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Nota decine21
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Los Romanoff

Los Romanoff

The Romanoffs

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Sinopsis oficial

Los Romanoff

Una serie de antologías contemporáneas, ambientada en todo el mundo, que presenta ocho historias separadas sobre personas que se creen descendientes de la familia real rusa.

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Los Romanoff
Los Romanoff

Crítica decine21.com

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7
Historias de familia
Historias de familia

Una sorprendente serie creada, escrita y dirigida en su integridad por Matthew Weiner, en apariencia muy alejada de su obra más conocida, Mad Men, que se ambientaba en el mundo de la publicidad al final de la década de los 60 en Estados Unidos. A poco que se escarbe, Los Romanoff no es tan diferente, pues las ocho historias completamente independientes que la componen –las conexiones que Weiner ha trazado son ingeniosas, pero casi una suerte de broma privada para dar cohesión–, protagonizadas por supuestos descendientes y familiares más o menos lejanos del asesinado zar ruso Nicolás II, hablan del ser humano contemporáneo, con sus angustias, búsquedas, anhelos y esperanzas, y terminan no siendo tan diferentes de las de los “hombres locos” y las mujeres que trataban de abrirse paso en un mundo eminentemente dominado por los varones.

Resulta complicado ofrecer un juicio global cuando aún no se han publicado todos los capítulos, de casi hora y media de duración cada uno, y sabiendo además que son independientes, al estilo de otras series antológicas como la popular Black Mirror, por lo que es de suponer que unos serán mejores que otros. Lo que está claro es que el planteamiento puede desconcertar un tanto, pero la ambición de Weiner resulta innegable, al jugar con un elemento de la mitología del siglo XX anclado en la realidad, esa familia Romanoff que estalla literalmente por los aires a causa de una revolución que pone en cuestión tantos valores e ideas que se suponían sólidas. Al hombre y a la mujer líquidos de nuestros días les ocurre algo semejante, no tienen claro de dónde vienen y adónde van, y aunque quieren aferrarse a lo que pueden, la insatisfacción y la tristeza resultan manifiestas.

Es lo que ocurre en el primer episodio “La hora violeta”, donde Weiner se toma su tiempo en poner boca arriba las cartas con las que juega la partida. Anushka es una anciana cascarrabias, que está delicada de salud, y vive en un magnífico piso en pleno centro de París. Atiende sus necesidades con sincera preocupación su sobrino americano Greg, que regenta un hotelito, y que padece fuertes presiones de su novia Sophie, una mujer despampanante, divorciada y que no desea tener hijos, para lograr que su tía les legue pronto su fortuna, el deseo íntimo de ella es que no estuviera incordiándoles todo el tiempo e hiciera el favor de morirse cuanto antes. Debido a su difícil carácter, las empleadas del hogar que cuidan de Anushka duran muy poco tiempo en su puesto. Pero la joven musulmana Hajar se va a convertir en la excepción, estudiante de enfermería, muestra una paciencia infinita con la vieja, aguantando mil y una impertinencias, incluidos comentarios racistas y xenófobos de dudoso gusto.

Con medido ritmo, resulta creíble la evolución de los personajes, y la idea de que el amor es la mejor medicina para el entendimiento entre la gente se introduce con suavidad, resulta sugestiva. Por supuesto, se juega al contraste entre la relación de Greg y Sophie, donde que la motivación egoísta material y placentera domina, con la creciente admiración que Greg siente hacia Hajar, ambos pueden mantener conversaciones de altura, intercambiado por ejemplo sus ideas acerca de la existencia de Dios, o compartiendo lo que comparten los amigos, como por ejemplo recuerdos de familia. El cuarteto de actores principales –Marthe Keller, Aaron Eckhart, Inès Melab y Louise Bourgoin– están muy bien, al igual que algunos secundarios de presencia mínima, como los padres de Hajar.

"El plural mayestático", el segundo episodio, ofrece una aguda disección del matrimonio a cuento de Michael y Shelly Romanoff, que están acudiendo a sesiones con una psicóloga que les ayude a que su relación no naufrague. Quizá Shelly es muy resolutiva y dominante, pero al menos trata de abordar el problema; su marido adopta en cambio una posición más apática, es un verdadero cínico, lo que se advierte en el modo en que profesionalmente orienta –es un decir– a los jóvenes que están a punto de entrar en la universidad. Podría ayudar a estrechar lazos un crucero que ilusiona mucho a Shelly, y que reúne en el barco a parientes de la familia imperial rusa. Pero Michael fuerza que se prolongue un juicio de cuyo jurado forma prte, siendo el único que discrepa de lo que parece un claro veredicto de culpabilidad. No sólo quiere evitar el viaje, sino ligar con Michelle, una exuberante miembro del jurado. Entretanto Shelly viajará sola y disfrutará de lo lindo del lujo que brinda la ocasión; y aunque surge la ocasión de una aventura, puede más la fidelidad.

De nuevo Weiner, sabe ir construyendo la historia, y lanzar preguntas acerca del espectador acerca de cuáles deberían ser las bases sobre las que construir un matrimonio duradero. Resulta imprescindible, claro está, el amor, pero también compartir un proyecto que valga la pena, y la conciencia de que no pueden faltar dificultades. Está muy bien escogida la pareja protagonista, un Corey Stoll en alza desde que se dio a conocer en House of Cards, que encarna bien la insatisfacción vital revestida de egoísmo, y una agradable pero menos conocida Kerry Bishé, con la que el público empatizará inevitablemente.

