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Biografía

Woody Harrelson

Woody Harrelson

58 años

Woody Harrelson

Nació el 23 de Julio de 1961 en Midland, Texas, EE.UU.

Premios: 0 Oscar (más 1 nominaciones)

Con él llegaron los escándalos

21 Enero 2010

Aunque se hizo famoso por interpretar a un afable camarero, a Woody Harrelson le van las películas que causen una enorme polémica. Quizás gracias a eso logró consolidarse en la gran pantalla, en un tiempo en el que ésta era terreno vedado para las estrellas de la televisión.

Nacido el 23 de julio de 1961 en la localidad texana de Midland, Woodrow Tracy Harrelson creció en Ohio. Tras el divorcio de sus progenitores, tuvo una infancia desgraciada durante la que le diagnosticaron dislexia e hiperactividad. Su padre era un asesino profesional que pertenecía a un cartel de narcotraficantes. Pasaba casi todo el tiempo en prisión, hasta que finalmente fue condenado a cadena perpetua en 1978, por asesinar a un juez federal. El chico se fue a vivir a Lebanon, con su afectuosa madre.

Después de licenciarse en artes escénicas e inglés en la Universidad de Hanover (Indiana), Woody decidió probar fortuna en las tablas neoyorquinas. En el ambiente teatral conoció a Nancy Simon, hija del celebérrimo autor Neil Simon, con la que contrajo matrimonio en 1985, pero la unión fue desastrosa. Antes de un año ya se habían divorciado.

Por aquel entonces, Harrelson se presentó a una audición para sustituir al actor Nicholas Colasanto, que acababa de fallecer, en Cheers, que era una de las series de mayor éxito del momento. No sólo le escogieron, sino que a pesar de la popularidad de Colasanto, su personaje, el cándido y divertido camarero Woody Boyd, causó sensación. Incluso obtuvo el Emmy al mejor secundario cómico en 1989, entre otros premios.

Al tiempo que se hacía extremadamente popular en todo el mundo por la serie, Harrelson hacía sus pinitos en el cine, en películas como Gatos salvajes, Doc Hollywood y Los blancos no la saben meter. Pero fue cuando finalizó la serie, en el año 1993, cuando Woody se planteó en serio triunfar en el cine, una tarea nada sencilla, ya que por aquel entonces sólo lo había conseguido algún actor concreto, como Bruce Willis. Tuvo una enorme suerte Woody, pues su carrera se benefició del desmesurado éxito de Una proposición indecente, muy descafeinada, pero con un punto de partida que dio mucho que hablar: ¿Se acostaría con un desconocido por un millón de dólares?

Tras Aprendiendo a vivir y Vaqueros de Nueva York, otra de sus películas también causo cierta controversia, Asesinos natos, por su violencia. Oliver Stone dirigía esta cinta, a partir de un guión de Quentin Tarantino, sobre una pareja de psicópatas amantes: Micky y Mallory (Woody Harrelson y Juliette Lewis).

Por si no había quedado claro que su especialidad son las controversias, Woody Harrelson protagonizó también la maniquea El escándalo de Larry Flint, de Milos Forman –con Oliver Stone como productor–, donde interpretaba a un famoso editor de revistas pornográficas. Por este papel fue nominado al Oscar al mejor actor.

En la vida real, Harrelson defiende causas dudosas como la legalización de la marihuana, es vegano y pertenece a Amnistía Internacional y a una sociedad que se llama Fraternidad Sigma Chi. Como adalid del movimiento ecologista, escaló el Golden Gate de San Francisco para desplegar una pancarta en defensa de los secuoyas. Ha tenido relaciones sentimentales con celebridades como Glenn Close, Brooke Shields y Moon Unit Zappa, hija de Frank Zapa.

Desde 2008 está casado con Laura Loui, su asistente en la empresa Yoganics, dedicada a la distribución de comida orgánica. Con ella ha tenido 3 hijos.

Lo cierto es que Harrelson ha estado en películas de gran interés, como Cortina de humo, Welcome to Sarajevo y La delgada línea roja –donde su aparición era breve–. Pero también ha protagonizado films discretos como la sobrevalorada Vaya par de idiotas, y grandes fiascos como la vocacionalmente provocadora EdTV, el fallido western de Hi-Lo Country, de Stephen Frears, o el bodrio deportivo Jugando a tope.

Se puede decir que en la última década, Harrelson andaba de capa caída, pues aunque ha aparecido en títulos como Ejecutivo agresivo, El gran golpe, La ganadora, Transsiberian, Batalla en Seattle o El último show, no le acompañaba la suerte, y no conseguía un grandioso éxito. Se desquitó con el vigoroso film de los hermanos Coen No es país para viejos, a pesar de que tenía un personaje muy secundario. Desde entonces ha pasado a primera división, pues realizó un gran trabajo interpretando a un ciego en Siete almas; también ha sido un iluminado que predice el deesastre en 2012, y un violento cazador de zombies obsesionado con los ‘twinkies’ en Bienvenidos a Zombieland.

Oscar
2018

Nominado a 1 premio

Filmografía
Venom: Habrá matanza

2021 | Venom: Let There Be Carnage

Zombieland: Mata y remata

2019 | Zombieland: Double Tap

Diez años después de la gamberra y salvaje comedia de muertos vivientes Bienvenidos a Zombieland, su opera prima, Ruben Fleischer reincide con una historia situada en el mismo universo en que toca sobrevivir a toda costa, en que repiten los personajes protagonistas reunidos para la ocasión, Jesse Eisenberg, Emma Stone, Woody Harrelson y una ya crecidita Abigail Breslin, no es lo mismo tener once años que veintiuno, qué duda cabe. El temor de que se nos va a ofrecer más de lo mismo, el plato de antaño recalentado en el microondas de un Hollywood poco imaginativo, se disipa enseguida, pues Zombieland: Mata y remata muestra un fantástico dinamismo, idea algunas situaciones nuevas, y sobre todo, resulta completamente desternillante. Ya desde el arranque, Columbus, Tallahassee, Wichita y Little Rock como inquilinos de la Casa Blanca tras sortear a los zombies de turno –a estas alturas ya sabemos, véase el actual presidente, cualquiera puede llegar a vivir allí–, advertimos que los guionistas originales Rhett Reese y Paul Wernick, y el recién llegado Dave Callaham, se han ganado su sueldo, hay ingenio a la hora de idear los distintos gags. De entrada, hay ideas fáciles, aunque sean eficaces: Tallahassee ha desarrollado una relación paternofilial con Little Rock, y ésta reclama independencia, Columbus decide pedir matrimonio a Wichita, a lo que ella reacciona agobiada; esto provoca tensiones en el grupo e indeseadas separaciones. Pero enseguida entran nuevos personajes en liza, el hippy partidario de la no violencia, también con los zombies, Berkeley, o, auténtico hallazgo –está fantástica Zoey Deutch–, el prototipo de rubia buenorra y descerebrada Madison que se defiende de los muertos vivientes con su spray de pimienta. Lo que propicia que viajen hacia donde se supone que existe una comuna que vive pacíficamente, a salvo del peligro zombi. No es cuestión aquí de hacer la enumeración completa de las abundantes ocurrencias, como el recurso a las reglas de Columbus –una, la del título– o la clasificación de los zombies, baste subrayar que asoma con frecuencia la agudeza de ingenio. Y aunque se juegue con los dobles sentidos y el humor grueso, se procura no rebasar ciertos límites, claramente se advierte un esfuerzo de contención, también en la abundante violencia paródica, muy tarantinesca, como era la del original.

6/10
Emboscada final

2019 | The Highwaymen

Miriam “Ma” Ferguson, primera mujer gobernadora de Texas, ha disuelto a los antiguos ‘rangers’ para reemplazarlos por una fuerza policial más moderna, similar a los federales de J. Edgar Hoover. Pero ante la amenaza que supone la prolongada actividad delictiva de la banda liderada por Bonnie Parker y Clyde Barrow, el jefe de policía Lee Simmons la convence para recuperar a Frank Hamer y Maney Gault, dos antiguos miembros del cuerpo, que cazarían a los forajidos al viejo estilo. Arthur Penn enloqueció a la generación de la contracultura con Bonnie and Clyde, estrenada un año antes del mayo del 68, que no condenaba explícitamente los delitos de los protagonistas, a quienes se presentaba como modernos Robin Hood, que ponían en jaque a los ‘malvados’ bancos, que habían provocado la crisis de 1929. Este título anticipó la revolución con la que títulos como Easy Rider, Grupo salvaje y demás removerían los cimientos de Hollywood. De ahí que resulte arriesgado rodar una revisión, condenada a recibir duras críticas antes de su estreno. Más todavía si se toma la opción del especialista en trasladar historias reales a la pantalla John Lee Hancock (The Blind Side, un sueño posible) que ha elegido centrarse en los tipos que atraparon a la pareja, componiendo una visión realista y nada acomodaticia de sus fechorías. En realidad, el cineasta se ha puesto al frente de un proyecto de largo desarrollo, que nació como potencial último vehículo de emparejamiento de los legendarios Paul Newman y Robert Redford. El desmitificador guión de John Fusco (Arma joven) hace hincapié en que los celebérrimos fugitivos en realidad fueron asesinos despiadados, capaces de liquidar policías o ciudadanos sin miramientos, por lo que resulta un error que la multitud les jaleara, como muestra una de las mejores secuencias del film, o que sus entierros congregaran a las masas. Se intenta comprender a los controvertidos en su día Hamer y Gault, para quienes detener a los forajidos a balazos supone un acto de legítima defensa social. Por contra, se ha elegido la opción de no dar voz a Bonnie y Clyde, interpretados fugazmente por dos actores físicamente mucho más discretos que Warren Beatty y Faye Dunaway, quienes suscitaban simpatía del público únicamente por su apariencia, por muy malos que fueran sus personajes. Queda un film bien desarrollado de corte fordiano, pues no sólo recupera temas de los westerns del maestro John Ford, sino que muestra las consecuencias de la Gran Depresión, con campamentos de jornaleros que recuerdan a su obra maestra basada en la novela de John Steinbeck Las uvas de la ira; estos desfavorecidos serían los auténticos héroes de este período. La mayor parte del metraje se apoya en el buen trabajo de Kevin Costner y Woody Harrelson, dos representantes de la ley contrapuestos al estilo clásico de las ‘buddy movies’, el primero obstinado, el segundo un tipo con problemas de alcohol que se convertirá en su conciencia. Cuentan con buenos apoyos de Kathy Bates, cuya cínica política sirve para darle un palo a este estamento, o del actor de peculiar físico John Carroll Lynch (Lee Simmons), que fue uno de los hermanos McDonald en El fundador, anterior trabajo del realizador.

6/10
Midway

2019 | Midway

Roland Emmerich es un cineasta alemán que ya desde el inicio de su carrera mostró su fascinación por el cine estadounidense, siguiendo los parámetros de un Spielberg en títulos como El secreto de Joey. Luego, ya en Hollywood, demostró una sorprendente atracción hacia títulos que rendían pleitesía al amor de los yanquis por su país, con Independence Day  y El patriota, a la vez que manejaba enormes presupuestos, sin duda que se movía como pez en el agua a la hora de armar superproducciones. Por ello no resulta extraña que ahora dirija Midway, sobre la Guerra del Pacífico en los años de la Segunda Guerra Mundial, concediendo el espacio principal a la batalla del título, aunque ampliando el marco con los prolegómenos que conducen a ese punto culminante de la contienda. Por supuesto, no es la primera vez que el cine la aborda, en 1976 tuvimos La batalla de Midway de Jack Smight, con un reparto plagado de estrellas, Charlton Heston, Henry Fonda, James Coburn, Glenn Ford y Toshiro Mifune, entre otros. En realidad podríamos decir que el film de Emmerich combina lo contado ahí con lo que mostraba la película de 1970 Tora, Tora, Tora. De modo que la trama arranca con el oficial de inteligencia Edwin Layton detectando que Japón podría sentirse fuerte para intentar imponer su dominio en el Pacífico, pero sin que sus advertencias sean escuchadas, lo que conduce al desastre de Pearl Harbor, el ataque japonés inesperado y que destruye gran parte de la flota. Con el nombramiento del almirante Chester Nimitz, Estados Unidos se prepara para dar una respuesta contundente, el audaz bombardeo de Tokio, coordinado por el teniente coronel Jimmy Doolittle. Para llevar a cabo la operación es necesario que inteligencia, con Layton detrás sea escuchada, en sus intentos de descodificar los mensajes nipones. Y pilotos como Dick Best se jugarán la vida, pues las operaciones tan lejos de un lugar para repostar, y sin apenas portaviones, son de altísimo riesgo. Todo conducirá a la batalla de Midway, que podría convertirse en una trampa mortal para unos y otros, decidiéndose el destino de la guerra. El film de Emmerich, coproducción con China que cuenta con un guion del más bien desconocido Wes Tooke, es riguroso a la hora de ceñirse a los hechos históricos, y se sigue con interés. Los efectos visuales digitales siguen perfeccionándose, de modo que todas las escenas de acción bélica resultan impactantes. Como es de rigor en una cinta de guerra que sigue las pautas de la vieja escuela, resulta importante el reparto, casi exclusivamente masculino, donde destaca Woody Harrelson, un actor igual se enfrenta a los zombies con guasa en Zombieland. Mata y remata, que se lanza a interpretar con enorme dignidad y clase al almirante Nimitz. Hay muchos rostros reconocibles, como el de Nick Jonas, uno de los hermanos Jonas, el valiente piloto Bruno, o los de Dennis Quaid, Aaron Eckhart y Luke Evans, correctos aunque no tienen la fuerza de los clásicos. El bando japonés es retratado con respeto, se evita caer en el trazo típico de la caricatura.

