IMG-LOGO

Biografía

Aaron Eckhart

Aaron Eckhart

52 años

Aaron Eckhart

Nació el 12 de Marzo de 1968 en Cupertino, California, EE.UU.

Actor de cinco tenedores

29 Enero 2008

Capaz de satisfacer con sus interpretaciones a los paladares más exigentes, prepara sus papeles con tanto esmero como su personaje cocina sus recetas en Sin reservas, el film donde actúa junto a Catherine Zeta-Jones, uno de los platos fuertes del cine actual. Por el momento, crece como actor a cada nuevo trabajo, y se labra el reconocimiento golpe a golpe y verso a verso, como diría Antonio Machado. Es tan versátil que interpreta con igual convicción a un misógino que a un romántico empedernido. Aaron Eckhart despunta cada vez más, y todo indica que gracias a su probado talento, con el tiempo será uno de los actores de moda.

Nacido el 12 de marzo de 1968 en Cupertino (California), Aaron E. Eckhart es hijo de un ejecutivo de una empresa informática y de una escritora especializada en libros infantiles. Durante su infancia, su familia se trasladó a diversos países, como Inglaterra y Australia. Tras finalizar sus estudios en el instituto, se matriculó en interpretación en la Brigham Young University, de Utah. Allí se hizo muy amigo de uno de los estudiantes más brillantes, Neil LaBute, que posteriormente se convertiría en un consagrado dramaturgo, guionista y cineasta, que sería fundamental en su carrera.

En un principio, Eckhart se estableció en Nueva York, en busca de fortuna en el teatro de Broadway, pero se dio cuenta de que era muy difícil abrirse camino allí. “Cuando empezaba a abrirme camino en el campo de la interpretación sólo pensaba en el teatro neoyorquino, pero no tuve mucha suerte. Me di cuenta de que en Los Ángeles intentan triunfar muchísimos actores, más que en Nueva York, pero que éstos tienen más oportunidades, porque se ofertan muchos papeles. Por eso decidí fijar ahí mi residencia”, recuerda el intérprete. Y lo cierto es que encontró algún trabajillo, en anuncios publicitarios y en el telefilm Double Jeopardy, donde su presencia era episódica. Tampoco tenía mucho papel en el trhiller Huellas criminales, su debut en el cine. Sólo despuntaría cuando su viejo amigo Neil LaBute le eligió para protagonizar el brillante film independiente En compañía de hombres, donde bordaba a su personaje, Chad, un yuppie machista y frustrado que, con su amigo del alma, urde seducir y engañar a una sordomuda, compañera de la oficina, para reírse de ella. A la buena acogida del fim en Sundance, donde ganó el Trofeo de los Realizadores, se debe sumar el Premio Independent Spirit que recibió Eckhart al actor revelación.

Satisfecho con su labor, LaBute volvió a dar al actor un papel principal en su siguiente trabajo, Amigos & vecinos, brutal disección de la amoralidad en las relaciones de pareja en la sociedad actual. Tuvo que ganar varios kilos para interpretar a Barry, que de todos los personajes masculinos es el que tiene más seguridad en sí mismo, pero que ha hecho muy infeliz a su mujer por su hábito de masturbarse. Convertido en actor fetiche del realizador, éste le dio a elegir cualquiera de los personajes de su brillante comedia Persiguiendo a Betty. Curiosamente, eligió uno tan breve como difícil, el repulsivo individuo metido en negocios de drogas que estaba casado con la protagonista, una camarera aficionada a los culebrones televisivos que interpretaba Renée Zellweger. También protagonizó a sus órdenes el fallido drama Posesión, donde era un estudiante que investigaba la vida de un escritor, y encontraba una carta suya en la que narraba su relación con otra famosa autora. En Wicker Man, el peor trabajo de LaBute, la intervención de Eckhart es anecdótica.

Gracias a sus trabajos con LaBute, a Eckhart no le han faltado después papeles de entidad, en géneros tan variopintos como el thrilller (Jueves) y el drama romántico (Molly). Le fue bien en además el drama deportivo, pues Oliver Stone se fijó en él para interpretar a uno de los secundarios de Un domingo cualquiera, donde era un ayudante técnico del entrenador, Al Pacino, y un firme candidato a sustituirle. Llamaba más la atención en Erin Brockovich, donde sorprendió a propios y extraños interpretando a George, un motero de aspecto macarra, que acababa ganándose el corazón de la protagonista por su corazón bondadoso, y su clara vocación paternal.

Otro brillante actor, Sean Penn, le dirigió en El juramento, donde encarnó a Stan Krolak, un detective excesivamente blando, en palabras de su compañero, Jack Nicholson, a quien le correspondía el personaje central, un recién jubilado obsesionado por encontrar a un asesino. Después, a Eckhart le ofrecieron encabezar por primera vez el reparto de un “blockbuster”, El núcleo, cinta de ciencia ficción de Jon Amiel, donde era un brillante físico que se sumaba a una expedición al centro de la Tierra, en un vehículo perforador.

Celoso de su intimidad, poco se sabe de su vida personal. Hasta 1998 estuvo ligado sentimentalmente a la actriz Emily Cline, a la que conoció durante el rodaje de la citada En compañía de hombres. El intérprete ha conocido lo que supone estrellarse en las taquillas, con el western Desaparecidos, y el thriller de ciencia ficción Paycheck. Pero justo a continuación del prescindible thriller Sospechoso cero, recuperó nuevamente todo el prestigio con la irónica tragicomedia de Jason Reitman Gracias por fumar, donde realizaba una de las interpretaciones más complejas de su carrera, en el rol del cínico portavoz de una tabaquera, capaz de inventar inteligentes argumentaciones para lavar la cara de su empresa. “Es exactamente el tipo de film que más me interesa, con mensaje, pero también una clara vocación de divertir al espectador. Nick Naylor, mi personaje, es un tipo brillante, pero a la vez tan políticamente incorrecto que su actitud produce risa”, comentó el actor sobre su trabajo en esta película. Justo a continuación interpretó a un policía de los años 40 en La dalia negra, un thriller de Brian de Palma que el actor protagonizó junto a Josh Hartnett y Scarlett Johansson.

También ha tenido tiempo Eckhart de triunfar en el teatro, sobre todo cuando coprotagonizó ‘Oleanna’, con Julia Stiles, en un teatro londinense. Pronto, le veremos interpretando a Harvey Dent, y su alter ego, Dos Caras, uno de los villanos de Dark Knight, la nueva entrega de Batman dirigida por Christopher Nolan. “Creo que voy a sorprender al público, porque, aparezco con media cara desfigurada. Como su propio nombre indica, mi personaje tiene dos caras, pues por un lado es la némesis del héroe, pero también tiene aspectos muy similares a él, que he intentado potenciar para que haya una gran tensión dramática entre los dos”, ha adelantado Eckhart sobre esta esperadísima cinta.

