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Biografía

Alberto Iglesias

Alberto Iglesias

64 años

Alberto Iglesias

Nació el 21 de Octubre de 1955 en San Sebastián, Guipúzcoa, España

Premios: 11 Goya (más 4 nominaciones)

24 Octubre 2006
Escucha la banda sonora de "El topo", uno de los grandes trabajos de Alberto Iglesias.
Goya
2020

Ganador de 1 premio

Goya
2019

Nominado a 1 premio

  • Música original Yuli
Goya
2018

Nominado a 1 premio

Goya
2017

Nominado a 1 premio

Goya
2016

Nominado a 1 premio

Goya
2012

Ganador de 1 premio

Goya
2011

Ganador de 1 premio

Goya
2010

Ganador de 1 premio

Goya
2007

Ganador de 1 premio

Goya
2003

Ganador de 1 premio

Goya
2002

Ganador de 1 premio

Goya
2000

Ganador de 1 premio

Goya
1999

Ganador de 1 premio

Goya
1997

Ganador de 1 premio

Goya
1994

Ganador de 1 premio

Filmografía
Dolor y gloria

2019 | Dolor y gloria

Salvador. Un español, director de cine, que triunfó en los 80 en la escena internacional. En lo relativo a su producción artística, en la actualidad se encuentra varado en el dique seco. Se le acumulan las molestias físicas, de columna, y dificultades para tragar, más terribles migrañas, un cuadro que le sume en la depresión y le lleva a estar acostado gran parte del día. En un estado de duermevela afloran recuerdos de infancia en su pueblo natal, de su querida madre Jacinta, de su gusto por la lectura y el cine, del único modo de acceder a la educación. Ello coincide con el reencuentro con Joaquín, protagonista de uno de sus éxitos, con el que terminó mal, siempre le reprochó su adicción a la heroína. Curiosamente otros dolores del alma le llevan a entablar con él una nueva relación, y a sumergirse él mismo en la droga, el comienzo de un inesperado camino que le posibilitará cerrar heridas y tal vez volver a crear. Pedro Almodóvar, director y guionista, como es norma, se pone en esta ocasión más serio de lo habitual, los años pasan, la gravedad se va imponiendo en su cine. “¿Drama o ficción?” le pregunta su médico a Salvador cuando le habla de un nuevo proyecto, y la respuesta del personaje interpretado por Antonio Banderas, su escueto “no sé”, explica parte del secreto del nuevo film del manchego, de claros tintes autobiográficos, hasta el aspecto físico del protagonista se asemeja a Almodóvar, aunque por supuesto, ficcione. Estamos ante una obra muy personal, estructurada en un presente donde los flash-backs asoman con fluidez, en que trata cuestiones muy queridas, la del amor al cine y todo lo que le rodea, pero también el modo en que nos marcan nuestras raíces. El tema de la madre, cómo influye en la vida de las personas, y concretamente en la suya, ya lo había tratado antes Almodóvar. Aquí insiste, aunque sacando a la luz, no sólo lo que es una amorosa y entrañable relación maternofilial, sino también los reproches y la conciencia de decepcionar a ese ser querido, con comportamientos y actitudes que no se pueden compartir, aunque el amor no cese, en una y otra dirección. Al tratarse de una película muy almodovariana, exige una complicidad para conectar con su estado emocional, quien carezca de tal complicidad reconocerá una obra hábil, bien diseñada, llena de guiños personales, cuidada hasta los últimos detalles visuales –decorados, atrezzo– y sonoros, canciones como la del río de Rosalía, las menciones a Chavela Vargas, los libros como subtexto... Pero tal vez los reencuentros y rememoraciones, los amores homosexuales del protagonista y la evocación del primer chispazo de deseo sexual, introducidos con demasiados “deus ex machina”, le resulten artificiosos, algo forzados. Igual que la insistencia en las drogas, la explicación de las “asignaturas” de geografía y anatomía, o el preparado de los fármacos pulverizados para una más fácil ingesta. El director ama sin duda a los personajes, y se agradece una mirada amable, no es ésta una película de ajustes de cuentas ni amarga. Estamos ante una reivindicación del arte como forma de vida, no sólo en el sentido de ganarse un sueldo, sino como casi la única forma de seguir existiendo y soportando este mundo y encarar la inevitable muerte, de encontrar algo parecido a la fe que mueve montañas cuando se carece de una fe religiosa. Y esto, y ciertas pulsiones de puro sentimiento, son las emociones a las que caba agarrarse en el claroscuro de la vida, llena de dolores, y en que los momentos de gloria, desde el punto de vista almodovariano, son escasos y esquivos. Da gusto ver un conjunto de personajes bien perfilados como el de este film, incluso los numerosos secundarios: el médico (Pedro Casablanc), la actriz (Cecilia Roth), el moderador del coloquio (Julián López), la beata del pueblo (Susi Sánchez), el padre de Salvador (Raúl Arévalo), la madre de Salvador ya anciana (Julieta Serrano), la ayudante de Salvador (Nora Navas)... También está bien Salvador niño (el debutante Asier Flores), y por supuesto Penélope Cruz (una madre que compone con desparpajo), Asier Etxeandia (el actor que no se hablaba con Salvador), Leonardo Sbaraglia (un amor reaparecido), y Banderas, que lleva el peso de la película con gran dignidad.

6/10
Yuli

2018 | Yuli

Abordar el género biográfico sin caer en lo convencional es ejercicio harto difícil, no hay más que pensar en la reciente La música del silencio, sobre Andrea Bocelli. Icíar Bollaín, directora, y Paul Laverty, guionista, intentan sortear tal dificultad en Yuli, acercamiento a la vida del bailarín y coreógrafo cubano Carlos Acosta, que se interpreta a sí mismo en la cinta, y que por supuesto es uno de los impulsores del film. El modo de lograrlo es una historia con dos tiempos narrativos: en uno de ellos, Carlos Acosta prepara un espectáculo musical de danza autobiográfico, para ser representado en La Habana; en el otro, somos testigos de episodios de la niñez y juventud de Acosta, sugeridos por el álbum de fotos familiares y recuerdos que atesoraba su progenitor. De modo que se procura ofrecer un retrato no exhaustivo, aunque sí dotado de algunos elementos clave para conocer mejor a quien familiarmente era conocido como Yuli, con la idea de evocar, sin pretender ser absolutamente preciso, cómo fue esa vida sacrificada y exigente, no exenta de duras pruebas, sugeridas con pudor, a veces con trazos impresionistas, como lo relativo a los problemas psíquicos de una hermana. Y conocemos el ambiente familiar sencillo, las presiones que soporta el niño para desarrollar su natural talento para la danza y acudir a la Escuela Nacional de Cuba para formarse, las separaciones desgarradoras y estancias en el extranjero, la tentación de quedarse a medio camino. El resultado puede que no sea perfecto, pero funciona en líneas generales, incluidas las coreografías y números de danza del musical, cuidados y que cumplen bien su cometido en apoyo de la narración. Conmueve especialmente el personaje del padre, muy bien interpretado por Santiago Alfonso.

6/10
Quién te cantará

2017 | Quién te cantará

Una formidable película, una obra de madurez. Una historia acerca de las segundas oportunidades y la posibilidad de reinventarse, que afecta sobre todo a dos personas. Lila Cassen fue una estrella de la canción, retirada prematuramente, y que cuando planeaba su regreso bajo los focos con una gira de conciertos, pierde la memoria, hecho que se oculta a la opinión pública. Violeta trabaja en un karaoke, y vive con hija única Marta, una joven ingrata y con muchas aristas. Fan incondicional y buena conocedora de la música de Lila, la situación de la cantante deviene en carambola que puede cambiar su vida, pues Blanca, su agente, le encomienda que le ayude a recordar sus canciones y su modo de cantar, a ser ella misma de nuevo. Probablemente estamos ante la mejor película de Carlos Vermut hasta la fecha, quien ya había demostrado antes que era alguien a seguir con Diamond Flash y Magical Girl. Ahora renuncia a titular su nuevo trabajo en inglés, y en cambio encuentra un buen leitmotiv en una conocida canción de Mocedades, que sirve como metáfora del film, “Quién te cantará” alude al juego en que se ven implicadas Lila y Violeta, con los reflejos, duplicidades y experiencias compartidas, lo que tienen en común será reconocido por el espectador a medida que avanza la narración. Vermut es un gran creador de atmósferas, que imprime cierto laconismo en los personajes, y nos envuelve en el misterio; con su particular tempo, o en el uso formidable de las canciones, aunque sea de otro modo, la película puede evocarnos a Krzysztof Kieslowski y títulos como La doble vida de Verónica. Hay sobriedad a la hora de mostrarnos los dramas y sus consecuencias, aunque a veces sean duras, el enfrentamiento entre Violeta y Marta resulta desgarrador. La película es fundamentalmente femenina, los escasos hombres apenas cuentan. Hace un gran trabajo Najwa Nimri, de quien era sabida su faceta de cantante, pero por sorprende aún más, quizá por desconocida, Eva Llorach, que aunque había trabajado ya con el director, aquí compone con un talento increíble a una madre con principios, sensible y sufriente.

