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Lista de cine

Lista de películas del año 2007

(2007) | 75 min. | Documental
Julio Medem produce este documental de Ione Hernández, directora que se encargó de rodar varias de las entrevistas de su película La pelota vasca. Medem estudió medicina con la intención de dedicarse a la psiquiatría, pero al parecer cambió de idea cuando descubrió la esquizofrenia, una enfermedad terrible sobre la que existe un gran vacío. Ione Fernández recoge declaraciones de especialistas, enfermos y familiares. Su trabajo cumple su propósito de concienciar a los espectadores sobre la necesidad de dedicar esfuerzos a investigar sobre la esquizofrenia.
4/10
(2007) | 77 min. | Drama | Documental
Secuela de Ten, de Abbas Kiarostami, dirigida a instancias de éste por la protagonista de ese film. En efecto, se recuperan los personajes de aquella historia de documental creativo pasados cuatro años, como indica el título de la nueva película; al principio parece que, a falta de una cuenta atrás, se va a repetir el esquema de filmar siempre en el interior de un coche; y aunque se acude a este recurso, que subraya la continuidad, la cámara es algo más libre, y acompañamos a Mania Akbari fuera del vehículo, por ejemplo al hospital donde le están tratando un cáncer. Porque aparte de mil temas que surgen en las conversaciones entre los personajes, reflejados con trazos tragicómicos, el elemento novedoso del film consiste sobre todo en la aparición de la enfermedad, que lleva al planteamiento de temas como el dolor, la muerte y la otra vida.
6/10
(2007) | 159 min. | Thriller | Drama
Hace 50 años Sidney Lumet dirigió un intenso y dramático film judicial sobre las deliberaciones de un jurado, 12 hombres sin piedad, a partir de un argumento ideado por Reginald Rose. El resultado rozaba la perfección, por lo que su revisitación pasado medio siglo a cargo de un cineasta ruso, Nikita Mikhalkov, sonaba a capricho de director con pocas ideas, que trata de agarrarse a una trama sólida, de eficacia probada. Lo cierto es que Mikhalkov, con ayuda de sus coguionistas Vladimir Moiseyenko y Aleksandr Novototsky, conserva el esqueleto de la narración original, pero trasladando el conjunto a la situación rusa actual, que queda enriquecido con múltiples novedades en torno a los personajes. Así, básicamente, la historia es la misma. Un jurado, compuesto por doce hombres, todos varones, se retira a deliberar acerca de un caso de homicidio: un joven checheno está acusado de haber asesinado a su padrastro ruso. Inicialmente el grupo se toma su misión frívolamente, su deseo es acabar cuanto antes lo que consideran una tarea ingrata, que les roba su valioso tiempo. Todos están convencidos de la culpabilidad del encausado, pero en realidad no se han detenido a considerar las pruebas. Sólo cuando uno de ellos rompe la unanimidad, en un arranque de dignidad que le lleva a hacer la consideración elemental de que están juzgando a un ser humano, comienzan a sumergirse en un caso que no sólo es el del acusado… Aquello les obliga a mirarse dentro de sí mismos y ahondar en tantas heridas del alma no cicatrizadas. Es sorprendente lo que ha logrado Mikhalkov. Lo que parecía un artificio, situar la historia en Rusia, resulta revelador de este país. Pues se entra a considerar cómo se ha asimilado el sistema democrático, y se habla de los odios étnicos, la corrupción idiosincrática rusa, las desigualdades sociales, la desestructuración familiar… Y todo ello con enorme inteligencia, de modo que la introducción no resulta nada postiza. Todo lo contrario, sirve para indagar en el sentido trágico del pueblo ruso, con una magnífica contraposición de personajes, que sirve para trasladar la atención de unos a otros con gran naturalidad, muchas veces en soberbios duelos actorales que implican a dos o tres intérpretes. El entero reparto está sobresaliente, insufla vida ya sea al tosco taxista, al cirujano de orígenes humildes, al ‘nuevo rico’ empresario televisivo o al tipo que siembra las dudas. Pero es que Mikhalkov no sólo exhibe un alto sentido dramático, o presenta una encomiable humildad al reservarse un papel pequeño, que sólo brilla hacia el final, sino que entrega un film muy cinematográfico, de perfecta fotografía, fabuloso uso del gimnasio escolar donde está reunido el jurado, e inspirada partitura musical. Los flash-backs acerca del “background” del crimen son muy reveladores y nada torpes, con momentos tan intensos como los del acusado siendo niño bailando con unos soldados chechenos. E imágenes como la pelota de baloncesto atascada en el tablero de la canasta, del pajarillo encerrado, de la tubería vista o de esa imagen de la Virgen olvidada, son muy gráficas acerca de lo mejor y lo peor de los rusos.