Filmografía
Midway

2019 | Midway

Roland Emmerich es un cineasta alemán que ya desde el inicio de su carrera mostró su fascinación por el cine estadounidense, siguiendo los parámetros de un Spielberg en títulos como El secreto de Joey. Luego, ya en Hollywood, demostró una sorprendente atracción hacia títulos que rendían pleitesía al amor de los yanquis por su país, con Independence Day  y El patriota, a la vez que manejaba enormes presupuestos, sin duda que se movía como pez en el agua a la hora de armar superproducciones. Por ello no resulta extraña que ahora dirija Midway, sobre la Guerra del Pacífico en los años de la Segunda Guerra Mundial, concediendo el espacio principal a la batalla del título, aunque ampliando el marco con los prolegómenos que conducen a ese punto culminante de la contienda. Por supuesto, no es la primera vez que el cine la aborda, en 1976 tuvimos La batalla de Midway de Jack Smight, con un reparto plagado de estrellas, Charlton Heston, Henry Fonda, James Coburn, Glenn Ford y Toshiro Mifune, entre otros. En realidad podríamos decir que el film de Emmerich combina lo contado ahí con lo que mostraba la película de 1970 Tora, Tora, Tora. De modo que la trama arranca con el oficial de inteligencia Edwin Layton detectando que Japón podría sentirse fuerte para intentar imponer su dominio en el Pacífico, pero sin que sus advertencias sean escuchadas, lo que conduce al desastre de Pearl Harbor, el ataque japonés inesperado y que destruye gran parte de la flota. Con el nombramiento del almirante Chester Nimitz, Estados Unidos se prepara para dar una respuesta contundente, el audaz bombardeo de Tokio, coordinado por el teniente coronel Jimmy Doolittle. Para llevar a cabo la operación es necesario que inteligencia, con Layton detrás sea escuchada, en sus intentos de descodificar los mensajes nipones. Y pilotos como Dick Best se jugarán la vida, pues las operaciones tan lejos de un lugar para repostar, y sin apenas portaviones, son de altísimo riesgo. Todo conducirá a la batalla de Midway, que podría convertirse en una trampa mortal para unos y otros, decidiéndose el destino de la guerra. El film de Emmerich, coproducción con China que cuenta con un guion del más bien desconocido Wes Tooke, es riguroso a la hora de ceñirse a los hechos históricos, y se sigue con interés. Los efectos visuales digitales siguen perfeccionándose, de modo que todas las escenas de acción bélica resultan impactantes. Como es de rigor en una cinta de guerra que sigue las pautas de la vieja escuela, resulta importante el reparto, casi exclusivamente masculino, donde destaca Woody Harrelson, un actor igual se enfrenta a los zombies con guasa en Zombieland. Mata y remata, que se lanza a interpretar con enorme dignidad y clase al almirante Nimitz. Hay muchos rostros reconocibles, como el de Nick Jonas, uno de los hermanos Jonas, el valiente piloto Bruno, o los de Dennis Quaid, Aaron Eckhart y Luke Evans, correctos aunque no tienen la fuerza de los clásicos. El bando japonés es retratado con respeto, se evita caer en el trazo típico de la caricatura.

6/10
En acto de servicio

2019 | Line of Duty

Los Romanoff

2018 | The Romanoffs | Serie TV

Una sorprendente serie creada, escrita y dirigida en su integridad por Matthew Weiner, en apariencia muy alejada de su obra más conocida, Mad Men, que se ambientaba en el mundo de la publicidad al final de la década de los 60 en Estados Unidos. A poco que se escarbe, Los Romanoff no es tan diferente, pues las ocho historias completamente independientes que la componen –las conexiones que Weiner ha trazado son ingeniosas, pero casi una suerte de broma privada para dar cohesión–, protagonizadas por supuestos descendientes y familiares más o menos lejanos del asesinado zar ruso Nicolás II, hablan del ser humano contemporáneo, con sus angustias, búsquedas, anhelos y esperanzas, y terminan no siendo tan diferentes de las de los “hombres locos” y las mujeres que trataban de abrirse paso en un mundo eminentemente dominado por los varones. Resulta complicado ofrecer un juicio global cuando aún no se han publicado todos los capítulos, de casi hora y media de duración cada uno, y sabiendo además que son independientes, al estilo de otras series antológicas como la popular Black Mirror, por lo que es de suponer que unos serán mejores que otros. Lo que está claro es que el planteamiento puede desconcertar un tanto, pero la ambición de Weiner resulta innegable, al jugar con un elemento de la mitología del siglo XX anclado en la realidad, esa familia Romanoff que estalla literalmente por los aires a causa de una revolución que pone en cuestión tantos valores e ideas que se suponían sólidas. Al hombre y a la mujer líquidos de nuestros días les ocurre algo semejante, no tienen claro de dónde vienen y adónde van, y aunque quieren aferrarse a lo que pueden, la insatisfacción y la tristeza resultan manifiestas. Es lo que ocurre en el primer episodio “La hora violeta”, donde Weiner se toma su tiempo en poner boca arriba las cartas con las que juega la partida. Anushka es una anciana cascarrabias, que está delicada de salud, y vive en un magnífico piso en pleno centro de París. Atiende sus necesidades con sincera preocupación su sobrino americano Greg, que regenta un hotelito, y que padece fuertes presiones de su novia Sophie, una mujer despampanante, divorciada y que no desea tener hijos, para lograr que su tía les legue pronto su fortuna, el deseo íntimo de ella es que no estuviera incordiándoles todo el tiempo e hiciera el favor de morirse cuanto antes. Debido a su difícil carácter, las empleadas del hogar que cuidan de Anushka duran muy poco tiempo en su puesto. Pero la joven musulmana Hajar se va a convertir en la excepción, estudiante de enfermería, muestra una paciencia infinita con la vieja, aguantando mil y una impertinencias, incluidos comentarios racistas y xenófobos de dudoso gusto. Con medido ritmo, resulta creíble la evolución de los personajes, y la idea de que el amor es la mejor medicina para el entendimiento entre la gente se introduce con suavidad, resulta sugestiva. Por supuesto, se juega al contraste entre la relación de Greg y Sophie, donde que la motivación egoísta material y placentera domina, con la creciente admiración que Greg siente hacia Hajar, ambos pueden mantener conversaciones de altura, intercambiado por ejemplo sus ideas acerca de la existencia de Dios, o compartiendo lo que comparten los amigos, como por ejemplo recuerdos de familia. El cuarteto de actores principales –Marthe Keller, Aaron Eckhart, Inès Melab y Louise Bourgoin– están muy bien, al igual que algunos secundarios de presencia mínima, como los padres de Hajar. "El plural mayestático", el segundo episodio, ofrece una aguda disección del matrimonio a cuento de Michael y Shelly Romanoff, que están acudiendo a sesiones con una psicóloga que les ayude a que su relación no naufrague. Quizá Shelly es muy resolutiva y dominante, pero al menos trata de abordar el problema; su marido adopta en cambio una posición más apática, es un verdadero cínico, lo que se advierte en el modo en que profesionalmente orienta –es un decir– a los jóvenes que están a punto de entrar en la universidad. Podría ayudar a estrechar lazos un crucero que ilusiona mucho a Shelly, y que reúne en el barco a parientes de la familia imperial rusa. Pero Michael fuerza que se prolongue un juicio de cuyo jurado forma prte, siendo el único que discrepa de lo que parece un claro veredicto de culpabilidad. No sólo quiere evitar el viaje, sino ligar con Michelle, una exuberante miembro del jurado. Entretanto Shelly viajará sola y disfrutará de lo lindo del lujo que brinda la ocasión; y aunque surge la ocasión de una aventura, puede más la fidelidad. De nuevo Weiner, sabe ir construyendo la historia, y lanzar preguntas acerca del espectador acerca de cuáles deberían ser las bases sobre las que construir un matrimonio duradero. Resulta imprescindible, claro está, el amor, pero también compartir un proyecto que valga la pena, y la conciencia de que no pueden faltar dificultades. Está muy bien escogida la pareja protagonista, un Corey Stoll en alza desde que se dio a conocer en House of Cards, que encarna bien la insatisfacción vital revestida de egoísmo, y una agradable pero menos conocida Kerry Bishé, con la que el público empatizará inevitablemente. Metacine o metaserie, es la propuesta del tercer episodio, "Casa de fines especiales", en que Weiner recurre como protagonista a Christina Hendricks, con la que hizo Mad Men. La actriz da vida precisamente a una célebre actriz de cine, fichada a última hora para rodar en Europa una serie televisiva sobre los Romanoff. Allí vive una situación surrealista, con una directora superprestigiosa, pero de personalidad pintoresca a la hora de sacar de sus intérpretes las composicones de los personajes que desea, un compañero de reparto con el que se acuesta, e incluso la aparición de lo que se diría un fantasma. "Expectativas", el cuarto episodio, transcurre en una sola jornada en Nueva York, y habla de las frustraciones de Julia, cuya hija Ella está a punto de dar a luz, aunque el marido está de viaje de negocios en la otra punta del mundo. La discusión por esta circunstancia tiene raíces profundas, pues el padre de Ella no es el marido de Julia, sino que es Daniel, profesor experto en la historia de los Romanoff. el hombre al que verdaderamente quería, pero con el que nunca se casó. Ella ignora todo esto, y el secreto ha reconcomido a Julia desde el nacimiento de su hijo. Bastante ambicioso y elaborado es el quinto episodio, "Altas y brillantes esferas", que aborda temas tan en boga como la diversidad, la atmósfera altamente cargada en lo sexual de nuestra sociedad, la cultura de la sospecha, el buenismo y las ínfulas de las clases acomodadas. Todo gira en torno a las sospechas de pedofilia que se ciernen sobre David, profesor de piano homosexual que da clases a los hijos de Katherine, profesora de literatura rusa felizmente casada y emparentada con los Romanoff, una estupenda Diane Lane. Sus dudas sobre ese comportamiento inapropiado le llevan a compartir la información con otras amigas cuyos hijos reciben clases de David, produciéndose reacciones inesperadas, consecuencia de su superficial visión de la vida. Y a charlar con sus hijos, en unas conversaciones decididamente incómodas, y que generan una situación que tiene difícil marcha atrás. El mérito del episodio es que plantea muchos temas, desde los prejuicios a los límites de aceptar eso tan manido de que "cada uno con su vida haga lo que quiera", al daño que se puede hacer con una acusación que se habe pública, aunque no haya pruebas que la sostengan. Y desde la dificultad de hacer "lo correcto", sobre todo cuando esa expresión va vaciándose cada vez más de significado. Hay un importante cambio de escenario en "Panorama", el sexto episodio, que transcurre en la capital de México. Abel es un periodista de exacerbado idealismo y romántico empedernido, no es de los que mira el mundo con cinismo, aunque no se engaña acerca del horror que atraviesa la historia. Actualmente investiga las actividades de un centro hospitalario privado de lujo, donde buscan curación enfermos desahuciados cargados de dinero, muchas veces de procedencia dudosa. Allí queda fascinado por Victoria –que resultará ser descendiente de los Romanoff– que acompaña a su hijo de doce años Nicke, hemofílico, una bella mujer y madre dedicada por completo a buscar una posible curación para su hijo. Juan Pablo Castañeda encarna bien a un periodista que no acaba de tener el empuje que se supone a alguien de su oficio, no tiene del todo los pies en el suelo y puede más en él la mirada que busca la utopía y su carácter enamoradizo y descubridor de la belleza, allá donde hay tanta fealdad. La relación con Victoria, estupenda Radha Mitchell, está bien perfilada, y sus visitas turísticas a la catedral, al mural de Diego Rivera en el palacio presidencial y a las ruinas de la antigua Teotihuacan tienen particular encanto, como si el tiempo se hubiera detenido y los personajes pudieran gustar brevemente la eternidad, un algo de felicidad. El último plano en la plaza, es un auténtico y logrado homenaje al citado mural de Rivera. "El final de la línea", el capítulo 7, aborda un tema importante en cualquier familia de rancio abolengo, la continuidad dinástica. En efecto, Anka y Joe Garner son un matrimonio sin hijos, que anhela la adopción, motivo por el que se han desplazado a la gélida Vladivostok, en Rusia. Allí les espera Elena, la asistente social, que se supone que les ha encontrado un bebé precioso. Pero cuando la pareja se queda a solas, algo extraño nota, la pequeña no llora como se esperaría en una criatura de pocos meses, apenas reacciona a sus carantoñas. ¿Les estarán dando gato por liebre? La situación saca a la superficie rencores y reproches. La conexión Romanoff viene por Anka, sus ancestros la conecta con la familia zarista. Pero la trama de Weiner ayuda a plantear, no sólo cuestiones como la burocracia gubernamental de la nueva Rusia y sus posibles corruptelas, sino también la de ese supuesto derecho que se autoconceden un hombre y una mujer a tener un hijo, sí o sí, incluso con la opción de elegir un buen "producto", que para eso pagan. Finalmente, la serie se remata con "El relato que todo lo sostiene", un alarde de relatos encapsulados, al estilo de las muñecas rusas, una historia contiene a otra, enlazando tragedias con nuevos narradores, a partir del encuentro de un tipo, guionista de una miniserie televisiva sobre los Romanoff, con una mujer que le incordia en el tren en el que ambos viajan. De algún modo se da razón de cómo ha evolucionado la identidad sexual de esa mujer, que antes era hombre, que tuvo un romance homosexual que supuso un gran desengaño, y que de niño vio como una auténtica arpía se camelaba a su padre, deshaciéndose de modo cruel de la madre. Suena, y algo tiene de eso, a culebrón, pero la habilidad de Weiner concede gran consistencia al conjunto, y no es simplista, porque se concede que la evolución de Simon Burrows, ella/él, está marcada por duros y traumáticos sucesos de la infancia, la sensibilidad y carencias afectivas disparan las tendencias homosexuales.

