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Biografía

Rolfe Kent

Rolfe Kent

Rolfe Kent

Filmografía
DeSastre & Total. Agencia de detectives nº 1

2020 | Timmy Failure: Mistakes Were Made

Las aventuras detectivescas de Timmy DeSastre, un chaval de desbordante imaginación, a punto de terminar la enseñanza primaria, aunque con problemas en la escuela. Vive con su madre en Portland, y está convencido de que a su alrededor hay crímenes, corrupción y conspiraciones rusas que debe resolver, porque nadie a su alrededor parece darse cuenta. Y para conseguirlo contará con la ayuda de un curioso compañero que le acompaña a todas partes, nada menos que Total, un oso polar. Película familiar de Disney+, que adapta una bizarra novela juvenil de Stephan Pastis, coautor también del guion junto al director Tom McCarthy. Este ha descollado sobre todo con sus películas Vías cruzadas, The Visitor y Spotlight, aunque también ha probado las cintas familiares, con la irregular Con la magia en los zapatos, más afortunada ha sido su contribución a los libretos de las disneyanas Up y Christopher Robin. DeSastre & Total. Agencia de detectives nº 1 tiene un pase, con una trama un tanto surrealista, deudora de títulos de Wes Anderson –sobre todo de Moonrise Kingdom y Gran Hotel Budapest–. aunque más para todos los públicos, en que el espectador no estará seguro nunca si lo que ve responde a la imaginación del pequeño protagonista o no, a su forma de observar el mundo, donde intenta no instalarse en la mediocridad –normalidad lo llaman los conformistas– a la que trata de empujarle su entorno. Pese a algunas ideas interesantes, como la de invitar a la responsabilidad personal, domina el desconcierto de una narración descompensada. No se nos dan explicaciones de la ausencia del padre en la vida de Timmy, solo vemos a una madre preocupada, y a su simpático novio policía local. Y resulta difícil empatizar con el pequeño protagonista, que se supone que debe arrancarnos la sonrisa con sus consideraciones, con voz en off, o con lenguaje detectivesco, “afirmativo”, “negativo”, “se cometieron errores”, aunque Winslow Fegley no exhibe una mueca risueña –resulta difícil calificarla de sonrisa– hasta el minuto 80 de metraje. En fin, los admiradores de La princesa prometida tendrán la alegría de reconocer a Wallace Shawn, Vizzini en ese film, y aquí interpretando al profesor Crokus. Llama la atención lo bien integradas que están las imágenes del oso polar, lleva a aceptar como lo más normal del mundo su presencia en el film.

5/10
Phil

2019 | Phil

El Gordo y el Flaco (Stan & Ollie)

2018 | Stan & Ollie

1937. En la cima de su popularidad, Laurel y Hardy están peor pagados que otros cómicos. El primero amenaza con dejar la productora de Hal Roach, seguro de que su compañero seguirá sus pasos, pero éste no lo hace. Dieciséis años más tarde, ambos están en decadencia y sufren problemas financieros, así que aceptan una gira por Reino Unido, que les servirá para apoyar su nuevo proyecto de película, una parodia de Robin Hood. Cinco años después de la prometedora pero no del todo redonda Filth, el escocés Jon S. Baird firma un retrato crepuscular de una de las grandes parejas cómicas del cine, a partir del libro “Laurel and Hardy: The British Tours”, adaptado para la pantalla por Jeff Pope, guionista de Philomena, que contaba también con Steve Coogan como protagonista. Describe sobre todo el lado trágico de la pareja, oculto tras sus hilarantes trabajos, Laurel no le ha perdonado a su socio lo que considera una traición que les ha perjudicado gravemente, mientras que Hardy tiene problemas con el juego, y con su salud, pero ambos están unidos por una enorme amistad, que por mucho que se ponga a prueba parece subsistir siempre. También se trata la fugacidad de la fama, en el caso concreto de estos intérpretes, conocidos en España como El Gordo y el Flaco, debió resultar duro –como se comprueba en un momento clave del film– que el público les sustituyera por Abbot y Costello, que aparentemente trataban de imitar su estilo de humor, pero con mucho menos talento. El director logra un film conmovedor, al tiempo que se luce con algunos segmentos destacados, como el travelling inicial en un estudio de cine, que recuerda a El juego de Hollywood, o cuando repite alguna secuencia con pequeñas diferencias y logra dar a entender que los protagonistas se han pasado de moda o que lo que resulta hilarante en pantalla, puede resultar dramático en la vida real. Con ayuda de los diseñadores de prótesis y un excelente maquillaje, el citado Coogan –en su mejor trabajo– y el camaleónico John C. Reilly –en un nuevo acierto– se mimetizan, parecen realmente los biografiados, y son capaces de dar humanidad a dos personajes que para la mayor parte del público son iconos. Pese a su buen hacer, consiguen robarles puntualmente la función Nina Arianda y Shirley Henderson, que encarnan respectivamente a la enérgica y descarada Ida, esposa de Laurel, y a la minúscula mujer de voz chirriante Lucille, señora de Hardy. Lo describe muy bien uno de los personajes del film, en una escena en la que al verlas sentencia: “tenemos dos parejas cómicas por el precio de una”.

7/10
Una vida a lo grande

2017 | Downsizing

En un congreso de desarrollo sostenible el científico noruego Jorgen Asbjørnsen presenta un descubrimiento sensacional. La posibilidad de reducir a las personas de tamaño, que traerá consigo enormes ventajas a un planeta que parece estar recorriendo el camino hacia la destrucción: seres humanos en miniatura significa reducción del coste de vida, menor consumo de valiosos recursos naturales cada vez más escasos, reducción en la generación de residuos... Todo parecen ventajas, y pasados unos años empieza a haber por todo el mundo pequeñas ciudades con hombrecitos, varones y mujeres, empresas especializadas publicitan ampliamente el procedimiento de volverse pequeño. Paul Safranek, terapeuta ocupacional, se deja seducir por la posibilidad de ser reducido de tamaño junto a su esposa Audrey, la inversión merece la pena, pues quizá con sus ahorros podrán vivir ya el resto de sus vidas sin necesidad de trabajar, y en el caso de que lo hagan será sólo para estar entretenidos y ocupar el tiempo. Pero cuando se lanzan a la aventura, surgen los miedos y las sorpresas. Original y sugerente parábola de anticipación al futuro que puede aguardar a una humanidad demasiado narcisista, a cargo de Alexander Payne, que vuelve a trabajar en el guión con Jim Taylor, ambos firmaron antes los libretos de Election, A propósito de Schmidt y Entre copas. El tándem Payne-Taylor hace gala de un sabio conocimiento de las grandezas y limitaciones del ser humano con una trama que muestra que, incluso ante un escenario que a priori debería hacer la vida más fácil a las personas, siempre surgen los problemas y las malas prácticas, existe el peligro de la manipulación, el abuso de las tecnologías, y las desigualdades sociales no van a desaparecer por arte de magia, o aquí, mejor dicho, de ciencia. La mirada es inteligente y poliédrica, y las cuestiones planteadas muy sugerentes, aunque quizá no se ha logrado el completo equilibrio argumental, decididamente algunos pasajes son más brillantes que otros. La narración, de algún modo, nos ofrece el punto de vista de Paul, que se identifica con el del espectador –el papel le va al pelo a Matt Damon, con su pinta de buen chico despistado, un boy scout–, y va por tanto del estupor al conocimiento, y pasa por el acostumbramiento a una nueva situación que exige al final, el tamaño no importa, buscar el bien del prójimo como condición imprescindible para ser feliz. Y todo arranca de un modo muy atractivo y ágil, con la presentación del descubrimiento y su progresiva implantación social. La tendencia a convertirlo todo en moda pasajera, o la tentación de anhelar una vida ociosa y vacía, se pintan con habilidad, la crítica social es mordaz. También en lo referente a la escasa solidez actual de los lazos matrimoniales, que pueden ser muy frágiles. Existe un problema en varios momentos de cambio de tono, Payne se arriesga y no acaba de lograr que todo cuadre. Pero se agradece su audacia, que le lleva a evitar simplismos. Los avances científicos más vanguardistas se pueden usar para oprimir a las personas, los cínicos y los aprovechados existen en todas partes, y pese a todo tienen su corazoncito –Christoph Waltz y Udo Kier, pillos contrabandistas serbios–, y aunque está bien aspirar al ideal de una sociedad perfecta, hay que mirar las utopías con un sano escepticismo, que no cinismo. En tal sentido la introducción del atractivo personaje de la activista vietnamita Ngoc Lan Tran –la desconocida Hong Chau, que trabajó con Paul Thomas Anderson en Puro vicio– es un hallazgo, que supone todo un revulsivo en la vida del mediocre Paul, quien empieza a saborear la satisfacción de ayudar a los demás desinteresadamente. La puesta en escena se beneficia de unos muy buenos efectos visuales a la hora de mostrar a seres diminutos en el mundo de las personas normales.

