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Biografía

Luis Bermejo

Luis Bermejo

51 años

Luis Bermejo

Nació el 05 de Marzo de 1969 en Madrid, España

Premios: 0 Goya (más 1 nominaciones)

Goya
2015

Nominado a 1 premio

Filmografía
Un efecto óptico

2020 | Un efecto óptico

Un matrimonio de Burgos se va de viaje a Nueva York con vuelo + hotel todo incluido.

Mientras dure la guerra

2019 | Mientras dure la guerra

19 de julio de 1936. El capitán Barros anuncia el comienzo del alzamiento militar frente al Consistorio de Salamanca. Cerca de allí, Miguel de Unamuno trata de mantener su rutina, y pese a que su familia preferiría que se quedara en casa hasta que se tranquilizase el panorama, sale a tomar café con sus allegados, que debaten sobre lo que está ocurriendo, cuando él parece aún estar asimilándolo. Poco después, se entera de que el gobierno republicano le ha destituido de su cargo como rector vitalicio de la Universidad de la ciudad castellana. Mientras tanto, Millán-Astray anima a su viejo amigo, el general Francisco Franco, a imponerse a la Junta Militar para quedarse al mando del bando nacional, pero éste prefiere maniobrar sutilmente para evitar un paso en falso. La mejor de las tres películas basadas en hechos reales rodadas hasta el momento por Alejandro Amenábar, más reflexiva y madura que Mar adentro y Ágora, y superior a la media de los acercamientos del cine patrio a la Guerra Civil, casi siempre lastrados por el maniqueísmo y el afán propagandístico. Él mismo ha compuesto un guión esforzado, lleno de matices y detalles, junto a Alejandro Hernández, ganador del Goya por Todas las mujeres, y nominado por El autor. Se le puede reprochar que falta algo de frescura en algunos pasajes, como las conversaciones de Unamuno con su nieto, o cuando un soldado le pide un autógrafo, y hasta resultan un tanto grotescos los momentos oníricos en los que con el fin de sacar una lágrima al respetable se sube el volumen de la banda sonora (un trabajo aceptable del propio Amenábar, que no firmaba la partitura desde su biografía de Ramón Sampedro). Pero el realizador logra menos frialdad que en otras ocasiones en algunas secuencias, como la de Millán Astray ordenando que se cante el himno nacional para acompañar el alzamiento de la bandera rojigualda, o en el tramo final, que recrea con rigor histórico el célebre episodio del Paraninfo de la Universidad de Salamanca, del 12 de octubre de 1936, cuando el escritor pronunció la célebre frase “venceréis pero no convenceréis”. Se reivindica la independencia intelectual, defendiendo que el posicionamiento de cada uno debe ir marcado por los hechos y los resultados, no por la pasión, la adscripción incondicional a un bando contra viento y marea o el cainismo. Sobre todo, el cineasta de padre chileno y madre española ha captado la postura del emblemático autor bilbaíno –equidistante entre los radicalismos, y similar a la de muchos españoles–. Desencantado por la República, que no había traído el orden y la prosperidad esperadas, apoya un golpe militar que en principio restituiría la paz. Sin embargo, una vez que se inicia el conflicto, se cometen injusticias y actos de barbarie por ambos bandos, lo que afectó a amigos y familiares de todos los ciudadanos; además, inesperadamente Francisco Franco toma el poder absoluto del lado nacional, con planes muy distintos a los esperados. Tienen interés las conversaciones del protagonista con sus dos amigos más cercanos, donde se defienden actitudes discrepantes, pero se pone de manifiesto el valor del diálogo. En uno de ellos, Unamuno achaca a la izquierda –pese a ser éste el bando con el que simpatiza Amenábar, a tenor de sus declaraciones públicas– su supuesta superioridad moral, y su defensa apasionada de la libertad cuando después se muestra una enorme tolerancia con dictaduras terribles como la estalinista. Todo ello remite a la actualidad, cuando las posiciones siguen siendo igual de extremas; de hecho, llega a tratarse con cierta profundidad el nacionalismo, y los intentos de romper España, tema bastante contemporáneo, con una crítica a quienes atacan por este asunto a vascos y catalanes, cuando también son parte de nuestro país. A Amenábar se le dan muy bien las escenas en las que hace gala de un gran despliegue de producción, gracias a su imaginación visual, lo que deja claro desde el asalto a la Plaza Mayor de Salamanca en el arranque. Pero el film está dominado por secuencias intimistas, en las que aprovecha el talento de la totalidad del reparto. Pocas veces se ha sacado tanta tajada a Karra Elejalde, que expresa muy bien la lucha interna de Unamuno. Pero resulta encomiable la labor de los secundarios, tiene sobre todo cancha Eduard Fernández, que pinta un Millán Astray excesivo, lo que parece corresponderse con la realidad, que defiende la acción directa, frente a quienes se permiten el lujo de opinar, pero desde la distancia. Sorprende mucho la labor de Santi Prego (hasta ahora muy secundario en títulos como La sombra de la ley), un Francisco Franco de apariencia apocada, pero inteligente y maquiavélico, a quien se acusa de haber alargado innecesariamente el conflicto y hasta de agarrarse a la fe católica que profesaban su esposa y su hija conforme a sus intereses. Aunque estos tres personajes copan la mayor parte del metraje, están bien descritos algunos otros, que tienen sus propios momentos de gloria, como el general sospechoso de pertenecer a la masonería Luis Valdés Cavanilles, defendido por un magistral Tito Valverde, o Luis Zahera (el pastor protestante Atilano Coco) y hasta los femeninos, que en principio tenían menos parcela en esta historia, como Patricia López Arnaiz (María, hija de Unamuno), Nathalie Poza (esposa del alcalde de Salamanca) e incluso Mireia Rey (una Carmen Polo que ayuda a Unamuno a salir del campus).