6/10
Han Solo: Una historia de Star Wars

2018 | Solo: A Star Wars Story

Antes de adoptar su emblemático nombre de Han Solo, este joven enamorado de Qi'ra ha trazado un plan para que ambos escapen de las garras de lady Proxima, a cuyas órdenes trapichean en el planeta Corellia delincuentes desde temprana edad, al más puro estilo “Oliver Twist”. Sin embargo en su fuga ella es atrapada, y él se alista como piloto del imperio, un paso para poder estar en disposición de liberar en un futuro no muy lejano a su amada. En el frente de guerra conocerá a un grupo de contrabandistas de combustible, al que espera asociarse para reunir el capital suficiente para comprar una nave. Nuevo spin-off de la saga Star Wars, que vendría a completar lo contado hasta la fecha sobre lo que ocurrió antes de los hechos narrados en la trilogía original. Como es sabido, George Lucas entregó una trilogía precuela en que, alrededor de la orden de los jedi, contaba cómo el padre de Luke Skywalker se convirtió en el malvado Darth Vader; y luego llegó un film “fuera de serie”, que explicaba el modo en que los rebeldes se hicieron con los planos de la Estrella de la Muerte. Ahora la película que nos ocupa, también fuera del canon de las trilogías, nos ofrece detalles de cómo Han Solo se convirtió en contrabandista galáctico asociado al wookie Chewbacca. No se trata, como es natural, de ofrecer aquí una lista de los guiños y las referencias a personajes o frases enigmáticas de La guerra de las galaxias que aquí encuentran una explicación, baste mencionarlo y dejar constancia de que de nuevo se juega la carta nostálgica, la del fan cuyo corazón palpitará emocionado evocando los filmes originales. Ron Howard –que sustituyó a los directores originalmente previstos, Phil Lord y Christopher Miller, que parece que deseaban experimentar un poco narrativamente, lo que se saldó con su salida del film, no se podían correr más riesgos de los necesarios, pensó la productora Kathleen Kennedy– cuenta con un guión de Lawrence Kasdan y su hijo Jonathan, lo que asegura la deseada fidelidad, que el espectador experto se mueva siempre por territorio conocido. No obstante hay un aspecto novedoso que chirría, el fallido androide L3, con elementos asociados a su personalidad que se desmarcan para mal de los robots que hemos visto hasta la fecha en la saga. Pero en general, y pese a algún momento de arritmia, hay lo que cabe esperar, una historia de amor, las pillerías del mundo criminal, lealtades y traiciones a veces presentadas algo bruscamente, trepidante acción. Algunos elementos son muy de western, el asalto al tren, las partidas de cartas; y es una lástima que la parte bélica casi de guerra de trincheras no tenga más espacio. Los efectos especiales, por supuesto, están muy conseguidos, y hay nuevos diseños en armaduras y naves, aunque siempre en continuidad con lo que ya hemos visto en otros filmes, buscando coherencia. La banda sonora funciona sobre todo cuando reconocemos variaciones sobre los conocidos temas de John Williams. El entretenimiento está más que asegurado, pero faltan genuinas emociones, cuesta que los personajes nos importen, y algunas muertes resulta difícil sentirlas. A pesar de su aire a Harrison Ford, le falta un hervor a Alden Ehrenreich, con un aire algo apocado y unos mohines que chocan algo con su bravuconería; mientras que Emilia Clarke como su amada arrastrada al submundo criminal, abusa de una desconcertante sonrisita de condescendencia; mientras que el villano de Paul Bettany tiene escasa entidad. Quizá los mejores del reparto sean Woody Harrelson, un actor fantástico que sabe insuflar vida a su contrabandista, y Donald Glover, que sí da el tipo que se espera de Lando.

6/10
Venom

2018 | Venom

San Francisco. Al reportero Eddie Brock le despiden por tratar de sacar los trapos sucios de Elon Musk-ian, megalómano magnate que en teoría investiga el remedio contra el cáncer y las peores enfermedades humanas con la Fundación Vida, corporación farmacéutica que preside. En realidad, este individuo sin escrúpulos ha enviado unas cápsulas al espacio que han recogido unos terroríficos simbiontes alienígenas, que utiliza en sus terribles experimentos para que se fusionen con vagabundos a los que ha engañado. Uno de ellos acabará invadiendo el cuerpo de Brock… Creado como villano para los comics de Spider-Man, Venom aparecía en Spider-Man 3, de Sam Raimi, donde Topher Grace interpretaba a Brock, el humano que lo albergaba. El siempre resultón Ruben Fleischer (Bienvenidos a Zombieland) redefine al personaje, dándole una historia propia desvinculada del superhéroe lanzarredes, y distinta a la de los comics. Aunque no hace gala de ideas revolucionarias, y el desarrollo resulta un tanto convencional, el realizador acierta por su falta de pretensiones, y aunque al principio parece que va a ir en la línea del cine de terror, mezclando la saga de Alien con David Cronenberg, acaba derivando hacia un tono desenfadado, añadiendo mucho sentido del humor, para contar una historia muy clásica, en torno al peligro de la falta de ética en la innovación científica, al estilo de “Frankenstein”. Sus efectos visuales no hacen historia pero convencen, y no falta entre las escenas de acción una persecución que aprovecha las calles en cuesta de la ciudad en la que transcurre la ficción, en la línea de Bullitt. Sorprende para bien el trabajo del reparto, pues aunque algunos pensarán en Tom Hardy como demasiado actor para tan poca película, el protagonista de Mad Max: Furia en la carretera se ha entregado al personaje, y brilla en los momentos más cómicos, pues sus diálogos con el ente que tiene en su interior son con mucho lo mejor del film. Por su parte, Michelle Williams logra más o menos remontar el inconviente de que su personaje tiene poca presencia y resulta un poco tópico, al igual que Riz Ahmed (qué bien estaba en Nightcrawler), que logra salvarse pese a que su villano sea sobre el papel un mero estereotipo. Como es habitual en las películas de Marvel, conviene quedarse hasta el final de los larguísimos títulos de crédito, por un avance de la producción animada Spider-Man: Un nuevo universo que promete.

6/10
La guerra del Planeta de los Simios

2017 | War for the Planet of the Apes

César está a punto de conducir a la comunidad de simios que lidera a una tierra prometida, donde no faltan los suministros de agua y comida. Pero llega al bosque en el que se refugia un grupo de humanos conducido por un siniestro individuo que se niega a escuchar las ofertas de paz de César, así que ataca con saña, con la presencia de algún mono traidor en sus filas. Tras las trágicas consecuencias, los primates tendrán que apañárselas para llegar a su destino sin su máximo dirigente, ya que éste emprenderá un viaje para arreglar un asunto personal con el enemigo, acompañado por un reducido grupo de ayudantes. Digno colofón a la trilogía en la que le preceden El origen del Planeta de los Simios (2011) y El amanecer del Planeta de los simios (2014), que además termina de explicar por qué Charlton Heston se encontró el panorama desolador de El planeta de los Simios (1968), adaptación de la novela distópica de Pierre Boulle. No faltan las referencias un poco frikis, que agradarán a quienes conozcan bien el original, como la presencia de algunos de sus personajes, años atrás. Pero también se alude a alguna película mesiánica, en especial a una de las más conocidas, del actor del clásico de la ciencia ficción, para añadirle relevancia al personaje central, el ya conocido César. Repite como director y coguionista Matt Reeves, que ya se ocupó de la segunda, tomando el relevo de Rupert Wyatt. No tiene miedo a alternar espectaculares secuencias de batalla, con largos momentos dialogados. Por esta razón, quizás tenga más altibajos de ritmo que sus predecesoras, pero supone un más difícil todavía, pues tras una primera entrega humana con algún simio, y una continuación en la que ambas especies tenían el cincuenta por ciento de importancia, ahora acaparan el protagonismo absoluto los monos. Estos personajes están bien descritos, se entiende por qué varían sus emociones. El especialista en captura de imagen Andy Serkis parece superarse a sí mismo, se nota mucho su presencia tras el protagonista digital, pero también su séquito tiene carisma, véase Mal Simio (Steve Zahn), Rocket (Terry Notary) y Maurice (Karin Konoval). Ayuda que los efectos especiales hayan ido avanzando estos años, y eso que ya la primera entrega impresionaba; atención a las impactantes secuencias de masas. Acompaña a los simios un convincente reparto de humanos, donde en realidad casi todos los diálogos los tiene Woody Harrelson, como coronel renegado que trae a la memoria al coronel Kurtz de Apocalypse Now (atención a las pintadas que dicen “Ape Pocalypse Now”, que sería algo así como “Apocalipsis simio ahora”), ¡hasta explica sus motivaciones en un monólogo, como Marlon Brando! No desmerece la sorprendente niña Amiah Miller, pese a que tiene un papel mudo. La guerra del Planeta de los Simios contrapone dos tipos de líderes, el veterano al que la edad le ha dado una amplia perspectiva de las cosas, cuyas reflexivas decisiones conducen a salir adelante dejando vivir a los demás, frente al fanático ofuscado, que se impone desatando el miedo, cuyo odio sólo puede llevar a la tragedia. El camino que separa a ambos es muy estrecho, si nace el deseo de venganza en el primero, tiene posibilidades de derivar en el segundo. Se debe mencionar la trabajada banda sonora de Michael Giacchino, que la mayor parte del tiempo se limita a subrayar sutilmente lo que expresan las imágenes, pero que cuando arranca en el tramo final encandila.  

7/10
El castillo de cristal

2017 | The Glass Castle

Una historia real, basada en las memorias de una de sus protagonistas, Jeannette Walls. Cuenta en dos tiempos la historia de una familia disfuncional. En la actualidad, Jeannette adulta vive en Nueva York, es periodista, y está a punto de casarse con David, que se dedica al mundo de las finanzas. No es lo que habrían querido sus nada convencionales padres, Rex y Rose Mary, que la criaron a ella y a sus cuatro hermanos de un modo bastante heteredoxo, viajando de acá para allá por California y Arizona, sin permanecer nunca demasiado tiempo en ningún sitio. Aunque a primera vista se podría considerar aquello como una audaz forma de educación de unos espíritus libres, el que no acudan a la escuela, la pobreza y una mala alimentación, la despreocupación de la madre pintora y la utopía del alcohólico progenitor de que les va a construir un día una casa estupenda, un “castillo de cristal”, constituyen un marco nada aleccionador, en que a Jeannette le toca madurar antes de tiempo, y donde los hermanos se irán posicionando en la vida cada una a su modo. Destin Cretton sorprendió en su debut en la dirección con la cinta independiente Las vidas de Grace, donde tenía a sus órdenes a una entonces desconocida Brie Larson, que ahora repite con él en esta interesante cinta. Coescribe el guión con Andrew Lanham, con quien también ha trabajado en un film reciente, La cabaña. Por un lado, se trata de una exploración de la utopía y el realismo, y de lo importante que es lograr un equilibrio entre ambos: si uno carece de metas altas, de nobles ideales, puede vivir una vida que no merece la pena; pero también, cuando no se tienen los pies en el suelo, cabe llevar una existencia vacía que es pura quimera, y arrastrar en el intento a los seres queridos. Y cuestiones como el alcoholismo o el mal ejemplo de los padres, se integran adecuadamente en el relato, como parte esencial del paisaje. Esto es lo que se dibuja poniendo el acento, dentro del cuidado cuadro familiar de los Walls, en la relación entre padre, magnífico Woody Harrelson con su volcánico carácter inconformista, e hija –interpretada con talento a distintas edades por Chandler Head, Ella Anderson y la mentada Larson–. En algunos pasajes oscuros –la relación de Rex con su madre, una influencia perniciosa que le ha marcado–, se sabe apostar por la delicadeza, y ello sin ocultar la realidad de que nadie es perfecto, y que a veces las perversiones anidan en lo que debería ser el lugar más seguro y acogedor, el propio hogar.

7/10
Wilson

2017 | Wilson

Wilson, divorciado de mediana edad, neurótico, con un único amigo a punto de mudarse a otra ciudad, incapaz de empatizar con las viandantes que achuchan a su perro. Tras la muerte de su padre se siente aún más solo, por lo que decide investigar qué fue de su esposa, Pippi, que en un momento dado le abandonó, y presuntamente abortó el bebé que esperaba. Sin embargo, al encontrarla le confiesa que no fue así; tuvo una niña que dio en adopción, por lo que Wilson intentará conocerla… Los desoladores comics para adultos de Daniel Clowes habían dado lugar a dos adaptaciones dirigidas por Terry Zwigoff, la excelente Ghost World, y la fallida El arte de estrangular. Él mismo ha escrito el guión adaptado de Wilson, a partir de su cómic homónimo, que en el papel se limitaba a ser una colección de anécdotas sin continuidad. El proyecto le habría ido muy bien al director inicialmente previsto, el brillante Alexander Payne, que ya ha tratado con personajes estrafalarios, que tratan de iniciar acercamientos con el ser humano en un mundo loco, en títulos como A propósito de Schmidt y Los descendientes. Después de que éste abandonara por otro film, manteniéndose en los créditos únicamente como productor, le ha sustituido el menos experimentado Craig Johnson, responsable de la correcta The Skeletons Twins, un cineasta quizás más convencional, menos brillante y algo irregular. Acumula caídas de ritmo que se habrían evitado con un libretista más especializado en cine, pero logra algunas secuencias memorables. Articulada en torno a la necesidad de las relaciones familiares, y la importancia de luchar para remontar situaciones derivadas de las malas decisiones, Wilson presenta un mundo árido y descarnado, pero acaba aportando algo de optimismo, al sugerir al menos el camino para tratar de ir hacia arriba, y abrirse un poco a los demás. Aunque Woody Harrelson no parece la elección más adecuada para un papel de gruñón, que habrían bordado Paul Giamatti, Bill Murray o Jack Nicholson hace unos años, el actor realiza un enorme esfuerzo que más o menos da sus frutos. Le apoya alguna actriz destacada, sobre todo Laura Dern (Pippi) y Judy Greer, la cuidadora de mascotas Shelly, con la que el protagonista inicia un romance.

6/10
Tres anuncios en las afueras

2017 | Three Billboards Outside Ebbing, Missouri

Una historia impactante y devastadora, aunque también catártica, al estilo de Manchester frente al mar. Es una de esas películas de las que se agradece disponer sólo de la información justa acerca de su trama, antes de su visionado, para degustarla con la mayor intensidad posible. Mildred Hayes, una mujer de cierta edad, pasa a diario con su vehículo por una vieja carretera sin apenas tránsito automovilístico. Tres grandes vallas publicitarias destartaladas, donde nadie anuncia nada, a las afueras de Ebbing, Missuri, le sugieren una idea. Tras un acuerdo con la agencia que las gestiona, insertará en ellas tres incendiarias frases que van a revolucionar a la población, poniendo en jaque de modo especial a los agentes de la comisaría local, y en especial a su sheriff, Bill Willoughby, que padece una enfermedad terminal. El británico de origen irlandés Martin McDonagh da un paso hacia la madurez con Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri, tras su prometedor debut en el largo con Escondidos en brujas, y el cine dentro del cine que contenía Siete psicópatas, que eran una curiosa mezcla de thriller y comedia al estilo Quentin Tarantino, aunque con personalidad propia y una cierta reflexión sobre la condición humana. Aquí, de nuevo asumiendo los roles de director y guionista, mantiene su interés por indagar acerca de aquello que mueve a las personas; y aunque no renuncia en ocasiones al recurso del humor negro, lo hace con acentos más dramáticos y terribles. Porque aborda el modo en que las personas encajamos las tragedias, que más o menos grandes, no faltan en la vida de cada uno. En el caso que nos ocupa, un suceso familiar terrible ha convertido el alma de Mildred en un hervidero de odio y desconfianza, un veneno que afecta también a sus seres queridos, su hijo y su ex marido, que solía maltratarla. No falta además la enfermedad que aqueja al sheriff Bill, incomprensible humanamente, cuando la suya es una familia feliz, su esposa y sus hijitas le quieren mucho; o la rabia del racista y violento agente Jason Dixon, asfixiado por la sombra de su dominante madre anciana, a la que le toca cuidar. Hay una especie de agotamiento y desesperanza ante las decepciones que nos producen las personas, y aunque al fondo late la idea de que sólo el amor nos redime y nos da la paz, su interiorización, se nos viene a decir, supone un camino largo y tortuoso, que no siempre se llega a recorrer con acierto. Sorprende la solidez de la trama urdida por McDonagh, que huye en todo momento de lo previsible a la hora de mostrar cómo evolucionan los acontecimientos, hace gala de la rara virtud de respetar la inteligencia del espectador, no recurre a trucos malabares difíciles de aceptar, y las explosiones o cambios en el carácter de los personajes resultan razonables, aunque a veces sean tremendos. La línea argumental principal, que nunca se pierde, sirve además para presentar una amplísima galería de tipos humanos, muy bien descritos con unos pocos rasgos. Estamos ante una de esas películas que merecerían un premio al conjunto de su reparto, todos los actores, aun los que tienen papeles pequeños, están sobresalientes: Frances McDormand es la mujer que parece una roca, aunque está rota, con un carácter arisco que recuerda a su composición de la insoportable Olive Kitteridge; Woody Harrelson, un actor que mejora con el paso de los años, interpreta a un sheriff lleno de humanidad, capaz de tomar una decisión terrible; Sam Rockwell atrapa a la perfección a quien podía ser un buen detective, y está cayendo en el abismo; e igualmente bordan sus interpretaciones, aunque tengan poca presencia en pantalla, Peter Dinklage, John Hawkes, Lucas Hedges, Zeljko Ivanek, Abbie Cornish…

