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Biografía

Jason Reitman

Jason Reitman

42 años

Jason Reitman

Nació el 19 de Octubre de 1977 en Montreal, Quebec, Canadá

Arriba en la cima

15 Febrero 2010

Con poco más de 30 años y con sólo 3 películas en su haber, Jason Reitman es ya un director consagrado y lleva camino de convertirse en uno de los grandes. Sus películas tienen la frescura del mejor cine independiente, combinan risas y lágrimas a partes iguales, y hablan de temas profundos de gran interés. Nadie ha tratado temas candentes y polémicos, con tanta frescura y sin molestar al público de todas las ideologías posibles.

Era poco menos que inevitable que Jason Reitman, nacido en Montreal, el 19 de octubre de 1977, se planteara ser director de cine, teniendo en cuenta quiénes eran sus padres.

Nacido en Montreal, el 19 de octubre de 1977, Jason Reitman ha conocido el mundillo del cine desde pequeño, pues su padre es el realizador especializado en comedia Ivan Reitman, responsable de éxitos como Los Cazafantasmas. Su madre, Geneviève Robert, es actriz de títulos como Drácula contra Frankenstein. Extremadamente tímido, describe su infancia como “un poco friqui, la típica de un perdedor”.

A los diez años ya filmaba sus propios cortos con la cámara casera de su padre, que le animaba a seguir sus pasos sin saber que estaba destinado a triunfar como director. “Un día le pregunté a mi padre por qué no me había llevado a los Oscar. Me respondió que si le nominaban alguna vez, me llevaría. Entonces le pregunté si estaría dispuesto a acompañarme él a mí cuando yo lo estuviera. Se moría de risa”, recuerda Jason. Su pregunta fue providencial, la única nominación que Reitman padre ha recibido a lo largo de toda su carrera es como productor de Up in the Air, un film de su hijo que opta a la mejor película.

Precisamente, Jason debutó en el cine de la mano de su progenitor, que le dio pequeños papeles en Los gemelos golpean dos veces, Cazafantasmas II, Poli de guardería y Dave, presidente por un día. Además, le acompañaba durante horas en la mesa de montaje y hacía sus pinitos como asistente de producción.

Tras graduarse en el instituto Harvard-Westlake, se especializó en inglés y escritura creativa en la Universidad del Sur de California. Durante sus años universitarios puso a trabajar su ingenio, pues fundó una empresa dedicada a la venta de calendarios, cuyos beneficios le permitieron poner en marcha su primer corto, Operation, sobre el robo de órganos humanos.

El corto fue exhibido en el Festival de Sundance, donde no tuvo ningún éxito, pero él aprovechó su estancia en el certamen para hacer contactos. Mejor le fue a su siguiente trabajo, Consent, premio al mejor corto en el Festival de Seattle. Coescrito con Michele Lee, la escritora con la que se casó en 2004, narraba la primera cita de una pareja en clave de comedia alocada.

Aunque le habían propuesto debutar como director en el terreno del largometraje con Colega, ¿dónde está mi coche?, el proyecto no le gustó nada. Tuvo la valentía de decir que no, en espera de que le llegara la oportunidad de poder contar algo más sólido en la pantalla. Finalmente, Fox le contrató para Gracias por fumar, una de las óperas primas más prometedoras de los últimos tiempos. La productora le dejó vía libre para introducir todos los cambios que quiso en la novela.

El arriesgado Reitman escribió personalmente el guión, pensando en grandes actores para interpretar pequeños papeles, algunos de ellos muy cotizados, como Katie Holmes, William H. Macy, Maria Bello, Rob Lowe, Sam Elliott, Robert Duvall o Aaron Eckhart, que debía ser el protagonista. Decidió probar fortuna escribiéndole a todos ellos una carta que explicaba minuciosamente por qué eran los actores ideales para el film. Tuvo tanta suerte el joven Reitman que todos le dijeron que sí y acabaron participando en el film. Esta inteligente y ácida comedia describía a un curioso personaje, Nick Naylor, relaciones públicas al servicio de la industria tabaquera.

Lo cierto es que Reitman llegó a Juno cuando ya le habían dado luz verde al inteligente guión de Diablo Cody, bloguera y antigua stripper. El realizador supo dotar de gran encanto a la historia de la guionista, y también le sacó mucho partido a un reparto estupendo, encabezado por la joven Ellen Page, una de las promesas de mayor talento que haya aparecido en la pantalla en los últimos tiempos. Tanto Cody, como Page y Reitman fueron nominados al Oscar –también optó a la mejor película–, pero al final sólo la guionista (Cody) se llevó la estatuilla.

El mayor mérito de Reitman es que pese a la apariencia ligera y divertida del film, trataba con hondura el tema del embarazo adolescente, y la maternidad, sin pasar por alto el aborto, lo que podría haber levantado chispas. Su protagonista renuncia a la interrupción del embarazo tras una visita reveladora a una clínica.

