IMG-LOGO

Biografía

Jeff Bridges

Jeff Bridges

70 años

Jeff Bridges

Nació el 04 de Diciembre de 1949 en Los Ángeles, California, EE.UU.

Premios: 1 Oscar (más 1 premios y 1 nominaciones)

Talla alta, muy alta

19 Enero 2010

Gigante de altura –levanta 1’85 metros del suelo– y gigante de la interpretación. No hay quinto malo, y parece más que probable que Corazón rebelde sea su quinta nominación al Oscar. Si hay justicia en Hollywood –algo que muchos dudan–, esta vez debería llevarse la estatuilla a casa.

Jeffrey Leon Bridges nació el 4 de diciembre de 1949 en Los Ángeles, California. No podía ser de otra manera, pues su padre, Lloyd Bridges, era un popular actor de cine. La madre Dorothy Dean Bridges haría algunos pinitos, pocos, en la profesión, mientras que el hermano mayor Beau Bridges sí que desarrollaría una carrera actoral, aunque no tan brillante como la de Jeff. Que la vocación actoral era cosa de familia quedó claro bien pronto, pues la madre y los dos pequeños aparecieron como extras en el film de John Cromwell Libertad bajo palabra (1951). Poco se puede decir del trabajo de Jeff, pues aún no había cumplido ni los dos años.

Que el cine y la televisión eran una escuela puede deducirse de que los dos hermanos aparecieron en un par de episodios de Sea Hunt, serie submarina protagonizada por su progenitor, y también en el show televisivo de Lloyd Bridges. Estaba claro que la idea era transmitir la preciosa herencia de la profesión de actor, y con 14 años Lloyd se llevó a Jeff de gira teatral, en el espectáculo “Anniversary Waltz”. El muchacho habría tenido una adolescencia rebelde, incluso con problemas con la droga, pero los padres parece que lograran reconducir el problema. La terapia se llamaba “trabajo”. De modo que en 1969 Jeff asumió en televisión la versión juvenil del personaje de su padre en Silent Night, Lonely Night.

The Yin and the Yang of Mr. Go (1970) se puede considerar su debut en el cine. Era un thriller un tanto raro de Burgess Meredith, con James Mason de protagonista. Ese mismo año intervino junto a otro juvenil Rob Reiner en Odio en las aulas. La imagen de rebelde juvenil impredecible debió ayudar a que fuera seleccionado al año siguiente para una película legendaria por su nostálgica cinefilia, La última película, de Peter Bogdanovich. Sin comerlo ni beberlo, Jeff se encontró con una nominación al Oscar como actor de reparto. Así las cosas resultaba natural que John Huston contara con él a renglón seguido para la peli de boxeo Fat City, ciudad dorada.

Su juvenil rostro risueño daba a los personajes que encarnaba un particular encanto. No es raro por ello que pudiera ser el héroe en King Kong (1976), el hombre digital de Tron (1982) o Starman (1984), un alienígena de buenas intenciones, papel que le dio la tercera candidatura a un Oscar. Lo que no impedía personajes más complejos en dramas desgarradores –El repartidor de hielo (1973), según la obra de Eugene O’Neill– o su intervención en los westerns Pistoleros en el infierno y La puerta del cielo (1980), este último bajo la dirección de Michael Cimino. Con Clint Eastwood rodaría Un botín de 500.000 dólares (1974), que le valió su segunda nominación al Oscar.

Podría uno detenerse en cada título de la filmografía de Bridges, pero en los 80 hay que destacar el idealismo de Tucker, un hombre y su sueño (1988), la trayectoria optimista de un genial inventor contada por Francis Ford Coppola. Y su mano a mano con su hermano en la realidad y en la ficción Beau, y con Michelle Pfeiffer en Los fabulosos Baker Boys (1989), con la famosa escena del piano.

Los 90 arrancaron con Texasville, digna secuela de La última sesión. Le siguió en 1991 El rey pescador, gran película caballeresca del a veces excesivo Terry Guilliam, no hay más que pensar que a Bridges le tocaría quince años después hacer la infumable Tideland. Curiosamente hizo para grandes directores películas que no se cuentan entre lo mejor de dichos cineastas: Sin miedo a la vida (1993), mirada a los traumas de un accidente aéreo de Peter Weir, y Tormenta blanca (1996), la navegación en un barco escuela según Ridley Scott. Más acierto hubo en el ‘nota’ de El gran Lebowski (1998) de los hermanos Coen.

Se mire como se mire, uno tiene la sensación de que Bridges se lo pasa en grande haciendo cine, y que prueba de todo y con todos, no le hace ascos a nada. Un profesional todoterreno, vaya. Y que escoge películas que puedan gustar al público, controlando los riesgos de alguna que otra rareza. Están las bombas de Volar por los aires (1994), el psicópata de la inquietante Secuestrada (1993), la experiencia de ponerse a las órdenes de Barbra Streisand El amor tiene dos caras (1994), el miedo de Arlington Road (1999), la política de Candidata al poder (2000) –nueva nominación al Oscar–, la incredulidad ante el marciano de K-Pax (2001), las carreras de caballos de Seabiscuit (2003), el escritor desnortado y de desastrosa vida conyugal de The Door in the Floor (2004). Hasta se atreve con el cine deportivo (Stick It, 2006), con los superhéroes (Iron Man, 2008, con mucho sentido del humor) y con la sátira política (Los hombres que miraban fijamente a las cabras, 2009).

Corazón rebelde (2009) es uno de esos ‘papeles bombón’ que un grande de la actuación convierte en personaje creíble, real, de carne y hueso. Resulta conmovedora su composición de cantante country alcohólico, todo un carácter, pero de vida familiar desastrosa, necesitado de redención. Por cierto, que nadie dirá que aquí ha buceado en su propia vida. Jeff creció en una familia estable, y él mismo creó un hogar sin fisuras. En 1977 se casó con Susan Geston, que no es actriz ni profesional del cine, y ha tenido tres hijas, Isabelle (1981), Jessica (1983) y Hayley (1985). Eso sí, ninguna de ellas ha seguido los pasos cinematográficos del progenitor.

Aficionado a la fotografía, Jeff Bridges mantiene su propia página web, jeffbridges.com, escrita de su puño y letra, nunca mejor dicho en su original diseño.

Oscar
2017

Nominado a 1 premio

Oscar
2010

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

  • Premio Donostia
Filmografía
Malos tiempos en El Royale

2018 | Bad Times at the El Royale

Thriller deudor del mejor cine de los hermanos Coen y Quentin Tarantino, perfectamente ejecutado, con humor negro, misterio, perdedores en busca de redención, villanos grotescos, violencia operística, buenos golpes de efecto. Drew Goddard, como en Una cabaña en el bosque, vuelve a concentrar la acción en un lugar en medio de la nada, y sorprende su manejo del espacio y los conflictos, con personajes muy bien perfilados e interpretados por un gran reparto. La acción transcurre en El Royale, un hotel situado junto al lago Tahoe entre los estados de Nevada y California, hasta el punto de que los huéspedes pueden elegir habitación entre uno y otro estado, según gustos y deseos de ahorrar unos dólares. En tan pintoresco hotel recalan diversos personajes. Allí está el padre Daniel Flynn, que de cura no tiene nada, simplemente ha venido a recuperar el botín de un atraco, que escondió bajo el suelo de una habitación, antes de que se viera obligado a pasar una temporada en prisión. Darlene Sweet es una cantante afroamericana, que lucha por abrirse camino en su profesión. Seymour "Laramie" Sullivan es un supuesto viajante, muy charlatán, que vende aspiradoras. Emily Summerspring es una misteriosa mujer, que tiene secuestrada a su hermana Rose, a la que ha rescatado de una secta, cuyo líder les pisa los talones. Y como anfitrión ejerce el joven conserje del hotel, Miles Miller, católico cuya conciencia le atormenta por ciertas actividades de espionaje, y por un pasado violento que se irá esclareciendo. Con esta grupo de variopintos personajes, a los que seguimos sobre todo a lo largo de una noche, saltando de habitación en habitación, con los necesarios flash-backs para entender su trayectoria y presencia en el hotel, Goddard, director y guionista, logra entregar una película dinámica, con elementos de thriller y humor negro, que verá con sumo gusto cualquier espectador al que le guste este tipo de filmes con el justo punto bizarro. El coral reparto es fantástico, tanto los actores más conocidos –Jeff Bridges, Dakota Johnson, Jon Hamm, Chris Hemsworth– como los menos –Cynthia Erivo, Lewis Pullman...–.

7/10
Canción de Nueva York

2017 | The Only Living Boy in New York

Tras sus dos incursiones en el blockbuster con The Amazing Spider-Man y The Amazing Spider-Man 2: el poder de Electro, el realizador Marc Webb ha regresado a un cine más intimista con Un don excepcional, y esta cinta de iniciación amorosa juvenil, con puntos en común con (500) días juntos, su brillante debut. Tiene como protagonista a Thomas Webb, que se llama así no como referencia al director, sino que por lo visto se pretende homenajear a Charles Webb, autor de la novela en la que se basó El graduado, de temática similar, de hecho, este personaje acaba de graduarse, por lo que busca ocupación. En realidad quiere ser escritor, pero se opone su dictatorial padre, al frente de una potente editorial, que le consigue una cita con una solicitada orientadora, para asesorarle a este respecto. Mientras trata de conquistar a Mimi, la chica de sus sueños, descubre que su progenitor mantiene una aventura extraconyugal con una mujer con la que el chico también acaba liándose. Le confesará tan estrambótica historia a un enigmático vecino, un hombre maduro y desaliñado. Aborda las relaciones familiares, y la necesidad de encontrar apoyo, de abrirse a otras personas, pero los personajes resultan un poco lejanos tal y como están descritos; no ayudan los insulsos diálogos del guionista Allan Loeb (La era del rock). Les da algo de vida un ilustre plantel de actores, sobre todo roba la función Jeff Bridges, por su enorme carisma, pero están muy bien escogidos también los padres, Pierce Brosnan y Cynthia Nixon, o la amante, Kate Beckinsale, así como el joven actor principal, Callum Turner, que hasta ahora ha desarrollado su carrera como secundario. Y Webb dirige con frescura, lo que al menos logra que se visione con cierto agrado.

