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Biografía

Lucio Godoy

Lucio Godoy

Lucio Godoy

Filmografía
Cuando dejes de quererme

2018 | Cuando dejes de quererme

En Argentina, Laura recibe la noticia de que han encontrado en España, enterrado en un bosque, el cuerpo de su padre, desaparecido 30 años atrás. Los forenses han dictaminado que murió de un tiro en la nuca. Su madre, ya fallecida, estaba convencida de que les había dejado abandonadas, así que decidió emigrar a otro país. La joven decide viajar a su país natal en compañía de Fredo, su padrastro, que le ayudará a investigar el asesinato de su progenitor, tarea en la que también va a colaborar Egoskue, agente de seguros que se siente atraído por Laura tras comunicarle que el fallecido le había dejado como beneficiaria de una póliza. El cortometrajista y guionista de Autómata Igor Legarreta debuta como realizador de largometrajes con este thriller, que pivota en torno a una investigación, pero ésta quizás genera poca intriga, y los flashbacks falsos desconciertan. También decepciona en cierta medida su reconstrucción de los orígenes de ETA, por sus personajes, un tanto estereotipados. Así que adquieren mayor importancia los elementos dramáticos, concretamente la búsqueda de las raíces de la protagonista. Por esta razón, tiene el mayor arco de evolución el personaje de la argentina Flor Torrente, vista sobre todo en su país en series y telefilmes, y que a juzgar por los resultados, le aguarda un prometedor porvenir. También brilla sin apenas despeinarse su compatriota Eduardo Blanco, perfecto para el rol de su reflexivo padrastro, que también aporta algo de humor. Quizás llame menos la atención el trabajo del reparto español, pero Miki Esparbé sale más o menos airoso de un personaje poco creíble sobre el papel (¿qué empleado de una agencia de seguros va a esforzarse tan denodadamente por encontrar a una persona a la que tienen que pagar una gran suma de dinero?), mientras que Eneko Sagardoy, Goya al actor revelación tras protagonizar Handia, cumple interpretando a la víctima.

5/10
Tiempo después

2018 | Tiempo después

Año 9177, mil años hacia arriba o hacia abajo. Mientras que los parados y marginados se agolpan en una humilde colonia de chabolas, la clase alta habita en un rascacielos, donde las leyes señalan que sólo pueden existir tres establecimientos de cada sector, por ejemplo tres bares o tres barberías. Un día, un pobre intenta entrar en la zona elitista con el objetivo de vender limonada, lo que el alcalde y el resto de poderosos tratarán de impedir. La Semana Internacional de Valladolid (Seminci) llevó a cabo en 2013 una encuesta para determinar la mejor película española de las últimas seis décadas. Por un lado, la crítica eligió El verdugo, de Luis García Berlanga, pero el público de a pie se decantó por la surrealista Amanece, que no es poco, de 1989, quizás un tanto sobrevalorada, pues pese a valiosos hallazgos (“Alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario”), su acumulación caótica de gags acaba agotando. Su artífice, José Luis Cuerda, rodó en 1995 la funesta comedia en la misma línea Así en el cielo como en la tierra, y en 2018 logra estrenar la tercera entrega de la trilogía, Tiempo después, cuyo guión, tras un intento infructuoso de buscar financiación, había publicado en forma de novela la editorial Pepitas de Calabaza, en 2015. Incrementa su carga de crítica social y política, arremetiendo contra todos los objetivos posibles, pues retrata a la monarquía como una institución caprichosa, a la Guardia Civil la representan un general y un escocés que combina el uniforme con la falda típica de su país, mientras que a la Iglesia la tilda de negocio, comparable por ejemplo a las peluquerías, y que está burdamente simbolizada por un cura malvado de armas tomar interpretado por Antonio de la Torre, y por un monje enamorado de una religiosa; todos ellos serían los malos de la película en la visión tópica del autor. Por otro lado, no tiene reparos en cargar también contra la juventud, que según se argumenta a veces se manifiesta por causas arbitrarias, aunque la mayor parte del tiempo se rige por el pasotismo. Ni siquiera se libraría de sus ataques la izquierda, pues aquí los supuestos revolucionarios son unos egoístas que se olvidan de sus ideas en cuanto consiguen una vida tranquila. Se echan mucho de menos a los ilustres secundarios del original, pues la mayoría han fallecido; imposible lograr la gracia natural de Manuel Alexandre, Rafael Alonso, Cassen, María Isbert o Chus Lampreave. Pese a todo, repiten Miguel Rellán y Gabino Diego, y si dejamos aparte las comparaciones, dan la talla los recién llegados, como Joaquín Reyes, Berto Romero, Carlos Areces, Eva Hache o Secun de la Rosa, no tanto el siempre magistral De la Torre, pues su personaje inquieta más que hace reír. Algunos golpes de humor funcionan, sobre todo cuando recupera del original la fórmula de que personajes propios de la España cañí hablen de escritores de primera categoría o se expresen con frases propias de un doctor en Filosofía y Letras. En este sentido tiene su gracia el barbero poeta (el citado Romero) que recita a sus clientes versos de Federico García Lorca, mientras éstos estallan en carcajadas, o la discusión de los muchachos sobre Hegel y otros autores, en pleno botellón. Pero la mayor parte de secuencias no logran hacer reír, por lo que el metraje se vuelve insufrible.

1/10
Tarde para la ira

2016 | Tarde para la ira

Tras una persecución, a Curro le detiene la policía después de participar en el atraco a una joyería. Ocho años después sale de prisión, dispuesto a redimirse y empezar una nueva vida. Pero se cruza con un desconocido, José, que despierta los fantasmas del pasado... Logrado debut como realizador de Raúl Arévalo, uno de los actores de moda del cine español, que logra imágenes sólidas y el ritmo vibrante con un punto de desaliño que requieren un thriller con hechuras realistas y duro dramatismo de estas características. Ello permite presagiarle un sólido futuro si continúa en esta línea siguiendo los pasos de Icíar Bollaín o Achero Mañas. A pesar de su inexperiencia, sorprende también como autor del guión junto al igualmente debutante en estas lides David Pulido, en torno a la espiral a la que conducen los deseos de venganza, y la dificultad de los presidiarios para reinsertarse. También construye unos personajes desfavorecidos bastante creíbles. Ayuda mucho a que estos resulten convincentes el buen reparto, encabezado por Antonio de la Torre, el otro intérprete en la cumbre del cine de la piel de toro, junto a Arévalo, junto al que terminó de consagrarse en Azul oscuro casi negro. Precisamente el punto fuerte del ahora realizador reside en su capacidad para escoger y dirigir a actores como Manolo Solo o Ruth Díaz, de los que saca buenos trabajos. 

6/10
Al final del túnel

2016 | Al final del túnel

El parapléjico Joaquín vive solo y aparentemente amargado en un caserón, sólo le acompaña su perro, al que pronto deberá sacrificar, y mientras mata el tiempo con trabajos electrónicos en su sótano. Un día se presenta Berta con su hijita, desea alquilar el piso de la terraza, pero él prefiriría otros inquilinos, adivinamos que tal vez su estado físico se debe a un accidente donde perdió a su esposa y a un pequeño. El caso es que ella es resuelta y logra convencerle, y la presencia de las recién llegadas puede que le saque del autismo. Incluso él se muestra dispuesto a compartir con ella un secreto: el espionaje que realiza desde el sótano, pues con sofisticados métodos de escucha ha descubierto que alguien está cavando muy cerca un túnel con aviesas intenciones. Pero... El argentino Rodrigo Grande, director y guionista, cambia radicalmente de género tras las comedias amables Presos del olvido y Cuestión de principios, Al final del túnel es un thriller desasosegante, que menciona explícitamente como referente a Edgar Allan Poe, y algo hay de eso, pues tenemos la sensación de verdadera reclusión del protagonista en su casa, y espacios claustrofóbicos como el túnel del título, aunque lo cierto es que el marco de la historia es la gran ciudad de Buenos Aires. Ello se combina con una trama de robo y peculiar espionaje, de la que preferimos no dar aquí demasiados detalles, más el lado humano que invita al protagonista a recomponer de algún modo la familia que fue. Aunque el film contiene algún truco de prestidigitador que obliga al espectador a suspender en exceso su incredulidad, además de un par de excesos violentos que podían haberse obviado, en general domina la habilidad narrativa, Grande sabe dosificar la intriga e introducir algunos giros inesperados en la narración. En cambio no acaba de acertar en el uso de la partitura musical, demasiado presente, y que no siempre ayuda. Los actores están bien, el papel de parapléjico le va al pelo a Leonardo Sbaraglia, y Clara Lago exhibe un inesperado acento argentino; quizá un poco pasado de rosca está Federico Luppi como uno de los malos, en cambio Pablo Echarri convence en su brutalidad y Javier Godino en su pardillez.

6/10
Loop

2016 | Hurok

La playa de los ahogados

2015 | La playa de los ahogados

Tercer thriller consecutivo de Gerardo Herrero con Carmelo Gómez como protagonista, tras Silencio en la nieve y Crimen con vistas al mar, inédita en España tras las malas críticas recibidas en Colombia. En esta ocasión, el realizador adapta la novela homónima de Domingo Villar. Galicia. El inspector de policía Leo Caldas, con ayuda de su nuevo ayudante, el aragonés recién trasladado Rafael Estévez, investiga la muerte de Julio Castelo, un marinero cuyo cuerpo ha aparecido en la orilla de la playa, con las manos atadas. Como es habitual, Herrero no naufraga, su realización academicista funciona. La playa de los ahogados logra interesar en su arranque, y como los mejores exponentes del género negro usa de excusa la trama policial para describir la sociedad pesquera en un pueblecito gallego, lo más interesante del libro original. Buen trabajo del citado Gómez y Antonio Garrido, que sacan mucha tajada a base de sugerencias, pues les han tocado personajes apenas esbozados por el guión. Navegan a su alrededor destacados actores, como Celia Freijeiro, Celso Bugallo o Luis Zahera, que resultan más o menos convincentes a pesar de que tienden a sobreactuar. Pero le faltan giros sorprendentes, y la trama acaba ahogándose, por falta de secuencias destacadas, que vayan a recordarse cuando finalice la proyección, como aquellas persecuciones de La isla mínima o El niño. Avanza muy lentamente porque acumula diálogos y poca acción, ya que básicamente se limita a recoger las conversaciones de los investigadores con los testigos.

5/10
Mi panadería en Brooklyn

2015 | My Bakery in Brooklyn

Cuando por fin compra el billete para llevar a cabo su gran sueño, viajar a Europa, Vivian debe posponer estos planes por la repentina muerte de Isabelle, su tía. Resulta que le ha legado la panadería en Brooklyn en la que ha trabajado toda la vida, negocio que deberá compartir con Chloe su prima, muy cercana, pero con la que surgirán roces debido a que no comparte su pasión por mantener la esencia clásica del local: desea realizar cambios. Ambas se verán obligadas a cooperar para que el banco no expropie el local. Tercer largometraje de ficción de Gustavo Ron, más cercano a la ligereza y a la mezcla entre risas y lágrimas del primero, Mia Sarah, aunque mejor rodado y en inglés, como el lacrimógeno Vivir para siempre. Repite, esta vez junto a Francisco Zegers, como autor del libreto, quizás el mayor problema del film, pues acaba siendo demasiado intrascendente. Más allá de cierta reivindicación del esfuerzo, y el trabajo de la gente sencilla, y de la unidad familiar, y de su contraste entre una visión tradicional de la vida y los valores, y otra revolucionaria, que quiere ponerlo todo patas arriba, se queda en un sencillo homenaje a las películas gastronómicas, sin el nivel de títulos como El festín de Babette. Si bien algunas secuencias rozan el ridículo, como su forzado homenaje a los tartazos del cine mudo, el cineasta madrileño salva el tipo con su evidente capacidad para arrancar carcajadas, y su tono amable. Además, dirige bien al reparto, encabezado por las pocas conocidas Aimee Teegarden y Krysta Rodriguez, donde brilla como secundaria la española Blanca Suárez, que encarna a una decoradora que arregla el local.

