IMG-LOGO

Biografía

Kate Mara

Kate Mara

37 años

Kate Mara

Nació el 27 de Febrero de 1983 en Bedford, Nueva York, EE.UU.

Constante cual hormiga

19 Abril 2011

Tiene todas las papeletas para hacer historia como actriz en poco tiempo. De momento, Kate Mara se ha ido posicionando y dándose a conocer muy poco a poco, trabajando como actriz sin pausa, cual hormiguita, con la particularidad de que poca competencia encuentra en el hormiguero por su irresistible atractivo.

Nacida el 27 de febrero de 1983, en Bedford (Nueva York), Kate Mara es bisnieta de Timothy Mara, el fundador de los Giants, el equipo de fútbol americano neoyorquino. Su padre trabajaba como ojeador para este club. Tiene un hermano mayor y dos hermanas más jóvenes, una de ellas, Rooney Mara, también actriz.

De pequeña, Kate fue con su familia a ver "Los miserables", el musical de Broadway, y decidió convertirse en actriz. "Me enamoré de los musicales", recuerda. Desde entonces se aficionó a este género y se hizo admiradora de las películas de Judy Garland. A los 9 años ya hacía sus pinitos en musicales del colegio.

Desde niña le insistía mucho a su madre para que le buscara un agente. Su progenitora consiguió el nombre y la dirección de uno y le mandó una fotografía. Éste aceptó y consiguió que su representada debutara a los 14 años en la serie Ley y orden. Poco después fue la hija de Kristin Scott Thomas en Caprichos del destino.

Cuando la aceptaron en el prestigioso centro de formación actoral Tisch School of the Arts, de Nueva York, se vio obligada a posponer su ingreso tres años, debido a que tenía por entonces muchos compromisos laborales. Interpretaba muchos personajes secundarios pero recurrentes en series como Everwood, Nip/Tuck: a golpe de bisturí, Jack & Bobby y 24. Para los cinéfilos empezó a darse a conocer interpretando a la hija de Heath Ledger en Brokeback Mountain. Tenía mucho papel en Shooter: el tirador, donde era la joven viuda del compañero de Mark Wahlberg.

Kate Mara ha pasado en un par de ocasiones por el género de superhéroes (Pequeños grandes héroes, Iron Man 2), interpretó a la joven novia de Eduardo Noriega, en Transsiberian, y fue una excursionista que se encontraba con James Franco, antes de su accidente, en 127 horas.

En su prometedora filmografía destaca un personaje, Mississippi, camarera y aspirante a cantante que encandila a Josh Radnor, en Happythankyoumoreplease.

Aunque por trabajo vive en Los Ángeles, añora Nueva York. "Viviría allí si pudiera", ha comentado. De todas formas viaja cuando puede a la Gran Manzana para animar al equipo fundado por su bisabuelo. En cuanto a su vida sentimental, ha estado relacionada con el director McG, con quien trabajó en Equipo Marshall, y con el actor Charlie Cox, con quien protagonizó Stone of Destiny.

Filmografía
Pose

2018 | Pose | Serie TV

Serie ambientada en la ball culture del Nueva York de los años 80 y con el foco puesto en la comunidad trans, aunque de fondo veamos las distintas capas de la sociedad neoyorquina de esos años, incluído el despertar de la era Trump del lujo y la escena literaria y musical de la época.

The Heyday of the Insensitive Bastards

2017 | The Heyday of the Insensitive Bastards

El escándalo Ted Kennedy

2017 | Chappaquiddick

Tras las diversas desgracias acaecidas en el seno del clan Kennedy, incluidos un accidente aéreo y dos asesinatos, uno del presidente de los Estados Unidos, JFK, la sombra de la fatalidad va a cernirse sobre el senador Ted Kennedy, cuya juventud le augura grandes posibilidades para ser candidato a la presidencia y acabar encabezando la Casa Blanca. Un día de verano de 1969, tras participar en una fiesta con algunos miembros de su equipo en la isla de Chappaquiddick, y beber algo de más, le acompaña en el auto que conduce Mary Jo Kopechne, antigua secretaria de su hermano Bobby. Un despiste precipita el auto en el agua, y él logra salvar la vida, pero ella termina ahogada. Abrumado por la confusión y la certeza de su muerte, queda como paralizado, no sabe reaccionar. Cuando al final contacta con su entorno de ayudantes, se pone en marcha una maquinaria para tratar de protegerle, su carrera política se encuentra en situación de alto riesgo. John Curran mostró estupendas maneras de cineasta y capacidad de sumergirse en las complejidades del alma humana en su magnífica película El velo pintado, adaptación de la obra de W. Somerset Maugham. Aquí vuelve a hacerlo con una historia más cercana en el tiempo, introduciéndonos en la "pequeña historia", los sucesos que cambian la historia, queda de fondo la pregunta de "qué habría pasado si" Ted hubiera ocupado el despacho oval. Pero su habilidad, manejando el guión de dos novatos en estas lides, Taylor Allen y Andrew Logan, es la de introducirnos en la piel del protagonista, con sus angustias y dudas sobre lo que debe hacer, Jason Clarke lo sabe interpretar muy bien. Con elementos como el background familiar -las escenas con el patriarca del clan Kennedy, estupendo Bruce Dern, son electrizantes-, y el planteamiento de la confrontación con la verdad, y el coste que supone asumirla, resulta muy atractivo, sobre todo en tiempos de "fake news" y posverdad, donde parece que todo vale para mantener el estatus social o la consideración de los demás. En tal sentido, este film de época -estamos en 1969-, invita a la confrontación con el contexto histórico en que se ha realizado, tiempos de linchamientos en redes sociales, donde sin duda el escándalo Kennedy habría tenido otro tratamiento mediático, muy diferente.

