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Biografía

Secun de la Rosa

Secun de la Rosa

50 años

Secun de la Rosa

Nació el 23 de Diciembre de 1969 en Barcelona, España
Filmografía
¡Ay, mi madre!

2019 | ¡Ay, mi madre!

María (Estefanía de los Santos) una chica de unos 40 años algo descuidada se entera de la muerte de su madre, con la que tenía un gran distanciamiento, con la ayuda de Isabel (Alfonsa Rosso) una maruja que sabe todos los cotilleos del barrio, entre las 2 van a cumplir su sueño que es vestirla con la “mortaja” que siempre quiso pero ellas asombradas mirando dentro de la caja, descubren un traje de flamenca, la visten y la maquillan como si fuera el último deseo de su madre. Segundo (Secun de la Rosa) primo de María algo afeminado y con cojera, aparece para ayudar a su prima, y se descubre que en el fondo también está enamorado de ella. El tiene un grupo de música junto a Rosi (Mariola Fuentes) llamado Bay Bay, los cuales son encargados de cantar en velatorios canciones animadas.

La pequeña Suiza

2019 | La pequeña Suiza

El pueblecito de Tellería es un pequeño enclave castellano en tierras vascas, algo que la mayoría de los lugareños quiere cambiar: su sueño es convertirse en vascos de hecho y de derecho. Pero el día indicado para ello reciben un jarro de agua fría: su petición oficial ha sido rechazada. Sin embargo, ¿y si Tellería es en realidad un pueblo de origen suizo? Es lo que vendrán a pensar las fuerzas vivas cuando en los subterráneos de la iglesia se descubre por casualidad la tumba de Guillermo Tell. Ni cortos ni perezosos ahora los habitantes de Tellería emprenderán el camino para convertirse en el cantón suizo número 27. Vulgar comedieta española que coge el testigo de Ocho apellidos vascos y aledaños para rizar el rizo en torno a los regionalismos. Hay que reconocer que el peregrino punto de partida tiene cierta gracia: que un pueblecito del País Vasco reivindique su pertenencia helvética. El argumento del guionista y director Kepa Sojo (El síndrome de Svensson) sirve lógicamente para estirar el tema de las diferencias regionales –vascos, castellanos, suizos, ¿qué más da?–, con alguna ocurrencia simpática, como la de esos dos vecinos siempre enfrentados (el vasco y el castellano) que ahora harán causa común contra la idea de ser suizos y terminarán siendo inseparables. Y funciona el personaje de Ramón Barea cuando rinde su homenaje berlanguiano al más ilustre de los alcaldes de España, el José Isbert de Bienvenido Mister Marshall. Otros tópicos agotan por lo chusco, como el del cura vendiendo armas y comportándose en la mesa como un cerdo. La clara idea de fondo de que los extremismos nacionalistas son ridículos es elogiable, pero en conjunto La pequeña Suiza es fallida. Todo es tontorrón y ligero hasta el exceso, hay poca gracia e inspiración en los gags y prácticamente ningún actor parece creerse lo que está haciendo, especialmente quizá las dos actrices de mayor lustre, unas desubicadas Ingrid García Jonsson y Maggie Civantos. Por su parte, Secun de la Rosa está totalmente pasado de vueltas como cura, y Jon Plazaola resulta muy, muy soso. Se salvan algo de la quema los irascibles y exagerados Kándido Uranga y Enrique Villén. Mientras que la presencia de actores como Karra Elejalde o Antonio Resines no pasa del simple cameo.

3/10
Tiempo después

2018 | Tiempo después

Año 9177, mil años hacia arriba o hacia abajo. Mientras que los parados y marginados se agolpan en una humilde colonia de chabolas, la clase alta habita en un rascacielos, donde las leyes señalan que sólo pueden existir tres establecimientos de cada sector, por ejemplo tres bares o tres barberías. Un día, un pobre intenta entrar en la zona elitista con el objetivo de vender limonada, lo que el alcalde y el resto de poderosos tratarán de impedir. La Semana Internacional de Valladolid (Seminci) llevó a cabo en 2013 una encuesta para determinar la mejor película española de las últimas seis décadas. Por un lado, la crítica eligió El verdugo, de Luis García Berlanga, pero el público de a pie se decantó por la surrealista Amanece, que no es poco, de 1989, quizás un tanto sobrevalorada, pues pese a valiosos hallazgos (“Alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario”), su acumulación caótica de gags acaba agotando. Su artífice, José Luis Cuerda, rodó en 1995 la funesta comedia en la misma línea Así en el cielo como en la tierra, y en 2018 logra estrenar la tercera entrega de la trilogía, Tiempo después, cuyo guión, tras un intento infructuoso de buscar financiación, había publicado en forma de novela la editorial Pepitas de Calabaza, en 2015. Incrementa su carga de crítica social y política, arremetiendo contra todos los objetivos posibles, pues retrata a la monarquía como una institución caprichosa, a la Guardia Civil la representan un general y un escocés que combina el uniforme con la falda típica de su país, mientras que a la Iglesia la tilda de negocio, comparable por ejemplo a las peluquerías, y que está burdamente simbolizada por un cura malvado de armas tomar interpretado por Antonio de la Torre, y por un monje enamorado de una religiosa; todos ellos serían los malos de la película en la visión tópica del autor. Por otro lado, no tiene reparos en cargar también contra la juventud, que según se argumenta a veces se manifiesta por causas arbitrarias, aunque la mayor parte del tiempo se rige por el pasotismo. Ni siquiera se libraría de sus ataques la izquierda, pues aquí los supuestos revolucionarios son unos egoístas que se olvidan de sus ideas en cuanto consiguen una vida tranquila. Se echan mucho de menos a los ilustres secundarios del original, pues la mayoría han fallecido; imposible lograr la gracia natural de Manuel Alexandre, Rafael Alonso, Cassen, María Isbert o Chus Lampreave. Pese a todo, repiten Miguel Rellán y Gabino Diego, y si dejamos aparte las comparaciones, dan la talla los recién llegados, como Joaquín Reyes, Berto Romero, Carlos Areces, Eva Hache o Secun de la Rosa, no tanto el siempre magistral De la Torre, pues su personaje inquieta más que hace reír. Algunos golpes de humor funcionan, sobre todo cuando recupera del original la fórmula de que personajes propios de la España cañí hablen de escritores de primera categoría o se expresen con frases propias de un doctor en Filosofía y Letras. En este sentido tiene su gracia el barbero poeta (el citado Romero) que recita a sus clientes versos de Federico García Lorca, mientras éstos estallan en carcajadas, o la discusión de los muchachos sobre Hegel y otros autores, en pleno botellón. Pero la mayor parte de secuencias no logran hacer reír, por lo que el metraje se vuelve insufrible.

