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Biografía

Daniel Pemberton

Daniel Pemberton

Daniel Pemberton

Filmografía
Aves de Presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn)

2020 | Birds of Prey: And the Fantabulous Emancipation of One Harley Quinn

Harley Quinn ha roto con su novio, Joker, el payaso mafioso de Gotham. Después de volar por los aires la factoría de productos químicos en la que le conoció, como catarsis, tratará de ayudar a la joven carterista Cassandra Cain, que le ha robado un valioso diamante al sádico supervillano Black Mass. Para sobrevivir al acoso de sus sicarios, Harley deberá unir sus fuerzas con la cantante con poderes Canario Negro, la cazarrecompensas letal Cazadora y la policía Renée Montoya. Escuadrón suicida no acabó de tener buenas críticas, pero casi todas salvaban a Margot Robbie como la caótica y loca novia del Joker, que encarnaba en aquella ocasión Jared Leto. Así que los ejecutivos de Warner han optado por darle una película propia a la antiheroína, en teoría acompañada por otras mujeres del universo de los comics DC, aunque lo cierto es que ella copa la mayoría de la función. Leto ni siquiera aparece. Se tenía que seguir la consigna de imitar la fórmula de Deadpool, de la competencia, Marvel, con una protagonista irreverente y salvaje que habla a la cámara, y sobre todo toneladas de humor, muchas veces metacinematográfico. Pero no se logra ni de lejos la misma gracia y frescura. También se ha apostado por sumarse al feminismo post #MeToo, aunque en realidad no se incluyen reflexiones de calado sobre este tema, el film se limita a mostrar mujeres guerreras que la emprenden a guantazos con cuantos hombres se cruzan en su camino, ya que todos ellos son perversos. A partir de un guión de Christina Hodson (Bumblebee), la directora Cathy Yan, que hasta ahora sólo había dirigido Dead Pigs, un largometraje ‘indie’ poco conocido, parece tener como modelos a Quentin Tarantino y Guy Ritchie. La acción arranca a medio camino, para que después se cuente cómo llegó cada personaje a ese punto. Por desgracia, la mayoría de protagonistas apenas tienen interés, no están bien desarrollados, por lo que se desaprovecha a actores de valía como Mary Elizabeth Winstead (Cazadora), Rosie Perez (Montoya) o Jurnee Smollett-Bell (Canario Negro). Tiene mucho más delito que se le haya dado a Ewan McGregor un villano de opereta que ni él consigue sacar adelante. En todo caso se salva la propia Margot Robbie, porque contagia su entusiasmo por Harley Quinn, y transmite que se lo pasa bomba interpretándola. Tienen su mérito también las coreografías de acción, en secuencias como la que se desarrolla en una comisaría.

5/10
Huérfanos de Brooklyn

2019 | Motherless Brooklyn

En el curso de la investigación de un caso, Frank Minna, jefe de una agencia de detectives, es tiroteado y acaba muriendo tras ser auxiliado por uno de sus hombres, Lionel Essrog, el cual era uno de sus protegidos desde que Minna le conoció en un orfanato de Brooklyn. Essrog es un tipo singular pues tiene una rara enfermedad nerviosa llamada Síndrome de Tourette, por la tiene una infinidad de tics y se siente obligado a hablar sin freno e inoportunamente. Pero Lionel es también un tipo inteligente, detective perspicaz y tenaz, que le tenía cariño a Minna y que está decidido a llegar al fondo del asunto. Huérfanos de Brooklyn es cine negro de altura, que recuerda a producciones clásicas y a las historias herederas de las creaciones de Hammett y Chandler. Se trata de una adaptación de la novela Jonathan Lethem, con elementos reconocibles del género, como la corrupción política, los secretos del pasado, el afán de poder, la música de jazz, la chica en apuros, las gabardinas, los sombreros, los matones a sueldo y los investigadores de raza. Hacía 20 años que Edward Norton no dirigía una película, desde su debut con Más que amigos. Desde entonces su carrera como actor tuvo muchos éxitos pero tras rodar El increíble Hulk algo pasó entre él y la industria y fue relevado poco a poco a papeles secundarios. Aquí regresa por todo lo alto, aunque haya tenido que ejercer de productor, además de ser el director, el actor principal y el guionista. Vamos que se ve que se ha tomado el proyecto como algo muy personal. La consecuencia es que se trata una película muy cuidada, mimada diría yo, que ofrece una convincente ambientación de los años 50, se desarrolla sin prisas (casi dos horas y media) gracias a unas pesquisas lentas pero muy creíbles y que atrapa desde el principio hasta el final. Y hay toques de gran director, como ése en que Lionel decide ponerse el sombrero de su difunto jefe. Gran parte del gancho del film es la caracterización de su protagonista, Lionel Essrog. Curiosamente Edward Norton se dio a conocer en el cine con un personaje de desdoblada personalidad en Las dos caras de la verdad, por el que fue nominado al Oscar, y en otra de sus películas más recordadas,The Score, también su personaje jugaba al despiste con su comportamiento. Aquí sus brotes psicóticos son constantes, a veces muy divertidos y Norton vuelve a demostrar que integrar personalidades múltiples sigue siendo una de sus especialidades. Quizá puede achacarse al film que algunos personajes, como los compañeros de oficina de Lionel, queden algo desdibujados, pero otros, como el poderoso político Moses Randolph (notable Alec Baldwin), la activista civil Laura Rose (Gugu Mbatha-Raw) o el ingeniero interpretado por Willem Dafoe, resultan lo suficientemente estimulantes. Estupenda música de Daniel Pemberton.