8/10
(2007) | 100 min. | Comedia | Drama
Octave trabaja como creativo en una prestigiosa agencia de publicidad parisina. Harto de tener que someter sus ideas a los mediocres directores de marketing, decide poner toda la carne en el asador para provocar su despido y así conseguir una jugosa jubilación anticipada.
(2007) | 95 min. | Drama
El cordobés Gerardo Olivares, director de la prometedora La gran final, ha ganado con esta película sobre la emigración africana la Espiga de Oro del Festival de Valladolid, hazaña que hasta el momento no había logrado ningún español, a pesar de que se trataba de la edición 52. El film tiene puntos en común con In This World, el estremecedor film de Michael Winterbottom, que en un estilo realista, muy cercano al documental, seguía las penalidades sufridas por un adolescente inmigrante, en su viaje de Pakistán a Gran Bretaña. Olivares ofrece valiosas imágenes testimoniales, que ha filmado con un reducido equipo de cinco personas. Con ellos ha recorrido diversas localizaciones africanas y españolas, en compañía de los tres actores protagonistas. El único con experiencia en cine es Mahamadou Alzouma, que ya había trabajado en el anterior film del director. Los otros dos son actores no profesionales, al igual que los secundarios, reclutados casi sobre la marcha por el camino. Los catorce kilómetros del título hacen referencia a la distancia que separa África de Europa. Es el tramo final para muchas personas que por regla general han recorrido un largo trayecto desde sus países de origen. Es el caso del protagonista, Buba, una joven promesa del balón que en busca de una oportunidad en el mundo del fútbol atraviesa el desierto del Teneré, desde Níger, en compañía de su hermano. En su viaje a Marruecos, donde planean subir a una patera que les lleve a España, conocerán a Violeta, otra emigrante, que ha caído en el infierno de la prostitución. El film cuenta con una prodigiosa fotografía, que deslumbra constantemente al espectador con imaginativos encuadres o evocadoras tomas del desierto. También llama significativamente la atención la memorable banda sonora, compuesta por Santi Vega, que recrea ritmos africanos. Todo ello enriquece un film que sabe escapar de sentimentalismos facilones y discursos demagógicos a la hora de analizar el tema central. En el libro ‘Memorias de África’, Karen Blixen escribió metafóricamente que en el continente africano “Dios y el diablo son la misma persona”. Partiendo de esta frase, Olivares ha retratado la parte positiva de África, con esos inigualables parajes naturales, y la gran humanidad de sus habitantes, pero también la oscura, marcada por la miseria y la corrupción. Especialmente significativo es el encuentro de los protagonistas con un tuareg que les lanza una amistosa proclama. “Más valdría más que emplearais vuestro esfuerzo y vuestro dinero en crear un negocio. El futuro está aquí en África”. Y es que por un lado, Olivares entiende a unos personajes que empujados por la miseria parten en busca de un futuro mejor, pero por otro lado el film invita a una profunda reflexión, pues también es cierto que muchos esfuerzos que dedican estos jóvenes podrían destinarse a potenciar el desarrollo del continente. La emigración es un camino hacia la felicidad que puede derivar en que algunos logren mejorar sus horribles condiciones de vida, pero muchos son los que mueren en el intento, y también provoca un inquietante efecto colateral: África se desangra. Sus habitantes salen huyendo de forma masiva. Olivares ha sabido recoger con acierto la mezquindad de los que se aprovechan de este drama humano, los mafiosos de las pateras, los policías sin escrúpulos... También está presente en el film la solidaridad de la que, salvo en lamentables excepciones aisladas, han hecho gala el pueblo y las autoridades españolas.