8/10
La cordillera

2017 | La cordillera

Poco después de ganar las elecciones, el nuevo presidente de Argentina, Hernán Blanco, está siendo bastante cuestionado, pues se le considera demasiado blando. Podría modificar esa imagen si sale airoso de su primer gran compromiso internacional, una importante cumbre latinoamericana para formar una alianza petrolífera de países, que transcurre en unas montañas nevadas. Pero justo antes del evento, se entera de que su ex yerno amenaza con desvelar asuntos de corrupción que le involucran. Preocupado por la estabilidad psicológica de Marina, su hija, Blanco pide que la traigan a su lado. Tercer largometraje del bonaerense Santiago Mitre, que tras El estudiante, Paulina y ahora este título mejora progresivamente, sobre todo a nivel técnico, y que aquí demuestra que sabe manejar un presupuesto mucho mayor que los anteriores, pues se trata de una importante coproducción entre Argentina, Francia y España. De factura impecable, aprovecha muy bien elementos como la música del español Alberto Iglesias, que intensifica los momentos más dramáticos, recordando en cierta forma al cine de Pedro Almodóvar. Tampoco se le da mal la dirección de actores, pues Ricardo Darín está al nivel acostumbrado; a su lado se luce Gerardo Romano, como su jefe de gabinete. La blanca cordillera que da título al film sirve como metáfora del aislamiento del poder, en un film que llega a la conclusión de que los políticos sin escrúpulos tampoco son demasiado fiables en su vida privada. Quizás desconciertan un poco sus cambios de tono, del dramón al thriller, y se excede en su recurso a la sugerencia, pues acaba prácticamente dejándolo todo a la imaginación del espectador. También se la puede acusar de que su mirada al ser humano, a la familia y al mundo de la política acaba siendo un tanto pesimista.

6/10
Julieta

2016 | Julieta

Julieta. Una mujer en la cincuentena. Independiente y resuelta, se dispone a dejar Madrid e irse a vivir con su pareja, Lorenzo, a Portugal. Pero un encuentro casual con Bea, amiga de la infancia de su hija Antía, supone un mazazo, los recuerdos de un pasado que ha querido olvidar, sepultándolos en el silencio, regresan con fuerza, y a modo de exorcismo, emprende la escritura de un diario, donde recuerda su época de profesora de literatura clásica, y cómo conoció al padre de Antía, un pescador llamado Xoan, en un viaje nocturno en tren. La mejor película de Pedro Almodóvar desde Volver, de 2006. Se basa, con cierta libertad, como suele cuando maneja materiales ajenos, en tres relatos de la canadiense Nobel de Literatura Alice Munro, “Silencio”, “Destino” y “Pronto”. Y se trata de una obra de madurez, donde deja atrás algunos de sus habituales excesos folletinescos, y en que temas que se prestaban al barroquismo –la secta, la relación entre Julieta y Bea, o del padre de Julieta con su asistente extranjera–, se dejan simplemente apuntados; lo mismo cabe decir del ejemplar final, e incluso en las bromas, pocas, se muestra especialmente sobrio. Está presente esa carnalidad que no puede evitar, es su carácter, en las escenas de sexo, pero también aletea cierta espiritualidad en el drama, se palpa la vida interior y el sufrimiento reconocibles de los personajes, y especialmente de la protagonista, Julieta. El formato es quizá a ratos de cuento, pero se ancla mucho en la realidad. Y para ello nada mejor que subrayar la maternidad, las madres siempre nos ayudan a mantener los pies en la tierra. La angustia existencial, donde tiene especial peso el sentido de culpa, y la incomunicación que tanto daño hace, pueden emparentar el film al cine de Ingmar Bergman. Pero el misterio acerca de lo que ha ocurrido y su tratamiento tonal, con el viaje de noche y ensueño sobre raíles, la convivencia de Eros y Tánatos, la desconexión que se produjo entre madre e hija, la asistenta chismosa de Rossy De Palma, el mar y la noche de tormenta, las despedidas y sus premoniciones, asistidos por la música de Alberto Iglesias y el dinámico montaje de José Salcedo, emparenta el film con Alfred Hitchcock, de algún modo da Vértigo, y se obedece a un mandato, Recuerda. En cualquier caso, esta combinación de elementos funciona para mostrar al cineasta manchego en estado de perplejidad, desnudando como siempre en sus películas su propia alma, y descubriendo a alguien que ve que el tiempo pasa y que no ha encontrado las respuestas a las grandes preguntas existenciales, tal vez porque no sabe cómo plantearse dichas preguntas. Los actores hacen un buen trabajo, pero sobresalen las mujeres, y sobre todo Emma Suárez, aunque también Adriana Ugarte, que componen a las Julietas mayor y joven; aunque el momento en que se intercambian sorprende un poco; la voz en off de Suárez, su relato, está bien utilizada, no cansa. La paleta cromática está cuidada con esmero, aunque en la dirección artística se detecta la decisión de incluir algunos elementos, por el hecho de que apetece que estén, la decoración del piso de Julieta, las esculturas de la amiga Ava... Es igual que algunos guiños, como los libros que la protagonista quiere llevarse a Portugal, o la mención a las obras de Patricia Highsmith, Almodóvar no puede resistirse a la tentación de tales referencias, que se nota, le encantan.

7/10
Spain in a Day

2016 | Spain in a Day

Ridley y Tony Scott produjeron Life in a Day, proyecto avalado por YouTube en el que los usuarios de la web enviaban sus vídeos grabados a diferentes horas del 24 de julio de 2010, para que posteriormente Kevin MacDonald (El último rey de Escocia) editara un largometraje, estrenado en Sundance al año siguiente, mientras se mostraba en directo en internet. El mismo Scott está detrás de Britain in a Day, Japan in a Day, Italy in a Day e India in a Day, que repitieron el mismo experimento por países, de cara a mostrar a las próximas generaciones cómo era la vida a principios del siglo XXI. Destaca la propuesta nipona, pues sus vídeos se rodaron poco después de la tragedia de Fukushima, mostrando los efectos de la tragedia nacional. Ahora, el inglés también avala con su nombre Spain in a Day, que tiene al frente a Isabel Coixet, y que sigue la realidad cotidiana en España. Aparte de que la iniciativa llama la atención, no queda claro si tiene interés para los espectadores, o si éstos pagarían por ejemplo una entrada de cine a diez euros. Salvo que quizás se ha contado con que la vean las 22.600 personas que han mandado las imágenes seleccionadas para el montaje comercial, pues en ese caso sería una jugada redonda. Para el común de los mortales, este mosaico de instantes aislados resulta más interesante de lo que parece a priori, pues sus protagonistas, gente corriente, logran emocionar con sus vivencias cotidianas, en especial la joven enferma de cáncer, la bailarina que prepara un nuevo proyecto, y el operario que mantiene en funcionamiento un faro, que reaparecen de vez cuándo. La lograda banda sonora de Alberto Iglesias subraya la poesía del conjunto. A Coixet le ha interesado sobre todo mostrar realidades de España, como la de quienes emigran al extranjero para buscar trabajo, o aquéllos que vienen en patera jugándose la vida. Pero pesa un poco su pretensión de resultar demasiado políticamente correcta, pues aquí tienen que estar representados todos los idiomas autonómicos, y toda la diversidad sexual, con especial presencia de la transexualidad. A quien le ha caído como un guante este proyecto es a una famosa marca de embutidos, que ha entrado como productora, con Mediapro y RTVE. Spain in a Day se ajusta a la perfección a sus logrados y entrañables anuncios televisivos, que buscan aquello que une a los españoles. 

5/10
Kalebegiak

2016 | Kalebegiak

Las películas colectivas que reúnen cortos de diversos directores son irregulares casi por definición. Kalebegiak, o sea, "Caleidoscopio", un proyecto impulsado con ocasión de la capitalidad cultural de San Sebastián, no es la excepción. Una docena larga de cineastas de la tierra, algunos veteranos, otros supuestas jóvenes promesas, hacen propuestas muy diferentes: algunas tienen su gracia, otras son una tontadita, y el resto son completamente prescindibles. Si hay que destacar alguna historia, nos quedamos con "La ballena real" de Julio Medem, con Marta Etura como la reina María Cristina dispuesta a avistar una ballena, y que acabará en el agua; el corto-gag de Borja Cobeaga, acción trepidante de una ambulancia con broma inesperada; y "Los Angeles Observer", del bastante desconocido Luiso Berdejo, la inesperada amistad que surge en Los Ángeles entre un ladrón y un anciano por la conexión San Sebastián. Es reconocible en "Txintxorro" a Gracia Querejeta, que involucra a tres niños que hacen una embarcación para navegar. Daniel Calparsoro se pone con el testimonio de una víctima del terrorismo en el aula de un colegio, e Imanol Uribe hablando de los indigentes. Del resto, el "Septiembre" del arranque es impactante, pero unisituacional, juega demasiado con el pescador y su inminente ahogamiento, sin lugar para que el relato avance. Mientras que el narcisismo de "Narciso" llama la atención por su simple narcisista existencia, delirante, no por el interés o la habilidad narrativa; y su alto voltaje sexual hacen que una película que deberia aspirar a llegar a todos los públicos, no sea recomendable para los más jóvenes.

5/10
Ma ma

2015 | Ma ma

A Magda, maestra en paro que trata de sacar adelante a su hijo, le diagnostican cáncer de mama. Al tiempo que intenta sobreponerse a su problema, inicia una extraña relación con Arturo, un tipo vinculado al mundo del fútbol que se convierte en un padre para el chico. Julio Medem estaba considerado uno de los grandes realizadores españoles al principio de su carrera, cuando Vacas, su ópera prima, contaba con un guión sólido propio, y producciones como La ardilla roja o Los amantes del círculo polar, también escritas por él, ocultaban muy bien su vacuidad con su potencia visual y su muy personal surrealismo narrativo. Pero con el paso del tiempo quedó claro que a pesar de su buen hacer, el donostiarra tenía poco que contar, cayendo en el despropósito en especial con Caótica Ana y Habitación en Roma. En Ma ma parece haber encontrado un tema de calado, arriesgado pues los espectadores tienden a huir del cine sobre enfermedades terminales, pero de indudable interés, el cáncer de mama, un duro y extendido mal. Cuenta para ello con un reparto solvente, pues Penélope Cruz a veces ha entregado creíbles interpretaciones y Luis Tosar, ha demostrado ser un todoterreno, ambos acompañados por secundarios solventes. Pero sus personajes se comportan con poca humanidad, no parecen de carne y hueso.  El trabajo interpretativo no puede superar semejante lastre, por lo que resulta muy difícil que alguna afectada o sus familiares sientan cercanía con lo que se narra. Además, las imágenes de Ma ma (se supone que un ingenioso juego de palabras que hace referencia a la maternidad, la vida, y el cáncer de mama, la muerte, ése es el nivel de la cinta) destilan muy poco dolor. Algún hallazgo ocasional, como el médico cantante, que tiene su gracia al principio, acaba agotando por sobredosis, y al final resulta ridículo, como algunas figuras metafóricas, como la omnipresencia de una niña simbólica en el tramo final.