Él mismo se convirtió en padre, cuando su esposa dio a luz. “Eso me ha cambiado por completo y espero que se refleje en mi cine”, me comentaba en una entrevista, cuando vino a España a promocionar Up in the Air, adaptación de una novela de Walter Kim, que reflejaba la madurez del cineasta. A través de las peripecias de un especialista en despidos (George Clooney), aborda temas como la comunicación en la era de las telecomunicaciones, las relaciones familiares y la crisis económica. La cinta ha recibido seis nominaciones al Oscar. Al propio Reitman le han caído varios premios de asociaciones de críticos por el guión adaptado, junto a Sheldon Turner.

Reitman ha puesto en marcha su propia compañía, Hard C. Productions, con la que sacó adelante Jennifer’s Body, con guión de Diablo Cody. Durante el rodaje de Mi super ex novia, una comedia de su padre, Jason se hizo muy amigo de uno de los actores, Rainn Wilson, conocido por The Office. Éste le animó a dirigir dos capítulos de esta célebre serie.

Filmografía
Cazafantasmas: Más allá

2020 | Ghostbusters: Afterlife

Una madre soltera y sus dos hijos se van a vivir a un pequeño pueblo donde descubrirán su conexión con los orígenes de los Cazafantasmas y el legado secreto que su abuelo les ha dejado.

Tully

2018 | Tully

La tercera colaboración del director Jason Reitman con la guionista Diablo Cody –antes hicieron Juno y Young Adult–, y la segunda de ambos con la actriz Charlize Theron –Young Adult–, comparte el trío créditos como productores. Sigue a Marlo, una madre desbordada: tiene dos hijos pequeños, Sarah y Jonah, el segundo con una especie autismo, y está a punto dar a luz el tercero. Su marido Drew es un buen tipo, pero algo tranquilo: trabaja con intensidad, y echa una mano con los chavales, pero el peso principal del hogar recae con Marlo. Cuando nace Mia, el snob hermano de Marlo, Craig, le ofrece un regalo original: una niñera para las noches, así los padres, y sobre todo Marlo, podrán conciliar el sueño. Y en efecto, la llegada de la singular Tully va a suponer un cambio importante en la vida de Marlo. La trama concebida por Cody tiene su punto de gracia, aunque también puede resultar desconcertante. Lo que resulta innegable es que plantea de modo original ideas de calado, acerca de la importancia de buscar la cohesión del hogar, con la conciliación de familia y trabajo, donde ambos progenitores han de procurar la complicidad y el equilibrio, para que ninguno de ellos –y sobre todo la mujer, a la que toca casi siempre llevar más peso– se rompa; no bastan las propias fuerzas, por poderosas que sean. Y para ello sirven las cualidades de Tully, que parecen casi mágicas o sobrenaturales, como si un buen ángel de la guarda o una sirena –un motivo recurrente del film como subtexto– se hubiera compadecido del estrés casi insoportable de Marlo, hasta pasearse por el mundo de los mortales y así prestar su valiosa ayuda. Esto permite además desarrollar muy bien los rasgos de los personajes, con frases muy agudas, como las de Marlo, que afronta los agobios con su particular sentido del humor. Además de algunos cuidados personajes secundarios –el marido, el hermano y la cuñada de Marlo, más los niños–, se presta atención sobre todo a las dos mujeres protagonistas, Marlo y Tully. En tal sentido, Charlize Theron hace un magnífico trabajo, más difícil lo tiene Mackenzie Davis, por su desconcertante aura; aunque sirve para los propósitos argumentales, mostrar la paulatina evolución de ambos personajes, que se van aproximando, y permiten deslizar la arriesgada sorpresa final. Es una lástima que ésta caiga de un modo algo abrupto, pero sirve para entregar la moraleja condensada en el plano final, padre y madre junto de espaldas en la cocina, compartiendo las tareas del hogar.