6/10
(2007) | 94 min. | Terror
El sueco Mikael Håfström (Drowning Ghost, Sin control) ha paladeado las mieles del éxito en Estados Unidos con esta adaptación del relato homónimo de Stephen King, incluido en el libro ‘Todo es eventual’. Al parecer, el famoso escritor ha avalado el film, dando el visto bueno al montaje final. Mike Enslin, escritor especializado en divulgar temas sobrenaturales, está elaborando un libro sobre hoteles embrujados. Su periplo le lleva a la habitación 1408 del Hotel Dolphin, un lugar donde se suicidaron cuatro inquilinos. El director del establecimiento insiste en que Enslin no pase la noche en la 1408, porque en su interior ocurren sucesos inexplicables, y teme por su vida. Enslin insiste y acaba obteniendo las llaves... A pesar de su asumida intrascendencia, introduce algún elemento de entidad, como el conflicto del personaje central, traumatizado por la muerte de su hija, suceso que provocó el distanciamiento con su esposa. Esto permite que el espectador sienta simpatía por él, lo que se ve subrayado porque esté interpretado por John Cusack, un actor que siempre resulta muy cercano. El protagonista de Alta fidelidad sostiene casi toda la película, en la que está solo y encerrado la mayor parte del tiempo. No desentonan en papeles mucho más secundarios Samuel L. Jackson –el dueño del hotel– y Mary McCormack –la esposa separada–. Aunque abusa de los sustos fáciles para dar miedo al espectador, Hâfström acierta al prescindir de elementos excesivamente truculentos y tomar el camino del terror más psicológico. Aunque toda la película transcurre en la misma habitación, contiene los suficientes elementos de suspense para mantener la intriga.
5/10
(2007) | 95 min. | Acción
Tras el fallecimiento del zar Boris Godunov, su viuda y su joven heredero Peter son asesinados. El usurpador False Dimitri sube al trono, pero enseguida es también asesinado. El caos se apodera de Rusia. Andrey, un joven criado, fue testigo del asesinato de la familia del zar Godunov. Se le quedó grabada la imagen de la hija, que pudo salvarse, aunque no lo sabe con seguridad. Si sigue viva en algún lugar, es la legítima heredera del trono. Drama histórico de procedencia rusa producido por Nikita Mikhalkov (El barbero de Siberia, 12, Ojos negros). Dirige el desconocido fuera de su país Vladimir Khotinenko, que adapta la novela de Arif Aliyev.
4/10
(2007) | 96 min. | Comedia
Marion, francesa, y Jack, estadounidense, son una pareja estable, o eso parece. Residentes en Nueva York, han pasado las vacaciones recorriendo Italia, tras confiar a los padres de ella en París a su lindo gatito. Antes de regresar a la Gran Manzana recalan en la capital francesa los días del título. Y estallará una crisis, que empieza con las bromas en torno a una foto en que él aparece "en pelota picada" y sigue con el pasado amoroso de Marion, que sale a su encuentro. La película es claramente deudora de Antes del amanecer y Antes del atardecer, de Richard Linklater, no en vano Julie Delpy, además de coprotagonizarlas las coescribió. Lo que significa mucho diálogo y divagación de aspecto frívolo, que al final da como resultado una radiografía de cierto tipo de parejas que incapaces de ligarse por un compromiso o de lanzarse a tener hijos, se quieren (hasta cierto punto), haciendo esfuerzos ímprobos para soportar las manías y defectos del otro. El resultado logrado por Delpy directora, guionista y actriz es desigual. Hay una inteligente crítica a la cultura popular representada por un "tour" de "El código Da Vinci", o a las pretensiones pedantes de saber mucho; y algún buen pasaje humorístico. Pero en general agota, por la incontinencia verbal, y su estrecha visión del hombre, incluida la reduccionista visión de la sexualidad.