7/10
Objetivo: Londres

2016 | London Has Fallen

Cuando el Primer Ministro británico fallece en su cama de Downing Street, los presidentes de los países más poderosos del mundo se reúnen en Londres para asistir al funeral. Pero allí les espera una trampa, pues un grupo terrorista ha planeado asesinarlos a todos. Sin embargo, su principal obsesión es, por supuesto, acabar con la vida del presidente de los Estados Unidos, algo que no van a tener nada fácil ya que le acompaña su jefe de seguridad, Mike Banning. Digna secuela de Objetivo: La Casa Blanca, película de acción a mansalva que presentó por primera vez a Mike Banning, un agente de seguridad capaz de acabar con todos los indeseables que intenten tocar un pelo a su presidente, Benjamin Asher. Aquí se repite el mismo patrón –un hombre contra todos–, sólo que cambiando de escenario, situando la acción en pleno centro de Londres. Desde luego, aunque el guión es sumamente plano, se cumple la misión de no aburrir en ningún momento, y el director Babak Najafi (Banshee), sabe impactar con algunos planos muy logrados, como las explosiones del puente o de la Torre de Westminster o esos en que se ven las desérticas calles londinenses como si estuviéramos en una ciudad en estado de sitio. También tiene especial gracia el retrato tópico, unas pinceladas casi caricaturescas, que se hace de los principales líderes mundiales según su cultura de procedencia. De fondo, puede verse Objetivo: Londres como un alegato de la política intervencionista norteamericana, que aquí encuentra justificación explícita en las palabras y las acciones violentas del propio presidente. Por lo demás, tampoco hay que tomárselo muy en serio, porque ante todo estamos ante una película muy peliculera (valga el juego de palabras), con un ritmo acelerado que no decae en ningún momento, y donde sigue funcionando a la perfección el personaje de Banning, una especie de puesta al día del sarcástico McClane, interpretado con el carisma necesario por Gerard Butler, mientras que el ‘presi’ Aaron Eckhart conforma un correcto compañero de armas. Sin embargo, llama la atención el poquísimo partido que se saca esta vez a los conocidos secundarios –Morgan Freeman, Melissa Leo, Jackie Earle Haley, Radha Mitchell, etc.–, como si más que nunca lo único que importarán fueran los disparos, los muertos y las explosiones.

5/10
Sacrificio de leyenda

2016 | Bleed for This

Basada en la increíble historia real de uno de los campeones de boxeo más carismáticos de la historia, Bleed for this se centra en Vinny Pazienza (Miles Teller), nativo de Rhode Island y más conocido como “The Pazmanian Devil”. Cuando un accidente casi mortal le deja con el cuello roto y con el pronóstico de que posiblemente no pueda volver a andar, Vinny se alía con el entrenador Kevin Rooney (Aaron Eckhart) y protagoniza un triunfante regreso al ring.