4/10
Las dos caras de enero

2014 | The Two Faces of January

Atenas, 1962. Rydal es un atractivo guía turístico americano, con un ramalazo pícaro que le permite completar todos los meses su sueldo. Conocerá a un sofisticado matrimonio compatriota, Chester y Colette MacFarland, y caerá rendido a sus encantos, a pesar de que él es un estafador, que se mete en un auténtico lío cuando un detective viene a reclamarle el dinero robado a sus clientes en inversiones bursátiles. Con Colette lo suyo se parece mucho a un flechazo de adolescente, mientras que en Chester, de más edad y con clase, pero fácilmente celoso,  encuentra una suerte de figura paterna capaz de sustituir al progenitor que falleció recientemente, y que nunca le quiso. Debut en la dirección del guionista Hossein Amini, iraní afincado en Reino Unido, que antes había adaptado a autores de la talla de Henry James (Las alas de la paloma) y Thomas Hardy (Jude), además de firmar el libreto de la notable Drive. En esta ocasión vuelve a acudir a una fuente literaria, Patricia Highsmith, aunque con una de sus obras menos conocidas, desde luego no tanto como la saga de Mr. Ripley. El período de gestación del film ha sido largo, y de hecho dos de sus padrinos, que estuvieron detrás de El talento de Mr. Ripley –Anthony Minghella y Sydney Pollack–, han fallecido en el ínterim; de todos modos se nota su huella en el film, en el elegante diseño de producción, y por la concepción de los personajes como americanos lánguidos cuya estancia europea afecta a su carácter sacando a la luz su lado más primitivo, con un encanto particular al más puro estilo fitzgeraldiano. Amini sabe dibujar muy bien a sus tres protagonistas, encarnados por un magnífico trío de actores, Oscar Isaac, Kirsten Dunst y Viggo Mortensen. De modo que a pesar de sus innegables defectos, se hacen querer porque son seres humanos, podemos entenderlos y empatizar con ellos. La alusión algo críptica del título a la doble cara del dios Jano queda así justificada en la duplicidad de unos personajes que tienen secretos, partes de su vida que no desean compartir con otros, e incluso lados oscuros que no se ponen en movimiento hasta que llega el momento de la prueba. Alfred Hitchcock fue uno de los directores fascinados por Higshsmith, de quien adaptó Extraños en un tren. Se nota su huella en Amini en las escenas de suspense, particularmente en la que tiene lugar en una aduana, o en la sutileza al tratar el triángulo amoroso o los momentos de violencia. También en la partitura musical del español Alberto Iglesias, que en algunos momentos emula con maestría a uno de los compositores habituales del mago del suspense, Bernard Herrmann. El director novato maneja bien influencias varias, el mágico telón de fondo griego, con su halo de misterio, por ejemplo en la escena en las ruinas de Creta, podría hacer pensar en Antonioni e incluso en el David Lean de Pasaje a la India. Resuelve además bien un final complicado, que en manos de alguien con menos talento habría podido ser un verdadero desastre.

6/10
Exodus: Dioses y reyes

2014 | Exodus: Gods and Kings

Ramsés y Moisés han sido criados como hijos del Faraón de Egipto. Y aunque éste siente un afecto natural mayor por el segundo, por sus mejores cualidades humanas, sólo el primero lo es de verdad. Cuando Ramsés sucede a su padre, el descubrimiento de que Moisés es hijo de hebreos, miembro del pueblo de Israel al que tiene esclavizado, manda a quien fuera como un hermano al exilio. Para Moisés su nueva vida en una sencilla comunidad pastoril será como una revelación, a la que se suma una auténtica teofanía, Dios le habla exponiéndole los planes que tiene para él. La historia de Moisés ha sido adaptada múltiples veces al cine y a la pequeña pantalla, con el caso extraordinario de Cecil B. DeMille, que lo hizo en dos ocasiones, siendo Los diez mandamientos de 1956, con Charlton Heston y Yul Brynner, la más popular. Ahora es Ridley Scott quien revisita el relato bíblico, básicamente fiel a sus fuentes, incluido su sentido sobrenatural y trascendente, aunque se tome también algunas licencias artísticas, como que Dios hable a Moisés con figura de niño. Estructuralmente el guión firmado por Adam Cooper, Bill Collage, Jeffrey Caine y Steven Zaillian está construido alrededor del antagonismo-rivalidad-afecto fraterno de Moisés y Ramsés, un tema con el que Ridley Scott parece haber enganchado especialmente, no en balde él estaba muy unido a su hermano Tony, también director, que se suicidó hace dos años, y a quien dedica el film. Y por otro lado, se encuentra todo el conflicto interior de Moisés, su viaje y peregrinación de autodescubrimiento, acerca de quién es y lo que debe hacer, con la especial intimidad que le une a Dios, cuyas acciones, a veces terribles, no siempre entiende o comparte, aunque se dejará ganar y guiar por la fe –frente a la tentación de confiar en su pericia militar–, para poder hacer luego lo propio con los hebreos, ejerciendo de auténtico líder. Christian Bale hace un magnífico trabajo, y su némesis, interpretado por Joel Edgerton, también entrega una gran actuación. Estos mimbres fuertes pueden afectar al hecho de que otros sean más livianos, pues algunos personajes se encuentran bastante desdibujados, apenas trazados con un par de líneas. Los que mejor logran superar este handicap son tal vez John Turturro, el Faraón padre, y María Valverde, la esposa de Moisés, el resto –Sigourney Weaver, Aaron Paul, Ben Kingsley, Hiam Abbas...–, simplemente, están ahí, con su poderosa presencia. Pero verdaderamente el capítulo en que el film se muestra verdaderamente sobresaliente es el visual, que acrecienta el carácter de epopeya de la cinta, y donde da “sopas con honda” a la reciente Noé. Ridley Scott usa bien el 3D para dar profundidad a las escenas de masas, y los efectos especiales y el diseño de producción nos sumergen de lleno en el antiguo Egipto y en el desierto, las plagas y el paso del mar Rojo son de una increíble espectacularidad, con elementos como las gaviotas en el cielo encapotado que conceden a los planos un aire muy especial. Por concepción y temática, la película de Ridley Scott que más conecta con Exodus: Dioses y reyes, es El reino de los cielos, pero el cineasta británico sale mejor parado de la empresa que nos ocupa, por la fuerza y coherencia de la historia, y por el enorme carisma de Bale, mucho mayor que el de Orlando Bloom.

7/10
Los amantes pasajeros

2012 | Los amantes pasajeros

El vuelo de la compañía aérea Península despega desde Madrid en dirección a México. Pero por problemas con el tren de aterrizaje deberán abortar el viaje. Durante varias horas se mantendrán volando por el espacio aéreo español a la espera de tener luz verde para un aterrizaje de emergencia. Con el fin de evitar problemas, la mayoría de los pasajeros han sido drogados convenientemente. El piloto es un bisexual que está enrollado con uno de los tres azafatos homosexuales que completan la tripulación, junto con el copiloto, éste también con líos de género. Entre los pasajeros están una dominatrix de alto standing, un pobre tipo que huye de una chica enferma, una vidente medio tarada que quiere perder la virginidad, un misterioso hombre de negro, un empresario corrupto y una pareja de recién casados. Todos tendrán sus minutos de historia. Dentro del surrealista y disparatado universo de Pedro Almodóvar Los amantes pasajeros es a la comedia lo que La mala educación es al drama. En otras palabras, estamos ante una de las peores películas del director manchego, al menos de los últimos tiempos. Fracasa estrepitosamente en su intento por encontrar la tecla para meterse al público en el bolsillo, cosa que es la verdadera especialidad de Almodóvar y la clave de su éxito. Sin ese don para llegar a la gente, sus argumentos estrafalarios, erótico-festivos y rebuscadamente inverosímiles se vienen abajo. Y aquí ocurre justamente eso. La trama de toda la película es un monumento a la ligereza, la zafiedad, la exageración del mundo de locas homosexuales y conversaciones vanas de portera, tan típico de su filmografía; pero al contrario que otras veces en Los amantes pasajeros nada adquiere consistencia, todo es anecdótico, trivial, tonto: al final el espectador tiene la sensación de haber estado viendo una gigantesca nada, un conjunto de sketches televisivos de muy baja ralea, montañas de chistes verdes, ejercicio de locazas que en otros tiempos darían que hablar y hoy en día no producen risa, sino más bien aburrimiento. Es como si Almodóvar hubiera querido regresar a los 80, con una bomba de frescura escandalosa, y el trasnochado experimento le hubiera explotado en la cara. Hay lógicamente algunos momentos, contados, en que es imposible no sonreírse (o reírse de la pura vergüenza), tales son las esperpénticas situaciones “amaneradas”, así como ciertos coscorrones a las corrupciones del poder y de los negocios que funcionan momentáneamente. También destaca, claro, el numerito musical, por lo insólito y artificioso de la ocurrencia, y ese aire kitch del conjunto, con la luminosa fotografía de colores claros, limpios, de pintura warholiana. Pero, al fin, todo es tan demente y ridículo que ni un impresionante elenco de actores y actrices de enorme renombre –hay cameos hasta de Antonio Banderas, Penélope Cruz y Paz Vega– es capaz siquiera de evitar la catástrofe de la vacua y procaz farsa que inunda cada uno de los minutos del film. Y, si hay que salvar algo, el trabajo de Blanca Suárez en las pocas tomas de exteriores sería una buena opción.

