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Biografía

Sam Worthington

Sam Worthington

43 años

Sam Worthington

Nació el 02 de Agosto de 1976 en Godalming, Surrey, Inglaterra, Reino Unido

El héroe tridimensional

16 Mayo 2011

Ha tomado el relevo de los grandes actores del cine de aventuras en la era del 3D. Sam Worthington se ha especializado en cintas con muchos efectos especiales y acción.

Aunque Samuel Henry J. Worthington nació el 2 de agosto de 1976 en Surrey (Gran Bretaña), pasó su infancia en Perth (Australia) debido a que a su padre le trasladaron allí, a trabajar en una planta energética. Mal estudiante, enseguida abandonó el instituto para trabajar como albañil, y se estableció en Sidney. A los 19 años le aceptaron para matricularse en la prestigiosa escuela de actores National Institute of Dramatic Art (NIDA).

Al salir se prodigó en el teatro e hizo fortuna en la televisión australiana, sobre todo con la serie Love My Way, que le hizo muy popular en su tierra natal. Su compatriota Geoffrey Wright le dio el papel protagonista en Macbeth (2006), revisión de la obra de Shakespeare.

Internacionalizó su carrera con un pequeño papel en La guerra de Hart, y fue uno de los protagonistas de la coproducción entre Australia y EE.UU. El territorio de la bestia, amena cinta de terror. Acabó instalándose en Los Ángeles en busca de una oportunidad para triunfar en el cine americano. Estuvo a punto de ser escogido para interpretar a James Bond, y según el director Martin Campbell fue finalista, en dura pugna con Daniel Craig, que finalmente se llevó el gato al agua.

A los 30 años sufrió una crisis vital. "Miraba alrededor y veía que no era feliz. Quería borrar mi vida, quería recuperar el control de mi vida. Estaba harto de la gente que me decía lo que tenía que hacer", comenta el actor. Decidió venderlo todo y pasar una temporada viviendo en la montaña.

Allí, casi aislado, recibió una llamada que tendría una gran trascendencia en su vida. El realizador James Cameron quería verle. Acudió a una prueba para el personaje principal de Avatar y metió la pata hasta el fondo. "Le dije que el guión era muy malo, y cuando le pregunté quién lo había escrito, me confesó que había sido él. Entonces le dije que podríamos mejorarlo".

A pesar de todo, el taquillero realizador quedó tan entusiasmado con su potencial que no sólo le escogió para esa cinta, sino que dio su aprobación cuando McG le pidió su opinión para fichar al actor para uno de los papeles principales de Terminator Salvation, que se estrenó antes porque requería de una postproducción menos larga. "Cameron se mantuvo muy al margen. Sólo le dijo a McG que me contratara y que no arruinara nada. Además, se reservó el derecho a criticar la película, ya que él no tenía nada que ver desde que le vendió los derechos por un dólar a su ex esposa. Y sólo quiso ir a ver la película pagando la entrada", recuerda Worthington.

Aunque la nueva entrega de la saga de la lucha contra las máquinas dejó un sabor agridulce –bien rodada pero demasiado insustancial–, Avatar arrastró masas de espectadores a los cines, deseosos de comprobar las virtudes del 3D. Worthington encarnaba a Jake Sully, ex marine paralítico enviado al planeta Pandora para sustituir a su hermano fallecido, manejando su avatar, sofisticada recreación de uno de los na'vi –los nativos del lugar–. El film obtuvo nueve nominaciones a los Oscar aunque tuvo que conformarse con tres, de carácter técnico. Worthington retomará a Jake Sully en las dos secuelas anunciadas por Cameron.

Recién conquistado el estrellato, rentabilizó su tirón comercial con Furia de titanes, remake de una cinta de aventuras mitológicas de los 80, reconvertida al formato 3D. El público respondió tan bien que ya se ha puesto en marcha el rodaje de Furia de titanes 2. Ha probado fortuna con otros géneros con los thrillers The Debt, de John Madden, y The Fields, junto a Chloe Moretz.

En el plano privado, Sam Worthington fue novio de la actriz Maeve Dermody y posteriormente de la diseñadora Natalie Mark, con quien rompió después de una relación de tres años. Se toma con suma tranquilidad el haberse convertido en una superestrella en poco tiempo. "Cualquier actor sería un idiota si dijera que no pretende que la gente lo reconozca, porque hacemos cine para entretener al público y es genial cuando se acercan y te dicen que hiciste un buen trabajo. Pero quiero ir paso a paso, ya veré lo que pasa", explica Worthington.

Filmografía
Fractura

2019 | Fractured

Inquietante película dirigida por el veterano especialista en cintas de terror y thrillers Brad Anderson, suyos son títulos como El maquinista y Transsiberian. Aquí maneja un guión de Alan B. McElroy, que se inició en la escritura de libreto tres décadas atrás con la cuarta entrega de Halloween. Seguimos a Ray Monroe, que viaja con su esposa Joanne y su hijita Peri a celebrar la fiesta de acción de gracias con sus suegros. La tensión se masca desde el minuto uno, la pareja muestra claras desavenencias. En una parada en una gasolinera, Peri sufre un accidente, al caer por un terraplén. Se impone llevar a la pequeña urgentemente a un hospital, donde tras una larga espera el personal se muestra inusualmente amable. Pero cuando se llevan a Peri a hacerle un TAC, con la compañía de su madre, ambas desaparecen mientras Ray dormita en la sala de espera. En efecto, el desagradable despertar trae consigo la afirmación tajante de médicos y enfermeras de que Ray llegó sólo al hospital. Aunque la trama es entretenida, y Anderson demuestra conocer las reglas del juego de crear intriga, estamos ante una película irregular. En efecto, la idea es crear en el espectador dudas acerca de si todo es un mal sueño, aunque también Ray podría ser un desequilibrado, e incluso le podrían estar haciendo “luz de gas” con siniestras intenciones, como ocurre en los filmes como Luz que agoniza o Plan de vuelo. Desaparecida. Y una vez nos queda clara la situación, todo se reduce a golpes de efecto, con un desenlace un tanto tramposo, se puede manipular al espectador, pero existe un límite para no tener la sensación de que te toman el pelo. Sam Worthington lo hace bien dando vida al padre desquiciado.

