John Landis
75 añosRisas y tembleque
John Landis, director, productor y guionista, se ha hecho un merecido hueco en la historia del Séptimo Arte gracias a su habilidad para mezclar comedia y terror, y por su uso innovador de efectos de maquillaje en sus películas. Aunque para algunos es, sobre todo el creador de "The Blue Brothers", que aúna risas y música de un modo genial.
John Landis nació en el seno de una familia judía en Chicago en 1950. Su padre era diseñador de interiores, lo que sin duda alimentaría el gusto por los decorados y el aspecto visual de sus filmes en el futuro. Aunque a edad temprana se mudó con la familia a Los Ángeles, en California, siempre tendría particular amor a ciudad natal, que tuvo un formidable protagonismo en Granujas a todo ritmo. Una de las películas que marcó su infancia fue Simbad y la princesa, de la que supo apreciar los artesanales efectos visuales de Ray Harryhausen.
En el cine empezó desde el puesto más humilde de chico de los recados en Fox, pero pronto se vio que era un chaval espabilado y se le hacían encargos de cierta responsabilidad. Prueba de ello es que al enfermar el ayudante de dirección durante el rodaje de Los violentos de Kelly en la antigua Yugoslavia, Landis pasó a ocupar su puesto. No sería el único film donde ejercería de asistente, e incluso haría de doble en escenas de riesgo en algún que otro título, como Sol rojo, junto a Charles Bronson y Toshiro Mifune. Así las cosas, no pasó mucho tiempo hasta que debutó como director, en una comedia loca de terror, en que él mismo actuaba, El monstruo de las bananas, de 1973. Allí estaba también quien sería uno de sus colaboradores habituales, Rick Baker, quien confeccionó el vestido de gorila que requería el modesto film. El estreno fue propiciado en parte gracias al televisivo Johnny Carson, a quien le hizo gracia la propuesta.
El trío de comediantes paródicos constituido por David y Jerry Zucker, más Jim Abrahams, reconocieron el talento humorístico de Landis, y le ofrecieron dirigir en 1977 Made in USA, que seguía la fórmula de encadenar sketches marca de la casa. Misión cumplida que propició al año siguiente Desmadre a la americana, donde colaboró con Harold Ramis y John Belushi. Y así llegó su momento cumbre en la comedia, Granujas a todo ritmo, un clásico instantáneo de 1980, donde Belushi hacía pareja con Dan Aykroyd, los dos huérfanos que ayudan a las monjas que regentan el orfanato donde crecieron en Chicago, a impedir su cierre; la cinta, de ritmo y música extraordinarias, contó con la intervención de Aretha Franklin, James Brown y Cab Calloway. La secuela tardía de 1998 no tendría la gracia del original. Aykroyd, autor del guión original, reconocía su deuda con Landis, que lo redujo a 150 páginas más manejables que lo que él había escrito. Con motivo de los 40 años del film, el cineasta comentaba que “en última instancia, supongo que la música sería la respuesta a por qué la película ha seguido siendo tan popular todos estos años. Creo que la gente que la ve ahora no lo hace en el contexto de lo radicalmente loca que fue en su momento. Gran parte de la razón de ser de la película fue la idea de Dan y John de centrar la atención en el rhythm and blues y la música blues. Cuando hicimos la película en 1979, la música número uno en el mundo era la música disco, y los artistas número uno en el mundo eran Abba y los Bee Gees. De hecho, escrita en nuestra cámara cuando rodamos The Blues Brothers estaba la frase Death To Disco”.
En 1980 se casó además con Deborah Nadoolman, madre de sus dos hijos y diseñadora de vestuario de sus películas, incluso con nominación al Oscar por el de El príncipe de Zamunda (1988). Landis siempre se ha sentido feliz entre risas y bromas, y así ha entregado títulos como Entre pillos anda el juego (1983), Cuando llega la noche (1984), Espías como nosotros (1985), ¡Tres amigos! (1988), delirante western, y Oscar (1991), con Sylvester Stallone versionando el film homónimo de Louis de Funès. Desde luego con Eddie Murphy se sentía muy a gusto, pues en 1994 firmó Superdetective en Hollywood III, tercera entrega de la saga de risas policiales. Sobre ¡Tres amigos! ha comentado que “me gusta, creo que es muy graciosa y me encanta su look. No fue un gran éxito, pero me hace reír.”
Pero hemos de retroceder y recordar su gusto por el fantástico y el cine de terror, que dio pie a Un hombre lobo americano en Londres (1981), que seguía a dos turistas estadounidenses que son atacados por un hombre lobo en Inglaterra. La cinta combinaba el humor oscuro, con escenas de terror genuino y espeluznante, con un equilibrio sorprendente y muy difícil de lograr. La escena de transformación del hombre lobo es una de las más famosas del género. Rick Baker ganó el primer Oscar que se concedió en la categoría de Maquillaje por su trabajo. Sin efectos digitales que no existían, recurría a prótesis que mostraban la transformación de modo realista e impactante. No es de extrañar que Michael Jackson le confiara el videoclip musical Thriller (1983), de nuevo con una transformación creada por Baker.
Uno de los momentos más duros de la carrera de Landis ocurrió durante el rodaje del film con cuatro segmentos dirigidos por otros tantos directores En los límites de la realidad (1983). En su parte, un tipo racista conocía los efectos de los prejuicios en su propia piel. Durante la filmación de una escena con helicóptero el 23 de julio de 1982, murió el actor Vic Morrow y los dos niños actores, Myca Dinh Le y Renee Shin-Yi Chen. John Landis, el piloto del helicóptero, el coordinador de efectos especiales y otros miembros del equipo fueron acusados de homicidio involuntario, pero acabaron siendo absueltos en 1987.
Aunque en el tercer milenio Landis siguió trabajando –por ejemplo contaron con él en la serie antológica Master of Horror, o en la serie Psych, claramente su estrella declinó, y ya no ha podido recuperar la estatura legendaria de antaño. Su último largometraje, Burke & Hare, data de 2010.
