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Biografía

Elizabeth Debicki

Elizabeth Debicki

30 años

Elizabeth Debicki

Nació el 24 de Agosto de 1990 en París, Francia

Volando más allá de la danza

21 Marzo 2019

Alta, esbelta y de belleza clásica, Elizabeth Debicki pasó de la danza que parecía imponerle la herencia de sus padres a la interpretación en los escenarios, la televisión y el cine. Y en muy poco tiempo ha logrado labrarse una carrera que hace obligado seguirle la pista.

Aunque nacida en París, los ancestros de alguien con un apellido como Debicki sugieren unos orígenes poco galos. Y en efecto, la rubia Elizabeth Debicki es hija de padre polaco y madre australiana de origen irlandés, la mayor de tres hermanos, y su nacionalidad corresponde al país-continente de los canguros. Ambos progenitores eran bailarines, y se diría que de casta le viene al galgo, pues esta actriz en alza de 1,9 metros de estatura destaca por su esbelta figura al más puro estilo Venus de Milo, que parece perfecta para la danza.

Y sí, desde pequeñita hizo ballet, cuando la familia se trasladó a vivir a Melbourne. Pero se aburría, le resultaba más divertido ver los dibujos animados de El capitán Planeta y los planetarios, que le encantaban, y evadirse a ese mundo pretendiendo ser uno de sus personajes. Así que en cierto momento vio con claridad que le gustaba más la interpretación que los pasos de baile, y decidió probar suerte en el teatro, con obras en su colegio, la Huntingtower School, donde demostró ser toda una líder, mostrando una proverbial energía y modos de hacer decididos. Como dice Debicki, “cuando tus padres son bailarines, te enseñan a ser jodidamente dura. Los bailarines son las personas más duras que he conocido a nivel psicológico. Bailar es mucho más brutal que actuar.” A la hora de emprender estudios universitarios, se decantó por el Victorian College of the Arts, adscrito a la Universidad de Melbourne, beneficiándose de una beca Richard Pratt.

Debicki debutó en el cine con un papel menor en la descerebrada comedia Una boda de muerte (2011). Pero empezó a destacar como fiestera en la versión de El gran Gatsby (2013) de su compatriota amante de la música Baz Luhrmann, al que definió como “mi hada madrina”.

2015 fue el año en que la actriz subió a la cumbre. No sólo a la de la película de escalada Everest, sino sobre todo a la de la serie de intriga basada en John le Carré El infiltrado, donde era la esposa del villano traficante de armas, Hugh Laurie, que tenía un idilio con un hombre que buscaba vengarse de él, Tom Hiddleston; a la actriz le gustó estar ahí porque le parecía “un entretenimiento a la vieja usanza”. Además fue Lady Macduff en la versión de Macbeth de Justin Kurzel, y la villana con marcado acento extranjero de Operación U.N.C.L.E.

Desde entonces no le falta trabajo a la actriz, que se apuntó a las películas de superhéroes Marvel como extraterrestre con Guardianes de la galaxia, vol. 2 (2017) y al thriller femenino de calidad con Viudas (2018). En Vita y Virginia (2018) ha asumido el reto de encarnar a la célebre escritora Virginia Woolf. Y da idea de su gancho que Jordan Peele la haya requerido para su serie televisiva Lovecraft Country, y que Christopher Nolan cuenta con ella para su próximo film, todavía sin título.

Muy celosa de su vida privada, lo único que desvela sobre la misma es que se siente como una nómada, siempre dispuesta a ir de aquí para allá.

Filmografía
Territorio Lovecraft

2020 | Lovecraft Country | Serie TV

Años 50. Atticus Freeman, joven afroamericano, veterano de la guerra de Corea y apasionado de la literatura pulp de ciencia ficción, regresa a Chicago, su localidad natal, al enterarse de que su padre ha desaparecido. Éste le ha enviado una carta que le pone tras la pista de que puede estar en un misterioso lugar llamado Ardham, en Massachussets. Convencerá a George, su tío, y a Leti, una amiga activista del incipiente movimiento de los Derechos Civiles, para que le acompañen en busca de su progenitor. Pero su periplo no será tranquilo, pues dan con supremacistas bastante peligrosos, y con criaturas monstruosas. Adaptación en formato de serie de diez capítulos de un libro de Matt Ruff, que tiene detrás como productores e impulsores a J.J. Abrams, artífice de éxitos catódicos como Perdidos, y a Jordan Peele, responsable de Déjame salir. La ficción combina muy bien el toque personal de ambos, pues incluye los personajes misteriosos, y finales de capítulos con ‘cliffhanger’ del primero, y la utilización del género de terror para denunciar el racismo del segundo. Esto último resulta bastante loable, y parece entroncar con el largometraje Green Book, ya que uno de los protagonistas, George, ha coescrito un ‘libro verde’ similar al de aquel film, que alerta a los negros de lugares seguros donde pueden refugiarse en sus viajes por la zona más peligrosa de Estados Unidos. Pero lo que en el film de Peter Farrelly parecía bastante realista, aquí está tan exagerado, y se acumulan tantos psicópatas blancos, que al final resulta ridículo. La idea consiste en homenajear a uno de los grandes escritores de terror, H.P. Lovecraft, citado en el título, mientras que en la trama aparecen sus criaturas. Pero se invita al debate, pues por un lado queda claro que la obra de este autor mantiene su capacidad de fascinación, pero por otro tenía una ideología, fruto de su tiempo, que no pasa el filtro de una revisión bajo el prisma de la corrección política actual. En uno de los diálogos se cuestiona también la serie “John Carter de Marte”, de Edgar Rice Burroughs, que tendría el mismo problema, y el protagonista se llama Atticus, lo que parece aludir a “Matar a un ruiseñor”, de la también ahora cuestionada Harper Lee. Para completar el cuadro, no falta la crítica hacia el ‘heteropatriarcado’, culpable de la frustración de Christina Braithwhite, la villana principal. Pese a todo, la ficción cuenta con un amplio presupuesto que se ve reflejado en los efectos especiales, por lo que los monstruos están bien rematados, y las secuencias de suspense están logradas. Jonathan Majors (Nación cautiva) realiza un trabajo solvente como actor principal, y están al mismo nivel Jurnee Smollett, vista en Aves de presa, como la combativa Leti, y el veterano Courtney B. Vance (American Horror Story), en la piel del tío George. Del reparto blanco se debe mencionar a la modelo Abbey Lee, a quien le ha tocado la citada Braithwhite.