7/10
Brexit

2019 | Brexit: The Uncivil War

Una de las mejores películas de los últimos años sobre el mundo de la política y el contexto actual facilitado por las nuevas tecnologías y el descontento social. Aborda un acontecimiento muy reciente y aún inconcluso,  la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el célebre referéndum sobre el Brexit, siguiendo los pasos del que dirigió la campaña a favor, Dominic Cummings. Con el lema "Vote Leave" y consignas como la de recuperar el control, la supuesta cifra que le cuesta semanalmente al país estar en la Unión, y el miedo a la inmigración y a la incorporación de Turquía, y tomando el pulso a la realidad social con los big data para dirigir mensajes específicos a los indignados o marginados que no suelen participar en las elecciones, se nos cuenta cómo se dio la vuelta a lo que parecía una segura victoria del "I'm In", estamos dentro de Europa. El guión de James Graham facilita la comprensión de la lucha política, mostrando a los diversos actores de los dos bandos, populistas, conservadores y laboristas, establishment, gobierno, gurús, intelectuales, burócratas, gente de la calle y tecnólogos. La dirección de Toby Haynes, conocido por dirigir capítulos de series como Black Mirror y Sherlock, resulta tremendamente ágil, y se beneficia de la interpretación de Benedict Cumberbatch, que da el tipo perfecto de personaje encantado de dar la vuelta a la tortilla, de tener una clarividencia de la que los demás carecen, aunque a la postre su modo de proceder puede llevar a su país y al mundo entero... a ninguna parte. Curiosamente el actor durante la campaña se mostró partidario de la permanencia en la UE, lo que da idea de su amplitud de miras al interpretar a alguien que logró el resultado contrario al que él deseaba. Y es que una de las virtudes del film es no demonizar al protagonista, ni tampoco convertirlo en un héroe. Hay un esfuerzo de objetividad, e incluso ese encuentro de Cummings con el jefe de la la campaña a favor de seguir en la Unión, tras verse en el metro frente a frente, tiene su magia. La cinta logra despertar un miedo y respeto a las redes sociales y los big data, pues sabe comunicar el poder de manipulación de estos medios, al dibujar la trastienda desde la que se procura marcar tendencias, aprovechando gustos e inquietudes de los indecisos que no tienen una opinión marcada sobre algunos temas. Los pasajes de los grupos que sirven para marcar estrategias electorales ayudan a entender que incluso en democracia se puede jugar e invertir lo que piensa la gente, con enorme facilidad.