6/10
Megan Leavey

2016 | Megan Leavey

Morgan

2016 | Morgan

Lee Weathers, ejecutiva de riesgos de una corporación especializada en arreglar cualquier tipo de problemas, acude a un laboratorio donde deberá evaluar a Morgan, una joven creada artificialmente. Ésta ha tenido un arranque de furia, atacando a una de las científicas que la supervisan. Ridley Scott ejerce como productor del debut en el largometraje de Jake Scott, que también sigue sus pasos como realizador, al igual que su medio hermana Jordan (Cracks). Construye un notable relato de ciencia ficción en torno a la ética de la biotecnología, tema central de la gran obra maestra de su padre, Blade Runner, con la que comparte algunos elementos. Y aunque como cabe suponer no llega a la altura, el chico apunta maneras. Con una ambientación fría, el film tiene un montaje dinámico, por lo que aprovecha muy bien un guión correcto de Seth W. Owen, que estuvo en la Black List, que recopila los mejores libretos no producidos. Además, cuenta con un reparto coral de lujo, en el que destacan Kate Mara y la inquietante Anya Taylor-Joy (La bruja), que llevan el  mayor peso de la película.

6/10
Marte (The Martian)

2015 | The Martian

Ridley Scott dirigió en los principios de su carrera dos clásicos de la ciencia ficción, Alien, el octavo pasajero, con ribetes de terror, y Blade Runner, emparentada con el cine negro. Mucho más recientemente, revisitó el territorio Alien con Prometheus. Aunque la historia que Marte (The Martian) sea ficción, la película tiene más de ciencia que de fantasía, pues imagina con gran realismo un futuro próximo en que gracias al programa espacial Ares de la NASA, una misión tripulada ha llegado con éxito a Marte. Una intensa tormenta de arena obliga a partir precipitadamente del planeta, y atrás queda el botánico Mark Watney, al que sus compañeros con la comandante Melissa Lewis al frente han dado por muerto a causa de un accidente. Craso error, pues Mark sobrevive, y deberá arreglárselas solo con mucho ingenio y sangre fría, manteniendo la esperanza de poder comunicar con la Tierra en algún momento, antes de que sea demasiado tarde y se agoten sus reservas de alimento y oxígeno. Sin duda estamos ante la mejor película que se ha rodado sobre el planeta rojo, cuyo desarrollo está atravesado de verosimilitud, sin que para alcanzar este logro se pague el precio de aburridas –al menos en el contexto de un film que debe ser dinámico– explicaciones científicas, las que hay están introducidas con gran habilidad. Su trama de supervivencia espacial extraterrestre la emparenta con las también muy logradas Apolo 13 y Gravity. El guión de Drew Goddard –con una carrera forjada en tramas algo fantásticas en series televisivas como Buffy, cazavampiros, Alias y Perdidos y que escribió los libretos de Monstruoso y Guerra Mundial Z–, que adapta una novela de Andy Weir, está muy bien trabado. Utiliza bien el recurso del vídeodiario que mantiene Mark para justificar su voz en off y explicar su modo de resolver los mil y un problemas que lleva aparejada su soledad en Marte. Todo el primer tramo en que contamos con un solo actor, el siempre eficaz Matt Damon, está muy bien sostenido, su dramática situación se suaviza con algún detalle de humor, y el modo en que se las ingenia para disponer de más alimentos, o buscar la comunicación con la Tierra, destila inteligencia, resulta creíble. Incluso la presencia de música disco a lo largo del metraje se introduce con sentido. Algunos riesgos, como mantener fuera de la pantalla casi todo el tiempo a gran parte del atractivo reparto, y darles paso cuando sólo la narración lo requiere, son valientemente asumidos. Con el gratificante resultado de que cuando finalmente vemos a los otros miembros de la misión, nos identificamos con sus pesares y alegrías, y con el sacrificio que exige su trabajo. Verdaderamente las piezas del puzzle encajan bien, el seguimiento de las acciones desde la NASA y el centro de control, o la presentación de la reacción mediática, tienen su justo sitio. Y se logra que cada personaje secundario despierte interés. En general, sostener la trama con la omnipresente idea de que hay que afrontar los problemas sin miedos paralizantes es algo que funciona. Hablar a estas alturas de la pericia de Ridley Scott en la puesta en escena, siendo un director con más de una veintena de títulos a sus espaldas, la gran mayoría proyectos de gran envergadura, resulta casi una “boutade”. El cineasta británico vuelve a demostrar su enorme fuerza visual, su sentido de la planificación y del montaje, empezando por la tormenta de arena del principio, y también en las escenas espaciales, el magnífico clímax que parece casi una escena de gimnasia artística más allá de las estrellas.

8/10
4 Fantásticos

2015 | The Fantastic Four

Reed Richards, niño prodigio despreciado por su malvado profesor, logra crear un teletransportador con la ayuda de Ben, su mejor amigo. Al joven portento le ficha una gran empresa de desarrollo tecnológico. Allí, construye junto a otros tres genios una máquina capaz de viajar a una dimensión paralela llena de recursos energéticos que prometen salvar la tierra. El resto de la historia es de sobra conocida: accidente, superpoderes y salvar al mundo. Diez años después de su aparición en la gran pantalla, "Los 4 Fantásticos" de los comics Marvel se reinventan y vuelven a la cartelera. Esta vez lo hacen de la mano de Josh Trank, joven director que sorprendió con Chronicle y que se presentaba como ideal para relanzar una franquicia que entró con mal pie en Hollywood. Pero al contrario que en su ópera prima, donde el presupuesto se exprimió al máximo, esta cinta es un derroche sin sentido ni dirección. El gran problema del guión es la estructura del guión: la mayor parte del metraje es una introducción para un conflicto que se resuelve en apenas veinte minutos. Además, la película no encuentra su tono: ni es graciosa, ni seria. Tampoco tiene escenas de acción trepidantes. Seguro que algún problema de Trank con la productora tiene que ver, y mucho, en esta indefinición. Da la sensación de que lo que vemos en pantalla es el resultado de una lucha de egos que no satisface a nadie. El apartado visual de la película tampoco se salva: normal en su conjunto pero feo al final. Ni las escenas de acción ni el diseño del villano están a la altura de lo que se le exige al género de superhéroes. Menos mal que el reparto, joven y carismático, y el efectivo arranque de la cinta logran que Cuatro Fantásticos sólo sea un fiasco parcial. No es un completo desastre ni una verguënza, sólo una película que no funciona. Quizá por su falta de experiencia en grandes producciones, Trank, no ha sabido gestionar lo que tenía entre manos. Y es una pena. Disponía de un buen reparto y de la oportunidad de hacerse un nombre en la industria relanzando una saga muerta. No sabemos si este joven director conseguirá proyectos de calidad a partir de ahora, pero está claro que esta película siempre será un borrón en su carrera.