6/10
Alta mar

2019 | Alta mar | Serie TV

Nueva serie de Bambú para Netflix tras Las chicas del cable, cortada por el mismo patrón folletinesco que todas las orquestadas por el dueto formado por Ramón Campos y Gema R. Neira. Está ambientada en los años 40, al término de la Segunda Guerra Mundial. Sigue las vicisitudes de múltiples personajes, de clase alta y baja, que viajan en un lujoso transatlántico rumbo a Brasil. Se supone que a bordo del barco van a celebrar su enlace matrimonial Carolina Villanueva y el naviero Fernando Fábregas. Además el viaje es muy importante para la compañía que opera el crucero, que pertenecía al padre de Carolina y su hermana Eva, reciente fallecido. Pero todo va a ser accidentado desde el principio, cuando las poco sensatas Carolina y Eva aceptan introducir de polizón en el barco a una mujer, que asegura huir de su prometido, que la maltrataba. La caída de alguien al mar, simultánea a la desaparición de esa mujer, configuran múltiples enredos, que trata de desentrañar el detective de abordo, mientras un triste capitán por su viudez no parece tener el juicio muy claro, y su segundo de abordo, el oficial Nicolás Salas, abre líneas de investigación paralelas con la muy novelesca y aspirante a escritora Eva. Tal vez Campos y Neira harían bien en pisar un poco el freno de su ritmo de producción, y elaborar un poco mejor las series que sacan a la luz, para llegar a convertirse en el digno entretenimiento que a veces no son. Sin duda que aquí tenemos un enorme esfuerzo de producción, para recrear la época y un barco de lujo estilo Titanic. Pero la idea de mezclar intriga a lo Agatha Christie con romances de culebrón, presente en Gran Hotel, Velvet o la ya citada Las chicas del cable, acaba siendo repetitiva y cansina, y lo que es peor, se acaban traspasando sin rubor las fronteras de lo que resulta verosímil. Y es que ya desde el arranque, se pide mucho al espectador, que suspenda su inevitable incredulidad con la estupidez supina de meter clandestinamente en el barco a una persona a la que no se conoce de nada. Por otro lado, los diálogos y escenas están muy poco elaboradas, con abundantes clichés, a veces la sensación que se transmite es que el reto consiste en llenar metraje "como sea", y cuando el interés decaiga –algo que ocurre a menudo–, sacar algún conejo de la chistera, como la situación de "¡hombre al agua!", que al menos te saca del amodorramiento. Y desde luego, jugar al contraste de las diferencias de clase o al discurso feminista ya no cuela, a la hora de buscar el aplauso del público, hace falta algo más que se nos hurta. Aunque hay un buen reparto, los personajes son tan estereotipados que ni un José Sacristán impostado es capaz de salvar la función, no digamos ya Ivana Baquero y compañía, afrontando situaciones que son puro cliché.

4/10
Parking

2019 | Parking

Coproducción hispano-rumana, sigue a Adrián, un inmigrante rumano, que vive a las afueras de Córdoba en una caravana, se gana la vida como vigilante de un concesionario-depósito de coches regentado por Rafa, con el que tiene una cierta amistad. Tiene en su país a la esposa, y vino a España en busca de algo mejor, también con deseos de desarrollar su vocación de escritor. Por casualidades de la vida se cruza en su vida María, cantante de un grupo de rock que canta por los pueblos y ha grabado un cedé, aunque no tiene excesivo éxito. Conecta con ella, e inician un idilio, aunque también la otra está casada. El rumano Tudor Giurgiu se inspira en una novela de Marin Mălaicu-Hondrari, y logra crear la atmósfera en que se desenvuelve un conjunto de perdedores, cuyos planes se deshacen y rehacen entre la esperanza, el desencanto y las medias verdades. No son mala gente, aunque su sentido del compromiso es exiguo, pero o bien viven de ensoñaciones, o se meten en líos con personajes dudosos. La cinta tiene pasajes logrados, pero otros resultan abruptos, como la aparición de los respectivos cónyuges, con los distintos modos en que encaran los recién llegados las infidelidades. Los fragmentos breves, como fogonazos de recuerdos, en lo que parece un formato Súper 8, o el modo en que transcurre el tiempo, se mueven entre el capricho y la falta de un sentido claro de cómo discurren las cosas o lo que quiere decirse. El reparto lo hace bien, especialmente el rumano Mihai Smarandache y los españoles Ariadna Gil, Belén Cuesta y Luis Bermejo.

