IMG-LOGO

Biografía

Alden Ehrenreich

Alden Ehrenreich

30 años

Alden Ehrenreich

Nació el 22 de Noviembre de 1989 en Los Ángeles, California, EE.UU.
Filmografía
Han Solo: Una historia de Star Wars

2018 | Solo: A Star Wars Story

Antes de adoptar su emblemático nombre de Han Solo, este joven enamorado de Qi'ra ha trazado un plan para que ambos escapen de las garras de lady Proxima, a cuyas órdenes trapichean en el planeta Corellia delincuentes desde temprana edad, al más puro estilo “Oliver Twist”. Sin embargo en su fuga ella es atrapada, y él se alista como piloto del imperio, un paso para poder estar en disposición de liberar en un futuro no muy lejano a su amada. En el frente de guerra conocerá a un grupo de contrabandistas de combustible, al que espera asociarse para reunir el capital suficiente para comprar una nave. Nuevo spin-off de la saga Star Wars, que vendría a completar lo contado hasta la fecha sobre lo que ocurrió antes de los hechos narrados en la trilogía original. Como es sabido, George Lucas entregó una trilogía precuela en que, alrededor de la orden de los jedi, contaba cómo el padre de Luke Skywalker se convirtió en el malvado Darth Vader; y luego llegó un film “fuera de serie”, que explicaba el modo en que los rebeldes se hicieron con los planos de la Estrella de la Muerte. Ahora la película que nos ocupa, también fuera del canon de las trilogías, nos ofrece detalles de cómo Han Solo se convirtió en contrabandista galáctico asociado al wookie Chewbacca. No se trata, como es natural, de ofrecer aquí una lista de los guiños y las referencias a personajes o frases enigmáticas de La guerra de las galaxias que aquí encuentran una explicación, baste mencionarlo y dejar constancia de que de nuevo se juega la carta nostálgica, la del fan cuyo corazón palpitará emocionado evocando los filmes originales. Ron Howard –que sustituyó a los directores originalmente previstos, Phil Lord y Christopher Miller, que parece que deseaban experimentar un poco narrativamente, lo que se saldó con su salida del film, no se podían correr más riesgos de los necesarios, pensó la productora Kathleen Kennedy– cuenta con un guión de Lawrence Kasdan y su hijo Jonathan, lo que asegura la deseada fidelidad, que el espectador experto se mueva siempre por territorio conocido. No obstante hay un aspecto novedoso que chirría, el fallido androide L3, con elementos asociados a su personalidad que se desmarcan para mal de los robots que hemos visto hasta la fecha en la saga. Pero en general, y pese a algún momento de arritmia, hay lo que cabe esperar, una historia de amor, las pillerías del mundo criminal, lealtades y traiciones a veces presentadas algo bruscamente, trepidante acción. Algunos elementos son muy de western, el asalto al tren, las partidas de cartas; y es una lástima que la parte bélica casi de guerra de trincheras no tenga más espacio. Los efectos especiales, por supuesto, están muy conseguidos, y hay nuevos diseños en armaduras y naves, aunque siempre en continuidad con lo que ya hemos visto en otros filmes, buscando coherencia. La banda sonora funciona sobre todo cuando reconocemos variaciones sobre los conocidos temas de John Williams. El entretenimiento está más que asegurado, pero faltan genuinas emociones, cuesta que los personajes nos importen, y algunas muertes resulta difícil sentirlas. A pesar de su aire a Harrison Ford, le falta un hervor a Alden Ehrenreich, con un aire algo apocado y unos mohines que chocan algo con su bravuconería; mientras que Emilia Clarke como su amada arrastrada al submundo criminal, abusa de una desconcertante sonrisita de condescendencia; mientras que el villano de Paul Bettany tiene escasa entidad. Quizá los mejores del reparto sean Woody Harrelson, un actor fantástico que sabe insuflar vida a su contrabandista, y Donald Glover, que sí da el tipo que se espera de Lando.