4/10
Captive

2015 | Captive

Película aleccionadora basada en hechos reales acaecidos en 2005 en Atlanta, EE.UU. Sigue a Ashley Smith, drogadicta, madre de una niña que vive con su tía mientras ella trata de superar sola su adicción, lo que no es fácil, pues su marido murió violentamente a manos de un camello. Su vida cambiará en una larga noche en que un peligroso asesino, Brian Nichols, se refugia en su casa tras matar a varias personajes en el juzgado y poner en jaque a las fuerzas de la ley. Dirige el televisivo Jerry Jameson, que está detrás de numerosos episodios de las series Walker, Texas Ranger y La doctora Quinn. Aunque es muy sencilla y no demasiado brillante narrativamente, es un canto a la esperanza, una visión cristiana de la existencia donde se recuerda que toda persona puede encontrar la redención o ser un instrumento en las manos de Dios, por caminos inesperados. Se beneficia de un buen reparto, encabezado por Kate Mara (que se dio a conocer como periodista ambiciosa y amante de Francis Underwood en la primera temporada de House of Cards) y David Oyelowo, productor además del film, y que dio vida a Martin Luther King en Selma.

5/10
Man Down

2015 | Man Down

House of Cards (2ª temporada)

2014 | House of Cards

La ambición de quien fuera congresista por Carolina del Sur, Francis Underwood, y de su esposa Claire, no parece conocer límites. Después de haber forzado la renuncia del vicepresidente para que se presente a gobernador, y ocupar así su puesto, el camino para llegar a la cúspide del poder parece bastante claro. Se trata de manejar a los que también se muestran ávidos de puestos de mando, pero que pueden ser manejados, como Jackie Sharp, que va a ocupar su puesto de líder de la mayoría del congreso, y emplear para los trabajos sucios a secuaces eficaces y leales como el ex alcohólico Doug Stamper. No faltan, por supuesto, los obstáculos, como los chicos de la prensa, o lobbies poderosos como el liderado por Raymond Tusk, amigo personal del presidente y que tiene negocios muy lucrativos con los chinos. Revelaciones como el recurso al aborto de Claire y agresiones sexuales en la cúpula del ejército van a complicar la vicepresidencia de Underwood, aunque aún más complicado lo va a tener el presidente Garrett Walker, que atraviesa una crisis matrimonial, y que se ve enredado en una complicada partida de ajedrez donde su segundo no parece ser precisamente su aliado. La segunda temporada de House of Cards, que adapta a la realidad estadounidense el libro de Michael Dobbs y la miniserie de Andrew Davies, sigue los parámetros maquiavélicos con que arrancó, su protagonista sigue siendo un perfecto cínico, que expresa sus planes sin remordimientos hablando de vez en cuando a la cámara, o sea, al espectador. Por supuesto a Underwood no le basta su vicepresidencia, y sólo en ocasiones contadas muestra una cierta correspondencia a las personas que le caen bien, como Freddie, que le sirve esas costillas que tanto le gustan en su viejo local. La trama política es sólida y despierta el interés, y hay lugar para las sorpresas, a medida que en el ambicioso camino de Underwood se acumulan los cadáveres, metafóricos o reales. La serie televisiva de Netflix es ágil, e incorpora bien elementos tecnológicos y de la actualidad. Los personajes están bien perfilados, pero pesa demasiado la carga inmoral, con planteamientos muy retorcidos –el ménage à trois del matrimonio Underwood con su guardaespaladas es de traca–, no existe alguien medianamente ejemplar e íntegro, parece que en Washington y en el mundo en general no existe la gente honrada, los políticos que simplemente quieren servir a sus ciudadanos. Una vez más el reparto es sobresaliente, con unos Kevin Spacey y Robin Wright que han tomado perfectamente la medida a Francis y Claire.