2/10
La piel que habito

2011 | La piel que habito

  Vera es una joven encerrada en el sótano de un caserón, que lleva un body puesto todo el día, realiza estiramientos, practica técnicas de meditación y lee libros para pasar el rato. El doctor Robert Ledgard vigila sus movimientos a través de un circuito cerrado de televisión. Prestigioso cirujano plástico, Robert ha desarrollado una técnica transgénica para crear piel artificial, en lo que se diría un homenaje a su esposa, carbonizada en un accidente de coche. La piel que habito ha sido descrita como el primer acercamiento de Pedro Almodóvar al cine fantástico y de terror. Pero tratándose del cineasta manchego no se puede esperar un ajustamiento a la convenciones de ese género, en realidad el único género que sabe cultivar Almodóvar es el almodovariano, que no se parece a ningún otro, lo más parecido al mismo es el culebrón, y éste con rasgos propios e irrepetibles. Por ello, decir que el film adapta la novela “Tarántula” de Thierry Jonquet tampoco es decir demasiado, pues el director lo que hace es llevar ese material de partida a su personal terreno de juego. Y mencionar la revisitación del mito prometeico es obligado, pero aquí no tiene en realidad la fuerza que hemos visto en la mirada de James Whale al doctor Frankenstein. Y éste es el problema de Almodóvar –aunque para algunos, no es un problema–, que vive encerrado en un mundo de exagerados sentimientos, desgarrados pero epidérmicos, no hay hondura en los temas que trata, y ello trata de ocultarlo con tramas alambicadas y retorcidas. En ese rizar el rizo, el director roza el ridículo, nos lleva a situaciones imposibles de vergüenza ajena, porque se supone que son tremendamente dramáticas, pero en realidad provocan la risa nerviosa del bochorno. Otras veces existe la sensación de acumulación de elementos prescindibles, como la aparición del carnavalesco hermano de Robert. ¿Exageramos al hablar de superficialidad? Un personaje alude a los reparos bioéticos a las técnicas de Ledgard, pero aquello suena a impostado. Ciertos comportamientos se explican con una vaga referencia a la locura de nacimiento. Otro comete una violación, pero acabamos simpatizando con él ante la venganza orquestada por uno de los ofendidos. La posibilidad de cambiar de sexo no da pie a ninguna reflexión, digna de ese nombre, sobre la identidad sexual. Como ya ocurría en su film anterior, Los abrazos rotos, Pedro Almodóvar se apresta a recopilar ideas y planteamientos que ya le hemos visto en otras ocasiones: personajes atados y retenidos contra su voluntad, transformismo, muertes traumáticas del pasado, violaciones... Lo que se echa en falta –excepto en una breve escena protagoniza por Agustín Almodóvar– es el sentido del humor, demasiado ausente, a no ser que lo que parece humor involuntario sea en realidad voluntario. Pedro Almodóvar es un director con talento, y aun dentro de una historia de muy limitado interés, consigue captar la atención, aunque sólo sea en el aspecto visual, la puesta en escena. Pero ciertamente los personajes y sus dramas no emocionan, se antojan artificiosos, por lo que los actores, Antonio Banderas, Elena Anaya, Marisa Paredes y compañía, bastante hacen con mantener el tipo.  

4/10
Un dios salvaje

2011 | Carnage

Dos chavales tienen una pelea en el parque, a resultas de la cual uno casi saca un ojo al otro. Sus civilizados padres conciertan un encuentro para limar asperezas y lograr una solución justa... Pero puede que no sean tan civilizados. O que llamen civilización a cualquier cosa. Adaptación de la obra de teatro de Yasmina Reza de 2006, a cargo de ella misma y de Roman Polanski, el director de la cinta. Se trata de una disección implacable de cuatro personajes representativos de la clase culta occidental, que tras unas maneras suaves y unas supuestas cotas altas de razonabilidad, ocultan prejuicios y actitudes ciertamente mezquinas. El enfoque tragicómico es altamente ácido, somos testigos de cómo unos cónyuges que supuestamente se llevan bien, albergan en su interior rencores mil –porque el marido está todo el día pegado al teléfono, sin importarle que ante sus narices tenga asuntos urgentes que atender; porque la esposa sea una maniática perfeccionista, con el corazón apegado a cosas ridículas; etcétera, etcétera–, o están atados de pies y manos por las variadas directrices de lo políticamente correcto, que los desconectan del mundo real. Los hábitos culturales, la educación de los hijos, la conciliación de vida familiar y trabajo, la protección de los animales, la ética profesional, son algunas de las cuestiones que salpican los animados diálogos, donde Polanski sabe sacar todo su jugo a despedidas en falso y a alguna que otra sorpresa embarazosa. En ningún momento se trata de ocultar el origen escénico de esta cinta coproducida por Francia, España, Polonia y Alemania, aunque Polanski –que ya tiene experiencia en adaptar obras de teatro, piénsese en La muerte y la doncella– sabe airearla en el prólogo y epílogo en el parque, o moviendo a los personajes por el apartamento de uno de los matrimonios y el rellano de la escalera, con los amplios ventanales que permiten vislumbrar los rascacielos neoyorquinos. Llama la atención el equipo de lujo para el diseño artístico y el vestuario –los artífices de El padrino Dean Tavoularis y Milena Canonero–, cuya presencia casi parece exagerada, aunque su trabajo es ciertamente impecable. Lo que está claro es que el film es un auténtico regalo para los actores, y no es fácil señalar quién esta mejor del cuarteto que componen Jodie Foster y John C. Reilly, Kate Winslet y Christoph Waltz, cada personaje tiene sus rasgos peculiares y está perfectamente pillado.

7/10
El monje

2011 | Le moine

La España de finales del siglo XVI. Siendo un bebé, Ambrosio fue abandonado a las puertas de un convento de capuchinos. Criado con ellos se hará monje, hasta el punto de convertirse en una celebridad local como predicador infatigable y riguroso director de almas. Sus certezas espirituales se verán puestas a prueba cuando ingresa como novicio el hermano Valerio, joven que oculta su rostro desfigurado tras una máscara. Adaptación de la novela gótica de Matthew Gregory Lewis (1775-1818), escrita cuando el autor contaba sólo 20 años, y admirada por sus coetáneos lord Byron y el marqués de Sade. Está tras la cámara Dominik Moll, que sirvió en 2000 la inquietante Harry, un amigo que os quiere. Se trata de un film altamente desconcertante, a modo de cuento moral para los que se creen superiores a los demás hombres, y que sin embargo albergan en su interior las mismas flaquezas sino peores. Llama la atención el retrato del diablo como un ente real, capaz de seducir a los hombres, aunque subrayando que éstos, por su arte, no harán nada que ellos mismos no quisieran hacer libremente. El cineasta francés se las compone para crear una atmósfera desasosegante en su descripción de cómo el virtuoso se precipita hacia el abismo. De todos modos no evita cierto aire de folletín en el fatalismo de ciertas revelaciones finales, y desconcierta con algunas líneas del relato -la monja pecadora castigada de modo nada cristiano por su abadesa, el amor limpio de dos jóvenes que se han conocido con motivo de un sermón de Ambrosio-, cuya imbricación en la trama principal no queda suficientemente clara. Aunque se juega la baza de recordar a títulos populares como El nombre de la rosa, no parece que haya intención de dar una visión negativa de la religión. Lo que no quita para que en la reduccionista visión de Moll brille por su ausencia el amor de Cristo encarnado, todo se limita al estoicismo de un conjunto de reglas que pueden llegar a ser muy opresivas e incluso carentes de sentido.

5/10
El topo

2011 | Tinker, Tailor, Soldier, Spy

Años 70. Los servicios de espionaje británicos están en entredicho tras el fiasco de una operación encubierta en Budapest, Hungría. Son los años de la guerra fría, y todo apunta a que la Unión Soviética tiene infiltrado un topo en la cúpula del MI6. Para descubrir su identidad, el gobierno acude a uno de sus mejores agentes, George Smiley, que fue obligado a jubilarse unos meses atrás. Se diría que Smiley y otros veteranos espías han sido retirados de la actividad gracias a las jugadas maestras de Karla, uno de los jefes de los espías soviéticos, que mueve con extrema habilidad la pieza de su topo en el gran tablero ajedrecístico del espionaje. Intensa y lograda adaptación de la que seguramente es la mejor novela de espías de John le Carré. No era una tarea sencilla armar en dos horas esta tupida tela de araña argumental, ya que existe una excelente miniserie televisiva de 1979 de más de cinco horas, Calderero, sastre, soldado, espía, basada en la misma obra, con un reparto fantástico encabezado por Alec Guinness. Aquí toma el relevo en el rol de inteligentísimo espía gris Gary Oldman, y le acompaña un elenco de actores maravilloso, estamos ante la clásica película que merecería un Oscar al mejor reparto si tal categoría existiera en los premios de la Academia. Tiene gran mérito el guión trabado por Bridget O'Connor y Peter Straughan, hay una sabia labor de condensación de la novela y disposición de los saltos temporales, agil e intrigante, que conserva la emoción del original junto a esa presentación del mundo de los espías como un mundo gris y burocrático, en que las hojas impiden ver el bosque, con el peligro de olvidar en qué y para qué está uno trabajando. Si en Déjame entrar el sueco Tomas Alfredson tenía el mérito de mostrar vampiros en un entorno realista, quizá aquí su gran aportación es presentar a los espías como almas en penas que arrastran sus existencias hacia no se sabe dónde. De algún modo estaríamos ante la otra cara de la misma moneda, hay algo etéreo e inconsistente en ese mundo de duplicidades y traiciones, donde conceptos como lealtad y patriotismo se desdibujan, y el amor de una esposa o unos hijos es sacrificado, ahí está la “fantasmal” Anne, la eternamente nombrada y apenas vislumbrada mujer de Smiley, que tanto le hace sufrir. Logra el director decir mucho sin palabras, lo que tiene gran mérito en una película donde los diálogos con nombres e información importantes no escasean. Las miradas entre los “camaradas de armas”, los silencios que siguen a frases significativas, el espejo que resulta ser un niño para uno de ellos, todo tiene importancia, y Alfredson sabe sacarle valioso partido para dotar a su película de la misma densidad que presentaba la novela de Le Carré, y mostrar con pudor, como pidiendo perdón, las heridas que los personajes presentan en sus almas.