5/10
Héroes en el infierno

2017 | Only the Brave

Eric Marsh es el jefe de una brigada municipal especializada en sofocar y minimizar incendios en las montañas de Arizona. Se trata de una veintena de hombres que demuestra coraje y conocimiento en su trabajo y Eric aspira a recibir un alto certificado del gobierno que les permita estar en la primera fila en situaciones graves. Se unirá al grupo Brendan, un ex yonqui que quiere asentar la cabeza tras ser padre de una niña. No le será fácil adecuarse al duro entrenamiento y a la convivencia con sus compañero. Potente drama basado en hechos reales dirigido por Joseph Kosinski, quien da un portazo así al género de ciencia ficción con el que se dio a conocer al gran público con trabajos interesantes como Tron Legacy y Oblivion. A partir de un artículo publicado en GQ, los guionistas Ken Nolan y Eric Warren Singer ofrecen una historia muy humana, bien dosificada, acerca de los hechos trágicos que acapararon las noticias estadounidenses, acaecidos en 2013 en los las colinas de Arizona. Héroes en el infierno podría haber caído en el tópico film simplón y patriotero (y más con ese título de manual), pero estamos ante una historia bien desarrollada que expone situaciones verosímiles sobre relaciones personales y crecimiento interior. La estructura se asimila al paradigma de las películas bélicas, en donde un grupo de compañeros comparten vida y trabajo de riesgo. Antes hay espacio para el necesario entrenamiento, duro y formativo, donde se asientan las bases del juego previo a las secuencias de acción, e incluso están presentes las novatadas, la férrea disciplina y la confianza en el mando. Con este enfoque el film recoge también convincentemente la camaradería entre todos ellos, de modo que nos hacemos cargo de la unión del equipo más allá de diferencias personales. Es imposible que se preste igual atención a todos los personajes, pero entre incendio e incendio el guión sabe detenerse en los conflictos de los más importantes, especialmente en Eric y Brendan, más parecidos de lo que parece. Aparte del correcto trabajo de Miles Teller, destaca sin duda la composición de Josh Brolin como el jefe de la brigada y la alta calidad de las escenas que comparte con su esposa Amanda, extraordinariamente encarnada por Jennifer Connelly. Con tacto cinematográfico, ese caballo herido transmite bella y metafóricamente sus pasados traumáticos y difíciles. Visualmente la película es estupenda y las escenas de incendios, aunque no sean especialmente espectaculares, son veraces y están rodadas con suficiente pericia para no perder ojo. El fuego, elemento vivo con quien incluso habla el protagonista, tiene una enorme presencia, siempre amenazante, traicionera, por mucho que haya sido sofocado anteriormente en multitud de ocasiones. La notable banda sonora de Joseph Trapanese (El gran showman) potencia magníficamente esa sensación.

6/10
Kingsman: El Círculo de Oro

2017 | Kingsman: The Golden Circle

Más grande, más espectacular, con efectos especiales aún más elaborados, no significa necesariamente mejor. En 2014 Matthew Vaughn aportó con Kingsman: Servicio secreto un poco de frescura al subgénero de las películas de espías estilo James Bond adaptando un cómic de Mark Millar y Dave Gibbons, con agencia secreta privada dedicada a salvar el mundo. La tapadera de la sastrería de trajes a medida Kingsman, una relación mentor-discípulo representada por un veterano agente y el recién llegado, hijo de un agente muerto en acto de servicio, y el tono iconoclasta y gamberro funcionaban razonablemente. Ahora se intenta repetir la jugada, y el resultado es, decididamente, menos brillante. La idea es jugar con Poopy (Julianne Moore), una maníaca lideresa de un cártel del narcotráfico, el Círculo de Oro, que tiene sus horteras cuarteles generales en la más recóndito de la selva camboyana, y ha ideado un maléfico plan para hacer legal su negocio, con un chantaje que podría acabar con la vida de millones de personas. El joven Eggsy (Taron Egerton), que sigue su noviazgo con la princesa sueca Tilde (Hanna Alström) y usa el alias Galahad de su antiguo mentor (Colin Firth), va a ser testigo de cómo su agencia es destruida casi al completo. Lo que le obliga a contactar, ayudado por Merlin (Mark Strong), con sus "primos" americanos de Kentucky, Statesman, otra agencia que usa como tapadera una destileria de whisky. Todos sumarán esfuerzos para afrontar la amenaza planteada por Poppy. El film arranca con una escena espectacular de persecución automovilística y pelea en el interior de un coche, que supone un verdadero alarde técnico. Pero éste es viene a ser el principal problema del film, la acumulación de escenas de acción brilantes, pero que acaban resultando cansinas, se trata de un barroquismo apabullante, que incluye perros-robots, látigos eléctricos, guantánamos de drogatas, brazos de cyborg... También hay un exceso de actores desaprovechados en roles de limitado interés, Channing Tatum, Halle Berry o Jeff Bridges, por citar a tres. Aunque en este sentido se lleva la palma Elton John interpretándose a sí mismo: la broma de un cameo habría podido pasar, pero su reiterada presencia no resulta muy divertida. Por otro lado, como el humor negro o las situaciones picantes dejan de ser una sorpresa, la escena de la hamburguesa, o la "delicada" misión de implantar un micrófono a una chica despampanante, parecen concebidas para plegarse al guión, introducidas por tanto sin demasiada habilidad o gracia. Entiéndase bien, la película es entretenida, y da más o menos lo que promete, pero sabe un poco a decepción, falta capacidad de riesgo, y desde luego arremeter contra el presidente de Estados Unidos a estas alturas no parece precisamente un acto de coraje.

5/10
Comanchería

2016 | Hell or High Water

Los hermanos Tanner y Toby Howard emprenden el plan de atracar sucursales del Texas Midlands Bank a lo largo del estado de Texas. Sólo se llevan discretas cantidades en billetes pequeños. El astuto y veterano agente de policía Marcus Hamilton, que está a punto de jubilarse, va tras su pista acompañado de su colega Alberto. El título Comanchería hace referencia al pretérito territorio de los comanches antes de 1860, que comprendía el oeste de Texas y parte de los estados de Nuevo México, Kansas y Oklahoma. Un siglo y medio después el mundo ha cambiado tanto que las cosas se han vuelto del revés en esas tierras. Los indios son ahora policías y el hombre blanco es el que está fuera de la ley. Lejos quedaron los tiempos legendarios en que las llanuras del oeste eran pasto de los ganados, senderos para cabalgar a caballo. Ahora apenas hay animales, nadie galopa al viento y en las extensas praderas se ven en su lugar grandes máquinas extractoras de petróleo. Las empresas y la economía mandan en el campo como en las ciudades y los pobres se vuelven más pobres por el abuso de los bancos, que estrangulan a sus clientes, engañados con promesas de futuro. La película de David Mackenzie habla de todo esto, del mundo moderno, de la injusticia y del crimen que provoca, a través de una historia clásica de policías y ladrones. El prestigioso guionista Taylor Sheridan (Sicario, Hijos de la anarquía) se muestra muy lacónico en el entramado narrativo, tan parco en explicaciones como escaso de elementos es el territorio del que habla. Gentes duras, almas en pena, como las de los dos hermanos, de los que con cuentagotas nos enteramos de sus problemas, de qué les ha llevado a la situación que viven. Al igual ocurre con la relación entre los dos policías, el veterano con olfato y el fiel cumplidor del deber. Cuatro vidas que se persiguen y se enfrentan en el oeste, que juegan a la vida salvaje del pasado. A tal efecto, quizá el film apuntaba al principio a algo más, a una suerte de hondura existencial, que finalmente apenas se ofrece. El resultado es bueno pero queda el sabor de que podría haber sido extraordinario. Ante el sencillo planteamiento, en Comanchería resulta sobresaliente la atmósfera y la ambientación nostálgica de una época legendaria de bandidos, de buenos y malos que se enfrentaban cara a cara, en un duelo personal. De gran lirismo son los largos planos de las desérticas llanuras texanas y notables para tal fin son también las evocadoras notas de la reconocible banda sonora de Warren Ellis y Nick Cave, muy similar en su instrumentación a la que sirvieron en La propuesta o El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford. Los actores –Jeff Bridges, Chris Pine, Gil Birmingham– brillan en sus duros personajes, mientras que el eficaz rol tarambana de Ben Foster resulta más convencional, típico de su filmografía.

6/10
El séptimo hijo

2014 | The Seventh Son

El maestro Grégory, último representante de la mística orden de los Espectros, recorre el mundo en busca de un aprendiz. Así, acaba reclutando a Tom, séptimo hijo anunciado por una profecía, que tras apartarse de su vida en el campo debe ayudarle con sus poderes a derrocar al ejército de hechiceros de Madre Malkin. Adaptación de la novela del británico Joseph Delaney, que abre una saga compuesta de 16 títulos. Debido a la sobresaturación del género fantástico, y de franquicias juveniles, y a que se publicita como obra de los productores de 300: El origen de un imperio, puede llamar a cierto engaño. Pero aunque no inventa la pólvora, y hasta resulta un tanto liviana, no abusa de los efectos especiales, tiene un ritmo muy ágil, se nota que tiene al timón al realizador ruso Sergei Bodrov (Mongol), y cuenta con un guión lleno de elementos humorísticos y de referencias clásicas escrito por Steven Knight (Promesas del Este), que realiza una pequeña apología de las personas diferentes. No parece casual que se le haya dado el protagonismo a un ya crecido Ben Barnes, recordado por haber sido el heredero del reino de Narnia en El príncipe Caspian y La travesía del Viajero del Alba, pues El séptimo hijo se desarrolla en un mundo mágico con criaturas mitológicas que tiene cierto aire al de la saga inventada por C.S. Lewis. El actor cumple a la perfección, y tiene a su lado como maestro a Jeff Bridges, un tanto exagerado pero que no desentona, y a la gran Julianne Moore, que parece habérselo pasado en grande en su papel de la bruja Madre Malkin.

6/10
The Giver

2014 | The Giver

Cinta juvenil distópica producción de Walden Media, que sigue la senda de títulos como Los juegos del hambre, El corredor del laberinto, Divergente o El juego de Ender, con resultados bastante irregulares. Adapta un libro de Lois Lowry, que toma prestados elementos de títulos clásicos como “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, o “1984” de George Orwell. Imagina un futuro en que se han erradicado los crímenes y las malas pasiones, pero pagando el precio de la libertad. Inyecciones que anulan la voluntad, familias asignadas que habitan dentro de un territorio cuyas fronteras no se pueden traspasar, y funciones perfectamente delimitadas a partir de cierta edad, conforman una sociedad aburrida, algo sugerido por la fotografía en blanco y negro, una idea ya presente por otros títulos como Pleasantville, cuando llegue el color significará que asoma la posibilidad de ejercer el libre albedrío. Para su sorpresa el joven Jonás tiene el honor de ser elegido como “guardián de la memoria”, lo que significa que será discípulo del “dador”, que le entregará los conocimientos de una sabiduría cuidadosamente guardada, pero que no es compartida por los posibles peligros que tendría que el pueblo llano “supiera”. Enseguida se da cuenta de que tiene una misión y una responsabilidad con toda la humanidad, la de devolverles la memoria y la libertad. Descrito, suena interesante. Además el film cuenta con un director, el australiano Phillip Noyce, competente artesano. Sin embargo, a pesar de las ideas visuales, o de actores de la talla de Meryl Streep, Jeff Bridges o Katie Holmes, el conjunto resulta un tanto insulso y deslavazado. Hay alguna escena dispersa lograda, y dinámicas escenas de acción de persecución. Los flash-backs, como fogonazos de memoria de lo que el hombre puede hacer con su libertad, apuntan a que el film podía haber dado mucho más de sí.

5/10
R.I.P.D. Departamento de Policía Mortal

2013 | R.I.P.D.