8/10
Desvelando la verdad

2017 | Shock and Awe / The Truth Matters

Película basada en hechos reales, describe cómo la administración de George Bush Jr. se apoyó en la inteligencia que aseguraba la existencia de armas de destrucción masiva en Irak para invadir el país y derrocar a Saddam Hussein. La Casa Blanca contó con el apoyo de la Cámara de Representantes y del Senado, así como de la práctica totalidad de los medios de comunicación, no solo los conservadores como Fox, sino también los liberales como el New York Times. El film pone el foco en Jonathan Landay y Warren Strobel, reporteros investigadores de Knight Ridder, un conglomerado periodístico que servía sus artículos a periódicos de todo Estados Unidos, y que fue el único que desafió la versión oficial recurriendo a fuentes contrastadas para sus informaciones. Los periodistas contaron con el respaldo de su editor, John Walcott, y con la colaboración del veterano corresponsal de guerra Joe Galloway, cuya experiencia en Vietnam dio pie a un libro y a la película Cuando éramos soldados, algo que se menciona en Desvelando la verdad. Rob Reiner vivió su etapa dorada como director en los 80 y lo 90, cuando dirigió títulos tan valiosos como La princesa prometida, Cuenta conmigo, Misery y Algunos hombres buenos. Luego siguió con una carrera algo irregular, de filmes simplemente correctos en el mejor de los casos. En 2017 colaboró con el debutante guionista Joey Hartstone y con el actor Woody Harrelson en A la sombra de Kennedy, que retrataba al presidente Lyndon B. Johnson. De nuevo se repite aquí esta triple colaboración en un film de tintes políticos, bien realizado, que ilustra lo ocurrido, aunque al mismo tiempo resulta un tanto anodino. El film pone el acento en cómo la Casa Blanca se movió por una estrategia geopolítica tras el 11-S muy específica, que pretendía primordialmente trasladar el modelo de las democracias occidentales a Oriente Medio. Tal idea cegó a los dirigentes, capaces de autoconvencerse de lo que fuera para no respetar la soberanía de un país y derrocar a un cruel dictador. Con un resultado trágico en muertos de la población civil y de las tropas estadounidenses; esto último se subraya con el personaje del joven afroamericano que se alista para servir a su país y queda anclado en una silla de ruedas. El film procura ser equilibrado en su denuncia, y combina bien la parte dramatizada de actores –eficaces Harrelson, James Marsden, el propio Reiner, Tommy Lee Jones...– con abundante material documental, bien integrado en la narración, de las declaraciones de los políticos: Bush, Rumsfeld, Wolfowitz, Rice...

6/10
A la sombra de Kennedy

2017 | LBJ

Acercamiento a la figura de Lyndon Baines Johnson, que ambicionaba llegar a la presidencia de Estados Unidos, aunque nunca pudo imaginar que su sueño se cumpliría tras la pesadilla del asesinato de su predecesor, John Fitzgerald Kennedy, a quien servía como vicepresidente. Mueve la cámara Rob Reiner, un director apagado en los últimos tiempos, tras sus incontestables éxitos de los 80 y 90 con Cuenta conmigo, La princesa prometida y Misery. El film compone un retrato positivo del personaje, ofreciendo trazos de su estatura política a partir de una estructura narrativa que pivota sobre el desplazamiento de la comitiva presidencial que llegó a Dallas el 22 de noviembre de 1963. Así, se alternan imágenes del viaje en coches descubiertos –JFK iba en el primero con Jackie, LBJ en el tercero con su esposa Bird– con diversos momentos de la carrera política del protagonista: sus luchas políticas cuando es el líder de la mayoría demócrata del Senado, su postulación como candidato presidencial, la aceptación de la vicepresidencia con John Kennedy, sus esfuerzos por templar gaitas con el senador sureño Richard Russell a la hora de avanzar en la implantación de los derechos civiles, las desavenencias profundas con Bobby Kennedy... La narración es clásica y funciona, sirve para proponer temas como el liderazgo político, la habilidad en el toma y daca, sacar una cosa, ceder en otra, la importancia de no dejarse llevar por las manías y fobias, la necesaria unidad nacional en tiempos de crisis. Se beneficia de un buen reparto donde nadie desentona, y en que brilla un actor que no deja de mejorar, Woody Harrelson, que en su composición de Johnson recuerda a ratos al gran Spencer Tracy. También está bien Michael Stahl-David en el antipático papel de Boby, o Richard Jenkins como el senador que se siente en parte traicionado. Aunque su presencia sea secundaria, también destacan Jennifer Jason Leigh como la esposa de LBJ, y Jeffrey Donovan en el siempre difícil papel de JFK.

6/10
Ahora me ves 2

2016 | Now You See Me 2

Secuela de Ahora me ves..., entretenida película de acción y sorpresa que mezclaba el mundo de la magia con el thriller policiaco. En este caso, se retoma la historia de los protagonistas un año después. Tras asombrar al mundo, hacer justicia contra los corruptos y dar con un par de narices al FBI, el grupo de los llamados “Jinetes” lleva tiempo en la sombra, algo que empieza a molestarles. Pero coincidiendo con la llegada de un nuevo fichaje, la dicharachera Lula, el jefe Dylan Rhodes –aún camuflado en la policía– planeará un espectáculo para acabar con una empresa tecnológica que juega y hace dinero con la intimidad de las personas. Sin embargo, algo saldrá mal y Los Cuatro Jinetes serán secuestrados y trasladados a Macao. No funciona esta película pese al presumible atractivo de la temática y al estupendo reparto que contiene. Quizá el listón estaba muy alto, o quizá el gran problema es que ya no hay ninguna sorpresa para el espectador a la hora de impactar con los trucos y parafernalias pirotécnicas y luminosas al estilo David Copperfield, a la sazón coproductor de la película. Es más, hay claramente un abuso en este aspecto, de modo que amparados en los efectos especiales, la trampa en pantalla está servida y cualquier cosa parece posible. Pero el director Jon M. Chu no ha sabido darse cuenta de que de esta manera el interés por el destino de los personajes se esfuma completamente, pues está claro que todo es una ilusión y el conejo acabará saliendo de la chistera. Se podría subsanar tal lacra con una historia inteligente, imaginativa, pero inexplicablemente el guión de Ed Solomon olvida la seriedad y se convierte en simple excusa para acumular escenas “mágicas”. Y como ni siquiera los personajes tienen la presencia del primer film, se llena ese vacío con una palabrería confusa, un ritmo desenfrenado y unos espectáculos de malabarismos que a fuerza de insistir acaban agotando hasta el extremo, como la larguísima y tonta escena del robo del chip, un número circense totalmente ridículo. Tampoco hace un favor al film el toque de comedia –especialmente con la aparición de ese cargante gemelo que hace posible el doble papel de Woody Harrelson–, aunque es verdad que sí tiene su gracia haber contado con Daniel Radcliffe (sin duda de lo mejor de la película) para encarnar al malvado magnate que quiere aniquilar a los magos, oh paradoja. También aportan empaque, es cierto, los veteranos Michael Caine y Morgan Freeman, e incluso tiene su punto la presentación del nuevo fichaje femenino, Lizzy Caplan, que sustituye a la Isla Fisher de la primera parte. En fin, Ahora me ves 2 es un entretenimiento correcto, pero bastante vacuo, que acaba haciéndose largo por su ligereza.

4/10
Al filo de los diecisiete

2016 | The Edge of Seventeen

Una película indie que mira a la adolescencia femenina con cierta frescura, en la línea de Juno, escrita y dirigida por una mujer, debutante en el largometraje, Kelly Fremon Craig. Como el film citado está protagonizada por una estupenda actriz jovencita, Hailee Steinfeld, que aparanta aún menos años de los que tiene, los diecisieta mencionados en el título. Sigue los pasos de Nadine, que vive en su instituto la típica crisis de la adolescencia, agravada por una mayor madurez que la de sus compañeros, y por la repentina muerte de su padre. La relación con una madre un poco peterpanesca y un hermano mayor, Darian, con el que se lleva fatal, la ponen de los nerviso. Por suerte le queda la amistad con su amiga del alma, Krista... hasta que se acuesta con su hermano y oficializan un noviazgo que a Nadine le sienta como un tiro. Entretanto ella no logra captar la atención del chico que le gusta, mientras apenas presta atención a Erwin que sí muestra interés por ella. Y Bruner, profesor y tutor de la chica, se convierte en relativo paño de lágrimas, pues él escucha sus penas "teen" con estoicismo autodefensivo. Aunque la película cae en defectos típicos de cierto reduccionismo antropológico, por la excesiva importancia concedida al sexo superficial, abordado toscamente, o a los sentimientos exacerbados, la directora sabe entregar una narración con cierta garra, acierta con el equilibro entre drama y comedia, y capta con gracia algunas dificultades típicas de la adolescencia. Hasta se atreve inesperadamente con incorporar un tramo de animación al film, totalmente justificado. Steinfeld hace su papel a las mil maravillas, y Woody Harrelson está fantástico como profesor que acaba convertido en referente de la deseable vida equilibrada.

6/10
El duelo

2016 | The Duel

David Kingston, Ranger de Texas, es enviado a un pérdido pueblo de la frontera con México para investigar una serie de asesinatos. Cuando llega allí comprende que todo se debe a la presencia por aquel lugar del violento predicador Abraham Brant, a quien él conoce por un traumático episodio del pasado. Ahora Kingston tendrá que elegir si ponerse del lado de la ley o dar rienda suelta a su afán de venganza. Estiloso y violento western moderno que cuenta con dos intépretes de renombre, especialmente con el todotorreno Woody Harrelson. Detrás de las cámaras se coloca el australiano Kieran Darcy-Smith, que sorprendió gratamente con su film de terror marino El arrecife. Sin que el resultados ea memorable, aquí ofrece un tête à tête que mantiene su interés en todo momento.

5/10
Triple 9

2015 | Triple Nine

En Atlanta, Estados Unidos, la mafia rusa campa a sus anchas liderada por la dura Irina. Su poder es tal que tiene comprados a muchos agentes de la policía, de modo que les encarga espectaculares golpes, como el robo de una caja de seguridad con material sensible en un banco. Atrapados en su laberinto de corrupción, estos policías no ven otra salida para conservar el pellejo y el de sus seres queridos que el cumplimiento de unas exigencias cada vez más peligrosas e inmorales. El nuevo robo que deben ejecutar es de tal riesgo, que deciden matar a uno de sus compañeros policías honrados, lo que se conoce en el argot como un Triple 9: así los polis estarán tan ocupados en vengar al caído que ellos podrán llevar a cabo su golpe. Después de Lawless (Sin ley), parece que el australiano John Hillcoat le ha tomado gusto a las tramas criminales con gángsteres y agentes de la ley corruptos. Aquí entrega un film muy movido, con buenas escenas de acción –el atraco inicial es modélico, y también las persecuciones automovilísticas– y un exceso de violencia, que en su fatalismo se diría que trata de seguir la misma senda que la celebrada serie televisiva True Detective, no en balde uno de los actores de la primera temporada, Woody Harrelson, tiene aquí también un papel. También se diría un referente tonal Heat, de Michael Mann. Falta un punto de credibilidad a la trama y de desarrollo de los personajes, los policías corruptos resultan demasiado desalmados, no parecen humanos. Sólo el intrépido y aún no maleado Chris (Casey Affleck), conserva algo parecido a los intereses de una persona normal, el resto, de algún modo, se han convertido en la peor versión de sí mismos.

6/10
By Way of Helena

2015 | By Way of Helena

Los juegos del hambre: Sinsajo (parte 2)

2015 | The Hunger Games: Mockingjay - Part 2

Después de sufrir el severo ataque del "alienado" Peeta, que casi acaba con su vida, Katniss se recupera de sus heridas y comprueba que el mal que aqueja a su compañero es tan profundo que quizá no se reponga nunca. Acuciada por esa idea no está dispuesta a esperar más tiempo para arremeter con toda su fuerza contra Snow, y sabedora de que para las autoridades rebeldes el Sinsajo ya ha cumplido su misión, escapará del distrito 13 para llegar al Capitolio por su cuenta. Pero un comando de soldados fieles le seguirán: entre ellos, Gale, Finnick, Boggs y también Peeta, aunque en cualquier momento podría atentar de nuevo contra Katniss. Digno colofón de las aventuras de Katniss Everdeen, basadas en la trilogía distópica ideada por Suzanne Collins. Mucho ha transcurrido desde que la inocente Katniss se enfrentó a la cruel y terrible prueba de los 74 Juegos del hambre, entretenimiento con el que el tirano presidente Snow distrae y somete al pueblo de Panem. Ahora los 13 distritos están unidos por primera vez, aunque todo el protagonismo recae sobre Katniss, quien buscará con vehemencia su particular venganza, sin atender a políticas ni estrategias. La verdad es que tras la entrega anterior –un prólogo de esta película donde aparentemente apenas ocurría nada relevante– se agradece que aquí los hechos se precipiten y se dé prioridad absoluta a la acción, obviando discursos, reuniones y la palabrería publicitaria tan presente en la saga. Tiene atractivo la entrada del comando en la ciudad, con esas trampas mortíferas que ha preparado el enemigo, al igual que el director Francis Lawrence sabe crear el clima adecuado en la angustiosa secuencia de los túneles, con imágenes que parecen salidas de Guerra Mundial Z. Pero esa primacía de la acción, bien rodada y con eficaces efectos especiales, con la línea narrativa encabezada por Katniss, deja inevitablemente de lado a muchos personajes que tenían bastante peso en los demás filmes, aquí prácticamente ausentes, como Alma Coin (Julianne Moore), Plutarch (Philip Seymour Hoffman, quien desgraciadamente falleció antes de acabar el rodaje), Haymitch (Woody Harrelson), Effie (Elizabeth Banks), etc. Es un detalle que confirma desde luego la inconveniencia de convertir la última parte de la trilogía literaria en dos películas. Ya se sabe, los intereses comerciales mandan. Como era de esperar el personaje de Katniss es el más interesante y se ve que Jennifer Lawrence ha madurado con el personaje. Aquí vuelve a tener que enfrentarse con serias dudas acerca de su cometido, y a poner en entredicho su liderazgo. Y, por supuesto, nunca está claro de qué lado se inclina y se inclinará su corazón con respecto a Gale y Peeta, una cuestión bastante tratada en el film. Por otra parte, en la línea de toda la saga Los juegos del Hambre: Sinsajo (parte 2) no es un film complaciente y optimista. Se habla explícitamente de venganza y asesinato, único móvil de la protagonista, y el mundo que se pinta no es para nada esperanzador. La historia transmite además un agridulce mensaje sobre la condición humana, siempre ávida de poder, donde el mundo de la política se muestra, una vez más, como ámbito natural de la corrupción y la mentira.