5/10
Tenet

2020 | Tenet

Nuevo laberinto serpenteante escrito y dirigido por Christopher Nolan, producido por su esposa Emma. Sin el concurso de su hermano Jonathan en el guion. Visualmente deslumbrante, con la buena mano de Hoyte Van Hoytema. Apabullante en su adrenalítico ritmo, que no deja un minuto de respiro. Y mareante, la música de Ludwig Göransson cumple con su cometido, pero no tiene la belleza de la de Hans Zimmer. Intentas entender la trama. Te esfuerzas en comprender la propuesta nolaniana. Y no puedes. Quizá lo consigas en un segundo, tercer, cuarto visionado. Tal vez esta sea la forma de salvar el verano del Covid-19 en los cines. Entregar una película hipnótica y que el espectador se sienta desafiado a entenderla, de modo que vuelva a la sala una segunda, tercera, cuarta vez. Como si tuviera entre las manos un cubo de Rubik, y no se sintiera tranquilo hasta que logre resolverlo con sus manos. Incluso puede que a pesar de todo no entienda nada, pero hará mecánicamente los 40, 50 movimientos necesarios para dar con la solución. No es fácil hablar de Tenet. Título que es un palíndromo, se lee igual del derecho que del revés, y que está integrado en uno mayor, 'Sator arepo tenet opera rotas', frase latina que significa 'El sembrador Arepo mantiene las ruedas con destreza', y en efecto, uno de los juegos de la película, además de aplicar su concepto, es jugar con las palabras de esa frase, por ejemplo el personaje de Kenneth Branagh se llama Sator, o sea, es el sembrador. Pero en fin, es de suponer que esto no es importante, o sí, o quizá lo que es importante en la película es poco, y la mayor parte de lo que vemos carece de importancia. O sea, es un espectáculo circense asombroso, que se disfruta en pantalla grande, donde debería verse el cine, nos dice Nolan. El emperador quizá esté desnudo, y cueste reconocerlo, aunque cabe la otra posición, exclamar simplemente, qué cuerpazo, madre mía. Puede que el Goya de la película sea una falsificación, pero... ¡vaya falsificación! Estamos en una trama de espionaje internacional y de asaltos terroristas. El personaje protagonista sin nombre al que da vida John David Washington es un agente que se enfrenta a los villanos de turno, y que es introducido en arcanos secretos ligados a la resolución de un algoritmo que permite realizar inversiones basadas en la entropía, retroceder a partir de un punto en el tiempo. Lo que da pie a pinzas temporales, en que se acercan los que avanzan temporalmente y los que marchan hacia atrás. Tal hallazgo científico es un peligro, y más en las manos de Sator, traficante de armas ruso y terrorista millonario, que enfermo de cáncer piensa que el mundo sin él no merece existir, y quiere destruirlo. Por otro lado, quizá al final lo que cuentan son el amor que conlleva sacrificio y las personas concretas. Lo que permite entender la fijación del protagonista por evitar la muerte de Kat, la esposa de Sator, y madre de un hijo al que cuida con esmero. Quien salva un alma, salva al mundo entero. En cualquier caso, lo dicho. Obtusa argumentalmente, aunque se nos trate de ofrecer alguna explicación “científica”, probablemente en la mente de Nolan todas las piezas encajan, en las del espectador medio dan lugar a una nebulosa que pide algo así como 'relájate y disfruta de la función'. Y en efecto, las escenas de acción son asombrosas, con las paradojas de rigor y el movimiento de personajes y vehículos hacia adelante y hacia atrás. De todos modos, el conjunto es cerebral y no se logra la conexión emocional con los personajes. Aunque sí acierta Nolan en un reparto de poderosa presencia, lo que sirve para esconder las vergüenzas de los escasos trazos de casa uno, están estupendos, además de Washington, Branagh, Robert Pattinson y Elizabeth Debicki, e incluso aunque lo suyo sea casi puro cameo, Michael Caine, Martin Donovan, Aaron Taylor-Johnson, Dimple Kapadia...

