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Series Netflix

(2020) Serie TV | 330 min. | Drama
Interesante miniserie australiana, una de cuyas creadoras e impulsoras es la actriz Cate Blanchett, que se reserva además un rol secundario. Se inspira en hechos reales, sobre todo lo ocurrido a una tal Cornelia Rau, para abordar de modo poliédrico y con matices el drama de la inmigración y los refugiados, recogiendo múltiples puntos de vista, a través de personajes muy bien dibujados, un auténtico regalo para los actores que los interpretan. La historia es muy coral, aunque dando más peso a cuatro personajes, Sofie, Farid, Cam y Claire. Con acierto se nos muestra cómo la alienación y la frustración pueden anidar en las personas que viven en las sociedades acomodadas, no solo sufren las que pasan mil penalidades para tratar de alcanzar la “tierra prometida”, dejando atrás la propia patria para quedar luego en la tierra de nadie de recintos de confinamiento. Hay detrás del relato buena sensibilidad femenina, no en balde los guiones los firman Elise McCredie y Belinda Chayko, mientras que detrás de la cámara de los seis episodios se encuentran Emma Freeman y Jocelyn Moorhouse. Así, seguimos a Sofie Werner, azafata de avión infeliz, presionada por su padres para asentarse, y que busca el equilibrio en una secta de autoayuda que le va a hacer más mal que bien; a la familia afgana encabezada por Farid, que huye de la persecución talibán con su esposa y dos hijas; a Cam, que buscando un mejor futuro para su familia, acepta el trabajo de guardián en un campo de refugiados; a la recién nombrada supervisora del campo Claire, que se supone que llega para sacar el lugar de los medios, los activistas denuncian continuamente abusos; y a muchos personajes, como un periodista, la burócrata jefa de Claire, el responsable de seguridad del campo y otros guardianes, una mujer que cultiva un huerto, la hermana activista de Cam; el jefe de la secta Gordon y su hermana Pat; y diversos refugiados. Todo ayuda a dar una “foto” bastante completa y matizada de la situación, donde incluso puedes entender el punto de vista de los innegables villanos, sus vicios y debilidades.
7/10
(2020) Serie TV | 510 min. | Acción | Fantástico | Drama
Adaptación serial de un cómic de Ben Dunn, ejercicio de “teología ficción”, que por supuesto tiene mucho más de ficción que de teología, y que se beneficia del uso de la imaginería católica, siempre vistosa, iglesias, cruces, cirios, altares, hábitos monjiles, sotanas y prendas cardenalicias. Tiene como showrunner a Simon Barry, especializado en títulos de fantaterror modernillos, como Van Helsing. Arranca la trama en Andalucía, donde acaba de fallecer la huerfanita Ava, de 19 años, que se había criado con las monjas. En plenos preparativos funerarios en una iglesia, se produce un asalto de unos tipos extraños que quiere robar un objeto, que es escondido en el cuerpo de Ava. Se trata de un aura de ángel, o algo así, que la va a resucitar proporcionándole poderes extraordinarios. Sea como fuere, los asaltantes terminan a palos con un comando de monjas guerreras, mientras Ava se desliza por las calles descubriendo que en su nueva situación un atropello puede doler, pero sin embargo sobrevive al mismo sin problemas. Acción, trazos fantásticos y esotéricos, adolescente tratando de situarse en la vida. Se supone que son elementos capaces de encandilar al público juvenil. Sin embargo el que escribe estas líneas tiene el máximo respecto hacia el espectador joven, y duda bastante que le puedan tomar el pelo con puro efectismo, y voz en off de la perpleja protagonista, la actriz portuguesa Alba Baptista. Otro de los secundarios “de prestigio” es también luso, Joaquim de Almeida. Se nota que Netflix aprovecha su implantación internacional para configurar repartos la mar de variopintos.
4/10
(2020) Serie TV | 330 min. | Comedia
Mark R. Naird recibe su cuarta estrella de general, está seguro de que se va a cumplir su sueño de comandar la Fuerza Aérea. Pero no, el presidente de Estados Unidos ha decidido crear un nuevo cuerpo militar, la Fuerza Espacial, y ponerle al frente. La meta es dominar el espacio militarmente frente al creciente poderío chino y ruso, y colocar de nuevo al hombre en la Luna en 2024. Naird no es muy feliz con el nuevo puesto: tendrá enfrente a su eterno rival, el general Kick Grabaston, al frente de la Fuerza Aérea. Y debe mudarse con su familia a una base supersecreta en medio del desierto en Colorado, con el agravante de que su esposa acaba en la cárcel, y le cuesta entenderse con su joven hija, que está saliendo con un militar ruso que colabora en el proyecto. Además, la relación con el científico de la base, el Dr. Adrian Mallory es un continuo tira y afloja, y hay que lidiar además con los burócratas de Washington a la hora de logar que les aprueben presupuesto. No he visto mejor definición de esta serie que la que ha hecho Jimmy O. Yang, uno de sus actores, al asegurar que es como The Office –no el balde sus creadores son Greg Daniels y Steve Carell, esta también protagonista–, pero con el presupuesto de una película de Marvel. En efecto, la idea es entregar una comedia con episodios de media hora aproximadamente, tomándose a guasa la Fuerza Espacial creada bajo la presidencia de Donald Trump, que así se convirtión en la sexta rama de las Fuerzas Armadas. Pero con un esfuerzo de producción muy notable, con enormes decorados de las instalaciones de la base y los proyectos espaciales. Y aunque en efecto hay bromas a cuenta de los tuits del presidente, o la propuesta de diseños de uniformes de la primera dama, existe la suficiente inteligencia para no aparentar tirria antiTrump, además de que se reparte también estopa a los políticos de Washington en general, incluidas féminas congresistas con nombres como Pitosi (que recuerda a Nancy Pelosi) o Anabela Ysidro-Campos Based (claramente inspirada en Alexandria Ocasio-Cortez). Aunque hay momentos muy divertidos –la misión espacial para reconstruir un satélite con ayuda de un mono resulta desternillante–, otros no lo son tanto: la relación de Neird con su hija, la piloto de helicópteros, la esposa en la cárcel, son circunstancias que no aportan gran cosa, ni siquiera buenos chistes. Y la misión de simular una estancia en la luna desconcierta un poco, porque de pronto surge un tono algo serio, que trata de explicar las presiones que padece el protagonista, invitando a construir momento a momento las relaciones humanas con los seres queridos y los colegas de trabajo. La convivencia de esto con momentos más alocados no tiene el equilibrio que sería de desear. Carell tiene una gracia innata, pero el juego de contraponerle a un John Malkovich serio, con pose de persona paciente ante las locuras del otro, no acaba de funcionar.