6/10
True Detective

2014 | True Detective | Serie TV

Diecisiete años después de que se produjeran una serie de macabros asesinatos en el Sur de los Estados Unidos, la pareja de detectives que investigó los hechos, Martin y Rust, son interrogados por colegas suyos a los que toca seguir de cerca una nueva muerte ritual, con rasgos semejantes a los de antaño. Potente serie policia de HBO creada por un desconocido... de momento. Nic Pizzolatto había colaborado en la versión americana de The Killing (serie) y es autor de relatos policiales en papel impreso. Aquí demuestra talento para desplegar una historia de atmósfera con investigación policial que recuerda a Seven en su mirada inquietante a la condición humana, que tal vez se esfuerza en hacer las cosas bien, pero que acaba siempre mostrando su rostro más feo en acciones abominables. El primer episodio juega con inteligencia a desarrollar estas ideas a través de los dos personajes principales -interpretados por un grande Woody Harrelson y un aún más grande Matthew McConaughey-, que no pueden ser más diferentes a pesar del talento detectivesco de ambos. Martin es alguien tradicional, un padre de familia felizmente casado con Maggie, que tiene dos hijitas encantadoras. Rust es un tipo solitario, de oscuro pasado traumático, con ideas profundamente pesimistas acerca del ser humano, que considera que lo mejor que podría hacer es autodirigirse a la extinción. Los intercambios entre ambos mientras avanza la investigación en el pasado, y las idas y venidas temporales, conforman una narración muy sólida, que funciona bien e intriga. Y aunque el planteamiento es oscuro, muy oscuro, hay una clara apertura a la esperanza, cierta mirada a la trascendencia y una valoración positiva del don de la libertad. A un buen guión, que ahonda en la naturaleza humana y a las razones que mueven el comportamiento de las personas, se suma un excelente director, Cary Fukunaga, que ya ha dado prueba de su habilidad para recrear ambientes muy diferentes en la historia de inmigración Sin nombre y la adaptación de Charlotte Brontë Jane Eyre.

8/10
Los juegos del hambre: Sinsajo (parte 1)

2014 | The Hunger Games: Mockingjay - Part 1

Katniss Everdeen es acogida en el distrito 13, y aleccionada por Plutarch, la presidenta Alma Coin alberga grandes esperanzas de que la joven pueda galvanizar el imparable movimiento de rebelión contra el tirano presidente Snow. Las dudas surgen en cómo puede afectarle que Peeta haya quedado atrás, prisionero de Snow. Pues éste lo exhibe en las pantallas de televisión en entrevistas conducidas por Filckerman, con mensajes equívocos y manipuladores que podrían minar la moral de Katniss. La novela con que culmina la trilogía distópica de novelas juveniles de Suzanne Collins ha sido dividida en dos partes, y aquí llega la primera entrega de "Sinsajo", de la que lo menos que puede decirse es que no defrauda. Francis Lawrence sigue describiendo un mundo oscuro, donde se muestran las masacres ejecutadas por un Snow al que no detiene ningún escrúpulo a la hora de trazarse sus objetivos. Las claves que sostienen la trama siguen siendo las de los otros filmes: una innegable madurez en la heroína Katniss, que maneja sus condiciones de liderazgo con humildad, sin que se le suban a la cabeza, y confiando más en la atención sincera a los otros, que en las armas de propaganda, los videoclips patrióticos que desea rodar Plutarch, y que sólo funcionarán sin responden de verdad a las convicciones íntimas de la protagonista. Una vez más la idea de que importan más las personas concretas que las metas abstractas funciona, porque el bien de la colectividad pasa por el bien personal de cada uno de los que sufren la tiranía de Snow; esto permite a la protagonista sacrificarse y tomar las decisiones adecuadas. Las escenas de acción funcionan muy bien, y algunos pasajes que podían haber sido convencionales, como un intento de rescate, funcionan bien por que se combinan paralelamente con otra guerra, la mediática, de innegable interés. Los actores están bien en sus personajes, casi todos arquetípicos, los veteranos Donald Sutherland, Julianne Moore y el fallecido Philip Seymour Hoffman los llenan casi con su sola y poderosa presencia. Destaca especialmente Jennifer Lawrence, que le imprime dramatismo y grandeza en sus momentos culminantes –los relativos a Peeta y Gale, o sus encuentros con las personas sufrientes–, se trata sin duda de una grandísima actriz.

6/10
Los juegos del hambre: En llamas

2013 | Catching Fire

Segunda entrega de la saga iniciada con la exitosa Los juegos del hambre. Aún queda la adaptación de la última de las novelas de Suzanne Collins, Sinsajo, que según está previsto se fragmentará en dos películas. Por primera vez ha habido dos ganadores de “Los juegos del hambre”, Katniss Everdeen y Peeta Mellark, que según la tradición, inician el Tour de la Victoria, por todos los distritos, donde se encontrarán con los familiares de los caídos durante el torneo. Pero la población percibe a Katniss como una rebelde que ha desafiado con éxito al oscuro poder del Capitolio, lo que podría avivar una insurrección. Tras un intento fallido de usar a la muchacha para manipular a la opinión pública, el nuevo y maquiavélico Vigilante Jefe, Plutarch Heavensbee, le dará la solución al presidente Snow, organizar una edición del 75 aniversario de la macabra gesta, que recupere a ganadores de los años anteriores, por lo que como sólo puede ganar uno, lo más probable es que Katniss muera. El director Gary Ross, que realizó un correcto trabajo en la primera parte, cede el testigo a Francis Lawrence (Soy leyenda), que le saca partido sobre todo a la numerosa acción presente en la trama derivando en un tramo final trepidante. Los juegos del hambre: En llamas ofrece la suficiente espectacularidad como para mantener al público ensimismado, pese a que repite forzadamente el mismo esquema, con la protagonista enfrentándose de nuevo a la misma competición, cuando se suponía que no lo tendría que hacer más. Aunque está claro que su público natural son adolescentes, no se realizan concesiones fáciles a este sector, como podrían haber sido, por ejemplo, la sobredosis de diálogos empalagosos, y personajes quitándose la camisa forzadamente de Crepúsculo. Los juegos del hambre: En llamas tiene un tono más adulto incluso que el de su predecesora. A todo esto se le suma que tiene cierto interés su análisis del funcionamiento de la propaganda mediática, en concreto del poder de la televisión para mantener distraída a la población de los verdaderos problemas. Además, Los juegos del hambre: En llamas reincide sobre el sacrificio, el trabajo en equipo, la familia y la necesidad de cuestionar de forma crítica las doctrinas oficiales del poder que promueve la caja tonta. Por su parte, Jennifer Lawrence vuelve a demostrar que su capacidad interpretativa supera con mucho la media, y está bien acompañada por los jóvenes Josh Hutcherson y –en menor medida– Liam Hemsworth. De nuevo choca, quizás, que se haya recurrido a actorazos como Donald Sutherland, Woody Harrelson, Elizabeth Banks, Toby Jones o Stanley Tucci para papeles que apenas tienen presencia. Así y todo, el insuperable Philip Seymour Hoffman no necesita más que un par de secuencias breves para componer a un villano retorcido y memorable.

6/10
Ahora me ves...

2013 | Now You See Me

Durante un espectáculo en Las Vegas, un grupo de magos denominado Los cuatro jinetes teletransporta desde el escenario a un tipo elegido al azar entre el público a su banco en Francia para robar una gran cantidad de dinero que reparten entre los espectadores. Investiga el asunto el agente del FBI Dylan Hobbs, que cuenta con la ayuda de Alma Vargas, una detective de la Interpol. Descubren que entre los asistentes al show se encontraba Thaddeus Bradley, un delatador de magos, que sospecha los trucos usados por el cuarteto para llevar a cabo el golpe. Thriller que parte de un guión de Boaz Yakin (director y libretista de Fresh, El precio de la libertad), Ed Solomon (guionista de Men in Black) y el debutante Edward Ricourt, que parecen aplicar al cine las reglas de un buen espectáculo de magia. Primero captan la atención del público con un prometedor punto de partida, y posteriormente se sacan continuos conejos de la chistera para sorprender una y otra vez. Exigen suspender la credulidad en algunos puntos, como la extrema habilidad para el hipnotismo de uno de los personajes, y sus numerosos giros pueden acabar agotando, pero el espectador que se deje llevar pasará un rato ameno. Cuenta además con un elenco muy bien escogido, en el que destacan Jesse Eisenberg, Isla Fisher, Woody Harrelson y un inmenso Mark Ruffalo que le da mucha gracia a su personaje, el policía. Recupera a José Garcia (Utopía), un tanto desaparecido últimamente en un papel muy secundario, y reúne a Morgan Freeman y Michael Caine, tras la saga de El caballero oscuro, que le dan lustre a la función. Con el trabajo de todos se puede pasar por alto la extrema ligereza de la cinta, y que la realización de Louis Leterrier (Transporter 2, El increíble Hulk) no pase de correcta.

6/10
La ley del más fuerte

2013 | Out of the Furnace

Un pueblo remoto, en las cercanías de los Apalaches. Russell y Rodney son hermanos. El primero trabaja en una fábrica y el segundo es militar. Su vida es dura, su padre está gravemente enfermo en la cama. Una noche Russell choca bebido contra otro coche, con muertes de por medio y es enviado a prisión. Al salir, su padre ha muerto, su novia le ha dejado y su hermano, que muestra cada vez más los traumas de la Guerra de Irak, ha contraído importantes y peligrosas deudas. Dramática y violenta película de potente factura visual que mete de lleno al espectador en los ambientes rurales de la América profunda, sitios en donde el trabajo policial puede hacer poca cosa contra quienes se saltan la ley y donde la violencia brilla a flor de piel. El director y coguionista Scott Cooper (Black Mass, Corazón rebelde) no da una visión muy alentadora de la convivencia humana y más bien resalta las dificultades para prosperar. Destaca sin duda su loable visión de la fraternidad, en algún momento muy emocional, y el perfil que se hace del protagonista del film, Russell, un hombre bueno y recto, que es llevado al límite por los hombres y por las circunstancias, lo cual no significa que el film se torne excesivamente fatalista, más bien aboga por cierta ambigüedad. De cualquier forma, la razón de que las cosas interesen y atrapen se debe en gran medida al espléndido plantel de actores, todos ellos expertos en transmitir volcanes de emociones en su interior, especialmente Christian Bale y Casey Affleck en el papel de los dos hermanos. Pero los acompañan estupendamente Woody Harrelson, Forest Whitaker, Sam Shepard...

5/10
Los juegos del hambre

2012 | The Hunger Games

Futuro distópico. América del Norte se ha convertido en Panem, y gobernada desde Capitol, está dividida en doce distritos. Para evitar el enfrentamiento interno, las disputas se resuelven anualmente en los llamados Juegos del Hambre, donde cada distrito elige por sorteo a un chico y a una chica entre 12 y 18 años en un ejercicio de supervivencia en plena naturaleza donde unos se matan a otros, pues sólo puede haber un ganador, que será el único que quede con vida. Se trata también de un modo de entretener a la plebe. Katniss Everdeen, de 16 años, se presenta voluntaria para representar al distrito 12 en sustitución de su hermana pequeña Primrose, que tiene la mala pata de ser escogida por sorteo. Inteligente, juiciosa, hábil en la caza con el arco y las flechas, ella va a participar en los Juegos a su personal manera. Los juegos del hambre es una adaptación de la primera de las novelas de una trilogía juvenil concebida hábilmente por Suzanne Collins, y que en su traslación cinematográfica tiene todas las papeletas para convertirse en un merecido éxito entre los adolescentes. Aunque en la idea de un enfrentamiento a muerte entre adolescente se cita como referencia Battle Royale, novela, película y manga, podrían mencionarse muchas influencias, desde los mitos griegos, los juegos olímpicos y los gladiadores del circo romano, a historias de supervivencia tipo Acorralado o de la frontera, y críticas a la televisión basura de las que fue premonitoria El show de Truman. Incluso podríamos hablar de Matrix en versión adolescente. Sea como fuere, la película que dirige Gary Ross no se limita a un tonto mimetismo, sino que tiene muchas virtudes. Una, no pequeña, es la de ser tremendamente entretenida. Y otra, muy destacable, es la de invitar a los adolescentes, espectadores potenciales del film, a no caer en el adocenamiento de una sociedad aborregada que les impone ciertas reglas del juego. La protagonista, encarnada por esa magnífica actriz que es la joven Jennifer Lawrence, se esfuerza en ser dueña de su destino: se sacrifica por su hermana, desafía a los organizadores de los juegos con salidas inesperadas, y una vez es dejada a su suerte con otros 23 contendientes, “juega” con las reglas que le dicta su conciencia y no con las que le imponen desde fuera, violando su dignidad de persona. Lo que no significa que sea una insensible Rambo femenina, ella es frágil, tiene sentimientos, esta nerviosa cuando su vida se convierte en espectáculo televisivo, y le puede, y mucho, cierta inclinación maternal. Agilidad narrativa, pasajes emocionantes, buenas escenas de acción, dudas sembradas sobre ciertas inclinaciones amorosas, magnífica dirección artística... Y ello evitando la violencia desagradable, aunque sin obviarla. La maquinaria de Los juegos del hambre está montada con cariño y perfectamente engrasada –en el cuidado guión ha participado la propia novelista con Ross y Billy Ray–, y cuenta con personajes interesantes, como el mentor de Katniss, al que da vida Woody Harrelson; aunque no faltan secundarios algo esquemáticos, sin duda por falta de tiempo para perfilarlos mejor, a los que dan vida no obstante buenos actores como Donald Sutherland, Toby Jones, Stanley Tucci, Elizabeth Banks o Wes Bentley; en este sentido se repite los problemas de que adolecía la saga Harry Potter o incluso El Señor de los Anillos, echamos en falta más profundidad en esos roles.