6/10
Vampire Academy

2014 | Vampire Academy

Adaptación del primer volumen de la saga de seis libros de Richelle Mead, destinada al público adolescente. Dirige Mark Waters, que cuenta con experiencia en este terreno, pues ya llevó al cine la novela juvenil Las crónicas de Spiderwick. Vampire Academy tiene como protagonista a Rose Hathaway, una 'dhampir' (mitad vampiro y humana) que ha consagrado su vida a defender a su mejor amiga, la inocente princesa Lissa Dragomir, que pertenece a la especie de los 'moroi' (vampiros no violentos), y está amenazada por los letales 'strigoi'. Ambas jóvenes han huido de la institución educativa en la que están internadas, pero el guardaespaldas Dimitri Belikov consigue capturarlas y enviarlas de vuelta. Resulta evidente que Vampire Academy trata de recuperar elementos de otras franquicias de éxito, hasta el punto de que la trama parece una mezcla entre Crepúsculo y Harry Potter, por la presencia de vampiros, rígidos internados, poderes mágicos, amores juveniles. Por desgracia, el guión del hermano mayor del realizador, Daniel Waters (Batman vuelve) parece no tomarse demasiado en serio la poco estimulante mitología propuesta en la saga, y sus diálogos nunca resultan naturales. Se entiende que el film se haya estrellado estrepitosamente en Estados Unidos pese a que tiene detrás a los astutos hermanos Weinstein. En el amplio reparto de Vampire Academy se salvan la joven protagonista, Zoey Deutch (Hermosas criaturas) y el veterano Gabriel Byrne, tan expresivo como es habitual en el rol de una especie de príncipe vampiro que ha contraído una gravez enfermedad. Por contra resultan claramente sobreactuadas en esta ocasión Olga Kurylenko –la directora de la academia– y Joely Richardson –Tatiana, reina de los vampiros–.

4/10
Dom Hemingway

2013 | Dom Hemingway

Dom Hemingway es un criminal, ladrón experto, que sale de la cárcel después de diez años. Es un tipo violento, arrogante, y lo primero que hace es propinarle una soberana paliza al pobre tipejo que se casó con su ex mujer… Como Dom no ha cantado acerca de su jefe, acudirá a recibir su recompensa, y también intentará reconciliarse con su hija. Pero su comportamiento es tan descerebrado y enérgico que destroza todo lo que toca... Esta película es una gamberrada. El director Richard Shepard (La sombra del cazador, Matador) ha creado un impactante protagonista –el tal Dom Hemingway, rey del exabrupto– que es un monumento al exceso: sus prioridades son únicamente el dinero, el alcohol, el sexo, las drogas, la violencia, la juerga, etc. Con semejante pedigrí resulta desde luego todo un personaje. Lo malo es que Shepard se detiene sólo en eso, mientras que la mínima historia no es más que un ligero marco para ese retrato y parece importarle un rábano (la levísima y tópica trama de su hija tiene el peso de una pluma), de modo que confía todo el film al innegable carisma interpretativo de un desinhibido Jude Law, convertido aquí en una auténtica metralleta de disparar procacidades malsonantes y de ofrecer ademanes soeces desagradables. Una perpetua verborrea propia de las cloacas que dura de principio a fin. Dicho lo cual, el envoltorio es lo que hace que Dom Hemingway se mantenga en pie. Porque visualmente la película es atractiva y se nota en ella la influencia de otros dos directores muy potentes formalmente. Por un lado, el Londres de Shepard recuerda al de Guy Ritchie en sus mejores películas (Lock & Stock, Snatch. Cerdos y diamantes), a la vez que toma de él un ritmo narrativo un poco desquiciado. La otra referencia es claramente Quentin Tarantino, con la introducción de secuencias en capítulos, los colores estridentes y el montaje caprichoso –como en el accidente– o esas escenas de humor negro tan característico, que a veces tiene que ver con peregrinas historias que cuentan los personajes: la cuestión del gato, la mano del manco o ese divertido y macabro momento en que el capo se pone a narrar lo que le hizo a su mejor amigo mientras su interlocutor comienza a tragar saliva.

4/10
Juegos de palabras

2013 | Bad Words

Por razones desconocidas, pero que apuntan al resentimiento, el adulto Guy Trilby se empeña en participar en un célebre concurso de deletreo de palabras, de esos que son tan populares en Estados Unidos, y que están destinados a los chavales. Guy se agarra a un resquicio del reglamento que le permite competir, lo que abochorna a los organizadores, y le pone en contra a los padres de los niños que concursan. Debut en el largometraje del actor Jason Bateman, que también produce y protagoniza la cinta. Se trata de una comedia bastante chusca, con muchas bromas zafias y un personaje central completamente antipático, que no deja de utilizar palabras malsonantes –las "bad words" del título original–, y cuyas motivaciones, finalmente desveladas, importarán al espectador un bledo. Se supone que la gracia podía estar en el acercamiento entre Trilby y Chaytania, un chaval indio algo cargante pero de gran corazón, pero aparte de algún gag, que la gran deuda contraida por el niño sea que el otro le ha llevado a ver los pechos de una prostituta, parece bastante lamentable.

4/10
Un plan perfecto (Gambit)

2012 | Gambit

Joel y Ethan Coen escriben casi exclusivamente los largometrajes que ellos dirigen, con muy pocas excepciones, en concreto Ola de crímenes, ola de risas, que dirigió su amigo Sam Raimi –con libreto de ambos hermanos–, y El hombre desnudo, de J. Todd Anderson –coescrita por este realizador con Ethan–. En esta ocasión, los autores de Fargo firman para el realizador Michael Hoffman (El club de los emperadores) una revisión de Ladrona por amor, dirigida en 1966 por Ronald Neame. En Un plan perfecto (Gambit), el conservador de arte Harry Deane traza un plan para engañar a su jefe, el excéntrico magnate Lionel Shabandar. Pretende venderle un cuadro de Monet que hace juego con otro de su propiedad, y que fue robado por los nazis. Para ello, Deane y el falsificador que le pinta una convincente copia del original requieren la ayuda de una mujer texana para que convenza a Shabandar de que el lienzo está en su poder porque su abuelo lo recuperó durante la guerra. Pocas similitudes guarda este remake con el film original, salvo el esquema –ladrón recluta a una mujer para perpetrar un delito, allí el robo de la cabeza de una estatua china, aquí la venta de una pintura falsa–. También carece de su encanto, propio del cine clásico, mientras que Colin Firth y Cameron Díaz, a pesar de su calidad interpretativa –sobre todo del primero– no logran en sus secuencias compartidas ni la mitad de la química que existía entre Shirley MacLaine y Michael Caine. En Un plan perfecto (Gambit) captan más el interés algunos secundarios, sobre todo Alan Rickman y Stanley Tucci, aunque sus personajes resultan exagerados. Con algún elemento aislado que funciona, como las frases irónicas típicamente inglesas del personaje de Firth, o los títulos animados estilo La pantera rosa, Un plan perfecto (Gambit) mezcla géneros –marca de fábrica de los hermanos–, pues anda a medio camino entre la comedia y el cine de robos. Pero acaba siendo demasiado ligera, y le faltan momentos memorables.

5/10
Young Adult

2011 | Young Adult

Mavis es una inmadura treintañera divorciada, autora de libros juveniles -para jóvenes adultos-, que se fue de su pueblo en Minnesota para triunfar en Minneapolis, la “Pequeña Gran Manzana”. Si lo ha logrado resulta más que discutible, pues vive completamente fuera de la realidad, sin hijos ni compromiso, con la sola compañía de una perrita. Un correo electrónico que le anuncia la paternidad recién estrenada de Buddy, su antiguo novio en el instituto, despierta en ella la fantasía de recuperarle, aunque se trata de un hombre casado, ya establecido, y enamorado de su mujer. De modo que vuelve al lugar de su infancia, también con la excusa de terminar su nuevo libro, para el tiene pocas ideas. El director Jason Reitman vuelve a formar tándem con la guionista Diablo Cody, con quien hizo Juno, ganadora del Oscar al mejor libreto original. Como en ese título o en Up in the Air, se agradece el esfuerzo por ahondar en las perplejidades de una sociedad contemporánea muy despistada, donde abunda la frustración, faltan los ideales y sobra el ombliguismo, la mirada permanente a uno mismo. Éste es el mal que aqueja precisamente a Mavis, una mujer atractiva, con buena cabeza, pero incapaz de traspasar las paredes de su yo, hasta el punto de ver en Matt -un antiguo compañero de instituto que aún se lame las heridas de un hecho que le cambió la vida- los defectos que ella misma tiene corregidos y aumentados. Young Adult es una tragicomedia agridulce con pesimismo de fondo, la película tiene su interés, la narración es fluida, y presenta una buena galería de personajes, pero no funciona tan bien como los títulos antes citados, el desencanto la lastra de modo irremediable. Charlize Theron compone bien a la egocéntrica y patética Mavis, pero Cody marca su destino por obra y arte del guión de un modo terrible a nuestro entender, no existe compasión, y ello hace difícil que el espectador pueda empatizar con el personaje. Mientras que entre los que les rodean, el más trabajado es el personaje de Matt, interpretado con talento por el desconocido Patton Oswalt, que es una especie de Pepito Grillo para Mavis, pero sin excesiva autoridad moral. El juicio de Mavis sobre los que se quedaron en el pueblo, muchos de ellos contentos con sus vidas, aunque desde fueran puedan parecer mediocres, es terrible e implacable.