8/10
También la lluvia

2010 | También la lluvia

  Año 2000. Un equipo de cine español se encuentra en Bolivia rodando una película centrada en Fray Bartolomé de las Casas, Cristobal Colón y la colonización de América. Su trabajo cuestiona la ambición que movía a los conquistadores, subraya la pacífica existencia hasta entonces de los indígenas, y aplaude la defensa de sus derechos por parte de adelantados como De las Casas y el sacerdote Antonio Montesinos. Sin embargo las intenciones revisionistas del film chocan con el modo en que el productor Costa se jacta de que tiene extras nativos por cuatro perras, o las indicaciones que dan a su actor principal indígena, Daniel, para que no se involucre en las protestas contra el gobierno, que pretende privatizar la explotación del agua. Inteligente película de Icíar Bollaín, en la que sin duda es su película más ambiciosa, por discurso narrativo y por el esfuerzo de producción. Cuenta con un libreto de Paul Laverty, guionista habitual de las últimas películas de Ken Loach. La idea es trazar un paralelismo entre la llegada al nuevo mundo de Colón y sus hombres, y el desembarco de los cineastas españoles, dispuestos a dar una lección de historia, aunque la explotación de antaño se repita en las autoridades actuales de Bolivia, e incluso en ellos mismos. Quizá puedan faltar matices en el dibujo del pasado y del presente, pero debe reconocerse un esfuerzo por ecuanimidad, apuntalado con gran astucia. Así, funciona bien la idea de comparar el despertar de la conciencia de De las Casas con el de uno de los cineastas; o la de invertir los términos entre las ideas de los actores y las de los personajes a los que representan. Por ejemplo, la añoranza del que encarna a Colón, que agradecería una visión más rica del descubridor en el guión, equilibra su retrato de personaje ambicioso, que a la vez se apoya en su correspondencia  a los Reyes Católicos. También es un acierto señalar que en la lucha por los derechos, conviene no perder de vista los que corresponden a las personas más cercanas. Bollaín ha crecido en aplomo como cineasta. El arranque del casting de indígenas, es un ejemplo estupendo de saber arrancar una historia. El ensayo de los actores vestidos de paisano –Colón descubriendo América, una escena que es un regalo para Karra Elejalde; el sermón de Montesinos, otro tanto para Raúl Arévalo– retrotrae a ficciones que solapan actuación y realidad como Vania en la calle 42. Y hay una tremenda fuerza en Luis Tosar –a él y a Bollaín se debe que pasajes más débiles, como la metedura de pata con el móvil o la búsqueda de la niña malherida, resistan– y en el debutante actor boliviano Carlos Aduviri.  

7/10
Los abrazos rotos

2009 | Los abrazos rotos

El director de cine Mateo Blanco quedó ciego a resultas de un trágico accidente. Desde entonces perdió las ganas de vivir, lo que escenificó con un cambio de nombre. A partir de ese momento sería Harry Caine, y bajo ese apelativo firmaría su obra literaria y sus guiones cinematográficos. Harry trabaja codo con codo con su directora de producción Judith, y el espabilado hijo de ésta, Diego, hace las veces de secretario. Durante una ausencia materna, Diego sufre un accidente y Harry cuida de él. En eso ratos de forzada compañía, el joven pide al guionista invidente que le explique el porqué del nerviosismo de su madre por la aparición en escena de Ray X, hijo del recién fallecido empresario Ernesto Martel, que ha aparecido con una inesperada propuesta de proyecto cinematográfico. Y se inicia una larga historia que cuenta los años de convivencia de Ernesto con Lena Rivero, una secretaria devenida en amante y aspirante a actriz de cine... bajo la batuta de Mateo Blanco.Pedro Almodóvar vuelve a los terrenos del melodrama con una trama alambicada, atravesada de detalles personales sobre sus sentimientos y su dedicación al cine, dotada de una estructura donde juega con el concepto de duplicidad, muchas cosas se repiten de algún modo, acontecen dos veces. A lo largo del metraje brillan destellos de genialidad, el director manchego tiene todo tipo de ocurrencias ingeniosas, que va incorporando a su historia. Ya sea la película de vampiros que Diego cuenta a Harry, el recurso de leer los labios de otros o la película dentro de la película, “Chicas y maletas” (qué lástima que no sea ésta la película rodada por Almodóvar, porque los fragmentos que se incorporan, deudores de Mujeres al borde de un ataque de nervios, prometen muchas risas), se detecta una increíble facilidad para imaginar tramas y crear personajes. Lo mismo cabe decir de su ojo para lo visual, ya sean las páginas en braille llenando la pantalla, o las fotos hechas mil pedazos. O de las referencias cinematográficas bien traídas, ya sea el Te querré siempre de Roberto Rossellini, o la idea de convertir a Penélope Cruz, en la película que Mateo está filmando, en un trasunto bastante creíble de Audrey Hepburn. Y a pesar de todo... la película de Almodóvar resulta demasiado artificiosa, de algún modo se ahogan las emociones, que no llegan a aflorar. Quizá la más auténtica es la de Lena sacrificándose por su padre con una desesperada llamada a Ernesto; pero hay pocas como ésa. Los hilos narrativos se tuercen y retuercen, se está muy cerca del ridículo culebrón en algunos pasajes. Como es habitual en el cineasta, hay sentimientos exacerbados, pero a la vez muy epidérmicos. Se nos habla de amor, pero vemos poco amor. Ernesto está obsesionado con Lena, y se nos viene a decir que eso no es amor, sobre todo porque ella no le corresponde. Pero lo que surge entre Lena y Mateo tampoco acaba de parecer amor, es una especie de entrega física, sin más, propiciada por la relación profesional. Tampoco se ahonda mucho en el hijo despechado de Ernesto, y la revelación de algunos secretos, relativamente sorprendentes, suenan a disparatados -la escena de confesión de Blanca Portillo chirría-, metidos un poquito con calzador, y llama la atención lo poco que alteran a aquellos que debían quedar profundamente afectados. El tratamiento del sexo es puramente lúdico, poco avanza Almodóvar en este terreno: por supuesto no va ligado al compromiso o a la entrega, y es objeto de chistes de gusto, cuando menos, discutible.

5/10
Che, el argentino

2008 | The Argentine

  Primera de las dos entregas que conforman el díptico sobre Ernesto ‘Che’ Guevara de Steven Soderbergh. La que nos ocupa se centra en la actividad desplegada por el Che, desde que se embarca para Cuba y se oculta en la selva, combatiendo contra las tropas gubernamentales, hasta el derrocamiento del presidente dictatorial Fulgencio Batista. El conjunto queda enmarcado por el encuentro en el exilio en México del Che con Fidel Castro, donde se decide la marcha clandestina a Cuba, y se ve punteado a lo largo del metraje con escenas en blanco y negro en torno a una entrevista periodística del líder revolucionario, y de su intervención ante la Asamblea de las Naciones Unidas, donde lanzará entre otras proclamas la célebre de “Patria o muerte”. Abordar un ‘biopic’ es siempre complicado. El deseo de abarcar muchos de los hechos de que es protagonista el biografíado puede jugar en detrimento del conjunto. En tal sentido hay inteligencia en el film de Soderbergh, que maneja un guión de Peter Buchman, que aplica una lente de aumento a la actividad del Che en la selva, lo que permite dibujar su personalidad, mostrarle como médico y guerrillero, la preocupación por sus hombres de a pie y por la gente sencilla, la relación con los otros líderes, fundamentalmente Fidel… De modo que lo relativo a la ONU sirve como amplificador o remache de quien ya se habría convertido en figura legendaria. Benicio del Toro, que además de encarnar al Che, produce la película, se ha implicado de lleno en el proyecto, y ciertamente se transfigura en su personaje, una interpretación que fue premiada en Cannes. Los otros actores están muy bien escogidos, pero vale la pena destacar a Demián Bichir, que entrega a un Fidel muy convincente, evitando el peligro de la caricatura, y a Jorge Perugorría, que escapa, al fin, de los tipos algo histriónicos y estereotipados que ha venido componiendo en el cine español. Una fuente fundamental del guión de la película son las memorias del Che. En tal sentido, es obvio que se nos ofrece el punto de vista del personaje, lo que pesa en la deseable objetividad; se nos antoja el Che algo mitificado, sin aristas o puntos demasiado oscuros. Combate con las armas y ordena fusilamientos, sí, pero lo hace con sentido de la humanidad, sin odio, con principios, e incluso en cierto momento se dejan caer palabras suyas auténticas acerca del amor, como motor de la conducta revolucionaria. Queda a un lado, casi siempre, la retórica marxista, y reluce la imagen romántica del hombre idealista, que lo deja todo por luchar en lo que cree. De algún modo, es como si un asesor de imagen del Che de nuestros días hubiera permitido a un reportero de su confianza filmar a su representado en los momentos en que proyecta una imagen más favorable. Ha rodado Soderbergh con cámaras digitales, y les saca todo su rendimiento en las localizaciones naturales, y en las escenas de combate. Se trata de un film didáctico, que tiene el mérito de evitar el didactismo groseramente manipulador, las obviedades ideológicas; aunque es cierto que los personajes del lado de Batista son algo borrosos, les falta tridimensionalidad. A veces la acción en la selva agota un tanto, ese ir y venir de aquí para allá, acampando, conviviendo... Seguramente la intención es hacer partícipe al espectador de la vida del combatiente guerrillero, pero lo cierto es que algunos pasajes resultan reiterativos.  