6/10
Game Change

2012 | Game Change

La historia de cómo John McCain, candidato presidencial republicano frente al demócrata Barack Obama, siguiendo el parecer de sus consejeros, que ven su victoria muy complicada, escoge como compañera de "ticket" a las elecciones a alguien inesperado: Sarah Palin, amantísima esposa y madre de cinco hijos, gobernadora del estado de Alaska, de gran tirón popular pero con muy escasa experiencia de lo que es la política en Washington, y no digamos ya en lides internacionales. El planteamiento es forzar un "cambio de juego", o "romper el saque", pero el tiro podría salir por la culata... Cuidada película para televisión, basada en hechos reales, y que ha ganado 3 Globos de Oro, para sus actores Julianne Moore y Ed Harris, magníficos, y como mejor miniserie o TV-movie. Lo cierto es que se sigue con gran interés, el ritmo es agilísimo. Pero a pesar de que se basa en parte de un libro que hay que suponer medianamente documentado, de Mark Halperin y John Heilemann -lo que tampoco está tan claro, pues críticos de medios tan poco sospechosos como el New York Times aseveraban que incluían muchos rumores y cotilleos sin confirmar-, no se deja de tener la sensación de un cierto simplismo: en lo que parece un modo irresponsable de seleccionar a la candidata a vicepresidenta, y al presentar a Palin como poco menos que una ignorante paleta de pueblo -casi sólo falta decir que ignora que la Tierra es redonda-; además se cae en la tentación ridiculizadora al presentar reiteradamente sus posiciones provida, su fe cristiana o sus altibajos emocionales; esto perjudica a la narración, porque no se entiende que alguien así encandile al público, como se ve en los dos momentos de gloria de la Convención y el debate de los candidatos a vicepresidente; de algún modo parece decirse que Palin comparte con Obama una magnífica imagen, pero que a diferencia de él, no está preparada para dirigir el rumbo de los Estados Unidos. Otro elemento repititivo es la imagen continua de los asesores desesperados por su candidata, con Woody Harrelson a la cabeza, alternando los caretos de "basta, me rindo", con los de "ánimo" más los de "esta tipo es una genio". Desde luego si el resultado de las elecciones de 2008 hubiera sido otro, esta película sería muy diferente. Parece que Jay Roach no puede dejar atrás su vena cómica de Austin Powers y Los padres de ella al abordar su film, y eso aunque ya hizo otra TV-movie de política electoral, Recuento, con el mismo guionista, Danny Strong.

5/10
Siete psicópatas

2012 | Seven Psychopaths

Martin McDonagh ya era un dramaturgo prestigioso cuando despuntó en 2008 con Escondidos en Brujas, singular y notable debut. Pero posteriormente el británico ha pasado cuatro años sin dar un golpe de claqueta, tiempo en el que únicamente ha aparecido en los títulos de crédito de un largometraje, como productor ejecutivo. Fue en El irlandés, otra meritoria ópera prima, firmada por su hermano, John Michael McDonagh. McDonagh vuelve a contar con Colin Farrell, que en esta ocasión interpreta a Marty, que intenta escribir un guión cinematográfico titulado Siete psicópatas. Le echa una mano su mejor amigo, Billy, un actor desempleado que junto con un cómplice, Hans, ha 'secuestrado' al perro de Charlie, un psicótico gángster. Los sucesos subsiguientes servirán de gran inspiración para que Marty describa a los asesinos de su obra, pero su vida correrá serio peligro... La única pequeña pega de Siete psicópatas es que ya no coge al espectador por sorpresa, pues el cineasta mantiene el tono, a medio camino entre el thriller y la comedia negra. El elemento un poco novedoso sería su carácter metacinematográfico, ya que el protagonista, Marty –que no por casualidad comparte el nombre de pila con el director– va componiendo el guión conforme transcurre el metraje, hasta que se mezclan realidad y ficción. Siguiendo el modelo del cine de Quentin Tarantino y Guy Ritchie –a ratos también recuerda a los hermanos Coen–, Siete psicópatas es un film de elaborados diálogos, y tiene un carácter muy coral. McDonagh aprovecha que ha contado con un reparto excepcional, en el que el citado Farrell está acompañado por un Sam Rockwell al que le viene al pelo un papel de desquiciado, el intachable Christopher Walken y un correcto Woody Harrelson. No desentonan en Siete psicópatas Olga Kurylenko, Harry Dean Stanton, Gabourey Sidibe –la protagonista de Precious– y el veteranísimo Tom Waits, algunos en apariciones muy breves. La secuencia inicial homenajea a la serie Boardwalk Empire, con dos de sus protagonistas, Michael Pitt y Michael Stuhlbarg, como asesinos conversando sobre trivialidades.

6/10
Rampart

2011 | Rampart

Esta película sólo puede describirse con un adjetivo: decepcionante. Más teniendo el nombre de James Ellroy, conocido autor de novela negra -una obra suya dio pie a la genial L.A. Confidential- como coguionista. Dirigida por Oren Moverman, sigue a Dave, un conflictivo policía de Los Ángeles, de métodos heterodoxos, con fama de violento y racista, y al que persiguen los escándalos. Su vida familiar es muy peculiar, pues tiene dos hijas, cada una de dos hermanas que fueron, una detrás de otra, sus esposas; y comparten la misma casa, aunque la situación no parece sostenible. Como, para la división Rampart de la policía, Dave se ha vuelto un personaje incómodo -los pleitos en los juzgados se multiplican y el acoso mediático persiste-, todo apunta a que le están tendiendo una trampa para poder deshacerse de él. El principal problema de este retrato de policía que ha tocado fondo es que la trama no avanza, todo es dar vueltas sobre lo mismo, el interés así se pierde pronto. Woody Harrelson hace uno de esos personajes alocados que le encantan, y que puede componer en un santiamén sin apenas despeinarse.

4/10
Con derecho a roce

2011 | Friends with Benefits

Dos actores jóvenes en alza protagonizan esta comedia romántica concebida que sigue los patrones establecidos del género. Mila Kunis está en su mejor momento de popularidad tras su papel secundario en Cisne negro, mientras que Justin Timberlake se ha consagrado, sobre todo por su trabajo en La red social. Jamie (Mila Kunis) es una cazatalentos de ejecutivos de Nueva York a la que acaba de dejar su novio. También se ha quedado solo su nuevo fichaje, Dylan (Justin Timberlake), al que ella ha reclutado para un trabajo en una gran empresa en la Gran Manzana. Ambos se sienten atraídos pero en lugar de formalizar su relación, deciden mantener para siempre una amistad “con derecho a roce”, pero sin compromiso. El tema central, aún siendo demasiado típico del género, tiene su interés: el miedo al compromiso y la desorientación afectiva en el mundo moderno. El film se muestra positivo en la posibilidad de los jóvenes para superar este problema. Sin embargo, los diálogos son de segunda fila y recurren constantemente a los chistes soeces para intentar arrancar alguna sonrisa. Parecen una versión pobre de Cuando Harry encontró a Sally, un film que contaba lo mismo pero con infinita más gracia. Y el director y coguionista Will Gluck (Rumores y mentiras) recurre a una realización ‘videoclipera’ pero plana. En cuanto a los actores, los personajes protagonistas son muy tópicos y sólo se salva algún secundario, sobre todo los que interpretan los todoterrenos Patricia Clarkson –la madre de ella– y Richard Jenkins –el padre enfermo con alzheimer de él–, que elevan temporalmente la calidad del conjunto.

4/10
Bunraku

2010 | Bunraku

Guy Moshe debutó en 2006 con Holly, poco conocido drama sobre una niña camboyana vendida como prostituta. Ahora cambia por completo de registro con una cinta de acción y ciencia ficción. El título proviene de los espectáculos clásicos japoneses de marionetas, que se pueden ver en la secuencia inicial del film. Un lacónico tipo, vestido como un cowboy, llega a una ciudad cuyos habitantes viven tiranizados por Nicola, un despiadado dictador. Tratará de acabar con su despótico régimen, con ayuda del barman de un local de moda y de un joven samurái que trata de recuperar el honor de su familia. Moshe tiene ciertas pretensiones estéticas, y compone personalísimas imágenes que homenajean al spaghetti-western, al manga y sobre todo a los videojuegos. Abundan las secuencias de artes marciales y acción, más o menos espectaculares, y los efectos especiales. El tono es irreal y se diría que ha intentado rodar al estilo de Quentin Tarantino, experto en mezclas explosivas de este tipo. Algunos personajes, como un asesino que se mueve con pasos que parecen sacados de películas de Fred Astaire, cuadrarían en el universo del autor de Pulp Fiction. A pesar del esfuerzo, Moshe carece del talento de su modelo. Parte de un guión tan pueril como predecible, que agota muy pronto, y además se repite y se alarga innecesariamente. Cuenta con un reparto de caras conocidas, encabezado por Josh Harnett, Woody Harrelson, Ron Perlman y Demi Morore, que poco pueden hacer para salvar unos diálogos grandilocuentes y tópicos a más no poder, y unos personajes llamativamente planos.

3/10
Defendor

2009 | Defendor

Arthur Poppington relata a una psiquiatra sus vivencias como Defendor, un superhéroe enmascarado de andar por casa. Ella debe evaluar la cordura de su paciente, que se ha visto involucrado en hechos criminales que han dado al traste con una operación encubierta de la policía contra un narcotraficante. Nueva vuelta de tuerca al género de superhéroes donde se trata de incidir en la normalidad de los mismos, son personas corrientes, y con taras semejantes al resto de los mortales. Aquí no estaríamos ante un superhéroe propiamente dicho, sino ante alguien un poquito retrasado, que gozó con tebeos siendo niño, y que alimenta un deseo de hacer justicia por el mundo algo ingenuo y torpe, pero que sirve de inspiración a los que les rodean, a los que siempre acecha la tentación del cinismo. Desde la opinión pública, a personas más cercanas como una joven prostituta o la familia de su jefe. El film contiene elementos humorísticos que funcionan gracias al trabajo de Woody Harrelson y al ingenio ocurrente del guionista y director Peter Stebbings –las armas "domésticas" de avispas cabreadas y montones de canicas–, que se combina con el patetismo del protagonista. Aunque el resultado es irregular, la narración se sigue con simpatía, y acompaña bien la estupenda partitura musical paródica de John Rowley.

5/10
Bienvenidos a Zombieland

2009 | Zombieland

Muchos son los directores que han logrado llamar la atención con películas de zombies, desde que George A. Romero debutara con la clásica La noche de los muertos vivientes, claro modelo para sus seguidores. Vinieron después Peter Jackson (Tu madre se ha comido a mi perro), Zack Snyder (Amanecer de los muertos) y Edgar Wright (Zombies Party). Ahora, se une a tan selecto club Ruben Fleischer, de talento innegable, que sin duda dará que hablar, y que firma su opera prima. Columbus es un joven miedoso que intenta sobrevivir a pesar de que el mundo ha sido invadido por los muertos vivientes, que han acabado con la mayoría de la humanidad. A pesar de todo, Columbus intenta regresar a su pueblo natal en busca de sus padres. Para mantenerse vivo sigue escrupulosamente una serie de reglas: “No te hagas el héroe”, “Asegúrate de tener una salida”, etc. Por el camino, acabará pegándose a un tipo duro, Tallahasse, experto en exterminar zombies. Es necesario advertir que la cinta es extremadamente salvaje, y su humor negro extremo la hacen totalmente desaconsejable para el público más sensible. También es cierto que sus excesos violentos son bastante irreales. Por citar un ejemplo, va en la línea de Kill Bill Volumen 1, y aquel enfrentamiento entre Uma Thurman y los 88 maníacos.   En cualquier caso, los que a pesar de todo se apunten a ver Zombieland, comprobarán que la cinta se va ganando poco a poco incluso al espectador más reacio, gracias a sus personajes estrambóticos, a sus eficaces secuencias de acción, y a sus golpes de humor. Destaca la aparición de un conocido actor de Hollywood, que se interpreta a sí mismo, que atiende a las siglas B.M., y que da pie a una de las secuencias más surrealistas que se hayan visto jamás en una pantalla. El director ha dado con un reparto tan ajustado que después de ver la película resulta difícil imaginar qué otros actores podrían haber encarnado a los mismos personajes. Claramente se lleva la palma Woody Harrelson, memorable vaquero cazador de zombies, obsesionado por los twinkies. Pero el joven Jesse Eisenberg es un convincente pánfilo en lucha por la supervivencia. Les acompañan las brillantes Abigail Breslin (que a sus once años está muy crecida en relación a la memorable Pequeña Miss Sunshine!) y Emma  Stone (Supersalidos), que son dos inteligentísimas hermanas estafadoras. Aunque se trata de un film de entretenimiento muy gamberro, se permite un sincero y efectivo elogio de la amistad, ya que el tema central es la confianza en el prójimo en situaciones extremas.

6/10
The Messenger

2009 | The Messenger

2012

2009 | 2012

Esto se acaba. O sea, el mundo. Lo ha predicho un astrofísico indio en 2009, el sol se ha vuelto un poco loco, tormentas en el astro rey y tal, y los neutrinos han dado pie a nuevas partículas elementales, con reacciones que irán afectando de modo creciente al núcleo y a la corteza terrestres. Aunque en realidad ya los mayas, muy previsores, concibieron un calendario que termina en 2012. Total, que en tres años, y de modo supersecreto, las grandes potencias se ponen de acuerdo para construir unas naves gracias a las cuales se salvarán unas 400.000 personas. Menos da una piedra. La fecha fatídica del fin del mundo se acerca, y diversos personajes –una familia con dos hijos, los padres divorciados y un tercero en el hogar; un científico muy listo que tiene a su padre en un barco; el viudo presidente negro de los Estados Unidos y su hija; un ‘nuevo rico’ ruso con sus dos retoños y su amante; más algunos tibetanos que pasaban por ahí...– se enfrentan a la dura realidad, cada uno a su modo. El alemán Roland Emmerich es especialista en destrozos y demoliciones del cine de acción, como probó en Independence Day, Godzilla y El día de mañana. Aquí el desafío es un ‘más difícil todavía’, y probablemente sólo de este modo puede ser juzgada 2012, que argumentalmente apenas depara una mínima sorpresa, que no es cuestión de desvelar. Se trata de un film fiel a los cánones del cine catastrofista, concebido como una atracción ferial, donde se trata de disfrutar con carreteras ‘arrugándose’, puentes estrujados, edificios hechos mil añicos, grietas y erupciones, autos volando, barcos volcados, etc, etc. Y en efecto, se alcanzan cotas de gran perfección en los efectos especiales, de modo particular en el destrozo de edificios emblemáticos. Sobre esto sólo cabe criticar el desmesurado metraje de la cinta, la cosa se podía haber despachado en menos de dos horas. Y como el presupuesto se va en los mentados efectos, a la hora de hacer el reparto se ha optado por actores carismáticos, pero no estrellas de sueldos prohibitivos. Algún despistado podría esperar que el film invitara a alguna reflexión sobre qué debería hacer uno si supiera que el tiempo se le acaba. Pero eso sería pedir peras al olmo, no se va más allá de señalar que hay que amar al prójimo, y sacrificarse por él. La religión en este contexto es un mero elemento ornamental, creer que obedece a alguna razón que los únicos iconos religiosos cuya destrucción se contempla son el Cristo de Río de Janeiro, San Pedro y la Capilla Sixtina, mientras un sabio lama parece poco menos que el culmen de la sabiduría, sería conceder al film una elaboración intelectual de la que carece por completo. En tal sentido tal vez sería más exacto decir que Emmerich director juega a ser Dios, decidiendo quién vive y quién muere en el film. Y se lo pasa divinamente.