Incarnate

2016 | Incarnate

Sully

2016 | Sully

El 15 de enero de 2009 y los días sucesivos los medios de comunicación recogían, por una vez, una buena noticia. El milagroso aterrizaje de un avión en las aguas del río Hudson, poco después de su despegue desde el aeropuerto de LaGuardia en Nueva York, tras el fallo de dos motores. Gracias a la pericia del piloto Chesley 'Sully' Sullenberger y su tripulación, más la rápida intervención de los equipos de rescate, no hubo víctimas, los 155 viajeros se salvaron. Sin embargo, la consiguiente investigación acerca de las causas del accidente apunta a que tal vez las decisiones tomadas por Sully no fueron las más acertadas, lo que provoca la consiguiente desazón en él y en su copiloto, Jeff Skiles. En unas manos diferentes de las de Clint Eastwood, y con un guión menos elaborado que el pergeñado por Todd Komarnicki, Sully podía no pasar de ser un entretenido telefilm de sobremesa, que rinde homenaje a los héroes cotidianos. Pero a su manera, como el del aterrizaje en el río Hudson, la propia película es un milagro, pues logra hacer emocionantes y dignos de consideración desde distintos prismas, los conocidos hechos. Ayuda sobremanera el guión deconstruido, la narración arranca con el exitoso aterrizaje ya ejecutado, y los pilotos obligados a permanecer en un hotel de Nueva York mientras se investiga el accidente, mientras el contacto de Sully con su esposa es solo telefónico, y la presión mediática creciente. Se sucederán los flash-backs que nos llevan al embarque del pasaje y la tripulación, y los flash-forwards hacia una antipática investigación que siembra dudas en Sully acerca de la profesionalidad de su actuación. La cinta está bien documentada, pues se basa en el libro "Highest Duty", escrito por el propio piloto con el periodista de The Wall Street Journal Jeffrey Zaslow. El film tiene el mérito de mostrar a una amplísima galería de personajes, pasajeros, tripulación, control aéreo, investigadores, ciudadanos anónimos inspirados por el suceso, la familia de Sully, y en todos los casos sorprende la autenticidad, se sortea el peligro del tópico o de los comportamientos forzados. Y es precisamente la importancia del factor humano, de las personas, la clave argumental, a la hora de alertar acerca de una sociedad a menudo demasiado deshumanizada y tecnificada, en que lo queremos todo perfectamente hecho y lo queremos ya. Por supuesto, para hablar del heroísmo de las personas corrientes, que cumplen con su trabajo y cuidan de su familia a diario lo mejor que pueden, Tom Hanks es la elección actoral perfecta, está brillante, y se quita la espinita de dos películas fallidas de 2016, Esperando al rey e Inferno. Es un clásico, y sabe dirigir al modo clásico sin que suene nunca antiguo o rancio. Con 86 años, Clint Eastwood aporta al cine una agradecible y tranquila frescura. Y en apenas hora y media logra mostrar un amplio abanico de emociones; no confunde en las idas y venidas argumentales, y las escenas concretas del accidente y del avión sobre las aguas resultan visualmente novedosas, tienen inusitada garra.

8/10
Yo, Frankenstein

2014 | I, Frankenstein

Refrito de Underworld que sustituye vampiros y hombres lobo por el monstruo de Frankenstein. Adapta la novela gráfica del coguionista de aquélla Kevin Grevioux, que además de ejercer como productor, y actor secundario ha colaborado en la adaptación con Stuart Beattie, el realizador del film. Poco queda de la inmortal novela "Frankenstein o el moderno Prometeo", de Mary Shelley, resumida mínimamente en los primeros minutos. En Yo, Frankenstein tras deshacerse de su creador, el monstruo creado a base de cadáveres llama la atencion de Naberius, general de los Demonios, que manda a varios de los suyos a secuestrarle, intrigado por la posibilidad de crear un ser vivo. Pero la criatura será finalmente reclutada por el clan de las Gárgolas, guerreros al servicio de Dios, que mantienen con sus rivales un conflicto desde tiempos ancestrales. Cuando un guionista salta a la realización, suele apoyarse precisamente en un sólido libreto. Éste no es el caso de Beatty, que obtuvo un enorme prestigio en la industria, al ocuparse de Collateral y también de la saga iniciada con Piratas del Caribe. La maldición de la Perla Negra, donde la espectacularidad cobraba más importancia que la trama en sí misma. Ya en su único crédito hasta ahora como director, la ligera Mañana, cuando la guerra empiece, Beattie demostró que no cuida lo que cuenta. En Yo, Frankenstein el desarrollo y los personajes resultan excesivamente convencionales, y hasta los gruñidos de los monstruos parecen provenir de alguna biblioteca de archivos sonoros sobreutilizada. Por otro lado, tanto los diseños de monstruos como la ambientación tienen poco carisma y suenan a ya vistos en numerosas ocasiones en otras películas y videojuegos. Incluso los efectos digitales, a día de hoy, parecen pobres. Por tanto, resulta completamente desaprovechado el actor Aaron Eckhart, en alza en el terreno del blockbuster tras el triunfo sorpresa de Objetivo: La Casa Blanca, y que ha demostrado en varios trabajos su solvencia interpretativa. En esta ocasión, apenas tiene espacio para la interpretación, pues se pasa casi por alto todo lo que no sea acción y fuegos de artificio, así que finalmente el actor le roba a Robert De Niro el dudoso título de peor monstruo de Frankenstein de la pantalla. Lo mismo le ocurre al ilustre plantel de secundarios, donde están presentes Bill Nighy –en un rol de villano calcado al de la saga licántropo-vampírica–, el tan activo como inexpresivo Jai Courtney (hijo de Bruce Willis en La Jungla: Un buen día para morir) y hasta Miranda Otto, recordada como Eowyn, en El Señor de los Anillos).  

4/10
Objetivo: La Casa Blanca

2013 | Olympus Has Fallen

Tras un desafortunado accidente de tráfico que le cuesta la vida a la primera dama, Mike Banning, el jefe de seguridad del presidente de los Estados Unidos, no puede superar el suceso y queda relegado a un puesto menor. Tiempo después, durante una visita de una delegación norcoreana a la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos es secuestrado junto con todo su gabinete. Muy pronto todo el edificio es tomado por los terroristas, quienes demuestran que sus amenazas criminales van muy en serio. El alto mando del ejército y el portavoz del gobierno, ahora presidente en funciones, se encuentran en un tremendo dilema. No saben qué hacer hasta que reciben una llamada de Banning, que ha entrado en el edificio. Acción a todo trapo es lo que ofrece Objetivo: La Casa Blanca. Si antes los malos fueron los alemanes, los rusos o los chinos ahora la amenaza llega desde una facción terrorista de Corea del Norte, dispuesta a borrar del mapa a los Estados Unidos. El director Antoine Fuqua es conocido por saber llevar con enorme ritmo y contundencia las escenas de acción, como ya dejó claro en filmes como Training Day (Día de entrenamiento) o Shooter: El tirador. Aquí ofrece una muestra más de su buen oficio aportando bastante realismo a la acción, con planos poderosos y un montaje muy vibrante. Desde luego, la película se disfruta a tutiplén. Otra cosa, claro, es la verosimilitud de la trama. El espectador tendrá que rendir pronto el juicio y aceptar que está ante una película de pura acción, con disparos, explosiones, luchas cuerpo a cuerpo, etc., y donde un hombre es capaz de enfrentarse él solito a todo un ejército de terroristas, al más puro estilo Rambo. De cualquier forma es un acierto la elección de Gerard Butler para encarnar al héroe, pues tiene la presencia física necesaria y aporta además cierta socarronería al estilo Bruce Willis que le sienta bastante bien.

6/10
El último testigo

2012 | Erased

Ben Logan, un ex agente de la CIA, empieza a trabajar como experto en seguridad de una multinacional en Bélgica. Allí pretende empezar una nueva vida junto a su hija Amy, de 15 años. Pero un día la empresa desaparece y sus responsables quieren matarlo a él y a su hija. Rutinario pero entretenido film de espías, con algún momento logrado de intriga, que cuenta con una paraja de actores solventes y suficientemente atractivos, como Aaron Eckhart y Olga Kurylenko. Detrás de las cámaras se sitúa Philipp Stölzl, que al año siguiente filmaría la adaptación del best-seller de Noah Gordon, El médico.

