Decine21
Una mente maravillosa
7 /10 decine21
Una mente maravillosa

A Beautiful Mind

Premios

Oscar
2002
Ganadora de 4 premios
Nominada a 4 premios
Contenidos (de 0 a 4 ¿qué es esto?)
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Reparto

7 /10 decine21

Crítica Una mente maravillosa (2001)

Tribulaciones de un genio

Tribulaciones de un genio

¿Qué no podrá bordar el neozelandés Russell Crowe? Aún se desconoce. Si en su primera nominación al Oscar se comió al carismático Al Pacino con su papel en El dilema, y en su segunda se hizo con la cotizada estatuilla encarnando al hispano Máximo en Gladiator, en la la gala de 2002 volvió a las listas por tercer año consecutivo gracias a su papel en Una mente maravillosa. El Oscar al mejor actor fue a parar a otras manos, pero Crowe fue sin duda pieza esencial del engranaje de esta película, que con 4 Oscar –película, director, actriz secundaria y guión adaptado– se convirtió en la gran triunfadora de la noche. La película es un biopic de John Forbes Nash, un joven prodigio de las matemáticas que en 1948, cuando contaba veintiún años, demostró su maestría en el manejo de los números con su elaboración de la “teoría del juego”, por la cual recibiría en 1994 el Premio Nobel de Economía. Sin embargo, un genio es un genio, y todos sabemos el mal endémico que suele acompañarles: la excentricidad.

Desde sus tiempos de Princeton, Nash (Russell Crowe) se revela como un tipo huraño, sin apenas amigos, muy metido en el mundo imaginario de los problemas matemáticos. Esto no impide que logre un trabajo de prestigio en el Instituto de Tecnología de Massachussets, donde conoce a Alicia (Jennifer Connelly), quien se convierte en su esposa. Pero la vida de Nash se trastoca cuando es requerido por un tal William Parcher (Ed Harris) para descifrar mensajes en clave para un proyecto de alto secreto militar. Es justo cuando su mente comienza a hacer aguas y se le diagnostica un terrible estado de esquizofrenia.

La película es una adaptación de la biografía “Una mente prodigiosa”, escrita por Sylvia Nasar y galardonada con el National Book Critics Circle de EE.UU. Ron Howard, eficaz artesano de historias populares (Willow, Apolo 13) se muestra muy solvente para trasladar a la pantalla el oscarizado guión de Akiva Goldsman (Tiempo de matar), que aborda con particular empeño los primeros años de Nash en Princeton, la relación con su mejor amigo, Charles (fantástico Paul Bettany), y la primera fase de su enfermedad, coincidente también con su relación secreta con Parcher.

Una mente maravillosa es un canto a la fuerza superadora del espíritu humano. Contra viento y marea, Nash luchará por salir de su particular agujero negro gracias a la inconmensurable ayuda de su fiel esposa. Porque, aunque es cierto que hay momentos de drama y de tensión (muy logrado el acoso de Parcher al protagonista), esta película trata por encima de todo del amor, sin lugar a dudas el único poder en el mundo capaz de transformar la mente del ser humano.

Grandísimos secundarios

Hay que reconocer que Russell Crowe está arropado por unos actores de primera magnitud. El más conocido de ellos es sin duda Ed Harris (William Parcher), eterno candidato a un Oscar que se le niega, y que papel tras papel demuestra ser un pedazo de actor. Jennifer Connelly (Alicia Nash) era hasta ahora una actriz de segunda fila y sólo contaba con algunos papeles relevantes en películas como Rocketeer (1991) o El secreto de los Abbott (1997). En cuanto a Paul Bettany (Charles), un completo desconocido hasta su encomiable papel de Chaucer en Destino de caballero (2001), demuestra que tiene ante sí una carrera más que prometedora.

Habilidades peligrosas
Habilidades peligrosas

Jugar a los espías siempre ha sido algo divertido, aunque también peligroso. Una de las funciones típicas de este colectivo ha consistido en descifrar claves enemigas escondidas en textos anodinos, como periódicos o novelas. Esta curiosa actividad, en auge en los años de la Guerra Fría, es la que realiza Nash en la película. Pero otros grandes de la pantalla ya se habían metido en esa piel, como el acorralado Robert Redford de Los tres días del Cóndor, que daba vida un tranquilo trabajador de la CIA que las pasaba canutas por realizar su trabajo con demasiada puntería.

Últimamente, los espías militares no se estilan tanto como los informáticos, y buen ejemplo de ello es el papelito del “hacker” Hugh Jackman en Operación Swordfish, todo un especialista en descifrar códigos si está bien acompañado por una botella de whisky.

Del libro a la pantalla

Se ha echado en cara a la película que no refleja con total verosimilitud la vida y la personalidad de John Forbes Nash, mucho más duro y agrio en la biografía de Sylvia Nasar. Es cierto que la versión cinematográfica tiende a engrandecer el contenido sentimental, quizá muy edulcorado, y que algunos aspectos del protagonista real, como ciertas tendencias homosexuales, se pasan por alto. Para Crowe: “Esto era relevante en su carácter, pero no queríamos dar pie a pensar que había alguna relación entre esquizofrenia y homosexualidad”. Ya se ve que en Hollywood vale todo, menos lo políticamente incorrecto.

Pero eso no es todo: antes de casarse con Alicia, John Forbes Nash mantuvo relaciones con una enfermera llamada Eleanor Stier, y fruto de esa unión nació un hijo que fue abandonado por su padre y confinado en un orfelinato. Y es que Nash se separó de la enfermera a las primeras de cambio por considerarla impropia de su nivel intelectual.