7/10
Transcendence

2014 | Transcendence

Película construida sobre un flash-back, el científico Max Waters recuerda a sus amigos y colegas de investigación artificial, el matrimonio formado por Will y Evelyn Casters, en un futuro distópico próximo, en que las comunicaciones se han colapsado, han desaparecido las redes de internet y telefonía móvil que supuestamente hacían el mundo más pequeño. Will es un científico visionario de gran prestigio pero al mismo tiempo muy controvertido, que en colaboración con varios laboratorios, y al margen de las agencias gubernamentales, ha trabajado en una máquina inteligente con ciertas capacidades emocionales y conocimiento en continua progresión, que podría hacer más fácil la vida al hombre. Pero grupos antisistema, que recurren incluso a actos terroristas para lograr sus objetivos, consideran que su trabajo está dando paso a una especie de versión blasfema de Dios, un ente artificial que podría tomar sus propias decisiones, sin seguir las órdenes de sus creadores, limitando así la libertad del ser humano. De modo que atentan contra la vida de Will utilizando balas radioactivas, y éste, sabiendo que sus días están contados, acelerará con ayuda de su esposa sus trabajos con la idea de transferir su propia conciencia a la máquina. Un modo de proceder que desagrada a Max, que piensa que existen límites éticos en la investigación científica. Los resultados son en cualquier caso increíbles, pero la duda es si Will máquina es el Will humano que todos conocieron. Debut en la realización de Wally Pfister, habitual director de fotografía de las películas de Christopher Nolan, quien figura junto a sus esposa en los créditos del film como productor ejecutivo. Lleva a la pantalla el guión de otro novato en lides fílmicas, Jack Paglen, y en la compleja y sugestiva trama de ciencia ficción se nota la influencia de quien sin duda puede considerarse como una especie de mentor, no en balde Pfister ha hecho con Nolan media docena de películas. Hay que reconocer que lo que se nos cuenta en Transcendence resulta intrigante, el ritmo es excelente, y la capacidad visual del director, ya probada en su rol de operador de cámara, asombrosa. El modo en que progresa el proyecto Transcendence, alimenta los rasgos de la vieja tentación de ser como Dios, en clave semejante a la construcción de la bíblica torre de Babel, pues verdaderamente la máquina es capaz de hacer verdaderos milagros, y a modo de Jesús virtual con gafas de concha, el Will de Johnny Depp incluso tiene un curioso grupo de obreros-discípulos que trabajan para él en su gran proyecto para el Planeta Tierra. La dificultad del film estriba en que Pfister y Paglen no parecen tener muy claro adónde quieren ir a parar. No se trata de caer en el maniqueísmo, se pueden hacer las cosas medianamente complejas, pero algo muy distinto es acabar entregando una verdadera ceremonia de la confusión, donde surgen muchas dudas sobre qué se desea sugerir acerca de la postura correcta del científico ante la tentación de cruzar ciertas líneas que endiosan fatuamente. Así, hay momentos en que parece que se nos quiere decir que estamos siendo testigos de una gran historia de amor, donde es necesario "creer", otros en que se ensalza la labor científica, benefactora de la humanidad, e incluso otros en que las inquietudes de los antisistema y el gobierno estarían sobradamente justificadas. De modo que el desenlace acaba siendo insatisfactorio. Lo que es una lástima en un film ambicioso, que engancha, y que tal vez tenía vocación de convertirse en título de culto.

6/10
House of Cards

2013 | House of Cards | Serie TV

Recién elegido el nuevo y demócrata presidente de Estados Unidos, el congresista Francis Underwood contaba con ser nombrado secretario de estado. Pero el ingrato presidente electo ha decidido no cumplir su promesa, las circunstancias políticas obligan. No queda convencido Underwood, que a partir de ese momento orquesta su particular venganza: no sólo torpedeará a quien el presidente ha señalado como secretario de estado para colocar a una mujer en su lugar, sino que apoyará una nueva ley de educación a su gusto, y filtrará información a su gusto a una bloguera del influyente diario The Washington Tribune; y todo ello con la apariencia de ser un fiel colaborador de la Casa Blanca, a la que no guardaría rencor. Entretanto la esposa de Francis, Claire, busca el modo de sacar adelante sus proyectos medioambientales sin ánimo de lucro, contando con que los fondos que manejará no son los deseados por la falta de consideración de que ha sido víctima él. Traslación a la realidad política americana de la novela del británico Michael Dobbs, que fue convertida en serie televisiva por la BBC en la última década del siglo XX. Se trata de un ambicioso proyecto de Netflix, el portal de internet para alquiler de películas y series televisivas, que de este modo se mete de lleno en la producción, incluso con el atrevimiento de haber puesto simultáneamente a disposición de sus usuarios, los 13 episodios de que consta su primera temporada. Los dos primeros capítulos los dirige el estiloso David Fincher, en su primera incursión televisiva, y otros cineastas ligados a House of Cards responden a los prestigiosos nombres de James Foley, Joel Schumacher, Carl Franklin y Allan Coulter, entre otros. El enfoque de House of Cards es tremendamente cínico: la entrega de Francis a la política es una exclusiva mirada a su propio ombligo, no consiste en otra cosa que en sentir el vértigo del poder y salirse con la suya, siempre desde una altura clarividente que mira a los demás con desprecio, sean “lobos” o de la “manada”. Ello se subraya con la escenas en que Francis, un papel a la medida de Kevin Spacey, mira directamente a cámara para exhibir sin tapujos su desprecio a los demás, su escasa confianza en la naturaleza humana la búsqueda de su exclusivo interés. Su matrimonio con Claire –no tienen hijos– parece más una fría asociación conveniente para ambos, que algo basado mínimamente en algo parecido al amor. Y los otros congresistas, la periodista, los ciudadanos sufrientes, no son más que peones sacrificables en su particular partida política de ajedrez; y ello porque tampoco es que sean mejores que él. Está claro que la serie, desarrollada en su versión yanqui por Beau Willimon, tiene gancho y está bien rodada. Logra intrigar y los actores hacen un buen trabajo. Pero la imagen que transmite de la actividad política es algo muy parecido a una cloaca donde nadie parece pensar que está prestando un servicio a los ciudadanos. Lo que resulta altamente deprimente.

6/10
La huida (Deadfall)

2012 | Deadfall

El austriaco Stefan Ruzowitzky logró distribución internacional con su terrorífico film Anatomía, y obtuvo el Oscar a la mejor película extranjera en 2008 con Los falsificadores. Aunque a continuación optó por mantenerse en suelo europeo para ocuparse de Kika superbruja y el libro de hechizos, después volvió a Hollywood (donde había rodado la desconocida All the Queen's Men) con el fin de dirigir La huida (Deadfall). En La huida (Deadfall), Addison y Liza intentan escapar con el botín que han sacado de un atraco a un casino. Después de que su coche sufra un accidente, y de asesinar a su cómplice y a un policía, deciden separarse para despistar a la policía, mientras tratan de alcanzar la frontera canadiense. Liza se une a un joven boxeador recién salido de la cárcel que va a visitar a sus padres... Aunque el planteamiento de La huida (Deadfall) sea poco original y peque de exceso de ambición, el guión del debutante Zach Dean, logra mantener más o menos el interés, centrándose en la complejidad de las relaciones familiares, y cómo éstas sobreviven a pesar de las dificultades. Elevan la calidad de lo que podía haber sido un film bastante convencional la dinámica puesta en escena de Ruzowitzky, que vuelve a demostrar su buen hacer. Y sobre todo, las brillantes interpretaciones, en especial del errático Eric Bana, al que no parece acompañarle el éxito desde que fue el villano de Star Trek, en 2009, y que aquí borda un personaje desagradable, y de Olivia Wilde, a un alto nivel. También se confirma como un buen actor Charlie Hunnam (protagonista de Hijos de la anarquía). El trío está acompañado por los lujosos secundarios Kris Kristofferson y Sissy Spacek.