5/10
(2007) | 95 min. | Comedia
Comedia española con un planteamiento ocurrente que quiere ser una clara declaración de intenciones. La cosa va de dos gemelos, miembros de una familia de pueblo de toda la vida, de esas cargadas de tradiciones locales, como la pesca anual del primer salmón, las grandes cenas alrededor de la mesa familiar y las copichuelas en la taberna con los compañeros de siempre. Pero, aunque en el plano físico los gemelos son como dos gotas de agua, en el terreno ideológico piensan de modo muy diferente: Nacho es del Partido Conservador, ejerce de vicepresidente del gobierno y pretende llegar a lo más alto. Jaime, por su parte, es médico y tiene ideas más izquierdistas. La lucha intestina está sembrada cuando Jaime anuncia su candidatura a presidente del gobierno por el Partido Progresista. El film está contado a modo de relato -más bien de cuento sociológico- por un narrador externo, lo que acentúa su carácter, digamos, didáctico, algo así como de parábola política. Porque no cabe duda de que el debutante Miguel Ángel Calvo Buttini ha querido mostrar con esta comedia político-costumbrista que el actual mundo de la política en España está asentado en realidad en puros clichés (y lo cierto es que hablar a estas alturas de Partido Conservador y Partido Progresista no puede ser más rídículo). El guión de todas formas se deja llevar por tópicos demasiado simplistas: que uno vaya siempre con corbata, que sea serio y estirado, y que el otro sea informal, preocupado por los demás, y sentimental... Por no hablar del padre "rojo", de la madre rezadora, de la hermana ligerita de cascos, de los sobrinitos salidos, o del cura de izquierdas, más preocupado de la tierra que del cielo. Y el colmo es ya lo de los patéticos guardaespaldas gays, aunque resulten tan cómicos. Son detalles probablemente buscados adrede, pero que a la postre son tan tontos que ni sorprenden ni interesan. En el aspecto técnico la película tiene un enorme handicap en cuanto al sonido, muy deficiente y poco claro en muchas fases del metraje, aunque la fotografía es más que correcta. Y Andoni Gracia (El habitante incierto) hace un trabajo convincente con su doble papel. Por lo demás, es destacable el llamativo estilo "berlanguiano" de algunas de las escenas del pueblo, como la separación en dos bandos durante el debate televisado, y de hecho la puesta en escena remite a los años pretéritos del mundo rural español.
3/10
(2007) Serie TV | 1160 min. | Acción | Thriller
Jack Bauer ha sido hecho prisionero por el gobierno chino, que le somete a torturas a granel para que cuente todo lo que sepa. Estados Unidos, que ahora preside Wayne Palmer, hermano del asesinado ex prediente David, llega a un acuerdo con China para liberar a Bauer. Cuando éste llega a los Estados Unidos se entera de que el país está sufriendo una gran oleada de ataques terroristas suicidas de islamistas. Sus superiores le quieren canjear para obtener a cambio al autor intelectual de los atentados.La sexta temporada de esta popular serie mantiene el nivel de las anteriores y se distingue especialmente por la gran cantidad de giros inesperados que se suceden a gran velocidad. Tendrá una gran importancia una recién llegada, la actriz Marisol Nichols, que protagonizó la serie Justicia ciega, y que encarna a Nadia Yassir, la nueva agente de la Unidad Antiterrorista de Los Ángeles.
6/10
(2007) | 90 min. | Drama
La noche. El destino de cuatro personajes -una prostituta, un chófer, una chica de buena familia, un hombre de jazz- se va a cruzar, puede ser la oportunidad de que resuelvan sus pequeños grandes problemillas. Se trata del debut en la dirección del actor Jalil Lespert, una historia un poco minimalista, donde apenas pasa nada.
4/10
(2007) | 0 min. | Documental
Documental que da cuenta de los encuentros del Papa con universitarios de todo el mundo, a partir de imágenes inéditas donde Su Santidad dialoga con los jóvenes, se ríe con ellos, incluso, canta. Son especialemnte graciosas las actuaciones del payaso Japo ante el Papa.