6/10
Una obra maestra

2019 | The Burnt Orange Heresy

James Figueras es un petulante crítico de arte, que se divierte provocando al público acerca de cuándo un cuadro debería ser considerado como obra maestra. Logra llamar la atención, en una presentación de su libro, de Berenice Hollis, una atractiva y enigmática mujer, con la que se acaba acostando. Tan bien congenian, que él la invita a ser su acompañante en una reunión en su lujosa mansión de campo en Italia con un conocido marchante de arte, que le ha hecho una atractiva oferta: podrá entrevistar en exclusiva al célebre pintor Jerome Debney, desaparecido después de que un incendio provocara la desaparición de toda su obra, a cambio de que le persuada para vender uno de sus cuadros. El italiano Giuseppe Capotondi es conocido sobre todo por su intervención en las series televisivas Suburra y Berlin Station. Está claro que le gusta la intriga, de modo que tiene un buen material donde lucirse en la novela que adapta en esta ocasión, escrita por Charles Willeford. Al fondo aletea la pregunta de si el arte es impostura, o puede plasmar agún tipo de verdad La película puede verse como puro entretenimiento con sorpresas, giros, algún momento en exceso efectista y justicia poética. Pero es también una afilada mirada a una sociedad vacía y egocéntrica, donde el narcisismo pasa factura a distintos niveles. Desde luego, es el caso del protagonista, interpretado por Claes Bang, cuyo horizonte vital es estrechísimo, ni disfruta con el arte, ni resulta fácil entender su sueño infantiloide de protagonizar las lonas de una importante exposición; en cuanto a su empatía con las personas, es nula, porque para él son de usar y tirar. Por eso supone un buen contraste el personaje de una inspirada Elizabeth Debicki, que siendo una mujer imponente sabe encarnar la fragilidad. De modo que es la que verdaderamente es capaz de conectar con el pintor Debney, al que da vida con autoridad Donald Sutherland: la conversación que mantienen proporciona a la trama sus momentos más humanos, en que las personas se escuchan y se comprenden.

6/10
The Cloverfield Paradox

2018 | The Cloverfield Paradox

La científica Hamilton toma la dura decisión de dejar a su familia para formar parte de la tripulación internacional de una estación espacial. Ésta trabaja en un experimento avanzado con un acelerador de partículas que podría servir para solucionar la grave crisis energética que amenaza la Tierra, y que está a punto de provocar una guerra mundial. Tras dos años de prueba, la máquina parece funcionar, pero la instalación interestelar se traslada a un punto perdido de no se sabe qué galaxia, mientras que los miembros del equipo descubren a una extraña desconocida, atrapada entre los cables de una de las paredes. Hasta ahora las dos entregas de la saga Cloverfield, producidas por J.J. Abrams, sólo tenían en común la misma filosofía, pues tanto Monstruoso como Calle Cloverfield 10 son filmes muy baratos de ciencia ficción, promocionados con tácticas novedosas. Ahora se intenta unificar la saga argumentalmente con la tercera entrega, que sin embargo costó a Paramount más de lo esperado, sobre todo porque requiere de mayores efectos especiales y tiene un reparto formado por actores de caché. Ante el riesgo de estrellarse en los cines, la compañía ha decidido vendérsela a Netflix, que realizó una maniobra de marketing eficaz al estrenarla por sorpresa para todos sus suscriptores, anunciando su llegada en la Superbowl. Por desgracia, el film no está a la altura de esta jugada publicitaria, lo que explica con creces que la productora inicial no confiara en ella. Al parecer se intentaron limar algunos detalles e introducir cambios en el guión tras la tibia respuesta de los primeros pases de prueba, lo que en lugar de solucionar nada ha provocado una mayor sensación de caos. Tras un comienzo más o menos prometedor, los extraños sucesos que se ven en pantalla ni tienen interés, ni logran su objetivo de inquietar, ni transmiten una mínima sensación de originalidad, parecen sacados o bien de Alien, el octavo pasajero o de Horizonte final. Sólo el personaje de Gugu Mbatha-Raw está más o menos desarrollado, el resto son clichés de individuos de diferentes nacionalidades, que los actores no logran defender. Fracasan incluso los normalmente brillantes Daniel Brühl y David Oyelowo. Especialmente desesperante resulta el que le ha tocado en suerte a Zhang Ziyi, que habla en mandarín pero nadie la contesta. El director del film, hasta ahora autor de un único largometraje, el poco conocido The Girl Is in Trouble, ni siquiera logra su objetivo de explicar lo que ocurría en las anteriores entregas. Quizás al espectador le inundarían las nuevas preguntas, en caso de que le hubiera interesado mínimamente este film. Pese a todo, se anuncia una cuarta, Overlord, para la que se ha reclutado a un guionista de primera, Billy Ray (Capitán Phillips) a ver si logra remontar este desaguisado.