6/10
Cinema Verite

2011 | Cinema Verite

Siempre a mi lado (Charlie St. Cloud)

2010 | Charlie St. Cloud

Zac Efron se esfuerza por mantener la desmesurada popularidad que le dio la saga iniciada con High School Musical. En esta ocasión protagoniza un drama romántico –con elementos fantásticos– que le pone de nuevo a las órdenes de Burr Steers, con quien rodó 17 otra vez. Steers adapta la novela de Ben Sherwood, publicada en España como “La muerte y vida de Charlie St. Cloud”, que ha cosechado un gran éxito. El tal Charlie St. Cloud, personaje que interpreta Zac Efron, es un joven prometedor, a punto de ir a la universidad con una beca deportiva, por su enorme habilidad para la vela. Pero en un trágico accidente de coche muere Sam, su hermano pequeño, y Charlie, que conducía el vehículo, se siente tan afectado que acaba dejándolo todo para trabajar como cuidador en el cementerio donde éste ha sido enterrado. Descubre que puede ver el fantasma del niño fallecido, con el que se encuentra regularmente. St. Cloud parece haber renunciado a avanzar en la vida hasta que se siente atraído por Tess, antigua compañera del instituto y apasionada del mar. Se queda en un drama romántico destinado al público adolescente de bajo calado, con una puesta en escena muy convencional e interpretaciones irregulares. Destaca el pequeño papel de la veterana Kim Basinger, que encarna a la madre del protagonista, mientras que Zac Efron gustará a sus numerosos fans, pero lo cierto es que no parece que vaya a tener una gran proyección en el futuro, a diferencia de algún otro ídolo adolescente, como Robert Pattinson. Se intenta revestir la historia con algunas reflexiones sobre la aceptación de la muerte, la fe, la tenacidad, que a ratos tienen interés. Funciona mejor la subtrama del hermano muerto que la historia romántica, pues aunque al principio tiene su interés, acaba agotando por sus forzados giros, que le quitan cualquier atisbo de seriedad. El título en español parece poco acertado por su gran similitud con la reciente Siempre a tu lado (Hachiko).

4/10
Killers

2010 | Killers

Rutinaria comedia de acción, a pesar del atractivo de la pareja protagonista, Katherine Heigl y Ashton Kutcher. Repite un poco el esquema de la casi coincidente en el tiempo Noche y día, de chica normal que conoce a guapetón mozo que resulta ser un asesino de los servicios secretos, que eso sí, sólo mata a "los malos". Jen se enamora de Spencer cuando está de vacaciones con sus padres en Niza, y acaban casándose. Él deja su peligroso oficio, que ella desconoce por completo, pero pasados tres años de felicidad el pasado de Spencer sale a su encuentro, y junto con su esposa se ve envuelto en una "ensalada" de tiros. Robert Lutekic ha hecho bastante comedia (Una rubia muy legal, La cruda realidad), pero no demasiado memorable, más acertado estaba en el thriller 21: Black Jack, su mejor film. Aquí desarrolla la trama a trompicones, con continuas bromas verbales acerca de sexo, y escenas de acción y peleas resueltas sin gracia. Es sintomático de lo limitado del guión el último tramo, donde se acumula la gente que trata de matar al matrimonio protagonista, y eso que la peli apenas dura hora y media. Podían haber dado más juego los padres de la chica: Tom Selleck aún tiene un punto pero la alcohólica de Catherine O'Hara es plana y sin gracia.

3/10
Up in the Air

2009 | Up in the Air

La breve pero interesantísima carrera de Jason Reitman ha ido en línea ascendente hasta el punto de que rozó el cielo con la inolvidable Juno. Ahora demuestra que se va a quedar ahí, que no le ha “sonado la flauta” por casualidad, y que no todos los méritos de su anterior película son de la divinizada guionista Diablo Cody. Mientras los trabajos siguientes de Cody (Los Estados Unidos de Tara y Jennifer's Body) no han llegado a la altura, Reitman por su parte se consagra como un interesante cineasta que tiene mucho que aportar. Y deja bastante claro que tiene un estilo único de hacer tragicomedia para indagar en temas que importan. El punto de partida recuerda en cierta manera a Gracias por fumar, la prometedora opera prima del director. Aquí también tenemos a un protagonista carismático, que encara con entusiasmo un trabajo de lo más desagradable. Y es que Ryan Bingham (George Clooney) trabaja en una empresa especializada en recortes financieros y se dedica a despedir empleados. Bingham tiene respuesta para todas las reacciones posibles del individuo despedido, y es capaz de hacerle intuir un camino a seguir, de hacerle ver aspectos positivos. Como consecuencia de su trabajo, Bingham se ha pasado la vida tomando aviones para recorrer la totalidad del territorio estadounidense, lo que le ha impedido tener una vida, pues ni está casado, ni tiene hijos, y sus únicas familiares, sus dos hermanas, apenas le conocen. La vida de Ryan está a punto de cambiar por completo cuando una recién llegada a su empresa, la jovencísima Natalie, propone que a partir de ese momento despidan a la gente por videoconferencia, sin salir de la oficina. El propio Reitman es coguionista de esta adaptación de una desconocida novela de Walter Kirn. Los diálogos son brillantes, y acumula secuencias de altura –nunca mejor dicho–, como la conversación sobre tarjetas de crédito en el momento en que el protagonista conoce al personaje de Vera Farmiga, algunos de los despidos, la ayuda que presta Bingham en la boda de una de una de sus hermanas, etc. Aparte de todo eso, Reitman es especialista en sacar jugo a buenos actores colocados en papeles que les van al pelo, como a George Clooney, que con su gracia habitual logra que caiga bien su personaje, a pesar de sus miserias y elementos negativos. El actor de Urgencias se luce bastante mostrando su evolución interior. Le secundan una estupenda Vera Farmiga –el alma gemela que encuentra el personaje de Clooney en su periplo– y la desconocida Anna Kendrick (Crepúsculo) –la joven Natalie– que compone un personaje bastante sólido y no quedará relegada al olvido. También cuenta el director con secundarios de peso, como Jason Bateman –de nuevo a sus órdenes tras Juno–, y el últimamente de moda Zach Galifianakis, en un breve papel. Up in the Air arranca carcajadas, y también emociona, al mismo tiempo que hace pensar sobre la necesidad de las relaciones humanas. Y también es una crítica –no exenta de cierta acidez– de las dificultades para relacionarse en el mundo moderno, donde las comunicaciones se han desarrollado más que nunca, y sin embargo existe cierta incomunicación. Donde se da la paradoja de que te pueden despedir a través de las cámaras o se puede mantener una relación o cortarla a través de los mensajes del teléfono móvil.

8/10
Los fantasmas de mis ex novias

2009 | Ghosts of Girlfriends Past

Enésima variación del "Cuento de Navidad" de Charles Dickens, aquí transmutado en comedia romántica con boda de por medio, y situado en un contexto contemporáneo. Ah, y no transcurre en Navidad.  Sigue al impresentable fotógrafo de moda Connor, mujeriego empedernido, que no cree en el amor ni por supuesto en el matrimonio. Pero va a acudir a la boda de su hermano Paul, lo que propicia un reencuentro con su ex novia Jenny. A sus declaraciones nada oportunas acerca del matrimonio seguirá la aparición de su fallecido tío Wayne, que le anuncia la visita de los fantasmas de las novias pasadas, presentes y futuras, que le mostrarán el mal camino por el que anda, y lo que le aguarda. Tal perspectiva puede ayudar a rectificar. Como es bien sabido, el cuento de Dickens es universal, y marca un patrón que si se respeta, da resultados aceptables por muy torpe que el adaptador de turno sea. En esta ocasión Mark Waters (Chicas malas, Ponte en mi lugar) logra resultados discretos, más que nada por la incoherencia propia de quien quiere "nadar y guardar la ropa", algo de lo que se resiente la narración, a la que falta solidez, pese a la brillantez de algún gag. Así, por supuesto que quiere apostar por el amor verdadero y tal, pero a la vez busca la complicidad acomodaticia con un estilo de vida superficial, donde sólo se piensa en sexo, en acostarse con quien sea; y esto es como buscar la cuadratura del círculo. El reparto de guapetones incluye a Matthew McConaughey y Jennifer Garner, mientras que Michael Douglas se lo pasa en grande encarnando al casquivano tío Wayne.