1/10
Paquita Salas (2ª temporada)

2018 | Paquita Salas | Serie TV

En esta segunda temporada, Paquita atravesará muchos cambios en su vida que le demostrarán, tanto a ella misma como al resto del mundo, lo fuerte y decidida que es. Paquita entenderá a través de este viaje tan especial que para tener éxito el primer consiste en aceptarse a uno mismo. Paquita Salas es un falso documental cargado de emoción que te hará reír a carcajadas.

El Continental

2018 | El Continental | Serie TV

Años 20. Una década en la que parece que el país empieza a florecer de nuevo después de levantarse de las cenizas de “la gran guerra” (I Guerra Mundial). España se ha convertido en un país que intenta imitar al resto de Europa poniéndose “a la moda”. Al menos esa fue la intención de Alfonso Abascal al montar la sala de fiestas: “El Continental”. Un café elegante y un poco pretencioso para la época. Su dueño, Alfonso Abascal es un hombre decidido, valiente y con las ideas claras. Sabía que levantar un local así tras la I Guerra Mundial no sería algo fácil. Para ello pidió ayuda a unos prestamistas confiando que la mejora del local solventaría la deuda. Pero la suerte no estuvo de su parte y el local no logró despegar. A partir de ese momento comienza el drama y la tragedia: como no puede hacer frente a la deuda, Alfonso toma una decisión que acarreará terribles consecuencias para su vida y la de sus hijos, Andrea y Jesús.

El bar

2017 | El bar

Elena se mete en un bar del centro de Madrid, donde varios clientes desayunan. Cuando un oficinista abandona el local, recibe un disparo en la cabeza desde la lejanía. El hombre que sale a ayudarle corre la misma suerte, por lo que los demás deducen que se impone permanecer en el interior, donde tratarán de averiguar qué está ocurriendo, a pesar de que los móviles han dejado de funcionar y la televisión en un principio no se hace eco de los hechos… Tras los malos resultados artísticos de Mi gran noche, Álex de la Iglesia se adentra en el thriller pero sin abandonar el tono cómico, con una trama que parece inspirada lejanamente en El ángel exterminador, de Luis Buñuel, sin surrealismo, pero sí con notas esperpénticas. Como es habitual en su filmografía, él mismo se ha ocupado del guión con su colaborador habitual, Jorge Guerricaechevarría. Film muy coral, como casi todos los suyos, dominan el reparto los habituales de la filmografía del bilbaíno, como Blanca Suárez y Mario Casas, a quienes les corresponde un peso un poco mayor, pero también están los siempre eficaces Carmen Machi, Terele Pávez y Secun de la Rosa. Esta vez le ha dado mayor peso a otro componente de su compañía estable, Jaime Ordóñez, que se desenvuelve bien, dentro del tono general exagerado e histriónico, como mendigo desequilibrado, personaje que le permite exhibir su particular voz. Al menos supera al trabajo anterior del ex presidente de la Academia, pues la premisa atrapa, quizás sea su mejor obra desde La Comunidad. Los giros mantienen más o menos el interés del espectador. Técnicamente impecable, su rigurosa planificación tiene fuerza. Pero ya resulta un tanto agotador que los personajes de este cineasta, por muy afables que parezcan, acaben convertidos en psicópatas cuando están en una situación extrema, derivando en un clímax caótico.

5/10
Pieles

2017 | Pieles

Peripecias entrecruzadas de personajes con anomalías físicas, como Samantha, una mujer con el aparato digestivo al revés, que tras acudir a un restaurante sufre el acoso de dos violentos individuos, Laura, una mujer sin ojos que se prostituye, Ana, de cara deforme, que debe decantarse entre el amor de dos pretendientes, o Cristian, un chico que se autolesiona las piernas porque quiere ser sirena, acomplejado por su madre. Apadrinado en su día por el mismísimo Pedro Almodóvar, Álex de la Iglesia se siente en cierta manera obligado a dar la alternativa a los jóvenes que ahora tratan de abrirse camino en el cine, a través de su compañía, Pokeepsie. Tras Musarañas, codirigida por dos nuevos valores, ahora está detrás del primer largometraje que dirige Eduardo Casanova, famoso por interpretar al repelente Fidel, en la serie Aida. Pieles alarga su corto Eat My Shit, rodado para el NoTodoFilmFest, con el que pretendía llamar la atención a base de escatología. Aquí recupera al personaje central, Samantha, rodeándola de otras creaciones en la misma línea. Sin embargo el resultado viene a ser el mismo. Su extravagante relato podría ser interpretado como una crítica a la dictadura de la imagen, si no fuera por su superficialidad, y porque le quita cualquier tensión dramática su surrealismo, y el patetismo de sus personajes. El tono recuerda al cine de Todd Solondz, pero a años luz del talento del cineasta ‘indie’ americano. También tiene las pretensiones transgresoras de los primeros trabajos del manchego más universal, y un enorme interés por encontrar un estilo visual propio, a través de una fotografía en la que predominan sobre todo los colores rosa y violeta.   Aunque cuenta con actores excelentes como Macarena Gómez, Carmen Machi o Candela Peña –ocultos casi siempre por grandes capas de maquillaje– no se llega a empatizar con ninguno de los numerosos protagonistas. A ratos tiene cierta fuerza narrativa, y podría interesar a quienes valoren las propuestas bizarras, salpicadas de humor negro, pero incluso a estos la propuesta acabará agotándoles.