6/10
Ten Years

2011 | Ten Years

American Horror Story

2011 | American Horror Story | Serie TV

Ben y Vivien son un matrimonio que intenta recuperar la felicidad tras dos acontecimientos que han marcado su vida los últimos años: la pérdida del bebé que esperaban y una aventura amorosa del marido. Con su hija adolescente deciden dejar la ciudad de Boston y trasladarse a San Francisco, a una vieja casa en la que tuvieron lugar terribles hechos en el pasado. Desde el minuto uno, su estancia en el nuevo hogar estará marcada por inquietantes sucesos, alucinaciones, ruidos extraños, personajes misteriosos y un violento asalto que hace peligrar sus vidas. Algo ocurre en la casa, algo ocurre con los vecinos, la señora de la limpieza también es extraña... Una auténtica serie de género, terror, aunque con abundante humor negro, que nos recuerda en algunos aspectos a películas como El resplandor y La semilla del diablo. Ryan Murphy (creador de Glee, Nip/Tuck: a golpe de bisturí), se arriesga con un producto diferente a lo realizado hasta el momento en su exitosa carrera, aunque no faltan el cinismo y el morbo. Y lo hace triunfando de nuevo. Una atmósfera inquietante, una banda sonora que acelera el pulso, una enorme casa que se nos suele presentar en un contrapicado para hacerla aún más siniestra, una historia cargada de giros argumentales, secretos y misterios que obligan al espectador a no perderse un segundo. Entre los actores destacan Dylan McDermott, Connie Britton y la oscarizada Jessica Lange, en la piel de una vecina un poco excéntrica y entrometida, papel que le ha dado un Globo de Oro como mejor actriz de drama. Es menester destacar la forma en cómo se plantea la trama, con escenas de continua tensión, en torno a las andanzas de una familia, mientras los fenómenos paranormales amenazan la casa y a quienes la rondan No obstante, los episodios están “aderezados” con situaciones sobrenaturales, alucinaciones, visiones, voces que hablan desde no se sabe dónde, antiguas fotografías que no auguran nada bueno… Una serie que todo amante del miedo disfrutará con los pelos como escarpias.

6/10
Templario

2011 | Ironclad

Reconstrucción de un episodio histórico real, la batalla por el Castillo de Rochester, que tuvo lugar en el siglo XIII. Tras firmar la Carta Magna, que reconoce los derechos de los ciudadanos de Inglaterra, el rey Juan persigue a los que firmaron el documento, para asegurarse el control total del reino. El valeroso caballero templario Thomas Marshall, recién llegado de las cruzadas, el barón Albany y otros nobles perseguidos por el ejército del Rey Juan, se refugian en el citado castillo, donde sufren un brutal asedio. Una dama casada con un aristócrata, Lady Isabel, se siente atraída por Marshall, y tratará de seducirle a pesar de que éste trata de respetar su voto de castidad monástica. Templario se apunta a la última onda de películas revisionistas en relación al tema de las Cruzadas, como En tiempo de brujas, El reino de los cielos, Solomon Kane, etc., con una visión simplista en la que los Cruzados son los malos absolutos de la película y están arrepentidos por haber partido a la guerra contra unos idealizados musulmanes. Su visión de la época resulta un tanto tópica y claramente anticristiana. Por otro lado, su tratamiento de uno de los temas principales, la castidad, podría haber dado más juego, pero acaba resultando excesivamente simplista. También llama la atención su descarnado recurso a la violencia, a veces repetitiva e innecesaria, como en la sucesión de mutilaciones que sobreviene hacia el final. Sin embargo tiene a su favor un elenco de actores excelente, en el que destaca el papel protagonista de James Purefoy, como templario atormentado y heroico, y de Paul Giamatti, memorable como el maquiavélico rey Juan. También llaman la atención los legendarios Brian Cox y Derek Jacobi, y la siempre eficaz Kate Mara. El realizador Jonathan English, que hace honor a su apellido, pues es británico, rueda con pulso, se luce en las secuencias de acción, y logra una reconstrucción excesivamente oscura pero convincente de la época, a pesar del ajustado presupuesto (25 millones de dólares).