7/10
Yesterday

2019 | Yesterday

Jack Malick vive en Suffolk, Gran Bretaña, y está a punto de tirar la toalla en lo relativo a su sueño de triunfar en el mundo de la canción. A pesar del apoyo de Ellie Appleton, su amiga de toda la vida, que además de ser profesora de matemáticas en un colegio, ejerce de “manager amateur”, no hay forma de llamar de atención. Hasta que una noche, volviendo a casa en bicicleta, sufre un accidente debido a un inexplicable apagón mundial de doce segundos. Se despierta con heridas leves en un hospital, y tras ser dado de alta, sus mejores amigos se quedan boquiabiertos cuando le escuchan tocar con la guitarra “Yesterday”, de Los Beatles. ¿Los qué? Nadie ha oído hablar de John, Paul, George y Ringo. Jack se mueve en una realidad alternativa, en que casi todo es igual que antes, pero Los Beatles no han triunfado nunca, son desconocidos. Y se abre ante Jack la posibilidad de alcanzar el éxito, presentando como propias unas canciones que el mundo ignora por completo. Original film de aires caprianos, hace pensar en ¡Qué bello es vivir!, aunque en vez de plantearnos qué habría ocurrido si George Bailey nunca hubiera existido ni hecho por tanto las buenas obras que hizo, aquí toca mirar a un mundo sin la magia musical de Los Beatles, y a la introducción por tanto de sus canciones de un modo muy diferente: al protagonista le toca recordar partitura y letras, un proceso de reconstrucción no tan sencillo, darlas a conocer luego por primera vez en un contexto contemporáneo, y conseguir que alguien crea en él como les ocurrió en otra existencia en sus inicios a los componentes de la banda de Liverpool. El británico Richard Curtis, a partir de una idea de Jack Barth, ha pergeñado una comedia romántica optimista y positiva, de mimbres muy sólidos, en la línea de sus libretos originales más brillantes, los de Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill, Love Actually y Una cuestión de tiempo. Y por primera vez ha colaborado en una película con su compatriota Danny Boyle, que ya ofreció una curiosa muestra del género, Una historia diferente, además de un film encantador de aire entre mágico y milagroso, Millones. El resultado es una película deliciosa, con una historia de amor in crescendo entre el joven que encuentra el triunfo por caminos inesperados y la chica sencilla que siempre le ha amado, aunque el otro no se entere; en tal sentido están muy bien el desconocido Himesh Patel –en Gran Bretaña le conocen por la serie EastEnders, pero Yesterday es su primera película de cine–, que lleva todo el peso de la película, y que actúa y canta muy bien, y la consagrada Lily James, que sabe brillar con un papel a priori poco lucido. Las letras de las canciones sirven para ir desarrollando el progreso de la relación con momentos que exigen “Help!” o recordar que “All You Need Is Love”. No falta una reflexión, con mucho humor, sobre el lado más delirante del mundo de la música, las servidumbres de la fama, las técnicas de marketing, la ambición de las discográficas. A tal efecto hay personajes secundarios muy simpáticos, como el cantante Ed Sheeran haciendo de sí mismo, el amigo desastre Rocky –Joel Fry, que recuerda a Rhys Ifans en Notting Hill–, la manager interpretada por Kate McKinnon, los papás de Jack, Sanjeev Bhaskar y Meera Syal, entre otros. O las dudas acerca de si resulta moralmente correcto adueñarse del trabajo ajeno, aunque exista la coartada de dar a conocer así una obra genial, en tal sentido Jack sería un hombre con una misión; eso sí, vivirá con el temor a ser descubierto como una suerte de impostor. Y entre medias hay gags divertidísimos, sobre algunos otros cambios que se han producido en esta realidad alternativa.

7/10
Cristal Oscuro: La era de la resistencia

2019 | The Dark Crystal: Age of Resistance | Serie TV

Precuela de Cristal oscuro, la exitosa cinta dirigida en 1982 por Jim Henson y Frank Oz. La acción tiene lugar en el mundo de Thra, iluminado por tres soles, donde los skeksis, una raza de carroñeros regidos por skekUng el emperador, custodian el cristal que les ha sido confiado para mantener el equilibrio del planeta, pero oprimen a varios clanes de gelflings, criaturas bondadosas de menor tamaño que viven en sociedades matriarcales. Tras perder a su amada, uno de estos últimos, Rian, descubrirá que los skeksis planean drenar a sus congéneres, para destilar su esencia, que les permite alcanzar la inmortalidad. Acabará uniéndose a la subterránea Deet, y a la noble Brea, en una aventura para concienciar a los suyos de lo que ocurre. Supone su principal acierto no haber sucumbido a las presiones de la era de los gráficos por ordenador, recurriendo nuevamente (pese a que no están muy de moda) a marionetas como las del original, que mantienen el encanto de los productos en los que estuvo al frente el creador de Los teleñecos, aunque ahora se aprovechen las nuevas posibilidades tecnológicas puntualmente, para efectos visuales. Louis Leterrier (director de Ahora me ves…) está al frente de esta producción, demostrando que ha captado el espíritu del ilustre artesano Henson, aunque mantiene su lado oscuro, pues al igual que ocurría con el largometraje, el relato no parece demasiado apropiado para los más pequeños, sino que más bien va destinado a los apasionados de la literatura de J.R.R. Tolkien e incluso a los fans de Juego de tronos. Desarrolla muy bien el universo y la mitología sugeridos por la cinta de 1982, con guiones bien trabajados, que dan pie a momentos memorables. Riza el rizo el capítulo siete, cuando se desarrolla la historia de Thra a través de títeres que mueven a otros títeres. Los protagonistas tienen una enorme expresividad, y logran humanidad pese a sus peculiares aspectos. La serie advierte sobre la importancia de cuidar el medio ambiente, para lo que resultaría necesario estar muy atento a los mensajes que lanza nuestro entorno, aunque también se habla mucho del peligro del racismo, cuando algunas razas por motivos determinados se sienten superiores a otras.