5/10
(2020) Serie TV | 480 min. | Ciencia ficción
El  calentamiento global ha convertido la Tierra en un planeta congelado, acabando con la mayor parte de la vida. Sobrevivieron numerosos ricos que en el último momento subieron a un tren en perpetuo movimiento, que recorre el mundo entero, diseñado como un moderno Arca de Noé, y aquellos desfavorecidos que lograron abrirse camino en el último momento a golpes hasta el furgón de cola, donde se les tiene retenidos por la fuerza de las armas, y comen la porquería de restos que sus anfitriones les dosifican. Así las cosas, la burócrata de la clase dominante Melanie Cavill envía a soldados para que le traigan a un habitante de la retaguardia, Andre Layton, porque fue inspector de policía antes del Apocalipsis, lo que le convierte en el único que puede resolver un sangriento asesinato. Éste acepta el reto porque así podrá obtener información valiosa para la inminente rebelión que los suyos preparan. Seis años antes de hacer historia con los cuatro Oscar de Parásitos (2019), incluidos los relativos a dirección y película, el surcoreano Bong Joon-ho triunfaba con Rompenieves, adaptación de la novela gráfica francesa "Le Transperceneige". En la versión americana en formato de serie de TNT, se mantiene como productor ejecutivo, al igual que su compatriota, Park Chan-wook, pero todo indica que ninguno de los dos se ha involucrado demasiado, todo el poder creativo reside en Graeme Manson (guionista de Cube) y Josh Friedman (autor del libreto de Terminator: Destino oscuro), que figuran acreditados como creadores. Su tono de relato de misterio engancha en cierto modo, pero los elementos de crítica social del original parecen descafeinados, y su empeño en mostrar los lujos y excesos de los dirigentes resulta un poco tópico. Quienes hayan visto el original, recibirán esta producción como un spin-off que cuenta lo que hacen personajes de segunda fila, mientras lo importante sería la revolución que organizaba allí el personaje de Chris Evans. La veterana Jennifer Connelly (Cavill) sobresale al frente de un reparto un tanto insulso, pero pese a su calidad interpretativa, no logra ni de lejos que se olvide a la inquietante villana que bordaba en el film Tilda Swinton.
5/10
(2020) Serie TV | 480 min. | Thriller | Drama
Zoe Collins viaja de Manchester a Ibiza, porque ha aparecido el cuerpo de su hermano, el DJ Axel, desaparecido veinte años atrás, en las tierras de los Calafat, una de las familias más poderosas de la isla balear. Decide investigar qué le ocurrió al difunto, con ayuda de Boxer, jefe de seguridad de los Calafat, enamorado de ella. Decepcionante serie creada por Alex Pina. No se espera de él mucha originalidad, Vis a vis le debe mucho a Orange is the New Black, y La casa de papel al thriller Plan oculto, pero ambas al menos funcionaban. Aquí, resulta llamativo que el misterio que vertebra la acción, pierda fuelle muy rápidamente, e incluso parece quedar muy en segundo plano, en beneficio de algunas subtramas accesorias. También que ofrezca una versión muy estereotipada de la vida ibicenca, donde todo el mundo parece preocupado únicamente por las discotecas, las drogas, y las orgías salvajes, que se muestran recreándose en el morbo. Los personajes parecen estar de acuerdo en que dejar de disfrutar de todo esto por hacerse mayor, sólo lleva a la infelicidad y a la nostalgia de "los buenos tiempos". O sea, que saldría a cuenta saltarse las líneas blancas de las que habla el título, todo indica que en alusión a las rayas de cocaína. Se presenta a la protagonista, Zoe, como una mujer que se replantea su vida apocada, al tiempo que esclarece el asesinato. Pero se trata de un personaje plano, que desinteresa al espectador, pues no consigue dotarle de un mínimo de carisma la actriz Laura Haddock, protagonista femenina de Transformers: el último caballero. Tampoco el luso Nuno López le aporta entidad al duro, pero a veces ridículo Boxer. Quizás estén un poco por encima los actores españoles, Pedro Casablanc, Belén López, Juan Diego Botto y Marta Milans, que dan vida a la familia Calafat, pero resultan un tanto sobreactuados.
