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Biografía

Ryan Phillippe

Ryan Phillippe

46 años

Ryan Phillippe

Nació el 10 de Septiembre de 1974 en New Castle, Delaware, EE.UU.

Con las botas puestas

11 Abril 2008

Ryan Phillippe es uno de esos actores que comenzaron jóvenes y que han conseguido realizar una buena transición hacia los papeles adultos. Si bien en los últimos tiempos su rostro está asociado al thriller, es en los dramas bélicos donde ha conseguido mostrar sus mejores trabajos.

Ryan Philippe nació en el New Castle estadounidense el 10 de septiembre de 1974. Pasó su infancia con sus tres hermanas, algo que asegura que le ha marcado mucho. Esa vida rodeado de féminas le ha convertido en un defensor de los derechos de las mujeres. Además, presume de tener una sensibilidad especial que la mayoría de los hombres no tienen, de la que se siente muy orgulloso y agradecido a sus hermanas. Esta vida feliz con su familia cambió cuando en 1992 fue elegido para hacer de Billy Douglas en la serie de televisión One Life to Live, donde se convirtió en el primer personaje adolescente gay que salía en la pequeña pantalla. Este primer y arriesgado paso le llevó a participar en otros proyectos televisivos, hasta que en 1995 Tony Scott le dio su primera oportunidad en el cine. Fue en Marea roja, cinta que protagonizaron Gene Hackman y Denzel Washington, y en la que él tuvo un papel muy pequeño. Curiosamente, su siguiente oportunidad cinematográfica vino de la mano del hermano de Tony, Ridley Scott. El director de Alien, el octavo pasajero le ofreció ser uno de los miembros de la tripulación de Jeff Bridges en Tormenta blanca (1996), una historia de aventuras en tono dramático sobre la dureza de la vida en alta mar.

Hasta entonces, Ryan no había tenido ningún papel protagonista, pero la cosa se solucionó con el drama Little Boy Blue (1997), donde interpretó al hijo de una familia disfuncional marcada por todo tipo de abusos. Este papel tan sumamente dramático dio paso a un personaje más propio de su edad en Sé lo que hicisteis el último verano (1997). Con esta película de terror entró en contacto con el público adolescente, que vio como era uno de los elegidos por el asesino del gancho para pasar a mejor vida. Con un rostro familiar para el público juvenil, Ryan decidió hacer un guiño a los que ya no eran tan jóvenes pero que lo fueron en los setenta, al protagonizar 54. Este drama sobre la popular discoteca neoyorquina lo convirtió en un atractivo y algo alocado camarero. Fue un tiempo en el que las películas sacaban partido del lado más sexy del actor, como ocurrió en la estupenda Jugando con el corazón (1998), donde protagonizó una de las historias de la cinta, con la tarea de enamorar a Angelina Jolie. Sin embargo, la película que acabó de explotar su lado más sensual fue Crueles intenciones (1998). Esta nueva versión del libro de Choderlos de Laclos Las amistades peligrosas, y por extensión de la película de Stephen Frears, lo puso de nuevo en contacto con el público adolescente y muy especialmente con el femenino. Realizó su interpretación de un despiadado niño rico –nueva versión de Valmont– junto a Sarah Michelle Gellar, con quien ya trabajó en Sé lo que hicisteis…, y Reese Witherspoon. Según las lenguas más rosas, por aquel entonces Ryan ya estaba completamente enamorado de Reese. Al parecer, se habían conocido el año anterior en una fiesta y desde entonces quedaron cautivados el uno con el otro. La cuestión es que un año después de Crueles intenciones, la pareja pasó por el altar. Su amor duró hasta 2007, año en que se separaron. Esta nueva situación afectó tremendamente a los dos cónyuges que habían estado muy unidos y eran padres de dos niños, Ava Elizabeth y Son Deacon.

Antes de la separación, y durante los años de feliz matrimonio, Ryan se especializó en thrillers como Secuestro infernal (2000), Conspiración en la red (2001), El despertar (2003), Caos (2005), Fingers: ataque terrorista (2006) y El espía (2007). Sus salidas del género, sin embargo, merecen la pena, pues fueron para participar en la comedia dramática coral de Robert Altman Gosford Park (2001), donde era quien no decía ser, y en el oscarizado drama Crash (2004), donde fue un oficial de policía compañero de faenas de Matt Dillon. Fue entonces cuando llegó su debut en un género que le ha propiciado dos de los papeles más interesantes de su carrera, el drama bélico. Clint Eastwood lo convirtió en Doc Bradley, uno de los supervivientes de la mítica foto de Iwo Jima en Banderas de nuestros padres (2006). Ryan estuvo convincente como joven héroe americano que descubre que no son medallas todo lo que reluce. Ahora está a punto de estrenar Ausente, donde vuelve a ser un héroe de guerra desencantado, aunque esta vez el escenario del conflicto es Irak. En su futuro más inmediato, la guerra está presente en Last Battle Dreamer, sobre los ingleses de la Edad Media y los invasores vikingos.