6/10
Spider-Man: Un nuevo universo

2018 | Spider-Man: Into the Spider-Verse

Recién llegado como interno a un prestigioso instituto, el afrolatino Miles Morales tiene un poco enojado a su padre, agente de policía de Nueva York, por su afición al graffiti y a colocar pegatinas por las calles. Prefiere pasar el tiempo con su tío Aaron, que una tarde le lleva por los túneles del metro hasta unas instalaciones secretas donde el chico puede pintar sin temor a que le arresten. Pero durante el proceso le pica una araña radioactiva, suceso tras el que adquiere los mismos poderes (y alguno más) que Spider-Man, el superhéroe que vela por la ciudad desde hace una década. No será la única versión alternativa del trepamuros que ronda por allí, pues los experimentos orquestados por el malvado Kingpin han abierto túneles interdimensionales que han atraído a un maduro Peter Parker, a la intrépida Spider-Gwen, un Spider-Man en blanco y negro, una japonesa y hasta al curioso cerdito Peter Porker, todos ellos procedentes de mundos similares, pero en los que cambian algunas cosas. El mercado de los superhéroes está colapsado, pero aún más en el caso de Spider-Man, que ha dado lugar a tres sagas distintas de acción real desde Spider-Man (2002), de Sam Raimi, por lo que resulta bastante complicado lograr algo de originalidad. Lo consiguen Phil Lord y Christopher Miller, creadores de La Lego película, que ejercen como productores de este singular largometraje; el primero también coescribe el guión. Se trata de un proyecto arriesgado, al recoger a versiones alternativas del famoso personaje, bien conocidas por los seguidores de los comics Marvel, en una historia de universos paralelos. Pese a todo, se consigue que la trama se siga sin problemas, aunque se desconozcan por completo las viñetas, mientras que los fans de toda la vida encontrarán numerosísimos guiños que les harán muy felices, como portadas clásicas de la saga que les resultarán bastante familiares, diversos trajes lucidos por el personaje a lo largo de los años, o un emotivo cameo de Stan Lee, que dejó grabada su voz antes de fallecer. La animación digital resulta bastante fresca, con una estética que sobre todo recuerda al pop-art; de hecho se homenajea a los tebeos, mediante la división de la imagen en viñetas, o la utilización de bocadillos para expresar onomatopeyas o pensamientos de los personajes, por lo que a ratos vienen a la memoria los cuadros de Roy Lichtenstein, pero también caben otros estilos, por ejemplo Spider-Ham está tratado como un personaje de cartoon clásico, la nipona parece salida de un anime, y no faltan constantes referencias visuales y musicales al hip-hop dirigidas al público adolescente. Además de que está llena de escenas de acción novedosas, Spider-Man, un nuevo universo consigue mantener el equilibrio entre sus numerosos golpes de humor, y los tramos dramáticos. Recupera los típicos puntos que abordan las adaptaciones de personajes Marvel, como la responsabilidad, el heroísmo y el sacrificio. Pero este título consigue sus mejores momentos cuando aborda la relación paterno-filial, y las dificultades que pueden surgir para un muchacho que no entiende los puntos de vista de su progenitor, pese a que éste sólo busca lo mejor para él.

6/10
Rey Arturo: la leyenda de Excalibur

2017 | King Arthur: Legend of the Sword

Nueva revisión fílmica del mito artúrico, a cargo del británico Guy Ritchie, que ya abordó con aires modernos en dos películas otra reverenciada figura de la cultura de su país, la del detective Sherlock Holmes. Por supuesto, su aportación tiene que ver con su personal estilo, o sea, convierte al rey Arturo y sus compañeros en gente muy, muy de la calle –en línea con sus títulos mejores, Cerdos y diamantes y RocknRolla–, y filma una acción muy dinámica, en la que importan muchos las peleas a puño limpio, aunque por supuesto no faltan, exigencias del guión, las de espadas. La acción arranca en torno a Camelot, cuando con malas artes, o sea, traicionándole y arrebatándole la vida, Vortigern arrebata la corona a su hermano Uther, y se autoproclama rey. Pero sobrevive a Uther su hijito Arthur, que es criado en Londinum –o sea, Londres– por unas compasivas prostitutas. El chaval se convierte en un buen mozo, ignorante de que él es el legítimo heredero del reino de Britania. Pero la prueba por la que deben pasar todos los adultos a instancias de Vortigern –ver si son capaces de arrancar de la piedra la mítica espada Excalibur–, desvelará su identidad, y aunque se resiste a a ser la figura inspiradora que el pueblo sojuzgado necesita, los magos y otros luchadores natos como Bill el Escurridizo, le situarán ante su deber, y le prestarán toda su ayuda. La película entregada por Ritchie, con un guión donde han dejado su huella también Joby Harold, David Dobkin y Lionel Wigram, resulta en general entretenida, aunque sean un lastre algunos momentos de acción con explosiones y rayos, que acaban resultando cansinos, qué difícil es plasmar la magia con gracia en la pantalla. Pero en general las peleas funcionan, y la idea de dar al relato un aire "para el pueblo" está bien, con la buena y repetida fórmula de contar y anticipar cómo discurrirá (o no) la acción que viene a continuación. Quizá Charlie Hunnam sea un poco monolítico como protagonista, pero cumple con su cometido. Mientras que Jude Law repite con convicción el aire arrogante que ya aportó a su Pío XIII en la serie The Young Pope, con el mentón levantado y unos andares que encajan a la perfección con el malvado Vortigern.