4/10
(2020) Serie TV | 240 min. | Ciencia ficción | Thriller | Drama
Entretenida serie belga de corte apocalíptico y con elementos de cuento aleccionador, que recuerda en sus planteamientos a Perdidos, donde también había un avión. Pero en Into the Night, el avión vendría a jugar el papel de la isla, por así decir. Está desarrollada por Jason George. La trama arranca en el aeropuerto internacional de Bruselas, donde la tripulación y varios pasajeros están a punto de embarcar en un vuelo rumbo a Rusia. De pronto Terenzio, un hombre armado, militar de la OTAN, acelera el despegue por una amenaza inminente de la que se ha enterado casi por casualidad. Se ha producido un extraño fenómeno solar a partir del cual, cualquier persona que sea tocada por los cálidos rayos del astro rey, morirá. La única forma de conservar la vida es emprender el vuelo hacia el oeste, o sea, hacia la noche y la oscuridad. Toca hacer escalas y repostar, mientras tratan de pensar qué lugar, un búnker o algo así en las profundidades de la Tierra, puede resultar un lugar seguro. Con final abierto para permitir nuevas temporadas, los seis capítulos que componen esta primera entrega de Into the Night toman el título de distintos personajes, y a todos les vemos en distintas situaciones íntimas –a veces bastante gráficas– definitorias de su búsqueda casi desesperada de amor. De modo que como ocurría en Perdidos, se nos ofrecen elementos del pasado de cada uno, que necesitan reparación, pasar página. Así tenemos a la antigua militar Sylvie, que piensa en el suicidio tras la muerte de su amado por un cáncer; al piloto Mathieu, con un matrimonio infeliz, y un lío con una azafata que ha quedado en tierra, embarazada de su hijo; al estoico turco Ayaz, que oculta una vida delictiva; al experto en seguridad Rik, muy pío pero inseguro; a la joven indolente influencer Inés; al mecánico Jakub; a la rusa que viaja con su hijo enfermo; o a la cuidadora africana Zara. La cinta sabe combinar la intriga de la amenaza y las complicaciones para afrontarla, con el desarrollo de los personajes y la profundización en sus secretos y traumas. Se basa en los prolegómenos de “The Old Axolotl”, una novela del polaco especializado en ciencia ficción Jacek Dukaj, donde está claro que hay materia para las próximas entregas. Cuenta con un reparto internacional muy bien escogido, y que al no ser actores conocidos, se esmeran en la oportunidad que les ofrece la serie para destacar.
6/10
(2018) Serie TV | 90 min. | Ciencia ficción | Thriller | Drama
Episodio de Black Mirror que ha llegado un tanto por sorpresa, mientras se hablaba de la producción de la quinta temporada. Su formato, que sigue el esquema de los libros de aventuras y de videojuegos, donde el lector y el jugador decide, hasta cierto punto, el rumbo de la historia con sus decisiones, puede calificarse de experimento de la plataforma Netflix, a la que se ha prestado gustoso Charlie Brooker, siempre, según sus afirmaciones, porque contaba con un guión que se ajustaba a la idea. La trama transcurre en 1984. Stefan Butler vive con su padre viudo, y visita con frecuencia a una psiquiatra, no ha sido capaz de asimilar la muerte de su madre, de la que en parte se culpa. Joven brillante fascinado por los videojuegos, ha tenido la idea de adaptar a este mundo un best-seller que sigue el esquema de libros de aventuras donde el lector puede tomar decisiones sobre la trama, para lo que debe saltar a una determinada página según elija uno u otro camino. Para su sorpresa, una empresa del sector cree en su planteamiento, y también le anima Colin Ritman, mítico creador de videojuegos. Pero debe cumplir un plazo para poder lanzarlo a la venta en Navidad, lo que supone una tremenda presión. Además, de un extraño modo, se siente manejado externamente por alguien, y su padre le irrita, y ante ello, no tiene claro si es locura o algo más. La idea de la interactividad puede ser más o menos novedosa, pero de algún modo saca al espectador de la historia, que con el ratón debe decidir una y otra vez por donde discurre la narración. Es sin duda curioso un film del que no cabe establecer la duración –la primera versión que probé no llegaba a los tres cuartos de hora, pero puede uno con facilidad "perderse" en el laberinto argumenta probando opciones–, y todo está muy elaborado, con caminos variopintos, que probablemente creen adicción en algunos ¡¿usuarios?! Llaman la atención los tonos diversos, y el juego metacinematográfico que acaba asomando y que invita a pensar hasta qué punto somos libres, con bromas incluso... mejor no decirlo, pues sería privar al espectador de alguna sorpresa ingeniosa. El protagonista, Fionn Whitehead, que se hizo notar en Dunkerque, cumple con su función de sostener la narración en todo momento, y compartir su confusión con el espectador.