6/10
El candidato

2018 | The Front Runner

Ascenso y caída del senador demócrata por Colorado Gary Hart, que apuntaba maneras como posible candidato a la presidencia en 1984, aunque le ganó la mano el fallido Walter Mondale, y luego ya mucho más sólidamente en 1988, cuando era el favorito a disputar la presidencia al entonces vicepresidente George Bush. Un escándalo de faldas acabaría con sus posibilidades para llegar a la Casa Blanca, y este film intenta ser un relato minucioso de lo ocurrido. Gracias por fumar es seguramente el film más político en que ha estado involucrado Jason Reitman, y no le salió mal la jugada de describir cómo se defienden algunas industrias de la mala imagen que proyectan. Aquí se basa en un caso real, y el resultado es algo insulso, muy lejos de la energía que destilan otros filmes coetáneos sobre las luchas de poder, como La favorita y El vicio del poder. Se agradece el esfuerzo por la contención en lo que podía ser escabroso, y la objetividad a la hora de reflexionar acerca de cómo los errores de la vida personal pueden afectar al servicio público, la falta de sentido moral y el puritanismo, los límites del periodismo de investigación, qué es lo relevante y qué es basura, y el respeto a la privacidad. Tal vez sea esta sobriedad la que acaba pasando factura al film, desgraciadamente vivimos tiempos en que prima el amarillismo o lo excesivo; o tal vez, la historia no da, simplemente, para una película; pero sea como fuere, el espectador verá con frialdad las cuitas del protagonista –un Hugh Jackman antipático cuando se niega a hablar de sus "vergüenzas" ante la opinión pública–, o las actitudes de la esposa Lee –Vera Farmiga– y la presunta amante Donna Rice –Sara Paxton–; igualmente la relación con la hija Andrea queda reducida a un par de apuntes inconexos –comprensión hacia lo que se apunta como una relación lésbica, y la decepción de un papá idealizado–. De modo que con lo que más puede empatizar el público es con la maquinaria electoral y los periodistas –con un buen plantel de actores–, pero incluso los segundos están algo desdibujados, hasta parecer leves caricaturas de lo que se supone que es un chico de la prensa, por ejemplo en sus conversaciones añorando tiempos en que no metían sus narices en las camas de los políticos.

5/10
Hombres, mujeres & niños

2014 | Men, Women & Children

Mientras el Voyager sale del sistema solar, y manda su última fotografía de la Tierra en 2012, un diminuto punto azul sobre fondo oscuro, un grupo de padres y adolescentes de instituto desamorados trata de sobrellevar su infelicidad en tiempos de internet y mensajes de texto. Y ahí anda Tim, con su padre –la madre les abandonó y se fue a California con un hombre–, que ha dejado el equipo de fútbol americano y anda enganchado a los videojuegos; le hace tilín Brandy, una chica sensible pero a la que controla su sobreprotectora madre Patricia, que la ata corta con el ordenador y el móvil, todo un mundo de podredumbre, a su entender; en lo que algo de razón podría tener si nos atenemos al caso del "teenager" Chris, tan enganchado a las perversiones porno de internet que ya no responde a estímulos sexuales ordinarios, cuyo padre lo sabe en parte porque comparte sus aficiones, lo que le lleva a él y a su esposa a caer en la infidelidad; también está Hannah, que sueña con ser actriz, y su madre soltera comercia con su imagen sexy en internet de modo poco responsable, por decirlo suavemente; y luego está Allison, próxima a la anorexia para gustar a su chico, con el que acabará acostándose mientras sus padres están en la inopia, como puede suponerse. Adaptación de una novela de Chad Kultgen, de entrada se agradece que en esta historia coral se ahonde en los síntomas de una sociedad enferma, que nunca estuvo más conectada gracias a la tecnología, y a la vez, y paradójicamente, más desconectada emocionalmente a la hora de entender al prójimo y cultivar la capacidad de amar desinteresadamente. Se trata de un film que visto por un público maduro, tal vez sirva para desplegar un abanico de temas para el debate entre padres, profesores y adolescentes. El problema estriba en la cortedad de miras, una pobre comprehensión antropológica, al final todo se reduce a saber que somos poco más que polvo de estrellas –la cita de Carl Sagan como pozo de sabiduría–, y una apelación a que deberíamos hacernos la vida lo más amable y llevadera posible. En tal sentido la deprimente película de Jason Reitman no resulta del todo satisfactoria, se mete el dedo en la llaga y poco más, apenas se deja algún resquicio a la esperanza, aunque algo es algo, y al menos no se anda con paños calientes a la hora de señalar el actual deterioro moral. Lo cierto es que el cineasta arrancó su carrera con fuerza, gracias a tres películas muy redondas, Gracias por fumar, Juno y Up in the Air, pero luego, pese a que aborda siempre temas de interés –hay que reconocerle que nunca es frívolo–, su cine se ha desinflado un tanto con Young Adult, Una vida en tres días y el film que nos ocupa. Una lástima porque en general dirige con personalidad, e integra adecuadamente los recursos de internet, videojuegos y mensajes, además de saber escoger y dirigir a los actores, aquí están muy bien los desconocidos jovencitos y unos adultos contenidos y en su sitio, como Adam Sandler.