El actor Ryan Reynolds debería plantearse no volver a participar en adaptaciones de cómic. Tras el estrepitoso fracaso de Green Lantern (Linterna verde), tampoco ha obtenido los resultados esperados en taquilla con R.I.P.D. Departamento de Policía Mortal, adaptación de la novela gráfica de Peter Lenkov publicada por Dark Horse en 1999. En R.I.P.D. Departamento de Policía Mortal, Reynolds interpreta al detective Nick Walker, un policía asesinado por su compañero, Hayes, por echarse atrás en el último momento en un asunto de corrupción. A las puertas del cielo, Proctor, una curiosa funcionaria, le recomienda no enfrentarse al Juicio Final con ese asunto pendiente, pues le conviene hacer méritos para no ir a parar al Infierno, prestando servicio durante un año en el Departamento de Policía Mortal, donde perseguirá a espíritus fugitivos que tratan de evitar su condena, junto con Roy Pulsifer, un veterano miembro del cuerpo. Pesan mucho los numerosos elementos en común con Men in Black, también una mezcla de fantasía y comedia, con dos agentes de distintas edades que en secreto persiguen por la Tierra a extrañas criaturas. Además, R.I.P.D. Departamento de Policía Mortal incluye 'robos' nada disimulados a Blade Runner (los protagonistas detectan a las criaturas con un absurdo test) y Ghost (tiene cierto peso la relación del protagonista con su esposa viva, a la que trata de proteger de un posible romance con el compañero que ha sido responsable de su muerte). Con este material, poco puede hacer el más que competente realizador alemán Robert Schwentke, que curiosamente consiguió darle una gran frescura a Plan de vuelo: Desaparecida, plagio evidente pero muy ameno de Alarma en el expreso, de Alfred Hitchcock. Al menos, el cineasta consigue darle el ritmo apropiado a la historia, cierta simpatía y un par de golpes de humor acertados. Aprovecha que cuenta con efectos especiales lo suficientemente sofisticados que propician cierta espectacularidad, sobre todo en el tiroteo final. R.I.P.D. Departamento de Policía Mortal cuenta con dignos pero no especialmente memorables trabajos de Ryan Reynolds en el rol del héroe, Stephanie Szostak (Iron Man 3) interpretando a su esposa, Kevin Bacon como el villano y Mary-Louise Parker como la jefa del departamento. En cualquier caso, el único elemento destacable de la función es el trabajo del veterano Jeff Bridges, extraordinario como antiguo sheriff del far west reconvertido en policía de espectros, que a ratos parece una parodia de su magistral trabajo en Valor de ley (True Grit).

4/10
Tron Legacy

2010 | Tron Legacy

Steven Lisberger dirigió en 1982 Tron, una cinta adelantada a su tiempo por su temática (la realidad virtual, las redes informáticas), y por la utilización de gráficos elaborados por ordenador. Contaba con diseños de Jean Giraud “Moebius”, y aunque se estrelló en las taquillas, cosechó incondicionales y con el tiempo ha pasado a estar considerada en cierto sentido una película de culto. Por estas razones, Disney ha producido esta lujosa secuela, casi tres décadas después, con Lisberger como productor ejecutivo, mientras que cede la silla del director al debutante Joseph Kosinski, reputado realizador publicitario. Esta vez el protagonista es Sean Flynn, hijo de Kevin Flynn, personaje que interpretó Jeff Bridges en el film original. Cuando era muy pequeño, Sean fue abandonado por su padre, director general de la potente compañía informática Encom, que desapareció sin dejar rastro. Cuando Sean es un brillante experto en tecnología de 27 años, frustra el lanzamiento de uno de los productos estrella de Encom, filtrándolo en internet para su descarga gratuita, como protesta contra los ambiciosos ejecutivos nuevos de la compañía, tan ambiciosos como carentes de principios. Mientras investiga la desaparición de su padre, Sean pasa por el antiguo salón de videojuegos que éste regentaba, ahora abandonado. Descubre una sala oculta tras una máquina de videojuegos, desde donde se ve transportado al mundo virtual donde fue a parar tiempo atrás su progenitor. Se reencontrará con él en este lugar, ahora dominado por Clu, un antiguo programa que se ha convertido en un déspota. Disney ha apostado fuerte por esta producción que ha promocionado a lo grande desde años antes de su estreno, a base de lanzamiento de trailers, encuentro con los fans en convenciones como la Comic-Con de San Diego, avances de imágenes, etc., por lo que han creado altas expectativas. El film ha sido tan costoso que la campaña de lanzamiento va dirigida al público familiar, pues para que sea rentable debe convencer no sólo a quienes la esperan con impaciencia, sino a todos los sectores del público. ¿Gustará esta película a todos los espectadores? Está por ver, ya que tanto la trama como la estética parece sólo para apasionados de la informática, fans de la cinta de los 80 e incondicionales del cine fantástico. Tron Legacy se distingue por sus llamativos efectos especiales, y por sus grandes dosis de acción al estilo de los videojuegos, todo ello muy del gusto de los espectadores actuales. Sin embargo, y a pesar del derroche de medios, el mundo virtual supuestamente impactante, es más frío y menos original por ejemplo que el planeta Pandora, de Avatar, compuesto por su propia flora y fauna inventada, y claramente más vistoso. Básicamente los platos fuertes de la función son las secuencias de acción, pero las tres principales, a pesar de estar muy trabajadas no son demasiado novedosas. Dos de ellas (el duelo de discos y la guerra de motos) son reelaboraciones de las que ya había en la primera entrega, mientras que la otra es una batalla de naves que “homenajea” a un conocido momento de La guerra de las galaxias: Una nueva esperanza. El guión de los habituales de la serie Perdidos Edward Kitsis y Adam Horowitz cumple su función y se puede calificar de trabajo impecable, pero también es cierto que resulta un tanto insulso. Se rehuye el tratamiento de cualquier tema de calado, pues por ejemplo no aprovecha demasiado la metáfora religiosa presente en su predecesora, donde Flynn, el creador, se encontraba con uno de los programas que él mismo había elaborado, y éste le preguntaba si sus actos correspondían a un plan minuciosamente elaborado. Aquí se ofrece algún apunte sobre las consecuencias de la desobediencia de una criatura (Clu) a los designios de su creador, pero se pasa de lado por el asunto, como si algún ejecutivo hubiera dicho a los guionistas que el film no podía ser demasiado denso, a lo Blade Runner, no sea que se espante al público. Curiosamente, se deduce de la cinta un mensaje pro ‘libertad absoluta y gratuidad en la red’, pero más parece una estrategia para ganarse la complicidad del público juvenil, por parte de una compañía, Disney, tan afectada como el resto de majors por las descargas de archivos sin pago de derechos. El punto más débil de Tron Legacy son los personajes, todos ellos muy irreales. Por un lado, el joven protagonista, Sean Flynn, se reduce a un arquetipo de aspirante a héroe muy esquemático, y el actor que le interpreta, Garrett Hedlund (Eragon, Troya) no tiene demasiado carisma. El siempre solvente Jeff Bridges fracasa por completo al intentar insuflar vida de nuevo a Kevin Flynn, tan desdibujado que parece un robot sin sentimientos, que apenas se emociona cuando se reencuentra con su vástago al que lleva un par de décadas sin ver. Llama la atención que mucho después de verle por primera vez le pregunte si han fallecido ya los abuelos, como si los guionistas trataran de arreglar el desaguisado y darle un poco de profundidad, demasiado tarde. Tampoco resulta convincente otro actor de primera, Michael Sheen, que se esfuerza por hacer interesante a Castor, el dueño de un club, que queda como un loco extravagante sin mucho atractivo. A Olivia Wilde le ha correspondido un personaje muy inhumano sin gracia y el veterano Bruce Boxleitner –que repite como el programa Tron y Alan Bradley, su programador– apenas tiene presencia en el film.

5/10
Valor de ley (True Grit)

2010 | True Grit

Mattie Ross, una adolescente, se hace cargo del cadáver de su padre, asesinado por Tom Chaney, un forajido. Dispuesta a que se haga justicia, y desconfiada de los cauces habituales, contrata a Rooster Cogburn, un borrachín alguacil cazarrecompensas, para atrapar al criminal. Se unirá a la caza del hombre LaBoeuf, un ranger texano, que también busca a Chaney por el asesinato de un senador. Adaptación de la novela de Charles Portis, ya llevada al cine con fortuna por Henry Hathaway con John Wayne en el papel protagonista que le valió su único Oscar. Los hermanos Joel Coen y Ethan Coen entregan un western de maravilloso clasicismo, género para el que apuntaban claramente maneras en No es país para viejos. Aunque la trama tiene tono crepuscular, no hay lugar para el cinismo, siguen vigentes los eternos valores del bien, la justicia y el temor de Dios, que empujan a hacer lo correcto, aunque no dejen de cometerse errores. Los Coen aciertan en cómo perfilan el personaje de Mattie, una jovencita creíble: no especialmente agraciada, inteligente y testaruda, en cuyas acciones le guía más un sentido acendrado de lo justo que la simple visceralidad de la venganza. Su relación con los hombres que la ayudan en su propósito, y el encuentro con el villano, están muy bien descritos. La debutante Hailee Steinfeld supone todo un descubrimiento, y aguanta bien el hecho de estar omnipresente en la pantalla, pues la mirada del espectador es en cierto modo la suya. También brilla el resto del reparto, con menciones especiales para Jeff Bridges, genial con su ronca voz, y un irreconocible Matt Damon, los dos hacen que nos creamos el creciente respeto de sus personajes por Mattie. Da idea de la madurez que han ido adquiriendo los Coen su contención visual, son menos apabullantes de lo habitual, lo que no significa que renuncien a los riesgos, más bien todo lo contrario. Así tenemos planos generales bellísimos que no nos extrañaría ver en cineastas clásicos como John Ford, Howard Hawks o el mentado Hathaway, pero a la vez se atreven, sin llamar la atención, con otros más complicados, como los que componen la escena en que hallan a un hombre ahorcado, o la del pozo de las serpientes. En cambio, en lo relativo a la violencia, no dejan de caer en la tentación de presentarnos una secuencia tarantinesca, la que sucede en la cabaña de los tramperos.

7/10
The Open Road

2009 | The Open Road

Carlton Garrett (Justin Timberlake) se dedica al béisbol, pero no está ahora en un buen momento, tanto que su entrenador está pensando en acabar con su futuro. Justo en ese momento la madre del muchacho, Katherine, cae gravemente enferma y le dice a su hijo que si quiere que se someta a una operación de corazón deberá ir en busca de su padre y traerlo hasta el hospital. De este modo, Carlton llevará a cabo su difícil misión, porque su padre, también una ex estrella del béisbol, se encuentra de gira por diversas ciudades. Finalmente acompañará a Carlton su bella novia Lucy (Kate Mara). Sólida historia dramática, sencilla pero muy bien resuelta, contada a la manera de una ‘road movie’ y que por supuesto es mucho más que una búsqueda externa del padre pérdido. El protagonista habrá de encontrar múltiples respuestas en su periplo vital. Escribe y dirige la función el poco conocido director Michael Meredith, que fue autor del guión de Tierra de abundancia, dirigida por Wim Wenders. Sin ser la octava maravilla del mundo, el resultado final es grato de ver.