4/10
Siete almas

2008 | Seven Pounds

En El mercader de Venecia, de William Shakespeare, el usurero Shylock pedía que Antonio, al que le ha dejado dinero, le pague la deuda con una libra de su propia carne, próxima al corazón. De esta celebérrima obra teatral proviene el título original de este film, Seven Pounds (Siete libras), que viene a significar exactamente ‘Siete deudas’. Aunque aquel que haya escuchado el título original tendrá una idea de por dónde van los tiros, lo cierto es que este drama está narrado con la pretensión de sorprender al espectador a base de giros supuestamente inesperados, quizás porque narrada de forma lineal apenas tendría interés. Al principio del film, el protagonista, Ben Thomas, toma el teléfono y llama a urgencias para anunciar que está a punto de suicidarse. El porqué de tan fatídica decisión se narra a modo de flash-back. Se muestra a Thomas como un tipo misterioso que con un colaborador ha elaborado una lista de posible gente a la que ayudar: un individuo que necesita dinero, una mujer acosada que necesitaría una nueva casa, un ciego, etc. Thomas se presenta a sí mismo como agente del fisco y se asegura de que sean todos buenas personas. Lo que no entra en sus planes es que va a enamorarse de Emily Posa, una de las necesitadas de ayuda, pues está muy enferma y requiere urgentemente de un transplante de corazón. Con todos estos datos de partida y un plano que muestra una noticia de un periódico, es bastante fácil para el espectador recomponer toda la historia. Y sin intriga, una vez que se ponen las cartas sobre la mesa, todo se vuelve un tanto convencional. Desde luego no llega a la altura de En busca de la felicidad, la otra colaboración entre el astro Will Smith y el director Gabriele Muccino, interesantísimo relato sobre la superación personal. Se agradecen las buenas intenciones de Muccino, que se ha propuesto filmar otra historia de interés humano, esta vez en torno a la redención, el dolor y el sacrificio. Aparte de que se trata de un film previsible, pesa mucho un exceso de sentimentalismo. Éste es bastante evidente en secuencias como las del romance entre Ben y Emily, que remiten a películas de ‘lágrima fácil’, como Elegir un amor. A su favor cuenta con un impecable trabajo de Will Smith, que no ha sido nominado al Globo de Oro, aunque no hubiera estado de más. Está a su altura Rosario Dawson y también llama mucho la atención Woody Harrelson, en un breve pero convincente trabajo, como el ciego al que el protagonista echa una mano.

5/10
Sonámbulo

2008 | Sleepwalking

Semi-profesional. Un equipo de pelotas

2008 | Semi-Pro

Los Flint Tropics son equipo semiprofesional que compite en una liga. Una mala racha económica hace tambalearse al equipo, que corre el riesgo de desaparecer. Esto es algo que preocupa muchísimo a sus jugadores que harán lo que sea con tal de que el equipo no se disuelva. Inspirada en hechos reales, esta comedia vuelve a mostrar la cara más exagerada y sobreactuada de Will Ferrell. Aunque esta historia se desarrolla en los años setenta, puede considerarse más de lo mismo en cuanto a comedia simple y algo zafia.

4/10
Transsiberian

2008 | Transsiberian

El estadounidense Brad Anderson rodó al inicio de su carrera Próxima parada, Wonderland, una comedia dramática de tono amable, y desde entonces sólo rueda thrillers y cintas de terror de lo más desasosegante. Sigue en esa línea oscura su nuevo trabajo, coproducido entre España, Gran Bretaña, Alemania y Lituania. Roy y Jessie, una pareja que ha pasado una temporada en Pekín, decide viajar a Moscú en tren. Aunque sus compañeros de viaje parecen poco recomendables, finalmente conocen a Carlos y Abby, que recorren diversos países, impartiendo clases de inglés y revendiendo objetos. En el tren también viaja el inspector Grinko, un policía ruso que sigue la pista de los asesinos de un traficante de drogas. El español Eduardo Noriega realiza un gran esfuerzo para no desentonar y para que su inglés no resulte ridículo. Emily Mortimer, Kate Mara y Woody Harrelson realizan correctos trabajos, mientras que Ben Kingsley se toma tan en serio su composición de policía ruso que aumenta muchísimo el nivel. Resulta un thriller absorbente por sus giros inesperados, muy bien trazados, que ofrecen realmente la sensación de que nada es lo que parece. Como le ocurría en la citada El maquinista, Anderson sabe trazar una tensa atmósfera, aprovechando al milímetro el sugerente lugar donde transcurre la acción, un tren que atraviesa privilegiados parajes nevados. Pero al igual que en su anterior película, tampoco remata del todo la faena, porque al espectador le cuesta encontrar algún personaje con el que identificarse. Todos tienden hacia la amoralidad o no se sabe muy bien por donde van a salir, por lo que el tono del film es un tanto frío, mientras que el metraje se antoja excesivo.

5/10
Management

2008 | Management

Sue Claussen, vendedora ambulante de artesanía, conoce a un atractivo joven, Mike Cranshaw, en el motel donde ha vendido unos cuadros. Tras pasar la noche con él, Sue se marcha precipitadamente, y emprende una ruta por todo el territorio estadounidense, en busca de más compradores. Pero Mike se ha enamorado y decide perseguirle hasta donde sea para reunirse con ella y confesarle lo que siente. Jennifer Aniston y Steve Zahn protagonizan una romántica comedia, que supone el debut como director del guionista Stephen Belber, responsable de Tape (La cinta), y que también es el autor del libreto.

5/10
Batalla en Seattle

2007 | Battle in Seattle

El actor irlandés Stuart Townsend –despedido por Peter Jackson, que le había contratado para interpretar a Aragorn, en El señor de los anillos– debuta como director con esta cinta protagonizada por Charlize Theron, su novia. Protagonizada por personajes ficticios, tiene como fondo sucesos reales, las protestas que tuvieron lugar en Seattle en 1999, durante la reunión de la Organización Mundial de Comercio (O.M.C.). A esta ciudad del estado de Washington acudieron a manifestarse entre 50.000 y 100.000 personas, entre sindicalistas, anarquistas, ecologistas y militantes de organizaciones variopintas. Aunque su objetivo era en un principio protestar de forma pacífica, la escalada de violencia se fue intensificando, hasta que se generalizaron los enfrentamientos entre antidisturbios y manifestantes, la ciudad se convirtió en un caos, y se declaró el estado de emergencia. Townsend, que también ha escrito el guión, se ha propuesto ofrecer el punto de vista de todas las partes implicadas, los manifestantes, los agentes de policía, los delegados que acuden a la reunión y los ciudadanos de Seattle. Salvando las distancias, su modelo sería Bloody Sunday (Domingo sangriento), excepcional cinta de Paul Greengrass. Se puede decir que el film de Townsend tiene a su favor que las secuencias dramáticas –que se alternan con imágenes de los auténticos sucesos– resultan bastante convincentes. En esto tiene mucho que ver que Stuart Townsend sabe dirigir muy bien a los actores. Algunos realizan estupendos trabajos, como Ray Liotta (el alcalde) o Woody Harrelson (un agente de policía traumado por la pérdida de su hijo). No puede evitar Townsend que su visión de los sucesos parezca excesivamente incompleta. Sus manifestantes están motivados por nobles ideales que despiertan la simpatía del público, pero no es capaz de explicar por qué la O.M.C. es un obstáculo para que se cumplan esos objetivos. Resulta especialmente brillante un diálogo entre dos manifestantes, que llegan a la conclusión de que antes de sus protestas nadie sabía lo que era el FMI. “Ahora, tampoco lo saben”, dice uno de ellos, y el otro replica: “Pero por lo menos saben que es algo malo”. El film disimula muy poco –menos que otros títulos similares– hacia dónde se dirigen las simpatías de su director. Éste explica mejor las posturas de los manifestantes que la del alcalde, por ejemplo, desbordado por los acontecimientos. De la misma forma, sólo da voz a los delegados que disienten de la política de los países ricos. Y muestra con una gran crudeza secuencias de brutalidad policial.

5/10
No es país para viejos

2007 | No Country for Old Men

En algún lugar de la frontera entre Estados Unidos y México, no muy lejos de Río Grande... Una operación de narcotráfico ha terminado en río de sangre, compradores y vendedores no han sabido entenderse... Al desértico lugar donde realizaban el intercambio llega por casualidad Llewelyn Moss, un peón soldador, y encuentra cerca a un tipo recién fallecido que tenía consigo un maletín con dos millones de dólares. La tentación de quedárselo es demasiado grande, aunque Llewelyn no es un ingenuo. Desde el momento en que deja desgraciadamente una pista que permite identificarle, un sádico asesino al servicio de los narcos, Anton Chigurh, le pisa los talones. Pero decide afrontar el riesgo de retener el dinero. Así que pide a su esposa que se vaya a casa de su madre, mientras intenta aguantar él solito la caza de que empieza a ser codiciada presa. Al tiempo, también el sheriff local, Ed Tom Bell, miembro de una familia con varias generaciones al servicio de la ley, intenta dar con su paradero.Extraordinaria película de los hermanos Joel y Ethan Coen, quizá la mejor de su valiosa filmografía, y prueba de la plena madurez que han alcanzado como cineastas. No es que antes hubieran dejado de demostrar su talento, allí están títulos tan redondos como Muerte entre las flores o Fargo. Pero es cierto que les podía su vertiente gamberra, se hacían demasiado reconocibles con sus bromas y su estilo visual. En la obra del escritor Cormac McCarthy han encontrado temas y personajes con los que pueden identificarse, y con los que, en efecto, se han identificado. Así que se benefician de la gran humanidad con que McCarthy pinta a sus personajes de la frontera, tipos lacónicos, habituados a la vida dura; y de algún modo depuran lo que en otros de sus filmes resulta exagerado. Y la combinación Coen-McCarthy resulta perfecta. Porque hablar de una historia con asesinos pasados de rosca (estupendo Javier Bardem, y también Woody Harrelson, con menos presencia), y tipos duros, supervivientes natos (los personajes de los magníficos Josh Brolin y Tommy Lee Jones, uno al que atrae el dinero, pero que tiene un código moral que le lleva, por ejemplo, a llevar agua a un tipo al que dejó malherido, el otro con un claro sentido de la justicia, pero cansado de ver cómo el mal y la crueldad dominan con frecuencia el mundo), es hablar claramente del universo Coen; pero la aproximación por la senda McCarthy ayuda sobremanera a la credibilidad de lo narrado. Y no sólo en los protagonistas, sino también en tipos humanos de la América profunda, un vendedor, el encargado de un motel... Gente corriente y moliente, que se suelen ver poco en las películas, y a la que los Coen ya se habían acercado en títulos como Fargo.Resulta increíble la impecable caligrafía cinematográfica que presenta este trabajo de los Coen. La historia salta de uno a otro personaje con naturalidad, y la tensión del "duelo", por así decir, entre Llewelyn y Anton, alcanza niveles altísimos, ya sea en medio del desierto, esa dinámica persecución hasta el río; en el motel de carretera; o en México. Hay violencia, dura e impactante, desagradable si se quiere, aunque tampoco se busca el regodeo. Funciona muy bien la sobriedad de los personajes, e incluso el que se prestaba más al histrionismo, el de Bardem, está contenido en su justo punto. Hay reflexiones apuntadas, sobre la libertad y la responsabilidad (esa moneda caprichosa de Anton no le exime de lo que es una crueldad salvaje y deliberada), el anhelo de un hogar tranquilo, y la implantación de un orden justo que no llega. Incluso se alude al universal deseo del encuentro con Dios en la vida de uno, del que se aguarda a veces a que haga su aparición cuando uno ya es de edad avanzada, quizá olvidando que ese encuentro tiene algo de búsqueda, que no puede dejarse a la pura providencia, aunque ésta cuente, y mucho.

9/10
The Walker

2007 | The Walker

Carter trabaja como acompañante de las esposas de hombres poderosos en Washington que, ocupados en sus negocios y en la política, no pueden estar con ellas. Ingenioso y gran conversador, lleva muchos años en este puesto y ha hecho especial amistad con tres mujeres, Lynn, Abby y Natalie, con las que comparte chismorreos. Cuando una de ellas, Lynn, descubre a su amante asesinado, enseguida busca la ayuda en Carter para que le libre del escándalo que podría arruinar el prestigio de Larry, esposo de Lynn y senador. El problema es que él se convierte en sospechoso. Interesante thriller de Paul Schrader con un guión apañado, donde poco a poco se enreda y desenrenda la madeja de un crimen cuyos entresijos son más complicados de lo que parecía inicialmente, por aquello de que siempre hay personajes que no son completamente sinceros con sus aliados. El film cuenta con un reparto de altura como Woody Harrelson, Kristin Scott Thomas, Lauren Bacall o Willem Dafoe, entre otros, los cuales cumplen con nota. Por su trabajo, Harrelson ganó el premio al mejor actor en el Festival de Verona.

5/10
El último show

2006 | A Prairie Home Companion

Tiene algo de premonitorio que justamente El último show cierre la filmografía de Robert Altman. No sólo por el título español de la película, sino porque la entera trama está atravesada de nostalgia –allí está el tema musical “Coming Home”, “volver a casa”, por ejemplo– y de un anhelo de felicidad, y porque se encuentran bien presentes los temas del paso del tiempo, y de la muerte. Se trata, desde luego, de un dignísimo broche de oro a la carrera de un cineasta, que arranca con un hermoso plano de lo que parece ser un cielo estrellado; el espectador descubre asombrado que se trata del reflejo de un charco en el asfalto de una calle, donde se sitúa el Fitzgerald Theatre, lugar desde donde se hace un programa radiofónico en vivo, el “A Prairie Home Companion” del título original. En la ciudad de St. Paul, Minnesota, se diría que el tiempo se ha detenido, tal es la sensación que desprende un espectáculo de otra época, donde en un ambiente agradablemente familiar se suceden las actuaciones musicales al más puro estilo ‘country’, entregadas entre cuña y cuña publicitarias. Pero las cosas están a punto de cambiar. Una gran empresa texana ha comprado el teatro, y la noche en que transcurre el film va a ser la del último show. Firma el guión, y tiene un papel dentro de un fabuloso reparto coral, Garrison Keillor, que se inspira en su propio show radiofónico, que se llama precisamente “A Prairie Home Companion”. Sorprende la facilidad de Robert Altman para desplegar una historia en la que aparentemente ocurren pocas cosas, y donde se suceden elementos que se dirían pertenecientes a géneros muy diversos, servidos en feliz mezcla. Guy Noir, el narrador, (Kevin Kline) es un peculiar detective deudor de la serie negra, que se diría salido de una novela de Hammett o Chandler; los vaqueros Dusty (Woody Harrelson) y Lefty (John C. Reilly), ponen la nota humorística, y en un momento dado, a modo de protesta, deslizándose por el filo de la navaja del mal gusto; las hermanas Yolanda y Ronda Johnson (Meryl Streep y Lily Tomlin), y Lola (Lindsay Lohan), la hija de la primera, subrayan el capítulo de nostalgia; G.K. (Gerrison Keillor) se interpreta a sí mismo, y es el fiel exponente de la profesionalidad impasible, “el espectáculo debe continuar”; el empresario paleto (Tommy Lee Jones), frío e implacable, no se inmuta ante su labor de liquidar el espectáculo, y un busto de Francis Scott Fitzgerald es como un silencioso reproche, que no sabe escuchar; e incluso está el onírico personaje de Virginia Madsen, una bella y misteriosa mujer, ángel de la muerte que, sorprendentemente, no chirría. De un modo muy agradable discurre la narración, sin aspavientos ni reivindicaciones “de pancarta”. Se habla de una cultura del entretenimiento para muchos “demodé”, de un ambiente profesional donde existe el aprecio auténtico por “el otro”, y donde incluso las canciones parecen apelar a una Arcadia feliz, a veces hasta convertirse en auténticas plegarias, que añoran esas verdes praderas donde uno se puede recostar. Es un film muy Altman, pero desprendido del cinismo que a veces ha caracterizado su cine, con muchos personajes bien perfilados, donde se permite el lucimiento de algún elegante plano secuencia. Y se diría que los actores se lo han pasado en grande rodando, acompañados de auténticos profesionales de la radio, como el ruidista, que da pie a una de las escenas más divertidas del film, en que apoya un momento de improvisación iniciado por G.K. y continuado por las hermanas Johnson.