5/10
17 Otra vez

2009 | 17 Again

Entretenido ‘film de instituto’ con elevadas dosis de romanticismo, toques de humor eficaz y amable planteamiento en su visión del matrimonio y la familia. La historia se apoya en un punto de partida que retrotrae a películas como ¡Qué bello es vivir! o Family Man, pues aporta una nueva variante fantástica del viejo tema de aprovechar las segundas oportunidades para recuperar el amor y la felicidad. Mike lleva veinte años casado, los mismos que lleva quejándose de su mala suerte, pues se vio "forzado" a tomar esa decisión el último año de instituto, con lo que renunció a un futuro prometedor como jugador de baloncesto en una universidad. El caso es que su sensación de fracaso le ha impedido ser un buen marido para Scarlet y un padre atento para sus hijos Alex y Maggie; y ahora se encuentra en el borde del abismo, pues ella ha solicitado el divorcio. Mike desearía regresar al pasado y cambiar las cosas y es entonces cuando se cruza en su camino un misterioso hombre que, cual guía espiritual, obra un fantástico sortilegio: Mike deja de tener la apariencia de un hombre maduro para convertirse otra vez en el joven que un día fue el as del baloncesto. Se da cuenta entonces de que tiene la oportunidad de triunfar por fin en el instituto, pero las cosas cambian cuando, sin que le reconozcan, va entablando una estrecha relación con sus hijos. Aunque no sea memorable, la película resulta agradable gracias a sus hechuras decididamente clásicas, y en este sentido, hay incluso una claro homenaje a la célebre película de Frank Capra, con la aparición del ‘angel’ de Mike y su salto en la escena del puente. A pesar de su previsibilidad y del excesivo acaramelamiento “americano” de algunas escenas (como la de la lectura de la carta en el juicio), la película funciona bien, pues hay un logrado equilibrio en las respectivas subtramas con los hijos y la esposa, y en la mezcla con otro hilo argumental diferente, muy cómico y gamberrillo, protagonizado por el amigo friki de Mike, interpretado por Thomas Lennon, a quien ya vimos haciendo payasadas en, por ejemplo, Pelotas en juego. Aquí, el tipo protagoniza algunas escenas de troncharse, como la de la cita amorosa en la que él y la directora del instituto se ponen a hablar en ¡élfico! Pero, por supuesto, el gran gancho para el público adolescente, sobre todo femenino, es la presencia de Zac Efron interpretando al protagonista. Se ve que el joven actor se siente como pez en el agua en el ambiente estudiantil –hay incluso un guiño a High School Musical en el baile inicial–, pero es justo reconocer que además sabe actuar y crear una simpática complicidad en el espectador.

5/10
Los hombres que miraban fijamente a las cabras

2009 | The Men Who Stare at Goats

Debut en el largo del poco conocido actor Grant Heslov. Los hombres que miraban fijamente a las cabras es un film altamente desconcertante. Su muy particular humor surrealista se pone al servicio de una intención satírica, con la guerra de Irak como blanco de los afilados dardos. Respalda en la producción y con un papel coprotagonista George Clooney, y seguramente la película sin su presencia no existiría. La trama sigue a Bob (Ewan McGregor), periodista inmerso en una crisis por la infidelidad de su esposa, que decide ir a cubrir la guerra en Irak para ahogar las penas. Allí conoce a un tipo la mar de raro, Lyn (Clooney), que le habla de una unidad secreta del ejército estadounidense que desarrolla armas parapsicológicas de combate, o sea, el poder de la mente. Él, por ejemplo, es capaz de matar a una cabra, después de mirarla fijamente durante horas. Heslov tiene entre manos un guión de Peter Straughan –cuyo principal crédito, no demasiado estimulante, es Nueva York para principiantes–, que a su vez adapta un libro de Jon Ronson. Y su idea es jugar con ideas delirantes, llevar al extremo la paranoia de algunos militares en su deseo de estar a la altura de ejércitos rivales. Hay algún momento gracioso, pero en general el planteamiento de mezclar a un hippy –el personaje de Jeff Bridges–, que se suele asociar con los deseos de paz, con la cuestión armamentística, no da mucho de sí. Mientras que el egoísta Hooper al que da vida Kevin Spacey, presenta rasgos tan antipáticos que simplemente se hace odioso, y no ayuda a provocar risas.

4/10
Tipos con suerte

2008 | The Lucky Ones

Tres soldados veteranos de la guerra de Irak -Fred, Colee y T.K., dos hombre y una mujer- regresan a Estados Unidos de permiso. El aeropuerto de Nueva York es un caos debido a un apagón, de modo que los tres deciden compartir un automóvil de alquiler para dirigirse a sus respectivos destinos. Pronto van a sentirse desubicados. Por un lado, la gente les agradece su servicio en Irak, pero por otro miran esa guerra como algo absurdo, motivo por el que alguno les falta al respeto. Además saldrán a la luz sus problemas personales: Fred, padre de familia, se encuentra con una mujer que le pide el divorcio sin motivo aparente, y su hijo sólo piensa en que le financie su estancia en la Universidad de Stanford, donde ha sido admitido; T.K. Sufrió una herida de metralla en los testículos, y tiene miedo de que esto suponga la ruptura con su novia; finalmente, Colee es una joven sin hogar, que no sabe hacer gran cosa, y que de modo ingenuo confía en que la familia de un soldado muerto, a la que lleva su guitarra y sus recuerdos, la acogerá como poco menos que a una hija. Interesante mirada a los problemas de los veteranos al reintegrarse a la vida civil, viene a ser una puesta al día de Los mejores años de nuestra vida, pues las dificultades son ahora diferentes. Planteada con formato de 'road-movie', Neil Burger traza bien los rasgos de los personajes, aunque se equivoca con alguna digresión casi de vodevil, como el pasaje en que una mujer se lía con Fred. El director de El ilusionista hace una inmersión en la América profunda con la excusa del viaje, y se puede ver la fe y la generosidad de la gente sencilla, la sincera admiración mezclada con una ignorante inocencia. La película no busca posicionarse de modo militante a favor o en contra de la intervención en Irak, pero sí pinta el desapego de las clases opulentas, y muestra la paradoja de que gente buena se desangra en la lucha, pero al tiempo encuentra una atractiva suerte de amistad y camaradería. A veces hay planos muy expresivos, donde sobran las palabras, como el adelantamiento a un automóvil donde viaje una familia musulmana, o el accidente que está a punto de costarles la vida que no les ha sido arrebata en Irak. El trío actoral compuesto por Rachel McAdams, Tim Robbins y Michael Peña resulta muy convincente.

6/10
En algún lugar de la memoria

2007 | Reign Over Me

Nueva York. Alan es un afroamericano, padre de familia, que regenta una clínica dental, y cuya vida se diría reúne todos los elementos para que sea feliz. Pero… no lo es. Una especie de tristeza inefable le domina. Se encuentra distante de su esposa, la vida doméstica no le satisface. En la consulta, situada en una zona inmejorable, no faltan las ocasiones para echar una cana al aire, a cuento de atractivas pacientes. Pero la infidelidad no le seduce, y de hecho tiene problemas con Donna, una paciente cuyos requerimientos no atiende, y que le acusa justo de lo contrario, de acoso sexual. La vida de Alan da un quiebro cuando se cruza con Charlie, un antiguo compañero de la facultad con quien compartió habitación durante su etapa universitaria, y que perdió a toda su familia en terribles circunstancias. Desde entonces su amigo no tiene empleo y, desequilibrado, no ha sido capaz de pasar página; Alan comenzará a frecuentar su compañía, y de la recobrada amistad mutua puede que surja el fortalecimiento vital que necesitan ambos. Formidable película del actor, guionista y director Mike Binder, autor de Más allá del odio y Diario de un ejecutivo agresivo. Mike Binder había dado hasta ahora muestras de su interés por abordar los problemas corrientes de la condición humana –los relacionados con la vida matrimonial, los hijos, la rutina, la insatisfacción…–, pero nunca con tanto fuerza como en este film, muy medido. La trama juega con la idea, que provoca una recriminación a Alan por parte de su esposa, de que se diría que envidia la posición del amigo en desgracia, que al no tener familia y cobrar una sustanciosa indemnización por parte del estado, tiene una independencia prácticamente total, carece de obligaciones con respecto a otros. Cuando realmente la peor parte la lleva, por supuesto, Charlie, solo en el mundo, frágil emocionalmente, al borde de la desesperación. Sus locuras y excentricidades a bordo de un patinete, no pueden ocultar su pena, su grandísima pena. Gran mérito de Binder es no caer en el enfatismo típico de cierto cine estadounidense, que parece necesitar decir lo mismo cuatro veces, sino cinco, porque no confía, digámoslo abiertamente, en la inteligencia del espectador, capaz de pillar las cosas a la primera. Por ejemplo, el cineasta es sutil al referirse a la desgracia, tragedia nacional e incluso mundial, en que Charlie perdió a sus seres queridos.