6/10
(2019) Serie TV | 180 min. | Drama
Miniserie navideña creada y dirigida por Pau Freixas, está compuesta por tres capítulos envueltos en su arranque en la voz evocadora de Victoria Abril, y que transcurren en tres tiempos. La idea está probablemente inspirada en los fantasmas de las navidades pasadas, presentes y futuras del célebre cuento de Navidad de Charles Dickens. La atmósfera es un poco de cuento, al transcurrir todo en una idealizada casa de campo en medio de la nada, repleta de adornos navideños, el árbol, el belén, el espumillón, la mesa puesta. Pero la trama está atravesada por traumas y secretos de familia muy representativos de las miserias humanas, y de ideas muy dominantes en el pensamiento contemporáneo. Unos años después de la guerra civil española. Adela, Ester y María son tres hermanas niñas muy unidas, que se aprestan a celebrar la Navidad con los padres y los abuelas. Pero en el bosque, recogiendo leña, se encuentra a un maquis con una adolescente herida, Valentina. El hombre les confía a su hija, asegurando que la recogerá junto al lago más tarde. Entretanto, sin decir nada a sus padres, intentan que el joven médico Juan cure a Valentina. El hogar va a conocer momentos de tensión cuando irrumpe en él Manuel, guardia civil que busca al fugitivo, y que se comporta de un modo arrogante y despótico. La idea es tejer el conjunto como una red de mentiras y secretos de familia, que pugnan por salir a la luz con ocasión de las reuniones de Navidad. De modo que tenemos una historia en que se mezcla lo pasteloso –con un aire a “mujercitas” no muy sutil–, con planteamientos en boga –la infidelidad disculpada, los rencores de la guerra fraticida, el patriarcado y los malos tratos, la convivencia entre dos mujeres que quieren casarse, batiburrillo maridado de un modo bastante obvio–, y el buenismo al fondo de que el amor nos hace cometer errores, pero claro, es amor, lo que debería hacernos preguntar si ese concepto de amor no está un tanto desorientado. Dentro del reparto de culpas en unos y otros, no deja de llamar la atención que si hay algunos malos de la función, estos sean guardias civiles, de los que se hace un dibujo dedicidamente tosco. La producción está muy cuidada, y el elenco actoral femenino es fantástico, incluidas las actrices que dan vida a las hermanas niñas, adultas y ancianas.
5/10
(2019) Serie TV | 540 min. | Policiaco | Thriller | Drama
Una joven está acusada del asesinato de su hermana autista, un veterano narcotraficante se resiste a confesarse culpable; a una mujer acomodada le interrogan sobre el paradero de su hermano fugado y la de una joven acusada del asesinato de su hermana autista. Original serie policiaca, con doce episodios autoconclusivos que se desarrollan en la misma sala de interrogatorios, donde los policías tratan de hacer confesar a presuntos delincuentes. Ha sido rodada por profesionales de cuatro países diferentes, encargándose Mariano Barroso, presidente de la Academia del Cine de los tres que correspondían a España, mientras que el resto están elaborados por franceses, británicos y alemanes. De cariz bastante teatral, al desarrollarse en un escenario único, a tiempo real, cada capítulo logra captar al espectador, por la tensión del duelo entre los agentes y los interrogados, aunque por otro lado, pocos son los elementos que dan continuidad entre unos y otros, por lo que no crea la necesidad de visionar el conjunto en su totalidad, salvo en el caso de las tres entregas españolas, que sí dejan con ganas de saber más. Resulta llamativo comprobar la diferencia de procedimientos entre los distintos países europeos. Se trata de una serie de planos muy largos, donde se deja mucho espacio para el lucimiento de los actores. Eduard Fernández, David Tennant, Carmen Machi e Inma Cuesta brillan entre los interrogados, y Emma Suárez entre los representantes de la ley. 
6/10
(2019) Serie TV | 250 min. | Comedia | Drama
Serie creada por el trío Amy Andelson, Emily Meyer y Kirsten Smith, y dirigida al público adolescente –lo que no significa que sea recomendable para el mismo–, muestra cómo llegan a ser amigas íntimas tres chicas “outsiders”, cada una con sus personales problemas familiares y sentimentales, pero que coinciden no sólo en su instituto, sino en unas reuniones de cleptómanos que tratan de superar su adicción. Elodie asegura que comenzó a sentirse libre para apoderarse de lo ajeno, cuando fuerzas superiores desconocidas –o sea, Dios–, le arrebataron a quien más quería, su madre; desde entonces no levanta cabeza, su padre no le entiende, y no se lleva muy bien con su madrastra y su hermano pequeño, además de que es lesbiana y se ha mudado recientemente, o sea, tiene la etiqueta en clase de “la nueva”; y en fin, a Moe y Tabhitia les pasa tres cuartos de lo mismo. Podía ser un producto amable, pero está imbuido de una visión de la vida, las relaciones de pareja, la homosexualidad y la familia doctrinaria y de enorme pobreza antropológica, con una visión superficial del amor, reducido a puro sentimiento, a una libertad que se deja llevar por el capricho del momento, y una mirada al sexo tosca y reduccionista. Lo más positivo es el canto a la amistad que atraviesa la serie, pero el precio es pintar de modo negativo a la familia –los adultos o no te entienden, o son egoístas, o ambas cosas–, y primar el individualismo femenista –la mayoría de los varones que pululan por ahí son unos “pringados” que van a lo suyo–, que se apoya en las amigas, porque la soledad no deja de ser un “palo”. La cleptomanía no deja de ser una especie de metáfora, cuando te roban todo y te sientes sola, no te importa robar también, aunque eso no llene, parece que se quiere decir. Pero en fin, cuando ya has visto a las chiquitas protagonistas llevar a cabo su enésimo robo, sólo queda inventarse algo "original", como robar en una "sexshop". Protagonizan tres chiquitas más bien desconocidas Brianna Hildebrand, Kiana Madeira y Quintessa Swindell, de la que puede sonar la primera por las dos películas del cutresuperhéroe Deadpool.
