo guión es responsable Kurt Johnstad, que firmó los libretos de 300 y su secuela, adaptaciones de cómic, más la olvidable cinta de acción sobre los Navy Seals Acto de valor. Baste decir que los giros sorpresivos –sorpresivos hasta cierto punto–, dejan una pobre impresión, no impactan de verdad. Los personajes son planos, pese a estar interpretados por actores carismáticos, ya sean los populares –Charlize Theron, James McAvoy, John Goodman, Toby Jones–, la en alza Sofia Boutella, o los más exóticos pero eficaces Bill Skarsgård y Eddie Marsan. Y no hay emoción alguna en el amor lésbico de diseño de Lorraine por una francesita, ni en las tribulaciones del espía Spyglass que quiere pasar al Oeste con su familia. Además, falta verdadera gracia y sobre chulería a la pose cínica de algunos personajes.

5/10
Zoo

2017 | Zoo

Dad's Army: El pelotón rechazado

2016 | Dad's Army

Es 1944 y la Segunda Guerra Mundial está alcanzando su punto más álgido. Las Aliados están listos para invadir Francia y derrotar por fin al ejército alemán. Pero en Walmington-on-Sea la moral de las milicias populares está baja. Entonces su nueva misión, patrullar la base del ejército en Denver, supone una gran oportunidad para reavivar sus ánimos y reputación, es decir, hasta que llega la sofisticada periodista Rose Winters para escribir sobre sus hazañas, logrando que el pulso de los hombres se acelere y las mujeres del lugar se pongan en alerta roja. Justo entonces el MI5 descubre una señal de radio enviada directamente a Berlín desde Walmington-on-Sea. ¡Hay un espía suelto! El resultado de la guerra está repentinamente en juego, y recae sobre nuestros dudosos héroes.

Wayward Pines (2ª temporada)

2016 | Wayward Pines | Serie TV

Segunda temporada de la serie basada en las novelas de Blake Crouch, se enfrenta al handicap de que ha desaparecido gran parte de su capacidad de sorprender. El espectador sabe que estamos en el futuro, que el pueblo de Wayward Pines es el último reducto de la humanidad, y que fuera de la valla que lo rodea habitan una especie de zombis, conocidos como abis, o aberraciones evolutivas. En esta tesitura es despertado uno de los muchos seres humanos que se encuentran criogenizados desde hace mucho, mucho tiempo, el doctor Theo Yedlin, pues se necesita su pericia como cirujano. Allí se encuentra con su esposa, cuya relación atravesaba una crisis, y le costará bastante aceptar la realidad del inverosímil mundo que se presenta ante sus ojos. De algún modo Jason Patric viene a sustituir a Matt Dillon, con pocas más variaciones que la de su oficio, un médico sustituye a un policía. Seguimos viendo a parte de la población atemorizada, el adoctrinamiento de los jóvenes, unos rebeldes que se oponen al sistema, y los que están al mando, que tratan de mantenerse fieles al legado del doctor Jenkins, el hombre que se anticipó a la catástrofe planetaria e ideó Wayward Pines. Más o menos entretenida, a pesar de tratar de incorporar nuevos enigmas y conflictos, no tiene la capacidad de mantener el factor sorpresa que sí retuvo otra serie de tintes apocalípticos, The Leftovers.

5/10
Kaleidoscope

2016 | Kaleidoscope

Operación Anthropoid

2016 | Anthropoid

Recreación del histórico atentado cometido en 1942 contra el jerarca nazi Reinhard Heydrich, hombre cruel y sanguinario, conocido bajo el sobrenombre de “El carnicero de Praga” y que fue una de las mentes que planearon la llamada solución final de los judíos durante la II Guerra Mundial. Los sargentos Jan Kubis y Josef Gabcík caen en paracaídas sobre Praga procedentes de Inglaterra, desde donde el gobierno checo en el exilio les ha enviado para llevar a cabo la peligrosa misión. Allí contactarán con la resistencia. La llamada Operación Antropoide es uno de los actos más famosos llevados a cabo por la resistencia contra los nazis a lo largo de la guerra. El cine ha recogido los hechos, directa o colateralmente, en varias películas, como Atentát (1965), Siete hombres al amanecer (1975), Lidice (2011) o HHhH (2017), pues la hazaña de los dos artífices, el checo Kubis y el eslovaco Gabcík, fue un acto de valor y riesgo, pero sobre el que también pesó una seria duda acerca de su conveniencia. El motivo era que Heydrich era el tercero en el escalafón de la jerarquía nazi, sólo por detrás de Hitler y Himmler, de modo que atentar contra él podía provocar espantosas represalias contra la población civil, como lamentablemente así sucedió: todo un pueblo, Lidice, fue exterminado y borrado del mapa. El director Sean Ellis, responsable de The Broken o Metro Manila, se toma muy en serio su propio guión para contar estos sucesos en esta más que digna película. Seguimos así el día a día de los dos protagonistas en la capital checa, jornadas rutinarias en la clandestinidad, mientras planean el ataque con métodos y decisiones sobre las cuales se deja vislumbrar cierta imprevisión y torpeza. Pero más que al asunto táctico, el guión presta especial atención a las dudas, miedos y limitaciones humanas de sus inexpertos protagonistas, a sus diferentes caracteres (cómo se enfrentan al futuro con respecto a sus relaciones amorosas, por ejemplo). Se ofrece en Operación Athropoid una eficaz ambientación de los hechos, pero esto no quita que quizá se echa en falta una mayor presencia de la ciudad de Praga, a la que se le saca muy poco partido, de manera que escasean los planos generales de la vida cotidiana y sobran reuniones en espacios cerrados, poco iluminados. Ese “look”, que empapa el film de grisura, junto con un aire fatalista y desesperanzado en las decisiones de los combatientes, acaba por no hacerle un buen favor al conjunto, que demandaría posiblemente un tono más épico, y eso aunque con tal decisión se pretenda ser más fiel a los hechos históricos, lo cual es sin duda elogiable. En este sentido destaca la larga secuencia final del ataque en la Iglesia de San Cirilo y San Metodio, unos eternos minutos de asedio muy realistas, alejados por completo de efectismos heroicos. Las interpretaciones son meritorias, especialmente la de Cillian Murphy (Batman Begins) en el papel de Gabcík, aunque también Jamie Dornan (Cincuenta sombras de Grey) demuestra que sabe hacer algo más que engatusar a las mujeres.

6/10
Morgan

2016 | Morgan

Lee Weathers, ejecutiva de riesgos de una corporación especializada en arreglar cualquier tipo de problemas, acude a un laboratorio donde deberá evaluar a Morgan, una joven creada artificialmente. Ésta ha tenido un arranque de furia, atacando a una de las científicas que la supervisan. Ridley Scott ejerce como productor del debut en el largometraje de Jake Scott, que también sigue sus pasos como realizador, al igual que su medio hermana Jordan (Cracks). Construye un notable relato de ciencia ficción en torno a la ética de la biotecnología, tema central de la gran obra maestra de su padre, Blade Runner, con la que comparte algunos elementos. Y aunque como cabe suponer no llega a la altura, el chico apunta maneras. Con una ambientación fría, el film tiene un montaje dinámico, por lo que aprovecha muy bien un guión correcto de Seth W. Owen, que estuvo en la Black List, que recopila los mejores libretos no producidos. Además, cuenta con un reparto coral de lujo, en el que destacan Kate Mara y la inquietante Anya Taylor-Joy (La bruja), que llevan el  mayor peso de la película.

6/10
Wayward Pines

2015 | Wayward Pines | Serie TV

Primera incursión de M. Night Shyamalan en el mundo televisivo, con una miniserie intrigante que transcurre en un pueblo de Idaho, Wayward Pines, cuyo aspecto hace pensar en Twin Peaks de David Lynch, con la que comparte cierta sensación buscada de desconcierto en el espectador, aunque el tono es claramente diferente. La trama arranca con la llegada del agente del servicio secreto Ethan Burke a Wayward Pines con magulladuras, como si hubiera sufrido un accidente, y de hecho es ingresado en un hospital; el motivo del viaje era tratar de averiguar el paradero de dos agentes, desaparecidos desde hace algún tiempo. Por otro lado, el servicio secreto y su familia tienen noticias de que el vehículo de Ethan ha ardido en un accidente, y su compañero ha muerto carbonizado, pero de él no saben nada. La impresión es que Ethan malherido se encuentra atrapado en un mundo paralelo, pues no puede contactar con el exterior, y las personas que le atienden –el psiquiatra y la enfermera del hospital, un sheriff local, etcétera– hablan con él con una extraña amabilidad, como si tuvieran algo que ocultar. Adaptación de las novelas de Blake Crouch, con un aire intrigante que hace pensar en historias tipo Cuentos asombrosos o En los límites de la realidad. Terreno por tanto muy adecuado para Shyamalan, que dirige el piloto de la serie y figura como productor ejecutivo, aunque no ha intervenido en los guiones. El principal atractivo es la atmósfera envolvente que hace que el espectador dude de en que terreno se mueve. Con un reparto muy atractivo de grandísimos secundarios (a Matt Dillon le acompañan Terrence Howard, Juliette Lewis, Toby Jones y Melissa Leo, entre otros), la producción está cuidada, y sin alcanzar cotas de máxima excelencia, es más que digna.

6/10
El hombre que conocía el infinito

2015 | The Man Who Knew Infinity

La apasionante historia de un genio de las matemáticas, el indio Srinivasa Ramanujan, que sin recursos ni una educación formal, se formó de modo autodidacta en Madrás, en la segunda década del siglo XX, hasta plantear complicados teoremas y ecuaciones. Su talento natural no dejó de llamar la atención del profesor G.H. Hardy, cuando el otro le escribió enviándole parte de sus primeras investigaciones, de modo que se lo trajo al Trinity College en la elitista Universidad de Cambridge, en vísperas de la Primera Guerra Mundial. Aunque contaba con la comprensión de otro colega, Littlewood, las autoridades académicas recibieron al recién llegado con un escepticismo y unos prejuicios no exentos de connotaciones raciales. El desconocido Matt Brown escribe y dirige un film que atrapa, a partir de la biografía de Robert Kanigel. Aunque su puesta en escena no sea deslumbrante, tiene entre manos un material magnífico, al que dan alma dos actores magníficos, Dev Patel (que se dio a conocer con Slumdog Millionaire) y, sobre todo, Jeremy Irons, un actor que nunca defrauda, aunque a veces se involucre en películas que no están a la altura de su talento (por fortuna, no es el caso de la que nos ocupa). La película obra el milagro de que el interés no decaiga, con un tema de entrada tan abstracto como son las matemáticas. Lo consigue no enredándose tratando de razonar mil complejos teoremas, pero al tiempo se arriesga ofreciendo discusiones que pueden herir el ego de los implicados, y alguna sencilla explicación muy pedagógica, como la relativa a las particiones. De modo que entendemos la belleza y la pasión por los números que subyugan al piadoso Ramanujan, que encuentra en ellos a Dios, y que también encandilan al en principio ateo Hardy, que no puede dejar de reconocer algo extraordinario en esa armonía objeto de su estudio, de la que su pupilo es un estudioso asombroso. Los que se dediquen a la investigación no dejarán de vibrar con un film que recuerda que en la ciencia no basta la intuición, por muy genial que ésta sea, sino que hay cultivar también una metodología que justifique los hallazgos, que no basta simplemente enunciar. La cuestión profesional convive con la relación humana, aspecto bien trabajado. Lo que podría ser una relación de conveniencia profesor-discípulo va a crecer, gracias también a la calidad humana de Ramanujan, que lo pasa mal lejos de India, sin su esposa, que ha dejado de momento atrás, y con un mentor que se muestra demasiado frío y rigoroso. En tal sentido Littlewood, amigo de Hardy, bien interpretado por Toby Jones, hace de eficaz contrapunto que puede humanizar el trato. Todos los personajes secundarios ofrecen interés, incluido el famoso Bertrand Russell, al que da vida Jeremy Northam. Además se encajan bien en la narración las penalidades de la guerra, la delicada salud del protagonista, y lo que ocurre en la India mientras él está fuera.