6/10
Che, guerrilla

2008 | Che: Part Two

1966. La Revolución Cubana ha terminado. Ernesto 'Che' Guevara se ha convertido en todo un símbolo. Un día desaparece de Cuba, sin previo aviso, y aunque deja una carta para su buen amigo Fidel Castro, no se sabe adónde ha ido a parar. Disfrazado como un hombre mayor, Guevara entra en Bolivia, gobernada por la dictadura del general Barrientos, y se instala con un grupo de guerrilleros al sudeste del país, donde intentará recabar el apoyo de los campesinos, cara a derrocar al gobierno. Steven Soderbergh cierra su díptico sobre Ernesto 'Che' Guevara, con esta cinta centrada por completo en su campaña en Bolivia. Se basa en el libro ‘Diario de Bolivia’, compuesto por los apuntes que tomaba el Che para dejar constancia de sus experiencias y reflexiones cotidianas. Esto explica que se ofrezca únicamente su punto de vista, por lo que el film es bastante hagiográfico, y sigue la línea de omitir posibles aspectos negativos del protagonista. Subraya Soderbergh en esta entrega que se trataba de un hombre coherente con sus ideas, que abandonó Cuba e inició otra revolución, en lugar de instalarse cómodamente en el poder, y convertirse en un dictador, como hizo Castro. También se muestra a Guevara como un hombre vitalista y extremadamente positivo, que confió hasta el final en que su lucha sirviera para poner fin a las injusticias, aunque fracasara. Se parece demasiado este film al anterior, en su descripción minuciosa de la vida en la jungla del líder guerrillero y sus hombres, la búsqueda de campesinos que les apoyen, las ocasiones en las que Guevara ejerce de médico, etc. Muchas de ellas resultan reiterativas, lo que ralentiza el metraje. Benicio del Toro se supera a sí mismo mostrando una evolución del personaje, que ya no es un guerrillero anónimo, pues se ha convertido en un mito tras su discurso en la ONU. Le acompañan una cuidadísima selección de actores internacionales, como la alemana Franka Potente –sorprendente la guerrillera argentina Tania– y el portugués Joaquim de Almeida –Barrientos–. El reparto está integrado también por una cuidadísima selección de actores hispanohablantes, integrada por el cubano Jorge Perugorría, el argentino Gastón Pauls, el mexicano Demián Bichir (cuyo Fidel Castro aquí apenas aparece) y los españoles Óscar Jaenada, Eduard Fernández, Jordi Mollà, y los fugaces Raúl Arévalo y Antonio de la Torre, a los que hay que esforzarse para poder verlos. Las interpretaciones son muy naturales, con diálogos que parecen improvisados, a veces entrecortados. Esto refuerza el realismo visual, ya que la cinta ha sido rodada casi toda con luz natural en exteriores, como Che, el argentino, aunque esta vez la seca vegetación de Bolivia contrasta con la espesa selva de Cuba que predominaba en aquella.

6/10
Cometas en el cielo

2007 | The Kite Runner

Sentida adaptación de la popular novela homónima de Khaled Hosseini. Curiosamente, aunque la obra original se escribió en inglés, y el guión de David Benioff también, la mayor parte de los diálogos del film son en dari y pastún, en aras del realismo. En esa línea los pasajes afganos resultan creíbles, no estamos ante un título exótico con decorados de cartón piedra y occidentales maquillados. Y las escenas en que se vuelan las cometas resultan excitantes, y ayudan a acometer (¿o habría que decir "acometar"? la dura trama.   San Francisco, año 2000. Amir, felizmente casado, recibe ejemplares de su primera novela; tal hecho coincide con una llamada desde Pakistán, lo que despierta recuerdos en parte sepultados, pero nunca olvidados. Corría 1978 y en Kabul, Afganistán, siendo un niño pastún, era amigo de Hassan, a pesar de que éste era de etnia hazara e hijo de Alí, un sirviente de su padre. Ya en esos años había empezado a apuntar su habilidad para imaginar historias, y los dos chicos disfrutaban sobremanera haciendo volar cometas. Pero un hecho traumático va a levantar un muro entre ellos, y el pasar del tiempo, como le previene a Amir su padre, su "Baba", va a pudrir las cosas. La invasión soviética de 1979 obligará a Amir y a su padre a intentar la huida del país, lo que tras varias peripecias conduce a Estados Unidos.   David Benioff y Marc Forster acometían una tarea ardua, pues la novela de Hosseini es rica en acontecimientos dramáticos y secretos vergonzosos, algo que dificultaba atrapar todos los conflictos sin minimizarlos y restarles entidad; y lo cierto es que en un metraje de dos horas salen bastante airosos del reto. Los cineastas atrapan las diferencias étnicas, las posiciones distintas que les toca vivir a Amir y Hassan; de modo que pintar su amistad y las ilusiones propias de la infancia, no impide reflejar en el primero su falta de coraje, el abuso del que puede hacer por su posición de superioridad, y en el segundo una lealtad a machamartillo, que incluso en algún momento podría parecer servil, aunque esté dictada por un amor que le llevaría a hacer lo que hace "una y mil veces", como se repite en varios momentos. Además, se evita que, por la acumulación de situaciones más o menos tremendas –el enfrentamiento de los chicos en la calle, la escena más fuerte de la novela, resuelta con elegancia, además del viaje a la frontera, las difíciles relaciones y la enfermedad del padre, o el regreso al Afganistán de los talibanes...– la película adquiera tintes folletinescos; hay una apuesta por la sobriedad y la contención muy de agradecer. El film habla de los errores –o siendo más claros, los pecados– que todo ser humano comete, junto al sentido de culpa, y la posibilidad de reparar por ellos y redimirse a través del perdón y la entrega al otro, y por la mirada a Dios, resumida en la frase "Hay un camino para volver a ser bueno". Resulta obligado referirse al reparto, perfecto, de actores desconocidos, casi todos reclutados en Afganistán. Los niños son muy naturales, y los adultos hacen un buen trabajo. De éstos sólo puede sonar, tal vez, el rostro de Amir adulto, Khalid Abdalla, a quien se pudo ver en United 93.

7/10
Volver

2006 | Volver

Raimunda y Sole son dos hermanas que viven en Madrid, aunque sus raíces están en La Mancha. Sole, que vive sola y regenta una peluquería en su casa, recibe la noticia de la muerte de la tía Paula. Cuando comunica la noticia a su hermana, ésta le sorprende diciendo que no puede ir al pueblo. La razón, que no puede explicarle, es que la hija adolescente de Raimunda acaba de matar a su padre accidentalmente, cuando la acosaba sexualmente. La madre tiene que actuar deprisa, y esconde el cadáver en el frigorífico de un restaurante cercano, cerrado por vacaciones, cuyas llaves le ha pasado el dueño. Al volver Sole del entierro de la tía, descubre que se ha traído consigo el supuesto ‘fantasma’ de su madre, que murió en el pueblo en un incendio, en brazos de su padre. Y lo esconde en su casa. Como puede imaginarse, la verdad que se oculta tras los descrito, puede ser todavía más complicada. Una de esas historias alambicadas y con aire de culebrón (dicho sea sin ningún ánimo peyorativo), a las que tan aficionado es Pedro Almodóvar, donde no faltan el incesto, la infidelidad y el asesinato, y en que hay lugar para las lágrimas y para la risa. A lo que se suma el apelar a las raíces manchegas, desde el original prólogo de limpieza de tumbas en el cementerio, al son de un tema de zarzuela. Asegura el director que, para él, quizá lo más difícil del film ha sido escribir su sinopsis, pues “mis películas son cada vez más difíciles de contar y de resumir en pocas líneas”. Y quizá el guión sea ciertamente artificioso, pero hay que reconocer al manchego su increíble habilidad para atar todos los cabos. Almodóvar sabe crear personajes, y los pone en situaciones límite en que se ven obligados a desplegar todos sus sentimientos, de modo exacerbado. Y aunque aborda los temas de modo algo epidérmico, aquí explora el tema del sentido de culpa, y el de la responsabilidad por las propias acciones. El cineasta continúa su camino hacia la madurez, las gracietas de antaño empiezan a ser historia.

6/10
El jardinero fiel

2005 | The Constant Gardener

El prestigioso director de Ciudad de Dios (2002) prueba de nuevo su valía tras las cámaras, pero esta vez con un producto más comercial y encabezado por un reparto de célebres estrellas. Y si en su anterior film había indagado en el mundo de las favelas brasileñas, ahora se mete hasta las cachas en los barriadas de Nairobi, para contar una historia de corrupción de altas esferas y con implicaciones internacionales de grave índole moral, con referencias directas a la falta de escrúpulos de las compañías farmacéuticas y a la explotación del tercer mundo. La película comienza con una muerte sangrienta. En una zona desolada del norte de Kenia encuentran el cuerpo de Tessa Quayle, una de las activistas humanitarias de mayor energía y convicción, casada con un importante diplomático de la embajada británica. Tessa ha sido asesinada mientras viajaba en compañía de un médico con el que trabajaba y todas las sospechas inducen a que ella no era completamente sincera con su marido Justin. Las más importantes personalidades del alto comisionado británico consuelan a su colega, pero Justin no entiende la causa de la muerte de Tessa y se niega a aceptar que ha sido la víctima al azar de un acto criminal. Además, el sentimiento de que su mujer le ocultaba ciertos aspectos de su vida, le empuja a investigar por su cuenta. Y aunque las consecuencias de sus pesquisas pronto se revelan peligrosas, Justin está decidido a llegar hasta el final. A partir de la novela homónima de John Le Carré, Fernando Meirelles vuelve a dar una lección de cómo narrar una historia dramática y cargarla de intensidad, al modo de un thriller. Su estilo visual resulta inconfundible, con ese vibrante manejo de la cámara y el montaje con frecuentes saltos de imagen, un modo de filmar y editar que ya dejó sello con la historia de Buscapé, el protagonista de Ciudad de Dios. Este atractivo visual corrige ciertas carencias del guión que, en aspectos clave, puede resultar en ocasiones algo esquemático. De cualquier manera, se trata de una historia intensa y atractiva, dolorosa y romántica. Las composiciones de Ralph Fiennes y Rachel Weisz son muy convincentes, y destaca también Danny Huston (Silver City) en su ambiguo personaje.

