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Biografía

Claire Foy

Claire Foy

36 años

Claire Foy

Nació el 16 de Abril de 1984 en Stockport, Inglaterra, Reino Unido

The Queen

07 Noviembre 2016

La carrera como actriz de Claire Foy acaba de ser coronada con sus extraordinarios trabajos como Ana Bolena en “Wolf Hall”, y, sobre todo, como la reina Isabel II en “The Crown”. Pero no es una recién llegada, a la que el éxito le haya sonreido por casualidad, sino que en su trayectoria destaca la profesionalidad y el tesón, toma lo que le ofrecen y lo exprime para dar lo mejor de sí.

Claire Foy, la pequeña de tres hermanos, nació en Stockport, en la zona de Manchester. Sufrió la ruptura de sus padres a temprana edad, ocho años. En Liverpool, en la Universidad John Moores, siguió estudios dramáticos y cinematográficos, formación que completaría durante un año en la Escuela de Drama de Oxford, donde se graduó en 2007.

Ha podido probar su versatilidad como actriz en cine, teatro y televisión, en la tradición de los grandes intérpretes británicos. Ya en 2008 protagonizó una serie de la BBC que adaptaba la clásica obra de Charles Dickens La pequeña Dorrit, donde le acompañaban actores de la talla de Matthew Macfadyen, Tom Courtenay y Andy Serkis. La pequeña pantalla se enamoró de Claire, y fue requerida para The Promise, sobre el pasado colonial británico en Palestina, el remake de Arriba y abajo, la convivencia de señores y criados en un tiempo cambiante, White Heat, sobre un grupo de amigos desde su época estudiantil, y la historia del pirata Barbanegra Crossbones, donde se confirmaba su buen hacer.

En cine de momento, los roles que le han encomendado son pequeños y en cintas no excesivamente memorables. Con Nicolas Cage hizo En tiempo de brujas, antes de que la fama aterrizara sobre ambos, hizo con Benedict Cumberbatch Wreckers, su papel fílmico de más entidad. Pues en Vampire Academy, Rosewater y The Lady in the Van su presencia ha sido fugaz.

Claire Foy recibió una nominación a los BAFTA por su papel de Ana Bolena en Wolf Hall, miniserie regia que se centra en el personaje de Thomas Cromwell, lord canciller de Enrique VIII. En The Crown, donde da vida con mil matices a la reina Isabel II, desde que es una joven ingenua recién casada, hasta que debe bregarse en su papel de reina recién coronada tras la muerte de su padre Jorge VI, destaca su genial cóctel de amor y sentido del déber, conocedora de sus limitaciones y consecuente con sus responsabilidades, esforzada esposa, madre, hija, hermana, y al tiempo no permitir que el cariño saque las cosas de quicio. La tensión para conciliar tantas funciones sin morir en el intento la entrega de un modo sencillamente maravilloso.

Claire ha intervenido en varios proyectos teatrales. Ha destacado como Lady Macbeth junto a James McAvoy en "Macbeth" en el teatro Trafalgar Studios.

Y en cine acaba de rodar Breathe junto a Andrew Garfield, dirigida por Andy Serkis y escrita por William Nicholson. Cuenta la historia real de Robin y Diana Cavendish a los que les cambia radicalmente la vida cuando la polio le deja a él paralizado.

Desde 2014, Claire está casada con Stephen Campbell Moore, que le ha dado una niña. Curiosamente Stephen, también actor, protagonizó la tv-movie Wallis & Edward, donde daba vida al rey Eduardo VIII, cuya abdicación por su amor con la plebeya Wallis propició que la corona británica recayera en Isabel II, el papel que ha terminado por dar la fama actoral a su esposa.

Filmografía
Perturbada

2018 | Unsane

Una joven abandona su ciudad para escapar de su problemático pasado y empezar con un nuevo trabajo. Pero cuando es internada en una institución psiquiátrica contra su voluntad se enfrenta a su mayor miedo. ¿Es real o sólo es una alucinación? Nadie parece creerla y las autoridades son incapaces de ayudarla, así que debe enfrentarse a sus miedos para seguir adelante. A través de perspectivas retorcidas y una impactante narración, Perturbada se hace preguntas acerca de nuestra percepción de la realidad, nuestro instinto de supervivencia y el sistema que se supone que debe cuidar de nosotros.