5/10
Los diarios del ron

2011 | The Rum Diary

Paul Kemp es un periodista que llega a Puerto Rico en 1960 para trabajar en el periódico San Juan Star, que se encuentra en horas bajas y que es sostenido únicamente por el dinero de altos picatostes. Al conocer su condición de escritor, un yanqui de la isla llamado Sanderson, le seduce para que trabaje para él en una suculenta promoción urbanística de la costa. El resultado será una fortuna de dinero y más pobreza para la gente del lugar. Kemp accede a ayudarle y a la vez quedará embelesado con Chenault, la novia del negociante. Los diarios del ron es una de esas películas que promete más de lo que da. No es que sea un desastre. Para nada. Pero con el elenco de actores y el planteamiento inicial es normal que se espere mucho más y, al fin, acaba inevitablemente por resultar fallida. Bruce Robinson (Jennifer 8), director y guionista, no acierta a centrar el tiro, el tono es demasiado ambiguo y por momentos se pierde en vericuetos secundarios de la historia que no hacen sino restarle garra. Y desde luego le tiemblan las piernas al cerrar la película, cosa que hace casi por sorpresa y con escasa gracia. El quid de su discurso es algo así como una reivindicación del buen periodismo, el que cuenta la verdad, no el que vende, el periodismo que no se arredra ante el poder y la avaricia sangrante de los poderosos (yanquis banqueros, yanquis promotores, yankis militares). Pero todas las escenas que diseña en Los diarios del ron tienen esa clase de humor latente, irreal, que no ayuda a tomarse en serio lo que vemos. Por el contrario, la ambientación es muy buena y de lo mejor son las imágenes de la isla cuando van a acompañadas del sonido del jazz con ritmo caribeño. Johnny Depp repite interpretando a un personaje perdedor salido de la pluma de Hunter S. Thompson (Miedo y asco en Las Vegas). Kemp es de esos tipos que le gusta encarnar a Depp, zarrapastroso y dandy a la vez, un periodista borracho que pasea su estupor por el Caribe con un punto de humor, la ironía siempre a flor de piel. Sin duda su personaje de Los diarios del ron “bebe” (y el de sus compañeros de reparto también, porque aquí la graduación etílica de la sangre es alta para todos) de otros alcohólicos y célebres teclistas de Underwoods, al estilo Bukowski, Fante, Lowry y del propio Thompson, claro. Aunque la emulación no llega, la verdad, más que al intento. Del resto del reparto es de obligada mención el desfasado, surrealista y majara personaje de Giovanni Ribisi, al igual que el de Richard Jenkins como editor del periódico. De la guapísima Amber Heard no se puede decir mucho, simplemente que pone el glamour hasta que desaparece por arte de magia.

5/10
Invasión a la Tierra

2011 | Battle: Los Angeles

Michael, un curtido sargento de los marines, ha escogido para retirarse el mismo día en que está prevista una inofensiva lluvia de meteoritos. En realidad no es tan inofensiva, pues se trata de una invasión alienígena en toda regla de la Tierra, según una estrategia arrolladora que supone la ocupación de 20 ciudades clave. Una de ellas es Los Ángeles, donde se librará una batalla decisiva. Por supuesto que el hombre a punto de convertirse en ex marine no dejará a su país y a su planeta en la estacada. La película no engaña, da lo que promete, en la línea de Independence Day, pero sin el aire de comedia que recorría a veces, tontamente, el film de Roland Emmerich. Casi dos horas de acción trepidante, que recoge el heroico enfrentamiento de los marines a un enemigo que parece invencible, siguiendo su famoso lema de "semper fi", "siempre fieles". Sin duda que el montaje de las escenas con llamativos efectos visuales y sonoros, que maneja Jonathan Liebesman (La matanza de Texas: el origen), es vistoso y dinámico, pero tampoco ofrece nada nuevo. De modo que queda la trama humana, también bastante previsible. Realmente sólo hay un personaje medianamente dibujado, Michael, al que encarna un entonado Aaron Eckhart. Todo gira en torno a él, por el aura que le rodea de haber dejado morir a sus hombres en otras batallas, lo que hace que sea mal mirado, hasta que todos se dan cuenta de la pasta que está hecho, la pasta de los héroes. El resto de los personajes, militares y civiles, muy esquemáticos, o son dependientes de Michael, o están desaprovechados como el de la técnico militar a la que encarna Michelle Rodríguez.

4/10
Los secretos del corazón

2010 | Rabbit Hole

Becca y Howie no logran superar la muerte de su único hijo en un accidente. El ausente está omnipresente, y no encuentran consuelo en el grupo de terapia al que acuden, o en la fe de la madre de ella. El dolor, en vez de acercarles les distancia, pero puede que por distintos caminos acaben confluyendo en un punto que les permita seguir adelante. Adaptación de la obra teatral de David Lindsay-Abaire, ganadora del Pulitzer, a cargo del propio autor, donde el director John Cameron Mitchell está a su completo servicio, dando con el paso adecuado para la narración. Los secretos del corazón es una historia sencilla, un estudio de personajes que permite a los actores lucirse, no en balde Nicole Kidman fue nominada al Oscar por su interpretación, y están a su altura Aaron Eckhart, la veterana Dianne Wiest y el joven Miles Teller. Cuestiones como la dificultad para aceptar la tragedia y la búsqueda de “explicaciones” que no satisfacen, el encerramiento en uno mismo que impide entender que los demás también sufren, o la tentación de colgar a otros la etiqueta de “culpables” se encuentran bien insertadas, y son sugeridas por el “agujero del conejo” del título original, alusión a “Alicia en el País de las Maravillas” y los mundos desconocidos en los que uno al final acaba entrando.

6/10
Love Happens

2009 | Love Happens

Burke Ryan se ha hecho famoso, como escritor de libros de autoayuda, tras publicar una obra en la que explicaba cómo logró superar la muerte de su esposa en accidente de tráfico. Tras una larga ausencia vuelve a Seattle, donde ocurrió el trágico suceso. Allí imparte un curso, a la par que intentará cerrar un importante acuerdo publicitario. Durante su estancia conocerá a Eloise, la dueña de una tienda de flores, de la que se enamora a pesar de que en su primer encuentro ella se hace pasar por sordomuda para librarse de él. Este convencional drama romántico supone el debut como director de Brandon Camp, guionista de Dragonfly (La sombra de la libélula). El planteamiento resulta prometedor, pues anuncia el tratamiento de temas como la superación del dolor, pero Camp pasa de largo, lo resuelve todo a base de tópicos, y se muestra reiterativo en algún momento. Se esfuerzan por sacar adelante la cinta Jennifer Aniston –en busca de un éxito que últimamente se le resiste– y el siempre convincente Aaron Eckhart. Pero no parecen tener demasiado química y sus personajes son esquemáticos.