7/10
El cuento de los cuentos

2015 | Il racconto dei racconti

Los reyes de Longtrellis desean tener descendencia, por lo que siguen los consejos de una especie de mago que recomienda la captura de una bestia marina, y que la reina se coma su corazón, cocinado por una virgen. El rey de Strongcliff, mujeriego sin escrúpulos, conoce el amor cuando queda deslumbrado por el canto de quien él cree que es una bella dama. Y el monarca de Highhills organiza una competición para conceder la mano de su hija a quien adivine de qué animal es una extraña piel, que en realidad pertenece a su querida mascota, recién fallecida, una extraña pulga gigante. Matteo Garrone, director de las crudas Gomorra y Reality, se evade de la 'reality' con este film, en que da un giro de 180 grados con respecto a su trayectoria anterior, también porque rueda por primera vez en inglés. Adapta libremente tres relatos cortos del siglo XVII del napolitano Giambattista Basile, entrecruzando las historias, sin conexión aparente entre ellas, salvo porque parece que ocurren en reinos vecinos. El realizador, que hasta ahora trabajaba con actores no profesionales, recurre por primera vez a figuras conocidas, como Salma Hayek, Vincent Cassel, Toby Jones y John C. Reilly, que sacan mucho partido a sus personajes. Partiendo de elementos de los cuentos clásicos, el realizador desarrolla historias un tanto sórdidas y sombrías, quizás con algunos puntos excesivamente grotescos. Que nadie piense que estamos ante un film para el público infantil, ni mucho menos, pues aquí nadie come perdices. Aparecen ogros y princesas, pero no existe una línea clara que separe a los héroes de los villanos, como en la vida misma. Todo resulta increíblemente real, pues Matteo Garrone dirige con su habitual estilo cercano al neorrealismo. Aún así se trata de un film de enorme potencia visual, por su cuidado diseño de producción, lleno de secuencias de altura, y que desarrolla cuestiones que ya estaban en el texto original, y que nunca se quedarán obsoletas, como sus críticas a la obsesión por la belleza eterna y el sexo.

6/10
Capitán América: El soldado de invierno

2014 | Captain America: The Winter Soldier

Tras haber permanecido hibernado varias décadas, Steve Rogers, más conocido como el Capitán América, no lo tiene fácil para adaptarse al siglo XXI. Además de echar de menos a sus coetáneos, y verse obligado a aprender tantas cosas nuevas, su código de honor como soldado choca con el pragmatismo actual y las nuevas tecnologías: le preocupa cómo se introducen en la vida de las personas, con la excusa de combatir a un peligroso y anónimo enemigo, y ahí tiene mucha importancia la agencia S.H.I.E.L.D. con la que colabora. Un nuevo y sofisticado sistema apadrinado por el secretario de defensa, Alexander Pierce, podría tener algunos agujeros según Nick Fury, quien va a sufrir un terrible atentado. Para aclarar las cosas el Capitán América sólo podrá confiar en la Viuda Negra y en un veterano de la guerra de Irak, Sam Wilson. Pero enfrente tienen poderosos enemigos, entre ellos el letal soldado de invierno. Agradabilísima sorpresa con esta nueva película del universo Marvel que tiene al Capitán América como protagonista, tras Capitán América: El primer Vengador. El hecho de que tras la cámara estuvieran los hermanos Anthony y Joe Russo no era a priori la mejor garantía de un buen resultado, pues en su haber no tienen gran cosa, los largometrajes Bienvenidos a Collinwood y Tú, yo y ahora... Dupree, más mucha televisión, sobre todo Community, donde sin duda han ganado en experiencia. El caso es que aquí siguen la estela de acción trepidante y sentido del humor de Marvel Los Vengadores, a lo que suman una trama intrigante bastante sólida, con mucha, muchas sorpresas. El libreto es de Christopher Markus y Stephen McFeely–ya con una sólida experiencia guionística en películas Marvel, más su contribución a toda la saga de Las crónicas de Narnia–, que saben dar con el equilibrio perfecto para no apabullar por un lado o por otro. El film basado en los populares cómics se beneficia argumentalmente de los miedos de hoy en día al terrorismo, que pueden convertirse en coartada perfecta para el recorte de libertades y los abusos de poder, para entregar una narración que atrapa. A la vez hay un cuidado dibujo de los personajes, sobre todo de Steve Rogers, interpretado por Chris Evans, que se enfrenta al conflicto de encontrar su sitio en una época que no es la suya, y en que los conocidos del pasado asoman con nuevo e inesperado rostro. Tiene, además, buena química con la Viuda Negra Scarlett Johansson, o con ese jefe que compartimenta la información, Samuel L. Jackson. La incorporación a la función de un veterano de la talla de Robert Redford es todo un acierto, aparte de que da la impresión de que el actor se lo ha pasado de lo lindo haciendo la película. Los efectos visuales son de primera división, esa inmensa nave industrial que alberga un supersecreto proyecto de defensa resulta apabullante, de nuevo da la sensación de que con las nuevas tecnologías cualquier cosa en la actualidad es susceptible de ser representada con éxito en la pantalla. Las escenas de acción, ya sea entre las cuatro paredes de un ascensor, a bordo de un inmenso barco, o en medio de una autopista, son un alarde del dicho circense 'más difícil todavía' y se encuentran bien integradas en la narración.

7/10
El tour de los Muppets

2014 | Muppets Most Wanted

Alentados por Dominic Badguy (Ricky Gervais), los Muppets emprenden una gira por varios países europeos, en donde darán a conocer su divertido show. Sin embargo, lo que Dominic desea es en realidad servirse de esa treta para realizar una serie de robos a gran escala en esas ciudades. Para ello idea un maquiavélico plan: sustituir a la rana Gustavo por el malvado Constantine, de casi idéntica apariencia, que acaba de escaparse de una cárcel siberiana. Los Muppets son una pandilla de marionetas animadas que han tenido un enorme éxito especialmente en la televisión, desde que fueran creados por Jim Henson allá por los finales de los años 60 del pasado siglo. Entre ellos los más conocidos son la rana Gustavo, la cerdita Peggy y el oso Fozzie, los cuales junto a otros muchos forman una especie de compañía dedicada al mundo del espectáculo, una especie de gran familia un tanto variada donde entre tiras y aflojas, amores y discusiones, finalmente acaba reinando la armonía y el amor. A lo largo de su trayectoria han participado en muchas producciones, a menudo interpretadas junto a actores de carne y hueso, casi siempre de género muy cómico, aunque a veces hayan tenido su punto de drama, como en Los teleñecos en Cuentos de Navidad. El Tour de los Muppets –que igual podría haberse titulado en “La gira de los teleñecos”, pues de ese modo fueron siempre conocidos en España estos personajes– es la secuela cinematográfica de Los Muppets, la más reciente versión para el cine de las aventuras de estos muñecos. Vuelve a estar detrás de las cámaras James Bobin y mantiene el nivel, si no supera a su predecesora. El propio Bobin ha ejercido como coguionista con Nicholas Stoller y ambos han pergeñado una trama de aventuras y acción criminal bastante animada, llena de momentos divertidos, con numerosas localizaciones reales en ciudades como Berlín, Madrid, Dublín o Londres y un toque un poco “vintage” que recuerda a la época de la guerra fría, con esas tronchantes escenas en el Gulag siberiano. Se usan asimismo los tópicos referentes a los distintos países, algunos un poco pasados de rosca (esos guardias civiles custodiando el Museo del Prado), aunque sirven para situar las diferentes idiosincrasias culturales sobre todo para los niños. La película es también un homenaje claro al mundo del Entertainment, de la época clásica de los musicales de Broadway o Hollywood, y en este sentido los números musicales están muy presentes y quizá sean lo mejor, empezando por ese prólogo de un clasicismo que se remonta hasta la época de Busby Berkeley hasta llegar a números más modestos pero muy efectivos como “I’m Number One” (interpretado por Ricky Gervais) o “The Big House”, con una graciosa Tina Fey (Noche loca). Por lo demás sorprende la enorme variedad de estrellas reales que aparecen en esta cinta, algunos con cameos que duran un suspiro (James McAvoy, Salma Hayek, Frank Langella, Hugh Bonneville, Zach Galifianakis, Christoph Waltz, Stanley Tucci, Chloe Moretz, Tom Hiddleston, Tony Bennett y hasta Lady Gaga, por citar uno pocos) y otros con más minutos y bastante desparpajo, como es el caso de los ya mencionados coprotagonistas Ricky Gervais y Tina Fey, pero también de Ty Burrell (Modern Family), Danny Trejo (Machete), Ray Liotta (Narc) o incluso Céline Dion, quien se marca una canción a dúo con la mismísima cerdita Peggy.

5/10
Los juegos del hambre: Sinsajo (parte 1)

2014 | The Hunger Games: Mockingjay - Part 1

Katniss Everdeen es acogida en el distrito 13, y aleccionada por Plutarch, la presidenta Alma Coin alberga grandes esperanzas de que la joven pueda galvanizar el imparable movimiento de rebelión contra el tirano presidente Snow. Las dudas surgen en cómo puede afectarle que Peeta haya quedado atrás, prisionero de Snow. Pues éste lo exhibe en las pantallas de televisión en entrevistas conducidas por Filckerman, con mensajes equívocos y manipuladores que podrían minar la moral de Katniss. La novela con que culmina la trilogía distópica de novelas juveniles de Suzanne Collins ha sido dividida en dos partes, y aquí llega la primera entrega de "Sinsajo", de la que lo menos que puede decirse es que no defrauda. Francis Lawrence sigue describiendo un mundo oscuro, donde se muestran las masacres ejecutadas por un Snow al que no detiene ningún escrúpulo a la hora de trazarse sus objetivos. Las claves que sostienen la trama siguen siendo las de los otros filmes: una innegable madurez en la heroína Katniss, que maneja sus condiciones de liderazgo con humildad, sin que se le suban a la cabeza, y confiando más en la atención sincera a los otros, que en las armas de propaganda, los videoclips patrióticos que desea rodar Plutarch, y que sólo funcionarán sin responden de verdad a las convicciones íntimas de la protagonista. Una vez más la idea de que importan más las personas concretas que las metas abstractas funciona, porque el bien de la colectividad pasa por el bien personal de cada uno de los que sufren la tiranía de Snow; esto permite a la protagonista sacrificarse y tomar las decisiones adecuadas. Las escenas de acción funcionan muy bien, y algunos pasajes que podían haber sido convencionales, como un intento de rescate, funcionan bien por que se combinan paralelamente con otra guerra, la mediática, de innegable interés. Los actores están bien en sus personajes, casi todos arquetípicos, los veteranos Donald Sutherland, Julianne Moore y el fallecido Philip Seymour Hoffman los llenan casi con su sola y poderosa presencia. Destaca especialmente Jennifer Lawrence, que le imprime dramatismo y grandeza en sus momentos culminantes –los relativos a Peeta y Gale, o sus encuentros con las personas sufrientes–, se trata sin duda de una grandísima actriz.