First Man (El primer hombre)

2018 | First Man

El relato de la llegada del primer hombre a la Luna, narrado con talento. Por primera vez Damien Chazelle (Whiplash, La la land), no firma el guión de una película suya, éste se debe a Josh Singer, especializado en historias reales como las de El quinto poder, Spotlight y Los archivos del Pentágono. Sigue a Neil Armstrong y familia durante la década de los 60, hasta el momento en que puso el pie en la Luna. En la línea de Elegidos para la gloria, y sin desdeñar la épica de unos logros que 50 años después siguen deslumbrando, destaca un tono muy humano y realista, casi documental, con el uso de una fotografía cruda que ayuda a reflejar muy bien la época. El uso de grandes angulares, y una cámara en manos a veces flotante en las escenas familiares, las hermana con las referentes a los vuelos espaciales. Y las imágenes del paisaje lunar, casi de un blanco y negro que contrasta con lo que viene de la Tierra, sobrecogen, así como el habilidoso uso de la ausencia de sonido en ciertos planos. Aunque la música no tiene la importancia clave de los anteriores filmes de Chazelle, el cineasta vuelve a recurrir a su buen amigo y colaborador Justin Hurwitz, que se muestra muy inspirado, y nuevamente el diseño sonoro tiene mucha importancia. La trama combina sabiamente las escenas de entrenamiento y las misiones –donde se hace hincapié en los traqueteos y los estrechos espacios, aquello era como viajar en una lata de sardinas–, con los pasajes domésticos, con la esposa, niños y colegas. Y siempre incidiendo en el riesgo del oficio de astronauta, incluidas las reuniones de duelo, más frecuentes de lo deseable. Hay un gran acierto en el entero reparto, con mención especial para Ryan Gosling en el papel principal, y Claire Foy, una esposa de carácter. Pero también en los actores que encarnan a ingenieros y astronautas de la NASA, Jason Clarke, Corey Stoll, Kyle Chandler, Ciarán Hinds y compañía, o a otra esposa clave del film, Olivia Hamilton, e incluso a los niños que dan vida a los hijos de Neil y Janet.

8/10
Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte

2018 | The Girl in the Spider's Web

La hacker Lisbeth Salander atiende al requerimiento de Frans Balder, científico brillante, con un niño autista, que ha desarrollado un revolucionario software para la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, pero se ha arrepentido y quiere recuperarlo para borrarlo. Pese a que la joven consigue robarlo, unos tipos irrumpen en su escondrijo en busca del programa, dejándola herida en la espalda. Debido a la popularidad de las novelas de Stieg Larsson, cuando Sony lanzó en 2011 Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres, sus ejecutivos albergaban la esperanza de haber iniciado una franquicia rompetaquillas. Y aunque el film dirigido por David Fincher no se estrelló, tampoco recaudó todo lo previsto; posiblemente le habrán echado la culpa a que en Europa el film tenía menos tirón del esperado, porque habían triunfado las versiones suecas de la trilogía. Así, la siguiente entrega ha tardado siete años en estrenarse, y no sólo se ha sustituido a aquel realizador –que continúa acreditado como productor ejecutivo– y a los protagonistas, sino que se ha decidido evitar los siguientes dos libros, ya adaptados a la pantalla, y pasar al primero escrito por David Lagercrantz, designado por los herederos del autor original para continuar con las peripecias de sus personajes. El resultado ni te mata ni te hace más fuerte, o sea puede resultar más o menos entretenido pero deja poco poso. El uruguayo Fede Álvarez, hasta ahora especializado en películas de terror (Posesión infernal: Evil Dead, No respires), compone una inquietante atmósfera, y enlaza a ritmo frenético una escena de acción tras otra –alguna vistosa–, convirtiendo al personaje central en heredera de James Bond y Jason Bourne, así como en una especie de superheroína, que dedica su vida a proteger a las víctimas de violencia de género. En la adaptación del texto ha metido mano nada menos que Steven Knight (Promesas del Este) que recupera la mayoría de elementos de la novela original, pero que la reinventa por completo, exagerando la presencia de Salander y los elementos feministas de la trama, reduciendo bastante la presencia del periodista Mikael Blomkvist, y curiosamente dando mucha presencia a Camilla, hermana de la protagonista, que en los libros apenas salía. Por desgracia, queda bastante reducida la motivación psicológica de los personajes, empezando por la propia Salander, pues se presenta por encima la explicación del trauma que la convirtió en un personaje solitario, pero como mera presentación para el público recién llegado, sin ahondar mucho más. Peor dibujada queda Camilla, pues ha pasado de víctima de abusos sexuales por parte de su padre durante la infancia, a verdugo y villana sin que se cuente por qué. Claire Foy trata de darle algo de tridimensionalidad a su personaje, a través de una mirada que le humaniza en cierta forma, pero no resulta del todo suficiente, falta darle una vuelta al guión. Llama la atención que no tenga ninguna química (ni siquiera aparecen mucho en pantalla juntos) con Blomkvist, esta vez en manos de Sverrir Gudnason –Björn Borg en Borg McEnroe– que al igual que el resto del elenco se esfuerza en vano, pues no suple las carencias del libreto.