4/10
(2019) Serie TV | 360 min. | Thriller | Drama
Nueva serie de Bambú para Netflix tras Las chicas del cable, cortada por el mismo patrón folletinesco que todas las orquestadas por el dueto formado por Ramón Campos y Gema R. Neira. Está ambientada en los años 40, al término de la Segunda Guerra Mundial. Sigue las vicisitudes de múltiples personajes, de clase alta y baja, que viajan en un lujoso transatlántico rumbo a Brasil. Se supone que a bordo del barco van a celebrar su enlace matrimonial Carolina Villanueva y el naviero Fernando Fábregas. Además el viaje es muy importante para la compañía que opera el crucero, que pertenecía al padre de Carolina y su hermana Eva, reciente fallecido. Pero todo va a ser accidentado desde el principio, cuando las poco sensatas Carolina y Eva aceptan introducir de polizón en el barco a una mujer, que asegura huir de su prometido, que la maltrataba. La caída de alguien al mar, simultánea a la desaparición de esa mujer, configuran múltiples enredos, que trata de desentrañar el detective de abordo, mientras un triste capitán por su viudez no parece tener el juicio muy claro, y su segundo de abordo, el oficial Nicolás Salas, abre líneas de investigación paralelas con la muy novelesca y aspirante a escritora Eva. Tal vez Campos y Neira harían bien en pisar un poco el freno de su ritmo de producción, y elaborar un poco mejor las series que sacan a la luz, para llegar a convertirse en el digno entretenimiento que a veces no son. Sin duda que aquí tenemos un enorme esfuerzo de producción, para recrear la época y un barco de lujo estilo Titanic. Pero la idea de mezclar intriga a lo Agatha Christie con romances de culebrón, presente en Gran Hotel, Velvet o la ya citada Las chicas del cable, acaba siendo repetitiva y cansina, y lo que es peor, se acaban traspasando sin rubor las fronteras de lo que resulta verosímil. Y es que ya desde el arranque, se pide mucho al espectador, que suspenda su inevitable incredulidad con la estupidez supina de meter clandestinamente en el barco a una persona a la que no se conoce de nada. Por otro lado, los diálogos y escenas están muy poco elaboradas, con abundantes clichés, a veces la sensación que se transmite es que el reto consiste en llenar metraje "como sea", y cuando el interés decaiga –algo que ocurre a menudo–, sacar algún conejo de la chistera, como la situación de "¡hombre al agua!", que al menos te saca del amodorramiento. Y desde luego, jugar al contraste de las diferencias de clase o al discurso feminista ya no cuela, a la hora de buscar el aplauso del público, hace falta algo más que se nos hurta. Aunque hay un buen reparto, los personajes son tan estereotipados que ni un José Sacristán impostado es capaz de salvar la función, no digamos ya Ivana Baquero y compañía, afrontando situaciones que son puro cliché.
4/10
(2019) Serie TV | 450 min. | Drama
Los West, un matrimonio y los tres hijos adolescentes, entre 12 y 18 años, son una familia feliz. Pero la desgracia les visita en forma de cáncer. La madre muere, y cada uno de los miembros del clan digiere la situación a su modo. Unidos, sí, pero el dolor es individual. Además, John, el padre, ha aceptado una oferta de trabajo como líder de equipos de rescate, en su ciudad natal de Turtle Island Bay, lo que para los chicos, que han vivido siempre en Boston, supone otro duro trago. Además, la casa en que debían instalarse, de su tía Charlie, ha sido pasto de las llamas, por lo que deben quedarse en un curioso lugar provisional, un antiguo parque acuático. De los hijos, la que peor lleva la situación es Maddie, pues sospecha que su difunta madre tenía una aventura. Serie creada por el trío conformado por Mark Bacci, David Cormican y Dwayne Hill, las tramas episódicas conjugan operaciones de rescate que debe acometer el progenitor –como socorrer a un turista accidentado en la montaña–, con la evolución de éste, tía e hijos, por la ausencia materna, y la dificultad de encajar en el instituto, ante compañeros hostiles. No inventa la pólvora, y busca tocar la fibra sensible del espectador sin excesivo disimulo. Pero funciona la voz en off de la narradora principal, Maddie, y se aborda acertadamente la unidad familiar, que debe superar obstáculos como la tentación de encerrarse en uno mismo, y no saber hacerse cargo de los problemas de los otros. Los actores son más bien desconocidos, excepto el cabeza de familia, al que da vida William Baldwin.