7/10
A Scanner Darkly

2005 | A Scanner Darkly

Un futuro no muy lejano. La adicción a las drogas se ha convertido en un problema de primera magnitud. La policía utiliza ‘topos’ que se infiltran en los grupos sospechosos, para dar con los que manejan los hilos de tan lucrativo negocio. Uno de estos ‘topos’ es Bob Arctor, obligado a llevar una vida esquizofrénica, y que porta un sofisticado traje de camuflaje cuando anda en las dependencias policiales, para que sus compañeros no conozcan su verdadera identidad. Adaptación de una novela de anticipación de Philip K. Dick, cuyas historias han dado pie a filmes de la talla de Blade Runner, Desafío total y Minority Report. Richard Linklater aplica la tecnica que ya empleó en Waking Life, y filma a los actores reales, a cuyas imágenes aplica luego animación rotoscópica. El resultado, de personajes con contornos muy marcados y cierta cualidad etérea, tiene su encanto, aunque puede terminar cansando. Linklater, siguiendo las intenciones del autor, señala los perniciosos efectos de la drogadicción. Pero, con ritmo cansino, sucumbe a la tentación de la verborrea, que tan buenos resultados le dio en Antes de amanecer y Antes de atardecer, pero que aquí empantana la narración. Pese a todo tiene logros destacables, como la del citado traje de camuflaje, o la escena final de Arctor en la plantación, recogiendo una florecilla.

5/10
La ganadora

2005 | The Prize Winner of Defiance, Ohio

La verdadera historia de Evelyn Ryan, madre de diez hijos, católica de origen irlandés, tomada del libro escrito por su hija Terry "Tuff" Ryan. Evelyn estuvo casada con Kelly, un hombre frustrado por haber visto truncada una posible carrera deportiva; aunque no era mal tipo, Kelly era torpe en su actuar, y se gastaba gran parte de su sueldo en bebida, que le volvía iracundo. Siempre con agobios económicos, Evelyn se convertiría en sólido pilar de la familia; en primer lugar, por su afición en los años 50 y 60 a los concursos televisivos de todo tipo, de los que llegó a ser verdadera experta, hasta el punto de que los premios que ganaba -desde tostadoras a un viaje a Suiza, pasando por un carrito de la compra con todo lo que pueda meter en su interior- les lograban sacar de los mayores apuros; pero también por su infinita paciencia, bañada de amor, que le llevó a aguantar las mayores impertinencias, sobre todo del esposo, con una sonrisa, como si no pasara nada. Tiene atractivo esta singular película de Jane Anderson, guionista y directora. Realmente el retrato que hace de la madre es precioso, y cuenta además para ello con la inestimable composición de esa gran actriz llamada Julianne Moore. Su personaje es lo más parecido que cabe imaginar a una "santa corriente", aunque ella en un pasaje del film en que se viene ocasionalmente abajo, niegue serlo. Realmente hace falta valor para hablar en nuestros días de que en el matrimonio hay que saber aguantar y ceder, y que el espíritu de sacrificio es esencial. No es esto lo que impera en tantas familias rotas. El film está hecho con cariño, y la pena es cierta sensación de estancamiento narrativo, una vez conocemos a la familia y las habilidades de concursante de Evelyn. También resultan algo estridentes y desequilibrados con el resto de la narración los arranques violentos de Kelly. Pero hay pasajes muy originales, como aquellos en que la propia Evelyn, doblemente presente en el plano, ejerce de narradora, mostrándose a ella misma, y un optimismo de fondo muy de agradecer. Y tienen su interés las relaciones madre-hija, en que ésta no acaba de entender la actitud vital de la primera.

6/10
Un golpe de suerte

2005 | The Big White

Paul barnell, propietario de una agencia de viajes en Alaska, descubre un cadáver en un contenedor, cerca de su oficina. Decide fingir que se trata del cadáver de su hermano, para cobrar el seguro de vida, y así poder mudarse con su esposa enferma a una zona más cálida. Pero un peculiar agente de seguros se obsesiona por descubrir la verdad. Además, unos mafiosos intentan recuperar el cadáver.Segundo largometraje de cine del especialista en series televisivas Mark Mylod, tras Ali G anda suelto. En esta ocasión ha dirigido una comedia criminal, para la que ha contado con un excelente reparto.

4/10
En tierra de hombres

2005 | North Country

Hasta su pueblo de origen, una localidad minera de Minnesota, llega la treintañera Josey Aimes, tras dejar atrás un matrimonio fracasado. Con dos hijos a su cargo no es fácil comenzar de nuevo, pero sus padres y sus antiguas amistades del pueblo, sobre todo la de Glory, ayudan a Josey a pasar el trance del mejor modo. Precisamente, animada por Glory, consigue un trabajo de minera en una de las canteras que surte al pueblo de trabajo. Pero el mundo de la perforación de la tierra y la extracción de minerales es cruel, duro y muy hostil, pues está tomado por hombres que no ven con buenos ojos la “intromisión” de las mujeres en su ámbito laboral. Pero el rechazo de Josey llega a un punto tal que hasta es acosada sexualmente e incluso amenazada de muerte. Humillada y atemorizada, Josey ha aprendido, sin embargo, a afrontar los golpes más duros de la vida y no está dispuesta a claudicar en la defensa de sus derechos, aunque eso suponga enfrentarse incluso a su propia familia. Primer trabajo para Hollywood de la directora neozelandesa Niki Caro, quien demostró su buen hacer con la bella y magnífica película Whale Rider (2002). En este caso se inspira en una historia real, aunque el pleito recreado en la película tuvo lugar en 1998, más de 20 años después del comienzo de los sucesos. El guión de Michael Seitzman ofrece temas importantes de reflexión, como los prejuicios sociales, los límites entre la discreción y la injusticia, la maternidad y, por supuesto, la igualdad de oportunidades laborales entre hombres y mujeres. La película no esconde su didactismo reivindicativo, pero lo hace sin pesadez ni tópicos feministas, gracias a un desarrollo argumental fluido y verosímil, y a una labor interpretativa de primer orden, donde brillan fantásticamente Charlize Theron (una actriz que va a más con cada nuevo trabajo) y la señora Coen, Frances McDormand, ambas nominadas al Oscar merecidamente.

6/10
El gran golpe (2004)

2004 | After The Sunset

Tras su último y espectacular robo, Max Brudett (Pierce Brosnan), ladrón de joyas, se retira a una isla de las Bahamas con su bella cómplice Lola (Salma Hayek). Por su parte, el agente del FBI Stan Lloyd (Woody Harrelson) lleva años intentando cazar a Brudett, y piensa que todavía planea robar un gran diamante. Thriller sobre ladrones sofisticados y que tiene lugar en escenarios exóticos. El resultado es irregular debido a un desarrollo demasiado convencional y que suena a mil veces visto. Además, pesa demasiado el tono frivolo y excesivamente cómico de lo que se narra, con lo cual la verosimilitud se resiente.

4/10
Ella me odia

2004 | She Hate Me

El afroamericano Spike Lee es un cineasta que ha demostrado ser capaz de rodar cualquier cosa. La pena es que, como en este caso, se empeñe precisamente en rodar cualquier cosa. Porque aquí maneja una trama argumental imposible, donde mezcla la denuncia política con la farsa, el lesbianismo y la paternidad múltiple, configurando un completo disparate, cuyo resultado final era imposible que se sostuviera. La cosa arranca en una multinacional farmacéutica a punto de descubrir la vacuna definitiva contra el sida. El principal investigador de la compañía se suicida, y el vicepresidente del grupo, Jack, un negro, comprueba en una cinta que dejó este hombre que en la compañía había una corrupción de aquí te espero; y muestra su disposición para declarar ante el correspondiente comité del Senado. Pero entretanto Jack se queda sin empleo, y el resto de empresas a las que acude buscando trabajo le ningunean. Al tiempo, le han bloqueado las cuentas bancarias. Hasta aquí, estamos ante una trama de trapicheos empresariales que promete. Pero la cosa pega un giro argumental muy forzado cuando la ex mujer de Jack, ahora lesbiana, acude con su novia a verle con una insólita proposición que aliviará sus penurias económicas. Debe dejar embarazadas a ambas, y le pagarán por ello. A partir de aquí se monta un negociete en que muchas mujeres acuden a Jack con idéntica petición, incluida la hija de un capo mafioso. Resulta difícil señalar adónde quiere ir a parar Spike Lee con su film, desperdicio de su talento (el director se diría que es capaz da filmar con los ojos cerrados, aunque se agradecería que los mantuviera abiertos) y el de su equipo técnico y actoral. El cineasta no evita las escenas de sexo, mientras intenta conjugar humor y drama sin éxito. Su denuncia a un EE.UU. propiciado por el presidente George W. Bush y antecesores como Nixon llega a destiempo; y en cuanto a su mirada a los bancos de semen, se diría que intenta mostrar las complicadas situaciones a que pueden dar lugar, de hijos sin padres conocidos, y padres con numerosos hijos, pero el tono es demasiado frívolo para sacar alguna conclusión; en cuanto a las relaciones amorosas, hay una mirada comprensiva a las relaciones entre personas del mismo sexo, y un desenlace en que parece decirse que las relaciones "tripartitas" (dos mujeres y un hombre) podrían ser un modelo familiar más.

4/10
Esto no es un atraco

2003 | Scorched

Hilarante comedia basada en una idea parecida a la española Atraco a las tres, que contaba el robo de los empleados de un banco a su propia sucursal. Esta vez, tres trabajadores de la sucursal planean el delito por separado, por motivos diferentes, aunque casualmente todos coinciden en intentar hacerlo el mismo fin de semana, y se estorban los unos a los otros. El reparto es de lo más apañado.

4/10
Ejecutivo agresivo

2003 | Anger Management

Dave Buznik es un ejecutivo incapaz de matar a una mosca. Pacífico y más bien tímido, se va a ver inmerso en una situación kafkiana cuando en un viaje en avión, la azafata no le hace ni pito caso. Él se altera un poquitín, lo suficiente para que el sobrecargo le reduzca como si fuera un tipo peligroso; en un juicio posterior, el magistrado le condena a someterse a una terapia para controlar su ira. El encargado de supervisar su tratamiento va a ser el doctor Buddy Rydell, que casualmente viajaba en el mismo avión que Dave. El excéntrico psiquiatra incluso se instalará en su casa para marcarle de cerca, y hasta se atreve a ligar con la chica de la que Dave está enamorado. Como toda comedia disparatada que se precie, ésta se basa en el choque de dos personalidades absolutamente contrapuestas. Dave es un pelín apocado, y todas las desgracias se abaten sobre él; mientras que Buddy parece un completo chiflado, hasta el punto de que si alguien necesita terapia para controlar su furia, ese alguien es él. Si encima los actores, Jack Nicholson y Adam Sandler, han demostrado con creces su vis cómica, el resultado positivo está asegurado. El film avanza gracias a las diferentes pruebas a que Dave es sometido por parte de Buddy (la de ligar en un bar de copas es de las más divertidas), y a las intervenciones de los compañeros de terapia, un grupo de los más pintoresco. Se aprovecha además para poner en solfa el estrés de nuestro mundo moderno, y la confianza ciega que algunos ponen en la consulta del psiquiatra.

5/10
Jugando a tope

1999 | Play It to the Bone

Es la pregunta que le hacen a César Domínguez (Antonio Banderas) varias veces a lo largo de esta película. Película que cuenta cómo él y su amigo Vince Boudreau (Woody Harrelson) son elegidos como recambio de última hora en un combate de boxeo, aperitivo de la gran pelea que toca protagonizar a Mike Tyson. Como las carreras de los púgiles no van bien, puede ser su gran oportunidad. Sobre todo porque el ganador tendrá opción a luchar por el título de campeón del mundo. Ron Shelton (Los búfalos de Durham, Los blancos no la saben meter) dirige otro film deportivo, subgénero al que es bastante aficionado. Tras una hora en que los protagonistas viajan por la carretera y sacan a la luz sus chifladuras y traumas –Vince dice que se le aparece Jesucristo, César que probó a ver qué tal era lo de ser marica, pues una vez le derrotó un homosexual–, y sus problemas con las mujeres, llega el momento de medirse con los puños. Al fin, buenas escenas de lucha titánica, y la posibilidad para Domínguez de resarcirse de lo que pasó en el Madison Square Garden, y que, claro está, no vamos a desvelar aquí.

3/10
EDtv

1999 | EDtv

Un canal televisivo idea un programa que arrasa entre la audiencia. Se trata de emitir, las 24 horas del día, la vida de un tipo anodino llamado Ed Pekurny. Con su consentimiento. Lo que parece un modo “genial” de ganarse un sueldo por no hacer otra cosa que dejar que te filmen, se convierte en un infierno. ¿Alguien ha pensado que estamos ante un film en la línea de El show de Truman? Que lo olvide, pues la apuesta de Ron Howard (Apolo 13, Un horizonte muy lejano) va más por los derroteros de la acidez y el tratamiento corrosivo. La idea madre es que el protagonista es vulgar, y su familia también. Los ejecutivos televisivos ídem de ídem. Por no hablar de la audiencia. Todos van a lo suyo, a excepción, quizá, de la novia de Ed… Se llevan así las cosas al extremo, un verdadero descenso a los infiernos, para dar al final el palo buscado a la televisión basura. Como protagonista absoluto tenemos a Matthew McConaughey, que dio mucho que hablar con sus papeles en Tiempo de matar y Amistad.

4/10
Hi-Lo Country

1998 | Hi-Lo Country

Los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. El Viejo Oeste americano, donde la frontera todavía existe. Peter Calder y Big Boy, viejos compadres, se reúnen tras años de separación. Ambos desean cooperar en un negocio de ganado, en el que desafían a los grandes propietarios. Paralelamente, corren sus asuntos del corazón: la pasión de Peter por Mona, una mujer casada; las relaciones con su fogosa novia de toda la vida; el descubrimiento de que es finalmente Big Boy el que tiene una aventura con Mona; etcétera, etcétera. Todo entre cabalgada y cabalgada, atención a las reses y nubes de polvo. Sam Peckinpah quiso filmar la novela de Max Evans Hi-Lo Country. No pudo ser, pero Martin Scorsese se hizo con los derechos, y le ofreció la posibilidad de hacer la película al británico Stephen Frears. Enfrentamiento entre débiles y poderosos, grandes espacios, afán de independencia y libertad… están ahí. Aunque faltan los clásicos referentes morales que han hecho grande al western. Frears se llevó un Oso de Plata en Berlín a la mejor dirección.