Filmografía
Siete deseos

2017 | Wish Upon

Atormentada porque de pequeña su madre se suicidó, Clare Shannon tampoco lleva bien su falta de popularidad en el instituto; no ayuda que su padre, Jonathan, trabaje recolectando chatarra y basura. Éste regalará a la chica una vieja caja de música que ha encontrado entre los desperdicios de una vieja casa. Resulta que el artefacto concede siete deseos a su dueño, lo que Clare no aprovecha precisamente para pedir la paz mundial, sino para hacerse rica o conquistar al chico más guapo del instituto. Pero estas peticiones se pondrán en su contra. Tras triunfar con Annabelle, John R. Leonetti reincide en el terror con un producto claramente dirigido al público adolescente, que parece un refrito de otras dos muestras del género, Wishmaster y Destino final. De desarrollo algo tópico y predecible, algunos momentos causan hilaridad más que terror, no se sabe si por decisión del director. Peo si no se le piden peras al olmo, funciona. Tiene cierto fondo, sobre las consecuencias de la codicia, y los actores dan la talla, sobre todo la joven Joey King (Independence Day: Contraataque), que muestra algo de evolución de su personaje, así como Ryan Phillippe (el padre) y Sherilyn Fenn (la vecina), dos viejas promesas que han quedado para este tipo de subproductos. Al menos logra cierta tensión en un par de secuencias, cuando el personaje de Fenn mete la mano en un triturador de basuras, y un montaje paralelo entre el progenitor de la protagonista y la amiga de ésta atrapada en un ascensor.  

4/10
El tirador

2016 | Shooter | Serie TV

Una novela de Stephen Hunter sobre un marine tirador de elite dio pie a una película protagonizada por Mark Wahlberg, y ahora ambos productos propician la correspondiente serie televisiva, donde Ryan Phillippe sustituye a Wahlberg a la hora de dar vida a Bob Lee Swagger. Éste es un antiguo marine, experto francotirador, que ha participado en arriesgadas misiones en Irak y Afganistán, pero que se retiró del servicio –ahora se dedica a su esposa y su hijita–, tras perder a un compañero a manos de un tirador checheno. Precisamente esta circunstancia servirá  de cebo para que vuelva al tajo, pues le informan de que este hombre prepara un atentado contra el presidente de Estados Unidos, con ocasión de la visita del mandatario máximo de Ucrania. En realidad es una trampa, pues al más puro estilo conspiratorio Lee Harvey Oswald con JFK, quieren colocarle en el lugar adecuado para convertirlo en presunto magnicida. Con estos mimbres lo que dio pie a una película se convierte aquí en manos de John Hlavin en trama más compleja y alambicada, con una agente del FBI honrada, su esposa, y la viuda de su antiguo compañero, en el lado de los "buenos", más un inesperado socio, un mafioso ruso con el que comparte celda. En el lado de los "malos", gente del servicio secreto que ha vendido al lado oscuro del poder. El resultado es un entretenido thriller con la clásica persecución del falso culpable, que demuestra ser bastante más difícil de eliminar de lo previsto.

6/10
Secuestrada

2014 | Reclaim

Shannon viaja con su marido a Puerto Rico para adoptar una niña; sin embargo, las cosas no serán fáciles y descubrirán que la agencia de adopción no es trigo limpio. Thriller dramático medianamente entretenido, pero de insulso desarrollo y del que se espera más debido sobre todo al solvente reparto, con rostros tan conocidos como el de John Cusack, Ryan Phillippe o Rachelle Lefevre.

4/10
Setup

2011 | Setup

El inocente (The Lincoln Lawyer)

2011 | The Lincoln Lawyer

Mickey Haller es un arrogante abogado de Los Ángeles, divorciado y con una niña, cuyo particular despacho es el asiento trasero de su vehículo, un Lincoln. A través de un conocido le llega un apetitoso caso, la defensa de Louis Roulet, un joven millonario de buena familia, acusado de atacar brutalmente a una prostituta en su casa. Roulet sostiene su inocencia, le habrían tendido una trampa, y la víctima se habría dejado agredir por un cómplice para obtener una suculenta indemnización. Entretenido thriller judicial, que adapta una de las novelas del popular Michael Connelly. De alguna manera el protagonista, Matthew McConaughey, recupera las esencias de los inicios de una carrera venida a menos, la época de Tiempo de matar y Lone Star, cuando era saludado como un nuevo Paul Newman. El actor da bien el personaje, mezcla de cinismo y vulnerabilidad, que sabe que ha echado a perder su vida familiar y trata de salvar en lo que puede los muebles, y capaz de guardarse algún as en la manga, cuando su trabajo se complica. El desconocido Brad Furman dirige con buen pulso el film, y John Romano ha hecho un buen trabajo de adaptación de la novela de Connelly, deja bien atados los cabos de las numerosas sorpresas de la enredada madeja argumental y define bien a los numerosos personajes secundarios. Se trata de un buen ejemplo del artesanal cine de Hollywood, capaz de ofrecer una historia tal vez no memorable, pero sí entretenida, perfectamente realizada, y que deja buen sabor de boca. Además, la incertidumbre de cómo discurrirá la narración, está bien entrelazada con los diversos dilemas morales que plantea la película: la confidencialidad abogado-cliente, la creencia en la inocencia de quien defiendes, los agujeros del sistema legal, el deseo de tomar la justicia por la propia mano...