5/10
Mark Felt: El informante

2017 | Mark Felt: The Man Who Brought Down the White House

1974, Richard Nixon fue el primer presidente de la historia de Estados Unidos en dimitir. Estos hechos se conocen actualmente como el caso Watergate. Bob Woodward y Carl Bernstein, dos intrépidos periodistas de The Washington Post , fueron los que destaparon el mayor escándalo político del país. Tenían un confidente al que los medios llamaron “Garganta profunda”. Esta es la historia del hombre que denunció la situación, el protagonista de la trama de espionaje político que más ha conmocionado al mundo, él era el agente del FBI Mark Felt.

Molly's Game

2017 | Molly's Game

Debut en la dirección del creador de El ala oeste de la Casa Blanca, y guionista de títulos como La red social y Moneyball. Como en las dos películas citadas, Aaron Sorkin parte de hechos reales que le interesan para trazar la historia de un personaje complejo, Molly Bloom, que fue conocida como “la princesa del póker” por organizar partidas de cartas clandestinas con apuestas altas e invitados de postín, entre ellos conocidas estrellas de Hollywood como Tobey Maguire, Leonardo DiCaprio y Ben Affleck, aunque ninguno de los nombres de estas “celebrities” aparece citado tal cual en el film. Curiosamente, la estructura del guión de Molly's Game se asemeja bastante al de otro título reciente protagonizado por la misma actriz, Jessica Chastain, me refiero a El caso Sloane. Como en esa película, se combinan los trazos biográficos de Molly Bloom, desde su carrera truncada como esquiadora acrobática y la relación difícil con su padre, entrenador y psicólogo, hasta su ascenso organizando partidas de póker cuyas ganancias personales declara puntualmente al fisco, con la preparación de su defensa después de que el FBI irrumpa en su casa, le embargue su cuenta corriente, y le acuse de conspiración por la organización de esas timbas en que habrían participado miembros destacados de la mafia rusa. Desvalida, acudirá al abogado Charlie Jaffey, célebre por su integridad, para que la represente. En él encontrará una suerte de nueva figura paterna, no en balde lo primero que Molly descubre en Charlie es el cuidado con éste sigue la educación de su hija adolescente, recomendándole valiosas lecturas. Se nota inmediatamente que un guionista está detrás de la película, Sorkin maneja un libreto de hierro, muy bien armado a partir de las memorias escritas por la propio Bloom, lo que evidentemente significa que ella queda bastante bien, a pesar de lo discutible de su profesión, que se explica por diversos condicionamientos familiares, y destaca la preocupación por sus clientes, cuando empiezan a excederse en sus apuestas, o su firme determinación de no proporcionar datos que puedan exponer su vida privada y destrozar a familias enteras. Hasta hay una especie de ética profesional que impide ligues con los clientes –se viste sexy, o se flirtea, pero ahí queda todo–, o entrar en turbios negocios de prostitución, o de connivencia con la mafia; y si hay abusos de sustancias o alcohol, se reconoce como lo que es, un error garrafal. Quizá en los tecnicismos de las partidas el neófito puede perderse, pero tampoco es de vital importancia. La narración es ágil, los saltos entre hilos narrativos coherentes, el uso de la voz en off el justo. Hay drama intenso y un puntito de intriga. Y los personajes secundarios, como algunos de los jugadores, están cuidados, aunque a veces sea con unos pocos trazos. Además de que Jessica Chastain sabe apropiarse de su personaje, ofreciendo una gran interpretación, como alguien deseosa de tocar poder, conocedora de las reglas del juego donde se ha sumergido, pero a la que falta un afecto en su vida actual. Aunque las carencias familiares, o el trato con el abogado llenan un poco ciertas lagunas, resulta extraña la ausencia de una vida personal en Molly adulta digna de ese nombre, e incluso la aparición del padre en cierto momento resulta un tanto postiza.