6/10
Serena

2014 | Serena

En los años de la Depresión americana, George Pemberton explota las posibilidades madereras de las Smoky Mountains en Carolina del Norte, aunque sueña con establecerse en un paraje todavía más de ensueño en Brasil. En uno de sus viajes de negocios conoce a Serena, mujer indómita y única heredera de otro imperio maderero, tras morir trágicamente su familia en un incendio. Ambos se enamoran y se casan, y a su vuelta a las montañas, Serena provoca celos en un socio de George por su afán de mando, mientras ella intuye que el hijo ilegítimo de su marido, un bebé, y la madre, pueden poner en peligro el hogar con el que soñaba. Adaptación de una novela de Ron Rash, maneja la cámara con habilidad la danesa Susanne Bier, que entrega una película en la tradición del cine negro, Serena es la clásica mujer fatal, y George y los otros hombres –socios y subalternos, el sheriff–, atan de alguna manera su destino al suyo. Una idea como la de la pantera que George intenta cazar evoca el título de la clásica película "noir" de Jacques Tourneur La mujer pantera, y ciertos enredos hacen pensar en El cartero llama siempre dos veces, comparaciones que hacemos salvando todas las distancias que se quieran poner. A la buena narración se suman la incomparable belleza del paisaje, y los grandes trabajos de los actores, con mención especial para unos fabulosos Bradley Cooper y Jennifer Lawrence, que hacen creíbles a sus personajes, incluso en los pasajes más débiles. Y quizá éstos tienen que ver con el último acto del film, cómo se precipitan las cosas fatalmente, la idea de la "deuda de honor" de un personaje, que se pliega a los retorcidos planes de Serena no acaba de resulta creíble, de modo que lo que sigue es algo difícil de aceptar, el tono acaba acercándose peligrosamente al folletín.

6/10
Los juegos del hambre: En llamas

2013 | Catching Fire

Segunda entrega de la saga iniciada con la exitosa Los juegos del hambre. Aún queda la adaptación de la última de las novelas de Suzanne Collins, Sinsajo, que según está previsto se fragmentará en dos películas. Por primera vez ha habido dos ganadores de “Los juegos del hambre”, Katniss Everdeen y Peeta Mellark, que según la tradición, inician el Tour de la Victoria, por todos los distritos, donde se encontrarán con los familiares de los caídos durante el torneo. Pero la población percibe a Katniss como una rebelde que ha desafiado con éxito al oscuro poder del Capitolio, lo que podría avivar una insurrección. Tras un intento fallido de usar a la muchacha para manipular a la opinión pública, el nuevo y maquiavélico Vigilante Jefe, Plutarch Heavensbee, le dará la solución al presidente Snow, organizar una edición del 75 aniversario de la macabra gesta, que recupere a ganadores de los años anteriores, por lo que como sólo puede ganar uno, lo más probable es que Katniss muera. El director Gary Ross, que realizó un correcto trabajo en la primera parte, cede el testigo a Francis Lawrence (Soy leyenda), que le saca partido sobre todo a la numerosa acción presente en la trama derivando en un tramo final trepidante. Los juegos del hambre: En llamas ofrece la suficiente espectacularidad como para mantener al público ensimismado, pese a que repite forzadamente el mismo esquema, con la protagonista enfrentándose de nuevo a la misma competición, cuando se suponía que no lo tendría que hacer más. Aunque está claro que su público natural son adolescentes, no se realizan concesiones fáciles a este sector, como podrían haber sido, por ejemplo, la sobredosis de diálogos empalagosos, y personajes quitándose la camisa forzadamente de Crepúsculo. Los juegos del hambre: En llamas tiene un tono más adulto incluso que el de su predecesora. A todo esto se le suma que tiene cierto interés su análisis del funcionamiento de la propaganda mediática, en concreto del poder de la televisión para mantener distraída a la población de los verdaderos problemas. Además, Los juegos del hambre: En llamas reincide sobre el sacrificio, el trabajo en equipo, la familia y la necesidad de cuestionar de forma crítica las doctrinas oficiales del poder que promueve la caja tonta. Por su parte, Jennifer Lawrence vuelve a demostrar que su capacidad interpretativa supera con mucho la media, y está bien acompañada por los jóvenes Josh Hutcherson y –en menor medida– Liam Hemsworth. De nuevo choca, quizás, que se haya recurrido a actorazos como Donald Sutherland, Woody Harrelson, Elizabeth Banks, Toby Jones o Stanley Tucci para papeles que apenas tienen presencia. Así y todo, el insuperable Philip Seymour Hoffman no necesita más que un par de secuencias breves para componer a un villano retorcido y memorable.

6/10
Los juegos del hambre

2012 | The Hunger Games

Futuro distópico. América del Norte se ha convertido en Panem, y gobernada desde Capitol, está dividida en doce distritos. Para evitar el enfrentamiento interno, las disputas se resuelven anualmente en los llamados Juegos del Hambre, donde cada distrito elige por sorteo a un chico y a una chica entre 12 y 18 años en un ejercicio de supervivencia en plena naturaleza donde unos se matan a otros, pues sólo puede haber un ganador, que será el único que quede con vida. Se trata también de un modo de entretener a la plebe. Katniss Everdeen, de 16 años, se presenta voluntaria para representar al distrito 12 en sustitución de su hermana pequeña Primrose, que tiene la mala pata de ser escogida por sorteo. Inteligente, juiciosa, hábil en la caza con el arco y las flechas, ella va a participar en los Juegos a su personal manera. Los juegos del hambre es una adaptación de la primera de las novelas de una trilogía juvenil concebida hábilmente por Suzanne Collins, y que en su traslación cinematográfica tiene todas las papeletas para convertirse en un merecido éxito entre los adolescentes. Aunque en la idea de un enfrentamiento a muerte entre adolescente se cita como referencia Battle Royale, novela, película y manga, podrían mencionarse muchas influencias, desde los mitos griegos, los juegos olímpicos y los gladiadores del circo romano, a historias de supervivencia tipo Acorralado o de la frontera, y críticas a la televisión basura de las que fue premonitoria El show de Truman. Incluso podríamos hablar de Matrix en versión adolescente. Sea como fuere, la película que dirige Gary Ross no se limita a un tonto mimetismo, sino que tiene muchas virtudes. Una, no pequeña, es la de ser tremendamente entretenida. Y otra, muy destacable, es la de invitar a los adolescentes, espectadores potenciales del film, a no caer en el adocenamiento de una sociedad aborregada que les impone ciertas reglas del juego. La protagonista, encarnada por esa magnífica actriz que es la joven Jennifer Lawrence, se esfuerza en ser dueña de su destino: se sacrifica por su hermana, desafía a los organizadores de los juegos con salidas inesperadas, y una vez es dejada a su suerte con otros 23 contendientes, “juega” con las reglas que le dicta su conciencia y no con las que le imponen desde fuera, violando su dignidad de persona. Lo que no significa que sea una insensible Rambo femenina, ella es frágil, tiene sentimientos, esta nerviosa cuando su vida se convierte en espectáculo televisivo, y le puede, y mucho, cierta inclinación maternal. Agilidad narrativa, pasajes emocionantes, buenas escenas de acción, dudas sembradas sobre ciertas inclinaciones amorosas, magnífica dirección artística... Y ello evitando la violencia desagradable, aunque sin obviarla. La maquinaria de Los juegos del hambre está montada con cariño y perfectamente engrasada –en el cuidado guión ha participado la propia novelista con Ross y Billy Ray–, y cuenta con personajes interesantes, como el mentor de Katniss, al que da vida Woody Harrelson; aunque no faltan secundarios algo esquemáticos, sin duda por falta de tiempo para perfilarlos mejor, a los que dan vida no obstante buenos actores como Donald Sutherland, Toby Jones, Stanley Tucci, Elizabeth Banks o Wes Bentley; en este sentido se repite los problemas de que adolecía la saga Harry Potter o incluso El Señor de los Anillos, echamos en falta más profundidad en esos roles.

6/10
Blancanieves y la leyenda del cazador

2012 | Snow White and the Huntsman

"Blancanieves", cuya versión más conocida es la de los hermanos Grimm, es uno de los cuentos de hadas más populares. Abundan las versiones televisivas y cinematográficas, que han abordado la inmortal historia con diversos enfoques, que van desde la fidelidad al original de Blancanieves y los siete enanitos, la adaptación animada de Walt Disney, sin duda la más conocida, hasta las versiones en clave de terror (Blancanieves: un cuento de terror, con Sigourney Weaver como madrastra), y el musical cómico (Blancanieves y los tres vagabundos, de Walter Lang). Esta nueva versión, Blancanieves y la leyenda del cazador, sigue libremente la trama original, en clave de fantasía medieval, cercana por momentos a la trilogía de El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien, llevada al cine por Peter Jackson. Ravenna, una malvada bruja, contrae matrimonio con el monarca viudo de un próspero reino, y tras asesinarle, usurpa el trono, y encierra a la heredera, Blancanieves, en una inhóspita torre. Cuando ésta logra escapar inesperadamente tras años de cautiverio recala en un bosque encantado del que casi nadie consigue volver. Para atraparla, Ravenna recurre a los servicios de Eric el cazador, un hombre desconsolado por la muerte de su esposa, que conoce el lugar. Pero cuando llega el momento de entregar a la joven, Eric se da cuenta de que está del lado equivocado. Prometedor debut en el cine de Rupert Sanders, de dilatada trayectoria como realizador de anuncios de videojuegos, licores, etc., muy alabados por los expertos del sector. Sanders deja claro con Blancanieves y la leyenda del cazador que tiene por delante mucha carrera componiendo imágenes de enorme potencia visual. Su film supera ampliamente a Blancanieves (Mirror, Mirror), la particular versión del indio Tarsem Singh, que se estrenó poco antes. Para empezar, las interpretaciones son más realistas. Cabe destacar el trabajo de la todoterreno Charlize Theron, como una madrastra más tridimensional y amenazadora que la encarnada por Julia Roberts en aquélla. Su maldad está más justificada, pese a que se supone que la otra narraba la historia desde su punto de vista. También la protagonista de Crepúsculo, Kristen Stewart, se revela en el papel de Blancanieves como una joven actriz de mayor proyección que Lily Collins. Asímismo, sorprende gratamente Chris Hemsworth, en un papel de héroe –el cazador– con más matices dramáticos que el Thor que le ha hecho famoso. El realizador aprovecha también que cuenta con un nutrido elenco de secundarios del que forman parte Toby Jones, Ian McShane, Ray Winstone, Nick Frost y Bob Hoskins. De ritmo dinámico y ambientación muy oscura, Sanders logra que funcionen las secuencias épicas, los momentos en los que predominan elementos de mitología en la línea de Legend y Cristal oscuro, y pasajes de intensidad dramática. Los personajes de Blancanieves y la leyenda del cazador están llenos de carisma, y a pesar de que el conjunto se inscribe en el género fantástico tiene un tono creíble y realista. Sorprende al espectador a pesar de seguir en líneas generales a los hermanos Grimm, de los que rescata por ejemplo el comienzo, con las gotas de sangre de la madre de la protagonista cayendo sobre la nieve.