5/10
Pancho, el perro millonario

2014 | Pancho

Pancho es un perro millonario, vive en una gran mansión y tiene todo tipo de placeres, juguetes, comida abundante, etc. Su secretario personal es Alberto, un abogado que lleva sus negocios y ejerce también de jefe de seguridad. Cuando un empresario sin escrúpulos llamado Montalbán pretende aprovechar el imperio de Pancho para lucrarse con una mafia de trabajo infantil, Alberto hará todo lo posible para evitarlo. Pancho escapará de sus garras, pero será buscado por los secuaces de Montalbán y también por Alberto, a quien se sumará la joven abogada del empresario, Patricia, por la que él siente una atracción especial. Divertida y amable película dirigida al público infantil, cuyo guión resulta entretenido y que salva con nota el hecho de que su protagonista sea un perro. Y es que el guión del también director Tom Fernández (La torre de Suso, ¿Para qué sirve un oso?) está especialmente diseñado para no aburrir, todos los personajes tienen presencia equilibrada en la historia y en general se ofrece una variada colección de secuencias e incluso de subtramas humorísticas que se siguen con interés: a las malévolas intenciones de Montalbán, se suman las andanzas de sus chistosos secuaces, la presentación de las diferentes familias que desean adquirir un perro, la vida cuartelera en la perrera y, por supuesto, la búsqueda de Pancho emprendida por la pareja de abogados, Alberto y Patricia. Sin ser nada del otro mundo, Pancho, el perro millonario es un film ameno, con episodios simpáticos que disfrutarán bastante los más pequeños, especialmente si les gustan los animales. Además están eficazmente solventadas las pocas escenas en que se echa mano de efectos especiales “caninos”, por lo que la película se ve como una aventura totalmente natural. El film reúne a un buen reparto, en donde todos están bien, aunque quizá sobresalen Ivan Massagué, Patricia Conde y los cómicos Alex O'Dogherty y Secun de la Rosa. Por lo demás el film aporta mucho amor a los perros y encierra por supuesto algunas valiosas ideas de fondo, como la de que todos los juguetes de mundo no pueden competir con el cariño de un buen amigo.

4/10
Velvet

2014 | Velvet | Serie TV

Alberto Márquez y Ana Ribera se han querido desde niños, pero las barreras sociales les separan. Él es el hijo mayor de Rafael, dueño de las madrileñas galerías Velvet de alta costura, y destinado a continuar el negocio familiar. Ella, huérfana, vive con su tío Emilio, jefe de dependientas, y se ha convertido en modista. Tras años sin verse porque Alberto fue enviado a Londres a estudiar, con idea de que olvidara a Ana, su regreso en 1958 para la presentación de la colección de la nueva temporada reavivará la llama del amor. Ramón Campos, Gema R. Neira y Teresa Fernández Valdés entregan una serie cortada -nunca mejor dicho, en una serie sobre el mundo de la moda- por el mismo patrón que Gran Hotel. Situadas ambas series en épocas parecidas, y con aire folletinesco asumidamente popular, presentan las diferencias de clase capaces de imposibilitar un amor -aunque aquí ella la de más baja extracción social-, un negocio familiar con dificultades económicas, un estilo glamouroso, personajes de rasgos semejantes, y algunos secretos familiares con muertes incluidas, que añaden algo de intriga. En cualquier caso la fórmula en su arranque funciona. Velvet supone un importante esfuerzo de producción, y el primer episodio tiene una estructura narrativa con flash-backs bien trabado, aunque se abusa de la partitura musical, y un recrearse excesivo en algunas escenas que parecen mirarse el ombligo. El reparto es excelente, tanto en lo relativo a los veteranos -José Sacristán, Aitana Sánchez-Gijón, Tito Valverde- como en los jóvenes -Miguel Ángel Silvestre, Paula Echevarría, Cecilia Freire-, en los principales como en los secundarios, e incluso en la figuración.

5/10
Gran Hotel (3ª temporada)

2013 | Gran Hotel | Serie TV

Nueva y trepidante temporada de Gran Hotel (serie), que tras justificar la ausencia de Ernesto, el personaje del fallecido Juan Luis Galiardo, lo que propicia un cierto suavecimiento de Ángela (magnífica Concha Velasco), enseguida nos mete en harina de los muchos vericuetos de la narración, abierto y aún sin resolver. El amor de Alicia y Julio se ha consumado, pero ella tiene muchas dificultades y tal vez remordimientos para ocultar su infidelidad a su marido Diego. Entretanto siguen las pesquisas de la pareja para averiguar quién mató al padre de Alicia, y quién es el hombre que ha tratado de asesinar a Andrés, y al que se puede ver en la película de la boda de Alicia y Diego. Alfredo, marqués de Vergara, instigado por su madre, piensa en obtener la nulidad de su matrimonio con Sofía, tras descubrir la superchería con su supuesto hijo; pero, curiosamente, ama a esa criatura y quiere que herede su título. Llegará al Gran Hotel Beatriz, amor de juventud de Alfredo, que quiere aprovechar las circunstancias para reconquistarle. La serie sigue haciendo honor a su planteamiento de intriga a lo Agatha Christie, y a la interacción entre nobles y gente popular que se ha visto en otras producciones televisivas como Arriba y abajo y Downton Abbey. Con un uso inteligente del suspense, propiciado por la música de Lucio Godoy y dejando los capítulos al final en los momentos más emocionantes, atrapa la narración, aunque se vayan acumulando momentos de folletín. La ambientación una vez es magnífica, por ejemplo en el baile de máscaras del primer episodio.

4/10
Fin

2012 | Fin

Un grupo de amigos, antaño uña y carne, se perdieron la pista después de que un incidente padecido sobre todo por uno de ellos, apodado “El profeta”, les distanciara. Ahora les ha convocado Sara, conocida como “Madre Teresa”, a pasar juntos un fin de semana campestre, en una casita rural, lejos del mundanal ruido. Aunque la intención es conciliadora, olvidar los malos rollos del pasado, e inicialmente todo son risas y camaradería, pronto afloran las asperezas y los resentimientos. Ello coincide con un extraño fenómeno –¿la explosión, tal vez, de una supernova?–, y la atmósfera empieza a teñirse de tintes apocalípticos, tal vez estemos en los umbrales del fin del mundo. Digno e incluso prometedor debut en el largometraje de Jorge Torregrossa, curtido sobre todo en el mundo de las series televisivas, ha dejado su impronta en algunas tan populares como Herederos, La señora, Tierra de lobos, Gran Hotel, 14 de abril. La República o Imperium. Fin es la adaptación de una novela de David Monteagudo, con guión escrito por Jorge Guerricaechevarría y Sergio G. Sánchez, los guionistas habituales, respectivamente, de Álex de la Iglesia –El día de la bestia– y Juan Antonio Bayona –El orfanato, Lo imposible–. El planteamiento resultan inquietante, y se logra cierta atmósfera angustiosa, con una deuda clara al esquema de Diez negritos de Agatha Christie, o más recientemente, a la serie televisiva Perdidos. En Fin Torregrossa logra entregar escenas con gran poderío visual, como la de la estampida de cabras montesas. Pero hasta que esto llega, tenemos un prólogo algo convencional de reunión de amiguetes, que además ofrece un contraste chirriante con los pasajes más cercanos al final, a los que se intenta dar un tono, no diremos a lo Ingmar Bergman o Lars Von Trier en Melancolía, pero casi. Quizá es el libreto de Fin –y no sabemos hasta qué punto, también la novela–, la mayor debilidad de la cinta, sobre todo en lo referente a la construcción de los personajes, de trazos demasiado bruscos, y conflictos apenas sugeridos. De modo que algunos reproches e histerismos se antojan exagerados, da la impresión en tal sentido de que los actores, aún siendo adecuados a los personajes, no están suficientemente dirigidos, y en algún pasaje se pasan de rosca. Maribel Verdú es la que da más lustre a un reparto donde priman los jóvenes guaperas, incluido el modelo Andrés Velencoso.

4/10
Gran Hotel (2ª temporada)

2012 | Gran Hotel | Serie TV

La segunda temporada de Gran Hotel arranca más enredada que nunca. Alicia Alarcón se ha casado con Diego, ahora es la señora de Murquía, y tras el viaje de novios en París, ha vuelto a casa. Allí sigue Julio con su puesto de camarero, y enamorado de Alicia, indignado porque el supuesto asesino de su hermana pueda no rendir cuentas ante la justicia. Andrés, hijo ilegítimo del difunto propietario del Gran Hotel, está en coma después de que una mano siniestra haya intentado que muriera electrocutado. Nadie conoce que Andrés sería el heredero del Gran Hotel, excepto su viuda, doña Teresa, que con la complicidad de Diego intenta hacerse con la carta que revela el secreto, que está en propiedad de la doncella Belén, casada con Andrés. Ella está embarazada pero tiene un pacto para entregar su bebé a doña Teresa, para hacerlo pasar por el hijo de su hija Sofía, engaño sin el cual su matrimonio con Alfredo, hijo de unos marqueses, podría anularse. Mientras, el tercer hijo Alarcón, auténtica oveja negra, sigue con su contrabando de alcohol, asunto que el degradado detective Ayala investiga. El parto de Belén va a dar un giro a los acontecimientos, pues alumbra a gemelos. El resumen que ofrecemos en el párrafo anterior, da idea de lo alambicada que es la serie creada por Ramón Campos y Teresa Fernández-Valdés con su productora Bambú. Pero el caso es que engancha la intriga de principios del siglo XX que discurre por los pasillos y alrededores costeros del Gran Hotel, donde las dudas sobre cómo evolucionará el amor imposible de Alicia y Julio -Amaia Salamanca y Yon González-, la llegada del nuevo maitre -Juan Luis Galiardo, en uno de sus últimos trabajos antes de morir- y las miradas que se cruza con la gobernanta -inmensa Concha Velasco-, o los experimentos de Javier con el opio, prometen emoción a raudales.

6/10
Crematorio

2011 | Crematorio | Serie TV

Serie que recrea el periplo de los Bertomeu, una familia que ha conseguido amasar una gran fortuna a lo largo de varias generaciones. Rubén Bertomeu dejó atrás los negocios agrícolas para crear un entramado empresarial basado en el ladrillo, que le ha convertido en el hombre más rico y poderoso del pueblo costero de Misent, involucrando a todos los poderes fácticos de la comarca. Ahora, Rubén ha puesto en marcha “Costa Azul”, megacomplejo turístico que terminará con el paisaje donde sus padres vivían cómodamente de los cítricos y los olivos, pero que le enriquecerá aún más. Pero como Rubén ha cometido alguna acción ilegal en más de una ocasión, y tiene contactos con mafias de Europa del Este, va a ver cómo se le complica la vida. Esforzada serie televisiva, que adapta una novela de Rafael Chirbes, imitando los modos de las prestigiosas obras de HBO. Aborda con modos "padrinescos" y "sopranescos" el tema de la corrupción en España, que ensucia a la clase empresarial, financiera, política y propiamente criminal de la costa del Mediterráneo. Los problemas con la justicia de Rubén se conjugan con la narración de sus cuitas familiares -la madre que no la entiende, la hija que nunca quiso saber de los "negocios" de la familia, la amante "florero", la nieta caprichosa a la que todo, siempre le ha venido dado...-, conformando un entramado que se sigue con interés, y con personajes razonablemente definidos.Cuenta con un buen trabajo como realizador de Jorge Sánchez-Cabezudo (La noche de los girasoles), y aunque hay algún lugar común, y complacencias en el tratamiento del sexo y la violencia, es de lo mejor que ha dado la ficción televisiva española en los últimos años.