5/10
The Titan

2017 | The Titan

La cabaña

2017 | The Shack

Tras el secuestro y asesinato de su hija menor durante una excursión familiar, Mack Phillips cae en una profunda depresión, y le carcome el rencor. Años después del terrible suceso, recibirá una enigmática carta firmada… ¡por Dios! El Creador le explica que como no hablan desde hace tiempo, quiere citarle en la cabaña perdida en los bosques de Oregón donde desapareció la niña. Como ninguna editorial quiso publicar su novela “La cabaña”, William P. Young decidió darle difusión fundando su propia compañía en 2009 con ayuda de sus familiares. Quienes le rechazaron se tirarían de los pelos, pues vendió más de 6 millones de ejemplares. Firma la adaptación al cine Stuart Hazeldine, autor hasta ahora de un único título, el poco conocido Exam. El material resultante está pensado principalmente para el público con inquietudes espirituales, que valorará más el fondo, disculpando que cuente con una puesta en escena sencilla o la desmesurada duración. También irá en gustos el aprecio de su surrealista recreación de la Santísima Trinidad, y que cuente con diálogos algo rimbombantes, muy metafóricos y supuestamente trascendentes, del estilo de los libros de autoayuda de Paolo Coelho. La interpretación de Sam Worthington, protagonista de Avatar, no pasa de correcta, quizás por defectos del guión, que no acaba de dar profundidad a su personaje, ni de mostrar bien las repercusiones de la tragedia en su vida. Se agradece mucho más el entusiasmo natural de Octavia Spencer, presente en esta producción al ser una entusiasta del libro original. Si la actriz oscarizada por Criadas y señoras (The Help) resulta creíble interpretando a Dios, podrá con cualquier papel. También realiza un trabajo acertado el israelí Avraham Aviv Alush (El balcón de las mujeres), que representa a un Jesús cercano, que sirve de guía. La cabaña (The Shack) discurre en torno a las crisis de fe, y los efectos destructivos del odio. Finalmente, ofrece una visión muy positiva sobre la capacidad del ser humano para perdonar.

6/10
Manhunt: Unabomber

2017 | Manhunt: Unabomber | Serie TV

Potente miniserie basada en hechos reales, las acciones llevadas a cabo en Estados Unidos por el célebre terrorista Unabomber, que entre 1978 y 1995 realizó diversos atentados con bombas, algunos con víctimas mortales, enviadas mediante el servicio postal de correos. Tras este nombre de guerra ideado por el FBI y que aludía a la colocación de artefactos en universidades y aerolíneas, se escondía Theodore Kaczynski, un inteligente graduado universitario, que escribió un manifiesto justificando sus acciones como una forma de elevar la voz ante una sociedad cada vez más automatizada, y que suprimía paulatinamente la libertad de las personas y su capacidad de tomar decisiones. Tanto los creadores de la serie, Andrew Sodroski, Jim Clemente y Tony Gittelson, como el director de sus ocho episodios, Greg Yaitanes, se han forjado en la pequeña pantalla, los tres primeros en Mentes criminales, y Yaitanes con una dilatada trayectoria que incluye títulos como Banshee, House, Héroes y Prison Break. Logran un producto atractivo, con intriga y fuerte contenido dramático, que logra desligarse de un arranque que hacía presagiar algo bastante convencional. No es el caso, porque sabe pintarse bien la evolución del obsesionado investigador Jim 'Fitz' Fitzgerald, que cada vez se parece más a su presa, y que en el camino de atraparle va dejando "cadáveres" en el camino, la descomposición de su familia, y el choque con sus colegas de trabaja, tiene intuiciones geniales para averiguar quién es Unabomber, basadas en el lenguage de su manifiesto, pero se está dejando lo que le falta precisamente a Unabomber para ser un buen ciudadano. Esta idea del paralelismo y acercamiento gradual entre Fitz y Theo está lograda, y se apoya bien en unos excelentes trabajos de Sam Worthington y Paul Bettany, las escenas en que se enfrenta cara a cara son electrizantes. El episodio 6, en que el segundo es protagonista absoluto, resulta brillante, y ayuda a que el espectador se identifique con él. Por supuesto, no se intenta justificar sus crímenes, pero sí se dan datos de cómo puede producirse una alienación de tal calibre, cuando, sea culpablemente o no, falta amor, calor humano. Y es que, por otra parte, sus críticas a la deriva de la sociedad moderna no dejan de ser certeras, tienen su punto de razón, aunque evidentemente jugar a ser Dios no es el camino para cambiar las cosas. El resto del reparto está muy bien escogido, no hay papel pequeño, y da gusto ver a actores de la solvencia de Keisha Castle-Hughes, agente del FBI, Mark Duplass, el hermano de Unabomber, los polis interpretados por Jeremy Bobb, Ben Weber y Chris Noth, la investigadora encarnada por Lynn Collins, o la sufriente esposa de Fitz, Elizabeth Reaser.

7/10
Réquiem por un asesino

2017 | The Hunter's Prayer

La vida de la universitaria Ella Hatto cambia drásticamente cuando toda su familia es asesinada mientras ella está en el extranjero. Su vida corre ahora serio peligro, pero Stephen Lucas –asesino a su vez– ayudará a la joven. Thirller de acción servido con suficiente oficio por el notable Jonathan Mostow (Breakdown). Sin ser nada del otro mundo, la historia escritaa partir de la novela de Kevin Wignall por John Brancato y Michael Ferris, un tándem que ha dado lugar a películas como The Game o Los sustitutos, atrapa convincentemente. Y ayuda el buen hacer de un actor que siempre hace creíbles sus personajes, Sam Worthington (Avatar).