3/10
Viudas

2018 | Widows

Chicago. Los cuatro criminales implicados en un audaz golpe, mueren carbonizados cuando se enfrentaban a la policía. Dos millones de dólares se han esfumado convirtiéndose en cenizas, y Jamal Manning, un gángster afroamericano que busca la honorabilidad postulándose a concejal de uno de los distritos más conflictivos de la ciudad, contaba con ellos para financiar su campaña, que le enfrenta a Jack Mulligan, hijo del concejal actual Tom, ambos pertenecientes a una saga familiar habitual en los círculos de poder municipales. Con uno de sus matones Jamal presiona a Veronica, viuda de Harry Rawlings, líder de la banda caída, para obtener su dinero. Junto a las otras tres viudas, y para escapar del lazo en que les dejaron atrapadas sus maridos muertos, retomarán los planes que había trazado Harry para ejecutar otro golpe que podría valerles cinco millones de dólares. Potente adaptación de la novela homónima de Lynda La Plante, que ya había sido adaptada como miniserie británica en 2002, de la mano de Geoffrey Sax. La nueva versión cuenta con la pluma de otra novelista con recientes y exitosas adaptaciones de su obra para cine y televisión, Gillian Flynn (Perdida, Heridas abiertas), que ha trabajado en el libreto con el director del film, Steve McQueen. Sorprende la solidez del guión, que depara muchas sorpresas inesperadas, perfectamente introducidas, y lo bien dibujados que están los personajes femeninos, esto sí que es empoderamiento de la mujer a través del thriller y el subgénero de las películas de robos, y no la convencional Ocean's 8. La película combina bien la intriga con los dramas personales, y los temas de fondo de la corrupción, el gangsterismo, la manipulación, las familias desestructuradas, las tragedias que a todos nos tocan en lo más hondo, a veces rompiéndonos el alma. Viola Davis, Michelle Rodriguez y Elizabeth Debicki encarnan muy bien lo que es la lucha por la supervivencia, y las tres tienen escenas de alto calado dramático. Aunque estamos ante uno de esos filmes que bien merecerían un premio a todo su reparto, están muy bien escogidos los actores para los roles de padre e hijo concejales, Robert Duvall y Colin Farrell, el cabecilla de los ladrones, Liam Neeson, el candidato negro Brian Tyree Henry, su hermano matón Daniel Kaluuya, la niñera peluquera reconvertida en conductora Cynthia Erivo, y aún podríamos citar a más, hasta las partes más pequeñas están tratadas con esmero.

7/10
The Tale

2018 | The Tale

Dura película basada en una experiencia de la propia guionista y directora, Jennifer Fox, que parte del relato al que se alude en la propia película, también en el título, que ella habría escrito siendo una adolescente. La narración bascula entre la actualidad, en que Jennie, ya adulta y cerca de los 50 años, es profesora y documentalista, y nunca se ha casado o formado una familia, aunque convive con Martin, un afroamericano algo más joven que ella; y el pasado, en siendo apenas una niña recién entrada en la pubertad, se siente incomprendida en su numerosa familia –son cinco hermanos, su padre es agente inmobiliario, piensa que su madre no le hace todo el caso que querría–, y en cambio se ve estimulada por las clases de atletismo y equitación que le imparten durante el verano Bill y la Sra. G, quienes tras confesarle que son amantes, se convierten en una suerte de segunda y secreta familia, donde él acaba enamorándose de la pequeña, hasta el punto de querer tener relaciones con ella. Jennifer Fox debuta en la dirección y escritura de ficción –ficción basada en hechos reales, no lo olvidemos– con su personalísima historia, y apunta maneras. Logra armar una estructura con ideas y venidas temporales, donde la protagonista habla consigo misma, un intercambio entre su versión adulta y su versión adolescente. Aunque se procura cierta delicadeza en las escenas de sexo con la menor –se asegura que el film ha usado dobles de la actriz en esos pasajes–, no dejan de ser momentos muy desagradables. De todos modos la película en su aspecto final logra algo notable: no ser algo filmado desde el resentimiento, y en cambio transformarse en una especie de terapia que obliga a Fox a mirarse a sí misma y tratar de entender lo que ocurrió y cómo le afectó, el modo en que trató de digerirlo a través de la expresión artística, y también en una especie de negación-sublimación de lo que era el que unos degenerados se aprovecharan de una cría inocente que ignora la fealdad del mundo real. El film incluye ese universo de perversiones –que varias veces se trata de suavizar aludiendo a que “eran los años 70”, ya se sabe, años de exceso, en que todo valía, no se cuestionaban ciertas inmoralidades–, en que impacta la mirada al pederasta que en su ciénaga añora la infancia que le ofrece la niña. La película cuenta con un buen reparto, donde destacan Laura Dern e Isabelle Nélisse, pero también el resto de actores que interpretan versiones juvenil y madura de sus personaje.

