Frances Farmer
56 años ()Frágil
La suya fue literalmente una vida “de película”. Hizo películas, por supuesto. Pero además, fue objeto de controversia por sus problemas de salud, y dio pie a una película sobre sus penalidades en 1982, donde le dio vida Jessica Lange.
Frances Elena Farmer nació en 1913 en Seattle, Washington. Conocida por su talento actoral y su belleza singular, rubia y de ojos azules, con rostro anguloso facinante, Farmer fue una figura destacada en la industria del cine sobre todo durante la década de 1930. Comenzó su carrera en un teatro de su Seattle natal, antes de ser descubierta por un cazatalentos de Hollywood.
Hizo su debut en la pantalla grande en 1936 con la película Rhythm on the Range, pero fue en Rivales, del mismo año, dirigida por Howard Hawks y William Wyler, donde realmente consiguió llamar la atención como cantante –el tema que cantaba, “Aura Lee”, se hizo muy popular– y chica de la calle, que llama la atención de un ambicioso empresario maderero, pero que la deja en la estacada para casarse con alguien de su misma posición social. Hawks la descubrió en el citado film de Bing Crosby, y aseguró sobre ella que “era el ser más limpio que había visto jamás, siempre parecía estar brillando”. Farmer se dejó moldear por el exigente director, y preparó su personaje incluso infiltrada “en los barrios rojos de Los Ángeles con una peluca negra para ocultar mi identidad”. El director llegó a decir algo hiperbólicamente que “tenía más talento que nadie con quien haya trabajado”. En cambio, cuando Samuel Goldwyn despidió a Hawks y lo sustituyó por William Wyler, la relación no fue igual, a Farmer le agotó el sistema lacónico del nuevo director, de repetir toma tras toma sin dar excesivas indicaciones. Da idea de lo principiante que era en ese film, la diferencia de su sueldo, 562,5 dólares, con el del protagonista Edward Arnold, que se embolsó 52.500 dólares.
Con Arnold repetiría en un film de RKO junto a Cary Grant, El ídolo de Nueva York, pero la experiencia no fue satisfactoria para la actriz. No acababa de encontrarse a gusto con el “star-system”, a pesar de Exclusive, con Fred MacMurray, y Ebb Tide, con Ray Milland, rodadas en 1937, y que la situaban en primera línea de las producciones hollywoodienses. Así que regresó con frecuencia al teatro. En el escenario estuvo ligado a los prestigiosos nombres de Clifford Odets con motivo de la obra “Golden Boy”, y con Elia Kazan en dos ocasiones, en “Quiet City” y “Thunder Rock”.
Farmer estuvo casada en tres ocasiones, y las tres terminaron en divorcio y sin hijos. La primera fue con el actor Leif Erickson, con quien hizo en 1938 la película Ride a Crooked Mile. La vida de Frances Farmer dio un giro dramático cuando le detectaron problemas de salud mental, al ser diagnosticada con esquizofrenia en 1942. Su comportamiento impredecible, cambios de humor extremos y episodios de agitación fueron algunos de los factores que llevaron a los médicos a este diagnóstico, que ha sido discutido a lo largo de los años. El caso es que la actriz fue ingresada en varias instituciones psiquiátricas, y entre las terapias a que fue sometida están el electroshock y la lobotomía. Sobre su experiencia hospitalaria habló en una entrevista televisiva en 1958 conducida por Ralph Edwards en su programa "This is Your Life": “Fue muy parecida a la de cualquier otra persona que ingresa en una institución pública. No tienen medios para la atención psiquiátrica individual, sólo hay un número determinado de camas disponibles. Hice cola con 15 ó 20 chicas como yo, ingresadas por un motivo u otro. Nos ponían inyecciones, nos daban baños de hidroterapia y nos aplicaban descargas eléctricas. Se suponía que esto relajaría las tensiones y nos mantendría tranquilas, y así fue. No culpo en absoluto al hospital; creo que hicieron todo lo que estuvo en su mano para atender a la enorme cantidad de gente que tenían, pero realmente no creo que me ayudara mucho.”
Frances Farmer logró recuperarse en cierta medida y en la década de 1950 aún actuó en televisión y teatro, pero por poco tiempo, acabaría abandonando la actuación y alejada de la vida pública. En la Universidad de Purdue participó en obras en el escenario, y procuraba mantenerse ocupadas en actividades varias, desde el cuidado de una biblioteca, a la pintura y la poesía. La actriz, que siendo una estudiante precoz había escrito un ensayo titulado “God Dies”, en que había llegado a la conclusión de que Dios no existía, acabó encontrando la paz en el cristianismo en 1968. Según registró Candida Lund en su libro “Moments to Remember” con palabras de la propia Farmer, ocurrió en la iglesia de Santa Juana de Arco de su barrio en Indianápolis: “Nunca me había preocupado demasiado por la religión organizada, y era como una forastera errante hasta que un día me encontré sentada en Santa Juana de Arco, la iglesia católica de nuestro barrio. Había pasado por delante de la catedral innumerables veces, pero aquella tarde, cuando volvía del mercado, me detuve y me senté sola en el gran vestíbulo. Estaba silencioso y oscuro, estudié el enorme altar y comprendí, por primera vez, el poder y el significado de la Crucifixión.” Sin duda se refería al sentido del dolor, que tan de cerca le había tocado como a Jesús. La actriz fallecería en 1970, con sólo 56 años, debido a un cáncer de esófago.