5/10
Hasta el último hombre

2016 | Hacksaw Ridge

Una película asombrosa, que vuelve a demostrar que Mel Gibson es un cineasta genial, capaz de elevar una historia interesante a la categoría de obra maestra fílmica sin paliativos, verdaderamente él cumple con la regla de las 3 "E", que dice haber escuchado y tener en cuenta: un film debe ser Entretenido, debe mostrar una vertiente Educativa, y, ya es lo máximo, debe Elevar el espíritu del espectador, divisas tenidas muy en cuenta en Hasta el último hombre. Como hizo en Braveheart y en La Pasión de Cristo, parte de hechos reales, aquí con la ventaja adicional de que existen testimonios escritos y filmados de los protagonistas de su historia, de hecho la película concluye con algunos de estos últimos. El film cuenta la asombrosa historia de Desmond Doss (1919-2006), un joven de Virginia que desea servir en el ejército de su país tras el ataque japonés a Pearl Harbour, y la consiguiente declaración de guerra. Pero, objetor de conciencia y hombre de fe, cristiano adventista del séptimo día, se ha prometido en presencia de Dios no tocar un arma, él servirá como médico y pondrá los medios para salvar vidas. Semejante postura se topa con la incomprensión de compañeros y superiores, que la confunden con locura, cobardía, fanatismo o una mezcla de todo eso. Pero él se mantendrá fiel a sus convicciones y finalmente destinado en Okinawa dará prueba de un valor y entrega a los demás desarmante. El guión de esta poderosa historia lo han urdido dos hombres que ya antes han escrito historias inspiradoras con componente bélico: Robert Schenkkan en la miniserie The Pacific, con el mismo escenario de guerra, y Andrew Knight en El maestro del agua. Su libreto es sólido. En el primer tramo, componiendo el background de Desmond antes de su alistamiento, su vida alegre y sencilla, su enamoramiento, el trauma del padre veterano de la Gran Guerra, cuyas secuelas han influido en toda la familia. Luego con la peripecia de su preparación militar en un cuartel, con la incomprensión que suscita su determinación de no tocar un fusil. Y finalmente en Okinawa, la guerra pura y dura, donde su fe y la entrega incondicional en su trabajo se desvelan de modo heroico. La película de Gibson no puede ser más oportuna en un momento histórico en que un derecho que parecía pacíficamente aceptado, el de que nadie debería ser obligado a hacer algo que repugne a su conciencia, empieza a conocer trabas y a ser puesto en entredicho, porque supuestamente sería un estorbo para otros. La cuestión está muy bien desarrollada y es básica en un personaje muy bien perfilado, y al que da vida de modo maravilloso Andrew Garfield: nos creemos su entereza, donde la fe es primordial, da pruebas de humanidad, no es de piedra, tiene sentido del humor, y la subtrama romántica con una encantadora Teresa Palmer tiene la virtud de convertir en agradabilísimo lo que en diferentes manos habría sido decididamente ñoño. Las escenas bélicas están muy bien concebidas y resultan comprensibles para el espectador, a diferencia de otros filmes, donde todo es confuso, y la excusa facilona y cómoda es, "ya se sabe, la guerra es así". Así que entendemos el objetivo de una acción, el desplazamiento de los soldados, los obstáculos, el recurso a la artillería... En la línea de sus anteriores filmes, Gibson se decanta por el hiperrealismo, violencia estilizada muy bien fotografiada, pero violencia, al mostrar todo el horror de la batalla en lo referente a heridas, mutilaciones, sangre y vísceras. De este modo, por contraste, queda más subrayado el hecho asombroso de cómo se puede ser heroico en la guerra sin disparar una sola bala, y ello sin pretender negar que los otros soldados también están cumpliendo su deber luchando contra los japoneses con las armas. La partitura musical de Rupert Gregson-Williams está inspirada, y no pretende imponerse al resto de los elementos de las distintas escenas, de modo que se puede disfrutar de una interpretación, o de la belleza de algunos planos, como aquellos a que dan pie los descendimientos de los soldados y del propio Desmond desde lo alto del Hacksaw Ridge. Todo el reparto está muy bien, hemos mencionado a Garfield y Palmer, pero los padres del protagonista (Rachel Griffiths y Hugo Weaving), más los distintos soldados (Vince Vaughn, Luke Bracey, Sam Worthington...) también están interpretados con mucho talento.

10/10
Everest

2015 | Everest

Mayo de 1996. Dos guías profesionales preparan sendas expediciones comerciales, en las que llevarán a la cima del Everest a adinerados individuos. Rob Hall, de Adventure Consultants, garantiza el éxito a cualquier tipo de cliente, independientemente de su experiencia, pues ha ejercido su labor durante años sin ninguna víctima mortal. Su rival, Scott Fisher, de Mountain Madness, sólo lleva consigo a gente preparada. Ambos grupos logran coronar su objetivo, pero entonces se desata una inesperada y violenta tormenta... El islandés Baltasar Kormákur, responsable de la excelente 101 Reikiavik, ha dirigido en Hollywood títulos como Contraband y 2 Guns. En Everest reconstruye trágicos sucesos reales, que pusieron en solfa el lucrativo negocio de los viajes de recreo al punto más elevado de la Tierra. El realizador logra sacarle mucho partido a un guión inteligente, escrito a cuatro manos por Simon Beaufoy, con experiencia en este tipo de historias por 127 horas, y nada menos que William Nicholson, autor de la obra original y el libreto de Tierras de penumbra. Son conscientes de que no deben apartarse del esquema del típico retrato de lucha del hombre contra la naturaleza, por lo que se limitan a dar pinceladas de los personajes. Pero logran darles cierta dimensión humana, y que se entiendan las dos maneras de entender su profesión de los protagonistas. También contribuye al dramatismo de Everest el reparto, que tiene en su cima a Jake Gyllenhaal (Fisher) y Jason Clarke (Hall), éste último el que logra la mayor emotividad, en sus conversaciones telefónicas con su esposa, encarnada por una breve pero eficaz Keira Knightley. También sorprende otro matrimonio de ficción, formado por Josh Brolin y Robin Wright. No desentonan grandes intérpretes como Emily Watson, Sam Worthington y John Hawkes. En suma, cuando llegan las deseadas y vistosas secuencias de escalada que el público ha ido a ver no se tiene la sensación de estar contemplando el típico blockbuster vacío. Estamos ante una de esas películas de las que se sale alabando la fotografía, gran labor de Salvatore Totino. Los planos aéreos ponen los pelos de punta por sí mismos, por lo que no necesitarían del 3D con el que se exhibe Everest.

6/10
El caso Heineken

2015 | The Kidnapping of Freddy Heineken

Basada en el caso real del secuestro de Alfred Henry Heineken, magnate holandés de la cerveza, que conmocionó a la sociedad europea de principios de los 80. “El caso Heineken” reconstruye al detalle todas las fases del que para la opinión pública fue “el secuestro del siglo”. La planificación del rapto, la feroz persecución por parte de la Interpol y la tensa lucha psicológica que mantuvo Heineken con sus secuestradores, se transforma en una trepidante película de acción y suspense, brillantemente interpretada por Anthony Hopkins y Sam Worthington.