5/10
Una vida en tres días

2013 | Labor Day

En la década de los 80 el adolescente Henry vive con su madre separada Adele en una población rural, sobrellevando lo mejor que puede el habitual estado depresivo de ella. La vida de ambos se altera cuando irrumpe en su vida Frank, un tipo fugado de una prisión, que se refugia en su casa en el fin de semana festivo del día del trabajo, el Memorial Day. Aunque buscado por las autoridades y considerado peligroso debido a la condena que pesa sobre él por asesinato, Henry y Adele descubren en él a alguien sensible, el padre y marido que añoran en su hogar. Adaptación de una novela de Joyce Maynard -su obra dio lugar antes a Todo por un sueño- a cargo de Jason Reitman, también director de la cinta. El resultado es irregular. Funciona en el primer tramo, en que el director de Juno y Up in the Air presenta el surgimiento de una especie de situación idílica, la segunda oportunidad de una arcadia feliz que, sospechamos, no puede durar mucho, cuando sus protagonistas acaben dándose de bruces con el mundo real que les aguarda afuera. Pero a la hora de ofrecer razones que expliquen las disfunciones de la familia que conforman Adele y Henry por un lado, y el padre Gerald con su nueva esposa, un hijo de ella y otro en común, se muestra menos convincente, apuntando a un trauma presentado muy confusamente, y con elementos propios de culebrón. Tampoco el desenlace, con su salto en el tiempo, resulta satisfactorio, los cabos acaban atándose demasiado apresuradamente. En cualquier caso se nota el esfuerzo por ofrecer una pequeña “historia de cámara”, con personajes con rasgos más o menos definidos que dan pie a una interesante descripción de la difícil etapa de la adolescencia y del agostamiento del amor conyugal. Cuenta además con un buen trabajo actoral de Kate Winslet, Josh Brolin y el desconocido Gattlin Griffith.

5/10
Young Adult

2011 | Young Adult

Mavis es una inmadura treintañera divorciada, autora de libros juveniles -para jóvenes adultos-, que se fue de su pueblo en Minnesota para triunfar en Minneapolis, la “Pequeña Gran Manzana”. Si lo ha logrado resulta más que discutible, pues vive completamente fuera de la realidad, sin hijos ni compromiso, con la sola compañía de una perrita. Un correo electrónico que le anuncia la paternidad recién estrenada de Buddy, su antiguo novio en el instituto, despierta en ella la fantasía de recuperarle, aunque se trata de un hombre casado, ya establecido, y enamorado de su mujer. De modo que vuelve al lugar de su infancia, también con la excusa de terminar su nuevo libro, para el tiene pocas ideas. El director Jason Reitman vuelve a formar tándem con la guionista Diablo Cody, con quien hizo Juno, ganadora del Oscar al mejor libreto original. Como en ese título o en Up in the Air, se agradece el esfuerzo por ahondar en las perplejidades de una sociedad contemporánea muy despistada, donde abunda la frustración, faltan los ideales y sobra el ombliguismo, la mirada permanente a uno mismo. Éste es el mal que aqueja precisamente a Mavis, una mujer atractiva, con buena cabeza, pero incapaz de traspasar las paredes de su yo, hasta el punto de ver en Matt -un antiguo compañero de instituto que aún se lame las heridas de un hecho que le cambió la vida- los defectos que ella misma tiene corregidos y aumentados. Young Adult es una tragicomedia agridulce con pesimismo de fondo, la película tiene su interés, la narración es fluida, y presenta una buena galería de personajes, pero no funciona tan bien como los títulos antes citados, el desencanto la lastra de modo irremediable. Charlize Theron compone bien a la egocéntrica y patética Mavis, pero Cody marca su destino por obra y arte del guión de un modo terrible a nuestro entender, no existe compasión, y ello hace difícil que el espectador pueda empatizar con el personaje. Mientras que entre los que les rodean, el más trabajado es el personaje de Matt, interpretado con talento por el desconocido Patton Oswalt, que es una especie de Pepito Grillo para Mavis, pero sin excesiva autoridad moral. El juicio de Mavis sobre los que se quedaron en el pueblo, muchos de ellos contentos con sus vidas, aunque desde fueran puedan parecer mediocres, es terrible e implacable.