2/10
Llueven vacas

2017 | Llueven vacas

Historia simbólica, que se desarrolla siempre entre cuatro paredes, donde seguimos a una pareja, Margarita y Fernando, donde ella trata siempre de complacer al otro, es una mujer sumisa incluso ante la injusticia más ostentosa, mientrás que él ejerce un papel dominante y manipulador, distorsionando la realidad descaradamente, y descargando su frustración con malos modos y violencia. La intención del film de Fran Arráez, que maneja un texto de Carlos Be junto a un presupuesto limitado, es concienciar acerca de los malos tratos que padecen tantas mujeres. Pero la fórmula resulta tremendamente artificiosa y cansina, muy teatralizada; y los cambios de actores para los mismos roles, con la fórmula del espejo como plano de transición, parecen un capricho o estar motivados por la falta de tiempo de quienes han trabajado en el film desinteresadamente. Por supuesto, cabe la interpretación metafórica, Margarita y Fernando son tipos universales que se repiten todo el tiempo, un ciclo que se hace necesario romper, antes de que lo haga la muerte. Definitivamente "la lluvia de vacas" es una expresión opaca y poco lírica. Y falta emoción genuina, todo resulta muy reiterativo. Queda muy lejos de, por ejemplo, Te doy mis ojos, sobre el mismo tema, que protagonizaba Laia Marull, que también se deja ver brevemente en este film.

4/10
La llamada

2017 | La llamada

Javier Ambrossi y Javier Calvo se han coronado como grandes gurúes del mundo ‘hipster’ tras el éxito de su serie Paquita Salas, que triunfó online sin apoyo de grandes compañías mediáticas. También arrasaron en el teatro con el musical La llamada, de cuya adaptación al cine se han ocupado ellos mismos, rescatando al reparto original. Segovia, en verano de 2013. María, una chica de 17 años, está convencida de que Dios se le aparece, cantando conocidos temas de Whitney Houston. Acude con su amiga de la infancia, Susana, a La Brújula, el campamento juvenil de monjas del que son habituales. Apasionadas ambas del reggaeton y el electro-latino, forman un grupo llamado Suma Latina. Tras escaparse por la noche para ir a la disco, ambas son castigadas, por lo que no pueden acudir a la excursión de sus compañeras. Pasarán el fin de semana recluidas, bajo la supervisión de Sor Milagros, joven monja de buen corazón, y de la dura Sor Bernarda, que trata de transmitir la palabra de Dios a través de la música, pese a que se ha quedado un tanto obsoleta. Puede calificarse como un pequeño milagro que funcione un largometraje musical producido en España, con canciones originales, a las que se suman otras famosas. Que nadie espere coreografías a lo grande, tipo Chicago, ni despliegues vistosos. Se parece más a las pequeñas producciones off-Broadway, que a pesar de la falta de medios tienen frescura. A pesar de su tono distendido, toca temas muy recurrentes en este momento, como la homosexualidad, hacia la que algún personaje se verá atraído, pero también otro que parecía olvidado por el cine español, la fe, salvo en excepciones un tanto minoritarias (véase el cine de Pablo Moreno). No se trata este asunto de forma ortodoxa, lo que quizás podría molestar al público católico, ya que se critica a la Iglesia por sus formas anticuadas, y aquí parece que todo vale con tal de acercarse a Dios. Pueden ofender algunos detalles (elementos de ideología de género, el momento de las risas por la oración compuesta por las palabras de la Virgen, el sensual baile de reggaeton) pero no se cae en la irreverencia o la chabacanería con la que se aborda la religión habitualmente en el cine de nuestro país, y sus religiosas tienen tridimensionalidad, no son meros arquetipos negativos, como casi siempre. También logra no caer en la sensiblería, con un tono que recuerda a en musicales de temática religiosa, como “Jesucristo Superstar”. Gran trabajo del reparto, encabezado por Macarena García, que fuera ganadora del Goya a la actriz revelación por Blancanieves, hermana pequeña de Ambrossi, uno de los coautores y realizadores. A su lado, Anna Castillo demuestra una enorme habilidad para captar el costumbrismo y la forma de hablar de las ‘chonis’, como es bien sabido las jóvenes sin demasiadas expectativas, que parecen regodearse en el mal gusto. Pero tampoco están mal la últimamente omnipresente Belén Cuesta, la monja manipulable, o Gracia Olayo, la religiosa con carácter. El resto de personajes son episódicos.

6/10
El tiempo de los monstruos

2016 | El tiempo de los monstruos

Víctor, que afirma ser autor de películas sin estrenar, reúne en una lujosa mansión de su esposa, la millonaria Clara, a sus colaboradores habituales, con objeto de rodar una más. Se trata de Raúl, el guionista, que viene con su esposa, una dibujante en crisis creativa, Andrea, la primera actriz, acompañada de su pareja, Raúl, mecánico dentista, y Fabián y Marta, miembros del servicio. Sin embargo, no se usan cámaras ni nada de equipo, y lo que idea el realizador con su libretista, parece hacerse realidad. Y existe otro grupo de cineastas que les observa desde otro punto del inmueble… Primer largometraje en solitario de Félix Sabroso, tras el fallecimiento en febrero de 2014 de Dunia Ayaso, su pareja, y compañera en las tareas de realización, con quien había empezado a idear este proyecto, su regreso conjunto al cine tras La isla interior, de 2009. Presenta variopintos personajes, bien interpretados por norma general, que luchan por no encasillarse en la vida, cual personajes de ficción que no podrían salirse del guión establecido. Sin embargo, no resulta fácil entender las conexiones entre la vida real y el cine que el realizador quiere establecer, y gran parte de los diálogos resultan pedantes, muy poco naturales, y en el fondo vacíos. No parece asequible ni mucho menos para parte del público, pues su juego no queda muy claro. Y faltan risas donde se supone que las debe haber. Además de incluir numerosas referencias fílmicas que van desde La cena de los idiotas a Buscando a Nemo, se trata de imitar el tono surrealista de Luis Buñuel, mencionando expresamente El ángel exterminador. Pero esto acaba siendo un error, por lo mismo por lo que todos los homenajes al personalísimo aragonés naufragan: no se puede imitar.