Sabotage

2014 | Sabotage

John Beacher y su equipo especial del DEA, la brigada antinarcóticos, aprovecha un golpe a los capos de la droga para "distraer" un millón de dólares deslizándolo por unas tuberías. Pero cuando van a recuperarlo se encuentran con que el dinero ha volado. Por si fuera ésta poca desgracia, todos son investigados, pues el FBI ha detectado que falta el dinero que ellos habían burlado. Cuando finalmente quedan exonerados, son unos apestados del cuerpo, y encima, comienzan uno a uno a ser brutalmente asesinados, todo apunta a que los responables del cartel robado han preparado una terrible venganza. Investigará el caso una detective de la policía de Atlanta. El experto en cine policial David Ayer vuelve a la carga después de la estimable Sin tregua. Pero se diría que esta vez no lleva consigo aquello llamado credibilidad, el esfuerzo por tratar con cierto realismo el trabajo cotidiano de los agentes del orden. Asociado en el guión con Skip Woods (La jungla: Un buen día para morir), opta por una historia poco creíble de una violencia brutal, un grotesco guiñol con tripas colgantes que se dirían más propias de una cinta gore. Y ello para ofrecer una trama sin referente moral alguno, donde a los personajes les mueve el dinero, la venganza o las sensaciones adrenalíticas y hormonales, y poco más. El giro final, supuesta sorpresa por la que entendemos el comportamiento del personaje de Arnold Schwarzenegger, y cómo sus planes no han resultado exactamente del modo en que había previsto, suena a tomadura de pelo. Es de esas películas a las que el adjetivo de "innecesaria" les viene al pelo. No se sabe qué interés puede tener narrar esta salvaje historia, aunque esté rodada con el oficio innegable que tiene Ayer.

4/10
Cake

2014 | Cake

Claire es una mujer de buena posición, deprimida, que acude a un grupo de terapia donde hablan de una de sus antiguas compañeras que se ha suicidado. Claramente desequiilbrada y descontenta con todo, su fiel asistenta Silvana procura ayudarla ante sus acciones intempestivas, como la de acudir a México a comprar fuertes medicinas. Daniel Barnz dirige una cinta que parece destinada a que Jennifer Aniston se reinvente. De su imagen asociada a la comeda romántica más o menos tontorrona, aquí la tenemos componiendo a una persona con su matrimonio roto, sarcástica e insoportable, y la cosa le funcionó, al menos en lo referente a obtener una nominación al Globo de Oro. Pero como película, la narración se hace larga y tediosa, también en sus escenas oníricas con sueños que quieren dar al film un aire a realismo mágico. Para la mexicana Adriana Barraza es un intento más de labrarse una carrera en Hollywood tras descollar en Babel.

4/10
Aviones de papel

2014 | Paper Planes

Sam Worthington avala con su presencia esta producción televisiva para el público familiar producida en Australia, su país adoptivo desde que tenía 6 meses. El protagonista de Avatar interpreta a Jack Webber, hombre destrozado tras la muerte de su esposa, al igual que Dylan, su pequeño. Éste empieza a recuperar la ilusión por la vida, y a contagiársela a su progenitor, cuando aparece en su colegio un profesor sustituto que anima a los alumnos a construir aviones de papel. Puesto que Dylan logra asombrosos resultados, el docente le explica que tiene opciones de clasificarse para el Campeonato Mundial, que se celebrará en Japón. Sencilla pero eficaz, sigue el típico esquema de las películas deportivas, de competiciones y torneos, cuenta con personajes bastante convencionales, y su utilización de imágenes aceleradas de vez en cuando queda un tanto ridícula. A pesar de todo, se sigue con interés, porque su historia de aviones de papel tiene cierta originalidad, y por un tono positivo que se agradece. Mientras que Worthington no parece haberse esforzado demasiado, el niño Ed Oxenbould derrocha expresividad, así como Ena Imai, su adversaria. El film apela a la creatividad, insta a seguir adelante por encima de las dificultades, y critica con simpatía aspectos de la juventud actual como la excesiva dependencia de los móviles.

5/10
En defensa propia

2014 | The Keeping Room

1865. Dos jóvenes hermanas, Augusta y Louise, viven solas y con mínimos recursos en su vacía mansión sureña, con la compañía de su también joven criada negra Mad. La vida es muy dura y apenas pueden comer las pocas hortalizas que se cosechan en el huerto. No hay medicinas y la violencia y la muerte acechan por doquier. El peligro y el terror llegará en forma de dos sanguinarios soldados de la Unión que se acercan asesinando a cuantas personas encuentran en su camino. Poderoso y contundente drama ambientado en los últimos días de la Guerra Civil Norteamericana, cuando el célebre General Sherman comandó la que fue llamada la "gran marcha", en la que arrasó de abajo a arriba los estados de la costa este de los Estados Unidos, con sus ejército de la unión. En defensa propia habla de la terrible indefensión de las mujeres en aquella época durísima en donde el conflcto bélico volvía locos a los hombres, soldados convertidos en bestias, asesinos sin escrúpulos que habían perdido cualquier contacto con la moralidad. Las tres mujeres protagonistas sufrirán de lo lindo para salvar sus vidas, mujeres en otros tiempos de gran distinción y ahora convertidas en parias –"ahora somos todas negras", dice una de ellas–, cuya esperanza en medio de la barbarie que se avecina es mínima. Tras un inicio violento, como aviso para navegantes, Daniel Barber (Harry Brown) ofrece momentos de contemplación, de tranquilidad inquietante en la casa donde viven las tres mujeres –la fotografía de Martin Ruhe es muy meritoria–, un paisaje bello y bucólico que irremediablemente quedará arrasado. Hay que destacar el elenco del film, con una magnífica Brit Marling, muy bien secundada por Hailee Steinfeld y Muna Otaru. Les acompaña un Sam Worthington en un papel de indeseable que pone los pelos de punta.

6/10
Al borde del abismo

2012 | Man on a Ledge

Thriller al gusto moderno, con un ritmo acelerado. Al borde del abismo supone el debut como realizador de Asger Leth, hasta el momento con experiencia en el terreno documental. Nick Cassidy, ex policía fugado de la prisión en la que cumplía condena por robo, se sube a una cornisa de un hotel neoyorquino, lo que causa un gran revuelo entre los viandantes. Cuando aparece la policía, Cassidy exige la presencia como negociadora de la agente Lydia Spencer, abatida porque en una situación similar no logró disuadir a un hombre que se suicidó. El director ha contado con un actor de tirón, Sam Worthington, encumbrado por Avatar, y con un buen reparto, que incluye a Jamie Bell, Kyra Sedgwick y Elizabeth Banks. Todos demuestran que tienen oficio para sacar adelante a sus personajes, aunque éstos tengan pocos matices, como en el caso de Ed Harris, antagonista de la pieza. También parte de un guión con las suficientes dosis de intriga como para tener pegado al espectador a la pantalla. Incluye una rutinaria crítica a la obsesión de los medios por conseguir audiencia a cualquier precio, y advierte del peligro de la corrupción, aunque en general es premeditadamente ligera. El guión de Al borde del abismo no acaba de resultar muy verosímil, pero al menos cumple su función de hacer pasar el rato.