6/10
(2019) Serie TV | 510 min. | Aventuras | Fantástico
Precuela de Cristal oscuro, la exitosa cinta dirigida en 1982 por Jim Henson y Frank Oz. La acción tiene lugar en el mundo de Thra, iluminado por tres soles, donde los skeksis, una raza de carroñeros regidos por skekUng el emperador, custodian el cristal que les ha sido confiado para mantener el equilibrio del planeta, pero oprimen a varios clanes de gelflings, criaturas bondadosas de menor tamaño que viven en sociedades matriarcales. Tras perder a su amada, uno de estos últimos, Rian, descubrirá que los skeksis planean drenar a sus congéneres, para destilar su esencia, que les permite alcanzar la inmortalidad. Acabará uniéndose a la subterránea Deet, y a la noble Brea, en una aventura para concienciar a los suyos de lo que ocurre. Supone su principal acierto no haber sucumbido a las presiones de la era de los gráficos por ordenador, recurriendo nuevamente (pese a que no están muy de moda) a marionetas como las del original, que mantienen el encanto de los productos en los que estuvo al frente el creador de Los teleñecos, aunque ahora se aprovechen las nuevas posibilidades tecnológicas puntualmente, para efectos visuales. Louis Leterrier (director de Ahora me ves…) está al frente de esta producción, demostrando que ha captado el espíritu del ilustre artesano Henson, aunque mantiene su lado oscuro, pues al igual que ocurría con el largometraje, el relato no parece demasiado apropiado para los más pequeños, sino que más bien va destinado a los apasionados de la literatura de J.R.R. Tolkien e incluso a los fans de Juego de tronos. Desarrolla muy bien el universo y la mitología sugeridos por la cinta de 1982, con guiones bien trabajados, que dan pie a momentos memorables. Riza el rizo el capítulo siete, cuando se desarrolla la historia de Thra a través de títeres que mueven a otros títeres. Los protagonistas tienen una enorme expresividad, y logran humanidad pese a sus peculiares aspectos. La serie advierte sobre la importancia de cuidar el medio ambiente, para lo que resultaría necesario estar muy atento a los mensajes que lanza nuestro entorno, aunque también se habla mucho del peligro del racismo, cuando algunas razas por motivos determinados se sienten superiores a otras.
6/10
(2020) Serie TV | 400 min. | Thriller
Una serie inquietante y perturbadora. Adam Price es un hombre felizmente casado, padre de dos hijos, abogado, las cosas parecen irle bien. Pero un día se le acerca una extraña con gorra de béisbol y sonrisa luciferina, y le cuenta algo increíble: en un momento de crisis matrimonial, su esposa fingió durante meses un embarazo con un falso vientre, y la pérdida final del bebé. Cómo sabe tal cosa es un misterio, pero la semilla de la desconfianza está sembrada en Adam. Al mismo tiempo, una juerga juvenil nocturna ha terminado con uno de los participantes, Dante, en estado de coma, unos hechos que investiga la policía. Por otra parte, Adam no es el único al que la extraña desvela secretos inconfesables. Una mujer recibe la desagradable noticia de que su hija graba vídeos pornográficos por dinero. Adaptación en formato serial de la novela homónima del autor de best-sellers Harlan Coben, logra atrapar con su original premisa, con persona corriente que ve cómo su existencia pacífica comienza a tambalearse, nuestra zona de confort es más frágil de lo que pensamos. Da una vuelta a la idea evangélica de que la verdad nos hace libres, mostrando también la faceta de creadora de problemas que escapan a nuestro contro. La intriga funciona, y los actores, algunos tan solventes como Richard Armitage y Stephen Rea, lo hacen bien. Aunque, como suele ocurrir con las tramas sorprendentes que empiezan con el listón alto, cuando hay que ofrecer explicaciones, el interés se deshincha en parte.
6/10
(2019) Serie TV | 480 min. | Romántico | Ciencia ficción
París, en un futuro próximo. Esther ha desarrollado junto a su hermano, Paul, una nueva tecnología denominada Ósmosis, que consiste en la colocación de nanobots en los cerebros de las personas, capaces de leer sus pensamientos y emociones. Cruzando la información que recolectan con bases de datos y redes sociales, dan con la media naranja perfecta de cada sujeto. A la primera prueba se presentan candidatos como Ana, muchacha con problemas de peso que el experimento empareja con un profesor de gimnasia, el homosexual Lucas y el adicto al sexo Niels. Otra serie francesa producida por Netflix tras Marsella y Plan corazón. Ésta tiene como creadora a Audrey Fouché, con experiencia en producciones para la pequeña pantalla como Les revenants, y que parece seguir los pasos de la serie que avisa sobre los peligros de la tecnología Black Mirror. En concreto tiene el mismo tema central que “Hang the DJ”, episodio de la cuarta temporada, que alertaba de los riesgos de las aplicaciones de citas románticas. No acaba de estar lograda la mezcla de melodrama familiar, thriller de espionaje industrial, y ciencia ficción. Tampoco los numerosos personajes tienen todos el mismo interés, por lo que el ritmo acaba siendo irregular, y falta algo de frescura. Pero apunta interesantes notas sobre la equivocación de basar decisiones vitales en avances científicos, y critica en cierta forma la simplona idea, muy extendida en la sociedad moderna, de que existe la pareja perfecta para cada uno, que no requeriría luchar para salvar la relación, ni exigiría de ningún esfuerzo, el día a día fluiría sin problemas. Agathe Bonitzer, que ha protagonizado títulos como Bella durmiente, de Adolfo Arrieta, encabeza un reparto coral más o menos equilibrado.