4/10
El caballero oscuro

2008 | The Dark Knight

El director Christopher Nolan (Londres, 1970) lleva una carrera cinematográfica fulgurante y es uno de esos raros cineastas que es adorado tanto por el público como por la crítica. Su prestigio es verdaderamente asombroso. Y es que desde su segundo film, Memento, su labor detrás de la cámara quedó encumbrada y sus posteriores películas no han hecho sino aumentar su caché, especialmente gracias a Batman Begins y al thriller "mágico" El truco final. Ahora sólo toca volver a asombrarse ante su impresionante talento, porque esta segunda película sobre el hombre murciélago supera en calidad al resto de su filmografía. Si El caballero oscuro no es una obra maestra absoluta el caso es que se le acerca bastante, y desde luego se trata seguramente de la mejor película sobre un superhéroe realizada hasta la fecha. Es la adaptación de un cómic, cierto, y en ese sentido habrá espectadores para todos los gustos, pero es de justicia afirmar que no hay fisuras en este film. Gotham está dominada por la mafia, pero el nuevo hombre fuerte de la política es el fiscal Harvey Dent (Aaron Eckhart), un tipo íntegro que se ha propuesto acabar con la criminalidad que asola la ciudad, y que además es el novio de Rachael Dewes (Maggie Gyllenhaal), la amiga de la infancia de Bruce Wayne (Christian Bale), alias Batman. Una de las mayores preocupaciones para el gobierno es la corrupción de la policía, pues prácticamente uno sólo puede fiarse del teniente Gordon (Gary Oldman), que es precisamente el mejor aliado es Batman, enemigo número uno de la mafia. Pero todo puede cambiar cuando aparece en escena Joker, un individuo siniestro y sin escrúpulos que se ofrece a la mafia para acabar con Batman. Nadie cree que ese psicópata con cara de payaso sea capaz enfrentarse con el hombre más poderosos de la ciudad. Pero están equivocados, el Joker es mucho más listo, sanguinario y peligroso de lo que parece. Una gran virtud del guión –escrito de nuevo por el equipo formado por Christopher Nolan y David S. Goyer, a quien se ha unido ahora Jonathan Nolan, hermano pequeño del director– es que mete en faena al espectador desde el primer fotograma y ya no le suelta hasta los títulos de crédito finales. No hay aquí apenas introducción, pues los personajes principales están suficientemente maduros de otros filmes como para resultar totalmente convincentes. Pero, justamente, la sabiduría narrativa de Nolan y del resto de guionistas se comprueba en las dos magníficas presentaciones de los dos nuevos personajes contrapuestos, el fiscal Dent y el Joker. Junto al guión –en verdad cuidadísimo, de una inusual variedad de giros para tratarse de la adaptación de un cómic– destaca la puesta en escena y la enorme capacidad de Nolan para crear atmósferas inquietantes. Como en Batman Begins, el ambiente de la película es tenebroso y agobiante, como corresponde a un thriller criminal de altos vuelos, y las escenas nocturnas siguen siendo la prioridad. Y Nolan logra que la tensión sea muy fuerte, con momentos de gran violencia –aunque sobre todo sugerida– y un uso sencillamente perfecto de la rítmica y desasosegante banda sonora de James Newton Howard y Hans Zimmer, siempre al servicio de la imagen. En cuanto a la acción, qué se puede decir... Es de lo mejor que se puede ver hoy en día, con momentos apoteósicos como la larga secuencia del túnel, rodada a un ritmo endiablado. Y pese a lo fácil que es aburrir cuando una película rebosa de acción por los cuatro costados, aquí la maravilla es que Nolan dice cosas, cosas muy interesantes, al tiempo que entretiene de veras. Hay en el film héroes y villanos, claro, pero sobre todo hay bien y mal, moralidad e inmoralidad, un fuerte sentido de la responsabilidad y de las propias limitaciones, la convicción de que el camino entre lo bueno y lo correcto no siempre es el mismo y tan fácil de tomar, y de que el margen que puede separarnos de la bondad o la maldad es tan fino como un papel de fumar. En conjunto, hay una emocionante visión de la épica del héroe, nada estereotipada. Además todos los personajes resultan complejos, verosímiles, muy alejados de los clichés fantásticos, a lo cual también ayuda que la ambientación de Gotham no parece provenir del cómic, sino de la realidad más pura, de cualquier metrópoli normal y moderna. Por último, todo el reparto está perfecto, equilibrado, pero es imposible no mencionar el increíble trabajo del malogrado Heath Ledger, muerto seis meses antes del estreno del film. El actor se ha ido a lo grande, entregando un testamento cinematográfico, tan excelso como triste y doloroso. Su personaje del Joker es absolutamente impactante (se recomienda escucharle en versión original), de una fuerza tan sobrecogedora que hace olvidar al mismísimo Jack Nicholson. Es con toda probabilidad la mejor interpretación de su carrera, y no sería nada raro que fuera nominado al Oscar. Sólo con la escena de su aparición en la reunión de mafiosos lo merecería.

9/10
Mi vida es una ruina

2007 | Meet Bill

La vida de Bill está al borde de ser una ruina. Adora a su mujer, pero no puede soportar a su familia, para quienes trabaja en un importante banco. No está a gusto con lo que hace, pero se siente incapaz de cambiar. Entonces sucede algo que hará que su vida ya no esté al borde de, sino que esté en la más completa ruina: se entera de que su mujer tiene una aventura. Completamente derrotado e indignado, inicia una campaña de reconquista con la ayuda de un adolescente que le recomienda que cuide su imagen y que le dé celos a su esposa con una bella mujer. Aaron Eckhart mostró su habilidad para la comedia en el estupendo título Gracias por fumar. Ésta que nos ocupa es de una calidad menor, aunque está planteada con menos pretensiones. Él es protagonista indiscutible, mientras que Elizabeth Banks y Jessica Alba le dan una buena réplica, especialmente ésta última. Cinta agradable que vuelve a tratar el tema de las crisis de madurez, donde los adultos de mediana edad se preguntan sobre el devenir de sus vidas y muestran su inconformismo, aunque se sienten incapaces de hacer nada. Eso sí, lo que puede ser una reflexión muy filosófica es tratado con el aire ligero de una comedia de este tipo.

4/10
Sin reservas

2007 | No Reservations

Fiel adaptación estadounidense del notable film alemán Deliciosa Martha. El original de Sandra Nettelbeck era un título formidable, y el propósito de la versión de Scott Hicks (Shine, Mientras nieva sobre los cedros) parece no haber sido otro que el de dar a conocer la misma historia a un público más amplio. No nos engañemos: una película alemana, de directora y actores desconocidos (Sergio Castellitto es lo más próximo a un rostro popular que tiene el film de 2001) tiene un alcance bastante restringido. De modo que podrá gustar más o menos esta revisitación, que básicamente mimetiza la trama original con intérpretes americanos, pero está claro que logra sobradamente su objetivo. Por otra parte, no deja de tener gracia que clamen contra el “remake” los mismos que cantan la genialidad de títulos como el oscarizado Infiltrados de Martin Scorsese, adaptación de lo que califican –casi siempre sin haberlo visto– de película hongkonesa “menor”, Juego sucio (2002); lo cierto es que la comparación de ambos casos, Sin reservas e Infiltrados, no es, en absoluto, odiosa. La película sigue las andanzas de Kate, una experta chef neoyorquina, profesional de la cocina como “la copa de un pino”, que ha hecho de su trabajo una especie de coto que ocupa todo su tiempo, de modo que lo que podríamos llamar “vida privada” sencillamente no existe: los días transcurren así en lánguida y cómoda –aunque nunca del todo– soledad. Su trabajo le obsesiona hasta el extremo –si un comensal critica uno de sus platos le montará, sin dudar, un “numerito”–, de modo que la dueña del restaurante le paga sus sesiones con un psiquiatra, que le pueda aconsejar. La vida de Kate va a dar un giro de 180 grados cuando su hermana sufre un accidente de tráfico mortal. De pronto entra en su vida su sobrinita Zoe, de la que debe hacerse cargo. En el ínterim de asimilar la noticia y hacerse a la nueva situación, se incorpora al restaurante Nick, un excéntrico cocinero; el choque de caractereres entre Kate –fría y cortante– y él –de temperamento alocado, contagiado de la Italia donde se formó culinariamente– resulta inevitable, aunque también surge la atracción. El secreto de este film, que cuenta una emotiva historia dramática con inteligentes contrapuntos humorísticos, es su inmensa humanidad, que nos recuerda lo gratificante que es ocuparnos de los demás, dejando a un lado las manías personales que nos impiden “respirar”. Todo con un montón de ideas felices, como la cámara frigorífica en que Kate se desahoga, o el modo en que Nick consigue que Zoe vuelva a comer. Si de encontrar novedades con respecto a Deliciosa Martha se trata, pocas se pueden reseñar; quizá la composición de Catherine Zeta-Jones convierte a su personaje en más frágil y humano, frente a la dureza a machamartillo del original, quizá más entendible en alguien germánico; algunos temas musicales que funcionaban se repiten, pero está muy bien incorporada la nueva partitura de Philip Glass. La idea es que no se trata de reinventar, sino de ofrecer una nueva versión, y hace bien Hicks en tener bien clara esa idea. Puede no obstante permitirse alguna novedad menor en Kate –su compra del mejor pescado, sus partidas de monopoly y batallas de almohadas con su sobrina–, pero su propósito no es otro que rodar en inglés, con un atinado reparto –además de Zeta-Jones, los en alza Aaron Eckhart, Patricia Clarkson, Bob Balaban y Abigail Breslin– una historia de alcance universal. Ni más... ni menos.

6/10
La dalia negra

2006 | The Black Dahlia

A finales de los 40, el asesinato y mutilación de una aspirante a actriz, Elizabeth Short, copó las páginas de sucesos de la crónica negra de Los Ángeles. Con tal crimen como excusa, James Ellroy escribió una novela que ahora adapta al cine Josh Friedman, con Brian De Palma tras la cámara. Cuenta la amistad de dos policías angelinos, Bucky y Lee, antiguos boxeadores. Tras combatir en el ring en una pelea amañada, Lee consigue que Bucky se incorpore al departamento de homicidios, donde compartirán con éxito multitud de casos. Su unión es estrecha, y pasa por el respeto de Bucky hacia la novia de Lee. Pero la obsesión que éste llega a desarrollar por resolver el caso de la muerte de Short saca a la luz demonios interiores que hasta ese momento habían permanecido soterrados. Brian De Palma entrega un film de impecable factura, pero que no hace olvidar L.A. Confidential, la brillante adaptación de la novela homónima de Ellroy. Existe cierto desequilibrio en el entramado argumental, donde brilla la amistad de los policías, y la chica de uno de ellos, pero que está descompensada con la atracción que el otro desarrolla hacia una ‘hija de papá’, la presentación de la familia ‘tronada’ de ésta, y los escabrosos elementos lésbicos y malsanos en torno al crimen, ‘voyeurismo’ marca de fábrica de De Palma. Lo que no quita para que sobresalgan escenas brillantes, como la de la trampa, con un tempo que retrotrae a la de la célebre secuencia de la escalera de la estación en Los intocables de Eliot Ness. Hay un acierto en el reparto, con un Josh Harnett en un papel ‘adulto’, un Aaron Eckhart que crece en estatura actoral a cada film que hace, y una Scarlett Johansson que ilumina la pantalla como las estrellas de antaño. Más difícil, y antipático, es el papel que le cae en gracia, por así decir, a la doblemente oscarizada Hilary Swank.