8/10
La sombra del cazador

2007 | The Hunting Party

Película basada en hechos reales, pero con aspectos tan disparatados, que el director y guionista Richard Shepard –que llamó la atención con Matador–, se ha visto impelido a prologar con sorna el film incluyendo una frase, que especifica que hay muchos elementos ficticios, pero que lo más increíble y surrealista del mismo es completamente cierto. Antaño Simon y Duck formaban uno de los equipos de reporteros en puntos calientes más conjuntados del mundo. Uno ante la cámara, y el otro con la cámara, han informado a lo largo de los años acerca de guerras y matanzas en África, la antigua Yugoslavia... Pero tras un día particularmente duro en este último país, Simon estalló en vivo durante un telediario, desahogándose asqueado por la matanza de la que acababa de ser testigo. Caído en desgracia, acusado de estar borracho, fue despedido y tuvo que empezar a trabajar como "freelance". Mientras, la carrera de Duck siguió como un cohete, y se convirtió en cámara particular del presentador estrella del telediario, en la tranquila Nueva York, lejos del riesgo de los conflictos bélicos. Ahora, en 2000, la pareja que antes era inseparable coincide de nuevo en una Bosnia Herzegovina teóricamente pacificada, aunque persisten las minas antipersona y la desolación. Y volverán a sentir el subidón de adrenalina de los viejos tiempos, cuando ambos, acompañados de un novato, se embarcan en la primicia de una entrevista exclusiva con un antiguo criminal de guerra. Las cosas se complican cuando son confundidos con agentes de la CIA, circunstancia que desean aprovechar para acercarse a su objetivo. El film de Shepard, que se enmarca claramente en el subgénero de dramas de "chicos de la prensa", no acaba de funcionar, es un quiero y no puedo. Ello a pesar de la crítica mordaz a las autoridades internacionales (OTAN, Estados Unidos, Unión Europea, Naciones Unidas...) por el poco empeño que ponen en detener a ciertos criminales de guerra, motivado a su entender por una especie de pacto no escrito que siguió al final del conflicto. Falta un punto de socarronería que se promete, y no acaba de llegar. Hay cierta torpeza en el guión, que se entretiene demasiado en describir y reiterar la decadencia en la profesión periodística de Simon; también resulta algo tópica su trágica historia de amor y el modo en que le ha traumatizado, o las vacaciones de ensueño con "tía buenorra" que se había preparado Duck, sugeridas al más puro estilo Mariano Ozores, que dan una imagen bastante superficial del personaje.No obstante, también se descubren pasajes logrados, sobre todo cuando entramos "en harina", con el tema más interesante de la cinta, el de la confusión sobre la supuesta identidad de espías de los tres periodistas; allí está la entrevista preparada por un militar de Naciones Unidas, con una mujer que les podría reunir con el Zorro, el criminal de guerra al que buscan, momento que depara más de una sorpresa, y donde se luce el poco conocido Jesse Eisenberg, además de ser la única escena de Diane Kruger. Y por supuesto, Richard Gere y Terrence Howard dan sobradas muestras de su calidad interpretativa.

4/10
Novia por contrato

2006 | Failure to Launch

Tripp tiene 35 años y un buen trabajo. A pesar de todo, sigue viviendo con sus padres. Éstos se llevan bien con él, pero piensan que debería abandonar el nido paterno, por su propio bien. Así que ponen en marcha un plan poco convencional, con ayuda de Sara, asesora experta en el tema de los hijos maduros que se resisten a marcharse. Ésta conseguirá que Tripp se enamore de ella, para convencerle de la necesidad de dejar la casa de sus progenitores. La especialista despliega sus armas de seducción, y consigue convertirse en falsa novia, pero no contaba con que se enamoraría realmente de él. En la sociedad moderna, los hijos tardan cada vez más en irse de casa, fenómeno que dio lugar a Tanguy ¿Qué hacemos con el niño?, una olvidada pero divertida comedia francesa. Es también el tema central de esta ligera comedia romántica del especialista en el género Tom Dey, responsable de Showtime y Shanghai Kid. Del este al oeste. De argumento predecible, presta mucha atención a las subtramas de los amigos de los protagonistas. McConaughey, en un papel similar al de Cómo perder a un chico en 10 días o Planes de boda, y Sarah Jessica Parker, en la línea de Sexo en Nueva York, pero sin las aristas de la serie televisiva, no han tenido que esforzarse especialmente por hacer creíbles sus personajes. Sorprende más Kathy Bates, sobre todo cuando explica a su hijo, en plan serio, los motivos por los que debería empezar su propia vida.

3/10
Matador

2005 | The Matador

Julian Noble es un asesino profesional que ejecuta a sus víctimas con la precisión de un mecanismo de relojería. Pero está solo, no tiene amigos, nadie a quien confiarse. Su única diversión es acostarse con desconocidas, habitualmente prostitutas. Algo deprimido, coincide en un bar de la capital de México con Danny Wright, un vendedor que espera cerrar un importante negocio. Ambos congenian, aunque Danny advierte que hay algo raro en su nuevo amigo. Lo que se confirma cuando ambos acuden a una corrida de toros, y Julian cuenta al otro su profesión. De la incredulidad pasará al espanto, pero ello no impedirá que sus lazos se estrechen. Original comedia, con abundante humor negro, escrita y dirigida por el desconocido Richard Shepard. Pierce Brosnan le toma el punto a un papel inesperado, donde conviven la seguridad del profesional, un lado decididamente salvaje, y la fragilidad de quien no se siento satisfecho consigo mismo, por sus carencias afectivas. Si Shepard hubiera rebajado un tanto el tono procaz de algunas secuencias, rozaría la perfección; pero prefiere derivar por sendas `tarantinianas´, y no tomarse demasiado en serio lo que cuenta. El cineasta sabe jugar la carta del suspense, pues en un momento dado surge la duda de hasta qué punto se estrecharon los lazos de Julian y Danny en México, si el segundo cedió en sus convicciones morales para asegurar su futuro profesional y familiar. Greg Kinnear sobresale como el vendedor ingenuo, y Hope Davis encarna con solidez a su esposa. Ella está impagable cuando ejerce como anfitriona del asesino en su hogar.

6/10
De boda en boda

2005 | Wedding Crashers

John y Jeremy son dos amigos del alma, especialistas en mediar en casos de divorcio, que tienen un curioso pasatiempo favorito: acudir a bodas a las que nadie les ha invitado, y convertirse en el centro de atención por su agradable conversación y habilidades varias, lo que suele terminar en cita en la alcoba con alguna de las participantes en la celebración. Pero en una de estas ‘juerguecillas’ uno se encapricha más de la cuenta de una dama. ¿Será amor después de todo? Comedia con su punto de gracia, buena pareja cómica Owen Wilson-Vince Vaughn y un asumido tono zafio, aunque envuelto de moraleja acerca de la inmadurez, el clásico complejo de Peter Pan que ya es hora de que los protagonistas superen.

4/10
Gracias por fumar

2005 | Thank You for Smoking

Inteligente comedia, trufada de cinismo, pero en cuyo fondo late la invitación al espectador a hacerse responsable de sus propias actuaciones, sin esperar a que ‘papá estado’ u otras instituciones decidan por él. La excusa para ello es la industria tabaquera, que tiene en Nick Naylor un excelente relaciones públicas, capaz de llevarse el gato al agua en cualquier debate, entrevista o análisis acerca de los efectos perniciosos de fumar. Nick luce una perpetua sonrisa, y sus argumentaciones suelen ser impecables, porque no niegan los problemas inherentes al tabaco. Además, le encanta departir con otros colegas, a los que toca lavar la imagen de la industria armamentística, o la del alcohol. Divorciado, Nick se esfuerza en impartir lecciones para la vida a su hijo adolescente. Y aunque de planteamientos morales muy limitados, una serie de peripecias que implican a una periodista, a unos activistas antitabaco y a un senador, le harán madurar, siquiera un poquito. El film de Jason Reitman, cuya carrera hasta el momento se había desarrollado en el mundo del cortometraje, hay que enmarcarlo en sus justos términos. No intenta pintar el mundo real, tal y como es, sino que, con trazos asumidamente gruesos, habla de una sociedad excesivamente mediatizada, y por tanto, aborregada. Su divertida ironía recuerda a filmes como La cortina de humo, donde las situaciones hilarantes daban qué pensar. La cita de James Stewart y su Caballero sin espada cuando Nick va a declarar a una comisión del Senado, no es en absoluto casual. Si el film de Frank Capra es la quintaesencia del idealismo, a la hora de gritar bien alto que se hace necesario un cambio del estado de las cosas, Reitman ha preparado una película en la misma dirección, pero ajustada a los tiempos cínicos que corren.