6/10
The Girl

2012 | The Girl

Julian Jarrold (Retorno a Brideshead) dirige este biopic parcial de Alfred Hitchcock, rodada prácticamente al mismo tiempo que Hitchcock, de Sacha Gervasi. Reconstruye el rodaje de Los pájaros, en 1962, cuando el Maestro del Suspense escogió a la entonces desconocida Tippi Hedren para protagonizar el film. Tras la alegría inicial, Hedren se dará cuenta de que el realizador la maltrata, y llega a acosarla sexualmente. El film tiene un tono de cine de terror, lo que resulta contraproducente para su credibilidad, pues ofrece una visión del rodaje de Los pájaros más terrorífica que el film en sí. Cuenta con actores de primera como Toby Jones (Hitchcock), Imelda Staunton (su esposa, Alma Reville) y Sienna Miller (Hedren), pero a pesar de sus esfuerzos, poco pueden hacer para salvar sus planos personajes y unos diálogos pobres. Obtuvo tres nominaciones a los Globos de Oro, en las categorías de miniserie, actor de miniserie (Toby Jones) y actriz de miniserie (Sienna Miller).

4/10
Berberian Sound Studio

2012 | Berberian Sound Studio

En la década de los setenta, el Berberian Sound Studio fue el estudio de postproducción de sonido más barato y sórdido de toda Italia, por el que solamente las películas más perturbadoras han procesado y editado sus mezclas de sonido en este lugar. Gilderoy, un tímido ingeniero de sonido residente en el Reino Unido, viaja a Italia para encargarse de mezclar el último giallo de Santini, el gran maestro del género; Gilderooy pronto se verá atrapado en un mundo prohibido poblado por actores maniáticos donde los caprichos artísticos y la burocracia más absurda marcan el día a día.

Titanic

2012 | Titanic

Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio

2011 | The Adventures of Tintin: The Secret of the Unicorn

Paseando por el mercado viejo en compañía de su fiel perro Milú, el joven periodista Tintín descubre y adquiere una magnífica maqueta de un viejo barco, el Unicornio. Casi a renglón seguido dos personajes le ofrecen importantes cantidades de dinero por el preciado objeto, pero él declina ambas ofertas. De modo que más tarde, en su casa, le roban la maqueta. Y es que oculto en el mástil hay un viejo pergamino con la clave para dar con el magnífico tesoro que transportaba en su nave, tiempo atrás, el caballero de Hadoque. Para resolver el misterio de su paradero será clave la contribución del capitán Haddock, único descendiente del caballero, e incorregible borrachín. Traslación a la pantalla de las aventuras de Tintín, el genial personaje de cómic creado por el artista belga Hergé, seguramente la obra maestra indiscutible del llamado Noveno Arte. No faltan a la cita personajes como Hernández y Fernández, el mayordomo Néstor o el capitán Allan. La base argumental la proporciona el álbum “El secreto del Unicornio”, aunque el guión pergeñado por el trío compuesto por Steven Moffat, Edgar Wright y Joe Cornish toma algún elemento prestado de otras historietas –hay menciones apresuradas de un buen número de ellas–, e inventa o recrea muy libremente alguna situación, sobre todo en relación a la presencia de la Castafiore, la soprano conocida como “El ruiseñor de Milán”. Steven Spielberg y su equipo –donde se encuentra también Peter Jackson, el neozelandés que se atrevió a adaptar al “intocable” J.R.R. Tolkien con su trilogía de El Señor de los Anillos– tienen el buen tino de no pretender igualar al cómic, tarea de todo punto imposible. De hecho, la escena inicial de Hergé pintando un retrato de Tintín, constituye no sólo un homenaje a su figura, sino que es también una declaración de principios: lo que pinta Hergé sería su personalísima creación, y Spielberg se basa en las ideas que dan pie a la obra del belga para ofrecer su propia versión de lo que no deja de ser una trepidante aventura. Parece ser que cuando Spielberg estrenó En busca del arca perdida algunos críticos europeos compararon el film con Tintín, y de aquí nació el primer encuentro del cineasta con el personaje de las viñetas, y su deseo de llevarlo a la pantalla. Ciertamente esta película, que llega veintimuchos años después de tal encuentro, versiona el espíritu aventurero de Tintín con ritmo trepidante a lo Indiana Jones. No es el Tintín de Hergé, lo repetimos de intento, y hasta alguna licencia puede llevar a que algún purista se tire de los pelos, pero el film en líneas generales sí es una digna mirada a sus aventuras, servido con el alarde tecnológico que permite el avance de las técnicas de captura de movimiento de actores y su recreación animada mediante ordenador, aquí Spielberg sigue la estela del otrora tutelado suyo Robert Zemeckis con filmes como Cuento de Navidad y Polar Express. Spielberg se estrena en esta especie de híbrido entre el cine de actores y el de animación, y se permite espectaculares escenas como la de un larguísimo plano secuencia de persecución, que habría sido imposible rodado de modo convencional. También son brillantes y originales algunas transiciones entre escenas. No obstante cansa con alguna escena de acción –los juegos de perro y gato, las peleas en el barco a lo Piratas del Caribe–, y no acaba de provocar emociones genuinas, los personajes se antojan demasiado distantes.

6/10
Capitán América: El primer Vengador

2011 | Captain America: The First Avenger

Creado en 1941 por Joe Simon y Jack Kirby, no es la primera vez que el Capitán América –uno de los personajes emblemáticos de la editorial Marvel– visita las pantallas, pues tuvo su propio serial a manos de la productora Republic, en los años 40. En 1990, mucho antes de la actual moda del cine de superhéroes, fue objeto de una infame adaptación, con Matt Sallinger interpretando al protagonista, que tras su fracaso en EE.UU. en algunos países como España se editó directamente en vídeo. Steve Rogers es un joven escuchimizado, que logra entrar en el ejército, a pesar de su deficiente forma física. Durante los entrenamientos suple sus carencias atléticas a base de buena voluntad, determinación y arrojo. Un profesor responsable de un programa científico que tiene como objetivo crear un supersoldado mediante avances químicos, está convencido de que Rogers es ideal para someterse a la primera prueba, pues cree que lo importante es que el candidato sea alguien de nobles ideales, capaz de sacrificarse por los demás. El experimento sale bien, pero Rogers tendrá que enfrentarse a Cráneo Rojo, un agente nazi con planes siniestros. Veinte años después de Rocketeer, basada en un cómic sobre otro superhéroe que combatía a los nazis, Joe Johnston se encarga de la adaptación al cine de las aventuras de uno de los más famosos personajes de las viñetas estadounidenses. Este nuevo film tiene puntos en común, pues también se desarrolla en tiempos de los nazis y el protagonista se convierte en superhéroe con ayuda de la ciencia. Como en aquélla, Johnston aprovecha el encanto de mezclar la estética "retro" de la época con elementos de fantasía y cachivaches de ciencia ficción irreales. Como es habitual, el director de Jumanji y Parque Jurásico III toma como modelo el cine de Steven Spielberg, y sus peleas con nazis se inspiran en En busca del arca perdida, al tiempo que la banda sonora es de Alan Silvestri, notable discípulo de John Williams, el compositor habitual del Rey Midas. Se quita Johnston la espina de El hombre lobo, su anterior trabajo, uno de los más decepcionantes de su carrera. A pesar de su asumida ligereza, y de que resulta imposible destacar frente a tanta competencia superheroica, se trata de un film correcto, con la suficiente espectacularidad, en cuyo reparto destaca un camelónico Hugo Weaving, como el malvado Cráneo Rojo. Introduce algún acertado golpe de humor y como era de esperar, el final entronca con la próxima película de "Los Vengadores", supergrupo del que forma parte el personaje.

6/10
El topo

2011 | Tinker, Tailor, Soldier, Spy

Años 70. Los servicios de espionaje británicos están en entredicho tras el fiasco de una operación encubierta en Budapest, Hungría. Son los años de la guerra fría, y todo apunta a que la Unión Soviética tiene infiltrado un topo en la cúpula del MI6. Para descubrir su identidad, el gobierno acude a uno de sus mejores agentes, George Smiley, que fue obligado a jubilarse unos meses atrás. Se diría que Smiley y otros veteranos espías han sido retirados de la actividad gracias a las jugadas maestras de Karla, uno de los jefes de los espías soviéticos, que mueve con extrema habilidad la pieza de su topo en el gran tablero ajedrecístico del espionaje. Intensa y lograda adaptación de la que seguramente es la mejor novela de espías de John le Carré. No era una tarea sencilla armar en dos horas esta tupida tela de araña argumental, ya que existe una excelente miniserie televisiva de 1979 de más de cinco horas, Calderero, sastre, soldado, espía, basada en la misma obra, con un reparto fantástico encabezado por Alec Guinness. Aquí toma el relevo en el rol de inteligentísimo espía gris Gary Oldman, y le acompaña un elenco de actores maravilloso, estamos ante la clásica película que merecería un Oscar al mejor reparto si tal categoría existiera en los premios de la Academia. Tiene gran mérito el guión trabado por Bridget O'Connor y Peter Straughan, hay una sabia labor de condensación de la novela y disposición de los saltos temporales, agil e intrigante, que conserva la emoción del original junto a esa presentación del mundo de los espías como un mundo gris y burocrático, en que las hojas impiden ver el bosque, con el peligro de olvidar en qué y para qué está uno trabajando. Si en Déjame entrar el sueco Tomas Alfredson tenía el mérito de mostrar vampiros en un entorno realista, quizá aquí su gran aportación es presentar a los espías como almas en penas que arrastran sus existencias hacia no se sabe dónde. De algún modo estaríamos ante la otra cara de la misma moneda, hay algo etéreo e inconsistente en ese mundo de duplicidades y traiciones, donde conceptos como lealtad y patriotismo se desdibujan, y el amor de una esposa o unos hijos es sacrificado, ahí está la “fantasmal” Anne, la eternamente nombrada y apenas vislumbrada mujer de Smiley, que tanto le hace sufrir. Logra el director decir mucho sin palabras, lo que tiene gran mérito en una película donde los diálogos con nombres e información importantes no escasean. Las miradas entre los “camaradas de armas”, los silencios que siguen a frases significativas, el espejo que resulta ser un niño para uno de ellos, todo tiene importancia, y Alfredson sabe sacarle valioso partido para dotar a su película de la misma densidad que presentaba la novela de Le Carré, y mostrar con pudor, como pidiendo perdón, las heridas que los personajes presentan en sus almas.