6/10
The Yellow Birds

2017 | The Yellow Birds

¡Ave, César!

2016 | Hail, Caesar!

Los hermanos Joel y Ethan Coen vuelven a transitar el terreno del cine dentro del cine que les valió la Palma de Oro en Cannes gracias a Barton Fink, pero en esta ocasión lo hacen con un tono muy diferente, detrás de la ironía amable se trasluce un auténtico homenaje al viejo sistema de los estudios de Hollywood, una fábrica de sueños que pese a sus inevitables defectos entregaba películas capaces de inspirar, entretener y conmover. No deja de tener su miga que el protagonista sea el jefe de Capitol Pictures, estupendo Josh Brolin, que duda entre seguir en la locura de producir películas o aceptar la oferta de irse a regentar otro tipo de fábrica, una de aviones, que le supondría un horario más humano y unos emolumentos bastante mayores. La excusa argumental es mínima –la estrella de una película bíblica titulada precisamente ¡Ave, César!, estilo Ben-Hur es secuestrado por un equipo de artistas con simpatías comunistas–, y sirve para ilustrar con estupendo sentido del humor la casa de locos de aquella época, los años 50. De modo que vemos cómo es el rodaje en estudio, el montaje con la moviola, el visionado de un copión... Lo que parecía un desastre mientras se rodaba, con un actor que parecía un inútil, en la pantalla cobra inesperada magia... Se nos ofrecen sentidos homenajes al musical, a las figuras caleidoscópicas en el agua de Esther Williams, al western de tono ingenuo... Se apunta la competencia de la televisión... Pululan las gacetilleras en busca de cotilleos, y hay escándalos que resulta necesario tapar... Las películas ofrecen contenidos, y hay que contentar a los representantes de los credos religiosos... Hay guionistas que, tremenda osadía, quieren ofrecer mensajes, algunos representas del peligro “rojo”... Todo eso está ahí, servido por dos cineastas que creen en las películas, aunque sepan al mismo tiempo reírse de esa influencia que ejercen sin lugar a dudas en los espectadores, lo sepan estos o no. Lo que tiene un gran mérito es la unidad que logran con personajes muy diversos y situaciones variopintas, todo casa y sirve a la idea de celebrar a la fábrica de sueños.

8/10
La excepción a la regla

2016 | Rules Don't Apply

Una mirada nostálgica al Hollywood de los años 60, con una historia de amor triangular alrededor del multimillonario hombre de negocio y productor Howard Hughes, en que están implicados dos de sus muchos jóvenes empleados, el chófer Alden Ehrenreich y la aspirante a actriz Marla Mabrey, que tiene contractualmente prohibido cualquier conato de romance. La idea sería que estamos ante una excepción muy particular a la regla, que tendría un efecto dulcificador en el excéntrico y enfermo Hughes, del que se pone en duda seriamente su equilibrio mental. Warren Beatty llevaba 15 años sin actuar y 18 sin dirigir o firmar un guión. Casi octogenario vuelve al ruedo con una historia de romanticismo exacerbado, no olvidemos que Beatty está detrás de cintas como Rojos. El resultado es irregular, el cineasta quiere entregar una historia evocadora al estilo de El gran Gatsby, pero en tal sentido, y también con Hughes como leit-motif, Martin Scorsese salió mejor parado cuando rodó El aviador. La cinta funciona, prometedora, en sus primeros compases, la relación de creciente confianza entre Alden y Marla, bien encarnados por Haley Bennett y Lily Collins, que dan bien el tipo de persona ingenua, desconocedora del mundo real. También tiene magia el primer encuentro de Hughes (Warren Beatty) con una y otro, separadamente. Pero luego, cuando llegan las complicaciones en las relaciones entre los personajes, su enrarecimiento no está bien plasmado, las cosas resultan abruptamente confusas, y sólo parcialmente se recupera el pulso en el clímax. Da además la sensación de que se ha eliminado metraje. Annette Bening como madre de Marla, desaparece con brusquedad, y los padres y la novia de Alden son meros comparsas. Da pena ver pasar tan fugazmenta a actores de la talla de Ed Harris y Martin Sheen, sin tiempo para componer algo parecido a un personaje.  