4/10
Los hombres que miraban fijamente a las cabras

2009 | The Men Who Stare at Goats

Debut en el largo del poco conocido actor Grant Heslov. Los hombres que miraban fijamente a las cabras es un film altamente desconcertante. Su muy particular humor surrealista se pone al servicio de una intención satírica, con la guerra de Irak como blanco de los afilados dardos. Respalda en la producción y con un papel coprotagonista George Clooney, y seguramente la película sin su presencia no existiría. La trama sigue a Bob (Ewan McGregor), periodista inmerso en una crisis por la infidelidad de su esposa, que decide ir a cubrir la guerra en Irak para ahogar las penas. Allí conoce a un tipo la mar de raro, Lyn (Clooney), que le habla de una unidad secreta del ejército estadounidense que desarrolla armas parapsicológicas de combate, o sea, el poder de la mente. Él, por ejemplo, es capaz de matar a una cabra, después de mirarla fijamente durante horas. Heslov tiene entre manos un guión de Peter Straughan –cuyo principal crédito, no demasiado estimulante, es Nueva York para principiantes–, que a su vez adapta un libro de Jon Ronson. Y su idea es jugar con ideas delirantes, llevar al extremo la paranoia de algunos militares en su deseo de estar a la altura de ejércitos rivales. Hay algún momento gracioso, pero en general el planteamiento de mezclar a un hippy –el personaje de Jeff Bridges–, que se suele asociar con los deseos de paz, con la cuestión armamentística, no da mucho de sí. Mientras que el egoísta Hooper al que da vida Kevin Spacey, presenta rasgos tan antipáticos que simplemente se hace odioso, y no ayuda a provocar risas.

4/10
Corazón rebelde

2009 | Crazy Heart

Bad Blake es un cantante de country cincuentón, que fue toda una celebridad, pero que ahora, sobre todo por culpa del alcohol, se limita a actuar en antros de medio pelo, a lo largo y ancho de Estados Unidos. Nuestro hombre está todo el día pegado a la botella de whisky, y no ha conseguido echar raíces, cuatro matrimonios de breve duración dan fe de ello. Durante una de sus actuaciones en Santa Fe, una joven periodista y madre soltera, Jean Craddock, pide entrevistarle. Él al principio sólo piensa en hacer un favor al tipo que ha pedido que la atienda, pero pronto surge una atracción que es también añoranza por las cosas buenas de la vida, que ha dejado pasar de largo en su largo camino como cantante. Emotivo film escrito, dirigido y producido por Scott Cooper, actor más bien desconocido. Adapta una novela de Thomas Cobb, y al parecer logró encandilar al mismísimo Robert Duvall, con quien coincidió en el plató de Get Low, para que la produjera; incluso el mítico actor se reserva un pequeñó papel como el mejor amigo de Bad, la voz de su conciencia por así decir; sin duda que a Duvall le vino a la cabeza Gracias y favores, la película que le dio el Oscar, a la hora de involucrarse en este film. Cooper rueda con exquisito clasicismo para pintar la vida de todo un cowboy, el clásico texano independiente, un papel el de Bad que Jeff Bridges borda, su composición está llena de matices. Inteligentemente Cooper despliega, con formato de ‘road-movie’ marcado por el manager, que le señala telefónicamente adónde le toca viajar, los temas sobre los que se articula la película: el alcoholismo de Bad, los celos porque Tommy, un joven cantante country, sea la estrella del momento, en su detrimento; los encuentros con la buena gente del medio oeste; y por supuesto, la aparición de Jean –tiene un enorme mérito la interpretación de Maggie Gyllenhaal, que aguanta bien al ‘gigante’ que tiene ante ella, actor y personaje–, detonante de una posible redención, que pasa por el reconocimiento de un pasado con muchos puntos negros y el consiguiente sacrificio de volver a empezar. Todos estos temas son tratados con honestidad, si soluciones facilonas, con enorme talento, más aún si se tiene en cuenta que Cooper es un novato en las lides de dirigir películas. En un film como el que nos ocupa juegan papel esencial las canciones. Más cuando Bad, que las compone, ha sabido plasmar en ellas con desgarrador lirismo sus problemas personales, a modo de exorcismo. El nivel logrado por T-Bone Burnett y el fallecido Stephen Bruton es formidable, sus temas dan el tono requerido por la película. Hay momentos muy emotivos donde la música contribuye de modo decisivo, como el concierto en que el telonero Bad comparte escenario con Tommy, o esa canción que le define tan bien, “es extraño lo parecido que es caer y volar, durante un rato”.

7/10
A Dog Year

2009 | A Dog Year

Nueva York para principiantes

2008 | How to Lose Friends & Alienate People

Sidney Young es un peculiar periodista, dueño de una revista independiente en el Reino Unido. Su cometido es dar una visión distinta de los famosos más famosos del panorama internacional. Para ello quiere entrar en sus vidas, acudir a las fiestas a las que ellos van, e incluso convertirse en el amante de alguna. Pero nunca recibe invitación para acudir a ningún evento y es expulsado de todos en los que intenta colarse. Un buen día, el director de una importante revista norteamericana decide darle la oportunidad de escribir sobre famosos en su publicación. Un sueño hecho realidad para Sidney… Nueva York para principiantes pretende ser una crítica de parte del sistema periodístico actual, vendido a los intereses y deseos de las celebridades. Todo lo que critica esta comedia ocurre y es lamentable, por lo que no se entiende muy bien que al final, el protagonista, Young, reportero cutre del corazón, parezca un modelo a imitar. Además, el guión acumula problemas y puntos sin sentido. Por ejemplo, no se entiende por qué el personaje de Jeff Bridges, en la cumbre del mundo de la comunicación, contrata al patoso de Young, por mucho que el libreto insista en que se siente identificado con él. Y si se acepta que lo contrate, ¿por qué no lo despide cuando no da una a derechas? Tampoco acaba de resultar coherente que un tipo que se comporta de forma tan idiota tenga los estudios y conocimientos que se supone que tiene. Tampoco está bien enlazada la aparición del padre de Young, mientras que el ‘numerito’ en el que tiene que cuidar del perro está muy visto, pues recuerda a numerosas comedias recientes, en las que el personaje cuida de la mascota de alguien, y ésta resulta herida o muere. Aparte de estos sinsentidos varios, Nueva York para principiantes se deja ver. Simon Pegg no es el tipo más gracioso el mundo, pero no está mal. Le da una buena réplica Kirsten Dunst, que lleva un tiempo algo perdidilla. También es recalcable Megan Fox, que hace una parodia de sí misma: joven y sexy actriz con no mucho cerebro –o al menos eso parece- que acaba de alcanzar la fama. Y es que el reparto está plagado de nombres conocidos, lo que no ha de servir para dar por hecho que se trata de un peliculón. Entre estos nombres populares hay que destacar a Gillian Anderson. La agente Scully de Expediente X compone perfectamente a la publicista de Fox y resulta divertida en su odioso personaje.

4/10
Iron Man

2008 | Iron Man

Tony Stark es un geniecillo desde que era un crío, cuando ganó todo tipo de premios científicos, además de licenciarse en el MIT con tan sólo 17 años. Es además el heredero de la más importante industria armamentística del planeta. Por supuesto, su principal cliente es el ejército de los Estados Unidos, y aunque lleva una vida de auténtico playboy, Tony se considera un patriota, que vende armas a "los buenos". Pero tras hacer una demostración de su nuevo misil en Afganistán, es capturado por una facción guerrillera que le insta a fabricar el misil para ellos. Tony hace como que accede, pero en realidad fabrica una prodigiosa armadura con la que logrará evadirse. De vuelta a casa, toda la concepción acerca de su negocio ha dado un giro de 180 grados. Porque se ha producido la ironía de que Tony fue hecho prisionero con sus propias armas. Nueva adaptación de un superhéroe de Marvel. El Hombre de Hierro fue creado por Stan Lee (que hace su tradicional cameo en la cinta), Jack Kirby y Don Heck en 1963, inspirados por el visionario millonario Howard Hughes; y para la ocasión, se ha actualizado el contexto en que transcurren sus andanzas. Es decir, en vez de Vietnam, tenemos a nuestro protagonista en un contexto contemporáneo, y aunque se evitar ser muy explícito, tal vez para no herir susceptibilidades, está al fondo el polvorín de Oriente Medio, con Afganistán mencionado, y unos villanos refugiados en cuevas que recuerdan a un tal Osama Bin Laden, aunque haya alguno de los malotes que habla hasta... ¡húngaro! La idea es pintar el camino a la redención del protagonista, que de despreocupado empresario de herramientas asesinas, pasa a utilizar sus conocimientos y creatividad en una búsqueda más concreta y menos manipulable de la paz en el mundo. Por supuesto, su nueva visión no sienta nada bien entre los accionistas de Stark Industries, sobre todo en su mentor Obidiah Stane, que hasta el momento había sido como un padre para Tony. También despierta dudas en los que más le aprecian, o sea, en su amigo militar James Rhodes (cuya mirada a una armadura de metal nos permite pensar por dónde irá su personaje en una futura secuela, o al menos eso harán los conocedores de la saga), y en su fiel secretaria Pepper Potts. La película es entretenida, pero no memorable. Se habría agradecido un poco más de ingenio y sentido del humor en la trama, no confiarlo todo a la parafernalia de la trepidante acción; incluso empezar con una especie de flash-back, sólo para "animar" enseguida la narración, metiendo unas pocas explosiones y tal, parece un pelín torpe, como si hubiera sido una decisión de última hora cambiar el arranque, tras uno de esos tests que tanto gustan a Hollywood. Tiene el film, por supuesto, mucha tralla, acentuada con su música, muy 'heavy metal', como reclama el férreo protagonista. Los efectos especiales de las armaduras están muy logrados, y puede adivinarse que hay una deuda con títulos como Transformers y Stealth: La amenaza invisible. Hay acierto en el casting de los secundarios (Jeff Bridges de malvado, y Gwyneth Paltrow como la eficaz Pepper), aunque algo más sosillo se nos antoja Robert Downey Jr., simplemente correcto.

5/10
Stick It

2006 | Stick It

Haley, joven conflictiva, ingresa por orden judicial en una academia de gimnasia. El entrenador Burt Vickeman, acostumbrado a tratar con muchachos problemáticos, cambiará su vida al enseñarle la importancia de la lealtad y la amistad. Además, Vickeman la animará a presentarse para un importante campeonato de gimnasia. Típica película de superación personal para adolescentes, que en su retrato de un profesor que ayuda a una joven rebelde recuerda a Déjate llevar, protagonizada por Antonio Banderas, que interpretaba a un profesor de baile.

4/10
Tideland

2005 | Tideland

Alicia en el país de las maravillas en versión yonqui y desquiciada, de la mano de Terry Gilliam. Una cría vive con unos padres enganchados a la droga. Tras la muerte de la madre de una sobredosis, padre e hija viajan a casa de la abuela, en medio del campo. Ahí el padre también muere, aunque su presencia continúa primero en forma de cadáver putrefacto, y luego de ‘muñeco’ momificado. La presencia de unos vecinos estrafalarios –Dickens, como el conejo de Alicia, una especie de reina bruja– son un par de elementos más para justificar la conexión con Lewis Carroll, pero el conjunto es un film estrafalario y desmedido, juguete de una mente pelín enfermiza que, cuando pierde el norte (recuérdese Miedo y asco en Las Vegas), no levanta cabeza. El poderío visual del cineasta no basta para sostener una película interminable y delirante, cuya proximidad a la necrofilia y la pedofilia deberían hacer reflexionar acerca de la responsabilidad social del cine, ignorada con demasiada frecuencia. Eso sí, los incondicionales ya le han puesto la etiqueta de título de culto. Ellos sabrán por qué.