6/10
Todo el dinero del mundo

2017 | All the Money in the World

Crónica del secuestro de Paul Getty, joven de dieciséis años que fue capturado por la mafia calabresa en julio de 1973. Se exigió un rescate de 17 millones de dólares, cantidad que los secuestradores sabían que era calderilla para el abuelo del muchacho, John Paul Getty, el hombre más rico del mundo. Pero las cosas no sucedieron como se preveía, porque Getty renunció a pagar. Ridley Scott recrea este episodio aportando un sesgo muy realista en la puesta en escena setentera –con una cuidada fotografía de su colaborador habitual Dariusz Wolski– y en la consecución de los hechos, servidos sin ninguna espectacularidad, incluso con escaso gancho. Su procedencia histórica, narrada en el libro de John Pearson, quizá ha supuesto un freno justificable a la creatividad del guionista David Scarpa (La última fortaleza), al menos en cuanto a la concepción de una trama intrincada o a indagaciones detectivescas, que aunque apuntadas en un principio acaban brillando por su ausencia. Porque aquí tenemos sobre todo los hechos desnudos: la angustiosa espera de una madre que no puede recuperar a su hijo y la vida de éste en su reclusión en Calabria. Y entre medias un abuelo multimillonario encastillado en su avaricia. El contexto humano se logra con oficio, gracias a algunos iniciales flash-backs que recogen la vida de los componentes de la familia, sus relaciones y problemas. Revolotea continuamente en Todo el dinero del mundo una clara referencia cinematográfica que lo impregna todo: Ciudadano Kane. John Paul Getty (1892-1976) vendría a ser una suerte de Charles Foster Kane del mundo del petróleo, un hombre ambicioso que al parecer fue capaz de acumular más dinero que nadie en la historia. Recuerda al famoso magnate de la prensa también en su insaciable afán por poseer objetos de arte –“los únicos que siempre dicen la verdad”–, mientras que se va convirtiendo en un hombre solo, sin familia, sin amor. Los efectistas contrapicados que recogen al viejo tambaleándose en su mansión de Guildford mientras grita desesperadamente al vacío pidiendo ayuda muestran con acendrado patetismo al hombre fracasado que lo tiene todo y siente que no tiene absolutamente nada. El film es así una parábola en toda regla sobre el dinero y la codicia. Christopher Plummer encarna con estupenda maestría al todopoderoso multimillonario. Y aunque secundario, su presencia en pantalla es extensa en minutos y potente en intensidad (la película mejora siempre con él), de modo que se puede deducir el enorme esfuerzo extra derivado de la decisión de Ridley Scott de prescindir del trabajo ya rodado por el actor contratado en un principio, Kevin Spacey (los escándalos sexuales tienen la culpa), y volver a filmar todas sus escenas con el veterano actor canadiense. A todas luces fue una buena decisión. El resto del reparto está a la altura de la historia, en especial Michelle Williams, que interpreta con veracidad a la madre, y Romain Duris, un secuestrador que aporta una faceta interesante a la trama. Sorprende, sin embargo, y mucho, la ínfima importancia de Mark Wahlberg en el conjunto. El actor hace un correcto trabajo, pero durante todo el film se espera mucho más de su personaje y finalmente se convierte en alguien totalmente prescindible.

6/10
Gold, la gran estafa

2016 | Gold

Una película inspirada, al parecer,por hechos reales. Sigue la trayectora de Kenny Wells, que hereda la empresa minera familiar en los años 80 del pasado siglo, y que ve cómo entra en declive. Decide entonces jugarse todo a una carta, la que le presentó tiempo atrás el aventurero Michael Acosta, que le asegura que el subsuelo de una zona remota de Indonesia alberga preciado oro. Contra pronóstico, tienen éxito, de modo que se desata la codicia de las empresas de Wall Street y de las autoridades gubernamentales indonesias. También la nueva situación afecta a la relación amorosa de Kenny con su amada Jenny, una mujer adorable pero vulgar. Estamos ante una trama que promete, pero a la que un errático guión hace un flaco favor. Curiosamente ha eludido la tarea de escribirlo su director, Stephen Gaghan, que ganó el Oscar por el libreto de Traffic, además de conseguir la nominación por el de Syriana, cinta que también dirigió. Aquí la tarea la han asumido los televisivos Patrick Massett y John Zinman, conocidos por series como The Blacklist. Y no acaban de centrar el tiro, hay dispersión a la hora de mostrar los aspectos aventureros –las prospecciones en Indonesia–, los movimientos en Estados Unidos para conseguir inversores, la amistad con Acosta y la subtrama romántica de Kenny y Jenny. Gagan además no es brillante como realizador, y se nota en la composición de algunos planos y escenas, poco trabajados. En la producción figuran nombres como el de los hermanos Weinstein y Paul Haggis, y también el de los mencionados guionistas, pero entre todos destaca el de Matthew McConaughey, que asume además el papel protagonista. El actor se toma su composición muy en serio, no sólo por su físico –luce una prominente tripa, y su cabellera tiene pronunciadas entradas–, sino también por la personalidad de Kenny, muy trabajada: estamos ante un soñador –"si vendes tus sueños, ¿qué te queda?"–, con la obsesión de la fiebre del oro, pero no tanto por su valor de mercado, como por el hecho de encontrarlo y compartir el hallazgo, dando rienda suelta a su pronunciado narcisismo, que le impide valorar a la que debería ser la mujer de su vida. El resto del reparto está muy bien seleccionado –se nota la labor de la veterana Avy Kaufman–, obligado es mencionar a Édgar Ramírez y Bryce Dallas Howard como el socio minero y la novia ingenua y tosca, respectivamente. Del resto, hay algunos bien conocidos, pero que apenas tienen presencia, como Bill Camp, quizá la mayor parte de su trabajo se ha quedado en la sala de montaje.