5/10
Hermosas criaturas

2013 | Beautiful Creatures

Gatlin, un perdido pueblo sureño de los Estados Unidos, donde el horizonte vital de sus habitantes parece bastante limitado. Así lo siente el joven Ethan Wate, aburrido de las tradiciones locales que recrean la guerra de secesión, o de las expectativas con la chica que le tira los tejos. La cosa cambia con la llegada de Lena Duchannes, fascinante sobrina del misterioso y rarito Macon Ravenwood, un tipo siempre encerrado en su mansión. Porque surge el amor. El único inconveniente es que él es un humano y ella una bruja sobre la que pesa una maldición. Adaptación de la primera entrega de una saga juvenil conocida como “Las crónicas de Caster”, creada por Kami Garcia y Margaret Stohl. El referente, al que se trata de añadir quizá algo más de oscuridad e intectualidad, es sin duda otra saga juvenil, la creada por Stephanie Meyer, estamos al fin y al cabo ante un “Crepúsculo” con brujas y libros. Porque las ideas de amor imposible y sacrificio son constantes que innegablemente comparten. Quizá lo que pesa al film dirigido y escrito para el cine por Richard LaGravanese es su intento por ofrecer algo más profundo que la popular saga vampírica. Y aunque se agradece el esfuerzo, lo cierto es que al estilo de La brújula dorada, ofrece un extraño, incoherente y, por qué no decirlo, aburrido batiburrillo de ideas acerca de fe y superstición, ciencia y magia, el poder intangible del amor, que exige sacrificio. Al final la trama hace honor a la frase de G.K. Chesterton de que “cuando no se cree en Dios, se acaba creyendo en cualquier cosa”. Se revele poco inteligente este enfoque, que sin duda resta público. No falta la inevitable ración de efectos especiales, a cuento de los hechizos de turno, no demasiado originales. El film permite la presentación en sociedad, por así decir, de actores juveniles desconocidos –Alden Ehrenreich, Alice Englert– y “ganarse los garbanzos” a los veteranos –­Jeremy Irons, Emma Thompson–.

4/10
Stoker

2013 | Stoker

India Stoker se encuentra desconsolada, pues justo el día que cumplía 18 años, su padre, al que estaba muy unida, ha muerto accidentalmente, carbonizado en su coche. Su madre Evelyn es una mujer frívola y desustanciada, que poco le ayuda a sobrellevar la situación. Para colmo de males ha aparecido por sorpresa en las honras fúnebres el tío Charlie, hermano de su padre, y cuya existencia India simplemente ignoraba. Aparentemente encantador, el tío Charlie decide quedarse en el hogar de India y Evelyn una temporada, lo que la joven que acaba de inaugurar su mayoría de edad no acaba de llevar demasiado bien. Debut hollywoodiense del coreano Park Chan-wook, rarito cineasta al que chiflan las historias malsanas, y responsable de títulos como Oldboy y Simpathy for Mr. Vengeance. Para la ocasión maneja un guión escrito por Wentworth Miller, el protagonista de Prison Break, que se estrena en labores de pergeñar libretos de película. Stoker parece material ideal para Chan-wook, y que seguramente ha hecho más suyo todavía de lo que era sobre el papel; en el film llaman la atención los numerosos guiños hitchcockianos, pues además del tío Charlie que remite a La sombra de una duda, y que físicamente recuerda al Norman Bates de Psicosis, tenemos una cabina deudora de Los pájaros, y una chorro de agua de una ducha, entre otras referencias innegables. El cineasta coreano rueda muy bien, y crea en Stoker una de esas atmósferas inquietantes en las que es especialista. Resulta muy plástico, esas florecillas salpicadas de sangre, aunque no faltan tampoco los toques algo sádicos, como Mia Wasikowska reventándose una ampolla del pie. Pero la trama en torno al mal y/o la locura es poca cosa, en realidad pura excusa para entregar un ejercicio de estilo tirando a vacuo, donde la sorpresa es, como mucho, relativa.