5/10
(2020) Serie TV | 610 min. | Romántico | Ciencia ficción | Drama
Entretenida serie de ciencia ficción coreana, que especula con un futuro muy próximo en que una compañía ha desarrollado un sistema de inteligencia artificial muy sofisticado, un asistente personal en forma de holograma, al que sólo puede ver su usuario con una gafas especiales. La presentación del nuevo producto es un éxito, pero despierta la codicia de otras compañías, de modo que la ejecutiva responsable de Holo logra esconder in extremis el prototipo, cuando se lo quería robar, en el bolso de una joven desconocida, la asocial Han So-yeon. Han no acaba de llevarse bien con la gente, lo que incluye a sus compañeros de trabajo, porque tienen una discapacidad que no ha confesado a nadie, la prosopagnosia o desorden de reconocimiento facial, no reconoce a la gente por sus rostros, sólo los distingue por la voz. Ahora, gracias a las gafas, va a conocer a Holo, que le va a ayudar a desenvolverse en la vida, también en su vida amorosa, pues su jefe le hace tilín, y puede que los sentimientos sean mutuos. El éxito en los Oscar de Parásitos ha despertado el apetito por conocer la producción audiovisual coreana, y Holo Love es una buena muestra de la diversidad temática que pueden abordar. Esta serie de Netflix especula con inteligencia acerca de cómo la tecnología nos está cambiando la vida, a través de algo que se parece mucho a una comedia romántica, aunque aderezado con elementos de intriga. Quizá, como pasa tantas series, la trama se estira en excesos, y el formato de una película habría sido más adecuado. Pero tiene encanto la relación de Han son el holograma, que más tarde resulta tener el mismo aspecto que su creador, de personalidad no tan encantadora. Está muy bien la pareja protagonista, Yoon Hyun-min y Ko Sung-hee, el primero en su doble papel, y la otra como la discapacitada que se va sintiendo cada vez más segura.
6/10
(2019) Serie TV | 475 min. | Policiaco | Thriller | Drama
Sigue con magnífico pulso la serie criminal sobre asesinos en serie Mindhunter en su segunda temporada. Como cabe imaginar, tras el éxito en la resolución de un caso, la unidad especial del FBI sobre comportamiento criminal empieza a ser la niña mimada de la agencia, y de hecho el recién llegado Ted Gunn ofrece al trío original –los agentes Holden Ford y Bill Tench, y la doctora Wendy Carr– más hombres y recursos, e incluso les facilita una entrevista con el asesino inductor que más despierta la curiosidad del público, Charles Manson nada menos. Mientras continúa el trabajo cotidiano de visitar a célebres asesinos, despierta su atención una serie de crímenes que están teniendo lugar en Atlanta, de jóvenes chicos negros entre 12 y 20 años, que hasta el momento se habían considerado inconexos. Un grupo de madres de las víctimas aúnan esfuerzos porque consideran que ni la policía ni las demás autoridades están prestando la debida atención por prejuicios raciales, las investigaciones de la policía local para descubrir lo ocurrido han sido con frecuencia superficiales y con importantes negligencias. La creación de Joe Penhall a partir del libro “Mindhunter: Inside the FBI's Elite Serial Crime Unit” de John Douglas y Mark Olshaker, se muestra habilidoso en combinar la investigación principal, los alrededores del FBI y la policía con las habituales rutinas, y la vida personal de los tres personajes principales. Se sabe insistir en el egocentrismo de Ford, aunque apuntando a que empieza a ser un poco más consciente de los sentimientos de los demás; tiene enorme fuerza la subtrama del terremoto padecido por la familia de Tench cuando su hijo pequeño adoptado se ve envuelto en la muerte accidental de un bebé, subtexto sobre cómo podría forjarse, o no, una anomalía psíquica que deriva en criminalidad; y resulta más convencional la subtrama amorosa lésbica de Carr con la chica de la barra de un bar, aunque proporciona la excusa de una escena brillante, un interrogatorio en que usa una experiencia personal, que sus compañeros consideran una inteligente artimaña para dar carrete a un asesino en serie. Con tres directores de nivel –al ya presente en la primera temporada, el David Fincher de Seven y Zodiac, se suman Andrew Dominik y Carl Franklin– se dibuja el tono oscuro y desasosegante propio de un tipo de comportamiento aberrante, que escapa a las explicaciones convencionales, aunque se intente dar razón del mismo con métodos científicos. Los actores vuelven a estar muy bien, sobre todo Jonathan Groff y Holt McCallany, pero también Stacey Roca como esposa sufriente de Tench.
7/10
(2019) Serie TV | 510 min. | Thriller
Se supone que Lisa y Sean están felizmente casados, pero la empresa biotecnológica de ella que homenajea a su hermana muerta de cáncer no acaba de despegar, mientras que él vio frustrada su carrera de jugador de béisbol, y ahora trabaja de paramédico, aunque aspira a formar parte de la élite del cuerpo de bomberos de San Francisco. El hermano gay de Lisa tiene pareja estable, mientras que el compañero de trabajo de Sean, casado, no sabe que su esposa, médico, tiene una aventura con su jefe cirujano. A todos afectará la aparición en la vida de Lisa y Sean de la agresiva inversora Anne Montgomery, autora del best-seller "Cueste lo que cueste", que acepta financiar la empresa de Lisa si ella y Sean aceptan que éste pase una noche con ella. Piensan que su amor es tan sólido que pueden aceptar el reto, pero la relación se va a resentir, aflorarán celos y secretos del pasado. Serie de intriga creada por Mike Kelley, cuyo planteamiento recuerda al de la en su día escandalosa Una proposición indecente, de hecho hasta se menciona indirectamente sin ningún rubor. Ofrece una visión bastante deprimente del ser humano, incapaz de confiar en sus seres queridos –quizá uno sólo se ama a sí mismo, y con reservas, parece venirse a decir–, y donde el cumplimiento de las pobres ambiciones personales pasa por vender el alma al diablo, lo más sagrado. Valores antaño indiscutibles como la fidelidad, el sacrificio y la confianza son puestos en entredicho con una trama de enredo donde los personajes muestran una gran volubilidad, lo que permite cualquier giro argumental. De ambiciosa producción, destaca la ya madurita Renée Zellweger abandonando su habitual imagen dulce y pizpireta para componer a una mujer fría y sexy, y como ella misma dice cínicamente, hasta diabólica. Se esfuerza, aunque el personaje no le va mucho.