4/10
Una razón para vivir

2017 | Breathe

Amigos cineastas, por muy veraz que sea una de esas películas basadas en hechos reales, no queda garantizada la verosimilitud. Sirva como ejemplo la magistral Una historia verdadera, relato de un anciano achacoso que para visitar a su hermano recorre los 500 kilómetros que separan Iowa de Wisconsin en un cortacésped. Si la hubiera dirigido otro que no fuera el surrealista David Lynch, se tenían todas las papeletas para caer en la comedia involuntaria. A diferencia de lo que ocurría en aquélla, no consigue resultar creíble este biopic de un personaje auténtico, Robin Cavendish, capitán retirado del ejército británico, ateo e incluso un poco anticlerical, que comerciaba en Kenia, donde su mujer, Diana Blacker, dio a luz a su hijo. Allí contrajo en 1958 la polio, que le dejó paralizado del cuello hacia abajo, dependiendo de un respirador mecánico. Según los médicos no sobreviviría más de unos meses, pero gracias a su coraje no sólo continuó vivo, sino que llegó a inventar con un profesor de Oxford una silla de ruedas con pulmón de hierro incorporado, que permitía a los discapacitados con problemas similares a los suyos tener autonomía para moverse y salir de casa. Al cabo del tiempo, tomó una decisión inesperada. Una razón para vivir supone el debut como realizador de Andy Serkis, la gran estrella de la técnica de la captura de imagen, habiendo estado detrás de personajes tan memorables como Gollum, en la trilogía de El Señor de los Anillos, y Cesar, en El origen del Planeta de los Simios y sus secuelas. Al proceder de la interpretación, demuestra que comprende a sus colegas actores, logrando creíbles trabajos, sobre todo de Andrew Garfield, que reproduce muy bien los gestos del Cavendish real, que aparece en unas imágenes finales, y de Claire Foy, reina de The Crown, impecable como esposa luchadora. Con una puesta en escena tan convencional como eficaz, parece que Serkis está desarrollando muy bien el relato. Incluso logra un tramo central interesantísimo, centrado en la necesidad de los enfermos no sólo de que les mantengan en este mundo, sino de lograr una vida plena y digna. Lo mejor, una secuencia que ilustra a la perfección esta idea, mostrando un sofisticado hospital en Alemania con modernas máquinas, bien vigiladas por competentes profesionales, que sacan adelante a pacientes; pero que no obstante parecen almacenados en la habitación, sin poder moverse. Contra todo pronóstico, el guión se precipita al abordar el giro de la historia. Nada había indicado antes que el protagonista iba a derivar hacia ese lugar. Los secundarios apenas le cuestionan, y no existe ningún personaje que represente la perplejidad del espectador, solución que podría haber funcionado. Quizás todo se explique porque cuestionar a Cavendish no era una opción, ya que ejerce como productor Jonathan, hijo del retratado, representado con poca profundidad por varios actores jóvenes de diferentes edades a lo largo del metraje.