4/10
Will & Grace

1998 | Will & Grace | Serie TV

Los protagonistas de esta serie como su nombre bien indica, son Will, un abogado homosexual, y Grace, una diseñadora. Ambos comparten piso en un estupendo barrio de Nueva York y la vida parece sonreírles. Como suele pasar en este tipo de series, los mayores problemas les vendrán en el terreno sentimental. Parece imposible tanto que Grace como Will encuentren a los hombres de su vida. Comedia de situación compuesta de ocho temporadas donde destacan los protagonistas. Son lo mejor de la serie. Los personajes secundarios resultan un poco histriónicos, aunque hay que decir que ayudan a darle el punto cómico al producto.

4/10
La delgada línea roja

1998 | The Thin Red Line

Segunda Guerra Mundial. Invasión de Guadalcanal por tropas estadounidenses. El soldado Witt (Jim Caviezel), que se había refugiado en una isla paradisíaca, es obligado a reincorporarse a filas. Allí, en medio del horror de la batalla, convive con compañeros muy dispares: el escéptico sargento Welsh (Sean Penn); el dubitativo capitán Staros (Elias Koteas); el enamorado soldado Bell (Ben Chaplin); el belicoso y resuelto teniente coronel Tall (Nick Nolte); y otros muchos. Todos quedan marcados por la experiencia bélica. Sus pensamientos persisten a lo largo de las casi 3 horas de metraje, con sus distintas voz en off. El film, Oso de Oro en Berlín y candidato a 7 Oscar, muestra el dolor y las terribles heridas propias del combate… Pero va más allá. En un escenario de gran belleza, se asiste al miedo y a cómo se mina la moral de los combatientes. Conviven escenas de cuerpos mutilados con estampas bellísimas de la naturaleza. La misma lucha cobra cierto atractivo estético. El misterioso cineasta Terrence Malick (autor dos filmes visualmente subyugantes, Malas tierras y Días del cielo) vuelve de un retiro de casi 20 años con una arriesgada meditación sobre la guerra. Su adaptación de la novela de James Jones es profundamente personal y reflexiva, pausada; se aleja de la versión que en 1964 hiciera Andrew Marton, o de De aquí a la eternidad (1953) de Fred Zinnemann, basada en una novela de Jones. El director apuesta por el lirismo y el pensamiento sobre la condición humana, aunque hace convivir esa opción con abundantes escenas de acción bélica. Los personajes tienen hondura, vida interior… Sobre el telón de fondo de un profundo pesimismo sobre la condición humana, cuelgan diversas situaciones individuales que al final parecen casi coincidentes, en el sentido de que no hay asideros donde uno pueda agarrarse: ya sean Dios, la mujer amada o el teórico paraíso de los indígenas, al final resultan falibles. El espectador acaba preguntándose con Sean Penn dónde está “la chispa” capaz de dar un poco de luz a tanta oscuridad. Entre las muchas secuencias impactantes que incluye la película, destaca la de la difícil toma de una colina, narrada con auténtico rigor militar. Los distintos comportamientos (pánico, horror, heroísmo, aunque no se le llame con ese nombre...) resultan muy reveladores de la condición humana y resultan creíbles. A destacar la fotografía de John Toll y la música de Hans Zimmer. 

7/10
La cortina de humo

1997 | Wag the Dog

A 11 días de las elecciones presidenciales, el candidato a la reelección es acusado de mantener una relación sexual con una menor. Los 'fontaneros' de la Casa Blanca deben distraer a la opinión pública durante ese tiempo, inventando guerras y héroes. Y acuden a un profesional en la materia: un productor de Hollywood. No está claro si la realidad imita al arte o viceversa. Sea como fuere esta divertida sátira política se ha anticipado a los escándalos de la Casa Blanca hasta extremos insospechados. Los observadores políticos de la prensa internacional han señalado de modo unánime la similitud entre lo propuesto por el film y el caso Clinton. La coincidencia de los bombardeos de Sudán y Afganistán con la declaración de Monica Lewinsky ante el gran jurado parece un calco del film. El guión urdido por David Mamet (fue candidato al Oscar) destila acidez por todos sus poros al dibujar la manipulación política a través de los medios de comunicación. Dustin Hoffman está memorable como ególatra productor y tuvo una nominación al Oscar por su papel. Merece la pena escuchar las bellas e irónicas canciones de Mark Knopfler.

6/10
Bienvenidos a Sarajevo

1997 | Welcome To Sarajevo

Bosnia. La guerra que no cesa. Un país, Yugoslavia, desmembrado. Odios raciales exacerbados. El exterminio sistemático de poblaciones enteras. El horror sufrido por los musulmanes a manos de los serbios. Bien está, ahora que Karazdic y compañía empiezan a ser juzgados por crímenes de guerra, la llegada de un film que nos muestra la barbarie de la que es capaz el hombre. Pero también, y menos mal, hay un rayito de esperanza. Pues Henderson, un periodista que cubre la guerra en Sarajevo, está dando a conocer a la opinión pública la tragedia concreta de un grupo de niños, refugiados en un orfanato. Y hasta se planteará adoptar a una chiquilla. El tono documental del film ayuda a acrecentar el realismo, mientras que los actores, sin aspavientos, están en su sitio.

7/10
El escándalo de Larry Flynt

1996 | The People Vs. Larry Flynt

Basada en el guión de Scott Alexander y Larry Karaszewski, el film nos relata la trágica vida de Larry Flynt, un personaje criado en un degradado ambiente familiar, que haría fortuna al fundar la revista pornográfica "Hustler". Su vida agitada estuvo sembrada de escándalos y tuvo que hacer frente a diversos juicios por obscenidad y libelo. En 1978 sufrió un atentado que lo dejaría paralizado de cintura para abajo, y terminó por hacerse adicto a la heroína. Película polémica, dirigida por Milos Forman, y producida entre otros por Oliver Stone. El film parte de un planteamiento simplista, al parecer querer hacernos ver a Larry Flynt como un paladín en la defensa de la libertad de expresión. No es de extrañar que con semejante premisa, el film sufriera las críticas de los grupos feministas y de la izquierda radical norteamericana, para los cuales Larry Flynt, no es un defensor de la libertad de prensa, sino más bien un capitalista que se ha enriquecido, explotando a sus trabajadores, en el mundo del sexo, a los que buscaba entre las clases más desfavorecidas de la sociedad. La película presenta no obstante una realización técnica correcta y cuenta con las interpretaciones de Woody Harrelson, Courtney Love y Edward Norton.

4/10
Sunchaser

1996 | The Sunchaser

La carrera de Michael Cimino no ha vuelto a ser la misma tras La puerta del cielo, el film que arruinó a United Artists. El director de El cazador y Manhattan Sur ha trabajado muy de tarde en tarde, con bastantes dificultades y resultados poco estimulantes, como 37 horas desesperadas, el remake fallido de un film de William Wyler. Tiene oportunidad de desquitarse con Sunchaser, si no en la taquilla, sí al menos artísticamente. El prestigioso oncólogo Michael Reynolds lleva una vida familiar y profesional que parece perfecta. A punto de conseguir un importante ascenso, le toca atender en el hospital a Blue, un indio navajo, presidiario homicida de 16 años y enfermo terminal de cáncer. El joven, sin nada ya que perder, emprende una audaz fuga tomando como rehén al médico. Ambos inician un largo viaje a una mítica montaña sagrada de los indios. Cimino desarrolla bien el medido guión de Charles Leavitt, y muestra de modo creíble el progresivo acercamiento entre médico y delincuente, al final estrecha amistad, basada en la confianza y el sacrificio. Ayuda la ajustada interpretación de los actores, sobre todo de Woody Harrelson, alejado de sus papeles histriónicos de Asesinos natos o El escándalo de Larry Flynt. La necesidad de una vida espiritual, latente al menos en todo hombre, queda expuesta con claridad en la película. La pregunta, casi desesperada, "¿Es que no hay nada sagrado para ti?", planteada a grito pelado en el deslumbrante paisaje del mítico Monument Valley, interpela con fuerza al espectador. También lo hace en la conciencia del doctor Reynolds. Éste, traumatizado por un doloroso hecho de la infancia —relacionado con el cáncer que sufrió su hermano—, ha desarrollado su dedicación profesional con una confianza absoluta en la ciencia. La posibilidad de un milagro —buscado con fe incansable por Blue— no cabe en sus estrechos esquemas mentales; hasta que inicia el peculiar peregrinaje espiritual que constituye la mayor parte de la trama. La interesante y dura historia, así como el buen ritmo narrativo que Cimino le imprime —con cuidado montaje y hábil resolución del final, a priori complicado—, conforman una película muy satisfactoria.

6/10
Vaya par de idiotas

1996 | Kingpin

Muson era un extraordinario jugador de bolos, pero en un trágico accidente perdió su mano derecha. Alejado de la competición, vuelve a renacer en él la esperanza cuando conoce a Ishmael, un gran jugador con escaso cerebro. Los hermanos Farrelly colaboraron en la dirección de Dos tontos muy tontos aunque no aparecen en los títulos de crédito. Siguen la estela de esta película en Vaya par de idiotas, el primer título de su filmografía marcada por las comedias de humor simple.

3/10
Asalto al tren del dinero

1995 | Money Train

Acción sin descanso en estado puro. Dos hermanastros, uno negro (Wesley Snipes) y otro blanco (Woody Harrelson), trabajan como policías de seguridad en el peligroso metro de Nueva York. Sin embargo, ambos están cansados de un trabajo demasiado rutinario y muy mal retribuido. Un buen día cambian su punto de mira y deciden realizar su sueño: asaltar uno de los objetivos que ellos mismos controlan. Pero no es un tren cualquiera, se trata ni más ni menos, que del tren del dinero, encargado de recoger cada noche millones de dólares de las estaciones del suburbano de la ciudad. Un fantástico reparto consigue que esta película sea un auténtico espectáculo para la vista. Snipes ("U.S. Marshals") demuestra un carisma inigualable en este tipo de cine y la dirección de Joseph Ruben es muy digna. Para los amantes de la acción.

4/10
Dos cowboys en Nueva York

1994 | The Cowboy Way

Sonny (interpretado por Woody Harrelson) y Pepper (interpretado por Kiefer Sutherland) son dos vaqueros de Nuevo México que se trasladan a Nueva York en busca de la hija de un amigo. La ciudad resulta ser mucho más peligrosa de lo que creían, e incluso el tráfico se convierte en una amenaza para ellos. Además, deberán enfrentarse a una banda de peligrosos mafiosos que trafican con droga. Divertida comedia sobre dos rudos cowboys que cambian su entorno habitual por la gran ciudad, un argumento que ha sido abordado con éxito en filmes como Tarzán en Nueva York y Cocodrilo Dundee. El excelente Woody Harrelson (Cheers, Asesinos natos) se mueve como pez en el agua en el terreno de la comedia.

4/10
Asesinos natos

1994 | Natural Born Killers

Una pareja de psicópatas, disfruta de lo lindo con la violencia brutal, verdadera adicción. Oliver Stone adapta con el filtro de sus propios demonios interiores un argumento de Quentin Tarantino. Mickey y Mallory son un matrimonio muy enamorado, pero que disfrutan haciendo daño a sus semejante por la ruta 666. Los medios de comunicación, de modo irresponsable, glorifican sus actos hasta convertirlos en una especie de héroes. A Stone se le criticó si no había logrado los mismos efectos con su film, visualmente muy llamativo.

5/10
Una proposición indecente

1993 | Indecent Proposal

David y Diana (Woody Harrelson y Demi Moore), son un joven matrimonio que pasan por un bache económico y deciden probar suerte en el casino de Las Vegas. Esa misma noche, un apuesto millonario, John Cage (Robert Redford), les ofrece un millón de dólares por pasar una noche de pasión con ella. El dilema está servido. ¿Aceptarán o no?, ¿se pondrá en juego su matrimonio? Fiel a su estilo, el polémico director inglés Adrian Lyne (9 semanas y media, Atracción fatal) plantea una historia morbosa en la que juega al escándalo y a la doble moralidad, a la vez que pone en entredicho algunos principios éticos básicos. Al guaperas Robert Redford le va como anillo al dedo el papel de galán conquistador, mientras que Demi Moore está también convincente en su interpretación de enamorada pero asustada e insegura esposa.

4/10
Los blancos no la saben meter

1992 | White Men Can't Jump

En un barrio bajo norteamericano, dos pícaros amigos se ganan la vida desplumando a incautos que se atreven a apostar dinero contra ellos en el baloncesto. Se trata de dos magníficos jugadores contra quienes no puede nadie. Por desgracia, un día apuestan contra una peligrosa banda de delincuentes a quienes no les gusta demasiado perder, por lo que los protagonistas serán perseguidos y tendrán que poner en marcha un plan para poder salvar sus vidas. Ron Shelton escribió esta trepidante comedia que lanzó a la gran pantalla a dos de los actores más célebres del cine de los 90. Wesley Snipes comenzó a destacar a partir de este momento, y comenzaría a participar en producciones como El pasajero 57. Por su parte, Woody Harrelson era una gran estrella televisiva por su papel del simpático camarero Woody en la serie Cheers, cuyo éxito se prolongó durante muchos años. A partir de este filme, se le abrirían las puertas de Hollywood y comenzaría a protagonizar títulos como Una proposición indecente, Asesinos natos o Ed TV. Asímismo, la actriz Rosie Pérez también comenzó a despuntar con este filme, y pondría de moda las actrices latinas en Hollywood. La banda sonora es de Bennie Wallace y el ágil montaje fue obra de Paul Seydor.

4/10
Doc Hollywood

1991 | Doc Hollywood

Ben Stone, un ingenioso y encantador médico, es destinado a un pequeño pueblo de Carolina del Sur, habitado por gentes sencillas. Una de las comedias más exitosas de Michael J. Fox, que homenajea al cine de Frank Capra.

5/10
Cheers (4ª temporada)

1985 | Cheers (4ª Season) | Serie TV

La cuarta temporada de la inolvidable telecomedia arranca con la llegada de Woody, un camarero tontorrón interpretado por Woody Harrelson. En esta tanda de episodios también llega la Dra. Sternin.

4/10
Cheers (3ª temporada)

1984 | Cheers (3ª Season) | Serie TV

La camarera Diane Chambers trae al bar a su nuevo prometido. Se trata de un psiquiatra llamado Frasier Crane, que despertará los celos de Sam, el otro camarero y anterios novio de Diane. El nuevo personaje se hará tan popular que se convertiría en protagonista de su propia serie. Por otro lado, el actor Nicholas Colasanto, que interpreta a Ernie, uno de los parroquianos habituales de Cheers, falleció durante el rodaje de esta temporada.

6/10

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