6/10
Blackthorn. Sin destino

2011 | Blackthorn. Sin destino

  Mateo Gil, coguionista habitual de Alejandro Amenábar en títulos como Tesis o Ágora, debutó como realizador en 1999 con el thriller Nadie conoce a nadie. Más de una década después vuelve a ejercer como director de largometraje, en un proyecto que sigue pudiéndose calificar como cine de género, aunque esta vez su cinta es mucho más ambiciosa, pues se trata de un western, y además, uno de esos que pueden calificarse como "de hechuras clásicas". Para hacer el salto mortal más difícil todavía, Gil invoca el nombre sagrado de Dos hombres y un destino, un gran clásico del género, pues su film es una especie de curiosa secuela tardía. Según se aclara al comienzo, investigadores lograron encontrar la tumba donde se supone que fueron enterrados los forajidos Butch Cassidy y Sundance Kid tras su supuesta muerte durante un enfrentamiento con el ejército boliviano. Pero sus cuerpos no estaban allí. En Blackthorn, un envejecido Butch Cassidy ha aprovechado que fue dado por muerto junto con Sundance, pero que en realidad ambos lograron escapar, para permanecer escondido durante 20 años sin que la justicia le busque. Pero se entera de que ha fallecido una mujer con la que tuvo un idilio en el pasado, fruto del cual nació un niño, y Cassidy decide volver a Estados Unidos con él. Por el camino se encuentra con Eduardo Apocada, ingeniero español que ha robado una gran cantidad de dinero de la mina en la que trabajaba, y que es perseguido. A pesar de los enormes riesgos tomados por Mateo Gil, y de que no resiste la comparación con el film de George Roy Hill, su cinta funciona. No es capaz de hacer grandes alardes de dirección, pero la cinta está bien llevada, y aunque no cuenta con una producción impresionante, su reconstrucción de los comienzos del siglo XX es lo suficientemente aceptable. Gil ha contado con un gran reparto. Se luce el legendario Sam Shepard, interpretando a Cassidy, y llevándoselo a su terreno, en lugar de imitar al insuperable Newman, lo que hubiera sido un error. Curiosamente, resulta ser un excelente contrapunto el irregular Eduardo Noriega, que realiza uno de sus mejores trabajos y hasta demuestra un enorme sentido del humor riéndose de cierto anuncio televisivo suyo muy popular. Noriega brilla en la versión original con sus diálogos en inglés y español. También es necesario mencionar a Magaly Solier (Amador) en un pequeño papel, y sobre todo a Stephen Rea, sorprendente como cónsul honorario borrachín. Llama la atención que a pesar de ser uno de los guionistas españoles más reputados, en esta ocasión Gil parta de un libreto ajeno, que supone el debut de Miguel Barros, autor del documental Los sin tierra. El texto tiene bastante calidad, en su recuperación de los temas clásicos del western, como el compañerismo, la libertad y sobre todo la moral y la justicia. Trata además la cinta sobre el regreso a las raíces, la necesidad de compañía y la búsqueda de una familia. Además, incluye muchos elementos que apasionarán a los amantes del western, como la referencia a la agencia de detectives Pinkerton. Haya sido buscado o no, existe en la cinta un subtexto metacinematográfico muy interesante. El viejo forajido podría interpretarse como un símbolo del cine clásico, de ése que ya no se hace, porque los tiempos han cambiado y ahora todo vale con tal de ganar dinero.  

6/10
Gran Hotel

2011 | Gran Hotel | Serie TV

Principios del siglo XX. Julio acude a reunirse con su hermana Cristina a Cantaloa, donde trabaja de doncella jefa de planta en el Gran Hotel. Pero al llegar le dicen que fue despedida. Escamado por las extrañas circunstancias de tal hecho, decide hacerse pasar por el camarero que debía incorporarse a la plantilla del establecimiento de lujo propiedad de la familia Alarcón. Doña Teresa es la matriarca del clan, que dirige con mano de hierro la vida de sus hijos: Sofía está casada con un marqués, Javier es la oveja negra, y Alicia, la más prometedora, ha sido prometida sin gran entusiasmo por parte de ella, a Diego, director del hotel. La desaparición de Cristina propicia que surjan lazos entre Alicia y Julio, a pesar de su diferente clase social. Cuidada serie televisiva española, que parece haberse inspirado en Downton Abbey a la hora de pintar las vicisitudes de amos y servicio de una gran mansión, en este caso un fastuoso hotel. Relaciones prohibidas, asesinatos y chantajes, con el deseo del protagonista de descubrir la verdad que libera, sirven para trenzar una trama que se sigue con interés. Hay acierto en el reparto, donde conviven actores jóvenes de gran proyección como Amaia Salamanca y Yon González, con veteranos de la categoría de Adriana Ozores, Concha Velasco y Asunción Balaguer. La reconstrucción de la época es excelente, da para ello mucho juego el marco incomparable del cántabro Palacio de la Magdalena.

6/10
Vidas pequeñas

2010 | Vidas pequeñas

Sexto largometraje del realizador argentino establecido en España Enrique Gabriel (En la puta calle, Las huellas borradas), cuyas películas siempre han tenido su interés. En esta ocasión, ha rodado una cinta muy coral, con muchos personajes reconocibles de la realidad actual, y que al parecer están inspirados, en mayor o menor medida, en personajes auténticos conocidos por el propio cineasta, coautor del guión. La trama se vertebra en torno a la figura de Bárbara Helguera, una diseñadora de moda de prestigio, que por la mala situación económica general, y su pésima gestión del negocio, acaba en quiebra y absolutamente arruinada. Demasiado orgullosa para aceptar la ayuda materna, una noche en la que no tiene donde ir, acaba siendo recogida por Andrés, un estrafalario joven que se gana la vida recogiendo monedas como ‘estatua viviente’ en un centro comercial. Éste la lleva a la cochambrosa cabaña en la que vive, en un camping de las afueras de Madrid, donde se refugian numerosas personas de condición muy humilde, como un matrimonio de feriantes, una ‘esteticienne’ que vive con una hija adolescente, que se resiste a estudiar o trabajar, una talentosa periodista cuya revista se fue al traste casada con un dramaturgo en horas bajas, una vendedora de quesos cuyo marido es un tipo que se dedica a negocios dudosos y un peculiar ruso que en sus tiempos llegó a cantar con el mismísimo Yves Montand. Enrique Gabriel retrata las consecuencias de la crisis con un tono amable que enmascara una visión un tanto pesimista. El título acaba siendo irónico, pues el film viene a decir que no hay vida pequeña, sino que en cualquier lugar puede haber gente de lo más interesante, con buenos sentimientos. Recupera uno de los temas centrales de su filmografía, la necesidad de afecto, que da pie a los mejores momentos de la cinta: la hija que se da cuenta de que nunca le ha demostrado su cariño con un regalo de cumpleaños o similar a su madre, los problemas de comunicación de la protagonista con la suya, y el ruso que sólo quiere que alguien escuche su disco. El director ha echado mano de escogidos intérpretes del cine español, con la memorable Ana Fernández a la cabeza, demostrando una vez más que no le dan todas las oportunidades que merecería. Pero es que no hay interpretación pequeña en esta película, pues los secundarios son todos bastante eficaces, con especial mención al matrimonio ‘culto’ que interpretan los veteranos Ángela Molina y Emilio Gutiérrez Caba, y al ‘campechano’ que conforman Alicia Sánchez y Pepo Oliva.

6/10
Amador

2010 | Amador

Marcela es una joven peruana, casada con su compatriota Nelson, introducido en un negocio clandestino de flores en España. Ella no está muy segura de su matrimonio, y no se atreve a comunicar a Nelson su embarazo, ya anteriormente estuvo encinta y decidieron abortar. Su soledad tiene compañía en Amador, un hombre anciano, postrado en la cama, al que cuida mientras su familia se ha ido a la costa, donde se están haciendo una casita. Cuando los dos habían aprendido a conocerse mutuamente, sucede lo inesperado: Amador muere. Y Marcela, que necesita el dinero que le ha prometido la familia, resuelve ocultar la muerte. Ella actuará como si siguiera cuidando del enfermo. Pero claro, los días pasan, es verano, y algunas cosas no se pueden esconder por mucho tiempo. Cinco años han transcurrido desde su último largometraje de ficción, Princesas. Y de nuevo Fernando León de Aranoa es fiel a sus constantes cinematográficas, la mirada a seres humanos concretos y sus problemas, lo que le sirve para entregar una cierta radiografía social del momento, interesante sin duda aunque algo pesimista. El tema dominante es la soledad de unas personas que no son perfectas, sólo una mirada superficial diría que ésta es una película sobre la inmigración, aunque surja el tema desde el mismo arranque. La ancianidad se lleva mal en solitario, más cuando la familia no demuestra su afecto en el día a día, y hay que acudir a sucedáneos de la felicidad para matar el tiempo. Y la maternidad también se lleva mal cuando se está sola, cuando el esposo mira sólo lo inmediato, no tiene un proyecto familiar compartido. Llama la atención la perpetua tristeza de los personajes –es llamativo en el primer tramo del film–, no existe apenas la sonrisa en sus vidas. La metáfora del rompecabezas que está componiendo Amador, sirve para hablar de la necesidad de saber componer una imagen lo más perfecta con la vida de cada uno. Sin embargo, trasladada esta metáfora a la estructura narrativa de la película, lo que nos entrega León de Aranoa adolece de algunos problemas. Afortunadamente, cuenta con un buen final, algo fundamental para lo que plantea. Pero lo cierto es que una vez estamos ante la tesitura del fingimiento de Marcela –muy natural Magaly Solier–, la cosa se estanca, es necesario traer a colación la pieza de la "princesa" (o sea, en terminología del director, "prostituta”) que venía a ver a Amador, o la del intercambio verbal con el sacerdote en la iglesia, jugar con la angustia de teléfonos que suenan o vecinos recelosos; por momentos vienen a ser una serie de piezas algo reiterativas, como esas de un cielo que parecen todas iguales, por seguir con la simbología “leoniana”.

6/10
Sin retorno

2010 | Sin retorno

Una infausta noche el joven Matías atropella a un hombre y se da a la fuga. El padre de la víctima arma un revuelo en los medios de comunicación, acusa a la justicia de no dedicar la atención debida al caso. Fede, humorista ventrilocuo de profesión, tiene la mala suerte de que varias pruebas circunstanciales le incriminan en el atropello. Sólido debut en la dirección del argentino Miguel Cohan, que firma con su hermana Ana Cohan el guión de este drama con formato de thriller. Sabiamente orquestada, la narración tiene el mérito de ser creíble, y de construir psicológicamente bien a los personajes, con sus dudas y temores. Ello para plantear cuestiones de entidad, como las relaciones de padres e hijos, el sentido de culpa y la responsabilidad personal, los deseos entreverados de justicia y venganza. Los Cohan huyen de efectismos baratos, y tienen el mérito de evitar que la historia se desinfle, el final es poderoso. Su guión está construido sobre un hecho fatal, y el efecto “bola de nieve” que sigue a una mentira, a la que sigue otra, de modo que una familia –los padres y un hijo–, viven en un continuo estado de miedo, con la falsa esperanza de que podrán echar tierra sobre algo que están haciendo objetivamente mal. La mentada “bola de nieve”, además, no sólo afecta a esa familia, sino a la de la víctima y a la del falso culpable. Realmente el film es un ejemplo gráfico de que la mentira no nos hace libres. Y sabe pintar dramas personales junto a una mirada crítica a un sistema legal que, para enseñar resultados a la opinión pública y justificarse, no hace bien su trabajo. El reparto del film está muy bien escogido. Leonardo Sbaraglia asume bien la transformación de Fede, mientras que Martín Slipak da el tipo de joven cobarde y con mala conciencia, Federico Luppi el de errado padre coraje, Luis Machín y Ana Celentano el de padres protectores, y Bárbara Goenaga el de esposa sufriente.