5/10
The Crown (2ª temporada)

2017 | The Crown | Serie TV

Segunda entrega de la serie creada por Peter Morgan, que describe el reinado de Isabel II de Inglaterra, abarca el período histórico correspondiente a los dos primeros ministros que suceden a Winston Churchill, Anthony Eden y Harold Macmillan, o sea, el período entre 1955 y 1963. Lo que no impide la introducción de oportunos flash-backs que amplían el lienzo de esta inteligente mirada a la corona británica, en relación a un oscuro secreto del duque de Windsor en los años de la Segunda Guerra Mundial, y al período de formación en férrea disciplina en el internado escocés Gordonstoun de Felipe de Edimburgo. De nuevo Morgan demuestra ser un maestro en la creación de los diálogos de los personajes, llenos de contenido y emociones, y aprovecha bien las idas y venidas a las dependencias de la reina, las distintas audiencias. En los primeros episodios, da la impresión de que se quiere centrar la mirada en uno u otro personaje, y se echa en falta la fuerza arrolladora de algunos personajes de la primera temporada, en especial de Winston Churchill; además, hay que aceptar que Isabel II ha perdido la bisoñez a la hora de asumir tempranamente un reinado que no esperaba. Pero se van desarrollando temas de fondo de entidad, y la serie va creciendo paulatinamente hasta alcanzar verdadera estatura. Uno de esos temas, primordial, es el del matrimonio. En primer lugar el de Isabel y Felipe, donde el amor mutuo es indudable, pero las tiranteces y altibajos también asoman, por la sensación de escaso protagonismo de él, y el peso de su función real en ella, que obliga a veces mirar a otro lado, ejercer la diplomacia y sutiles formas de expresión para expresar lo que se lleva dentro. Gracias al magnífico trabajo de Claire Foy y Matt Smith, esto está muy bien planteado. Más problemática resulta la presentación de la vida sentimental de la princesa Margarita tras su traumática ruptura con Townsend, pues su nueva relación con el fotógrafo Tony Armstrong-Jones adolece de cierta languidez, y se presenta la vida bohemia y libertina de él con un erotismo de papel couché algo manido, muy de publicidad de perfume de lujo. Pero sirve para abordar distintas caras de la vida conyugal, en lo relativo a la mujer y al varón, lo que también incluye, con mayor brevedad, el divorcio de un íntimo amigo de Felipe, y la acidez que preside la relación de los Macmillan, Harold y Dorothy, o el matrimonio del presidente Kennedy. Otra cuestión importante es la necesidad que tiene la institución monárquica de adaptarse a los nuevos tiempos, que es tratada con fuerza usando un episodio auténtico en el capítulo "Marionettes", cuando el entonces barón Altrincham se atrevió a criticar abiertamente los discursos de Isabel II, poco pegados a la vida real de sus súbditos, y también al abordar el encuentro con John F. y Jackie Kennedy. Sobre los desafíos políticos, quizá se apuntan algunos problemas como la crisis del canal de Suez, o con las colonias de África afectadas por la guerra fría, pero quedan en un plano menor, quizá porque los primeros ministros en esta ocasión tienen menos fuerza dramática que un Churchill. Resultan especialmente valiosos los episodios dirigidos por Stephen Daldry, como el titulado “Paterfamilias”, en que traza un paralelismo entre la formación del príncipe Carlos y la que tuvo su padre Felipe, lo que sirve para tratar el tema de la educación, donde se hace necesario tratar de modo desigual a unos hijos que nunca son iguales. Se nota en el magnífico resultado que el director ha trabajado con buenos resultados antes con adolescentes, recuérdese que hablamos del director de Billy Elliot, Tan fuerte, tan cerca y Trash. Ladrones de esperanza.