6/10
MacGruber

2010 | MacGruber

Franklyn

2008 | Franklyn

Debut en el largometraje del director y guionista británico Gerald McMorrow no exento de cierto interés, por lo que posiblemente su autor dé que hablar en el futuro. Se nota en cierta medida la mano del productor Jeremy Thomas, que colaboró con David Cronenberg en títulos como Crash (1996) y El almuerzo desnudo, porque esta cinta experimenta con los mecanismos narrativos en la línea del célebre realizador canadiense y tiene mucho de su habitual tono oscuro. Entrecruza diversas tramas aparentemente bastante inconexas que acaban convergiendo. Jonathan Preest es un tipo enmascarado que vive en Meanwhile City, donde el gobierno ha hecho obligatoria la fe, sea en el culto que sea, se supone que para controlar mejor al ciudadano. Por eso, han aparecido multitud de sectas, algunas completamente absurdas que se basan por ejemplo en el libro de instrucciones de la lavadora, como base de búsqueda de soluciones para la vida. Preest concentra sus esfuerzos en asesinar a un tipo por motivos enigmáticos. Por otro lado, en el Londres actual, un padre busca a su hijo desaparecido, un joven al que han plantado en el altar busca el amor verdadero, y una artista absolutamente desorientada realiza oscuras creaciones. El film se sigue sin saber muy bien qué quiere contar el realizador, ni cómo encajan las piezas del puzzle que se nos propone. Funciona mejor la parte futurista con una estética que quiere imitar a Blade Runner, y que podría haber dado más de sí. Por otro lado, el joven despechado aunque es un personaje con el que se empatiza, no acaba de encajar del todo en el conjunto final. Morrow ha dispuesto de un presupuesto que sin ser desmedido le ha permitido contratar a actores de cierto tirón como protagonistas: Ryan Phillippe, Sam Riley y Eva Green, que se esfuerzan bastante por dar consistencia a sus personajes. Su film no es ni mucho menos redondo, pero tiene cierto fondo, pues trata temas como el escapismo mediante la imaginación, y sobre todo la búsqueda de Dios. Mientras que Preest, el personaje de ciencia ficción tiene una visión bastante ofuscada de la religión por algo que le ha ocurrido, y su visión es bastante limitada, el personaje del padre es un hombre positivo que confía en Dios para que le ayude en la búsqueda de su hijo.

4/10
Ausente

2008 | Stop-Loss

Las guerras siempre traen detractores y en esa faceta el cine es uno de los altavoces más potentes. Tanto que casi se puede hablar de un subgénero de películas denominadas "antibélicas". Si antes fueron la II Guerra Mundial (Johnny cogió su fusil) y Vietnam (Apocalypse Now), tras las Guerras del Golfo e Irak han sugido un buen puñado de películas norteamericanas que reiteran en sus historias el sinsentido de la guerra y las graves secuelas que provocan. En ese marco se puede incluir también este film, junto a Jarhead, En el valle de Elah o Harsh Times. Ausente (torpe traslación en español de "Stop-Loss") narra la historia de tres grandes amigos –Brandon, Steve y Tommy– que regresan a su pueblo tras prestar servicio en el ejército durante la Guerra de Irak. En la pequeña localidad tejana son recibidos y condecorados como héroes, pero al poco tiempo los daños anímicos ocasionados en la guerra comienzan a florecer: pesadillas, ataques de ira, borracheras, desconciertos afectivos, etc. El grueso del horror tiene que ver con una avanzadilla comandada por Brandon, que hicieron en las calles de Irak, y que resultó ser una emboscada en la que murieron varios hombres. De vuelta en Texas, Tommy da muestras de ser quien más ha acusado el golpe, pues su mejor amigo murió allí. Por su parte, Steve se ha vuelto violento y su novia está desconcertada. Brandon parece el más equilibrado de los tres, pero cuando recibe la notificación de que el gobierno le obliga a volver a la guerra haciendo uso del denominado programa "Stop-Loss" hará todo lo posible por evitarlo. Estamos ante una drama intenso, con momentos de acción bélica muy contados, centrado sobre todo en la idea de que la guerra no se acaba cuando uno regresa a casa. El horror, el miedo, los recuerdos y sentimiento de culpa pueden hacerse insoportables para los ex combatientes. Y eso sin contar el número de hombres mutilados y enfermos de por vida, que el film se recrea en mostrar en un claro alegato antibélico. La directora Kimberly Peirce ya sabe lo que es enfrentarse a un dramón tras su debut en Boys Don't Cry, y aquí demuestra un sólido oficio para dirigir a los actores, y además aporta un buen sentido del ritmo visual cuando la historia se lo permite. Porque, decididamente, lo que le falla al film es el guión: tras el planteamiento, que tarda en llegar, la trama avanza torpe e insuficientemente, con demasiada monotonía, hasta el esperado y sencillo desenlace. En este sentido, la película es poco más que mostrar el lamentable estado emocional de tres jóvenes ex militares. Destaca el trabajo de Ryan Phillippe, experto en interiorizar dilemas y sufrimientos morales, como ya hizo en filmes como Crash o Banderas de nuestros padres.