6/10
El libro mágico

2005 | Neverwas

Zach Riley, psiquiatra, renuncia a un lucrativo trabajo en una consulta privada, para trabajar en un sanatorio donde su padre estuvo escribiendo un libro infantil que tuvo un éxito sin precedentes. Allí, conoce a un esquizofrénico que guarda relación con el libro y su padre. Éste le enseñará algunos secretos relacionados con el libro. Un reparto "de campanillas" protagoniza esta cinta, que aunque va dirigida al público adulto, homenajea a la literatura infantil. Supuso el debut como director de Joshua Michael Stern de El último voto.

5/10
Conversaciones con otras mujeres

2005 | Conversations with Other Women

Interesante comedia negra basada en un guión original de la novelista Gabrielle Zevin. La historia se sitúa en una boda, donde coinciden un hombre norteamericano –hermano de la prometida– y una mujer británica. Ambos se ponen a conversar y surge una increíble chispa entre ellos. Sin embargo, el juego se convierte en una especie de competición, en donde ella sugiere y atrae, pero mantiene a raya al hombre, y él por su parte no ceja en el empeño de conquistarla. Llama la atención la elección de la pareja protagonista, unos improbables Aaron Eckhart (El caballero oscuro) y la extraña damisela Helena Bonham Carter (Las alas de la paloma), un par de actores con sobrada experiencia pero que a priori no parecen encajar como enamorados. La película destaca por los elaborados diálogos.

5/10
Gracias por fumar

2005 | Thank You for Smoking

Inteligente comedia, trufada de cinismo, pero en cuyo fondo late la invitación al espectador a hacerse responsable de sus propias actuaciones, sin esperar a que ‘papá estado’ u otras instituciones decidan por él. La excusa para ello es la industria tabaquera, que tiene en Nick Naylor un excelente relaciones públicas, capaz de llevarse el gato al agua en cualquier debate, entrevista o análisis acerca de los efectos perniciosos de fumar. Nick luce una perpetua sonrisa, y sus argumentaciones suelen ser impecables, porque no niegan los problemas inherentes al tabaco. Además, le encanta departir con otros colegas, a los que toca lavar la imagen de la industria armamentística, o la del alcohol. Divorciado, Nick se esfuerza en impartir lecciones para la vida a su hijo adolescente. Y aunque de planteamientos morales muy limitados, una serie de peripecias que implican a una periodista, a unos activistas antitabaco y a un senador, le harán madurar, siquiera un poquito. El film de Jason Reitman, cuya carrera hasta el momento se había desarrollado en el mundo del cortometraje, hay que enmarcarlo en sus justos términos. No intenta pintar el mundo real, tal y como es, sino que, con trazos asumidamente gruesos, habla de una sociedad excesivamente mediatizada, y por tanto, aborregada. Su divertida ironía recuerda a filmes como La cortina de humo, donde las situaciones hilarantes daban qué pensar. La cita de James Stewart y su Caballero sin espada cuando Nick va a declarar a una comisión del Senado, no es en absoluto casual. Si el film de Frank Capra es la quintaesencia del idealismo, a la hora de gritar bien alto que se hace necesario un cambio del estado de las cosas, Reitman ha preparado una película en la misma dirección, pero ajustada a los tiempos cínicos que corren.

8/10
Sospechoso cero

2004 | Suspect Zero

Thomas, un curtido agente del FBI, investiga una serie de asesinatos perpetrados por un ‘serial killer’, que va dejando extrañas pistas. Lo curioso es que ninguno de los muertos parece un angelito precisamente. ¿Es quizá el criminal una especie de justiciero vengador que va por libre? Cualquiera sabe, pero entre que Thomas tiene un extraño don, que no quiere reconocer, y el hecho de que se ve obligado a trabajar con una antigua novio, el tipo no anda muy contento que digamos. Este film con ribetes parapsicológicos quiere ir en la línea de Seven y compañía, y aunque querer no siempre es poder, al menos cuenta con un reparto apañadito, donde destacan Ben Kingsley y Carrie-Anne Moss.

5/10
Desapariciones

2003 | The Missing

Maggie ejerce de curandera para ganarse la vida y criar a sus dos hijas, la adolescente Lily y la pequeña Dot. La aparición del padre de Maggie tras 20 años de ausencia, provoca el lógico rechazo, pues abandonó a la familia para irse a vivir con los apaches, en una extraña búsqueda espiritual de sí mismo. Maggie, por ello, no quiere saber nada de él. Pero el secuestro de Lily por Pesh-Chidin, un sinvergüenza que captura jovencitas para venderlas como esclavas en México, obliga a Maggie a aceptar la ayuda de su padre, que conoce todos los trucos indios de rastreo. La búsqueda servirá para recomponer los lazos rotos. Peculiar western de Ron Howard, que ya visitó el género en Un horizonte muy lejano. Explica el director que “no sólo quise hacer una película de género, si no también contar una historia a un nivel humano, que fuera emocionante y con suspense, y fiel al periodo en que se desarrolla.” Con reparto apañado, Cate Blanchett como mujer fuerte y Tommy Lee Jones haciendo el indio, el film transcurre con parsimonia, como si quisiera contagiarnos la espiritualidad india de los chamanes.

4/10
El núcleo

2003 | The Core

¿Qué pasaría si el campo magnético de la Tierra sufriera alteraciones de entidad? Pues bastantes cosas terribles: los marcapasos darían disgustos a más de un corazón, habría tormentas eléctricas muy aparatosas, que podrían afectar a más de un monumento… Incluso podría producirse un cambio climático que nos acercaría a algo muy parecido al fin del mundo. Lo malo es que algo de esto está ocurriendo por culpa de un experimento ultrasecreto del ejército de los EE.UU.: la única esperanza para poner el núcleo de la Tierra en su sitio es viajar al centro de la Tierra con una nave especial de morro superperforador, que permitirá lo que parece un viaje imposible. Al mando de la nave se pondrá Beck, una intrépida piloto que ya ha tenido más de una experiencia a bordo de un transbordador especial. Ella y su equipo de “terranautas”, seis personas, deben emprender una increíble carrera para llegar al centro de nuestro planeta, y provocar una explosión atomíca que ponga las cosas en orden. Cada segundo cuenta, y lógicamente los nervios de los integrantes de la expedición se desatan en la gran aventura. El novelista francés Julio Verne demostró una imaginación desbordante en una serie de novelas anticipativas, que hablaban de viajes por el fondo del mar ("20.000 leguas de viajes submarino") y a la luna ("De la Tierra a la Luna"); en el film que nos ocupa es referencia innegable Viaje al centro de la Tierra, con una puesta al día que supone un ropaje científico más o menos presentable. A la tensión por el peligro que corre el planeta y a los efectos especiales, se suma un componente humano que insiste en el asombro ante la hermosura de la naturaleza, los peligros de la investigación científica y la épica del heroismo sacrificado; a esto último ayuda un reparto apañado donde destacan Hilary Swank, Aaron Eckhart y Stanley Tucci.