9/10
The Crown

2016 | The Crown | Serie TV

Una verdadera joya seriófila, manejada con mano firme por su creador, Peter Morgan, que se ha especializado en escribir guiones basados en personajes auténticos en títulos como El último rey de Escocia, Las hermanas Bolena, The Damned United, El desafío. Frost contra Nixon o Rush, aunque sin duda su libreto más conocido es el de La reina, por el que logró la nominación al Oscar. Y aquí justamente retoma al personaje protagonista de ese film, la reina Isabel II de Inglaterra, pero en su juventud, los primeros años de su reinado con las dificultades de adaptarse a su papel de monarca en un mundo cambiante y recién salido de la Segunda Guerra Mundial. En parte se inspira en su propia obra de teatro "The Audience", estructurada alrededor de las audiencias de la reina con sus diferentes primeros ministros. Llama la atención la solidez del entramado argumental, donde nada es simple o tópico, cada escena está escrita con mimo, las situaciones y los diálogos son de una inusitada brillantez, la introducción de algunos flash-backs con Isabel niña nunca son caprichosos. Y se recogen con rigor los hechos históricos, los últimos años del reinado de Jorge VI, con una enfermedad cuya gravedad oculta a los más allegados, el matrimonio por amor de Isabel con Felipe de Edimburgo, el acceso al trono de la inexperta Isabel, y cómo debe aprender sobre la marcha su papel, poner en práctica lo que conoce en teoría y más. Están recogias, por supuesto, las relaciones con el primer ministro Winston Churchill, casi octogenario, y que viene a despachar con ella semanalmente. A lo largo de diez capítulos, servidos por grandes directores, empezando por Stephen Daldry, se despliegan muchos temas de enorme calado. Por supuesto el significado de la Corona, y su capacidad aglutinadora de un pueblo y un imperio, junto a un encorsetamiento que puede ser frustrante y anulador de la propia personalidad. Se habla de sentido del deber y de sacrificio, de la capacidad para estar a la altura de un puesto de grandísima responsabilidad, pero en cuyo desempeño se puede infligir heridas a los seres más queridos, además de que toca lidiar con políticos que por la bisoñez y el hecho de ser mujer, la miran con condescendencia. Se juega al paralelismo de los dos hermanos –Jorge VI obligado a reinar ante la abdicación de su hermano Eduardo VIII, que prefiere seguir ser fiel a su amor plebeyo, Wallis Simpson– con las dos hermanas, hijas de Jorge, Bertie, con una princesa Margarita enamorada del antiguo caballerizo de su padre, el famoso capitán Townsend, un hombre divorciado. Y también hay espacio para los nuevos tiempos, hay moldes que resulta necesario romper, aunque las tradiciones sean importantes y puedan tener cientos de años de historia. Los ancianos decrépitos deben ceder el testigo a los jóvenes, aunque sea necesario reconocer en algunos casos, Churchill, su servicio extraordinario a la nación. El pueblo debería poder ver la coronación de su reina por televisión, aunque alguno piense que eso vulgariza una función sagrada. En fin, los temas están trenzados maravillosamente, labor de orfebrería de guión, con las vicisitudes de las personas, que son de carne y hueso, y cuyos problemas implican al espectador. Se puede sugerir que el colonialismo debe terminar, o que con la contaminación es un problema auténtico. Todo con un esfuerzo de producción formidable: reconstrucción de la época, dirección artística, vestuario, fotografía, maquillaje, una banda sonora soberbia de Hans Zimmer y Rupert Gregson-Williams... Los actores están muy bien escogidos, no hay personaje pequeño, ninguno es una caricatura, de todos puedes entender sus razones, desde un secretario de la reina a un ministro. Resulta obligado destacar las interpretaciones de John Lithgow, colosal Winston Churchill, increíble todo lo relativo a su retrato pictórico, y de Claire Foy, que sabe dar a su reina una sabia mezcla de fragilidad, sensatez, buena voluntad, carácter...