5/10
El espía

2007 | Breach

En 2001 un caso de espionaje conmocionó a Estados Unidos. El fiscal general John Ashcroft hizo público que el agente del FBI Robert Hanssen había traicionado a su país, vendiendo material comprometido a la antigua Unión Soviética de modo reiteradodurante años , lo que incluso se había cobrado vidas humanas. Lo más llamativo del caso es que Hanssen era en apariencia un hombre de familia, amante de su esposa e hijo, buen patriota, y católico comprometido. El film de Billy Ray se inspira en este hecho real (el director es aficionado a partir en sus películas de casos auténticos, recuérdese El precio de la verdad), y cuenta la historia desde el punto de vista de otro agente, Eric O'Neill, que debe vigilar los pasos de Hanssen. El film arranca en el momento en que al joven O'Neill, que aspira a llevar casos de envergadura, recibe el desagradable encargo de espiar a su nuevo jefe, Hanssen. Su supervisora le indica que hay indicios de que Hanssen es un pervertido sexual, y que utiliza sus conocimientos de informática para molestar vía internet a compañeras agentes. Tal información choca enseguida con lo que O'Neill ve con sus propios ojos: un hombre brusco en sus formas, pero de fe católica sincera (e incluso pasada de rosca), y dedicado a su familia. Ante tal panorama se encara con sus superiores, que al fin le mostrarán las pruebas -no válidas ante un tribunal- de sus verdaderas sospechas. De modo que deberá emplearse a fondo para pillar a su jefe en un renuncio. Hay que reconocer a Billy Ray su esfuerzo por tratar con rigor y respeto una historia complicada, que requiere muchos matices. Con cierta humildad, no pretende dar una respuesta definitiva a la pregunta obligada, ¿por qué una traición de tal calibre? Más bien procura pintar a un hombre complejo, y contradictorio, y el modo en que le ve otra persona, católica de educación como él, aunque más laxo en lo que se refiere al día a día. En el dibujo del catolicismo de Hanssen hay elementos un poquito grotescos, da la impresión de que por puro desconocimiento: podría interpretarse que la rigidez y las rarezas de un espía poco natural en sus creencias (refunfuña porque una mujer lleva pantalones en vez de falda, las misas tienen que ser necesariamente en latín, hay que "convertir" a la esposa de su subordinado...) son señales de su incoherencia, de su falta de unidad de vida, que tendría evidencias aún más concretas en sus inesperadas aficiones sexuales, y, por supuesto en el espionaje... si no fuera porque el personaje de su esposa, apenas esbozado, también exhibe una fe católica muy superficial, apenas preocupada a la hora de hablar con la esposa de O'Neill, por lo importante que sería que tuviera hijos enseguida. Chris Cooper se esfuerza en su composición, pero estos elementos del guión pesan en su personaje, un poquito increíble. Lo que supone un acierto es el antagonismo creado con O'Neill, bien interpretado por Ryan Phillippe, que atrapa bien el estupor y las dudas de su personaje, y el modo en que afecta a su vida personal el asombroso caso al que le toca enfrentarse, algo que le obliga a tomar decisiones dolorosas en pro de su salud mental y del porvenir de su propio matrimonio. También Laura Linney, en un papel secundario, está estupenda, como suele. En cambio se echa de menos el tratamiento del drama de la familia de Hanssen, que el guión decide no abordar. Ray sabe crear una atmósfera inquietante, aun sabiéndose de antemano cómo va a terminar el film. Hay genuino suspense, bien resuelto, en algunas escenas, en que hay que distraer a Hanssen, para recabar pruebas; y la tensión se masca en la escena nocturna del parque nevado, un verdadero 'tour de force' entre Cooper y Phillippe.

6/10
Fingers: ataque terrorista

2006 | Five Fingers

Martijn, un joven holandés banquero, es secuestrado en Marruecos cuando estaba tratando de poner en marcha un programa de entrega de alimentos a personas necesitadas. Se despierta en un lugar desconocido, seguramente en un país africano, hostigado por Ahmat, un terrorista. Tras matar al hombre que le acompañaba, le interroga acerca de cuestiones que Martijn asegura desconocer. Aunque poco a poco observamos que el secuestrado oculta algo. Película post 11-S, claustrofóbica y dura por las torturas que le toca padecer a Martijn -le arrancan los dedos del título, para que hable-, sólo salimos del lugar del encierro en breves flash-backs en los que vemos al secuestrado con su novia. Sigue el esquema de filmes de interrogatorios, con juego del ratón y el gato. Aunque algo reiterativa, la trama tiene un algo intrigante que se resuelve en inesperado final, que en el fondo no lo es tanto. Destaca el trío protagonista, Ryan Phillippe-Laurence Fishburne-Gina Torres.