8/10
Ojalá fuera cierto

2005 | Just Like Heaven

Elizabeth Masterson es una mujer adicta al trabajo, que está haciendo el período de residencia en un hospital. Su buen hacer profesional está fuera de toda duda, pero su dedicación excesiva le impiden ‘conectar’ con los seres humanos, ya sean colegas (a veces, posibles competidores) y enfermos, o gente con la que estar en su tiempo libre, incluido un futuro esposo. Un inesperado accidente la convierte en fantasma, anclado a su ‘cuco’ apartamento, y que no se da cuenta de su recién estrenada condición espectral. La llegada de un nuevo inquilino, David Abbott, un apuesto diseñador de jardines, le obligará a afrontar su situación, en qué se ha convertido. Amable comedia romántica con fantasma, adaptación de una novela de Marc Lévy, que recuerda a títulos clásicos como El espíritu burlón o El fantasma y la sra. Muir. La protagoniza Reese Whiterspoon, la rubia actriz flamante ganadora del Oscar por En la cuerda floja. Aunque la intención principal del film es proporcionar entretenimiento y humor por medio de una bonita historia de amor más allá de la muerte, sorprende el giro que toman los acontecimientos cuando se descubre dónde está el cuerpo de Elizabeth, lo que permite un planteamiento muy atractivo contra la eutanasia. De acuerdo, tiene algunos momentos ‘pastelosos’, pero es un film muy agradable de ver, con gags muy divertidos y reparto impecable. Curiosamente, tanto Whiterspoon como Ruffalo encabezaban la lista de preferencias del director para los papeles principales.

6/10
El último golpe (2004)

2004 | The Last Shoot

Steven Schats lleva mucho tiempo intentando triunfar en el mundo del cine, aunque por el momento sólo ha entregado un trabajo taquillero. Años después de presentar su proyecto para un largo a todas las productoras posibles, se pone en contacto con él Joe Devine, aparentemente un productor interesado. Schats ignora que Devine es en realidad un agente del FBI que necesita fingir un falso rodaje, para atrapar a unos mafiosos que organizan el transporte de material para los rodajes. Aunque el argumento de esta comedia parece bastante disparado, resulta que se inspira en una historia real. El cineasta Jeff Nathanson leyó en un periódico las peripecias de Gary Levy y Dan Lewk, dos tipos engañados por el FBI, y usó la historia como base para este film, que cuenta con muchos actores de renombre.

4/10
Chicas malas

2004 | Mean Girls

Cady. Una chica, recién llegada al instituto. Les cae en gracia a Regina, Betsy y Gretchen. Ellas son un trío de niñas pijas y de buen ver, que visten del modo más guay, van a las fiestas más guay y, por supuesto, a todos los chicos del lugar se les cae la baba por ellas. Pero Cady comete una terrible equivocación: enamorarse del ex novio de la líder del trío (ahora cuarteto), Regina. Se produce entonces una guerra en que las chicas, auténticas fieras, sacan sus garras más afiladas. Cady va a simular que encaja la última jugarreta de Regina, pero en realidad está preparando la más terrible de las venganzas. Típica comedieta para adolescentes, quizá más elaborada que la media, escrita por Tina Fey, quien también se reserva el papel de maestra comprensiva. Pretende criticar la obsesión actual por el aspecto físico, las relaciones sexuales precoces y demás frivolidades consentidas por jóvenes lelos y padres todavía más lelos, aunque el tono ligero y condescendiente con que lo hace no permite extraer conclusiones demasiado clarificadoras. La historia se inspira en un libro de Rosalind Wiseman, que describe mediante entrevistas a adolescentes cómo la competitividad que reina en el mundo de los adultos también afecta a las ‘chicas malas’, que por descollar son capaces de pulverizar a sus rivales. Tras la cámara está Mark Waters, director de Ponte en mi lugar, film en el que ya tuvo oportunidad de trabajar con Lindsay Lohan.

4/10
Entre copas

2004 | Sideways

Miles no levanta cabeza desde su reciente divorcio. Deprimido por sus desgraciadas cuitas amorosas, no ayuda demasiado el hecho de que las editoriales le estén dando largas a la hora de colocar su última novela. Para colmo de males, se ha comprometido con su amigo del alma Jack, actor de medio pelo, en una excursión enológica de varios días, planteada como despedida de soltero. Lo cierto es que, a pesar de su amor por los vinos, no le apetece nada el plan, sobre todo cuando constata que Jack pretende echar una cana al aire, acostándose con toda mujer que se le ponga a tiro. Pero allá van, a la aventura. Miles conocerá a Maya, camarera y experta en caldos, que le hace tilín. Y Jack se lía y da esperanzas a la experta en vinos Stephanie, sin dar señales en ningún momento de que es un hombre comprometido. Alexander Payne es un cineasta que combina sus dotes para la comedia con su deprimente visión de la vida. Dio buena prueba de ello al narrar las andanzas del jubilado Jack Nicholson en A propósito de Schmidt, o las de la candidata a delegada Reese Whiterspoon en Election. Aquí toma una novela tragicómica de Rex Pickett como base del film, y la adaptación, hecha con Jim Taylor, le ha valido su primer Oscar. Payne dibuja con mimo a sus personajes, sabe transformar en conmovedor su innegable patetismo. El humor y cascabeleo sempiternos de Jack son huecos y lo sabemos. Reímos con sus gansadas, pero la risa se congela en parte, sabemos que va camino del fracaso si no reacciona pronto. En cuanto a Miles, uno podría creerle una persona más entera, pero rebosa fragilidad, es inseguro, le cuesta vivir con lo que hay, pasar página. Los dos actores protagonistas, Thomas Haden Church y sobre todo Paul Giamatti, están sublimes. Mientras que sus ‘compañeras de fatigas’, Sandra Oh, pero más aún Virginia Madsen, rayan en sus composiciones a gran altura.

7/10
Ponte en mi lugar

2003 | Freaky Friday

Cuántas veces hemos visto a una madre (o a un padre) no entender en absoluto que a su hija (o hijo) le guste la música moderna, o determinada ropa, o que clame por llegar un poco más tarde a casa. Y cuántas veces hemos visto a una jovencita (o jovencito) no entender las razones paternas para desaconsejar una determinada compañía, o para no aprobar un determinado plan lúdico. Un consejo que se suele dar en tales casos es: “ponte en su lugar”. Imagínate que tú fueras ella o él… Tal perspectiva, parece ser, ayuda a tomar la decisión adecuada. Pues bien, esta divertida comedia parte de tal premisa. Tess (Jamie Lee Curtis), una madre viuda de buen ver, psicóloga, y Anna (Lindsay Lohan), su hija adolescente, que toca música en un grupo, atraviesan una etapa en que el diálogo entre ambas se hace difícil. En tal tesitura tomar una galletita de la fortuna en un restaurante chino va a tener inesperadas consecuencias: a la mañana siguiente, cada una se despierta en el cuerpo de la otra. De modo que a las dos les va a tocar pasar por un estilo de vida muy diferente al habitual. Lo que además de producir situaciones muy divertidas, les ayudará a comprenderse mejor, e incluso a mejorar las rigideces de una y otra. Estupenda película familiar de la factoría Disney, remake de un título de 1976, pero sensiblemente mejorado (y eso que en el film original hacía de hija Jodie Foster, recién salida de su papel de prostituta adolescente en Taxi Driver). La idea de poner a una persona en el pellejo de otra, para enfrentarla a situaciones que no conoce (atender a pacientes neuróticos, someterse a una entrevista televisiva, tocar rock, llevar un traje chaqueta o ropa informal…), produce situaciones de enredo y equívoco no demasiado alejadas de las clásicas screwball comedies de Lubitsch y compañía. Eso sí, con un toque más romántico y sentimental, pensando más en un público de jovencitas. El guión, inteligente, obliga a hacer un esfuerzo al espectador para no olvidar que, aunque tenga un aspecto adulto, Curtis (genial, en su vena más cómica) está interpretando a una adolescente, y que se supone que Lohan (que sale airosa de su primer papel de entidad) es una madura doctora. Como puede imaginarse el lector, algunos de los momentos más divertidos, vienen de los intereses románticos de ambas, ya que tienen que pasar gran parte del tiempo con el novio de la otra. Para Curtis, “la película es una comedia alocada, una farsa. No obstante, hay una fricción real entre madre e hija. Hay un problema real –a la hija no le gusta la idea de que su madre se vuelva a casar y a la madre no le gusta que su hija se dedique a la música. No es ese tipo de comedias en que existe un verdadero enfrentamiento entre madre e hija. Simplemente, no se entienden. El regalo del que habla la película es el de ponerse en la piel de la otra persona y ver qué es lo que falta para ser feliz. En medio de la comedia ocurre algo maravilloso: madre e hija encuentran la forma de entenderse.”