9/10
Wolf Hall

2015 | Wolf Hall | Serie TV

Espléndida serie de la BBC, que describe algunos de los acontecimientos decisivos del reinado de Enrique VIII en Inglaterra desde un punto de vista inusual en cine y televisión, el de Thomas Cromwell, que llegó a ser consejero principal del rey pese a sus orígenes humildes, y que jugó un papel esencial en cuestiones como la supremacía de la Iglesia de Inglaterra, y en los ascensos y caídas de las nuevas reinas Ana Bolena y Juana de Seymour. El film se basa principalmente en las dos populares novelas dedicadas al tema por Hilary Mantel. Con un sólido guión de Peter Straughan y una buena dirección de Peter Kosminsky, nos encontramos con Cromwell como secretario y hombre de confianza del cardenal Wolsey, a quien guardará fidelidad incluso cuando caiga en desgracia porque Ana Bolena considera que no se esfuerza demasiado a la hora de lograr la nulidad del matrimonio del rey con Catalina de Aragón. El protagonista es pintado con matices, que Mark Rylance plasma en una interpretación sobresaliente: hombre reflexivo, inteligente y agudo, que dice las palabras justas, con cierta rectitud pero a la vez sinuoso, y al que pesan sus orígenes oscuros –era hijo de un simple herrero–, que le reprochan los grandes hombres de la corte de alta cuna. Cuestiones como la muerte de su esposa y dos hijas por unas fiebres, o la cercanía a Wolsey, muestran su lado más humano; pero también se muestra como alguien implacable en línea maquiavélica –hacia Tomás Moro, que no es pintado con demasiada simpatía, presta respeto, pero le reprocha que use la tortura para arrancar confesiones en causas con la justicia–, lo que se acentúa con el paso de los años junto a Enrique VIII y su deseo de que paguen los que posibilitaron la caída de Wolsey. Seguramente uno de los grandes aciertos de esta serie es su contención –no se cae en los excesos de glamurosas intrigas palaciegas como las que se mostraban en Los Tudor–, y su intento por comprender el contexto social, político y religioso, por ejemplo en relación a la cuestión matrimonial y a la de los monasterios. Además sabe cuidar a todos los personajes sin fáciles simplificaciones, no se juzga ni caricaturiza a nadie, todos son de carne y hueso, y se pueden apreciar virtudes y defectos, ya sea en el rey y las reinas, los cortesanos, Moro, Norfolk, etc. Y se insinúan lazos que se estrechan –Enrique VIII es una suerte de padre para Cromwell, como antes, en mayor medida, lo había sido Wolsey; los amores imposibles de Cromwell una vez enviuda–, y sutiles conspiraciones en las luchas por el poder, donde no es fácil distinguir la verdad de las falsas acusaciones. El reparto podría decirse que es casi inmejorable. Aparte del citado Rylance, Damian Lewis compone un muy creíble  Enrique VIII, y lo mismo hace Claire Foy con Ana Bolena, estos componen el terceto principal de la serie, donde también se pueden mencionar las interpretaciones de actores conocidos como Jonathan Pryce, Mathieu Amalric, Joanne Whalley, Anton Lesser, Kate Phillips y Tom Holland, el chaval de Lo imposible.

7/10
The Lady in the Van

2015 | The Lady in the Van

Prestigioso director teatral, procedente de una familia dedicada a la escena desde varias generaciones, Nicholas Hytner tiene algún largometraje estimable en su haber, como La locura del Rey Jorge, que supuso su debut en cine. En esta ocasión se pone al servicio de una de las grandes damas de las tablas británicas, Maggie Smith (quizás la más veterana estrella en activo en la gran pantalla, junto a su compatriota Michael Caine), en la adaptación de la obra de Alan Bennett, que Hytner ya estrenó en el Queen's Theatre de Londres, con la misma intérprete. El autor del texto reconstruye libremente la extraña relación de amistad que mantuvo con Mary Shepherd, anciana sintecho que primero aparcó su destartalada furgoneta en su misma calle, en el barrio londinense de Camden. Ante las quejas de los vecinos le pidió como favor dejarla temporalmente en el patio de su casa. Pero lo que iba a ser temporal se alarga cada vez más... Rodada en los escenarios reales donde ocurrió la historia original, de puesta en escena sencilla, y bajo presupuesto, todo está al servicio de la protagonista. Ésta realiza un trabajo de primera categoría, construyendo un personaje excéntrico, algo caradura pero que siempre mantiene la elegancia, bastante gruñona pero en el fondo entrañable. Estamos ante uno de esos filmes que cuesta mucho imaginar con otro actor. La rodean correctos actores, como el también grande del teatro Alex Jennings, en cine el Príncipe Carlos en La reina, que aquí encarna al citado Bennett, en un papel doble, pues el dramaturgo –del que se sugiere su homosexualidad– mantiene un diálogo constante consigo mismo. Más secundario, Jim Broadbent sabe exagerar sin desentonar en su interpretación de un tipo un tanto fisgón. El film mantiene un cuidado equilibrio entre drama y un humor sarcástico muy inglés, que tira con bala pero sin caer en la vulgaridad.