6/10
Paisito

2009 | Paisito

La navarra Ana Díez vuelve al largometraje de ficción, terreno que no pisa desde 2001, cuando rodó Algunas chicas doblan las piernas cuando hablan, ya que desde entonces sólo ha rodado el documental Galíndez y un fragmento del film colectivo electoralista ¡Hay motivo!. Parte la directora de un guión del uruguayo Ricardo Fernández Blanco, que se ha inspirado en su propia experiencia vital y la de sus padres, tras el golpe militar de 1973. La acción comienza en Pamplona, donde Xavi, un futbolista, se incorpora a un equipo local. Una vez instalado se reencuentra con Rosana, que fue su primer amor, y con quien resurge la pasión. Juntos, rememoran su infancia, cuando eran vecinos en Uruguay. Xavi era hijo de Manuel, un republicano español exiliado que ejercía de zapatero, mientras que el padre de Rosana es Roberto, jefe de la policía de Montevideo, un hombre recto y bastante moderado. La situación en el país es cada vez más tensa, pues el régimen reprime brutalmente a los opositores del movimiento Tupamaro, que ha sido derrotado. Ambos deciden enviar a sus hijos a un pueblecito más tranquilo, donde estos descubrirán que se sienten atraídos el uno por el otro. Es notable el esfuerzo de la directora y el guionista por reflejar el momento histórico con imparcialidad. Sus personajes –muy bien interpretados por actorazos como Emilio Gutiérrez Caba y Roberto Severgnini– son de carne y hueso, sean de la ideología que sean, pues todos quedan retratados con humanidad. Arremete únicamente la cinta contra los extremistas, culpables de la violencia que asoló el país, y que está presente en la cinta casi siempre fuera de campo, sin que se muestren los detalles más desagradables. Y es que está claro que a Ana Díez le interesa más mostrar la ruptura de la inocencia que provoca esa violencia. Aunque se desarrolle en Uruguay, queda claro que pretende hablar de cualquier situación de enfrentamiento civil. Es una pena que todo se quede en buenas intenciones. El film resulta demasiado discursivo, lleno de diálogos pretenciosos y poco creíbles. Y acusa una enorme falta de presupuesto. A la trama de iniciación amorosa le falta lirismo, y el resto parece tratar de conseguir un tono nostálgico que nunca llega. Y si se suprime toda la parte que se desarrolla más o menos en el presente en España, con la reunión de los protagonistas, no pasaría nada.

4/10
Triage

2009 | Triage

Década de los 80. Mark y David son dos curtidos fotógrafos de guerra, curtidos en la cobertura de mil y un conflictos. Ahora documentan gráficamente en Kurdistán la lucha de los kurdos contra el Irak de Sadam Husseim, o contra Turquía cuando toca. Y toman fotos de hechos horribles, como la decisión del médico de descargar un tiro en la nuca de los heridos graves cuya esperanza de vida es escasa, o a los que no puede atender por falta material de tiempo. En cierto momento, David manifiesta que ya ha visto suficiente carnicería, quiere volver a casa junto a su esposa, a punto de dar a luz; Mark no está de acuerdo, quiere poder dar la primicia de un gran ataque inminente de los kurdos. Los amigos se separan, y Mark, tras ser herido, vuelve a casa solo con su esposa española. La sorpresa es que David no ha vuelto. ¿Habrá sido retenido? ¿Tal vez ha sido víctima de una escaramuza? Gran decepción. Del director de En tierra de nadie, una inteligente crítica a las minas antipersona y por ende, a la locura de la guerra, cabía esperar una mirada interesante al conflicto kurdo o al periodismo bélico. Pero Danis Tanovic confirma lo errático de su carrera tras el mentado film –luego sólo ha rodado un segmento del corto 11'09''01. 11 de septiembre y El infierno–, hasta el punto de que uno diría que se trata de un trabajo de encargo, si no fuera porque el único responsable del guión es el propio Tanovic. La película consta de dos partes bien diferenciadas: la bélica, con algunas escenas vibrantes, aunque suenen a vistas; y la parte 'de casa', absolutamente convencional, con una personaje para Paz Vega de vergüenza ajena, una esposa plana y sin garra, o el recurso a un terapeuta, el abuelo de Vega –encarnado por Christopher Lee, que da el tipo de caballero español–, un tanto risible en sus métodos de manual, con su oscuro pasado en que habría ayudado a superar traumas a torturadores franquistas de la postguerra civil. A veces da la impresión de que faltan escenas en la película, como si el presupuesto no hubiera dado para más. Y la resolución sabe a muy poco, no esperas que el enigma que contiene el film vaya por ahí, pero no por la sorpresa, sino por lo trivial. Collin Farrell se esfuerza como periodista que empieza a ser un poco humano tras una dura experiencia, pero también da la impresión de que faltan matices a su personaje, capaces de hacerlo creíble.

4/10
Nacidas para sufrir

2009 | Nacidas para sufrir

Octavo largometraje del alicantino Miguel Albaladejo, un director que a pesar de su consolidada carrera no acaba de encaramarse definitivamente en el nivel que alcanzara en su debut con La primera noche de mi vida. En este caso escribe y dirige una comedia, muy femenina y costumbrista, ambientada en un pueblo perdido de la España profunda. A sus setenta años lo que más teme la tía Flora es que sus sobrinas la recluyan en una residencia. Ella ha cuidado de las tres desde que eran pequeñas, pues sus padres murieron en un accidente, y Flora las acogió en su casa. Pero también se ocupó de la salud de sus propios padres y de otra tía mayor que ahora acaba de fallecer. Flora no se casó y siempre vivió para cuidar de los demás y ahora teme que sus sobrinas le quiten lo que es suyo, la paz, la casa, sus campos, etc. Tan sólo le queda Purita, la asistenta que vive en la casa, que le hace compañía todos los días y que le ayuda en todos los quehaceres del hogar. Flora ha llegado a quererla mucho y para que sus sobrinas no se salgan con la suya decide llevar a cabo una estrategia legal para asegurar su futuro. Es imposible no ver en Nacidas para sufrir cierta impronta ‘almodovariana’, con ese costumbrismo trasnochado y rancio, bastante auténtico por otra parte, y el total protagonismo femenino en la historia. Pero al contrario del estilo descarado y vitalista del manchego, Albaladejo se queda en este caso a medio camino y entrega un film soso, algo desconcertante y poco definido, que no acaba de encontrar el tono adecuado. Lo que narra es tragicómico, no cabe duda, pero apenas hay algún momento destacado en que la sonrisa aflora en el espectador. Todo es tan triste en las vidas, costumbres y cotidianidad de las situaciones de las protagonistas que es difícil implicarse con la trama. El film puede hacerse demasiado largo, y, al margen de contadas escenas (como la del pavo o las de la verbena), el resultado es anodino. Hay, sin embargo, una estupenda dirección de actrices y en especial un trabajo muy meritorio de Adriana Ozores, en el papel de la apesadumbrada Purita.

4/10
Rabia

2009 | Rabia

Rosa y José María son dos inmigrantes sudamericanos que trabajan en España, profundamente enamorados. Ambos son víctimas de la discriminación y el desprecio de los nativos, pero su forma de reaccionar es muy distinta. Ella aguanta, 'traga carros y carretas'. Mientras que en él hace presa la rabia, que se manifiesta con violencia física. Ante una situación injusta en su trabajo como albañil, acaba matando accidentalmente al capataz. No tendrá mejor ocurrencia que esconderse en una de las habitaciones del enorme caserío donde trabaja Rosa como empleada del hogar. Ella ignora su paradero, no sospecha que cuando la llama por teléfono lo hace desde la propia casa.Sólida película del ecuatoriano Sebastián Cordero, que aborda de modo original las tribulaciones de los inmigrantes. Adapta una novela de Sergio Bizzio, con el respaldo en la producción de Guillermo del Toro. El cineasta demuestra que sabe manejar la cámara, con originales encuadres y movimientos sorprendentes. El problema al que se enfrenta es que una vez planteada la situación -José María encerrado, tan cerca de su novia, y la vez tan lejos-, cuenta introducir elementos novedosos que mantengan el interés. La familia Torres, para la que trabaja Rosa, tiene esa función, con el hijo cafre, los padres representantes de una burguesía bien pensante y aburrida, y la hija divorciada que llega de Londres con sus niñas. Y está por supuesto la cuestión del embarazo, que invita a pensar cómo la trivialización sobre el aborto en la opinión pública no impide que el rechazo a tal opción sea la postura que más paz trae consigo.Hay que destacar el trabajo actoral de la pareja protagonista, Martina García y Gustavo Sánchez Parra, aunque al segundo no le ayuda, en su composición, un punto sádico, que se manifiesta en la escena de 'la chuleta'. Los demás son eficaces secundarios a su servicio, en un ejemplo de inversión de importancia de roles, que sólo puede darse en la ficción: inferiores en la escala social, su protagonismo en el drama es claramente superior.

6/10
El corredor nocturno

2009 | El corredor nocturno

Gerardo Herrero tiene mucho más prestigio como productor (El hijo de la novia) que como director, a pesar de que entrega un título al año, algunos de interés, como Las razones de mis amigos y El principio de Arquímedes. Especializado en drama, en su último trabajo, Que parezca un accidente, se había pasado a la comedia, y ahora entrega un thriller, que adapta una novela del uruguayo Hugo Burel. Adalid de la coproducción hispanoamericana, Herrero ha rodado una película que curiosamente parece más argentina que otra cosa. Los actores son de allí, y está rodada en Buenos Aires. Nadie que desconozca al director pensará que es un español. El punto de partida recuerda en cierta medida al de Extraños en un tren, el magistral film de Alfred Hitchcock que adaptaba la novela de Patricia Highsmith. En un aeropuerto, Eduardo López, joven ejecutivo de una aseguradora, casado y con dos hijos, conoce casualmente a un tipo, el enigmático Raimundo Conti, mientras ambos esperan a que salga su avión a Buenos Aires. A partir de ese momento, Conti asedia continuamente a López, llamándole al trabajo, insistiendo en verse con él, etc. Como es habitual, Gerardo Herrero escoge muy bien el material que se trae entre manos. En esta ocasión, se trata de un film que habla de la ambición y de la falta de escrúpulos en una sociedad cada vez más competitiva. No faltan las críticas a la reestructuración salvaje de las multinacionales, que aprovechan la excusa de la crisis para recortar plantilla a diestro y siniestro. Todo da que pensar, y es bastante loable una película española que tiene algo que decir. El modelo serían las películas de cine negro clásico que aprovechan una historia policial para hacer crítica social. Sus dos actores protagonistas son excepcionales. El “tour de force” entre los argentinos Miguel Ángel Solá y Leonardo Sbaraglia es lo mejor del film, y están muy bien secundados. Sin embargo, Herrero es incapaz de crear tensión y la atmósfera de thriller que pretende. El guión se estanca por completo tras el arranque, y reitera diversos encuentros entre el personaje de Solá y el de Sbaraglia que no aportan nada nuevo. Por otro lado, el giro final se adivina a la legua, y es bastante artificioso, lo que perjudica bastante al conjunto.