5/10
Blue Jasmine

2013 | Blue Jasmine

Historia contada en dos tiempos sobre dos hermanas, Jasmine y Ginger, con la misma familia de adopción y distintos padres biológicos. Sus vidas tomaron rumbos muy distintos, pues Jasmine se casó con Hal, un hombre de negocios de Wall Street que le trajo lujo y sofisticación, mientras que Ginger unió su vida con Augie, un “chapuzas” al que la otra considera un perdedor. La detención de Hal por delitos financieros da un vuelco a la vida de las dos hermanas, hasta el punto de que Ginger debe acoger a Jasmine en su sencillo hogar de San Francisco. La mejor película “seria” de Woody Allen desde que filmara Match Point, y del nivel de la también notabilísima Midnight in Paris. Esta vez el director y guionista vuelve con Blue Jasmine a Estados Unidos, con notable presencia de su amada Nueva York, a la que se suma la de San Francisco, ciudad donde se criaron las dos hermanas. Y aunque la filmografía de Allen siempre ha pintado a cierto tipo de personas contemporáneas que él conoce bien, enfrentados a las grandes cuestiones que se plantea siempre el ser humano, aquí, quizá por primera vez, aborda un tema de rabiosa actualidad, el de la actual crisis económica con las actitudes que han dado pie a tan dramática situación y sus consecuencias. La cinta pivota alrededor de ese colapso económico y vital, centrada sobre todo en Jasmine, con numerosos flash-backs que permiten comparar la época de estar en la cima del mundo, con la de la precariedad, sobre todo psicológica, que dificulta asumir las nuevas circunstancias para pasar página. En tal sentido Cate Blanchett hace un trabajo formidable, su personaje de rica venida menos que quiere mantener su estatus se prestaba a la caricatura o al histrionismo, y en sus manos se convierte en un ser humano al que podemos entender y compadecer. Por supuesto, como suele ocurrir en las películas de Woody Allen, todos los actores de Blue Jasmine lo hacen muy bien, incluida la estupenda Sally Hawkins como la otra hermana, pero lo de Blanchett es sencillamente increíble. Con su clásica actitud pesimista, Allen invita a reflexionar sobre las vidas huecas, construidas sobre una fantástica nada. Y donde el bienestar, la riqueza, las relaciones sociales, la pose, resultan tener bastante menos valor que el simple hecho de mantener los pies pegados al suelo, lo que ayuda a encajar las inevitables contrariedades que consigo lleva la existencia. ¿Es Ginger mejor que Jasmine? Desde luego no es perfecta, pero está armada de ciertos recursos morales para rectificar, algo que parece imposible en el caso de su “cristalizada” hermana, que nunca se ha ganado la vida, y que en más de un sentido se ha labrado su propia ruina, aceptando que la mentira presida su existencia. Blue Jasmine es una película muy bien armada, con espacio incluso para la sorpresa. Contiene algún momento humorístico –Jasmine trabajando en la recepción de un dentista–, pero domina un tono de amargura, pues pinta con acierto la degradación moral de una persona. Y nos hace preguntarnos, cómo hacía Mario Vargas Llosa en “Conversación en la catedral”: ¿en qué momento se jodió todo?

