Joel Edgerton
51 añosLa estrella discreta
Joel Edgerton es uno de esos actores cuyo rostro le suena a todos los aficionados, pero seguramente muchos de ellos no sean capaces de recordar su nombre. Estamos ante un actor sólido y fuertemente asentado en Hollywood, que cuenta con unos cuantos papeles memorables.
La carrera cinematográfica de Joel Edgerton comenzó con pequeños papeles y así estuvo muchos años, rellenando huecos en películas de cierto renombre, como uno delo personajes secundarios, el amigo del protagonista, como parte de un grupo que pulula por ahí, discretamente al lado de la chica... Pero su buen hacer, su calma y solidez frente a las cámaras y seguramente su sentido común le han aupado poco a poco a papeles protagonistas con los que ha sabido sostener las películas como cualquier estrella. Sus personajes suelen ser tipos complejos, de mucho mundo interior y de pocas palabras.
Joel Edgerton nació en Blacktown, Nueva Gales del Sur, en Australia, el 23 de junio de 1974. Es hijo Michael, promotor inmobiliario, y Marianne inmigrante holandesa procedente de La Haya. Tiene un hermano, Nash, que también se dedica al mundo del cine, como actor y director. Después de graduarse en el instituto en 1991, Joel estudió en la escuela de drama de la Universidad Western Sydney y más tarde participó en varias producciones teatrales de la Sydney Theatre Company.
En 1995 apareció por primera vez en algunas series australianas y en 1996 debutó con su primer papel en Hollywood en la película La carrera del sol, protagonizada por Halle Berry. Siguió varios años del mismo modo, con leves roles en producciones de poca monta o en series sin relumbrón, entre las que destaca Erskineville Kings, en donde coincidió con su compatriota Hugh Jackman. Entonces llegó 2002 y se ve que aprovechó su papel de Owen Lars en El ataque de los clones, porque a partir de ese momento engrosó repartos mejores y contó con más minutos de metraje. Destacó en Ned Kelly (2003), junto al malogrado Heath Ledger, y al año siguiente fue unos de los caballeros medievales de la estimable El rey Arturo. Como hormiguita trabajadora fue añadiendo bagaje año tras año en producciones de Hollywood, australianas o en diversas coproducciones.
Recibió uno de sus papeles más potentes en Animal Kingdom (2010), en donde trabajó con grandes nombres del cine australiano. Al año siguiente llamó la atención en Estados Unidos junto a Tom Hardy en la dura Warrior, así como en el remake La cosa (The Thing), junto a Mary Elizabeth Winstead. Y dos años más tarde formó parte después del elenco de El gran Gatsby, dirigido por su compatriota Baz Luhrmann, e interpretó a uno de los hombres de Jessica Chastain en la impactante La noche más oscura. El británico Ridley Scott le dio asimismo uno de sus papeles más importantes cuando lo reclutó en 2014 para encarnar a Ramses II en la superproducción Exodus: Dioses y reyes, con Christian Bale como Moisés.
Mucho había aprendido ya Joel de cómo funcionaba el mundo del cine, también en los aspectos técnicos y artísticos, tanto que se sintió preparado para escribir y dirigir su propia película. El regalo fue verdaderamente un regalo para su carrera, pues su caché profesional creció como la espuma. La película, también coprotagonizada por él, lo merecía. Supo romper el saque al espectador y aportar un creciente tono de tensión desde el drama hasta casi el género de terror. Desde entonces ha dirigido y escrito varios filmes, pero quizá ninguno tan redondo como el de su debut tras las cámaras.
Y a partir de ese momento sus trabajos tienen ya entidad principal. Ha participado títulos magníficos, tales como Loving, sobre el difícil amor entre un hombre blanco y una mujer negra, por el que fue nominado al Globo de Oro, o La venganza de Jane, junto a Natalie Portman, ambas de 2016. Y dos años después fue dirigido por su hermano Nash Edgerton en la briosa y entretenida gamberrada Gringo. Por otra parte, en el plano personal y sentimental formó pareja en 2018 con Christine Centenera, con quien tiene dos hijos.
De su filmografía posterior quizá sobresale su papel de Falstaff en The King, de David Michôd, así como su protagonismo en El maestro jardinero, del oscuro Paul Schrader. Después de retomar su papel de Owen Lars en la serie Obi-Wan Kenobi, ha entregado dos películas de altura: Trece vidas, aventura angustiante de Ron Howard, y Sueños de trenes, en donde interpreta a un lacónico y sufriente leñador en las vastas tierras del oeste de Estados Unidos. Su sentido papel sonó para los Oscar, pero finalmente se quedó sin nominación.