2/10
Los magnates del sexo

2005 | The Moguls / The Amateurs

The Door in the Floor

2004 | The Door in the Floor

Adaptación de la novela de John Irving Una mujer difícil (en realidad abarca la primera mitad), donde domina una atmósfera malsana, de obsesiones y cariños mal encaminados, de gustos artísticos degradantes. Ted es escritor de cuentos infantiles. Su matrimonio se va a pique. La puntilla parece haber sido la muerte de sus dos hijos en accidente de automóvil. Él y su esposa Marion deciden separarse temporalmente de modo amistoso, y cada día uno se ocupará de su pequeña hija, ahora casi lo único que los une. Casi al tiempo, Ted contrata a Eddie, un joven aspirante a escritor de 16 años, para que le ayude a transcribir sus cuentos. Eddie, un tipo muy tímido, se encapricha eróticamente con Marion, una mujer madura pero muy hermosa; además, a ella le recuerda a uno de sus hijos muertos, del que ignora si tuvo alguna vez relaciones sexuales; de modo que, en un morboso ejercicio de seducción, decide corregir tal ‘laguna’ con el joven que tiene ante ella; y así ambos satisfacen unos deseos que lindan con lo enfermizo. Mientras, Ted pinta modelos desnudos para sus cuentos infantiles, algo que no parece contribuir demasiado a su equilibrio. De este modo, con sus traumas a cuestas, y sus curiosas vías de escape, los personajes se van acercando a ‘the door in the floor’ (o sea, la puerta en el suelo), y por tanto a los ‘espectros’ que se esconden al otro lado. Personajes frágiles, que tratan de superar sus carencias por caminos tortuosos. Que no tienen recursos para superar la muerte de sus seres queridos. Reconoce Irving que Ted, Marion y Eddie son antipáticos, y que su desafío es que el lector (y el espectador) haga caso a una advertencia implícita en el relato: “No juzgues a esta persona demasiado pronto”. El desconocido Tod Williams se pone al servicio de la historia (no sólo dirige, sino que firma el guión), con un reparto en el que destacan Jeff Bridges y Kim Basinger, los esposos en crisis.

6/10
Seabiscuit

2003 | Seabiscuit

Es verdad que las películas de género deportivo suelen tener demasiadas veces un factor en contra: su previsibilidad. Pero también es cierto que se prestan, quizá también más que ninguna otra, a reflejar la vida humana en su faceta más romántica: la de lograr que los sueños se hagan realidad. Películas como Seabiscuit son capaces de arrancar en el espectador una emoción verdadera, el ansia de no rendirse jamás ante las dificultades, la convicción de que aunque seamos pequeñas personas siempre seremos capaces de hacer cosas grandes. Y eso es importante para mantenerse vivo. Seabiscuit es la historia de un pequeño caballo que se convirtió en una leyenda allá por los años treinta, en el Estados Unidos hundido por la depresión. Pero es también la aventura de superación de tres personas cuyo mundo se había derrumbado por completo. Johnny “Red” Pollard es un joven jockey que malvive con trabajos de poca monta y cuya vida solitaria tras el abandono de sus padres se ha convertido en una pesadilla. El millonario Charles Howard es un hombre hecho a sí mismo, pero que ha perdido lo que más quería, en la vida, su mujer y su hijo. Tom Smith es un vaquero de los de antes, los que aman la naturaleza y la vida más que el dinero (“no se tira una vida por la borda sólo porque esté un poco magullada”, dice), lo cual no le ha permitido prosperar y ha acabado por ser un hombre sin futuro. Pero el destino quiere que estas tres personas se encuentren y entablen relación en torno a un pequeño caballo de carreras que les devolverá las ganas de vivir. Gary Ross adapta el libro de Laura Hillenbrand, basado en hechos reales, y él mismo se encarga de dirigirlo. Su cámara se mueve con soltura al filmar las carreras –magnífica fotografía de John Schwartzman–, con primorosos primeros planos llenos de fuerza y belleza. Pero su guión no olvida esos temas de los que hemos hablado antes, concediendo un dramatismo notable al mundo interior de los personajes, plagados de tristezas, dudas, contradicciones, pero también de esperanza: corazones magullados, pero todavía vivos. Logra de este modo una película brillante y humana, también gracias al excelente reparto, entre los que destaca Jeff Bridges. Su grito final emociona de verdad.

7/10
Anónimos

2003 | Masked and Anonymous

Jack Fate, un músico en decadencia, es reclamado para liderar un concierto benéfico. Se trata de una película coral, con un reparto repleto de caras conocidas (Bridges, nuestra “Pe”, Goodman, Lange, Wilson, Bassett, Ribisi…), que en cierto modo quiere darnos la “foto” de la sociedad estadounidense en la actualidad. El guión de tan ambiciosa idea se debe al propio director, Larry Charles, y a Bob Dylan, quien por supuesto también se hace responsable de la música, lo mejor del film. A destacar la interpretación de una versión de “Dixie” de Stephen Foster.

4/10
Escenas de un crimen

2001 | Scenes Of The Crime

Lenny es mecánico en un taller, pero en sus ratos libres, emulando a su ídolo de cine Steve McQueen, hace de chófer de un gángster. En uno de sus trabajos, algo sale mal. Y se ve involucrado en un secuestro donde el secuestrador está muerto. Así las cosas, el secuestrado, otro gángster, queda bajo su custodia. Lenny, a pesar de su bisoñez, controla la situación, pero duda entre pactar con el jefe del muerto, o hacer un trato con su rehén. Entretanto, personajes de los alrededores (un viejo con demencia senil, los dependientes de una tienda, dos pintores de brocha gorda) se ven involucrados en la acción. El desconocido Dominique Forma escribe y dirige una historia basada en supuestos hechos reales que le contó un jubilado, dueño de una tienda de reparaciones. El pulso no le tiembla, y entrega un sólido film de género, narrado casi en tiempo real, de tensión sostenida y final más o menos sorpresa. Las transiciones entre escenarios (la furgoneta, la tienda, la calle, la casa donde negocian los capos) y la incorporación de nuevos personajes se realizan con suavidad, sin estridencias. En el ajustado reparto destacan Jeff Bridges y Jon Abrahams.

6/10
K-Pax

2001 | K-Pax

Parece no haber límite en las cualidades interpretativas de Kevin Spacey. Es un genio de la ambigüedad y para demostrarlo aquí se mete en la piel del sospechoso de un atraco que, tras ser arrestado por la policía, sostiene su procedencia extraterrestre y en concreto dice ser originario del planeta K-Pax, situado a unos 1.000 años luz de la Tierra. Ante este percal, Prot –que así se hace llamar el susodicho– es llevado a una clínica psiquiátrica regentada por el Dr. Mark Powell, un especialista en tratar a enfermos con alucinaciones y otros delirios semejantes. El doctor se encuentra ante un hombre de apariencia normal que cobija sus ojos tras unas gafas de sol. En sus entrevistas, Prot se muestra tan tranquilo como inteligente pero por las cosas que dice parece estar más “sonao” que las maracas de Machín. El doctor va quedando poco a poco cautivado ante la personalidad del espécimen kapaxiano, quien además comienza a ejercer una poderosa y benéfica influencia sobre los demás pacientes. Iain Softley (Las alas de la paloma) maneja con soltura una historia de indudable atractivo, situada entre la ficción y el drama, aunque no faltan tampoco escenas extrañamente divertidas como la que muestra a Prot engullendo con avidez un plátano con cáscara. Los actores están fantásticos. Lo de Spacey es conocido, pero ¡qué bueno es Jeff Bridges! Tiene una capacidad de dramatismo excepcional y es el candidato perfecto para encarnar al médico racionalista de la sociedad actual, pero honesto hasta el punto de poner en duda sus métodos científicos.

4/10
Candidata al poder

2000 | The Contender

Así son los políticos del siglo XXI, nos dice este ácido film, donde la lucha por el poder se convierte en una auténtica pelea barriobajera. La peli expone una situación insólita en Washington: el vicepresidente ha fallecido y hay que buscar sustituto. El presidente (entonadísimo Jeff Bridges), demócrata, deja de lado al que parece sustituto ideal, honrado y hasta heroico, escogiendo a cambio a una mujer (excelente Joan Allen), ambiciosa política de raza. La confirmación del Congreso se pone cuesta arriba en una sucia campaña republicana, donde se recurre a artimañas varias para tumbar a la candidata. Divertida pero feroz crítica al pragmatismo político, donde viejas ideas como “servicio a los ciudadanos” parecen ya gastadas. Demócratas y republicanos son personajes de dudosa moralidad, que buscan sólo disfrutar de su pequeña o gran cuota de poder. Quizá por ello sorprende el vuelco que da el film hacia el final, para salvar la cara a unos por encima de otros.

6/10
Círculo de engaños

1999 | Simpatico

Hace veinte años, Carter y Vinnie eran grandes amigos hasta que se pelearon tras involucrarse en una estafa relacionada con las carreras de caballos. Ahora, Carter ha dejado atrás su pasado delictivo, y ha rehecho su vida, como exitoso criador de caballos, y además ha contraído matrimonio con Rosie, antigua novia de Vinnie. Éste, por contra, es un perdedor, que a veces ejerce como detective privado y que ahoga sus penas en alcohol, mientras rememora los días pasados a través de viejas películas caseras. Vinnie recuperará parcialmente las ganas de vivir al conocer a Cecilia, una joven que le recuerda a su antigua novia, Rosie, y decide recuperar a esta última para vengarse de Carter. En su debut cinematográfico, el hasta ahora director teatral Matthew Warchus adapta una obra de Sam Shepard. Repitiendo el papel que mejor sabe hacer, el de perdedor desaliñado y gruñón, Nick Nolte encabeza un reparto de figuras, que interpretan personajes típicos del cine negro. Aunque no faltan toques de intriga, en el desarrollo priman los conflictos dramáticos de los personajes.

4/10
Arlington Road

1999 | Arlington Road

Inquietud. Hay películas de intriga que basan su eficacia en crear en el espectador una angustia creciente. Se trata de provocar en él una cierta incomodidad, que le haga revolverse en el asiento. Esto se puede lograr con estilo, respetando al espectador; o burdamente, con trucos fáciles. El casi debutante (y por tanto, desconocido) Mark Pellington, se apunta al segundo grupo en Arlington Road; lo que se agradece. El film comienza, ya, de un modo sobrecogedor. En medio de uno de esos encantadores barrios suburbiales, tan típicos en Estados Unidos, un asustado Jeff Bridges recoge entre sus brazos a un chaval ensangrentado. La escena ofrece un elaborado estilo documental. ¿Qué ha ocurrido? ¿Un atentado? ¿El tiroteo provocado por un psicópata? ¡No! El chaval estaba jugando con unos petardos, junto a un grupo de amigos, cuando ocurrió el accidente. Accidente que, a Dios gracias, resulta de poca monta. Pero que sirve para que el viudo al que da vida Bridges entable amistad con los vecinos padres del niño, y para que los hijos se hagan amigos. El arranque del film es toda una declaración de principios. La secuencia parece presentar una tragedia, pero queda en nada. Y a medida que transcurre la historia, los interrogantes que se plantean hacen buena aquella máxima de que “nada es lo que parece”. Los vecinos muestran su lado más encantador, pero poco a poco asoma en ellos otra faceta, oscura, poco clara. El personaje de Bridges aparenta ser un paranoico, que cree ver en ellos a peligrosos terroristas: una serie de coincidencias, de datos descubiertos aquí y allá, hacen que planee la sombra de la duda. Y el director consigue que el espectador crea, alternativamente, a uno y a otros: ahora tiene razón el estupendo Bridges al investigar a sus vecinos, ahora son los vecinos (inconmensurables Tim Robbins y Joan Cusack, ésta mostrando un registro diferente a sus papeles de comedia) los que, con todo el derecho del mundo, reprochan a Bridges que husmee en sus vidas.