6/10
Up in the Air

2009 | Up in the Air

La breve pero interesantísima carrera de Jason Reitman ha ido en línea ascendente hasta el punto de que rozó el cielo con la inolvidable Juno. Ahora demuestra que se va a quedar ahí, que no le ha “sonado la flauta” por casualidad, y que no todos los méritos de su anterior película son de la divinizada guionista Diablo Cody. Mientras los trabajos siguientes de Cody (Los Estados Unidos de Tara y Jennifer's Body) no han llegado a la altura, Reitman por su parte se consagra como un interesante cineasta que tiene mucho que aportar. Y deja bastante claro que tiene un estilo único de hacer tragicomedia para indagar en temas que importan. El punto de partida recuerda en cierta manera a Gracias por fumar, la prometedora opera prima del director. Aquí también tenemos a un protagonista carismático, que encara con entusiasmo un trabajo de lo más desagradable. Y es que Ryan Bingham (George Clooney) trabaja en una empresa especializada en recortes financieros y se dedica a despedir empleados. Bingham tiene respuesta para todas las reacciones posibles del individuo despedido, y es capaz de hacerle intuir un camino a seguir, de hacerle ver aspectos positivos. Como consecuencia de su trabajo, Bingham se ha pasado la vida tomando aviones para recorrer la totalidad del territorio estadounidense, lo que le ha impedido tener una vida, pues ni está casado, ni tiene hijos, y sus únicas familiares, sus dos hermanas, apenas le conocen. La vida de Ryan está a punto de cambiar por completo cuando una recién llegada a su empresa, la jovencísima Natalie, propone que a partir de ese momento despidan a la gente por videoconferencia, sin salir de la oficina. El propio Reitman es coguionista de esta adaptación de una desconocida novela de Walter Kirn. Los diálogos son brillantes, y acumula secuencias de altura –nunca mejor dicho–, como la conversación sobre tarjetas de crédito en el momento en que el protagonista conoce al personaje de Vera Farmiga, algunos de los despidos, la ayuda que presta Bingham en la boda de una de una de sus hermanas, etc. Aparte de todo eso, Reitman es especialista en sacar jugo a buenos actores colocados en papeles que les van al pelo, como a George Clooney, que con su gracia habitual logra que caiga bien su personaje, a pesar de sus miserias y elementos negativos. El actor de Urgencias se luce bastante mostrando su evolución interior. Le secundan una estupenda Vera Farmiga –el alma gemela que encuentra el personaje de Clooney en su periplo– y la desconocida Anna Kendrick (Crepúsculo) –la joven Natalie– que compone un personaje bastante sólido y no quedará relegada al olvido. También cuenta el director con secundarios de peso, como Jason Bateman –de nuevo a sus órdenes tras Juno–, y el últimamente de moda Zach Galifianakis, en un breve papel. Up in the Air arranca carcajadas, y también emociona, al mismo tiempo que hace pensar sobre la necesidad de las relaciones humanas. Y también es una crítica –no exenta de cierta acidez– de las dificultades para relacionarse en el mundo moderno, donde las comunicaciones se han desarrollado más que nunca, y sin embargo existe cierta incomunicación. Donde se da la paradoja de que te pueden despedir a través de las cámaras o se puede mantener una relación o cortarla a través de los mensajes del teléfono móvil.

8/10
Juno

2007 | Juno

Juno es una jovencita de dieciséis años. Un día decide tener su primera experiencia sexual con un chico del instituto, el buenazo y tranquilo Paulie. Y Juno queda embarazada. Tras desechar el aborto como alternativa, decide, con la aquiescencia de su padre y de su madrastra, dar al bebé en adopción. Para tal propósito elige a Vanessa y Mark Loring, un matrimonio joven, de buena posición económica, que anhela con ansia tener un hijo. En su anterior film, Gracias por fumar, Jason Reitman demostró tener mucho seso en la mollera al tratar un tema tan manido como el tabaco y sus peligros, sin caer en simplicidades de cara a la galería y entregar un film original y de irónico humor, crítico ante el cinismo y la hipocresía, muy lejos de la superficialidad. En su segundo film no defrauda la expectativa generada y entrega una historia entrañable y positiva, aunque se expone con un planteamiento muy serio y de indudable actualidad: las relaciones sexuales prematuras entre adolescentes. Con ese aire independiente, alegre y algo gamberro, con lenguaje procaz y situaciones peliagudas pero sin perder nunca el rumbo, Reitman habla del amor y del compromiso, y también del respeto, la libertad, y la responsabilidad ante los propios actos, cosas que nada tienen que ver con las apariencias, como lo demuestra la estupenda familia de Juno. Pero el film es realista y nada moralizante respecto a que algunas situaciones problemáticas no tienen una solución maravillosa ni pueden arreglarse con decisiones tomadas a la ligera. La galería de personajes creados por la guionista debutante Diablo Cody es muy rica. Y Reitman sabe definirlos en pantalla con una o dos pinceladas certeras, como a los padres de Juno. También hay momentos de comedia bien resueltos, como el varapalo a la enfermera de la ecografía o algunos chispeantes diálogos. Y se agradece de veras que algún “peligroso derrotero” que podría haber dado al traste con la historia esté virtuosamente esquivado, como la amistad entre Juno y Mark. Pero por encima de cualquier aspecto brilla extraordinariamente la interpretación de la menudita Ellen Page, una joven actriz que encandiló en su día en Wilby Wonderful y que luego bordó su terrorífico papel en Hard Candy. Su adolescente Juno es sencillamente magistral, entrañable, malévolamente divertida, de una mordaz inteligencia que te desarma, rápida y nada afectada. Todo un personaje.