6/10
La mala educación

2004 | La mala educación

Enrique es un joven director de cine que está investigando para una próxima historia, y la búsqueda le lleva a reencontrarse con un antiguo amigo del colegio, Ignacio. Junto a él recordará sus años más tiernos en el colegio de curas al que asistían; recuerdos sobre la represión que sufrieron, los partidos de fútbol, la educación, e incluso algunos abusos sexuales que no han podido olvidar. Fallida cinta de Pedro Almodóvar protagonizada por Gael García Bernal y Fele Martínez, y que no tuvo el éxito esperado en las salas de cine. El polémico tema sobre curas represores y abusones ha sido tratado hasta la saciedad en el cine y el director malagueño no quiso ser menos, pues deja constancia, una vez más, de su animadversión hacia la Iglesia. La historia, carente de humor, es rebuscada, desagradable y no atrapa en ningún momento.

3/10
Comandante

2003 | Comandante

Durante 3 días Oliver Stone entrevistó a Fidel Castro, logrando 30 horas de grabación. El mandatario cubano da su particular punto de vista sobre la política internacional; a Stone se le reprochó ser complaciente con el dictador.

4/10
Te doy mis ojos

2003 | Te doy mis ojos

Una película sobre la violencia doméstica puede ser arma de doble filo. Tema de rabiosa actualidad, acapara desgraciadamente titulares en los medios de comunicación; la cuestión preocupa, hay un público interesado. Pero por otro lado, se presta fácilmente a los didactismos facilones, a la truculencia barata. Por eso hay que reconocer el virtuosismo de Icíar Bollaín (Hola, ¿estás sola?, Flores de otro mundo), que entrega una película medida equilibrada y con matices, con distintos puntos de vista. La historia se centra en la deteriorada relación de Pilar y Antonio (magníficos Laia Marull y Luis Tosar), casados y con un niño, que viven en una ciudad de provincias. Una noche, ella se presenta en casa de su hermana con el crío, llorosa y en zapatillas. Ha sufrido un episodio más de malos tratos, que le empuja a una separación temporal. Bollaín, coautora del guión con Alicia Luna, se detiene en la descripción de los dos personajes principales: ambos siguen enamorados, se quieren de verdad; ella apenas puede dominar el miedo cuando adivina el inicio de un arrebato de violencia de él; airearse, trabajar fuera de casa en un museo, hacer nuevas amigas, da a Pilar nuevas alas; mientras, Antonio se esfuerza en seguir una terapia, escucha al psicólogo, anota en un cuadernito lo que pasa por su cabeza cuando le domina la ira; pero sus estrechos horizontes, un querer y no poder, configuran un pesado lastre. El cuadro se completa con los alrededores de la pareja: la madre que aguantó junto a su marido hasta el final de sus días (“lo hice lo mejor que supe”, asegura), la hermana indignada, que no entiende que Pilar lo intente de nuevo, las amigas del trabajo (presentadas con unas pinceladas algo simplistas, como prototipo de independencia bien llevada), el terapeuta que trata de dar pistas, los compañeros de la terapia de grupo, que presentan un abanico de mayor o menor aprecio a sus mujeres.

6/10
Hable con ella

2002 | Hable con ella

"Cafe Müller", espectáculo de Pina Bausch. Dos tipos se emocionan viendo a dos mujeres moverse como sonámbulas en el escenario. Es la apertura, resumen plástico del film. Benigno es enfermero, y cuida con esmero a Alicia, que se encuentra en coma (¿en el país de las maravillas?). A su clínica llega Lidia (mujer torero, por supuesto) tras una grave cogida; le acompaña su amante Marco, autor de libros de viajes. Benigno y Marco son muy distintos; pero se hacen amigos e intercambian confidencias sobre sus cuitas amorosas. Pedro Almodóvar ya ha probado de sobras su oficio narrativo. Aquí acude a una estructura más compleja, con saltos temporales y pequeños “descansos” o cambios de aire –los espectáculos de Bausch, las corridas, la película muda, la canción de Caetano Veloso, la aparición “estelar” de Chus Lampreave…– que en manos de otro chirriarían hasta decir basta. Así el manchego compone un folletín. De sentimientos exacerbados y heridas sangrantes. Sin entrar a cuestiones de fondo –a la violación, sin ir más lejos, se le resta importancia–, mostrando el puro deambular de los personajes. Ése es Almodóvar, guste o no. Se toma o se deja. La historia acumula elementos melodramáticos, muchos tomados de las páginas de sucesos del periódico. Y se salpica con el humor que tanto agrada a su parroquia.

6/10
Pasos de baile

2002 | The Dancer Upstairs

Un policía investiga una serie de atentados cometidos por una organización dirigida por un profesor de filosofía comunista, capaz de cautivar a las masas de campesinos con sus mensajes. El actor John Malkovich debuta como realizador, con esta adaptación de una novela de Nicholas Shakespeare, hijo del embajador británico en Perú en la época de los más crudos atentados de Sendero Luminoso. No hay referencia expresa en la película a este grupo terrorista, pero queda claro que se inspira en la figura de su líder, Abimael Guzmán.

4/10
Lucía y el sexo

2001 | Lucía y el sexo

Una chica se enamora de un escritor, el cual no puede olvidar una relación que mantuvo con una desconocida de la que nació una hija. Julio Medem (La ardilla roja, Tierra) filma una historia fragmentada, compleja y morbosa, de azarosos encuentros y relaciones que no acaban de establecerse. El sexo, muy presente en las imágenes, está casi ausente de la exigencia argumental. La película acaparó un buen puñado de nominaciones a los Goya.

2/10
Todo sobre mi madre

1999 | Todo sobre mi madre

Manuela es una madre soltera, que lo que más quiere en este mundo es a su hijo Esteban. Cuando muere atropellado, todo se le viene abajo. Le quedan los remordimientos por no haberle revelado el nombre de su padre, y unos sentimientos contradictorios hacia la célebre actriz Huma Rojo, responsable involuntaria de la muerte de Esteban. Cuando Manuela se acerca a Huma, consigue un trabajo como relaciones públicas y, más tarde, uno de sus sueños: actuar en una obra de teatro. ¡Atención! A preparar todas y todos los kleenex. Pues esta película de Pedro Almodóvar rebosa sentimientos por todos sus poros, y hace falta ser de piedra para no quedar "tocado". Con referencias al mundo del teatro (con citas de Un tranvía llamado deseo de Tennessee Williams y del film Eva al desnudo de Joseph L. Mankiewicz), y situaciones y relaciones complicadas entre mujeres, Almodóvar monta un culebrón que no parece tal, una película en la línea de las de su admirado Douglas Sirk. El director manchego apuesta por el melodrama y por hacer creíble el manojo de sentimientos que presenta; y ahí está su principal mérito. Para ello rebaja la presencia de personajes extrafalarios, y concentra el humor que su parroquia le exige en el personaje de Antonia San Juan. El reparto femenino es de quitarse el sombrero; a destacar las maravillosas, Cecilia Roth y Marisa Paredes.

7/10
Los amantes del círculo polar

1998 | Los amantes del círculo polar

El niño de un matrimonio roto y la niña de otro matrimonio roto se conocen en el cole. El padre de él y la madre de ella también se conocen, y forman pareja. Querrían que los niños vivieran como hermano y hermana, pero una vez llegados a la adolescencia se convierten en amantes. El paso de los años descompone estas uniones. Pero el azar y cierto magnetismo casi mágico... El director Julio Medem continúa por la estela de sus anteriores títulos: Vacas, La ardilla roja, Tierra. Un cine intimista, de fascinante hechura visual y sonora, donde se juega con la estructura del guión, con los silencios, con la dificultad de expresar los propios sentimientos. El film de Medem, especie de paisaje sobre el desconcierto vital, ofrece un reparto estupendo: los jóvenes Najwa Nimri y Fele Martínez (uno de los protagonistas de Tesis y Abre los ojos), y los adultos Nancho Novo y Maru Valdivielso, componen bien sus personajes. El film se llevó dos merecidos Goya, a la mejor música y al mejor montaje.

6/10
La camarera del Titanic

1997 | La camarera del Titanic

Horty, un joven minero, gana un premio consistente en acudir a la británica ciudad de Southampton para ser testigo de cómo zarpa mar adentro el malhadado Titanic. Antes de que esto ocurra conoce a una camarera del barco que le deja completamente fascinado.El film adapta una novela intensamente romántica del francés Didier Decoin, que Bigas Luna hace suya en todos los sentidos, lo que significa abundantes escenas eróticas. Esto anula el pretendido romanticismo, que intenta procurar una vistosísima dirección artística.