5/10
La tribu

2018 | La tribu

Fidel es un jefe de recursos humanos a quien no ha temblado el pulso a la hora de despedir a 300 trabajadores de su empresa. Incluso aprovecha para tener sexo con una becaria mientras la gente protesta en la calle. Pero, justicia inesperada, es captado por las cámaras de un movíl cuando sufre un incidente en tan obscena situación, y el vídeo se hace viral, logrando que los sentimientos que despierta entre la gente oscilen entre el odio y el choteo. En tal tesitura su familia se rompe y se queda sin empleo, por lo que sigue el consejo de su terapeuta de conocer a su madre biológica, Virginia, limpiadora en un hotel, e integrante de un grupo de baile y gimnasia con otras amigas, que se autodenominan "Las mamis". Un intento de suicidio deja a Fidel sin memoria temporalmente, podría ser la ocasión de mejorar como persona. Yolanda García Serrano y Joaquín Oristrell desarrollaron juntos muchos guiones en los 90 del pasado siglo, en películas como ¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo? o Todos los hombres sois iguales. Por su parte Oristrell había contribuido a los libretos de Fernando Colomo en filmes de la misma época, como Alegre ma non troppo y El efecto mariposa. Aquí, aunque el trío no renuncia del todo a la grosería, sobre todo en el desencadenante de la trama y en algún pasaje muy puntual, apuestan por una trama más blanca, y capaz de enganchar con el espectador actual, que quiere desconectar de sus problemas diarios y echar unas risas con situaciones con las que se identifique mínimamente. Y en tal sentido, se sigue con acierto la estela que todos querrían emular, la de la exitosa Ocho apellidos vascos. Se hace con una trama que recuerda a A propósito de Henry, pero aquí en clave de humor principalmente. El reparto en su conjunto está muy bien, aunque sobresalen Carmen Machi y Paco León, madre e hijo, claramente dotados para la comedia, y el inesperado progenitor, Luciano, un secundario bordado por Luis Bermejo. Hay muchísimos personajes secundarios, que con apenas algunos rasgos, cobran cierta tridimensionalidad, con su mezcla de patetismo y capacidad de provocar la risa, ahí están los dos hermanos en paro, el camarero que sirve el café, las distintas "mamis", la policía, la taxista, la enfermera, la profesora que les da clases... Hasta Colomo con su cameo bautizando a Fidel como "hombre lapa" contribuye al divertimento, igual que Manel Fuentes haciendo de sí mismo como presentador de un concurso de talentos. Hay un uso inteligente de la actualidad -despidos, la cultura de YouTube, el afán por estar en forma, la búsqueda de una posición social a cualquier precio...-, y de la música, con un rap y el baile, muy pegadizos. Además, el clímax de la película funciona a la perfección, con su buscado punto de emotividad.

6/10
Ánimas

2018 | Ánimas

Álex –muchacha que se autolesiona con brutalidad a diario– está muy unida a Abraham, su vecino, desde la infancia de ambos. Pero éste acaba de iniciar una relación con Anchi, una compañera del instituto, por lo que empiezan a distanciarse. Además, el chico no puede evitar comportarse de forma extraña, pues vive una situación muy dura en casa, ya que su progenitor tiene problemas económicos que podrían hacerle cerrar la tienda que regenta, mientras que su madre parece ausente. Segundo trabajo del tándem formado por Laura Alvea y José F. Ortuño, tras la desconocida The Extraordinary Tale of the Times Table. Estos realizadores y guionistas demuestran cierta imaginación a la hora de componer imágenes potentes, y un exceso de devoción al cine que les hace abusar de homenajes más o menos explícitos, por ejemplo a la escena de la ducha de Psicosis, al surrealismo de David Lynch y a las atmósferas de terror de John Carpenter. No se distinguen como buenos directores de actores. Ni los jóvenes Clare Durant (Centro médico) e Iván Pellicer (Fugitiva) consiguen hacer creíbles unos personajes un poco acartonados, ni acaban de convencer los veteranos Luis Bermejo y Ángela Molina. Todo se agrava porque hasta que se entiende lo que está ocurriendo en un giro a mitad de la película, el espectador contemplará lo que ocurre desde fuera, sin involucrarse en la acción. Sobran los sustos efectistas.