5/10
Ira de titanes

2012 | Wrath of the Titans

Después de acabar con el Kraken, Perseo lleva una vida retirada, oculta su condición de semidios, en un pueblo de pescadores. Pero los dioses están perdiendo su influencia porque la gente no les reza, de modo que Hades y Ares hacen una alianza con Cronos para evitar perder su inmortalidad, lo que les lleva a traicionar a Zeus, padre de Perseo. Éste, para salvar a la humanidad, no tendrá más remedio que usar sus poderes para descender a las profundidades del infierno donde está cautivo Zeus. Cuenta con la ayuda de Agenor, hijo de Neptuno, y de la reina Andrómeda. Secuela de Furia de titanes, Ira de titanes rodada como ésa en 3D. De nuevo tenemos vistosas aventuras, con elaborados efectos especiales, en algunos casos rutinarios, en otros pasablemente originales. El problema del film, como a su precedente, es que le falta alma. Se ha querido armar la trama con un mínimo de dramatismo, a cuento de las relaciones paternofiliales y los sentimientos que surgen en ellas, donde no faltan el amor, los rencores y el perdón. Pero en general el guión es endeble: no emociona, y francamente, ignoramos las diferencias entre dioses y humanos, más allá de que los primeros son más poderosos. El mismo desconocimiento deben tener los autores de la historia, que llegan a decirnos que las almas de los hombres perviven para siempre, mientras que los dioses pueden terminar en el terrible vacío de la nada y el no ser. El porqué de tal diferencia es un misterio. Sobre el reparto, poco hay que decir, ya que los rasgos de los personajes son mínimos. Pero en fin, destaquemos el esfuerzo de Liam Neeson y Ralph Fiennes por dar cierta majestuosidad a Zeus y Hades, a ejemplo de lo que, en Furia de titanes (1981), hacían Laurence Olivier y compañía en lo que, como aquí, no dejaba de ser una serie B.

4/10
Tierra de asesinatos

2011 | Texas Killing Fields

Thriller estiloso y realista, que huye con acierto del morbo, lo dirige Ami Canaan Mann, hija del conocido cineasta Michael Mann, que también produce. Y, otro miembro del clan, la hermana de la primera e hija del segundo, Aran Reo Mann, se ocupa de la dirección artística. La película se inspira en hechos reales, pero interpretados libremente para la ocasión por un guionista ex policía, Donald F. Ferrarone, amigo de los personajes auténticos en que se basa la historia. La idea es que un par de detectives de la policía investigan una serie de asesinatos ejecutados a lo largo de tres décadas, siempre mujeres jóvenes, en general de mal vivir, cuyos cuerpos han ido apareciendo desperdigados por distintos puntos de la zona texana conocida como Killing Fields, los campos de muerte, unos cañaverales pantanosos. Souder es un policía de toda la vida de la pequeña localidad de Texas City, separado de su mujer, que ejerce el mismo oficio. Y Heigh es un recién llegado al lugar desde Nueva York, hombre de familia y piadoso católico, resuelto a dar con el culpable, aunque haya casos que no caen en su jurisdicción, como le recuerda su compañero. Quizá el mejor elogio que se puede hacer de la película a Ami Canaan Mann, es que no desmerecería en la filmografía de su padre como director. En su segundo largo -Morning no se ha distribuido en España- la directora prueba su habilidad para crear una atmósfera opresiva, y crea además modélicas escenas de acción. El relato de una historia dura no impide la contención en la violencia, el uso inteligente de la elipsis. En el personaje de Jeffrey Dean Morgan se encarnan las convicciones puestas a prueba por unos crímenes deleznables e irracionales. Mientras que el de Sam Worthington -que vuelve a emparejarse con la actriz de moda, Jessica Chastain, tras La deuda- refleja las dificultades actuales para mantener la unidad familiar. Aunque caso extremo de familia desestructurada es el de la adolescente Anne, con una madre y un hermano mayor que no saben ocuparse de ella.

6/10
Sólo una noche (Last Night)

2010 | Last Night

Massy Tadjedin, guionista de The Jacket, debuta como directora con este drama de llamativo reparto. Podría dar que hablar en el futuro a juzgar por algunas cualidades de la cinta, que es una opera prima prometedora. Joanna está felizmente casada con Michael, el marido aparentemente ideal. Pero cuando ambos acuden juntos a una fiesta de la empresa en la que él trabaja, Joanna detecta que Michael le presta una descarada atención a Laura, una despampanante compañera. A la mañana siguiente, casualmente, Michael se tiene que ir de viaje de empresa con un tipo y con Laura. Al enterarse Joanna, mantiene una sonora discusión con Michael, que se marcha de todas formas. Mientras que a espaldas de su esposa, Michael acaba intimando con Laura, ella se reencontrará casualmente cuando va a tomar café con Alex, su gran amor del pasado con el que sigue habiendo mucha química. Estamos ante un film de interés, por su tratamiento de temas de alcance, como la tentación de la infidelidad, la confianza en la pareja y los celos. El problema es que acaba resultando un tanto superficial, y la relación entre la esposa y su antiguo novio parece una versión descafeinada de Antes del amanecer, pero sin la brillantez de los diálogos, la trascendencia y la fuerza del film de Richard Linklater. La banda sonora es insistente y machacona, mientras que la reiterativa exhibición de las actrices principales en ropa interior acaba resultando un tanto cargante, y no se entiende sino es como una forma fácil de llamar la atención. A pesar de todo, lo cierto es que se sigue con interés, sobre todo por el buen trabajo de los actores principales. Keira Knightley –que madura poco a poco bastante bien– y Guillaume Canet (director de Pequeñas mentiras sin importancia) ofrecen mucha pasión, y se llevan la palma. Tampoco decepciona Eva Mendes, que siempre cumple con las expectativas, mientras que Sam Worthington, sin decepcionar del todo, no acaba de emocionar en un registro muy distinto al que ofrecía en Avatar, el film por el que se le conoce fundamentalmente.

