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Nota decine21
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Al otro lado del viento

Al otro lado del viento

The Other Side of the Wind

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Sinopsis oficial

Al otro lado del viento

El último día de su vida, un legendario director de cine se afana por terminar su último proyecto y reflexiona sobre su legado en este complejo filme de Orson Welles.

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Al otro lado del viento
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Crítica decine21.com

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6
Y a los 33 años, resucitó
Y a los 33 años, resucitó

Una película que Orson Welles no pudo terminar y estrenar en las salas de cine, se presenta de modo acabado 33 años después de su muerte, gracias al apoyo de muchas personas, instituciones y empresas, entre otros destacan los nombres de Frank Marshall y Peter Bogdanovich –estudioso y amigo de Welles, firmó un libro sobre él a partir de sus conversaciones–, éste además actor de una obra que ha permanecido en el limbo durante décadas.

Una plataforma como Netflix facilita la difusión masiva de una película que tiene la vitola del genio Welles, lo que no impide que sea de arduo visionado, su complejidad no hace previsible que el gran público acceda a ella. Incluso, sin dudar de la ambición de la propuesta, se plantean muchas preguntas para el amante del cine de este gran cineasta: ¿de verdad es ésta la película que pretendía su director? Y en caso de serlo, ¿es una película lograda? Cuando uno ve cómo se ha vendido el film, y las ganas de Welles que había entre los cinéfilos, vienen a la cabeza J.R.R. Tolkien con su genial trilogía de “El Señor de los Anillos” –el equivalente, para entendernos, a Ciudadano Kane, en literatura fantástica–, y los posteriores esfuerzos de los custodios de su legado por publicar cualquier papel que hubiera dejado escrito el autor sobre la Tierra Media y alrededores, que por supuesto no están a la altura de la que es su obra maestra. En efecto, Al otro lado del viento es una película valiosa, especialmente para estudiosos, con momentos muy logrados, y gozosos pasajes estéticos, como esa persecución con un extraño juego de sombras que reinventa la secuencia del laberinto de espejos de La dama de Shanghai. Pero no es memorable.

La película documenta el supuesto último día de trabajo del mítico director de cine Jake Hannaford, que ha sufrido un accidente mortal de automóvil tras acudir a una fiesta donde se ha proyectado con diversas interrupciones un copión con imágenes de su nueva película. De modo que la trama discurre fragmentadamente entre el material filmado de esa fiesta, por distintas personas y con distintos formatos, y la propia película en la que Hannaford estaba trabajando, donde un hombre y una mujer se persiguen sin que sepamos por qué, gran parte del metraje completamente desnudos.

La película de Orson Welles, con la metáfora del título, “el otro lado del viento”, está coescrita con la croata Oja Kodar, también actriz y su amante, lo que no deja de ser otra circunstancia singular. Y se plantea como una reflexión acerca del oficio de cineasta, no exenta de ambigüedad y de un punto de ironía en torno al cine de autor, también en lo relativo a la relación con los actores, productores, técnicos. Ahí, Welles parece sentirse a gusto con un personaje director-actor, John Huston, encarnando a Hannaford, con rasgos viriles a lo Ernest Hemingway, incluido el gusto por las armas de fuego y las peleas con los puños desnudos.

No podemos olvidar que su film se está gestando en el nuevo Hollywood de los 70, con jóvenes barbudos admiradores del cine europeo, de hecho entre los asistentes a la fiesta del film se encuentran personalidades como Claude Chabrol, uno de los cineastas emblemáticos de la nouvelle vague. Y tras esa especie de argumento sesudo pero también hueco, representativo del célebre antiargumento para representar el vacío existencial, que han manejado directores como Michelangelo Antonioni, o el erotismo rampante –aunque haciendo un habilidoso uso del bloqueo–, que podría hacer pensar en Bernardo Bertolucci o Ingmar Bergman, parece adivinarse a un Welles burlón y ambiguo, un Harry Lime de carne y hueso, el mismo que aleteaba detrás de Fraude, donde no se sabía dónde empezaba el arte y terminaba la falsificación; curiosamente en este film también tuvo parte creativa Kodar.

Plataformas digitales
Distribuye: Netflix
Extras: Español e inglés 5.1.
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