4/10
(2007) | 99 min. | Terror
Danny Boyle insufló algo de vida al trilladísimo género de los muertos vivientes con 28 días después, de 2002. Cinco años después, el español Juan Carlos Fresnadillo ha dirigido la secuela, en su segundo largometraje, que se ha hecho mucho de rogar, puesto que han pasado seis años desde Intacto, su prometedor debut, de 2001. El propio Fresnadillo ha coescrito un guión en el que respetando la ley fundamental de las secuelas están presentes todos los elementos del original, pero más a lo grande. Y aunque no inventa la polvora, ha acertado al vertebrar la historia en torno a una familia, lo que aporta los suficientes conflictos emocionales para que se identifique el espectador y así funcionen a la perfección las secuencias de tensión y suspense. El matrimonio formado por Don y Alice logró refugiarse en una cabaña durante la plaga de zombies que asoló Gran Bretaña. Por suerte, sus hijos estaban fuera, concretamente en Estados Unidos, lo que les ha librado de la catástrofe. Cuando una horda de muertos vivientes asalta su escondrijo, Don logra escapar, pero a costa de no acudir en ayuda de su esposa, y cerrar impulsivamente la puerta de la habitación en la que ésta intenta librarse de sus agresores. 28 semanas después del inicio de la plaga, los zombies han muerto de hambre, por lo que se inicia la repoblación y los primeros ciudadanos regresan a Londres, bajo la supervisión del ejército estadounidense. Entre ellos está Don, que se reúne con sus hijos, pero se siente responsable de la muerte de Alice. Fresnadillo logra las suficientes dosis de espectacularidad, y demuestra su talento visual, con un modélico uso de la cámara en mano para darle un aire documental a secuencias como la de una vibrante persecución por la campiña inglesa al principio de la cinta. También otorga enorme verosimilitud el trabajo de actores tan brillantes como Robert Carlyle y Catherine McCormack. Por lo demás, un montaje dinámico y una sugerente ambientación permiten pasar por alto que en el fondo se nos está dando más de lo mismo, que el potencial de algunos personajes parece desaprovechado, y que algunas muestras de brutalidad se antojan exageradas, como la secuencia del helicóptero. Defectos casi imperceptibles, por otra parte, pues el espectador pasa miedo, sin necesidad de sustos baratos, lo que explica que la cinta arrasara en Estados Unidos, suceso que presagia que habrá una nueva entrega, que por lógica debería llamarse 28 meses después.
6/10
(2007) | 93 min. | Comedia
(2007) | 113 min. | Terror
David Slade debutó en el largometraje con Hard Candy, un brillante thriller sobre la pederastia que dio a conocer a Ellen Page. El segundo trabajo del cineasta es mucho más convencional, pues se trata de una rutinaria cinta de vampiros, basada en un cómic de Steve Niles y Ben Templesmith, conocido en España como “30 días de noche”. Ejercen como productores Sam Raimi y Robert Tapert, dos leyendas del género fantaterrorífico por la saga de Posesión infernal. La idea, podría haber dado juego, pues presenta a un grupo de vampiros tan astutos que deciden que como la luz del sol les destruye, lo mejor es poner rumbo a Barrow (Alaska), el pueblecito más al norte de los Estados Unidos, que cada verano queda sumido en la oscuridad durante 30 días. En ese tiempo, podrán hacer de las suyas a sus anchas. Allí, el sheriff Eben, que intenta superar que el abandono de su mujer, se convertirá en líder de un grupito que intenta sobrevivir escondiéndose hasta que salga el  sol. La aislada localidad en donde transcurre la acción, con su noche interminable, podría haber propiciado una inquietante ambientación, al estilo de La cosa, de John Carpenter. El principio resulta más o menos prometedor, en este sentido. Además, el maquillaje de los vampiros y la fotografía son aspectos bastante cuidados. Pero los personajes no están desarrollados, Josh Hartnett y Melissa George son una pareja de lo más insulso, y Danny Huston, un gran intérprete, no puede hacer olvidar el hecho de que el vampiro malvado que interpreta es de lo más maniqueo. Los diálogos son absurdos, y algunas secuencias parecen haber sido recortadas. El film sufre graves caídas de ritmo, y todo es tan simplón que no está a la altura de lo que se espera del director.