6/10
Una rubia muy legal 2

2003 | Legally Blonde 2: Red, White & Blonde

La rubia más hortera y encantadora del mundo de la abogacía, ya tiene en sus manos el preciado título de licenciada en derecho por Harvard. Ahora está preparando su boda, al tiempo que ejerce de abogada en un prestigioso bufete. Un día se entera de que perros de la misma raza que su querido Bruiser son utilizados por fabricantes de cosméticos para hacer experimentos. ¡Qué horror, qué inhumano (perdón, “inanimal”, o como rayos se diga)! Esto no puede quedar así. De modo que propone en su oficina pleitear contra esa gente tan poco sensible. El triste resultado es que le ponen de patitas en la calle. Pero Elle Woods es una chica muy tozuda, de modo que contacta con una congresista y se integra en su equipo de asesores; en sus ratos libres va a poner los medios para que el Congreso prohiba los experimentos con animales. ¿Logrará nuestra chica conmover a los padres de la patria, al más puro estilo de James Stewart en Caballero sin espada? Secuela del divertido film Una rubia muy legal, que firma el director de Besando a Jessica Stein. Sigue el mismo esquema de su predecesor: el Congreso sustituye al despacho donde Elle hacía prácticas; algunos compañeros no entienden al principio su estilo, pero poco a poco llegan a apreciarla; las chicas de la hermandad echan una mano; y los trucos de “chica guay” la sacan de más de un apuro, y le ganan las complicidades de mucha gente. Alguna broma con la orientación sexual del can Bruiser, muy políticamente correcta, por supuesto, completa el cuadro de bromas.

4/10
A propósito de Schmidt

2002 | About Schmidt

Warren Schmidt. Acaba de jubilarse de un importante puesto ejecutivo en su empresa. ¿Qué puede hacer ahora? Si se le ocurre dejarse caer por su antiguo trabajo, el jovenzuelo sustituto de turno le mirará con una cara cuyo significado bascula entre “qué pesado, ¿qué querrá éste ahora?” y “este viejito me viene ahora, ¡a mí!, a dar lecciones, ¿qué se habrá creído?”. Su esposa viene con ideas “geniales” como la comprar una caravana y recorrer a lo largo y a lo ancho los Estados Unidos. A punto de hacer ese viaje, la mujer muere: entonces Schmidt se entera de que tenía una aventura con su mejor amigo. Tal revelación le hace caer en un terrible abandono: su vida carece de alicientes, los afectos que creía auténticos le han fallado. Por si fuera poco, su hija está a punto de casarse con quien considera un perfecto imbécil. Así las cosas, el único lazo que le permite estar conectado al mundo es Ndugu Umbo, un niño africano al que ha apadrinado. Si uno lee el párrafo anterior, la conclusión que saca es que el film que nos ocupa es una auténtica tragedia. Y sin duda que en parte lo es. No obstante lo que nos entrega Alexander Payne, director de la interesante y también despiadada Election (1999), es una comedia llena de humor negro, una sátira tremenda sobre lo que puede ser una vida desprovista de significado. Ante tal situación, Payne nos pone en la tesitura de reír, por no llorar. Vemos a un hombre patético (genial Jack Nicholson, que evita caer en el histrionismo), que ha “visto” discurrir su existencia, pero que no la ha “mirado”, no la ha “vivido”, en el sentido más radical de la palabra. Sobre esto el director y coguionista –usando como hilo conductor las cartas que Schmidt escribe a su ahijado– nos regala situaciones muy divertidas, a la vez que nos hace reflexionar sobre la necesidad de contar con asideros capaces de dar sentido a la vida.

6/10
40 días y 40 noches

2002 | 40 Days and 40 Nights

Cuando su novia le deja plantado, Matt decide que a lo mejor el problema es que trata a las mujeres con demasiada frivolidad. Por esta razón, e inspirándose en la figura de su hermano seminarista, se propone atravesar una etapa de abstinencia sexual. Coincidiendo con Cuaresma, y aunque no está demasiado interesado por la religión, decide pasarse cuarenta días y cuarenta noches sin sexo. Lo increíble del caso es que, a su alrededor, nadie piensa que esto sea posible. De hecho sus amigos apuestan entre ellos cuánto tiempo tardará en romper su promesa. Al mismo tiempo, qué casualidad, Matt conoce a la mujer de su vida, pero él (aunque parezca mentira) piensa que es imposible cortejarla sin recurrir a la seducción carnal. Que el espectador reflexione no es precisamente lo que pretende el director Michael Lehmann, responsable de La verdad sobre perros y gatos, sino que de lo que se trata es de divertir a los espectadores con un humor desenfrenado y subido de tono, al estilo de los cerebros planos de American Pie. El protagonista es el eficiente Josh Hartnett, a quien vimos también en Black Hawk derribado.

3/10
Una rubia muy legal

2001 | Legally Blonde

Elle Woods es en verdad una jovencita “chachi piruli”. Es la chica más popular de la hermandad, asociación estudiantil que preside; tiene las notas más altas en moda y confección; ha salido en un vídeo de Ricky Martin; y le encanta el color rosa. Es guapa, e inteligente, ¿qué más se puede pedir? Pues Warner, su novio, considera que esta chica rubia es demasiado insustancial y frívola para él, que pertenece a una familia de rancio abolengo, donde su padre, y el padre de su padre, han sido senadores nada menos; ella no cuadra con la imagen seria que quiere cultivar ahora que va a ir a estudiar derecho a la Universidad de Harvard. Y da calabazas a Elle, cuando la chica, pobre incauta, pensaba que le iba a proponer matrimonio. Pero Elle no se arredra, y dispuesta a seguir su corazón, se matricula en la prestigiosa facultad con idea de recuperar a su amado. Al principio su horterismo redomado choca en el ambiente universitario, pero poco a poco se descubre que en Elle hay auténtica madera de picapleitos. Divertida comedia para adolescentes, bastante por encima de la media de este tipo de películas. Basada en un libro de Amanda Brown, una auténtica rubia abogada, el film contiene situaciones la mar de hilarantes, hilvanadas por el tándem de guionistas Karen McCullah Lutz y Kirsten Smith, que ya se enfrentaron a un film de cierto parecido: 10 razones para odiarte, adaptación bastante libre de "La fierecilla domada" de Shakespeare. Otra referencia clara es Fuera de onda, que traspasaba al mundo adolescente actual el encanto de las novelas de Jane Austen, sobre todo de Emma. En el reparto juvenil destacan, además de Witherspoon, Luke Wilson, que junto a su hermano Owen se está haciendo un hueco en las pantallas; y Selma Blair, a quien se pudo ver en Crueles intenciones, donde coincidió con Witherspoon.

6/10
Siempre a tu lado

2001 | Someone Like You

Jane es una joven que trabaja en televisión. Cree en el amor, y por ello se siente en el séptimo cielo cuando se enamora de Ray, compañero de trabajo, quien le corresponde. Pero de pronto, sin aparentemente motivo, Ray echa un jarro de agua fría a la relación, y deja a Jane. Tan hecha polvo se queda la chica que inventa una teoría para explicar lo que ha pasado: según ella existiría una correlación entre el amor humano y el apareamiento de los animales. ¿Revolucionarán sus ideas el mundo? Comedia romántica protagonizada por Ashley Judd y Greg Kinnear. Tras la cámara está Tony Goldwyn, actor recordado como el amigo traidor de la fantasmagórica Ghost, y porque es nieto del mítico productor Samuel Goldwyn. La película da vueltas a la tendencia que todos tenemos a racionalizar lo que nos ocurre, a encontrar una explicación para aquello que no esperábamos. No siempre funciona la idea de combinar comedia y drama, pero tenemos la oportunidad de ver a dos actrices de talento, Judd y la oscarizada Marisa Tomei (Mi primo Vinny), y al experto en comedia Kinnear (Mejor... imposible).

4/10
Enredos de sociedad

2001 | Town & Country

Dos matrimonios maduritos y amigos. Horror y desolación, Griffin y Mona van a separarse. Cómo es posible, a su edad y tal. Lo malo es que el matrimonio de Porter y Ellie no goza de mejor salud, cuando él se lía... con la mujer de su amigo. Comedia con reparto de lujo, y que demuestra hasta donde puede llegar la estupidez humana, cuando el corazón se desorienta y las hormonas piden guerra. Peter Chelsom (Los comediantes, Un mundo a su medida) logra parte del pretendido clima de enredo de la película. Aunque, según los rumores que circularon durante el rodaje, Warren Beatty, un actor de carácter difícil y que también ha dirigido, trató de imponer (y algo consiguió) su punto de vista.