4/10
El rey

2018 | El rey

Adaptación fílmica de la obra teatral de Alberto San Juan y Valentín Álvarez, en la que no se trata de disimular en ningún momento su origen escénico. Situado en un espacio oscuro, el escenario de un teatro, e iluminado a contraluz, está el rey Juan Carlos I de España, que acaba de abdicar en favor de su hijo, recién coronado como Felipe VI. Entonces le revisitan diversos fantasmas, que le recuerdan cómo llegó a ostentar la corona. Se trata de una de esas narraciones engoladas, en que el prisma ideológico, el empeño en demostrar que la monarquía es una institución obsoleta, se impone al ingenio creativo, a la capacidad de dotarla de un mínimo de ritmo y chispa. Las visitas de personajes espectrales varios, como el periodista y académico Juan Luis Cebrían, don Juan de Borbón, el padre del rey, o el mismísmo Francisco Franco, se acompañan con audios, a veces auténticos, y con parrafadas discursivas, citando pretenciosamente a autores como Adorno, o haciendo consideraciones vacías sobre lo que el monarca pensaría de su condición real. En cualquier caso el conjunto resulta tremendamente aburrido. Da la impresión de que los mismos autores se dan cuenta de la limitación de su propuesta y de los riesgos que conlleva el sesgo ideológico, por lo que intentan mostrarse contenidos, no ofrecer una pura caricatura. Con lo cual, ni siquiera estamos ante una sátira al uso, de las que provocan la risa o la sonrisa. Luis Bermejo da vida a Juan Carlos I, mientras que Alberto San Juan y Guillermo Toledo se encargan de asumir el resto de roles, en el típico ejercicio de imitaciones.

3/10
Fe de etarras

2017 | Fe de etarras

Comedia para Netflix de Borja Cobeaga con guión de Diego San José, que se arriesga a hacer risas con el tema del terrorismo de ETA, cuestión de alta hipersensibilidad, todo resulta aún muy cercano, con heridas todavía no cicatrizadas del todo. Los responsables del film, son lo bastante conocedores de la realidad de su tierra, y tienen la suficiente elegancia y sentido común para guardar cierto equilibrio, pero en este caso moverse en el filo de la navaja es muy complicado. Su película describe la espera de un comando etarra para cometer un atentado en una innombrada ciudad de provincias, y entretanto deben aparentar normalidad con los vecinos, en plena efervescencia del Mundial de Fútbol de Sudáfrica, donde inesperadamente España está haciendo un buen papel. La película, de actores muy graciosos, Javier Cámara, Julián López, Miren Ibarguren, Gorka Otxoa, contiene algunos buenos gags desternillantes, en el fondo los que más se alejan de ETA y se acercan al humor de Ocho apellidos vascos. El final, humor negro, deja un poco perplejo y se presta a diversas interpretaciones, pero se diría que es el modo de expresar el rechazo de la violencia y el asesinato para defender las ideas que pueda tener uno sobre el País Vasco.

6/10
La zona

2017 | La zona | Serie TV

"La zona" es una zona de exclusión con altos niveles de radiactividad, situada en el norte de España, el acceso está restringido tras el accidente ocurrido años atrás en una central nuclear. Aunque se trabaja en la reconstrucción, y sería deseable que los antiguos vecinos pudieran regresar a sus casas, la posible vuelta a la normalidad es lenta, muy lenta, y las víctimas se sienten desatendidas... Todo ello propicia que haya saqueadores que trafican con los objetos que quedaron abandonados en las casas, tiendas y almacenes. Para colmo, empiezan a producirse terribles asesinatos, tipos descuartizados cruelmente en algo que convierte a los salvajes torturadores de los cárteles de las drogas en poco menos que hermanitas de la caridad. Héctor, avezado policía que tuvo un comportamiento heroico cuando ocurrió la tragedia, pero que ha estado apartado del servicio, comienza a investigar los terribles crímenes. Ambiciosa serie televisiva de Movistar+, creada por los hermanos Sánchez-Cabezudo, Jorge y Alberto. El primero debutó con gran fuerza en el cine con la lograda La noche de los girasoles, también un thriller policial, pero luego se ha decantado por el mundo de las series, donde destacó su trabajo con Alberto en Crematorio, una mirada al mundo de la corrupción política, pues su intervención en Gran Hotel y Víctor Ros es menos personal. Aunque la valoración tras ver sólo el primer episodio puede ser prematura, se puede señalar que la apuesta es grande, y que la idea de presentar una especie de escenario apocalíptico realista y desencantado a partir de un accidente nuclear es ingeniosa, y conecta con la sensibilidad actual de las personas corrientes tristes que se sienten desatendidas por sus gobernantes, e inmersas en el pozo sin fondo del desconcierto vital. Acorde con este planteamiento, se ha creado una atmósfera desasosegante, con una paleta de colores grises, y una partitura que imita el ruido de los contadores geiser medidores de la radioactividad, bastante efectiva. Donde al menos de momento no está claro si habrá acierto es en la creación de personajes y conflictos. El policía que ha perdido a su familia y ha tocado fondo, los trapicheos y los crímenes tremebundos, el trabajo de los científicos, tienen un aire de "déjà vu", y no permiten a los actores un excesivo lucimiento. Y la pareja de ancianos que vuelve a su casa y el tipo al que acogen, hace pensar en películas de zombis demasiado al uso. De todos modos el diseño de producción, los trajes y máscaras de protección, dan al conjunto un aire sofisticado que sería de desear que se plasmara en los siguientes episodios en un desarrollo mejor y más ocurrente.