8/10
El rito

2011 | The Rite

El sueco Mikael Håfström se labró un nombre entre los apasionados del terror, cuando dirigió en su propio país Drowning Ghost (El fantasma del lago). Luego pasó a Hollywood, donde rodó Sin control (2005) y 1408. Ahora, Håfström se supera a sí mismo con esta sorprendente cinta, basada libremente en hechos reales, y que parte del libro "The Making of a Modern Exorcist", de Matt Baglio, que trata con seriedad el tema de los exorcismos. Ejercen como productores dos especialistas en el tema, Tripp Vinson y Beau Flynn, que hicieron lo propio con El exorcismo de Emily Rose. El guión de Michael Petroni (Las crónicas de Narnia: La travesía del Viajero del Alba) tiene como figura central a Michael Kovak, joven seminarista que duda si continuar en el camino del sacerdocio por una profunda crisis de fe. Aunque llega a presentar su renuncia, el responsable del centro donde se forma ha sido testigo de su enorme valía para ofrecer ayuda espiritual a una víctima de un accidente, y se resiste a perderle. Le envía al Vaticano para estudiar el ritual de los exorcismos, y una vez en la Ciudad Eterna, Kovak acaba al servicio del padre Lucas, un veterano sacerdote que trata de ayudar a una adolescente embarazada poseída por un demonio... Håfström sortea a la perfección la principal dificultad de este proyecto: que el tema central está trillado, y dio objeto a la magistral El exorcista, con la que las comparaciones iban a ser inevitables. En lugar de tomar el camino fácil de la sobredosis de modernos efectos especiales, realizados por ordenador, el cineasta ha decidido jugar la carta de la verosimilitud, reduciendo la pirotecnia al mínimo. Esto desconcierta a los espectadores, y acaba teniendo efectos sobrecogedores, pues proporciona una enorme sensación de realismo, potenciada por detalles bien documentados del ritual católico (el film ha contado con el asesoramiento de Baglio, el autor del libro). Anthony Hopkins demuestra una vez más que es único para personajes carismáticos, y la joven Alice Braga se luce como joven periodista. Sorprende especialmente por ser un auténtico desconocido Colin O'Donoghue, realmente creíble como seminarista en crisis de fe, tema que se trata con una enorme sobriedad e inteligencia.

6/10
Luces rojas

2011 | Red Lights

La doctora y profesora universitaria Margaret Matheson ha dedicado toda su vida a desenmascarar fraudes ocultos en supuestos fenómenos paranormales. Con una mente completamente racional, no hay espacio en su vida para creer en algo que no pueda ser probado científicamente. En sus actividades cuenta con la inestimable ayuda del joven Tom Bucklery, obsesionado por la reaparición de Simon Silver, un tipo ciego protagonista de fenómenos parapsicológicos, que abandonó la escena pública muchos años atrás por un sonado incidente. Tom desea acometer el caso Silver, pero la doctora no está tan segura de que sea una buena idea. Nuevo proyecto internacional escrito y dirigido por el español Rodrigo Cortés, con envidiable reparto y cuidadísima producción. Confirma la calidad de la cinta que Buried (Enterrado) no fue un espejismo. Luces rojas se trata de un potente thriller con el viejo debate en primer plano entre ciencia y fe, lo medible y lo que está más allá de nuestra comprensión. Para Margaret, estupenda Sigourney Weaver, su personaje es el mejor definido, uno debe llevar encendido siempre el radar de las "luces rojas", las señales que están ahí afuera para cualquiera que desee verlas, y así suspender su perezosa credulidad. La película funciona estupendamente cuando esta gran actriz tiene presencia, en la pantalla o fuera de ella. En cambio la narración se desinfla un tanto cuando dejamos de verla. Cortés demuestra su talento en la concepción de secuencias, véase la escena de apertura, que sitúa muy bien acerca de a qué se dedican Margaret y Tom, algunos momentos de genuino suspense, o el documental con el test científico dirigido por el personaje de Toby Jones. Pero la deseada tensión, en algunos momentos muy lograda, no funciona siempre, hay pasajes confusos y el efecto sorpresa del desenlace no fluye con la deseable naturalidad. También hay momentos de un efectismo exagerado, que aturde, como algunos pasajes en el teatro, la violenta pelea en el cuarto de baño. Da la sensación además de que algún pasaje ha debido quedarse en la sala de montaje, de modo que personajes como el de Elizabeth Olsen, actriz en alza, quedan poco definidos.

6/10
Christopher and His Kind

2011 | Christopher and His Kind

Christopher Isherwood (Matt Smith) es un joven y famoso escritor inglés que recibe la invitación del poeta W.H. Auden (Pip Carter) para ir a Berlín, una de las ciudades con mayor libertinaje homosexual. Allí se instala durante un tiempo, se convierte en profesor y se enamora de Heinz, pero el cambio político le hará volver a su país.  Telefilm británico basado en la novela autobiográfica del propio Isherwood, en la que cuenta sus sórdidas vivencias e intimidades. Sin ahorrar imágenes subidas de tono, el director logra una buena ambientación, trasladando al espectador a aquellos turbios años.

5/10
Mi semana con Marilyn

2011 | My Week with Marilyn

El londinense Simon Curtis es un veterano de la televisión de su país. Ahora, debuta en la pantalla grande con esta adaptación de los libros "My Week with Marilyn" y "The Prince, the Showgirl and Me", de Colin Clark –director que se especializó en documentales televisivos sobre arte–, en los que documenta su pequeño romance con Marilyn Monroe durante el rodaje de El príncipe y la corista, dirigida por Laurence Olivier, que también era el protagonista masculino. Según sintetiza muy bien uno de los brillantes diálogos de esta cinta, el encuentro era muy importante tanto para Olivier, "un gran actor que anhelaba convertirse en estrella", como para Monroe, "una gran estrella, que deseaba mejorar como actriz". Reconstruye la época en la que a pesar del poco apoyo de su familia, Clark, joven veinteañero apasionado del cine, decide entrar a trabajar en la productora de sir Laurence Olivier, uno de sus ídolos, justo cuando llega armando mucho ruido la estadounidense Marilyn, acompañada del dramaturgo Arthur Miller, su marido entonces. Pero Olivier pronto empieza a estar muy preocupado, pues la diva ha traído a su profesora de interpretación que manda más que él, es una actriz del método –lo que a él le parece una modernez desconcertante–, se deprime si no se le hace la rosca, y se hace esperar horas en el set. El hecho de que después el trabajo de Marilyn brilla en la pantalla no le apacigua. El único que parece poder comunicarse con ella y captar su atención es curiosamente Clark, el muchacho recién llegado, que aunque ha iniciado un romance con futuro con una buena chica, se verá tentado por la actriz... El realizador de Mi semana con Marilyn aprovecha muy bien un guión de Adrian Hodges (Tom y Viv), de primera, sobre todo por sus frases llenas de sarcasmo británico, elegante pero corrosivo (no se sabe muy bien por qué, arremete con gracia contra el sindicalismo inglés en dos ocasiones). Describe a la perfección a los personajes –desde los protagonistas hasta los más episódicos son humanos y tridimensionales–, pero sobre todo ha sabido captar la esencia de Marilyn, una mujer que aparentemente lo tenía todo, inteligente y deslumbrante en sus películas, pero extremadamente vulnerable e insegura, destinada a su propia autodestrucción. El reparto sin duda se merece un diez. Sobresale Kenneth Branagh en el papel de su vida, ese Laurence Olivier que en el fondo es quien siempre quiso ser, como actor shakespeariano y realizador, que a pesar de su aureola queda desbordado por los acontecimientos. Ha sido nominado al Oscar al mejor secundario, al igual que compite como actriz principal Michelle Williams, quien realiza un notable esfuerzo, y aunque su trabajo no es memorable sale airosa de un reto complicado, ya que le toca definir a una mujer muy compleja. El protagonista es el británico Eddie Redmayne, que fue secundario en El buen pastor, y que mantiene el tipo como jovencísimo aprendiz de los entresijos del cine. En cuanto al resto del elenco, llama la atención Emma Watson, como chica trabajadora que se convierte en el amor ideal, pero también mundano, del personaje central; Judi Dench como la actriz Sybil Thorndike –que daba vida a la reina, madre del príncipe Olivier, en la película que están rodando– eleva al infinito sus ingeniosas frases; a pesar de su poco parecido físico, la poco prolífica Julia Ormond es una gran Vivien Leigh en horas bajas; Zoë Wanamaker es una convincente Paula Strasberg –esposa de Lee– y Toby Jones le da un toque estrafalario estupendo al entonces publicista de Marilyn, después productor, Arthur P. Jacobs. Finalmente, Mi semana con Marilyn se queda en un film anecdótico que sólo pretende documentar el encuentro de los personajes y poco más. Apunta temas profundos, como la iniciación amorosa, y sobre todo la soledad de los modernos famosos mediáticos, a los que nadie quiere por lo que son, sino por cómo les han vendido, lo que puede llevar a consecuencias trágicas. Pero al final no pretende tener mucho calado. En cualquier caso, la disfrutarán especialmente los mitómanos del Séptimo Arte.

7/10
Caballeros, princesas y otras bestias

2010 | Your Highness

Tadeo y Fabio son dos príncipes del medievo, hijos del gran rey, que se aprecian mutuamente, pero cuya personalidad no puede ser más diferente. El primero es grosero y pícaro, más bien cobardica, sólo piensa en sí mismo. Mientras que el otro, heredero al trono, es un guaperas valiente y triunfador, capaz de realizar hazañas casi sin pestañear. Recién llegado de brillar en una gesta en que ha vencido a un cíclope, Fabio presenta en sociedad a su prometida Belladona, rescatada de tan temible enemigo. Pero pronto es secuestrada por el malvado Leezar, que pretende engendrar de ella un dragón, la noche en que confluyan en el cielo dos lunas. Los dos hermanos acudirán al rescate, uno de mejor buen grado que el otro. Parodia de las películas de aventuras medievales, no tiene la gracia de los Monty Python de Los caballeros de la mesa cuadrada, ni siquiera la de la saga animada Shrek. Juega con las frases grandilocuentes que se asocian a las tramas de caballería -en alguna ocasión aislada graciosas-, entremezclándolas con una sarta de zafiedades que no cesa, y que agota a cualquiera, también porque son expresiones anacrónicas. Entre medias está la trama del rescate, con algunos elementos que recuerdan a La guerra de las galaxias -el sabio pervertido, una especie de Yoda, o el pájaro mecánico, una suerte de R2D2- y la aparición estelar de Natalie Portman, que hasta en un engendro como éste demuestra ser buena actriz, lo que no impide que nos preguntemos, ¿qué hace una chica tú en una peli como ésta?