5/10
Banderas de nuestros padres

2006 | Flags of Our Fathers

Primera parte del díptico ofrecido por Clint Eastwood sobre la Guerra del Pacífico, que se completa con Cartas desde Iwo Jima, rodada también en 2006. La producción es de Steven Spielberg, muy interesado con todo lo que tiene que ver con la Segunda Guerra Mundial, como demostró con Salvar al soldado Ryan, La lista de Schindler, El imperio del sol y la serie televisiva Hermanos de sangre. Los guionistas Paul Haggis y William Broyles Jr. adaptan el libro escrito por James Bradley y Ron Powers, el primero de ellos hijo de uno de los veteranos que participó en la toma estadounidense de la isla de Iwo Jima. Y lo hacen con una estructura ingeniosa, donde alrededor de la célebre foto de los soldados americanos plantando la bandera, se alternan los pasajes actuales de un investigador que recaba información sobra esa imagen, con otros de los preparativos bélicos que culminarán con la conquista de Iwo Jima, más aquéllos en que los supuestos supervivientes de la histórica foto participan en una gira patriótica por su país para vender bonos de guerra. Eastwood sigue demostrando una increíble energía creativa a sus 76 años. Marcado por ese tono desesperanzado que recorre toda su filmografía, aquí aborda el horror de la guerra, y cuestiona la noción de héroe y la manipulación mediática, tomando pie del hecho de que la famosa foto en que se planta la bandera no se corresponde con el momento en que realmente se hincó en tierra por primera vez. Lo que lleva a unos errores de identidad acerca de quién está o no en la foto, que sirven para poner sobre el tapete la idea de heroísmo, tan frecuentemente manoseada y magnificada; no niega Eastwood los comportamientos heroicos, pero los concibe como parte de la cotidianeidad, pueden surgir inesperadamente, y no tienen por qué tener continuidad. El film se fija sobre todo en los soldados relacionados con las dos banderas, lo que sirve para atrapar una realidad poliédrica y compleja, que muestra personalidades muy diversas, y para abordar el problema del racismo. A tal respecto, y aunque todos los actores están sobresalientes, descolla Adam Beach encarnando a un soldado de origen navajo.

8/10
Caos (2006)

2006 | Chaos

Film de acción pasablemente entretenido, siempre que uno no se detenga demasiado en los muchos agujeros que presenta el guión, o en los tópicos asociados al género policiaco, subrayados con un exceso que bordea en ocasiones la caricatura. Cuenta cómo el inspector de policía Conners, retirado del servicio tras una actuación que se saldó con escándalo mediático, es requerido como interlocutor por el atracador de un banco, que retiene a un numeroso grupo de rehenes. El arranque de la historia recuerda a Plan oculto, aunque desde luego Tony Giglio carece de la, llamémosle ‘sutileza’, de Spike Lee. Luego la trama discurre por otros vericuetos, demasiados, que alimentan la dispersión, tal vez por apelar a la teoría del caos del título, que conduce a una resolución sorpresa demasiado disparatada y tramposa. En el capítulo interpretativo destaca la pareja policial encarnada por Jason Statham y Ryan Phillippe. Menos logrado está el villano de Wesley Snipes, apenas esbozado.

5/10
Crash

2004 | Crash

¡Qué difícil es juzgar bien a las personas...! Y sin embargo, día a día, los seres humanos parece que no podemos sustraernos a emitir juicios críticos acerca de tal o cual actuación de nuestros semejantes. Y como somos egoístas, desconfiados, frívolos, cínicos y quizá solitarios, a menudo nuestras conclusiones resultan parciales y estrechas, cuando no claramente sesgadas por nuestros gustos y prejuicios. No tiene por qué ser así, pero la experiencia raramente nos demuestra lo contrario. C’est la vie, que dirían los franceses. Pues bien, que cualquier ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor, de lo bueno y de lo malo, de la virtud y del pecado, sin importar su condición, su raza o su religión, es la gran verdad que transmite esta maravillosa y multipremiada película, que respira autenticidad por los cuatro costados. Su creador, Paul Haggis, se dio a conocer al gran público el año pasado con el guión de la también fantástica Million Dollar Baby, película durísima dirigida por Clint Eastwood. Ahora, además de escribir el guión de Crash, con la colaboración de Robert Moresco, también ha optado por ponerse detrás de las cámaras y hacer labores de producción. La jugada le ha salido perfecta y ahí están los Oscar conseguidos para demostrarlo. El hallazgo del cadáver de un muchacho durante una noche especialmente fría en la populosa ciudad de Los Ángeles, sirve de punto de arranque de un argumento que se retrotrae a las treinta y seis horas anteriores del fatal descubrimiento. Durante ese tiempo, el modélico guión de Haggis hará llegar al espectador –con apenas algunos trazos– los diversos caminos existenciales y las crisis de identidad de un amplio puñado de personajes, que quieren retratar –con las lógicas limitaciones de la realidad- la variada tipología de personas de una gran ciudad y por ende del mundo entero. Ahí están el fiscal del distrito y su esposa, con sus desencuentros y soledades; un policía con experiencia y su joven e idealista compañero; un tendero iraní y su hija médico; un cerrajero mexicano y su familia; un matrimonio acomodado de afroamericanos; dos agentes de la ley; dos jóvenes delincuentes... Gracias al guión y al montaje milimétrico las vidas de los personajes quedan relacionadas entre sí, un poco a la manera de Magnolia (1999), la apabullante película coral de Paul Thomas Anderson, aunque en el caso de Crash las historias sean más equilibradas y menos excesivas. La película, tan honda como sincera, es un monumento sobre la condición humana, con todas sus debilidades y sus esperanzas. Y por encima de todo, Haggis logra algo muy, pero que muy difícil hoy en día: emocionar casi hasta las lágrimas sin una pizca de sentimentalismo. Y hay que elogiar el completísimo reparto, lleno de actores conocidos, al igual que los aspectos más técnicos, como la fotografía de J. Michael Muro y la música minimalista de Mark Isham, que viene aderezada con las estupendas canciones “In the Deep”, de Bird York, y el excelente colofón “Maybe Tomorrow” de Stereophonics.