5/10
Kiki, el amor se hace

2016 | Kiki, el amor se hace

Comedia de Paco León, el actor reconvertido en guionista y director con las sobrevaloradas Carmina o revienta y su secuela, Carmina y amén, que en esta ocasión versiona una cinta australiana situando la acción en el verano de Madrid, de hecho la último escena del film tiene como marco la verbena de la Paloma. Descrita promocionalmente como "erótico-festiva", sigue a cinco disfuncionales parejas, donde su amor dista mucho de ser perfecto, y que se supone van a encontrar la solución a sus problemas gracias a diversas taras sexuales que les procuran un montón de placer. De este modo, rozarse con un atracador, ver llorar a alguien, hacerse un trío, mantener relaciones con alguien inconsciente, palpar tejidos de seda, se supone que son divertidas terapias. La trama, como se ve, es de una pobreza humana alarmante, y se diría que en lo relativo al abandono del buen gusto, aún hay mucho margen donde moverse, visto lo visto. Tal como está estructurado este film coral, todo se reduce a una serie de viñetas, que podían ser los gags de un programa de humor subido de tono.

1/10
El padre de Caín

2016 | El padre de Caín | Serie TV

loy, un teniente de la Guardia Civil obsesionado con acabar con el terrorismo en la España de los 80. Destinado de forma voluntaria a Itxaurrondo, se encuentra con un entorno hostil en el que solo Begoña le ayuda a combatir la soledad tras separarse de su esposa, Mercedes.

Magical Girl

2014 | Magical Girl

Carlos Vermut sorprendió con Diamond Flash, una película que estrenó directamente en internet, y que a base de viñetas y un buen pulso narrativo indagaba sobre las virtudes y defectos de la condición humana. En Magical Girl cuenta con un presupuesto más desahogado, pero en cierto sentido la idea es la misma, mirar a las personas, que nunca logran alcanzar todo lo que desean, y que atrapados en el intento de lograr lo imposible, la completa satisfacción vital, pueden acabar no sólo quemados, sino chamuscados. El padre con la hija enferma, la mujer depresiva a pesar de estar casada con un marido rico, el presidiario que sale de la cárcel, puntúan un relato con tres capítulos que deben el título a los enemigos del alma, el mundo, el demonio y la carne. La condición juguetona de la película ganadora de la Concha de Oro y el premio a la mejor dirección en San Sebastián se adivina en el título del film, y en esa primera escena en que, juego de manos, un papel desaparece. Vermut cuida sobremanera la estructura narrativa, el ritmo, los tiempos. Trata de sorprender, y llena la película de sobreentendidos. No hay que dar todo mascado, y la elipsis sirve para no mostrar lo que no se puede mostrar, sobre todo si previamente has creado una atmósfera inquietante con grandes expectativas. El laconismo de los personajes, sus frases breves pero cargadas de contenido, pueden hacer pensar en Aki Kaurismäki, un referente también para Javier Rebollo, que por cierto también acudió a José Sacristán para su reparto de El muerto y ser feliz. Como en otras películas de este corte, destacan el ingenio y las hechuras. Existe además un deseo de llamar la atención sobre el vacío existencial de la sociedad contemporánea. La pequeña broma sobra la Constitución Española, ese texto magno siempre invocado pero casi nunca leído, es un botón de muestra de la voz de alarma del director. Pero al final todo se reduce a puro fatalismo, las desgracias ocurren y poco se puede hacer para evitarlas, la entrega a los otros puede quedar reducida a pura estupidez, el amor es algo más que la obsesión por hacerse con un caro vestido de princesa de anime japonés. Y la manipulación y utilización de los otros como si fueran cosas, ya sea con armas de seducción o el chantaje, terminan de trazar un paisaje oscuro, muy oscuro.