4/10
Carne trémula

1997 | Carne trémula

La acción comienza en casa de una mujer de dudosa reputación, Elena, interpretada por Francesca Neri, que espera a un traficante de drogas junto a su joven amante. Los policías David (Javier Bardem) y Sancho (Sancho Gracia) están al corriente de la reunión e irrumpen en la casa. Se produce una violenta situación, en la que David pierde los papeles y amenaza al amante de la mujer, Víctor, interpretado por Liberto Rabal. Este dispara su arma y acierta justo en la columna vertebral de David. Han pasado dos años después de este suceso. David se quedó paralítico tras el disparo, y es la nueva estrella del equipo español de baloncesto en las Paraolimpiadas de Barcelona 92. Elena se ha convertido en su mujer, sintiéndose culpable por el estado de David. Sancho se ha convertido en un duro y violento policía, casado con una esposa abnegada pero infeliz, interpretada por Ángela Molina. Víctor está a punto de salir de la cárcel y sólo quiere rehacer su vida. Pero antes pretende recuperar lo que era suyo. Una atrevida incursión de Almodóvar en el género del thriller, que adereza con una fuerte dosis de drama. Escrita por el propio Almodóvar, que se basa en la novela de Ruth Rendell. El comienzo de la película es espectacular, y aunque por lo general mantiene un buen ritmo narrativo, acusa algunas lagunas que desvían la atención del espectador. Cuenta con un reparto excelente, sobre el que destaca la poderosa interpretación de Javier Bardem. Es interesante aunque no es lo mejor del universal director manchego

4/10
Tierra (1996)

1996 | Tierra

Ángel (Carmelo Gómez) tiene un desdoblamiento de la personalidad, producido por la angustia que le produce la vida y el saber que, tarde o temprano, tiene que morir. Es un hombre curioso y atractivo, con una poderosa imaginación. Se dedica a exterminar plagas, y con ese fin llega a unas colinas donde la tierra es roja, y la cochinilla produce en el vino un sabor a tierra. Allí, el otro yo de Ángel se enamora de Ángela (Emma Suárez), una mujer casada, sencilla y muy tímida. Pero el verdadero Ángel se siente atraído por Mari (Silke), una exuberante joven de 19 años que está enamorada por primera vez. El conflicto se produce de esta manera entre el amor y el sexo, y entre la locura y la cordura. Se trata de una inquietante película de uno de los mejores directores del cine español. Desde que debutó con Vacas (1992), Julio Medem se ha convertido en uno de los artífices de la renovación del cine español. Aquí muestra su visión particular de la vida y de la condición humana, con un seductor tono lírico. Carmelo Gómez, interpretando un papel que rechazó Antonio Banderas, está soberbio. Emma Suárez y Silke se complementan a la perfección con sus antagónicos personajes.

5/10
Pasajes

1996 | Pasajes

Tras su impactante debut con Salto al vacío, el director catalán Daniel Calparsoro dirigió este drama producido por Agustín Almodóvar. El film sigue derroteros parecidos a su primer film, ya que retrata con realismo la miserable vida de unos cuantos personajes desorientados, despojos de la sociedad, delincuentes marginales que malviven entre la mugre, robando y trapicheando. El reparto hace un buen trabajo y protagoniza Najwa Nimri, habital musa del director en sus primeras películas. La historia arranca cuando la Gabi (Najwa Nimri), una chica que se dedica a robar con ayuda de sus conocidos, ve cómo la policía mata a su novia (Carla Calparsoro) después de cometer un robo, al tiempo que ella escapa por los pelos. La Gabi intentará salir adelante obsesionada con encontrar al amor de su vida, quien para ella es una mujer que debe llevar zapatos de mármol verde. Un día se topa con esa mujer, Carmina (Charo López).

4/10
Una casa en las afueras

1995 | Una casa en las afueras

Basada en un suceso real, el film nos presenta a Daniel, un ejecutivo del mundo de la informática, que un día conoce a Yolanda, una atractiva joven con una hija. Ambos se enamoran y deciden ir a vivir juntos. Todo parece ir sobre ruedas, Yolanda y su hija aportan ternura y cariño, Daniel seguridad. No obstante, las cosas cambian cuando se trasladan a vivir a una casa aislada situada en las afueras. Daniel comienza a dar muestras de tener un carácter posesivo, celoso y enfermizo. Pronto Yolanda comprende que en realidad es prisionera de su compañero sentimental. Excelente film español de intriga y suspense, que mantiene en vilo al espectador en todo momento, debido en gran parte a una elaborada puesta escena y a unas soberbias interpretaciones. Juan Echanove borda el papel, y hace perfectamente creíble la transformación del que en principio parece un gordinflón simpático y sentimental, en el peligroso psicópata que es en realidad. Le acompañan en el reparto Emma Suárez y la niña Tania Henche. También aparece, como invitada especial, Lydia Bosch.

6/10
La flor de mi secreto

1995 | La flor de mi secreto

Una escritora de novela rosa que se oculta tras el seudónimo de Amanda Gris tiene problemas en su matrimonio, pues su esposo está destinado en una misión de paz para Bosnia. A pesar de la enorme perfección técnica del realizador manchego, sus intentos por componer un auténtico drama resultaron fallidos hasta éste, que con mucho es el más interesante, con una excelente Marisa Paredes en el papel de una mujer que lo ha tenido todo, pero que no encuentra su camino en la vida. Sólo hallará consuelo en un retorno a sus humildes orígenes. Como es usual en la filmografía de Almodóvar, también se incluyen excelentes golpes de humor.

4/10
¡Dispara!

1993 | ¡Dispara!

Marcos, que prepara un reportaje para el suplemento dominical de un diario, queda prendado de Ana, caballista en un circo en Madrid. Tras una noche de pasión, sueñan con una posible vida juntos, pero la cruda realidad de una violación complica las cosas. Carlos Saura adapta un relato del italiano Giorgio Scerbanenco, en un título decididamente menor, con elementos de thriller y el típico componente de venganza ante el comportamiento injusto. Antonio Banderas es el periodista inquieto y Francesca Neri la mujer ultrajada.

5/10
La ardilla roja

1993 | La ardilla roja

Jota (Nancho Novo) es un joven que está dispuesto a suicidarse desde un puente. Justo cuando va a hacerlo, una moto se estrella contra la barandilla, y la conductora sale disparada. Jota acude a ayudarla. La bella motorista, que se llama Lisa (Emma Suárez), ha perdido totalmente la memoria. Jota queda enseguida prendado de Lisa, y aprovechando su amnesia se hace pasar por su novio. Juntos acudirán a un camping a pasar sus vacaciones. Pero la mentira de Jota será aprovechada por Lisa, que es más lista de lo que parece, y acabará volviéndose contra él. Una película ingeniosa y con un fino sentido del humor, con dos protagonistas que pugnan por dominar el juego de la mentira en el que están inmersos. Llena de imágenes sugerentes y situaciones desenfadadas, narradas con un ritmo ágil. Segundo trabajo de uno de los directores más peculiares del cine español de los 90, que cuenta con un estupendo reparto. Para que la película no defraude, hay que entrar de lleno en el simbólico universo de Julio Medem.

6/10
Vacas

1992 | Vacas

Vacas y vacas. Así se definen los protagonistas del primer trabajo de Julio Medem. A través de los ojos de estos simpáticos animales domésticos, contemplan las vivencias de dos generaciones a lo largo de una etapa muy dura en la historia de España. Desde la Segunda Guerra Carlista hasta la Guerra Civil.

4/10
Lluvia de otoño

1989 | Lluvia de otoño

Daniel, escritor, se sumerge en una crisis vital que coincide con el inesperado éxito de su mujer como actriz. Daniel viajará a la tierra de su infancia, en el País Vasco, en donde se reencontrará con su hermana y con los fantasmas del pasado. Drama sensible que nos introduce en el viaje no sólo físico, sino psicológico del protagonista, que incluye elementos oníricos, aunque también un potente toque realista. El reparto es estupendo, aunque la propuesta es exigente.

4/10
Adiós pequeña

1986 | Adiós pequeña

Beatriz (Ana Belén) es una mujer fina, joven y atractiva, acostumbrada a vivir bien, como corresponde a la clase alta. Lucas (Fabio Testi), sin embargo, es de otra clase social, un tipo que vive una existencia diícil y ha experimentado duras pruebas en la vida. Ambos están destinados a encontrarse. Discreto thriller con elementos de amor del español Imanol Uribe, en uno de sus primeros largometrajes. Cuenta con buenos actores y una banda sonora de Alberto Iglesias, que ya apuntaba maneras.

3/10
Luces de bohemia

1985 | Luces de bohemia

Max Estrella era un poeta ciego que acaba de morir en la más absoluta pobreza. Su amigo Ramón acude a los pocos días y recuerda lo que fue el último día de vida de su colega. Basada en la obra de Ramón del Valle-Inclán, Miguel ángel Díez no llega a mostrar todo el esperpento que el escritor plasmó en su obra, pero, de todos modos, se esfuerza en crear la atmósfera de un Madrid opresivo.

5/10
La muerte de Mikel

1984 | La muerte de Mikel

Imanol Uribe es sin duda uno de los directores más célebres de la cinematografía española. En esta película explora un peligroso territorio, muy marginal y arriesgado, con pulso y sabiduría. La película trata sobre la vida trágica de Mikel (Imanol Arias), un joven vasco, farmaceútico y militante político de izquierdas. Su vida, aparentemente normal, da un giro radical y definitivo el día en que descubre sus tendencias homosexuales. Este hecho determinará entonces cada uno de sus actos y tras una serie de episodios le conducirá definitivamente a un solitario final. Es ésta una película dura, bien rodada e interpretada. Para interesados en temas espinosos.

4/10
La conquista de Albania

1984 | La conquista de Albania

En el siglo XVI el rey Carlos II de Navarra envía a su hermano Don Luis de Beaumont a tierras albanesas para reclamar el trono que le corresponde por herenecia de su esposa. Pero el viaje es difícil, largo y peligroso. ¿Vale la pena ese esfuerzo? Esforzada crónica de esos hechos históricos narrados con pocos medios por Alfonso Ungría.

4/10

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