5/10
Steve Jobs

2015 | Steve Jobs

Inteligente adaptación de la voluminosa biografía autorizada del fundador de Apple, donde su autor Walter Isaacson gozó de acceso a Steve Jobs, y libertad para dar su punto de vista entrevistando a los principales personajes de su vida, antes de su prematura muerte por el cáncer. El hábil guión de Aaron Sorkin –creador de El ala oeste de la Casa Blanca, y guionista de otro acercamiento biográfico a un empresario de las nuevas tecnologías, Mark Zuckerberg de Facebook, en La red social– evita seguir manidas estructuras al uso, en simple orden cronológico, desde su nacimiento hasta su muerte, con algún elemental flash-back. Aquí, aunque sigue una estructura clásica de tres actos –que facilitaría, por cierto, una hipotética adaptación teatral–, lo hace alrededor de la presentación de 3 productos importantes para la trayectoria de Jobs: el Macintosh de 1984, el NeXTcube de 1988 cuando había sido expulsado de la compañía por él creada, y el iMac de 1998, en su regreso, por así decir, a "casa". El gran mérito del film, que dirige Danny Boyle con un dinamismo comparable a la de la mencionada El ala oeste, consiste en condensar en esos 3 momentos, gracias a unos diálogos inteligentes, y a una buena definición del resto de los personajes, la personalidad y trayectoria vital de Steve Jobs, encarnado por un magnífico Michael Fassbender, verdaderamente transfigurado en el genial, singular y con frecuencia insoportable protagonista, por su personalidad cerrada, maniática y arrolladora, capaz de crear a su alrededor el famoso "campo de distorsión de la realidad" que se le solía atribuir. Hay un increible esfuerzo de condensación a la hora de aportar datos sobre Jobs, pero lo importante, más que apabullar con información, es ofrecer un retrato cabal, plausible, de ese gran empresario flautista de Hamelín, innovador y visionario, pero que como los productos Apple se caracteriza también por una arquitectura cerrada, por la que tiene serias dificultades de comunicación y empatía con las personas que tiene a su alrededor. Algo en lo que se incide a la hora de hablar de su hija Lisa, a la que no reconocía inicialmente –y a la que vemos crecer en el film–, y al modo despreciativo de referirse a su antigua novia y madre de su hija, Chrisann. O de las relaciones de sus colaboradores, como el ingeniero Woz o el presidente de la compañía John Sculley, hace falta gente con mucho aguante como su fiel colaboradora Joanna Hoffmann para no abandonar el barco, y buscarse a otro jefe. Estos personajes –y otros– están muy bien compuestos por Seth Rogen, Jeff Daniels, Kate Winslet y compañía.

7/10
The Game

2014 | The Game | Serie TV

Elegante thriller de espías ambientado en la Guerra Fría, donde los enemigos y aliados no siempre pueden estar separados y el espionaje significa ensuciarse las manos. Cuando un oficial de la KGB desertor revela la existencia de un devastador complot soviético - Operación Glass - el carismático pero paranoico jefe del MI5, conocido simplemente como Daddy, reúne un comité secreto de oficiales de inteligencia para investigar. ¿Son los mejores? ¿O son los únicos en los que confía en un mundo donde los agentes dobles, los secretos y las mentiras son habituales?

