Biografías
Valeria Bruni Tedeschi
Sus profundos ojos azules llenan la pantalla. Aunque durante unos años se ha hablado de la cuñada de Nicolas Sarkozy más por su polémico comportamiento que por razones estrictamente cinematográficas, Valeria Bruni Tedeschi ha llamado la atención como actriz y realizadora con talento.
Matthew Modine
Fue 'muso' de directores tan potentes como Robert Altman, Alan Parker y Stanley Kubrick, hasta que un enorme fracaso de taquilla le descabezó por completo. Una pena, pues Matthew Modine ha quedado relegado al olvido antes de tiempo, a pesar de su indudable capacidad interpretativa.
Walter Matthau
El corazón de Walter Matthau, uno de los más grandes actores del siglo XX, dejaba de latir durante la madrugada del 1 de julio de 2000. Un ataque al corazón le sorprendió en Santa Mónica (California), a los 79 años. El destino quiso que esta tragedia coincidiera prácticamente en el tiempo con otra perdida igualmente irreparable, la de Vittorio Gassman. Ambos tenían en común su procedencia teatral, una característica clave que permite explicar, en gran parte, la fuerza que conseguían transmitir en pantalla.
Paul Schrader
Fatalista, obsesionado con el sexo, la violencia, la redención y sobre todo con la culpa, Paul Schrader será recordado siempre como el guionista de "Taxi Driver". Como director, dio rienda suelta a sus neurosis personales, y obtuvo incluso algún éxito comercial, en el caso de "American Gigolo", si bien su estrella parece apagarse en el tramo final de su carrera.
Paulina García
Sorprendió a los cinéfilos de todo cuando a pesar de ser una práctica desconocida para ellos, obtuvo el premio de interpretación en Berlín. Actriz eminentemente teatral que triunfa sobre todo en los escenarios de Chile, Paulina García también ha logrado entusiasmar con algún trabajo en la pantalla.
Julie Andrews
S.O.B. (Sois hOnrados Bandidos)
Es una de las más grandes del género musical. Su dulzura y su excelente voz de soprano la convirtieron en la institutriz ideal de los sueños infantiles y no tan infantiles...
Miley Cyrus
Comenzó como chica Disney en producciones televisivas, pero fue progresando hasta convertirse en fenómeno de masas del mundo musical, aunque siempre ha seguido ligada al cine.
Todd Haynes
Tiene muy claros los temas que le interesa y que se repiten en su filmografía, las amas de casa que descubren que están siendo engañadas, las grandes figuras de la música y la homosexualidad. Todd Haynes es uno de los más prestigiosos realizadores del cine independiente estadounidense.
Ann-Margret
Bellezón exuberante de magnéticos ojos verdes, que triunfó antes como cantante que como actriz, Ann-Margret se convirtió en una gran celebridad en los 60, pero ha pasado la mayor parte de su carrera intentando dejar atrás su imagen de chica florero. Lo consiguió hasta el punto de que obtuvo con toda justicia dos candidaturas al Oscar.
Giancarlo Giannini
Tras labrarse un inmenso prestigio trabajando con algunos de los realizadores más destacados del cine europeo, como Fassbinder y Visconti, se ha transformado en un secundario de lujo para grandes superproducciones de Hollywood. Considerado uno de los grandes del cine europeo, Giancarlo Giannini tiene también una especial vinculación con el cine español.
Robert Mitchum
Combina la perfecta imagen del tipo duro con unos ojos expresivos cuya mirada sugiere una enorme sensibilidad. Tras convertirse en una gran estrella justo al término de la II Guerra Mundial, Robert Mitchum destacó en el terreno del cine negro pero hizo gala de una envidiable versatilidad en otros géneros, como el western y el drama.
Tye Sheridan
No es corriente que un actor adolescente empiece su carrera con dos grandísimas películas. Tye Sheridan lo ha hecho, y tiene en cartera más cintas que presentan la adolescencia con seriedad. Si seguirá creciendo en el cine, el tiempo lo dirá. Ganas no parecen faltarle.
Armie Hammer
Ha pasado literalmente de ser doblemente secundario en "La red social" a roles de entidad como los de "J. Edgar" y, sobre todo, "El llanero solitario". Su aire de buena persona le convierten en actor ideal para encarnar a hombres de principios. Eso puede ayudarle en su prometedora carrera... o ser un lastre. El tiempo lo dirá.
Sam Mendes
Hollywood no había recibido con los brazos tan abiertos a un director teatral desde los tiempos de Orson Welles. Desde que se instaló en la industria del cine, el británico Sam Mendes se ha concentrado en relatar en casi todas sus películas los esfuerzos de diversos personajes por conservar una familia normal, a pesar de sus peculiaridades. Esta historia parece haber tenido su correspondencia en la vida real, en su matrimonio fallido con Kate Winslet.
Michael Curtiz
En su momento se tenía la impresión de que Michael Curtiz era un eficaz artesano, pero insulso, sin estilo propio. Con el tiempo ha quedado comprobado que fue uno de los pesos pesados de la época clásica de Hollywood. Su filmografía se aproxima a los dos centenares de títulos, algunos tan conocidos como "Casablanca" o "La carga de la brigada ligera".
Vincent Price
Se le recuerda especialmente por sus películas de terror, género al que más esfuerzos le dedicó, sobre todo en la etapa final de su filmografía. Pero antes de triunfar en ese campo, este prolífico y elegante actor de bigote de lápiz había dado sobradas muestras de su versatilidad. Vincent Price impresionaba en pantalla por su imponente presencia, sus refinados gestos y su profunda voz.
William Fichtner
Tiene carisma. Quizá nunca haga un papel protagonista, pero ha trabajado con grandísimos directores, en títulos de trepidante acción y tremendamente populares. Por si fuera poco, William Fichtner puede decir que uno de sus trabajos, "Crash", ganó el Oscar a la mejor película.
Eileen Brennan
Eileen Brennan ha muerto a los 80 años, víctima del cáncer. Nominada al Oscar por su papel de capitán en “La recluta Benjamín”, destacaba su vis cómica y la asociación profesional con Peter Bogdanovich en roles más dramáticos.
Yasujiro Ozu
La tríada de grandes directores clásicos japoneses incluye tradicionalmente a Akira Kurosawa, Kenji Mizoguchi y Yasujiro Ozu. Quizá el de señas más reconocibles y el más universal, por su amplia y continua mirada al microcosmos de la familia, sea Ozu, un director que sabía lo que era el amor en la vida corriente, más allá de las penalidades que trae consigo el día a día.