5/10
Iron Man 2

2010 | Iron Man 2

Puesto que Iron Man superó las previsiones más optimistas de recaudación (se embolsó más de 572 millones en todo el mundo), la secuela era inevitable. Repite como director Jon Favreu, que como en la primera parte también interpreta a un personaje secundario, el guardaespaldas de Tony Stark, que aquí tiene más peso. Como se vio al final de la primera entrega, el industrial Tony Stark ha declarado públicamente en rueda de prensa que él es Iron Man, cuando se pone una sofisticada armadura de combate de alta tecnología. Poco después de inaugurar Expo Stark, donde muestra las innovaciones tecnológicas realizadas en su empresa, y sus aplicaciones humanitarias, los políticos pretenden que el empresario revele los secretos de su revolucionaria armadura al ejército, para salvaguardar la seguridad nacional. Además, el ruso Ivan Vanko, que culpa al padre de Stark de la desgracia de su familia, se ha propuesto vengarse enfrentándose a él con ayuda de sus propios inventos. El film ofrece lo que se supone que los espectadores esperan de una secuela como ésta: más efectos, más villanos y más explosiones que la primera parte. Además, cuenta con actores carismáticos que permiten pasar por alto que sus personajes sean esquemáticos, sobre todo en el caso de Robert Downey Jr., que ha pasado de ser un intérprete de películas un tanto minoritarias a una estrella que sabe captar la atención del espectador. Se luce especialmente Mickey Rourke, cuyo personaje es el típico villano caricaturesco muy desdibujado, pero que el protagonista de El luchador se empeña en interpretar como si estuviera sacado de una tragedia de Shakespeare. Sam Rockwell logra imprimirle cierto humor a su personaje, Justin Hammer, rival de Stark. El militar James ‘Rhodey’ ya no está interpretado por Terrence Howard, que ha debido ser despedido, sino por Don Cheadle, que cumple con su trabajo. Otras estrellas sin embargo, parecen un poco desaprovechadas, como Gwyneth Paltrow, cuyo personaje pasa a dirigir la empresa, pero no se le saca punta a esta subtrama. Scarlett Johansson es la Viuda Negra, sobradamente conocida por los seguidores de los cómics, pero se limita a componer a una mujer rusa tan fría como excepcional luchadora, que resulta un tanto plana. Especialmente decepcionante es la inclusión de Samuel L. Jackson, el duro Nick Furia, pues su presencia en un par de escenas sólo se justifica como promoción de la inminente película de Los vengadores, pero si se suprimieran sus apariciones, los espectadores no se darían cuenta. El guión de Justin Theroux (Tropic Thunder. ¡Una guerra muy perra!) funciona más o menos, aunque es un tanto plano y previsible y parece pasar de largo por algunas cuestiones que plantea, sobre todo el problema del alcoholismo, sacado de una de las sagas más famosas de los cómics: “El demonio en una botella”. Pero aquí no se profundiza en el tema, ni tampoco en la relación paternofilial del protagonista con su padre fallecido, otro de los asuntos que se supone que son fundamentales en la trama. Como era de esperar, los reyes de la función son los efectos especiales. Es cierto que se echa de menos alguna escenita más, pero las que hay resultan lo suficientemente espectaculares como para justificar el dinero de la entrada, sobre todo la aparición de Iron Man en la Expo Stark, el combate en el Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco, y sobre todo la gran confrontación final. Todas ellas a ritmo de música de rock duro, con grupos como AC/DC.

5/10
127 horas

2010 | 127 Hours

Aron Ralston es un joven al que le gustan los deportes de riesgo. Sin decir a nadie donde iba, se ha liado la manta a la cabeza y ha partido a John Blue Canyon, en Utah, un paraje rocoso increíble e inmenso, poco frecuentado. Allí disfruta de lo lindo hasta que un mal paso le hace caer por una sima, con tan escasa fortuna que su brazo queda atrapado por una roca que se diría imposible de mover. Aron pasará solo las 127 horas del título luchando por sobrevivir, y haciendo un particular examen de conciencia de lo que han dado de sí sus 25 años. El británico Danny Boyle repite con el guionista Simon Beaufoy, con quien hizo la oscarizada Slumdog Millionaire, ambos adaptan un libro del propio Aron Ralston donde cuenta su increíble peripecia. Y entrega una historia de supervivencia donde es clave el amor recordado de los seres queridos, con un sugerido sentido de la providencia al fondo, tema ya presente Slumdog..., y desde luego en Millones. Si la expresión 'luchar a brazo partido' no existiera, se diría que nació de los hechos narrados, tal es el empeño que Aron pone en salvar su vida. Aunque el metraje es escaso, apenas hora y media, el principal desafío al que se enfrenta Boyle es mantener el interés en una monosituación dentro de una grieta, esquema parecido al del título de ficción Buried (Enterrado). Ciertamente resulta algo reiterativo, y puede llegar a cansar, pero el director muestra carácter con la cámara y sus encuadres, el uso de la cámara de vídeo que lleva Aron, las escenas oníricas, casi alucinaciones, la visión de gusano desde el fondo del abismo, que permite atisbar el cielo. También la partitura musical de otro miembro del equipo Slumdog..., A.R. Rahman, ayuda. Resulta meritoria la interpretación de James Franco, que soporta todo el peso actoral de la película, los demás que aparecen son simples comparsas. Especialmente dura resulta la escena climática de la película, abordada de un modo hiperrealista no apto para todos los estómagos.

6/10
Happythankyoumoreplease

2010 | Happythankyoumoreplease

Sam es un joven neoyorquino de veintimuchos, de aire bohemio, eterno aspirante a escritor. Su mejor amiga es Annie, sensible y vulnerable, de hechuras hippis, y que trabaja en cuestiones sociales en una empresa. Y Mary Catherine es su otra gran amiga, pintora de talento, la cual está pasando por un momento crítico en su relación con Charlie, que sueña con mudarse a Los Ángeles. Los tres personajes llevan vidas afectivas inestables y se sienten insatisfechos vitalmente... Pero la llegada de otras personas a sus vidas va a provocar giros inesperados. Deliciosa muestra de cine independiente estadounidense. Fresco, tragicómico, romántico y ¡optimista! Las tres historias se entrelazan mínimamente, pero con tan pasmosa naturalidad que no parece que estemos viendo tres vidas separadas, sino una instantánea genuina de la vida neoyorquina y de sus gentes. Retrata el guión ese estado de desorientación tan habitual entre los jóvenes cercanos de los 30, tipos y tipas soñadores, pero con una seria carencia vital: la de ser incapaces de sentirse satisfechos por mucho que tengan, por mucho que les quieran... El film quiere hacer ver que quizá el problema no está fuera, sino dentro de cada persona, en su voluntad y su decisión de acoger la vida con sentido positivo, de sumar en lugar de restar, de aceptar ser amados, y de quererse a sí mismos en el buen sentido para poder ser felices y dar felicidad  a los demás. En definitiva, ese es el sentido del "Happy-Thank You-More-Please" de que habla el título. Un buen lema vital. Por otra parte, hay un rebosante amor por la ciudad de Nueva York, cuya preferencia es explícita especialmente respecto a su rivalidad con Los Ángeles, la metrópolis derrotada. Es en este aspecto donde aumenta más y más el parecido con el mejor cine de Woody Allen, pues complementa a la perfección el esmerado y entrañable retrato de los personajes, con sus diálogos, nada sofisticados, con sus limitaciones y mezquindades. Pero de todas maneras no hay asomo aquí del cinismo alleniano, más bien lo contrario. Hay alegría y romanticismo. Es una gran sorpresa, pues, la llegada de Josh Radnor, célebre gracias a su personaje de Ted Mosby en la serie Cómo conocí a vuestra madre. Era reconocida su faceta como actor, pero Radnor hace un debut ejemplar tras las cámaras y demuestra un manejo notable en las distancias cortas y también en la economía natural al retratar las relaciones personales. Silencios, miradas, sonrisas que suenan a auténticas. La película no es, claro está, una obra maestra. La historia de la pintora y su enamorado no funciona tan bien como las otras, y el horizonte de los personajes puede resultar algo limitado. Sin embargo, el resultado es como una lluvia refrescante en medio del panorama desolador de tantas películas. Hay magnetismo en el protagonista y Kate Mara está radiante como Mississippi (atención a la canción que se marca). También destaca la bella Malin Akerman (Watchmen) con un look muy poco convencional.