3/10
Virginia

2010 | Virginia

Poirot (12ª temporada)

2010 | Agatha Christie: Poirot

Penúltima temporada de esta estupenda serie británica que tiene como protagonista a Hércules Poirot (magnífico David Suchet), el célebre personaje de Agatha Christie capaz de resolver todo tipo de intrincados casos criminales. En esta ocasión se reúnen cuatro episodios que adaptan las correspondientes novelas de la escritora británica. Entre ellas destaca "Asesinato en el Orient Express", uno de sus trabajos más conocidos, donde se da cita además de un elenco de actores extraordinarios, como Jessica Chastain o David Morrissey. Los otros tres episodios que completan la temporada son "Tragedia en tres actos", donde se investiga la extraña muerte de un vicario durante un cóctel; "Las manzanas", que cuenta el caso de una niña que aparece ahogada en un cubo de manzanas, la cual decía que había sido testigo de un asesinato; y "Los relojes", que habla del caso de un cadáver rodeado de cuatro relojes.

6/10
La duda de Darwin

2009 | Creation

City of Ember (En busca de la luz)

2008 | City of Ember

Algún tipo de catástrofe ecológica sacude a la Tierra. Los supervivientes deben refugiarse bajo la superficie terrestre, en la ciudad de Ember, pensada para tal emergencia. Los sucesivos alcaldes de la subterránea metrópoli se traspasarán a lo largo de los años, unos a otros, una enigmática caja, que avisará en el momento adecuado cuándo se puede volver a vivir en el exterior. Pero el tiempo pasa, y la cadena de entrega de la caja se rompe, de modo que ésta queda olvidada. Entretanto la ciudad inicia inexorablemente su decadencia, en primer lugar por los continuos fallos del generador de luz, pero también por el indolente gobierno del alcalde Cole, que sólo vela por su propio interés. Por suerte andan por ahí dos despiertos jóvenes, Lina y Doon. Ambos acaban de hacer su juramento de servicio a Ember, y comienzan a trabajar, la primera como mensajera, y el otro en el mantenimiento de las tuberías de la ciudad. Prosigue el loable empeño de Walden Media por producir cine familiar. En esta ocasión se adapta un libro de Jeanne Duprau, con un sencillo mensaje de advertencia para preservar el planeta. El film comienza de modo prometedor, con un comité de sabios que pone en marcha un operativo para la supervivencia bajo tierra. Luego vemos un diseño artístico de la ciudad más o menos razonable, y a los jóvenes dispuestos a cumplir con su tarea, cara al funcionamiento de la ciudad. Pero la cosa no va más allá, enseguida empiezan los problemas narrativos que conducen al aburrimiento. Sorprende descubrir el solitario nombre de Caroline Thompson en el guión, porque la mano de la autora de los libretos de Eduardo Manostijeras, Pesadilla antes de Navidad y La novia cadáver no se adivina por ninguna parte. Y Gil Kenan, que dirigió el estupendo film de animación Monster House, fracasa al ponerse a trabajar con actores de carne y hueso. Tenemos así una serie de desordenadas peripecias de los protagonistas, una concepción infantiloide (que no infantil) de la trama, y una galería de secundarios de lujo -los desganados Bill Murray, Tim Robbins, Martin Landau, Toby Jones- a los que no se saca ningún partido. Tampoco tienen demasiado que hacer los protagonistas, Saoirse Ronan -la hermana mentirosa de Expiación-, y el bastante inexpresivo Harry Treadaway. Así las cosas, queda un film simplemente entretenido, si no se es demasiado exigente.

4/10
El desafío. Frost contra Nixon

2008 | Frost/Nixon

Es evidente que al guionista y autor teatral Peter Morgan le fascina sumergirse en la vida de personas reales a la hora de concebir sus obras de ficción. Logros cinematógraficos como El último rey de Escocia (el dictador ugandés Idi Amín), La Reina (Isabel II de Inglaterra, Tony Blair y compañía) y Las hermanas Bolena (Enrique VIII y las hermanas del título), donde se dan la mano autenticidad e interés dramático, son buena muestra de ello. La caída del poder del presidente Richard Nixon en 1974 por el escándalo Watergate, y las entrevistas televisivas que le hizo el británico David Frost tres años después le sirvieron de fuente de inspiración para una obra de teatro, protagonizada por Frank Langella y Michael Sheen, que triunfó en los escenarios de Londres y Broadway. Para su autor, una adaptación cinematográfica era impensable, pero los esfuerzos persuasivos de Ron Howard, director, y Brian Grazer, productor, fueron positivos, y Morgan convirtió su obra en libreto cinematográfico. El resultado en celuloide es cine político de altura, aun con las inevitables simplificaciones, en la línea de títulos como Buenas noches, y buena suerte. El planteamiento de la trama resulta apasionante, como si de un combate de boxeo se tratara, comparación que le viene al pelo al director de Cinderella Man. A la hora de pelear en el ring televisivo, tenemos a la derecha a un Richard Nixon frustrado por su retirada del poder, triste de que sus logros presidenciales se hayan visto empañados por el Watergate; es alguien que no se resigna al ostracismo, a que su mandato se reduzca, casi, a la nada, a unos hechos vergonzantes; necesitaría, y así lo ven sus asesores, un lavado de imagen cara a la opinión pública, que podría venir de una entrevista televisiva. Pero no de un entrevistador cualquiera, sino de, aspirante al título de supershowman televisivo, David Frost, exitoso por sus programas en el Reino Unido y Australia, pero con fama de frívolo y graciosete. Hay un momento en el film, en que uno tiene la sensación de estar contemplando “lo de siempre”, servido con buenos actores, estupenda reconstrucción de la época, todo el empaque que Hollywood sabe dar a las superproducciones que se toman a sí mismas en serio. O sea, una vez acordado un formato para la entrevista (horas de duración, temas a tratar, etc), vemos la preparación de los equipos de los dos contendientes, bromas, imitaciones de Nixon, declaraciones del tipo “hay que lograr que este tipo se disculpe”, la chica de Frost... Todo ello desde una óptica más próxima a la del bando liberal de Frost, que a la de los defensores de Nixon. Eso sí, con un esfuerzo de equilibrio y matización: el ex presidente carece del don de gentes, transpira demasiado, dice obscenidades, piensa mucho en el dólar, abusó de las grabaciones, admitió prácticas delictivas… pero tuvo logros políticos, ama a su país, posee convicciones, es un adversario temible; y Frost es audaz al asumir el reto de la difícil entrevista, y se lleva a las personas de calle... pero tiene la inseguridad de quien se mueve en un "show business" con frecuencia superficial, nota la desconfianza de los que le rodean, es mundano y no se esfuerza todo lo que debiera en preparar sus entrevistas. Y de pronto... Llega un momento electrizante, quizá lo mejor de la película, que anticipa de modo magistral el clímax de los pasajes reveladores de las entrevistas: la llamada teléfonica nocturna. ¿Realidad?, ¿ficción?, ¿qué más da? El caso es que sirve para establecer una inesperada conexión entre Nixon y Frost, dos personajes no tan diferentes de lo que a simple vista se diría. En ese momento, en que las interpretaciones de Langella y Sheen –que reasumen sus papeles de teatro– brillan a grandísima altura, somos conscientes de que tenemos ante nosotros a dos personas, de carne y hueso. Más o menos criticables, con virtudes y defectos, pero personas al cabo. Con esta magnífico bagaje, hasta se perdona el recurso facilón del investigador, que llega en el último momento con los documentos decisivos para encarrilar la entrevista en la dirección deseada.

7/10
W.

2008 | W.

En Nixon, Oliver Stone retrató a un presidente estadounidense marcado por la sombra de Kennedy, que había sido mucho más popular que él, y le había vencido en las elecciones. En esta ocasión lleva al cine la vida de George W. Bush, otro presidente también acomplejado –según se le muestra en el film– por otro antecesor, que en este caso es George H.W. Bush, su propio padre. Stone hace mucho hincapié en las reprimendas de Bush Sr. a su vástago, hasta el extremo de que éste llega a tener pesadillas con él. También apunta que se siente muy celoso de que su padre parezca tener como favorito a su hermano Jeb. Y explica que en parte su empecinamiento con la guerra de Irak se debe a que Bush quería derrocar a un Sadam Hussein que su padre dejó en el poder tras derrotarle y expulsar a sus tropas de Kuwait en 1991. Contra todo pronóstico, Oliver Stone desconcierta un poco porque se esperaba que el polémico director de JFK y Comandante (sobre Fidel Castro) arremetiera sin piedad contra un presidente que ha combatido de forma regular en sus declaraciones públicas. Y sorprende agradablemente que, a pesar de sus divergencias políticas, Stone no cargue radicalmente contra él, sino que hace un esfuerzo por entenderle, y por explicar sus acciones. Por curioso que parezca, presenta a Bush como un buen hombre, honesto y esforzado, a pesar de su torpeza al hablar y sus problemas con el alcohol, un error de juventud. Viene a reconocer el cineasta que Bush es un hombre de sólidos principios e ideales, religioso convencido, enamoradísimo de su mujer, que luchó con tenacidad para ser elegido gobernador de Texas, en el 94, con todo en contra suya. El punto fuerte de la cinta son los actores. Algunas caracterizaciones son asombrosas, como la de Josh Brolin, que si bien no parece tan inspirado como en No es país para viejos, se esfuerza notablemente y por momentos parece el propio Bush. Se lucen especialmente el veterano James Cromwell como su progenitor, Elizabeth Banks –Laura Bush, su esposa– y una transformada Ellen Burstyn –Barbara Bush, madre del protagonista–. Richard Dreyfuss es un convincente Dick Cheney, aunque su personaje parece tratado de modo maniqueo, pues queda como un manipulador ansioso por quedarse con el petróleo de Irak. Sorprende visualmente muchísimo Thandie Newton, que gracias a una excelente labor de los maquilladores recuerda muchísimo a su personaje, Condolezza Rice, si bien no tiene demasiado papel en la cinta. Por otra parte, alguna elección se antoja desafortunada, como en el caso de Ioan Gruffudd (Mr. Fantastico en Los 4 fantásticos) escogido para una breve interpretación de Tony Blair. Juega en contra del film el hecho de que Oliver Stone –cuyos movimientos de cámara en cintas como Wall Street eran muy brillantes– haya rodado esta con una puesta en escena muy académica, cercana al de las producciones televisivas de segunda categoría. Además, el metraje (129 minutos) se antoja excesivo para una trama que no aporta ninguna teoría de la conspiración al estilo JFK, ni ninguna novedad sustancial, sino que se limita a repasar asuntos que han ocupado las portadas de los diarios en los últimos años. Desde luego, es una obra muy menor en la filmografía del veterano director.