5/10
Paycheck

2003 | Paycheck

Jennings es un ingeniero informático excepcional: con un talento innato, puede descifrar los programas más complicados y mejor protegidos. Tal habilidad la usan empresarios sin escrúpulos para robar tecnología: le contratan para realizar el trabajo, y luego, de acuerdo con él, le borran la memoria para evitar que en el futuro pueda convertirse en testigo incómodo. Pero en el último encargo, ha pasado algo raro. Cuando Jennings va a cobrar sus honorarios, descubre que ha renunciado a ellos a cambio de una bolsa que contiene una serie de objetos aparentemente inútiles. En realidad, son las piezas de un puzzle, que deberían ayudarle a recordar lo que nunca debiera haber olvidado. Las lenguas malévolas aseguran que el director formado en Hong Kong John Woo, al venirse a trabajar a Estados Unidos en títulos como Blanco humano, Cara a cara, Misión imposible II, Windtalkers…, olvidó parte de su talento en Oriente. ¿Serán envidiosos? Especializado en un cine de acción con coreografías inconfundibles, Woo adapta en esta ocasión un relato corto del novelista de ciencia ficción Philip K. Dick, con un atractivo punto de partida. La historia le permite desplegar todo su católogo de imaginería visual, sobre todo en las escenas de persecuciones. Asume el protagonismo absoluto Ben Affleck, mientras que a Uma Thurman le toca esta vez ser mera comparsa.

5/10
Posesión

2002 | Possession

Mientras estudia la obra de un poeta victoriano, un investigador americano descubre unas cartas que prueban su relación con una misteriosa amante. Con ayuda de una académica inglesa, seguirá diversas pistas en varios países europeos. El cuarto largometraje de Neil LaBute (Persiguiendo a Betty), adapta una novela de A.S. Byatt, que entrelaza dos historias románticas, en diferentes épocas. Pero la cosa no acaba de interesar demasiado.

4/10
El juramento

2001 | The Pledge

Jubilarse puede suponer para muchos un difícil trance. Jerry Black, detective de la policía, no es una excepción. Y cuando le llega el turno, se agarra como a un clavo ardiendo a un caso espeluznante. El de una niña de ocho años, violada y asesinada, a cuya madre jura dar con el culpable. Aunque un tarado que luego se suicida reconoce ser el criminal, Jerry sigue con la mosca tras la oreja. Así que emprende una investigación obsesiva por su cuenta y riesgo. Sean Penn no sólo es un actor maravilloso en Pena de muerte, Acordes y desacuerdos y La delgada línea roja. También, en la línea de John Cassavetes, ha hecho sus pinitos como director, y antes de ahora sirvió las interesantes Extraño vínculo de sangre y Cruzando la oscuridad. Aquí repite con el actor Jack Nicholson, que hace una composición asombrosa de un complejo policía de raza, con olfato a la hora de investigar: el secreto de Nicholson reside en el dominio del misterioso arte del matiz. El film adapta una novela del suizo Friedrich Dürrenmatt, que inspiró la maravillosa El cebo de Ladislao Vajda.

5/10
Erin Brockovich

2000 | Erin Brockovich

Erin Brockovich, una madre soltera y sin empleo, sufre un accidente de automóvil. Por culpa de unos abogados desbordados de trabajo pierde la indemnización a que tenía derecho. Su enfado es comprensible, pero le conduce a una petición ciertamente original: ya que le han hecho perder el caso, pide trabajo en el bufete de abogados. Su testarudez es premiada con el empleo. Erin se sumerge en papeles, y nota algo extraño en los correspondientes a una inmobiliaria: los terrenos y viviendas tienen un suministro de agua contaminada. Lo cual ha provocado daños en la salud de varias familias. Película de abogados, con una intriga interesante y, sobre todo, con la presencia impagable (aunque le lluevan millones de dólares por película) de Julia Roberts. Esta chica es, sin duda, la actriz que mejor llena la pantalla en la actualidad, con un carisma digno heredero del de una Katharine Hepburn, por poner un poner. Su personaje, una mujer con ganas de trabajar y una vida sentimental y familiar complicada, que viste de modo llamativo, es un regalo para Julia, que lo borda. En esta película tiene además la suerte de contar con un actor masculino a su altura: Albert Finney, el protagonista de Tom Jones. La novia de América se llevó merecidamente el Oscar a la mejor actriz.

7/10
Persiguiendo a Betty

2000 | Nurse Betty

Los culebrones no dan la felicidad. Pero ayudan a vivir la vida. Eso cree Betty, una bondadosa camarera, casada con un completo cafre. Ante una existencia anodina, fantasea con su deseo de ser enfermera, y con el amor platónico que le inspira el protagonista de su telecomedia favorita, cirujano del corazón. El argumento, así contado, parece poca cosa. Pero digamos, de entrada, que este film recibió el premio al mejor guión en Cannes. Por algo será. Y ese algo es que la historia pega un giro insospechado cuando un par de matones –Morgan Freeman y Chris Rock, asesinos “filósofos” al estilo de Pulp Fiction o Fargo– se “cargan” al marido de Betty por un feo asunto de drogas. Ella, testigo del crimen, sufre un 'shock' que le lleva a creer que la historia y personajes de su culebrón favorito son reales. Divertida. Fresca. Sorprendente. Es muy delgada la línea que separa una buena comedia de una fallida. Y Neil LaBute se queda al lado bueno de la línea, con escenas tan brillantes como la del encuentro en la fiesta de Betty con el actor-cirujano, que trae a la memoria el redondo final de La boda de mi mejor amigo (y no sólo porque en ambos films actúe Greg Kinnear). El film juega hábilmente con la dualidad “realidad”- “lecturas sobre la realidad” no sólo en la obvia confusión mental de Betty, sino en las impresiones que los distintos personajes se hacen sobre ella, y que no tienen nada que ver con su auténtica personalidad.

6/10
Molly

1999 | Molly

Molly es una joven autista, que siempre ha vivido en un centro hospitalario. Sus padres murieron en un accidente, y ahora su hermano, que hace años que no la ha visto, debe ocuparse de ella. John Duigan ofrece una especie de versión femenina de Rain Man, en que el papel protagonista corre a cargo de Elisabeth Shue.

6/10
Un domingo cualquiera

1999 | Any Given Sunday

Liga profesional de fútbol americano. Quedan lejos las dos temporadas consecutivas en que el entrenador Tony D’Amato logró el campeonato para el equipo Miami Sharks. Las derrotas se acumulan y la joven presidenta del club, heredera del cargo de su difunto padre, trata de que el equipo recupere su antiguo pulso. La oportunidad surge cuando el legendario quaterback Jack ‘Cap’ Rooney sufre una lesión. Le sustituye Willie Beamen, un quaterback de segunda fila que, ante la sorpresa general, hace un partido extraordinario. Oliver Stone se zambulle en el mundo del deporte profesional, cada vez más mercantilizado, donde sólo cuenta la victoria a cualquier precio, para obtener ingresos millonarios en publicidad, derechos de retransmisión, merchandising, etc. Las frases con que D’Amato arenga a su equipo –"En un domingo cualquiera vas a ganar o perder. La cuestión es, ¿puedes ganar o perder como un hombre?"– pierden su sentido ante unos hombres que desean brillar individualmente, y no como equipo. Ésta es la novedad de una película encuadrable en el subgénero deportivo. No faltan emocionantes partidos de resultado incierto y jugadas espectaculares, con imágenes impecables, que parecen sacadas de un campo de batalla. O momentos de la vida amorosa de los personajes. Pero lo que distingue este film de otros es que mete el dedo en una dolorosa llaga: el deporte profesional ha perdido gran parte de su romanticismo, los jugadores, el entrenador, los directivos, ya no sienten tanto los colores de su equipo como antaño.

6/10
Amigos & vecinos

1998 | Your Friends & Neighbors

Relatos entrecruzados de las peripecias de varios personajes, infieles a sus cónyuges. LaBute realiza un descarnado retrato de la desorientación vital de individuos actuales.

6/10
En compañía de hombres

1997 | In the Company of Men

Chad y Howard son dos ejecutivos descarados y misóginos hasta la médula que llevan a cabo un cruel plan; enamorar cada uno por separado a una bella e inocente compañera sorda para después dejarla plantada sin darle explicación. La película es un retrato de dos machistas sin escrúpulos que en su día tuvieron una mala experiencia con las mujeres y planean por ello su particular venganza con el sexo opuesto. La cinta está llena de diálogos con continua presencia de un lenguaje ofensivo y machista. Dirige y escribe un debutante Neil LaBute (Amigos & vecinos).

4/10

Últimos tráilers y vídeos