9/10
El despertar

2004 | The I Inside

Tras una experiencia próxima a la muerte, Simon Cable (Ryan Phillippe) se despierta en el hospital con amnesia. Se han borrado de su memoria los recuerdos de los dos últimos años de su vida, incluyendo los detalles de su boda, la muerte de su hermano y un accidente de coche que casi resulta fatal. Su médico, el Dr. Newman (Stephen Rea) intenta ayudarle a reconstruir los hechos. No resultará fácil, especialmente cuando su mujer, Anna (Piper Perabo), no sólo parece odiarle sino que cree firmemente que fue el responsable de la muerte de su hermano. Simon también descubre que ha estado manteniendo una relación con la misteriosa Clair (Sarah Polley). Un encuentro con una misteriosa figura enmascarada sirve para llevar a Simon dos años atrás en el tiempo y a otra estancia en el hospital. Ya no está en una habitación privada, no está casado y no existe un médico llamado Dr. Newman. Tan pronto como intenta aceptar el cambio de realidad se ve empujado de nuevo en el tiempo. La única conexión entre estos dos periodos en el hospital es la presencia un paciente llamado Travitt (Stephen Lang).

La gran caída de Igby

2002 | Igby Goes Down

Igby (Kieran Culkin) es un chaval de 17 años, listo y agudo y pegado con el mundo. Su madre (Susan Sarandon) es una neurótica que ya no sabe que hacer con su hijo, al que expulsan de todos los colegios, todo lo contrario que su hermano mayor, Oliver (Ryan Phillippe). Su padre, por su parte, se encuentra recluido en un psiquiátrico. Igby logrará escapar de las garras y el control materno cuando se instale en un loft en donde vive la guapa Rachel (Amanda Peet), amante del padrino de Igby. Comedia cínica, contruida a base de diálogos y situaciones más o menos forzadas, típica de urbanitas neoyorquinos cuyo cerebro está un poco descacharrado. El personaje central es claramente heredero de Holden Caufield, el protagonista de "El guardian entre el centeno". Irá dando tumbos de un lado a otro, en busca del amor, del equilibrio en su vida, de encontrarle algún sentido a su existencia. Un jovencito listo e inadaptado a los egoísmos con que ha sido educado. El resultado es meritorio, se deja ver aunque no entusiasma. Kieran Culkin y Susan Sarandon fueron nominados a os Globos de Oro.

5/10
Conspiración en la red

2001 | AntiTrust

Todo hijo de vecino concuerda en pensar que la informática ha hecho progresar al hombre una barbaridad. Pero también la tecnología puede usarse para planes siniestros. Lo va a averiguar pronto Milo, un geniecillo del bit descubierto por los cazatalentos de una empresa de software. Recién terminados sus estudios, no puede resistir la tentación de trabajar en la empresa liderada por Gary Winston, un tipo carismático, modelo para muchos informáticos; aunque algunos piensan que usa métodos poco ortodoxos para hacerse con el control del mercado. El joven empieza a trabajar entusiasmado, atraído por el vértigo de su nuevo estatus social. La cosa promete –un mundo de lujo que recuerda a áquel en que se sumergía Tom Cruise en La tapadera–, pero... algo huele a chamusquina. Peter Howitt (Dos vidas en un instante) dirige un thriller donde se ponen en tela de juicio algunos comportamientos empresariales poco éticos. El director imprime al relato un tono conspiratorio: “Dicen que la información es poder, y en la actualidad el poder está en manos de un reducido grupo de personas multimillonarias”, asegura. En el reparto hay talento juvenil a espuertas: Ryan Phillippe (Jugando con el corazón) en el lado masculino, y Claire Forlani (¿Conoces a Joe Black?) y Rachael Leigh Cook (Alguien como tú) en el femenino.

5/10
Gosford Park

2001 | Gosford Park

Méritos no le faltan al veterano director Robert Altman, aunque sólo sea por su habilidad para componer este enorme puzzle costumbrista de tan numerosas piezas. Estamos en 1932, en algún lugar de la campiña inglesa, donde se emplaza la enorme finca de Gosford Park, con la suntuosa mansión –un palacio en toda regla– de Sir William McCordle. Allí tiene lugar una concurrida reunión de caza de amigos y parientes –algo que recuerda a La regla del juego, del maestro Jean Renoir–, los cuales, acompañados cada uno de sus sirvientes, conforman la flor y nata del dandismo. Pero entre los invitados no reina precisamente la amistad; más bien se llevan otros vicios “elegantes” como la envidia, el rencor o la hipocresía. En fin, que da igual que se trate de un apolillado conde adinerado o de la última cocinera de la lista: todos arrastran su personal baúl de miserias secretas. Pero la encantadora reunión de sociedad se pondrá patas arriba cuando un asesinato llene de estupor a todos los invitados. La película tiene su punto fuerte en la cuidada ambientación y en la esmerada planificación para mostrar la alteridad de entre siervos y señores. Gracias a un montaje vivo y preciso se hace imposible relajarse. La expectación ante el inmenso reparto de personajes –un verdadero laberinto de nombres– acaba diluyéndose en el enorme tapiz de formalismo presente en Gosford Park, hasta dar lugar a una obra coral de sutiles reacciones psicológicas, gestos y miradas. A todo eso contribuye eficazmente el envidiable reparto: un elenco de actores y actrices que encarnan perfectamente la gélida flema británica que el experimentado Altman traslada con virtuosismo a la pantalla. La película ganó el premio al mejor guión en la última ceremonia de los Oscar.