4/10
El cuerno de la abundancia

2008 | El cuerno de la abundancia

Un humilde pueblecito cubano. Bernardito apenas tiene dinero para sobrevivir, y vive con su esposa y su hijo en una destartalada casa, en la que apenas tienen intimidad. Un día, la madre de Bernardito se presenta en su casa para decirle a que se espabile, para cobrar su parte de una herencia colectiva a la que tienen derecho todos los que se apelliden Castiñeiras. Se dice que unas antepasadas monjas les dejaron una gran fortuna en un banco inglés en el siglo XVIII. Bernardito inicia los trámites para poder cobrar, convirtiéndose en líder del grupo de vecinos que opta a una parte del dinero. Juan Carlos Tabío codirigió con el fallecido Tomás Gutiérrez Alea Fresa y chocolate, uno de los grandes éxitos internacionales del cine cubano, y la primera película de la isla que fue nominada al Oscar al mejor título de habla no inglesa. Catorce años después, Tabío recupera a los actores principales –Jorge Perugorría, Vladimir Cruz y Mirta Ibarra– en esta comedia que se inspira parcialmente en una anécdota real. Al parecer, en los 90, ante los graves problemas económicos que atravesaba el país, proliferaron los rumores sobre herencias millonarias en bancos extranjeros. Según un reportaje publicado en un periódico español, unos 25.000 cubanos aseguraban ser herederos de una fortuna del XVIII, depositada en un banco británico. Estamos ante una comedia coral, repleta de elementos costumbristas, que salvando las distancias, recuerda a Bienvenido, Mr. Marshall. Tabío retrata la miseria, la picaresca y la forma de vida de sus compatriotas, con mucho sentido del humor, sobre todo en un par de momentos divertidos. Sus actores tienen un gran talento para la comedia que Tabío aprovecha. Pero la idea central al final no da para mucho, el guión acaba por resultar demasiado ligero, el tono resulta excesivamente alocado y algunos gags de amantes sorprendidos por el legítimo novio recuerdan a las peores películas españolas de la transición.

4/10
Los girasoles ciegos

2008 | Los girasoles ciegos

  Una trama muy novedosa en el cine español. Ambientación en la época inmediatamente posterior a la guerra civil, represión implacable de los vencedores, policías sádicos con las familias de los vencidos, curas libidinosos, curas manipuladores... El “Cara al sol” por partida doble... En fin, por si alguien no lo ha pillado, lo del párrafo anterior pretendía ser una ironía, pues estamos ante la enésima incursión de la cinematografía patria en la triste guerra fraticida, y como es habitual, desde una óptica de los vencidos muy poco sutil. Ignoramos si la trama original de la novela de Alberto Méndez se aguantaba sobre el papel, pero podemos constatar que no lo hace sobre el celuloide. El film describe la tragedia que le toca vivir en Orense a una familia, los padres Ricardo y Elena, los hijos Elenita y Lorenzo, tras el final de la guerra. El padre es un hombre significado de izquierdas, se oculta en un escondite secreto de la casa familiar. La hija huye con su novio fuera de España (o eso pretende), así que Elena vive la ficción de ser una viuda con un niño. Mientras Salvador, diácono que tiene intención de ordenarse sacerdote, vive una cierta crisis después de los horrores que ha visto en el campo de batalla. Sus dudas vocacionales conviven y se alimentan con su obsesión lasciva por Elena desde el primer momento en que la ve. Firman el guión del film el fallecido Rafael Azcona y José Luis Cuerda, quien también dirige. Una vez planteada la situación, con la metáfora de "los girasoles ciegos", que alude al desconcierto de los personajes, el conjunto resulta tremendamente reiterativo, y muy poco creíble. Que nadie detecte los deseos lujuriosos de Salvador hacia Elena resulta complementa inverosímil, y que éste la siga por la calle como un tímido colegial, que cuenta “trolas” al superior del “cole” donde da clases, producirá sonrojo en cualquier espectador inteligente. Y ver a Ricardo blasfemando a grito pelado por la ventana, en un momento en que se viene abajo, resulta sencillamente patético. Muchos episodios se añaden al metraje sin que contribuyan a la progresión –los avatares de hija y novio, el registro nocturno…– y el gran drama que debiera ser el obligado encierro, en ningún momento parece tal. Con tal panorama, lo mejor del film es Maribel Verdú, que aguanta el tipo en un film que hace aguas por todas partes.  

2/10
Los años desnudos. Clasificada "S"

2008 | Los años desnudos. Clasificada "S"

Los directores Félix Sabroso y Dunia Ayaso han ganado algo de interés, desde la fallida Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí, que a pesar de su falta de calidad es su título más conocido. Sin duda es muy superior esta tragicomedia, que supone su quinto largometraje conjunto, y que describe los años del destape, cuando el cine de la transición española estaba marcado por los desnudos y las secuencias subidas de tono –hasta entonces prohibidas–, y nacieron las películas clasificadas S, de alto contenido erótico, pero sin llegar a la calificación de pornografía. Sabroso y Ayaso se han encargado personalmente del guión, que sigue a tres mujeres, Lina, Sandra y Eva, que acaban trabajando en las películas S. Las tres se conocen en el rodaje de una morbosa cinta lésbica dirigida por Marcos, director en boga del momento. Sandra es la única que aspira a continuar su carrera a lo largo del tiempo en películas más serias. No tiene ningún escrúpulo en acostarse con Tino, un importante productor, que sin embargo se ha fijado más en Eva, con quien se plantea una relación seria. Lina será la que sufra más las consecuencias de que pase de moda este tipo de cine. Su falta de elegancia en las secuencias de sexo, la abundancia de desnudos y otros detalles gruesos ofrecen la sensación de que no ha cambiado tanto el cine español desde el momento histórico que describen. Por otro lado, no acaba de estar bien hilada la transición entre el primer tramo –en el que priman los elementos cómicos–, con el segundo –mucho más dramático–. Es difícil equilibrar risas y lágrimas como han hecho tan bien Charles Chaplin o Woody Allen, y muchos espectadores que empiecen creyendo que ven una comedia disparatada, se sentirán completamente frustrados con el cambio de tono. A pesar de todo, no es una cinta tan fallida como su título permite presagiar. Cuenta con buenos trabajos de los actores, especialmente por parte de Candela Peña (Sandra), que es la que tiene el personaje mejor construido, mientras que Goya Toledo (Lina) sale airosa a pesar del cambio radical que sufre la actriz que interpreta. Y aunque su papel es el más sencillo, resulta más o menos creíble Mar Flores (Eva), que es la que a priori podría desentonar más, ya que su experiencia en el cine hasta el momento era bastante pobre. Tampoco desentonan los intérpretes masculinos del reparto, como Antonio de la Torre (Una palabra tuya), últimamente muy activo. La pareja de directores acierta al plantear conflictos de gran interés, a pesar de que no siempre saben desarrollarlos. Destaca la deteriorada relación de Lina con sus padres, que no pueden aceptar que su hija se haya popular en el ámbito del erotismo. Presenta a unas mujeres sin grandes referentes morales que son utilizadas, que en la mayor parte de los casos compensaban con el desnudo su falta de talento, y que no tenían muchos reparos a la hora de practicar el sexo con admiradores a cambio de dinero, o con productores que puedieran incluirlas en próxima película. Es bastante acertado el momento en el que una periodista pregunta a Marcos, el director, sobre la supuesta ‘libertad’ con la que se justificaban los excesos eróticos. La entrevistadora cuestiona que una actriz tenga libertad para ‘no desnudarse’ –lo que en esos años supondría prácticamente no trabajar–. Una pena que los directores de la cinta no se apliquen el cuento.

4/10
Fuerte apache

2007 | Fuerte Apache

Bienintencionada opera prima de Jaume Mateu Adrover, que ha escogido un asunto tan sugestivo como los centros tutelares de menores. Estos lugares sustituyen en buena parte a los antiguos reformatorios, salvo en los casos de chicos potencialmente peligrosos que son recluidos en lugares cerrados. Juan Diego, un actor siempre eficaz, cumple con profesionalidad con su papel de Toni Darder, educador solitario que se considera un fracasado. A pesar de todo, Darder se deja la piel en su trabajo, confiando en alumbrar a sus pupilos. Un día queda al cargo de Tario, un niño magebrí avispado y apacible que, si pone de su parte, podría tener un brillante futuro. El director filma en un tono cercano al documental, a veces cámara en mano, y parece haberse documentado exhaustivamente sobre los problemas de los tutores de los centros de acogida, desmoralizados por la falta de recursos. Aunque no oculta realidades tan duras como la drogadicción y la delincuencia, el film se muestra positivo en cuanto a la posible reinserción de chicos marginales con actitudes para convertirse en ciudadanos respetables. Pero el reparto es desigual, y algunos actores parecen forzados en ocasiones. El film acusa además demasiados bajones de ritmos y no todas las situaciones resultan creíbles.

4/10
¿Quién dice que es fácil?

2007 | ¿Quién dice que es fácil?

Aldo regenta un lavadero de coches. Es un tipo puntilloso, al que le gusta tener todo bajo control, y que se hagan las cosas como él cree que deben hacerse. Por ejemplo, nunca dejará a sus empleados marcharse antes de la hora aunque llueva a mares, motivo por el cual es poco probable que nadie traiga a lavar su automóvil. Contiguo a su casa, Aldo tiene un piso que desea alquilar. Y aparece en escena Andrea, una fotógrafa guapa y desinhibida. Se convertirá en inquilina, y su carácter no puede ser más opuesto al de Aldo. Entre que ella anda "buscando guerra" y él es bastante tímido, tendrán enseguida un escarceo sexual: pero él tiene un problema, y es que no puede controlarlo todo, pues tiene eyaculación precoz. Decepcionante comedia del tándem Juan Taratuto-Diego Peretti, que funcionó razonablemente en No sos vos, soy yo. Tal vez por partir de material ajeno -el guión es de Pablo Solarz (Historias mínimas), aunque los títulos de crédito conceden a Taratuto y Peretti el papel de adaptadores del diálogo- y por un tonto afán de modernidad de dudoso gusto, el caso es que el film nunca logra funcionar. Tiene a su favor la gracia natural de Diego Peretti -cada vez más en su rol de "Woody Allen argentino"-, que al principio promete, pero la estructura narrativa tiene agujeros por todas partes, y la historia se estanca enseguida. Como trama alocada todo queda en la promiscuidad de ella -está embarazada y no sabe quién es el padre de la criatura ni le importa-, en el complejo de él por su "problemilla", que pretende arreglar con ayuda de su madura asistenta, y en ocurrencias como la del deseo de Andrea de parir en casa, porque es más natural, lo que propicia la presencia secundaria de Guillermo Toledo como médico naturalista. La subtrama del padre viudo no aporta nada en su equívoco mensaje, y los amigos de Aldo con los que juega al scalextric o su abogado-psiquiatra son presencias que podrían haber dado mucho más juego humorístico.