Metacine o metaserie, es la propuesta del tercer episodio, "Casa de fines especiales", en que Weiner recurre como protagonista a Christina Hendricks, con la que hizo Mad Men. La actriz da vida precisamente a una célebre actriz de cine, fichada a última hora para rodar en Europa una serie televisiva sobre los Romanoff. Allí vive una situación surrealista, con una directora superprestigiosa, pero de personalidad pintoresca a la hora de sacar de sus intérpretes las composicones de los personajes que desea, un compañero de reparto con el que se acuesta, e incluso la aparición de lo que se diría un fantasma.

"Expectativas", el cuarto episodio, transcurre en una sola jornada en Nueva York, y habla de las frustraciones de Julia, cuya hija Ella está a punto de dar a luz, aunque el marido está de viaje de negocios en la otra punta del mundo. La discusión por esta circunstancia tiene raíces profundas, pues el padre de Ella no es el marido de Julia, sino que es Daniel, profesor experto en la historia de los Romanoff. el hombre al que verdaderamente quería, pero con el que nunca se casó. Ella ignora todo esto, y el secreto ha reconcomido a Julia desde el nacimiento de su hijo.

Bastante ambicioso y elaborado es el quinto episodio, "Altas y brillantes esferas", que aborda temas tan en boga como la diversidad, la atmósfera altamente cargada en lo sexual de nuestra sociedad, la cultura de la sospecha, el buenismo y las ínfulas de las clases acomodadas. Todo gira en torno a las sospechas de pedofilia que se ciernen sobre David, profesor de piano homosexual que da clases a los hijos de Katherine, profesora de literatura rusa felizmente casada y emparentada con los Romanoff, una estupenda Diane Lane. Sus dudas sobre ese comportamiento inapropiado le llevan a compartir la información con otras amigas cuyos hijos reciben clases de David, produciéndose reacciones inesperadas, consecuencia de su superficial visión de la vida. Y a charlar con sus hijos, en unas conversaciones decididamente incómodas, y que generan una situación que tiene difícil marcha atrás.

El mérito del episodio es que plantea muchos temas, desde los prejuicios a los límites de aceptar eso tan manido de que "cada uno con su vida haga lo que quiera", al daño que se puede hacer con una acusación que se habe pública, aunque no haya pruebas que la sostengan. Y desde la dificultad de hacer "lo correcto", sobre todo cuando esa expresión va vaciándose cada vez más de significado.

Hay un importante cambio de escenario en "Panorama", el sexto episodio, que transcurre en la capital de México. Abel es un periodista de exacerbado idealismo y romántico empedernido, no es de los que mira el mundo con cinismo, aunque no se engaña acerca del horror que atraviesa la historia. Actualmente investiga las actividades de un centro hospitalario privado de lujo, donde buscan curación enfermos desahuciados cargados de dinero, muchas veces de procedencia dudosa. Allí queda fascinado por Victoria –que resultará ser descendiente de los Romanoff– que acompaña a su hijo de doce años Nicke, hemofílico, una bella mujer y madre dedicada por completo a buscar una posible curación para su hijo.

Juan Pablo Castañeda encarna bien a un periodista que no acaba de tener el empuje que se supone a alguien de su oficio, no tiene del todo los pies en el suelo y puede más en él la mirada que busca la utopía y su carácter enamoradizo y descubridor de la belleza, allá donde hay tanta fealdad. La relación con Victoria, estupenda Radha Mitchell, está bien perfilada, y sus visitas turísticas a la catedral, al mural de Diego Rivera en el palacio presidencial y a las ruinas de la antigua Teotihuacan tienen particular encanto, como si el tiempo se hubiera detenido y los personajes pudieran gustar brevemente la eternidad, un algo de felicidad. El último plano en la plaza, es un auténtico y logrado homenaje al citado mural de Rivera.

"El final de la línea", el capítulo 7, aborda un tema importante en cualquier familia de rancio abolengo, la continuidad dinástica. En efecto, Anka y Joe Garner son un matrimonio sin hijos, que anhela la adopción, motivo por el que se han desplazado a la gélida Vladivostok, en Rusia. Allí les espera Elena, la asistente social, que se supone que les ha encontrado un bebé precioso. Pero cuando la pareja se queda a solas, algo extraño nota, la pequeña no llora como se esperaría en una criatura de pocos meses, apenas reacciona a sus carantoñas. ¿Les estarán dando gato por liebre? La situación saca a la superficie rencores y reproches.

La conexión Romanoff viene por Anka, sus ancestros la conecta con la familia zarista. Pero la trama de Weiner ayuda a plantear, no sólo cuestiones como la burocracia gubernamental de la nueva Rusia y sus posibles corruptelas, sino también la de ese supuesto derecho que se autoconceden un hombre y una mujer a tener un hijo, sí o sí, incluso con la opción de elegir un buen "producto", que para eso pagan.

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Distribuye: Amazon Prime Video
Extras: Español e inglés 5.1.
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