7/10
Gracias por fumar

2005 | Thank You for Smoking

Inteligente comedia, trufada de cinismo, pero en cuyo fondo late la invitación al espectador a hacerse responsable de sus propias actuaciones, sin esperar a que ‘papá estado’ u otras instituciones decidan por él. La excusa para ello es la industria tabaquera, que tiene en Nick Naylor un excelente relaciones públicas, capaz de llevarse el gato al agua en cualquier debate, entrevista o análisis acerca de los efectos perniciosos de fumar. Nick luce una perpetua sonrisa, y sus argumentaciones suelen ser impecables, porque no niegan los problemas inherentes al tabaco. Además, le encanta departir con otros colegas, a los que toca lavar la imagen de la industria armamentística, o la del alcohol. Divorciado, Nick se esfuerza en impartir lecciones para la vida a su hijo adolescente. Y aunque de planteamientos morales muy limitados, una serie de peripecias que implican a una periodista, a unos activistas antitabaco y a un senador, le harán madurar, siquiera un poquito. El film de Jason Reitman, cuya carrera hasta el momento se había desarrollado en el mundo del cortometraje, hay que enmarcarlo en sus justos términos. No intenta pintar el mundo real, tal y como es, sino que, con trazos asumidamente gruesos, habla de una sociedad excesivamente mediatizada, y por tanto, aborregada. Su divertida ironía recuerda a filmes como La cortina de humo, donde las situaciones hilarantes daban qué pensar. La cita de James Stewart y su Caballero sin espada cuando Nick va a declarar a una comisión del Senado, no es en absoluto casual. Si el film de Frank Capra es la quintaesencia del idealismo, a la hora de gritar bien alto que se hace necesario un cambio del estado de las cosas, Reitman ha preparado una película en la misma dirección, pero ajustada a los tiempos cínicos que corren.

8/10
Cazafantasmas: Más allá

2020 | Ghostbusters: Afterlife

Una madre soltera y sus dos hijos se van a vivir a un pequeño pueblo donde descubrirán su conexión con los orígenes de los Cazafantasmas y el legado secreto que su abuelo les ha dejado.

El candidato

2018 | The Front Runner

Ascenso y caída del senador demócrata por Colorado Gary Hart, que apuntaba maneras como posible candidato a la presidencia en 1984, aunque le ganó la mano el fallido Walter Mondale, y luego ya mucho más sólidamente en 1988, cuando era el favorito a disputar la presidencia al entonces vicepresidente George Bush. Un escándalo de faldas acabaría con sus posibilidades para llegar a la Casa Blanca, y este film intenta ser un relato minucioso de lo ocurrido. Gracias por fumar es seguramente el film más político en que ha estado involucrado Jason Reitman, y no le salió mal la jugada de describir cómo se defienden algunas industrias de la mala imagen que proyectan. Aquí se basa en un caso real, y el resultado es algo insulso, muy lejos de la energía que destilan otros filmes coetáneos sobre las luchas de poder, como La favorita y El vicio del poder. Se agradece el esfuerzo por la contención en lo que podía ser escabroso, y la objetividad a la hora de reflexionar acerca de cómo los errores de la vida personal pueden afectar al servicio público, la falta de sentido moral y el puritanismo, los límites del periodismo de investigación, qué es lo relevante y qué es basura, y el respeto a la privacidad. Tal vez sea esta sobriedad la que acaba pasando factura al film, desgraciadamente vivimos tiempos en que prima el amarillismo o lo excesivo; o tal vez, la historia no da, simplemente, para una película; pero sea como fuere, el espectador verá con frialdad las cuitas del protagonista –un Hugh Jackman antipático cuando se niega a hablar de sus "vergüenzas" ante la opinión pública–, o las actitudes de la esposa Lee –Vera Farmiga– y la presunta amante Donna Rice –Sara Paxton–; igualmente la relación con la hija Andrea queda reducida a un par de apuntes inconexos –comprensión hacia lo que se apunta como una relación lésbica, y la decepción de un papá idealizado–. De modo que con lo que más puede empatizar el público es con la maquinaria electoral y los periodistas –con un buen plantel de actores–, pero incluso los segundos están algo desdibujados, hasta parecer leves caricaturas de lo que se supone que es un chico de la prensa, por ejemplo en sus conversaciones añorando tiempos en que no metían sus narices en las camas de los políticos.