7/10
La musa

1999 | The Muse

Un guionista de Hollywood ve de la noche a la mañana como se puede conjugar la recepción de un premio con el despido del trabajo. Los estudios no confían en él, aseguran que ha perdido la imaginación y creatividad a la hora de contar historias. Cuando pide consejo a un colega, le recomienda que acuda a La Musa (que no es otra que la explosiva Sharon Stone), una de las nueve hijas del dios griego Zeus, recién establecida en Hollywood, que quizá le traiga de nuevo la inspiración. Stone se involucró a fondo en la película del director Albert Brooks: "Cada día proponía toneladas de ideas alocadas. Albert solía escucharlas todas, y me decía cuáles creía que funcionaban y cuáles no". Como curiosidad, y no podía ser de otra manera en una película que transcurre en el mundo del cine, señalar el cameo en el film de tres populares directores: James Cameron, Martin Scorsese y Rob Reiner.

5/10
El gran Lebowski

1998 | The Big Lebowski

El Nota, un hippy vago como pocos, es confundido con un multimillonario. El error sirve para que el magnate le confÍe el rescate de su mujer, secuestrada por unos indeseables de los que sólo el Nota conoce el rostro. Secuestros, confusión de identidades, tipos estrafalarios: con tales elementos los Coen han hecho películas muy distintas entre sí. Aquí orquestan un film delirante, que combina comedia, cine negro, musical, surrealismo y todo lo que se les ocurre, con la referencia literaria de Raymond Chandler. El reparto, fantástico, cuenta con todos los nombres habituales de los hermanos de Minnesota. Del reparto, destaca un pequeño cameo de uno de sus actores fetiche, John Turturro, que fue el protagonista de otro de sus éxitos, Barton Fink.

6/10
El amor tiene dos caras

1996 | The Mirror Has Two Faces

Melodrama sentimental notablemente dirigido por la polifacética Barbra Streisand. Rose (Barbra Streisand) y Gregory (Jeff Bridges) llevan vidas paralelas como profesores de universidad. Mientras que Rose busca un amor apasionado que cambie su rutina diaria, Gregory, lejos de querer enamorarse, sólo quiere una compañera en la vida. La relación entre ambos llegará a formar una sólida amistad, tras la cual decidirán llevar a cabo un extraño acuerdo: un matrimonio sin sexo. Pero, como suele ocurrir, la vida les sorprenderá y Rose y Gregory se darán cuenta de que el amor no tiene reglas... Las magníficas interpretaciones de un estupendo reparto y el elocuente guión de Richard LaGravenese componen un cuadro a la vez realista e ideal sobre el poder del amor. Comedia que disfrutarán sobre todo los románticos empedernidos.

4/10
Tormenta blanca

1996 | White Squall

Jeff Bridges es el capitán Skipper, quien emprende una aventura con ocho muchachos a los que quiere enseñar cómo es la vida en el mar. Basada en hechos reales, Tormenta blanca cuenta la experiencia en alta mar durante ocho meses de estos tripulantes que acaban inmersos en un grave peligro. El film tiene muchas características comunes con la exitosa El Club de los Poetas Muertos, sobre todo en lo que tiene que ver con el paso a la edad adulta, trasladándose la vida en la escuela a las lecciones en el mar. Habrá amistades, rebeliones, secretos que saldrán a la luz y momentos para el heroísmo y la tragedia. Fue uno de los primeros papeles en que destacó Ryan Phillippe (Banderas de nuestros padres). No es lo mejor de Ridley Scott, pero mantiene el interés.

6/10
Wild Bill

1995 | Wild Bill

Lejos queda la visitación que Walter Hill hace al personaje de Wild Bill Hickok de la realizada sesenta años antes por Cecil B. De Mille en el clásico Buffalo Bill, con Gary Cooper y Jean Arthur en los papeles de Wild Bill y Calamity Jane. Hill opta en su film por una visión sombría y desmitificadora del personaje, poco atractiva. De todos modos ésta no es la causa principal de la decepción que provoca el film. Al fin y al cabo, el realizador dirigió antes, con estos mismos planteamientos, la más sugestiva Forajidos de leyenda. El film se inicia con imágenes en blanco y negro del entierro de Wild Bill. A partir de aquí, ya en color, se rememoran las andanzas que le han llevado a la tumba. Unas ligeras y rápidas pinceladas, que componen un personaje violento, siempre en busca de pelea, dan paso a la presentación de un jovenzuelo que desea liquidarle por abandonar años atrás a su madre, tras una relación amorosa. A pesar de manejar abundante material literario –una novela de Peter Dexter y una obra teatral de Thomas Babe–, el guión urdido por Hill está mal trenzado. El personaje encarnado por John Hurt, una especie de biógrafo oficial de Wild Bill, se desaprovecha. La historia del amor imposible entre el protagonista y Calamity Jane se dibuja torpemente, y es la excusa para una ridícula escena erótica. Mientras que los deseos de venganza del joven muchacho no resultan creíbles en un personaje que arrastra demasiadas contradicciones.

3/10
Volar por los aires

1994 | Blown Away

Jimmy Dove (Jeff Bridges) es un experimentado artificiero de la policía de Boston. Ha decidido dejar el servicio activo para poder llevar una vida familiar tranquila. Pero la aparición de un peligroso terrorista (Tommy Lee Jones), que comienza a sembrar de bombas la ciudad, le lleva a cambiar de opinión. Se trata de un viejo conocido de Jimmy, que forma parte de un turbulento pasado irlandés que ha tratado de olvidar. Vaya por delante la idea de que ésta es una entretenida película de acción. Consigue mantener el interés, hace gala de unos buenos efectos especiales, y cuenta con un espléndido reparto. Dos actores de la talla de Jeff Bridges y Tommy Lee Jones dan hondura a sus personajes, haciendo creible su duelo particular; y los secundarios ‑a destacar Forest Whitaker y Lloyd Bridges‑ apoyan muy bien. Alan Silvestri ha creado una hermosa banda sonora, y ambientación y fotografía son perfectas. Pero si de algo es sintómatico el film de Stephen Hopkins (Depredador 2) es de un cierto agotamiento del cine de acción. Las posibilidades que ofrece la técnica para recrear todo tipo de catástrofes y situaciones peligrosas son enormes, y todavía van a más. Y a veces hay una mayor atención a toda esa parafernalia –el ‘más difícil todavía’–, que a procurar que las historias sean más coherentes y originales. En el film hay secuencias equivalentes –las desactivaciones de bombas– que lo hacen repetitivo. Y luego hay una amalgama de elementos que remiten a otros títulos cercanos en el tiempo: terrorismo irlandés y familia en peligro (Juego de patriotas), equipo de personas que arriesga su vida por los demás (Llamaradas), vehículo que explotará si frena (Speed)…

5/10
Sin miedo a la vida

1993 | Fearless

Un maizal. Un hombre con un bebé en brazos. Detrás un niño le sigue. Hay algo de humo. La escena tiene algo de irreal. ¿Qué sucede? El hombre sale del campo, y empieza a vislumbrarse que un accidente ha tenido lugar. Finalmente los restos de un avión destrozado indican lo ocurrido. Con una brillante apertura el australiano Peter Weir inicia su film acerca de las secuelas psicológicas que una catástrofe aérea produce en una serie de personas. Y se centra en dos: Max Klein, que tiene un comportamiento ejemplar durante el accidente, al salvar a varios pasajeros, pero que acarrea consigo un extraño complejo de superioridad; y Carla Rodrigo, que perdió a su bebé en la tragedia, y se encuentra sumida en una profunda depresión. La historia se basa en una novela de Rafael Yglesias, responsable también del guión. Sin miedo a la vida es una película original y arriesgada, que se desmarca del típico film de cataclismo. Apuesta por meterse en sus personajes, por mostrar su drama interior. Y así el accidente se utiliza de un modo poco convencional. Es una especie de memoria omnipresente en Max y Carla, cuyos fragmentos se reparten a lo largo de la historia para vertebrarla. Pese a todo no faltan los altibajos en la narración, y resulta difícil de creer el personaje de Max, a pesar de la buena actuación de Jeff Bridges. Parece creerse un semidios, que al haber vencido a la muerte ya no teme a nada. Más cercano es el drama de Carla, quien se ha venido abajo ante lo incomprensible. Rosie Perez imprime a su personaje una gran dosis de convicción. A los actores principales se añade un buen elenco de secundarios, entre ellos John Turturro, que protagoniza como psiquiatra con Pérez una de las secuencias más electrizantes del film: la sesión de terapia con un grupo de supervivientes. Con este film, Weir persiste en el retrato de familias en descomposición, y así los problemas de los Klein y los Rodrigo continúan una tradición reflejada en Único testigo, La costa de los mosquitos y El club de los poetas muertos. Está lograda la descripción del desconcierto de Laura, la mujer de Max, y de su lucha por superar la crisis familiar. Algún matiz necesitaba el personaje de Manny, marido de Carla, más interesado en la indemnización por la muerte del bebé que por su mujer. A la actitud de ser superior de Max se quiere dar un aire místico, con tratamiento parecido al del protagonista de Encuentros en la tercera fase, que también conocía la ruptura de su hogar ante su obsesión por los extraterrestres. Seguramente no es coincidencia que Allen Daviau, director de fotografía habitual de Spielberg, asuma aquí esta función y recurra, casi al final, a una fotografía de luz deslumbrante en la que se recorta la figura de Max, al estilo de Encuentros... Aun así se aprecian limitaciones en Weir a la hora de retratar lo espiritual, quizá porque no sabe aprehender esa realidad. Esto se hace patente en el personaje católico de Carla, en la que su supuesta "honda religiosidad" no está tan clara. Weir parece además inclinarse por pensar que las personas, más que Dios, son las que ayudan a superar los problemas.

6/10
Secuestrada

1993 | The Vanishing

Durante un viaje de vacaciones, Diana (Sandra Bullock) desaparece, secuestrada por un macabro psicópata (Jeff Bridges). Su novio Jeff (Kiefer Sutherland) investiga el suceso, pero durante tres años no tiene ninguna pista. Su obsesión por encontrarla resistirá al tiempo y a la aparición de otra mujer en su vida (Nancy Travis). Para llegar hasta el final decide ponerse en manos del secuestrador. Tras el éxito de su filme europeo Secuestrada, el realizador George Sluizer fue contratado por Hollywood para dirigir este remake para el que contó con muchos más medios. El reparto, que cuenta con Jeff Bridges y Kiefer Sutherland, dos grandes actores, incluyó también uno de los primeros papeles de Sandra Bullock, antes de que la actriz comenzara a despuntar con títulos como Speed o Mientras dormías.