7/10
Peep World

2010 | Peep World

The Open Road

2009 | The Open Road

Carlton Garrett (Justin Timberlake) se dedica al béisbol, pero no está ahora en un buen momento, tanto que su entrenador está pensando en acabar con su futuro. Justo en ese momento la madre del muchacho, Katherine, cae gravemente enferma y le dice a su hijo que si quiere que se someta a una operación de corazón deberá ir en busca de su padre y traerlo hasta el hospital. De este modo, Carlton llevará a cabo su difícil misión, porque su padre, también una ex estrella del béisbol, se encuentra de gira por diversas ciudades. Finalmente acompañará a Carlton su bella novia Lucy (Kate Mara). Sólida historia dramática, sencilla pero muy bien resuelta, contada a la manera de una ‘road movie’ y que por supuesto es mucho más que una búsqueda externa del padre pérdido. El protagonista habrá de encontrar múltiples respuestas en su periplo vital. Escribe y dirige la función el poco conocido director Michael Meredith, que fue autor del guión de Tierra de abundancia, dirigida por Wim Wenders. Sin ser la octava maravilla del mundo, el resultado final es grato de ver.

4/10
Transsiberian

2008 | Transsiberian

El estadounidense Brad Anderson rodó al inicio de su carrera Próxima parada, Wonderland, una comedia dramática de tono amable, y desde entonces sólo rueda thrillers y cintas de terror de lo más desasosegante. Sigue en esa línea oscura su nuevo trabajo, coproducido entre España, Gran Bretaña, Alemania y Lituania. Roy y Jessie, una pareja que ha pasado una temporada en Pekín, decide viajar a Moscú en tren. Aunque sus compañeros de viaje parecen poco recomendables, finalmente conocen a Carlos y Abby, que recorren diversos países, impartiendo clases de inglés y revendiendo objetos. En el tren también viaja el inspector Grinko, un policía ruso que sigue la pista de los asesinos de un traficante de drogas. El español Eduardo Noriega realiza un gran esfuerzo para no desentonar y para que su inglés no resulte ridículo. Emily Mortimer, Kate Mara y Woody Harrelson realizan correctos trabajos, mientras que Ben Kingsley se toma tan en serio su composición de policía ruso que aumenta muchísimo el nivel. Resulta un thriller absorbente por sus giros inesperados, muy bien trazados, que ofrecen realmente la sensación de que nada es lo que parece. Como le ocurría en la citada El maquinista, Anderson sabe trazar una tensa atmósfera, aprovechando al milímetro el sugerente lugar donde transcurre la acción, un tren que atraviesa privilegiados parajes nevados. Pero al igual que en su anterior película, tampoco remata del todo la faena, porque al espectador le cuesta encontrar algún personaje con el que identificarse. Todos tienden hacia la amoralidad o no se sabe muy bien por donde van a salir, por lo que el tono del film es un tanto frío, mientras que el metraje se antoja excesivo.

5/10
Shooter: el tirador

2007 | Shooter

Adaptación de la novela “Point of Impact”, best-seller con el que ganó el Pulitzer el escritor Stephen Hunter, también crítico de cine del diario Washington Post. Desde que empezó a escribir el libro, Hunter ya pensaba en su posible versión fílmica, que sin embargo ha tardado en llegar, pues no acababan de convencerle las diversas ofertas que le iban llegando. El film está concebido como vehículo para el lucimiento de Mark Wahlberg, más o menos creíble en el papel de Bob Lee Swager, antiguo francotirador de élite de los marines, que dejó el cuerpo tras perder a su habitual compañero y amigo en una misión. Unos agentes del gobierno apelan a su patriotismo para convencerle de que acepte un nuevo encargo: estudiar los lugares desde los que podrían disparar contra el presidente de los Estados Unidos, durante una visita oficial. En realidad, es una trampa para que parezca que es el propio Swager el que intenta atentar contra el máximo mandatario. Perseguido por las fuerzas de la ley, Swager debe demostrar su inocencia, con la única ayuda de ayuda de Sarah, la viuda de su amigo. En Training Day (Día de entrenamiento), Antoine Fuqua convertía en un thriller interesante un material que en manos de otro director habría dado lugar a una película muy convencional. Su nueva película recupera el tema central, la corrupción de servidores públicos, que en teoría deberían velar por los intereses de los ciudadanos. Sin embargo, Fuqua apenas indaga en este asunto, y se centra en la acción, como ocurría en El rey Arturo, una de sus películas más ligeras y decepcionantes. Desde luego, el punto de partida no es muy original, pero al menos Fuqua se muestra como un realizador solvente en el terreno de los tiroteos, logrando las deseadas dosis de espectacularidad. El tono violento recuerda a las películas de Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger de los 80.