5/10
La deuda

2010 | The Debt

Tel Aviv, 1997. Una joven periodista lleva a cabo la presentación de un libro en donde se narra un célebre episodio llevado a cabo años atrás por su madre, Rachel Singer, antigua espía del Mossad, convertida en heroína y presente en el acto. La historia del libro, sucedida en 1966, narra cómo tres agentes del Mossad, Rachel, David y Stefan, viajaron de incógnito a Berlín Oriental para localizar y detener secretamente al doctor Dieter Vogel, un criminal de guerra nazi que se dedicó durante la guerra a los más horrendos experimentos contra los judíos y que fue denominado el “cirujano de Birkenau”. Notable y atípica película de espionaje con referencias de fondo explícitas al horror del Holocausto, pero que bajo su supuesta atmósfera de acción, ofrece ante todo un retrato de personajes muy perfilados, que afrontan cada uno a su modo sus traumas y sus dolores. Se trata de un ‘remake’ de una película israelí escrita y dirigida por Assaf Bernstein en 2007 y que ahora se presenta con un cartel y una producción hollywoodinse de auténtico lujo. En este caso, hay que elogiar el cuidadoso guión y el eficaz montaje, con transiciones muy logradas cuando la acción nos traslada de una época a otra. Por otra parte, la impecable dirección de John Madden llama mucho la atención por su sobriedad, de una dureza muy seria, y donde apenas se hacen concesiones comerciales al espectador (poco más que la escena de la estación). El film tiene garra y es entretenido, pero Madden, quien ya ha mostrado su buen hacer en filmes como Su majestad Mrs. Brown o Shakespeare enamorado, se centra en no contar más de lo suficiente, incluso es parco en descubrirnos los corazones de los protagonistas, lo cual por otro lado resulta intrigante y a la postre enormemente revelador de los demonios interiores que los pueblan. Más allá de su desenlace, la película acaba por ofrecer una reflexión acerca de la ética de nuestros actos, sean cuales sean la circunstancias, donde siempre habrá diferencias entre la venganza y la justicia, entre la mentira y la verdad. Y dentro del conjunto hay que aplaudir especialmente una labor de casting perfecta. Todos los intérpretes están muy ajustados a sus papeles (quizá el más desaprovechado sea un demasiado taciturno Sam Worthington), y no regalan nada para la galería. Pero, de cualquier forma, la parte femenina de la película es la más conmovedora y emocional, centrada en el espléndido personaje de Rachel. Helen Mirren aporta ese tremendo empaque de mujer inteligente al que nos tiene acostumbrados, mientras que supone un alucinante descubrimiento la actriz Jessica Chastain, quien encarna a la Rachel joven de un modo absolutamente cautivador, verosímil e intenso.

6/10
Furia de titanes

2010 | Clash of the Titans

Spyros, un humilde pescador, encuentra flotando en el mar un ataúd con el cadáver de una mujer y un bebé vivo. Criará a éste con el nombre de Perseo, como si fuera su propio hijo. Pero en realidad se trata de un semidiós, vástago de Zeus. Cuando Perseo ya es adulto, los hombres de Argos osan desafiar a los dioses olímpicos, ocasión que aprovecha la divinidad del inframundo Hades para pedir el sacrificio de Andrómeda; en caso de negativa, la ciudad sea destruida por el Craken, una terrible bestia. Perseo encabezará una expedición para evitar ese sacrificio y poder desafiar con éxito al Cracken, lo que le obliga a enfrentarse con increíbles criaturas. El cine en 3D se ha convertido en una gran atracción de feria, el relieve concede al cine de aventuras una nueva dimensión, nunca mejor dicho. Lo confirma Furia de titanes, grandioso espectáculo visual, reconvertido al formato de moda en la última fase de su producción, taquilla obliga. Tal decisión de última hora se nota, el uso del 3D no es tan perfecto como el de Avatar y Alicia en el País de las Maravillas, el juego plano-contraplano no parece hecho para la tridimensionalidad, y algunas escenas, como las del Olimpo, tienen un acabado extraño, un algo que chirría. No obstante, es previsible que el público general no se ande con demasiadas sutilezas técnicas, y acepte “subirse a la atracción”, sin más. Y es que, en muchas escenas, la cosa funciona perfectamente, a Louis Leterrier le va este tipo de cine, como ya probó en otra mitología, moderna, la de El increíble Hulk. Dentro del esquema de aventuras mitológicas al que da pie el viaje del héroe y sus compañeros, los guionistas – Travis Beacham, Phil Hay y Matt Manfredi– han dado primacía al conflicto interno de Perseo, que no quiere asumir su parte divina –cree que Zeus no le atendió y que su auténtico padre fue su padrastro–, lo que sirve para acentuar su condición humana, sobre todo el ejercicio de la libertad. Lo demás son fuegos de artificio más o menos vistosos, con guiños a sagas épicas como El Señor de los Anillos –esas expediciones por parajes increíbles– y La guerra de las galaxias –hay unas criaturas que se parecen mucho a los moradores de las arenas, y el gruñido de uno de ellos bien podría haberlo proferido Chewbacca–. Ha habido una apuesta por actores más bien desconocidos, a excepción de los “divinos” Ralph Fiennes y Liam Neeson, y el héroe de acción de moda –es su segunda película en 3D– Sam Worthington. Y a diferencia de títulos como 300, se evita la violencia desagradable, en busca del gran público.

