Joel Coen
71 añosPremios: Oscar (3 premios y 9 nominaciones), Festival de Cannes (3), Festival de Venecia (1) Ver más
Joel y Ethan, tanto monta, monta tanto
Joel figura como director y Ethan como productor. Ambos firman los guiones de sus películas. Los hermanos Coen hacen sus películas al alimón, y uno acaba imaginando que el modo de repartirse los créditos pudo ser, quizá, el resultado de jugárselo a los chinos.
El mayor, Joel, nació en 1954. Ethan ve la luz en 1957. Su ciudad natal es Minneapolis, Minnesota, donde transcurre su película más celebrada, Fargo, con permiso de Muerte entre las flores. El primero estudió cine en Nueva York, y compartió aula con Barry Sonnenfeld, director de fotografía de sus primeras películas. Mientras que Ethan hizo filosofía en Princeton. Los primeros pinitos tras la cámara los daría, como es natural, Joel, editando para Sam Raimi Posesión infernal (1982). Pero su destino estaba claro: trabajar con Ethan. La apuesta fuerte de ambos fue una historia con aires de cine negro: adulterio, chantaje y crímenes, a lo James M. Cain. Con el guión bajo el brazo, reunieron los 750.000 dólares que costó el film. Dinero bien empleado, pues Sangre fácil se convirtió en una joyita de culto. Frances McDormand, la protagonista, se convirtió poco después en la señora de Joel Coen.
A partir de ese momento los Coen demuestran su versatilidad, a la vez que definen sus señas de identidad. Pelín gamberretes, incluyen en sus filmes toques surrealistas y tipos humanos auténticos “freaks”. Arizona Baby (1987) es una divertida comedia con aires de cartoon: impagable el cazarrecompensas que persigue a un matrimonio que, al no poder tener hijos, secuestran a un quintillizo. Los hermanitos, con Sonnenfeld, cometen la travesura de unos increíbles picados del bebé, asomado al vértigo de una escalera.
Dashiell Hammett y “La llave de cristal” es la referencia no confesa de Muerte entre las flores (1990), una de gángsters, con matón que cambia de bando según le conviene. La escena del bosque, en que su vida pende de un hilo, es magistral. Que los Coen conocen los problemas creativos lo prueba Barton Fink (1991), sobre las tribulaciones de un guionista en Hollywood. Su bloqueo ante la hoja en blanco cuenta con la complicidad de cualquiera que se llame a sí mismo escritor. Una forma diferente de acercarse al desafío de hacer películas en la meca del cine pudo verse en la tronchante y aguda ¡Ave, César! (2016).
Tomar el espíritu de Frank Capra dio como resultado El gran salto, film peculiar que les unió con Paul Newman. Los Coen seguían bebiendo en fuente ajena, pero poniendo en juego su poderosa personalidad: la cultura pop, el interés por personajes extravagantes… Como los asesinos contratados por el patético William H. Macy para secuestrar a su esposa en Fargo. Aunque el film contiene un canto a la gente normal y “aburrida”, representada por los habitantes de la rural Minnesota, y más concretamente por la sheriff embarazada y su marido diseñador de un sello de correos.
El gran Lebowski procuraba, de modo irregular, aunar una historia detectivesca con comedia y secuencias oníricas. El espíritu de Homero revivía en el sur de EE.UU. en O Brother!, con un Ulises acompañado de dos fugados presidiarios, que encontraban “un tesoro, pero no el tesoro que buscáis”; también tendría música folk años más tarde A propósito de Llewyn Davis (2013). El riesgo que tomaron en El hombre que nunca estuvo allí fue rodar en blanco y negro. Miniatura con reminiscencias de Cain, contenía homenajes a las series de ciencias ficción, incluida la aparición de… ¡un platillo volante! En Crueldad intolerable dirigen su vitriólico humor a la infidelidad conyugal y los fortunas que surgen de divorcios millonarios. El guión era ajeno (los Coen lo reescribieron), como también es una idea ajena la que sustenta Ladykillers, remake del divertido film de la Ealing El quinteto de la muerte.
La consagración hollywoodiense definitiva llegó con No es país para viejos (2007), adaptación de una novela de Cormac McCarthy, que ganó 4 Oscar, incluidos los de mejor película, dirección y guión adaptado. Además Javier Bardem se llevaría el de mejor actor de reparto, por su asesino sociópata Anton Chigurh. Resultaba desopilante la trama de espías Quemar después de leer (2008), y trataron directamente su judaísmo en Un tipo serio (2009). El western lo abordaron en serio en el remake de un film que había protagonizado John Wayne, Valor de ley (2010), y con un tono más paródico, y rodando por primera vez para una plataforma de streaming, Netflix, La balada de Buster Scruggs (2018).
Tras este segundo western, los Coen decidieron probar suerte cada uno en solitario. En el caso de Joel, su primer film sin Ethan fue la shakespereano Macbeth (2021), para mayor gloria de su esposa Frances McDormand, actriz habitual en las cintas coenianas.
Premios
1 nominación
- Guión adaptado La balada de Buster Scruggs
1 nominación
- Guión original El puente de los espías
2 nominaciones
- Dirección Valor de ley (True Grit)
- Guión adaptado Valor de ley (True Grit)
1 nominación
- Guión original Un tipo serio
2 premios
- Guión adaptado No es país para viejos
- Dirección No es país para viejos
1 nominación
- Edición/Montaje No es país para viejos
1 nominación
- Guión adaptado O Brother!
1 premio
- Dirección El hombre que nunca estuvo allí
1 premio
- Dirección Fargo
1 premio
- Dirección Barton Fink
1 premio
- Guión original La balada de Buster Scruggs