6/10
Vita & Virginia

2018 | Vita & Virginia

Desde hace mucho tiempo el mundo de la cultura ha convertido en icono feminista a la escritora Virginia Woolf y por extensión a sus obras, que gozan de un prestigio que se diría semejante al de Shakespeare, quién sabe por qué. En el cine, ahí están Las horas y Orlando, por ejemplo. No hay duda de que la angustiada personalidad de la escritora ha contribuido a crear en torno a ella un aura de misterio y conmiseración. Esta película viene a engrosar esa visión mitificada de Woolf y lo hace a través de una de las facetas más significativas de su vida, la de su relación lésbica con la también escritora Vita Sackville-West. La londinense Chanya Button se encarga de rodar la historia escrita por Eileen Atkins, actriz de renombre con algunos pinitos como guionista y que, curiosamente, también escribió años atrás Mrs. Dalloway. Atkins se inspira en el epistolario real entre Virginia y Vita para pergeñar un mínimo argumento que mantenga en pie la película. El problema es que el resultado es tremendamente soso: narra la fascinación de Vita por Virginia y cómo ésta, una vez atrapada, se siente ninguneada por la viveza de Vita, que se diría no sabe amar con la profundidad de Virginia y tal. Hay mucha tristeza, palabras y una autocompasión agotadora, mientras que una historia con una mínima hondura brilla por su ausencia. La pelicula presenta un ambiente cultural (estamos en los años 20 de Inglaterra) en donde reina la disipación, sobre todo abundan la homosexualidad y el lesbianismo, que parecen ser aquí las señas de identidad del grupo de Bloomsbury, aunque tales realidades fueran entonces camufladas en matrimonios (tanto Virgina como Vita estaban casadas, y esta última además tenía dos hijos). Entre el reparto, las dos protagonistas están correctas, aunque destaca más la frescura de Gemma Arterton por su papel de Vita, que Elizabeth Debicki como la sufridora y deprimida Virginia.

4/10
Breath

2017 | Breath

Guardianes de la galaxia, Vol. 2

2017 | Guardians of the Galaxy Vol. 2

Nuevas andanzas de los Guardianes de la Galaxia, los personajes de Marvel ya llevados antes a la pantalla por James Gunn, director y guionista, que da la impresión de encontrarse muy a gusto con ellos. Este volumen 2 es fiel a las señas de identidad del film que le precedió, de nuevo tenemos al equipo de buscavidas con un gran ego individual, pero también un fuerte sentido del compañerismo, integrado por el líder a lo Han Solo de la saga de La guerra de las galaxias, Peter Quill –también conocido como Star-Lord–, a la alienígena Gamora, al mapache Rocket, al descacharrante árbol.ramita Groot y al tosco y grandote Drax, con rasgos acentuados por un particular y divertido sentido del humor y por la nostalgia ochentera bien presente en temas musicales y estética colorista. Tras el cumplimiento de una misión de guardianes galácticos que desata las iras de la dama dorada y sacerdotisa Ayesha cuando descubre que Rocket ha “distraído” unas valiosas baterías, se desata una persecución que permite que Ego, presunto semidios y padre de Peter al que éste nunca conoció, establezca contacto con su hijo y procure establecer lazos paternofiliales con intenciones poco claras. Aunque de nuevo con un metraje algo excesivo, Gunn logra entregar una película dinámica y muy entretenida, con una trama que teje bien lo grande –planes malvados del villano de turno para sojuzgar el universo mundial, que dan pie a comportamientos heroicos en quienes no parecían capaces de ellos– y lo pequeño –conflictos domésticos y familiares de los personajes bien trazados: la relación de Peter Quill con Ego, más quien hizo las veces de padre con él, el contrabandista Yondu, el encuentro de Gamora con su hermana Nebula con la que mantiene una enemistad mortal, los desahogos cómicos de Drax con la empática e inocente Mantis, comparables a los que comparten Rocket y Root...–, y donde una vez más da la sensación de que esta saga podía formar parte perfectamente del universo Star Wars, a modo de spin-off sobre el mundo de los contrabandistas y aventureros que pueblan la galaxia. Es cierto que los efectos de naves y rayos, cuando se acerca la destrucción total, pueden agotar a más de un espectador, pero ahí no falla en unas cuantas ocasiones el recurso a canciones marchosas de ayer y de siempre. A los actores presentes en el anterior film, presentes con voz o muy caracterizados (Chris Pratt, Zoe Saldana, Bradley Cooper, Vin Diesel, Dave Bautista, Michael Rooker), se suman nuevos valores (Elizabeth Debicki, que sorprendió en la serie El infiltrado) y veteranos como Sylvester Stallone y Kurt Russell.

6/10
Valerian y la ciudad de los mil planetas

2017 | Valérian and the City of a Thousand Planets

Siglo XXVIII. La Humanidad vive en paz con el resto de razas de otros planetas. Valerian, agente del servicio espacio-temporal encargado de velar por el orden en el universo, trata de que su compañera, Laureline, acepte su proposición de matrimonio. Su superior, el comandante Arün Filitt, les envía a recuperar un sofisticado conversor en Alpha, una gigantesca estación espacial donde a lo largo de los años han convivido todas las especies conocidas. Pero se han instalado en su interior unos seres de un planeta extinto que provocan extraños incidentes. Luc Besson, director de El quinto elemento y Lucy, reincide en la ciencia ficción con una adaptación de “Valérian, agent spatio-temporel”, una de las cumbres del cómic franco-belga. La serie apareció en 1967 cuando apenas existían otras del género, que en cine estaba relegado a la serie B. Creada por el guionista Pierre Christin y el dibujante Jean-Claude Mézières para la revista “Pilote”, entre otras cosas está considerada una de las fuentes de inspiración para La guerra de las galaxias. Al cineasta galo parecen importarle sobre todo los efectos visuales, con  una lujosa recreación de mundos galácticos que justifica que se haya rodado en 3D. En este sentido, parece que la producción mira hacia Avatar, aunque quiere ser tan novedosa a nivel estético que a veces resulta estrafalaria, en la línea de las olvidables Flash Gordon y Barbarella. Por contra, Besson no ha mimado tanto su guión, escrito en solitario, que apenas esboza conflictos de entidad, que puedan interesar al público, y por momentos resulta confuso. Para terminar de arruinar la función, sus torpes intentos de comedia no acaban de funcionar. Los protagonistas decepcionarán a los seguidores de las viñetas, pues Dane Dehaan, adolescente castaño, recuerda tanto a Valerian como la modelo modosita de pelo rubio Cara Delevingne a la pelirroja con personalidad Laureline. Pese a todo, sus diálogos tipo Han-Leia, algo tópicos, son los únicos que funcionan en toda la película, pues se desperdician progresivamente los talentos de Clive Owen, Ethan Hawke o Rutger Hauer, en apariciones breves o con personajes insulsos. Se salva, a pesar de que apenas tiene cancha, la cantante Rihanna, en un divertido número musical que eleva por momentos el interés del film.