6/10
Terminator Salvation

2009 | Terminator Salvation

Digna, pero no memorable. Así es la cuarta entrega de la saga comenzada por James Cameron, sobre un futuro poco halagüeño dominado por las máquinas. En esta ocasión es el gran Christian Bale quien interpreta al humano John Connor, jefe de la resistencia contra los terminators en un planeta desolado y apocalíptico. Hay en el año 2018 un grupo de líderes de esa resistencia, que dirige los combates contra Skynet desde la base secreta que tienen bajos las aguas en un submarino; pero Connor es el líder natural, considerado entre la gente de a pie como una especie de profeta o mesías. Ahora su esposa espera un niño, pero él sigue intrigado con las grabaciones que le dejó su madre Sarah, sobre todo con las que se refieren a su padre viajero en el tiempo, Kyle Reese, a quien debe localizar y salvar antes de destruir la base principal de las máquinas enemigas. Porque sólo así logrará que éste conozca a su madre en el pasado. Encontrará un inesperado aliado en Marcus, un condenado a muerte en 2002, que se ha convertido en alguien muy diferente de quien fue en el pasado. Lo mejor que se puede decir de este film es que se inserta bien en la saga. Miedo nos daba que McG fuera el director, pero el caso es que este hombre videoclipero rueda bien, al servicio de la historia, y si acaso cabe reprocharle cierta frialdad en la narración, aunque ésta ya se encuentra presente en el guión de John D. Brancato y Michael Ferris. Sigue la idea de contraponer maquina y hombre, entre los que se puede producir un cierto intercambio de roles: a quien se veía como robot demuestra humanidad, mientras quien está dotado de espiritu toma decisiones maquinalmente. Esto se nota en el conflicto que surge alrededor del misterioso Marcus, que provoca dudas en Connor y en la guerrera de la resistencia Blair. Se nos antoja demasiado serio Christian Bale como líder, como si su responsabilidad para salvar al mundo diera un excesivo hieratismo a su interpretación; más interesante es la perplejidad de Marcus, aunque le falta hondura a la actuación de Sam Worthington. De alguna forma se nota que McG no es un director de actores, no logra que los distintos personajes despeguen de sus moldes arquetípicos. No obstante, la historia tiene garra, se sigue con interés, y sabe insertar guiños para los conocedores de la saga. Y hay suficientes escenas de acción para que los ojos del espectador no se despeguen de la pantalla en ningun momento. Hay un buen trabajo en la construcción de un escenario post-holocausto nuclear, y buenos pasajes con los distintos terminators en acción, incluido uno que deviene en agradable sorpresa. Entre los "gadgets" nuevos destacan los mototerminators, y un robot gigante que se diría primo hermano de los Transformers.

6/10
Avatar: Edición especial

2009 | Avatar

Edición especial de la película más taquillera de todos los tiempos. La "nueva" película incluye 8 minutos más de metraje. Un gancho muy típico para seguir recolectando dinero. Quien quiera ver qué ocurre en esos casi 10 minutos, tendrá que acudir al cine para volver a disfrutar de Avatar en 3D. Año 2154. El paralítico ex marine Jake Sully es requerido para una expedición al planeta Pandora, en sustitución de su hermano gemelo, muerto fatalmente en un atraco callejero. Su coincidencia genética le convierte en la persona ideal para usar el avatar de su hermano. Un avatar es un cuerpo híbrido de hombre y na’vi –los nativos de Pandora–, desarrollado con la más sofisticada biotecnología, para ser controlado con la mente en un estado semejante a la hibernación. De ese modo los recién llegados al planeta pueden adaptarse a su atmósfera, y tratar amistosamente a los na’vi, que viven en un estado primitivo de perfecta comunión con la natureleza. Doce años ha estado desaparecido de la ficción cinematográfica James Cameron, desde su lejana coronación como “rey del mundo” con Titanic. La espera ha merecido la pena. Avatar responde a las expectativas de convertirse en muestra ejemplar del ‘cine del futuro’ –un futuro que ya es presente–, absolutamente innovador en el uso de las herramientas de los efectos visuales, con un fotorrealismo nunca visto antes, y de las posibilidades del 3D. Criaturas fantásticas, el desarrollo de los na’vi, el amplio lienzo de la pantalla, robots y naves especiales, todo es prodigioso y parece ‘de verdad’, sin trampa ni cartón, bien acoplado a los movimientos de cámara. Pero además, Cameron, guionista y director, ha prestado atención a la trepidante historia, a la que sabe insuflar aires épicos de gran aventura. Su Aliens, Terminator y Abbyss, más Apocalypto, El nuevo mundo, El Señor de los Anillos, Parque Jurásico, La guerra de las galaxias. Una nueva esperanza, Matrix, Transformers –más seguro que otros títulos que olvidamos– no son simples citas cinéfilas o guiños para iniciados, son referencias para la creación de una trama inteligente y original, que sigue el clásico esquema del viaje del héroe, que inicialmente debe cumplir una misión, infiltrándose entre los na’vi, pero que al final ha de cuestionarse sus acciones y pensar qué es lo correcto. Entre medias hay lugar para una historia romántica que evita los caminos fáciles, y sugerentes planteamientos –dentro de su asumida condición mítica, que quizá alguien ligará exageradamente a la New Age–, sobre la ambición, la ecología, la ciencia y la religión. Evidentemente la llegada de los marines a Pandora evoca las conquistas de lugares primitivos más o menos idílicos –Utopía o el paraíso terrenal, para entendernos–, donde un orden perfecto es trastocado por ‘el hombre blanco’. Los personajes son interesantes: Jake Sully, su interés amoroso Neytiri y la doctora Grace, interpretados por Sam Worthington, Zoe Saldana y Sigourney Weaver, y las dos caras de la villanía, el belicoso coronel Quaritch (Stephen Lang) y el ‘empresario’ Parker (Giovanni Ribisi).