5/10
(2020) Serie TV | 270 min. | Fantástico | Terror | Drama
En un convento húngaro, la hermana Agatha interroga a Jonathan Harker, abogado británico que ha llegado hasta allí en un estado lamentable. Éste relata que dejó por unos días a su amada Mina con el fin de trasladarse a Transilvania, para ayudar en cuestiones de papeleo al Conde Drácula, que planea mudarse a Inglaterra. Pero éste le retiene en el castillo, donde irá perdiendo la salud poco a poco y descubrirá que otra persona también parece estar prisionera en su interior. Mark Gatiss y Steven Moffat triunfaron con Sherlock, memorable adaptación modernizada del personaje ideado por Arthur Conan Doyle. Ahora, escogen a otro de los más conocidos personajes creados a finales del siglo XIX, para otra serie producida por BBC, que sigue los mismos patrones, lo que quiere decir que parten del original literario pero introducen numerosas modificaciones, algunas muy originales, sobre todo que aquí la sangre de sus víctimas permite que el vampiro absorba los conocimientos de éste. Se han quedado con muchos elementos de las mejores versiones de la pantalla, por ejemplo con los colmillos llenos de sangre que lucía Christopher Lee en las películas producidas por la británica Hammer, el lado seductor y una apariencia muy similar a la de Frank Langella en Drácula (1979), de John Badham, el humor de El baile de los vampiros, de Roman Polanski, y la capacidad de rejuvenecimiento o el gusto por llevar gafas de sol, de Drácula, de Bram Stoker, dirigida por Francis Ford Coppola. Los responsables de la serie –culpables de la consagración de Benedict Cumberbatch– vuelven a apoyarse en actores de primera. El danés Claes Bang, que protagonizó The Square, logra no desmerecer frente a sus numerosos predecesores en la piel del vampiro transilvano, pues combina muy bien la apariencia aristocrática del personaje con su lado animal, y aporta ciertas gotas de sarcasmo que funcionan muy bien (Es usted un monstruo. Y usted abogado, nadie es perfecto). Junto a eficaces secundarios como John Heffernan (Espías desde el cielo), aquí como Harker, se corona como reina de la función Dolly Wells, hasta ahora vista en papeles muy secundarios como Woney, amiga de toda la vida en la saga de Bridget Jones, que borda a Sor Agatha, una monja sin fe y deslenguada. No acaba de funcionar la explicación de que el conde tema a los símbolos religiosos pese a su ateísmo –se ha tratado de adecuar al personaje a la moda de los tiempos que corren–. Funcionan mejor el primer capítulo, con fragmentos que provocan terror (sobre todo las partes de Harker explorando el castillo), y el segundo, que transcurre íntegramente a bordo del Demeter, el barco que ya en la novela de Stoker trasladaba al protagonista a Reino Unido, que el tercero y último, un tanto deslavazado. Pese a que parece una obra cerrada, no resultaría sorprendente que si triunfa se rueden más entregas.
6/10
(2018) Serie TV | 210 min. | Comedia | Drama
Sandy Kominsky, actor que peina ya canas desde hace tiempo, divorciado en tres ocasiones y con una hija Mindy, lleva con ella una escuela de interpretación. Hace tiempo ya que no le llegan papeles, pero mantiene una estrecha amistad con Norman Newlander, su agente de toda la vida, cuya esposa Eileen, con la que lleva casado casi 50 años, padece un cáncer terminal. A Sandy le cuesta ir a visitar a la enferma, a la que tanto quiere, pues adivina que no le queda mucho tiempo y su forma física está muy deteriorada. En clase comenzará a sentirse por una atractiva alumna madurita, Lisa, divorciada y con un hijo adolescente. Notable serie tragicómica de Chuck Lorre, el creador de las exitosas Dos hombres y medio y The Big Bang Theory, de las rodadas con una sola cámara. Sabe aunar humor de buena ley, a cuenta del envejecimiento de los dos personajes protagonistas, con el drama que surge ante la constatación de la caducidad de la vida y las limitaciones de la edad, la consideración de que somos mortales. Lorre desarrolla con agilidad y frescura las tramas, que incluyen relaciones familiares y la aceptación de los demás con sus virtudes y defectos. Destaca la descripción de la amistad de Sandy y Norman, magníficamente interpretados por Michael Douglas –vuelven para él los tiempos seriales tras la lejana Las calles de San Francisco– y Alan Arkin. Y también la búsqueda de amores perdurables, a semejanza del que unió y sigue uniendo a Norman con Aileen –ésta sigue apareciendo a modo fantasmal, su marido sigue manteniendo conversaciones con ella, sobre todo a cuenta de su desastrosa hija Phoebe, de la que estaban distanciados–. La serie cuenta con un equipo de directores expertos en comedia –entre ellos Andy Tennant y Daniel Petrie–, que saben mantener un nivel medianamente elegante con las bromas de tipo sexual, o en relación a la próstata de Sandy. El recurso de las clases de teatro como subtexto de temas de fondo, o para enriquecer a los personajes, se revela tremendamente eficaz.
7/10