4/10
Paquita Salas

2016 | Paquita Salas | Serie TV

Hablar

2015 | Hablar

Audaz y original película española dirigida por Joaquín Oristrell, quien pergeña una insólita historia coral –de extraordinario reparto– que tiene lugar en tiempo real y que acontece en un radio de medio kilómetro, en los alrededores de la Plaza de Lavapiés, en Madrid, punto de inicio de un continuo travelling que va pasando de un personaje a otro y nos va acercando a su situación real, a las vivencias en esos 75 minutos de un grupo de habitantes, en su mayoría jóvenes desorientados, frustrados, que deambulan en la noche de agosto madrileña y hablan, discuten, cantan, piden, recitan... Ahí está la perorata de un “loco” que ve por todas partes una conspiración social; la cita telefónica de una enamorado; la entrevista de un reportero; las excusas de un jefe a una empleada a la que debe dinero; los lamentos de una joven madre hambrienta; los diferentes enfados de una chica obsesiva con varios interlocutores telefónicos; la compra callejera de un director de hotel; la frustración de una joven que busca trabajo; las explicaciones de un hijo a su madre sobre su adicción a la pornografía; las discusión entre dos limpiadoras de basura; los jóvenes que van de marcha; la canción de un artista; la actuación de unos actores... Teniendo en cuenta que toda la película ha sido rodada en un único plano y que el set es un entorno urbano real, calles transitadas habitualmente en el centro de Madrid, hay que reconocer el enorme mérito de una narración ejemplar en cuanto a la planificación y a la extraordinaria pericia al ajustar la entrada y salida del encuadre de los diferentes personajes y sus tramas. Sólo por este soberbio ejercicio de estilo la película merece admiración. Destaca en este sentido el número rimado que se marca un enorme Antonio de la Torre. A su vez, indudablemente planea sobre el conjunto un cierto aire irreal, generado por la artificiosidad de captar a cada hombre y a cada mujer en el preciso instante que se requiere para que sus conversaciones se entiendan, se sigan, se esperen... De fondo, hay en los personajes que aparecen en la película un halo de tristeza y frustración ante la adversidad, pues todos son perdedores y cargan con su personal saco de dificultades, económicas, laborales, afectivas, etc., y es fácil comprobar cómo la crisis financiera global enmarca cada una de sus pesadumbres y hace un poquito más difícil sus vidas. Sin embargo, también al conjunto puede achacársele cierta superficialidad, pues el somero vistazo social que es el film no puede entrar en honduras de entidad, ni ofrecer soluciones. Así las cosas sorprende mucho el logrado y sugestivo final, que, aunque efectista, no deja de ser un sentido homenaje al mundo del teatro, a la fuerza transformadora de las palabras, en donde los poemas de Blas de Otero sirven de catalizador y elevan la película hacia una suerte de desenlace filosófico-existencial que hace preguntarse a los actores sobre el sentido de su vida, de su libertad, de su destino, como si fueran protagonistas de la obra de un Creador (con mayúsculas) cuyo silencio interpela a todos, espectador incluido.

6/10
Pancho, el perro millonario

2014 | Pancho

Pancho es un perro millonario, vive en una gran mansión y tiene todo tipo de placeres, juguetes, comida abundante, etc. Su secretario personal es Alberto, un abogado que lleva sus negocios y ejerce también de jefe de seguridad. Cuando un empresario sin escrúpulos llamado Montalbán pretende aprovechar el imperio de Pancho para lucrarse con una mafia de trabajo infantil, Alberto hará todo lo posible para evitarlo. Pancho escapará de sus garras, pero será buscado por los secuaces de Montalbán y también por Alberto, a quien se sumará la joven abogada del empresario, Patricia, por la que él siente una atracción especial. Divertida y amable película dirigida al público infantil, cuyo guión resulta entretenido y que salva con nota el hecho de que su protagonista sea un perro. Y es que el guión del también director Tom Fernández (La torre de Suso, ¿Para qué sirve un oso?) está especialmente diseñado para no aburrir, todos los personajes tienen presencia equilibrada en la historia y en general se ofrece una variada colección de secuencias e incluso de subtramas humorísticas que se siguen con interés: a las malévolas intenciones de Montalbán, se suman las andanzas de sus chistosos secuaces, la presentación de las diferentes familias que desean adquirir un perro, la vida cuartelera en la perrera y, por supuesto, la búsqueda de Pancho emprendida por la pareja de abogados, Alberto y Patricia. Sin ser nada del otro mundo, Pancho, el perro millonario es un film ameno, con episodios simpáticos que disfrutarán bastante los más pequeños, especialmente si les gustan los animales. Además están eficazmente solventadas las pocas escenas en que se echa mano de efectos especiales “caninos”, por lo que la película se ve como una aventura totalmente natural. El film reúne a un buen reparto, en donde todos están bien, aunque quizá sobresalen Ivan Massagué, Patricia Conde y los cómicos Alex O'Dogherty y Secun de la Rosa. Por lo demás el film aporta mucho amor a los perros y encierra por supuesto algunas valiosas ideas de fondo, como la de que todos los juguetes de mundo no pueden competir con el cariño de un buen amigo.

4/10
Negociador

2014 | Negociador

Después del éxito espectacular e inesperado de Ocho apellidos vascos, se aguardaba con verdadera expectación el nuevo proyecto de Borja Cobeaga como guionista y director, pues la temática es todavía más delicada a la hora de levantar ampollas entre los espectadores, la negociación siempre negada –simple diálogo, era el eufemismo que se debía utilizar– entre el gobierno español y la organización terrorista ETA. El hilo narrativo no puede ser más elemental. En 2005, cuando gobierna José Luis Rodríguez Zapatero, Manu, un vasco que se siente también español, ha tendido cables para hablar con el entorno terrorista, no en balde algunos etarras fueron compañeros de pupitre, y éstos han aceptado mantener una reunión en Francia. A lo largo de un mes, en un retirado hotelito, Manu negocia oficiosamente –o dialoga– con Jokin, representante del mundo etarra, un primer documento que pueda sentar las bases del final de la violencia. Entre ellos hay un mediador británico con una traductora, que toman buena nota de todo para tratar de llegar a un entendimiento. Negociador es una producción modesta económicamente, rodada con pocos actores y los escenarios imprescindibles. Cobeaga, consciente de la gravedad del tema que tiene entre manos, opta con inteligencia por la modestia abarcadora, pasajes divertidos de tipismo muy vasco y muy español –ese miedo exacerbado al ridículo que tan bien nos define–, pero que no conviertan el film en un despiporre poco adecuado. El laconismo de Ramón Barea y Josean Bengoetxea ayuda, mientras que los modos más exagerados de Carlos Areces, resultan medidos. La cinta funciona en líneas generales, aunque esa necesidad de acelerar y pisar el freno no deja de pesar un poco. Así que el director concibe momentos surrealistas, las cosas discurren suavemente, se plantean las contradicciones y las coincidencias entre las partes enfrentadas. No cae en la equidistancia, sabe poner banderillas en los momentos adecuados, la inesperada escena del restaurante con el camarero de Logroño; pero a la vez señala la necesidad de hablar, de acercarse, de conocerse, y esto sin ingenuidades, con sutileza no se evita la mención del miedo al tiro en la nuca, el luto o las acciones policiales. La estructura circular, el film acaba como empieza, subraya que cualquier avance, por pequeño que parezca, es algo.  