4/10
El infiltrado

2016 | The Night Manager | Serie TV

Miniserie de 6 episodios que adapta la novela homónima de John le Carré, con título mucho más ajustado en el original, que podría haberse traducido más felizmente como "turno de noche", en vez de optar por el aséptico y generalista utilizado en España, "el infiltrado". Dirige la prestigiosa cineasta danesa Susanne Bier, que entrega una obra que no desmerece de los clásicos de la BBC Calderero, sastre, soldado, espía y La gente de Smiley, que adaptaban a Le Carré con Alec Guinness como protagonista. El guión lo firma David Farr, que también se ocupó del libreto de otra película intrigante de espías, Hanna. La trama arranca en El Cairo, en Egipto, en vísperas de la Primavera Árabe que propició la caída de Mubarak. Jonathan Pine es el encargado de noche del Hotel Nefertiti, "british" y flemático hasta la médula a la hora de complacer a sus clientes, incluso en medio del caos imaginable en el epicentro de una revolución. En esa tesitura una hermosa mujer, Sophie, que ocupa la suite del hotel, le confía unos documentos que prueban que su amante está vendiendo armas de destrucción masiva a una de las facciones que pugnan por tumbar a Mubarak; se trata de una familia con mucho dinero invertido en Reino Unido, y a través del supuesto filántropo Richard Roper están logrando acceso a este material explosivo. Pine tratará de advertir a las autoridades británicas, con imprevistas consecuencias que le obligarán a involucrarse más en la situación tomando partido y en no conformarse, como le reprocha Sophie, con "cambiar de guardia" y adoptar la pose que requieren unas determinadas circunstancias. Bier y Farr atrapan el espíritu de la obra de Le Carré, imprimiendo al protagonista –bien por Tom Hiddleston, muy contenido y expresivo– unos rasgos que hacen recordar en los primeros compases de la serie al del film Lo que queda del día, donde un mayordomo se despreocupaba de los manejos de su señor en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. La serie destaca por una cuidada atmósfera, y por los bien compuestos personajes, de modo que las interacciones entre ellos no suenan estereotipadas, ni siquiera cuando hablamos del mezquino y despreciable Roper, bien interpretado por Hugh Laurie. En el reparto se encuentra el español Antonio de la Torre, haciendo sus primeros pinitos con el inglés.

7/10
Everest

2015 | Everest

Mayo de 1996. Dos guías profesionales preparan sendas expediciones comerciales, en las que llevarán a la cima del Everest a adinerados individuos. Rob Hall, de Adventure Consultants, garantiza el éxito a cualquier tipo de cliente, independientemente de su experiencia, pues ha ejercido su labor durante años sin ninguna víctima mortal. Su rival, Scott Fisher, de Mountain Madness, sólo lleva consigo a gente preparada. Ambos grupos logran coronar su objetivo, pero entonces se desata una inesperada y violenta tormenta... El islandés Baltasar Kormákur, responsable de la excelente 101 Reikiavik, ha dirigido en Hollywood títulos como Contraband y 2 Guns. En Everest reconstruye trágicos sucesos reales, que pusieron en solfa el lucrativo negocio de los viajes de recreo al punto más elevado de la Tierra. El realizador logra sacarle mucho partido a un guión inteligente, escrito a cuatro manos por Simon Beaufoy, con experiencia en este tipo de historias por 127 horas, y nada menos que William Nicholson, autor de la obra original y el libreto de Tierras de penumbra. Son conscientes de que no deben apartarse del esquema del típico retrato de lucha del hombre contra la naturaleza, por lo que se limitan a dar pinceladas de los personajes. Pero logran darles cierta dimensión humana, y que se entiendan las dos maneras de entender su profesión de los protagonistas. También contribuye al dramatismo de Everest el reparto, que tiene en su cima a Jake Gyllenhaal (Fisher) y Jason Clarke (Hall), éste último el que logra la mayor emotividad, en sus conversaciones telefónicas con su esposa, encarnada por una breve pero eficaz Keira Knightley. También sorprende otro matrimonio de ficción, formado por Josh Brolin y Robin Wright. No desentonan grandes intérpretes como Emily Watson, Sam Worthington y John Hawkes. En suma, cuando llegan las deseadas y vistosas secuencias de escalada que el público ha ido a ver no se tiene la sensación de estar contemplando el típico blockbuster vacío. Estamos ante una de esas películas de las que se sale alabando la fotografía, gran labor de Salvatore Totino. Los planos aéreos ponen los pelos de punta por sí mismos, por lo que no necesitarían del 3D con el que se exhibe Everest.