6/10
Loca aventura

2001 | Happy Campers

Cuando el director de un campamento de verano se lesiona, el consejero de un diverso grupo de estudiantes universitarios decide tomar el mando para continuar con la rutina del campamento. Es una comedia universitaria con cierto aroma a la gamberra American pie, aunque muy alejada del éxito que logró ésta. Tiene bromas muy malas y sin sentido, convirtiéndose en una película totalmente prescindible.

4/10
Kate & Leopold

2001 | Kate & Leopold

Leopold, de sangre noble, vive en el tranquilo Manhattan de finales del siglo XIX. Kate, ejecutiva publicitaria, vive en el frenético Manhattan de principios del siglo XXI. Van a enamorarse. ¿Cómo es posible? Por una “falla temporal”, que permite a Leopold viajar a nuestros días. Ellos son Meg Ryan y Hugh Jackman, actores entre los que se establece la necesaria química, a pesar de su diferente carácter y background cultural. Esto sirve para presentar divertidos golpes de humor anacrónicos, pero también para criticar algunos de los males de nuestro tiempo. Así Kate es cínica y mal hablada, va deprisa a todas partes, se alimenta de comida basura; y, a la vez, es sincera y resuelta. Mientras que Leopold respeta a las personas (algo que se advierte a la hora de procurar la conquista de Kate), y no entiende que el trabajo de Kate (la publicidad), pueda usarse para cantar las falsas excelencias de un producto; y, al tiempo, su exquisita educación le dificulta comunicar sus auténticos sentimientos. Dando pruebas de asombrosa versatilidad, el director y guionista James Mangold pasó de la costumbrista Heavy al thriller policial Cop Land, y luego al melodrama puro y duro de Inocencia interrumpida, esa suerte de Alguien voló sobre el nido del cuco para adolescentes. Ahora prueba fortuna con la comedia romántica de aire clásico. Y lo hace dirigiendo con mismo a sus actores; entre los personajes, además de la pareja protagonistas, destaca el hermano de Kate (Breckin Meyer), uno de esos caracteres que por sí solos eleva la altura de una película.

5/10
Persiguiendo a Betty

2000 | Nurse Betty

Los culebrones no dan la felicidad. Pero ayudan a vivir la vida. Eso cree Betty, una bondadosa camarera, casada con un completo cafre. Ante una existencia anodina, fantasea con su deseo de ser enfermera, y con el amor platónico que le inspira el protagonista de su telecomedia favorita, cirujano del corazón. El argumento, así contado, parece poca cosa. Pero digamos, de entrada, que este film recibió el premio al mejor guión en Cannes. Por algo será. Y ese algo es que la historia pega un giro insospechado cuando un par de matones –Morgan Freeman y Chris Rock, asesinos “filósofos” al estilo de Pulp Fiction o Fargo– se “cargan” al marido de Betty por un feo asunto de drogas. Ella, testigo del crimen, sufre un 'shock' que le lleva a creer que la historia y personajes de su culebrón favorito son reales. Divertida. Fresca. Sorprendente. Es muy delgada la línea que separa una buena comedia de una fallida. Y Neil LaBute se queda al lado bueno de la línea, con escenas tan brillantes como la del encuentro en la fiesta de Betty con el actor-cirujano, que trae a la memoria el redondo final de La boda de mi mejor amigo (y no sólo porque en ambos films actúe Greg Kinnear). El film juega hábilmente con la dualidad “realidad”- “lecturas sobre la realidad” no sólo en la obvia confusión mental de Betty, sino en las impresiones que los distintos personajes se hacen sobre ella, y que no tienen nada que ver con su auténtica personalidad.

6/10
Blanco perfecto

2000 | Gun Shy

Un agente de la policía. Últimamente le fallan los nervios y tiene que visitar al loquero. Peros sus superiores son implacables, no tienen en cuenta sus problemas de salud. Tiene que infiltrarse cuanto antes en una banda mafiosa, para hacer una redada. El caso es que congenia con los gángsters; y con una dulce enfermera, de la que no puede evitar enamorarse. De nuevo (como en Una terapia peligrosa y en Mickey Ojos Azules el mundo de la mafia sirve para hacer comedia. En esta ocasión hay un interesante reparto: el gigantón de Liam Neeson, conocido sobre todo por La lista de Schindler; y la morena Sandra Bullock, que ejerce además de productora de la película. El director y guionista Eric Blakeney se esfuerza en ser divertido, una tarea nada sencilla.

5/10
Extraña petición

1999 | The Theory of Flight

Richard es un artista con dotes de inventor, algo depresivo, que es condenado a 120 horas de trabajo social después de cometer una excentricidad. Le tocar cuidar a Jane, una joven tetrapléjica de carácter difícil. Aunque al principio piensa que aquello le supera, poco a poco se gana a la chica. A la vez, dedica parte de su tiempo a fabricar con un aeroplano con el que pretende volar. Cuando la amistad de Richard y Jane se afianza, se produce la extraña petición que da título al film: ella quiere tener, como sea, una experiencia sexual. Curiosa película protagonizada por Helena Bonham Carter y Kenneth Branagh, que formaban pareja en la vida real. El film trata de reflexionar sobre el anhelo de experiencias eróticas de tantas personas, que identifican ese deseo con el amor. Piénsese a este respecto en una de las secuencias del film, la del gigoló, en contraste con el creciente amor entre Jane y Richard.

4/10
Election

1999 | Election

El típico instituto norteamericano. Se acercan las elecciones de delegados de alumnos, y una jovencita (Reese Witherspoon), empollona insoportable y muy, muy ambiciosa, pretende ganar a toda costa. Al profesor de ética (Matthew Broderick) la chica le cae fatal, así que anima a otros alumnos a promover otra candidatura. No tiene ni idea de con quién se está jugando los cuartos. Original comedia corrosiva de Alexander Payne, crítica a la sociedad americana y al individualismo feroz, en línea con films como American Beauty. Su guión, firmado también por el propio director, tuvo una nominación al Oscar. Es de esos títulos que te deja con la sonrisa helada. Payne no deja títere con cabeza entre sus personajes que, únicamente, van a lo suyo. Un buen varapalo a la reinante moral del triunfo a toda costa, donde destacan las composiciones de los dos protagonistas, Witherspoon y Broderick.

6/10
Oxígeno

1999 | Oxygen

Turbio thriller sobre un policía que oculta oscuros secretos interiores y que se ve impelido a resolver un radical caso de secuestro. Una mujer ha sido enterrada viva en Manhattan y se pide un rescate. De no ser recibido, el secuestrador, apodado Harry en referencia al escapista Houdini, abandonará a la mujer. Protagoniza Adrien Brody, en uno de sus papeles más relevantes antes de recibir el Oscar por El pianista tres años después.

4/10
Suburbios de Beverly Hills

1998 | Slums of Beverly Hills

Vivian y su familia viven en los suburbios de Beverly Hills. Se mudan cada vez que las condiciones económicas no les permiten continuar en la misma casa. Todos tienen que echar una mano, incluyendo a los miembros que no están bajo el mismo techo. Vivian está acostumbrada a bregar con todos sus parientes, pero ahora es una adolescente y tiene ganas de descubrir cosas de la vida sin tener que estar pendiente constantemente de su peculiar familia. Entre los secundarios destaca la presencia de la veterana Rita Moreno, ganadora del Oscar por West Side Story.

4/10
Almas gemelas (1997)

1997 | The House of Yes

Una joven cándida y enamorada, acude a conocer a la familia del novio. Pronto descubre que están un poco desequilibrados; especialmente la hermana de su chico, que se encuentra obsesionada por Jackie Kennedy, hasta el punto de vestirse igual que ella. Cine independiente basado en una obra teatral de Wendy MacLeod, cuenta con la grata presencia de Parker Posey.

5/10
Citizen Ruth

1996 | Citizen Ruth

Ruth Stoops, drogadicta enganchada al pegamento, e incluso a detergentes, descubre que está embarazada por quinta vez. El juez la envía a prisión recomendándole que aborte. Una familia intentará convencerla de que dé a luz, pero un grupo a favor del aborto tratará de ganarla para su causa. Sátira bastante exagerada del entonces debutante Alexander Payne, al que le falta la firmeza y madurez de sus posteriores trabajos, aunque apunta maneras. En su diatriba contra las posiciones extremas y la sinrazón, el futuro director de títulos tan redondos como Los descendientes critica con dureza tanto a los grupos provida como a los pro abortistas. El resultado final es fallido, por el excesivo recurso a la caricatura y el estereotipo a la hora de describir a los personajes. Al menos, cuenta con un esforzado trabajo de Laura Dern, como drogadicta que parece un saco de huesos.

4/10

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