3/10
Hotel Tívoli

2007 | Hotel Tívoli

El músico gallego Antón Reixa acomete su segundo largometraje tras El lápiz del carpintero, su decepcionante adaptación de la novela de Manuel Rivas. Tampoco acaba de resultar convincente esta cinta coral, basada en un guión original, que recupera una idea antigua que ha funcionado mejor en otras ocasiones. Winchester 73, de Anthony Mann, entrelazaba las peripecias de los distintos personajes a cuyas manos llegaba por circunstancias variopintas el rifle al que alude el título. En Seis destinos, de Julien Duvivier ocurría lo mismo con un frac. Y en El violín rojo, de François Girard, con un instrumento musical. Pues bien, Hotel Tívoli se centra en un mechero, que va pasando de mano conforme sus dueños se lo dejan olvidado en cualquier sitio. Reixa presenta unos 40 personajes, que por tanto aparecen en pantalla escasos minutos. La idea podría haber funcionado, pero los protagonistas deberían ser más atractivos. Reixa hilvana anecdotillas intrascendentes con poco interés, que giran en torno a las relaciones de pareja. Cuenta con algunos actores solventes, como Mabel Rivera o Luis Tosar e incluso los músicos Mikel Erentxun y Julieta Venegas dan el pego. Pero sus personajes están poco definidos y los diálogos no tienen demasiada calidad.

2/10
El club de los suicidas

2007 | El club de los suicidas

En su anterior film, El penalti más largo del mundo, el madrileño Roberto Santiago dio rienda suelta a la comicidad del actor estrella, Fernando Tejero, para llevar a buen puerto una comedia muy a la española, con numerosos personajes, digamos, costumbristas. Dos años después, repite esquema y actor principal, aunque en esta ocasión la comedia es más bien negra y el guión no acaba de funcionar del todo. Tras un intento de suicidio, debido al abandono de su esposa, Antonio (Tejero) recibe asistencia psicológica por medio de una terapia grupal. Ahí conocerá a diversas personas en su misma situación, como el jugador empedernido Manuel (Luis Callejo), el gordo simplón (Juanma Cifuentes), una chica guapa y dura (Lucía Jiménez), el viejo adicto al tabaco, la adolescente rebelde… Pero Antonio lo que desea es morirse, así que inspirado por una novela de Robert L. Stevenson, “El club de los suicidas”, fundará un grupo de personas paralelo que cada semana se jugará a las cartas a quién le toca morir. Un verdugo elegido al azar se encargará de cumplir el objetivo. La idea es divertida, pero no acaba de cuadrar el tono tragicómico del film. El equilibrio entre la comedia negra y los elementos dramáticos y realistas del argumento es muy inestable. Fernando Tejero no establece con el espectador la conexión de otras veces; aunque logra, por supuesto algunas sonrisas, sobreactúa demasiado para hacer recaer en su personaje un pesimismo vital a veces cargante. En realidad, casi todo el reparto parece no encontrarse cómodo con sus personajes, demasiado inverosímiles. Se salvan, quizá, los trabajos de Juanma Cifuentes, que arranca varias sonrisas gracias a su personaje gordinflón y patético (excelente el gag del perro), de Luis Callejo y del veterano Joan Dalmau.

4/10
Mataharis

2007 | Mataharis

Cuarta película como directora de Icíar Bollaín, que sigue los pasos de tres mujeres, que trabajan en una agencia de detectives madrileña. Eva, una mujer casada y con dos hijos, sospecha que su marido se ve con una desconocida, por lo que decide seguirle. Éste conduce hasta Zaragoza, donde Eva descubrirá que le ha ocultado un hecho del pasado bastante importante, lo que pondrá en peligro la relación matrimonial. Por su parte, Carmen descubre que la mujer de su cliente mantiene una relación con el socio de éste. Mientras asiste impasible a la desesperación de este individuo, cuyo matrimonio hace aguas, Carmen se da cuenta de que ella misma apenas se relaciona con su marido, un tipo que se pasa el día trabajando con un portátil. Completa el trío Inés, una mujer soltera que recibe un encargo especial de Valbuena, el jefe de la agencia de detectives. Les ha contratado una importante multinacional, por lo que es importante hacer un buen trabajo. Inés deberá infiltrarse entre los empleados de esta empresa para investigar un posible robo, pero poco a poco descubre que no se ha cometido ningún delito y acaba del lado de sus nuevos compañeros, lo que le colocará ante una compleja decisión moral. El principal acierto de Bollaín, también coguionista, es que describe tan bien a los personajes, que hasta se entienden a la perfección las motivaciones de los más secundarios, como el jefe que teme por el futuro de la empresa. Están tan bien trazados que dan pie a interpretaciones memorables de Najwa Nimri, en su mejor trabajo, Nuria González, muy por encima de su registro cómico habitual, y la más desconocida, María Vázquez (La noche del hermano), una pelirroja que en pantalla parece un trasunto de la propia Bollaín, como Mastroianni era el alter ego de Fellini. Entre los roles masculinos, más secundarios, destaca el trabajo de Antonio de la Torre, el socio engañado, un actor fetiche para Icíar Bollaín, que suele contar con él para casi todos sus trabajos. En el plano técnico, llama la atención la labor de Ángel Hernández Zoido, que hasta el momento ha montado todos los films de Bollaín, y que logra que el espectador no se pierda entre las tres historias. Como en Flores de otro mundo y Te doy mis ojos, Bollaín sigue explorando las relaciones de pareja, y se detiene en problemas muy a la orden del día, sobre todo la incomunicación y el desgaste en la vida cotidiana. Expone también Bollaín las dificultades para conciliar la familia con el trabajo, dos ámbitos interrelacionados que se pueden resentir el uno del otro. La historia más redonda es la de Eva, con un marido que defiende su derecho a la intimidad, a tener su propio espacio personal, incluso en el ámbito conyugal, pero sus secretos dan al traste con la confianza que hasta entonces le tenía depositada su esposa. La cinta de Bollaín también da que pensar sobre otros asuntos, como la ética en el trabajo, una cuestión importante en una época en la que todo el mundo está dispuesto a comulgar con ruedas de molino por el bien de la empresa. 

6/10
Una mujer invisible

2007 | Una mujer invisible

Luisa es una mujer que ya pasa sobradamente de los cuarenta, separada y con una hija, que trabaja en una operadora telefónica. Competente profesionalmente, le saca de quicio que sus compañeros no reconozcan su mérito, hasta el punto de que se siente “una mujer invisible”. Esto lo atribuye Luisa a la edad, lo que hace que los hombres ya no se fijen en ella. Pero a modo de reto con apuesta de por medio con una amiga que trabaja en la misma empresa, va a aplicarse en la tarea de seducir a Jorge, un colega. Éste tiene en la actualidad una novia mucho más joven que él, Marina, que es teleoperadora; pero la relación no es pública, lo que resulta frustrante para Marina. Gerardo Herrero parece satisfecho contando historias de urbanitas insatisfechos, a partir de textos de Belén Gopegui, como demuestran Las razones de mis amigos o El principio de Arquímedes. Aquí da vueltas a lo mismo, sin aportar demasiadas cosas nuevas. Se agradece que arriesgue en el reparto, con rostros poco conocidos como los de María Bouza y Adolfo Fernández. Y algunas ideas ingeniosas –aunque algo obvias–, como la de comparar los planes de Luisa con su afición al ping pong. Pero en general el planteamiento resulta algo “infantil”, con unos “niños grandes” jugando a no se sabe qué, creyendo que ese qué no les afecta anímicamente. Que Luisa encuentre su gran inspiración en una representación de “Las amistades peligrosas” de Choderlos de Laclos, y pida consejo a la actriz que representa a la marquesa, para sus labores de “conquistaW, se acerca peligrosamente a lo risible. Puede ser válido pintar a dos hombres que aceptan el feminismo a regañadientes, conservando de fondo gran parte de su machismo, como imagen de lo dificultoso de meter lo políticamente correcto con calzador en todos los ámbitos. O insistir en los aspectos más inhumanos del mundo laboral. Pero en general el conjunto transmite un enorme vacío, de personajes “enfermos” que ignoran el significado de palabras como “amor”, “compromiso”, “fidelidad”, “sacrificio”… Se diría que sólo hay problemas sin solución.

4/10
Volando voy

2006 | Volando voy

Film basado en un delincuente juvenil auténtico apodado ‘El Pera’. Arranca con el chaval conducido a la Ciudad Escuela de los Muchachos, donde se entrevista con el Tío Alberto, que regenta el lugar de modo muy personal. Los chicos problemáticos que llegan se quedan por propia voluntad, nadie está obligado a seguir allí. Aunque el chaval está muy maleado, y se diría que sus hábitos son imposibles de cambiar, el Tío Alberto es constante en el empeño de ayudarle. Luego el film nos presenta la trayectoria que ha seguido El Pera, los amigos que frecuenta, sus padres humildes, buena gente, que le quieren pero no saben cómo encauzarle. Y especialmente conocemos la pasión del chico por los automóviles, que maneja con asombrosa pericia. Miguel Albaladejo cuenta una historia real de redención. Sus buenas intenciones son innegables, aunque el cineasta nos escamotea las razones que llevan al Pera a cuestionar su trayectoria, y a cambio nos ofrece una buena colección de sus andanzas de pillo ladronzuelo. A destacar la increíble persecución de coches por el casco antiguo de Toledo, que no desmerecería en un film americano. Borja Navas compone bien al protagonista (aunque descolocan las escenas amorosas), y Fernando Tejero sabe dar al padre un toque de patetismo muy convincente.

5/10
La educación de las hadas

2006 | La educación de las hadas

Adaptación de una novela del francés Didier van Cauwelaert, en la que el veterano José Luis Cuerda no acaba de dar con el necesario equilibrio entre el drama por un desengaño amoroso, y el aire de cuento de hadas. Narra el flechazo instantáneo que experimenta Nicolás, fabricante de juguetes y cuentacuentos, al coincidir en un vuelo con Ingrid, viuda de un capitán del ejército italiano que murió en Irak, y su hijo de diez años Raúl. Y en efecto, formarán una familia aparentemente feliz. Hasta que, sin motivo aparente, Ingrid quiere dar la relación por terminada. Lo que provoca la desesperación de Nicolás, que está dispuesto a cualquier sacrificio para seguir con ella. Aunque puede que un ‘hada’, en forma de cajera de supermercado argelina, arregle las cosas con su ‘magia’. Tal vez Cuerda quiere decirnos que el mundo actual es un ‘mix’ de nacionalidades, pues aunque la trama transcurre en España, los personajes compatriotas brillan por su ausencia: el protagonista (Ricardo Darín) es argentino, su amada (Irène Jacob), francesa y viuda de un italiano, el hijo, pues eso, medio francés, medio italiano, y la cajera, magrebí. Pero tal afirmación nada tiene que ver con la historia. Y en cuanto las dudas de Nicolás por el amor de Ingrid, son las mismas del espectador, y la respuesta al enigma, más vieja que el mundo (o casi). El toque mágico no lo parece, el entero film sabe a decepción. Lástima.

4/10
Los aires difíciles

2006 | Los aires difíciles

Juan Olmedo, cuarentón traumatizado por un desgraciado acontecimiento, se refugia en una urbanización de la costa gaditana. Allí espera rehacer su vida junto a su sobrina y su hermano, deficiente mental. Entablará amistad con Sara, otra recién llegada, y acaba enamorándose de Maribel, su criada. Al productor y director Gerardo Herrero le tiran las adaptaciones literarias. Responsable de Territorio Comanche y El misterio Galíndez, Herrero regresa al universo literario de Almudena Grandes, de quien ya había llevado al cine Malena es un nombre de tango. La novela original era muy extensa, pues entrecruza las historias de Sara y Juan. Así que el guión de Ángeles González-Sinde y Alberto Macías se centra en el segundo, mientras dejan para una futura película las peripecias de Sara. El film obtuvo el premio a la mejor película en el Festival de Málaga.