5/10
Prim, el asesinato de la calle del Turco

2014 | Prim, el asesinato de la calle del Turco

El general Prim es el presidente de un gobierno provisional en España. El 27 de diciembre de 1870, la berlina en la que Prim se traslada desde el Palacio de las Cortes hasta su domicilio es interceptada en la calle del Turco y una decena de hombres armados disparan contra el general. Prim llega mal herido a su casa y oficialmente muere 72 horas más tarde. Esforzado telefilm sobre uno de los magnicidios españoles de mayor relieve, producido por TVE y rodado en Madrid, Aranjuez y Alcalá de Henares. El director Miguel Bardem (Incautos) cuenta con algunos rostros conocidos que dan algo de empaque a un producto claramente menor, aunque de cierto interés.

4/10
La mula

2013 | La mula

Juan Castro, cabo acemilero que forma parte del bando nacional en Córdoba durante la Guerra Civil, encuentra una mula extraviada a la que llama Valentina, de la que pretende adueñarse cuando termine el conflicto. Con ayuda de El Chato, su amigo de la infancia, que se hace pasar por su criado, Castro tratará de conquistar a Conchi, una chica que a pesar de las desgracias del momento histórico busca un buen partido, y a la que ha engañado ocultándole sus orígenes humildes. Adaptación de la novela de Juan Eslava Galán, inspirada en una historia real. Rodada en otoño de 2009, La mula no se ha podido estrenar en cines hasta cuatro años después, por los intentos judiciales del director, el británico Michael Radford, de evitar su desembarco en las carteleras. El responsable de El cartero (y Pablo Neruda) abandonó la filmación a una semana de que ésta acabara por falta de presupuesto y desacuerdos con Gheko Films, la productora de Alejandra Frade, que le sustituyó por el especialista en anuncios publicitarios francés Sebastien Grousset, debutante en el terreno del largometraje, del que se llegó a publicar en Variety que, para que no se le reconociera, iba ataviado con un pasamontañas. Ninguno de los dos aparece en La mula en los títulos de crédito, mientras que éstos señalan –produciendo un efecto algo hilarante– que el guión está escrito por "Juan Eslava Galán y anónimo", ya que Radford tampoco quiso firmar este apartado. Por otro lado, Gheko Films interpuso en septiembre de 2011 una querella contra Mercedes Elvira del Palacio Tascón, por entonces Subsecretaria del Ministerio de Cultura, a la que acusaba de boicotear La mula, al no darle la oportuna calificación por edades, según la productora por afán de censurar "cualquier manifestación cultural que pueda distorsionar la versión estatal" de la guerra. Por esto último, se esperaba que el film fuera radicalmente distinto a la media de producciones sobre la Guerra Civil de los últimos años, que ofrecen una versión estereotipada del conflicto. El resultado no acaba de funcionar. Por un lado, se agradecen los esfuerzos de retratar con humanidad a los personajes protagonistas, pese a que sean del siempre demonizado bando nacional, pero también se muestra a sus superiores con las pautas habituales, mientras que una secuencia ridiculiza la figura de un obispo. Se nota que la especialidad de Radford está en la dirección de actores, pues Mario Casas logra cierta espontaneidad, como andaluz sencillo, atrapado en circunstancias que le desbordan. También realiza un trabajo correcto la siempre sorprendente María Valverde –que ya protagonizó a su lado 3 metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti–, así como los secundarios. Se ignora cómo había previsto Radford que fuera el montaje final de La mula, pero lo que ha llegado al espectador, salvo algún hallazgo aislado, es un desastre. Además de que su falta de presupuesto resulta evidente, por un lado intenta conmover con una historia de amor que finalmente no resulta ni de lejos tan romántica como prometía, y por otro intenta imitar el tono satírico de La vaquilla, sin la gracia de Luis García Berlanga.

3/10
Las brujas de Zugarramurdi

2013 | Las brujas de Zugarramurdi

La madrileña Puerta del Sol. Un grupo de hombres desesperados ejecuta un audaz robo en una tienda de “Compro Oro”, entre los que se cuenta un niño, hijo de uno de ellos. Con su botín de 25.000 anillos de oro allí empeñados emprenden la fuga en un taxi rumbo a Francia. Les pisan los talones una pareja de policías y la madre del chico, divorciada. La casualidad quiere que hagan parada nocturna en Zugarramurdi, tierra de brujas y aquelarres, donde mujeres de tres generaciones de magia y hechizos les consideran clave, sobre todo al chaval, para sus siniestros planes. Desmadrada cinta de Álex de la Iglesia, ambiciosa de producción, que tiene un magnífico arranque, el atraco está muy bien contado e impacta. Pero tras los fuegos de artificio –abundantísimos en las escenas de aquelarre y con las brujas dando brincos y andando por el techo– y algún chiste ocurrente, queda la sensación de broma estirada como un chicle que no da más de sí, de gamberrada bestia y hueca, aun en su pretendida crítica social de los matrimonios rotos, algo que por otra parte caracteriza a la mayor parte de la filmografía del cineasta, desde su debut con Acción mutante. El problema es que salvo en El día de la bestia, y en menor medida en La comunidad, las cosas se le suelen ir de las manos en lo relativo a coherencia y equilibrio, como es el caso de Las brujas de Zugarramurdi. Fácilmente se le puede así afear su mirada superficial a las mujeres, o el recurso a un niño para las gracietas, como ya hiciera con 800 balas. La película está rodada con profesionalidad, sí. El envoltorio es perfecto, sí. Los actores cumplen con sus papeles, incluida la todoterreno Carmen Maura. Pero estas muestras de oficio no bastan para hacer de Las brujas de Zugarramurdi una sólida película.