5/10
Hombres, mujeres & niños

2014 | Men, Women & Children

Mientras el Voyager sale del sistema solar, y manda su última fotografía de la Tierra en 2012, un diminuto punto azul sobre fondo oscuro, un grupo de padres y adolescentes de instituto desamorados trata de sobrellevar su infelicidad en tiempos de internet y mensajes de texto. Y ahí anda Tim, con su padre –la madre les abandonó y se fue a California con un hombre–, que ha dejado el equipo de fútbol americano y anda enganchado a los videojuegos; le hace tilín Brandy, una chica sensible pero a la que controla su sobreprotectora madre Patricia, que la ata corta con el ordenador y el móvil, todo un mundo de podredumbre, a su entender; en lo que algo de razón podría tener si nos atenemos al caso del "teenager" Chris, tan enganchado a las perversiones porno de internet que ya no responde a estímulos sexuales ordinarios, cuyo padre lo sabe en parte porque comparte sus aficiones, lo que le lleva a él y a su esposa a caer en la infidelidad; también está Hannah, que sueña con ser actriz, y su madre soltera comercia con su imagen sexy en internet de modo poco responsable, por decirlo suavemente; y luego está Allison, próxima a la anorexia para gustar a su chico, con el que acabará acostándose mientras sus padres están en la inopia, como puede suponerse. Adaptación de una novela de Chad Kultgen, de entrada se agradece que en esta historia coral se ahonde en los síntomas de una sociedad enferma, que nunca estuvo más conectada gracias a la tecnología, y a la vez, y paradójicamente, más desconectada emocionalmente a la hora de entender al prójimo y cultivar la capacidad de amar desinteresadamente. Se trata de un film que visto por un público maduro, tal vez sirva para desplegar un abanico de temas para el debate entre padres, profesores y adolescentes. El problema estriba en la cortedad de miras, una pobre comprehensión antropológica, al final todo se reduce a saber que somos poco más que polvo de estrellas –la cita de Carl Sagan como pozo de sabiduría–, y una apelación a que deberíamos hacernos la vida lo más amable y llevadera posible. En tal sentido la deprimente película de Jason Reitman no resulta del todo satisfactoria, se mete el dedo en la llaga y poco más, apenas se deja algún resquicio a la esperanza, aunque algo es algo, y al menos no se anda con paños calientes a la hora de señalar el actual deterioro moral. Lo cierto es que el cineasta arrancó su carrera con fuerza, gracias a tres películas muy redondas, Gracias por fumar, Juno y Up in the Air, pero luego, pese a que aborda siempre temas de interés –hay que reconocerle que nunca es frívolo–, su cine se ha desinflado un tanto con Young Adult, Una vida en tres días y el film que nos ocupa. Una lástima porque en general dirige con personalidad, e integra adecuadamente los recursos de internet, videojuegos y mensajes, además de saber escoger y dirigir a los actores, aquí están muy bien los desconocidos jovencitos y unos adultos contenidos y en su sitio, como Adam Sandler.

5/10
Una vida en tres días

2013 | Labor Day

En la década de los 80 el adolescente Henry vive con su madre separada Adele en una población rural, sobrellevando lo mejor que puede el habitual estado depresivo de ella. La vida de ambos se altera cuando irrumpe en su vida Frank, un tipo fugado de una prisión, que se refugia en su casa en el fin de semana festivo del día del trabajo, el Memorial Day. Aunque buscado por las autoridades y considerado peligroso debido a la condena que pesa sobre él por asesinato, Henry y Adele descubren en él a alguien sensible, el padre y marido que añoran en su hogar. Adaptación de una novela de Joyce Maynard -su obra dio lugar antes a Todo por un sueño- a cargo de Jason Reitman, también director de la cinta. El resultado es irregular. Funciona en el primer tramo, en que el director de Juno y Up in the Air presenta el surgimiento de una especie de situación idílica, la segunda oportunidad de una arcadia feliz que, sospechamos, no puede durar mucho, cuando sus protagonistas acaben dándose de bruces con el mundo real que les aguarda afuera. Pero a la hora de ofrecer razones que expliquen las disfunciones de la familia que conforman Adele y Henry por un lado, y el padre Gerald con su nueva esposa, un hijo de ella y otro en común, se muestra menos convincente, apuntando a un trauma presentado muy confusamente, y con elementos propios de culebrón. Tampoco el desenlace, con su salto en el tiempo, resulta satisfactorio, los cabos acaban atándose demasiado apresuradamente. En cualquier caso se nota el esfuerzo por ofrecer una pequeña “historia de cámara”, con personajes con rasgos más o menos definidos que dan pie a una interesante descripción de la difícil etapa de la adolescencia y del agostamiento del amor conyugal. Cuenta además con un buen trabajo actoral de Kate Winslet, Josh Brolin y el desconocido Gattlin Griffith.