4/10
Regreso a Moira

2006 | Regreso a Moira

Tomás, maduro y exitoso escritor, ha pasado cuarenta años fuera de España, desde que dejó su pueblo natal siendo un niño. Tras morir su mujer, recibe en su domicilio `el enamorado´, una de las cartas del tarot. Hubo una persona en el pasado que le mandaba naipes similares, cuando todavía vivía en España, pero esa persona, una misteriosa mujer de la que se enamoró siendo un niño, murió hace cuarenta años. Tomás decide regresar a su pueblo para averiguar la verdad. El protagonista de El Bola encabeza el reparto del episodio de Películas para no dormir dirigido por Mateo Gil, artífice de Nadie conoce a nadie. Más que terror, el cineasta se decanta por el camino del suspense, con elementos románticos.

5/10
Cara de queso -mi primer ghetto-

2006 | Cara de queso -mi primer ghetto-

Es la historia de cuatro chicos judíos durante unos días de verano en el country al que sus padres los llevaban, en las afueras de Buenos Aires, en 1993. Dentro del club, los cuatro se definen como outsiders, puesto que no participan de las actividades deportivas que ahí se practican y por ende no encajan en la lógica que gobierna el lugar, siendo permanentemente molestados y burlados por el resto de los niños de su edad.

Melissa P

2005 | Melissa P

Melissa, adolescente con problemas de comunicación con su familia, sobre todo con su madre, se enamora de Daniele, un compañero de colegio. La atracción es tal que Melissa permite que Daniele la utilice para mantener relaciones sexuales de lo más turbio y humillante para ella. Adaptación de 'Los cien golpes', libro muy polémico en Italia de una tal Melissa Panarello, adolescente que narraba su despertar sexual y que ocultó su apellido hasta los 18 años. Por lo visto, la actriz María Valverde, que obtuvo el Goya por su buen hacer en La flaqueza del bolchevique, también esperó a cumplir la mayoría de edad, para rodar las muchas secuencias de sexo del film.

5/10
Hermanas

2005 | Hermanas

Natalia, una mujer argentina que trabaja como periodista en Madrid, dejó su país en 1975 tras desaparecer su novio durante la dictadura militar. Muchos años después, viaja a Estados Unidos para visitar a Elena, su hermana, que acaba de mudarse allí con su marido y su hijo. Tras reunirse con ella, Natalia descubre que guarda un manuscrito de una novela en la que su padre relata lo que ocurrió justo antes de que se marchara. Prometedora opera prima de Julia Solomonoff, que ha colaborado en diversas ocupaciones con directores tan prestigiosos como Walter Salles. A pesar de su escaso presupuesto, Solomonoff muestra su pericia tras las cámaras, prima el conflicto familiar por encima de discursos ideológicos, y logra una enorme emotividad en las secuencias en que se encuentran las dos hermanas.

6/10
El penalti más largo del mundo

2005 | El penalti más largo del mundo

Fernando, treintañero gris que trabaja como reponedor en un supermercado, ejerce como portero suplente de un equipo de fútbol de tercera regional. Por sus características físicas, poco atléticas, el  entrenador no le ha sacado a jugar ni un sólo minuto en toda la temporada, a punto de terminar. Su equipo se proclamará campeón, si gana el último partido. Pero en el último minuto, el portero titular se lesiona, y el árbitro pita penalti en contra. En las manos de Fernando está la posibilidad de parar el balón y convertirse en un héroe, pero un grupo de hinchas indignados invade el campo. El árbitro retrasa el lanzamiento una semana, pero los jugadores tienen que ser los mismos, incluido el portero...  Durante esos siete días, Fernando se hará querer: por ejemplo, conseguirá que salga con él Cecilia, hija del entrenador, y la chica de sus sueños. Ganador del Goya al actor revelación por Días de fútbol, Fernando Tejero cambia la portería del bloque de edificios de la serie Aquí no hay quien viva por la de un campo de fútbol de barrio. Supone el segundo trabajo, tras Hombres felices, del cineasta madrileño Roberto Santiago. Él mismo se ha encargado del guión, basado en un relato corto hilarante del argentino Osvaldo Soriano, y que ha cortado a la medida del protagonista, cuya espontaneidad y gracia natural mueven por sí mismas a la risa. Esta circunstancia, ciertos toques de cine social, un par de situaciones ingeniosas (la comida con el jefe, o la secuencia en la que Cecilia acaba en la nevera), y el hecho de que evite casi siempre el sendero fácil del humor zafio, imperante en el actual cine español, permiten pasar por alto que el argumento es sencillo, y más ligero que el aire.

5/10
El aura

2005 | El aura

Esteban vive en un estado de parálisis emocional, que poco debe envidiar al de los animales que diseca por su profesión de taxidermista. Como ellos aparenta vida, aunque en realidad es un cadáver ambulante. Una ocupación rutinaria, un matrimonio roto, algunos apuros económicos y mucha inacción, ofrecen un pobre balance existencial. A Esteban le gusta fantasear con robos perfectos, que de ejecutarlos podrían marcarle un nuevo rumbo. Pero nunca actúa. Hasta que se va de cacería un fin de semana. Un cúmulo de circunstancias le sirve en bandeja la oportunidad de apoderarse de la recaudación de un casino. Para ello deberá simular ser quien no es y pensar deprisa. El argentino Fabián Beliensky sorprendió con Nueve reinas, y aquí insiste en el cine de género, con un thriller de alto contenido dramático. Sobresale la asunción de riesgos como el metraje del film, largo para la trama manejada, pero necesario para crear el ‘tempo’ que plasma el estado anímico del protagonista; o el de sostener la historia con un omnipresente Ricardo Darín, casi siempre solo, que expresa sin palabras, con sólo el gesto, su desasosiego interno. El director resuelve bien escenas como la de Esteban disparando accidentalmente, donde crea una perfecta atmósfera de tensión jugando con el sonido y la planificación, a la manera de M. Night Shyamalan en El bosque. Y si bien al film se le nota alguna costura (el amigo que desaparece, mera excusa para explicar a un personaje hundido en la soledad), funciona no sólo como thriller sorprendente, sino como puesta al desnudo de un alma cercana a la desesperación.

7/10
Heroína

2005 | Heroína

Galicia. En los 80 la heroína hacía estragos entre los jóvenes, enganchados, lo que convirtió la vida de numerosas familias en un auténtico infierno. El productor y cineasta Gerardo Herrero (El principio de Arquímedes, El misterio Galíndez), decidió reconstruir los problemas de una de estas madres que descubre que su hijo es drogadicto. Para ello, parte de un guión de Ángeles González Sinde, autora de La buena estrella, que sigue las peripecias de Pilar, sencilla madre de tres hijos en Vigo, de los cuales Fito empieza a cometer delitos para pagarse la droga, hasta terminar ingresando en prisión. Ante las dificultades de comunicación con Fito, la falta de ayudas, y la impunidad de los narcotraficantes, Pilar se une a otros padres en similares circunstancias, para organizar actos de protesta contra los grandes capos de la droga y pedir el respaldo de las autoridades. Como se puede imaginar, el título es un juego de palabras, que hace referencia a la droga y al heroísmo de la protagonista. Aunque son evidentes ciertos saltos narrativos, y a veces resulta reiterativa, se agradece una producción valiente sobre un problema real, en un panorama cinematográfico español lleno de ‘calentitos’ y ‘otros lados de la cama’. Con todos sus defectos, Herrero logra una ambientación creíble de la época y hace gala de una autenticidad cercana al documental. Además, aprovecha las inspiradas interpretaciones de Adriana Ozores y María Bouzas, menos conocida, pero no por ello menos eficaz.

6/10
No te muevas

2004 | Non ti muovere

Tras sufrir un accidente de moto, una adolescente se debate entre la vida y la muerte en el hospital donde Timoteo, su padre, ejerce de cirujano. Mientras se efectúa una complicada operación él, que rehúsa intervenir, rememora los hechos que han conducido a que esa hija exista. Pues no estaba en el estrecho horizonte de Timoteo y Elsa tener hijos. ‘Perfecto’ matrimonio burgués en que todo se reduce a rutina y buenas maneras, una avería en el automóvil del doctor cambia las cosas. Obligado a permanecer en una barriada misérrima mientras reparan el coche, Timoteo conoce a Italia, joven de origen albanés que habita en una casa cochambrosa. Ebrio por el vodka con que ha entretenido la espera, y quizá empujado por su propia vida vacía y la sospecha nunca confirmada de la infidelidad de Elsa, viola brutalmente a la pobre chica. Cuando al día siguiente acude a disculparse, vuelve a forzarla, y así inicia una relación autodestructiva, que le sirve para escapar de su jaula de oro. Aunque puede que escapar de la jaula de oro sea otra cosa. Compleja película, nada autocomplaciente y de difícil lectura, con que el actor italiano Sergio Castellitto, que también se reserva el difícil papel del cirujano, debuta en la dirección. Sorprende su personalidad, tanto en el desarrollo de la historia, los flash-backs y vueltas al presente, como en la puesta en escena, planificación y dirección de actores. Esto último se nota en el caso de Penélope Cruz, actriz que necesita ser dirigida para brillar, y que aquí tiene esa mano amiga que le guía. Los crecientes elementos dramáticos, lo desgarrador de muchos pasajes, la entrega paulatina de piezas que al final componen el puzzle completo, el uso de canciones con letra nada casual, configuran una película de arduo manejo, sobre todo para un principiante. Castellitto supera el reto y pone tal orden al relato que algunos pasajes resuenan en otros, contribuyendo a la unidad del film. Sin embargo, hay un ‘pero’. O dos. La alta carga erótica de varios pasajes; y la pasividad de Italia ante las primeras acometidas de Timoteo, poco menos que increíble, e irritante en una sociedad donde abundan las violaciones y la violencia doméstica.

6/10
Cachorro

2004 | Cachorro

Pedro, un promiscuo dentista homosexual, debe hacerse cargo temporalmente de su sobrino pequeño, cuando la madre, una hippie de buen corazón pero irresponsable, es detenida en India con un alijo de droga. Esta situación no hace mucha gracia a la abuela del chaval, que no se habla con su hija desde hace mucho tiempo. Miguel Albaladejo sigue en la brecha de la comedia hispana costumbrista, aunque en esta ocasión desliza la controvertida cuestión de la adopción por parte de homosexuales. Sorprende el subido tono erótico del film, sobre todo en la durísima escena de arranque. José Luis García-Pérez hace una buena composición del protagonista, y el chaval, David Castillo, aporta naturalidad, aunque se nos antoja un poco demasiado perfecto, como si no le afectara el mal ejemplo de su tío y su madre.

3/10
El principio de Arquímedes

2004 | El principio de Arquímedes

La trayectoria de Gerardo Herrero como productor tiene en su haber un buen puñado de títulos encomiables. Pero su labor como director, una decena de filmes, es otro cantar. Malena tiene nombre de tango, Territorio comanche y Desvío al paraíso son películas fallidas. Pero el tipo ha cogido oficio, qué duda cabe, y en la actualidad puede presentar sin sonrojo buenos filmes, como Las razones de mis amigos y El misterio Galíndez. Afortunadamente, El principio de Arquímedes va en esta línea. El guión del film pertenece a la escritora Belén Gopegui, de quien Herrero adaptó precisamente una novela en Las razones de mis amigos. Nuevamente, la cosa va de treintaañeros en crisis. El film presenta a dos matrimonios, amigos y vecinos. Sonia es una ejecutiva de una cadena de tiendas de moda, tan volcada en su trabajo, que apenas tiene tiempo para su hijo pequeño, y su marido. En cambio su vecina Rocío acumula cierta frustración: casada también, y con una hija, sólo ha tenido empleos eventuales, y las labores de ama de casa no le satisfacen. Cada una va a experimentar un desplazamiento, de dedicar más tiempo a los que más anhelan: el hogar y la profesión respectivamente. Pero en el camino dejan jirones de su alma, amistades truncadas, amores rotos. El film es una interesante reflexión, donde Herrero y Gopegui muestran sin complejos las insatisfacciones de la vida moderna, donde un egoísmo autocomplaciente es incapaz de dar la felicidad, ni siquiera un sucedáneo de la misma. Los cineastas señalan las dificultades afectivas y laborales de una selva urbana, donde las normas a veces están más cerca del mundo animal que del humano. Los cuatro actores principales están soberbios, con mención especial para Marta Belaustegui y Roberto Enríquez.