4/10
Del lado del verano

2012 | Del lado del verano

La vida rutinaria de una familia se ve alterada cuando el padre fallece. Una de sus hijas, Tana, tiene un sueño: volar lejos del entorno familiar pero… ¿cómo desertar de la familia sin perder a la familia? Y ¿cómo abandonar a la familia para poder ayudarla?

Lobos de Arga

2011 | Lobos de Arga

Juan Martínez Moreno debutó con Dos tipos duros, intento de parodia de las cintas de asesinos a sueldo y del cine de Quentin Tarantino. Pasó al thriller unos años después con la esforzada pero fallida Un buen hombre. Vuelve a las risas con Lobos de Arga, su tercer trabajo, una comedia que saca punta a las películas de terror. Tomás, escritor de medio pelo, viaja en coche con el perro de su ex novia a Arga, el pueblo del que proviene su familia, donde va a ser nombrado 'hijo adoptivo' de la localidad. Allí se le unirá Mario, un sinvergüenza que fue su editor literario, y se reencontrará con Calisto, su amigo de la infancia. Pero Tomás ignora que los lugareños han urdido su supuesto nombramiento para atraerle, pues piensan que sacrificándolo pondrán punto y final a una antigua maldición. El propio Martínez Moreno ha escrito el guión de Lobos de Arga, inspirado según dice por Un hombre lobo americano en Londres, de John Landis, que también combinaba licantropía y humor. Quizás funcionan un poco mejor las partes cómicas, por el talento de Carlos Areces (Balada triste de trompeta), con el que resulta imposible no reírse, y que está bien secundado por unos eficaces Gorka Otxoa (Pagafantas) y Secun de la Rosa (No controles). Por desgracia, se recurre demasiado a la grosería, por lo que acaba agotando. Por otro lado, da la impresión de que el realizador de Lobos de Arga, como Landis en la película que le ha servido de modelo, no sólo aspira a la risa, sino que también quería crear tensión en las secuencias de los hombres lobo. Desgraciadamente, no sólo carece de la habilidad para rodar convincentes momentos de suspense, sino que además los efectos especiales son tan cutres, que sus monstruos con disfraces peludos corriendo sobre dos patas producen vergüenza ajena.

4/10
No controles

2010 | No controles

Sergio se dispone a viajar en avión con su novia Bea ante la atenta mirada de su padre, que ha ido a despedirles. No tan atenta, en realidad, pues Bea es ex novia, circunstancia que Sergio no se ha atrevido a contar, obligándola a ella a mantener la ficción de que las cosas van bien. Debido a un temporal de nieve sus respectivo y distintos aviones no pueden despegar, tendrán que pernoctar en un hotel. Puede ser la ocasión de recomponer la relación. Y para ello está Juancarlitros, el típico graciosete antiguo compañero de pupitre de Sergio, que casualmente viajaba en el mismo avión. Aspirante a humorista profesional, decide poner todos los medios para ayudar a su amigo, lo que incluye la complicidad de otros viajeros, una azafata y un empleado del hotel ecuatoriano. Borja Cobeaga sorprendió hace año y medio con Pagafantas, una comedia juvenil, fresca y desenfadada, con personajes y situaciones reconocibles por el público, buen timing y ocurrentes gags. Ahora repita fórmula con No controles, y a juzgar por el resultado obtenido, se posiciona en primera línea del género en el panorama hispano, lo que podría ser decir poco en el mediocre paisaje del cine patrio, pero que en realidad, digámoslo claro, es mucho. Cobeaga, director y coguionista, logra algo complicado y vital para el comediante, que es la complicidad con el espectador, la respuesta a sus guiños. De nuevo tenemos a un tipo inseguro y temeroso en sus cuitas amorosas –Unax Ugalde, en el reverso ‘humoroso’ del papel que entrega en la casi simultánea Bon appétit–, un ‘pringadillo’ gracioso y pesado pero leal a machamartillo con sus amigo –el divertido Julián López–, más una galería de personajes que cumplen bien sus respectivos cometidos, de apoyo al enamorado, o en el otro campo, de insoportable e insincero novio rival, o de chica a recuperar. El tono de las bromas es elegante, al menos dentro del panorama basto de otras comedias españolas, y la ristra de chistes que cierra el film durante los títulos de crédito son el perfecto colofón para salir de la sala con una sonrisa de oreja a oreja.

6/10
Cinco metros cuadrados

2010 | Cinco metros cuadrados

Álex y Virginia, con planes de boda, han pagado la entrada de un piso en construcción en la prometedora urbanización Señorío del Mar. Pero constructores y políticos son unos sinvergüenzas, y rencillas entre ellos paralizan la obra dejando a la pareja y a otras muchas personas en la estacada. En el caso de Álex y Virginia se inicia un deslizamiento existencial cuesta abajo. Biznaga de Oro a la mejor película en el Festival de Málaga. Resulta muy de agradecer que Max Lemcke aborde temas que interesan a los ciudadanos de a pie. En Casual Day abordó las relaciones laborales y el mundo empresarial, y ahora toca mirar a la especulación inmobiliaria y sus víctimas. El problema es que... no tiene historia. Hay un planteamiento, un punto de partida, una situación: pareja que ve cómo su vida se va por la borda porque les quitan la casa a la que tenían derecho. Pero a partir de ahí, la cosa se estanca y no da mucho de sí, más allá de poner el acento trágico en el personaje de Fernando Tejero –bastante dramático, aunque con un contrapunto de cómico patetismo–, colocado al borde del precipicio.