5/10
La niebla

2007 | The Mist

Un importante temporal produce numerosos daños en un pueblecito de Maine. Al día siguiente, se observa además una extraña niebla. Sin teléfono ni energía eléctrica, en la base militar cercana hay una inusitada actividad. Y muchos lugareños acuden al supermercado de la localidad, a hacer acopio de provisiones, por si acaso. Entre ellos está David, un diseñador de carteles de cine, con su hijito. En éstas irrumpe en el local un tipo sangrando y afirmando que hay alguna criatura maligna ahí afuera. Al tiempo, la niebla se ha espesado, no se ve más allá de las propias narices. La gente comienza a tener miedo, nadie se atreve a salir del local. Más cuando un mozo del súper es atacado por algún tipo de bicho, que muestra unos poderosos tentáculos… Continúa la frúctifera asociación de Frank Darabont y el escritor de best-sellers de terror Stephen King, tras Cadena perpetua y La milla verde. Contada la trama, suena a película de miedo barata, sin muchos alicientes. Si alguien ha sacado tal impresión, advirtámosle desde ya que las apariencias engañan. Las película de Darabont funciona bien a distintos niveles. Como título de género, con leve crítica a los experimentos científicos donde domina la soberbia de jugar al “aprendiz de brujo”, digamos que se trata de un film escalofriante, que sabe crear una atmósfera desasosegante de modo progresivo y con una buena dosificación de los sustos. Escenas como la del “explorador” que sale al exterior, atado con una cuerda, y que es engullido por la niebla, o la del primer ataque de los bichos, resultan muy efectivas. Y ese espacio cerrado, del que sería mejor no salir, recuerda al mismísimo Luis Buñuel y su film El ángel exterminador. Pero además, la trama sirve para exponer el clásico debate fe-razón, sólo que aquí tal debate se polariza en los extremos: tenemos ante nuestros ojos la posición del fanático religioso –encarnada en una increíble Marcia Gay Harden, cuya iluminada señora Carmody da casi más miedo que los monstruos, por su interpretación de los sucesos como el cumplimiento literal del apocalipsis–, frente a los personajes pragmáticos, más matizados, pero a los que domina en mayor o menor medida el escepticismo, y que piensan que para solucionar su problema sólo cuentan con sus propias fuerzas. Darabont, al adaptar a King, ofrece una interesante perpectiva del miedo, que puede conducir a acciones terribles e injustas, por caer en lo irracional, o justamente por lo contrario, por dejar de creer que alguien de fuera –Dios u otras personas– puede ofrecer una ayuda inesperada. El film evita demonizar en exclusiva, más bien “reparte estopa” a unos y a otros, mostrando personajes creíbles, bien encarnados por un reparto de desconocidos donde destaca, además de la citada Gay Harden, Toby Jones; e incluso se permite ironizar en el desenlace con lo que logran las personas “razonables”. Quizá en tal sentido, el film se muestra demasiado desesperanzado, poco confiado en la naturaleza humana, pues incluso aquéllos con los que el público puede empatizar más acaban flaqueando. El director y guionista parece haber pensado que perdería en contundencia y capacidad de “epatar” si entre los personajes hubiera algún creyente normal, de una pieza, pero, la verdad sea dicha, se echa en falta alguien equilibrado en tal sentido; podríamos decir que, como a sus personajes, también a Darabont le ha faltado un poquito de fe.

6/10
La ronda de noche

2007 | Nightwatching

El británico Greenaway es un cineasta diferente del resto. Su cine es muy personal, a menudo transgresor, y se diría que lo que a priori pueda opinar el público le sale por una friolera. En este film da muestras de su particular y controvertida mirada cinematográfica con un tema ya de por sí complicado, como es el universo creador del artista. El personaje elegido es el pintor holandés Rembrandt van Rijn y la obra sobre la que gira la trama es el célebre cuadro "La ronda de noche", que da título a la película. El extraño guión, escrito por Peter Greenaway (Las maletas de Tulse Luper), pivota sobre dos patas: por un lado, las supuestas intrigas y secretos -conspiración de asesinato incluida- en torno a la ejecución del lienzo; y por otro, las experiencias amorosas y sexuales de Rembrandt con las tres mujeres que influyeron en su vida: su esposa Saskia, y sus sirvientas Geertje y Hendrickje. La película tiene una lacra que echa por tierra todo lo demás: es aburrida, muy aburrida. Al principio atrapa pero poco a poco la cosa se desinfla. Los enredos sobre el cuadro son confusos y poco interesantes; la definición de personajes, insuficiente y descuidada; y la duración del film, excesiva. La falta de contención se comprueba igualmente en el interés de Greenaway por mostrar con explicitud la sexualidad de Rembrandt y sus mujeres, con lo que la imagen del fabuloso pintor queda demasiado chata y burda. Hay también una buscada artificiosidad en los diálogos, a menudo muy discursivos. Quizá tan sólo destaca la cuidada puesta en escena, tan teatral y "controlada". La casi totalidad de los planos están rodados en interiores, con un sabio uso de la iluminación –con profusión de claroscuros muy "rembrandtianos"–, unos escogidos encuadres y una utilización muy sobria de la cámara.

3/10
Supercañeras. El internado puede ser una fiesta

2007 | St. Trinian's

Tremendamente atípica película de instituto inspirada en la tira cómica de “St. Trinian”, que en los años cuarenta creó el inglés Ronald Searle. Se trata de una cinta independiente que en Inglaterra ha tenido bastante éxito. A un reparto que mezcla actrices desconocidas con rostros sobradamente reconocibles, se une el hecho de que la película cuenta con su propio tema principal, cantado por el grupo de jovencitas Girls Aloud, que salieron de la versión inglesa del programa televisivo Popstar. Quizás haya sido esto lo que ha provocado el éxito entre los británicos, porque en cuanto a la película en sí... El desalmado padre de Annabelle decide ingresarla en el internado femenino St. Trinian. El motivo de esta decisión no es que su hermana sea la directora del lugar, sino que es el que le sale más barato. En cuanto la niña llega al centro, desea morir. Además de ser víctima de crueles novatadas, comprueba que el lugar es una auténtica selva donde todo vale. Pasan los meses y a Annabelle no le queda más remedio que acostumbrarse a su nuevo hogar. Entonces, sucede algo que conseguirá que se integre entre sus nuevas compañeras; si no pagan a Hacienda, el St. Trinian tendrá que cerrar por bancarrota. La solución se presenta en forma de cuadro, ya que las niñas deciden robar un preciada pintura de la National Gallery para venderla posteriormente. Esta película tiene a su favor la originalidad, el no ser en absoluto la típica película de instituto. Quien espere un High School Musical o incluso algo más gamberro tipo American Pie, que se prepare. El espectador no saldrá de su asombro con estas niñas que en clase de física preparan explosivos y que adulteran bebidas alcohólicas que posteriormente venden a su profesor de matemáticas para que éste las distribuya entre los jóvenes del lugar. Allí hay vía libre y pasan todas las burradas que se puedan imaginar. Al frente de tan salvaje sitio está la directora permisiva y alocada Camilla, interpretada por Rupert Everett, que también encarna a su hermano y padre de Annabelle. La película es irreverente y no se corta a la hora de utilizar el sexo para hacer bromas. La idea es reírse y criticar las típicas películas norteamericanas de instituto y el modelo de jovencita que defienden. Sólo hay un momento en que el St. Trinian cede a los tópicos de la meca del cine para ofrecer algo parecido a una enseñanza o moraleja. Sucede en pleno concurso, cuando la profesora de inglés insiste a una de las “pijas” sobre su capacidad real para contestar las preguntas. “Eres inteligente, sólo tienes que creerlo”, algo así es lo que viene a decir la profesora. Pero más allá de esto, nada que ver. Entre los mejores momentos de la película está el plan y ejecución del robo a lo Misión imposible. En el reparto destaca Colin Firth como el malvado ministro Thwaites, y Russell Brand como Flash, el profesor de matemáticas que enseña y ayuda a las niñas en el delicado “arte” de delinquir.

4/10
Historia de un crimen

2006 | Infamous

Nuevo acercamiento a la figura del novelista Truman Capote, prácticamente simultáneo al del film Truman Capote, que le valió a su protagonista Philip Seymour Hoffman el Oscar al mejor actor. Justamente éste es el principal handicap de la interesante película escrita y dirigida por Douglas McGrath (Emma): que había una demasiado próxima en el tiempo, lo que hacía difícil que entre los espectadores hubiera avidez por tomar "doble ración" del escritor. Porque aunque los enfoques pueden ser diferentes (la fuente de Bennett Miller era la biografía de Gerald Clarke, la de McGrath la de George Plimpton), ambos filmes se estructuran, como no podía ser de otra manera, alrededor de la confección de la obra maestra de Capote, su libro "A sangre fría", sobre el horrible asesinato de una familia de granjeros en Kansas a mano de dos tipos que acabaron siendo condenados a la pena capital. Partiendo de ahí, se insertan elementos que ayudan a conocer la biografía de Capote, proporcionados por el propio personaje, o por sus conocidos, en forma de declaraciones a un supuesto programa televisivo, una novedad esto último en el film que nos ocupa. Hay que subrayar el maravilloso reparto de este film, con un Toby Jones verdaderamente transfigurado en Capote, una inteligente Sandra Bullock como su amiga Harper Lee, y un sorprendente Daniel Craig como uno de los asesinos. McGrath subraya convenientemente el marcado narcisismo de Capote, pero al tiempo se esfuerza en humanizarlo para que el espectador empatice mejor con él. Acierta al describir sus numerosas extravagancias y su irresistible afición al cotilleo, y el modo en que finalmente se gana la confianza de un cerrado entorno rural con sus anécdotas de Hollywood, una de las mejores escenas del film. Hay detalles finos, como aquel en que el sheriff recibe la noticia de que han atrapado a los dos asesinos: el egocéntrico Capote se alegra por sí mismo y su libro, pero él mismo detecta lo mezquino de su reacción espontánea y, maravilloso matiz, rectifica al felicitar al que ya puede llamar su amigo. Como ocurría en el film de Miller, se subrayan ciertos paralelismos biográficos entre Capote y Perry Smith, uno de los asesinos. Pero la impresión es que McGrath se toma excesivas licencias al pintar su relación, como la del supuesto enamoramiento homosexual entre ambos, y una agresión física en la celda, a punto de transformarse en violación. De alguna manera parece querer justificar la posterior sequía creativa de Capote con lo que sería un amor truncado, lo que no deja de ser, como mucho, una hipótesis.