6/10
Gente en sitios

2013 | Gente en sitios

Juan Cavestany, director de las comedias El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo y Gente de mala calidad, dio un giro surrealista a su carrera con Dispongo de barcos, de carácter experimental, y un tono críptico. El cineasta ha continuado en la misma línea en su trabajo posterior, El señor, concebida para su descarga en internet por un precio simbólico, y en Gente en sitios, que bien podría ser uno de los vértices de una peculiar trilogía. Gente en sitios parece desafiar lo que se entiende generalmente como pelicula. Encadena pequeños sketches, sin ningún nexo aparente de unión, con múltiples personajes. Una pareja acude a visitar un piso en venta, pero el empleado de la inmobiliaria les juega una mala pasada, un tipo le ha dicho a un desempleado que le ayudaría pero no sabe cómo, un marido que contempla aburrido la televisión recibe una reprimenda por parte de su esposa porque se le ha pasado por alto que ésta se ha cambiado de cara... En los diversos fragmentos de Gente en sitios predominan las risas, pero también hay espacio para el drama (una mujer se golpea brutalmente al caerse cuando intenta devolverle su bufanda a una desconocida) y el surrealismo más absoluto (un tipo enseña a caminar a un hombre parado en la calle). Algunos destilan cierta frescura, aunque otros resultan interminables a pesar de su brevedad, y ofrecen la sensación de que el director se ha limitado a encadenar material diverso, sin ningún sentido planificado de antemano. Aunque el espectador medio de las salas de cine que acuda a ver este film sin estructura aparente pensará con toda probabilidad que le han tomado el pelo, Gente en sitios no resulta del todo desdeñable, pues aunque sólo están esbozadas se pueden entresacar pequeñas reflexiones sobre la incomunicación ciudadana, y la falta de miras y el desconcierto del hombre actual. A Juan Cavestany se le debe reconocer una enorme valentía a la hora de arriesgarse, y su capacidad para sacar adelante Gente en sitios con un presupuesto nimio, y aún así haber podido convocar a destacados actores del cine español más interesados por el proyecto en sí que por cobrar sus cachés habituales. Muchos de ellos sostienen por sí mismos con talento momentos aislados del metraje, como Eduard Fernández (un excelente padre al que convencen para rodar un vídeo televisivo cuando acude a buscar a su hijo a su centro escolar). También cumplen Raúl Arévalo, Carlos Areces, Luis Bermejo, Antonio de la Torre, José Ángel Egido, Tristán Ulloa, Maribel Verdú, y hasta Ernesto Sevilla, Santiago Segura y Adriana Ugarte, que incluso saben a poco.

4/10
La montaña rusa

2012 | La montaña rusa

Cuando estaba en el colegio, la pequeña Ada oyó hablar por primera vez que el sexo era lo mejor para ser feliz. Ella sin embargo, no entendía que pudiera haber algo más divertido que montar en la montaña rusa del parque de atracciones. Pasaron los años y Ada fue haciéndose mayor, mientras intentaba que el sexo con los hombres fuera tan bueno como una montaña rusa. Pero siempre fracasaba... Ahora, joven violinista de talento, todo va a cambiar en ese aspecto cuando recupere la amistad con dos compañeros del colegio: Luis y Lorenzo, de uno se enamorará y del otro disfrutará como nunca del placer sexual. Parece que en España no sabemos hacer otra cosa... Sexo, tonterías, risas, sexo, sexo, tonterías, risas, etc. etc. El cine español es un monumento a la superficialidad. Es como un laberinto frívolo en el que estamos atrapados desde hace décadas, sobre todo si se trata de hacer comedias con bajo presupuesto. Hay excepciones, claro, pero son muy, muy escasas. Lo habitual (porque también es lo fácil para un público con poco cerebro), es que se recurra a guiones plagados de futilidades estúpidas, pero usando actores que tengan suficiente tirón entre el público. Es lo que ocurre con La montaña rusa, una película donde el guión es de una memez extrema, donde el sexo explícito es reiterativo hasta lo asombroso, y donde lo único que destaca es el reparto cuidadosamente elegido para atraer a la taquilla. Y es que ni siquiera se saca partido a posibles malentendidos al estilo Screwball Comedy, ni hay momentos de humor especialmente reseñables; tan sólo se salvan quizá algunas réplicas del talentoso Ernesto Alterio y, bueno, sí, también la alegre expresividad facial de Verónica Sánchez, aunque, en fin, durante la mayoría del metraje el rostro sea la parte de su cuerpo que menos importe...