Crowe opina
Crowe opina

Sobre la película: “No es una película que se haya limitado a tratar una determinada enfermedad mental o las rarezas de un genio, sino que es una historia de amor, la crónica de una convivencia maravillosa, entregada, que duró toda una vida”.


Sobre su trabajo:
“Tenía pesadillas sin parar. No importaba que hubiera tratado de relajarme por todos los medios. No podía pegar ojo. Sin embargo, creo que eso ha sido parte del proceso: te metes en la situación y ya no hay vuelta de hoja, salvo la de preguntarte a ti mismo cómo te sentirías tú en una situación así”.

Últimos comentarios de los lectores

José Montalbán - Hace 5 meses

INTRODUCCIÓN
Con ilusión y mirada de niño me dispuse a volver a ver UNA MENTE MARAVILLOSA, una historia de amor dentro del inextricable mundo de la salud mental, que retrata al personaje del matemático John Nash (Russell Crowe) premio Nobel de Matemáticas en 1998 y descrito en la novela de Silvya Nasar.

EL MATRIMONIO NASH
Empezando por los protagonistas, una vez más Russell Crowe es un maestro para interiorizar cualquier papel que acepte. No muchos actores llegan a ser maestros en cualquier tipo de registro. La esquizofrenia, en este caso.

Pero una cosa es quién aparece primero en los créditos y otra quién es la estrella, el héroe. JRR Tolkien decía, en su correspondencia, que el protagonista de "El señor de los anillos" no era el portador del anillo, Frodo, ni Aragorn, el Rey de Gondor, sino Samsagaz, el simple criado de Frodo. Sin él, Frodo no hubiera cumplido su misión. Y otro argumento para su protagonismo: Sam, al final, vuelve a su vida ordinaria con el bagaje de la aventura. Frodo, no. No puede.

Por eso, en mi pensamiento, es Alicia (Jennifer Connelly), la mujer de John Nash, la verdadera protagonista de la historia.
No en vano, fue el Óscar a la mejor actriz de reparto.

Sin ella y según la trama Nash habría ingresado antes en instituciones psiquiátricas (en las que, por cierto, pasó dos décadas) y no hubiera salido de ellas. El auténtico amor es la medicina para sobrevivir con una enfermedad mental.

Además, y ya como actriz, no es fácil lucirse cuando se trabaja junto a la arrolladora presencia de Russell Crowe. Sin embargo, su sola mirada y la dedicación a su marido le bastan para atraer a todos los espectadores. Así lo afirma en una muy medida y magnífica escena, quizás derrotado, un compañero de Nash: "Verdaderamente, John es afortunado".

LA TRAMA
Muestra que la vida no es una progresión lineal. Refiere el ingreso de John Nash en un grupo de estudiantes universitarios presuntuosos y engreídos y su posterior carrera en la investigación y la enseñanza.

No dudo que la subtrama de espionaje fue determinante en la consecución del Óscar al mejor guión adaptado para Akiva Godsman.

LA DIRECCIÓN
Para Ron Howard fue el Óscar a la mejor dirección. En efecto, logra una sobresaliente dirección de actores. También en los de reparto. Por su reciente fallecimiento destacamos a Christopher Plummer, solvente en el papel del doctor Rosen, director del Hospital Psiquiátrico.

Logradísimos son el vestuario, el maquillaje (mejorable, en mi opinión, el de la ya madura Alicia Nash) y los decorados como elementos que ayudan y hacen avanzar la película.

La banda sonora "ALL LOVE CAN BE" de James Horner es lo que faltaba para confirmar, al final, en los créditos, una maravillosa historia de amor.

INTERÉS DEL PERSONAJE
Nash no fue un ejemplo de habilidad en las relaciones humanas. No vislumbraba los caminos que los del común solemos recorrer. En cambio, sí podía predecir, con modelos matemáticos, algunos resultados finales de juegos no cooperativos en los que la información es incompleta. Lo que ocurre muy a menudo en todos los ámbitos de la vida.

VALORACIÓN
Por haber elegido una verdadera historia de amor, por la dirección, por los elementos estéticos y por la interpretación, no dudo en valorar la película 9/10.

Nacho - Hace 1 año

Muy buena, y genial interpretación de Russell Crowe

Estebin-09 - Hace 1 año

Un poco novelada y exagerada a veces, está entretenida y sí la recomiendo

javier - Hace 1 año

Muy buena película acerca de la superación de las limitaciones de la vida y la ayuda del amor, personalmente de Russell Crowe prefiero Gladiator quizás porque hace de el hispano Maximus

Eva - Hace 1 año

Una gran película a pesar de un director muy irregular. Grandes interpretaciones y una banda sonora maravillosa

Carlos Brez - Hace 1 año

Adoro esta película porque me parece fascinante la figura de John Forbes Nash, también bastante trágica. Y está muy bien contada su historia. Además, Russell Crowe borda al personaje. Me da la sensación de que la gente tiene un poco de manía a esta película, porque ganó cuatro Oscar –película, director, actriz secundaria y guión adaptado– arrebatándoselos a "La comunidad del anillo". Dejando aparte comparaciones, creo que es un buen título.

Eduardo Sancho - Hace 1 año

Buena película del otrora actor infantil-juvenil Ron Howard. Bien dirigida, interpretada, ambientada y merecidos los Oscarsqur obtuvo. BRAVO.

Jacinto - Hace 1 año

Una gran película, que consigue al principio sumirte en una incertidumbre que muestra como el que sufre determinadas enfermedades mentales percibe como reales los delirios, y como aunque no se curen son compatibles con una vida fecunda

Noe - Hace 1 año

Preciosa película aunque un poco turbadora. Me gusto

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