7/10
Corazón roto

1992 | American Heart

Un tipo (Jeff Bridges) acaba de salir de la carcel tras cumplir condena. Su hijo adolescente (Edward Furlong) le busca para vivir con él. A regañadientes, el padre acepta que los dos compartan un piso. En realidad preferiría que el chico viviera con una tía suya en el campo. Las primeras pinceladas que ofrece Martin Bell, muestran a un padre y a un hijo despreocupados el uno del otro. En realidad parece que se quieren. Bell desarrolla de un modo algo confuso su historia, convertida en guión por Peter Silverman. Es fácil decir que sus personajes son contradictorios, y que de ahí la impresión de que las piezas no encajan. Pero es que no sólo es una impresión, es una realidad. El padre quiere ser honrado, abandonar la mala vida que le llevo a pasar unos años entre rejas. De ese deseo de enderezar su rumbo debería seguirse una preocupación más clara por el hijo. Sólo al final le vemos algo agobiado porque éste pueda terminar convertido en un golfo; antes no le se ha visto ocupado en procurar a su chico un colegio, en estar atento a sus amistades, etc. En el chico también hay cosas que no funcionan. Si tanto deseaba estar con su padre, no se entienden algunas facetas de su comportamiento. Puede aceptarse su fascinación por la vida al margen de la ley, que no le gusta la mujer con la que empieza a salir su padre, llamada a sustituir a su madre muerta. Pero falta un verdadero deseo de tratar a su padre, de demostrarle su cariño. Los actores, Jeff Bridges y Edward Furlong, se esfuerzan en meterse en la piel de estos difíciles personajes, pero no acaban de convencer. La historia es atractiva, pero falla a la hora de ser narrada, no da con la fórmula que transmita de modo eficaz su tono duro y desencantado. Se quiere dibujar, con toda su crudeza, el ambiente de la calle en un barrio marginal, y contraponerlo a un Alaska idealizado según la novela “Colmillo blanco de Jack London, a donde desearían ir a vivir padre e hijo”. Situaciones fuertes, como la de los niños que acuden a visitar a su madre, que trabaja en un espectáculo erótico, no conmueven por su patetismo, y sí parecen tan sólo concesiones a la galería.

4/10
El rey pescador

1991 | The Fisher King

Parry (Robin Williams) es un antiguo profesor de historia medieval al que le apasionaba su profesión. Se sumergió hasta tal punto en sus conocimientos, que ahora vive en una especie de chifladura. Jack (Jeff Bridges) es una antigua estrella de la radio que sólo pensaba en sí mismo, en su dinero y en su fama. Su exagerada soberbia y arrogancia le hizo ser partícipe de un terrible incidente, que ahora le atormenta. Jack vive en la calle, desesperado y aficionado al alcohol con el fin de olvidar su pasado. Cuando conoce a Parry, le toma por un loco. Parry le cuenta que Nueva York es un mundo medieval donde campan a sus anchas los dragones, los caballeros y las doncellas. Cree que tiene una misión, de la que depende su honor, y hará todo lo que sea por cumplirla. Jack se ve cada vez más cautivado por la imaginación de Parry, y juntos emprenderán la búsqueda del Santo Grial por la ciudad de Nueva York. Una película fantástica, realizada con una imaginación desbordante por el siempre sugerente aunque algo confuso Terry Gilliam. Cuenta con una excelente pareja protagonista, que se complementan a la perfección. La historia cautiva desde el principio. El argumento es muy original y propone una acción que engancha al espectador desde el principio hasta el final. Es muy entretenida y supone una propuesta diferente.

7/10
Texasville

1990 | Texasville

Peter Bogdanovich recupera la historia de los protagonistas de La última película (1971), que tenía lugar en el pueblo texano de Anarene. Tanto Jeff Bridges como Cybill Shepherd vuelven a encandilar, aunque con unos años de más. 

6/10
Amores compartidos

1989 | See You in the Morning

Larry es un psicólogo que lleva tres años divorciado, y tiene dos hijos. El cree que le ha llegado el momento de poder tener otra relación y se siente atraído por Beth, una joven viuda, con otros dos hijos, que todavía se encuentra de luto. Larry se da cuenta de que el cambio es difícil para ella, y además también él ha de vérselas de vez en cuando con su esposa. Pero, pese a las dificultades, tanto Larry como Beth intentarán comenzar de nuevo esta segunda oportunidad. Modélico drama familiar, sin grandes sorpresas pero bien dirigido e interpretado por un solvente reparto lleno de rostros conocidos, encabezado por el gran Jeff Bridges (Sin miedo a la vida).

4/10
Los fabulosos Baker Boys

1989 | The Fabulous Baker Boys

Los hermanos Baker forman una banda de músicos que atraviesa una etapa de crisis. Cuando conocen a una atractiva cantante, le proponen integrarse en el conjunto, lo que les hace triunfar más allá de lo que habían conseguido hasta entonces. Uno de los mejores filmes musicales de los años 80, lo que se debe a los excelentes protagonistas, los hermanos Jeff y Beau Bridges, así como una extraordinaria Michelle Pfeiffer (su interpretación del tema "Makin' Whoopee" es para quitar el hipo), quien fue nominada al Oscar y se consagró como una de las mejores actrices de Hollywood.

6/10
Tucker, un hombre y su sueño

1988 | Tucker: The Man and His Dream

En este film se cambiaron las tornas entre Francis Ford Coppola y George Lucas. Si antaño el primero había sido mentor del segundo, ahora, tras sus múltiples problemas financieros, el amigo Lucas apoyó esta película de Coppola, que podía leerse como una metáfora de su ilusión por crear un estudio cinematográfico utópico, donde la ley de la creatividad artística tuviera vigencia constante. En efecto, la historia real de Preston Tucker, visionario e idealista personaje que impulsó la creación de un nuevo automóvil revolucionario, chocó con los intereses de la industria establecida. El ambiente de camaradería que reinaba en torno a Tucker se supone que era muy semejante al que Coppola había intentado potenciar en Zoetrope, su estudio. Jeff Bridges da el tipo perfecto para el protagonista, optimista a machamartillo, al que nunca se le cae la sonrisa de los labios, incluso en los momentos en que parece que todo se va al garete. Con la participación en el libreto del guionista capriano Arnold Schulman (Millonario de ilusiones), toda la trama respira un tono luminoso y romántico, acentuado por la fotografía espléndida de Vittorio Storaro. Coppola, a la hora de explicar su film, aseguraba que trata "sobre las jóvenes generaciones, idealistas, gentes con ganas de cambiar las cosas y aspiraciones elevadas. (...) Se puede detener al hombre pero no a sus ideas."

6/10
Nadine

1987 | Nadine

Vernon y Nadine son una pareja separada. Nadine, de forma involuntaria se ve relacionado con un gángster. La casualidad le hace ser testigo de un asesinato, y a causa de una equivocación se hace con unos documentos secretos. A partir de entonces, y con la ayuda de Vernon, deberá pasar por todo tipo de peripecias para librarse de la persecución a la que se ve sometida. Nadine es una comedia romántica, que parte de una trama policiaca. El film sitúa la acción en la América de los gángsters y policías corruptos de los años treinta. Robert Benton (Kramer contra Kramer, Ni un pelo de tonto) dirige esta historia muy bien hilvanada, que combina acertadamente acción, amor e inteligentes diálogos. La pareja protagonista está encarnada por una espectacular Kim Basinger, entonces en la cúspide de su carrera (años más tarde vería reconocido su labor como actriz con un Oscar de la Academia por su trabajo en L.A. Confidential) y por un siempre divertido Jeff Bridges.

4/10
A la mañana siguiente

1986 | The Morning After

Un actriz en decadencia despierta una mañana, tras una borrachera, con un cadáver en la cama. Asustada y sin saber qué ha pasado, emprende una huida. Lo mejor del film es sin lugar a dudas el trabajo de Jane Fonda y la sólida dirección del maestro Lumet.

4/10
8 millones de maneras de morir

1986 | 8 Million Ways to Die

Matt Scudder, ex agente de policía que tiene problemas con el alcohol, investiga el asesinato de Kim, una prostituta. Durante sus pesquisas, conocerá a otra prostituta, de la que se enamora. Aunque parte de un guión demasiado vacío, este thriller está rodado al estilo clásico con cierta espectacularidad. El artesano Hal Ashby (Bienvenido Mr. Chance) adapta una novela que tuvo cierto éxito de Lawrence Block, protagonizada por Matt Scudder, su personaje más conocido. Jeff Bridges interpreta con brillantez al protagonista y forma una buena pareja con Rosanna Arquette. Además, Andy García realizó uno de sus primeros papeles importantes, un año antes de saltar a la fama, con Los intocables de Eliot Ness.

5/10
Al filo de la sospecha

1985 | Jagged Edge

Exploración del crimen y la pasión a través de la intriga. Una rica dama de la alta sociedad aparece salvajemente asesinada con un cuchillo de caza, armado con un filo de sierra en la punta. Jack (Jeff Bridges), el marido de la víctima, es el principal sospechoso del crimen. Su abogada, Teddy Barnes (Glenn Close) está firmemente segura de la inocencia de su cliente, pero muy a su pesar se ve envuelta con él en un asunto contrario a la ética legal. El desenlace de este thriller es sin duda su mejor logro, junto a la interpretación de un grandioso Jeff Bridges, características que le valieron su nominación al Oscar y el favor de la crítica. Glenn Close (La casa de los espíritus) también está soberbia, y Marquand utiliza sus armas de modo formidable: un asesinato, un juicio y un amor prohibido...

4/10
Starman

1984 | Starman

Una nave extraterrestre es abatida. Su piloto adopta la forma del marido fallecido de una joven viuda. Ella, encantada con la ficción de su esposo revivido, le acepta. Cienca ficción de la mano del mago Carpenter. Jeff Bridges fue nominado a los Oscar por su papel.

4/10
Tron

1982 | Tron

Para encontrar pruebas de que le han robado los videojuegos que él creó, Flynn intenta introducirse en la red informática de su antigua empresa. Por desgracia, la computadora de la compañía, MCP, se da cuenta de la presencia del intruso, y le absorbe en el ciberespacio, dentro de la red. Allí, es llevado a la rejilla de videojuegos, donde le obligan a participar en siniestras competiciones, con el propósito de que finalmente muera. Aunque no obtuvo en su momento el éxito esperado, esta cinta de ciencia ficción impactó a los primeros aficionados a los videojuegos, se convirtió en una fuente de inspiración para esta industria y en una película de culto. Adelantada dos décadas a Matrix, la cinta por excelencia sobre la realidad virtual, su mensaje es muy actual, pues abogaba por la libertad de circulación en informática. La carrera de Steven Lisberger quedó prácticamente truncada por el batacazo, pese a que posteriormente se rodó Tron Legacy, basada en los caracteres que él creó.

6/10
Bésame y esfúmate

1982 | Kiss Me Goodbye

Kay (Sally Field) ha rehecho su vida tras quedar viuda, y está a punto de dar el sí quiero al arqueólogo Rupert Baines (Jeff Bridges), un hombre bueno pero algo sosito. Sin embargo, no se espera lo que le va a suceder, pues el fantasma de su difunto marido Jolly Villano (James Caan) va a sorprenderla y hacerle recordar los buenos y pasados tiempos. Sin saber muy bien qué hacer, Kay se verá metida de lleno en un enredo fantástico. Divertida cinta de Robert Mulligan sobre un fantasma gamberro que trastocará la vida de su mujer, una desconcertada Sally Field. Jeff Bridges (El amor tiene dos caras) y James Caan (Misery) cierran el triángulo.