8/10
El velo pintado

2006 | The Painted Veil

Inglaterra, hacia 1920. Kitti (Naomi Watts) es una mujer insatisfecha, presionada por un círculo familiar asfixiante para que se case pronto. El flechazo casi instantáneo que sufre el Dr. Walter Fane (Edward Norton) cuando la conoce en una fiesta, le empuja a pedirla en matrimonio. Los caracteres de ambos no pueden ser más distintos: ella es una niña mimada, nunca ha salido de su entorno, le gustan el baile y las reuniones sociales; él es un científico, bacteriólogo para más señas, concienzudo en su trabajo; es hombre tranquilo y de pocas palabras, se diría que la mayoría de las cosas que a otros importan a él le resbalan. Pese a tales diferencias, la boda se celebra, por el enamoramiento de él y los deseos de escapar de los lazos familiares de ella. Trasladados a China por la prefesión de Walter, la relación empieza a deteriorarse rápidamente, hasta el punto de que ella inicia una relación adúltera con Charlie Townsend, un hombre también casado y sin demasiados escrúpulos. Descubierta la infidelidad, Walter fuerza el traslado con ella a una zona recóndita del país, donde se ha desatado una mortal epidemia de cólera.La rica trama urdida por W. Somerset Maugham es perfectamente atrapada por el inteligente guión de Ron Nyswaner, que arranca con el matrimonio distante en medio de una jungla donde amenaza lluvia, con unos flash-backs que se deslizan con pasmosa naturalidad, para explicar cómo se ha llegado a tan insólita situación. Norton y Watts, que son además productores del film, se han sumergido a fondo en sus personajes, de modo que se entMarieiende perfectamente la desdicha de ese matrimonio que no se construyó sobre bases sólidas, lo que ha hecho que las distancias entre marido y mujer, lejos de acortarse, se agiganten. Pero surgirá la posibilidad de redención en ese lugar dejado –aparentemente– de la mano de Dios, donde Walter se refugia en su trabajo, y ella, sin nada que hacer durante todo el día, saldrá de su cascarón, viéndose afectada por el dolor que le toca palpar a su alrededor. De modo especial toca su alma el trabajo de unas monjas francesas, que realizan abnegadamente su trabajo de cuidar enfermos y atender un orfanato. No diremos que el film –ni Maugham– capta con todas sus luces el motor que para un católico supone, en la vida ordinaria, su fe; pero se acerca bastante, sobre todo en ese diálogo entre Kitti y la madre superiora donde ésta recuerda que “cuando el amor está unido al deber, eso es una gracia”. Y apuntar a que es posible reparar las grietas de un matrimonio infeliz, cuando hay esfuerzo por ambas partes, no es baladí en los tiempos que corren. John Curran (Ya no somos dos) demuestra una habilidad especial para encajar las distintas piezas del puzzle de su película. Sabe construir el drama intimista, transmite bien las angustias de la pareja protagonista. Pero además, el telón de fondo colonial y exótico es rico en contenido, nos habla de otra cultura y de los cambios sociales que están a punto de acontecer. La escena de ópera china, las trifulcas callejeras, las obras de saneamiento del agua, todo tiene un sentido en la narración, no se insertan por mero capricho, el deseo injustificado de empaque. Una preciosa fotografía, una banda sonora bella y que no se sobrepone a las imágenes, una gran recreación de época… He aquí una película de las que los estudios hacían antaño, con personajes secundarios mimados, como ese funcionario británico encarnado por Toby Jones. Sólo que en esta ocasión no hay un estudio detrás, sino el empeño de una serie de personas –entre ellas, los protagonistas– y compañías, por sacarla adelante.

8/10
Amazing Grace

2006 | Amazing Grace

Cine histórico de calidad, en la mejor tradición inglesa. Narra la titánica lucha conducida por William Wilberforce (1759-1833) en el Parlamento británico durante más de quince años, para lograr la abolición de la esclavitud. El film combina la narración en dos tiempos: la actualidad, que mostraría a un Wilberforce cansado, porque pese a las adhesiones logradas no ha alcanzado sus objetivos, y el pasado, en que se nos muestran sus primeras y juveniles escaramuzas oratorias en el parlamento, cuando sueña con su amigo William Pitt en cambiar las cosas en tantos órdenes, incluido el del tráfico de esclavos. Le sirve de inspiración John Newton, negrero arrepentido que lleva ahora una vida religiosa, y que compuso como acción de gracias el conocido himno que da título al film, "Amazing Grace", donde se dice aquello tan hermoso y tan evangélico de "Yo antes era ciego, y ahora veo". Michael Apted, que ya ha tratado antes historias auténticas –piénsese en Gorilas en la niebla– se pone completamente al servicio de ésta, poderosa, y sabe manejar bien el guión que le ofrece Steven Knight (Promesas del Este, Negocios ocultos). En efecto, funciona la narración en dos tiempos y están bien trenzados los sólidos mimbres de que se compone. Así se incide en el horror de la esclavitud; se muestran con tino las intrigas políticas y los duelos en la Cámara; se habla del dilema del protagonista entre una carrera política o una vida al servicio de Dios, donde tal vez puedan ser perfectamente conciliadas ambas posibilidades; y se entrega la historia romántica, que permite además algún leve desahogo de comedia. El reparto es excelente, aunque ciertamente los actores cuentan con unos sólidos personajes y sus relaciones interesan. Ioan Gruffudd demuestra que sabe hacer algo más que Los 4 fantásticos, y está rodeado de un magnífico elenco de secundarios: los veteranos Michael Gambon y Albert Finney, además de Toby Jones, Ciarán Hinds, Rufus Sewell, Youssou N'Dour, Benedict Cumberbatch, Romola Garai, cuyos rostros, si no también los nombres, sonarán seguramente al espectador avisado. Al igual que el título, esta película es una "asombrosa gracia", muy emotiva, perfecta para conmemorar el bicentenario de la esclavitud en Gran Bretaña.

7/10
Elizabeth I

2005 | Elizabeth I | Serie TV

Poderosa mirada a los últimos años del reinado de Isabel I de Inglaterra, una dama que se las apañó para gobernar con mano de hierro en un mundo dominado por los hombres. Se ha comparado la mirada realista, no exenta de crudeza a las intrigas palaciegas y de alcoba -que aquí se confunden, la línea de separación entre ambas es extremadamente delgada- de esta serie televisiva con la del mundo doméstico de la mafia en Los Soprano, y no anda del todo errada dicha comparación, máxime si tenemos en cuenta que coproduce HBO. Premiada con 3 Globos de Oro -mejor miniserie, actriz principal (Helen Mirren, que hizo doblete con su otra Isabel en La reina) y actot de reparto (Jeremy Irons)- y 9 Emmys -además de repetir las tres categorías mencionadas, Tom Hooper fue considerado mejor director- además de ofrecer una magnífica recreación de la época, se presta especial atención a la psicología de los personajes. El film arranca en 1579. Isabel lleva reinando ya veinte años. Sin esposo ni descendencia, las presiones sobre la monarca son grandes para que asegure un heredero al trono; así aparecen entre los intereses amorosos de la reina el conde de Leicester, amante que acabará sucumbiendo a una enfermedad, y el hijo de éste, el conde de Essex. Entre las crisis políticas con las que Isabel debe lidiar no es la menor la formidable Armada Invencible, enviada contra Inglaterra por Felipe II, o la incipiente rebelión de su prima católica María Estuardo, reina de Escocia. Ni el guionista Nigel Williams ni el director Hooper son demasiado conocidos. Curtidos en series televisivas, combinan el rigor de unos diálogos trabajados, pronunciados por un reparto espléndido, con unos conflictos bien planteados. Su intención –y éxito– es poner en primer término las preocupaciones íntimas de la reina, su deseo de llevar una vida privada de acuerdo con su voluntad; y ello sobre el telón de fondo de su política, que le obliga a tomar decisiones muy dolorosas.

6/10
Descubriendo Nunca Jamás

2004 | Finding Neverland

La historia de las aventuras de Peter Pan en su país de Nunca Jamás es considerada una de las cumbres de la imaginación humana; su idílica visión de la infancia perdida, de sus deseos y quimeras, junto con la huida de la responsabilidad que exige la madurez, son ideas vertebrales de una obra inmortal, considerada un hito de la literatura moderna. Cómo surgió este mundo, qué lo desencadenó, qué pensaba y sentía el escritor J.M. Barrie y, en fin, todo lo que rodeó su proceso creativo es el tema de esta sensible película dirigida por Marc Forster con exquisito refinamiento. La película comienza con un Barrie en horas bajas. Sus obras teatrales le han dado renombre y han obtenido un considerable éxito en los círculos pudientes de la Inglaterra del incipiente siglo XX, pero lleva tiempo sin inspiración y su alma se está anquilosando: necesita algo nuevo. Un día soleado, mientras se encuentra en los jardines de Kensington, halla por casualidad lo que buscaba. Se trata de la familia Llewelyn Davies: cuatro niños revoltosos y su madre, una viuda guapa y joven. James se hace amigo de ellos. Durante meses, los chavales se divierten con sus ocurrencias, sus trucos de magia, sus imaginativos juegos, y Barrie aprende a quererlos, a disfrutar de su compañía, al tiempo que algo comienza a fraguarse en su imaginación. Con el tiempo, su íntima relación con los Llewelyn Davies agudizará su crisis matrimonial y provocará habladurías, pero también fructificará en una obra inolvidable que remite a la infancia e invita a los adultos a creer de nuevo en los sueños. Forster (Monster's Ball) adapta la obra teatral “El hombre que era Peter Pan”, escrita por Allan Knee, y es sorprendente el ingenioso modo de plasmarla en imágenes. Los planos desprenden una belleza melancólica enorme, acentuada por una ambientación muy natural, gran variedad de estampas idílicas y una cálida y preciosa luminosidad. Johnny Depp, nominado al Oscar, compone un Barrie comedido y realista, pero todo el reparto está fantástico, especialmente Kate Winslet y el pequeño y expresivo Freddie Highmore. Aunque exquisita en su aspecto formal y con una deliberada y notable carga de emotividad, la película no es, sin embargo, un simple cuento de hadas: hay drama serio, conflictos afectivos profundos, una egoísta y condescendiente ruptura matrimonial, dolor y lágrimas. Es decir, mucha dosis de realidad.

7/10
Juana de Arco (1999)

1999 | Joan of Arc

Elevada a los altares en 1920, Juana de Arco es una figura histórica compleja. Que una campesina analfabeta de 17 años, en plena Guerra de los Cien Años, lidere al ejército francés a instancias de una revelación divina y logre la coronación de su rey no es pequeña aventura. Es lógico que su peripecia haya sido adaptada al cine por "vacas sagradas" como Robert Bresson, Carl Theodor Dreyer, Roberto Rossellini o Victor Fleming. Y, recientemente, Christian Duguay ha hecho una notable versión televisiva, con una maravillosa interpretación de Leelee Sobieski. Ahora, el francés Luc Besson da un quiebro a su filmografía -Nikita (1990), El quinto elemento, El profesional (León)- al abordar la figura de Juana. En líneas generales, sigue los hechos históricos y demuestra admiración por el personaje. Las variaciones estriban en imaginar que una hermana fue violada por soldados de Borgoña cuando Juana era niña, y en permitir una doble lectura en cuanto a su misión: se puede pensar que, en efecto, recibió un encargo divino, o bien –mensaje para incrédulos– que fueron imaginaciones suyas. Para mantener este juego, se introduce el personaje de la conciencia (Dustin Hoffman), que atormenta a Juana. Pues este es el rasgo que se destaca: enviada de Dios, o autoengañada, Juana actuó en conciencia. Besson logra varias secuencias impresionantes: hay una perfecta reconstrucción de la época y te mete en las acciones bélicas, donde casi salpica la sangre. El principal error está en Juana: fuerte de voluntad, histérica, ignorante campesina, temerosa, iluminada... cambia de escena en escena sin ton ni son. Da la impresión de que a Milla Jovovich le falta una mano firme que la dirija y aúne ese manojo de rasgos contradictorios.

4/10
Simon Magus

1999 | Simon Magus

Dovid Bendel (Stuart Townsend) es un judío de un barrio pobre que trata de construir una estación de tren. Pronto un rico de una vecindario pudiente (Sean McGinley) se entromete, comenzando una disputa por las tierras que ambos quieren. Entrará en liza entonces un tal Simon (Noah Taylor), que afirma hablar con el diablo... La película muestra el lado negativo de los hombres cuando están decididos a conseguir unos objetivos. Logra una buena ambientación e interpretación, haciendo al espectador empatizar con los personajes. El film logró el premio en Sitges a Mejor Director y Actor. En el Festival de Berlín compitió en la Sección Oficial.

6/10

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