6/10
Vampire Academy

2014 | Vampire Academy

Adaptación del primer volumen de la saga de seis libros de Richelle Mead, destinada al público adolescente. Dirige Mark Waters, que cuenta con experiencia en este terreno, pues ya llevó al cine la novela juvenil Las crónicas de Spiderwick. Vampire Academy tiene como protagonista a Rose Hathaway, una 'dhampir' (mitad vampiro y humana) que ha consagrado su vida a defender a su mejor amiga, la inocente princesa Lissa Dragomir, que pertenece a la especie de los 'moroi' (vampiros no violentos), y está amenazada por los letales 'strigoi'. Ambas jóvenes han huido de la institución educativa en la que están internadas, pero el guardaespaldas Dimitri Belikov consigue capturarlas y enviarlas de vuelta. Resulta evidente que Vampire Academy trata de recuperar elementos de otras franquicias de éxito, hasta el punto de que la trama parece una mezcla entre Crepúsculo y Harry Potter, por la presencia de vampiros, rígidos internados, poderes mágicos, amores juveniles. Por desgracia, el guión del hermano mayor del realizador, Daniel Waters (Batman vuelve) parece no tomarse demasiado en serio la poco estimulante mitología propuesta en la saga, y sus diálogos nunca resultan naturales. Se entiende que el film se haya estrellado estrepitosamente en Estados Unidos pese a que tiene detrás a los astutos hermanos Weinstein. En el amplio reparto de Vampire Academy se salvan la joven protagonista, Zoey Deutch (Hermosas criaturas) y el veterano Gabriel Byrne, tan expresivo como es habitual en el rol de una especie de príncipe vampiro que ha contraído una gravez enfermedad. Por contra resultan claramente sobreactuadas en esta ocasión Olga Kurylenko –la directora de la academia– y Joely Richardson –Tatiana, reina de los vampiros–.

4/10
Rosewater

2014 | Rosewater

Wreckers

2011 | Wreckers

Un matrimonio recién casado vuelve al pueblo donde él pasó la infancia, con la ilusión de que la familia crezca, pero la llegada del hermano del marido propiciará la rivalidad, mientras secretos no revelados ponen en peligro la relación. Lo mejor es la pareja protagonista, dos actores que pronto descollarían, Benedict Cumberbatch y Claire Foy.

5/10
En tiempo de brujas

2010 | Season of the Witch

Dominic Sena rodó una prometedora ópera prima (Kalifornia), y obtuvo un gran éxito con 60 segundos, protagonizada por Nicolas Cage. De Sena se ha sabido más bien poco tras la fallida Operación Swordfish. Ahora, vuelve a rodar con Cage, en el primer largometraje del realizador que no se desarrolla en la época actual. En concreto, la acción tiene lugar en la Edad Media. Behmen y Felson son dos cruzados que deciden desertar, tras llegar a la conclusión de que se realizan derramamientos de sangre inútiles. De regreso a Europa, acuden a por suministros a una ciudad devastada por la peste bubónica, donde son apresados por los guardias. Les llevan ante el cardenal D'Ambroise, que les amenaza con encarcelarles por deserción, a menos que acepten una peligrosa misión. Deberán llevar a una joven bruja, en teoría responsable de que se haya propagado la enfermedad, a una abadía distante donde será juzgada. Les acompaña un hombre que ha perdido a toda su familia, un sacerdote ingenuo, un joven que aspira a convertirse en caballero y un estafador que conoce la región y sirve de guía. Por un lado, Dominic Sena pinta una Edad Media muy oscura, y presenta una visión tenebrosa y poco rigurosa de la Iglesia de la época, obsesionada con el derramamiento de sangre. Que al cardenal lo interprete Christopher Lee resulta bastante ilustrativo. A ratos parece que quiere rodar un film realista, pero esto no acaba de cuadrar bien con unos combates de cine de aventuras totalmente falsos y exagerados, y fanfarronadas al estilo de los personajes de Errol Flynn. Además, la ambientación no es convincente, no resultan creíbles sus juicios por brujería, por ejemplo, y es más cercana a un cómic que a El nombre de la rosa, con la que tiene una cosa en común: el actor Ron Perlman. Por lo demás es un film con efectos especiales aceptables y actores creíbles. Funcionan las secuencias puramente 'palomiteras' como cuando los protagonistas tratan de pasar con el pesado carro en el que llevan encerrada a la bruja por un puente destartalado.

4/10
La pequeña Dorrit

2009 | Little Dorrit | Serie TV

Una de esas cuidadas producciones de la BBC que justifican de sobras la existencia de una televisión pública. Adapta la conocida obra de Charles Dickens. Sigue a Amy Dorrit, una esforzada jovencita que debe ganarse la vida a diario para sacar a su familia adelante, después de que su padre, acosado por los deudores, haya recalado en prisión. La vida de Amy dará un vuelco cuando un día el hijo de su jefe plantea un misterio familiar, que podría probar que existe una interconexión entre su familia y los Dorrit. La serie está desarrollada en episodios de media hora, y destaca el protagonismo de Claire Foy, que sabe sostener la trama con su casi omnipresencia.

6/10

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