4/10
Casual Day

2007 | Casual Day

El "Casual Day", costumbre importada de los Estados Unidos, tiene como objetivo reducir el estrés y favorecer las relaciones personales entre los trabajadores de una empresa. Se trata de pasar un día alejados del ambiente habitual de trabajo, con el fin de mantener distendidas reuniones para evaluar la situación presente y buscar soluciones gratas para todos. La idea de este día de asueto es liberar tensiones y retomar fuerzas y es frecuente que incluya también alguna actividad lúdica que incluya la colaboración en equipo. Pues bien, esta película, debut en la dirección de Max Lemcke, desarrolla uno de estos “Casual Day” de unos cuantos trabajadores de una empresa madrileña. La historia se centra especialmente en Ruy, un joven que lleva poco más de una semana en su puesto de trabajo, y que está pasando por una crisis en su relación con Inés, a la sazón hija de José Antonio, el jefe de Ruy. Ante esta situación, el joven no se siente cómodo, más aún cuando José Antonio atosiga a su pupilo con continuas “lecciones” para triunfar y le coloca a dedo en lo más alto. También trabaja en la empresa Marta, la mejor amiga de Inés, que está bajo las órdenes del machista Cholo, un tipo prepotente que sabe cómo “castigar” a sus subordinados. Y en fin, también pulula por ahí el psicólogo de la empresa, empeñado en “curar” los problemas de algunos trabajadores. Con logrado aire tragicómico, el film critica a las claras la hipocresía presente en muchas empresas, donde la falsedad reina por doquier y los amiguismos, las traiciones y las mezquindades de los empleados son el pan nuestro de cada día. Ciertamente, lo que se cuenta aquí no es muy divertido, quizá porque suena a demasiado real, pero Lemcke imprime un decidido tono desopilante a las situaciones, con lo que resta tensión y aporta algunos momentos sobresalientes. Por otra parte, no estamos ante una película redonda ni especialmente interesante, sino más bien ante una comedia dramática pequeña, aunque original, un film de personajes donde el conjunto de la historia resulta inevitablemente anecdótico y lo mejor es sin duda el trabajo del reparto. Juan Diego demuestra que es uno de los mejores actores españoles, capaz de transmitir una intensidad tal que resulta despiporrante por excesiva. Él regala las mejores escenas de la película, como la de la comida, la del discurso en el coche o la surrealista conversación en el baño. También destacan los formidables trabajos de Luis Tosar y de la semidesconocida Estíbaliz Gabilondo. Es ejemplar el prólogo protagonizado por ésta y por Marta Etura, en una conversación plano contra plano de gran nivel interpretativo.

5/10
El síndrome de Svensson

2007 | El síndrome de Svensson

Autor de cortos y episodios de teleseries, Kepa Sojo debuta en el largometraje con la que él mismo define como “la primera película del absurdo pop”. El calificativo alude a que mezcla humor absurdo, inspirado en Amanece que no es poco y el cine de Berlanga, con música pop. Por lo demás, es una road movie que entrelaza peripecias de muchos personajes extremos e irreales. El protagonista es Ángel Mari Svensson, que sufre un extraño mal que el médico ha calificado como síndrome de Svensson, pues no conoce ningún caso similar. No sabe si se solucionará, pero emprende un viaje en autostop a Xátiva, en busca de la mujer ideal. Por el camino se cruza con personajes de lo más estrambótico, como Mariloli, una churrera que el día de su boda ha decidido dejar plantado a su novio, y huir a la carrera vestida de novia. También conocerá a dos camioneros “frikis” que se pasan el día hablando de Tolkien, un cataléptico que había sido enterrado vivo y dos raperos que hablan como si cantaran rap. Una comedia así, de gags aislados, podría funcionar en un caso remoto, con un director más habilidoso. Pero Sojo muestra una preocupante falta de imaginación a nivel visual, mientras es incapaz de dirigir a un grupo de actores, a veces solventes, que sobreactúan para salir del paso. Lo más preocupante es el guión, una caótica sucesión de chistes simplones y personajes sonrojantes. No pretende ser un musical, pero a veces intercala auténticos videoclips musicales que no vienen al caso ni aportan nada a la inexistente trama.

1/10
Días de cine

2007 | Días de cine

Federico, un ingenuo autor de teatro, casado y con dos niños, no gana una "perra gorda" con su artística profesión, y es su esposa la que trae el dinero a casa. Pero la cosa podría cambiar, pues su guión de "Encerrados en la mina", podría ser llevado al cine. Estamos en 1977, y tras la muerte de Franco, los hábitos democráticos están lejos de ser una realidad. Lo que manda en el celuloide es el llamado "destape", y el avispado productor José María Culebras quiere impulsar el guión de Federico, pero transformándolo por completo: lo que significa despojarlo de su pretendido y grandilocuente contenido social, y fichar como protagonista a la actriz folklórica Silvia, muy significada por sus película en el recién desaparecido franquismo, para que se desnude en la pantalla. David Serrano quiere ser gracioso. No lo consigue. Quiere abundar en el reduccionismo del páramo cultural del franquismo, identificando el cine de entonces con la 'españolada' casposa (como si Berlanga, Neville, Nieves Conde y un largo etcétera no hubieran hecho filmes notables durante la dictadura). Lo curioso es que su película alcanza cotas de casposidad mucho más altas que las que pretende criticar. Sin gracia, cambiando de tono continuamente y sin medida -tan pronto viene el chiste tontorrón como va la 'gran' reflexión en que los censores se ponen en el punto de mira-, y sin lograr definir mínimamente a los personajes, no acierta Serrano casi nunca.  Es una pena, porque personajes como la actriz (Nathalie Poza) y el productor (Miguel Rellán) podían haber dado su juego.

2/10
Los 2 lados de la cama

2005 | Los 2 lados de la cama

En el año 2002, Martínez-Lázaro dio la campanada con El otro lado de la cama, una original comedia de amores desenfadados a flor de piel, que llevaba al cine nacional el nuevo resurgimiento del género musical. Pese a sus limitaciones, la película se convirtió en la más taquillera de la temporada. Esta segunda parte, vuelve a jugar con las mismas bazas: parejas de jóvenes amigos que se enamoran, desenamoran, se acuestan, se engañan, se odian… El tono sigue siendo tan divertido como picante y superficial, y para ir a la moda el quid de la cuestión es ahora la homosexualidad. Y entre beso y beso, unas divertidas canciones (Tequila, Los Rodríguez, Alaska, Loquillo), interpretadas en playback y con unas caseras coreografías marca de la casa. Destacan, eso sí, los fantásticos intérpretes (aunque se nota la ausencia de Paz Vega y Natalia Verbeke).