4/10
(2007) | 117 min. | Cómic | Acción | Aventuras | Bélico
Adaptación del conocido cómic de Frank Miller, que narra el enfrentamiento de los 300 guerreros espartanos del título, comandados por el rey Leónidas, contra las numerosísimas tropas del decadente monarca persa Jerjes, en la Batalla de las Termópilas, acontecida en el 480 a.C. El film ofrece un montón de combates bestiales, con el telón de fondo del amor ardiente de la reina Gorgo, las intrigas palaciegas en Esparta alentadas por un tipo vendido, y la traición de otro personaje feo, feísimo, que se diría un cruce de Gollum y el jorobado Quasimodo. Muy vistosa... Muy, muy violenta... Y muy, muy, muy hueca. Después de tropezar en el cine que intentaba seguir la estela de Gladiator con Troya y Alejandro Magno, Warner, sin saber cómo, ha arrasado en taquilla con esta nueva incursión en el cine épico. Eso sí, escarmentada la productora, había contratado a un director desconocido y un reparto baratito, por si las moscas. No hay mucho que contar sobre el film. Mucho efecto digital y fotografía irreal, que son resultones pero empiezan a cansar; batallas con todo tipo de guerreros crueles y deformes; mucha flecha al estilo 'martirio de San Sebastián' y mucha cabeza decapitada; unos cuantos discursos supuestamente vibrantes; subtrama romántica, a ver si el público femenino entra al trapo... ¡Y hala!, a ver qué pasa. Y el 'qué pasa' es un film donde al heroísmo le falta consistencia, capacidad de conmover: no se sabe muy bien qué ideales son esos que mueven a los espartanos; pero que se ha estrenado en el momento adecuado para hacer diana en la taquilla.
4/10
(2007) | 113 min. | Drama
Rumanía, 1987. Otilia, una joven compañera de habitación de Gabita en una residencia universitaria, decide ayudar a ésta en la grave decisión que ha tomado de abortar. Como en el país esto es un delito hasta los cuatro meses, y a partir de ese momento tiene la consideración de asesinato, acuden a un tipo que realiza abortos clandestinos. Se citan en la habitación de un hotel, y las dos amigas serán protagonistas del alto precio que tienen que pagar por seguir con sus intenciones. Un precio más que económico, moral, y por el que nunca volverán a ser las mismas. Una película dura y terrible, que fue premiada con la Palma de Oro en el Festival de Cannes. Cristian Mungiu articula una trama inteligente, donde parece haber sido su guía la idea de que ni contrarios ni partidarios del aborto pudieran reprocharle nada. Su mirada es una consciente mirada gris, como los cielos rumanos cubiertos de nubes, y ni una nota musical hace más llevadero el viaje que propone al espectador. Allí están, mostradas fríamente y de modo aséptico Otilia y Gabita, con sus inseguridades, sus miedos y sus remordimientos. Además, el director sabe combinar los mecanismos del drama, con los del suspense, creado jugando al despiste, por la ausencia de la habitación unas horas de Otilia, que ha acudido a la fiesta de cumpleaños de la madre de su novio, y las llamadas telefónicas al hotel no respondidas; también hay acierto en el uso de la cámara en mano en las escenas nocturnas, que expresan bien la confusión y el temor de Otilia; o en cierto planteamiento pudoroso, a pesar de la crudeza de lo narrado no hay regodeos innecesarios. Es formidable también el contenido trabajo de las protagonistas, Laura Vasiliu y Anamaria Marinca. Dicho todo lo anterior, parece claro que Mungiu quiere hacer una llamada de atención sobre el aborto, tan trivializado en la actualidad, o sobre el que muchas veces se corre un muy tupido velo; por ejemplo en lo que se refiere a la soledad de la mujer que se plantea la cuestión. Ya desde el título del film -que nos da la edad exacta del feto en el momento de su muerte-, como en la reveladora escena en el cuarto de baño del hotel, donde queda claro muy gráficamente lo que ha ocurrido en esa fatídica noche.
