Biografías
Cate Blanchett
El curioso caso de Benjamin Button
Tolkien define a Galadriel, personaje clave de El Señor de los Anillos, como una belleza capaz de encandilar a las personas de su alrededor. Tan es así que cualquier actriz que intentara interpretar al personaje estaba condenada al fracaso... Hasta que de Australia llegó el talento encarnado en mujer.
Gregory Peck
“Dicen que hacer de malo es difícil, pero yo creo que interpretar personajes buenos lo es mucho más, porque hay que hacerlos interesantes”, dijo una vez el legendario Gregory Peck. Y sin duda que él lo conseguía, pues se le recuerda más por personajes que encarnaban la honradez y la generosidad.
Sharon Stone
¿Suerte o desgracia? La rubia actriz se hizo famosa por un cruce de piernas que apelaba a la testosterona del personal masculino. A cambio le quedó adherida la eterna etiqueta de sex-symbol, que dificulta la oferta de papeles serios.
James Cagney
El sueño de una noche de verano
Tozudos y vitalistas, con un punto ingenuo. Así fueron muchos personajes de James Cagney, actor inmenso que aborrecía el encasillamiento al que parecían abocarle sus papeles de gángster.
Marcello Mastroianni
Natural. Un tipo corriente. Federico Fellini dio con la definición del modo de trabajar de Marcello Mastroianni: “Un actor que se adapta perfectamente a lo que yo quiero de él, como un contorsionista que es capaz de adoptar cualquier postura.”
Jean Arthur
Su voz ronca le daba una fuerte personalidad que le hizo una de las favoritas de los espectadores. Jean Arthur fue como un rayo de luz y esperanza que alumbraba los corazones apesadumbrados por los problemas de la gran depresión, en los años 30.
Christian Bale
El caballero oscuro: La leyenda renace
Hace casi dos décadas que Bale el niño, aquel imberbe que soñaba con hacerse aviador en El imperio del sol, dejaba excelentes recuerdos a los cinéfilos. Muchos pensaban que era flor de un día, el típico niño prodigio del que no se volvería a oír hablar, cual pequeño ruiseñor. Pero Bale vale, valga la redundancia, para esto del cine. No ha perdido el tiempo, y ha interpretado estos años papeles variopintos, afanado en en demostrar su habilidad para metamorfosearse en tipos curiosos.
Steve McQueen
Fue el ídolo de las cámaras en los felices y desmadrados años de los pantalones ajustados, los nikis de cuello vuelto y las grandes patillas. Nadie como él encarna el espíritu de esa época. Y encima murió joven.
Sophia Loren
Hija ilegítima, nacida pobre. El sueño infantil de Sofia Scicolone (Roma, 1934), ser artista de cine, parecía eso, un sueño. Pero su talento natural, una belleza tumbativa, y la llegada de un príncipe azul, el productor Carlo Ponti, le encajaron el zapato del estrellato.
Samuel Fuller
Visceral, seco, con carácter. Samuel Fuller (1912-1997) era todo nervio. Amaba la palabra impresa, pero desarrolló un cine muy visual, basado en su experiencia personal.
Jean Vigo
Breve fue el encuentro de Jean Vigo (París, 1905-1934) con el cine. Dos trabajos de corte documental, un anárquico mediometraje y una película de belleza indescriptible constituyen su entera filmografía.
Matthew McConaughey
Comenzó su carrera pisando fuerte y poco a poco se ha ido consolidando como un actor muy convincente, cuya especialidad son las comedias románticas o las películas de aventuras con mucho, mucho romance…
Hilary Swank
Ha dado el golpe con Million Dollar Baby. Pero no se puede decir de la actriz del millón de dólares que no dé ni golpe, pues prepara concienzudamente sus papeles. Trabaja duro, durante meses, cambiando su apariencia física incluso.
Joan Crawford
Se debía a público y fama. Mujer ambiciosa y con ideas propias, conoció los vaivenes de la vida y del mundillo cinematográfico. Siempre volvió a donde quería estar: por encima de todo y todos.
Leo McCarey
Iba para abogado, pero acabó dedicado al cine. Leo McCarey (1898-1969), católico y sentimental, vivo y espontáneo, maestro de emociones verdaderas, conjugó magistralmente en sus películas las sonrisas y las lágrimas.
Anne Bancroft
El 6 de junio de 2005 un cáncer de útero acabó con la vida de Anne Bancroft, actriz de talento y de gran personalidad que brilló especialmente en la década de los 60.
Paul Giamatti
Más bien entrado en carnes, 1,75 de estatura, calvicie prematura, cara de pánfilo, de párpados caídos y mirada cansada. Así es por fuera Paul Giamatti, un tipo listo que disfruta siendo actor secundario y que se ha convertido en la estrella de moda.
Errol Flynn
Socarrón y caradura, Errol Flynn es el aventurero por excelencia de la gran pantalla. Desprendía una enorme fuerza interpretando en la pantalla a un personaje que tenía mucho que ver con su vida real, el fanfarrón carismático de buen corazón. Muchas veces imitado, pero nunca igualado, su nombre es sinónimo del sabor de la aventura, de héroes legendarios que nos hacían soñar de niños en las sesiones dobles de los cines.
James Stewart
Sólo en un film, Stewart interpretó a un personaje con matices negativos, el sheriff caradura de dos cabalgan juntos. No le hizo falta demostrar en más ocasiones su versatilidad, pues, ¿para qué desperdiciar su fuerza para interpretar personajes sencillos que solucionaban problemas desbordantes con ingenio?
Clint Eastwood
Priman en Hollywood hoy día los movimientos continuos de cámara y los montajes frenéticos, pero él fija el plano para que se luzcan los actores. En el cine comercial se llevan las historias de consumo rápido, ultraligeras y dirigidas a un público adolescente, pero él apuesta y gana con relatos adultos llenos de sentimientos. No cabe duda. Clint Eastwood es el último heredero de John Ford y William Wyler. El último clásico. Representa una forma de hacer cine que casi se ha perdido. Y es que se trata de un cineasta contracorriente que parece hacer suya una frase de John Wilson, su personaje en Cazador blanco, corazón negro: “No dejaré que ocho millones de comedores de palomitas me digan lo que tengo que hacer”.