5/10
Lío en La Habana

2000 | Company Man

Una comisión del Senado americano interroga a uno de sus espías, implicado en el intento de invasión de Cuba en Bahía de Cochinos. El tipo es deudor de aquel representante de una empresa de aspiradoras, protagonista de la novela de Graham Greene Nuestro hombre en La Habana. Profesor de gramática inglesa con sueldo irrisorio, su mujer siempre le reprochó su mediocre vida. Hasta el punto de hacerse pasar por agente de la CIA, una ficción que se hace realidad.Lío en La Habana es una comedia que recuerda a títulos de Woody Allen como Toma el dinero y corre, Bananas o El dormilón. Douglas McGrath despuntó precisamente como guionista con Woody Allen en Balas sobre Broadway. Ahora, con Peter Askin, insiste en la comedia disparatada. Y, además de ejercer de guionista, se reserva el papel protagonista; parece como si siguiera los pasos de Allen, quien tiene un pequeño papel. Los gags, desternillantes, explotan un doble filón. Por una parte se basan en que el protagonista es un tipo inofensivo y torpe. La otra veta humorística viene del personaje de la esposa (graciosa Sigourney Weaver), marujona excitada ante la idea de escribir un best-seller.

6/10
Secuestro infernal

2000 | The Way Of The Gun

Un matrimonio de millonarios tejanos. Como no pueden tener hijos juntos, han acudido a una madre de alquiler. A punto de dar a luz, dos maleantes de tres al cuarto, pero bastante sanguinarios, la secuestran esperando cobrar un suculento rescate. Se desata entonces una persecución implacable, en la que pronto se descubre que todos los implicados guardan más de una carta oculta en la manga. Christopher McQuarrie, guionista de la sorprendente Sospechosos habituales debuta en la dirección con este thriller deudor de los filmes de Tarantino. Diálogos cuidados con frases lapidarias, más de una sorpresa, consideraciones peculiares sobre el destino, y una crítica inteligente al disparate que suponen las madres de alquiler, son los mimbres que configuran un título digno de ser visto. En el cuidado reparto destaca James Caan, como asesino veterano.

6/10
Crueles intenciones

1999 | Cruel Intentions

Kathryn y su hermanastro Sebastian hacen una apuesta. Él, seductor empedernido, debe lograr acostarse con Annette, una chica que quiere ser virgen hasta el día de su boda. El film es una adaptación de Las amistades peligrosas de Choderlos De Laclos con adolescentes guaperas. Entre el reparto aparecen los rostros de Ryan Phillippe (Sé lo que hicisteis el último verano, 54, Crash), o la oscarizada Reese Witherspoon (Pleasantville, Una rubia muy legal, En la cuerda floja).

5/10
Cosecha propia

1998 | Homegrown

Tres vividores, Jack, Carter y Harlan, trabajan para Malcolm que tiene como propiedad un cultivo de marihuana en el estado de California. pero un buen día Malcolm es asesinado, y tras el estupor inicial, el trío de trabajadores deciden cultivar por su cuenta la propiedad de Malcolm. Claro está que no saben dónde se están metiendo... Simpática comedia, con buen ritmo y logrados momentos de humor. Además de Ryan Phillippe (Harlan), Hank Azaria (Carter) y Billy Bob Thornton (Jack), se da cita en ella un reparto impresionante, llenito de caras conocidas. Dirige Stephen Gyllenhaal (El país del agua), padre de los actores Jake Gyllenhaal y Maggie Gyllenhaal, convertidos más tarde en grandes estrellas y que tienen en este film un pequeño papel.