2/10
De tu ventana a la mía

2011 | De tu ventana a la mía

Tres mujeres, tres épocas, tres historias tamizadas por el dolor en tierras de Aragón. En la montaña, junto a Canfranc, en los años 20, una frágil e inocente Violeta vive con su abuelo; en los 40, en el campo de las Cinco Villas, a Inés le toca padecer las consecuencias de la represión política, de que es víctima su marido; finalmente en los 70, en que se adivina el cambio de régimen, a la apocada Luisa, que reside en Zaragoza, le diagnostican un cáncer, puede ser la ocasión de descubrir lo que es la libertad. Debut en el largometraje de la zaragozana Paula Ortiz, guionista y directora, que aborda una ambiciosa trama donde se entrelazan las vicisitudes de las tres protagonistas, con continuos saltos temporales, “de una ventana a otra”. De tu ventana a la mía es un film introspectivo, que busca atrapar el alma femenina, demasiado autoconsciente de su búsqueda de la belleza a lo Víctor Erice o al temprano Juanma Bajo Ulloa, abundan en él los silencios y los cuidados planos sostenidos que invitan a la contemplación, el paisaje, rural y urbano, es un personaje más en la historia. Con un magnífico elenco de actores, que saben lo que es la contención, Ortiz tiene la virtud de ser evocadora de las penalidades femeninas, una mirada al dolor y a la fuerza de la mujer sin grandes alharacas ni reivindicaciones chirriantes, aunque quizá lo que cuenta acaba siendo demasiado leve, le falta un punto de la buscada emoción.

5/10
La soledad

2007 | La soledad

En Las horas del día, su debut como director, Jaime Rosales contaba con inusitada naturalidad la rutina del dueño de una tienda de ropa que resulta ser un asesino en serie. Su siguiente película está rodada con el mismo estilo, parecido al documental, aunque esta vez sus personajes son más normales, pues se centra en dos madres de familia, Adela y Antonia. Adela es bastante joven, tiene un niño de un año y se acaba de separar de su marido, que no sólo no le paga la pensión, sino que encima le pide dinero prestado. Decide abandonar su pueblo leonés, para probar fortuna en Madrid. Allí compartirá piso con Carlos e Inés, un agradable matrimonio. Un suceso inesperado destrozará su vida. Por contra, Antonia es mayor que Adela, regenta un pequeño supermercado y tiene tres hijas que superan la treintena. Una de ellas, Inés, es la compañera de piso de la citada Adela. Hace tiempo que Antonia enviudó, y ahora ha iniciado una relación con Manolo, un tipo de lo más jovial. Como ambos van a irse a vivir juntos, Antonia decide vender su piso de toda la vida, aconsejada por una hija que necesita que le preste dinero para comprarse un apartamento en la playa. Esto provocará un enfrentamiento familiar. Rosales se reafirma como un cineasta con voz propia, que se apoya en la utilización del fuera de campo, los silencios y la cámara fija. Esta vez usa un curioso recurso que consiste en partir la pantalla en dos, para mostrar sendas partes de la misma casa, por donde va pasando el mismo personaje, dos ángulos distintos del mismo lugar o incluso dos acciones paralelas. Su cine recuerda en cierta medida al inolvidable Robert Bresson, pues se detiene bastante tiempo en situaciones aparentemente insignificantes, como un personaje planchando, una mujer secándose en el baño, logrando una inusitada sensación de realismo e imágenes de gran valor costumbrista, que sin embargo alargan el film, y pueden llegar a agotar a los amantes del cine más convencional. Rosales se distingue asímismo por su extremada frialdad. Acontecimientos durísimos, como el que afecta a Adela, que en manos de otros realizadores estarían contados con tremenda intensidad dramática, en esta película se ven desde fuera, e implican poco al espectador. Todo esto no enturbia las valiosas interpretaciones naturalistas de los actores, que parecen estar improvisando en todo momento y se expresan como gente corriente. En un panorama cinematográfico español mediocre, destaca el cine contracorriente de Rosales, que afronta sin tapujos el sufrimiento ante la enfermedad y la violencia irracional, y la incomunicación del hombre, que lleva inexorablemente a la soledad, que da título al film. Sus personajes cotidianos, todos marcados por el desconcierto vital, tienen tres dimensiones. La película no se posiciona ni a favor ni en contra de ellos, pero a pesar de su austeridad, parece mostrarse optimista en cierta medida, en cuanto a la posibilidad humana de sobreponerse a la adversidad.