5/10
Equipo Marshall

2006 | We Are Marshall

En 1970 una tragedia conmocionó a la Universidad de Marshall. Todo el equipo de fútbol americano, junto a muchos amigos y familiares, falleció en un desgraciado accidente aéreo en el que no hubo supervivientes. Este film describe los ímprobos esfuerzos del entrenador Jack Lengyel para poner en pie un nuevo equipo que, no puede ser de otra manera, está compuesto por principiantes. Marshall es una ciudad de 50.000 habitantes, por lo que puede suponerse la conmoción que supuso el accidente, y lo fácil que habría sido sucumbir al desánimo y la amargura. Este film nos cuenta por contra el espíritu positivo con que se encara el lógico sufrimiento, lo que tendrá su fruto en la temporada del equipo en 1971. Matthew McConaughey da vida con aplomo al nuevo entrenador, un personaje que sencillamente se pone a trabajar con sus chicos desde el primer día, sin pararse a pensar que tiene ante sí una tarea imposible. McG, director de Los ángeles de Charlie cuenta con buen pulso la historia y saca su jugo a un atinado reparto.

6/10
Pequeños grandes héroes

2006 | Zoom

Un supervillano amenaza con destruir el mundo. Para enfrentarse a esta amenaza, el gobierno recluta a cuatro chicos con poderes, traumatizados porque son diferentes a los otros niños. Así, entran a formar parte de un programa de entrenamiento dirigido por Jack Shepard, un héroe que perdió sus poderes para salvar a la humanidad. Hace unos años el histriónico Tim Allen protagonizó Héroes fuera de órbita, eficaz parodia de Star Trek y la ciencia ficción. El actor vuelve a intentar la jugada infructuosamente con el género de superhéroes, pues el resultado es absolutamente desastroso por varios motivos. Para empezar, llega tras Los increíbles y Sky High: una escuela de altos vuelos, infinitamente más chispeantes, pero es que además a Allen le falta la herramienta básica, el guión ligero pero graciosete que sí tenía en Héroes fuera de órbita. Allí le acompañaba un reparto formado por actores tan competentes como Alan Rickman y Sigourney Weaver, mientras que aquí se coloca al lado de Chevy Chase, un actor aún peor que él, si cabe. Para rizar el rizo, Allen se ha puesto a las órdenes del director Peter Hewitt (Garfield). El guión es plano y se apoya en gags algo groseros, compuestos por guionistas con una mentalidad tan infantil que no lograrán conectar ni con los niños a los que se supone que va dirigido el film.

1/10
Brokeback Mountain

2005 | Brokeback Mountain

Signal, Wyoming. Dos jóvenes, Ennis del Mar y Jack Twist, consiguen trabajo en un rancho: cuidar hacia el final del verano un rebaño de ovejas, acampando en la ladera de Brokeback Mountain. Es un trabajo duro y poco agradecido, que hacen con profesionalidad. Ennis es un tipo parco en palabras, prometido con Alma, su novia de toda la vida, con la que espera casarse. Jack, más dicharachero, está soltero y sin compromiso, y el caso es que Ennis le gusta, y no sólo como amigo. De modo que una noche irrumpe en su tienda, y sin cortarse un pelo se arroja en sus brazos. Ennis querría pensar que aquello ha sido la locura de un momento, pero la pasión crece, y también el afecto. Terminada la temporada, sus vidas se separan. Ennis se casa con Alma, y Jack hace lo propio con Lureen, hija de un potentado. Ambos formas sus respectivas familias. Podría ser el punto y final. Pero no lo es. Pues incapaces de olvidar aquel verano en Brokeback Mountain, reanudan el contacto. De modo que ante una esposa que no quiere ver y otra que no se entera, echan una canita al aire anualmente. Será su secreto, pues no se atreven a ir más allá. Aunque aquello parece no bastar, sobre todo a Jack. Ang Lee (que ya abordó la temática gay en El banquete de boda, en tono de comedia) adapta un relato de Annie Proulx, convertido en guión por Larry McMurtry y Diana Ossana. Probablemente su peor defecto es que se nota la intención de vender una idea, la de la normalidad de las relaciones homosexuales. Pero Lee es un cineasta hábil, y sabe entre medias mostrar los desgarrones interiores de los protagonistas, incapaces de decir adiós a su relación, aunque sólo fuera porque ya se decantaron por otra opción (crear un hogar, cada uno con una mujer). Hay un buen trabajo de Jake Gyllenhaal y Heath Ledger, a costa de los personajes femeninos, muy esquemáticos y con comportamientos poco razonables.

6/10
Caprichos del destino

1999 | Random Hearts

La esposa del policía Dutch y el marido de la congresista Kay mueren en un accidente aéreo. Los cónyuges que les sobreviven se van a llevar una desagradable sorpresa: los dos viajaban juntos y mantenían en secreto una relación adúltera. Dolor, rabia, impotencia... Todos estos sentimientos se arremolinan en Dutch, que se atormenta preguntándose en que falló a su esposa, y cuándo empezó todo. Kay parece que se lo toma más friamente: tiene una hija y una carrera política en la que pensar. Pero la procesión va por dentro. La trama tiene, sin duda, cierto morbo. Y arranca muy bien, con la recreación del accidente y el dolor consiguiente. Luego uno ya puede imaginarse que surgirá el inevitable romance entre los personajes interpretados por Harrison Ford y Kristin Scott Thomas. Y tal planteamiento discurre por cauces más previsibles. Aunque sea Sydney Pollack, "especialista en cine romántico", quien firma el film, no llega a los resultados de títulos tan memorables como Memorias de África y Tal como éramos. Pero bueno, no está mal ver a Ford en un papel dramático y a esa fantástica dama de la interpretación llamada Kristin Scott Thomas.

7/10
Joe The King

1999 | Joe the King

Joe es un chaval que crece en un ambiente familiar difícil: el padre bebe más de la cuenta y tiene accesos de violencia, la madre hace lo que puede con su precario empleo, el hermano mayor cada vez está más en sus casas. Para enderezar su vida se le ocurre robar la recaudación del restaurante donde trabaja ilegalmente. Muestra de cine independiente premiada en Sundance; en su dibujo del chaval inadaptado, recuerda al patito feo que aparecía en Bienvenidos a la casa de muñecas.

4/10

Últimos tráilers y vídeos