8/10
Twixt

2011 | Twixt

 

Tetro

2009 | Tetro

Bernie, un joven a punto de cumplir los dieciocho años, llega a casa de su hermanastro Angelo en Buenos Aires, huyendo de la sombra del padre. El propio Angelo, que se hace llamar Tetro y vive con su novia Miranda, también trata de librarse de esa influencia paterna. Lisiado físico –está cojo por un accidente– y emocional, Tetro es un hombre ensimismado, de humor cambiante, que deseaba ser escritor, y tiene una obra inacabada. No le gusta hablar de sí mismo, y rehúye las preguntas de Bernie, mucho más joven que él, sobre la familia y lo que ha estado haciendo. Con setenta años, Francis Ford Coppola se encuentra en una etapa muy especial como cineasta. Diez años después de entregar su última película, En legítima defensa, un título netamente comercial basado en una novela de John Grisham, ha vuelto a dar la cara con dos películas personales, Juventud sin juventud y Tetro. Esta última parte de un guión original de Coppola, lo que es una completa novedad, pues hay que remontarse a La conversación, de 1974, para encontrar otro libreto del cineasta en que él sea el único autor. Y hay una sensación en el film de añoranza del pasado, de recobrar las oportunidades perdidas, de reemprender el tipo de historias que Coppola habría hecho si no se hubiera cruzado en su vida El padrino. En tal sentido Tetro es una película de otra época, suena a ‘antigua’, con reminiscencias confesadas de Tennessee Williams, Michelangelo Antonioni y Elia Kazan. Se trata de una historia desgarrada, de un tema que siempre le ha interesado, la familia, que aúna además la cuestión del talento artístico en una familia donde padres, hijos, hermanos, manifiestan tener un don especial. De modo que hay una mirada al choque de egos, cómo uno puede anular a otro. Hay secretos oscuros de familia, hechos que cambiaron la vida de unos y otros para siempre; por tanto, amargura, reproches, soledad, incapacidad de perdonar y pedir perdón. Casi toda la película está rodada en un blanco y negro que recuerda al cine de Robert Bresson, con momentos puntuales en color, con tamaño de pantalla más pequeño, flash-backs sobre el pasado y su influencia en la obra artística de Tetro. Son ideas estilísticas que, junto al tono operístico que domina toda la trama, prestan a la película una indudable elegancia, pero no sirven para hacer de ella una gran obra. Hay un buen montaje y un inteligente uso del sonido, a los que no es ajeno, claro está, su habitual colaborador Walter Murch, pero el conjunto está descompensado, algunas cosas funcionan mejor que otras. Es un completo hallazgo el novel actor Alden Ehrenreich, que recuerda a un juvenil Leonardo DiCaprio, y que atrapa bien el desconcierto propio de su edad de descubrimiento del mundo. También hace un buen trabajo Maribel Verdú, como la tierna novia de Tetro. Más difícil es valorar el trabajo de Vincent Gallo en este personaje, demasiado frío y atormentado; hay un esfuerzo notable en la composición, pero resulta distante, no emociona. Sobre Carmen Maura poco hay que decir, su interpretación de una crítica literaria es grotesco y de escasa presencia. Quiere prestar Coppola a su narración una cualidad de tragedia griega, con la vieja idea de ‘matar al padre’ para tener vida propia. Hay motivos para que Tetro, y en menor medida Bennie, hayan alimentado el resentimiento, pero sorprende la frialdad con que acogen la noticia de la delicada salud paterna, y las exageradas escenas del concierto-homenaje. Toda la idea de presentar la obra de Tetro en el Festival de Patagonia, y el viaje con iniciación al sexo de Bernie, tiene difícil encaje en la historia, podía haberse omitido. En general la sensación es de una historia alargada y autocomplaciente, incluida la cita a Los cuentos de Hoffman de Powell y Pressburger, compuesta con elementos levemente autobiográficos –la familia de Coppola es una familia de artistas de origen italiano–, con la que el director afronta el paso del tiempo, ‘su’ tiempo, y que le lleva a una historia ‘artística’ con puntos de interés, pero no redonda, ni mucho menos.

5/10

Últimos tráilers y vídeos