4/10
Paco y Veva

2004 | Paco y Veva | Serie TV

Paco, un joven de procedencia humilde, se enamora de Veva, una chica de la alta sociedad. Sus familias no ven con buenos ojos la unión, pero ellos intentan sacar la relación adelante. Serie española que incorporaba números musicales, con canciones muy conocidas, al estilo de El otro lado de la cama. Sin embargo, las coreografías son bastante pobres, y las interpretaciones desiguales, por lo que no acababa de funcionar. Además, en la segunda temporada cambiaron a todo el equipo creativo, lo que terminó dando al traste con la serie.

4/10
¡Hay motivo!

2004 | ¡Hay motivo!

Famosos cineastas españoles se reunieron para esta recopilación de cortos políticos en contra del gobierno de José María Aznar, en víspera de las elecciones de 2004. Cada uno de los realizadores protesta por algún asunto que considere que ha estado mal gestionado por el gobierno. Así, se tratan cuestiones como el hundimiento del Prestige, el apoyo a la invasión de Irak en 2003, o la subida del precio de la vivienda. Antes de su exhibición comercial en cines, se programó en algunos locales y centros culturales, y se emitió en cadenas locales de televisión con fines electoralistas. Aunque algún corto aislado como el de Isabel Coixet (La insoportable levedad del carrito de la compra) en un inusual registro de comedia, tienen cierta gracia, y plantean asuntos de cierto interés entonces, la mayoría son bastante cutres y parecen rodadas rápidamente para salir del paso, como Catequesis, de Yolanda García Serrano, que ha filmado únicamente de forma rudimentaria a Pilar Bardem leyendo un cuento de fuerte carga anticlerical escrito por Juan José Millás.

2/10
Días de fútbol

2003 | Días de fútbol

El guionista David Serrano debuta tras la cámara con una historia propia que explota los mismos recursos que ya le dieron buenos resultados de taquilla con la exitosa El otro lado de la cama. Que la historia está cortada por el mismo patrón se debe, no tanto al argumento, sino a la variada galería de personajes que presenta, todos ellos algo desorientados, con itinerarios personales y sentimentales que no acaban de llegar a un desenlace feliz. El centro de atención será Jorge, quien tras pedir a su novia Violeta que se case con él y recibir calabazas, entrará en barrena. Con el fin de hacerle olvidar tan mal trago, Antonio –rehabilitado en la cárcel tras seguir una terapia para controlar su mal genio, rayano a veces en la violencia psicópata– propone al grupo de amigos formar un equipo de fútbol 7 y volver así a recordar los tiempos en que todos ellos no eran barrigudos y calvos, sino jóvenes llenos de vida y esperanzas. Desde ese momento, todos tendrán un nuevo objetivo por el que luchar. Por encima de otros ingredientes, en esta comedia sobre la crisis de los treinta y tantos destaca el soberbio trabajo de Ernesto Alterio. Está enormemente divertido cuando se ve invadido por sus accesos de furia. Paradójicamente es el personaje que tiene las ideas más claras acerca de su futuro y el único capaz de aunar a todos sus patéticos compañeros: el tímido policía, el actor de baja estofa, el vago estudiante de Derecho, el triste marido preocupado por la alopecia. A ellos se unirá Serafín (gran papel de un sorprendente Fernando Tejero), un mafiosillo que aporta originalidad al conjunto. El guión coral, muy a la española, se apoya a menudo en el chiste verde fácil, a veces de grosor considerable, y en la frescura de los diálogos, que tienen la acertada naturalidad de la vida de un barrio de clase baja, donde el chándal es uniforme obligatorio. Quizá se eche en falta mayor protagonismo femenino, pero ya se sabe que el fútbol es cosa de hombres...

4/10
Los abajo firmantes

2003 | Los abajo firmantes

Un actor, recién llegado a una compañía de gira, propone leer un manifiesto contra la guerra de Irak. Oristrell improvisó con los protagonistas esta cinta sobre las protestas de los actores.

3/10
El otro lado de la cama

2002 | El otro lado de la cama

Sonia y Javier: son novios, y llevan varios años viviendo juntos. Se supone que son grandes amigos de otra pareja de novios, Pedro y Paula. Pero lo cierto es que Javier se ha liado con Paula; ésta querría que la cosa se hiciera pública, pero Javier teme las iras de su amigo Pedro, y hacer daño a su novia de siempre, Sonia. Nuevas amistades enamoradizas complicarán aún más estas relaciones contruidas sobre el resbaladizo terreno de la mentira. Emilio Martínez Lázaro parece especializado en comedias de jóvenes desorientados, que pasean sus amores y desamores sin llegar a conocer nunca el valor de la palabra compromiso. La prueba, Los peores años de nuestra vida y Amo tu cama rica. En esta ocasión cuenta con el libreto de un joven guionista, David Serrano, que aporta buenas dosis de humor a la desencantada y cínica trama. Un reparto juvenil bien conjuntado, y la idea (vista en títulos célebres como Magnolia) de poner a cantar a los actores en medio de una escena (bien escogidas las canciones, cuidada coreografía de Pedro Berdäyes) hicieron de este film la película española más taquillera de 2002.

4/10
Me da igual

2000 | Me da igual

Jorge es un joven escritor, pero su primer libro no ha ido bien, y ahora no tiene ideas. Su inspiración podría ser su compañera de piso, Marta. Comedieta española de una superficialidad extrema, que bajo excusa de romanticismo, se recrea en cuestiones sexuales de todo tipo, dudas de género, etc. Un monumento a la ligereza y la frivolidad.

2/10
El cover

2020 | El cover

Dani es un joven con un gran conflicto interior que le paraliza: ama la música, pero tiene miedo a fracasar como su padre, y sufre pensando que es uno más, como su abuelo, por lo que decide no intentarlo escondiéndose en su autenticidad. Ese verano, entre su trabajo de camarero y las noches con los amigos, conocerá a Sandra. Con ella descubrirá la lucha de los cantantes anónimos, el amor y qué significa no ser uno más.

El cover

2020 | El cover

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