6/10
Operación U.N.C.L.E.

2015 | The Man from U.N.C.L.E.

En plena Guerra Fría, Operación U.N.C.L.E. narra las hazañas de dos agentes, Napoleon Solo, un ex ladrón reconvertido en súper agente de la CIA; y el agente Illya Kuryakin del KGB, que se ven obligados a cooperar para conseguir llevar su misión a cabo. Su objetivo, poner punto y final a una misteriosa organización criminal que pretende desestabilizar el equilibrio de poder con la difusión de armas y tecnología nuclear, pero la única pista que tienen es la existencia de la hija de un científico alemán que está desaparecido y que es la clave para poder infiltrarse en dicha organización. Tras cuatro años de inactividad, Guy Ritchie ha vuelto y lo hace atravesando el telón de acero con Operación U.N.C.L.E, basada en la serie de los 60, conocida en España como El Agente de C.I.P.O.L. El especialista en thrillers criminales regresa cargado de sus habituales flashbacks y montajes sincopados, que junto a una banda sonora trepidante, consiguen dejar sin respiración al espectador. Esta vez, vemos una versión del director ingles más light, en cuanto a violencia se refiere. Atrás quedaron Lock & Stock o Snatch. Cerdos y diamantes, pero queda una película amena en la que se preocupa más de guiar la comicidad de la acción que de centrarse en la intriga, aunque ésta no deje de estar a un nivel aceptable. Declarado fan del agente 007, con este film el director logra cumplir uno de sus sueños y mostrarnos su particular visión de cómo debería ser una película de espías. El resultado no está nada mal, ha conseguido imprimirle sus señas de identidad dándole alguna vuelta de tuerca al espionaje clásico. A pesar de su duración, casi dos horas, su ritmo continuo y acelerado logra entretener satisfactoriamente al espectador y no defraudarle. Operación U.N.C.L.E recuerda en gran medida a su anterior proyecto, Sherlock Holmes, por la buena fotografía, el excelente vestuario –posiblemente el mejor acierto del largometraje– y la acertada música, pero fallando en algo esencial, la elección de actores. Bien es verdad que Armie Hammer está correcto en su papel de agente ruso con corazón de acero (Illya Kuryakin) o Alicia Vikander, como la clave de la operación –resaltando por encima de sus compañeros–. Sin embargo, Henry Cavill no consigue exprimir todo el jugo a un personaje que podría haber dado mucho más juego. Napoleon Solo, a quien da vida, necesitaba algo más de carisma, y sobre todo una complicidad que no se termina de ver con Illya Kuryakin. El papel destinado en un principio para Tom Cruise y más tarde George Clooney, habría ganado mucho más con alguno de éstos, logrando mejorar el mecanismo ideado por Ritchie que en ocasiones se tambalea debido a esta falta de 'feeling'. 

6/10
Macbeth

2015 | Macbeth

Con mucha diferencia, las obras de William Shakespeare son las que más veces han sido llevadas al cine. Entre cortometrajes y largometrajes superan el millar. La tragedia de "Macbeth" es una de las más repetidas, pese a tratarse de una de sus obras más oscuras y violentas, con pasajes no del todo claros, un desarrollo a veces confuso o acelerado y una temática para nada reconfortante. Como es sabido, se trata de una historia sobre la ambición, sobre el afán de dominio y la codicia del poder, capaz de arrastrar como una droga hacia el crimen, la traición y el asesinato. Alentado por las profecías de tres brujas y por las insidias embaucadoras de su mujer, el barón escocés Macbeth asesinará al rey Duncan y usurpará el trono, convirtiéndose en un cruel tirano. Probablemente, la versión más lograda sobre el trágico magnicida sea la de Orson Welles de 1948, pero desde luego quedará para siempre en la mente de los aficionados esta impresionante versión del australiano Justin Kurzel (Snowtown). La razón es que pocas veces se ha visto en pantalla una potencia visual tan asombrosa, asentada en la alucinante labor fotográfica de Adam Arkapaw. Y lo es hasta el punto de que puede resultar exagerada. Kurzel se recrea sobremanera en planos nebulosos de los páramos escoceses, en las escenas de brutalidad bélica, de muerte en el campo de batalla, explicitud violenta de cromatismos cárdenos que él atempera con extensas ralentizaciones, que aportan una indudable belleza estética y que a la vez restan repugnancia a las atrocidades. Desde luego sus planificaciones están cuidadas hasta el mínimo detalle y en ocasiones resultan especialmente modélicas, como ese pavoroso plano en que la cámara en movimiento nos lleva lentamente desde al mar hasta la playa, en donde el fuego consume a una familia por obra del tirano. Por su procedencia y su naturaleza textual es verdad que por momentos seguir los discursos de los personajes puede exigir un esfuerzo extra, pues los guionistas han decidido conservar diálogos originales, a menudo metafóricos y velados. Ese aspecto discursivo hace que la acción avance lentamente, aunque también muchas de las palabras logran un magnetismo impresionante (“ese corazón tan blanco” de Lady Macbeth...). Más discutible es la opción elegida a la hora de concebir algunas escenas, como esa sutil insistencia en unir maldad y religión, con esos sempiternos crucifijos de fondo, o la decisión de engendrar definitivamente el acto ignominioso de Macbeth al tiempo que los esposos desfogan sus cuerpos. Son de todas formas aspectos que entran con cierta lógica dentro de este macabro y excesivo cuento de brujería, superstición y maldad, cuya ambientación del siglo XI cuadra como un guante con la oscura visión de la época medieval transmitida por la historia. Como es habitual, Michael Fassbender logra una mimesis perfecta en el asesino Macbeth. Con él se puede creer que exista alguien tan atroz y sanguinario. Menos impacto tiene Marion Cotillard como Lady Macbeth, aunque su composición sea igualmente cuidadosa. El resto del reparto cumple. Y de fondo funciona la banda sonora densa y ambiental, poco colorida, de Jed Kurzel, hermano del director.