5/10
Up in the Air

2009 | Up in the Air

La breve pero interesantísima carrera de Jason Reitman ha ido en línea ascendente hasta el punto de que rozó el cielo con la inolvidable Juno. Ahora demuestra que se va a quedar ahí, que no le ha “sonado la flauta” por casualidad, y que no todos los méritos de su anterior película son de la divinizada guionista Diablo Cody. Mientras los trabajos siguientes de Cody (Los Estados Unidos de Tara y Jennifer's Body) no han llegado a la altura, Reitman por su parte se consagra como un interesante cineasta que tiene mucho que aportar. Y deja bastante claro que tiene un estilo único de hacer tragicomedia para indagar en temas que importan. El punto de partida recuerda en cierta manera a Gracias por fumar, la prometedora opera prima del director. Aquí también tenemos a un protagonista carismático, que encara con entusiasmo un trabajo de lo más desagradable. Y es que Ryan Bingham (George Clooney) trabaja en una empresa especializada en recortes financieros y se dedica a despedir empleados. Bingham tiene respuesta para todas las reacciones posibles del individuo despedido, y es capaz de hacerle intuir un camino a seguir, de hacerle ver aspectos positivos. Como consecuencia de su trabajo, Bingham se ha pasado la vida tomando aviones para recorrer la totalidad del territorio estadounidense, lo que le ha impedido tener una vida, pues ni está casado, ni tiene hijos, y sus únicas familiares, sus dos hermanas, apenas le conocen. La vida de Ryan está a punto de cambiar por completo cuando una recién llegada a su empresa, la jovencísima Natalie, propone que a partir de ese momento despidan a la gente por videoconferencia, sin salir de la oficina. El propio Reitman es coguionista de esta adaptación de una desconocida novela de Walter Kirn. Los diálogos son brillantes, y acumula secuencias de altura –nunca mejor dicho–, como la conversación sobre tarjetas de crédito en el momento en que el protagonista conoce al personaje de Vera Farmiga, algunos de los despidos, la ayuda que presta Bingham en la boda de una de una de sus hermanas, etc. Aparte de todo eso, Reitman es especialista en sacar jugo a buenos actores colocados en papeles que les van al pelo, como a George Clooney, que con su gracia habitual logra que caiga bien su personaje, a pesar de sus miserias y elementos negativos. El actor de Urgencias se luce bastante mostrando su evolución interior. Le secundan una estupenda Vera Farmiga –el alma gemela que encuentra el personaje de Clooney en su periplo– y la desconocida Anna Kendrick (Crepúsculo) –la joven Natalie– que compone un personaje bastante sólido y no quedará relegada al olvido. También cuenta el director con secundarios de peso, como Jason Bateman –de nuevo a sus órdenes tras Juno–, y el últimamente de moda Zach Galifianakis, en un breve papel. Up in the Air arranca carcajadas, y también emociona, al mismo tiempo que hace pensar sobre la necesidad de las relaciones humanas. Y también es una crítica –no exenta de cierta acidez– de las dificultades para relacionarse en el mundo moderno, donde las comunicaciones se han desarrollado más que nunca, y sin embargo existe cierta incomunicación. Donde se da la paradoja de que te pueden despedir a través de las cámaras o se puede mantener una relación o cortarla a través de los mensajes del teléfono móvil.

8/10
Gracias por fumar

2005 | Thank You for Smoking

Inteligente comedia, trufada de cinismo, pero en cuyo fondo late la invitación al espectador a hacerse responsable de sus propias actuaciones, sin esperar a que ‘papá estado’ u otras instituciones decidan por él. La excusa para ello es la industria tabaquera, que tiene en Nick Naylor un excelente relaciones públicas, capaz de llevarse el gato al agua en cualquier debate, entrevista o análisis acerca de los efectos perniciosos de fumar. Nick luce una perpetua sonrisa, y sus argumentaciones suelen ser impecables, porque no niegan los problemas inherentes al tabaco. Además, le encanta departir con otros colegas, a los que toca lavar la imagen de la industria armamentística, o la del alcohol. Divorciado, Nick se esfuerza en impartir lecciones para la vida a su hijo adolescente. Y aunque de planteamientos morales muy limitados, una serie de peripecias que implican a una periodista, a unos activistas antitabaco y a un senador, le harán madurar, siquiera un poquito. El film de Jason Reitman, cuya carrera hasta el momento se había desarrollado en el mundo del cortometraje, hay que enmarcarlo en sus justos términos. No intenta pintar el mundo real, tal y como es, sino que, con trazos asumidamente gruesos, habla de una sociedad excesivamente mediatizada, y por tanto, aborregada. Su divertida ironía recuerda a filmes como La cortina de humo, donde las situaciones hilarantes daban qué pensar. La cita de James Stewart y su Caballero sin espada cuando Nick va a declarar a una comisión del Senado, no es en absoluto casual. Si el film de Frank Capra es la quintaesencia del idealismo, a la hora de gritar bien alto que se hace necesario un cambio del estado de las cosas, Reitman ha preparado una película en la misma dirección, pero ajustada a los tiempos cínicos que corren.

8/10

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