El consejero

2013 | The Counselor

Una fábula moral con el primer guión escrito para la pantalla del novelista Cormac McCarthy, y la cámara certera de Ridley Scott. Situada en el marco habitual de la frontera de México y Estados Unidos, aunque con salidas puntuales a otros puntos geográficos, Amsterdam y Londres. Sigue a una serie de personajes cuyas existencias giran en torno a turbios negocios ligados a los cárteles y el narcotráfico, un paisaje donde la vida tiene escaso valor, en un abrir y cerrar de ojos puede llegar la muerte, de modo bastante cruel. “El consejero”, o también, “El abogado” es un tipo sofisticado, que ha ido amasando una pequeña fortuna asesorando legalmente a gente dudosa, y que ha encontrado en la preciosa Laura a la mujer de su vida. La violenta muerte del hijo de una cliente encerrada en prisión por asuntos de drogas, en una complicada partida de ajedrez, les sitúa a él y a sus compinches en el ojo del huracán. Las “casualidades” no existen en este “negociado”, y la sangre reclama más sangre. El tándem McCarthy-Scott no ofrece una historia al uso: las costuras de su thriller inscrito en el mundo criminal y los personajes pasados de rosca pueden engañar a la mirada superficial, pero lo cierto es que el film se eleva por encima de lo convencional gracias a un indudable punto de vista ético, que podría resumirse en unas pocas ideas: las acciones tienen consecuencias, la degradación moral conduce a extremos enfermizos, la elección del mal nunca compensa. Ideas presentadas con el característico tono pesimista de McCarthy acerca de la condición humana, para él incluso el dolor que va parejo a las decisiones vitales no parece tener los efectos balsámicos y purificadores que otros les conceden, se convierte en simple castigo. El consejero es una película sólida, de ritmo envidiable, con muchas escenas concebidas como intercambios dialógicos entre dos personajes con frases trabajadas y densas en contenido. Quizá, a la hora de describir el hastío vital de algunos de ellos, se carga la mano en las conversaciones de contenido sexual, desagradables aunque ilustrativas de cómo el aburrimiento, a medida que se acumula poder y riqueza, irrumpe, llega a adoptar formas aberrantes, que rozan el ridículo. Botón de muestra es lo relativo a la confesión, para Laura algo que está ahí presente en su vida más o menos anodina de creyente cristiana, para Malkina otra forma de incurrir en la frivolidad, aunque pueda latir de fondo un anhelo de no se sabe qué. El film también aborda el egocentrismo, un defecto siempre actual, pero acentuado en nuestra sociedad contemporánea, con una escena muy iustrativa donde el consejero se ve rodeado de personas que sufren por la desaparición de un ser querido. Ridley Scott tiene a sus órdenes un gran reparto, donde sobresale Michael Fassbender, a quien ya dirigió en Prometheus, y que parece un experto en mostrar los aspectos dolientes de sus personajes. Está bien el resto, desde los españoles Javier Bardem y Penélope Cruz, al resto de actores, Brad Pitt, Cameron Díaz, Rosie Perez, Bruno Ganz...

6/10
Blood (2012)

2012 | Blood

La maldición de Rookford

2011 | The Awakening

Florence es una joven científica que se dedica a desenmascarar impostores que pretenden embaucar a la gente crédula, haciéndoles creer en supuestos fantasmas o espíritus de sus antepasados. Las personas tienen avidez de encontrar auxilio en un más allá, lejano de las penas del presente. Estamos en el Londres de 1921, época en donde muchas personas han sufrido los horrores de las trincheras de la Gran Guerra o la muerte de los seres más queridos. La gente necesita creer, pero la joven Florence no está dispuesta complacer esa farsa. Así están las cosas cuando un ex combatiente, ahora profesor de historia, le hace llegar una petición de auxilio en nombre del colegio Rookford, en donde un grupo de niños vive aterrorizado por la presencia de un fantasma. Ella, muy reticente al principio, acabará aceptando trabajar en el internado con el fin de descubrir al supuesto culpable de las fechorías. Buena atmósfera, guión hilvanado con brillantez y personajes bien definidos son las claves de esta correcta película de fantasmas, que desprende el clasicismo de las mejores historias del género, desde ¡Suspense! hasta la Los otros. Sin descubrir nada nuevo, La maldición de Rookford es meritoria al no basar la tensión en continuos golpes de efecto, en imágenes pesadillescas, en muertes truculentas, ni en ruidos estridentes y sustos repentinos destinados a hacer saltar al espectador de su butaca... Todo ese arsenal de tópicos del subgénero de fantasmas tienen quizá que estar presentes, y aquí se usan más de una vez, pero los guionistas Nick Murphy (éste en su debut como director de largometrajes) y Stephen Volk hacen un esfuerzo por cuidar especialmente a los personajes, ninguno está demás ni es un cliché, todos llevan su pasado a cuestas, y se enfrentan al presente con sus miedos y traumas, con su soledad. Es justo reconocer además que el desenlace de La maldición de Rookford, aunque en la línea forzada (y un poco tramposilla) de este tipo de filmes, está más que a la altura de lo que se espera. El reparto es cosa seria, un trío de intérpretes británicos de primera línea. Rebecca Hall es una actriz impresionante y aquí sabe transmitir eficazmente su inquietud, como sus compañeros Dominic West e Imelda Staunton.

5/10
Hiroshima

2005 | Hiroshima

Cuidada reconstrucción de los efectos y lanzamiento de la primera bomba atómica sobre Hiroshima. Se combinan imágenes de la época con una impresionante dramatización e infografía.

6/10

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