8/10
(2007) | 91 min. | Drama
Judith Colell fue una de las autoras del film colectivo El dominio de los sentidos, que aglutinaba cinco trabajos de prometedoras cineastas, como María Ripoll. En 2000 debutó en solitario en el largometraje con la desconocida Nosotras. En su segundo largo, Colell se perfila como una autora a tener en cuenta, pues ha rodado un interesante drama social compuesto por tres historias diferentes que confluyen en un punto y tienen que ver con perros, aunque es un film muy distinto a Amores perros. Los protagonistas son tres personas que coinciden en una parada de autobús. Justo al lado, un automovilista deja a su perro atado y le abandona. Recoge al animal Celso, un humilde guardia de seguridad que se lo lleva a su hijo pequeño, al que le da una gran alegría, justo antes de que su esposa embarazada le dé una noticia inesperada, pues le acaban de confirmar que espera gemelos. A Celso le entra auténtico vértigo, por sus graves problemas económicos y la falta de entereza para poner en marcha alguna solución. Otro de los personajes es Mila, una profesora de Lengua y Literatura asustada ante la perspectiva de regresar al instituto, un año después de ser agredida por un alumno violento. Mila tiene como vecina a una anciana solitaria, que acoge perros abandonados, a la que los demás inquilinos del inmueble toman por loca. Por último, Valeria es una estudiante de violoncelo, que mantiene una relación con su profesor, un hombre que le dobla la edad y que tiene pavor de contarle la verdad sobre su vida. Paradójicamente, la madre de Valeria ha sido abandonada por su marido, que también se ha ido con una chica más joven. Los actores sacan todo el partido a unos personajes bien trazados, lo que da lugar a varias secuencias de intensidad dramática. Se luce especialmente Alex Brendemühl, con el personaje que más evoluciona, y sin duda, el más interesante, con momentos de primera, como el de la cabina telefónica, y el desenlace de su historia. Como siempre, Mercedes Sampietro ofrece una lección de arte dramático, y también dan la talla a pesar de la brevedad de sus intervenciones Silvia Munt y Joaquim De Almeida. El arranque es una buena metáfora de lo que les sucede a los protagonistas, que llegan a tocar fondo, quedándose tan solos como el citado perro abandonado. Es la consecuencia más importante de su propia cobardía, pues la directora se centra sobre todo en mostrar a individuos incapaces de tomar las riendas de su propia vida, que tienen difícil superar sus problemas de incomunicación, de aceptación del paso del tiempo y de desamor.
6/10
(2007) | 108 min. | Thriller
Primer largometraje de cine en diez años del irregular Jon Avnet (Tomates verdes fritos), que llevaba desde El laberinto rojo, de 1997, dedicado a la televisión, o produciendo a otros directores. Compone un thriller muy influido por la serie 24, pues salvo el prólogo, los 88 minutos a los que alude el título transcurren en tiempo real. Es el tiempo que le queda de vida a Jack Gramm, forense del FBI, que recibe una llamada anónima que le asegura que no pasará de las 11.45. Ese mismo día está a punto de ser ejecutado Jon Forster, un asesino en serie que le considera responsable de su condena, pues Gramm fue un testigo clave en su juicio. Éste sospecha que Forster tiene algún aliado fuera de la prisión que le ayuda a vengarse de él, y empieza a investigar el asunto, con ayuda de Kim, una ayudante enamoradísima de él a pesar de que es mucho más joven. A ésta le sigue los pasos un ex novio violento, que se resiste a aceptar la ruptura, y que resulta haber estado en la misma prisión donde está Forster, por lo que parece el principal sospechoso. Avnet se apunta a la moda de thrillers en los que nada es lo que parece, y parte de un guión que, en su afán por sorprender al espectador, acaba tensando demasiado la verosimilitud de la trama. El director cuenta con grandes intérpretes, como Leelee Sobieski, tan de capa caída que ha aceptado aquí un rol secundario poco agradecido. En general, los personajes son endebles, y sólo tienen razón de ser porque se convierten en posibles sospechosos para confundir al espectador. El único que más o menos está bien construido es el del propio Al Pacino, vividor y alcohólico que busca la redención por la vía profesional, por lo que en suma se puede decir que está cortado a la medida del actor. Quizás Pacino desentona en alguna secuencia de tiroteo o explosión –aunque éstas parecen reducidas al mínimo–, por su avanzada edad, pero sin duda sigue siendo el gran actor que ha sido siempre.
4/10
(2007) | 100 min. | Comedia | Drama

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