7/10
El gran Gatsby, de Baz Luhrmann

2013 | The Great Gatsby

Nick Carraway, aspirante a escritor que abandonó sus sueños literarios por los encantos de una Nueva York embriagadora, guardiana en los años 20 de promesas de fortuna en el mercado de bonos y de mil y una diversiones, recuerda. El crack económico del 29 le ha golpeado, pero sobre todo su fascinación en Coney Island por su vecino, el misterioso y potentado Jay Gatsby, quien acudió a él con el sueño de recuperar a su amor de juventud, Daisy Buchanan, prima de Nick y ahora una mujer casada con Tom. Adaptación de la obra emblemática de Francis Scott Fitzgerald, el desafío de El gran Gatsby, de Baz Luhrmann es evitar las excesivas comparaciones con sus predecesoras, fundamentalmente El gran Gatsby, la versión de Jack Clayton con guión de Francis Ford Coppola y protagonismo de Robert Redford. El director australiano, siendo fiel al original, dota a su película de personalidad propia con las armas que ya usó en Romeo y Julieta, de William Shakespeare y Moulin Rouge, o sea, su barroquismo exuberante, un apabullante derroche visual corregido y aumentado con el recurso al 3D, y el uso de música moderna, con inteligente medida. Y ello sin renunciar a la esencia de la historia, un romanticismo nostálgico exacerbado, y a lo propio de los años 20, ya sea en ambientación y vestuario, ya sea en las inevitables y oportunas notas del jazz. El paso del tiempo, la imposibilidad, o no, de recuperar el pasado, el tiempo perdido –tema personalísimo de Fitzgerald, por la historia de amor con su esposa Zelda–, los excesos de todo tipo, corrupción en los negocios, el pasarlo bien –que conectan con la crisis económica, el contexto en que se ha producido el film–, los complejos por las diferencias sociales, y por encima de todo, la añoranza de cierta pureza, de un amor sublimado, “la luz verde” que “nos esquiva, pero no importa”. La voz en off del narrador, Carraway, funciona a la hora de evocar estas cuestiones personificadas en un Gatsby que con sus defectos es “mejor que los otros”, y al que Leonardo DiCaprio compone con talento. Digna película de Baz Luhrmann, tal vez no perfecta en el intento de simbiosis narrativa entre la descripción de la época, y el drama personal, pero brillante y poderosa en muchos momentos; ya sean los puramente actorales, el pasaje en que se ponen las cartas boca arriba entre Gatsby y los Buchanan, ante los testigos mudos, Carraway y Jordan Baker, o los casi operísticos, el accidente y el desenlace. Hay acierto en un reparto donde, aparte de DiCaprio, Carey Muligan y Tobey Maguire, estupendos, hay una apuesta por actores desconocidos que encarnan muy bien a sus personajes, como Joel Edgerton y Elizabeth Debicki.

7/10
Una boda de muerte

2011 | A Few Best Men

Durante una vacaciones en la isla de Tuvalu, el joven inglés David y la rubita australiana Mia se enamoran y, aunque apenas se conocen y no saben nada de sus familias, deciden casarse. Y a los pocos días tiene lugar la ceremonia en Australia. Resulta que Mia es hija de un importante senador del país y vive en una enorme y maravillosa finca. Pero toda á idílica estancia se va a complicar por el hecho de que David invita a la boda a sus tres mejores amigos: el frívolo y guarro Tom, el apocado y tontorrón Graham y el deprimido Luke. Una cosa tras otra, el festejo será un auténtico desastre. Alocado y descerebrado film que parece resultar de una mezcla Resacón en Las Vegas y Un funeral de muerte. De hecho el guionista de ese último film, Dean Craig, es también el responsable del libreto de esta película. Pergeña, como se puede suponer, una desastrosa reunión social llena de escenas totalmente desmadradas, provocadas por un grupo de amigotes que parecen salidos de un manicomio. Hay que reconocer que hay momentos en los que es difícil no reír, pese a que la mayoría de las gracias son muy groseras, no sólo en lo sexual sino sobre todo en la pura guarrería marrón e incluso con imágenes bastante asquerosas. En cuanto al reparto, cumple, aunque sin duda lo mejor es ver a una recuperadísima Olivia Newton-John absolutamente descocada.

4/10

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