6/10
Días de cine

2007 | Días de cine

Federico, un ingenuo autor de teatro, casado y con dos niños, no gana una "perra gorda" con su artística profesión, y es su esposa la que trae el dinero a casa. Pero la cosa podría cambiar, pues su guión de "Encerrados en la mina", podría ser llevado al cine. Estamos en 1977, y tras la muerte de Franco, los hábitos democráticos están lejos de ser una realidad. Lo que manda en el celuloide es el llamado "destape", y el avispado productor José María Culebras quiere impulsar el guión de Federico, pero transformándolo por completo: lo que significa despojarlo de su pretendido y grandilocuente contenido social, y fichar como protagonista a la actriz folklórica Silvia, muy significada por sus película en el recién desaparecido franquismo, para que se desnude en la pantalla. David Serrano quiere ser gracioso. No lo consigue. Quiere abundar en el reduccionismo del páramo cultural del franquismo, identificando el cine de entonces con la 'españolada' casposa (como si Berlanga, Neville, Nieves Conde y un largo etcétera no hubieran hecho filmes notables durante la dictadura). Lo curioso es que su película alcanza cotas de casposidad mucho más altas que las que pretende criticar. Sin gracia, cambiando de tono continuamente y sin medida -tan pronto viene el chiste tontorrón como va la 'gran' reflexión en que los censores se ponen en el punto de mira-, y sin lograr definir mínimamente a los personajes, no acierta Serrano casi nunca.  Es una pena, porque personajes como la actriz (Nathalie Poza) y el productor (Miguel Rellán) podían haber dado su juego.

2/10
Los 2 lados de la cama

2005 | Los 2 lados de la cama

En el año 2002, Martínez-Lázaro dio la campanada con El otro lado de la cama, una original comedia de amores desenfadados a flor de piel, que llevaba al cine nacional el nuevo resurgimiento del género musical. Pese a sus limitaciones, la película se convirtió en la más taquillera de la temporada. Esta segunda parte, vuelve a jugar con las mismas bazas: parejas de jóvenes amigos que se enamoran, desenamoran, se acuestan, se engañan, se odian… El tono sigue siendo tan divertido como picante y superficial, y para ir a la moda el quid de la cuestión es ahora la homosexualidad. Y entre beso y beso, unas divertidas canciones (Tequila, Los Rodríguez, Alaska, Loquillo), interpretadas en playback y con unas caseras coreografías marca de la casa. Destacan, eso sí, los fantásticos intérpretes (aunque se nota la ausencia de Paz Vega y Natalia Verbeke).

4/10
El mundo alrededor

2005 | El mundo alrededor

Un funcionario de prisiones viaja en una furgoneta junto a un guitarrista de rock que conoció en la cárcel, su hermanastra, una amiga suya, y otro amigo. Se dirigen hacia el festival musical Viña Rock, con la idea de actuar y alcanzar el éxito, pero en el camino surgirán mil y un inconvenientes. Comedieta española de muy bajos vuelos, con el aire zarrapastroso que aportan varios personajes barriobajeros, incultos y tarambanas. Algún momento de gracia tiene, pero el resultado en general es bastante patético.

2/10
Días de fútbol

2003 | Días de fútbol

El guionista David Serrano debuta tras la cámara con una historia propia que explota los mismos recursos que ya le dieron buenos resultados de taquilla con la exitosa El otro lado de la cama. Que la historia está cortada por el mismo patrón se debe, no tanto al argumento, sino a la variada galería de personajes que presenta, todos ellos algo desorientados, con itinerarios personales y sentimentales que no acaban de llegar a un desenlace feliz. El centro de atención será Jorge, quien tras pedir a su novia Violeta que se case con él y recibir calabazas, entrará en barrena. Con el fin de hacerle olvidar tan mal trago, Antonio –rehabilitado en la cárcel tras seguir una terapia para controlar su mal genio, rayano a veces en la violencia psicópata– propone al grupo de amigos formar un equipo de fútbol 7 y volver así a recordar los tiempos en que todos ellos no eran barrigudos y calvos, sino jóvenes llenos de vida y esperanzas. Desde ese momento, todos tendrán un nuevo objetivo por el que luchar. Por encima de otros ingredientes, en esta comedia sobre la crisis de los treinta y tantos destaca el soberbio trabajo de Ernesto Alterio. Está enormemente divertido cuando se ve invadido por sus accesos de furia. Paradójicamente es el personaje que tiene las ideas más claras acerca de su futuro y el único capaz de aunar a todos sus patéticos compañeros: el tímido policía, el actor de baja estofa, el vago estudiante de Derecho, el triste marido preocupado por la alopecia. A ellos se unirá Serafín (gran papel de un sorprendente Fernando Tejero), un mafiosillo que aporta originalidad al conjunto. El guión coral, muy a la española, se apoya a menudo en el chiste verde fácil, a veces de grosor considerable, y en la frescura de los diálogos, que tienen la acertada naturalidad de la vida de un barrio de clase baja, donde el chándal es uniforme obligatorio. Quizá se eche en falta mayor protagonismo femenino, pero ya se sabe que el fútbol es cosa de hombres...

4/10
Algo amargo en la boca

1968 | Algo amargo en la boca

Uno de los más tempranos trabajos de Eloy de la Iglesia, que se muestra inquietante y malsano describiendo las vicisitudes de tres mujeres muy distintas y algo desequilibradas, que viven en la misma casa con su criado, y cuyas vidas se ven alteradas por la llegada de un vivales por Navidad.

5/10

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