4/10
La puerta del cielo

1980 | Heaven's Gate

Unos ganaderos americanos de finales del siglo XIX contratan el trabajo de unos mercenarios para dar muerte a un centenar de inmigrantes, pues creen que son un impedimento para el progreso, en un momento de la historia donde Norteamérica era considerada la tierra de las oportunidades. Desmesurada película que fue un impresionante fracaso de taquilla y a la que se acusó de ser la causante de que la compañía UA cayera en picado. Pero, lo cierto es que la historia, dirigida por Michael Cimino (El cazador), es una epopeya con una preciosa fotografía y un mensaje claro y violento de lo que supuso el nacimiento de los modernos Estados Unidos y del sueño americano. Fue nominada a los Oscar por la dirección artística y destaca en el reparto Kris Kristofferson, Christopher Walken, Isabelle Huppert o Jeff Bridges, entre otros.

5/10
Stay Hungry

1976 | Stay Hungry

Triángulo amoroso donde el nuevo vértice es Craig, joven rico que se enamora de Mary Tate, una chica trabajadora que ya tiene novio, el culturista Joe. Ello ocurre en medio de una trama política, donde a un sindicato que desea comprar un inmueble sólo le falta contar con el gimnasio de Joe. Bob Rafelson busca capturar el espíritu de Mi vida es mi vida.

4/10
King Kong (1976)

1976 | King Kong

En una isla desconocida, los miembros de una expedición de una importante compañía petrolera se topan con un gigantesco simio. Nueva versión de uno de los grandes clásicos del cine fantástico, que explota el atractivo sensual de Jessica Lange.

4/10
Vidas sin barreras

1975 | Rancho Deluxe

Dos conductores de ganado de muy diferente procedencia caen en la picaresca al robar sus reses a un próspero hacendado. Lo que hacen a pequeña escala, se plantean hacerlo a lo grande. Divertida comedia de Jeff Bridges, el film es de grato recuerdo para el actor, que conoció entonces a su esposa Susan Geston.

4/10
Un botín de 500.000 dólares

1974 | Thunderbolt and Lightfoot

Clint Eastwood y Jeff Bridges son Thunderbolt y Lightfoot, dos proscritos. El primero ha sido un atracador muy valorado dentro del gremio pero que ahora está retirado después de que su último golpe se torciera. Sin embargo, tras reunirse con sus antiguos compinches, se plantea su vuelta al conocer al joven Bridges. La idea es formar equipo para repetir el último atraco al mismo banco de Montana. Dirige Michael Cimino, quien años más tarde alcanzó la celebridad tras la impactante El cazador. Está rodada con ritmo, los personajes atraen y tiene cierto toque de fatalismo, propio de los 70.

5/10
Lolly-Madonna XXX

1973 | Lolly-Madonna XXX

Dos familias están enfrentadas desde tiempo inmemorial. En la escalada de su particular "guerra", unos secuestran a una chica pensando que es la novia de alguien del bando rival. Tremenda confusión, pero que propicia un enamoramiento y tal vez podría dar pie a la reconciliación. Algunos de los fans más entusiastas de este film creen reconocer en su trama una alegoría de la guerra de Vietnam. En fin, bueno, tal vez... En cualquier caso tiene un "pase", sobre todo por su atractivo reparto.

4/10
El repartidor de hielo

1973 | The Iceman Cometh

Adaptación de una célebre obra del dramaturgo norteamericano Eugene O'Neill (1888-1953), ganador del premio Nobel y uno de los nombres claves de la escena en el siglo XX. Su relación con el cine fue notable al ser transformadas en películas algunas de sus obras: Anna Christie (1930), Larga jornada hacia la noche (1940) y Deseo bajo los olmos (1957). "The Iceman Cometh" se estrenó en Broadway en 1947, siendo un drama cuya acción se sitúa en 1912 y donde un misterioso hombre apodado "Hickey" (Lee Marvin) llega a un lugar dispuesto a cambiar la vida de sus melancólicos habitantes. Frankenheimer filmó la obra de teatro casi literalmente durante casi cuatro horas de metraje, rodeándose de un reparto excelente que incluye a Robert Ryan, Jeff Bridges y Fredric March en su última aparición ante las cámaras.

6/10
El último héroe americano

1973 | The Last American Hero

Film inspirado en los artículos escritos por Tom Wolfe sobre el auténtico piloto de carreras automovilísticas en el NASCAR Junior Johnson, que prestó además en esta ocasión asesoramiento técnico en las escenas de competición. Sigue al joven Junior, que vive con sus padres y un hermano en el Sur en los años 50, y la familia sale adelante con la ilegal destilería de whisky que lleva el padre. El modo en que burlan a las autoridades locales en el tráfico de alcohol propicia que el progenitor acabe en la cárcel, y Junior se esforzará al máximo con su habilidad al volante para ganar dinero en las carreras, hasta hacerse un nombre en el circuito NASCAR y así poder sostener a los suyos. Uno de los mejores filmes del buen artesano Lamont Johnson, donde Jeff Bridges da a la perfección para componer al tipo ingenuo con un talento natural, chuleta pero de buen corazón, que debe aprender a madurar. Se pinta con acierto el ambientillo provinciano y competitivo de estas carreras, el entusiasmo del público, los amores ocasionales con las fans, la fe sencilla que lleva a rezar una oración antes de la carrera, el patriotismo por el que todos se ponen en pie ante la bandera mientras escuchan el himno nacional. Y late la idea de sacar adelante los propios talentos, en vez de seguir caminos problemáticos, aunque vengan de tradición familiar. Las escenas de acción están muy bien rodadas, con emoción y sin fantasmadas. El film cuenta con estupendos secundarios: Gary Busey, Ned Beatty, Geraldine Fitzgerald.

6/10
Pistoleros en el infierno

1972 | Bad Company

Debut en la dirección de Robert Benton, que, junto a David Newman ya había escrito dos grandes guiones de la historia del cine, los de Bonnie and Clyde (1967) y El día de los tramposos (1970). En esta ocasión, e igualmente junto a su inseparable guionista, ofrecen una curiosa visión de la Guerra Civil Norteamericana donde se forma un grupo de jóvenes bandidos envueltos en toda clase de robos de bancos y otras fechorías. Siguiendo la línea marcada por el éxito de Dos hombres y un destino (1969), la cinta no parece tomarse muy en serio las andanzas de los ladrones, quedando en ocasiones la acción bastante descontrolada. Entre todo su reparto sobresalen Jeff Bridges y John Savage.

4/10
Fat City, ciudad dorada

1972 | Fat City

Tully y Ernie son boxeadores que viven en la ciudad de Stockton, en California. El primero, veterano retirado, regresa un día al gimnasio, y se encuentra al otro, que entrena por afición. Ambos son de baja extracción social, y la vida no les trata demasiado bien. Mientras Tully, que se pasa el día bebiendo, piensa en volver al ring, Ernie sigue el consejo del otro de plantearse el boxeo como dedicación profesional. Potente película de John Huston, producida por Ray Stark, con guión de Leonard Gardner, que adapta su propia novela. El director la describió con mucho tino diciendo que "trataba de las personas que son perdedores antes de empezar, pero que nunca dejan de soñar". Es en efecto un drama desolador muy anclado en la realidad, en torno a dos hombres que anhelan el triunfo en el cuadrilátero pero que ven la vida como una auténtico terreno que fácilmente aboca a la miseria, y es que tal vez el problema es que no sabemos ser felices. Frente a la clásica épica del subgénero de películas de boxeo, Fat City –término procedente del jazz que sirve para definir una situación feliz o de éxito– se aferra a otra épica más realista, del simple ganarse la vida, con las inevitables secuelas, también en la salud, el peligro de acabar "sonado", aunque siempre caben la esperanza, los sueños. La triste existencia de Tully y Ernie llega a contagiar al espectador, son dos personajes arrastrados, sucios, desalentados, apáticos, donde el día a día no es más que la misma porquería que les empuja una y otra vez hacia el vacío, la nada. Sólo la posibilidad de formar una familia abre un poco los horizontes, aunque el diálogo de la magnífica escena final, con la frase de Tully a Ernie, "antes de dar tumbos, vete directo al sumidero", resumen bien su estado de ánimo, y el subsiguiente intercambio acerca de lo que es ser feliz. El film, con estupenda fotografía de Conrad L. Hall rebosante de verismo, ofrece una estupenda mirada a la clase trabajadora estadounidense, con la excusa de contar la historia de dos boxeadores, el primero en franco declive, el otro al comienzo de lo que parece una prometedora carrera en el cuadrilátero. Aunque la historia sea triste, los personajes se dibujan con enorme dignidad, son seres humanos, cada uno valiosísimo en sí mismo. Stacy Keach –la primera opción a su rol fue Marlon Brando, pero se demoraba a la hora de decidirse y Huston se decantó por Keach– hace una interpretación inolvidable; él es el corazón del film, aunque esté muy bien respaldado por un juvenil Jeff Bridges y por la patética Susan Tyrrell, perfecta al atrapar la vulgaridad y cierto desequilibrio psíquico, que fue justamente nominada al Oscar por su desgarrador personaje de Oma, la amante de Tully. La mayor parte del reparto la componen actores no profesionales, algunos pertenecientes al mundo del boxeo al que Huston estuvo ligado especialmente en sus años mozos.

6/10
La última película

1971 | The Last Picture Show

Corre el año 1951. La acción nos introduce en un pequeños pueblo de Texas, llamado Anarene. Un grupo de adolescentes están descubriendo la vida. Sus actividades habituales pasan por el cine y el único café del pueblo. Estos jóvenes, en el punto culminante de sus vidas, sirven como metáfora de Estados Unidos, que ejerce su hegemonía tras la Segunda Guerra Mundial. Pero una nueva guerra acecha a esta generación: la de Corea. De esta manera entramos en una nueva época, mucho menos inocente y desenfadada que la anterior. Unos símbolos se sustituyen por otros y el cine es pisoteado por la televisión, pero la esencia de la vida se mantiene inalterable.  Una excelente y nostálgica película basada en la novela de Larry McMurtry, que escribió el guión junto a Peter Bogdanovich. La fotografía, en blanco y negro, es digna de mención, de Robert Surtees. Un drama cautivador y sincero, con unos brillantes intérpretes principiantes, entre los que destaca el joven Jeff Bridges. Fue nominada para 8 Oscar. Una película de las llamadas de culto.

6/10
The Yin and the Yang of Mr. Go

1970 | The Yin and the Yang of Mr. Go

Rara e incluso estrambótica película de espionaje, plagada de elementos orientales y ambientación de serie B. Sorprende la presencia de algunos nombres del reparto, como James Mason (El hombre de MacKintosh) o un jovencito Jeff Bridges (Los fabulosos Baker Boys). Dirige Burgess Meredith, el famoso actor que hizo de entrenador en Rocky. La historia narra las peripecias en oriente de un agente de la CIA que debe pararle lo pies a un científico ruso que pretende dominar el mundo.

3/10

Últimos tráilers y vídeos