6/10
El lápiz del carpintero

2003 | El lápiz del carpintero

Guerra civil española. Una vez más y van… ¿cuántas? Galicia queda en zona nacional, y el médico Daniel Da Barca, de ideas progres, va a dar con sus huesos en la cárcel. Lo que no hace mucha gracia a su novia Marisa, de familia burguesa. La vida de Da Barca peligra en más de una ocasión, pero curiosamente Herbal, un guardia civil tosco (Luis Tosar, en uno de esos papeles que borda), vela por él. El film adapta la novela de Manuel Rivas. Falta un poco de fuelle al sosito Tristán Ulloa.

2/10
Rencor

2002 | Rencor

Una cantante en decadencia, que actúa durante el verano en hoteles baratos de playa. Y un tipo, antiguo delincuente, que alquila patines en la playa. Fueron amantes y se ha reencontrado casualmente. Los recuerdos amargos del pasado hierven en ella, dispuesta a vengarse de la espantada que sin explicación alguna dio su novio. Así que pone todos los medios para que pierda el empleo, y trata de estropearle su actual relación con una jovencita. Miguel Albaladejo ha dado lo mejor de sí en La primera noche de mi vida y El cielo abierto, que conjugaban la comedia de gracejo popular con el melodrama. Aquí, en sus propias palabras, acomete “un drama tremendo, pero que está lleno de humor (aunque cada vez más amargo), de canciones y de momentos de felicidad y de euforia irreflexiva”. Una mezcla arriesgada, pues tramar una “tragedia”, “historia pesimista”, y tratar de insuflarle risas, lo es todo menos sencillo. Igual que cargar la mano en el personaje del niño egoísta, que según el director tiene “la perversa capacidad de acaparar las peores cualidades de los adultos que le rodean”.

4/10
Los lunes al sol

2002 | Los lunes al sol

Una ciudad portuaria innombrada, en Galicia. Tiempos de recesión. Los astilleros que daban trabajo a un buen número de gente han cerrado. Un grupo de amigos se vio afectado. Uno de ellos se apaña bastante bien regentando un bar. Otro trabaja de guardia jurado. El resto ha pasado a engrosar las listas de parados. Y con ese panorama a cuestas sobreviven y se reúnen con frecuencia en el bar, y allí ríen y lloran, tratan de llevar la situación lo mejor posible. Lo que a veces no es fácil. Fernando León de Aranoa maneja junto a Ignacio del Moral un guión aparentemente invertebrado, con diálogos plenos de naturalidad, dichos por un reparto perfecto, en el que destaca Javier Bardem, uno de los grandes del actual cine español. Y consigue transmitir emociones sencillas con enorme fuerza. Como el mismo León decía recientemente, hablando de sus hábitos de espectador, (“Veo de todo, producciones de fuera, de aquí. Al final, con lo que me quedo, es con la sensación de que me han echado un poco de luz sobre algo, sobre la vida, sobre el amor, la sociedad... Me gusta la sensación de montaña rusa en el cine, sentarme y que me manejen.”), él procura hacer lo mismo contando historias con las que el espectador conecta inmediatamente. Apenas ocurre nada en esta película galardonada con 5 Goyas, incluidos los de mejor película, director y actor principal. Pero tras la aparente levedad de una vida cotidiana y reconocible se nos habla de los rígidos mecanismos de una sociedad insolidaria, incapaz de dar trabajo a las personas de cierta edad, que socava los lazos más sagrados, que aboca a los más débiles a la salida en falso. Nadie tiene la culpa y todos tienen la culpa. La falta de ocupación laboral se revela mal gravísimo, no sólo por las carencias económicas que comporta, sino porque el hombre que no trabaja deja de ser hombre: su dignidad se ve gravemente afectada. Elevando la reflexión, se llega a decir que “Dios no cree en los hombres”. Esa culpabilización divina conduce sin remedio a la desesperación. Evita León los didactismos fáciles que llevan a condenar a personas e instituciones, pero deja su film un regusto de amargura y derrotismo, como si el actual estado de cosas fuera inalterable. Al final queda sólo un vago sentido de la lealtad para jugarlo todo a la carta de la supervivencia.

6/10
El lugar donde estuvo el paraíso

2002 | El lugar donde estuvo el paraíso

En un innombrado país amazónico, un cónsul sufre presiones de las autoridades del lugar, debido a su acogida de un refugiado político. Para complicar sus cosas, su hija de 19 años es una mujer bastante caprichosa. Gerardo Herrero entrega una película irregular, aunque destaca la ambientación asfixiante de la selva. Buen trabajo de Federico Luppi en esta denuncia de cómo el ser humano echa a perder los 'paraísos' donde se desenvuelve.

4/10
El cielo abierto

2001 | El cielo abierto

Crisis total. A Miguel, un joven psiquiatra, le acaba de dejar su mujer por otro. Además tiene que albergar en casa a su suegra, que viene a Madrid a hacerse una revisión médica. Por si fuera poco, sus pacientes, entre los que se encuentra un yonqui carterista –gracias a él conocerá a su vivaracha hermana, Jasmina–, le traen de cabeza. Y es que, quien más quien menos, todos andamos un poquillo locos. Divertida comedia española pergeñada por el tándem Miguel Albaladejo-Elvira Lindo. Lindo asegura que “sin querer, hemos contado la historia de la Cenicienta, donde nuestro príncipe conoce a una pobre muchacha de barrio periférico”. La peli desprende desparpajo por todos sus poros gracias a ese gran profesional llamado Sergi López y a la graciosísima Mariola Fuentes.

5/10
Intacto

2001 | Intacto

Por el mundo pululan una serie de personas con un peculiar don: la suerte. Una de ellas es Sam, que regenta un extraño casino. Otra, Federico, que sobrevivió a un terrible terremoto. Éste, por algún misterioso motivo, tiene un interés especial en reclutar a la gente que comparte su mismo don. Pronto detecta la existencia de Tomás (Leonardo Sbaraglia), único superviviente de un terrible accidente aéreo. El canario Juan Carlos Fresnadillo llamó la atención hace unos años al lograr ser nominado al Oscar por su cortometraje Esposados. Aunque se ha hecho esperar, aquí llega su primera película larga. Siguiendo la estela de Alejandro Amenábar, nos ofrece un thriller que nos lleva por donde no esperamos. Con escenas angustiosas, como la que transcurre en medio de una autopista plagada de vehículos, o la de la carrera en el bosque, Fresnadillo logra con creces su intención de sorprender. Además se rodea de un reparto la mar de simpático: desde el argentino en boga Leonardo Sbaraglia, pasando por el “exorcista” Max Von Sydow, o el zambraniano Antonio Dechent.

6/10
Carretera y manta

2000 | Carretera y manta

Una apasionada esposa se lía la manta a la cabeza cuando decide alejar a su marido definitivamente de la cárcel. Para la huida, secuestra a un joven matrimonio. El argumento regala momentos de auténtico desmadre y el final resulta inesperado. Road movie la española con actores de garantía para pasar un buen rato. 

5/10
Las razones de mis amigos

2000 | Las razones de mis amigos

Santiago, Marta y Carlos. Treintañeros, amigos de siempre. Están en ese momento de la vida en que hay que empezar a sentar la cabeza. Los ideales y sueños de antaño parecen diluirse en la realidad del día a día. Su amistad es puesta a prueba cuando Carlos pide dinero prestado a los otros dos para sacar adelante su negocio. Ellos, en honor a la amistad, prestan la cantidad requerida. Pero el tiempo pasa y surgen resquemores que pueden dar al traste con la vieja camaradería. El mejor film hasta ahora de Gerardo Herrero, basado en "La conquista del aire" de Belén Gopegui. Este libro lo ha definido Francisco Umbral como “un estudio sociológico novelado de la pasta como no lo hace ningún economista”. En efecto, Gopegui, y por tanto Herrero, hablan de cómo las preocupaciones materiales inmediatas pueden cargarse el amor y la amistad, o de que, a la postre, nunca ha habido ese amor ni esa amistad. Un reparto ajustado de jóvenes actores –Marta Belaustegui, Joel Joan, Sergi Calleja, Lola Dueñas, Paz Gómez...– hacen creíble este cuadro generacional, que hace recapacitar.

6/10
Marta y alrededores

1999 | Marta y alrededores

Grupo de treintañeros en crisis vital, como tantos. Se reúnen para ayudar a arreglar el piso de uno de ellos. Y empiezan sus crueles reproches, sus encuentros y desencuentros amorosos, engaños, seducciones, soledad... La película adopta un estilo de telecomedia española, tan en boga, pero más ambicioso, y con un bien escogido reparto juvenil.

5/10
Ataque verbal

1999 | Ataque verbal

Un tipo al que le han transplantado un hígado, la viuda del donante, un monitor bisexual de boy scouts, una jovencita que no sabe que está embarazada... Inauditas situaciones se suceden en esta comedia coral en la que la palabra nunca antes había sido utilizada con tanta enjudia. Miguel Albaladejo maneja de modo algo prolijo este caleidoscopio de historias, como reflejo de la cotidianeidad más mundana.

3/10
Manolito Gafotas

1998 | Manolito Gafotas

Manolito es un niño, conocido en el madrileño barrio de Carabanchel como “Gafotas”. Vive en un exiguo piso con Catalina (su madre), Manolo (su padre, camionero, siempre de viaje), el imbécil (el trasto de su hermano pequeño) y el abuelo (que está mal de la próstata). El curso escolar se acaba y las “mates” se empeñan en estropear el verano. Pero todos se confabulan para que el padre no sepa del suspenso. Como ocurre siempre que existe un material previo distinto al fílmico, de cierta popularidad, (los libros de Elvira Lindo) Miguel Albadalejo tenía ante sí un reto. Sale airoso. Acierta en el reparto, sobre todo en el difícil personaje de Manolito, al que da vida David Sánchez del Rey. Conserva la inevitable voz en off del niño en su justa medida, sin cansar. Urde situaciones divertidas, arranca con frecuencia la carcajada. Se equivoca en cambio en algún detalle cutre, que quizá ha querido anotar so “naturalismo de barrio popular”.

5/10
La primera noche de mi vida

1998 | La primera noche de mi vida

Madrid consume las últimas horas de la última Nochevieja del segundo milenio. El azar entrecruza a un variopinto grupo de personajes que, pese a sus esfuerzos por llegar a sus respectivos destinos, acaban compartiendo juntos las doce campanadas en un lugar mágico. La esperanza está en el fondo de personajes entrañables: un matrimonio joven que espera su primer hijo; el rico y egoísta padre de la chica; un ladronzuelo y su simpática familia, incluidos novia y un compinche; un mendigo; dos policías municipales masculinos y dos guardias civiles femeninas, discutiendo por sus competencias; un taxista y su esposa; dos tipos que van a una fiesta de disfraces; las dependientas de una gasolinera; tres inmigrantes que quieren ir a la Puerta del Sol. Miguel Aldabalejo dirige con singular fortuna su primer largometraje. Se trata de un emotivo cuento navideño, donde se entrecruzan los buenos sentimientos con la mejor comedia, en una tradición que entronca con el cine de Frank Capra, Luigi Comencini y Luis García Berlanga. Una de las sorpresas del cine español de los últimos tiempos.

6/10

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