4/10
Jugando con el corazón

1998 | Playing By Heart

Paul (Sean Connery) y Hannah (Gena Rowlands) forman un matrimonio maduro, que discuten de vez en cuando. Hugh (Dennis Quaid) parece un mentiroso compulsivo, que necesita que alguien le escuche. Joan (Angelina Jolie) es una acelerada jovencita, que se enamora a primera vista de Keenan (Ryan Phillippe), un chico de pocas palabras. Gracie (Madeleine Stowe), una mujer casada, tiene una aventura. Meredith (Gillian Anderson), una solterona, tiene miedo a iniciar una relación, después de varios fracasos sentimentales. Mildred (Ellen Burstyn) acompaña a su hijo gay y enfermo de sida en un hospital. Son historias. Historias del corazón, aparentemente inconexas, aunque finalmente se comprobará que no. Y no sólo porque todas tengan en común el armazón de la búsqueda del amor. El director y guionista Willard Carroll firma una estupenda película, que se adentra en los complicados entresijos del alma humana, siempre anhelante de cariño y felicidad. Para ello se apunta la comunicación, el diálogo, como elemento esencial en las relaciones hombre-mujer y familiares. Carroll lo tiene claro: "El amor exige comunicación. No sólo en un contexto romántico o sexual, sino también en el ambiente familiar. La comunicación lo es todo, y sin embargo, no es fácil". Si hay un terreno en el que cuesta comunicar, es en el los sentimientos amorosos. La frase 'leitmotiv' de la película "Hablar sobre el amor es como bailar con un edificio" explica esa dificultad, resuelta con optimismo: "Sí", asegura el personaje de Angelina Jolie, 'pero da igual. Yo voy a intentarlo'. El reparto de estrellas que presenta el film es como para deslumbrar a cualquiera.

7/10
54

1998 | 54

Shane es un joven fascinado por 54, la "disco" de moda a finales de los 70 en Manhattan. Allí acuden todos los famosos en busca de música marchosa, sexo, alcohol y drogas. El día que intenta colarse comienza, de modo inesperado, su carrera como barman en el local. Su aspecto apuesto le hace muy apropiado. El chico perderá su ingenuidad, y descubrirá lo difícil que es dar con el amor. Parece que "54" fue un local muy famoso en la vida nocturna neoyorquina. Este marco real sirve para contar una historia donde una voz en off, la de Shane, ayuda a dar el adecuado tono nostálgico sobre el ritmo salvaje y escabroso de aquella discoteca. Entre los actores, Salma Hayek, y un irreconocible Mike Myers.

4/10
Sé lo que hicisteis el último verano

1997 | I Know What You Did Last Summer

Una noche de verano, cuatro jovencitos atropellan a un tipo accidentalmente. Lejos de ayudarle, lo rematan para evitarse líos. Comienza su pesadilla, la persecución del asesino con garfio e impermeable. El film resulta medianamente entretenido, aunque recoge bastantes tópicos. Todo se resume en una consecución de muertes violentas, un asesino que usa un garfio de modo infernal y cuya identidad es un misterio, ciertas sorpresas, y, por supuesto, un elenco de jóvenes y atractivos actores, encabezados por Jennifer Love Hewitt y Ryan Phillippe. Tras el éxito de Scream, se puso de moda películas de terror adolescente. Ésta, tuvo también, su secuela.

4/10
Nowhere

1997 | Nowhere

Un grupo de jóvenes dispares en Los Ángeles están todo el día practicando sexo, tomando drogas y participando en una interminable cháchara sobre todo tipo de cosas. Antes de dirigir episodios de series tan conocidas como Por trece razones, el director Gregg Araki (Oscura inocencia) dio forma aquí a lo que llegó a convertirse para muchos amantes del cine independiente en película de culto. Imágenes psicodélicas, colores contrastados, gentes marginales, vidas únicamente dependientes del placer y la frivolidad conforman una película con poco atractivo. Araki incluye también elementos surrealistas en este cóctel posmoderno, como la presencia del alienígena que abduce a sus víctimas. Eso sí, supo reodearse de un increíble elenco de actores y actrices, entonces muchos desconocidos pero que llegarían a convertirse en estrellas.

3/10
Tormenta blanca

1996 | White Squall

Jeff Bridges es el capitán Skipper, quien emprende una aventura con ocho muchachos a los que quiere enseñar cómo es la vida en el mar. Basada en hechos reales, Tormenta blanca cuenta la experiencia en alta mar durante ocho meses de estos tripulantes que acaban inmersos en un grave peligro. El film tiene muchas características comunes con la exitosa El Club de los Poetas Muertos, sobre todo en lo que tiene que ver con el paso a la edad adulta, trasladándose la vida en la escuela a las lecciones en el mar. Habrá amistades, rebeliones, secretos que saldrán a la luz y momentos para el heroísmo y la tragedia. Fue uno de los primeros papeles en que destacó Ryan Phillippe (Banderas de nuestros padres). No es lo mejor de Ridley Scott, pero mantiene el interés.

6/10
Marea roja

1995 | Crimson Tide

Dos fantásticos actores se sitúan frente a frente en esta fabulosa película de acción, dirigida por el especialista Tony Scott. El capitán Frank Ramsey (Gene Hackman) es el experimentado comandante del submarino nuclear estadounidense Alabama. Su segundo, es el teniente coronel Ron Hunter (Denzel Washington). Sus opuestos caracteres van a chocar peligrosamente cuando reciben la noticia de que un psicópata nacionalista ruso quiere comenzar contra ellos una tercera guerra mundial, catastrófica y definitiva. El gobierno decide que han de hacer uso de sus armas nucleares, pero los dos máximos mandos del submarino tienen distintas intenciones y van a comenzar su propia guerra por el control de la nave. Impresionante película con la obediencia militar como telón de fondo. Hackman (Sin perdón, Arde Mississippi) vuelve a demostrar la fuerza y la intensidad de su personal modo de interpretar y Washington (Tiempos de gloria) no le va a la zaga. Película imprescindible para los amantes de duelos interpretativos.

6/10

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