8/10
Avatar

2009 | Avatar

Año 2154. El paralítico ex marine Jake Sully es requerido para una expedición al planeta Pandora, en sustitución de su hermano gemelo, muerto fatalmente en un atraco callejero. Su coincidencia genética le convierte en la persona ideal para usar el avatar de su hermano. Un avatar es un cuerpo híbrido de hombre y na’vi –los nativos de Pandora–, desarrollado con la más sofisticada biotecnología, para ser controlado con la mente en un estado semejante a la hibernación. De ese modo los recién llegados al planeta pueden adaptarse a su atmósfera, y tratar amistosamente a los na’vi, que viven en un estado primitivo de perfecta comunión con la naturaleza. Doce años ha estado desaparecido de la ficción cinematográfica James Cameron, desde su lejana coronación como “rey del mundo” con Titanic. La espera ha merecido la pena. Avatar responde a las expectativas de convertirse en muestra ejemplar del ‘cine del futuro’ –un futuro que ya es presente–, absolutamente innovador en el uso de las herramientas de los efectos visuales, con un fotorrealismo nunca visto antes, y de las posibilidades del 3D. Criaturas fantásticas, el desarrollo de los na’vi, el amplio lienzo de la pantalla, robots y naves especiales, todo es prodigioso y parece ‘de verdad’, sin trampa ni cartón, bien acoplado a los movimientos de cámara. Pero además, Cameron, guionista y director, ha prestado atención a la trepidante historia, a la que sabe insuflar aires épicos de gran aventura. Su Aliens, Terminator y Abbyss, más Apocalypto, El nuevo mundo, El Señor de los Anillos, Parque Jurásico, La guerra de las galaxias. Una nueva esperanza, Matrix, Transformers –más seguro que otros títulos que olvidamos– no son simples citas cinéfilas o guiños para iniciados, son referencias para la creación de una trama inteligente y original, que sigue el clásico esquema del viaje del héroe, que inicialmente debe cumplir una misión, infiltrándose entre los na’vi, pero que al final ha de cuestionarse sus acciones y pensar qué es lo correcto. Entre medias hay lugar para una historia romántica que evita los caminos fáciles, y sugerentes planteamientos –dentro de su asumida condición mítica, que quizá alguien ligará exageradamente a la New Age–, sobre la ambición, la ecología, la ciencia y la religión. Evidentemente la llegada de los marines a Pandora evoca las conquistas de lugares primitivos más o menos idílicos –Utopía o el paraíso terrenal, para entendernos–, donde un orden perfecto es trastocado por ‘el hombre blanco’. Los personajes son interesantes: Jake Sully, su interés amoroso Neytiri y la doctora Grace, interpretados por Sam Worthington, Zoe Saldana y Sigourney Weaver, y las dos caras de la villanía, el belicoso coronel Quaritch (Stephen Lang) y el ‘empresario’ Parker (Giovanni Ribisi).

8/10
El territorio de la bestia

2007 | Rogue

El australiano Greg McLean sorprendió gratamente a los amantes del terror con la excelente Wolf Creek, que recuperaba el espíritu de las mejores cintas del género de los 70, como La matanza de Texas, Picnic en Hanging Rock y El diablo sobre ruedas. A pesar de su evidente modestia, su segundo largo parece decidido a reactualizar el esquema de Tiburón, y otras cintas de terror acuático. Esto supone un riesgo nada baladí, pues es sobre un cocodrilo gigante, por lo que las probabilidades de caer en el ridículo son grandes. No ocurre así, porque McLean confirma que es un director hábil. Como el anterior trabajo de McLean, también transcurre en su Australia natal. Allí acude Pete McKell, un estadounidense que hace reportajes de viajes. Puesto que una de las grandes atracciones locales son las excursiones fluviales para ver a los cocodrilos, McKell se sube a un navío dirigido por Kate Ryan, una atractiva mujer que no ha salido mucho de los alrededores. Cuando Kate se desvía un poco de su recorrido, para investigar quién lanzó una bengala de socorro, un ser misterioso hunde el barco con un fuerte golpe. Los pasajeros se refugian en un islote donde serán acosados por la bestia, que resulta ser un cocodrilo monstruoso. McLean tiene claro que el espectador debe empatizar con los personajes, si quiere crear tensión. Por eso los presenta muy brevemente, pero con modélica eficacia. Están interpretados por un buen reparto encabezado por Michael Vartan (Alias) y Radha Mitchell (Descubriendo Nunca Jamás). Como hacía en la citada Wolf Creek, McLean convierte los parajes australianos en un personaje más, con sugerentes planos de privilegiadas localizaciones naturales. Y por supuesto, el director se luce a la hora de crear una atmósfera angustiosa, con secuencias de mucho suspense, como aquella en la que algunos personajes intentan llegar a la orilla deslizándose por una cuerda sujeta entre dos árboles. Aunque es ligera, muestra los riesgos de caer en la insolidaridad en una situación límite, pero también la parte positiva del ser humano, capaz de arriesgar su vida para salvar a una mujer moribunda. Es un film de serie B honesto, por lo que se disculpa que apenas se distancie de las otras cintas de cocodrilos asesinos que han pasado por la pantalla en los últimos años (Mandíbulas, Cocodrilo: Un asesino en serie, Cocodrilo, Cocodrilo. Aguas sangrientas).

4/10
El gran rescate

2005 | The Great Raid

Islas Filipinas, 1945. El sexto batallón de los rangers americanos, bajo el mando del teniente coronel Henry Mucci, va a acometer una misión de rescate casi imposible. Se trata de adentrarse treinta millas en territorio enemigo japonés, para liberar a 500 prisioneros de guerra, confinados en el campo Cabanatuan, supervivientes de la trágica marcha de la muerte que siguió a la batalla de Bataan. Film basado en hechos reales acontecidos durante la II Guerra Mundial, se estructura alrededor de tres subtramas que tienen como epicentro los preparativos del rescate, la vida en el campo de prisioneros y el movimiento de resistencia filipino. Se carga la mano en el comportamiento inhumano de los soldados japoneses, y se subraya la colaboración de los filipinos con los aliados. El reparto es notable, pero falta una profundización razonable en los personajes, que ayude a entender su heroísmo. Dirige un inesperado John Dahl, que dio nuevos bríos al cine negro con La última seducción y Red Rock West. Destaca la fotografía de tonos desaturados que la acercan al blanco y negro.

6/10
El desquite

2003 | Gettin´ Square

Barry Wirth (Sam Worthington) recién salido de prisión está decidido a reinsertarse como su compañero Spit (David Wenham), pero ambos se darán cuenta que fuera aún quedan viejas cuestiones por resolver, algo más complicado de solucionar de lo que pensaron. Film con un buen ritmo que engancha al espectador y que junto con los gags de los personajes dejará un buen sabor de boca. Recuerda al cine de Guy Ritchie aunque tal vez no con una trama tan enrevesada como las que nos suele ofrecer el británico.

5/10
Bootmen

2000 | Bootmen

Newcastle, una ciudad industrial australiana. Sean trabaja en la acería, pero le apasiona bailar. El claqué es lo suyo. Y podría ser la forma de labrarse un futuro más atractivo. Su padre no cree en él, pero Linda, una rubia estupenda, sí que le apoya. Billy Elliot en Australia con unos cuantos años más. El director Dein Perry se inspira en su historia personal para contar esta historia de superación, que quiere demostrar que los sueños pueden hacerse realidad. El director adapta el clásico claqué de los musicales de los años 30 y 40 a la música de nuestros días, concretamente al rock and roll. Con su espectáculo “Tap Dogs” logró un incréible éxito hasta formar cuatro compañías de bailarines, que se distinguen por sus pasos de baile con botas y camisa de trabajo.

5/10

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